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La fosa de las 10 mujeres de Uncastillo: dedales, peinetas y el honor de luchar contra el fascismo

Concluyen las labores de localización y exhumación de diez mujeres del municipio de Uncastillo, en la provincia de Zaragoza, asesinadas el 31 de agosto de 1936 en la localidad de Farasdués.

publico.es / Alejandro Torrús / 16/12/2020

“¿Sabes qué palabras me decía mi madre cuando bajábamos a la plaza del ordinario para estar a la fresca? Me decía: ‘Corazón sin trampa, perla dibujada, naricita de oro, perita confitada’. ¿Ves que palabras más cultas para una mujer de pueblo?”.

La persona que habla es Soledad Ezquerra Casalé. Tiene 88 años y lo que cuenta es el único recuerdo que tiene de su madre, Josefa Casalé Suñén. Soledad iba a cumplir cuatro años cuando los falangistas sacaron a su madre de casa, en plena noche, para llevarla a prisión. Sería fusilada al día siguiente, un 31 de agosto de 1936. Soledad no recuerda su cara. Tampoco existe ninguna fotografía o retrato. Lo único que tiene de su madre son estas palabras y una carta. La que escribió Josefa la noche antes de su fusilamiento, un 30 de agosto de 1936, desde la prisión de Ejea de los Caballeros despidiéndose de sus hijas.

Josefa Casalé Suñén pedía a su hija mayor, de apenas 11 años, que cuidara de los otros tres niños, que quedaban huérfanos de madre. Le rogaba que los llevara siempre bien limpios y que no se olvidara de rezar. También que tratara de enseñar a sus hermanos las cosas buenas que ella le había enseñado. Apenas unas horas después de escribir la misiva, Josefa Casalé sería fusilada en junto a otras nueve mujeres de su mismo pueblo, Uncastillo, de la provincia de Zaragoza.

Sin juicio y sin guerra. Pura represión. Serían ejecutadas en Farasdués, una localidad del municipio de Ejea de los Caballeros, y tiradas a una fosa del cementerio local. Junto a Josefa, fueron ejecutadas y lanzadas a la misma fosa Lorenza Arilla Pueyo, Narcisa Pilar Aznárez Lizalde, Inocencia Aznárez Tirapo, Julia Claveras Martínez, Isidora Gracia Arregui, Melania Lasilla Pueyo, Felisa Palacios Burguete, Andresa Viartola García y Leonor Villa Guinda.

Parte de los restos de los cuerpos encontrados en la fosa de las diez mujeres de Uncastillo en Farasdués. Asociación Charata para la Recuperación de la Memoria Histórica de Uncastillo

Tenían entre 32 y 61 años. La historiadora Cristina Sánchez, autora de Purificar y purgar. La Guerra Civil en las Cinco Villasexplica a Público que se trata de la primera saca que se produjo en la cárcel de Ejea de los Caballeros. En los días y meses posteriores se habrían producido otras tres sacas: una que significó la ejecución de 12 hombres; después, otra con siete hombres y una mujer; y, por último, una saca de diez hombres, todos ellos del pueblo de Asín.

Ahora, 84 años después de aquellas ejecuciones impunes, la fosa ha sido localizada y exhumada en unos trabajos que han sido promovidos por la Asociación Charata para la Recuperación de la Memoria Histórica de Uncastillo junto con el Colectivo de Historia y Arqueología Memorialista Aragonesa (CHAMA), que ha contado con la ayuda de otras asociaciones de la zona. También han colaborado económicamente las instituciones de la Diputación Provincial de Zaragoza y de la Comarca de las Cinco Villas.

“Antropológicamente, a la espera de los informes, los cuerpos encontrados son de mujeres. Además, son precisamente diez. Muchos de los cuerpos aparecen acompañados de horquillas, peinetas o dedales, pequeños objetos que llevaban en el momento en el que fueron detenidas y solo un día después fueron ejecutadas”, prosigue Cristina Sánchez.

El arqueólogo encargado de los trabajos, Francisco Javier Ruiz, explica en la publicación Uncastillo, Mujeres del 36  que las víctimas fueron elegidas por haber haber participado en la transformación social que supuso el período republicano o como “venganza” por no poder encontrar a otros hombres de la familia que participaban en organizaciones izquierdistas. El caso de Josefa es de los primeros. Josefa estaba marcada por su manera de pensar y de hacer.

Leonor Villa, Melania Lasilla y Julia Claveras, tres de las 10 mujeres exhumadas en Farasdués.  CHARATA

Era una mujer, según cuenta su hija, muy religiosa. Tenía su propio reclinatorio en la iglesia del pueblo, y también era abiertamente republicana. Había aprendido a leer y a escribir por su propia cuenta y cada noche impartía clases en su domicilio para aquellos que no habían podido ir a la escuela. “Y ya se sabe: la cultura lleva a la política”, añade Soledad. Además, tras la revolución de octubre de 1934, Josefa había estado vendiendo unas rosas rojas que preparaba con su cuñada para recaudar fondos para los presos.

Ahora, Soledad, junto con otras familias, aguarda noticias de las asociaciones encargadas de los trabajos en la fosa común. Ha donado su ADN para que pueda ser identificado el cuerpo exacto de su madre y explica que su voluntad es que las diez mujeres descansen juntas en el cementerio de Uncastillo. “Llevan más de 80 años juntas y las mataron por tener ideas similares. Me gustaría que siguieran juntas junto a un cartel que explicara por qué las mataron y quiénes son”, apunta Soledad.

