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Colectivo memorialista dice que se “margina” a familias de republicanos deportados en el acto que acoge el Senado

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha criticado que las familias de los republicanos españoles deportados a los campos nazis son “marginadas” en el Acto de Estado en memoria de las víctimas del Holocausto, que se ha celebrado este lunes 27 de enero en el Senado.

lavanguardia.com / EUROPA PRESS / 27-01-2020

Fuentes del Senado han precisado a Europa Press que la Cámara Alta no organiza el acto sino que lo acoge y que tampoco cursa las invitaciones a los familiares que acuden al mismo sino solo a senadores y senadoras.

En concreto, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha lamentado que la participación de estas familias ha sido “minúscula” teniendo en cuenta que fueron unos 10.000 los españoles deportados a los campos de concentración nazis.

“Nadie puede imaginar un acto de homenaje a las víctimas del terrorismo en la que sus familias no tengan el principal protagonismo y no lo protagonicen; pero con las víctimas republicanas, quizá por esa condición, son marginadas del acto del Senado que debería estar lleno de sus descendientes”, ha subrayado el presidente de la Asociación, Emilio Silva.

El colectivo memorialista, que ha promovido en los dos últimos años actos de reconocimiento en los parlamentos autonómicos, está en estos momentos preparando denuncias que familiares de deportados interpondrán ante la justicia argentina, que desde abril de 2010 investiga los crímenes de la dictadura franquista. Según señala la asociación, un total de 20 lo harán en Galicia próximamente.

“Lamentablemente, el acto que se lleva a cabo no condena a la dictadura franquista, al filonazismo del dictador y a su connivencia con las autoridades nazis a la hora de la deportación de los republicanos españoles, de los cuales cerca de 4.700 murieron en los campos de exterminio y la mayoría de los que fueron liberados no pudieron regresar nunca a España”, ha subrayado.

La ARMH se ha dirigido a la presidencia del Senado y a la Casa Sefarad para solicitar que el próximo año haya un mayor espacio en el acto para las familias de deportados.

Por su parte, fuentes de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) , organizadores del acto junto al Centro Sefarad-Israel, han precisado que en el acto que acoge cada año el Senado están representados otros colectivos también perseguidos por el nazismo, entre ellos, los republicanos deportados a campos nazis, y que se cursan las invitaciones que los representantes de cada colectivo les solicitan.

Sin embargo, han puntualizado que no han recibido ninguna petición por parte de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y que si las solicitan el próximo año, estarán encantados de cursar las invitaciones que sean necesarias.

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Fotografía destacada: Julio Domínguez

Fuente:https://www.lavanguardia.com/vida/20200127/473172377806/amp–colectivo-memorialista-dice-que-se-margina-a-familias-de-republicanos-deportados-en-el-acto-que-acoge-el-senado.html

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Las familias de 20 gallegos enviados a los campos nazis se unen a la querella argentina contra el franquismo

Las denuncias, en las que colabora la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, serán formalizadas el 27 de enero, coincidiendo con el Día Internacional de las Víctimas del Holocausto.

eldiario.es / Marcos Pérez Pena / 25-01-2019

La querella judicial abierta en el año 2010 por la jueza argentina María Servini para perseguir los crímenes del franquismo contará en los próximos días con 20 nuevos denunciantes. Se trata de las familias de otros tantos gallegos enviados a los campos de concentración nazis, solo una parte, de momento, de los alrededor de 200 que pasaron por Dachau, Sachenhausen, Buchenwald, Grini y, sobre todo, Mauthausen.

Las familias están siendo asesoradas por la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). La presentación de las denuncias coincidirá con la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas del Holocausto, el próximo 27 de enero. Ese día los familiares de los presos en los campos nazis firmarán los documentos ante la cónsul argentina Silvina Isabel Montenegro en varios lugares de Galicia.

Las denuncias, en las que ha sido muy importante el trabajo de investigación realizado por Carlos Hernández y Benito Bermejo, fueron redactadas por la abogada de la ARMH ante la causa argentina, Ana Messuti, que subraya que “recordar esas víctimas, tenerlas bien presentes, es esencial desde la perspectiva jurídica: por una parte, porque reafirma la calificación de genocidio al vincularlo a un exterminio cuyo carácter genocida nadie puede poner en entredicho; por la otra, porque universaliza la represión franquista, no circunscribiéndola al territorio español”.

La ARMH hace hincapié en la responsabilidad que el régimen franquista tuvo en el destino de los millares de ciudadanos españoles enviados a los campos de concentración nazis. “A los campos los mandó el gobierno de la Alemania nazi pero fueron enviados allí porque el Gobierno franquista consintió que eso sucediera. Al Gobierno franquista se le preguntó desde la embajada alemana en varias ocasiones qué se hacía con ellos: si eran repatriados a España o eran enviados a los campos de concentración, y Franco se inhibió y optó por lo segundo. Eso en algunos casos, porque en otros el Gobierno franquista sí que intervino y salvó a algunos de los prisioneros”, explica la historiadora Carmen García Rodeja.

“Los presos republicanos españoles, al igual que muchos otros, estaban primero en ‘stalag’, un campo de prisioneros de guerra. Un campo de prisioneros de guerra tiene unas normas, se rige por la Convención de Ginebra, no pueden coger y gasealos. De haber permanecido en ‘stalag’, habrían salvado su vida”, cuenta la historiadora, que recuerda que “además, entre los enviados a los campos había menores de edad, había niños de 14, 15 y 16 años”.

Hace dos años el Parlamento gallego acogió un acto de homenaje a los gallegos deportados a los campos nazis. Además, todos los grupos políticos -incluido el PP- aprobaron por unanimidad una declaración institucional que subrayaba la responsabilidad de la dictadura franquista en lo sucedido, recordando que el Holocausto había tenido su origen “en el intento de eliminación de la disidencia política e ideológica y derivó en un genocidio que contó con la colaboración de la dictadura franquista y que persiguió a miles de hombres y mujeres que huyeron del Estado español después de la derrota de la República en 1939 y tras la instauración de un régimen fascista”. La Declaración recordaba en particular a “los más de 10.000 republicanos españoles que terminaron deportados en los campos nazis por la colaboración del dictador Francisco Franco con el nazismo alemán y el fascismo italiano”.

Los investigadores de la ARMH llevan muchos meses estudiando y documentando los casos de los deportados gallegos en campos de concentración alemanes y continúan haciendo llamamientos para la implicación de las familias y para la suma de nueva información, subrayando que muchas personas pueden incluso ignorar que sus abuelos pasaron por los campos nazis.

“Nosotros los asesoramos y les ayudamos a preparar las denuncias, pero son los familiares quienes las presentan”, subraya Carmen García Rodeja. “Sobre todo porque esto es, de alguna manera, reparador. Cuando tu abuelo fue enviado a Mauthausen y murió allí -o fue liberado, lo mismo da- que una entidad pública como un juzgado argentino recoja tu denuncia es muy importante”, destaca.

