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La exhumación de la fosa sobre la que se instaló una granja de cerdos sigue paralizada por orden judicial

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) espera desde julio a que el juzgado le permita retomar las labores de exhumación. La intervención en la fosa fue paralizada por orden judicial tras encontrar tres cuerpos y 19 proyectiles de bala.

publico.es / Alejandro Torrús / 21/01/2021

El pasado mes de julio la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) comenzó la búsqueda de varias fosas comunes en El Rellán, en el concejo de Grau, en asturiano, y Grado, en castellano. La memoria oral mantuvo vivo el relato de que allí se había dado sepultura a muchas de las víctimas de la represión franquista, prácticamente en el mismo lugar donde alrededor de los años 50 se había levantado una granja de cerdos. En su primer día de prospecciones, la ARMH encontró los restos de tres cuerpos y hasta 19 proyectiles de bala.

Fue entonces cuando acudió hasta la fosa la jueza del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Grado, acompañada de la Policía Judicial, y ordenó paralizar la exhumación y se hizo cargo de los restos, así como de las evidencias balísticas. Se trataba de un movimiento inusual y noticioso ya que, tal y como explica la ARMH, la mayoría de ocasiones los juzgados incumplen su deber y se niegan a llevar a cabo actuaciones con respecto a las fosas del franquismo.

Sin embargo, han transcurrido seis meses desde entonces y la exhumación sigue paralizada. La asociación memorialista contactó el pasado mes de diciembre con el Juzgado para conocer cómo se encontraba el procedimiento y recibió la siguiente respuesta de la juez titular: “Visto el contenido del escrito remitido por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica hágase saber por medio de la presente resolución que las diligencias se encuentran archivadas, por sobreseimiento provisional, hasta que se reciba el informe forense”.

Balas aparecidas en la fosa común de El Rellán.- ARMH.

Los retrasos y la parálisis que sufre la exhumación de esta fosa suponen un grave problema para los familiares, algunos nonagenarios, que ya llevan 80 años esperando para poder recuperar a los suyos de la fosa y que, ahora, cuando la solución parecía acercarse ven como el proceso vuelve a paralizarse. Por ello, la ARMH ha dirigido por registro un escrito al Ministerio de Justicia exigiéndole celeridad en este tipo de actuaciones que afectan a personas de muy avanzada edad, que llevan demasiados años esperando a dar con los restos de sus seres queridos.

Desde la Asociación denuncian que no sería el primer caso en el que un juzgado interrumpe la exhumación de una fosa común y tras el transcurso de unos meses decide que no va a llevar a cabo ningún tipo de actuación al respecto. “Entendemos que el Ministerio de Justicia debería crear un protocolo de actuación para este tipo de casos, algo que agilice las decisiones y tenga en cuenta por cuestiones humanitarias que si el juzgado puede permitirse el paso del tiempo hay mucho familiares que no”, explica Marco Antonio González, vicepresidente de la ARMH.

“Cuando encontramos restos humanos acudimos a denunciarlo al juzgado o al cuartel más cercano y lo hacemos con la idea de que se judicialice y se lleven a cabo actuaciones que garanticen los derechos de las familias, pero a veces nos encontramos con situaciones que añaden complicaciones y retrasos a algo que ya es suficientemente complicado y muy urgente”, sentencia González.

Un número de desconocidos de víctimas

La arqueóloga que dirigía la exhumación de la fosa, Arantza Margolles, explicó a Público que la existencia de esta fosa en Grau siempre ha sido conocida por los vecinos, aunque se desconocía la cantidad de personas que podía haber dentro.

“En Grau esta fosa siempre ha sido muy conocida y ha estado rodeada de leyendas. Se ha hablado de que puede haber hasta 300 personas aquí, pero eso es algo que nosotros, con la información que tenemos ahora, descartamos. No creemos que haya suficiente espacio para tantas personas. Un estudio de la Universidad de Oviedo para el Mapa de Fosas de Asturias señaló los nombres de 25 personas, pero en nuestras investigaciones previas hemos encontrado testimonios que dicen que creen que sus familiares están en esta fosa y que no aparecen en el listado de la Universidad. Entre unas y otras, alrededor de 50 familias creen que pueden tener a un familiar en esta fosa”, explicó a Público Arantza Margolles.

