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El desconocido héroe holandés de la Segunda Guerra Mundial

Piet Kuijt marcó las fosas comunes donde había miembros de la resistencia para que pudieran ser exhumados

elpais.com / Isabel Ferrer / 02/05/2021

Las dunas que bordean la costa situada al norte de la ciudad holandesa de La Haya son hoy un entorno natural protegido para favorecer la biodiversidad. Durante la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, fueron declaradas zona de exclusión por los nazis, que ocuparon los Países Bajos entre 1940 y 1945. Allí, los soldados alemanes ejecutaban a los miembros de la resistencia y enterraban luego sus cadáveres en fosas comunes pensando que nunca se descubrirían.

Pero hubo un hombre silencioso y tenaz que marcó las sepulturas sutilmente, sin llamar la atención de los invasores. Se llamaba Piet Kuijt (1892-1972) y tenía permiso para trabajar en ese paraje plantando carrizo, una especie de caña cuyos tallos fijan los terrenos arenosos. Gracias a su determinación, las familias de unos 270 fusilados pudieron recuperar sus restos. Kuijt nunca lo contó, ni siquiera a su familia, que le tenía por un hombre taciturno. Este viernes, su nieto Peter no pudo contener la emoción cuando se desveló la placa que lleva el nombre del abuelo, en la vía para bicicletas construida en la misma ruta que debió recorrer tantas veces durante la contienda.

Piet Kuijt era un hombre muy alto nacido en la localidad de Katwijk, un municipio costero que en 1943 rondaba los 20.000 habitantes (hoy son 66.000). Contratado por la empresa de mantenimiento de las dunas, tenía un pase de los nazis para entrar y salir del entorno, que permanecía cerrado al resto de la población. Conocía cada palmo del terreno, y como las ejecuciones se producían al amanecer, cuando veía una fosa recién tapada plantaba allí carrizo para poder encontrarla después. Lo hizo con tanta pericia que no se ha podido averiguar el tipo de patrón que seguía, pero en julio de 1945 —Países Bajos había sido liberado en mayo— dio las pistas necesarias para proceder a la exhumación de los cuerpos.

Las fotos que se conservan de esos días en el Instituto para el Estudio de la Guerra, el Holocausto y el Genocidio (NIOD) le muestran con gorra, apoyado en una pala a pie de fosa. Hay una cierta expresión de sorpresa en su mirada, como si el fotógrafo le hubiera llamado interrumpiendo la triste labor en la que se afanaba como uno más. “La verdad es que no sabemos por qué señaló las fosas arriesgando su vida si le descubrían, y tenía nueve hijos. Por lo que cuenta su familia, lo más probable es que pensara que los ejecutados no podían quedarse en el olvido. Que merecían un entierro con su propia identidad”, explica, en conversación telefónica, Edward Verhey, gerente de marketing y comunicación de Dunea, la empresa que se ocupa actualmente de esta zona y del agua potable que almacena.

Vista de la zona de las dunas donde fueron ejecutados miembros de la resistencia holandesa. / NIODEL PAÍS

Licenciado en Historia, Verhey oyó en la empresa retazos de la historia de Piet Kuijt y se puso a investigar. Parecía uno de los héroes más silenciosos de la historia del país y valía la pena recuperar su memoria porque van a cumplirse cincuenta años de su muerte. Tuvo que emplearse a fondo para seguir su rastro. “Kuijt es un apellido muy común en su pueblo, en Katwijk, y nadie le conocía. Acabé pidiendo al diario local que publicaran un artículo y di con familiares lejanos y después con los dos hijos que siguen vivos: Adrie, de 85 años, y Piet, de 80”.

Ellos ignoraban que su padre, durante la guerra, no solo plantaba carrizo en las dunas y cazaba algún conejo, que luego repartía también entre los vecinos. En sus recuerdos, era un hombre callado que fumaba absorto en su silla favorita, y ahora entienden mejor su carácter. Sí hay un episodio de ira recogido en la biografía que se ha ido completando estos días. Ocurrió cuando un soldado nazi llamó a su puerta para salir con la única hija de Kuijt, y recibió un par de puñetazos del progenitor allí mismo. No hubo paseo con la chica y Kuijt recibió al día siguiente un aviso del comandante nazi local.