Los prisioneros gallegos objeto de la denuncia

  • Domingo Castro Molares (Vigo). Desertor del ejército franquista y sargento de las Milicias Gallegas del Ejército de la República. Después de exiliarse en Francia en 1939, fue detenido por el ejército alemán y deportado a Mauthausen en enero de 1941, muriendo un año después.
  • José Ferradás Pastoriza (Bueu). En julio de 1936 consiguió huir hasta Euskadi, donde se incorporó al Batallón México. Después de pasar a Francia, fue detenido por los nazis en 1940 y deportado a Mauthausen en 1941, muriendo meses después en el campo de Gusen.
  • Ramón Garrido Vidal (O Grove). Desertor del ejército franquista, se incorporó al ejército republicano. En Francia organizó los primeros grupos armados de resistente españoles en Brest y en Lorient hasta su detención en 1942 por la Gestapo. En junio fue deportado a Dachau, siendo liberado el 30 de abril de 1945.
  • Arturo González Bastos (Lavadores-Vigo). Fue detenido en 1944 en Francia por participar en la resistencia a la ocupación nazi. Fue deportado a Dachau y a otros campos, muriendo en el subcampo de Meppen-Dalum en febrero de 1945.
  • Francisco Pena Romero (Boiro). Fue detenido en julio de 1936 y obligado a integrarse en el ejército franquista, del que desertó para luchar en el bando republicano. Ya en Francia, fue detenido por los alemanes en 1940 y confinado en el campo de prisioneros de guerra de Estrasburgo, desde donde fue deportado la Mauthausen. Fue liberado en mayo de 1945.
  • Abilio Álvarez Bernardo (Entrimo). En la Guerra Civil luchó en el ejército republicano. Ya en Francia, fue detenido y enviado a Mauthausen en 1941. En 1942 murió gaseado en el castillo de Hartheim.
  • Joaquín Balboa García (Monterrei). Después de la Guerra Civil, en la que luchó en el bando republicano, pasó a Francia, donde fue detenido por las autoridades nazis. En 1941 fue trasladado a Mauthausen, donde trabajó primero en la cantera y, después, de barbero, lo que le salvó la vida. En 1945 fue liberado por el ejército británico
  • Francisco Cortés Martínez (Calvos de Randín). Después de la Guerra Civil, en la que luchó en el ejército republicano, fue detenido en Tours en 1943, seguramente por pertenecer a la Resistencia, siendo trasladado a Buchenwald el 29 de enero de 1944. Salvó la vida, pero las secuelas del maltrato sufrido en los campos le provocaron graves problemas de salud.
  • Julio Domínguez Rodríguez (Quintela de Leirado). En la Guerra Civil fue teniente de las Milicias Gallegas. En Francia colaboraba con la resistencia y fue detenido por participar en sabotajes contra el ejército nazi. En 1944 fue enviado a Mauthausen, de donde consiguió salir con vida.
  • Isauro González Prada (Castro Caldelas). Tras su detención en Francia, pasó por campos de prisioneros de guerra, desde donde fue deportado a Mauthausen el 27 de enero de 1941, muriendo meses después en Gusen de una tuberculosis.
  • Avelino Pérez Rodríguez (Entrimo). En los inicios de la Guerra Civil figura como integrante de las Milicias Cívicas de Izquierda Republicana. En junio de 1940 fue capturado por el ejército alemán, entrando un año después en Mauthausen, muriendo meses después en Gusen por una bronconeumonía.
  • Nicolás Rodríguez Pérez (Monterrei). Durante la Guerra Civil huyó a la zona gubernamental y se integró en el Ejército republicano. Fue deportado desde Toulouse a Dachau el 3 de julio de 1944 en el denominado ‘tren fantasma’ junto con otros 600 soldados republicanos españoles, un viaje de 52 días en el que muchos fallecieron. Muy debilitado, terminó su vida en Dachau el 25 de febrero de 1945, solo dos meses antes de la liberación del campo.
  • Victorino y Aurelio Díaz Hortas (Mosteiro, Lugo). Después de la Guerra Civil, los dos hermanos pasaron por varios campos de prisioneros en Francia, hasta terminar en Mauthausen en 1941, donde Aurelio fue liberado en 1945. Su hermano Vitorino falleció tres años antes.
  • Rafael Pardo Valles (O Corgo). Llegó a ser sargento del ejército republicano. En Francia fue detenido y enviado a Mauthausen en 1941, muriendo un año después en Gusen.
  • José Sánchez Pardo (Lugo). Guardia de asalto en la República, en Francia fue detenido y enviado a Mauthausen, donde falleció.
  • José Seijas Insua (Carral). Llegó a ser teniente del ejército republicano. En Francia fue detenido y enviado a Mauthausen, muriendo en Gusen en 1942.
  • José Alvedro Villaverde (A Coruña). Detenido en Francia, fue enviado a Mauthausen en 1941, donde un año después fue uno de los muchos deportados que perdieron la vida debido a los maltratos sufridos en el campo de exterminio.
  • Manuel Rodríguez Louro (Dumbría). Para evitar ser reclutado por el ejército franquista, huyó al monte en verano de 1936, escapando posteriormente en un barco hasta la ciudad británica de Bristol, ingresando en el ejército republicano, en el que luchó en la Guerra Civil. En Francia fue detenido y enviado a Gusen, donde murió gaseado en 1941.
  • Martín Ferreiro Álvarez (Cerdedo). Militante de Izquierda Republicana y trabajador de la construcción en A Coruña, durante la Segunda República llega a ser concejal en la ciudad herculina. Ante la detención de la corporación municipal, se refugia en su aldea natal y huye a Portugal y después a Catalunya, donde lucha en la guerra. En Francia es detenido y enviado a Mauthausen en 1940, muriendo un año después.
  • Antonio Suárez Blanco (Malpica). Marinero y militante de la CNT, en julio de 1936 huye en barco a Francia. Allí fue capturado en 1941 y enviado a Mauthausen, donde fue liberado en 1945.

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Fotografía destacada: Joaquín Balboa García ARMH

Fuente:https://www.eldiario.es/galicia/familias-gallegos-enviados-argentina-Franquismo_0_988301914.html

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Contra el exterminio de la memoria

Casi un centenar de gallegos murieron en campos nazis 

Los casos de seis coruñeses deportados se suman a la querella argentina contra el franquismo.

laopinioncoruna.es / R. Prieto / 23-01-2020

75 años después del fin del Holocausto nazi aún hay miedo a hablar de los horrores que escondían las alambradas. De los casi 200 gallegos deportados a campos de concentración, más de la mitad no sobrevivieron a los trabajos forzados en las canteras, la hambruna, los experimentos médicos o los hornos crematorios. Pero hoy sus familias quieren darles voz y reparar su memoria. La de los que sobrevivieron y la de los que nunca volvieron a casa. Y lo hacen sumándose a la querella en Argentina que investiga el franquismo. Desde Galicia, son ya 20 familias, seis de A Coruña

Algunos tardaron décadas en regresar a su tierra, pero la mayoría nunca volvió. Más de 5.000 españoles murieron entre 1940 y 1945 en campos de concentración nazis. En el caso de Galicia, fueron casi un centenar los que no superaron los trabajos forzosos en las canteras, la hambruna detrás de las alambradas „apenas tenían una morcilla de un kilo para 20 y un pan para seis„, el frío invierno en los barracones, los experimentos médicos, las cámaras de gas o los hornos crematorios. 75 años después de la liberación de Auschwitz, los supervivientes y los familiares de los deportados fallecidos en los campos de exterminio dicen no tener odio ni querer venganza para quienes los declararon apátridas y los llevaron a los horrores de la vida. Solo reclaman verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.

En la búsqueda de esa venda que proteja una herida que todavía hoy sigue abierta, una veintena de familiares de víctimas del holocausto nazi han decidido cruzar el Atlántico. A más de 10.000 kilómetros de la tierra buscan una justicia que en la tierra de la que hace casi ocho décadas muchos partieron para no regresar jamás no encontraron sus padres, hermanos, tíos o abuelos. Una veintena de gallegos, seis de ellos de la provincia de A Coruña, se han sumado a la querella argentina con la que familiares de víctimas del franquismo y represaliados de la dictadura, de la mano de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), pretenden sentar en el banquillo de los acusados a los torturadores que aún hoy están vivos.

