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Víctimas del franquismo quieren comparecer en el Senado para hablar de Memoria Histórica

Para el presidente de la ARMH, Emilio Silva, “las víctimas del franquismo no han sido debidamente escuchadas por las instituciones democráticas y ese es un efecto más de la impunidad de los crímenes del franquismo”.

diario16.com / Eva Maldonado / 22/09/2022

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que inició en el año 2000 las exhumaciones científicas de desaparecidos por la represión franquista, ha registrado en el Senado una petición dirigida a todos los grupos políticos. En él reclama la comparecencia, ante la Comisión Constitucional, de víctimas del franquismo para que sean escuchadas dentro del proceso de tramitación del Proyecto de Ley de Memoria Democrática. El texto presentado es el siguiente:

El Proyecto de Ley de Memoria Democrática se encuentra en proceso de tramitación en el Senado donde existe la oportunidad de que incluya las herramientas necesarias para terminar con la impunidad del franquismo y reparar a las víctimas de la dictadura, algo que todavía no garantiza su articulado aprobado en el Congreso de los Diputados.

Se trata de una ley que llega con décadas de retraso después de que hayan muerto olvidados y desatendidos por las instituciones públicas cientos de miles de familiares de las personas detenidas, torturadas, asesinadas y cuyos cadáveres fueron escondidos por quienes a partir del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 iniciaron la construcción de una dictadura mediante un ilimitado uso del terror y la violencia.

Pocos familiares directos de esos desaparecidos viven hoy y con ellos la democracia recuperada tras la muerte del dictador ha establecido una enorme e impagable deuda. El poco trabajo y espacio político que han dedicado las cámaras parlamentarias a la desaparición de al menos 114.226 personas que no se encontraban en ninguna guerra debería marcar la elaboración de una ley que repite la expresión “verdad, justicia y reparación” pero que es su texto actual ni garantiza la investigación y la difusión de la verdad; ni crea herramientas para que se juzguen crímenes terribles; ni tiene previsto indemnizar a las víctimas.

Por eso, para acompañar el proceso de tramitación y mejorar su respuesta a las demandas de las víctimas, queremos reclamar que se nos deje comparecer ante la Comisión Constitucional del Senado para explicar la dimensión del terror y la violencia franquista y la pervivencia de sus consecuencias en el presente de decenas de miles de familias.

Cuando se van a complir veintidós años de la primera exhumación científica de desaparecidos por la represión franquista, desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, declarada de utilidad pública, queremos exigir a los grupos parlamentarios del Senado que se organicen para garantizar la presencia de hijas, nietos o bisnietas de esos desaparecidos con el fin de conocer la realidad de sus familias, de explicar la transmisión generacional de las consecuencias de la violencia fascista y de plantear qué le exigen a las instituciones para terminar con la discriminación entre víctimas de distintas violencias.

Para el presidente de la ARMH, Emilio Silva, «las víctimas del franquismo no han sido debidamente escuchadas por las instituciones democráticas y ese es un efecto más de la impunidad de los crímenes del franquismo. Han estado marginadas de las instituciones durante décadas, muriendo en silencio y desamparadas por el Estado y ya es hora de que su voz se escuche cuando se está elaborando una ley que no garantiza su derecho a que se conozca la verdad, a que los crímenes que padecieron sean investigados y juzgados y a que el Gobierno las indemnice como ha hecho, por ejemplo, con las víctimas del terrorismo». Y añade: «Un Senado que hizo una comisión para investigar la desaparición de ciudadanos españoles en América Latina ha mirado para otro lado ante la desaparición de al menos 114.226 personas detenidas ilegalmente y asesinadas por los golpistas de 1936».

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Fotografía destacada: Víctimas del franquismo quieren comparecer en el Senado para hablar de Memoria Histórica

Fuente:https://diario16.com/victimas-del-franquismo-quieren-comparecer-en-el-senado-para-hablar-de-memoria-historica/

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La ARMH exige a la Fundación Unicaja que “deje de ocultar los crímenes franquistas”

La asociación denuncia que en el texto que figura en su web sobre una exposición de ‘La Desbandá’ se “oculta quiénes eran los asesinos y quienes los asesinados”.

nuevatribuna.es / 13/09/2022

La recién inaugurada exposición de ‘La Desbandá en Málaga llega con polémica. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha exigido a la Fundación Unicaja que acoge la muestra que “abandone la equidistancia” en la narrativa de los hechos, por utilizar un lenguaje “aséptico” que lo que hace “es encubrir y ocultar a la sociedad quiénes fueron los verdugos”.