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Fotografía destacada: La Guardia Civil acudió a la fosa común de El Rellán acompañando a la jueza del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Grado.  Óscar Rodríguez (ARMH)

Fuente:https://www.publico.es/politica/exhumacion-fosa-instalo-granja-cerdos-sigue-paralizada-orden-judicial.html

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Josefa, la presa republicana que se libró de la pena de muerte fingiendo un embarazo

Los falangistas pasearon a su marido y ella, maestra socialista como él, fue condenada por un delito de rebelión militar. Gracias a su ingenio y a la ayuda de un médico, logró salvar su vida y relatar con crudeza la represión franquista.

publico.es / Henrique Mariño / 16/01/2021

Pasearon a su marido y a ella la condenaron a la pena capital, aunque Josefa García Segret se las ingenió para librarse de la muerte. Ambos eran maestros y socialistas, dianas y víctimas de la represión. El pacense Hipólito Gallego Camarero fue ejecutado tras una saca de la cárcel de Tui, el pueblo donde había nacido su mujer. Daba clases en la aldea de Forcadela (Tomiño) y era un destacado agrarista, pero el golpe de 1936 lo llevó a encabezar la resistencia armada en la comarca pontevedresa del Baixo Miño.

Pronto no le quedó otra escapatoria que echarse al monte, si bien al poco fue detenido y torturado, antesala de la ejecución por parte de los falangistas, quienes abandonaron su cuerpo en Mondariz. Aquel 4 de octubre Josefa estaba presa en Tui, encerrada desde agosto en una “pocilga maloliente” donde, a falta de colchón, dormía sobre hojas de maíz. Le esperaba el mismo destino, aunque su muerte fue anunciada por vía judicial: el 8 enero de 1937 un consejo de guerra la condena en Vigo por un delito de rebelión militar.

Sin embargo, quince días después ve conmutada la pena capital por la cadena perpetua gracias a una artimaña que nunca podría haberle salido más cara que la muerte: finge estar embarazada para evitar la ejecución o, en el peor de los casos, para prolongar su fecha de caducidad impresa en la sentencia. “Quien diagnosticó el embarazo fue el doctor Darío Álvarez Blázquez, jugándose la vida, no solo por la deliberada falsedad del diagnóstico sino por pertenecer a una familia perseguida”, escribe Xesús Alonso Montero en Cartas de republicanos galegos condenados a morte (1936-1948), publicado por Xerais.

De hecho, su padre, el médico Darío Álvarez Limeses, había sido fusilado por ser militante de Izquierda Republicana y hacerle frente a los rebeldes. También caería su primo político Alexandre Bóveda, motor del Partido Galeguista. No obstante, él no dudó en arriesgar su pellejo para proteger el de Josefa. “Acudí a la cárcel y la buena señora me dijo que no estaba embarazada al tiempo que me pedía que le salvase la vida, porque pronto triunfaría la causa republicana y saldría en libertad, con lo que yo no correría riesgo“, recordaba en Historias de la retaguardia nacionalista, publicado en la revista Historia y vida en 1975.

“No tuve fuerzas para desengañarla de sus ilusiones —los de fuera, como más informados, no teníamos el mismo optimismo que los de dentro— y menos para negarme a su desesperado ruego y emití un informe diciendo que existían ciertos signos de gravidez que tendrían que confirmarse en semanas sucesivas”, escribía el doctor, quien en realidad era el segundo especialista que le echaba un cabo a Josefa García Segret. Antes la había examinado un médico forense, pero la maestra le había confesado que el embarazo era simulado y, tras un equívoco informe que no pasó por el cedazo del juez militar, le pidió que recomendase a Álvarez Blázquez “como más experto en cuestiones tocológicas”.

Josefa inflaba su vientre con toallas mientras aguardaba la victoria del Ejército Republicano, que para ella “era cosa de días”, aunque el médico, temeroso de que el juez a quien rendía cuentas descubriese el engaño, le pidió que abortara lo antes posible. Una madrugada, el responsable de la prisión lo llamó para que la asistiera. “La hemorragia menstrual de la propia penada y la de su compañera de celda, cuidadosamente guardadas, ensangrentó un envoltorio que yo califiqué de feto inviable“.

Ella había visto conmutada la pena capital por la cadena perpetua y él, al fin, podía respirar tranquilo, pues el jefe de la cárcel mandó enterrar aquella caja de cartón sin comprobar qué había en su interior. Sin embargo, Josefa le advierte en junio de 1937 de que una compañera de celda podría delatarla. “Pudiera ser que el secreto que hasta ahora me salvó la vida fuese conocido de alguna persona que deseara ver correr mi sangre”, anuncia la maestra en la única misiva escrita por una mujer recopilada por Xesús Alonso Montero en Cartas de republicanos galegos condenados a morte (1936-1948).

