Archivo de la etiqueta: identificación

Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

De Lorca y Picasso a Maruja Mallo y María Zambrano: muerte y exilio de la creación artística antifascista

El nacimiento de la II República avivó la creatividad desde el compromiso social y político, con una suerte de “marca republicana” que dinamita el franquismo

eldiario.es / Juan Miguel Baquero / 13/04/2021

“Destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro / Ya no me encontraron”, escribe Lorca, premonitorio. El nacimiento de la II República española el 14 de abril de 1931 animó la creación cultural. Una suerte de descarga, desde el compromiso social y político, que dinamitan el golpe de Estado, la Guerra Civil y la dictadura. El arte antifascista, unido a los acontecimientos de aquella época, y sometido en casos al destierro y la muerte de sus protagonistas.

Como ráfaga, seis perfiles. Desde aquella Edad de Plata de las letras encabezada por la generación del 27 y el universal Federico García Lorca. O Antonio Machado, desde la generación del 98, y un destierro resumido en un papel con un verso: “estos días azules y este sol de la infancia”.

Y por las artistas borradas, Las Sinsombrero. Las artistas del exilio republicano, de María Zambrano, una de las pensadoras más importantes del siglo XX, a María Teresa León, la guerrillera que salva de las bombas las obras del Museo del Prado. Una etapa creativa, irrepetible, con pinceles exiliados como Pablo Picasso o Maruja Mallo.

Artistas que comparten “rasgos” que, más que estilísticos, “afectan a la sensibilidad y al gusto, a la calidad, pero sobre todo al cosmopolitismo y la modernidad”, explica en El arte durante la República el crítico de arte y ensayista Valeriano Bozal, en una conferencia incluida en la obra coral La República y la cultura: paz, guerra y exilio (Ediciones Akal, 2009). Y conforman, de algún modo, “una marca, una pauta, una nota republicana”, que alimenta el “debate cultural” del siglo XX en España.

Federico García Lorca (Fuentevaqueros, Granada; 1898 – camino Víznar a Alfacar, Granada; 1936). El poeta español más universal, el más leído de todos los tiempos. Figura clave de la generación del 27 y autor de obras eternas como Romancero gitano o Poeta en Nueva York, y de Bodas de Sangre o Yerma, en teatro. Vive el hervidero intelectual de la Residencia de Estudiantes de Madrid, se alimenta de su trasiego americano… y, en pleno compromiso con el entusiasmo cultural de la República, participa en las Misiones Pedagógicas –proyecto de solidaridad cultural patrocinado por el Gobierno, como “una escuela ambulante” que recorre los pueblos– con la compañía universitaria de teatro La Barraca.

Los fascistas lo matan a tiros por “socialista” y prácticas de ‘homosexualismo’ (sic), según reconoce la dictadura de Francisco Franco en documentos fechados en 1965. “Yo mismo le he metido dos tiros por el culo por maricón“, confesó uno de sus asesinos, como cuenta el hispanista Ian Gibson en El hombre que detuvo a García Lorca (Editorial Aguilar).

“Es el desaparecido más llorado del mundo”, en palabras de Gibson. Lorca, todavía tirado en una fosa común junto a un maestro republicano y dos banderilleros anarquistas, Dióscoro Galindo, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas. Unos huesos –cada búsqueda suscita atención mundial– cuya recuperación debe ser un “auténtico imperativo nacional“, en palabras del Premio Nobel de Literatura José Saramago.

María Zambrano (Vélez-Málaga, Málaga; 1904 – Madrid; 1991). Filósofa, escritora y poeta. Una más de Las Sinsombrero, las artistas borradas de la generación del 27. El 14 de abril del 31 está en la celebración republicana de la Puerta del Sol. Luego participa en las Misiones Pedagógicas. Afín a las ideas socialistas. Discípula de José Ortega y Gasset y una de las pensadoras más importantes del siglo XX. La niña que quiso ser un caballero templario y abrió camino en un mundo reservado para los hombres.

El largo destierro le destina a París, Nueva York, La Habana… Trabaja en universidades de México y Puerto Rico. Su “exilio fecundo” le ofrece “libertad de pensar” pese al ostracismo, dijo, y no estar “atada” como artista, “como Picasso, que al encontrarse fuera de España abrió las alas”. España reconoce su figura literaria al final de su vida: Premio Príncipe de Asturias en 1981 y Premio Cervantes en 1998.

Pablo Picasso (Málaga; 1881 – Mougins, Francia; 1973). Pintor y escultor. Creador del cubismo, exponente del surrealismo y la abstracción. El genio que abrió las puertas de la modernidad. Declarado pacifista, y comunista, apoya con firmeza a la República ante el golpe de Estado fascista. Acepta durante la guerra la dirección simbólica del Museo del Prado. En 1972, mientras Franco recrudece la represión contra la lucha obrera, participa en Milán (Italia) en la muestra de arte antifranquista Que trata de Spagna, junto a centenares de artistas plásticos, músicos y poetas.

Pinta el Guernica (1937) en París, bajo encargo del director general de Bellas Artes, Josep Renau, y a petición del Gobierno republicano. El cuadro está inspirado en el bombardeo a la ciudad vasca de la Legión Cóndor de Adolf Hitler –crimen contra la Humanidad repetido en su tierra natal con La Desbandá– y supone un retrato universal del horror de la guerra. El lienzo queda a resguardo durante 44 años en una sala del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), como pide Picasso. Está expuesto de forma permanente, desde 1992, en el Museo Reina Sofía de Madrid.

Intelectuales antifascistas

Las Sinsombrero, un proyecto transmedia de Tania Balló, Manuel Jiménez y Serrana Torres.

“La llegada de la República produce una animación de la vida cultural de gran importancia”, sostiene Valeriano Bozal. Con una marcada huella política –”especialmente de partidos políticos de izquierda, no de los tradicionales”, matiza– que alimenta la creación de “organizaciones, frentes y asociaciones de intelectuales antifascistas” que ganan valor al hilo de los acontecimientos europeos “con el triunfo del nacionalsocialismo en Alemania y el fascismo en Italia”.

Maruja Mallo (Viveiro, Lugo; 1902 – Madrid; 1995). Pintora surrealista. Su nombre real era Ana María Gómez González. Artista de la generación del 27 y de Las Sinsombrero. Admirada por Andy Warhol y André Breton, se codea con Picasso, Joan Miró o René Magritte, amiga de María Zambrano, Lorca, Salvador Dalí, María Teresa León. Y referente de Las Sinsombrero, movimiento feminista de jóvenes intelectuales para quebrar el papel de la mujer en una sociedad patriarcal.

El obligado exilio le lleva a Argentina en 1937 y en tierras australes recibe un rápido reconocimiento. Pasa luego por Uruguay y Chile y expone en París, Brasil o Nueva York. No regresa a España hasta 1962. Y veinte años después recibe la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes, concedida por el Ministerio de Cultura.

