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Libertarias de paseo por León

Las mujeres libertarias quedaron eclipsadas a la sombra del compañero, del hermano o del padre. Y el franquismo remató la faena con su campaña de desprestigio a los republicanos en general y a la guerrilla en particular. Fueron tildadas de «queridas de los bandoleros», «putas de los rojos», «barraganas del monte», «marimachos» o «tiorras», entre otras lindezas.

diariodeleon.es / Ana Gaitero / 11-09-2019

«Desde el momento en que llegamos allí no éramos mujeres, éramos camaradas exactamente igual que ellos, con nuestro macuto al hombro. Y estuvimos dos años». Es el testimonio de Celia, una guerrillera antifascista.

El Encuentro de Escritos Libertarios de León las saca de paseo por León el sábado con la cabeza alta y sus biografías rescatadas del olvido en diferentes investigaciones. La segunda ruta anarquista parte de la plaza del Bierzo el sábado 14 a las 11.00 horas. Cincuenta minutos y cuatro kilómetros de recorrido se llenarán con las voces y las semblanzas de «mujeres luchadoras, activistas, guerrilleras…» que en muchos casos pagaron con la vida sus «ideales de justicia y libertad universales».

Adoración Campo Cañedo es la primera leonesa del recorrido. Es considerada la primera mujer que se enrola en la guerrilla en León. Desde 1940 anduvo con la partida del cenetista Dalmiro Alonso García en la zona de Arganza y Cacabelos. En 1947 logró huir con otros guerrilleros del tiroteo de la Guardia Civil en Paradiña, donde quedaron atrapados. Tal y como ha desvelado el historiador Secundino Serrano, esta guerrillera se declara en rebeldía en dos causas abiertas por el régimen y logra huir del Bierzo a Bilbao con parte del grupo en taxis. Luego pasarían a Francia camuflados entre los aficionados de un equipo de fútbol que viajaban en el tren.

Consuelo Alba Digón‘Chelo’, la última guerrillera de León, aunque era natural de Cervantes (Lugo), falleció este verano a los 99 años en la isla de Ré, en la costa atlántica francesa. «Estaba Guillermo, estaba Elvira, estaba Mario, estaban todos allí… Estaba Girón… y también estaba Chelo. Murió el 17 de julio, la víspera del aniversario del golpe de Estado de Franco. Poco después su marido fue asesinado. Con dos hijos en la guerrilla vivía con tal presión que decidió echarse al monete y sumarse a la partida de Abelardo, uno de ellos. Detrás fue el resto de la familia Segundo y sus otros hijos Jovino, Baldomero, Florinda y Domitila Gutiérrez Alba. Uno tras otro vio cómo iban cayendo. Logró exiliarse a Francia pero regresó a Barcelona en 1947 y fue detenida, juzgada y condenada a 20 años de prisión.

Alpidia García Morán, Marutxa, había comenzado a prestar su ayuda a la guerrilla tras la muerte de su marido. Se unió a su compañero en octubre de 1943, después del ataque a su casa en Sobrado, donde estaba escondiendo a un grupo de guerrilleros, entre ellos Edelmiro Alonso García y Manuel Gutiérrez Abella. Murió en combate el 17 de marzo de 1949 en Villasinde junto a otros guerrilleros como Abelardo Macías Fernández, El liebre.

La gallega Carmen Jerez Rodríguez era la compañera de este guerrillero cenetista. Fue detenida el 25 de julio de 1946 por unos guardias que llegaron a su casa disfrazados de guerrilleros en busca de El Liebre. «Como no lo consiguieron, fue arrestada y estuvo durante dos meses en el cuartel de la Guardia Civil de la Rúa–Petín», señalan. Encarcelada en Ponferrada, cuentan que «la violaron durante meses, y después le dieron muerte a tiros». Su cadáver apareció en Montearenas, muy cerca de Ponferrada, donde fueron ejecutados numerosos antifranquistas.

La segunda parada se hará en la plaza de San Marcos, para recordar a todas las prisioneras que fueron víctimas de este campo de concentración. Entre ellas, destacan a dos libertarias, La sirvienta Ana María Melón, de 23 años, condenada a pena de muerte por hacer propaganda de las ideas socialistas, por portar la bandera comunista y por ser afiliada de las Juventudes Libertarias y del Socorro Rojo Internacional. Según recogen de la investigación llevada a cabo por la historiadora Beatriz García Prieto a esta mujer también se le acusó de acompañar en los parapetos del frente a los milicianos rojos, a los que asistía sanitariamente, y llevar pistola al cinto.

De Nieves Rodríguez Cañón destacan el testimonio que ofreció de su tía, a la que le arrebataron el bebé con el que ingresó en prisión. Su madre, Tomasa, se negó a que las monjas la sacaran del campo de concentración para llevarla al hospicio y esperó a que la recogiese una prima suya. «Las mujeres de la familia Cañón, no solo sufrieron la represión directa sobre ellas, sino que también fueron víctimas de la represión sobre los hombres de la casa, los cuales fueron, todos menos uno (seis de siete), asesinados por los falangistas en Casares», añade García Prieto.

El peregrinaje de la faberense Jesusa Pérez Granja por siete cárceles deja constancia de los sufrimientos de las represaliadas: «Comíamos un agua para desayunar y un trocín de pan negro. A mediodía un cazo de fabotas y agua que nos traían. En la celda no teníamos nada», apunta el trabajo de Alicia Pérez García.

En la plaza de la Pícara Justina serán recordadas tres mujeres —Terencia, María y Fidela Cuñado Fernández— que de Gordoncill emigraron a Argentina y empuñaron la pluma en una revista anarquista, tal y como desveló Javier Revilla Casado. Ocurrió antes de la Guerra Civil, pues fue en 1922 cuando salió a luz Nueva Tribuna que a lo largo de 39 números reclamó la emancipación de la mujer y el narquismo como la única vía para hacerla realidad.

El caso de Lucía Blanco García, de Villarrabines, también se visibiliza en esta parada. A la caída del frente norte, siguió a su compañero Jacinto Rueda Pérez, que era miembro del comité de propaganda del interregional de Asturias, León y Palencia de la CNT. Al finalizar la guerra ambos fueron encerrados en el campo de concentración de Albatera, de donde consiguieron salir con documentación falsa que les preparó el comité de evasión de la CNT. Se establecieron en Villarrabines y luego abrieron la gestoría Rueblan en la avenida de Roma de León. Su marido fue detenido varias veces y torturado de tal manera que tuvo que ser ingresado en el Hospital San Antonio, donde murió, antes de ser juzgado, el 22 de octubre de 1949.

En la calle Padre Isla se hace parada para relatar el exilio y en particular el de Aurora Tejerina, hija del célebre anarquista leonés Laurentino Tejerina, que estuvo al mando del Batallón 206 de anarquistas y murió como un topo en la casa en la que estaba escondido en Viloria de la Jurisdicción. «En España no se ha hecho justicia. La ley de memoria histórica es muy escasa. Hay una España asesinada y robada a la que no se ha dignificado ni resarcido», declaró en Diario de León en la visita que realizó en 2009. Aurora Tejerina logra reunirse en 1947 con su madre y sus hermanas en Francia. Milita en el anarcofeminismo.

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Fuente:https://www.diariodeleon.es/articulo/sociedad/libertarias-paseo-leon/201909110202491937772.html

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Entrevista al historiador Francisco Espinosa Maestre: “La represión franquista ha sido blanqueada desde su origen”

“Profundizar en el estudio de la represión equivale a preguntarse una y otra vez cómo la oligarquía se preparó y preparó a sus adictos para la terrible matanza a la que se entregaron con dedicación total a partir del 18 de julio”, afirma el historiador Francisco Espinosa Maestre en la parte final de La justicia de Queipo (2000). En el libro abordaba la violencia y el terror fascista en las provincias de Sevilla, Huelva, Cádiz, Córdoba y Badajoz; el autor trabajó principalmente sobre los documentos del antiguo Archivo de la Auditoría de Guerra de la II Región Militar, lo que supuso una “auténtica bajada a los infiernos”.

sahara-occidental.net / Enric Llopis / 08-09-2019

Francisco Espinosa Maestre (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1954) es autor de más de una decena de libros (en solitario) sobre la Segunda República, la guerra de 1936 y la represión franquista, entre otros La primavera del Frente Popular. Los campesinos de Badajoz y el origen de la guerra civil (Crítica, 2007) y Lucha de historias, lucha de memorias. España, 2002-2015 (Aconcagua, 2015). Fue asimismo, entre 2005 y 2010, director científico del proyecto Todos los Nombres, base de datos promovida por el sindicato CGT y la asociación Nuestra Memoria, que informa sobre los represaliados por el franquismo en Andalucía, Extremadura y Norte de África. El historiador sostiene que la represión franquista fue blanqueada desde su origen, en julio de 1936. ¿De qué modo han avanzado, en ese contexto, las pesquisas historiográficas? “Muy lentamente, ya que siempre ha existido desde el poder una actitud contraria a esas investigaciones; se han hecho contra corriente”, apunta Espinosa Maestre en la entrevista realizada por correo electrónico.

-La Universidad de Alicante borró -de determinados artículos publicados en su página Web- el nombre del secretario judicial que intervino en el Consejo de Guerra que condenó a muerte al poeta Miguel Hernández, en 1940; así, la universidad atendía a la petición de un descendiente del militar que actuó como secretario, y que se acogió a la legislación sobre protección de datos. ¿Qué puso de relieve esta resolución de la Universidad? (la institución universitaria después rectificó y anuló el borrado).

Pone de relieve que todo lo que tan costosamente se ha avanzado desde la transición en un campo tan oscuro como el de la represión puede desaparecer de un momento a otro. Roza el esperpento que el hijo de un individuo que formó parte del aparato represivo judicial militar fascista solicite a una Universidad que se oculte de ciertos artículos de su página web el nombre del padre y que alguien en la Universidad decida hacerle caso. Como no le gusta que el nombre de su padre aparezca relacionado con un consejo de guerra del que fue secretario quiere borrar el pasado retocándolo. Pero la farsa no acaba aquí, ya que a continuación es la propia Universidad de Alicante la que decide validar la decisión [Parece que posteriormente han dado marcha atrás]. El hecho es grave en sí y plantea un oscuro panorama, ya que abre la posibilidad de que otros sigan el ejemplo. Imaginemos por un momento el caso contrario: que descendientes de personas que aparecen en la Causa General solicitasen al Ministerio de Cultura que se ocultasen sus nombres en Internet…

¿Qué tipo de discursos se han utilizado para blanquear la represión franquista y la dictadura? (en libros y artículos has citado, entre otros, el de una supuesta “tercera España” situada entre los llamados dos bandos o afirmaciones como “todos los muertos son iguales”).

La represión franquista ha sido blanqueada desde su origen. Lo primero que se hizo fue justificarla mediante dos procedimientos: inventarse una revolución comunista en marcha a la que se anticipó la sublevación militar y propagar sin cesar que si los rojos no llevaron a cabo sus planes criminales fue porque no les dio tiempo. La ausencia de un terror rojo propio que justificara las matanzas que existieron en todos sitios se suplió con macabras historias que la prensa favorable al golpe hizo circular siguiendo las instrucciones de los Servicios de Propaganda. En su mayor parte eran falsas pero cumplieron la función para la que fueron creadas: asumir en cada lugar un terror que asustaba a los sectores menos radicales de las propias derechas y que nadie pudo imaginar previamente.