Así, el cartel que desea Soledad tendría que explicar las razones por las que un grupo de falangistas en nombre de España, de Dios y de las autoridades franquistas hicieron fusilar a mujeres como Narcisa Aznárez, de apenas 32 años, madre de 3 hijas y cuyo único ‘delito’ era tener un hermano de la CNT que había huido al monte. O a Isidora Gracia, hornera, madre de tres criaturas y reconocida socialista. Sin olvidar a Melania Lasilla, asesinada por ser la hermana del alcalde republicano de Uncastillo, ni al resto de mujeres y hombres de Uncastillo que fueron ejecutados en el verano de 1936.

Fotocopia de la carta que escribió Josefa Casalé desde la prisión el día antes de su fusilamiento en agosto de 1936. — Cedida por la familia

De momento, a falta de una decisión definitiva, el deseo de Soledad está más cerca que nunca de cumplirse. Los trabajos de exhumación han terminado y ahora resta el trabajo en los laboratorios de identificación forense y los informes de los expertos. Después se verá cuál es la voluntad de todas las familias, asociaciones e instituciones para tomar una decisión final.

Soledad aguarda el momento a sus 88 años. “Estoy muy orgullosa de mi madre y de las cosas que me van contando de ella. También estoy orgullosa de sus ideas y de su lucha”, dice. Mientras tanto, recuerda las mañanas de su infancia en las que se escapó del colegio para no tener que sufrir la humillación de cantar el Cara al Sol. También relata el hambre y la miseria que sufrió en su infancia por culpa de la represión franquista. Una situación económica que comenzaría a mejorar cuando su hermana mayor, la receptora de la carta escrita por Josefa, contrajo matrimonio con un exmiembro de la División Azul que había regresado de Rusia.

“He pensado muchas veces en el dolor, en el sufrimiento y en el hambre que nos hicieron pasar porque mi madre tenía ideas republicanas. Y no lo puedo entender. Venimos a este mundo de paso y nos vamos a los dos días. No veo la necesidad de hacer sufrir a los demás tanta calamidad y tener tanto odio. Pero bueno. Lo que pasó, pasó. Eso no lo podemos cambiar, pero ahora hay que contarlo”, sentencia Soledad Ezquerra Casalé.

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Fotografía destacada: Un anillo aparecido en la exhumación de la fosa de las diez mujeres de Uncastillo.  Asociación Charata para la Recuperación de la Memoria Histórica de Uncastillo

Fuente:https://www.publico.es/politica/fosa-10-mujeres-uncastillo-dedales-peinetas-honor-luchar-fascismo.html

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Amnistía Internacional advierte de que el anteproyecto de Ley de Memoria no garantiza el acceso a la justicia para las víctimas del franquismo

Valora el anteproyecto como un importante avance en verdad, justicia y reparación, pero expresa su preocupación por “incumplimientos de estándares internacionales de derechos humanos”, como los obstáculos legales para la investigación judicial de los crímenes del franquismo o limitaciones al derecho de reparación o de acceso a la verdad, entre otros

eldiario.es / Olga Rodríguez / 15/12/2020

Hay aspectos muy positivos y grandes avances, pero quedan cuestiones en el tintero, algunas de ellas importantes. Esta es la valoración que Amnistía Internacional acaba de emitir sobre el anteproyecto de Ley de Memoria Democrática aprobado en septiembre en Consejo de Ministros y recién sometido a periodo de sugerencias antes de llegar al Parlamento.

“Valoramos positivamente el anteproyecto, creemos que constituye un importante avance en el reconocimiento de las violaciones de derechos humanos durante la Guerra Civil y el franquismo, pero también identificamos algunas debilidades. Hay margen de mejora, por eso presentamos este informe ahora, para que el texto que se presente en el Parlamento pueda estar lo más adaptado posible a los estándares internacionales”, indica a elDiario.es Daniel Canales, investigador de Amnistía Internacional España.

La organización defensora de los derechos humanos considera positivo que el anteproyecto atribuya responsabilidad y un rol activo al Estado en materia de búsqueda, exhumación e identificación de víctimas de desaparición forzada. También valora la creación de una Fiscalía especializada “desde la que deberían impulsarse procesos legales de búsqueda, identificación y localización de las víctimas”.

Celebra además la cobertura del Estatuto de la Víctima para quienes sufrieron violaciones de derechos humanos durante la Guerra Civil y el franquismo, “entre las que se incluye expresamente a los niños y las niñas sustraídos y adoptados sin autorización, y a sus familiares”. Y destaca otros aspectos del anteproyecto, como la nulidad de las sentencias injustas dictadas por los Consejos de Guerra o el Tribunal de Orden público, que se resignifique el Valle de los Caídos “para contribuir a la recuperación de la memoria con una función educativa y preventiva”, y que se incluya la memoria histórica en los contenidos curriculares de la ESO, Bachillerato y profesorado, entre otras medidas.

Sin embargo, hay varios aspectos que generan preocupación.

Concentración contra la impunidad del franquismo | Olmo Calvo

Derecho a la verdad, a medio camino

“Hay disposiciones que son positivas pero que se quedan a medio camino, en lo que tiene que ver con el derecho a la verdad, que el anteproyecto vincula con una finalidad de fomentar el conocimiento académico o científico, imprescindible sin duda, pero no con la promoción de verdad colectiva, ni con la necesidad de que ésta deba llevarse a cabo a través de investigaciones judiciales”, señala Canales.

En su informe Amnistía Internacional advierte de que “el Estado español no cumple así con las recomendaciones de Naciones Unidas, que le instaban a considerar la creación de un mecanismo independiente, que permita esclarecer las violaciones de derechos humanos cometidas en ese periodo y que podría adoptar la forma de comisión de la verdad”.

Por ello Amnistía recomienda “la creación de un órgano oficial temporal de carácter no judicial, con el mandato de investigar los abusos graves, según el derecho internacional, cometidos durante la Guerra Civil y el régimen franquista, para garantizar el reconocimiento de los hechos que antes se negaban”.