Con motivo el próximo lunes del Día Internacional de las Víctimas del Holocausto, la ARMH, grupo originario del Bierzo leonés promotor de las primeras exhumaciones del franquismo, presentará por primera vez en España denuncias de casos de deportados gallegos en campos de concentración nazis. El colectivo acompañará en los próximos días a los familiares en diversos actos, desde la comunicación pública de las denuncias, como la presentación en el Consulado, así como conferencias y exposiciones. En A Coruña, la presentación de la denuncia se hará el lunes a las 19.30 horas en la Casa Museo Casares Quiroga. El colectivo considera que para los familiares es “reparador” que por primera vez un organismo oficial, en este caso el juzgado nacional número 1 de Argentina, recoja oficialmente “tantos padecimientos nunca reconocidos a las víctimas gallegas del holocausto nazi”. “Víctimas que lo fueron porque el Estado franquista, a sabiendas de lo que sucedía, permitió su deportación a pesar de las reiteradas solicitudes de la embajada alemana y de muchos familiares para cambiar el destino trágico de estos hombres y mujeres republicanos”, lamentan desde la ARMH, promotora de las denuncias en colaboración con los expertos Carlos Hernández y Benito Bermejo, y la abogada Ana Messuti.

A la causa promovida hace ya diez años en Buenos Aires por Darío Rivas, hijo del alcalde republicano de Castro de Rei asesinado en 1936, se sumarán los casos de los coruñeses José Alvedro Villaverde, Martín Ferreiro, Francisco Pena Romero, Manuel Rodríguez Louro, Antonio Suárez y José Seijas Insua.

José Seijas Insua (Carral 1911-Gusen 1941). Ingresó en la Guardia Civil de Asalto en noviembre de 1934. El que se esperaba un futuro prometedor con su mujer y su hija en Barcelona se truncó al estallar la Guerra Civil. José se ve obligado a huir a Francia y su familia regresa a su tierra natal, Carral. Hambre, frío, desolación, incertidumbre y desesperación. Es el día a día que pasa en el campo de concentración de Cyprien. Las cartas que escribe a los suyos desde la Alemania nazi son la única esperanza de la familia sobre su vuelta a casa. Pero los días pasan y no llegan nuevas palabras de aliento. 27 de diciembre de 1950: la peor de las noticias se confirma. Es una carta, pero no la escribe José. El remitente, el Ministere des Anciens Combattants et Victimes de Guerre que confirma a la familia que José Seijas ha fallecido. Con el paso de los años, los familiares conocen su periplo por Mauthausen y, finalmente, el campo anexo de Gusen, donde a los deportados trasladados solo les esperaba la muerte.

José Alvedro Villaverde (A Coruña 1907-Gusen 1941). La vida acomodada que tenía en A Coruña dio un giro con el inicio de la Guerra Civil. Sus tías decidieron enviar a José Alvedro a Francia para evitar que la contienda arruinase su vida. Pero desde que salió de su tierra natal poco se supo de él, hasta que llegó una carta de defunción. Con el número de prisionero 30988, sobrevivió poco más de un año a los trabajos forzados, el maltrato y el hambre diaria en Mauthausen.

Manuel Rodríguez Louro (Dumbría 1916- Gusen 1941). Marinero de profesión, en julio de 1937 huye con su hermano al monte Pindo para evitar su incorporación al Ejército. Junto con sus 12 compañeros huidos, Manuel es protagonista del secuestro del barco AS, con el que llegan a Bristol. Denegado el asilo por las autoridades británicas, regresan a España e ingresan en el bando republicano. Tras cruzar la frontera en febrero de 1939, ingresa en el campo de Argelès-sur-Mer. En septiembre de 1941 fallece gaseado en Gusen.

Martín Ferreiro Álvarez (Cerdedo 1892-Gusen 1941). Hijo de cantero, se trasladó a la ciudad de A Coruña, donde se adscribió a Izquierda Republicana y fue concejal de Obras y teniente de alcalde. Tras la sublevación de julio de 1936 y la detención de la corporación municipal y del Gobierno civil de A Coruña, se esconde en su aldea natal y desde allí pasa a Portugal. Combate en Levante y Cataluña. Con la derrota del bando republicano, pasa a Francia Desde distintos puntos del país galo, antes de su detención por los alemanes, escribe varias cartas a su mujer y a sus hijos haciéndose pasar por una institutriz. Entre mayo y junio de 1940 es capturado y deportado a Mauthausen. En noviembre de 1941 fallece en Gusen. Su familia se entera tras la liberación de los campos nazis por la carta de un compañero en los barracones del exterminio nazi.

Antonio Suárez Blanco (Malpica 1907-1979. Con el golpe de Estado, huyó de Malpica con otros 10 republicanos en junio de 1937 en una lancha de motor. Deportado a Mauthausen, donde ingresó en enero de 1941 procedente de Trier, fue trasladado a Gusen el 8 de abril de ese año. Sobrevivió al exterminio. En 1948, al tener noticias del indulto franquista, se presentó en el Consulado de Nueva York de manera voluntaria. En junio de 1949 fue condenado a seis años de cárcel y fue indultado de la totalidad de la pena en abril de 1951. Fue su billete de vuelta a Malpica.

Francisco Pena Romero (Boiro 1909-Vigo 1992). Desertó del Ejército franquista para combatir con el bando republicano. Tras su paso a Francia, estuvo confinado en Le Barcares. El ejército alemán lo detiene en junio de 1940. Del campo de prisioneros de guerra de Estrasburgo es deportado a Mauthausen.Hasta la liberación en mayo de 1945, sufrió en sus carnes las duchas heladas durante la madrugada y aquella alambrada electrificada. También fue testigo de ejecuciones sin causa ni motivo de cientos de compañeros.

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Fotografía destacada: José Seijas Insua.

Fuente:https://www.laopinioncoruna.es/galicia/2020/01/24/exterminio-memoria/1470771.html

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ARMH pide a Almeida la cesión de un espacio para rendir homenaje a quienes lucharon contra la dictadura

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) se ha dirigido al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, para solicitarle la cesión de un espacio en el que llevar a cabo un homenaje “a los hombres y a las mujeres que se enfrentaron al fascismo en España y que lucharon contra la dictadura y el regreso de las libertades”.

europapress.es / 16-01-2020

La asociación, que el próximo otoño cumplirá 20 años desde que llevó a cabo la primera exhumación científica de una fosa común con personas desaparecidas por la represión franquista, tiene previstos una serie de actos entre los que figura un concierto homenaje “a los hombres y las mujeres que defendieron la libertad y que se han sido marginados del reconocimiento público nuestros 40 años de recuperada democracia”.

“El próximo mes de octubre de 2020 se cumplen 20 años de la primera exhumación científica de personas asesinadas por la represión franquista. A partir de ella surgió la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica que desde entonces ha ayudado a miles de familias a reparar una pequeña parte del daño que sufrieron durante la dictadura”, dice la petición dirigida a Almeida llevada al Registro del Ayuntamiento.

Por esa razón, le solicitaron al Ayuntamiento la cesión de un espacio “céntrico y con cierta capacidad, como el Circo Price, para llevar a cabo un concierto homenaje que reconozca a los hombres y mujeres que lucharon contra la dictadura”.

