Archivo de la etiqueta: Timoteo Mendieta

Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Timoteo Mendieta no aparece

Las pruebas de ADN realizadas por la Justicia de Argentina refutan que el padre de Ascensión sea uno de los 11 represaliados de la fosa número dos del cementerio de Guadalajara cuyos datos han sido analizados. La ARMH pedirá nuevos permisos para abrir la fosa número 1 del mismo camposanto.

publico.es / Alejandro Torrús / 29-12-2016

“Fui yo quien les abrió la puerta de nuestra casa cuando vinieron a por mi padre”. Así reaccionó Ascensión Mendieta, de 91 años de edad, a la noticia que hace apenas unos días le comunicó su hija: los restos de su padre, Timoteo, no están entre los 11 cuerpos de la fosa número 2 del cementerio de Guadalajara cuyo ADN ha sido analizado en Buenos Aires gracias a la Justicia de Argentina. Los restos de Timoteo Mendieta, asesinado en noviembre de 1939 por el régimen de Franco, siguen sin aparecer. La búsqueda, que ya dura casi 80 años, continúa.

“Ha sido una noticia dura. Muy dura. Pero vamos a seguir peleando. Hasta el final“, ha señalado Chon Vargas, hija de Ascensión Mendieta, a Público. “Esta es una pelea en la que estamos nosotros, pero también miles de hermanas, hijos, esposas de desaparecidos. Y no podemos abandonar. Tenemos que seguir”, ha proseguido Mendieta.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica tampoco tira la toalla y continuará la lucha para poder encontrar los restos de Timoteo Mendieta en el nuevo año. “Todos los documentos que teníamos a nuestra disposición señalaban que Mendieta estaba enterrado en la fosa número 2, pero el ADN dice que no es así. Ahora barajamos otras hipótesis. Ese mismo día fueron fusilados otras víctimas que fueron enterradas en tres fosas individuales y en la fosa número 1. Pensamos que pudo haber un baile de nombres y que Mendieta se encuentra en esa fosa”, explica a Público Marco Antonio González, vicepresidente de la ARMH, entidad que se encargó de la exhumación y de sufragar los gastos derivados de la misma.

La mala noticia que ha recibido Ascensión Mendieta, sin embargo, no empaña el significativo avance que ha supuesto la apertura de la fosa número 2 del cementerio de Guadalajara para las víctimas y para el movimiento memorialista. El revuelo mediático que acompañó a esta exhumación permitió que 15 familias que tienen a seres queridos en esas fosas comunes se sumaran a las peticiones de exhumación y, en el caso de los ADN coincidan, estas familias sí podrán recuperar a sus familiares.

“Lo único que puedo decir en este sentido es que seguiremos buscando hasta el final los restos de Timoteo Mendieta. No pararemos ni un segundo hasta conseguirlo. Tampoco hay que obviar que en este proceso muchas familias pueden encontrar a sus seres queridos y eso también es una muy buena noticia”, señala Ana Messuti, abogada de las víctimas del franquismo en la conocida como querella argentina en declaraciones a Público.

La exhumación de la fosa número 2 del patio 4 del cementerio de Guadalajara, donde se cree que hay cerca de mil represaliados republicanos, se realizó por orden de la Justicia de Argentina y fue ejecutada (y sufragada) por la ARMH. Los datos que la familia Mendieta había logrado reunir durante toda una vida de lucha apuntaban a que los restos de Timoteo se encontraban en aquela fosa número 2. Así lo detallaba, por ejemplo, el certificado de inhumación que expidieron las autoridades franquistas en noviembre de 1939 en el que se informaba a la viuda de Timoteo Mendieta, María Olivas, del lugar exacto donde había sido enterrado su marido.

“En contestación a su oficio fecha 15, en el que interesa conocer el lugar de inhumación del cadáver de Timoteo Mendieta Alcala, tengo el honor de comunicarle, que lo fue en el patio 4º, fosa nº 2, del Cementerio civil. Dios guarde a usted muchos años“, señala este documento fechado en 17 de noviembre de 1939.

Certificado de inhumación que expidieron las autoridades franquistas en noviembre de 1939

Además, un informe facilitado por el Ayuntamiento de Guadalajara también certificaba el lugar del enterramiento y facilitaba la relación de personas que fueron enterrados en la fosa común y la época en la que fueron inhumadas. Así, este informe señalaba que en la mencionada fosa había 22 personas, entre ellas Timoteo Mendieta, y que fueron enterradas entre el 16 de noviembre de 1939 y el 9 de septiembre de 1940. Los 11 primeros que cayeron a esa fosa, entre los que supuestamente estaba Timoteo Mendieta, fueron fusilados a mediados del mes de noviembre de 1939.

La ciencia, sin embargo, ha rechazado que Timoteo Mendieta sea uno de esos 11 fusilados que fueron enterrados aquel 15 de noviembre de 1939. La hipótesis ahora, como se ha mencionado anteriormente, es que los restos de Timoteo fueran uno de los últimos que se lanzaron a la fosa número 1 antes de que fuera cerrada. “Si antes pensábamos que fue uno de los primeros en ser lanzado a la fosa número 2, la hipótesis ahora es que puede ser uno de los últimos de la número 1”, explica Marco Antonio González. 

Las dificultades para encontrar a Timoteo Mendieta hacen aún más cruel y despiadado un proceso de búsqueda doloroso. “Si el Estado se hubiera encargado de las exhumaciones en su debido momento este tipo de situaciones no se darían. La dejadez del Estado está creando más dolor si cabe. A Ascensión Mendieta le robaron al padre en vida y ahora se lo están robando en la muerte”, denuncia Ana Messuti.

Ascensión Mendieta durante la exhumación de la fosa común donde, según la documentación de la época, descansan los restos de su padre Timoteo.- REUTERS

El caso de Ascensión Mendieta

El caso de Ascensión Mendieta ha sido uno de los más mediático entre las víctimas del franquismo de los últimos años. Esta mujer, de 91 años de edad, cumplió los 88 volando hacia Buenos Aires para poder contar a una jueza, por primera vez en su vida, el asesinato de su padre Timoteo cuando ella era apenas una niña. Tenía sólo 13 años. La barbarie dejaba una viuda y siete hijos huérfanos.