Antonio Machado (Sevilla; 1875 – Colliure, Francia; 1939). Poeta. Uno de los nombres emblemáticos de la generación del 98. Estudia en la Institución Libre de Enseñanza, la Residencia de Estudiantes publica la primera edición de sus Poesías Completas en 1917 y diez años más tarde ingresa en la Real Academia Española (RAE). Autor de Soledades y Campos de Castilla.

El día de la proclamación de la República está en Segovia, donde será uno de los encargados de izar la bandera tricolor. “Con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros, la primavera traía a nuestra república de la mano”, dice Machado. Durante la guerra publica artículos contra la sublevación militar. “Mataron a Federico / cuando la luz asomaba / El pelotón de verdugos / no osó mirarle a la cara”, escribe, versos de ‘El crimen fue en Granada’.

Ante el avance de las tropas fascistas huye a Valencia y asiste al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, organizado por la Alianza de Intelectuales Antifascistas. En 1938 pasa a Barcelona y casi un año después inicia una penosa travesía, junto a su familia, al destierro francés. Muere poco después, “ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”, predijo. Sigue enterrado en Colliure. En su chaqueta queda un papel con sus últimas palabras: “estos días azules y este sol de la infancia”.

María Teresa León (Logroño; 1903 – Madrid; 1988). Escritora. Cultiva todos los géneros literarios: poesía, cuento, novela, biografía, guiones de radio, teatro y televisión. De Las Sinsombrero, de la generación del 27. Va a ser la guerrillera de la cultura que salva las obras del Museo del Prado en pleno enfrentamiento bélico. En Memoria de la melancolía (1970) revela aquellas décadas de los años 20 y 30 desde su papel protagonista.

Comienza a escribir este libro en su exilio en Roma (Italia). Al destierro llega junto al poeta Rafael Alberti, con quien está casada desde el 32. Su obra y su figura, revalorizada, tanto tiempo a la sombraolvidada en el franquismo. Juntos fundan la revista Octubre y, tras el golpe de Estado, El Mono Azul, cuyas páginas trasiegan en los frentes de batalla. El año 34 acude al primer Congreso de Escritores Soviéticos en Moscú. Participa en la Alianza de Escritores Antifascistas. No regresa a España hasta 36 años después, el 27 de abril de 1977.

¿Una “marca” de arte republicano?

¿Existe una “marca republicana”, entonces? “Hablar de arte republicano, creo que es excesivo”, según Bozal. Aunque huye del reparo “taxativo” y será “ambivalente” en la respuesta: “Por una parte, no existe ese arte, y, por otra parte, sí existe ese arte”. Porque el intelectual amanece ligado “a una clase social” y precisa “trabajar la objetivación y conciencia de los valores, ideas, sentimientos, emociones” para mejorar la “viabilidad y existencia” de estos colectivos.

El intelectual antifascista ejerce una suerte de “radicalismo ideológico” que conecta “con el desarrollo de la cultura europea” en una época de “resistencia al fascismo”, arguye el crítico de arte. La creación de “frentes antifascistas” culmina con el Congreso Internacional celebrado por España en 1937 con apoyo de la Alianza de Intelectuales Antifascistas.

Y ahí, durante la Guerra Civil, concluye, “existe un arte de marca republicana”. Una fórmula distinta. “Una pauta” que va a formar parte de “una de las manifestaciones más importantes de la historia del arte europeo”. Como muestra, el pabellón de España en la Exposición Internacional de París del 37 con la onda expansiva –”pero no solo”– del ‘Guernica’ de Picasso.

___

Fotografía destacada: Guernica de Pablo Picasso. Museo Reina Sofía

Fuente:https://www.eldiario.es/cultura/libros/lorca-picasso-maruja-mallo-maria-zambrano-muerte-exilio-creacion-artistica-antifascista_1_7800252.html

 

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

El franquismo restableció el delito de adulterio, el “uxoricidio por honor” y la abolición del divorcio

El autor recopila en este artículo todos los derechos y libertades que la II República otorgó a las mujeres y que fueron cercenados durante la dictadura franquista.

nuevatribuna.publico.es / Cándido Marquesán Millán / 12/04/2021

En este 90 aniversario de proclamación de la II República quiero detenerme especialmente en sus reformas que afectaron y beneficiaron a las mujeres; y que posteriormente fueron abolidas por el régimen franquista. Hecho que deberían tener en cuenta las mujeres españolas, especialmente aquellas que votan a partidos que defienden la dictadura franquista o que no la condenan con contundencia. Solo les recomiendo que comparen las políticas de género durante la II República y su retroceso con el régimen franquista y especialmente el restablecimiento del delito de adulterio y del “uxoricidio por causa de honor” que apareció en el Código penal de 1944 en su Art. 428.“El marido que, sorprendiendo en adulterio a su mujer matare en el acto a los adúlteros o a alguno de ellos, o les causare cualquiera de las lesiones graves, será castigado con la pena de destierro. Si les produjere lesiones de otra clase, quedará, exento de pena”.

Me basaré en la exposición en un capítulo de la tesis doctoral espléndida de Rosa Mª Aragüés Estragués titulada “La cárcel de mujeres”. Predicadores: Legislación y represión (1939-1955). Resulta digno de elogio el trabajo encomiable y duro de muchos investigadores que dan a conocer aspectos, muchos desconocidos, de la dictadura franquista. Como también es lamentable que se paseen por muchos medios periodistas indocumentados prestos a defender este periodo tan siniestro de nuestra historia.

La proclamación de la República abrió un periodo de reformas políticas, jurídicas y sociales encaminadas a corregir las desigualdades existentes entre las diferentes capas sociales del país. Para ello era necesaria una amplia reforma en todos los ámbitos estamentales del Estado. Dentro de este proceso se encontraría la reforma de los Códigos Penal, Civil y de Comercio. Fue el colectivo femenino uno de los que pudo beneficiarse de estas reformas. Esperanzadas por los aires de reformas jurídicas y sociales los grupos feministas instaron a reformar todas las leyes de familia que hasta la fecha condenaban a la mujer a la minoría de edad y la dependencia jurídica y social del varón. Si bien la poca duración de la República no permitió todas las reformas previstas, muchas de ellas habían sido asumidas por la Constitución de 1931.

 

Una de las más importantes quedaba reflejada en el artículo nº 36, aprobado el 1 de octubre, que sancionaba el sufragio activo de la mujer, es decir, el derecho a voto. Fue famoso el debate en las Cortes entre Victoria Kent y Clara Campoamor por el voto de la mujer y muy conocido por la historiografía. El sufragio femenino fue aprobado por 161 votos a favor y 121 en contra; además, también se aprobó el derecho a ser elegibles a las mayores de 23 años.

Una de las leyes que más polémica llevó, fue la Ley de Divorcio aprobada el 2 de marzo de 1932. Precedida de un intenso debate, debido a la oposición de las derechas capitaneadas por la Iglesia Católica, fue una de las más discutidas, a pesar de ser España e Italia los dos únicos países europeos que carecían de el.