La ARMH hace referencia al texto de presentación de la exposición “La Desbandà. 1937. De Málaga a los Pirineos”, que figura en la web de la Fundación, en el que no se encuentra ninguna referencia a la violencia franquista que se ejerció contra civiles en plena guerra civil española.

La conocida como ‘La Desbandada’ o ‘La Desbandá’ en andaluz, fue un ataque perpetrado por las tropas franquistas y fascistas italianas en febrero de 1937 que provocó la huida masiva de la ciudad por la carretera de Almería. Hubo miles de víctimas civiles bombardeadas por aviones y buques de guerra. La masacre supuso el episodio más cruento de la contienda en Málaga y uno de los más execrables del bando sublevado.

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Fotografía destacada: Responsables de la muestra durante la presentación de la exposición “La Desbandà. 1937.  De Málaga a los Pirineos”. (Imagen: Fundación Unicaja)

Fuente:https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/exposicion-desbanda-oculta-masacre-franquista/20220913125758202740.html

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Antonio Jiménez Cubero: “A las vencidas había que matarlas de hambre”

La represión de género en Cazalla de la Sierra (Sevilla) es ejemplo de la magnitud de la violencia ejercida por el régimen franquista hacia las mujeres republicanas. Cubero lo detalla en una investigación inédita.

elsaltodiario.com / María Serrano / 03/09/2022

Casi un millar de víctimas dejó la represión del golpe de estado franquista en Cazalla de la Sierra. De ellas, más de medio centenar corresponde a mujeres vejadas, rapadas, fusiladas… Un dato escalofriante que pone de manifiesto la magnitud de la represión de género en un solo pueblo de la Sierra Norte de Sevilla. Antonio Jiménez Cubero ha profundizado en la herida oculta de una represión silenciada: “Si en 2010 recopilé datos de un centenar de mujeres represaliadas desde el golpe de estado, la cifra se triplicaba cuando hace años accedí a los archivos locales con historias espeluznantes”, relata a El Salto.

Muchas mujeres en Cazalla de la Sierra estaban organizadas en el Sindicato de Mujeres del Hogar

Su investigación, titulada Crónica local de la Infamia, hace justicia al título. “Cazalla, junto a Constantina y Guadalcanal fue uno de los pueblos de la comarca de la Sierra Morena sevillana donde la represión de la mujer tuvo mayor impacto”. Querían dar un golpe de efecto: “Tras la llegada de la II República, las mujeres protagonizaron todos los ámbitos de su vida, tanto en lo personal como en lo laboral, algo que tuvo mucho que ver con la saña de los verdugos franquistas, llegado el momento de la represión”. En Cazalla, además, muchas estaban organizadas en el Sindicato de Empleadas del Servicio Doméstico. Allí aprendían “a leer, a echar cuentas y a escribir para que los patronos no las engañasen”.

“La huelga de las trabajadoras de varios gremios en el verano de 1936, agitaría mucho las tintas”. Pedían mejoras salariales, dejar de vivir esclavizadas en horario, sueldo, descansar un día a la semana. Muchas de aquellas jóvenes y mayores sufrieron la venganza a finales de aquel primer verano de guerra.

Prohibido a las mozas dormir en casa del patrón

Es curiosa la lectura de la carta de reivindicaciones del sindicato, en la que exigían medidas como prohibir que “las sirvientas se quedaran por la noche a dormir en casa de los patronos”. De los 134 señoritos que fueron convocados para la huelga, solo acudieron dos a la protesta: “Nada volvería a ser lo mismo después de aquella huelga”. El cierre del sindicato llevó a la incautación de las fichas de 99 afiliadas: “El libro de registros sirvió para castigar a más del 90% de aquellas mujeres, identificadas con sus nombres y apellidos”, señala Cubero.

Carmen Benítez, apodada La Manchá y sus dos hijas Dolores y Antonia fueron algunas de aquellas mujeres valientes vinculadas al sindicato. Un consejo de guerra las condenó en 1941 a doce años de cárcel. El motivo, “un batiburrillo de cargos que iba desde el auxilio a la rebelión a su carácter revolucionario, pasando por la violencia y demás perversidades”, rezaba en el informe. No hubo piedad tampoco para Josefa Pérez Rico, una de las principales impulsoras de la huelga del sindicato. Josefa fue fusilada por venganza, probablemente junto a su marido, en agosto de 1.936, tan solo dos meses después de aquella manifestación.

