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Piden revocar los honores que Franco concedió a Hitler con motivo de la visita del canciller

La ARMH pide a Scholz una disculpa pública por la «responsabilidad histórica» de su país en la construcción y consolidación de la dictadura franquista

theobjective.com / Fran Serrato / 17/01/2022

España erige un monumento a Hitler. Está en el BOE y nadie lo ha derribado aún», afirma Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). La organización memorialista reclama al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que revoque los honores que Franco concedió al dirigente nazi, que siguen vigentes porque ningún gobierno democrático los derogó. La solicitud coincide con la visita a España del nuevo canciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, al que también piden una disculpa pública por la «responsabilidad histórica» de su país en la construcción y consolidación de la dictadura franquista.

La decisión de reconocer a Hitler se tomó en una Junta de Defensa Nacional el 1 de octubre de 1937, pero no apareció en el Boletín Oficial del Estado (BOE) hasta el día 4. Concretamente, en la publicación número 349, firmada en Burgos, ciudad que los sublevados tomaron como base de operaciones durante la Guerra Civil. El decreto 376, en su artículo único, concede «el título de Gran Caballero y el Collar de la Gran Orden Imperial de las Flechas Rojas al Führer Canciller de la Nación Alemana Adolf Hitler».

El agradecimiento de Franco

Franco impuso la condecoración, la de mayor rango durante la dictadura, como agradecimiento a la decisiva ayuda militar y financiera prestada por Alemania para decantar la contienda a su favor. No fue el único que la recibió ese día: el caudillo también agració con ella al dictador italiano Benito Mussolini como «signo real y firme a la amistad de los pueblos que, en esta hora trágica de nuestra cruzada contra la barbarie, nos honraron con su reconocimiento sincero y amistad generosa».

«Sin esa ayuda, la guerra hubiese sido otra cosa. Hitler y Mussolini mandaron aquí a su aviación y eso resultó determinante», afirma Silva a THE OBJECTIVE. En su opinión, si Picasso no hubiese pintado el Guernica, ni siquiera se hablaría del daño que causaron. Para la ARMH, que el Gobierno revoque las condecoraciones, que «siguen estando vigentes hasta que nadie las derogue», también sería un gesto para los 9.700 republicanos españoles deportados a la Alemania nazi. La mitad no logró sobrevivir.

Sánchez y Scholz en una imagen de archivo. | Foto: Christophe Gateau (Europa Press)

En los últimos años, muchos municipios españoles han comenzado a retirar este tipo de distinciones recibidas durante el franquismo, pero no hay una ley específica. Ni siquiera la de Memoria Histórica aprobada en 2007. «No solo no lo incluye, sino que ha causado muchos problemas. Por ejemplo, con el cambio de nombre a las calles. Es una norma muy vaga», se lamenta Silva. En su opinión, no hay voluntad política.

«Que no se revoquen los honores a Hitler es solo un agravio más», destaca el presidente de la ARMH. Sostiene que, durante más de cuatro décadas, ningún gobierno democrático ha sido capaz de anular esa condecoración, pero tampoco de reparar a las víctimas del franquismo. Silva recuerda que, hasta ahora, el Estado tampoco ha colaborado en la exhumación de los republicanos asesinados, lo que motivó la creación de su organización hace más de dos décadas.

Sin respuesta

Silva relata que, a pocos metros del Palacio de La Moncloa, residencia del presidente, sigue en pie el Arco de la Concordia, levantado por el régimen franquista en los años cincuenta para conmemorar su victoria en la Guerra Civil. Un lugar por el que pasará este lunes el canciller alemán para reunirse con Sánchez, con quien abordará temas como la cumbre de la OTAN que acogerá Madrid a finales de junio, la pandemia, la recuperación económica o la posibilidad de reformar el Pacto de Estabilidad. No hay previsto ningún punto sobre políticas memorialistas.

En la ARMH creen que la visita del Scholz es idónea para reclamar la retirada de los honores a Hitler. No es la primera vez que lo piden. Lo han intentado en varias ocasiones sin recibir respuesta del Gobierno. La embajada alemana se ha limitado a recordar que ha acudido a homenajes, como los celebrados en la localidad vasca de Guernica por el brutal bombardeo.

En 2014, durante una visita de Angela Merkel a Santiago de Compostela, Darío Rivas, hijo de un alcalde gallego fusilado por el franquismo, intentó sin éxito entregar una misiva a la canciller. Tenía 94 años. Murió cinco más tarde sin conseguir su propósito. Rivas fue también la persona que presentó en 2010 en un juzgado argentino la querella que comenzó la investigación sobre los crímenes del franquismo.