Obstáculos al acceso a la justicia

Otro de los aspectos esenciales que destaca Amnistía Internacional es el derecho a la justicia. Aunque el anteproyecto contempla la creación de una Fiscalía especializada, persisten “los obstáculos a la investigación de graves violaciones de derechos humanos cometidas en España en el pasado”. Amnistía Internacional advierte de que el anteproyecto no garantiza el acceso a la justicia para las víctimas del franquismo y solicita que ninguna amnistía pueda ser obstáculo para investigar las graves violaciones de los derechos humanos, en referencia a la Ley de Amnistía de 1977.

También muestra su preocupación por la sentencia del Tribunal Supremo de 2012, que ha impedido la investigación de estos hechos en España y la obstaculización de investigaciones iniciadas en otros países, como la querella en Argentina que investiga los crímenes del franquismo con base en el principio de jurisdicción universal.

“Sería deseable que, siguiendo las reiteradas recomendaciones de Naciones Unidas, la nueva ley establezca expresamente que ninguna amnistía pueda constituir un obstáculo para investigar graves violaciones de derechos humanos del pasado”, señala Daniel Canales.

La organización solicita que ninguna disposición de la Ley de Amnistía de 1977 pueda interpretarse como una norma de impunidad que obstaculice las investigaciones y el acceso a la justicia. También pide que se adopten “los principios elementales de investigación de crímenes de derecho internacional, como son: la imprescriptibilidad de los delitos, la no aplicación de indultos o amnistías, o la obligación de investigar con independencia de la muerte de los presuntos responsables”.

Exhumación de Genara Fernández García, maestra republicana fusilada en 1941, en León | ARMH

Exclusión de la indemnización

Otro de los aspectos del anteproyecto de la Ley de Memoria es el que contempla el derecho a la reparación, pero sin indemnización con “medidas de restitución, rehabilitación y satisfacción”. También niega cualquier tipo de responsabilidad patrimonial del Estado que afecta especialmente a las personas a las que se les incautó su patrimonio, o que realizaron trabajo forzado, así como a quienes sufrieron condenas injustas. Amnistía Internacional recuerda que la reparación comprende, entre otros elementos, la indemnización.

Por ello considera que la restitución como forma de reparación “debe procurar la devolución de bienes en la medida de lo posible o, en su defecto, la reparación integral, incluyendo indemnización”.

Ausencia de una oficina centralizada para las víctimas

También inquieta a Amnistía que se contemple el desarrollo de exhumaciones al margen de procesos judiciales, es decir, la extrajudicialización de las mismas. Por ello propone que la administración de justicia intervenga durante todo el proceso de búsqueda, localización, exhumación e identificación de restos de personas que pudieran ser víctimas de desaparición forzada.

Además, lamenta que no haya un mecanismo u oficina de carácter estatal accesible para todas las víctimas, que centralice la gestión de la búsqueda de personas desaparecidas, y propone su creación, “sin dejar ésta al albur de otras autoridades o niveles de la administración”.

Acceso a los archivos privados

La organización ve una falta de previsión sobre el acceso a los archivos privados, como los eclesiásticos, relevantes para el esclarecimiento de violaciones de derechos humanos, y propone que se garantice el acceso efectivo a la información y documentación sobre violaciones de derechos humanos del pasado que hay en los diferentes archivos y registros, tanto públicos como privados.

También pide que “se avance en la desclasificación de información y adecuar estos procesos a los estándares internacionales de derechos humanos, entre otros, el principio general de transparencia, el requisito de legalidad de toda limitación, y la interpretación restrictiva de dichas limitaciones; así como asegurar que se garantiza, y que no se limita, el acceso a información para investigar los abusos y violaciones de derechos humanos cometidas en España en el pasado”.

Falta de formación en memoria democrática

Amnistía ha observado ausencia de planes de formación en memoria democrática para la judicatura y fuerzas de seguridad del Estado. Ante ello considera que la formación en materia de derechos humanos y de materias relacionadas con la historia de la Guerra Civil y el franquismo debe extenderse al Poder Judicial, “y que se asegure que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, como funcionarios de la Administración General del Estado, reciben también este tipo de formación”.

Trabajos de exhumación de la fosa común de Pico Reja en el cementerio de San Fernando de Sevilla, una de las más grandes de España, con unos 1.103 cuerpos enterrados, entre ellos podría estar los de Blas Infante, padre de la Patria Andaluza. EFE/Julio Muñoz/Archivo

Restricciones a la libertad de expresión

Amnistía Internacional considera que disolver o prohibir una asociación que hace apología del odio o incita a la violencia y la discriminación “persiguiría un fin legítimo”. Pero añade que en el anteproyecto de Ley no queda “claramente definido lo que podrían considerarse actos contrarios a la memoria democrática, por reflejarse de manera vaga y excesivamente amplia”.

La organización recuerda que conforme al derecho internacional, a la hora de imponer restricciones, como sanciones administrativas a la difusión de ideas o expresiones, a la celebración de reuniones o a la libertad de asociación, las autoridades deben ponderar si tales medidas son necesarias y proporcionales para proteger un fin legítimo, o si pueden convertirse en un obstáculo indebido a la libre circulación de ideas e información.

“En todo caso, dichas medidas deben ser definidas con precisión, sin poner en riesgo el ejercicio de la libertad de expresión”, explica el investigador de Amnistía Internacional Daniel Canales.

Amnistía Internacional mantuvo interlocución con la Secretaría de Estado de Memoria Democrática para conocer en detalle el anteproyecto de Ley y tras ello, en el proceso de consultas, ha enviado sus aportaciones, confiando en que éstas sean tenidas en cuenta para que la Ley de Memoria Democrática definitiva esté lo más adaptada posible a los estándares internacionales de derechos humanos.