Según Verhey, “se trata de una generación que no hablaba de la contienda, y Kuijt rechazó incluso la Cruz de la Resistencia, una condecoración instituida por la entonces reina Guillermina”. También declinó la propuesta de que su nombre apareciera en un programa de televisión sobre las ejecuciones de los miembros de la resistencia.

Sí se había reconocido su labor en el Erepeloton de Waalsdorp, el lugar dedicado a homenajear a quienes fueron ejecutados por las fuerzas de ocupación en el claro de las dunas utilizado para fusilarlos, y poco más. Que era un hombre modesto lo ha confirmado su nieto Peter durante la presentación de la placa en nombre del abuelo. “Él marcó los enterramientos, y creo que apreciaría este honor. Pero vio demasiadas cosas horribles en la guerra y tuvo que asimilarlas”, dijo.

Cavar con las manos

La exhumación de los cadáveres dio comienzo poco después de la liberación, y la llevaron a cabo los antiguos miembros del Movimiento Nacionaldocialista de Países Bajos (NSB, en sus siglas en holandés), que estaban encarcelados. Según los testimonios recogidos en la prensa del momento, realizaron la excavación con palas, pero en ocasiones fueron obligados a cavar con sus propias manos hasta dar con los restos. Unos pocos años antes, Piet Kuijt recorría ese mismo terreno plantando literalmente la memoria de la guerra en la tierra, mientras en otro lugar de La Haya un compatriota dibujaba un mapa mental de la zona.

Se llamaba Gerrit Bos y era pastor protestante en la cárcel de Scheveningen, el distrito costero de la ciudad. Confortaba a los miembros de la resistencia que iban a ser fusilados y le costó mucho que los nazis aceptaran este tipo de apoyo espiritual para los prisioneros, pero estaba presente durante las ejecuciones. Les acompañaba hasta las dunas y vio las fosas abiertas donde luego les arrojaban y echaban cal viva. Kuijt y Bos no se conocieron, pero la información del religioso fue igualmente valiosa a la hora de proceder a las exhumaciones. Aunque el nombre del sacerdote aparece en los documentos históricos de la cárcel, el Erepeloton de Waalsdorp considera ja la posibilidad de incluirle en el recuerdo que cada 4 de mayo se rinde a las víctimas en las dunas.

La recuperación de la figura de Piet Kuijt aporta luz a los héroes prácticamente anónimos de la Segunda Guerra Mundial. El padre, y luego abuelo, que no contaba historias de la guerra, se había jugado la vida para que sus compatriotas caídos tuvieran un funeral honroso, y su nieto cree que estaría “secretamente orgulloso, aunque sin llamar la atención”. En las dunas hay ahora un sendero, de paso, pero que tiene una placa con su nombre.

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Fotografía destacada: Piet Kuijt, con gorra y apoyado en una pala, trabaja en una exhumación.| NIOD

Fuente:https://elpais.com/internacional/2021-05-02/el-heroe-anonimo-holandes-de-la-segunda-guerra-mundial.html

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El llanto niño del anciano Juan Ochoa en la Carretera de la Muerte

Llora a sus dos hermanos fusilados y a su madre y hermana encarcelada y vejadas como si no hubieran transcurridos siete décadas desde que se cometieron los crímenes.

elsaltodiario.com / Félix Población / 26/04/2021

El pasado 10 de abril, en Radio Andalucía Información, el programa La Memoria entrevistó a la alcaldesa de París, Anne Hidalgo. Aparte de lamentar la actitud de la derecha española con relación a la Memoria Histórica, Hidalgo recordó a su padre y abuelo, perseguidos por la dictadura franquista y víctimas de uno de los episodios más violentos de la Guerra de España, popularmente conocido por La Desbandá. Las declaraciones de la alcaldesa me llevaron a rastrear en la documentación gráfica de aquellos hechos y a encontrarme con un singular ser humano, cuyo testimonio es uno de los más estremecedores de los que tengo conocimiento.