Fueron años de grandes conquistas para las mujeres: derecho a voto, derecho a la educación, aprobación del matrimonio civil y el divorcio, despenalización del aborto, más presencia en el mundo laboral y más participación en las actividades ciudadanas; lo cual, conllevaba escapar de las tradiciones y de la opresión de la Iglesia Católica. Logros que les pasarían factura en el mismo momento en que se inició la represión, pues ni la Iglesia ni la derecha tradicional perdonarían este atisbo de libertad, iniciando de inmediato una implacable persecución de todas las que habían osado distinguirse por sus ideas.

No esperó el Gobierno de Franco a terminar la guerra para iniciar estas reformas. Tenía prisa. Desde el primer momento en la zona dominada por los golpistas se anularon leyes y se crearon otras que entraban en vigor automáticamente en las zonas que iban ganando a la República considerando las anteriores ilegales. La primera ley de familia en entrar en vigor fue la de 12 de marzo de 1938, que sumía en la ilegalidad a los matrimonios civilesun año después, la Ley de 26 de octubre de 1939, derogaba la ley de divorcio; ya en 1941 se aprobó la Ley de 24 de enero, de protección de la natalidad contra el aborto y la propaganda anticonceptista, que derogaba los artículos 417 a 420 del Código Penal aprobados por la República, referidos al delito de abortola de 6 de febrero de 1942, que variaba los delitos de estupro y rapto; el 12 de marzo se creaba el delito de abandono de familia; y por último las dos de 11 de mayo que restablecían el delito de adulterio y modificaban el infanticidio y el abandono de niños. Estas leyes facilitaron la entrada en el ordenamiento punitivo a un componente religioso, el denominado «nacional-catolicismo», que constituyó sin duda uno de los elementos peculiares y claves de la ideología oficial de los cuarenta años de franquismo.

 

La mujer durante el franquismo

Me fijaré en las leyes, la que restableció el delito de adulterio y el «uxoricidio por honor» y la de derogación del divorcio por parte del régimen franquista, que generaron una serie de consecuencias nocivas para las mujeres españolas.

El 11 de mayo de 1942 se aprobaba la Ley que restablecía el delito de adulterio, suprimido en el Código Penal de 1932 introduciendo algunas modificaciones básicas (de marcado sesgo sexista) en espera de la publicación de un nuevo Código Penal, a fin de: «Identificar en su esencia, sin perjuicio de distinguir en sus sanciones el adulterio de ambos cónyuges, idéntico en su esencia aunque diverso por la gravedad del daño mucho mayor en la infidelidad de la esposa; sin descuidar tampoco la categoría social de este delito que, sobrepasando la esfera del honor privado, llega a herir las más sagradas exigencias sociales»

Esta ley solo regulaba el adulterio de la mujer, pues para el hombre el tipo delictivo es el amancebamiento. Sólo el marido podía presentarse como querellante, siendo también el único con capacidad para remitir la pena. El artículo 446 (bis), el único dedicado al hombre, establece que; «El marido que tuviese manceba dentro de la casa conyugal, o notoriamente fuera de ella, será castigado con prisión menor. La manceba será castigada con la misma pena o con la de destierro». Las reformas de la República habían anulado esa figura delictiva, pues la ley de divorcio consideraba la infidelidad una de las causas de disolución del matrimonio, por lo que no era necesario aplicar ninguna pena.

El Código Penal de 1944 retoma las disposiciones del de 1942 y en su artículo 449, vuelve a considerar punible tanto el adulterio como el amancebamiento especificándose: «Comete adulterio la mujer casada que yace con varón que no sea su marido y el que yace con ella sabiendo que está casada, aunque después se declare nulo el matrimonio». Para el hombre sigue sin existir la figura jurídica del adulterio conservándose la de amancebamiento, especificándose en el artículo 452 que será delito cuando «El marido tuviera manceba dentro de la casa conyugal o notoriamente fuera de ella» Así pues la mujer sólo necesitaba yacer una vez con varón para ser castigada, aunque existiera una separación de hecho del marido.

Esta misma situación no es punible en el marido; para que lo fuera hacía falta permanencia y habitualidad. Ni siquiera para los compañeros de los adúlteros era igual la pena; mientras que el hombre sólo comete delito si sabe que la mujer está casada, la “manceba” siempre comete delito, pudiendo ingresar en prisión o incluso ser desterrada. El código Penal de 1944 introdujo también la figura de “abandono del hogar” de carácter muy amplio que dejaba abierta la puerta a represalias y venganzas contra las mujeres que se atrevieran a salir del domicilio conyugal sin el consentimiento del marido. El abandono del hogar, tenía siempre cárcel inmediata.

En 1944 se reincorporó también un artículo del Código Penal de 1870 que venía siendo problemático desde antiguo, el 428, suprimido por la legislación republicana, el “uxoricidio por causa de honor”, en virtud del cual: «El hombre que matara a su esposa sorprendida en adulterio sufrirá tan sólo pena de destierro de su localidad y quedará eximido de cualquier castigo si sólo le ocasiona lesiones…»

El “uxoricidio honoris causa” había sido tratado ya en la dictadura de Primo de Rivera cuando se procedió a una reforma del Código Penal de 1870. Con el advenimiento de la República se abolió dicho código retornando al anterior, el de 1870 con intención de proceder a su reforma. El 1 de diciembre de 1932, entraba en vigor el nuevo, en el cual se suprimía la figura del “uxoricidio por honor”. Figura que volvería a estar en vigencia con el Código de 1944.

El artículo constituía un auténtico privilegio para el hombre en defensa de su honor, en virtud del cual podía matar o lesionar a su esposa sorprendida en flagrante adulterio o a su hija menor de veintitrés años si vivía en el domicilio paterno, sorprendida en análogas circunstancias. Este artículo se mantuvo en vigor hasta la aprobación de la Ley 79/1961 de 23 de diciembre para la revisión y reforma del Código Penal y otras leyes penales.

Pocos días antes de la derogación de los matrimonio civiles, un decreto de 5 de marzo de 1938 suspendía «la sustanciación de los pleitos de separación y de divorcio» lo que suponía dejar paralizados todos aquellos que se encontraban en esos momentos en proceso de tramitación. A continuación se aprobó la Ley de 12 de marzo de 1938 de derogación del matrimonio civil. Unos meses más tarde, la ley de 26 de Octubre de 1939, como complemento de la anterior, por la cual quedaba derogada la Ley de Divorcio de 1932. Se adjudicaba a las Audiencias el poder de revisar y anular las sentencias de divorcio, así como de declarar disuelto el matrimonio celebrado como consecuencia de este. Las sentencias eran inapelables.