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Fotografía destacada: Exhumación por la ARMH de una fosa en El Espinar el pasado mes de septiembre | Olga Rodríguez

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/amnistia-internacional-advierte-anteproyecto-ley-memoria-no-garantiza-acceso-justicia-victimas-nquismo_1_6504836.html?fbclid=IwAR2EkTyP8wpVaEkdnECa0uVhfTlydXSL3vAm84Jh02yKLkLWH3eG7bttuSY

 

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Un centenar de firmas piden un memorial en el Parador de San Marcos de León, antiguo campo de concentración franquista

El manifiesto, encabezado por el premio Cervantes Antonio Gamoneda, cuenta con el apoyo de escritores como Almudena Grandes, Julio Llamazares o Manuel Rivas, músicos como Ismael Serrano o actores como Pilar Bardem o Juan Diego y pide “un memorial que conmemore a quienes allí padecieron la violación de los Derechos Humanos”

San Marcos, el parador reabierto que fue campo de concentración franquista

eldiario.es / 12/12/2020

El Parador de San Marcos de León, recién reabierto, fue entre 1936 y 1940 uno de los campos de concentración franquista “más letales y terribles”, donde se asesinó, torturó y ‘reeducó’ a miles de presos. Por eso más de un centenar de personas han firmado en las últimas veinticuatro horas un manifiesto, encabezado por el poeta leonés Antonio Gamoneda, Premio Cervantes, en el que instan a Paradores a instalar un memorial permanente como homenaje a las víctimas que allí sufrieron violaciones sistemáticas “de los más elementales Derechos Humanos”.

El texto, titulado Una puerta a la memoria: Parador Hostal San Marcos de León, está firmado por escritores como Almudena Grandes, Julio Llamazares o Manuel Rivas, por músicos como Santiago Auserón o Ismael Serrano, por historiadores como Secundino Serrano, autor de Las heridas de la memoria, Juan Carlos García Funes, de la Universidad Pública de Navarra, Ana Martínez Rus, de la Universidad Complutense, Javier Rodríguez González, profesor Titular de Historia Contemporánea en la Universidad de León, Francisco Carantoña Álvarez, catedrático en la misma universidad, Wenceslao Álvarez Oblanca, autor con Víctor del Reguero del libro La Guerra Civil en León, Antonio Castillo Gómez, catedrático de la Universidad de Alcalá, Ricardo Robledo, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona o Ángel Luis López Villaverde, de la Universidad de Castilla-La Mancha, entre otros.

También lo suscriben la presidenta de la Fundación José Saramago, Pilar del Río, Aurora Fernández Polanco, profesora titular de Historia del Arte en la Universidad Complutense, Ángel del Río, profesor de Antropología Social en la Universidad de Sevilla, actores, actrices y cineastas como Carlos Bardem, Almudena Carracedo, Sergio Peris-Mencheta, Nathalie Poza, Juan Diego, Pilar Bardem o Juan Diego Botto, así como decenas de ciudadanos de otros ámbitos profesionales, muchos de ellos procedentes de León.

En él señalan que es “un deber de responsabilidad civil recordar a las víctimas inocentes de la barbarie y los crímenes de lesa humanidad en aquellos espacios donde sucedieron hechos execrables y atentatorios contra la dignidad humana”. Por ello, prosiguen, “estimaríamos como un menosprecio a la memoria ética de la ciudadanía el intento de tratar como mero suceso episódico la utilización, tras el 18 de julio de 1936, del edificio que hoy es Hostal de San Marcos, instalando la tortura y el asesinato, mediasen o no las sacas del amanecer hacia otros lugares, de miles de demócratas españoles”.

“Creemos que tan significativos sucesos históricos no pueden continuar siendo invisibilizados. Con una voluntad que mantendríamos en términos más rigurosos, pedimos que se emplace de forma inmediata, en debida reparación a cuantas personas padecieron las trágicas consecuencias del autoritarismo, un memorial que conmemore, en permanente y público reconocimiento, a quienes allí padecieron la violación irreversible de los más elementales Derechos Humanos”, añaden.

Por último los firmantes advierten contra el negacionismo y el olvido: “Pensamos, en consecuencia, al sostener esta demanda, que la dignidad y la memoria de sus vidas ha de prevalecer, por encima de cualquier otra ocasional consideración, contra todas las formas de daño que supone el negacionismo y el olvido de la atrocidad franquista”.

Entre los firmantes hay decenas de ciudadanos leoneses, como el propio Gamoneda o el poeta Juan Carlos Mestre, los escritores Rogelio Blanco, Noemí Sabugal o Sol Gómez Arteaga, el fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Emilio Silva, los periodistas Jesús Maraña, Olga Rodríguez, Eloísa Otero, Carlos Fidalgo y Ana Gaitero, entre otros. También lo suscriben los periodistas Rosa María Artal, Javier Gallego ‘Crudo’, Carlos Hernández, autor del libro Los campos de concentración de Franco, Ana Pardo de Vera, Antonio Maestre o Fernando Berlín.

San Marcos reunió los elementos más perversos de los campos de concentración: enfermedades, falta de asistencia médica, torturas, humillaciones. Como en tantos otros lugares, sus archivos desaparecieron, por lo que no hay cifras exactas de presos y fusilados, pero diversos investigadores calculan que por allí pasaron al menos 15.000 personas. Entre 1.500 y 2.900 murieron por enfermedades o maltrato, fueron fusilados con sentencia o paseados, ese eufemismo empleado para referirse a los asesinatos extrajudiciales. Además, fue uno de los pocos campos de concentración que tuvo mujeres prisioneras.

Por todo ello la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) pedía la pasada semana a Paradores que coloque una placa visible en un lugar destacado del Parador de San Marcos, en homenaje a las víctimas de aquél lugar, cuyo pasado es desconocido aún para mucha gente. A la iniciativa de la ARMH se suma ahora la de este manifiesto ciudadano que seguirá recogiendo firmas en los próximos días.

