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Necesitamos un gobierno de izquierdas

La recuperación de la memoria histórica y reparación de las víctimas de la represión franquista requiere de profundos cambios institucionales y normativos. Estos solo pueden venir de la mano de un gobierno de izquierdas.

Mientras, se siguen realizando labores de exhumación de cadáveres y actos de homenaje a las víctimas de forma privada, sin la ayuda ni presencia de instituciones y autoridades del Estado español, como sucedió el pasado sábado en el cementerio municipal de Guadalajara.

eldiario.es / Rafael Escudero / 31-01-2016

El pasado sábado se celebró en el cementerio de Guadalajara un acto de reparación. Un homenaje a los desaparecidos por la represión franquista, a esas mujeres y hombres que fueron víctimas de la dictadura y cuyas familias han sufrido, además, el olvido más absoluto por parte de la democracia española. La cacareada y defendida Transición las dejó literalmente en la cuneta e impidió, parafraseando a Walter Benjamin, que su historia pasase a las páginas de los libros de historia.

El homenaje se encarnó en la persona y familia de Timoteo Mendieta -sindicalista fusilado en 1939 por defender la libertad-, cuyos restos se encontraban, junto con los de otras 21 personas, en una de esas indignantes fosas comunes que hay al final del cementerio de Guadalajara. Se cree que en todas esas fosas se encuentran los restos de más de 200 personas a la espera de ser exhumadas e identificadas. Nos queda todavía mucho trabajo por hacer.

El sábado fue un día de alegría. Fuimos muchas las personas que nos congregamos en el cementerio para recordar la memoria de las personas desaparecidas, reivindicar bien alto su nombre y hacer justicia con ellos y sus familias. Además, queríamos celebrar que, gracias al enorme trabajo de las buenas gentes de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), fueron exhumados los restos de estas 22 personas.

Estaban allí presentes víctimas, familiares, amigos, militantes de diversas asociaciones, sindicatos y partidos políticos, vecinos de Guadalajara y de los pueblos cercanos. Todos queríamos participar en este acto de reparación debida a quienes son víctimas de graves violaciones de derechos humanos. Y estaban también presentes nuestras hijas e hijos, quienes asistieron con emoción a la lección de dignidad que nos dio Ascensión Mendieta -la hija de Timoteo-, el resto de su familia y los familiares de otras de las víctimas cuyos restos aparecieron en esa fosa. Solo su lucha y tesón han hecho posible este final.

Pero el acto de reparación contó con una notable ausencia: la representación institucional del Estado español. Ninguna autoridad ni poder público se dignó a pasarse por el cementerio, participar de manera oficial en el acto y mostrar el respeto que víctimas y familias merecen. Téngase en cuenta que el Derecho internacional impone como obligación de los Estados llevar a cabo la reparación integral de las víctimas de graves violaciones de derechos humanos acaecidas en el pasado, como es el caso. Esa reparación incluye, entre otras actuaciones a desarrollar, la celebración de actos oficiales de homenaje y reconocimiento a las víctimas y a sus familias como el que se hizo por iniciativa privada el sábado. En esto, como en tantas otras medidas de justicia transicional (verdad, justicia y reparación), el Estado español muestra su más absoluto desprecio a las víctimas del franquismo. No hace lo mismo con otras víctimas, como por ejemplo las del terrorismo, a las que sí reconoce y repara de la forma debida. Esta discriminación entre víctimas es, además de contraria a la cultura de los derechos humanos, una forma de re-victimización de las olvidadas, las del franquismo.

Todo lo que ha rodeado a esta exhumación de Guadalajara es un buen ejemplo de lo que deben soportar las víctimas de la dictadura. Para empezar, adviértase que la exhumación no se ha producido por iniciativa de la fiscalía ni de las autoridades judiciales españolas. Más bien al contrario. Ha sido gracias a un exhorto emitido por una jueza argentina (no española) en el marco de un proceso iniciado en aquel país sobre la base del principio de justicia universal como ha podido finalmente llevarse a cabo. Sin ese impulso proveniente de una jurisdicción extranjera las familias no tendrían hoy los restos de sus seres queridos.

A ello ha de sumarse que toda la labor jurídica de representación y defensa de estas familias se ha dirigido por abogados argentinos (no españoles). Además, los trabajos de exhumación de los cadáveres, llevados a cabo por la ARMH y prolongados durante quince días, han sido sufragados por un sindicato noruego (no español), haciendo gala por su parte (no por la nuestra) de la mejor tradición internacionalista de la clase obrera. Pero las labores no terminan aquí. Quedan las tareas de identificación de los restos mediante pruebas de ADN. Estas pruebas -muy caras- no van a ser realizadas por las autoridades competentes en nuestro país, sino por forenses argentinos (no españoles), quienes voluntariamente y sin cobrar a las familias se harán cargo de la identificación de los restos. Y por si todo lo anterior fuera poco, queda el Ayuntamiento de Guadalajara gobernado por el Partido Popular. Su alcalde, Antonio Román Jasanada, tras verse obligado a autorizar la exhumación, no desaprovecha la ocasión de hacer caja: aplica la tasa municipal correspondiente y cobra 70 euros por cada cadáver que se exhume y traslade fuera del cementerio, al lugar deseado por los familiares.

En resumen, el Estado español no solo no hace nada por exhumar, identificar y entregar a las familias los restos de las personas desaparecidas y asesinadas por sus agentes y autoridades en el pasado, sino que además pretende obtener un beneficio económico de estas actividades. Con este panorama no es de extrañar que ninguna autoridad estuviera presente de modo oficial el sábado en el cementerio para asumir el daño causado, pedir perdón a las víctimas y rendir homenaje a quienes con su vida defendieron la primera democracia que tuvimos en nuestro país. Por eso, aunque solo sea por eso, necesitamos un gobierno de izquierdas.

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Fotografía destacada: Exhumación Guadalajara (Óscar Rodríguez)

Fuente:http://www.eldiario.es/contrapoder/memoria_historica-represion_franquista_6_479512064.html

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Exhuman los restos del sindicalista fusilado Timoteo Mendieta tras 12 días de trabajos

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica la realizó en Guadalajara tras la petición de su hija a la justicia argentina.

Es la primera exhumación que se realiza en España dentro de la “querella argentina” contra los crímenes del franquismo en el país latino.

Ascensión Mendieta voló hasta Buenos Aires con 88 años para declarar con el único objetivo de recuperar los restos de su padre.

20minutos.es / EFE / 30-01-2016

Los restos de Timoteo Mendieta han sido exhumados este sábado en el cementerio de Guadalajara tras 12 días de trabajo del equipo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

Timoteo Mendieta, natural de Sacedón (Guadalajara), fue fusilado en 1939 y es la primera exhumación que se realiza en España solicitada por la jueza argentina María Romilda Servini de Cubría, que instruye la denominada “querella argentina” contra los crímenes del franquismo, tras la petición de su hija Ascensión Mendieta.