Darío Rivas, en la plaza del Obradoiro, intentando entregar la carta a Merkel. | Foto: ARMH

Las víctimas también solicitan una disculpa pública al canciller. Consideran que su país tuvo una «responsabilidad histórica» en la construcción y consolidación de la dictadura en España. Para alcanzar ese objetivo, la ARMH ha enviado una carta a la Embajada de Alemania en nuestro país, a 30 eurodiputados alemanes y a 120 parlamentarios del Bundestag, incluido Scholz, que tomó el relevo de Merkel el pasado 8 de diciembre.

«Alemania ha pedido perdón a Polonia, Austria y Países Bajos, pero nunca a España. Somos una especie de infraciudadanos», afirma Silva. En su opinión, el país centroeuropeo está obligado a disculparse por la ayuda que otorgó al franquismo, que era «un proyecto de nazismo en España». Las condecoraciones de Franco no se suscriben a Hitler y Mussolini. El caudillo también nombró Caballeros de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas a 338 dirigentes nazis en septiembre de 1941.

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Fotografía destacada: Franco y Hitler durante su encuentro en Hendaya.|EFE

Fuente:https://theobjective.com/espana/2022-01-17/revocar-honores-franco-hitler-canciller/

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La ARMH busca descendientes de franquistas que denuncien los crímenes de la dictadura

En Argentina o Chile ha surgido un movimiento llamado «Historias desobedientes» en el que descendientes de militares o jueces de las dictaduras latinoamericanas prestan testimonio de lo que hicieron sus padres o abuelos. Desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica han lanzado un llamamiento para encontrar a personas en España que hagan lo mismo y denuncien públicamente los crímenes del franquismo. Emilio Silva lo explica en el programa La Cafetera de Radiocable.com.

radiocable.com / 07/01/2022

El movimiento de hijos que denuncian los crímenes de sus padres nació en realidad en Alemania, donde descendientes de nazis llevan décadas poniendo el foco en estas cuestiones. «Algunos han llegado incluso a esterilizarse como protesta y para no reproducir la estirpe», recuerda Emilio Silva. Pero en los últimos años, en Argentina se ha vivido una situación parecida en los juicios contra la dictadura argentina, se empezaron a sumar como testigos, hijos de militares, jueces y responsables de esa misma dictadura que en algunos casos declaraban contra sus padres o abuelos.

Estos testimonios eran válidos porque venían de personas que habían vivido de cerca junto a algunos de los represores y derivó en un movimiento llamado «Historias desobedientes» que saltó también a Chile y Paraguay. El presidente de la ARMH explica que «recientemente estuve con Loreto Urraca, la nieta de un hombre que cazó judíos y republicanos en la Francia ocupada, que escribió un libro novelando esta historia que se llama `entre hienas´ y en el que hace una denuncia brutal de su abuelo. Y ella comentó que le parecía una pena que en España no ocurriera algo similar a lo de Argentina».

Silva apunta que en España parece que nadie está vinculado a los crímenes del franquismo y que nadie se ha beneficiado de los robos o negocios de la dictadura: «No ha habido una generación, como en Alemania en los años 70, que se preguntó que hicieron sus padres en el nazismo. Aqui ese fenómeno no se ha dado. Y desde la ARMH hemos iniciado una campaña para hacer un llamamiento a familiares de franquistas que quieran construir un colectivo que denuncie los crímenes de la dictadura y la impunidad que les ha dado la sociedad española.»

Han puesto de ejemplo el caso de Sergio Triaca, hijo de un juez militar de la dictadura en Argentina -que recoge un reportaje del diario Pagina 12- que ha hecho un testimonio brutal de lo que vivió. «Es gente que pone su defensa de los derechos humanos por encima de lo que hicieron sus padres. Y lo denuncian en los medios de comunicación y sentándose en un banquillo como testigos», destaca Emilio Silva. Y añade que la gente del colectivo de Chile y Argentina está ayudando a la ARMH para buscar en España a gente que quiera construir esas «historias desobedientes» del franquismo.

Escucha»🔴 5.1.2022 NOTICIAS – 2022 CAFÉ PARA DOS . VUELVE LA CAFETERA. DEFINA USTED EL AÑO PASADO EN UNA PALABRA…. #LaCafeteraLaVuelta» en Spreaker.

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Fotografía destacada:  Imagen: Jorge Larrosa

Fuente:https://www.radiocable.com/armh-descendientes-franquistas-denuncien-crimenes841.html

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Una cuneta democrática para las víctimas del franquismo

La discriminación que sufren las víctimas de la dictadura en nuestra democracia es una condecoración que el Estado del siglo XXI cuelga del pecho de la impunidad del franquismo.

elsaltodiario.com / Emilio Silva / 29/12/2021

Mi padre tenía diez años cuando un grupo de pistoleros de Falange lo convirtió en huérfano. Mi abuelo fue detenido unas horas ilegalmente, como Miguel Ángel Blanco, y fue asesinado como el concejal popular con dos tiros en la cabeza. Pero el cerco y el terror a mi familia no fue considerado suficiente por sus asesinos: escondieron su cadáver y a mi abuela le quitaron todos sus bienes. Querían multiplicar su dolor añadiendo miseria e incertidumbre al inicio de una vida de viuda de rojo en la que tuvo que sacar a seis hijos adelante, gobernada localmente por sus asesinos y en el Estado por los jefes de sus asesinos. Un país gobernado por asesinos.