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Fotografía destacada: Presos en el patio del campo de concentración de San Marcos de León.

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/puerta-memoria-centenar-firmas-piden-memorial-parador-san-marcos-antiguo-campo-concentracion-franquista_1_6500829.html?fbclid=IwAR3edGR7EWLRa1tcXBSQjrQ-Ma40jrHZmYaxWuJ4i4z1D_ZN2z9yUw5vSdw

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La ARMH a acusa a la Junta de querer usar los fondos de memoria histórica para beneficiar a los franquistas

La Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica acusa a Igea de ocultar las reparaciones del franquismo a los muertos afines a la dictadura y considera un “acto de negacionismo político” la petición del vicepresidente de la Junta para que la nueva ley defienda “a todas las víctimas” del conflicto.

ileon.com / Agencia ICAL / 11/12/2020

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) criticó hoy las declaraciones del vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, en las que invita a que la nueva Ley de la Memoria Democrática que ultima el Gobierno defienda “a todas las víctimas”.

El colectivo con sede en Ponferrada, que es crítico con el proyecto de ley de memoria histórica del Ejecutivo central, subrayó que las víctimas que el régimen consideró afines obtuvieron reparaciones en forma de puestos vitalicios en la función pública, licencias de gasolineras, estancos, pensiones especiales y otro tipo de beneficios económicos.

En ese sentido, el presidente de la ARMH, Emilio Silva, calificó de “acto de negacionismo político” las palabras del vicepresidente, al que acusó de “hacer electoralismo” con este asunto.

“Querer difundir la idea de que sólo se está reparando a las víctimas del franquismo es atentar contra la dignidad de miles de familias que fueron represaliadas por la dictadura, que vivieron cuarenta años vigiladas y castigadas y que tienen a sus seres queridos todavía desaparecidos”, afirmó Silva, que consideró que “Igea muestra una amplia ignorancia acerca del pasado de este país”.

Al respecto, invitó al vicepresidente a “exigir todas las medidas de reparación económica, política, simbólica, religiosa y cultural que llevó a cabo el franquismo solo para los suyos” y le pidió que “deje de dirigirse a la sociedad como si los adeptos al franquismo nunca hubieran sido reparados”.

En la misma línea, consideró que las declaraciones de Igea “demuestran por qué la Junta no quiso escuchar en las cortes a las víctimas del franquismo en el proceso de elaboración de la precaria legislación en materia de memoria que ha llevado a cabo”.

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Fotografía destacada: Los restos de uno de los ‘paseados’ de los llamados 13 de Priaranza, recuperados por la ARMH

Fuente:https://www.ileon.com/actualidad/114226/la-armh-a-acusa-a-la-junta-de-querer-usar-los-fondos-de-memoria-historica-para-beneficiar-a-los-franquistas?fbclid=IwAR3jaPuwUSpRfPjHCdV-rukakEBLmDkwkvAjOxWopWqRWpm9hPWWg583EmE

 

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La ARMH insta al Gobierno a perseguir judicialmente a la familia del dictador por expolio y apropiación ilegal

“Los descendientes del dictador han ocupado ilegalmente un pazo que era de propiedad pública, y eso debe tener una sanción tras la devolución del mismo”, sostiene el colectivo.

nuevatribuna.es / 09/12/2020

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) espera que el Gobierno sancione a la familia del dictador Francisco Franco “por los años de uso ilegal del Pazo de Meirás y por las evidencias del saqueo que han llevado a cabo al patrimonio español”.

El colectivo que ha solicitado permiso al Gobierno para llevar a cabo un homenaje a las víctimas del franquismo en los jardines del Pazo, considera que el intento de venta que la familia del dictador llevó a cabo la pasada semana de los bienes que son propiedad de Patrimonio del Estado, y que se encuentran expoliados en el Pazo, debería ser tratado como un delito y tener las consecuencias judiciales de quién intenta vender patrimonio público o de quién hace uso ilegal del mismo.

Consideran además que la Policía Judicial debería entrar en otras propiedades de la familia para comprobar vistas las evidencias del Pazo de Meirás “si el hecho de que se hayan comportado como una banda organizada para el expolio les ha llevado al apropiamiento ilegal de más patrimonio público, porque la impunidad de la que disfrutan después de haber hecho uso ilegal del pazo y de haber participado del expolio de todos esos bienes públicos no puede ser sostenida desde los poderes del Estado”, afirman.

A juicio del colectivo, “se trata de la misma impunidad con la que la Fundación Francisco Franco ostenta ilegalmente la propiedad de miles de documentos que son patrimonio del Estado” y que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica denunció ante la Fiscalía qué derivó el caso al Ministerio de Cultura que en más de 2 años no ha dado respuesta al requerimiento.

“Es intolerable un país que ha dejado morir sin la oportunidad de recuperar sus bienes expoliados a miles de personas represaliadas por el franquismo no persiga con todas sus herramientas a quienes han hecho uso del expolio y del saqueo que se inició a punta de pistola el 18 de julio de 1936”, explica Emilio Silva, presidente de la ARMH.

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Fotografía destacada: Pazo de Meirás.

Fuente:https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/piden-causa-judicial-franco-expolio-apropiacion-ilegal-pazo-meiras/20201209174438182163.html?fbclid=IwAR0ekKd0rgzFsO9sLwfJTVkngxkJnO1F4YkV6hycqqv4FLAtbG4d2tYG-VE

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San Marcos, el parador reabierto que fue campo de concentración franquista

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica pide que se coloque una placa para recordar que en ese lugar se asesinó, torturó y ‘reeducó’ a miles de personas, y espera “poder instalarla en presencia del superviviente Josep Sala, de 101 años”

eldiario.es / Olga Rodríguez / 07/12/2020

Son numerosos los testimonios de viudas e hijos que recuerdan cómo un día entre los años 1936 y 1939 fueron a las puertas del campo de concentración de San Marcos de León a llevar una muda a su marido o a su padre preso y obtuvieron esto como respuesta: “Anoche pasó por capilla” o “se lo llevaron anoche”. Se lo llevaron anoche significaba que los sacaban del campo de concentración para fusilarlos, a menudo sin juicio ni sentencia, por lo que eran enterrados en fosas comunes, pasando a engrosar el número de personas desaparecidas por el franquismo.