Ascensión y sus hijas, junto con familiares de otra decena de familias de víctimasenterradas en la misma fosa han asistido este sábado a los trabajos finales y han mantenido una reunión con los responsables de la exhumación para que les informaran de todas las tareas.

Han celebrado asimismo un acto íntimo y de carácter privado en el que el cantautor Luis Pastor ha leído algunos de sus poemas, en recuerdo de las víctimas de allí enterradas.

Exhumados los cuerpos 19 y 20 de la fosa

Fuentes de la asociación han explicado que se exhumaron los cuerpos 19 y 20 del enterramiento, uno de los cuales según la documentación de la fosa es el de Timoteo Mendieta, y este domingo se sacarán los dos que quedan.

Al no existir autopsia de este grupo de fusilados entre los que se encontraría Mendieta, se busca por la edad y por la altura, “teniendo en cuenta que Timoteo medía 1,70 centímetros, por encima de la media”, ha explicado René Pacheco, que dirige el equipo de excavación de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Posteriormente tendrá lugar el análisis antropológico por parte del forense y a continuación los análisis de ADN que se estima se demoren entre 3 y 4 meses para conformar científicamente la identidad de los restos ya que viajarán a Argentina donde la Asociación de Víctimas de la dictadura realizarán las pruebas de forma gratuita.

Asunción, satisfecha a sus 90 años

Ascensión Mendieta voló hasta Buenos Aires con 88 años para prestar declaración ante la juez Servini en noviembre de 2013 con el único objetivo de que le dejaran recuperar los restos de su padre, enterrado en una fosa común, junto a otros 21 represaliados, en el cementerio de Guadalajara.

La magistrada Servini realizó un auxilio judicial por el que ordenó dicha exhumación, pero se entendió un defecto de forma por lo que no se ejecutó.

Tras recurrirlo, la jueza argentina volvió a reiterar el exhorto y este recae en el juzgado número 2 de Guadalajara que finalmente ordenó la exhumación, que comenzó el pasado 19 de enero en presencia de su hija, de 90 años, quien no ocultaba su emoción al asegurar: “Hemos logrado lo que queríamos. Esto es una alegría muy grande para mí”.

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Fotografía destacada: Los arqueólogos en los trabajos de exhumación de la fosa 2 del cementerio de Guadalajara, la de Timoteo Mendieta. (JORGE PARÍS)

Fuente:http://m.20minutos.es/noticia/2661342/0/exhumacion-cementerio-guadalajara/timoteo-mendieta-olvido/argentina-fusilamiento-sindicalista/

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“La de Guadalajara ya no es solo la fosa de Timoteo Mendieta”

El sábado podría llegarse a la zona de la fosa en el cementerio de Guadalajara en la que se encuentran los restos del vecino de Sacedón fusilado en 1939 y al que se busca a instancias de la justicia argentina.

La exhumación que realiza la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha provocado un ‘efecto llamada’ y 12 familias más podrían haber encontrado a desaparecidos durante la Guerra Civil.

eldiario.es / Carmen Bachiller / 26-01-2016

Tras una semana de trabajos en el cementerio de Guadalajara, el equipo de la  Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha confirmado a eldiarioclm.es que, casi con total seguridad, el sábado se haya cumplido el objetivo inicial de la exhumación de una fosa de la Guerra Civil española, la primera en nuestro país bajo tutela internacional: encontrar el cuerpo de Timoteo Mendieta, dirigente de la UGT que fue fusilado en el año 1939.

El proceso se iniciaba a instancias de la justicia argentina, tras la denuncia de la ARMH y de la propia familia de Timoteo y una vez obtenidos los permisos se procedía a abrir la fosa el pasado martes 19 de enero. Han sido siete días de trabajo en el camposanto y se confirma, de momento, que se trata del lugar donde fue depositado el cuerpo de Timoteo Mendieta.

Rene Pacheco Vila, el director técnico-arqueológico del proceso de exhumación ha comentado a eldiarioclm.es que los trabajos comenzaron por extraer un primer cuerpo para comprobar que los libros de registro oficiales estaban en lo cierto. Se trasladó a una habitación dentro del recinto del cementerio donde un forense realiza un primer trabajo de campo para identificar los restos. Coincidían. Se trataba de un hombre, de unos 30 años en un ataúd del que sólo quedan los clavos.

“Después, fue clave el hallazgo del cuerpo número dos, que sería el de una mujer, Martina García Alcalde, de 30 años y vecina de Budia”, explica René Pacheco. Ella dio la pista para que el equipo de exhumación supiera que se estaba en el camino correcto.

Este mismo lunes se exhumó el cuerpo número 9, el último de una primera parte de la fosa. Hoy se ha conseguido llegar al cuerpo número diez, separado de los anteriores con una capa de tierra de 30 centímetros porque, según consta en los registros, habrían sido enterrados tres meses después que el primer grupo.

Será el sábado cuando se llegue, previsiblemente al cuerpo de Mendieta. La familia ha permanecido expectante toda la semana. “Ascensión, la hija de Timoteo, a sus 90 años, nos ha acompañado durante tres de los siete días que llevamos aquí. Es algo que conmueve”, asegura el arqueólogo.

Han sido unos días intensos y con “algunas sorpresas” como la profundidad de la fosa. “Estamos trabajando a dos metros y medio de profundidad y aún vamos por la mitad. Eso quiere decir que había premeditación. Se sabía lo que ocurriría. Habría fusilamientos y se preparaban las fosas con antelación a pico y pala”.

El proceso Mendieta ha servido de efecto llamada a otras familias

El procedimiento iniciado en Guadalajara ha provocado, además, efectos imprevistos. Alejandro Rodríguez, historiador del equipo y enlace con los posibles parientes de las víctimas encontradas en la fosa, ha recibido e identificado a 12 familias que podrían estar relacionadas con los restos ya exhumados.

Y además se ha producido un ‘efecto llamada’ a otras personas. Hasta 40 familias han pasado estos días por el cementerio para interesarse no sólo por la fosa excavada sino por el resto que quedarían por abrir y donde habría decenas de personas. “Han rellenado los formularios de la asociación”, comenta René Pacheco, que apela a la necesidad de que la gente “pierda el miedo” a la hora de sumarse a la iniciativa de buscar a un familiar desaparecido en la contienda civil. “No hemos parado ni el fin de semana y mucha gente ajena que viene a pasear al cementerio se ha interesado. Es bueno explicar qué estamos haciendo y por qué”.

El lunes se termina la exhumación

Los trabajos se realizan en los plazos previstos. El lunes  se concluiría esta primera fase de exhumación de los restos que se trasladarán hasta una sala forense en la Universidad Complutense de Madrid, donde serán analizados “de forma exhaustiva”. Allí se extraerán las primeras muestras que serán remitidas a Argentina, donde “uno de los mejores equipos de antropología forense del mundo, expertos en derechos humanos”, realizará las pruebas definitivas y lo harán de forma gratuita.  Unos tres meses de trabajo.