-¿Y qué ocurrió después, a lo largo de la dictadura franquista?

Se mantuvieron vigentes los resultados de aquella aberración jurídica denominada la Causa General, un proceso judicial realizado tras la guerra destinado a justificar el golpe y la represión. Pero los resultados fueron tan decepcionantes que nunca se publicaron completos, sino solo selectivamente en un conocido libro que tuvo decenas de ediciones. Las investigaciones realizadas fuera de España desde los años sesenta abrieron otro panorama que afectó de lleno a la cuestión represiva. Cada vez se percibía más claramente que las proporciones de la matanza llevada a cabo por los golpistas superaban ampliamente las cifras de la propaganda franquista. En ese contexto encaja el intento del general Salas Larrazábal con sus Víctimas de guerra (1977) de reconocer un mayor número de víctimas de la represión franquista sin dejar de afirmar que los rojos asesinaron más.

Todo esto saltó por los aires con las investigaciones realizadas desde fines de los setenta, que fueron demostrando, provincia a provincia, la realidad represiva en toda su magnitud tanto de las zonas controladas por los sublevados como de las que permanecieron en poder de la República. Todo ello muy lentamente, ya que siempre ha existido desde el poder una actitud contraria a estas investigaciones. Se han hecho contra corriente. Este proceso confluyó en cierto momento con el movimiento en pro de la memoria, que tuvo su apogeo en la década pasada y que supuso una catarsis para la sociedad española, que al fin veía ante sí las fosas comunes y las exhumaciones. También aquí surgió la reacción, primero a través de los revisionistas promocionados por el PP y la derecha mediática desde fines de los años noventa y más tarde desde ciertos departamentos universitarios. A grandes rasgos cabe afirmar que la Universidad, poco implicada en esta historia y fiel a su tradicional conservadurismo, prefería otras temáticas menos delicadas. Al mismo tiempo se asistió al resurgimiento del mito de la Tercera España, en este caso jaleada por una serie de novelistas relacionados por lo general con el grupo PRISA y cuya misión ha consistido en igualar ambos bandos, rojos y azules, salvando una supuesta España ideal y virtuosa que estaría por encima de ambas.

-“Llevamos treinta años contando provincia a provincia y pueblo a pueblo lo que ocurrió en España a partir del 17 de julio (de 1936) y hay gente que no quiere enterarse. Todo lo referente a la represión fascista les estorba y altera”, escribiste en 2012. ¿A quién te refieres?

Me refiero a la derecha española, que no ha roto con el franquismo y se niega a aceptar el carácter criminal de aquel régimen y también a los sectores que no quieren mirar más allá de la Constitución de 1978. Ambos asumen el modelo de transición. Pero lo que en unos fue una condición para aceptar la evolución de un sistema a otro sin que ninguno de los suyos se viera afectado, en los otros viene a ser una condición impuesta y asumida que podría resumirse así: tendréis acceso al poder pero para vosotros no existirá el pasado reciente. Es decir, amnistía y pacto de olvido. De ahí ese gran agujero negro existente entre 1931 y 1975. El PP no tiene problema alguno en asumir el franquismo, esa época de extraordinaria placidez en palabras de uno de sus dirigentes. Por su parte el PSOE vive en la siguiente contradicción: se trata de un partido que en su larga etapa en el poder (1982-1996) decidió no mirar atrás (Felipe González dixit) y cuya fecha de referencia es igualmente 1978, pero al mismo tiempo no deja de alardear de sus 140 años de historia, como si lo que salió de Suresnes (1974) para acá tuviera algo que ver con el PSOE anterior a la dictadura.

-¿Qué opinas de la caracterización del franquismo como régimen o dictadura “fascistizada”, en el sentido que –con independencia del partido falangista- la derecha española y las élites incorporaron algunos elementos del fascismo? ¿Puede considerarse el franquismo como una dictadura “fascista”, sin más matices, o reservarías esta calificación sólo para su primera etapa?

Pese a la ya vieja discusión acerca del tipo de régimen político que impusieron los golpistas en España y las reticencias que siguen existiendo para incluir el franquismo dentro de los fascismos, creo que el sistema surgido del golpe militar, que se implantó mediante el terror en más de medio país en cuestión de semanas o meses y se extendió al resto mediante una larga guerra, fue de carácter fascista hasta que pudo serlo, es decir, hasta que el desarrollo de la Guerra Mundial lo dejó huérfano de los países que le prestaron apoyo desde el principio: Italia y Alemania. Bajo ese signo cumplió la misión para la que surgió; luego buscó nuevos padrinos y evolucionó según le convino en cada momento. El caso español es diferente al italiano y al alemán en un hecho fundamental: aquí no contó en su origen con el apoyo social que sí tuvo en esos países. A pesar de ello, sin llegar a la perfección del modelo original italiano, el franquismo estuvo de ese lado.

Y si miramos lo que fascistas y nazis hicieron en sus propios países con sus conciudadanos y exceptuando el holocausto, fue el fascismo español, militarista, agrario y católico, uno de los más avanzados en su ejecución mediante la violencia y el terror. La tradición democrática y parlamentaria española era escasa y débil. Se pierde de vista que la dictadura franquista fue adaptándose a lo que le convino en cada momento siempre con el claro objetivo de perpetuar los privilegios de los sectores que la promovieron. El fascismo en España surgió a consecuencia del golpe militar, tuvo su apogeo en los años de la Segunda Guerra Mundial y devino en brutal dictadura militar con el derrumbe del nazi-fascismo, en un largo proceso que llega hasta mediados de los años cincuenta con el final de la resistencia guerrillera.

Lo que sí ha existido desde la misma dictadura es el firme deseo de sacar al franquismo del mundo de los fascismos del período de entreguerras, tarea en la que jugó un papel clave el sociólogo Juan José Linz con su teoría de los regímenes totalitarios y autoritarios, entre los que metió a España con el beneplácito de la derecha española y de aquellos que lo más que admiten es la existencia de un régimen fascistizado.

-En Guerra y represión en el sur de España (Universitat de València, 2012), afirmas: “La salida de los sublevados a la calle a las tres de la tarde del sábado 18 en ciudades como Sevilla, Cádiz y Córdoba se hizo en medio de un despliegue de fuerzas sin precedentes. Calles y plazas quedaron sembradas de cadáveres que permanecieron a la vista el mayor tiempo posible para que todos supieran a qué atenerse”. ¿Significa esto que hubo, por parte de los golpistas, un plan (premeditado) de exterminio?

Los sublevados sabían ya de antemano la resistencia que iban a encontrar. Esto ya lo previó Mola en sus instrucciones. A cinco meses de las elecciones que dieron el poder al Frente Popular eran conscientes de que la mayoría social los rechazaría, máxime en zonas agrarias donde predominaba la gran propiedad y en las que los sindicatos de izquierdas eran preponderantes. Solo la violencia y el terror garantizarían el dominio de un territorio antes de pasar a otro. El terror fue consustancial al golpe militar. Los primeros crímenes se producen el mismo 17 de julio en el norte de África, sede de las fuerzas de choque del Ejército y pieza clave de la sublevación.

El 19 ya hay legionarios y regulares en Cádiz y Algeciras, que seguirán llegando hasta el gran trasvase del 5 de agosto. Después serán aviones alemanes e italianos los que trasladarán durante unos meses a miles de hombres. El tipo de guerra a la que estaban acostumbradas estas fuerzas tiene relación con su origen colonial, solo que en esta ocasión en vez de ir contra las cabilas rifeñas lo que tenían enfrente eran los habitantes de los pueblos y los barrios de las ciudades españolas. El esquema habitual era una razzia inicial con derecho a saqueo, detenciones según listas elaboradas, eliminación de vecinos en actos públicos de carácter ejemplarizante, asalto a casas y locales cerrados, y reparto del botín. Este esquema se mantuvo desde la salida de África hasta el parón ante Madrid el 7 de noviembre de 1936 con el resultado de miles de víctimas eliminadas sin más trámite que el ordeno y mando.

-¿Pueden aplicarse a la represión franquista los términos “holocausto”, “genocidio” o “crímenes contra la humanidad”? ¿Puede equipararse a Franco con dictadores como Pinochet, Videla o Ríos Montt?

Creo que puede hablarse de genocidio por causas políticas. También de desaparecidos y de crímenes contra la humanidad. Franco, su golpe y su dictadura constituyeron sin duda un referente para los dictadores del Cono Sur, que lo admiraban. El caso español ofrecía a estos un modelo a seguir: golpe militar seguido del asesinato de miles de personas, una larga dictadura al servicio de los intereses de la oligarquía y, cuando interesó, retorno a la democracia sin que nadie del sistema anterior saliera perjudicado. La palabra holocausto está tan unida a la desaparición de los judíos europeos que no la veo adecuada para el caso español. Creo que ni cualitativa ni cuantitativamente cabe comparación alguna.

-En 2010 se publicó el libro Violencia roja y azul. España 1936-1950, del que fuiste coordinador. ¿Qué diferencias hubo entre estas dos violencias? ¿Consideras que fueron equiparables?

A diferencia de los crímenes que tuvieron lugar en zona franquista, de los ocurridos en territorio bajo control de la República contamos con abundante información. Basta destacar los 1.500 legajos de la Causa General que se conservan en el Archivo Histórico Nacional, buena parte de los cuales puede consultarse por Internet hace ya años. En ese libro que mencionas José Luis Ledesma estableció que las víctimas del terror rojo suman algo menos de 50.000 personas. Pues bien, después de cuarenta años de investigaciones aún no podemos cuantificar las víctimas que causó el terror azul. Esto naturalmente no es casual, sino que se debe por un lado a la firme voluntad del régimen surgido del 18 de julio de ocultar la matanza fundacional y por otro a las políticas de olvido de los gobiernos posteriores a la transición. Actualmente, a 40 años de esta y a 80 del golpe militar, la cantidad se sitúa en 136.200 víctimas, pero esta cifra deberá aumentar considerablemente el día que sepamos la realidad de la represión.

-¿Hay otras diferencias respecto a la violencia, además de las cuantitativas?

No puede soslayarse que los que iniciaron la agresión fueron los golpistas, que fueron los que realmente disponían de un plan de exterminio. Salvo excepciones la reacción inicial en los pueblos por parte de los comités, siguiendo órdenes de los Gobiernos Civiles, fue detener a los derechistas que pudieran representar algún peligro. Fue lo que contaban y vivieron los huidos que partían de sus localidades lo que puso en peligro la vida de cientos de derechistas detenidos en zonas aún no ocupadas. En las ciudades todo fue diferente: el golpe destruyó las estructuras de poder y durante varios meses las milicias actuaron a capricho asesinando a miles de personas en ciudades como Madrid, Barcelona, Málaga, etc. No obstante, lo ocurrido no remite a la imagen icónica del “Duelo a garrotazos” de Goya, sino a una terrible agresión a la que se responde de manera un tanto anárquica. En cualquier caso, los responsables de toda la cadena de violencia fueron quienes la iniciaron.