San Marcos fue, de los alrededor de 300 campos de concentración franquistas, uno de los más duros. Como en tantos otros lugares, sus archivos desaparecieron, por lo que no hay cifras exactas de presos y fusilados, pero diversos investigadores calculan que por allí pasaron al menos entre 15.000 y 20.000 personas. Hay quien eleva la cifra hasta los cien mil presos. Entre 1.500 y 2.900 murieron por enfermedades o maltrato, fueron fusilados con sentencia o paseados, ese eufemismo empleado para referirse a los asesinatos extrajudiciales.

“Está mal categorizar porque parece que es minimizar el sufrimiento e importancia de lo que pasaron en el resto de campos, pero es verdad que después de haber investigado mucho mi conclusión es que fue uno de los más letales y terribles, uno de los que más prisioneros reunió y donde mayor brutalidad se registró”, relata el periodista Carlos Hernández, autor del libro Los campos de concentración de Franco.

La ciudad de León cayó en manos de los franquistas casi desde el inicio del golpe, por lo que el campo de San Marcos recogió enseguida presos de diferentes frentes de batalla, jugando un papel fundamental para el franquismo. “San Marcos reúne todos los elementos más perversos, todo lo negativo: enfermedades, falta de asistencia médica, torturas, humillaciones. Y fue uno de los pocos que tuvo mujeres presas”, explica Hernández en conversación con elDiario.es. Las presas eran exhibidas como trofeos ante militares alemanes de la Legión Cóndor, con una base aérea en León. Así lo recordaba hace unos años Josefa Castro, que sintió la humillación de ser observada, junto a otras, “como pequeños triunfos desde fuera de las celdas” por los alemanes.

Presos en el patio del campo de concentración de San Marcos de León

La ARMH pide una placa permanente y mención en la web

A pesar de aquel horror no ha habido nunca en el parador de San Marcos una placa permanente en homenaje a todas aquellas personas que sufrieron represión y tortura bajo su techo. Ni a aquellos que fueron sacados de sus celdas para ser fusilados, como el propio alcalde la ciudad, Miguel Castaño, el capitán Juan Rodríguez Lozano (abuelo del expresidente Zapatero), el que fuera seleccionador de la Selección Española de Fútbol, Joaquín Heredia, la presidenta de las Juventudes Socialistas, Teresa Monge o el inspector de enseñanza y pedagogo Rafael Álvarez, entre tantos otros. Los restos de muchos siguen desaparecidos a día de hoy.

Por todo ello la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha pedido a Paradores que coloque una placa visible en el parador de San Marcos, en recuerdo de lo que fue aquél lugar, cuyo pasado es desconocido para demasiada gente. “Sería un bonito recuerdo para que nuestros hijos o nietos puedan decir ‘esta placa hace mención a mi abuelo’. Se pasaron muchas vicisitudes en aquél campo”, señala el superviviente Josep Sala en conversación con elDiario.es.

“Es importante que se recuerde la historia de las miles de personas que pasaron por sus instalaciones, detenidas ilegalmente por el franquismo, muchas de las cuales fueron torturadas o sacadas de allí para ser asesinadas”, indica la ARMH, que expresa la idea de invitar a Josep Sala al acto para descubrir dicha placa, si ésta se instalara finalmente. “Sería un gran acto de reconocimiento que al menos uno de los prisioneros que sufrieron en terribles condiciones la privación de su libertad pueda participar en el señalamiento de lo que fue”.

Presos en San Marcos, sala 10 Filmoteca de Castilla y León

De momento Paradores no tiene previsto colocar placa alguna en la puerta principal del parador de San Marcos informando de lo que fue. Según han indicado desde la cadena hotelera pública a elDiario.es, sí habrá una referencia dentro de lo que llaman “Parador Museo”, una especie de exposición permanente en la zona del museo con varios paneles que sirve de guía en los paradores para disfrutar de su obra artística y de su patrimonio.

En la página web del Parador de León, en la que se relata la historia del edificio, tampoco se hace mención por el momento al capítulo de su historia referido a su uso como campo de concentración franquista. Ante ello la ARMH ha solicitado que se cuente todo y “se deje de invisibilizar parte de la historia de ese lugar, ya que en estos momentos en la web de Paradores ni se menciona”.

“Esconder esa parte de su pasado es una forma de negacionismo y de falta de respeto democrático al sufrimiento de tantas personas que ante el golpe de Estado de julio del 36 decidieron ser fieles a los valores democráticos y pagaron un precio terrible por ese compromiso”, señalan desde la asociación, solicitando que la web no oculte ese periodo histórico de San Marcos.

Fragmento del libro de adoctrinamiento que se entregaba a los presos del campo de concentración franquista de San Marcos

El adoctrinamiento

Además de ser escenario de muerte, humillaciones y torturas, San Marcos tuvo vocación de centro de reeducación y adoctrinamiento a los prisioneros. Se sermoneaba a los reos con discursos franquistas, se les obligaba a participar en cánticos, misas, catequesis y a confesarse sin excusas. En los últimos meses de su funcionamiento se les entregaba un librito titulado Campo de concentración de San Marcos. Recuerdo de la Entronización del Sagrado Corazón de Jesús.