La apertura de una de las muchas fosas existentes en el cementerio de Guadalajara fue recibida con gran ilusión y esperanza por parte de Ascensión, que insistía en su deseo de ser enterrada con un hueso de padre. De hecho, esta mujer guarda urna en casa para que cuando fallezca metan dentro del tarro un hueso de su padre. “No sabes la de noches que me he acostado pensando en él. Eso se lleva por dentro… Tantos años sin poder llamar a tu padre... Ahora ya podré sacarle”, contaba Ascensión en una entrevista con este medio.

“No sabes la de noches que me he acostado pensando en él. Eso se lleva por dentro… Tantos años sin poder llamar a tu padre…”, decía Ascensión en una entrevista con este medio

La lucha por Ascensión ejemplifica a la perfección la de miles de personas en todo el Estado que intentan dar una sepultura digna a sus seres queridos fusilados o desaparecidos durante la Guerra Civil y los primeros años de dictadura franquista. Pero ningún “no” ni ningún portazo pudo frenar a esta mujer. Con casi 90 años decidió embarcarse en un viaje de miles de kilómetros y acudir a Argentina a declarar ante la juez María Servini en la única causa en el mundo que investiga los crímenes de la Guerra Civil y el franquismo. De momento no lo ha conseguido. Pero la lucha continúa y Ascensión Mendieta no se rinde.

Tasas por uso del cementerio público

Por otro lado, el Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara vota este viernes la propuesta de Ganemos Guadalajara de no cobrar a la ARMH por los trabajos de exhumación en el propio cementerio. El Ayuntamiento aplicó a la entidad la Ordenanza Fiscal Reguladora de la Tasa por Prestación de los Servicios del Cementerio Municipal obligando al pago de una tasa por cuerpo recuperado y por la futura inhumación. Es decir, el Estado no sólo no busca a las víctimas de la dictadura sino que, además, cobra a las asociaciones que cumplen con los exhortos judiciales de búsqueda de los desaparecidos.

En este sentido, la propuesta de Ganemos Guadalajara, a la que ha tenido acceso este diario, pide que tanto las exhumaciones como las posteriores inhumaciones de los restos de las víctimas de la represión franquista no tengan que pagar tasas. Asimismo, la moción recoge que en el caso de haber algún impedimento de “índole legal”, el Consistorio debe comprometerse a “habilitar una subvención para aliviar de este gasto” a las víctimas.

Ascensión Mendieta ante la fosa donde se creía que estaba su padre, Timoteo Mendieta.- REUTERS

___

Fotografía destacada: Ascensión Mendieta durante la exhumación de la fosa en la que se creía que estaba su padre.- REUTERS

Fuente:http://www.publico.es/politica/mendieta-franquismo-victimas-armh.html

 

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Los amores de Timoteo Mendieta

Ascensión Mendieta Ibarra, mi madre, ha cumplido noventa y un años. Hace setenta y siete años que fusilaron a su padre y pese al tiempo transcurrido desde entonces, la voluntad para recuperar sus restos permanece inalterable.

Chon Vargas Mendieta – Abogada. Hija de Ascensión Mendieta y nieta de Timoteo Mendieta, fusilado por las fuerzas franquistas en 1939

eldiario.es / Chon Vargas Mendieta / 28-12-2016

Timoteo Mendieta fue uno de los 150.000 condenados a la pena de muerte por “auxilio a la rebelión”, según consta en la sentencia del proceso sumarísimo al que fue sometido por los vencedores, desleales al régimen de la República Española. Timoteo fue fusilado el día 15 de noviembre de 1939, dejó viuda y siete hijos.

Avisada de su inminente fusilamiento, su esposa María Ibarra se dirige a la cárcel de Guadalajara; cuando llega, Timoteo ya había sido ejecutado y su cuerpo volcado en una fosa común. No logró despedirse de él. A María le fue devuelta una lata donde se encontraban las fotografías de los siete hijos del matrimonio.

No se conformaron con inhumarle en una fosa común, no. Para engrandecer la ignominia levantaron un muro que impidió el acceso a las fosas durante cuarenta años, negando así el derecho de los familiares de las víctimas a venerar a sus seres queridos.

El día 20 de noviembre de 1975 muere el dictador Francisco Franco; habían transcurrido treinta y seis años desde el asesinato de Timoteo.

Fruto del proceso en el que se acordaba denegar el derecho a la justicia a las miles de víctimas de la dictadura franquista, unos cuantos personajes, exentos de legitimidad para la toma de decisiones en nombre de los ciudadanos de nuestro país, deciden y aprueban levantar otro muro, este de colosales dimensiones. Un gran muro, un muro que tuvo como objetivo primordial amparar los crímenes de la dictadura franquista bajo el paraguas de la impunidad. El muro fue inaugurado el día 15 de Octubre de 1977.  Lo llamaron Ley de Amnistía, una Ley de Punto Final. ¡Qué poderoso, qué atrevido es el miedo!

Dicen, que dicen las leyes internacionales que los delitos de genocidio y/o lesa humanidad son imprescriptibles y que tales delitos permanecen y se perpetúan en el tiempo. Dicen, que dicen las leyes, que no sólo existen formas en las que el crimen de genocidio es atribuible al Estado; dicen, igualmente, que hay leyes que dicen que existe responsabilidad penal individual, y de Organizaciones y Estados que permiten estos crímenes, violando el derecho internacional. ¡Eso dicen, que dicen las leyes!

No es hasta el año 1979 cuando en el cementerio de Guadalajara se procede a derribar el muro que ocultaba y silenciaba la tragedia acontecida en los años de represión que siguieron al final de la contienda. Conocedoras del acontecimiento, María Ibarra y varias de sus hijas se desplazan hasta Guadalajara reclamando la exhumación del cuerpo de su esposo y padre para darle digna sepultura. Pese a haber transcurrido cuarenta años, la ley no tutela su derecho y con empeño y tesón sólo consiguen colocar una lápida que recuerda, según la información recabada, que los restos de Timoteo Mendieta se habían inhumado en la fosa nº 2 del patio cuatro del cementerio civil de Guadalajara. Junto a junto él, se encontrarían los restos de veinte hombres y una mujer, también fusilados.