“Ese régimen persiguió a quienes tenían ideas distintas y negó la posibilidad de la celebración de unas elecciones democráticas durante cuarenta años. En esas cuatro décadas los responsables de las instituciones eran elegidos desde arriba, a dedo, sin que los valores democráticos que hoy consideramos irrenunciables tuvieran la más mínima oportunidad de desarrollarse”.

“Por todo ello acudimos, a una institución que representa la democracia más cercana a la ciudadanía como es un ayuntamiento para poder celebrar en un espacio de titularidad pública. Se trata de otorgar un reconocimiento necesario que rechace y condene la dictadura franquista frente a los valores democráticos de la Segunda república en la que se celebraron elecciones generales con sufragio universal masculino y femenino y que tuvo gobiernos de diferente ideología”, concluye en su petición la ARMH.

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Fotografía destacada: Exposición ‘Exhumando Fosas, Recuperando Dignidades’ – RECUPERACIÓN POR LA MEMORIA HISTÓRICA/EUROPA PRESS

Fuente:https://www.europapress.es/madrid/noticia-armh-pide-almeida-cesion-espacio-rendir-homenaje-quienes-lucharon-contra-dictadura-20200116174048.html

 

 

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Los nombres de 102.000 víctimas del franquismo en Extremadura, Andalucía y norte de Áfica, en internet

La mayoría fueron asesinadas tras consejos de guerra

eldiario.es / 13-01-2020

El sindicato CGT ha puesto a disposición pública en internet los nombres de 102.000 víctimas del franquismo de Andalucía, Extremadura y el norte de África, que están accesibles en la base de datos de www.todoslosnombres.org.

La base de datos también recoge a víctimas que son de otras zonas de España o de naciones como Noruega, Argentina, Argelia o Portugal pero sufrieron la represión en Andalucía, según explica el sindicato, que ha recopilado la información junto a la asociación Nuestra Memoria de Sevilla.

El listado incluye a fusilados por bando de guerra, por Consejos de Guerra, por aplicación de la ley de fugas, por torturas, muertos en cárceles y campos de concentración, presos en campos de concentración, redimiendo penas por el trabajo (esclavos) o depurados (despedidos) de sus puestos de trabajo.

Además, hay deportados a los campos nazis, exiliados, procesados por “responsabilidades políticas”, a los que se les incautaron de bienes o fueron procesados por el Tribunal de Orden Público (TOP).

Más de 6.000 mujeres

En la base de datos hay 95.064 hombres y 6.335 mujeres, y las 601 víctimas restantes están sin definir, explica el sindicato.

Se conoce la causa del fallecimiento de 44.060 víctimas, según el sindicato, que puso en marcha el trabajo de recopilación en octubre de 2005 y ha contado con el apoyo económico de algunas administraciones en momentos concretos, como la Junta de Andalucía o el Ministerio de la Presidencia, además de las propias entidades promotoras y de decenas de personas y colectivos.

Por Consejo de Guerra hay 45.676 víctimas; por “actividad guerrillera” 1.593; como trabajo de “esclavos” 9.189; reclusos 29.535; los expedientes de incautación se cifran en 2.259; los de responsabilidad en 6.107; y los juzgados por el TOP ascienden a 1.476.

Respecto a su filiación política y cargos institucionales, se conoce que hay 15.231 personas, de las cuales hay 346 alcaldes, 348 concejales, 5.656 de FET/FETE/UGT, 3.777 de la CNT, 3.680 del PSOE, 1.618 del PCE, 955 de izquierda republicana, trece de CCOO y cuatro de la CGT.

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Fotografía destacada: EFE

Fuente:https://www.eldiario.es/eldiarioex/victimas-franquismo-Extremadura-Andalucia-Afica_0_984451989.html

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‘Exhumando fosas, recuperando dignidades’ abre la segunda edición de ‘Contrapunto’

El proyecto de La Vorágine trae entre el 29 de enero y el 1 de febrero a 12 invitados relacionados con la construcción de la memoria histórica sobre la violencia.

eldiario.es / Celia Álvarez / 13-01-2020

‘Contrapunto’ arranca su segunda edición para recuperar el relato de la memoria de las víctimas de los hechos violentos de España y Colombia. La inauguración de este ciclo tendrá lugar este miércoles 15 de enero a las 18.30 horas en el CASYC UP con la exposición ‘Exhumando fosas, recuperando dignidades’, producida por la Sociedad Científica Aranzadi y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Después se celebrará una charla de Francisco Etxeberría, responsable del área de Antropología Forense de Aranzadi.

Carolina Hernáiz, miembro del colectivo La Vorágine, ha explicado este lunes en rueda de prensa que el objetivo del ciclo es ”entender qué pasa cuando hay muertes violentas, y quién y cómo se cuenta”. También ha destacado ”el trabajo que se hace para que tengamos amnesia colectiva y que esto pase al olvido”.

Hernáiz ha argumentado que en esta edición se ha comparado nuestro país con Colombia porque ”saben mucho de desapariciones forzadas y violencia” y ha insistido en que ”no es un tema endogámico de España, sino de un tema de derechos humanos”. ”La violencia hay que hablarla, significarla, decirla y evitarla porque, si no tenemos memoria de lo que ha pasado, volveremos a repetir los mismos errores”, ha apuntado.

Por su parte, la directora general de Patrimonio Cultural y Memoria Histórica de Cantabria, Zoraida Hijosa, se ha comprometido a seguir trabajando desde la Administración para defender ”el progresismo frente al inmovilismo y a la abierta beligerancia contra la memoria histórica”.

Además de la exposición, abierta hasta el 31 de enero y con visitas guiadas los próximos 18, 21 y 23 de enero, ‘Contrapunto’ incluye charlas, mesas redondas, música y poesía entre los días 29 de enero y el 1 de febrero.

Para contar la experiencia de memoria en Colombia se cuenta con la presencia de Martha Nubia Bello, exdirectora del Museo Nacional de la Memoria de ese país; Fidel Mingorance, geoactivista y autor de la Cartografía de la Desaparición Forzada; Jesús Alfonso Flórez, asesor de la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico, y Arancha García del Soto, experta en víctimas de violencia sociopolítica.

Para tratar la construcción del relato de las víctimas en España, ‘Contrapunto’ contará con Pablo Sánchez León, historiador e investigador de la Universidad del País Vasco; Julián López García, profesor de la UNED y director del Centro Internacional de Estudios en Memoria Social y Derechos Humanos (CIEMEDH); Manuela Bergerot, experta en políticas públicas de Memoria, y Emilio Silva, presidente de la ARMH.

Además, en los encuentros participarán representantes de colectivos como Desmemoriados (Cantabria), Mesa Poética por la Paz (Colombia-España), y la Casa de la Memoria La Sauceda (Andalucía).

‘Contrapunto’ 2020 también se acerca a la memoria desde otras miradas creativas y por ello, el día 29 de enero contará con la cantaora flamenca Rocío Márquez, que va a hacer una acción sonora entorno al tema del encuentro y clausurará el evento el 1 de febrero, en el IES Santa Clara, el poeta y Premio Nacional de Poesía Juan Carlos Mestre.

Este proyecto está organizado por la asociación La Vorágine Crítica, el patrocinio de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Memoria Histórica del Gobierno de Cantabria y el apoyo de la Fundación Caja Cantabria.

Ley de Memoria Histórica

Zoraida Hijosa también ha hablado sobre el nuevo Gobierno de España, ”la primera coalición que ha habido en democracia”, del que asegura que ”traerá consigo el avance definitivo de las políticas sociales y de todos estos derechos de la gente que fue silenciada durante la dictadura y que, de alguna manera, ha sido olvidada durante la transición”.