El ensayista y filólogo subraya su optimismo y el convencimiento de que Franco no ganará la guerra civil, como se refleja en la correspondencia: “Por si caigo antes de que llegue el momento de la liberación, agradecida le envía la consideración más distinguida Josefa García Segret del Gallego. Tenga la bondad de quemar la presente”. No obstante, alberga el temor de que la reclusa se chive y ella sea condenada de nuevo a muerte, aunque le deja claro al médico que si es descubierta no lo comprometerá.

Álvarez Blázquez comentaba en su artículo que Josefa lo visitó cada año durante largo tiempo. Eso fue posible porque en 1944 le conmutaron la cadena perpetua —que se extinguía a los treinta años— por una pena de seis años y un día, que ya había cumplido con creces, por lo que le concedieron la libertad provisional el 21 de marzo. Entonces podía describir a la perfección las cárceles de Tui, Saturrarán y Palma de Mallorca. Sobre todo la guipuzcoana, donde sería ingresada por segunda vez como medida de castigo después de que le interceptasen a una compañera unos partes de guerra.

Josefa García Segret y su marido, Hipólito Gallego Camarero, represaliados por el franquismo.

Ella no tuvo nada que ver, como tampoco había hecho nada malo antes de ser condenada, pero fue igualmente represaliada. Le prohibieron escribir cartas, recibir visitas y la amenazaron con trasladarla a la prisión de Burgos, aunque finalmente recalaría de nuevo en Saturrarán, donde también fue recluida la ilustrada antifascista Urania Mella. Las penalidades, el acoso y las agresiones sexuales que allí sufrieron las presas a manos de las monjas, a quienes describe como “carceleras del dolor”, fueron reflejadas en el libro Abajo las dictaduras, que autoeditó en 1982.

“Sujetas a una disciplina férrea, tan férrea en Saturrarán, cuya superiora, sor María Aranzazu —conocida entre nosotras por la Pantera Blanca—, sólo satisfacía sus entrañas con castigos glaciales; la más ligera ondulación en la disciplina acarreaba un castigo, que podía llamarse ejemplar. Había que ceñirse, pues, a la disciplina si no se quería ir a parar a los sótanos, lugar de tortura e inundados por el río, siempre que la crueldad lo requería”, escribía Josefa en una obra que “también es una formación para los jóvenes que no conocen las guerras ni sus horrores”.

Dedicado “a mi esposo, a mi padre y a todos aquellos que han luchado por la libertad”, en una nota aclaratoria aconseja vivamente que “lean las narraciones verídicas para que las juzguen como el peor mal que cae sobre la humanidad, cuando alguien por ambición desata una guerra y con ella quizá… una conflagración mundial”. Y da entrada a unas páginas que ilustran con crudeza la represión franquista con un “Vivamos en paz y apartemos los mal entendidos”. Fallecida en 1986, una calle la recuerda hoy en Santiago de Compostela.

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Fotografía destacada: Josefa García Segret, maestra socialista represaliada por el franquismo.

Fuente:https://www.publico.es/politica/josefa-presa-republicana-pena-muerte-embarazo-franquismo.html?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=web

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Ochenta años del fusilamiento de Vicent Carceller, el editor satírico que retó a Queipo de Llano “con un barril de vino”

Ochenta años del fusilamiento de Vicent Carceller, el editor satírico que retó a Queipo de Llano “con un barril de vino”

publico.es / Joan Canela / 17/01/2021

“Lo primero que hizo la vanguardia falangista cuando entró en València fue ir a los estudios de Radio Valencia a buscar a Carceller y algunos de sus compañeros para fusilarlos”, explica el periodista Ricardo Macian, autor del documental Carceller, el hombre que murió dos veces, que tiene prevista la estrena en las próximas semanas. La anécdota –por llamarlo de algún modo- que relata Macian ejemplifica hasta qué punto el editor de La Traca llegó a convertirse en enemigo personal de Franco y Queipo de Llano, quienes, después de la victoria fascista, hicieron todo lo posible para extirpar cualquier recuerdo de la revista y sus principales responsables.

Hay que reconocer que la inquina era mutua y que los retratos de Franco –siempre afeminado– y Queipo de Llano –un alcohólico siempre borracho– que ilustraban en La Traca los dibujantes Bluff y Tramús eran totalmente destructivos. La inmensa tirada de la revista, que llegó a los 500.000 ejemplares semanales, la convirtió en objetivo primordial por parte de los franquistas. Queipo de Llano le dedicó a Carceller algunas de sus famosas arengas radiofónicas, a las que el editor respondió que “le esperaba en València con un barril de vino”. Con Franco “prácticamente llegarían a tener una relación epistolar” –a base de amenazas y editoriales de réplica– explica Macian.