-¿Por qué el periodo de la represión analizado en el citado libro no abarca en primer lugar la guerra civil (1936-1939) y, por otra parte, la continuación en la posguerra, sino que comienza en 1936 y se prolonga el periodo hasta 1950?

Porque no hubo tal división. No he olvidado nunca lo que escribió en un informe un alto cargo de la Guardia Civil al final de la guerra. Expuso la situación y al final afirmó que aunque la guerra había terminado, la campaña continuaba. Para los golpistas la guerra representó un paréntesis (noviembre 1936-abril 1939) dentro de un ciclo más amplio (julio 1936-mediados década 1950). En lo que se refiere a la mecánica represiva es sabido que el proceso tuvo dos fases, una desde julio de 1936 a febrero de 1937 donde se estuvo asesinando mediante bandos de guerra y otra de marzo de 1937 a mediados de 1944 en la que se dio a la represión una apariencia de legalidad mediante la farsa de los consejos de guerra sumarísimos de urgencia. O sea que el ciclo de terror abarca de 1936 a 1944, coincidiendo con el derrumbe de los fascismos, si bien hay que decir que a estos ocho largos años siguieron otros tantos que fueron los que llevó el aplastamiento total de la resistencia antifranquista.

Fueron pues dos décadas las que se prolongó el ciclo represivo. A mediados de los cincuenta se producen una serie de novedades que permiten hablar de un cambio. Bastará mencionar el inicio del proceso migratorio y el final del período autárquico.

-¿Qué son los archivos del terror, y lo que en alguna ocasión has denominado “las verdaderas fuentes de la represión? ¿Son accesibles en la actualidad a los investigadores o están clasificados como “secretos”?

El concepto “archivos del terror” remite a Paraguay y a los documentos encontrados y hechos públicos en 1992 por Martín Almada, el juez José Agustín Fernández y varios periodistas relativos a la dictadura de Alfredo Stroessner y a la Operación Cóndor. El local donde se encontraron es actualmente Centro de Documentación de los Derechos Humanos. Al contrario que en Paraguay nuestros “archivos del terror” siguen siendo secretos. Por no saber no sabemos ni siquiera si se conservan o han sido destruidos. Me refiero básicamente a la documentación que sobre la represión fue generada por el Ejército, la Guardia Civil y las Delegaciones de Orden Público (luego Comisarías provinciales). Sabemos que existieron detallados ficheros porque de ahí proceden los datos que se utilizaban en todo tipo de documentos, desde certificados hasta informes.

-El periodista Carlos Hernández de Miguel escribió, en abril de 2018, un artículo en eldiario.es titulado “Documentos secretos, destruidos o en manos de franquistas: la batalla de los investigadores por la memoria histórica”. ¿Ha sido habitual el robo y la destrucción de documentos, informes, papeles y ficheros? ¿Durante la dictadura y en el periodo democrático?

Durante la dictadura era muy poca gente la que tenía acceso a los archivos militares. Podríamos decir que solo militares y personal afecto tipo Ricardo de la Cierva. Como dijo el historiador francés Charles Morazé: “Toda prueba material de una decisión tiene tantas más posibilidades de ser sustraída de los archivos cuanto más importante sea su significación política”. Y en España hubo mucho tiempo para hacer desaparecer estas pruebas. Suelo mencionar el caso de Badajoz. En el archivo militar de Ávila hay un informe que Yagüe envía a Franco, entonces en Sevilla, con los resultados de la ocupación de la capital extremeña. En él menciona que en documento adjunto detalla bajas, prisioneros, armamento recogido, etc. Pues bien, este documento no existe. Alguien debió pensar que era mejor que nadie lo viera.

Pero este tipo de hechos no solo ocurrieron durante la dictadura sino que se prolongaron durante la transición e incluso en los años ochenta. Así desaparecieron fondos importantes de las Prisiones Provinciales, de los Juzgados de 1ª Instancia, de los archivos municipales, etc. Entre la desidia, el expurgo y la destrucción voluntaria se fue una parte importante del patrimonio documental. Y no se crea que desaparece todo. Se trata de un curioso proceso selectivo. Así, por ejemplo, en el caso de los archivos municipales, la documentación relativa a Quintas y a cuestiones religiosas (hermandades y cofradías) permanece milagrosamente.

-Por último, ¿qué opinas de las referencias a historiadores “militantes” y “frentepopulistas” que además promueven “una visión idealizada de la República”? ¿De dónde proceden estas descalificaciones y cuál es su propósito?

Proceden de sectores académicos que nunca vieron con agrado la investigación del golpe militar de julio de 1936 y sus consecuencias ni el movimiento de memoria histórica. La unión de Historia y Memoria les parece una aberración por más que sepan que la última, utilizada críticamente, es un recurso más de la historia, muy importante además en caso de dictaduras que procuran no dejar huellas. Cualquiera puede comprender que de las torturas y de las violaciones, así como de múltiples pequeñas historias, no queda testimonio escrito. En numerosos pueblos recién ocupados se celebraron actos públicos en los que se peló al cero y se obligó a ingerir ricino a mujeres señaladas por sus ideas o simplemente por ser parientes de izquierdistas. ¿Alguien conoce algún documento que informe de estos hechos? Solo los testimonios orales o escritos pueden adentrarnos en ellos.

Son también estos mismos sectores los que consideran que con la insistencia en la investigación del golpe militar y de la represión franquista se está incurriendo en una idealización de la II República. Critican la visión irenista que algunos tienen de esos años. Tras esto suele ocultarse la idea de que esta fue responsable de su propio fin. De esta manera se justifica lo que vino después, no abiertamente sino como una consecuencia del proceso abierto en 1931. De ahí la insistencia en hablar de la República y la guerra civil como si se tratase de un solo período.

Hay además otra cuestión de fondo. El modelo de transición exige una interpretación del pasado que supone la negación de la experiencia republicana como último referente democrático antes de la Constitución de 1978. Digamos que son procesos históricos que se repelen: los defensores a ultranza del modelo de transición abierto lentamente tras la muerte de Franco creen que la República, el golpe y la dictadura deben dejarse de lado para que todo siga su curso, y los que mantienen que ese pasado debe tenerse en cuenta piensan que el proceso de transición se llevó a cabo en unas condiciones que supusieron un continuismo que comprometía el futuro y la negativa a abordar una serie de cuestiones importantes que tarde o temprano acabarían por salir. El problema de fondo la expuso a su manera el teniente general Sabino Fernández Campos, conde de Latores y secretario de la Casa Real: « Todo el mundo debe procurar callar lo que es necesario callar para que no cambien las cosas que están bien establecidas ». La conclusión es clara: el franquismo no pasó en vano y la España actual procede de él.

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Fuente:https://www.sahara-occidental.net/2019/09/08/la-represion-franquista-ha-sido-blanqueada-desde-su-origen-historiador/

 

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Cartas de amor y esperanza en una cárcel franquista a la espera de tu fusilamiento

Cuatro cartas encontradas en la fosa común 127 del cementerio de Paterna han permitido identificar a un represaliado de la dictadura y contactar con sus descendientes, que ahora conocen mejor la historia de su abuelo. La correspondencia en las prisiones entre condenados a muerte y sus familias muestra cómo eran las últimas horas de vida de las víctimas de la represión franquista. Recuperamos otros tres casos en los que se conserva la correspondencia entre fusilados y familias.

publico.es / Alejandro Torrús / 02-09-2019

Francisco González era zapatero en Benimàmet (València). Y terrateniente. Tenía tierras y propiedades. De familia de bien. Tampoco se le conocían simpatías políticas. No era ni de izquierdas ni de derechas, según cuenta a Público su nieto, Francisco Sanz. Pero dio igual. Fue fusilado en Paterna en el verano de 1940, ya terminada la Guerra Civil, por las fuerzas franquistas. Sus restos fueron tirados a una fosa común en el cementerio de la localidad valenciana junto a otras 2.238 víctimas de la represión franquista. En su fosa, la 127, había 148 cuerpos. Pero hay un detalle que ha permitido identificar a Francisco antes que al resto. Cuando este zapatero, y terrateniente, se enfrentó al pelotón de fusilamiento guardaba un secreto entre los bolsillos de su chaqueta. Cuatro postales que había recibido durante su estancia en prisión. Una de ellas era de un amigo, Antonio Pons. Las otras tres llevaban como remitente a su mujer, Nieves Monzó.

El miércoles pasado, casi 80 años después de su fusilamiento, el cuerpo de Francisco fue recuperado por la Asociación de Víctimas del Franquismo de la Fosa 127 y la Diputación de València. Los investigadores encontraron en ese momento las cuatro misivas. La enviada por su amigo es prácticamente ilegible. Está escrita a boli y la tinta ha desaparecido. Las otras tres, las escritas por su mujer a lápiz, han conservado la letra. Francisco las había envuelto en un pequeño plástico. No quería perder las cartas de su esposa. Ese plástico ha permitido que las misivas se conserven a la perfección a pesar de los 79 años de olvido y sepultura.

“Son las de una mujer desesperada por sacar a su marido de la cárcel y de una muerte casi segura. Cuenta que ha contactado con un juez, que ha hablado con vecinos y que está consiguiendo avances para poder sacarlo. En otra le dice que le va a llevar una cuchara, un plato y una manta para que no pase frío. Son cartas que reflejan el día a día de una mujer y el cariño que le tenía. Hay que tener en cuenta que son postales, que no son sobres cerrados, por lo que tampoco se podía contar mucho para poder burlar la censura”, narra a Público Juan José González, presidente de la Asociación de Víctimas del Franquismo de la Fosa 127.

Este pasado fin de semana, el presidente pudo entregar las cartas a los descendientes de Francisco, quienes han podido ser identificados gracias a estas postales y su difusión en redes sociales. El hijo de Francisco, de hecho, continúa con vida. Tiene 85 años y un estado de salud muy frágil. Está ingresado en el hospital y aún no conoce la noticia. Francisco Sanz, nieto de Francisco González, señala a Público que encontrar estas cartas ha sido como “volver a nacer”.

Los nietos del fusilado encontrado en la fosa 127 de Paterna

“Hemos vuelto a nacer. Tanto mi abuelo fusilado como todos los demás. Ahora conocemos más detalles de nuestro pasado. Sabemos del cariño de mi abuela hacia mi abuelo y cómo luchó por salvar su vida”, cuenta. El nieto apenas sí conocía algunos detalles de la vida de su abuelo gracias a lo que su padre, que tenía seis años en 1940, le había podido contar. “Éramos una familia bien posicionada económicamente. Mataron a mi abuelo por represión económica. Alguien quería las propiedades que teníamos nosotros. El franquismo mató a mi abuelo una vez terminada la guerra. Los franquistas actuaban como terroristas“.

Ahora, la familia acudirá a Madrid al Archivo Militar en busca de la Causa General para recuperar el expediente de su padre y comprobar cuál fue “la excusa oficial”del franquismo para asesinar a este hombre. Ellos inciden en que no fue por política: “No pertenecíamos a ningún bando”. “Le daremos un entierro digno, un lugar donde poder ir a dejarlo flores. A recordar y celebrar su vida”, sentencia Sanz.