”La recuperación de la memoria histórica y democrática va a ser el caballo de batalla de esta legislatura, que está marcada por el avance de partidos de extrema derecha”, ha sentenciado la directora general.

La nueva Ley de Memoria Histórica Democrática de Cantabria, aprobada ”in extremis” por el Consejo de Gobierno el pasado mes de diciembre, facilitará el ”reconocimiento a las víctimas”. Además, se harán ”lugares y sendas de memoria” y se eliminarán ”todos los vestigios de la dictadura y del franquismo”.

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Fotografía destacada: Zoraida Hijosa, directora General de Memoria Histórica, y Carolina Hernáiz, miembro de La Vorágine. | C.A.

Fuente:https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/segunda-Contrapunto-violentos-Espana-Colombia_0_984451686.html

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De una cajetilla de tabaco como despedida al ‘Cara al sol’ de las presas: los objetos que hablan de la represión franquista

La exposición Las pequeñas cosas, en Madrid durante el mes de enero, muestra fotografías de objetos custodiados durante décadas por familiares de represaliados

Vicenta guarda como un preciado tesoro la cajetilla de tabaco desgastada que su padre usó en 1940 para despedirse de su familia antes de ser fusilado

El primo de Heliodoro Meneses presenció escondido su fusilamiento y logró sacar del bolsillo de su pantalón todo lo que llevaba, entre otras cosas, una caja de cerillas de la Fosforera Española o una goma de borrar

eldiario.es / Marta Borraz / 06-01-2020

El día antes de que fusilaran a Ángel Ruiz, su mujer, Saturnina, no pudo ir a verle a la cárcel de Almagro (Ciudad Real) en la que estaba preso, como hacía casi todos los días. Una de sus hermanas cogió del lugar unas pocas piedras que estaban manchadas de sangre y las guardó en un baúl hasta poco antes de morir cuando se las entregó a la viuda. Ángel había sido ejecutado el 8 de mayo de 1940, al inicio de la dictadura franquista. Saturnina cosió una bolsita para guardar las piedras, que llevó consigo, en el delantal, durante toda su vida.

Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), que han formado el proyecto Mapas de Memoria, lleva años recopilando objetos “que guardan una memoria perseguida” y que custodian los familiares de represaliados del franquismo: desde los pequeños guijarros manchados de sangre a una fotografía cosida de Benita Lillo que su marido, Anastasio Godoy, mantuvo consigo en la cárcel antes de ser fusilado o la carta de despedida que Vicente Verdejo escribió en una cajetilla de tabaco antes de ser asesinado.

Las piedras manchadas de sangre recuperadas del lugar en el que fue asesinado Ángel Ruiz. ‘LAS PEQUEÑAS COSAS’

Las fotografías de muchos de estos objetos se muestran en la exposición Las pequeñas cosas, que se inauguró en Madrid en diciembre y regresa a la capital del 7 hasta el 31 de enero. Durante todo 2020 recorrerá diferentes ciudades repartidas por toda la geografía española. Se trata de elementos “aparentemente insignificantes”, pero que las familias “guardan como amuletos”, explica Jorge Moreno, uno de los comisarios.

Los objetos, que el investigador define como “condensadores de una memoria silenciada”, son también un lugar desde el que mirar al pasado, a un periodo de la Historia de España marcado por la represión y la persecución, el de la dictadura franquista, que aún no ha rendido cuentas. Por eso, las pequeñas cosas que forman parte de la exposición son también un “espacio de resistencia cotidiana y de esperanza” porque conservarlas durante décadas ha sido una forma, no solo de recordar a los familiares, sino de vengar sus injustas desapariciones.

“Cojo el lapicero para despedirme de ti”

No es casualidad que sea Vicenta Ruiz, hija de Ángel y Saturnina, la que tuviera las piedras manchadas de sangre recuperadas del lugar en el que fue fusilado; tampoco que hasta Ángela, la nieta del matrimonio, hayan llegado otros muchos utensilios heredados de sus abuelos que guarda en una caja: una petaca, unas cartas o unas tijeras comparten espacio con una vieja foto de Ángel, que ocupa el centro. La fotografía había viajado con Saturnina allí donde se había trasladado ella a lo largo de su vida. “Donde iba ella, iba la foto”, señalaba la familia.

La caja que guarda Ángela, nieta de Ángel y Saturnina, con objetos de sus abuelos. ‘LAS PEQUEÑAS COSAS’

“El sentido no está en la cosa en sí, sino en la circulación, en el tránsito y en cómo la memoria en España se ha traducido muchas veces en afecto”, cuenta Moreno, también autor de El duelo revelado. En él, el investigador expone la importancia de las mujeres en el mantenimiento de la memoria, que lleva a concluir “la diferencia de género en el trabajo del duelo”. Son ellas, fundamentalmente, las que guardan estos objetos.

También una mujer, Vicenta, guarda como un preciado tesoro la cajetilla de tabaco desgastada que su padre, Vicente Verdejo, usó en la madrugada del 29 de octubre de 1940 para escribir la carta de despedida a su familia antes de ser fusilado. “Carmen, [en] este momento cojo el lapicero para despedirme de ti y de nuestros hijos mi Gregorio y mi Vicentita. Carmen muero acordándome de ti. Has sido muy buena, no te mereces lo que estás sufriendo, ten resignación y paciencia. Recibes todo el cariño de este que hasta mi muerte te está queriendo. Besos para mi Marcela y mis chicos. Este tuyo. Tu Vicente Verdejo”, escribió con letra todavía legible.

45 años después la familia pudo recuperar el cuerpo de Vicente, arrojado a una fosa común. “Estaba delante de ese padre que nunca me había podido tener en sus brazos. Tenía un año y medio cuando fue encarcelado, pero todos los días de mi vida pensaba en él”, decía Vicenta hace unos años en un relato elaborado por el investigador Alfonso Villalta a raíz de mantener varias entrevistas con ella. “Todo lo de mi padre para mí es sagrado”.

Todo lo que llevaba en el bolsillo

La familia de Heliodoro Meneses conserva también unas cuantas cosas que forman parte de la exposición itinerante: un atadillo con los objetos que portaba en el bolsillo de su pantalón el día de su fusilamiento, el 22 de octubre de 1939. El asesinato lo presenció un primo de Heliodoro, que aprovechó el momento en el que los cuerpos quedaron solos aguardando a ser depositados en una fosa común para sacar de su bolsillo todo lo que llevaba: un paquete de tabaco, una carpetilla de papel de arroz para liar, una caja con algunas cerillas de la Fosforera Española, una goma de borrar, un trozo de lápiz y una horquilla. El pañuelo usado como atadillo por la familia mantiene aún algunas salpicaduras de sangre.

Todos los objetos que guardaba Heliodoro Meneses el día de su fusilamiento. ‘LAS PEQUEÑAS COSAS’

Según contó el propio Fernando Olmo, sobrino de Heliodoro, al catedrático Julián López García, otro de los miembros del proyecto Mapas de Memoria, en muchas ocasiones la familia observaba los objetos e imaginaba una y otra vez lo que él debió hacer con ellos: cómo se fumó su último cigarrillo o cómo debió escribir sus últimas palabras con el lapicero.