La represión fascista sería especialmente terrible para Carceller y Bluff –pseudónimo con que firmaba Carlos Gómez–, que fueron detenidos y torturados para que revelaran la identidad de Tramús. Al editor le harían comerse un ejemplar de su revista. Pero el silencio que guardaron ambos salvaría la vida de Enric Pertegàs, uno de los ilustradores valencianos más avanzados de su tiempo, famoso por sus desnudos femeninos, y que viviría hasta el 1962.

‘La Traca’: humor salvaje y con intención

Con la victoria fascista de 1939 se ponía punto y final a la revista satírica que ha tenido más tirada en España. Para poner en contexto el medio millón de ejemplares que vendía en los años treinta, las revistas Mortadelo El Jueves –en los 80 y 90 respectivamente– fijaron sus récords en los 200.000.

Ilustración de Franco en ‘La Traca’. — Archivo

Fundada el 1884 en València, fue editada inicialmente en valenciano y pasó por diferentes épocas y cierres, muy a menudo por orden gubernativa, puesto que su humor salvaje e irreverente, especialmente ácido con la Iglesia, le comportó muchos problemas con la censura a lo largo de toda su existencia. El 1908 tomaba el timón de la editorial Vicent Miguel Carceller, periodista y escritor –autor de una docena de obras tanto en castellano como en valenciano– muy próximo a las ideas blasquistes. De hecho, el mismo Blasco Ibáñez colaboraría con La Traca, así como otros intelectuales y poetas de la época orden, como Carles Salvador o Maximilià Thous.

Pero el legado más importante de Carceller fue como editor. Propietario de la Editorial Carceller, impulsaría todo tipo de publicaciones especializadas en teatro –El Conte del Diumenche Nuestro Teatro-, eróticas –Bésame El Piropo-, falleras –El Fallero– o incluso taurinas, como El Clarín. Pero serían sus revistas satíricas –La Chala y la misma La Traca– las que lo harían famoso y le comportarían más problemas con la justicia. El primero ya el 1912, cuando acabaría encarcelado por publicar una caricatura de Alfonso XIII.

La Traca forma parte de un género periodístico muy común a Europa y en los EE.UU. desde finales del siglo XIX hasta muy entrado el XX –explica Macian– que a diferencia de los primeros diarios, ya no busca su público entre la gente acomodada, sino en la población más humilde. En todos los países, estas publicaciones tuvieron un gran éxito gracias a ser una prensa muy barata y defender los intereses de su público”. Su tono satírico no escondía una toma de posición política radical y explicada de forma sencilla y directa. En el caso de La Traca se plasmaría en un profundo republicanismo, anticlericalismo y valencianismo.

Con todo, Carceller, que era también un empresario sagaz, empezó a editar La Traca en castellano a partir del 1931 –cuando la pudo reabrir tras la dictadura de Primo de Rivera- para aprovechar su popularidad. Fue entonces cuando extendió su influencia a toda España, aprovechando para hacer campaña en favor de los estatutos de autonomía, el Frente Popular y en contra de los sublevados. Fue en esta época cuando su humor se haría todavía más crudo y político.

Una lenta reivindicación

La extrema represión que sufrió La Traca y su equipo prácticamente la hicieron desaparecer de la memoria colectiva valenciana. Solo los últimos años se han acometido algunas iniciativas para recuperar la memoria de la fructífera tradición de ilustración satírica valenciana que se encontraba entre las más avanzadas de su tiempo, hasta que la dictadura la suprimió de golpe. A la biografía de Carceller publicada por Antonio Laguna y una exposición organizada por la Universitat de València por el 75.º cumpleaños del cierre de La Traca, habrá que sumarle ahora un nuevo documental.

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Fotografía destacada: Retrato de Vicent Carceller.  ARCHIVO

Fuente:https://www.publico.es/sociedad/ochenta-anos-fusilamiento-vicent-carceller-editor-satirico-reto-queipo-llano-barril-vino.html

 

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El ocultamiento de los cadáveres de las mujeres asesinadas deja obsoleto el ‘mapa de fosas’

Ya se conoce la memoria científica definitiva de los trabajos de exhumación de las fosas comunes del franquismo ubicadas en el cementerio de Higuera de la Sierra. Y ha vuelto a pasar. Como ya sucedió con las Rosas de Guzmán, las 15 mujeres secuestradas y asesinadas por los golpistas en Puebla de Guzmán en septiembre de 1937, los restos de las 16 mujeres de Zufre tampoco han aparecido después de realizar hasta 19 sondeos en el cementerio viejo de Higuera de la Sierra, donde se marcaba su enterramiento.

diariodehuelva.es / Rafael Moreno / 11/01/2021

Han sido arduos los trabajos del equipo de arqueólogos y forenses encabezados por Elena Vera, Juan Manuel Guijo y Jesús Román pero infructuosos en la búsqueda de las mujeres. Una iniciativa que había surgido de familiares de las víctimas de la represión y del Grupo de Trabajo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía de la CGT-A.