Pocos días después del asesinato de mi abuelo, mi padre tuvo que dejar el colegio. Se despidió un día de su clase y no volvió a sentarse en un pupitre escolar nunca más. Con su primera década de vida recién cumplida, tuvo que trabajar en lo que fuera para llevar un trozo de pan a su casa.

El pasado 21 de diciembre, el presidente del Gobierno anunció que se creará en Madrid un Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo y aseguró que se trata “del firme compromiso del Gobierno, y de todas las instituciones del Estado, para reforzar el conocimiento sobre los estragos provocados por el terrorismo”. Y añadió que el Gobierno trabaja para “saldar la deuda de memoria y reconocimiento que tenemos con las víctimas del terrorismo, de todos los terrorismos que ha sufrido nuestro país a lo largo de décadas”.

No encuentro nada en la definición de terrorismo que impida asignar a esta a los grupos de pistoleros de Falange que, con una terrible violencia, se lanzaron a asesinar y a hacer desaparecer a miles de civiles a partir del 18 de julio de 1936

Acudo al diccionario de la RAE para leer atentamente la definición de terrorismo. Y dice así: 1. m. Dominación por el terror. 2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. 3. m. Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.

En la definición de un diccionario que construye significados como resultado de determinadas relaciones de poder no encuentro nada que impida asignar a la definición de terrorismo a los grupos de pistoleros de Falange que, con una terrible violencia, se lanzaron a asesinar y a hacer desaparecer a miles de civiles a partir del 18 de julio de 1936, o a la policía franquista, que durante décadas utilizó la violencia con fines políticos. Entonces, ¿por qué el Estado democrático, ante un fenómeno con esa definición, aparta al fascismo español de esa definición?

El Estado democrático es un ejecutor de intereses que responde con mayor facilidad a las demandas de las élites, quienes a través de los medios de comunicación, de la enseñanza y de su interacción con ciertos núcleos de poder político, cuentan con un bolígrafo capaz de escribir renglones en el Boletín Oficial del Estado.

Jamás un banquillo de los acusados ha visto sentarse a alguien a quien se le acuse de alguna de las innumerables violaciones de derechos humanos del franquismo

Analizar la naturaleza de nuestras élites, sus raíces franquistas, su ADN construido mediante la corrupción de una dictadura y sobre el ejercicio o el beneficio de la violencia, permite entender, fácilmente, qué lectura se hace desde el Estado de la definición del terrorismo. Su voluntad ha sido que haya decenas de sentencias contra miembros de algunos grupos terroristas y ninguna contra un pistolero de falange, militar o policía fascista o dirigente de la dictadura. Jamás un banquillo de los acusados ha visto sentarse a alguien a quien se le acuse de alguna de las innumerables violaciones de derechos humanos del franquismo.

El mismo tratamiento impune del que han disfrutado los franquistas sirve para las reparaciones que el Estado ha dado a unas víctimas y a otras no, ya que no las considera como tales porque no garantiza sus derechos. Las víctimas del terrorismo de ETA o del islamismo han visto actuar a la policía, a los jueces; han visto a los victimarios en la cárcel y han recibido indemnizaciones, reparaciones económicas, simbólicas y numerosas prestaciones sociales. Las víctimas del franquismo han muerto por decenas de miles, ignoradas, ocultas para los poderes del Estado durante décadas. Jamás han visto un juicio contra un victimario, ni una cárcel donde haya un solo verdugo franquista cumpliendo condena. Y en el caso de los desaparecidos civiles, asesinados por pistoleros terroristas de Falange, ni un solo céntimo de indemnización.

La negación de los derechos para cientos de miles de personas que sufrieron la violencia fascista en una política activa, un decisión consciente y precisa

El desprecio del Estado hacia las víctimas de la dictadura franquista no es un despiste, ni algo que haya pasado desapercibido. La negación de los derechos para cientos de miles de personas que sufrieron la violencia fascista en una política activa, un decisión consciente y precisa, una negación de auxilio analizada, medida y articulada a través de la impunidad, la gestión del miedo, del silencio y la producción masiva de ignorancia como modo de consolidar la impunidad y fortalecerla.

Cuando Pedro Sánchez anuncia la creación en Madrid de un Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo es fácil preguntarse, ¿para cuándo un centro memorial de las víctimas del franquismo? ¿Cómo se justifica que haya víctimas de la violencia que merezcan un centro de la memoria y otras que no? ¿Por qué al Estado le duelen unas víctimas más que otras? ¿Por qué considera que es más importante dar a conocer la violencia que sufrieron las víctimas de los grupos terroristas que la que sufrieron las víctimas de la dictadura franquista?