Matrimonio el mismo día de tu ejecución

El caso del zapatero y terrateniente de Benimàmet es especial. No es habitual que junto a los cuerpos de represaliados aparezca su correspondencia. Sobre todo, cuando el fusilado ha estado preso en una cárcel franquista. Habitualmente el preso que es fusilado es despojado previamente de sus pertenencias. Y es aún menos menos habitual que, como en este caso, esa correspondencia sea legible.

Habitualmente el caso es inverso. Es decir, las familias guardan como un tesoro las cartas que recibían de sus familiares presos. Cartas que salieron de una cárcel franquista a la espera de una ejecución que tarde o temprano llegaría en forma de fusilamiento en nombre de dios y de España. Es el caso de Arturo Lodeirocuya historia publicó este medio en 2012. Lodeiro fue fusilado el mismo día de su boda. De hecho, este hombre y Julia, su mujer, nunca se vieron presencialmente como marido y mujer. Se casaron en articulo mortis. Era el 27 de abril de 1940 y Arturo llevaba ya 10 meses encarcelado por estar afiliado a la CNT. Los dos tenían una hija de dos meses.

Arturo y Julia antes de la Guerra Civil que truncó sus vidas.- CEDIDA POR LA FAMILIA.

En su última carta, horas antes de ser fusilado, Arturo daba cuenta a Julia de su última voluntad. “Adorada esposa: En este momento realizo mi voluntad por lo cual puedo llamarte al final de mi vida, esposa mía, y a mi niña, hija verdadera. A pesar de que los momentos no son de los más agradables, al menos me cabe la alegría de haber cumplido contigo como Dios manda. Ya, querida nenita, puedes llamarme esposo, y cuando hables a nuestra Julina de mí, le digas que su papaíto la quería mucho por ser hija tuya y por quererte como jamás quise. Tú, Julia mía, procúrate una relativa y sana felicidad. No le des a mi nena un padre que sea malo”, escribe Arturo.

Julia guardó durante toda su vida las cartas que su esposo le escribió en diminutos papeles de tabaco de liar que le entregaba cosidos en los pantalones como si de diamantes se tratara. También cumplió con el deseo de Arturo de darle a su hija un “padre que no sea malo”. Algunas eran de amor, otras trataban la realidad de la cárcel y otras, regañaban a Julia. “Nena, te tengo dicho que no me mandes comida. Sé que tú no tienes y no puedo tolerar que tú pases hambre. No vuelvas a hacerlo”, insiste Arturo a Julia.

“No le eduques en la venganza hazle saber la necesidad que tiene de querer”

Sin embargo, gran parte de los diminutos mensajes de Arturo a su mujer iban dirigidos a la educación de la pequeña recién nacida. “No le eduques en la venganza hazle saber la necesidad que tiene de querer”, escribe el hombre, cerrajero de profesión, quien insistió vehemente en que Julia no guardara rencor a nadie por su ejecución: “Ya sabes que no quiero rencores, acepta esto con la mayor resignación y considéralo como lo que es, un error“.

Las cartas fueron recuperadas por la nieta de Arturo y Julia, que también se llama Julia, que hizo llegar a este periódico las imágenes de sus abuelos antes de la Guerra Civil, cuando solo eran un par de jóvenes enamorados con planes para disponer de un futuro en común. Pero el levantamiento militar de 1936 lo mandó todo al carajo. “Cuando le preguntaba a mi abuela por él, por mi abuelo, resumía su carácter con una anécdota. Un día de invierno Arturo llegó a casa sin chaqueta y cuando mi abuela le preguntó que dónde estaba el abrigo él respondió que se lo había dado a uno que tenía más frío que él”, cuenta Julia, la nieta, a este medio.

“No se verán nunca hartos de sangre”

El republicano Florencio Soto utilizó un sistema similar al de Arturo para hacer llegar sus cartas a su mujer, Modesta. Tal y como cuenta Toledo DiarioFlorencio escribió a su mujer horas antes de su fusilamiento, el mismo 22 de julio de 1940, desde la cárcel de Toledo. Dejó el papel escrito en el forro de su propia ropa. El objetivo era evitar la censura franquista y poder enviar un sincero adiós a su mujer.

Florencio, por ejemplo, aprovechó las líneas para pedir a su mujer que no guardara “luto” por él ni tampoco llorara en público ya que lo único que conseguiría es que los franquistas “se alegren” cada vez que la vean vestida de negro o llorando.

“No se verán nunca hartos de sangre mientras que estén en el poder”

Este hombre, jornalero de profesión, lamenta en su carta no pasar a ser la última víctima de la represión franquista: “No se verán nunca hartos de sangre mientras que estén en el poder. Seguirán con lo mismo. Ya son cuatro años de inquisición y siguen con la misma táctica, como si hubiera empezado la lucha ahora mismo”. De hecho, en su última carta, dice que siempre ha habido vencidos y vencedores pero que jamás había existido un “ensañamiento” como el de los franquistas contra los republicanos.

También rechaza que los franquistas se autodenominen como los únicos españoles. “Me siento tan español como el que más”, escribe en una carta en la que también espera que su sangre, la de todos los republicanos asesinados, sirva en un futuro para que las clases trabajadores se levantan contra “el mundo privilegiado” para exigir justicia.

Xosé Humberto Baena: “Ver la muerte de frente

No le faltaba razón a Florencio cuando decía que los franquistas “no se verán nunca hartos de sangre mientras sigan en el poder”. De hecho, los tres casos contados en este reportaje hasta este párrafo responden a la represión franquista inmediata a su victoria en la Guerra Civil. Son tres casos que datan de 1940. Pero la represión continuó durante toda la dictadura. Mutó en su forma, evolucionó en sus maneras, pero siguió existiendo. También, aunque menos extendida, con asesinatos y ejecuciones. Prueba de ello, es la carta de Xosé Humberto Baena, uno de los últimos cinco fusilados por el franquismo, envió a su familia.

Baena, de 25 años y militante del FRAP (Frente Revolucionario Antifacista y Patriótico), fue fusilado la noche del 27 de septiembre de 1975. Aquella fatídica madrugada, que tiempo después el cantautor Luis Eduardo Aute bautizaría como la noche más larga, serían fusilados también los miembros del FRAP José Luis Sánchez-Bravo (21 años); y Ramón García Sanz (27 años), y los miembros de ETA Juan Paredes Manot ‘Txiki’ (21 años) y Ángel Otaegui (33 años).

Durante su última noche con vida, Baena escribió una carta a su familia. Horas después, sería fusilado por un pelotón de policías y guardias civiles que se habían presentado voluntarios a tal efecto en Hoyo de Manzanares. La carta, que ya es Historia de este país, decía lo siguiente:

“Papá, mamá: Me ejecutarán mañana. Quiero daros ánimos. Pensad que yo muero, pero que la vida sigue. Recuerdo que en tu última visita, papá, me habías dicho que fuese valiente, como un buen gallego. Lo he sido, te lo aseguro. Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos, para ver la muerte de frente”. 

Portada de la prensa de la época.

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Fotografía destacada: Las cuatro postales que fueron encontradas en el bolsillo de Francisco González, fusilado por el franquismo en 1940.- EUROPA PRESS

Fuente:https://www.publico.es/politica/cartas-amor-esperanza-carcel-franquista-espera-fusilamiento.html

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Palmo a palmo contra el olvido

La artista conceptual Ann Burke Daly fotografía las fachadas de los edificios que sirvieron al franquismo como centros de detención y tortura.

elpais.com / Fran Serrato / 03-09-2019

El franquismo convirtió a Madrid en una inmensa cárcel. Con las instalaciones de La Modelo casi destruidas por la guerra y los reclusos hacinados en Porlier, el régimen decidió en 1940 levantar un nuevo penal en Carabanchel (derribado en 2008). En su construcción, durante cuatro años, participaron más de mil presos políticos encarcelados en Santa Rita, una escuela reconvertida en prisión. El imponente edificio de ladrillos vistos ubicado en la calle de Eugenia de Montijo volvió a abrir sus puertas como centro educativo en 1966. Sin embargo, pocos conocen el oscuro pasado de este y de otros 20 centros de detención y tortura diseminados por la ciudad.

Acabada la Guerra Civil, la Policía Militar del Ejército del Centro asumió la tarea de mantener el orden público en la capital. Para ello estableció una red de cárceles: 16 estaban destinadas a hombres y otras cinco a mujeres. La mayoría de los inmuebles aún continúan en pie. El historiador Antonio Ortiz dedicó dos años en recopilar la información. Ubicó los centros en un mapa y advirtió que ninguno estaba señalizado como antigua cárcel de la dictadura. “No existe ninguna lista oficial de las personas que pasaron por ellos. Hay que reconstruirlo de forma oral. Son lugares de olvido. Se impone la desmemoria para que la gente no sepa que la democracia se ha construido sobre el esfuerzo de miles de antifranquistas represaliados”, explica Ortiz.

Una mujer camina con parsimonia por el barrio de Malasaña. Se detiene con su cámara de fotos ante el Convento de las Comendadoras de Santiago, un edificio diseñado en el siglo XVIII por el arquitecto Francesco Sabatini, y comienza a tomar imágenes de la fachada palmo a palmo. Unos viandantes la observan extrañados, pero la artista estadounidense Ann Burke Daly sabe muy bien lo que se hace. Su nuevo proyecto, Media vida: una ciencia forense a simple vista, trata de visibilizar esos inmuebles que durante la dictadura sirvieron como centros de tortura. Edificios con los que convivimos, que vemos a diario, pero cuya historia desconocemos.

Ausencia de placas

“Descubrí que esos edificios eran centros de tortura y lugares de olvido gracias a una investigación con artistas madrileños con los que trabajé en un proyecto anterior”, explica Daly, que ha vivido el último año en Madrid. Esta artista conceptual comenzó su nuevo proyecto a finales de 2018, aunque previamente, y durante sendas estancias en la ciudad, ya había realizado otros trabajos que tratan sobre la Transición y La Movida madrileña. Toma unas mil fotografías de cada fachada y luego organiza las imágenes, de unos 50 centímetros cada una, como “una gran piel, expansiva y estirada sobre la pared” invitando al espectador a ser “un detective en el escenario del crimen”.

Daly utiliza una técnica de desintegración de imágenes que luego reagrupa, un método que comenzó a experimentar el año pasado durante una residencia en Yaddo, una comunidad de artistas ubicada en Nueva York en la que han trabajado 66 premios Pulitzer. Ya ha fotografiado seis de los 15 centros dedicados a la represión que siguen en pie en la capital. Entre ellos, la antigua prisión de mujeres de Quiñones (actual Monasterio de Nuestra Señora de Montserrat) y la Dirección General de Seguridad, situada en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, hoy sede del Gobierno regional. “No es comprensible que un lugar como el Palacio de Correos, dónde fueron ilegalmente detenidos y torturados estudiantes, militantes y homosexuales, no cuente con una placa en su fachada que explique lo que ocurrió allí dentro. La falta de señalización es una forma de negacionismo”, explica Emilio Silva, presidente dela Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

La creadora estadounidense afirma que su trabajo busca despertar conciencias. Sus fotos son retratos de las cicatrices de un lugar con una memoria silenciada. “Las grietas y los resbalones de la percepción son centrales, porque escenifican una lucha para dar sentido a la historia. Este trabajo es una cartografía de silencios”, reconoce Daly, que acaba de volver a Nueva York. Su intención es volver a España muy pronto para continuar el proyecto. En trabajos anteriores fue becada por instituciones tan relevantes como el Museo de Arte Contemporáneo de Massachusetts, Yaddo, el Museo Whitney de Arte Americano, la Universidad de Yale o la fundación Andrew W. Mellon.