Con la llegada de la República las parejas que vivían en situación irregular por la falta de divorcio, habían podido legalizar su situación. Tras obtener la ruptura muchos de ellos contrajeron matrimonio, civil obviamente, y legalizaron la situación de sus hijos. La anulación del divorcio vino a crearles dos problemas: el primero, que al anularse éste, seguían casados con su anterior cónyuge y el siguiente, que el matrimonio que habían contraído con posterioridad no era legal, y, en consecuencia, los hijos tampoco. En el caso de la mujer, si estaba casada con anterioridad, éstos debían ser reconocidos por el primer marido, quien debía darles sus apellidos; de no ser así, quedaban como hijos de “padre desconocido”. En el caso del hombre, no los podía reconocer sin el permiso de su mujer, aunque ella no estaba obligada a darles sus apellidos. Si ella no accedía pasaban a constar como “de padre desconocido” adoptando los apellidos de la madre. Esta situación creó un problema añadido, el de los niños que quedaron en situación de total ilegalidad al no poder asumir el apellido de ninguno de sus progenitores. Ante estos hechos muchas parejas decidieron vivir en una alegalidad, totalmente clandestina, asumiendo los problemas que esta situación les pudiese ocasionar a ellos y sus hijos. En todo caso, muchas mujeres se encontraron del día a la noche, solteras y con hijos que llevaban sus mismos apellidos. Pero la mujer se enfrentaba a un problema añadido; su situación, en una sociedad plenamente patriarcal además de profundamente clasista y católica, donde la figura de la madre soltera era despreciada, rechazada y vilipendiada incluso, en muchas ocasiones, expulsada del hogar paterno; la dejaba en no pocas ocasiones abocada a la prostitución como salida para alimentar a sus hijos.

___

Fotografía destacada: Reparto de comida por mujeres de la Sección Femenina. (Wikipedia)

Fuente:https://nuevatribuna.publico.es/articulo/cultura—ocio/restablecimiento-dictadura-franquista-delito-adulterio-uxoricidio-honor-abolicion-divorcio/20210412124046186625.html

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Rapados por “invertidos y rojos” tras la victoria golpista en la guerra civil

Tras la victoria golpista, vino una represión invisible de palizas, rapado y purgas de aceite de ricino. Hechos que se anularon, pero que han llegado hasta nuestros días a través de legajos que evidencian aquellas formas de castigo que se usaron específicamente contra mujeres.

publico.es / María Serrano / 11/04/2021

En la España en guerra del verano del 36 no resultó fácil documentar la represión invisible de palizas, rapado y la purga de aceite de ricino. Estos hechos, simplemente se anularon, se borraron del mapa. Sin embargo, han podido llegar hasta nuestros días legajos, testimonios que evidencian aquellas formas de castigo que se usaron específicamente contra mujeres. Y que los archivos han revelado que también se materializaba, en algunas ocasiones, en hombres. Existen escasas fotografías que reflejen esta humillación en “aquellas rapadas” y en casi ningún caso se muestra en el ámbito masculino cuando el fascismo intentaba cuestionar la dignidad de las víctimas, deshumanizarlas, dejarlas sin identidad. Unas veces por “rojos”, otras por “invertidos” o simplemente por no apoyar al nuevo régimen militar que se empezó a gestar aquellos días.

Pura Sánchez, historiadora y autor del libro Individuas de dudosa moral que sufrieron aquella represión de género, señala a Público que existía “la necesidad de dar castigo ejemplar eliminando un rasgo esencial de identidad como era el cabello para las mujeres”. Un componente deshumanizador que también afectaría a los hombres. “Se trata de un elemento identitario para desvirtuarlos como personas sin llegar a reconocerse ellos mismos”.

En los archivos militares hay casos de rapados. Muy escasos en comparación con los de mujeres, pero existen. “El régimen buscaba el sometimiento, la vergüenza pública con el ricino en aquellos paseos infames”. Esta herramienta podía llegar a usarse con homosexuales, tal y como destaca Pura, “para una humillación por su condición sexual y para cuestionar su virilidad por el hecho de darles el mismo castigo que a aquella feminidad que consideraban tóxica”.

Montilla, 1936: el director de orquesta que vio, rapado, cómo pelaban y humillaban a todas sus alumnas

La famosa foto de las mujeres rapadas en Montilla es un retrato esclarecedor de aquella violencia denigrante. “Un único hombre y veinte mujeres, la mayoría jóvenes de poco más de 13 años de edad, que pertenecían al grupo de canto que ensayaba en la Casa del Pueblo”, relata Arcángel Bedmar, historiador especialista de la represión en la zona. El director de orquestas, Joaquín Gutiérrez Luque, conocido con el apodo de ‘El Bartolo’ aparece tímidamente en la foto. Enseñó durante la República canto a estas jóvenes y fue sometido a un castigo ejemplar. El régimen quería señalarlo por lo que para ellos era “un músico que había dado alas a aquellas mujeres libres”.

Joaquín tuvo que presenciar cómo las paseaban purgadas por la calle ante el espanto y la risa de sus verdugos. No se conoce si él las tuvo que acompañar en aquel paseo. La foto muestra la risa y el espanto de las alumnas y su maestro mientras levantaban el brazo. Gutiérrez Luque tiene pelada la mitad de la cabeza. Suficiente para quedar relegado en la nueva sociedad, aunque hoy el pueblo le ha rendido homenaje con una calle en el municipio.

Bedmar documenta más casos de humillación en la aldea de las Navas del Selpillar por falangistas en Lucena (Córdoba). Arcángel recuerda a Público cómo, al mando del teniente Luis Castro Samaniego y de varios terratenientes, se amedrentó a la población con todas las herramientas posibles. Al Secretario del centro obrero, Adolfo López de los Ríos, “le obligaron a pelar a siete mujeres y después lo raparon a él y le afeitaron las cejas, pero consiguió sobrevivir”. Otros, afirma el investigador, como es el caso del primer alcalde republicano de la aldea, Antonio Cortés, tuvo que huir antes de que la única represalia no fuera la humillación ni el ricino.

Hombres rapados durante el franquismo.  Archivo: Todos los Nombres

Las rencillas nunca dejaron vivir en paz a Antonio (nombre ficticio) en Posadas

“En Posadas, otro pueblo de Córdoba, hubo hechos muy violentos tras el golpe de Estado, y como represalia los franquistas fusilan allí a varias personas, incluso vecinos de otros pueblos”, apunta Julio Guijarro, historiador, que ha documentado el informe del caso de Antonio, que también sufrió la vergüenza de ser rapado y obligado a tomar aceite de ricino en medio del “resentimiento acumulado” al finalizar la guerra en su pueblo.

“Se trataría de una manera de ajustar cuentas, de poner en práctica una justicia paralela a la militar, la única permitida por el régimen”, destaca Guijarro. Y “mucho más difícil de evidenciar en el caso de los hombres, que también pasaron por estas vejaciones y que apenas se conocían”.