A pesar de no hallarse la fosa o fosas donde fueron enterrados y ocultados los cuerpos de las 16 mujeres sí se han encontrado y documentado otros 20 cuerpos de represaliados, 19 hombres y una mujer, que presentaban daños perimortem por impacto de proyectiles, fracturas y signos de violencia varios así como la constatación de que las víctimas habían sido atadas con cables.

Detalle de cuerpos hallados en la fosa de Higuera.

Se trata en todos los casos de inhumaciones clandestinas en las que los verdugos y responsables de las muertes no dejaron constancia de la ubicación de las mismas o memoria individual de cada víctima enterrada, según consta en la memoria científica del trabajo que ha sido financiado por la Junta de Andalucía con el apoyo logístico del consistorio local.

Tras la presentación del informe registrado el pasado 28 de diciembre de 2020, Cecilio Gordillo, coordinador del Grupo de Trabajo Recuperando la Memoria y la Historia Social de Andalucía, ha asegurado que estos hechos “ponen en cuestión el mapa de fosas en Andalucía”.

Gordillo recuerda que de las cinco fosas más importantes de mujeres (fusiladas por el franquismo) investigadas sólo han aparecido dos, las de Guillena y Grazalema. Por ello, el coordinador del Grupo de Trabajo se pregunta “qué es lo que ha ocurrido en todo este tiempo para que ni siquiera con los datos de los consejos de guerra y las ejecuciones aparezcan los restos de las personas asesinadas”.

Está claro que en muchos casos la maquinaria represiva franquista documentó sus propios crímenes pero luego no dijo dónde estaban enterrados los cuerpos de esas víctimas.

Luego, en un macabro juego, muchos de esos cadáveres, en este caso de mujeres, fueron tapados, removidos, mezclados con zahorras y ocultados para siempre.

Los trabajos de exhumación comenzaron el 29 de julio de 2019 en el cementerio de San Sebastián de Higuera de la Sierra (Viejo)  y ahora la memoria plasma unos hechos represivos brutales.

Los militares y simpatizantes franquistas tomaron la población el 15 de agosto de 1936 y hasta primeros de noviembre fueron eliminadas 27 personas por aplicación del bando de guerra.

Ya en noviembre de 1937 son fusiladas, sin juicio previo, el día 4, 21 personas de Zufre, 16 mujeres y 5 hombres; el día 10 otro hombre de Higuera y el 23 un vecino de La Granada de Riotinto. Según consta en las investigaciones, en el cementerio de Higuera se llegó a enterrar a 50 personas sin juicio previo que fueron sepultadas en fosas comunes.

El equipo de trabajo, que ha contado con la investigación previa de Raquel Almodóvar, se ha documentado con las entrevistas a familiares y vecinos de Higuera de la Sierra para que “nos señalaran físicamente el lugar donde se podrían localizar las fosas en el interior del cementerio”.

Según apunta el informe, los lugares indicados fueron varios, pero se centraban en dos áreas, una en la zona alta del cementerio en el entorno de los primeros parterres y la segunda en la zona baja, bajo el escalón y a la derecha de la Capilla (teniendo la Capilla de espalda).

Se ha abierto una superficie de 147,50 m2 distribuida en 19 sondeos con cuatro ampliaciones en los sondeos 3, 7, 9 y 18. En la zona alta se han realizado once sondeos: sondeo 1, 2, 3, 7, 8, 9, 10, 15, 17, 18 y 19; los sondeos 4, 5, 6, 11, 12, 13 y 14 se han abierto en la zona baja en el lateral derecho de la Capilla; y el sondeo 16 en la zona intermedia en el parterre 5, detrás de la Cruz.

Una vez finalizado los trabajos toda el área excavada ha sido reparada, con el sellamiento de los sondeos compactando la tierra, con la repavimentación de las zonas de tránsito y con la restauración de la vegetación en las zonas ajardinadas intervenidas.