Cuando veo al Gobierno anunciar un nuevo centro de memoria para las víctimas del terrorismo pienso que todavía existe un apartheid en las políticas de memoria del Estado. Con el regreso de la democracia, mi abuela, Modesta Santín, pudo cobrar una pensión de viuda que el franquismo le robó durante décadas, pero murió en 1997 y jamás recibió una mínima reparación por el daño sufrido.

Esa especie de supremacismo que el Estado aplica al trato a las víctimas del terrorismo sobre las del franquismo debe terminar

La memoria de mi abuelo asesinado por pistoleros de Falange, la de mi padre marcado durante cada minuto de su existencia por el dolor, el terror y el abandono democrático, no merecen por lo visto un centro de la memoria. El Estado no tiene una deuda que saldar con ellos. ¿Era mi familia inferior a la de una persona asesinada por un grupo terrorista? ¿El dolor de mi abuela, que sufrió durante años ataques de pánico, era de una naturaleza menos humana que el de cualquier familiar de una persona que murió asesinada con la explosión de un coche bomba? ¿Somos las familias de los desaparecidos por la represión de la dictadura menos humanos, carentes de la capacidad de sufrir, de temer, de vivir con el terror en los huesos porque los asesinos de nuestros familiares fueron premiados por el Estado?

Si el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial denuncian la agresión que supone para una víctima del terrorismo ver cómo se celebra el fin de la condena de los responsables de un atentado, ¿qué sufrimiento genera para las víctimas del franquismo haber visto a los asesinos en libertad, premiados por la dictadura franquista y respetados e impunes por los gobiernos de la democracia? Y aún hoy siguen festejando a los asesinos en algunos cuarteles con absoluta impunidad.

La declaración que supone sustentar desde el Estado el dolor de las víctimas del terrorismo por encima del dolor de las víctimas de la dictadura atenta contra la universalidad de los derechos humanos

La discriminación que sufren las víctimas de la dictadura en nuestra democracia es una condecoración que el Estado del siglo XXI cuelga del pecho de la impunidad del franquismo. La pasividad del Gobierno cuando en la ciudad de Madrid queda un arco que celebra la victoria del Franco, Hitler y Mussolini; cuando el alcalde ha ordenado destrozar a martillazos las placas con los nombres de los 4.000 asesinados por el franquismo en el cementerio de la Almudena o ante el edificio de la Puerta del Sol, donde fueron torturadas miles de personas y ni una pequeña placa recuerda lo que sufrieron, es intolerable.

La declaración que supone sustentar desde el Estado el dolor de las víctimas del terrorismo por encima del dolor de las víctimas de la dictadura atenta contra la universalidad de los derechos humanos. Son derechos y son humanos, y por eso su garantía no puede depender del discurso político de quien causa el daño. La discriminación humilla a las víctimas del franquismo y las deshumaniza. Los gobiernos españoles actúan si la existencia de quienes padecieron la violencia fascista no fuera merecedora de verdad, ni de justicia, ni de reparación, ni de espacios de memoria y justicia donde se condene a quienes causaron su sufrimiento. Naciones Unidas lo ha recriminado y las víctimas llevan años luchando contra el fin de este apartheid. Esa especie de supremacismo que el Estado aplica al trato a las víctimas del terrorismo sobre las del franquismo debe terminar.

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Fotografía destacada: Cuerpo de un represaliado por el franquismo en una fosa común del cementerio de Manzanares, Ciudad Real, exhumada por la ARMH. | DAVID F. SABADELL

Fuente:https://www.elsaltodiario.com/memoria-historica/cuneta-democratica-victimas-franquismo?fbclid=IwAR3fo-7USZ4NoKXTT_ty7RlVIALp-KjkgjKRJ4D8BpG9ZWpDBCwcL5BE1-Y

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‘Qué bello es vivir’ sigue censurada por el franquismo en TV: una asociación por la Memoria Histórica pide al Gobierno remediarlo

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica reclama una investigación para dejar de editar y emitir versiones de obras censuradas durante la dictadura franquista.

20minutos.es/cinemania / 27/12/2021

Estas navidades se han cumplido 75 años del estreno de Qué bello es vivir (1946), la película de Frank Capra que es un clásico indiscutible de estas fechas. Si bien el filme no llegó a España hasta más de un año después, en marzo de 1948 y, como era habitual durante la dictadura franquista, se proyectó en los cines mutilada y alterada por los censores de Franco.

Una versión censurada que aún pervive en algunos pases televisivos del filme, como es el caso de otros clásicos habituales en las reposiciones televisivas, de Casablanca (1942) y La dama de Shanghai (1947) a Ladrón de bicicletas (1948). En estos tres ejemplos los censores de la dictadura se sirvieron de su arma más poderosa: el doblaje. Cambiando las voces originales de los actores, muchas veces también se alteraba el contenido y sentido de los diálogos, elimiando algunos e inventando otros.