El caso se encuentra en los archivos por la denuncia de un Guardia Civil franquista al final de la guerra en la primavera de 1939. “Se demuestra que un grupo de falangistas maltrató, rapó y dio ricino a varios hombres que vuelven a casa al terminar la guerra”, entre ellos Antonio que no fue la única humillación a la que fue sometido. “El ricino no les bastó. Le obligaban a rezar de rodillas, de día y a la vista de todos, ante la Cruz de sus Caídos que estaban construyendo”. Además, tuvo que soportar “cada noche intentos de pegarle y matarle en el calabozo”.

Guijarro apunta que dejaban mechones y daban ingesta de purgante a varios, no solo a Antonio. “Aunque el procedimiento es contra una persona la denuncia es de varios” que busca poner de costumbre el pelado, ricino, y rezar sobre la Cruz de los Caídos. Guijarro concluye que a pesar de que se abren “diligencias previas para investigar los casos, serán sobreseídas por el auditor sin responsabilidad para los autores, tras demostrarse los hechos ante juez militar”.

Cuando el rapado y ricino se acercaba algún derechista como “escarmiento”

El historiador Francisco Espinosa revela a Público que “existen varios casos de derechistas a los que le dieron ricino”, como fue el caso en Mérida de J.B.S por su escaqueo a la hora de dar dinero a la causa del régimen. “A un hombre de derechas no le pueden hacer nada grave porque no lo podían permitir, le daban un vaso de ricino como una represalia más suave”.

El caso del sastre Antonio Luque Martínez, tal y como evidencia Espinosa, señala las formas de actuación de Falange en el verano del 36 en sus oficinas de la época, hoy Pabellón de Brasil en Sevilla. “Luque fue otro caso de rapado de cabeza y cejas y purgado con ricino”, otra ocasión que pone en escena “cómo afectaron a alguien cercano a la sublevación”.

El rapado y ricino no se escapaba de la represión a homosexuales

José María García Márquez rescataba del archivo un legajo de los “paseos” que se daban en Almonte. “Las mujeres peladas eran rojas y los hombres invertidos y rojos. No se les fusiló a ninguno de estos y solo se les hacía a ellos y a ellas comparecer cada día en el cuartel de Falange”.

Este instrumento de represión femenina era usado para reconocer la condición homosexual de los hombres. No se pueden contabilizar pero los testimonios orales revelan que en otros pueblos como Ayamonte (Huelva) se encontraron a más de una mujer que eliminar, también raparon y humillaron con ricino a algunos hombres por su condición sexual, además de ser acusados de pertenecer a la logia masónica.

El caso de Isidro Fernández, Secretario General de Izquierda en el El Rocío, sufrió todas las vejaciones posibles para escarnio público. Los testimonios orales cuentan cómo a Isidro lo maltrataron, lo vejaron junto a otros vecinos. Pedían voluntarios para fusilarlos. Hasta ofrecían comida vino y comida por cometer la atrocidad. Antes de fusilarlo, Isidro fue rapado y purgado con ricino. Aunque en los papeles prometía que no se fusilaría a nadie, Isidro es asesinado en septiembre del 36 con 41 años de edad.

___

Fotografía destacada: Foto de las mujeres peladas en Montilla en el 36.  Archivo de Arcángel Bedmar

Fuente:https://www.publico.es/politica/rapados-invertidos-y-rojos-victoria.html

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Ana Messuti y el derecho como memoria y justicia

Para la abogada Ana Messuti ha sido una constante, como puede apreciarse en sus entrevistas y conferencias o en medios escritos, la lucha por hacer del derecho un instrumento para la memoria y para la justicia, precisamente la idea general del título de su último libro, El derecho como memoria y justicia (ed. Postmetropolis, 2020). Miembro del equipo de abogados de la llamada “querella argentina”, su activismo contra la impunidad de los atroces crímenes del franquismo le valió la concesión del Premio 14 de abril 2018 otorgado por IU Rivas Vaciamadrid.

blogs.publico.es / Pedro López López.- Profesor de la UCM y miembro de la junta directiva de la Asociación Pro Derechos Humanos de España / 02/04/2021

Como abogada ha tenido actuaciones destacadas, como su papel en la exhumación de Timoteo Mendieta acompañando a su hija Asunción, un caso de gran repercusión en el movimiento memorialista y también de gran repercusión mediática. Su trayectoria profesional y académica se ha desarrollado internacionalmente.

Como jurista que reflexiona sobre el derecho, ha publicado libros y artículos invitando a adoptar una perspectiva filosófica y ética. El tiempo como pena, publicado por primera vez en 1989, ha tenido gran difusión en América Latina, introduciendo la temporalidad en el razonamiento jurídico. También profundiza la visión filosófica de la pena y el derecho penal en La justicia deconstruida (2008).

Su licenciatura en Buenos Aires, su especialidad en Filosofía del Derecho por la Universidad de Roma y su doctorado por la Universidad de Salamanca nos da una idea de su formación intelectual, que vuelca en su último libro con numerosas referencias a filósofos y a filósofos del derecho que prestan apoyo a sus argumentos. A pesar de su solidez intelectual, los lectores no especialistas en derecho no deben sentirse intimidados, puesto que el hilo de los argumentos no se pierde por las numerosas citas.

El libro recoge once trabajos, la mayoría publicados anteriormente en diversas fuentes. En la introducción ya adelanta su posición ante la impunidad de los crímenes más graves (crímenes internacionales), un tema que le ha preocupado a lo largo de su trayectoria, como quedó reflejado en su tesis doctoral y su posterior publicación. Con respecto a este asunto, afirma que normalmente “se opta por la impunidad y no por la flexibilización de las normas que la favorecen. Como si la impunidad fuese un asunto secundario…”.

En Derecho Internacional Humanitario se invoca a veces (lo hizo el juez Garzón en sus autos de 2008 con respecto a los crímenes del franquismo) la llamada Cláusula Martens, que establece que “ningún crimen contra la humanidad podrá quedar impune por no estar previsto en la legislación”. Un principio racional que comprende cualquiera que no quiere dejar exentos de culpabilidad crímenes horrendos cometidos en la dictadura franquista con palabrería y trampas leguleyas, las que utiliza el estado español con argumentos vergonzantes ante las Naciones Unidas, y con las que construye una justicia ciega y sorda ante los reclamos de las víctimas y los ciudadanos, un sistema jurídico que se encierra en una burbuja y se cierra a los hechos.

Messuti apela a “quitar la venda normativa de los ojos del operador jurídico y llamar su atención sobre las voces de las víctimas de los grandes delitos”ejerce y piensa el derecho desde la empatía con las víctimas, que no buscan venganza sino justicia.

¿Es razonable, soportable, tolerable, que los odiosos crímenes de la dictadura queden impunes con una legislación tramposa o bien con un manejo tramposo de la legislación?  Pues el Estado español, hasta la fecha -y parece que podemos sentarnos a esperar- no mueve un dedo para que torturadores, violadores o ladrones de bebés paguen una mínima parte del daño que hicieron a cientos de miles de personas y del destrozo que hicieron a todo el país.