Ahora, explica la memoria de los trabajos realizados en el cementerio de Higuera, “los restos que se han confirmado de víctimas represaliadas han sido objeto de estudio forense y quedarán bajo la guarda y custodia del Ayuntamiento de Higuera de la Sierra, depositados en la sala habilitada a tal efecto. Los restos óseos no vinculados a la represión han sido enterrados de nuevo”.

Al finalizar la intervención e investigación de los restos recuperados se han guardado en cajas de plástico, debidamente sigladas. Cada caja acoge los restos de una víctima. Éstas han sido trasladadas a una sala cerrada en dependencias adecuadas del Ayuntamiento de Higuera de la Sierra, donde quedarán bajo custodia hasta que puedan ser identificados a través de análisis de ADN y devueltos a sus familiares.

Agujero de bala en el cráneo de una de las víctimas exhumadas en Higuera.

La entrega de esta memoria pone fin de momento a la búsqueda de los restos de las 16 mujeres de Zufre fusiladas en aquel aquelarre de terror de noviembre de 1937.

Pero tras esta constatación y lo ocurrido  antes en Puebla de Guzmán, donde la búsqueda de las Rosas de Guzmán también resultó infructuosa, resulta muy llamativo el interés de los verdugos por ocultar sus crímenes para que los cuerpos de las víctimas no sean hallados. Y eso a pesar de que los ayuntamientos han ido realizando obras en los cementerios, removiendo tierras, mezclando restos óseos con zahorras y contribuyendo, en algunos casos estudiados, a la destrucción de pruebas de crímenes de lesa humanidad.

Las 16 mujeres de Zufre tenían edades comprendidas entre los 30 y los 62 años cuando fueron fusiladas. Los restos de Teodora, Remedios, Modesta, Josefa, Elena, Bernabela, Dominica, Felipa, Amadora, Mariana, Antonia, Encarnación, Faustina, Carlota, Amadora y Alejandra  fusiladas el mismo noviembre del 37 siguen en paradero desconocido.

El Grupo de Trabajo Recuperando la Memoria Histórica y Social de Andalucía de CGT-A, impulsor de esta exhumación, se pregunta cómo es posible que sucedan estas cosas.

Su coordinador, Cecilio Gordillo, echa en falta la implicación de los ayuntamientos a la hora de aclarar este tipo de ‘desapariciones post mortem’. Si, en algunos casos, fueron enterradas en un lugar de su propiedad, el cementerio del pueblo, cómo es posible que luego no aparezcan ahí. ¿Ha fallado la custodia de esos restos que es obligación de los ayuntamientos? se pregunta.

Panel sobre la represión de las mujeres en Huelva (todoslosnombres.org)

En la provincia de Huelva van ya dos casos.

Se sabe que en muchos lugares fueron abiertas las tumbas y llevados los restos al Valle de los Caídos. En algunos pueblos se han hecho obras que han podido acabar con los restos mezclados con los escombros, en otros vaciados y removidos los terrenos para ampliaciones. Demasiadas intervenciones sin control y sin tener en cuenta a las víctimas que podían estar en esas zonas.

Los mismo sucedió en Puebla de Guzmán con sus Rosas de Guzmán, quince mujeres fusiladas siguiendo el mismo procedimiento asesino y el ritual represivo que en Zufre. Y tampoco aparecieron sus restos después de levantar literalmente el antiguo cementerio puebleño. Aunque allí sí había evidencias de que la tierra había sido removida y amplias zonas vaciadas.

María San Blas, Beatriz, Mercedes, Sampedro, Antonia, Dolores, María Rodrigo, María Peña, Catalina, María, Concha, Concepción, Dolores María Dolores y Josefa siguen en el recuerdo de Puebla de Guzmán y en la memoria del callejón de la Fuente Vieja. En la memoria, los trabajos del puebleño José Domínguez Álvarez, Pedro el Sastre, para salvaguardar la memoria de las víctimas, sus nombres y sus vidas arrebatadas. Eso sí lo consiguió ‘el Sastre’.

Más de 80 años después, estos crímenes siguen pesando en la memoria colectiva y siguen ocupando y preocupando a familiares, pueblos y administraciones.

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Fuente:https://www.diariodehuelva.es/2021/01/11/represion-fosas-franquismo-huelva/

 

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El ADN permite identificar genéticamente a Sebastián Blasco Aznar, exhumado en Andorra a finales de octubre

Fue asesinado por haber simpatizado y colaborado con organizaciones republicanas de izquierdas días después de que terminara la guerra. El ADN de sus restos, cruzado con el de su hija, Fabiola Blasco, de 85 años, ha permitido identificarlo y culminar una larga investigación de su familia.

arainfo.org / 07/01/2021

Los resultados del análisis del ADN han permitido identificar científicamente a Sebastián Blasco Aznar, exhumado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) a finales del pasado mes de octubre. Con la recuperación de sus restos culminó una complicada investigación que llevó a cabo su familia. Ahora, el ADN de sus restos, cruzado con el de su hija Fabiola, de 85 años, permite convertir su localización en un hecho científico.