Sin embargo, en el caso de Qué bello es vivir se trata de una operación de corte y eliminación de metraje. Hasta siete minutos del metraje final habrían sido suprimidos de la copia censurada del filme; concretamente, todo lo relacionado con menciones a la cooperativa de vivienda que dirige el protagonista George Bailey, interpretado por James Stewart, cuyas casas a precios asequibles quiere aniquilar el villano Henry Potter (Lionel Barrymore).

A pesar de que a día de hoy Qué bello es vivir se encuentra editada en dvd en su versión íntegra de 2 horas y 10 minutos, y así es como se puede ver online en la plataforma Filmin, en ocasiones aún se emite por televisión su versión censurada por el franquismo. Una práctica de reposición televisiva muy habitual en las fechas navideñas sobre la que este año ha alertado el periodista Emilio Silva Barrera en Twitter.

La pervivencia de la censura

Coincidiendo con esta circunstancia, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARHM) ha exigido hoy al Gobierno una investigación para que «se reparen y completen» los libros y películas que fueron censuradas durante la dictadura franquista y que, en ocasiones, continúan emitiéndose e imprimiéndose de forma parcial.

La ARHM ha dirigido un escrito al presidente de Gobierno donde explica cómo numerosas creaciones continúan sin recuperar escenas y páginas que las autoridades franquistas «consideraron nocivas» y, precisamente, pone como ejemplo el caso de Qué bello es vivir.

Por desgracia, la película de Frank Capra no es la única afectada. Según relata la ARHM en información recogida por la agencia Efe, esto también afecta a la reedición de libros de escritores como George Orwell Ernest Hemingway, que «se siguen imprimiendo con el contenido mutilado por las manos de los censores del franquismo», según investigaciones de Jordi Cornellá. de la Universidad de Glasgow. La lista podría ampliarse a otros autores como Ira Levin, James Baldwin o Ian Fleming.

«Que tras más de cuarenta años persistan hechos tan graves no es sólo un atentado contra las personas que crearon esas obras y una agresión a su libertad de expresión; atenta también contra el derecho al conocimiento y la libertad en el acceso a la cultura», ha dicho la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en declaraciones recogidas por Efe.

Durante la Transición, se derogaron las leyes de censura, pero no hubo una comisión que investigara a fondo cómo había afectado a películas y libros, ni hubo una rehabilitación de las obras afectadas. Por todo esto, la ARHM ha solicitado al Gobierno que cree una comisión, a través del Ministerio de Cultura, que investigue el alcance de obras censuradas y se lleve a cabo una restauración de las mismas.

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Fotografía destacada: ¡Qué bello es vivir! | Cinemanía

Fuente:https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/que-bello-vivir-censurada-franquismo-tv-memoria-historica-4933322/?utm_source=whatsapp.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=mobile_web

 

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«El dolor se hereda»: las lágrimas de Rozalén al recordar a su tío abuelo desaparecido que emocionan a Chicote

La cantante ha contado la historia de su tío abuelo Justo, desaparecido en la Guerra Civil cuando apenas tenía 18 años

cadenaser.com / David Justo / 15/12/2021

«Que te olvides de tus muertos dicen… pues yo no quiero». Rozalén ha emocionado a Alberto Chicote en el programa Fuera del Mapa con la historia de su tío abuelo Justo. Un joven, que se fue a la Guerra Civil cuando apenas tenía 18 años, y que nunca volvió con los suyos porque fue abatido en combate. Así lo cuenta la cantante en la canción Justo y ahora frente a Alberto Chicote, quien le ha preguntado más acerca de este hombre del que no se llegó a conocer su paradero hasta hace bien poco.

Después de interesarse por una canción conocida como Justo, Rozalén ha comenzado a contar la historia de su tío abuelo explicando que se trataba de un tema muy bestia: «Justo fue mi tío abuelo y era nuestro desaparecido de la Guerra Civil Española. El hermano mayor de mi abuela que, con 18 años, se lo llevaron con la quinta del biberón del pueblo y fue el único que que no regresó porque lo mataron.

«No tenemos mucha información sobre qué le pasó»

La cantante asegura que la familia nunca tuvo muy claro qué pasó con su familiar y que tardaron demasiados años en dar con su paradero: «No tenemos mucha información sobre qué le pasó, mi familia nunca supo qué fue de aquel chaval jovencito que se marchó a la combatir en la guerra». De hecho, Rozalén recuerda que su abuela se preguntó hasta el último de sus días qué había sido de su hermano.