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Fotografía destacada: La artista conceptual Ann Burke Daly, en su estudio con algunas de sus imágenes. JULIÁN ROJAS

Fuente:https://elpais.com/ccaa/2019/08/30/madrid/1567160647_174611.html

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Fallece con 94 años Conxita Grangé, superviviente catalana de los campos nazis

La resistente antifascista hizo de enlace entre los maquis y los guerrilleros de la resistencia francesa hasta ser capturada en 1944.

publico.es / EFE / 27-08-2019

Conxita Grangé, superviviente catalana de los campos de exterminio nazis, ha fallecido este martes en Toulouse (Francia) a los 94 años, según ha informado el Amical Ravensbrück. La entidad la ha recordado como una “resistente y luchadora antifascista” que dedicó su vida a dar testimonio de lo que sucedió en los campos de concentración “para que no se vuelva a repetir”.

“Su lucha contra el fascismo y el olvido es un ejemplo para todos. Nuestras políticas de memoria tienen que estar a la altura de su legado”, ha escrito en Twitter la consellera de Justicia de la Generalitat, Ester Capella.

Grangé nació en 1925 en Espui (Lleida) en una familia de ocho hermanos, aunque debido a una enfermedad de su madre a los dos años la llevaron a casa de sus tíos en Toulouse, donde vivió hasta la Guerra Civil española (1936-1939), cuando la familia se trasladó a Catalunya para luchar al lado de la República.

Junto con su tía Elvira Ibarz y su prima María Castellón, que murió pocas semanas después de la liberación, Conxita hizo de enlace de los maquis y los guerrilleros antifascistas durante la Segunda Guerra Mundial. El 24 de mayo de 1944 las tres mujeres fueron detenidas por los milicianos de Pétain tras un tiroteo en su casa, donde tenían escondidos a algunos miembros del 14º Cuerpo de Guerrilleros.

Fueron interrogadas, torturadas y enviadas en tren al campo de concentración de Ravensbrück, al norte de Berlín. Las tres mujeres entraron allí el 9 de septiembre de 1944. Cuando Ravensbrück fue destruida por la aviación aliada, los soldados nazis hicieron caminar a Conxita y Elvira -María había enfermado y la habían llevado a Bergen-Belsen- hacia Berlín junto con otras mujeres. Muchas murieron por el camino.

A la mayoría las mataron los nazis antes de huir para no dejar ningún testigo. Conxita y Elvira, sin embargo, se salvaron, y cuando finalmente encontraron a los soldados aliados éstos las trasladaron a París. María murió a los pocos días en un hospital de la capital francesa.

Conxita Grangé se estableció finalmente en Toulouse y se casó con José Ramos Bosch, un antiguo guerrillero catalán. A lo largo de su vida, Conxita recibió muchas condecoraciones: la Legión de Honor del gobierno francés, la Medalla al Mérito Nacional, la Cruz de Guerra, la Medalla de la Resistencia y la Medalla Militar. Esta mujer dedicó buena parte de su vida a explicar su experiencia a los escolares y mantener viva la memoria de las mujeres deportadas.

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Fotografía destacada: Conxita Grangé de joven.- ACN

Fuente:https://www.publico.es/politica/fallece-94-anos-conxita-grange-superviviente-catalana-campos-nazis.html

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La asociación por la Memoria reprocha a Sánchez su parálisis con los desaparecidos del franquismo

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha entregado un documento con 18 propuestas y quejas para honrar a las víctimas del franquismo y reconocer los derechos de sus familiares.

publico.es / 26-08-2019

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha mantenido este lunes una reunión con diferentes asociaciones memorialistas dentro de su ronda de contactos para elaborar un programa de gobierno progresista con el que pueda sumar los apoyos de otras fuerzas que necesita para ser investido presidente.

Entre estas asociaciones estaba la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que ha entregado al Ejecutivo un documento con dieciocho peticiones y quejas, entre las que se encuentra la necesidad de aprobar con urgencia un Plan de Búsqueda de Personas Desaparecidas por la Represión Franquista.

La ARMH, de hecho, ha criticado al Gobierno que durante los quince meses que lleva Pedro Sánchez en el poder no haya iniciado la búsqueda de los desaparecidos y desaparecidas de la dictadura. De hecho, la asociación memorialista también ha criticado que el Gobierno se escude en la ausencia de presupuestos para no ejecutar un Plan de Búsqueda de Personas Desaparecidas por la Represión Franquista

“No es necesaria la aprobación de unos nuevos Presupuestos Generales del Estado para que el Gobierno destine recursos materiales y humanos con tal fin. Ni un cambio en la Ley, basta con que el Gobierno asuma las recomendaciones de los dos informes de organismos del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU sobre España”, ha señalado Bonifacio Sánchez, portavoz de la ARMH.

Asimismo, la asociación memorialista ha entregado al presidente del Gobierno un documento con 18 propuestas y quejas en materia de memoria histórica.

1. Plan de Búsqueda de Personas Desaparecidas por la Represión Franquista

Un Plan de Búsqueda de Personas Desaparecidas por la Represión Franquista, que coordine las labores que ya se están llevando a cabo en algunas comunidades autónomas y que garantice a los familiares los derechos recogidos en resoluciones de Naciones Unidas y convenciones de derechos humanos ratificadas por el Estado español, además de los informes del Grupo de Trabajo Contra la Desaparición Forzada e Involuntaria de la ONU y del Relator Especial para la Verdad, la Justicia, la Reparación y las Garantías de no Repetición, Pablo De Greiff, que en el año 2014 dictaron las obligaciones del Gobierno de España en materia de Derechos Humanos hacia las víctimas de la dictadura.

Llamarlo “Plan de Choque”, como han hecho hasta ahora, es una forma de espectacularizar el lenguaje y construir un titular,cuando el choque con la parálisis del Estado en esta cuestión lo han llevado a cabo asociaciones y voluntarios que han sentido la responsabilidad de buscar a las personas desaparecidas, han pasado del discurso al curso y han ayudado a miles de familias en los últimos veinte años.

2. Políticas de urgencia

Políticas de urgencia que no hagan esperar más a personas cuyo reloj biológico lleva 40 años marcando el tiempo de la democracia sin haber sido reparadas por el Estado.

3. Anular los juicios franquistas

La ley de Memoria 52/2007 declaraba ilegítimos los juicios por persecución política del franquismo. Es necesario anular los sumarios que fueron resultado del intento de la dictadura por disfrazar su represión de legalidad y que supusieron el uso de leyes destinadas a la perseución, la condena y el empobrecimiento de quienes no se sumaron al golpe de Estado del 18 de julio de 1936

4. Que el Estado deje de agredir a las víctimas de la dictadura

Exigimos un conjunto de medidas destinadas a que el Estado deje de agredir a las víctimas de la dictadura manteniendo, por ejemplo, la tumba del dictador Francisco Franco con fondos públicos. Es incomprensible que en un marco democrático se esté obligando a sus víctimas, y a todas las personas que creen en la democracia, a sufragar con sus impuestos los gastos del enorme mausoleo dedicado al dictador.

El monumento, construido con mano de obra esclava de presos políticos, para glorificar a quién se sublevó contra un gobierno democrático, debe convertirse en un museo que cuente su propia historia. Por eso, tampoco entendemos la intención del Gobierno de trasladar los restos del dictador a un mausoleo en Mingorrubio, de titularidad pública, en el que Patrimonio Nacional ha gastado varios miles de euros para acondicionarlo ante su posible traslado. 

5. Revocación de honores y medallas

Solicitamos además que se lleve a cabo un estudio de los reconocimientos honores y recompensas que reciban miembros de las fuerzas de seguridad del Estado franquista y que sean revocados porque en democracia ni simbólica ni materialmente se puede recompensar a quienes ejercieron la tortura la persecución de ideas y la violencia contra quienes querían construir urnas donde entrarán papeletas de todas las ideologías.

6. Reconocimiento a los republicanos deportados a campos nazis

Que el Gobierno de España asuma el monumento de los republicanos deportados a los campos nazis, que se encuentra en Mauthausen y que está cedido y mantenido por el Estado francés.

7. Homenaje a todas las personas que lucharon contra el fascismo

Homenaje y reconocimiento de Estado a todas las personas que de algún modo u otro lucharon contra el fascismo en España; defendieron las libertades públicas,
se opusieron a la dictadura y pagaron esa defensa de los valores democráticos con su vida, con su libertad, con su integridad física psicológica o política, con el exilio, el destierro, con la humillación pública mediante la cual se le rapó el pelo a las mujeres y se las paseó por cientos de pueblos del Estado español para humillarlas, por haber defendido valores y derechos que hoy consideramos esenciales e irrenunciables. También para quienes sufrieron la deportación a los campos de exterminio mediante la intervención de la dictadura franquista con sus aliados nazis.

8. Libros de texto sin negacionismo

Exigimos una comisión de estudio de los libros de texto para que dejen de practicar el negacionismo con respecto a los crímenes de la dictadura. El mejor homenaje a las personas que se enfrentaron al golpe de Estado del 18 de julio de 1936, y a las que lucharon contra la dictadura para que hoy tengamos derechos y libertades, está en un libro de texto. Durante décadas de democracia los manuales escolares han ignorado a las víctimas de la represión franquista, dando una visión militarista de la guerra de 1936 y pasando de puntillas por la dura y terrible represión que
ejerció la dictadura. Generar ignorancia acerca de ese pasado es debilitar la cultura democrática de la ciudadanía.

9. Fin a la exaltación del franquismo

Que el Gobierno ponga todas las herramientas legales y sancionadoras para exigir la retirada de nomenclatura, monumentos, placas y reconocimientos a representantes de la dictadura franquista, así como cualquier honor, condecoración, homenaje o predilección que hayan sido otorgados por las instituciones del Estado desde el Gobierno central hasta las instituciones locales a miembros de la dictadura. Nos resulta incomprensible que en todos estos años permanezcan espacios dedicados a los golpistas y personas que usurparon el poder mediante el uso de una terrible violencia. Un síntoma del abandono que han sufrido las víctimas de la dictadura, que afecta por proximidad al Palacio de la Moncloa, es el Arco de la Victoria, junto al que han pasado todos los presidentes del Gobierno desde 1977 hasta hoy y a los que al parecer no les ha molestado suficientemente un arco que celebra la victoria de los ejércitos de Franco, Hitler y
Mussolini.