Recomiendo tomar asiento y ver el documental en el que aparece la imagen de Juan Ochoa -al término del film- haciendo sonar la húmeda voz de su memoria. Después de haber revisado mucha documentación gráfica relativa a la Memoria Histórica durante muchos años, no he visto a nadie con la retentiva emocional tan dolida por la pena, setenta años después de ocurridos los hechos,  según podemos comprobar en  Málaga, 1937. La carretera de la muerte, incluido en la serie de Alfonso Domingo La memoria recobrada, cuando programas de esta entidad y calado histórico eran posibles en RTVE (2006). ¿No volverán a ser posibles?

Con guión y dirección del escritor Juan Madrid, hijo de uno de los integrantes de aquella penosa marcha por la vieja carretera costera que comunicaba las ciudades de Málaga y Almería, aquel episodio al que se le conoce por el nombre de La desbandá tuvo lugar los días 7 y 8 de febrero de 1937, tras la entrada en Málaga de las tropas sublevadas en julio de 1936. Una marea humana cifrada en 100.000 personas -puede que más- abandonó la capital andaluza, adonde muchas familias habían acudido además como refugiadas desde otras provincias de la región, y fue ametrallada desde el aire y cañoneada desde el mar por los aviones y buques de guerra facciosos.

Puede que esta fuera la primera versión documental del que pasaría a la historia como uno de los episodios más trágicos de la Guerra de España, por la matanza indiscriminada que se perpetró contra tantísimos refugiados civiles que huían de la represión franquista con sus pocos enseres y a los que puso calificativo preciso el doctor Norman Bethune (1890-1939) con estas pocas y explícitas palabras: doscientos kilómetros de miseria. Es de resaltar el papel jugado por este médico canadiense, que además de documentar aquella masacre, transportó hasta Almería a muchas de las personas que resultaron heridas, principalmente mujeres y niños, y por cuya acción humanitaria se le recuerda en el llamado Paseo de los Canadienses.

En esta valiosa película de poco menos de una hora de duración podrán ver y escuchar los que la revisen el llanto y las palabras de un anciano de muy modesta condición que llora a sus dos hermanos fusilados y a su madre y hermana vejadas y encarcelada la primera (once años). Se trata de un muy emotivo testimonio, transcurridas  siete décadas desde que fueron cometidos los asesinatos y la burla y mofa de su madre y hermana. Las cámaras nos muestran que nada ha podido el paso del tiempo contra el sentimiento de unas lágrimas y el temblor de una voz que rebrotan con todo el abatimiento, la pena y la rabia que esas atrocidades provocaron en un niño de pocos años.

Juan Ochoa se llama, en efecto, el protagonista de esas secuencias, de las más impactantes que hayamos podido ver entre las muchas imágenes de similar carácter que ha venido promoviendo el rescate y reparación de la memoria de los vencidos. Todo el dolor callado y amordazado de las víctimas de la dictadura durante tantos años se derrama en el llanto y las palabras de ese hombre, como prueba fehaciente y perdurable de la hondura que ha tenido la herida de la represión en la historia de este país y lo poco que se ha hecho por restañarla en las personas de los miles de descendientes de quienes fueron asesinados por los vencedores de la guerra, pretendiendo enterrar en el olvido y la impunidad sus crímenes, algo que a lo que se resistió el corazón y la memoria de Juan Ochoa.

Decía nuestro admirado Antonio Machado, fallecido al final de aquella guerra de exterminio en el exilio de Collioure, que la calidad moral de los hombres puede medirse, con relación a su edad, por la mayor o menos cantidad de años que se quitan de encima cuando sonríen. Me atrevería a incluir también el llanto en ese cómputo sobre la calidad moral, en cuyo caso la de Juan Ochoa es digna de admiración porque el suyo es un hondo y vivo llanto de niño con una pena muy vieja, como si su dolor fuera el del primer día que sintió la vejación y muerte de los suyos.

Añado a la cita del gran poeta andaluz el no menos lúcido pensamiento del poeta leonés Juan Carlos Mestre al referirse a quienes se propusieron extirpar la memoria individual y colectiva de los procesos sociales, tal como ha ocurrido en este país durante tanto tiempo como para pretender secar el llanto de Juan Ochoa y de tantos y tantos ancianos hijos o hermanos de los vencidos. “La memoria no es una elección -sostiene Mestre-, sino un imperativo categórico, una facultad  de naturaleza inherente a la condición humana, y su amputación como ejercicio primordial de la conciencia constituye la consumación inicial del discurso autoritario: la negación de la identidad del que difiere, el asesinato de la conciencia de individuo, el delito criminal y abominable de suprimir el recuerdo biológico, la recordación emocional y la remembranza de cuanto nos constituye sinápticamente como sujetos de memoria”.