Solo faltaría entonces la confirmación de las identidades de los restos encontrados para poder entregarlos a las familias, en un proceso del que la asociación comenta, “se convierte ya en totalmente privado e íntimo y en el que no intervenimos”. Aunque hasta llegar a ese momento, aún habrá que esperar.

La Asociación comenta que una vez concluya su trabajo elaborará los correspondientes informes “por si algún día la justicia española se decidiese a actuar”.

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Fotografía destacada: Timoteo Mendieta dejó mujer y seis hijos ARMH

Fuente:http://www.eldiario.es/clm/Guadalajara-solo-fosa-Timoteo-Mendieta_0_477702574.html

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Los otros mil Timoteo Mendieta

Las fosas comunes del cementerio de Guadalajara acogen cerca de un millar de víctimas de la dictadura. La lucha de Ascensión está permitiendo a otros familiares conocer dónde están enterrados sus seres queridos y, en algunos casos, reclamar sus restos.

publico.es / Alejandro Torrús / 24-01-2016

La tierra de Guadalajara está llena de víctimas como Timoteo Mendieta, el padre de Ascensión, la anciana que ha logrado que la Justicia de Argentina ordene la apertura de la fosa donde descansa su ser querido. Sólo las fosas comunes repartidas por el cementerio de Guadalajara albergan cerca de 1.000 personas asesinadas durante los primeros años de la salvaje represión franquista, 822 de ellos fusilados por sentencia judicial entre 1939 y 1944.

Ahora, 38 años después de la aprobación de la Constitución, la lucha de Ascensión ha permitido que otros familiares de víctimas conozcan donde están los restos de su familiar y reclamen la recuperación de sus restos. ¿Qué tienen en común los asesinados? Dos datos: el38,4% de los fusilados estaba afiliado a UGT y el 61% era jornalero, según la obra La represión franquista en Guadalajara, de Xulio García Bilbao, Carlos Paramio Roca y Pedro Alberto García Bilbao.

“Estamos viviendo un goteo de familiares y vecinos que se acercan a la exhumación de la fosa a preguntarnos por sus familiares y a conocer si están enterrados en este lugar”, explica a Público Marco Antonio González, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y responsable del equipo que está realizando la exhumación de la fosa común donde se cree que están los huesos de Timoteo.

Un ejemplo del goteo que describe González esVioleta Santos. Esta mujer conoció a través de las redes sociales que una de las personas que compartía fosa con Timoteo tenía su mismo apellido: Barriopedro. Comenzó a preguntar y conoció que era su tío abuelo Jesús Barriopedro Santamaría, fusilado el 25 de febrero de 1940 en cumplimiento de una sentencia de muerte. Fue acusado de haber urdido un plan para asesinar a un grupo amplio de derechistas. “La propia sentencia decía que él no estuvo en el lugar de los hechos, pero que era inductor principal. Mi tío nunca confesó”, dice Violeta.

Marca de bala encontrado en la pared que hay al lado de la fosa de Timoteo Mendieta.- ARMH

El verdadero motivo del asesinato de Jesús, no obstante, fue que era militante del PCE y comisario de la República en tiempos de guerra, según relata a este medio Violeta, desde la misma fosa común donde descansa su tío abuelo. “Ni mi tía abuela, ni ningún otro familiar, nunca jamás habían dicho nada y esta semana ya he ido a hablar con ella y nos contó”, prosigue esta mujer que asegura estar “muy, muy agradecida a Ascensión Mendieta”. “Sin ella nunca hubiese sido posible”, dice. De hecho, Violeta ya ha iniciado los trámites junto a la ARMH para poder recuperar los restos de Jesús y enterrarlos junto a su hermano, el abuelo de Violeta.

La provincia de Guadalajara, tal y como describe la mencionada obra, fue especialmente castigada por la represión franquista. Entre 1939 y 1944 fueron represaliadas 7.269 personas nacidas o residentes en la provincia, lo que representaba un 4,3% de la población provincial de 1940. De esas 7.269 personas, la primera organización que más sufrió fue la UGT con 1.904 represaliados, según detalla la obra. No obstante, no todos los represaliados fueron asesinados. La cifra de fusilados asciende a 822, mientras que alrededor de 200 víctimas fallecieron en prisión o en el hospital.

De la represión brutal que vivió la ciudad se da cuenta en el número de fosas comunes que hay en el cementerio. En el muro sur del camposanto, donde está la fosa de Timoteo, hayentre 15 y 18 fosas más con entre 15 y 30 personas cada una, según datos proporcionados por la ARMH. Pero, además, en otra parte del cementerio, hay otra fosa común con alrededor de 800 republicanos asesinados, bien en cumplimiento de su sentencia de muerte o bien por las condiciones en las que permanecían en prisión, explica a PúblicoXulio García-Bilbao, coautor del libro La represión franquista en Guadalajara.

El padre de Ascensión y el tio abuelo de Violeta se encuentran en la fosa número dos, la única que puede ser exhumada según el exhorto de la Justicia de Argentina. En esta fosa hay exactamente 22 cuerpos y la ARMH ha conseguido localizar a las familias de 11 de las víctimas. Los otros 11, de momento, nadie los ha reclamado. “Si terminamos los trabajos de exhumación y nadie los reclama lo que haremos es dejarlos en el mismo sitio y nos quedaremos con una prueba de ADN por si en un futuro aparece un familiar reclamando los cuerpos”, explica Marco Antonio González.

A día de hoy, la exhumación de la fosa donde está Timoteo “avanza a buen ritmo” y ya se han exhumado seis cadáveres, entre ellos, el de una mujer, por lo que queda “prácticamente acreditado” que se trata de la fosa del padre de Ascensión. Así, la aparición de casquillos y de impactos de bala en el muro situado tras la fosa (Ver imagen) permite al arqueólogo de la ARMH René Pacheco afirmar que en ese mismo lugar “con toda probabilidad” se producían ejecuciones.

Registro donde están anotado los fusilamientos en el cementerio de Guadalajara.- ARMH

“Me he sacado una espinita”

Otro ejemplo de los beneficios colaterales de la lucha de Ascensión Mendieta es el caso dePaz Montesino. Esta mujer conoció la exhumación de la fosa de Timoteo Mendieta a través de la televisión. Entonces comenzó a pensar en su historia familiar y en Nicolás Merencio, su bisabuelo. Su abuela le solía decir cuando visitaban el cementerio que su suegro estaba por allí enterrado, pero que no sabía el lugar. Por no saber, Paz desconocía hasta la fecha en la que los franquistas habían fusilado a su bisabuelo.