10. Recuperar la documentación

Exigimos al Ministerio de Cultura que lleve a cabo las medidas pertinentes para recuperar la propiedad de toda la documentación saqueada por la Fundación Francisco Franco que se encuentra en el archivo de la citada fundación y que según las leyes pertenece o al emisor o al receptor de esos documentos, que son mayoritariamente propiedad del Estado. No se debe permitir el expolio documental llevado a cabo por esa fundación o no investigar la documentación que fue destruida en la transición o la que ha desaparecido del Ministerio de Asuntos Exteriores sobre las relaciones de la España franquista con la Alemania nazi.

11. Acceso a la justicia

Que se eliminen todos los obstáculos políticos para que las víctimas de la dictadura
franquista tengan acceso a la justicia, no sólo en España sino los que impiden las actuaciones de la justicia argentina que desde el 14 de abril de 2010 tiene abierta una investigación de los crímenes de la dictadura franquista, aplicando el principio de Justicia Universal.

12. Apertura de archivos y fin de los secretos oficiales

Que se abran todos los archivos que todavía contienen documentación relativa a la represión que no ha podido ser consultada ni conocida. Que se mejore la situación de los archivos, especialmente en lo que tiene que ver con su falta de personal, una deficiencia decidida políticamente que dificulta el acceso de los familiares a la documentación, a los investigadores y al conjunto de la sociedad. Es preciso incrementar las plantillas y digitalizar con urgencia documentos útiles para el conocimiento de todo lo ocurrido. Que salgan a la luz los “secretos oficiales”, como la documentación militar acerca de las relaciones entre las España franquista y la Alemania nazi que todavía está clasificada.

13. Un organismo humanitario

El único organismo de derecho humanitario del Gobierno de España es la Dirección de Derechos Humanos y forma parte de la estructura del Ministerio de Asuntos Exteriores. Instamos a que cambie su ubicación en el organigrama del Gobierno y sea un organismo que deje de hacer negacionismo de las violaciones de DDHH no resueltas en España. Entre las prioridades españolas de esa Dirección no hay ninguna dentro de España, cuando hay en nuestro país al menos 114.226 personas desaparecidas, miles de personas que fueron presas y torturadas y
no han recibido reparación alguna

14. Cambio en la elección del Defensor del Pueblo

Que cambie radicalmente la elección del Defensor del Pueblo para que no sea, como ha sido durante décadas, un instrumento del Parlamento que más allá de presentar sus informes anuales y quejarse o solicitar información de algunas situaciones ha permanecido demasiado pasivo ante situaciones gravísimas que ha sufrido la ciudadanía y en muchas ocasiones ha omitido Defender a quienes eran pisoteados en sus derechos. El informe del Grupo de Trabajo contra la Desaparición Forzada e Involuntaria de la ONU ya señalaba esta deficiencia en su informe de
2014 y señalaba que la elección debería recaer en organizaciones sociales: ONGs,
Asociaciones, Movimientos Vecinales….

15. Conocer las obras de los presos políticos del franquismo

Que se haga un estudio detallado de todas las obras públicas y privadas que fueron llevadas a cabo por presos políticos, que sean señalizadas como tales y que la empresas que los utilizaron para hacer fortuna sin ningún escrúpulo reparen a los familiares, como ha ocurrido en numerosos países europeos con empresas que utilizaron mano de obra judía facilitada por dirigentes nazis.

16. Reconocimiento de padres y madres de la democracia

Que el Gobierno lleve a cabo un homenaje de Estado a todos los hombres y mujeres que lucharon contra los golpistas de 18 de julio de 1936 y contra la dictadura franquista. Que todas esas personas que se afanaron en el regreso de unas urnas en las que entraran papeletas que no representaran sus ideas sean reconocidas como padres y madres de nuestra democracia y se las trate como referentes del compromiso que debe tener la ciudadanía con los valores democráticos.

17. Plan de Recogida de Testimonios

Que se desarrolle un Plan de Recogida de Testimonios que almacene y perpetúe la memoria de las personas que todavía pueden contarnos muchas cosas de la terrible historia de la dictadura que no se encuentran en la documentación que se conserva y que pueden desaparecer si las instituciones del Estado no recogen sus experiencias para convertirlas en patrimonio de todos.

18. Estudios de los beneficios de los afines al franquismo

Que se haga público un estudio sobre todos los beneficios de toda clase que recibieron desde el Estado franquista las familias de lo que los golpistas denominaron “víctimas de la violencia roja”. Las becas para estudiar, las pensiones especiales, la concesión de gasolineras, miles de puestos de trabajo para toda la vida en la administración pública, estancos, administraciones de lotería, exhumaciones, traslado de restos y todo aquello que se llevó a cabo con el dinero de todos pero sólo para unos para poner fin al repetido argumento de que “hay que repararlos a todos”.

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Fotografía destacada: El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, acompañado de la ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado, entre otros, durante la reunión que mantuvo hoy con las asociaciones de Memoria Histórica dentro de la ronda de contactos con la sociedad civil. EFE/Chema Moya

Fuente:https://www.publico.es/politica/armh-reprocha-al-gobierno-15.html?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=web

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Un viaje para recuperar el reloj de Cayo, fallecido en un campo nazi hace 75 años

Un familiar se enteró de la existencia de Cayo de casualidad, en un acto sobre deportados españoles en los campos nazis.

Cayo, militante de la UGT y natural de Boquiñeni (Zaragoza), se exilió de España tras la Guerra Civil y fue detenido en Francia en 1944.

Tras un proceso de investigación descubrió que se conservaba el reloj de pulsera que tuvo entregar a las SS cuando fue detenido.

cuartopoder.es / Miguel Muñoz / 19-08-2019

Cayo Pelegay Villoque nació en el pueblo de Boquiñeni, provincia de Zaragoza, en 1898. Su madre dio a luz a otros diez hermanos, de los cuales sólo llegaron a vida adulta 5, incluido Cayo. Militante de la UGTdesde 1933, tras la Guerra Civil se exilió a Francia donde fue detenido en 1944 y trasladado a Alemania. Un año después falleció en el campo nazi de Bremen-Farge, donde realizaba trabajos forzosos. Poco antes había tenido que entregar sus objetos personales. Uno de ellos, un reloj de pulsera. 75 años después ha vuelto a España gracias a la investigación realizada por un familiar, Santiago Gimeno Pelegay, que ha viajado este verano a Alemania con tal propósito.

Gimeno, periodista de formación y natural de Zaragoza aunque residente en Madrid desde hace casi 15 años, no conocía la historia de su familiar. Al menos no recordaba conversaciones al respecto. No fue hasta el 1 de febrero de 2016 cuando su nombre le removió por dentro. Y fue por pura casualidad. “Me metí de rebote en el Teatro del Barrio (Lavapiés, Madrid) a un acto sobre deportados españoles a campos de concentración nazi”, señala en conversación con cuartopoder.es.

Antes de empezar el acto, Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), pasó el libro Memorial, de Benito Bermejo, que recoge las víctimas españolas en campos de concentración nazis y los que se refugiaron en Francia. “Nos dijo a los asistentes que echáramos un ojo por si conocíamos a alguien. Miré en mi pueblo, Boquiñeni, y encontré a Cayo Pelegay Villoque, una persona con mi segundo apellido”.

“Me quedé chocado. Le escribí a mi madre. Para ella era un tío abuelo que se había ido de España después de la Guerra Civil pero no tenía más información”. A partir de ahí, Santi descubrió que aparecía en los listados de los campos de concentración o en bases de datos de fundaciones francesas. Fue su punto de arranque en el proceso para saber más de Cayo.

¿Quién era Cayo?

Santi comenzó su investigación sobre Cayo. Su historia es la de muchos agricultores aragoneses. Su familia, al igual que la mayoría del pueblo, se dedicaba a trabajar en el campo. En Boquiñeni no existía una presencia importante de terratenientes, sino que los labradores accedían a través de arriendos a pequeñas parcelas, muchas de ellas de propiedad pública.

Para conocer más, recurrió a Juan Manuel Calvo Gascón, de la AMICAL de Mauthausen. Es aragonés y tiene un libro llamado Identidades e itinerarios, sobre deportados aragoneses en campos nazis. Había recogido también el caso de Cayo. “Me pasó una ficha con todo lo que tiene. Ya se sabe cuándo le detienen en Francia, dónde, a qué campo le llevan en primer lugar, etc. Tenía la información en bruto pero los detalles vinieron más adelante”, afirma.

Santi se puso manos a la obra. Su historia completa la ha recogido en un hilo de Twitter. Recogió testimonios en Boquiñeni, leyó actas del Ayuntamiento, libros, etc. Y descubrió que la huida de Cayo podía haber sido consecuencia del asesinato de sus hermanos, de los que hablaremos más adelante. Pero según el testimonio de Pedro García, también se pudo producir antes, en los últimos días de julio. El abuelo de esta persona, también llamado Pedro García, escapó del pueblo el 26 de julio junto con otros republicanos de izquierdas entre los que se podía encontrar Cayo.

“En cualquier caso, a partir de su huida no tenemos muchas certezas sobre su destino en los últimos años de la Guerra Civil”, señala Santi. Sí permaneció junto a Pedro García, y según el relato de su nieto, se incorporó a algún batallón en Cataluña y tras el triunfo franquista huyó a Francia. Lo siguiente conocido, según el testimonio de un sobrino es que trabajaba para alguna familia francesa. “Mandó varias cartas al pueblo. Le prometió a un sobrino una bicicleta. Se intuía una intención de volver”, señala. La familia dejó de recibir cartas y, aunque preguntaron a la familia qué había pasado, no recibieron respuesta.

Cayo fue detenido en la localidad francesa de Flesselles el 25 de junio de 1944, por su condición de “refractario”, es decir, por negarse a realizar el Servicio de Trabajo Obligatorio implantado por el régimen nazi durante su ocupación de Francia. En este pueblo existen dos monumentos, uno a los deportados y otro a los muertos en deportación, en los que figura el nombre de Cayo.

Monumento en la ciudad francesa de Flesselles a los detenidos por los nazis, donde aparece el nombre de Cayo Pelegay. / Santi Gimeno

Fue encarcelado en la ciudadela de Amiens, y posteriormente trasladado al Camp de Royalieu, en Compiègne. Desde ese lugar fue enviado a Alemania en un convoy del 15 de julio de 1944 que iba cargado con 1.522 personas, una veintena de ellas españolas. En el memorial construido en Compiègne se recuerda el nombre de 43.553 prisioneros que pasaron por allí durante la Segunda Guerra Mundial. Su primer destino en Alemania fue el campo de Neuengamme, donde ingresó el 18 de julio de ese mismo año, siéndole asignado el número de matrícula 37272. Es en ese momento cuando se genera su ficha de prisionero y donde tiene que entregar su reloj de pulsera.

A los pocos días fue destinado a uno de los kommando externos dependientes, el de Bremen-Farge, para participar en la construcción del búnker para submarinos U-Boot Bunker ValentínSegún el acta de defunción elaborada por los funcionarios nazis, Cayo falleció el 15 de febrero de 1945 a las 16:00, aunque esa hora no tiene por qué ser la de la muerte. El motivo “oficial”, una insuficiencia cardíaca como consecuencia de una infección en el flemón. “Los médicos nazis tenían un listado de enfermedades ambiguas y aleatorias que iban poniendo. Las condiciones en ese campo de trabajo debían ser brutales, les hacían cargar sacos de cemento de 60 kilos”, apunta Santi.