Sebastián Blasco Aznar, había nacido en Andorra (Comarca Andorra- Sierra d’Arcos) el 20 de mayo de 1895. Allí trabajó como labrador, sastre y sereno. En la Causa General, que instruyó el franquismo para justificar su violencia contra miles de republicanos y republicanas en tiempos de “paz”, sólo se asegura que era cercano a las organizaciones locales de izquierda. En la versión oficial de su muerte, redactada por las autoridades franquistas, se afirma que se trató de un suicidio cuando iba a ser detenido por la Guardia Civil. Pero su viuda y sus hijas siempre han sabido que fue brutalmente asesinado por un grupo de vecinos a los que se sumaron dos guardias civiles.

Su nieta, May Borraz, estuvo presente desde el inicio de los trabajos de exhumación. Necesitó tres años de investigación para localizar el lugar, después de derribar miedos y silencios que tantos años después obstaculizaron su camino. Su familia padeció enormes secuelas por las consecuencias del asesinato: “Mi abuela repetía como un mantra que lo habían asesinado después de la guerra una pandilla de cobardes, pero mi madre, que sólo tenía dos años cuando ocurrió, lo vivió como con vergüenza. Creo que la primera generación, la de entonces, lo vivió con mucho miedo, la siguiente con vergüenza y la mía con rabia”, explicaba May junto a los trabajos de exhumación.

Las labores de exhumación se llevaron a cabo en la zona conocida como el ‘Corralico’, junto a la tapia del cementerio de Andorra, donde señalaban los testimonios. Tras ser asesinado su cadáver fue arrastrado hasta las inmediaciones del cementerio y fue enterrado fuera del recinto. La ARMH ha utilizado para la recuperación de los restos y para la identificación genética sus propios recursos. El colectivo, pionero en las exhumaciones científicas de fosas comunes de desaparecidos del franquismo, rechaza las subvenciones públicas y lo hace para denunciar que es el Estado el que debe atender directamente a las familias, cuidarlas y repararlas.

En el auto del juzgado de Alcanyiz, con fecha del 17 de abril de 1939, se dice que “al ser perseguido por las fuerzas encargadas de su captura, Sebastián Blasco Arnau (sic) por ser individuo que tomó parte durante la dominación roja en robos y otros hechos, y para no caer en poder de las mismas, se suicidó dándose un corte con una navaja en el lado izquierdo del cuello, que le produjo la muerte casi instantánea, todo ello según la opinión de los facultativos en el dictamen de la autopsia”. El propio juzgado parece no asumir el informe forense cuando se distancia de él no dando por hechas las causas de la muerte, sino asegurando que esas son “según la opinión de los facultativos”.

En el acta de defunción de Sebastián Blasco se dice: “En Andorra, provincia de Teruel a las 18:15 minutos del día 18 de abril de 1939, ante don Juan Miguel Miguel, Juez municipal interino y Don Macario Julián Ejarque, Secretario, se procede a escribir la función de D. Sebastián Blasco Aznar, hijo de José y Dolores, domiciliado en la Calle de la Fuente, núm. 102, piso toda, de profesión jornalero y de Estado casado con Manuela Bielsa Pradas, de 38 años de edad, natural y vecina de esta Villa, de cuyo matrimonio deja tres hijas menores llamadas: María, María Luisa y María Fabiola Blasco Bielsa, falleció en la partida ‘El Saso’ de este término municipal el día de ayer, sobre las seis y escasos minutos, a consecuencia de suicidio según resulta de informe de los facultativos y reconocimiento practicado, y su cadáver habrá de recibir sepultura en el cementerio de esta población”.