Los testimonios que Cubero ha recopilado durante décadas hablan de mujeres muy jóvenes, como Isabel Acevedo León, que apenas hacía unos meses había cumplido los diecinueve años: “Trabajaba de niñera en casa del alcalde republicano Manuel Martín de la Portilla, quien le recomendó huir con él y los suyos”. Isabel quiso buscar a sus hermanos en aquellos días de incertidumbre y se topó “con una columna”. No dudaron en pelarla y pasearla por el pueblo. Acabó en pocas horas asesinada y arrojada a la fosa común.

Pura Sánchez, investigadora de la represión sobre las mujeres: “No trataron nunca de aniquilarlas a todas, sino de infligirles castigos ejemplares”

Pura Sánchez es otra de las investigadoras dedicadas al estudio de la represión sobre las mujeres. Y cuenta a El Salto cómo los represores “no trataron nunca de aniquilarlas, de terminar con todas, sino de infligirles castigos ejemplares, tanto por su crueldad como por la selección de las víctimas”. El concepto de represión silenciada y la necesidad de supervivencia de todas ellas hacía que el régimen tuviera claro que a “esas vencidas había que matarlas de hambre”, sentencia Sánchez.

Rafaela Martín Pozo fue fusilada a los 64 años, también durante aquel verano caliente, el 20 de agosto de 1936. Cubero señala que se trata de “un ejemplo de asesinato por ser familia de”. El informe de la jefatura local de Falange de Cazalla, cuatro años después, señala que “se desconoce la actuación que tuvo durante el Movimiento, aunque por ser familiar de personas de extrema actuación (…) fue detenida y sancionada”. En el Registro Civil de Cazalla consta su fallecimiento cinco años después como “fallecida en choque con la Fuerza Pública”.

Trabajadoras del sindicato de la fábrica de sillas “López-Cepero”. Estas trabajadoras confeccionaban los asientos de las sillas con aneas. | Fuente: Archivo Municipal de Cazalla de la Sierra

¿Cómo se llega a todas estas historias después de ochenta años de silencio? Jiménez Cubero argumenta que los testimonios orales de aquellas mujeres que sí sobrevivieron al régimen pudieron aportar algo de luz a toda esta historia local. Y a día de hoy, ¿qué parte de población lo recuerda? “Hay una parte de la población que sí es consciente de lo que pasó, pero otra parte significativa de la misma no, fundamentalmente debido a la falta de compromiso con la verdad de las autoridades educativas de la llamada Transición, que hicieron todo lo posible por ocultar a las nuevas generaciones criadas en esta supuesta democracia los horrendos crímenes y violencias de la dictadura franquista”.

Cubero expone también otras historias que dejan sin habla, como es el caso investigado por el historiador José María García Márquez, de una mujer de Cazalla a quien apodaban ‘La Trunfa’: “Después de ser detenida por una de las patrullas mixtas de guardias civiles y falangistas en el otoño de 1.936, le dieron una paliza y, sin dejar de maltratarla, la introdujeron en un cuarto del cortijo; las fuerzas locales la intimidaron tendiéndola en el suelo, obligándola a remangarse y exhibir sus partes genitales”. Esta violencia corporal pretendía degradar su integridad como mujeres hasta el extremo.

Los casos no se quedan ahí. Hubo más, mucho más, una vez finalizada la guerra, para todas aquellas mujeres que se atrevían a volver a Cazalla: “Familias enteras de mujeres fueron acusadas por venganza y el chivatazo de muchos vecinos.

Pese a que el conocimiento de los casos de violencia sistemática hacia la mujer se ha ido ampliando en más de una década de investigación, Cubero cree que es imposible saber la magnitud exacta de aquel terror

La familia González Delgado vivió la detención de seis hermanas frente a Juez Militar, sin dejar ni a la más pequeña, Daniela González que tenía solo trece años. Un mes después de la detención, el Juzgado Militar nº 62 les abrió Auto de Procesamiento –Causa 9377/39- por “auxilio a la rebelión”. Todas las hermanas permanecieron en prisión desde agosto de 1941 hasta bien entrado el año. Luego fueron absueltas, aunque la huella de aquellos días quedó en la memoria de todas ellas.