Así, tras conocer en la mencionada obra de Xulio García Bilbao que su bisabuelo fue fusilado en 1940, Paz se acercó al cementerio a visitar la fosa abierta gracias a la lucha de Ascensión Mendieta y a preguntar por Nicolás. “Me han dicho que está enterrado en la fosa número 9 del cementerio junto a otras víctimas”, cuenta Paz a Público desde el mismo cementerio de Guadalajara.

Ahora que sabe donde está enterrado su antepasado, Paz dice sentirse como si se hubiera sacado “una espinita”. Cuenta que hablará con su madre y sus tíos para ver qué quieren hacer con los restos del bisabuelo. “Por mi parte, lo dejaría donde está. Está en un cementerio civil y acompañado de otras víctimas y ya sabemos dónde está. Si estuviera en mitad de la nada sería diferente”, finaliza Paz.

Anular las sentencias de muerte

La familia de Gregorio Florián, fusilado en agosto de 1939, en aplicación de una sentencia de muerte, también continúa luchando para reparar su dignidad. Su nieta, de nombre Ascensión, comenzó hace 10 años a indagar sobre la historia familiar y así descubrió que su abuelo Gregorio era el tesorero de UGT en el pueblo, que trabajaba de peón picapedrero en la construcción de una carretera en el pueblo y que sus restos están enterrados en la fosa número 1 del cementerio de Guadalajara.

Gregorio Florián

“A mi abuelo lo matan por ser el tesorero de la UGT. Tenía 48 años y 10 hijos. Mi padre, que aún vive (tiene 92 años), nunca nos había hablado de él. Aún estaba aterrorizado. Después comenzó a decirme que todo lo que decían los papeles de mi abuelo era falso”, cuenta a PúblicoAscensión, tras señalar que la sentencia que condenó a muerte a su abuelo señalaba que “extorsionaba a la gente del pueblo”. 

Ahora que Ascensión, la hija de Timoteo, ha demostrado que es posible, que también se puede ganar, esta mujer se plantea si reclamar los restos del abuelo. De momento, señala que no tomará la iniciativa para pedir que se exhume esa fosa común pero que si lo hace otro familiar, ella mostrará todo su apoyo. La prioridad para Ascensión pasa por tumbar las sentencias judiciales que condenan a los republicanos a muerte por delitos que jamás cometieron y la de instalar una placa conmemorativa en el cementerio con los nombres de todas las víctimas.

La reclamación de Ascensión es compartida por el Foro por la Memoria de Guadalajara, que ha instado al Ayuntamiento hasta en tres ocasiones a colocar una placa conmemorativa en el camposanto con los nombres de todos los asesinados. Las tres veces (2011, 2012 y 2013) la moción ha sido tumbada con los votos en contra del Partido Popular. Así, García Bilbao también reclama la anulación de las condenas. “España no se puede permitir que estos luchadores sigan siendo considerados unos criminales para la historia“, sentencia.

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Fotografía destacada: La losa de Timoteo Mendieta junto a otras víctimas de la dictadura en Guadalajara

Fuente:http://www.publico.es/politica/otros-000-timoteo-medieta.html

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Ascensión Mendieta, más cerca de recuperar los restos de su padre fusilado: “Que me entierren con él”

Cuenta Ascensión Mendieta que guarda una urna en casa para que cuando fallezca metan dentro del tarro un hueso de su padre y los entierren juntos. Ascensión tiene 90 años y lleva desde la muerte de Franco luchando por recuperar los restos de Timoteo Mendieta, su padre, que fue fusilado el 16 de noviembre de 1939 por“auxilio a la rebelión”. Ella tenía sólo 13 años. La barbarie dejaba viuda y siete hijos huérfanos. Hoy Ascensión Mendieta está más cerca que nunca de su objetivo, su sueño y su única tarea pendiente. Esa que le encargó su madre antes de fallecer: exhumar la fosa donde están los restos de su padre para poder darle un entierro digno. “Quiero que me entierren con él”, repite a los periodistas.

alante.es / 19-01-2016

Un equipo de la ARMH comenzó el martes las tareas de exhumación en el camposanto de Guadalajara por orden de la Justicia de Argentina, que investiga los crímenes de la Guerra Civil y el franquismo. Un documento del propio cementerio señala claramente donde fueron alojados los restos del padre de Ascensión y de otros 21 represaliados. Las tareas comenzaron ayer, martes, a las 9.00 horas y, pocas horas después, a una profundidad de 90 centímetros, apareció el primer cráneo. Presenta un disparo en la cabeza. Las posibilidades de que esta sea la fosa que guarda los restos de Timoteo se disparan. Ascensión roza la justicia con los dedos.

“Han aparecido también un casquillo de bala, completamente deformado, que puede indicar que algunos de los asesinatos se efectuaron aquí”, indica René Pacheco, que dirige las tareas de exhumación, y señala que es evidente que hay represaliados políticos aunque aún no se puede dar por confirmado que dentro de la fosa esté el padre de Ascensión.

“Han aparecido también un casquillo de bala, completamente deformado, que puede indicar que algunos de los asesinatos se efectuaron aquí”

La mujer apenas sí ha dormido. Se ha despertado a las 3 de la mañana y no ha vuelto a pegar ojo. Muestra la misma entereza que cuando con 88 años se subió a un avión, recorrió 10.000 kilómetros y declaró ante la juez argentina María Servini de Cubria denunciando el asesinato de su padre. Su testimonio emocionó a la jueza, que rápidamente lanzó el exhorto ordenando la exhumación de la fosa. La orden ha estado paralizada casi dos años en laJusticia española. Un cambio en los responsables del juzgado permitió que saliera adelante y el Ayuntamiento de Guadalajara permitió la exhumación el pasado 14 de diciembre.

Ascensión ve los trabajos sentada en una silla. La familia la protege del frío con una manta e insiste en que tome algo caliente. Los recuerdos se van agolpando en su cabeza. Dice que son “casi todos malos”. Ascensión vuelve a revivir ese maldito 16 de noviembre en el que la represión franquista dejó viuda a su madre y huérfanos a ella y a sus seis hermanos. Recuerda la lucha de todos ellos por la dignidad de su padre. Recuerda, especialmente, a Paz, una hermana que la acompaña a las manifestaciones por el fin de la impunidad del franquismo y que falleció hace ahora dos años. A ella le hubiese encantado poder vivir este momento.

Por su cabeza vuelve a pasar el hambre y las penurias de la posguerra. La lucha por traer comida a casa. El estraperlo. Las visitas al cementerio cuando no les permitían ni entrar, o más tarde cuando ya sí les dejaban entrar pero no poner flores o una placa y, ya muertoFranco cuando ya les permitían entrar y poner flores pero no sacar de allí los restos de su padre.

Al entrar en el cementerio, Ascensión ha tenido que ver el enorme monumento a los caídos por Dios y por España que hay instalado en el camposanto. Ascensión no le da ninguna importancia. Está feliz. Su hija responde a aquellos que están en contra de la apertura de las fosas: “Que se pongan en el pellejo de mi madre, que solo quiere los restos de su padre para hacerle un funeral y un entierro digno. Somos gente muy pacífica. No tenemos ningún rencor”, dice.