“Las arrugas, las costuras o los desgastes que conservan todos los objetos, son la muestra palpable de cómo los objetos han cobrado vida y se han vinculado emocionalmente a quienes los han custodiado”, puede leerse en la carta de presentación de la exposición ‘Las pequeñas cosas’. Precisamente con costuras guarda Benita Lillo una fotografía suya que custodió su marido Anastasio Godoy Hervás mientras estuvo preso en la cárcel de Ciudad Real y ella en la de Girona.

La fotografía cosida que guardaba Anastasio Godoy. ‘LAS PEQUEÑAS COSAS’

Ambos se intercambiaban cartas en aquella época y, en una de ellas, dirigida a su mujer unos meses antes de ser fusilado decía: “[…] dime cuanto sepas de los niños, si te han escrito a ti… pues es de los que más me acuerdo. Casi siempre estoy con tu retrato y el de ellos y así paso ratos agradables”. Ese retrato, hoy conservado gracias al hilo que ha unido los trozos rotos por el paso del tiempo, retornó a la propia Benita. Una fotografía “intensamente vivida en el interior de una cárcel”, señalan los investigadores.

Un ‘Cara al sol’ revolucionario

De la muestra también forman parte las cartas de Anastasio en las que reclama a sus familiares que vendan el armario que poseen para poder comprar unos sellos y papel con el objetivo de poder seguir escribiéndoles. Los elementos beben de tres fuentes: de fusilados, de exiliados y de archivos institucionales. Es el caso del registro de nacimiento de Libertad Vaquero, en el que aparece el nombre tachado y, en su lugar, escribieron el de Máxima en respuesta a una orden franquista que impone un plazo de 70 días para que los padres cambien las inscripciones de nacimiento a los hijos que tengan nombres “exóticos, extravagantes” o relacionados con la ideología de izquierdas.

La versión del ‘Cara al sol’ compuesta por presas de la cárcel de Almodóvar del Campo ‘LAS PEQUEÑAS COSAS’

También del expediente sumarísimo de Rufina Delgado, los comisarios de la muestra encontraron otra de estas pequeñas cosas “que hablan de resistencia”. Y es que esta mujer fue juzgada por encontrar en la cárcel de mujeres de Almodóvar del Campo (Ciudad Real) una cuartilla manuscrita con una versión del ‘Cara al sol’ que habían compuesto las presas, según las indagaciones de los investigadores: “Cara al sol limpiando las lentejas / que nos tenemos que comer”, empezaba el cántico, titulado como ‘Cara al Sol de los presos’. “Volverá a reír la primavera / que Negrín y Pasionaria esperan / arriba presos a vencer / que los rojos vuelven otra vez”, concluía.

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Fotografía destacada: La cajetilla de tabaco en la que Vicente Verdejo escribió su despedida. ‘LAS PEQUEÑAS COSAS’

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/cajetilla-tabacos-despedida-fusilados-franquismo_0_978502733.html

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Los 200 fusilados en Cáceres en la Navidad más sangrienta de la represión franquista

El documental ‘Navidad fusilada’, dirigido por José María Sánchez Torreño, cuenta un episodio negro ocurrido en la ciudad extremeña en la navidad de 1937, cuando el mismo 25 de diciembre se iniciaba una política de exterminio por un supuesto complot comunista que acabó con la vida de 196 personas y que finalizaría el 21 de enero de 1938.

publico.es / María Serrano / 29-12-2019

Pocos documentos se conocen de aquella acción represiva perpetrada sin piedad en plenas fiestas navideñas. La iniciaba un piquete de guardias civiles en el campo de tiro, cerca del cuartel de regimiento de Infantería Argel 27, en la ciudad de Cáceres, bajo el mandato del gobernador Ricardo de la Rada. Entre las víctimas se encontraban maestros, sindicalistas, jornaleros, militantes de partidos, ferroviarios… Y madres, esposas e hijos de algunos desaparecidos.

Tampoco faltaban en la lista miembros de la corporación municipal como el alcalde de Cáceres, Antonio Canales, y el presidente de la Diputación, Ramón González Cid. Familias enteras, como los Bru o los Doncel, quedaron truncadas para siempre después de aquellos días de infierno.

“A mi Alfonso y mi Antoñita, qué pequeñitos y sin padre”

La carta de Juan Doncel, tabernero en el municipio de Malpartida de Cáceres, rescata un documento inédito que deja constancia de como el gobernador militar, Ricardo de la Rada, no tuvo piedad en terminar con la estabilidad de familias enteras en aquella sangrienta fecha de 1937. En su carta habla así a sus dos hijos más pequeños: “A mi Alfonso y mi Antoñita, qué pequeñitos y sin padre”. Prosigue “he sido bueno, honrado y trabajador” para que todos sus hijos no dudaran de su conducta. Doncel fue asesinado el 27 de diciembre de 1937 a los 34 años de edad.

En Malpartida de Cáceres fueron asesinadas 54 personas aquel día

Solo en Malpartida, un municipio de 3.000 habitantes, fueron asesinadas 54 personas aquel día de Navidad. Su esposa Josefa recibió su carta días después. Y finalmente fue fusilada el 2 de enero de 1938. Los hijos de Doncel fueron internados en orfanatos del régimen franquista hasta su mayoría de edad.

Sánchez Torreño, director del documental Navidad fusilada narra a Público cómo la ciudad de Cáceres se convirtió en aquellos días en una orgía de sangre. El historiador y vicepresidente de AMECECA, José Hinojosa, destaca que “en septiembre del 36, Falange publicó una investigación de la policía cacereña que destacó la conclusión de que se estaba en vísperas de grandes acontecimientos”.

Un complot que comprometía al dirigente comunista Máximo Calvo y que iniciaba una fuerte represión en la ciudad extremeña. Torreño apunta a Público que “Máximo y el complot se utilizaron para poder conjugar el único verbo que por entonces articulaban: matar”. En Cáceres capital no hubo guerra, tampoco en la provincia, salvo en algunos focos. “Aquí no hubo plaza de toros como en Badajoz y estaban sedientos, querían su cuota de sangre roja“.

El maestro Barrado, que conoció en vida a Lorca, víctima

Ángel Barrado y su carnet de escritor en el periódico ‘El Gladiador’.

Entre las víctimas de aquellos días se recogen nombres y apellidos que indican que la barbarie había asesinado a varios miembros de una misma familia. Nombres como Ángeles, Antonio y Asunción Bru Casanova, cuyo hermana Rafaela había “desaparecido” a manos de los franquistas en agosto de 1936, fueron víctimas aquella navidad. Torreño apunta que los “Bru fueron de las familias más castigadas en aquellos momentos”, conociendo la historia de Blanca Vila Bru, a quien “no llegó a tratar pero de cuyo rostro sobresalía una profunda pena”.

El informe hablaba de “un maestro de absoluta irreligiosidad que inducía a los niños a ideas extremistas

Ángel Barrado es otro de los asesinados de cuya historia se habla en la cinta, maestro republicano procedente de Malpartida de Plasencia. Es una de las historias que se han logrado rescatar de los vecinos fusilados en aquellos días, ya que participó muy activamente en las Misiones Pedagógicas y pudo conocer en vida al poeta Federico García Lorca.

La llegada del golpe truncó la vida de este maestro por completo. El 22 de julio de 1936, Ángel fue detenido y encarcelado en Cáceres. El informe de la comisión depurativa de enseñanza lo describía como un “maestro de absoluta irreligiosidad que inducía los niños ideas extremistas… ” Fue fusilado en el primer piquete el 25 de diciembre de 1937. Su carnet del periódico El Gladiador nos ha permitido tener una fotografía de Barrado antes de ser asesinado aquella navidad. El régimen negó a su viuda Sabina una pensión y una paga a sus tres hijos de por vida.