Cubero señala que, en más de una década de investigación local, el conocimiento de los casos de violencia sistemática hacia la mujer se iba multiplicando con el hallazgo de expedientes, de Consejos de Guerra en los archivos. “No se puede saber la magnitud exacta de aquel terror”, sentencia a El Salto. Sin embargo, los testimonios orales han rescatado del olvido muchos de aquellos casos silenciados. La voz de algunas supervivientes, como las maestras Carmelina Tirado Pérez y Rosario González Espino han dado una “muestra de los horrores que vivieron aquellas mujeres republicanas en Cazalla” que nunca pudieron contar su historia.

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Fotografía destacada: Documento del Sindicato de Empleadas del Servicio Doméstico afecto a la CNT (SESD-CNT). | Fuente: Foto del Archivo Municipal de Cazalla de la Sierra.

Fuente:https://www.elsaltodiario.com/memoria-historica/antonio-jimenez-cubero-cuando-vencidas-habia-que-matarlas-de-hambre?&utm_medium=social&utm_campaign=web&utm_source=whatsapp

 

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Blanquear el genocidio del dictador Franco

Durante muchos años de recuperada democracia no existió un debate en la sociedad española acerca de las consecuencias de las violaciones de derechos humanos de la dictadura. Las élites del franquismo, que han seguido siéndolo en democracia, conquistaron su impunidad a través de una Ley de Amnistía y establecieron un modelo de democracia en el que las instituciones del Estado se convirtieron en fábricas de ignorancia para ocultar ese pasado.

noticiasdenavarra.com / Emilio Silva Barrera / 31/08/2022

Durante veinticinco años tras la muerte del dictador, el Parlamento español no debatió sobre los crímenes del franquismo. Los libros escolares ocultaban la historia de la dura represión de la dictadura y todo ese silencio negacionista hizo sobrevivir en el imaginario colectivo el relato franquista que justificaba la necesidad de que un general fascista diera un golpe de Estado y asaltara violentamente el poder con ayuda de los ejércitos de Hitler y Mussolini.

En la transición, tras la dictadura, llamaron reconciliación a ocultar el pasado, a dejar que los fascistas normalizaran su presencia en la vida política democrática y a dejar sin justicia ni reparación a las víctimas.

El pasado parecía clausurado y resuelto, sin deudas pendientes. Pero en el año 2000, en una cuneta de un pueblo llamado Priaranza del Bierzo, un grupo de arqueólogos y forenses comenzaron a exhumar los cuerpos de 13 civiles republicanos asesinados por pistoleros fascistas el 16 de octubre de 1936. De allí nació la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y un movimiento social que comenzó a denunciar los crímenes de la dictadura. Fue una pequeña grieta en un gigantesco muro de impunidad.

Así se puso en marcha un movimiento social para buscar a los desaparecidos por la represión franquista. Las imágenes de las fosas comunes comenzaron a circular en medios de comunicación. Personas que no conocían esos hechos se indignaron al conocerlos y otras que los habían vivido pero por miedo habían callado comenzaron a contarlos.

Ante esa evidencia física, científica, de la represión, los sectores de la derecha española vinculados al franquismo necesitaban dar una respuesta porque se estaba resquebrajando el relato monolítico impuesto en la transición. Y como no podían atacar a los hijos ni a los nietos de esos republicanos asesinados, enterrados lejos de cementerios y con orificios de bala en sus huesos, decidieron reconstruir editorial, mediática y culturalmente el relato franquista.

Dos autores, César Vidal y Pío Moa, se convirtieron en los principales defensores y difusores de la explicación franquista: la culpa de la guerra fue de la revolución de los mineros de 1934 o esa secreta intención del gobierno de la República de venderle España a Stalin para convertirla en una república soviética.