En el mes de noviembre de 2013, el día 29, Ascensión Mendieta Ibarra, mi madre, cumplió ochenta y ocho años en un avión que la llevó a declarar en la querella que en 2010 varias víctimas habían interpuesto contra los crímenes del franquismo, admitida a trámite en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Fruto de la incansable lucha de numerosas víctimas como Ascensión y la ayuda desinteresada de ciudadanos y profesionales, juntos todos ellos, el día 19 de enero de 2016 se procede a la exhumación de los restos de la fosa número 2 del patio cuatro del cementerio de Guadalajara. Hoy sabemos que los restos de Timoteo no están en esa fosa. Hace sólo unos días que conté a mi madre toda la verdad: “Mamá”, le dije,”tu padre no está en esa fosa exhumada” y la conminé a fortalecer su voluntad para sobrevivir a la localización de los restos de su padre. Mi madre, tras reflexionar unos minutos me dijo: “Fui yo quien les abrió la puerta de nuestra casa cuando vinieron a por mi padre”.

Hace cinco años que el gobierno de turno decide que había que construir un muro nuevo y lo hace dejando sin dotación presupuestaria la partida destinada por Ley a la exhumación de las miles de fosas que, todavía hoy, existen en nuestro país.

El pasado día 29 de noviembre de 2016, Ascensión Mendieta Ibarra, mi madre, ha cumplido noventa y un años; hace setenta y siete años que fusilaron a su padre y pese al tiempo transcurrido desde entonces, la voluntad para recuperar sus restos permanece inalterable. Parece como si la apisonadora que viene vulnerando desde hace décadas los Derechos Fundamentales de nuestras víctimas no pasara por ella.

¡Timoteo Mendieta amó mucho, mucho, mucho, mucho! Amó a su esposa María, a sus siete hijos, a su familia; amó a los ciudadanos del mundo; amó y trabajó por la justicia, por la igualdad, por la fidelidad a la República y, justo por esto, le quitaron la vida. Timoteo Mendieta era un hombre bueno; su hija, Ascensión Mendieta, mi madre, es una buena mujer y merece descansar en paz aunque sólo sea, como ella pide, “con un hueso de mi padre”.

A TODAS LAS VÍCTIMAS.

___

Fotografía destacada: Ascensión Mendieta ante la fosa número 2 del patio cuatro del cementerio de Guadalajara ARMH

Fuente:http://www.eldiario.es/tribunaabierta/amores-Timoteo-Mendieta_6_595700445.html

 

 

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Solo “unos días” para que Timoteo Mendieta salga del olvido franquista

La familia reconoce que la espera “se está haciendo muy larga” para la hija del sindicalista fusilado en la Guerra Civil. Su caso es el primero de una exhumación bajo tutela internacional.

La abogada de la ‘querella argentina’, Ana Messuti, apunta que puede suponer un “precedente” y “crear un contexto general” para los crímenes cometidos en la época.

Ahora se plantea la duda sobre el destino de los otros 21 cuerpos exhumados junto al de Timoteo Mendieta en el cementerio de Guadalajara.

eldiario.es / Carmen Bachiller / 21-05-2016

“Es cuestión de días”, dice Ana Messuti, abogada de la llamada ‘querella argentina’ que la familia  de Timoteo Mendieta, fusilado por fuerzas franquistas en el año 1939 y enterrado en una fosa común en el cementerio de Guadalajara sepa si los restos encontrados tras la exhumación del lugar (donde se hallaron 22 cuerpos) corresponden a este sindicalista de UGT que murió a los 41 años dejando atrás a mujer y siete hijos.

El ‘Equipo Argentina’ de Anatomía Forense (EAAF) se encuentra comparando los restos de ADN facilitados por la familia Mendieta que serán comparados con los de cuatro de los cuerpos de la fosa de cara a su identificación. El resultado se comunicará a la familia en cuanto haya noticias.

Una de las hijas de Timoteo Mendieta, Ascensión, presentó una demanda para recuperar los restos de su padre. Lo hizo con la ayuda de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) que en el año 2010 presentó una querella en Argentina contra los crímenes franquistas durante la Guerra Civil Española. Ascensión Mendieta declaró en la causa que  se convirtió en la primera por la que una exhumación se realizaba bajo tutela internacional.

El pasado 19 de enero se iniciaban las labores de exhumación de una fosa común en el Cementerio de Guadalajara. Un juzgado de esta ciudad autorizaba a abrir la fosa tras el   exhorto de la jueza argentina María Servini de Cubría que lleva a cabo una investigación penal “acerca de las violaciones de derechos humanos de la dictadura franquista”.

El tiempo apremia para los Mendieta

La abogada de la familia, Ana Messuti, está “muy pendiente” del caso. El tiempo apremia. Ascensión Mendieta tiene ya 90 años y a su familia no le resulta fácil frenar las ansias de una luchadora mujer que espera noticias cuanto antes.

Francisco Vargas Mendieta, nieto de Timoteo Mendieta explica que la espera “se está haciendo muy larga, sobre todo a mi madre, aunque yo esperaba un proceso largo”. La familia intenta calmar los ánimos de Ascensión quien siempre ha mantenido la convicción de que su padre se encontraba en la fosa de Guadalajara. “Le decimos que esto va lento” pero confían en se “priorice” su caso dada la avanzada edad de la demandante.

Familia de Timoteo Mendieta ARMH

Ana Messuti dice que el caso de Ascensión Mendieta no es el único. “Tenemos personas de mucha edad que quieren declarar ante el juez. Eso para ellos ya tiene mucho valor”. Hay que recordar que pese a su avanzada edad -tenía entonces 88 años- Ascensión Mendieta viajó horas en un avión para declarar en Argentina.

Las consecuencias legales del caso

El de esta familia con orígenes en Sacedón (Guadalajara) será un “precedente muy importante”, dice Messuti,  porque el proceso se ha realizado a través de un juzgado penal. “Se trató de un asesinato, de un fusilamiento ilegal. Fue una desaparición forzada”.

De hecho, ha sido la primera vez que una exhumación se realiza por orden judicial y ha supuesto que la jueza Servini haya  remitido a España 30 nuevas comisiones rogatorias de las que dos son exhumaciones.

Para esta abogada lo interesante del caso es que “Ascensión Mendieta no solo tendrá los restos sino una resolución judicial que le diga que su padre fue asesinado”. Un caso individual que, sin embargo, sirve para crear “un contexto general” para todos los crímenes cometidos durante el franquismo, asegura Messuti. “Eso se enmarca en el ámbito de los crímenes contra la humanidad y sirve para que los casos no prescriban”.

Ana Messuti reconoce, sin embargo, que acudir a los tribunales no es fácil. “Cuesta mucho presentar una querella por vía penal, ninguno más de los afectados de Guadalajara lo ha hecho”, explica la abogada porque  “lo que quieren las familias son los restos de sus seres queridos y olvidar. Yo lo comprendo”. Sin embargo resalta la necesidad de que las víctimas “sean escuchadas”.