Al entrar en el cementerio, Ascensión ha tenido que ver el enorme monumento a los caídos por Dios y por España

Ascensión permanece gran parto del rato sentada y sin perder detalle. La mirada desvela la ilusión de una niña pequeña. Su rostro es el vivo retrato de la dignidad. Se mantiene sonriente. No han conseguido doblegarla. Con los años, eso sí, ha perdido audición. Apenas escucha las preguntas de la prensa y las palabras salen de su cuerpo con menos fuerza que hace unos años.

Ascensión Mendieta durante la exhumación de la fosa común donde, según la documentación de la época, descansan los restos de su padre Timoteo.- REUTERS

No lo hizo cuando todo estaba perdido hace años ni tampoco cuando la Justicia española paralizó el exhorto de Argentina. No se rindió ni cuando la barbarie fascista alcanzó de lleno a su familia y fusilaron a su padre por ser el presidente de UGT en Sacedón. Tampoco cuando detuvieron a su madre hasta en dos ocasiones. Lo de Ascensión, como lo de tantas otras mujeres a lo largo de la larga noche franquista y del tenue despertar de la democracia, ha sido luchar. No conoce a otra cosa.

Y así ha estado durante 40 años de democracia. Luchando. No pedía nada. No quería nada especial. Sólo dignidad para su padre. Y ahora por fin la está encontrando. El principal miedo de Ascensión era no vivir para verlo. Pero lo ha conseguido. Por eso rompió a llorar cuando Ana Messuti, abogado de las víctimas de la dictadura ante la Justicia de Argentina, le comunicó que iban a exhumar la fosa. El sufrimiento llegaba a su fin y Mendieta llegaba al final de su camino: encontrar a su padre.

PRIMERO DE MUCHOS

Pero el día de hoy no sólo ha sido importante para Ascensión. Su hijo, Francisco Vargas Mendieta, recuerda que esto es una lucha colectiva. Que su abuelo estará, con toda probabilidad, fuera de la fosa común en las próximas horas o días, pero que miles de familias siguen buscando a los suyos. Según los datos oficiales, hasta 114.226 civiles siguen enterrados en cualquier rincón de la geografía española.

“Es el triunfo de la lucha de mi madre. Siento una felicidad inmensa y espero que esto puede dar pie a que los cerca de 116.000 que quedan en las cunetas salgan de ahí. Ojalá sirva para que todos los familiares puedan recuperar los restos de su gente. La democracia estará coja hasta ese momento”, relata Francisco, hijo de Ascensión.

Ascensión Mendieta durante la exhumación de la fosa de su padre.- REUTERS

El presidente de la ARMH, Emilio Silva, considera que la exhumación que arrancó el martes es un “precedente muy importante” que puede “volver a ocurrir”. “Ahora podemos volver aArgentina, denunciar otras desapariciones y que Argentina ordene exhumar esas fosas. Esto es muy importante”, relata Silva, que denuncia trabas por parte de la Justicia española para que este precedente no se produjera. “Han estado mareando la perdiz… y se ha visto claramente que la Justicia española no quería que se produjera”, continúa.  Silva señala que esta exhumación puede marcar una nueva etapa dentro del movimiento por la recuperación de la memoria histórica.

“Primero vivimos la etapa de enunciar los crímenes, después llegó la etapa de denunciar y espero que ahora llegue el momento en el que sean los propios jueces los que se muevan“, apunta. No obstante, aún quedan muchas tareas pendientes. Por ejemplo, la exhumación de Timoteo Mendieta la están pagando los socios de la ARMH y las ayudas que recibe estaasociación por el premio concedido por grupo estadounidense de Archivos de la Brigada Abraham Lincoln y los 20.000 euros anuales que les dona un sindicato noruego. La ley dice que es responsabilidad del Estado exhumar a las víctimas de desaparición forzada. De momento, no lo hace. La lucha continúa.

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Fotografía destacada: Ascensión Mendieta

Fuente:http://www.alante.es/2016/01/ascension-mendieta-mas-cerca-de-recuperar-los-restos-de-su-padre-fusilado-que-me-entierren-con-el/

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Crónica de un reencuentro

Milagros Camuñas ha tardado 67 años y un mes en reencontrarse con su madre y su hermano, asesinados en 1948 y cuyos cuerpos han sido hallados en una fosa en Villafranca del Bierzo.

elbierzonoticias.com / V. Silván / 28-11-2015

“Hemos encontrado a Jesús”. Así anunciaba el arqueólogo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), René Pacheco, a una emocionada Milagros Camuñas que lo habían conseguido, que habían encontrado a su madre, Vicenta López, y también a su hermano, Jesús Camuñas. Estaba confirmado, era evidente, esa era la fosa que buscaban. Han pasado 67 años y un mes desde que Milagros los viera por última vez y, en esta soleada y atípica mañana en un noviembre berciano, se hacía realidad ese soñado reencuentro.

Milagros se levantó de su silla, en la que descansaba mientras seguía los trabajos y atendía a los medios de comunicación, y decidida bajo a la fosa abierta en el cementerio de Villafranca del Bierzo. Con cuidado acarició los huesos de su madre y su hermano, asesinados los dos el 28 de octubre de 1948 por haber cobijado en su casa de Castiñeiras (Balboa) a varios guerrilleros antifranquistas que el día anterior habían sostenido un tiroteo con la Guardia Civil, en el que había perdido la vida un agente.

“Soñaba con ver la cabeza de mi madre, estaba segura que la recordaría, con esos dientitos tan bonitos que tenía”, confiesa Milagros, que reconoce que no le llegan las palabras para describir la alegría que siente. “Estaba operada de la cadera y estaba muy mala en Barcelona, pensaba que no iba a poder venir y ahora estoy de maravilla. Me siento feliz, como si estuviera flotando, muy contenta”, intenta explicar.

Es la recompensa a muchos años de lucha en los que no ha estado sola. Su marido, su hija y su nieta, le han acompañado en ese dolor de años por haber perdido a su madre con sólo diez años y le han dado el aliento suficiente para seguir buscando, aunque durante mucho tiempo tuvo que resignarse a la pérdida. “Uno de mis hermanos que vivía aquí no quería que se tocara este tema, yo lo respetaba y para no enfadarme con él durante mucho tiempo no busqué. Sabia que algún día la tendría que encontrar y, en cuanto pude, la empecé a buscar. El año pasado ya estuve tres días yo solita buscando en este cementerio”, cuenta.