Por suerte, Rozalén se encontró con algunos miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y les contó la historia de su tío abuelo: «Les conté que estaba haciendo una historia de todo lo que contaba mi abuela de su hermano». Gracias a estos datos, el equipo de investigación descubrió que Justo fue enterrado en una fosa común en Arganda del Rey (Madrid). Todo ello gracias a una persona que había registrado su nombre una vez enterrado.

«Yo creo que el dolor se hereda»: Rozalén recuerda la memoria de su tío abuelo Justo

De esta manera, la cantante pudo decirle a su abuela antes de morir que habían encontrado dónde estaba enterrado su hermano. Gracias a ello, la anciana se acercó junto a su familia hasta Arganda del Rey y pudo llevarle a su hermano esa flor que nunca le llegó a dar: «Fue a llevarle la flor y a curar un poco la herida». Por todo ello, y dado que ha vivido este dolor en sus propias carnes, Rozalén reconoce que defiende muchísimo este tema: «Sé lo que supone que alguien muera con un poquito más de calma».

Tras romper a llorar, Rozalén le ha explicado a Alberto Chicote que le cuesta mucho hablar sobre el tema: «Yo creo que el dolor se hereda. No puedo comprender a la gente que dice hay que mirar para delante, que no hay que guardar rencor. Mi abuela no hablaba desde el rencor, lo hacía desde la dignidad. Y eso es algo que se ve fuera de este país y aquí no se reconoce». Además, la cantante denuncia que es un tema sobre el que nunca se ha podido hablar en nuestro país. Algo que también lamenta el cocinero Alberto Chicote, quien lamenta que, desgraciadamente, todavía hay quienes piensan que las familias tienen que vivir con el dolor hasta que se mueran.

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Fotografía destacada: Rozalén habla con Chicote sobre la memoria histórica. Fuera del Mapa

Fuente:https://cadenaser.com/ser/2021/12/15/television/1639550993_197717.html

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Un diálogo entre España y Argentina en torno a la memoria y la justicia

El juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Raúl Zaffaroni, el abogado impulsor del caso Pinochet, Joan Garcés, el jurista Matías Bailone, la abogada de la querella argentina Ana Messuti y el presidente de la ARMH analizan en Madrid la lucha contra la impunidad de las dictaduras española y argentina

eldiario.es / Olga Rodríguez / 11/12/2021

En un momento en el que se está debatiendo la Ley de Memoria Democrática en España, y tras más de dos décadas de intercambio en el campo de la memoria y de la justicia entre España y Argentina, juristas de ambos países -impulsores de investigaciones judiciales contra crímenes de ambas dictaduras- se reunieron esta semana en la sala Mirador de Madrid.

Entre los asistentes hubo un público intergeneracional, con jóvenes estudiantes, abogados, víctimas y familiares de víctimas del franquismo, artistas, periodistas, una vocal del Consejo General del Poder Judicial, o la vicepresidenta Yolanda Díaz, entre otros. Con la sala Mirador llena y lista de espera fuera, durante más de dos horas el juez argentino Raúl Zaffaroni, los juristas Ana Messuti, Joan Garcés y Matías Bailone, y el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) Emilio Silva conversaron sobre memoria, justicia e impunidad.

Las víctimas del franquismo han sido negadas políticamente y sistemáticamente 

Matías Bailone

Lo hicieron recordando el diálogo mantenido entre España y Argentina desde hace décadas en estas materias. Fue en España donde se impulsó el juicio contra Pinochet y donde posteriormente se juzgó al exmilitar Adolfo Scilingo por crímenes de la dictadura argentina. Sin embargo, España se ha negado de forma sistemática a juzgar los crímenes de su propia dictadura, mientras que Argentina sí ha impulsado justicia para sus víctimas. Hace once años algunas víctimas del franquismo acudieron a la justicia argentina, en lo que se conoce como la querella argentina, que investiga crímenes de la dictadura española.

“En el intercambio y el diálogo entre nuestros dos países se ensanchó el camino de lo impensable, el camino de la justicia”, indicó Emilio Silva en el acto. Durante más de dos horas los ponentes reflexionaron en torno al hecho de que “en España no han sido reconocidas las víctimas del franquismo, han sido negadas política y sistemáticamente”, señaló el jurista argentino Matías Bailone.

La Ley de Memoria es quizá la última oportunidad para reafirmar una dimensión de la soberanía española

Joan Garcés

“La cuestión española molesta porque detrás de las masacres del franquismo hubo complicidad de Gobierno y Estados europeos”, indicó el abogado Joan Garcés, impulsor del caso Pinochet, en referencia no solo a Alemania e Italia, sino también a “la política de no intervención patrocinada desde Londres y apoyada desde París para dejar desarmada a la República y a los españoles que luchaban contra el fascismo”.

En ese sentido, Garcés apeló a la necesidad de un acto de afirmación soberano: “La Ley de Memoria [no aprobada aún] es una oportunidad, quizá la última, para reafirmar una dimensión de soberanía española. Si internacionalmente los antifascistas españoles fueron aplastados militarmente y después políticamente marginados en la comunidad internacional, reafirmar la voluntad de justicia respecto a lo que pasó es un acto de afirmación soberano en cuanto a esa dimensión internacional”.