“Solo había que ver cómo estaban los restos durante la exhumación en Guadalajara, mezclados con tierra, como si fueran esqueletos de animales durante una sequía. Es terrible. Se trata de no dejarlo como quiso el verdugo” porque, añade, se trata de “evitar la impunidad” y eso no se consigue sin darle una respuesta a la víctima.

¿Qué hacer con los otros restos de la fosa de Guadalajara?

El problema ahora es saber qué pasará con los restos de los otros 21 cuerpos encontrados en la fosa común de Guadalajara. Ana Messuti explica que algunas familias ya han dejado muestras de ADN para encontrar a sus seres queridos.

“Hablamos de un móvil no jurídico sino emotivo que es el de tratar de devolver los cuerpos a las familias”. En este sentido, confía en que la ARMH pueda llevar a cabo los pasos necesarios “sin que nos pongan obstáculos desde el Ayuntamiento de Guadalajara”. Se trata de ir identificando los restos humanos sin nuevos trámites judiciales. “Sería una locura. Están todos exhumados. Y ahora inhumarlos para luego volver a sacarlos…No tiene sentido”, sostiene la abogada.

Toca esperar también que las familias reclamen los cuerpos. En caso contrario, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, como hizo en otras ocasiones, se ocuparía de darles una sepultura digna.

___

Fotografía destacada: Ascención Mendieta, su hija y su nieta en una manifestación

Fuente:http://www.eldiario.es/clm/Apenas-Timoteo-Mendieta-olvido-franquista_0_517948935.html

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

La apertura de una fosa de la Guerra Civil desentierra la memoria que duele a la derecha

Una fosa común del cementerio de Guadalajara ha sido la primera en ser excavada por orden de una juez de Argentina en el marco de la causa judicial que investiga los crímenes de la dictadura franquista.

publico.es / Sonya Dowsett (REUTERS) / 08-02-2016

Una mujer española de 90 años de edad, Ascensión Mendieta, envuelta en un abrigo de piel y una bufanda de lana, se mantuvo de pie delante de una profunda tumba abierta y murmuró “mi padre” al ver un esqueleto desenterrado en el fondo de la fosa. Timoteo, el padre sindicalista de Ascensión Mendieta, recibió un disparo en 1939 en los meses posteriores a la Guerra Civil española y fue enterrado en una fosa común en una de las esquinas del cementerio de la ciudad de Guadalajara.

La fosa común fue la primera en ser excavada por orden de una juez argentina en una demanda presentada en busca de justicia por los crímenes cometidos durante la Guerra Civil 1936-1939 y de la dictadura del general Franco. La demanda presentada por Mendieta para dar a su padre un entierro apropiado podría desencadenar una serie de exhumaciones similares.

El caso ilustra las dificultades que tiene España para afrontar un pasado que está desapareciendo de la memoria viva, pero que sigue dejando sus marcas en la actualidad. La ley de amnistía aprobada para allanar el camino de la dictadura a la democracia perdonó los crímenes políticos cometidos en el pasado. Pero el hecho de que nunca se hizo un registro de las atrocidades cometidas significa que las hostilidades nunca fueron enterradas.

El antagonismo entre los dos bandos de la Guerra Civil persistió durante la transición a la democracia en los años 70, dando lugar a una profunda división entre la izquierda y la derecha en un sistema bipartidista que dominó la política española desde el fin del régimen de Franco. En las últimas elecciones al Congreso de los Diputados, los españoles votaron en masa a nuevos partidos, rompiendo con el bipartidismo tradicional y marcando el comienzo de unanueva era política que ha imposibilitado hasta ahora formar un gobierno y obliga a los partidos a buscar un consenso que abarque diversos espectros políticos.

Los historiadores estiman que al menos 500.000 combatientes y civiles murieron en el bando republicano y el nacional durante la Guerra Civil. Tras el final de la contienda, decenas de miles de enemigos de Franco fueron asesinados o encarcelados en una campaña para eliminar a los disidentes.

Cementerio de Guadalajara.- REUTERS

Argentina abre la puerta

Mendieta, quien tenía 13 años cuando murió su padre, viajó a Buenos Aires en 2013 para aportar pruebas sobre su muerte. Esta mujer fue una de los cientos de personas que han recurrido a la legislación internacional en materia de derechos humanos para acudir a un tribunal argentino en busca de justicia por los crímenes llevados a cabo durante y después de la Guerra Civil.

“Me ha costado siempre pensar cómo se habrá caído, de arriba, de abajo”, dijo a Reuters. “Ya podemos hacerle un entierro digno como todas las personas merece. No tirado allí como un perro.”

Pacto de olvido

España, al igual que muchos países de América Latina en su paso de la dictadura a la democracia, aprobó una la ley de amnistía en 1977 para ponerpunto final a su pasado violento. Las Naciones Unidas y diversas organizaciones de derechos humanos han instado a España a revocar esta ley. Pero España ha defendido el llamado “pacto de olvido”, que muchos ven como el precio necesario pagado para que la transición fuera un éxito.

Un proceso de reparación sólo habría dejado el país peligrosamente polarizado es el argumento esgrimido por muchos ciudadanos. Un portavoz del Ministerio de Justicia dijo que era poco probable que la apertura de la fosa común afectaría la ley de amnistía. Un portavoz del Ayuntamiento de Guadalajara dijo que solo por orden judicial se podrían llevarse a cabo más exhumaciones. El tribunal alcarreño que aprobó la apertura de la tumba por orden de la juez argentina no hizo comentarios al respecto.

La juez argentina María Servini quiere dejar sin efecto la ley de amnistía para buscar justicia por los crímenes del franquismo que abarcan desde la tortura hasta ejecuciones extrajudiciales en un pleito abierto en 2010. España recurrió también a ley internacional en 2005 para hacer un proceso al oficial de la marina argentina Adolfo Scilingo en un tribunal español por crímenes contra la humanidad durante la “guerra sucia” del país latinoamericano.

Ascensión Mendieta, la mujer que ha conseguido abrir la fosa de su padre.- REUTERS

Baltasar Garzón, el exjuez español más famoso por su defensa de los derechos humanos, jugó un papel principal en ese proceso, que dejó sin efecto las leyes de amnistía argentinas aprobadas en 1987. En su propio país, Garzón despejó el camino para la apertura de las primeras fosas comunes y abrió una investigación sobre los crímenes del franquismo, que no consiguió concluir.