Entiende el autor berciano, muy sensibilizado con quienes fueron pasto del olvido en la intemperie de las múltiples fosas y cunetas, que privarnos de la memoria “constituye una perversidad dialéctica comparable al exterminio de la conciencia y la aniquilación moral de la persona, la pérdida definitiva de todo respeto por la condición humana, la agonía de los seres privados de memoria, de los pueblos desposeídos de su pasado, del duelo negado a los dolientes y de la privación última de su ya única existencia en el recuerdo de los muertos”.

A Juan Ochoa y a tantos otros no han podido negarle el duelo ni cuarenta años de dictadura, ni otros muchos de indiferencia u olvido ante su dolor silente. Su llanto, empañado en el recuerdo de la barbarie, proclama la victoria del ser humano como sujeto de memoria  frente a quienes pretendieron o pretendan negar esa identidad y la aniquilación  con ello de la conciencia moral de la persona.

Juan Madrid pone fin al documental, dedicado a la memoria de su padre, con una palabras en referencia a la doble herida que soportaron y soportan quienes sufrieron esas penalidades: las propias de aquella masacre y las de guardar silencio tantos años. Por esta segunda herida también corren sobre sus viejas mejillas las lágrimas que Juan Ochoa trata de ocultar con su brazo, como cuando le mataron a los suyos.

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Fotografía destacada: El Salto

Fuente:https://www.elsaltodiario.com/los-nombres-de-la-memoria/el-llanto-nino-del-anciano-juan-ochoa-en-la-carretera-de-la-muerte?fbclid=IwAR396anl5pTmKUXQVXqRrC5lXxcUyMub97SROCxB8iggwpLzEN8IWBHQgPw

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La ARMH reanuda la excavación de la fosa de El Rellán

Unos diez voluntarios trabajan en el enterramiento hallado hace nueve meses, donde se localizaron tres cuerpos

lavozdeltrubia.es / 26/04/2021

La excavación de la fosa de El Rellán, en Grado, ha comenzado hoy, tras nueve meses de paralización por orden judicial a raíz de la mina del hallazgo de los primeros restos humanos. Los voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica han retomado hoy los trabajos, que se prolongarán hasta el jueves, con el objetivo de comprobar el estado del primer enterramiento localizado, donde se hallaron tres cuerpos. El objetivo de este trabajo es comprobar el estado del enterramiento y sus dimensiones, aunque no se prevé la exhumación de los cuerpos, que en principio se hará en una excavación ya más planificada que se hará en verano. Es posible que, si hay peticiones de familiares de los represaliados, se comience a recoger las muestras para el banco de ADN.

La excavación en El Rellán es un proyecto de la ARMH, pero cuenta con el respaldo del Ayuntamiento, que adquirió la parcela de la fosa, donde durante años hubo una porqueriza. El Consistorio ha construido en el cementerio de Grado un espacio de memoria, donde los familiares podrán depositar los restos, y donde se enterrarán los que no sean reclamados.

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Fotografía destacada: La excavación en la fosa de La Chabola, en El Rellán, esta mañana

Fuente:https://lavozdeltrubia.es/2021/04/26/la-armh-reanuda-la-excavacion-de-la-fosa-de-el-rellan/

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La Justicia devuelve a la familia Franco los muebles de Meirás porque al Estado se le olvidó reclamarlos en su demanda

Los Franco deberán ser “indemnizados” por los daños y perjuicios que les haya podido ocasionar esta situación

Los magistrados dejan abierta la posibilidad de que el Estado pueda reclamar en otro pleito la titularidad de los muebles que considere Patrimonio Nacional asignados al jefe de Estado

infolibre.es / 20/04/2021

La Sección Tercera Audiencia Provincial de A Coruña revoca el depósito mobiliario a favor del Estado del Pazo de Meirás, es decir, determina que la demanda de la parcela catastral hecha por la Administración no incluye “mesas, vajillas, alfombras o cuadros”. Contra esta resolución no cabe recurso.