Son crímenes que no han prescrito por formar parte de un plan sistemático de exterminio de opositores, de represión feroz de la mínima resistencia y de venganza miserable de los vencedores de la guerra civil. Pero esta, según algunos, perfecta democracia que disfrutamos no está dispuesta, no ya a resarcir a las víctimas de estas tropelías, sino que ni siquiera apoya con contundencia un relato democrático de lo ocurrido, prefiriendo que la verdad sea un menú que cada cual elige a su gusto, haciendo todos los relatos equiparables, cuestión de opinión: tiene el mismo valor el relato mentiroso de los verdugos que el de las víctimas. Por eso nuestra perfectible democracia no está dispuesta a cumplir con el derecho internacional, que declara estos crímenes masivos imprescriptibles e inamnistiables.

Messuti pertenece a la estirpe de juristas como Lemkin y Lauterpacht, pioneros en la fundación del Derecho Penal Internacional, configuradores de los delitos genocidio y crímenes contra la humanidad en la primera mitad del siglo X (ver el extraordinario libro Calle Este-Oeste, de Philippe Sands). Por eso invoca en otro de los textos: “El clásico principio ‘nullum crimen sine lege previa’, en el ámbito del Derecho Penal Internacional, deja paso al ‘nullum crimen sine iure’”, citando al maestro Ollé Sesé.

Y por eso combate denodadamente, como Lemkin y Lauterpacht, contra la impunidad y el olvido, y a favor de la justicia y la memoria democrática, esa memoria que para algunos “abre heridas” y además es agua pasada. Pero la memoria no es agua pasada, sino que, como decía Hanna Arendt, “el pasado no lleva hacia atrás sino que impulsa hacia delante y, en contra de lo que se podría esperar, es el futuro el que nos conduce hacia el pasado” (me permito tomar esta cita de Irene Vallejo).

En 2017 dictó la conferencia La injusticia disfrazada de justicia, un título que es en sí una denuncia, y así lo refleja en sus palabras: “El derecho o el sistema jurídico puede ser un camino hacia la injusticia”, haciendo la comparación con la palabra pharmakon, que puede ser un remedio o un veneno; igualmente el derecho puede ser justo o injusto, y si no atiende a las víctimas es claramente injusto.

En uno de los textos aborda la secularización del derecho. Secularización es un concepto cercano, pero no sinónimo, a laicismo, y en las reflexiones del texto se entrelazan. El texto aporta sustanciosas reflexiones; así, “frente al derecho revelado por Dios a sus creyentes, directa o indirectamente, renace el ‘derecho natural’ para todos, creyentes o no”. El fundamento ya no es Dios. En una segunda secularización, el derecho pierde “algunas de sus connotaciones metafísicas” para acercarse al mundo sensible y a los seres humanos concretos, lo que requiere una labor de interpretación.

Aquí Messuti acude a Weber para explicarnos que este, aunque defendía el espíritu de la modernidad y la reivindicación de la racionalización, al mismo tiempo advertía que esta se había llegado a convertir en una “jaula de acero”, con lo que “la extrema racionalización y desencantamiento del mundo [tiene como consecuencia paradójica] la incapacidad de fundar racionalmente valores y opciones de vida”. Ante esto, Weber “no propugna el regreso de los profetas ni de los redentores, sino el ejercicio radical de la razón misma”.

Lo que lleva a una tercera secularización, que debe ir por el camino de abandonar las pretensiones del positivismo jurídico, no reclamando actitudes irracionales, sino ampliando considerablemente el concepto de racionalidad.  Ahora “la razón se vuelve al mundo, tal como lo encuentra, y no como lo desea encontrar, como lo único que tiene, y renuncia a todo valor de trascendencia”, nos dice, acudiendo a Volpi. En la tercera secularización el Derecho penal no renuncia a los valores que lo crearon, sino que “reconoce la necesidad de su adaptación a las condiciones concretas en las que se desarrolla la existencia humana”Y remata: “El cambio que entraña la tercera secularización supone la centralidad de lo humano, de lo concretamente humano, dejando aparte divinidades y concepciones racionales pero metafísicas.

Un comentario detallado de todos los capítulos alargaría excesivamente esta reseña, pero cabe anotar aquí que todos los textos tienen enjundia, y en ellos explica la necesidad de que se aplique el derecho penal internacional y el principio de jurisdicción universal, que en nuestro país se ha perdido tras los recortes que le dieron el PSOE con la reforma de 2009 y el PP con la de 2014, que ya lo dejó absolutamente inoperante. La sucesión de textos recorre temas de gran interés: la ausencia del pensamiento sobre los crímenes más graves o “la negativa a pensar lo impensable” (Arendt), los principios del derecho internacional, el ciudadano universal, la hermenéutica jurídica, etc.

En la segunda parte del libro explica la llamada “querella argentina” y por qué se acudió a ese país para buscar justicia por los crímenes del franquismo. Las conexiones entre España y Argentina tienen su importancia, naturalmente, y Messuti las explica, y además, no es baladí que ella tuviera que exiliarse de Argentina durante la dictadura de Videla. El libro se cierra con el sugestivo título del último texto: La universalidad de Timoteo Mendieta.

Leer a Ana Messuti es aprender derecho, memoria histórica, filosofía… y conocer un magnífico ejemplo de empatía con las víctimas, de lucha incansable contra la impunidad y el olvido y por la justicia y la verdad.

___

Fotografía destacada: La abogada argentina Ana Messuti, en el centro, habla durante una conferencia de prensa en Madrid,.- (AP foto/Daniel Ochoa de Olza)

Fuente:https://blogs.publico.es/otrasmiradas/47751/ana-messuti-y-el-derecho-como-memoria-y-justicia/?utm_source=whatsapp&utm_medium=social&utm_campaign=web

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Ángel Viñas: “La élite política no ha dado respuesta a la herida del franquismo”

El historiador publica “El gran error de la República”, en que indaga por qué el gobierno no paró el golpe de 1936 pese a saber que había conspiraciones

lavanguardia.com / Félix Badia / 14/03/2021

¿Por qué la República, aun sabiendo del golpe de julio de 1936, no lo paró? Es la gran pregunta a la que trata de responder el historiador Ángel Viñas (Madrid, 1941) en su recién aparecido El gran error de la República (Crítica). La solución al enigma apunta a la confluencia de errores republicanos y de la acción del espionaje de los conjurados. El resultado, una guerra y una dictadura que causaron una herida en la sociedad aún abierta.

Usted se plantea una pregunta que parece clave para entender la Guerra Civil.

Claro: por qué no se detuvo el golpe. El Gobierno estaba enterado de que se preparaba, eso es bien sabido, pero se desconoce hasta qué punto, cuánta información tenía, aunque, eso sí, es muchísima más de lo que uno podía imaginar. Las respuestas que se han dado hasta ahora a esta pregunta son de carácter personalista. Por ejemplo, los enemigos de Azaña decían que este era un soberbio y que despreciaba a los militares, pero yo creo que es poco realista atribuirle la responsabilidad.