La fosa está ubicada entre dos sepulturas en el cementerio de Villafranca del Bierzo. (Foto: Quinito)

Milagros, sentada, con su nieta y su hija, mientras continúan los trabajos de la ARMH. (Foto: Quinito)

El arqueólogo de la ARMH anuncia a Milagros el hallazgo de los restos de su hermano. (Foto: Quinito)

Milagros esta muy agradecida de la ayuda que ha recibido de la ARMH y también de toda la gente que se ha encontrado estos días en Villafranca “que me da todo el calor del mundo”. “Se ha hecho justicia, pero se la debo a todos los que trabajan en la ARMH y la gente que hay aquí, no a los de arriba, a aquellos que dicen que buscamos a nuestros muertos por dinero, parece que los demás no tengan sentimiento y está claro que no saben lo que es no tener a una madre desde los diez años”, apostilla.

Han pasado muchos años pero ella conserva tantos recuerdos de su madre que ya ha empezado a escribir un libro, asegura, porque “tengo muchas cosas en la cabeza que me quedaron ahí marcadas”. “Mi madre era una mujer impresionante, sabia cocinar de maravilla y cuando los vecinos tenían que majar o segar ya contaban con ella, pensaban que si iba ella cocinar iría más gente a ayudarles con esas tareas”, recuerda Milagros, que tiene pensado dar sepultura a los restos de Vicenta y Jesús en el mismo cementerio de Villafranca. Esa será un motivo para volver a su tierra.

Junto a ella, su hija y su nieta han seguido la búsqueda, embargadas por esa misma emoción. “La gente joven y los hijos y los hijos que vendrán quieren que se haga justicia, toda nuestra familia estaba de acuerdo en esto”,valora la hija de Milagros, que asegura que ha padecido como su madre “buscaba y gritaba toda la vida dónde esta su madre”. Ella también se siente unida a su abuela Vicenta, nació un 28 de octubre, la misma fecha en la que fue asesinada ella, adelantándose un mes. “Me adelante un mes, fui ochomesina, para nacer un 28 de octubre, casi a la misma hora que años antes había muerto mi abuela”, cuenta.

Milagros cuenta cómo ha sido la búsqueda de su madre y su hermano. (Foto: Quinito)

Milagros bajó a la fosa junto a su nieta, para reencontrarse con Vicenta y Jesús. (Foto: Quinito)

“Está claro que hemos dado con la fosa”

El arqueólogo de la ARMH, René Pacheco, confirma que con todas las evidencias que tienen hasta el momento “está claro que hemos dado con la fosa”. Los trabajos arrancaron este viernes, con las nuevas mediciones que indicaban que el enterramiento estaba en un estrecho pasillo entre dos sepulturas. Al ir bajando, encontraron primero un enterramiento registrado, cuyos restos ha sido sacados con mucho cuidado para volver a colocarlos en ese mismo lugar una vez terminen con la exhumación de los cuerpos de Vicenta y Jesús.

“Al sacar ese cuerpo, justo debajo, en contacto con la caja de ese hombre, encontramos el cuerpo que se correspondería con Vicenta”, explica Pacheco, que relata como localizaron el brazo y siguieron la zona del centro para intentar localizar el cráneo, lo que les permite determinar si es un hombre o una mujer. “Al dirigirnos hacia la zona del cráneo apareció una bala en el cuello, que coincidia con la información de la autopsia que se había practicado al cuerpo en 1948, que señalaba que tenía un disparo en el cuello”, aprecia.

Para Pacheco ese aspecto es ya una “evidencia clarísima” de que están ante los restos de Vicenta. Entonces fue el momento de empezar a despejar para ver si el cuerpo se había visto afectado por un panteón que hay justo encima. “La fosa está intacta y eso es una buena noticia”, puntualiza el arqueólogo, que asegura que los restos están muy bien conservados y que, finalmente, se han encontrado a una profundidad de apenas 1,20 metros y no 1,75 metros como recogía la explicación de la causa militar.

Los trabajos continuaron para confirmar el hallazgo de un nuevo cuerpo justo debajo de Vicenta, ambos boca arriba y enterrados en el mismo sentido, y su cráneo indica que se trata de un hombre, sería Jesús. “Están los dos cuerpos, vamos a poder hacer los análisis que corresponden y ahora, saber ya que hay dos cuerpos, uno encima del otro, de una mujer y de un hombre. Está claro que hemos dado con la fosa”, valora orgulloso René Pacheco.

La ARMH continuará los trabajos arqueológicos para recuperar los restos de madre e hijo. (Foto: Quinito)

Los miembros de la ARMH, durante los trabajos en la fosa de Villafranca. (Foto: Quinito)

La hija y la nieta de Milagros Camuñas, siguen los trabajos para la exhumación. (Foto: Quinito)

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Fotografía destacada: Momento en el que Milagros acaricia los restos de su madre, asesinada en 1948. (Foto: Quinito)

Fuente:http://www.elbierzonoticias.com/frontend/bierzo/Cronica-De-Un-Reencuentro-vn31627-vst306

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Los muertos del kilómetro 411

Milagros perdió a su madre y a su hermano cuando solo tenía diez años. La ciencia y la investigación histórica quieren ayudarla a encontrar sus restos.

hipertextual.com / Ángela Bernardo / 23-11-2015

Hay lecciones de historia que caben en un metro cuadrado. La misma superficie en la que Milagros espera encontrar a su hermano y a su madre. Tenía solo diez años cuando los asesinaron en el kilómetro 411 de la carretera general Madrid-La Coruña. Pero los recuerdos permanecen imborrables en su memoria.

Ella aún conserva una cicatriz en el labio que le hizo un guardia. “Tú lo que no sabes es ladrar”, cuenta que le gritó el hombre, empujándola contra un banco. “Pasé de ser una niña mimada, a la que había que cuidar como un grano de perejil, decía mi padre, a ser una huérfana desgraciada”, nos relata emocionada al otro lado del teléfono. Milagros reside hoy en Badalona, donde se fue con trece años huyendo del horror que había vivido.

Durante décadas permaneció en silencio. “Mi hermano mayor, Aquilino, que estuvo en la cárcel, no quería que habláramos del tema”. Tras su fallecimiento, Milagros decidió pedir el certificado de defunción de su madre y su hermano, donde consta como motivo la muerte natural. “Esa es la mayor injusticia”, nos relata entre lágrimas. “Me vine para Barcelona con un disgusto tremendo, solo quiero que quiten eso de ahí porque no es verdad”. Según el registro de la autopsia al que hemos tenido acceso, Vicenta López y Jesús Camuñasfallecieron por “rotura traumática del corazón”. Era el 28 de octubre de 1948. Habían pasado nueve años desde el final de la Guerra Civil.

“Nos arruinaron la vida”

El día anterior, 27 de octubre de 1948, una llamada en la puerta a la hora de comer sorprendió a la familia. “Somos los rojos, queremos entrar a descansar, que venimos muy cargados”, les dijeron, según declaró Vicenta a la Comandancia de la Guardia Civil de Villafranca del Bierzo, al oeste de la provincia de León. Se trataba de un grupo de guerrilleros antifranquistas, popularmente conocidos como maquis, que se escondían en los montes de los Ancares. Vicenta les abrió la puerta, permitiéndoles que pasaran la noche en el pajar. No imaginaba que darles cobijo le llevaría a la muerte.