En una resolución judicial recogida por Europa Press, ha estimado el recurso presentado por la familia Franco, que deberán ser “indemnizados” por los daños y perjuicios que les haya podido ocasionar esta situación. De esta forma, se ha quedado sin efecto el auto del Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña en el que se ordenaba depositar a favor del Estado todos los muebles y elementos accesorios del pazo de Meirás.

Los magistrados dejan abierta la posibilidad de que el Estado pueda reclamar en otro pleito la titularidad de los muebles que considere Patrimonio Nacional asignados al jefe de Estado.

Además, en el auto, el tribunal recuerda que solo las dos estatuas del Maestre Mateo están catalogadas como Bien de Interés Cultural, al tiempo que señala que la Ley de Patrimonio de Galicia “no establece ninguna pérdida de propiedad civil” por parte de los titulares de esos bienes por el hecho de estar catalogados.

Los jueces destacan que en la demanda no se reivindica “un bien de interés cultural como conjunto formado tanto por bienes muebles e inmuebles” e indican que “ni existe esa declaración administrativa, ni es lo reconocido en sentencia“.

No procede la discusión

En este momento procesal, es decir, en el de la ejecución provisional de la sentencia que otorga la titularidad del pazo al Estado, no procede la discusión sobre a quién le pertenece el mobiliario, pues la Administración no lo reclamó en su demanda inicial, explican los magistrados.

No obstante, dejan abierta la posibilidad de que la Administración pueda demandar en otro pleito la titularidad de los muebles que considere propiedad de Patrimonio Nacional asignado al uso del jefe del Estado.

“Ese argumento no puede ser tenido en consideración en este trámite. Se está ejecutando una sentencia, por lo que solamente se puede entrar en lo que dice la parte dispositiva de la resolución judicial. Esos argumentos podrá utilizarlos, en su caso, como fundamento de una demanda reivindicando el mobiliario”, apunta el tribunal.

Los magistrados explican que “únicamente se demandó, y así se estimó, un derecho de propiedad sobre una finca catastral”, por lo que consideran “evidente” que el concepto de “inmueble por incorporación” nunca podría extenderse “a mesas, sillas, vajillas, alfombras o cuadros”.

Tienen derecho a retirar los muebles

Es más, los jueces recuerdan que, de acuerdo con el artículo 703.1.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, quien está obligado a entregar la posesión de un inmueble tiene derecho a retirar los muebles no comprendidos en la ejecutoria de la sentencia.

“Si la finalidad del Estado era evitar que pudieran desgajarse elementos arquitectónicos que deben considerarse parte del inmueble, nada obstaba a que hubiese solicitado que estuviese presente la comisión judicial cuando se procediese a la retirada del mobiliario”, destaca el tribunal.

Apunta que la demanda hecha por la Administración General del Estado, a la que se sumó la Xunta y el Ayuntamiento de Sada, podría haber optado también por promover anticipadamente un incidente de ejecución “a fin de determinar qué elementos deben considerarse inseparables, como pudiera ser la discusión sobre un cruceiro, un hórreo o elementos pétreos del jardín, o un retablo u otros objetos, pero no establecer que no puede retirarse ningún mueble”.

No se anuncia otro pleito

Los jueces afirman que, pese al depósito de los muebles solicitado por el Estado dentro del trámite de ejecución provisional de la sentencia, “en ningún momento la Administración anuncia una futura demanda postulando la propiedad de ese mobiliario”.

En este sentido, el auto aclara que para adoptar una medida cautelar tiene que estar vivo un litigio judicial (o manifestar que se presentará la demanda en plazo perentorio). Los magistrados recalcan que en el fallo de primera instancia “no se dice que los muebles sean propiedad del Estado, ni nunca se tocó esa cuestión en todo el litigio“.

Reclamación de los Franco

Los descendientes de los Franco pidieron el pasado mes de diciembre, en un recurso de apelación, la decisión de que el Estado fuese depositario de los bienes del pazo y también reclamaron daños y perjuicios por este hecho, lo cual ha sido ahora aceptado.

La Justicia falló que la titularidad del inmueble también conocido como las Torres de Meirás, era del Estado, pero obligó a indemnizar a los Franco por hacerse cargo de su mantenimiento desde el año 1975.