¿Dónde están, pues, las razones?

Esa es la gran incógnita que todavía queda. ¿Qué había servicios de espionaje interior y exterior que, aunque modestos, funcionaron? Sí. Pero ya en primavera de 1936 yo no he encontrado documentos que confirmen que funcionaron correctamente.

Manuel Azaña, rodeado de periodistas, en 1935 | Gamma-Keystone via Getty Images

Yo sugiero en el libro como una posibilidad muy factible que los servicios de espionaje estuvieron controlados por gente adicta a los sublevados, y tengo identificados, con todas las cautelas, a los dos villanos de la trama salvo que se demuestre que no lo son. Es sorprendente lo que hicieron el jefe del Estado mayor central del ejército de Tierra, el general de división José Sánchez Ocaña, y el jefe directo de la sección servicio especial (el servicio de espionaje interno de las fuerzas armadas), el teniente coronel Antonio Huguet.

Los dos se metieron nada más estallar la guerra en unas embajadas y ahí pasaron parte o toda la guerra. Respecto al primero, no se conserva nada, ninguna documentación, no hay ni siquiera su expediente militar. Sorprendente. Tengo sospechas, pero son sospechas que nadie ha explorado, en la línea de que las cosas se aclaran mucho si se presume que los servicios de inteligencia, que no eran tanta gente, estaban copados por los sublevados o afines a ellos.

Es poco realista atribuir a Azaña toda la responsabilidad en la mala respuesta al golpe”

Esto nos lleva a otras preguntas. El gabinete militar de Santiago Casares Quiroga, que contaba además con miembros antifascistas, ¿no detectó nada?

¿Se podría hablar pues de incompetencia de las autoridades?

Yo en realidad hablo de ineficacia, que no es exactamente lo mismo. En febrero de 1936 Franco intentó dar un golpe de Estado, declarando el estado de guerra y coincidiendo con las elecciones, al que se vincula el general Miguel Cabanellas. Cuando tras las elecciones llega el nuevo gobierno ¿No lo investigan? ¿Qué hace el gobierno? No hace nada. Cabanellas sigue estando de jefe de la quinta división orgánica. ¿Y qué hace Azaña, presidente del consejo, en febrero de 1936? Inmediatamente, cesa a Franco y lo nombra comandante general de Canarias, y cesa a Manuel Goded, también conspirador, y lo manda a Baleares.

El general Manuel Goded, sentado, tuvo un papel activo en la conspiración | Universal Images Group via Getty

Azaña ha sido ministro de la guerra, ¿cómo no se le ocurre poner inmediatamente a Goded y a Franco en disponibilidad (reserva)? Hay más casos. Se conocen, por ejemplo, informaciones de junio de 1936 del gobernador civil de Granada en que advierte durante tres meses de que la guarnición de allí se va a rebelar. Y en el ministerio de la gobernación y el de la guerra tocándose las narices. ¿Por qué?

No sé cómo decirlo, hay la sensación de que se tienen noticias, pero hay que averiguar por qué no se actúa. Yo, con toda cautela, creo que cuando hay cambio de gobierno en febrero de 1936, el nuevo presidente del consejo Manuel Azaña, toma una serie de medidas que son, en mi opinión, un error considerable. Cesa al director general de seguridad, al que hoy nadie conoce, el capitán de la Guardia Civil, Vicente Santiago Hodson, una persona con una brillante hoja de servicios en defensa de la República. Y, con su sustituto, los mecanismos no funcionan porque está rodeado de infieles a la República. Pienso que los servicios de información interior, en el ejército y en la dirección general de seguridad no cumplieron bien su papel porque estaban infiltrados.

Los servicios de información de la República no cumplieron su función en 1936 porque estaban infiltrados por los golpistas”

Usted destaca que, entonces, entre los argumentos de los sublevados el comunismo es casi el único. ¿Qué pasa con el resto de motivos esgrimidos después?

No parece interesarles demasiado la ruina de la patria, la independencia de Catalunya, los ataques a la Iglesia… no, el elemento fundamental que se maneja para subvertir a las unidades del Ejército es la amenaza comunista, con cosas a veces grotescas. Y ya cuando se hace la sublevación hay que justificarla de alguna manera ante los españoles y ante el extranjero.

Y una sublevación que acaba en guerra.

Que acaba en guerra, claro. Esto es lo que hace Franco, pero hay que ir al origen de las cosas. Escribí hace dos años el libro ¿Quién quiso la guerra civil? Y los que la quisieron fueron los monárquicos con la ayuda fascista italiana desde el primer momento. Aunque luego se alargó, al principio pensaron en una guerra corta y, de hecho, la República la tenía perdida ya en septiembre de 1936. A la República la salvó la intervención soviética.

Benito Mussolini en un acto de condecoración a antiguos combatientes en España|Gamma-Keystone via Getty Images

Tratando de dar respuesta usted plantea muchos interrogantes abiertos. ¿Hay muchas posibilidades de encontrar información que resuelva estas preguntas?

Supongo que sí, porque la República no era un régimen tribal, tenía sus reglas y sus documentos. Naturalmente que se guardaban cosas. Sin embargo, no hay que olvidar que el gobierno se fue de Madrid en noviembre de 1936, que se perdieron muchos documentos, y que luego el gobierno republicano fue derrotado y quemó muchos papeles, sobre todo lo más sensible. Han quedado papeles, pero no muchos.

La República tenía la guerra perdida en septiembre de 1936”

Dicho esto, es evidente que durante muchos años los papeles de los archivos militares españoles, gobernación y guardia civil han estado cerrados a cal y canto, y lo que haya pasado en ellos durante la dictadura chi lo sà? No sé lo qué habrá todavía que no se haya explorado, pero yo siempre digo que hay que abrir archivos.

-“El pasado no existe”

En esta investigación, como en muchas otras, cuando se intenta responder a una pregunta se abre un interrogante, y luego otro, y luego otro…
Hay dos cosas que yo he aprendido a lo largo de los años. Primero, el pasado no existe, ha desaparecido. Segundo, no se puede reconstruir. Lo que se puede es hacer exploraciones de ciertas vetas del pasado, aquellas de las cuales hay evidencias. No hay historia definitiva, por eso a mí las querellas de los historiadores me producen un cierto tedio, se proyectan hacia el pasado las ideas, las preocupaciones del presente.

¿La Guerra Civil aún es un terreno de combate político?

España es uno de los países, no el único, que no ha terminado de arreglar las cuentas con su pasado. Les ha pasado a los alemanes, que tardaron mucho a enfrentarse con el nazismo. E incluso ahora, después de lo mucho que hemos aprendido sobre el nacionalsocialismo y el Holocausto, todavía hay partidos o movimientos neonazis en la República Federal.