Al día siguiente, tres policías hacían la ronda habitual por Castañeiras, el pueblo natal de los Camuñas López. Uno de los guardias, Sabas, conocía a la propia familia y se acercó a la ventana. Una mujer estaba dentro, según nos cuenta Milagros, y entró a saludar confundiéndola con una prima. Pero la joven era en realidad la novia de uno de los maquis, y disparó cuando los policías abrieron la puerta. Sabas murió en el acto.

“Nos arruinaron la vida”, lamenta Milagros. La menor se encontraba en un prado cercano y al regresar a casa vio a su madre detenida y al policía asesinado. “Las cosas que vives de pequeña se te quedan marcadas. Años después yo no podía ir sola, mis hermanos siempre me acompañaban. Tenía miedo de ver un muerto“. El muerto era Sabas. Como resultado, Vicenta y Jesús fueron arrestados acusados de “auxilio a huidos”. Ambos fueron interrogados en las dependencias del cuartel de la Guardia Civil. Según se puede leer en las diligencias judiciales, Vicenta dijo que “[a los maquis] les habían cobijado en todas las casas del pueblo excepto en la de un vecino”. El testimonio fue corroborado por Jesús. En el pie de página del documento aún puede verse la huella del dedo pulgar de su mano derecha. Vicenta no sabía leer ni escribir.

Fragmento de la declaración de Vicenta López ante la Comandancia de la Guardia Civil. Imagen obtenida con permiso de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Como resultado de los interrogatorios, la madre y el hijo fueron detenidos para ser conducidos a la Prisión de Villafranca del Bierzo, a pocos kilómetros de allí.Pero Vicenta y Jesús jamás llegaron a su destino. “Que les hubieran juzgado como juzgan a todo el mundo ahora”, reclama Milagros. En el camino hacia la cárcel, los guardias que les custodiaban les ejecutaron sin mediar palabra. En el informe remitido al juez consta lo siguiente:

Los fallecidos Vicenta López Digón y su hijo Jesús Camuñas López, los cuales fueron muertos en ocasión en que se daban a la fuga cuando eran conducidos a la Prisión de Ponferrada por fuerzas de la Guardia Civil, por ser encubridores de elementos huidos del monte y por tanto responsables de la muerte del Guardia Sabas Andres Salazar” (sic)

El asesinato de Vicenta y Jesús se justificó mediante la aplicación de la conocida como ley de fugas. “Una ley no escrita, por la que la policía se llevaba al reo a dar un paseo y volvía al cuartelillo sin él”, explicaba el jurista Carlos Pérez Vaquero en el programa La noche en vela. Aunque se suele decir que el texto fue aprobado por el Parlamento español el 20 de enero de 1921, lo cierto es que esa fecha coincidió con la ejecución de cinco sindicalistas en Barcelona por un procedimiento parecido. Los guardias se fueron quedando rezagados al custodiar a los detenidos, hasta que les dispararon. El abogado Sergio Carrasco también señala a Hipertextual que la aplicación española de la ley de fugas puede encontrarse en textos históricos como Three Weeks in Majorca de William Dodd (1863) o A Spanish Holiday de Charles Marriott (1908). Otros países como México o la Alemania nazi también usaron esta práctica en diversas épocas de la historia.

Durante la represión franquista, la “ley no escrita” sirvió de pretexto para el fusilamiento de muchos detenidos. El caso de Vicenta y Jesús, por desgracia, fue uno más entre la barbarie cometida por el dictador Francisco Franco, de cuyo fallecimiento se cumplieron el pasado viernes cuarenta años. “No son los únicos ejemplos de enlaces de guerrilleros asesinados mediante esta ley de fugas“, nos cuenta también Alejandro Rodríguez Gutiérrez, historiador y miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Solo en esta zona del noroeste peninsular, diez personas fueron asesinadas de manera similar entre 1945 y 1951.

Zona del cementerio de Villafranca del Bierzo donde reposarían los restos de Vicenta y Jesús. Al fondo se ve la Iglesia de Santiago, conocida por la famosa Puerta del Perdón del Camino de Santiago.

Distinta suerte corrió Aquilino Camuñas. El hermano mayor de Milagros fue procesado mediante un Consejo de Guerra ordinario, a través de la Causa Sumarísima número 495 de 1948. ¿Su delito? “Comprarle iodo y alcohol, el 27 de junio de 1.948 y llevarle a arreglar un reloj, el cual le fué ocupado al llevar a cabo su detención a finales de Octubre próximo pasado” (sic), según se lee en las diligencias judiciales. Estos hechos constituían un “delito de auxilio a huidos”, por el que de acuerdo al Decreto Ley de 18 de abril de 1947, fue inicialmente condenado a dos años de prisión menor y 5.000 pesetas de multa.

Nunca una compra y el arreglo de un reloj fueron tan caros. Al procesarle por la vía militar, Aquilino Camuñas fue obligado a elegir como defensor a un jefe u oficial del Ejército. Permaneció siete meses y siete días en la cárcel, según consta en el procedimiento judicial almacenado en el Archivo del Tribunal Militar número 4 de A Coruña, con sede en Ferrol. En el documento también se puede leer que “el procesado es de mala conducta en todos los aspectos”. Milagros nos cuenta que su hermano volvió a casa con la espalda llena de hematomas, a causa de los “cintanazos” que le daban durante los interrogatorios. “Vino azotado a palos y trajo los dedos quemados con cerillas”, relata su hermana. La transcripción del juicio a Aquilino reza lo siguiente:

El representante de la Ley con la venia de la sala interroga al procesado y le dice cuantas veces bió a los bandoleros en casa de su madre y contesta que una y que es cierto le dieron cien pesetas para que fuera a arreglar un reloj. […] El Sr. Presidente le hace las mismas preguntas al procesado y le dice que si la diferencia de las cien pesetas que le dieron con lo que le costó el reloj se quedó con ello y dice que sí se quedó, pero no en concepto de gratificación” (sic)

El fiscal solicitó finalmente para él seis meses y un día de prisión menor. Había cumplido un mes y seis días más de cárcel como medida “preventiva”. Cuando fue puesto en libertad, Aquilino no quiso volver a hablar de todo lo que había ocurrido. “He aguantado muchos años con la boca cerrada y ahora ya no me callo”, responde Milagros ante nuestras preguntas. La niña a la que “arruinaron la vida” busca ahora a su madre y a su hermano.

Jamás dejó de hacerlo en las últimas décadas. Pero no sabía dónde habían sido enterrados. La única que lo supo fue una mujer que trabajó para su familia; por desgracia, falleció antes de poder decirle el lugar exacto donde habían sepultado sus cuerpos. El trabajo de investigación histórica de Rodríguez Gutiérrez permitió a Milagros descubrir el paradero donde podrían encontrarse los restos de su madre y su hermano. “Solo quiero verlos y que me entierren con ellos”, nos explica visiblemente emocionada.