Las noticias sobre la muerte de Cayo llegaron al pueblo una vez concluida la Segunda Guerra Mundial. Pedro García, nieto del otro deportado de Boquiñeni que había fallecido en Gusen, asegura que al Ayuntamiento llegó una documentación del gobierno alemán que permitió que su abuela tuviera acceso a una pensión. Al no tener familia Cayo, se desconoce si se perdió ese derecho en su caso. Lo que sí se sabe es que sus terrenos se repartieron entre la familia y que su hermana Rosa y su marido se hicieron cargo de la casa en la que seguía viviendo su madre, Gregoria.

Los hermanos, fusilados

Paralelamente, a raíz de Cayo, Santi conoció la historia de otra parte de la familia: dos hermanos suyos que fueron fusilados. Uno de ellos era el bisabuelo directo de Santi, Aniceto Miguel. El otro, su hermano Marcial. “Sobre ellos es más difícil encontrar información, la voy encontrando poco a poco porque hay un montón de errores históricos sobre los dos”.

“Marcial es el líder de la izquierda del pueblo, está bien situado dentro de la estructura de UGT en Zaragoza. Es elegido alcalde del 1931-1933, propone muchas cosas en el pueblo de obra pública sencilla, le mete mano al tema laicismo, etc.”, resume Santi.

En las elecciones de 1936 en las que ganó el Frente Popular además de Marcial, otro de los hermanos, Aniceto Miguel, resulta elegido concejal. Tras el levantamiento del 18 de julio, hubo un pequeño tira y afloja en el que la Guardia Civil de la comarca quiso otorgar el poder a las fuerzas de derechas, un intento de resistencia del equipo municipal del Frente Popular y finalmente, el control total de los mandos franquistas.

Marcial fue detenido y llevado a Zaragoza el 1 de agosto, fecha en la que resultó asesinado. El día 20 de ese mismo mes, Aniceto Miguel, junto a otra veintena de republicanos del pueblo fue convocado al Ayuntamiento. Algunos testimonios hablan de que supuestamente para que declarasen en los juzgados de Borja. En lugar de eso, fueron trasladados a Mallén, un municipio situado a unos 20 kilómetros, donde fueron fusilados ese mismo día.

Certificado de defunción de Cayo Pelegay. / Santi Gimeno

Después de esa fase de investigación sobre los hermanos de Cayo, en enero de 2018 Santi retomó la búsqueda escribiendo a los memoriales y centros de estudios de los lugares donde estuvo su familiar tras ser detenido. Antes de recibir las primeras respuestas, publicó un tuit resumiendo su historia, y recibió un mensaje del periodista Carlos Hernández de Miguel. “Me ofreció su ayuda, y me recomendó escribir al International Tracing Service (ITS) de Bad Arolsen”, señala.

Desde Neuengamme, en Hamburgo, le respondieron también con la información que conservaban sobre Cayo. Ahí le adelantaron que se conservaba el reloj de pulsera que tuvo entregar a las SS cuando fue detenido. “Me indicaron cómo recuperarlo contactando con el ITS, que efectivamente me respondió en marzo ofreciéndome esa posibilidad. En los siguientes meses realicé las gestiones para ello y les avisé de que en verano de 2019 quería planificar un viaje para recogerlo en persona”, apunta.

Para realizar el trámite, Santi señala que simplemente le mandaron un formulario, aportó el acta de nacimiento de Cayo y su DNI. “Nos contaron que no han generado un sistema muy estricto para recuperar los objetos. Esto es debido a que llevan muchos años intentando contactar con familiares de los fallecidos en todo el mundo y en muchos casos no consiguen nada por los suelen dan por válido de manera sencilla”.

Cuenta Santi que el viaje en sí, del que ha regresado la pasada semana, no le ha aportado muchas novedades respecto a la investigación que ya había realizado previamente. Pero desde luego le ha servido para ver en persona ciertos lugares. En su opinión, el segundo campo que visitó, el de Bremen-Farge, fue lo más interesante. En el bunker donde Cayo murió trabajando, justo han empezado una investigación sobre los españoles que pasaron por ahí. “Tienen una lista de 50 pero no saben nada sobre ellos. Les vino muy bien porque me hicieron una entrevista. Ahí estuvo muy bien porque las encargadas del centro estuvieron todo el día con nosotros, nos llevaron al bunker, donde dormían, donde había una fosa común, etc, recrearon un espacio muy bueno”, señala.

“A las investigadoras les interesaba mucho saber qué ha pasado en España con estas personas, saber el impacto en las familias, no sólo de Cayo en este caso sino de los otros familiares”, añade Santi. En este sentido, y sobre las políticas de memoria en Alemania, se vio sorprendido. “Parece que desde aquí pensamos que han resuelto muy bien los temas de memoria, el holocausto y demás. Pero para nada. En la mayoría de los sitios donde he estado se quejaban de que no recibían ayudas públicas suficientes. En la mayoría de los sitios no ha sido fácil crear un memorial y hubo resistencias”, señala.

Pone como ejemplo el espacio de la mencionada ITS. El gobierno alemán está obligado a financiarlo porque es Patrimonio de la UNESCO pero estuvo cerrado durante los 80 y 90 porque no tenía apoyo público. “Normalmente lo que se dice es que en Alemania se ha hecho muy bien pero yo la idea que me traigo es que allí tienen muchos conflictos todavía, debates, tienen tabúes, etc. Tampoco pueden presumir mucho”, concluye. En todo caso, las personas con las que mantuvo contacto se muestran asombradas con la existencia de lugares en nuestro país como el Valle de los Caídos, algo imposible de concebir en aquel país.

Trabajos forzados en Bremen-Farge. / Bundesarchive Bild

Experiencia vital

“Todo esto lo he hecho porque es lo que encontré es suficientemente impactante para que te llame la atención y te pique la curiosidad”, señala Santi sobre el proceso llevado a cabo en los últimos años. Quizás, añade, tiene que ver también con su trabajo realizado en años anteriores en otras violaciones de DDHH. Y apunta un aspecto interesante: la huella de este tipo de sucesos. “Me he dado cuenta de que en la manera de ser de mi familia tiene mucha importancia esta historia de violencia. En los años de posguerra, toda el hambre, humillación, etc. Todas estas cosas tienen que ver con cuestiones de la personalidad en mi familia”.

Además, se muestra satisfecho por haber tenido la oportunidad de entrevistar a muchas familias. “Como en muchos pueblos, ha habido gente que ha estado viviendo toda su vida con la pena de que su verdad el resto de su entorno no la ha querido ver. Me motivaba mucho que hubiera personas que pudieran desahogarse. Para mí lo más importante fue que la gente pudiera contar cosas que no hubiera contado nunca”, destaca.

La semana pasada, el BOE publicó el listado de víctimas españolas en los campos nazis de Mauthausen y Gusen. “Este listado, ya existía”, recuerda Santi, haciéndose de las críticas realizadas por la ARMH. “El Ministerio de Cultura tiene un buscador donde puedes encontrarlos”. El nombre de Cayo Pelegay aparece en este último listado, ya que se han añadido víctimas registradas en otros campos alemanes. Pero es que, además, lo curioso, es que el nombre de Cayo ya salió publicado en un BOE francés en los año 90. “Esto nos da la medida de lo tarde que llegamos en hacer este reconocimiento oficial”, apunta.

Preguntado por su opinión personal sobre las políticas de memoria en España, Santi hace hincapié en que “no ha habido personas capaces de crear consensos”. “Probablemente sea muy difícil porque los partidos de derechas no tienen ninguna voluntad. Solo serán exitosas estas políticas si dependen de consensos. Si son medallitas que se quiere poner el PSOE para tirárselas a la cabeza al PP, no sirve”, afirma.

Destaca, no obstante, los pasos que se están dando como, pese a las críticas, la ley estatal aprobada en 2007 u otras más recientes a nivel autonómico. Pero tiene claro que “queda mucho por hacer”. Sobre todo, “cosas muy pequeñas y locales”. “Todo se atasca cuando vamos a los grandes temas: Valle de los caídos, calles franquistas o juicios a torturadores. No se está investigando la verdad, no se está reparando adecuadamente a las víctimas ni se va a juzgar a los responsables. Lo triste es que los estándares internacionales de DDHH te dicen que si no haces esas cosas no te aseguras que en tu sociedad no se vaya a repetir lo mismo”, concluye.

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Fotografía destacada: Imagen del reloj de Cayo recuperado 75 años después de su muerte en un campo nazi. / Santi Gimeno

Fuente:https://www.cuartopoder.es/derechos-sociales/2019/08/19/un-viaje-para-recuperar-el-reloj-de-cayo-fallecido-en-un-campo-nazi-hace-75-anos/

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Memoria del Preventorio de Guadarrama: “Era un campo de concentración para niñas en el franquismo”

El Preventorio Doctor Murillo de Guadarrama (Madrid) fue uno de los centros que la dictadura franquista puso en marcha como sanatorios antituberculosos.

Victoria Madrera Pareja, interna con 13 años, recuerda “una cárcel” donde las niñas sufrían múltiples vejaciones.

Los testimonios de las víctimas de los preventorios forman parte de la Querella Argentina y describen violencia sistemática y alimentación en mal estado.

eldiario.es / Juan Miguel Baquero / 13-08-2019

El Preventorio de Guadarrama “era un campo de concentración para niñas en el franquismo”, dice Victoria Madrera Pareja. Ella tenía 13 años cuando penó seis meses en el centro ubicado en la sierra de Madrid. Le dijeron que ahí estaría protegida contra enfermedades como la tuberculosis infantil. Pero muchas internas describen la estancia como “una cárcel” como “venganza” contra los derrotados en la guerra.

“Le dicen Guadarrama, pero esto es Guardamarrana, porque sois piaras”, escupía una monja a las niñas, según el relato de Victoria (76 años). La dictadura de Francisco Franco edificó una suerte de caridad adiestradora en diversos sanatorios y colegios desplegados por España. Con especial énfasis en el obligado ‘sumisa y devota’ femenino.

Las malsanas condiciones de estas “cárceles para niñas” hacían del día a día un discurso claustrofóbico, según denuncian las víctimas. La imputación forma parte de la única causa judicial abierta en el mundo contra los crímenes franquistas, la Querella Argentina. En los testimonios quedan reseñados las vejaciones y malos tratos que los curas y cuidadoras ejecutaban en unas instalaciones que dependían del Patronato Nacional Antituberculoso.

Victoria, como otras “compañeras”, no quiere que estas historias queden en el olvido. “A los desmanes allí ocurridos nunca se le puede aplicar el borrón y cuenta nueva, como ha sucedido, por eso quienes niegan esa verdad lo hacen para evitar esa realidad incómoda”, relata.

Victoria Madrera Pareja con trabajos realizados cuando era niña. | JUAN MIGUEL BAQUERO

“Seis meses de estupendas vacaciones”

“Me da asco cuando recuerdo lo que pasamos”, asegura. Pero es necesario combatir la desmemoria, asiente. Por eso quiere contarlo. Victoria Madrera recibe a este periódico en su piso de Sevilla, con la vista puesta en el recuerdo impuesto en el internado franquista de la sierra madrileña. Tiene “todo escrito”. Más de “100 páginas”.