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Fotografía destacada: Varias periodistas trabajan frente a la fachada del Pazo de Meirás, en el concello coruñés de Sada. | EFE

Fuente:https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/04/20/la_justicia_devuelve_familia_franco_los_muebles_meiras_porque_estado_olvido_reclamarlos_demanda_119486_1012.html

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Archivan causa por fosa franquista porque carece de interés judicial

La justicia no investigará los restos humanos encontrados en una fosa común en Asturias por prescripción del delito.

nuevatribuna.publico.es / Andrea Vicario / 20/04/2021

Los crímenes del franquismo carecen de interés judicial según se desprende del auto de sobreseimiento de la titular del Juzgado número 1 de Grado, en Asturias.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha dado a conocer a los medios la decisión adoptada por una jueza para archivar una de las causas por crímenes franquistas.

La magistrada ha paralizado durante 8 meses la exhumación de una fosa con restos de represaliados del franquismo y ha rechazado su responsabilidad en la investigación de los hechos y la identificación de las personas asesinadas.

“La titular del juzgado, tras tener conocimiento de los restos humanos encontrados por la ARMH, ha decidido dictaminar el sobreseimiento en aplicación del artículo 130 del Código Penal, según el cual al tratarse de restos humanos datados en una antigüedad superior a 20 años no tienen interés judicial”, afirma la ARMH en un comunicado.

El colectivo aporta las razones expresadas por la magistrada en un párrafo literal del auto:

Las actuaciones practicadas acreditan que los hechos objeto de la presente causa pudieran ser constitutivos de delito, si bien, al tener los restos encontrados una antigüedad considerable y haber sido hallados en una zona conocida por la posible existencia de una fosa común de la Guerra Civil junto con objetos tales como cartuchos de la época, es dable presumir que nos encontramos ante restos de personas represaliadas durante la referida contienda, por lo que, al haber transcurrido con creces el plazo previsto en el artículo 131 del Código Penal, procede acordar el SOBRESEIMIENTO LIBRE y el ARCHIVO por prescripción del delito conforme al artículo 130.

Durante el tiempo que han estado paralizados los trabajos de exhumación, la ARMH se dirigió varias veces al juzgado par proseguir con los mismos de forma urgente dada la elevada edad de algunos familiares de las víctimas.

Los familiares “han tenido que ver cómo se detenía la búsqueda comenzada en julio del año pasado, vivir con angustia el paso de tiempo cuando por fin había llegado el momento de la exhumación y asistir al archivo de las diligencias que lo único que ha aportado es una pérdida de tiempo”, denuncian.

La ARMH denuncia que el juzgado se ha negado a aplicar la Convención de la ONU contra la Desaparición Forzada e Involuntaria de Personas, ratificada por España en septiembre del año 2009, que obliga a los Estados firmantes a resolver este tipo de desapariciones y a hacerlo con total urgencia, para evitar o paliar cierto sufrimiento en las familias. El tratado internacional que afecta a las fosas del franquismo considera además que no puede haber prescripción de los crímenes si no han aparecido los restos y han sido identificados genéticamente, explican.

Con todo, y después de que la justicia haya rechazado su responsabilidad en la investigación de los hechos y la identificación de las personas asesinadas, la ARMH proseguirá con las labores de exhumación de la fosa común encontrada en la finca del Rellán, en el concejo de Grado.

La Asociación también contactará con el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, dependiente del Ministerio de Justicia, que se ha comprometido públicamente a llevar a cabo las identificaciones genéticas de los restos humanos que sean encontrados en el Rellán.

Según diversos testimonios, podría haber más fosas franquistas en el mismo lugar. La ARMH tomará muestras de ADN a las 30 familias que hasta ahora han reclamado a un ser querido que podría estar enterrado en Grado.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica lleva a cabo estas actuaciones con recursos propios, no recibe dinero de ninguna administración. Tampoco solicita subvenciones porque está en contra de ese modelo y reclama que el Estado cree una institución “que tenga la responsabilidad de investigar y buscar a estas personas desaparecidas”.

