Querella Argentina

Organizaciones humanitarias de Argentina y España, junto al Nobel de la Paz 1980 Adolfo Pérez Esquivel, presentaron el 14 de abril del año 2010 en los tribunales de Buenos Aires una querella para iniciar una investigación sobre el «genocidio» y los crímenes de lesa humanidad cometidos contra miles de personas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista en España.

La que se conoce entre las víctimas de la dictadura franquista como Querella Argentina, se centró fundamentalmente en el caso de Darío Rivas, un nonagenario que reside en Argentina desde los años treinta del pasado siglo, su padre, Severino, alcalde socialista de la localidad lucense Castro de Rei murió en 1936 fusilado a manos de pistoleros de Falange Española. Darío en representación de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y junto a más familiares se personó el 14 de abril de 2010 en el Juzgado de Buenos Aires para buscar justicia.

Esta investigación se abrió en aplicación del principio de jurisdicción universal y es la única abierta en todo el mundo por las graves violaciones de derechos humanos cometidas durante la Guerra Civil y el franquismo.

La querella recoge los siguientes delitos: «homicidio, homicidio agravado, privación ilegal de la libertad calificada por la aplicación de torturas y demás delitos que resulten de la investigación, cometidos en España en el período comprendido entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977, fecha de las primeras elecciones parlamentarias libres y pluralistas desde las de 16 de febrero de 1936».

Son crímenes de lesa humanidad y no prescriben. Desde ese contundente argumento, la jueza argentina, María Servini de Cubría, dictó una orden internacional de detención contra cuatro torturadores de la dictadura del general Francisco Franco. Su auto relata y argumenta con contundencia la actividad represiva del régimen franquista y explica someramente por qué la justicia argentina es competente para investigación de esos crímenes.

Desde el momento en que la justicia argentina aceptó el caso, el Gobierno español comenzó a dificultar la evolución de la investigación. Primero el entonces fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido; después el actual Gobierno que bloqueó también unas vídeoconferencias que iban a tener lugar en la embajada argentina en Madrid, con las que la jueza quería tomar declaración a algunas de las víctimas.

En dos oportunidades, en septiembre de 2013 y octubre de 2014, la jueza argentina que instruye el caso solicitó la extradición a Argentina de 19 ciudadanos españoles acusados de cometer crímenes de derecho internacional durante la Guerra Civil y el franquismo. En ambas ocasiones, España rechazó las solicitudes. Casi seis años después de presentarse la querella, la jueza solicitó a España que se tomara declaración a estas 19 personas entre el 4 y el 22 de abril. La respuesta del Ministerio de Justicia español fue devolver a Argentina la petición de interrogatorio con una reclamación: el listado de preguntas, lo que obligó a la justicia argentina a enviar de nuevo el exhorto.

De los cuatro torturadores cuyos crímenes considera perseguibles la justicia argentina viven tres. Alguno de ellos, José Antonio González Pacheco alias Billy el niño, ha sido condecorado tras la muerte del dictador e incluso podría decirse que han disfrutado de cierto amparo en ámbitos políticos o económicos que tienen mucho que agradecer a la dictadura.

En estos años se han ido sumando a la querella diferentes colectivos y víctimas, que tratan de obtener la verdad, la justicia y a la reparación a la que tiene derecho y que sistemáticamente les ha negado el Estado español. Uno de los principales pilares sobre los que se consolidó lo que para algunos es una transición ejemplar fue la impunidad. La falta de responsabilidades penales para las violaciones de derechos humanos de la dictadura se ha convertido con el paso de los años en una cultura política, un hábito para una élite que ha conocido y disfrutado de la posibilidad de cometer terribles delitos y no tener por qué responder con ellos.

Argentina es quizás el país que más ha avanzado en la persecución de las violaciones de derechos humanos de una dictadura. Tras la detención y el encarcelamiento de numerosos perpetradores ahora inician incluso la investigación judicial de la trama económica, algo que si ocurriera en España pondría patas arriba buena parte de su estructura económica.

España ni ha investigado, ni ha colaborado con la justicia argentina.  España tiene que asumir sus obligaciones de poner fin a la impunidad y de garantizar el derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación para todas las víctimas.

Aquí os enlazamos los documentos presentados ante la justicia argentina.

Documento Querella Argentina 2010

Orden de detención

http://www.publico.es/internacional/presentada-argentina-querella-franquismo.html

Memoria Histórica | Querella Argentina
Publicado por ARMH

9 pensamientos en “Querella Argentina

  1. Carlos Alberto Garcia

    Tengo un abuelo desaparecido en la Guerra Civil.-
    El era de la provincia de Salamanca y de la población de Lagunilla.
    Su nombre era Sebastian Garcia.
    Aparece su nombre en la cruz de los caídos de Lagunilla y de la población de La Pesga, donde también residió .-
    Mi nombre es Carlos Alberto Garcia Muñoz. Vivo en Buenos Aires y tengo la doble nacionalidad.-

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  4. Enrique Martín Claps

    Viendo el Silencio de Otros, me entero de las atrocidades de la democracia española en favor de la dictadura franquista.
    El sistema judicial y político (imagino salvo Podemos) encubre y es cómplice activo y pasivo de esos crimenes que no pueden quedar impunes.
    Orgullo x su lucha y más orgullo xq sea en Argentina desde donde se intenta juzgar a los genocidas del franquismo.
    Los apoyo con lo que necesiten.
    Enrique Claps.

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  7. Miguel Gago Turiel

    Mi nombre es Miguel Gago Turiel, mi abuelo por parte de madre se llamaba Gabriel Turiel Vicente, vivia con su familia en Losacio de Alba, localidad de Zamora, en 1936 fue detenido por la falange, encarcelado en la capital y muerto el 8 de diciembre del mismo año, dejando una viuda y cuatro huerfanos, la mayor de 12 y el menor 3 años en ese momento. Al poco tiempo quedaron huerfanos de madre, años despues emigraron hacia Argentina.
    Mi madre era la niña de 12 años, hoy tiene 98, nunca supo donde descansan los restos de su padre, y las pocas veces que me contaba acerca de todos los asesinatos que habian sucedido en Losacio en ese año, donde se incluian hasta niños preadolescentes, se le llenaban los ojos de lagrimas y avergonzaba de los vecinos lugareños y del cura, que habian sido responsables de esos actos de lesa humanidad. Me gustaria que incluyan el nimbre de mi abuelo en el listado de los desaparecidos, actualmente una persona de una asociacion esta intentando conseguirme la partida de defuncion, Gracias por lo que estan haciendo por la memoria.
    Miguel Gago Turiel

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