El abogado defendió la importancia de aplicar el derecho internacional ante los crímenes del franquismo y la necesaria compensación a las víctimas también en su dimensión económica “porque hubo un expolio a través de confiscaciones e incautaciones. Ese fondo puede alimentarse de compensaciones económicas por las empresas que explotaron a los trabajadores represaliados. Que esto se discuta, aunque finalmente no se apruebe, ya sería un cambio radical frente al silencio absoluto que ha habido», señaló.

Un diálogo entre España y Argentina. Primero por la izquierda, Matías Bailone. | Óscar Rodríguez (ARMH)

En la voluntad de las víctimas de ser escuchadas hay un sentimiento del derecho, una conciencia jurídica. 

Ana Messuti

La abogada argentina Ana Messuti, impulsora de la querella que investiga en Buenos Aires los crímenes del franquismo, defendió el valor que supone el relato de las víctimas y el hecho de que se las escuche. «El no escuchar es otra forma de muerte”, reflexionó, en referencia a la imposibilidad de las víctimas de ser escuchadas en tribunales españoles.

“Ascensión Mendieta [convertida en símbolo por su empeño en recuperar el cadáver de su padre, asesinado y desaparecido por el franquismo] no era experta en derecho. Pero en su certeza de querer ser escuchada hay un sentimiento del derecho, una conciencia jurídica. Los querellantes nos han enseñado eso. Han tenido que venir a sacar la venda normativa cerrada a determinados sufrimientos”, señaló.

Messuti cree que la querella argentina ha abierto un nuevo camino en España y aludió a alguna señal, como algún voto particular “en el Tribunal Constitucional o un nombramiento de un juez que tiene cosas muy claras con respecto a la memoria”.

La cuestión española molesta porque detrás de las masacres del franquismo hubo complicidad de Estados europeos

Joan Garcés

El ex juez de la Corte Suprema argentina Raúl Zaffaroni, artífice de la derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida en su país, y actualmente magistrado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, reflexionó sobre la idea original de los derechos humanos: “Cuando hablamos de derechos humanos nos remontamos a 1948, a la Declaración Universal. Esa es la historia corta, la historia larga es la resistencia al colonialismo en todas las fases y momentos”.

El juez explicó que Argentina pudo derogar las leyes de amnistía porque cuando estas se promulgaron Argentina ya había ratificado la Convención Americana de Derechos Humanos, y dichas leyes resultaban contrarias a la Convención. Además, la Constitución argentina desde 1853 reconoce el principio universal.

En torno a ello, apoyándose en la soberanía nacional y como integrante de la Corte Suprema, “yo no podía interpretar la Constitución en el aberrante sentido de decidir que se ejerza la soberanía por parte de otro país [España, que investigaba crímenes de la dictadura argentina y solicitaba extradiciones] y tampoco puedo negar la extradición y no hacer nada, porque entonces me convierto en encubridor. Mi Constitución dice que la soberanía la ejerza yo, y así enfoqué mi voto en la Corte Suprema, que resolvió la reapertura de todos los procesos”.

Concepción Sáez, vocal del CGPJ, toma la palabra entre el público. | Óscar Rodríguez (ARMH)

La historia larga de los derechos humanos es la resistencia al colonialismo en todas las fases. 

Raúl Zaffaroni

En su intervención Emilio Silva, fundador de la ARMH, lamentó que “en España nos educaron para tener miedo a entrar en un juzgado a denunciar los crímenes del franquismo”.

“Cuando usé por primera vez la palabra desaparecido lo hice tomándola prestada de algunos argentinos que estaban en Madrid en los años noventa. Hubo gente que escribió artículos escandalizada diciendo que a qué venía eso, que lo de aquí era otra cosa. Aquí se hablaba de paseados, como quien sale a dar un paseo o a comprar tabaco, pero estábamos hablando de detenciones ilegales seguidas de torturas, asesinatos y ocultación del cadáver. Y eso es un desaparecido, aquí y en todas partes. El problema, para algunos, residía en que con ese término se establecía una categoría que apunta al derecho, que denuncia algo”, explicó.

Silva contó cómo en julio de 2002 entró en un juzgado de Villablino, con una resolución de Naciones Unidas en la mano, para pedir que se investigara un crimen del franquismo: “Lo hice temblando, estaba educado para entrar allí con miedo”. El jurista Matías Bailone destacó la importancia de trabajar por una pedagogía de la memoria. “Como dijo Dostoievski, si el pasado no existe todo está permitido, si Dios no existe todo está permitido y ese ha sido el precio de la Transición un poco”, reflexionó.