Pero lo cierto es que el dictador Francisco Franco dejó firmada en el Boletín Oficial del Estado la explicación de lo ocurrido. Se trata de Ley de 23 de Septiembre de 1939 que consideraba que eran no delictivas actuaciones llevadas a cabo desde el 14 de abril de 1931, día de proclamación de la Segunda República, hasta el 18 de julio de 1936, día de su golpe de Estado. Los actos que Franco no consideraba delitos fueron: cualesquiera de delitos contra la Constitución, contra el orden público, infracción de las Leyes de tenencia de armas y explosivos, homicidios, lesiones, daños, amenazas y coacciones cometidos por personas respecto de las que conste de modo cierto su ideología coincidente con el Movimiento Nacional. Es decir, cualquier asesinato, atentado terrorista o delito violento cometido por motivos políticos contra la república desde el primer día de su existencia era declarado legal. El objetivo de Franco no era poner orden, era mantener una estructura social casi medieval, con un altísimo nivel analfabetismo y un modelo de explotación de trabajadores infrahumano y muy beneficioso para los grandes propietarios del país, incluida la iglesia católica.

El fenómeno del revisionismo tuvo enormes apoyos mediáticos, entre ellos la televisión pública durante el Gobierno de José María Aznar. Pero el movimiento de recuperación de la memoria siguió exhumando fosas, ha enseñado miles de asesinatos, ha implicado a Naciones Unidas y ha convertido a millones de españoles en testigos de esos crímenes.

Al terminar la guerra, Franco recogió los cadáveres de “sus” muertos, reparó a sus familias con becas escolares, con pensiones especiales, con puestos como funcionarios para toda la vida, con reconocimiento social y todo el apoyo económico. Pero a las familias que no apoyaron su golpe de Estado no les dejaron buscar a sus muertos, les arrebataron sus bienes a punta de pistola y crearon un apartheid español donde los defensores del fascismo tenían derechos y beneficios sociales y las familias antifascistas podían servir, malvivir o emigrar, como hicieron cerca de dos millones de personas de familias republicanas que emigraron en los años 50 y 60.

Franco hizo desaparecer al menos a 114.226 civiles; creó 300 campos de concentración, uno de ellos específicamente para homosexuales; aplicaba electroschocks a las lesbianas para curarlas de sus ‘aberraciones’; robó bebés a las presas republicanas con las teorías de un psiquiatra, Antonio vallejo Nájera, que investigó la transmisión de un supuesto gen marxista; incluso cuando compró las primeras vacunas contra la poliomielitis solo eran para hijos de vencedores.

La publicación en Francia de obras que justifican la dictadura franquista y la necesidad de su golpe de Estado,  que pretenden humanizar el fascismo, hay que entenderla como un fenómeno europeo. Las extremas derechas buscan un relato del pasado que no asuste y que explique que los viejos fascismos fueron útiles para salvar a Europa. La sombra renovada del fascismo viaja en páginas de libros, en programas electorales y se extiende por ciudades, medios de comunicación y parlamentos.

El revisionismo español justifica la dictadura de Franco asegurando que las autoridades de la república estaban fuera de la legalidad. Pero lo que realmente hizo el Gobierno de la República fue construir miles de escuelas para combatir el analfabetismo, separar a la iglesia del Estado, celebrar elecciones democráticas con sufragio universal masculino y femenino, tener gobiernos de izquierdas y de derechas, legislar el divorcio, tener la primera ministra de Europa Occidental o llevar la cultura al último pueblo de la geografía española para mejorar el país.

En España se produjo la primera gran victoria militar del fascismo europeo. Los ejércitos de Franco, Hitler y Mussolini comenzaron aquí su camino para tratar de arrastrar al mundo hacia su infierno. Hay quienes quieren lavarles la imagen para allanar nuevos caminos hacia el fascismo. Mientras tanto, en España hay 114.226 civiles desaparecidos por la violencia franquista y ningún responsable de ninguno de esos crímenes ha sido juzgado jamás.

Las personas que construyeron la Segunda República estaban modernizando este país. La transición a la democracia la hizo España en la década de los años 30 del siglo pasado. Lo que se hizo tras la muerte del dictadura fue recuperarla.

Las personas que lucharon contra Franco querían defender esa democracia. Los republicanos españoles que salieron de España huyendo de Franco siguieron su lucha por la democracia en suelo francés, formando parte de la resistencia y de las fuerzas que liberaron París del nazismo. Sus cuerpos están enterrados desde Noruega hasta el sur de Francia.

Quienes quieren lavar la imagen de Franco necesitan deslegitimar la República. Pero llevamos años viendo sus crímenes en miles de huesos, de vidas rotas y de civiles asesinados en cunetas. La narrativa que quiere dulcificar el fascismo pretende allanar un camino y los únicos caminos que respetan la diversidad y protegen derechos transcurren por el territorio de la democracia.