El pasado sigue en el presente

El pasado sigue repercutiendo en la política nacional a muchos niveles – la alcaldesa de Madrid y la presidenta conservadora del gobierno regional se han enzarzado en una disputa sobre la retirada de monumentos y placas ligadas a la España de Franco.

El último gobierno socialista de España, dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero, aprobó una ley en 2007 dirigida a reconocer a las víctimas de ambos lados de la guerra, que incluía financiar las exhumaciones y los entierros. La ley condenó formalmente el régimen de Franco, pero no llegó a suspender la amnistía o crear una “comisión de la verdad”, tal como sucedió en Sudáfrica y Chile.

El Partido Popular (PP), que derrotó a los socialistas en las elecciones de 2011 y ganó los últimos comicios en diciembre aunque no obtuvo los votos suficientes para formar un gobierno, no derogó la ley, pero paró la financiación estatal de las exhumaciones.

La ARMH, sin ayuda del Estado español de ningún tipo, ha abierto la fosa común de Timoteo Mendieta.- REUTERS

“Aquí están los abuelos”

A petición de la juez Servini, un tribunal de Guadalajara autorizó la exhumación de la tumba, que contenía 22 cuerpos de personas que se cree fueron asesinadas por las fuerzas de Franco en los meses posteriores al final de la guerra civil. Los arqueólogos empezaron a excavar el 19 de enero, trabajando a partir de un archivo del ayuntamiento, que registraba con una cuidada caligrafía los nombres, edades y posición de los enterrados en el cementerio de la ciudad.

Las personas que trabajan en el proyecto están convencidos de que alrededor de 200 cuerpos en total están enterrados en fosas en este rincón del cementerio, que fue aislado del resto del camposanto por un muro hasta después de la muerte de Franco en 1975.

Se cree que el cuerpo de Timoteo es el decimonoveno o vigésimo de los cuerpos apilados verticalmente en esa tumba. Mientras los arqueólogos trabajaban desenterrándolos, decenas de familias llegaban al lugar para preguntar por familiares que podrían estar enterrados allí.

Más de 80 familias se registraron en la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), un grupo sin ánimo de lucro que trabaja para la identificación de las víctimas. La ARMH ha documentado 114.226 casos de hombres y mujeres enterrados en fosas comunes en toda España.

Pablo Rodríguez, un jubilado de 63 años de edad, dejó a sus datos de contacto en una carpa montada por la asociación cerca de la excavación. “Yo vine con mi madre de pequeño a dejar flores el Día de los Santos. ‘Aquí están los abuelos’, me decía. Había una tapia antes. Había que pedir una llave para pasar dentro”, dijo.

El arqueólogo de la ARMH encargado de la exhumación, René Pacheco

Rodríguez llevaba una bolsa de plástico que contenía documentos antiguos y cartas, incluyendo una orden de 1940, emitida por un tribunal militar, paraejecutar a su abuelo por unirse a una rebelión. “A mí me gustaría que estuvieran con su hija”, dijo, señalando la tumba de su madre a 20 metros de distancia, en la sección principal del cementerio.

El arqueólogo René Pacheco paró un momento a descansar del trabajo de excavación. Los huesos se colocaron cuidadosamente en cubos, se izaron a la superficie y se metieron en cajas de cartón. “Esta fosa tiene muchas particularidades. Una fosa en un cementerio y tan profunda no la habíamos encontrado nunca”, dijo. “Con una profundidad tan grande está claro que había premeditación de la cantidad de cuerpos que iban a ser arrojados en la tierra”.

Las muestras de los huesos y los dientes de los esqueletos se enviarán a Argentina junto con muestras de saliva de los familiares para realizar las identificaciones. Argentina llevará a cabo las pruebas de forma gratuita, un servicio que España no ha ofrecido, dijo Pacheco. “Nos gustaría que fuera lo más rápida posible porque aquí tenemos una mujer de 90 años esperando”, dijo.

___

Fotografía destacada: La fosa del cementerio de Guadalajara que ha exhumado la ARMH por orden de la Justicia de Argentina.- REUTERS

Fuente:http://m.publico.es/politica/1949213/la-apertura-de-una-fosa-de-la-guerra-civil-desentierra-la-memoria-que-duele-a-la-derecha

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

“Sin la recuperación de los desaparecidos, la democracia está coja”

El temor a hablar sigue estando ahí, instalado en lo más profundo, como si no hubiera pasado el tiempo.

Ascensión se ha convertido en un símbolo para todas aquellas personas que buscan a sus desaparecidos.

infolibre.es / Estela Celada / 03-02-2016

En la tapia todavía se aprecian las marcas de las balas, testigos silenciosos de un pasado enterrado durante más de setenta años. En las últimas dos semanas, Ascensión Mendieta ha pasado muchas horas con la mirada clavada en ese muro. Esperando con una sonrisa en los labios. O, mejor dicho, terminando la espera. Desde los 13 años ha estado imaginándose este momento, pensando en el día que pudiera recuperar los restos de su padre, fusilado en 1939. Ahora, a los noventa y con su deseo cumplido, recuerda con nitidez la última vez que le vio. “Estaba durmiendo la siesta. Había venido de la guerra, pero no llegó a entrar en combate porque su quinta fue una de las últimas que llamaron. Y vino porque Franco había dicho que era una paz honrosa, que quien no se hubiera manchado las manos de sangre se podía marchar. Mi padre llegó a Sacedón y a los cuatro días lo enviaron a la cárcel”.

Lo que desde el 19 de enero ha separado a Ascensión de esa tapia de la parte civil del cementerio de Guadalajara es una hilera de 12 tumbas. Desde lejos pasan totalmente desapercibidas, pero al acercarse se empieza a intuir que no son como las demás. La mayoría solo tiene una sencilla estructura de ladrillo y cemento cubierta de musgo y algún solitario ramo de claveles encima. En algunas se pueden leer algunos nombres sin ningún vínculo familiar entre sí. Son fosas comunes, herencia de la Guerra Civil y del franquismo. La de Timoteo Mendieta era la número 2, hoy un agujero de más de tres metros de profundidad abierto a instancias de la jueza argentina María Romilda Servini. “Es increíble que hayamos tenido que recurrir a un país extranjero. Aquí nos cerraron todas las puertas”, denuncia Francisco Vargas Mendieta, uno de los hijos de Ascensión. Es la primera vez que se realiza la apertura de una fosa común en España por orden de un magistrado extranjero.