El saldo de la masacre: 182 hombres y 14 mujeres

El desenlace de aquella Navidad fusilada se saldó con el asesinato de 182 hombres y 14 mujeres. Sus nombres aparecen en un macabro documento en el que los verdugos hicieron el recuento final. El documento se titulaba “relación nominal de personas fusiladas con motivo del abortado complot del 23 de diciembre en Cáceres dirigido por el cabecilla rojo Máximo Calvo”.

Torreño concluye que en toda esta historia hay un hecho crucial: de que los representantes de la Iglesia, los mismos que representaban a Cristo en tierra extremeña, “no hicieron nada por evitar la masacre de las navidades del 37, después, y la de otras historias que aún están por contar”.

Hasta abril de 1979 no se logró exhumar a algunos de las víctimas de esta masacre. En plena transición democrática se inició la exhumación de los cuerpos de algunos vecinos asesinados en el municipio cacereño de Navas del Madroño. Muchos otros, como el maestro Barrado siguen en la fosa común de Cáceres, mientras la asociación Memorial en el Cementerio de Cáceres (AMECECA) sigue reivindicando desde 2014 la memoria de estos 196 asesinados, la peor masacre cometida durante unas navidades de la etapa franquista.

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Fotografía destacada: La familia Bru, una de las represaliadas durante la navidad sangrienta de Cáceres, en una imagen de 1934.

Fuente:https://www.publico.es/politica/navidad-fusilada-caceres-200-fusilados-caceres-navidad-sangrienta-represion-franquista.html

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Sacar de “la fosa de la desmemoria” al exilio republicano español

Llegaron desgarrados, enfermos, cojeando. Una larga fila de hombres, mujeres y niños atravesando a pie la frontera de la Jonquera, la de Port Bou o Puigcerdá. Otros muchos, abarrotando los barcos que salían del puerto de Alicante. Sucedió hace 80 años, cuando cerca de medio millón de españoles huyeron, por defender la democracia, de la represión y la muerte tras la victoria del general Franco. Fue el éxodo, la Retirada, un “dique roto”, como escribió Arturo Barea, que dejó en la cuneta del olvido a miles de compatriotas. La exposición ‘1939. Exilio republicano español’ saca de la “fosa de la desmemoria” esta parte de nuestra historia.

elasombrario.com / Julia Luzán / 27-12-2019

“A lo largo del Pirineo, del Perthus a Bourg Madame, por todos los puertos, entre el frío y la nieve, por todos los caminos, por tronchas, laderas sin veredas, roto lo blanco por los árboles negros y las cortadas de tierra y piedra, bajan los vencidos de hoy, oscura grey enorme”. Así, en el libro de relatos Enero sin nombre, Max Aub, internado en el campo de concentración de Vernet, pinta con palabras el horror de aquella desbandada luego recluida en campos con nombre en los que los exiliados cantaban: “Y como hemos resistido / prometemos resistir”. Los fotógrafos Robert Capa, Philippe Gaussot (en la exposición se muestran un centenar de fotografías inéditas que su hijo encontró en una maleta), David Seymour, Agustí Centelles, prisionero en uno de los campos franceses, y otros muchos documentaron aquellas escenas de derrota y humillación en campos de concentración en el sur de Francia (Le Vernet, Argelès, Saint-Cyprien, Amélie-les-Bains…), donde los españoles fueron encerrados entre alambradas, hacinados, maltratados. Medio millón de españoles se desplazaron a territorios franceses en los tres primeros meses de 1939, aunque Francia devolvió a España a unos 360.000 al poco tiempo.

En aquellos campos, que el poeta Agustí Bartra llamó “una ciudad de derrota”, malvivieron centenares de personas, obreros, funcionarios, amas de casa, campesinos e intelectuales que pasaron los mejores años de su vida en tierra extraña, añorando e idealizando una tierra que, a los que volvieron tras décadas, les resultaba ya irreconocible. El Rosellón francés, en los Pirineos Orientales, fue la tierra de acogida de miles de exiliados y se convirtió en una de las zonas de referencia para los republicanos españoles; en Prades, Pau Casals eligió instalar la sede de un festival musical que patrocinaba hasta su marcha definitiva a Puerto Rico en 1955.

Supervivientes del campo de Gunsen, mayo de 1945. Museo D’Historia de Catalunya. Foto: Francesc Boix.

Quienes recurrieron a los barcos para escapar de las tropas franquistas los días anteriores al final de la guerra eligieron los puertos de Valencia y Alicante. Allí esperaron a ser evacuados, según habían acordado el coronel Casado y el gobierno de Burgos. Los barcos no llegaban y los vencidos fueron conducidos a un campo de almendros, del que tomó el título Max Aux para el último libro de su serie El Laberinto mágico.

De Alicante partió el 30 de marzo de 1939 hacia Orán el Stanbrook, un carguero que casi se hunde por exceso de pasaje. Cuando arribaron a Argelia muchos fueron internados en campos de concentración como el de Djelfa, del que Max Aub escribió en su Diario: “Este es el lugar de la tragedia: frente al mar, bajo el cielo, en la tierra”. Otros barcos salieron de Francia; en el Sinaia los refugiados embarcaron para México por decisión del presidente Lázaro Cárdenas, y en el Winnipeg desde Burdeos hacia Chile, en una operación de rescate que puso en marcha Pablo Neruda.

Las travesías en barco fueron una odisea para los refugiados pero el viaje de los rotspanier, los rojos españoles, como les llamaban los nazis en la Francia ocupada, fue una tortura. Por los campos de Buchenwald y Mauthausen pasaron Jorge Semprún y Joaquín Amat-Piniella -él fue uno de los fundadores, en 1962, de la Amical de Mauthausen para mantener viva la memoria de lo que pasó-; también Francesc Boix, quien con sus fotografías de Himmler y otros jerarcas de las SS visitando el campo y las que mostraban el exterminio de los presos logró en el juicio de Nüremberg que fuera condenado Ernst Kaltenbrunner, el jefe de la Gestapo. La escritora Montserrat Roig escribió hace más de 40 años Els catalans als camps nazis cuando nadie lo hacía aún. El libro recoge los testimonios de los supervivientes y muestra la realidad, silenciada por el régimen franquista, del abandono de miles de españoles exiliados.

Escala del Sinaia en San Juan de Puerto Rico, 6 de junio de 1939. Foto: Fundación Pablo Iglesias.

La exposición se recorre con el ánimo encogido. En una vitrina, objetos como unas gafas, un tenedor, un cuchillo, un número grabado en latón, recuerdan que su propietario, Eliseu Villalba Nebot, fue deportado el 19 de diciembre de 1941 a Mauthausen; en otra, el traje de rayas de los prisioneros. Más allá, las fotos de esos hombres en los huesos que recibieron a las tropas aliadas con alegría. Los españoles que no fueron deportados por los alemanes lucharon contra el ocupante nazi en la mítica compañía La Nueve, en la división Leclerc, una contribución por la que Francia siempre les ha estado agradecida (este año, conmemoró oficialmente el 80 aniversario de la Retirada).

Una de las primeras víctimas de la Retirada fue Antonio Machado. Cruzó la frontera de Le Perthus con su madre, su hermano José y un grupo de amigos, entre ellos el periodista Corpus Barga. Pasó las últimas semanas de su vida en el pueblo de Colliure, en una pensión donde moriría primero él y, a los tres días, su madre. Manuel Azaña, el último presidente de la Segunda República, cruzó con su gobierno la frontera francesa en febrero de 1939, se estableció en Montauban, donde falleció. En una de las vitrinas se muestra ahora la bandera con crespón que se usó en su entierro.