Y arranca. “En marzo de 1956 fui seleccionada por la superiora de mi colegio” sevillano. El destino era el Preventorio Doctor Murillo de Guadarrama. “La causa, estar muy delgadita”, apunta. “Después de seis meses de estupendas vacaciones volvería rolliza y muy guapa”.

Pero eso era solo la publicidad de la dictadura de Franco. El escenario sería, asegura, muy diferente. “Fueron seis meses sin salir”. Victoria retiene el aliento. “Han pasado 63 años y me sigo emocionando”, respira. “Y lo peor es que se ha quedado sin justicia, que es lo que te rebela. Ni en la democracia se ha hecho nada… y esto con niñas, por dios”.

Aquella “cárcel infantil” supuso un impacto vital. Ante las niñas se alzaba “un caserón tétrico de piedra fría y oscura” como visión primeriza. De puertas adentro, Victoria atestigua escenas de violencia contra las menores, de vejaciones, de comida pobre e higiene escasa y de sometimiento y trabajo forzado.

Victoria –izquierda– con la “señorita Leo” en el Preventorio de Guadarrama. | J.M.B.

De comer, “legumbres con gorgojos”

Guadarrama dejó huella en Victoria desde su entrada en aquel mes de marzo del 56. “Todas tuvimos que cortarnos el pelo y con la cabeza cubierta de polvo blanco y una toalla nos mandaron a la cama, tuviéramos o no piojos”. Era la primera noche cuando, como todas, “el sueño fue interrumpido bruscamente por unas palmadas y luces encendidas”.

El “alboroto” de las cuidadoras despertaba a las niñas. El objetivo era “invitarnos a orinar, a toda prisa”. Una tal “señorita Julia”, matiza, contaba: “Vamos, vamos, una meadita rápida. Una, una y media, dos, dos y media, tres menos cuarto y tres. Fuera, fuera. A la cama”.

“Y era tan desalmada que la infeliz que mojara la cama” recibía un castigo colectivo: “recurrían a técnicas tan inhumanas como acercar una cerilla al culito y obligar a las demás a gritarle ‘meona, meona’, hasta el cansancio”, asegura. “Casi siempre se orinaban una o dos niñas y el sufrimiento lo tenían asegurado”, sumado a un aseo “raquítico” porque las duchaban “una vez a la semana, los sábados, y usaban estropajo y jabón verde”.

Luego, el primer desayuno consistió “en una especie de engrudo sin identificar, una rebanada de pan rancio con mantequilla y un vaso de leche en polvo con sus grumos y un intenso sabor amargo”. Un menú repetido durante medio año. Como los almuerzos o cenas: “Legumbres con gorgojos –plagas de insectos en alimentos vegetales– o una papilla nauseabunda”.

La comida “producía arcadas y vómitos” a muchas niñas. La respuesta de las cuidadoras era radical. “Lo más cruel que recuerdo es un día que salíamos del ‘comedero’ y vimos a una niña de cinco añitos que llamaba a su madre, “mamá”, con la garganta atorada con la incomestible comida que vomitaba y los gritos de “puerca, puerca, te lo vas a tragar y…”. Victoria se emociona.

Victoria Madrera Pareja. | JUAN MIGUEL BAQUERO

“Expertas en lavar cerebros infantiles”

“Te vas a tragar tus vómitos, cacho puerca”, les decían. “La impotencia de tener que dejar a esa inocente criatura bajo la zarpa de aquella depredadora de infancia me atormentó mucho tiempo”, dice Victoria subrayando el episodio de “la niña de cinco añitos”. Porque ella era “mayor, con 13 años, y lo recuerdo todo con más claridad”.

Tiene la memoria “fresca”, desde aquel primer día en Guadarrama. “Antes de desayunar nos llevaron al patio, donde nos enseñaron a cantar un Cara al sol desconocido, y un rezo del Rosario bajo la batuta de don Lauro, el capellán, persona desagradable, de sotana y capa vampiresca”, describe Victoria.

Los sanatorios infantiles del franquismo, igual que los colegios para niñas pobres, estaban diseñados para perpetuar la “venganza” contra los vencidos en la guerra civil. “Para anularnos solo necesitaban conocimientos fascistas, y hacerse expertas en lavar cerebros infantiles con jabones de sumisión patriótica y estropajos clericales”, define.

Victoria muestra bordados de su infancia. | JUAN MIGUEL BAQUERO

Era el perfil habitual. “Solo una ínfima minoría de cuidadoras no estaba de acuerdo con aquella educación del nacionalcatolicismo”. Como “una que se llamaba Leo”, recuerda con “mucho cariño”. Leo “nos leía Platero y yo“, de Juan Ramón Jiménez, que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1956. El mismo año que Victoria ingresaba en Guadarrama.

A las internas las clasificaban por colores, con una cinta en el pelo según la sala donde dormían. “La mía era rosa”, dice. En los “campos de concentración para niñas” había también “una zona para las ricas y otra para niñas pobres, algunas con el padre en la cárcel por ser republicano”.

Bordar “ajuares para ricas”

Una “ignominia” que no podían contar a sus familias “porque las cartas eran abiertas y censuradas con tachones o no llegaban nunca”. Sus padres, Manuela Pareja y Antonio Madrera, no conocieron la verdad hasta que Victoria regresó a su casa. Como la violencia. “A mí me pegaron dos veces. Poco”, matiza, para las vejaciones que veía a diario.

Victoria con el álbum de fotos de Guadarrama. | JUAN MIGUEL BAQUERO

Los padres de Victoria pensaban que la dictadura les hacía casi un favor. No conocían a “una tal señorita Lourdes que era de Vigo y disfrutaba ridiculizando mi acento andaluz”, recuerda: “Sevillana, fulera, no sabes ni pronunciar, y tu madre que clase de madre será que ni siquiera enseña a hablar a su hija como las personas”.

Manuela y Antonio no sabían, por ejemplo, que la buena maña de su hija para bordar sería usada como trabajo forzado. “Sí, me ponían a coser, eran ajuares para ricas, supongo, nunca nos dijeron para quienes estábamos cosiendo”, reconoce. Una pieza tras otra, “manteles, servilletas”. Y luego otras. “Nos ponían a las que sabíamos bordar”.

Victoria no olvida. “Ni perdono”. Porque la democracia española “nunca ha hecho justicia”, reivindica. “Y la gente tiene que saber todo lo que pasó”. Victoria, hoy, sigue conservando la “la aguja de hacer croché o ganchillo y el canutero donde guardaba las agujas”. Pone los objetos sobre una mesa de camilla con un tapete blanco elaborado con sus manos. Al lado coloca las “cinco fotos” que conserva de su estancia en el Preventorio de Guadarrama. “El resto que tenía las rompió mi madre”. Después de saber lo que ocurría en aquel “campo de concentración para niñas en el franquismo”.

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Fotografía destacada: Victoria –segunda por la derecha– en el Preventorio de Guadarrama. | J.M.B.

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/Memoria-Preventorio-Guadarrama-concentracion-franquismo_0_923208011.html

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Piden que el Gobierno desclasifique documentos que relacionan el franquismo y el nazismo

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica solicita la publicación del listado de nombres de deportados que sobrevivieron a los campos de concentración.

diario16.com / Eva Maldonado / 13-08-2019

Ante el conocimiento público, a través del Boletín Oficial del Estado, de un listado de republicanos españoles deportados y fallecidos en los campos nazis de concentración, y detectando la ausencia de cientos de nombres de personas fallecidas en ellos, que no forman parte de esos datos, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) considera la información incompleta y reclama al Gobierno que facilite más datos.

Así, la ARMH insta al Gobierno a utilizar la investigación de los historiadores Benito Bermejo y Sandra Checa, que es la más completa al respecto según afirman desde la asociación, ya que incluyó los libros enviados desde Francia en los años 50 y porque fueron investigadas las fuentes originales en Francia y Alemania. Se trata del “Libro Memorial” que lleva colgado en la web del Ministerio de Cultura desde que ocupó esa cartera Carmen Calvo en 2006.

Además, desde ARMH solicitan la publicación del listado de nombres de deportados que sobrevivieron y fueron liberados en los campos y que de igual modo sufrieron la intervención del gobierno franquista y las gestiones de Ramón Serrano Súñer ante sus aliados nazis para que fuera el ejército de Hitler quien llevara a cabo las deportaciones.

También instan al Gobierno a hacer públicos, de una vez por todas, los documentos relativos a las estrechas relaciones que mantuvo el Estado franquista con la Alemania nazi, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, relacionadas con asuntos militares, transporte de objetos y recursos económicos, piezas de arte, personas que entraron en España, así como los movimientos que se produjeron en España de miembros de las Fuerzas Armadas del III Reich.

Así mismo, ARMH entiende que la participación del Estado franquista en la deportación de esos casi 10.000 republicanos españoles merece un ejercicio de responsabilidad y son, por lo tanto, víctimas de la dictadura por lo cual deberían ser reparadas. En ese sentido se podrían utilizar para su reparación los lingotes de oro nazi que tienen estampada una esvástica y que se encuentran depositados en el Banco de España, ya que se sabe que no tienen nada que ver con el robo de oro a los judíos y por lo tanto sin un recurso disponible.

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Fuente:https://diario16.com/piden-que-el-gobierno-desclasifique-documentos-que-relacionan-el-franquismo-y-el-nazismo/

 

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Piden reconocer y reparar a los republicanos que acabaron en campos nazis

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) considera que los republicanos españoles deportados tras la guerra y que acabaron en campos de concentración nazis son “víctimas de la dictadura” que deberían ser reconocidas y reparadas por el Estado español.

lavanguardia.com / EFE / 12-08-2019

Así lo plantea la ARMH en una carta al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en la que propone que, para hacer efectivas dichas reparaciones, se utilicen “los lingotes de oro nazi que tienen estampada una esvástica y que se encuentran depositados en el Banco de España” y son “un recurso disponible”.

La carta, firmada por el presidente de la asociación, Emilio Silva, reconoce la publicación en el Boletín Oficial de Estado (BOE) de la lista de republicanos españoles deportados y fallecidos en los campos nazis de concentración, pero asegura haber detectado la ausencia de “cientos de nombres” de personas fallecidas.

También considera necesario publicar el listado de nombres de los deportados que sobrevivieron y fueron liberados en los campos y que “de igual modo sufrieron la intervención del Gobierno franquista y las gestiones de Ramón Serrano Suñer ante sus aliados nazis para que fuera el ejército de Hitler quien llevará a cabo las deportaciones”.

Por ello, Silva también insta al Gobierno hacer públicos los documentos relativos a “las estrechas relaciones que mantuvo el Estado franquista con la Alemania nazi”.

En especial aquellos relacionados con asuntos militares, transporte de objetos y recursos económicos, piezas de arte, personas que entraron en España, así como los movimientos que se produjeron en España de miembros de las fuerzas armadas nazis, detalla la carta.

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Fuente:https://www.lavanguardia.com/internacional/20190812/464004048640/piden-reconocer-y-reparar-a-los-republicanos-que-acabaron-en-campos-nazis.html?utm_term=botones_sociales&utm_source=whatsapp&utm_medium=social

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