¿Se sienten interpelados los jueces de este país por esta realidad? Yo diría que no, y creo saberlo porque soy vocal del CGPJ

Concepción Saéz

Entre el público hubo muchas de preguntas y reflexiones, entre ellas la de la vocal del Consejo General del Poder Judicial Concepción Sáez, quien señaló que los jueces no se sienten interpelados por las peticiones de las víctimas del franquismo y explicó que cuando la pasada primavera el CGPJ informó sobre el anteproyecto de la ley de Memoria, ella se quedó sola en el voto particular: “No se adhirió nadie, ninguno de los compañeros progresistas que se supone que me acompañan en el Consejo” indicó, haciendo referencia al voto que emitió en el que criticaba que la futura ley no contemple la posibilidad de investigar los crímenes del franquismo por parte de los jueces.

“El Consejo General del Poder Judicial no obedece a la correlación de fuerzas sociales. [Ante este asunto] confío en el poder legislativo y ejecutivo, también en las fuerzas sociales, pero no en el Poder Judicial”, lamentó Sáez.

El actor Juan Diego Botto, hijo de un desaparecido por la dictadura argentina, pidió la palabra para destacar el hecho de que en Argentina «la crítica a la dictadura en la sociedad era hegemónica». Respondiendo a ello, Zaffaroni subrayó que un momento clave en Argentina fue la ocupación británica de las Malvinas, que supuso «el fin de la dictadura y de todo prestigio que pudieran tener las fuerzas armadas, el papelón que hicieron, la cobardía de los oficiales, torturas a los propios soldados, aquello caló hondo en la opinión pública. Por eso hubo esa reacción a los crímenes de la dictadura argentina. Es una historia diferente a la de España».

La abogada Ana Messuti

En cada fosa en la que nos asomemos hay un espejo, somos la consecuencia de ese terror

Emilio Silva

Por su parte, Joan Garcés señaló que «los antifascistas ganaron en Europa, en España fueron derrotados pero las ideas defendidas por los republicanos ganaron la guerra. Ganaron la Segunda Guerra Mundial, por más que la batalla de España la perdieron. Esto es lo que explica los cuarenta años de impunidad tras el fin de la dictadura. La opinión pública española salió de la dictadura traumatizada y eso explica que solo a partir del año 2000 se empiecen a plantear en España peticiones de justicia ante los tribunales. Son varias generaciones las que han pasado, pero no hay que desesperar. Nada es inmutable. En Alemania son los nietos de la generación que sostuvo el régimen nazi los que pidieron explicaciones y justicia; aquí también son los nietos. Las circunstancias han requerido el paso del tiempo para poder expresar y pedir justicia».

Ante la palabra de un joven del público que preguntó qué pueden hacer las nuevas generaciones por la memoria democrática, Garcés indicó que la movilización social colectiva y la opinión pública «son vitales»: «Para que las nuevas generaciones puedan labrar el futuro necesitan hacerlo sobre bases sólidas, y estas no pueden ser las del fascismo o neofascismo. Plantearse dónde estamos y hacia dónde vamos requiere necesariamente buscar las raíces de la situación actual».

Los antifascistas ganaron en Europa, en España fueron derrotados pero sus ideas ganaron la Segunda Guerra Mundial

Joan Garcés

En torno a lo mismo, Emilio Silva afirmó que «nuestro modelo educativo está creado para que la gente se aprenda las respuestas y no haga preguntas. Hace un mes hemos sabido que los libros de texto van a llamar golpe de Estado al golpe de Estado. Cuánto explica eso». El presidente de la ARMH indicó que «en cada fosa en la que nos asomemos hay un espejo, somos la consecuencia de ese terror». Por último, Ana Messuti destacó que «se puede hacer como si no existiera» la Ley de Amnistía española, porque España ratificó la Convención de Viena «y en ese sentido predomina el derecho internacional».

Hubo palabras de agradecimiento para Ana Messuti y también para Cristina Rota -presente en el acto-, directora de la escuela que lleva su nombre y exiliada argentina que huyó a España a finales de los setenta tras el asesinato y desaparición de su marido Diego Fernando Botto. Por su parte, el juez Zaffaroni evocó, para explicar el intercambio entre ambos países a través de los exilios, a algunos juristas españoles de la «diáspora republicana» que contribuyeron a su formación, como Manuel de Rivacoba, Luis Jiménez de Asúa (vicepresidente del Congreso de los Diputados durante la República) y Francisco Blasco y Fernández de Moreda.

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Fotografía destacada: Emilio Silva, Joan Garcés y Raúl Zaffaroni, tres de los ponentes en la charla. | Óscar Rodríguez (ARMH)

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/dialogo-espana-argentina-torno-memoria-justicia_1_8565671.html?fbclid=IwAR2l6j3CmZMO_xeJ7F4fHxLh2VDRgNgVKS0N7zP224f6fzjiNe_NI2-vkyA

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