Mussolini quería incorporar a España en el área de influencia de la Italia fascista”

En Italia eso también sucede.

En Italia ha habido movimientos parafascistas desde 1947 o incluso movimientos promonárquicos muy limitados. Ahora bien, lo que diferencia a España de otros países es que en la génesis de estos regímenes, el repudio a ese pasado está inscrito en la Constitución de esos estados nuevos. En España no pasó eso, porque la transición se hizo a través de una transacción. Pero cada país tiene sus vías de llegada a la democracia y yo no soy de los que abominan de la transición, en modo alguno, se hizo lo que se podía hacer, “a la sombra vigilante de las bayonetas”.

Y negar eso es no conocer nada. Fue así, luego las bayonetas se fueron desarticulando y bien o mal se tiró adelante, pero ha quedado la herida abierta que causó y que mantuvo abierta el franquismo. Esa brecha abierta se ha ido agudizando a medida que se han ido poniendo de relieve los errores del franquismo o la represión, que en los años 70 no eran del todo conocidos.

Franco, reunido con los oficiales destinados a Canarias un mes antes del golpe | Mondadori via Getty Images

Pero a finales de los años 80 o 90 la cosa ya empezó a cambiar, ya se estaban descubriendo fosas… Y todo esto, quieras que no, alimentó un movimiento social. Sin embargo, la élite política española de todos los niveles y todo el arcoiris no ha sabido dar una respuesta o consensuar una respuesta. Las cosas son como son. Esto es algo que envenena la convivencia.

Pero ahora parece que hay una parte de la élite política que tampoco está demasiado interesada en buscar un consenso sobre eso.

Mire usted. Si en el año 1949 la República Federal Alemana hubiera querido consensuar una constitución con lo que quedaba del partido nacionalsocialista no hubiera sido posible. La constitución la impusieron los norteamericanos. En Italia, hubo un plebiscito en 1949 por la que terminó la monarquía y se creó una república de base antifascista. En Francia, al final los franceses se han tenido que enfrentar con la colaboración. En España hubo la amnistía y ya está, el pasado es intocable. Y eso no puede ser.

España es uno de los países que no ha terminado de arreglar las cuentas con su pasado”

¿Hay una relación entre que no se haya hecho tabla rasa con el ascenso de Vox?

No tengo ni idea. Creo que Vox no surge por generación espontánea. Muchos de los partidarios de Vox lo eran antes del PP. Leo que este genio inmarcesible de la política española que es José María Aznar, ahora pide que el PP recupere a Vox, pues apañados vamos. En mi opinión modestísima, lo que tiene que hacer el PP es alejarse todo lo que pueda de Vox.

Todo esto es muy importante para un historiador como yo, pero estoy en Bélgica y escribo sobre historia y no sobre política actual. Lo que sí digo es que no se puede hacer es negar la evidencia, y la evidencia muestra para mí que la versión derechista de la historia de España es basura, es una interpretación ideológicamente interesada y que desprecia los hechos, y esto no puede terminar bien, no resulta. ¿Qué hacer? En primer lugar, reconocer un poco lo que es evidenciable documental, histórica o arqueológicamente. En segundo lugar, explicarlo, por qué. En tercer lugar, llevarlo al sistema educativo.

Es esencial que los militares reciban una buena formación de historia en las academias”

El otro día leía una información que hablaba de que los militares, en las academias, reciben poca formación en historia. Pues para mí eso es lo esencial, porque tienen que saber de dónde vienen para saber a dónde llegar. ¿Es que hay que enseñarles algo que repele a la historiografía franquista? Pues claro, porque la historiografía franquista es basura.

___

Fotografía destacada: El historiador Ángel Viñas, fotografiado en el 2019|Emilia Gutiérrez

Fuente:https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20210314/6354242/franquismo-dejo-herida-elite-politica-dado-respuesta.html

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

“Buscamos a la familia de Eugenio Moreno Pastor, separado de su novia Carmen en la guerra y exhumado en Paterna ”

La historia de Carmen y Eugenio empezó a descubrirse en el año 2004, cuando hicieron un homenaje de republicanos y republicanas en Rivas Vaciamadrid y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) convocó a 741 octogenarios de todo el Estado «para darles las gracias». Así lo cuenta el propio Emilio Silva, presidente de la ARMH, en La Cafetera de Radiocable.com. «Unos días antes de que se celebrará recibimos una carta en la que literalmente se decía que si podían asistir a ese homenaje dos antifascistas momificados». La carta según cuenta, venía firmada por Antonio y Carmen Arrojo, eran dos hermanos de Madrid que habían vivido la guerra y habían sido de la juventud socialista unificada.

radiocable.com / 24/03/2021

«Entonces les llamamos por teléfono y nos invitaron a merendar a su casa»- dice Emilio Silva. Vivían en la calle Bailén , en la misma azotea donde habían vivido durante la guerra. Antonio había estado preso en el Valle de los Caídos y ella había estado presa, y luego ocultó su identidad durante años en un pueblo de la provincia de Lugo.

Fue allí, en la casa, donde a Emilio Silva le llamó la atención una foto de distintos marcos y en distintos tamaños: «Y Carmen me contó que era su novio y se llamaba Eugenio Moreno Pastor». Se había licenciado en Derecho en Granada, procedía de Almería y ellos se iban a casar el 9 de abril de 1939.  Pero, la guerra, «como a miles de personas los fue arrinconando, cayeron en manos de tropas fascistas y fueron separando a los hombres de las mujeres». Separaron a Carmen y a Eugenio, a ella se la llevaron a una especie de campo de concentración y la trajeron en un tren de carga de animales a Madrid.  Después se medio camufló durante años en Lugo trabajando como pastora. Pero «ella nunca supo lo que había pasado con Eugenio». Cuando Emilio Silva la conoció en el año 2004 no sabía qué  había sido de él.  Pero a raíz de ese homenaje una emisora de radio contó parte de su historia y entonces llamó una persona para decirle que Eugenio había sido fusilado en Paterna.

Hace unos días, hablando con una familiar de una fosa de Paterna, Emilio Silva se acordó de la historia de Carmen y preguntó por Eugenio. Le contaron que había sido exhumado de una fosa y querían entregar los restos a la familia. Y, desde entonces, la ARMH está «moviendo esto en redes sociales para ver si la familia de Eugenio Moreno Pastora aparece».

«Carmen se pasó toda la vida esperando»- lamenta Silva.

___

Fuente:https://www.radiocable.com/buscan-a-la-familia-de-eugenio-moreno-pastor-exhumado-en-una-fosa-de-paterna-464.html

Publicado por ARMH
Copyright © ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTORICA. 2015 Todos los derechos reservados
Dirección: Apartado de correos 7, 24400 Ponferrada (León) España.
ARMH · ASOCIACIÓN DECLARADA DE UTILIDAD PÚBLICA Nº Reg. Nac de Asociaciones del Mº Interior 167.252 | POLÍTICA LEGAL