En su primera página se podía leer: “Para ti, prisionero de San Marcos, para ti es este recuerdo de la Entronización del Sagrado Corazón de Jesús en el Campo… ¿Estuviste con los Rojos? Aprovecha el tiempo que estés aquí concentrado para recibir oreos de Religión y oreos de la Patria”.

Y, posteriormente: “Al lado de los gritos oficiales de VIVA ESPAÑA y ARRIBA ESPAÑA has dicho espontáneamente también muchas veces VIVA CRISTO REY. (…) Guarda este librito en tu cartera, léelo de vez en cuando y ofrenda tu vida a Dios, a España y al Caudillo, puesto que al caer Prisionero (sic), comenzaste a ser algo de ESPAÑA y de FRANCO”.

Fragmento del libro de adoctrinamiento que se entregaba a los presos de San Marcos

En dicho librito se decía que los campos de concentración “no son solo un redil más o menos cómodo donde estáis encerrados. Aspiramos a que unos salgáis de ellos espiritual y patrióticamente cambiados, otros con estos sentimientos revividos y todos, viendo que nos hemos ocupado en enseñaros el bien y la verdad”.

De la familia mencionaban que “por defender este 2º valor hemos ido los españoles a la guerra contra los Rojos (sic). Ellos querían el matrimonio solo civil, el divorcio, y aún el “amor libre”. Nuestros soldados lucharon por la institución Familia Cristiana. Y nuestros soldados han vencido”.

En otro apartado, titulado Las Naciones, se decía que “ningún particular, pero menos ningún hombre de Estado consciente de su responsabilidad, puede dejar de temblar de horror al pensar lo que ha ocurrido con el marxismo en España…Tal vez mañana pueda repetirse en las otras naciones de Europa”.

Y sobre el Imperio señalaban que “la España que está formando amará a su Ejército hasta la emoción ardiente. Y donde el sentido imperialista no solo en agrandar el poder pacífico, sino en extender todas las posibilidades religiosas, morales y misioneras como dice el Caudillo”.

Fragmento del libro de adoctrinamiento

Las muertes y desapariciones

Lucinia Andrés Sandobal ingresó en San Marcos en 1937. Su padre le llevó a sus hijos, de siete, cinco y dos años respectivamente. “La pequeña se queda con usted”, le dijeron a Lucinia. “A los otros que los lleve su padre o los tira río abajo, que cerca está”, añadieron, según recuerda el mayor de los niños, cuyo relato es recogido en el libro San Marcos, el campo de concentración desconocido.

Un día unas monjas se llevaron al Hospicio a la niña pequeña, que se había quedado con su madre en San Marcos. Cuando Lucinia preguntó por ella poco después, “las religiosas aseguraron que había muerto. Lucinia nunca lo creyó. Mientras vivió tuvo el convencimiento de que a la pequeña la había llevado un alemán que andaba detrás de ella porque era una niña guapísima”. Cuando la mujer salió de la cárcel nunca encontró ni a su hija ni los papeles de defunción. Son varios los testimonios de supervivientes que hablan de bebés robados.

Pere Grañén escribió en sus memorias su experiencia como preso en San Marcos. En ellas cuenta que cuando llegó a ese campo de concentración percibió enseguida un “cambio” en comparación con otros en los que había estado. Describe salas abarrotadas de gente “con caras de muerte de un blanco tirando a ceniza”. En la suya calcula que habría unos doscientos presos, algunos desde hacía más de dos años, con aspecto de ser “verdaderas piltrafas humanas esperando a morirse”.

A la salida de San Marcos, paso de la virgen ARMH

Relata también cómo tras el último reparto de comida, en torno a las seis de la tarde, se oía un toque de corneta “tristísimo” que era seguido de un silencio “tétrico” al saber que se estaba anunciando el paso de la comitiva que “todos los días sin excepción” recorría distintas salas con los féretros de entre siete y diez presos que no pudieron soportar “el hambre, la miseria o la enfermedad”. También recuerda que en Semana Santa les obligaban a cantar los kiries del rosario, con la presencia de un guardia “que era también prisionero” y que llevaba un látigo para azotar “fuerte y rápidamente” a quien lo hiciera mal.

Algunos internos eran encerrados en zulos. En uno de ellos aún se podía apreciar hasta hace pocos años dibujos y nombres grabados en las paredes de piedra con algún objeto punzante, y huellas de balas. También en algunas zonas permanecían hasta hace poco los agujeros en la pared donde se enganchaban las cadenas de los grilletes.

En un testimonio recogido en el libro San Marcos, el campo de concentración desconocido, el exrecluso Rafael Pérez Fontano cuenta cómo el “comité de recepción” estaba integrado por guardias civiles y falangistas que se dedicaban a golpear a los detenidos sin tener en cuenta su edad, estado físico o sexo. “Que estabas calificado de izquierdas, ¡palos! Que habías pasado para la otra zona ¡estabas listo! Que eras viejo, ¡palos por rojo! Que eras demasiado joven ¡palos por colaborador! Que eras mujer, ¡palos por puta, zorra e incitadora!”.

La furgoneta que recogía los cadáveres pasaba por enfermería y se llevaba a los más graves; aunque estuvieran vivos los echaban al montón

Según la narración de Luis Félix Álvarez, poco después de las seis de la tarde los guardias acudían con una lista en la mano, nombraban a varios compañeros y decían siempre las mismas palabras: “Recojan sus cosas, van a ser trasladados”. A la mañana siguiente sus cadáveres aparecían “cosidos a balazos” por la espalda, tirados en una cuneta o una rastrojera, donde quedaban abandonados, “para aterrorizar a las gentes”.

Gabriel Montserrate Muñoz, superviviente de San Marcos, declaró en un testimonio recogido por Carlos Hernández en Los campos de concentración de Franco: “Cuando venía la furgoneta que recogía los cadáveres, pasaba por la enfermería y se llevaba a los más graves; aunque estuvieran vivos los echaban al montón”.