El apellido Mendieta ha sentado un precedente y Ascensión se ha convertido en un símbolo para todas aquellas personas que buscan a sus desaparecidos. Por eso, cada uno de los días que se ha desplazado desde Madrid para contemplar cómo avanzaban las labores de exhumación se le ha acercado alguien para regalarle flores y hasta algún beso, pero, sobre todo, para darle las gracias. “Siento mucho orgullo, mucha alegría y mucha fuerza porque me voy a llevar algo de él”, dice mientras insiste en que quiere que la entierren junto a los restos de su padre, condenado a muerte en un juicio sumarísimo por pertenecer a UGT y “por auxilio a la rebelión”, según consta en los registros de la época. Tenía 41 años. Su quinta fue una de las últimas que llamaron a filas. Dejó el puesto de carnes que tenía en la plaza del pueblo alcarreño de Sacedón y se incorporó al frente de Canillejas, en Madrid. Nunca quiso que su familia le viera en la cárcel; seis meses después de ser detenido, recibieron la noticia de su ejecución.

El proceso para recuperar sus restos ha sido difícil y en muchos momentos frustrante y doloroso, pero las últimas dos semanas han sido especialmente emotivas. “Sé que voy a llorar un montón todavía”, reconoce Francisco. La de su abuelo ha sido una de las exhumaciones más complicadas que ha realizado la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).“Ha sido difícil, una de las más largas debido a la falta de espacio. El perímetro para trabajar era muy estrecho porque a los dos lados hay otras fosas con asesinados”, explica René Pacheco, el arqueólogo que ha liderado la excavación junto con un grupo de voluntarios, incluido un antropólogo forense llegado expresamente desde Portugal. Además, en la fosa había otros 21 cuerpos de fusilados. Timoteo Mendieta fue de los primeros en ser arrojado, por lo que estaba prácticamente abajo del todo. El registro del cementerio, extremadamente minucioso, ha sido clave para identificarle: “Llama la atención cómo está todo perfectamente anotado: los nombres, la edad, la fecha de enterramiento, el número de fosa y hasta el lugar que ocupan los cuerpos en la saca”, explica Marco González, vicepresidente de la ARMH y nieto también de desaparecido.

Pero no siempre hay fuentes documentales tan fiables para localizar las miles de fosas comunes que se estima que hay desperdigadas por todo el país. En esos casos hay que tirar de memoria, hablar con los vecinos de la zona, con supervivientes de la Guerra Civil o con sus hijos y nietos que han escuchado las historias desde niños, ver lo que recuerdan y, sobre todo, lo que quieren contar después de callar tantos años. Porque el temor a hablar sigue estando ahí, instalado en lo más profundo, como si no hubiera pasado el tiempo. “El miedo aún está enquistado en la sociedad y ese es nuestro mayor obstáculo. No es raro encontrar a una familia que no reclama a su desaparecido no porque no quiera, sino por lo que van a pensar de ella en el pueblo. Es muy triste, pero nos hemos encontrado muchos casos así”, afirma Pacheco. Un silencio impuesto que también se vivió en la familia de Timoteo Mendieta. “Nunca hablábamos de ello, yo nunca he podido decir que habían matado a mi padre porque tenía a mis hijos, iban a un colegio de Falange en San Blas y me daba miedo que dijeran ‘a mi abuelo le han matado’, sabe Dios lo que podía a pasar”, cuenta Ascensión. “Vivíamos en un régimen de terror –añade su hijo Francisco–. A veces oías cosas, pero no hilabas. La primera vez que vine con mi abuela al cementerio tenía 14 años. La zona civil estaba cerrada. No podíamos entrar, así que arrojábamos las flores desde el otro lado del muro y donde cayesen…”.

Con la llegada de la Transición, se derribó la tapia y les dejaron pasar. Fueron los primeros en poner una lápida en las fosas comunes. Ascensión no ha olvidado que a su madre solo le dejaron “escribir el nombre porque le dijeron que tenía que dejar espacio para los demás, aunque nadie puso nada, solo ella”. Al poco, alguien la destrozó con mazas y le arrojó pintura roja por encima. Tuvieron que ponerla de nuevo. Dos de los siete hijos de Timoteo Mendieta nunca fueron a verla. De nuevo, el miedo. “Hubo hermanos que no querían saber del tema, pero no porque no pensaran en él, de hecho el que sobrevive ha apoyado a mi madre en todo, sino porque significarse en aquella época era muy duro y ya sabemos las consecuencias: primero palizas y luego cárcel”, dice Francisco.

Ascensión reconoce que si ha llegado tan lejos es gracias a sus hijos, porque fueron ellos quienes iniciaron la búsqueda, igual que en muchos de los casos investigados por la ARMH, como explica Pacheco: “La tercera generación es la que ha recogido el testigo y la lucha, porque no tiene miedo y solo quiere saber lo que pasó”. Sonia Castro es uno de ellos. Nieta de represaliados del franquismo, es ella quien inició en su familia la búsqueda de los desaparecidos. “Era un tema tabú, pero según me fui haciendo mayor empecé a hacer preguntas y a interesarme. Me enteré de que existía la asociación y les pedí ayuda. Mi abuelo está en el cementerio de la Almudena en Madrid, pero los restos de mi tío abuelo fueron trasladados al Valle de los Caídos. Queremos localizarle, no queremos que esté junto a sus verdugos. Ahora es mi madre quien me anima a seguir adelante”. Sonia es una de las muchas personas que se han acercado para acompañar a Ascensión. No importa si nunca se han visto antes, les une una historia compartida. Igual que a esas (decenas de) familias que gracias al caso de Timoteo Mendieta han descubierto que tienen a alguien enterrado en una de esas fosas, o las que ya lo sabían y ahora tienen la esperanza de poder recuperar sus restos. Ascensión es plenamente consciente de las puertas que ha abierto:“Hay mucha gente que está viniendo. Se han enterado por nosotros. Tengo mucha alegría”.