El autor es fundador y presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH)

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Fotografía destacada: Entrada de acceso a la basílica del Valle de los Caídos. | EP

Fuente:https://www.noticiasdenavarra.com/opinion/tribunas/2022/08/31/blanquear-genocidio-dictador-franco-5961694.html

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Exigen al Gobierno que deje de incumplir la Convención de la ONU sobre desaparecidos

En el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el 30 de agosto, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) exige al Gobierno que cumpla Convención Internacional para la protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas de la ONU, ratificada por España hace más de diez años e incumplida desde el primer minuto.

diario16.com / Eva Maldonado / 30/08/2022

El colectivo, que inició las exhumaciones científicas de fosas comunes de desaparecidos por la represión franquista en el año 2000, reclama el final de la inacción por parte de los poderes del Estado y el principio de las actuaciones a las que se ha comprometido ante la Organización de Naciones Unidas.

La reclamación ha sido dirigida y registrada por conducto oficial al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez con el siguiente texto:

El Estado español ha ratificado la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, por lo que ha adquirido obligaciones contra los crímenes más graves que se pueden cometer contra un ser humano; una detención ilegal, seguida de torturas, del asesinato y de la ocultación del cadáver. En España existen todavía decenas de miles de personas asesinadas y desaparecidas por la represión de la dictadura franquista. A esos casos el Gobierno tiene obligación de aplicar «un concepto amplio de víctima –que puede extenderse a familiares de las personas desaparecidas– y se reconoce su derecho a: la justicia, a conocer la verdad sobre las circunstancias de la desaparición forzada y el destino final de la persona desaparecida, a la reparación en sus múltiples dimensiones, y a recuperar los restos de las personas desaparecidas» (texto de Naciones Unidas).

En España existen todavía decenas de miles de personas asesinadas y desaparecidas por la represión de la dictadura franquista

La ARMH solicita:

Que se pongan inmediatamente los recursos para que las familias de las personas desaparecidas por la represión franquista ejerzan su «derecho a: la justicia, a conocer la verdad sobre las circunstancias de la desaparición forzada y el destino final de la persona desaparecida, a la reparación en sus múltiples dimensiones, y a recuperar los restos de las personas desaparecidas». Esa obligación del Gobierno ya existe sin que sea necesaria la aprobación de ninguna ley de la memoria para ejercer desde los poderes del Estado las tareas que garanticen los derechos a las víctimas. En la Convención no se dice ni una vez la palabra «subvención» que es la principal política del Gobierno en materia de desaparición forzada y con ella no se garantiza ni la verdad, ni trabaja la justicia ni se indemniza a las familias. Han pasado muchos años y las actuaciones deben ser urgentes.

El presidente de la ARMHEmilio Silva, nieto del primer desaparecido identificado genéticamente, critica “la política del Gobierno en la que para tratar gravísimas violaciones de derechos humanos financia algunas actuaciones condenando a las familias de los desaparecidos a no poder ejercer sus derechos y no ser reparados como sí lo son las víctimas del terrorismo”.

 

La ARMH lleva a cabo sus exhumaciones sin pedir recursos públicos, con los recursos que les proporcionan sus socios y la dedicación de decenas de personas voluntarias. “El Gobierno les está robando a las víctimas su derecho a la justicia y a la reparación y pretende compensarlo con algunas subvenciones que son la solución menos comprometida con los derechos humanos. Por cierto, que en la Convención contra la Desaparición Forzada no se menciona la palabra subvención y es la única política del Gobierno».

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Fuente:https://diario16.com/exigen-al-gobierno-que-deje-de-incumplir-la-convencion-de-la-onu-sobre-desaparecidos/

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Ponferrada homenajea a la joven y su hijo asesinados y tirados en la puerta de casa como ‘mensaje’

La ciudad inaugura este martes un monolito en honor a Jerónima Blanco y Fernando Cabo, de solo 3 años, tiroteados en el 36 y cuyos cuerpos arrojaron junto a su vivienda para que los encontrara su marido y padre, escondido en el monte

diariodecastillayleon.elmundo.es / Alicia Calvo / 29/08/2022

Hacía poco más de un mes del que fue llamado Alzamiento Nacional cuando la historia de Isaac y Jerónima ejemplificó sin titubeos hasta dónde podía caer la condición humana en el conflicto. Escondido en el monte Pajariel, en cuanto podía, Isaac bajaba a su casa para abrazar a su mujer Jerónima, una joven de 22 años que se cree que esperaba un bebé. Y a su hijo Fernando de tan sólo tres años.