Muchos expresos recuerdan un calabozo, conocido como La Carbonera, como el más cruel de los espacios, en el que una noche murieron asfixiados 12 hombres debido a las altas concentraciones de dióxido de carbono y en el que llegaron a encerrar a más de 70 personas a la vez.

Juan Pedrosa, sastre, socialista, diputado provincial, pasó por San Marcos y fue fusilado en 1936. Los historiadores Wenceslao Álvarez Oblanca y Víctor del Reguero cuentan su historia en ‘Tres días de julio en León’

“El hedor, nauseabundo, sumado a la falta de oxígeno, resultaba insoportable en los momentos de convivencia con los cuerpos putrefactos de los que no habían podido resistir esas condiciones infrahumanas y habían muerto”, relatan Tania López y Silvia Gallo autoras de San Marcos, campo de concentración desconocido. “Ese ambiente deplorable provocó que al salir de aquella jaula mortífera a algunos de los presos se les levantaran trozos de piel o el vello del cuerpo”, añaden.

La aglomeración estaba presente en todas las instancias. Había improvisadas celdas de 50 metros cuadrados donde se apelotonaban 100 personas. Josefa Castro García, también presa allí, relató hace años que, “para no ahogarse se ponían en hilera por la orilla de la pared y se turnaban hasta poder respirar por el único ventanuco”.

La mayoría de quienes sufrieron el campo de San Marcos ya no están. Pero Josep Sala, de 101 años, puede contar aún su experiencia en ese lugar, al que llegó siendo muy joven: “Yo estaba en la sala número 15, no conocía a nadie. Allí yo aprendí a ver, oír y callar, a no destacar. Se pasaba mal. Vivías acongojado porque no eras nada, ni un número”, recuerda en conversación con elDiario.es.

Prisioneros en la sala capitular de San Marcos. Dibujo del prisionero Cástor González, cedido a Carlos Hernández para su libro ‘Los campos de concentración de Franco’ (cortesía de Cástor González Ovies)

Portada del libro de adoctrinamiento para los presos de San Marcos

“Había miedo a la muerte, piojos, miseria, el olor era hediondo, estuve con la misma ropa cuatro meses. No había espacio ni estando de pie. De noche, si te tumbabas de cara al norte, ya no podías darte la vuelta, te quedabas como sardina en lata hasta el día siguiente. “, prosigue Sala, con voz vigorosa, memoria viva y ganas de compartirla.

“Vi muchos muertos, los traían de otras salas, los llevaban al patio y allí un camión los recogía. Recuerdo a uno que tuvo como unos calambres y se quedó tieso. Y luego estaban los fusilados, cuando acababan de dar el correo llamaban a gente por su nombre: ‘¡Fulano!’. Salían y a veces no volvían más”, rememora. Cuando le pusieron en libertad acudió a una tasca leonesa con otro liberado. Pidieron huevos y callos. “Teníamos una pinta infame, de pena. Cuando fuimos a pagar, nos dijeron que ya estaba abonado. Un anónimo leonés nos había invitado”.

Sala, de carácter alegre, excelente narrador de historias, ha vuelto en tres ocasiones a San Marcos, ya siendo parador: “El conserje me dijo una vez: ‘Vienen muchos y lloran’. Yo debo ser de piedra picada porque me cuesta llorar. Pero aquello fue duro, muy duro. No se olvida. Desde que me jubilé me acuerdo todas las noches de la guerra. Me marcó mucho”.

Inauguración del parador de San Marcos hace unos días, con la ministra de Industria, Comercio y Turismo, tras unas prolongadas obras de remodelación. Paradores

En abril de 2014 el alemán Wilfried Stuckmann contrató dos noches en el parador de León y, estando allí, se enteró de que había sido campo de concentración franquista. Presentó entonces una protesta porque nadie le había informado de que iba a dormir en lo que había sido un lugar de represión y porque le escandalizó la desmemoria. De regreso a Alemania emprendió una campaña hasta que le devolvieron el dinero pagado por dos noches y, una vez lo obtuvo, lo donó a la ARMH para apoyar sus trabajos de búsqueda de personas desaparecidas por el franquismo.

En conversación con elDiario.es Stuckmann lamenta que aún no se haya colocado placa alguna en San Marcos y expresa su deseo de hacer una donación para contribuir a que la haya: “Todo el mundo que lo visite debería conocer su historia. Siempre estuve interesado en España, porque los nazis ayudaron y apoyaron a Franco, y me avergüenzo de ello. Si fuera posible me gustaría hacer una donación para lograr que haya una placa en el Parador”, relata.

Stuckmann fue profesor durante muchos años: “Mientras otros colegas permanecían en silencio, yo llevaba a mis alumnos a visitar campos de concentración como Sachsenhausen, cerca de Berlín, o Dachau, cerca de Munich. Es importante recordar siempre y nunca olvidar, porque si lo hacemos, los fascistas se levantarán una y otra vez”.

Son miles los descendientes de los presos y asesinados de San Marcos y miles las historias que presenciaron las paredes del ahora Parador de León. Muchas se perdieron para siempre en el silencio impuesto de la dictadura. Otras han ido recuperándose en las últimas dos décadas a través del trabajo de historiadores y familiares. Aún hoy hijos e hijas, nietas y bisnietos siguen preguntando a sus abuelos, indagando en archivos, revisando documentos, para rescatar la memoria sepultada.

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Fotografía destacada: Portada del libro de adoctrinamiento para los presos de San Marcos

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/san-marcos-parador-reabierto-campo-concentracion-franquista-mato-torturo-reeduco-miles_130_6486136.html?fbclid=IwAR3n4i5YhKatdX5hZ8dM9d_wTPsjDynvYzDdi26ru5JQPK4bfGFQDBWk_bo

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