En dos semanas, la ARMH ha recibido más de sesenta solicitudes relacionadas con el cementerio de Guadalajara, peticiones de ayuda como la de Rafaela Gayoso Jiménez. Su abuelo está enterrado en la fosa 1, para ella el proceso empieza de cero: “Era el alcalde de Almunia de Tajuña, le fusilaron por pertenecer a UGT. También mataron a un tío abuelo y a mis tías les cortaron el pelo y las arrastraron por el pueblo. Les quitaron todo”. Con cada palabra que pronuncia sus ojos se humedecen, como si lo que cuenta hubiera sucedido ayer, como si lo hubiera vivido en primera persona. Emociones transmitidas de una generación a otra, una reacción normal según Raúl de la Fuente Gutiérrez, psicólogo de la asociación: “Los sentimientos brotan exactamente igual aunque haya pasado tanto tiempo, quizás tengan más carga emocional por todo el proceso de lucha. Tampoco suele haber diferencias entre los hijos y los nietos de los desaparecidos, los primeros lo vivieron en primera persona pero los segundos han crecido con esa historia familiar o la han descubierto de mayores, pero para unos y otros la exhumación supone cerrar ese capítulo”.

Curtido en casos de desaparecidos en los conflictos de Guatemala y Perú, De la Fuente no se separa de las familias durante las excavaciones. Les ayuda a asumir el proceso que están viviendo pero, sobre todo, a ajustar las expectativas. “Hay personas que creen que es fácil porque toda la vida les han dicho que estaban ahí. Pero muchas veces las localizaciones fallan, o su familiar no está, o solo se encuentra algún zapato o el botón de una chaqueta”. En este sentido, el caso de Timoteo Mendieta también ha sido especial. El trabajo de acompañamiento empezó durante el proceso judicial y se prolongará durante el tiempo que tarden las pruebas que realizará un equipo de genetistas argentinos. Es el paso decisivo porque, aunque el análisis arqueológico forense confirma que los restos encontrados en Guadalajara son los del padre de Ascensión, el ADN tiene la última palabra. La ARMH sabe por experiencia que, a veces, el resultado no es el esperado. Francisco cree que su familia está preparada para lo peor: “Sería una gran decepción para mi madre pero, incluso en esa situación, todavía seguiría mereciendo la pena. Nosotros no representamos solo a mi abuelo, sino a todos los desaparecidos. La democracia está coja hasta que no levanten todo lo que hay”.

El problema es que el tiempo se acaba. “Cuando empezamos nuestro trabajo hace quince años era más fácil encontrar las fosas porque había muchísima gente que te marcaba un lugar exacto. Hoy, muchas de esas personas han muerto y la búsqueda es cada vez más complicada”, advierte Pacheco. A esto se suma la falta de ayudas económicas destinadas a las asociaciones de la Memoria Histórica. La ARMH, por ejemplo, sobrevive gracias a la financiación extranjera, del dinero que recibe de un sindicato noruego y de los 100.000 dólares que le ha aportado el Premio ALBA/Puffin de Derechos Humanos concedido por los Archivos de la Brigada Abraham Lincoln, una organización estadounidense. Su estructura, solo cuatro contratados y el resto voluntarios,recuerda que la Memoria es un movimiento social,compuesto por personas anónimas decididas a rescatar del olvido a las más de 114.000 víctimas que todavía quedan sepultadas en fosas comunes, una cifra que convierte a España en el segundo país del mundo, por detrás de Camboya, con mayor número de desapariciones forzosas sin resolver.

___

Fotografía destacada: Exhumación – Guadalajara. Óscar Rodríguez

Fuente:http://www.infolibre.es/noticias/ctxt/2016/02/04/sin_recuperacion_los_desaparecidos_democracia_esta_coja_44278_1601.html

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

La voz de los huesos

La tutela internacional abre una nueva fase en la reparación a las víctimas del franquismo.

diagonalperiodico.net / Antonio Girón / 01-02-2016

Llevan once días trabajando de sol a sol, incluso de noche o bajo la lluvia, en la fosa nº2 del Cementerio Civil de Guadalajara. Esta es una fosa vertical, profunda y estrecha. Han aparecido, hasta el momento, los huesos de 18 jornaleros ejecutados entre 1939 y 1940.

Unas adolescentes se acercan a la escena, ‘estamos haciendo un trabajo para el instituto’, dice una de ellas. Chon Vargas Mendieta, con el pelo corto y la mirada brillante, es una de las nietas de Timoteo Mendieta, el primer caso de desaparición forzada en España investigado por un tribunal de justicia afuera de nuestras fronteras. Así que llama la atención de las muchachas. Se acercan a ella y empiezan a conversar. La imagen ha sido empleada muchas veces: las Mendieta actúan como Antígona en su desafío a Creonte, el rey que ha prohibido dar sepultura a su hermano Polinices. En la obra de Sófocles, el coro canta que ella ‘es capaz de caminar por cualquier lugar, de atravesar todo, de encontrar respuestas a todo’. Sigue esas leyes ‘que no son de hoy ni de ayer, sino que siempre han estado en vigor y nadie sabe cuándo aparecieron’. Nos habla de los vínculos más profundos entre las personas. ‘El péndulo del mundo es el corazón de Antígona”, escribe Marguerite Yourcenar.

Chon Vargas Mendieta al pie de la exhumación. Fotograma del documental “La tierra tiembla”, La Sandunga Films, 2016.

15 años de rescate social de la memoria

La comprensión y el conocimiento contemporáneo sobre el contexto de impunidad en España tiene una fecha clave, casi un punto de partida: el 21 de octubre de 2000 se cierra la búsqueda de 13 cuerpos en una cuneta de la localidad leonesa de Priaranza de Bierzo. Los ’13 de Priaranza’ señalan la emergencia de un nuevo movimiento social, que impulsará en los años siguientes un proceso de profundas resonancias éticas, políticas, históricas. Hace 15 años, la cuestión de la memoria irrumpió en la esfera pública porque familiares de desaparecidos por la dictadura pensaron que nada tenía de malo, que nada tenía de raro, identificar y dar una sepultura digna a los restos de sus seres queridos.

El 11 de diciembre de ese mismo año 2000, aparece la primera pieza periodística de alcance sobre el tema. Manuel Vázquez Montalbán –algo así como el Guillem Martínez del milenio pasado– ha leído la odisea de Emilio Silva a la búsqueda de los restos de su abuelo en La crónica de León y firma en Interviú un artículo titulado “Los desaparecidos”. Fue hace 15 años. Pero podría estar escrito hace 15 días:

“Quedan en España por detectar cientos de fosas comunes similares donde están los restos de los desaparecidos acusados por el franquismo, desaparecidos para siempre por prosperar el pacto tácito establecido durante de la transición de que demócratas y franquistas liquidacionistas no se tiraran la memoria histórica por la cabeza. Tal vez el censo de desaparecidos y el descubrimiento de estas fosas comunes convenza a los jóvenes militantes en su ignorancia histórica, de la injusticia que cometen cada vez que hablan del franquismo y de la guerra civil como si no fuera con ellos, como si les estuvieran hablando del general Narváez o de las germanías o del problema de sarpullido del cerezo en el Valle del Jerte.”