Una noche de ese agosto del 36 los encontró asesinados como represalia a pocos metros de la puerta del que fuera su hogar en el barrio berciano de Flores del Sil, marcado así como el umbral de la crueldad que cruzó en los años venideros a todo un país.

Ahora Ponferrada homenajea a madre e hijo represaliados. A Jerónima Blanco y a Fernando Cabo, a los que los falangistas asesinaron a tiros un 23 de agosto. Inaugura este martes a las 12 una placa monolito en el 340 de la Avenida de Portugal, junto al lugar en el que se ubicaba la casa familiar, escenario del crimen y próximo a la fosa a la que fueron arrojados después de cumplir su sádica función y en la que se exhumaron los restos de ambos en 2008, los zapatos del pequeño Fernando y algunos fragmentos óseos.

«En más de veinte años de trabajo no hemos conocido un caso así», asegura el presidente de la Asociación de la Memoria Histórica (ARMH), Emilio Silva. «El asesinato de una mujer embarazada y un hijo simbolizan la crueldad con la que los golpistas fueron capaces de conquistar el poder, el ensañamiento con una persona a la que no pudieron detener ilegalmente y cómo arrasaron con su familia; la falta de límites en el ejercicio de esa violencia».

La asociación memorialista explica que, en otro escalón más de inhumanidad, los dos cuerpos permanecieron tendidos en la calle varios días para que Isaac los encontrara. Los vecinos relataron además cómo el pequeño fue asesinado mientras lo lanzaban al aire y lo disparaban.

Carta de Isaac Cabo al juzgado militad de Santander. | ARMH

El propio Isaac Cabo, marido y padre de estas víctimas, dejó constancia años después del horror vivido en una carta al juzgado militar de Santander, tras ser arrestado cuando cayó el frente republicano en Asturias. En tercera persona, ya sea para poder abordar los acontecimientos sin dar muestra de debilidad o por dar formalidad legal, en el escrito pide su libertad por lo sufrido y por la falta de coherencia y pruebas en la acusación. «Huyó el declarante a un monte próximo llamado Pajariel, donde algunas noches bajaba ocultándose a ver a su mujer y a su único hijo, de tres años de edad llamado Fernando, hasta que una de aquellas visitas vio horrorizado, a la puerta de casa los cadáveres de su esposa Jerónima, dedicada a sus labores, sin filiación política, y de su hijo», escribió Isaac Cabo, que refirió una atroz letanía de pérdidas. «De la misma forma murieron por aquellos días su padre, su madre, dos hermanos y un hermano político».

Con conmovedora ingenuidad, proseguía la misiva defendiendo su inocencia: «Que ignora que hubiera en Ponferrada ninguna banda de pistoleros que se dedicaran a quemar iglesias, pero que si tales hechos tuvieron lugar, ninguna relación tuvo con ellos ni con sus autores». Suplicó al juzgado «la inculpabilidad»: «Una prueba concluyente de la nula peligrosidad del declarante es que, a pesar de haber sufrido el casi total exterminio de su familia, confiando en que los tribunales harán justicia, no cometió exceso de ningún orden ni se presentó en ninguna parte como víctima para lograr la ayuda o conmiseración de los demás, durante su estancia en Asturias y Santander».

Por supuesto, la misiva no logró su exculpación y sufrió años de cárcel. Pero sus palabras le sobrevivieron y, leídas por los especialistas, sirvieron para localizar la fosa en la que enterraron a Jerónima y Fernando. Ahora un monolito recordará la memoria de esta madre y de su hijo, dos víctimas del Franquismo. El mensaje será otro y no podrá ser arrojado al olvido.

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Fotografía destacada: Jerónima Blanco y su hijo Fernando Cabo, asesinados en el 36 en Flores del Sil. | A.R.M.H.

Fuente:https://diariodecastillayleon.elmundo.es/articulo/castilla-y-leon/ponferrada-homenajea-joven-y-su-hijo-asesinados-tirados-puerta-casa-como-mensaje/20220829201909055018.html

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