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Fotografía destacada: Exhumación Grado. Imágenes facilitadas por la ARMH

Fuente:https://nuevatribuna.publico.es/articulo/sociedad/asturias-jueza-archiva-causa-fosafranquista-porque-carece-interes-judicial/20210420171921186867.html

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El músico que Franco encerró en Rianxo

En 1937 el prestigioso violonchelista catalán Ricard Boadella fue detenido por la Gestapo en Berlín por atacar la Embajada de España // Le recluyeron en el campo de concentración barbanzano, donde llegó a actuar // El abad Benito Fariña le llevaba a la iglesia los domingos para que tocase en misa TEXTO S. Souto

elcorreogallego.es / Suso Souto / 20/04/2021

Esta es la historia de un virtuoso músico catalán detenido en 1937 en Berlín por la Gestapo y encerrado por el régimen de Franco en el campo de concentración de Rianxo. Esta es la historia de un ilustre violonchelista que logró sobrevivir a la dictadura sin dejar de tocar, y que se ganó favores para salir de vez en cuando de la miseria de una nave en ruinas para dar conciertos en la iglesia parroquial de Santa Columba de Rianxo. Esta es la historia de Ricard Boadella y Sanabra.

Entre 1937 y 1940 hubo en Galicia casi una veintena de campos de concentración creados por el régimen franquista. El de Rianxo se habilitó en la que había sido la conservera de Juan Goday. En 1937 la nave era propiedad de la familia Baltar, que tenía allí una pequeña central eléctrica. En el edificio, de 1.700 m2, rodeado de una extensa finca amurallada, se hacinaban los prisioneros, sin apenas sitio para dormir, sobre el cemento la mayoría; otros, sobre paja.

Una amenazante ametralladora vigilaba el recinto ante un posible motín; a su mando estaba un sargento llamado Antonio, de Noia.

Muchos presos eran ofrecidos al Concello para reparar viales.

Ese año trasladaron al campo de concentración de Rianxo al famoso y virtuoso violonchelista catalán Ricard Boadella y Sanabra (1912-1977). Le había detenido en Berlín la Gestapo (la Policía secreta nazi). Estaba en la capital alemana ampliando sus estudios musicales en la Staatlich Musikhochschule (donde fue alumno de Paúl Grümmer y de Eta Harich- Schneider) y le acusaron de atacar la Embajada de España.

Entregado al régimen de Franco, fue trasladado inicialmente a la cárcel de A Coruña, donde estuvo un año en la llamada celda 17 de los catalanes, junto a un grupo de intelectuales, como el arquitecto Jordi Tell, el periodista Jaume Gascon, el campeón de ajedrez Miquel Albarela o el geólogo Carlos Auernheimer.

A Ricard, sus habilidades con el violonchelo probablemente le salvaron la vida. Y es que, gracias a su destreza con dicho instrumento, se ganó simpatías y pronto empezó a ofrecer actuaciones en el campo de concentración y en la iglesia de Santa Columba. El abad José Benito Fariña Garabán solía llevarle a ese templo para que pusiera música a las misas dominicales junto al tenor José Sánchez y el organista José Pérez (clérigos de Santa María de Iria).

En la Semana Santa de 1939 tocó en el funeral “por los caídos del municipio”, costeado por el Concello. Cobró diez pesetas, lo mismo que el sacristán y los monaguillos. Al organista, José Pérez, le pagaron 15 pesetas, y al tenor, José Sánchez (tío del poeta local Manuel Antonio), 60.

Al acabar la Guerra Civil española, Boadella fue liberado y regresó a Barcelona, retomando con éxito su carrera de concertista. En los años 40 hizo varias giras por Europa, América, África y Asia. Murió en Barcelona el 2 de octubre de 1977.

Su paso por Rianxo quedó registrado en el archivo local y, en un brillante ejercicio de memoria histórica, lo recuerdan Xesús Santos y Xesús Costa en su libro Galiza na Guerra Civil. Es la historia de un hombre que puso música celestial al infierno creado por Franco.

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Fotografía destacada: BOADELLA. Imagen del violonchelista Ricard Boadella y Sanabra en el año 1945. Foto: Archivo de Ester Armengol Rovira

Fuente:https://www.elcorreogallego.es/concellos/el-musico-que-franco-encerro-en-rianxo-JE7314658

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