Ex miembro de la Filarmónica de Barcelona, campo de Bram, marzo de 1939. Foto: Robert Capa. International Center of Photography / Magnum Photos / Contacto.

La muestra es exhaustiva. Hay documentos, fotografías, objetos, películas, material radiofónico, grabaciones de lecturas, carteles, libros y más de medio centenar de cuadros. Hubo muchos artistas en los campos de concentración franceses: Antoni Clavé, Josep Franch Clapers, Antonio Rodríguez Luna o Josep Subirats dejaron testimonio en dibujos y óleos de las duras condiciones en las que vivieron en esos campos en la playa entre alambradas. El exilio artístico se llevó de España a más de 5.000 intelectuales. Fue una diáspora por varios países. En Francia se quedaron, entre otros artistas, Viola, Antoni Clavé, Óscar Domínguez. A México llegaron pintores como Aurelio Arteta, José Moreno Villa, Josep Renau, Remedios Varo o Ramón Gaya. Por Argentina pasaron Maruja Mallo, Rafael Alberti, Manual Ángeles Ortiz, Luis Seoane; Vela Zanetti en Santo Domingo; en Estados Unidos, Esteban Vicente, Luis Quintanilla…

México y Argentina fueron los focos artísticos para los exiliados. Crearon editoriales, numerosas obras literarias y la nómina de escritores y pensadores era inmensa: María Zambrano, Mercé Rodoreda, Pérez de Ayala, Max Aub, María de Maeztu, Américo Castro, Francisco Ayala, León Felipe o Ramón J. Sender.

La vuelta a España con cuentagotas se hizo masiva con la democracia. El exilio sin fin llegaba a término, pero muchos de los que volvieron no encontraron su sitio, las nuevas generaciones desconocían incluso sus nombres. Esta exposición remedia olvidos y rinde homenaje a los países que acogieron a tantos hombres y mujeres desterrados de España.

‘1939. Exilio republicano español’ puede verse en Madrid hasta el 31 de enero de 2020, en la sala de exposiciones La Arquería de Nuevos Ministerios (paseo de la Castellana, 67).

Retrato de Antonio Machado, 1946 de Miguel Prieto. Colección de Ángel Prieto, México.

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Fotografía destacada: Huérfanos de la Guerra Civil española bajo el cuidado de los ‘Padres de Crianza’ cerca de Biarritz, Francia, Mayo de 1939. Foto: Robert Capa. International Center Of Photography / Magnum Photos / Contacto.

Fuente:https://elasombrario.com/sacar-de-la-fosa-de-la-desmemoria-al-exilio-republicano-espanol/

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Fallece en México Virgilio Fernández del Real, uno de los últimos brigadistas internacionales

El republicano español se exilió en el país latinoamericano tras participar como enfermero en la Guerra Civil.

elpais.com / Jon Martín Cullell / 18-12-2019

Virgilio Fernández del Real, uno de los últimos brigadistas internacionales vivos, falleció el martes a los 100 años de edad en la ciudad de Guanajuato, en México. El exiliado español padecía de problemas respiratorios y de corazón. Enfermero de formación, se enlistó en el Ejército republicano tras estallar la Guerra Civil. Participó como miembro de las Brigadas Internacionales en la defensa del Guadarrama y en la Batalla del Ebro. Tras pasar por un campo de concentración francés, se exilió a México, país que adoptó como suyo y adonde trasladó su activismo político de izquierdas.

Fernández del Real era parte fundamental del exilio republicano en el país, que este año cumple 80 años. Mari Carmen Moreno, miembro de la mesa directiva del Ateneo Español de México y nieta de un brigadista internacional, lo conoció hace tres años durante una exposición sobre la Guerra Civil. Él llevaba una boina negra de la que pendía un pequeño banderín republicano. “Era la historia viva”, asegura. “Somos hijos de una República que se intentó borrar y él representaba para nosotros, los descendientes, el saber que seguía viva”.

Nació en 1918 en la ciudad marroquí de Larache, por entonces parte del protectorado español, y pasó su juventud entre Sevilla y Córdoba, donde estudió enfermería. El estallido de la Guerra Civil lo sorprendió de practicante en el Hospital Princesa de Madrid. Ejerció de enfermero entre las filas republicanas y combatió junto al Batallón Dombrowski, creado en 1936 en Albacete y formado por entre 3.000 y 5.000 voluntarios mayoritariamente polacos.

Como parte del batallón, el enfermero participó en la defensa de Madrid, asediada por las tropas franquistas, y en la ofensiva de Brunete, lanzada por el Ejército republicano para intentar debilitar el cerco sobre la capital. Con el avance franquista, el batallón se disolvió. Fernández del Real cruzó la frontera hacia Francia, donde pasó unos meses internado en el campo de concentración de Saint Cyprien, levantado para acoger a los refugiados españoles.

En otoño de 1939 emprendió el camino a su exilio definitivo en México. Desembarcó junto a su madre y su hermano en Veracruz, el principal puerto de entrada de los desplazados republicanos. La cartilla migratoria mexicana, cuya copia digital se puede encontrar en el portal de archivos españoles, muestra a un joven de 20 años con bigote y cabello peinado con raya. Se le describe como un hombre fuerte y de nariz recta, sin documentos ni religión declarada y de profesión, pasante de medicina.

Naturalizado mexicano en 1942, estudió pediatría en Monterrey y contrajo matrimonio con la artista canadiense Gene Byron. Juntos, compraron una parte de la antigua hacienda colonial de Santa Ana, fundada a finales del siglo XVIII por un comerciante minero en la ciudad de Guanajuato, en el centro del país. Tras la muerte de Byron en 1987, Fernández del Real decidió crear un museo dedicado a la obra pictórica y cerámica de Byron. Lo sostuvo con sus propios ahorros y fue su director hasta su fallecimiento.

Vivió el resto de su vida en Guanajuato, en una casa que le recordaba a su infancia andaluza; un patio interior con una fuente en el centro, al estilo cordobés. Antiguo militante comunista y simpatizante de Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, Fernández del Real había apoyado el reciente giro izquierdista en la política mexicana, aunque no había ahorrado críticas. “Era muy político, muy luchador; decía que Morena estaba demasiado a la derecha para él, pero que era necesario un cambio”, recuerda su segunda esposa, Estela Cordero. En una de sus últimas publicaciones en Facebook, había cargado contra la situación de la sanidad pública y hecho un llamado a aumentar el número de hospitales y médicos. “Necesitamos hacer un buen servicio médico, universal, gratuito y de calidad”, escribió.

Raramente hablaba de su participación en la Guerra Civil. Estela Cordero afirma que le resultaba muy doloroso. “Le impresionó mucho ver esos cuerpos atravesados”, explica. “No quería volver a vivir todo aquello”. Sin embargo, en los últimos años se había abierto a contar su historia a los interesados -en enero está previsto que salga publicada una biografía-. En 2018, 99 años de edad apoyados en un bastón, viajó a Caspe, uno de los principales escenarios de la Guerra Civil. Frente a las colinas áridas del municipio aragonés, Fernández del Real presenció el homenaje a las Brigadas Internacionales. Llevaba, cómo no, la boina negra con la bandera republicana.

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Fotografía destacada: Fernández del Real despliega la bandera republicana, en Sevilla en 2012. FACEBOOK

Fuente:https://elpais.com/cultura/2019/12/18/actualidad/1576683516_586538.html

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