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Fotografía destacada: Imagen cedida por ARMH

Fuente:https://arainfo.org/el-adn-permite-identificar-geneticamente-a-sebastian-blasco-aznar-exhumado-en-andorra-a-finales-de-octubre/?fbclid=IwAR1lfO3zezNtzY0Tw6bqMkIEZkNpd-bKYfpkL_t4feeuE4r8KliusdTZKBo

 

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Diez años de exhumaciones y Memoria recogidos en más de 5.000 fotografías

El sociólogo y fotógrafo Óscar Rodríguez estrena una web que ofrece las miles de fotografías que durante el último decenio ha realizado en las decenas de exhumaciones en las que ha participado junto a la ARMH o la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Las fotografías están a libre disposición de los profesionales.

publico.es / Alejandro Torrús / 07/01/2021

La primera vez que Óscar Rodríguez, sociólogo jubilado, acudió a una exhumación fue en las fosas comunes ubicadas en el Monte de La Pedraja, en Burgos. Era el mes de agosto del año 2010. Allí, en una de las mayores fosas comunes exhumadas de la Guerra Civil, aparecieron 45 cerebros conservados dentro de los cráneos de las víctimas y un corazón. Rodríguez se había presentado a la exhumación como fotógrafo voluntario. Era su manera de aportar su granito de arena para evitar que las nuevas generaciones crecieran en el desconocimiento que él sufrió. “Fui un luchador antifranquista, pero jamás imaginé las dimensiones de la represión franquista y la cantidad de muertos que había en las cunetas”, señala Rodríguez.

Más de 10 años después de aquel momento, Rodríguez sigue acudiendo de manera voluntaria a las exhumaciones de Sociedad de Ciencias Aranzadi y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Realiza las fotografías que necesitan los técnicos forenses, las que pedimos los medios de comunicación y también las que él, desde su ya experto ojo, considera importantes. En total, en estos más de 10 años, ha realizado más de 5.000 fotografías en los trabajos de recuperación de alrededor de 200 cuerpos de víctimas de la represión franquista.

Exhumación de dos fosas comunes en Espinosa de los Monteros (Burgos).  Óscar Rodríguez

El monumental trabajo de Óscar Rodríguez y sus miles de fotografías están disponibles y accesibles desde hace pocos días en una web creada dentro del portal de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. La idea es que la puedan utilizar expertos, profesionales en antropología forense, medios de comunicación y toda persona interesada en difundir la necesidad de que España recupere los cuerpos de los miles de republicanos asesinados y enterrados en fosas comunes durante la Guerra Civil y los primeros años de la dictadura franquista.

“Hago este trabajo para tratar de evitar que los jóvenes de hoy crezcan con la misma ignorancia que creció mi generación sobre los  crímenes del franquismo”

“Jamás se me ha pasado por la cabeza cobrar por esta labor. Lo hago de manera voluntaria para tratar de evitar que los jóvenes de hoy crezcan con la misma ignorancia que creció mi generación sobre la dimensión de los crímenes del franquismo. Quiero que los jóvenes de hoy lo tengan más fácil de lo que lo tuvimos nosotros para enterarnos. El conocimiento es una vía para evitar la repetición de estos crímenes”, explica Rodríguez en conversación telefónica con Público.

A través de la web, el visitante puede conocer o volver a vivir más de 80 actos de exhumaciones y homenajes. Entre ellas, trabajos de recuperación tan icónicos como el de Timoteo Mendieta, primera exhumación que se realizó en España tras el exhorto de la Justicia de Argentina dentro del marco de la conocida como querella argentina, única causa en el mundo que investiga los crímenes de la dictadura.

Pero no sólo de exhumaciones vive la Memoria. El fotógrafo también ha inmortalizado en su cámara ceremonias de entrega de cuerpos ya identificados a familiares, homenajes a las víctimas e inhumaciones en las criptas que las familias tenían preparadas para sus muertos desaparecidos. Un ejemplo es el de la imagen que se muestra a continuación: el homenaje en Novallas (Zaragoza) de los republicanos asesinados, en 1936, en Urzante (Navarra).

Homenaje e inhumación en Novallas (Zaragoza) de republicanos que fueron asesinados en Urzante (Navarra).  Óscar Rodríguez

En definitiva, la web pone a disposición del visitante todo el trabajo, catalogado y ordenado, de una persona que llegó a la Memoria como un sociólogo jubilado con ganas de aportar y que con su trabajo y tesón ha creado un archivo fotográfico monumental para sostener el trabajo que se realiza en las exhumaciones y que, casi sin quererlo, se ha convertido en un pilar del movimiento por la recuperación de la memoria histórica.

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Fotografía destacada: Las gafas de Abundio Andaluz, fusilado por falangistas en agosto de 1936 en Calatañazor (Soria).  Óscar Rodríguez

Fuente:https://www.publico.es/politica/diez-anos-exhumaciones-memoria-recogidos-5000-fotografias.html?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=web&fbclid=IwAR28XgJDXLYONiy_9VwPoNZRpKDxfmizDj9L_ZJvbHH3seitppAZhulD4fc

Publicado por ARMH