Hasta ese momento, nadie ha movido un dedo desde el sistema político e institucional surgido de la transición. Estamos en Iberia, ‘la balsa de piedra’, según la metáfora de José Saramago. Una geografía que navega a la deriva, ignorante de su propia historia, sin identidad ni cultura democrática en la que reconocerse.

Durante el décimo aniversario de la ARMH (2010) Emilio Silva posa junto a la imagen de su abuelo. La fotografía pertenece a la exposición fotográfica de Eloy Alonso. (ARMH)

Pero desde la ARMH ayudarán a miles de familias por todos los rincones del país. Así, de abajo hacia arriba, se inicia el rescate social de la memoria. Las víctimas, ante el desamparo de las instituciones españolas, acudirán a la Comisión sobre Desapariciones Forzadas de las Naciones Unidas. También impulsarán una Ley de Memoria Histórica aprobada finalmente durante el gobierno de ZP. En una situación judicial sin precedentes, pondrán frente a la Audiencia Nacional al general Franco y sus más inmediatos colaboradores.

Al punto que el juez Baltasar Garzón dicta, a fines de 2008, un auto contra el general Franco por crímenes contra la humanidad. La decisión judicial supone, según recoge el escrito del juez, ‘una forma de rehabilitación institucional ante el silencio desplegado hasta la fecha’.

Gracias a la persistencia de los familiares de las víctimas, hoy conocemos 114.226 casos documentados de hombres y mujeres en cunetas y fosas comunes

Fue como pinchar un globo enorme, que estaba lleno de silencio.

Examinar la historia reciente de nuestro país desde la perspectiva del derecho humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos es sencillamente demoledor. Somos campeones internacionales en materia de impunidad.

Al menos, gracias a la persistencia de los familiares de las víctimas, hoy conocemos 114.226 casos documentados de hombres y mujeres en cunetas y fosas comunes. Un osario de dimensiones tan enormes que tiene el extraño privilegio de competir en el ‘top’ de la criminalidad masiva y sistemática con personajes de la enjundia de Pol Pot, el líder de los jémeres rojos camboyanos. En el intento de componer el relato de este genocidio, el último libro del historiador e hispanista británico Paul Preston se titula, expresivamente, ‘el holocausto español’.

La voz de los huesos

Carlos es quien se mueve más ágilmente en esta boca de tierra junto a la tapia del cementerio. Termina de colocar una segunda serie de vigas de madera que aseguran los taludes de la excavación, y bajo un foco de luz halógena, los arqueólogos prosiguen su trabajo. Carlos es un minero leonés que lleva más de 10 años colaborando en las excavaciones de la ARMH. Nos sentamos a fumar. Me cuenta que también es nieto de desaparecidos. ‘Todo esto ha llegado tarde, muy tarde’, dice con algo de tristeza. En el fondo de la fosa, René y María retiran cuidadosamente la tierra arcillosa y húmeda. Descubren tibias y fémures, dientes y cráneos, costillas y vértebras. Siguiendo los indicios de los archivos históricos, es muy probable que la pelvis sobre la que René desliza ahora su pincel pertenezca a Timoteo Mendieta.

René Pacheco en la fosa nº2 del cementerio civil de Guadalajara. Fotograma del documental “La tierra tiembla”, La Sandunga Films, 2016.

Marco González me cuenta que las pruebas de identificación del ADN de los restos correrán a cuenta del Equipo Argentino de Arqueología Forense. Y que esta exhumación ha sido posible gracias al amparo judicial de María Servini, la jueza argentina que investiga lo que se ha dado en llamar ‘la querella argentina’.

Los gastos los sufragan los propios familiares de las víctimas, con el apoyo de un sindicato noruego de electricistas y gracias a un premio de derechos humanos otorgado a la ARMH por los veteranos norteamericanos de la Brigada Lincoln.

No deja de ser muy elocuente que Timoteo Mendieta, quien presidiera la UGT de su pueblo, sea identificado gracias al apoyo de un sindicato de electricistas noruegos. Al finalizar la Guerra Civil, Timoteo tenía 41 años y 7 hijos. Fue detenido y trasladado a Guadalajara. El 11 de septiembre de 1939, recibe la sentencia de muerte previo paso por el ‘Juzgado Especial de Ejecuciones’ (sic) y es fusilado un mes después en las tapias del cementerio. Sólo en este lugar hubo cientos de fusilamientos. Cerca de mil personas abandonadas en fosas comunes. Las marcas de los balazos todavía son visibles en la piedra caliza de los muros.

Cero euros a la Ley de Memoria Histórica

Sucedió hace ahora poco más de dos meses. El 14 de noviembre de 2015, en medio de un clima electoral inédito, el diario El Mundo organiza el foro ‘La España necesaria’ en el Hotel Palace de Madrid. Ante la presencia del presidente del gobierno Mariano Rajoy, el periodista de extremo centro Honorio Feito pregunta a Rajoy porque no ha derogado la Ley de la Memoria Histórica nada más llegar al gobierno. Rajoy responde, en su descargo, que su gobierno ha dado cero euros a los mecanismos de los que dispone la Ley. Añade que el tema no suscita un gran debate social.

Las palabras del presidente ahora en funciones son toda una declaración de principios. Pero además desconocen la propia legislación española y los pactos internacionales suscritos en materia de derechos humanos.

Ante el abandono de la justicia y las instituciones españolas, las denuncias de las familias se extienden estos días desde los juzgados de Argentina hasta los de México. Quizás sea el resultado inevitable de eso que tan bien resumen las palabras de los hombres y mujeres de la ARMH que trabajan en la fosa nº 2 del cementerio civil de Guadalajara:

“La memoria es como el agua, que siempre busca una salida. Más tarde o más temprano desborda las fronteras, los diques, los temores.”

___

Fotografía destacada: Acto homenaje por la memoria histórica en el cementerio de Guadalajara con ocasión de la exhumación de Timoteo Mendieta / ÁLVARO MINGUITO

Fuente:https://www.diagonalperiodico.net/saberes/29194-la-voz-huesos.html

Publicado por ARMH