“Exhumamos respuestas”

Las nueve menos cuarto de la mañana del 13 de agosto de 2015. Han pasado sesenta y siete años del asesinato de Vicenta y Jesús. Voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica viajan camino del cementerio de Villafranca. Algunos vienen incluso de países tan lejanos como Australia. Es el caso de Natalia Majstorovic, que realiza su doctorado en la judicialización de la exhumación de fosas comunes en la Universidad de Sydney y colabora desde hace años con la ARMH. La organización fue creada en el año 2000, tras la recuperación de “los trece de Priaranza”, con el objetivo de ayudar a las familias en la búsqueda de los desaparecidos. Desde aquella fecha la entidad ha exhumado más de 150 fosas comunes en toda España -siempre por expresa petición de sus familias- y recuperado los restos de 1.300 personas como la madre y el hermano de Milagros.

La mañana amenaza lluvia y frío, a pesar de que estamos en pleno verano. Cuando llegamos al cementerio de Villafranca del Bierzo, los voluntarios se afanan en colocar un toldo azul para evitar que el agua impida las tareas de apertura y estudio de la fosa donde, según la reseña de sepultura localizada por la ARMH, reposarían los cuerpos. Si la diligencia es correcta, Jesús habría sido enterrado debajo y Vicenta encima a una profundidad de un metro setenta y cinco centímetros. René Pacheco, arqueólogo de la asociación, expresa las primeras dudas. “Es raro que estén más abajo del metro para una sepultura de estas características”.

Los voluntarios Marco, Alejandro, Juan Carlos y René empiezan a cavar en la zona señalada. Sus herramientas son simples: pico, pala y azada. Estos son los medios con los que se desentierra la memoria, gracias a entidades de carácter voluntario y sin ánimo de lucro. Marco Antonio González, vicepresidente de la ARMH, nos cuenta que la organización recibió desde 2007 hasta 2011 subvenciones públicas para los trabajos de exhumación de las fosas, que pueden consultarse en su página web. Actualmente, la ARMH solo se financia a través de las cuotas de sus asociados y mediante premios y distinciones, como el de Derechos Humanos concedido por los Archivos de la Brigada Abraham Lincoln (ALBA), dotado con 100.000 euros. “Ningún gobierno ha querido encargarse de esto”, se lamenta Emilio Silva, presidente de la entidad y nieto del primer desaparecido del franquismo identificado por una prueba de ADN, dentro del grupo de “los trece de Priaranza”.

Los medios son precarios. El frío del norte tampoco perdona. “Venga, vamos”, se escucha. Pero los voluntarios se encuentran con un inconveniente más: el suelo del cementerio está más duro de lo previsto. Lo que en principio iba a ser trabajo de una mañana se convierte en una jornada completa de excavación. Tras las primeras dos horas sacando tierra, el suelo comienza a estar húmedo y removido. Pacheco comprueba la zona, dado que estas características podrían indicar que están próximos a restos biológicos. Pero se trata en realidad de un hormiguero. “Mierda”, se escucha.

René Pacheco, arqueólogo de la ARMH, examinando la zona excavada por los voluntarios. Fotografía cedida por la Asociación.

“Venga, hay que seguir”, se oye después. Son las doce y media de la mañana y continúa lloviendo. “Espera, para, para”. Un resto minúsculo de un hueso aparece entre la tierra arcillosa. René se mete dentro de la fosa y retira la tierra con herramientas más pequeñas y un pincel. Pronto la sorpresa y esperanza de que “sean ellos” se transforma en desilusión y cansancio. Son los restos de un niño. Vicenta y Jesús no están en el lugar indicado. Los voluntarios devuelven el hueso y tapan de nuevo la fosa abierta. Vuelven a cavar, esta vez más hacia el norte. Las posibilidades de retirar tierra son limitadas, ya que el lugar está rodeado de panteones y tumbas.

Si logran recuperar los huesos, deben limpiarse y restaurarse antes de proceder al análisis antropológico y forense. En caso de que sea posible, la identificación también se ayuda de pruebas de ADN

 

 

El suelo sigue igual de duro que al comienzo de la mañana. A media tarde, cuando el cansancio ya empieza a hacer mella, se vuelve a oír la voz de René Pacheco. “Espera, para, para”. Son las tres palabras mágicas con las que el resto de voluntarios dejan de picar y sacar tierra. El arqueólogo baja de nuevo a un metro de profundidad. Hay varios huesos humanos, pero es imposible discernir si los restos podrían ser los de Vicenta y Jesús. “Necesitamos traer una máquina, es imposible sacar tanta tierra a mano para ver si son ellos”, lamenta Marco.

Después de devolver los huesos a su lugar de origen y cubrir con la tierra el agujero, los voluntarios regresan de nuevo a Ponferrada. Allí se encuentra el laboratorio de la ARMH, cedido por la Universidad de León. Es en este rincón donde una vez recuperados los restos, se limpian y se procesan para los posteriores análisis antropológicos y forenses. Cuando visitamos este espacio, Nuria Maqueda, auxiliar de arqueología en la ARMH, se encuentra limpiando huesos encontrados en una fosa en Casasola de Rueda este verano. Lo hace con mesura, utilizando un pequeño instrumento metálico. “A veces tenemos que lavarlos con agua, pero en muchas ocasiones son tan frágiles que se rompen algunas partes, por lo que hay que tener cuidado”, comenta.

Limpieza y restauración de los huesos exhumados.

“Cuando abrimos una fosa tenemos que dejarla completamente al descubierto, con el fin de comprobar la posición de los cuerpos y ver si existe algún objeto personal junto a los huesos”, nos explica René. La ARMH sigue el método arqueológico que se aplica en cualquier excavación de este tipo, tras recibir la petición de familias como la de Milagros y obtener los permisos necesarios para la exhumación. “Somos los únicos que vamos a observar el lugar de un crimen”, señala Pacheco.

Posteriormente, los huesos se sacan y se almacenan en cajas individuales. Ya en el laboratorio, el trabajo de restauración y limpieza que nos mostraba Nuria es fundamental para los estudios de antropología forense. En el momento en el que logran reconstruir el esqueleto completo, los voluntarios determinan el perfil biológico y otras pistas de interés. René explica que estudiando los huesos podemos inferir el sexo, la edad o la altura de la persona exhumada. “También es posible comprobar si presentaba alguna enfermedad o problema que nos ayudara en la identificación, como una cojera”. En ocasiones, este paso facilita la labor del análisis forense.

 

En las imágenes anteriores se muestran los restos de una persona joven. “Se ven perfectamente las bóvedas craneales”, comenta René mientras apunta a unas líneas curvas e irregulares en el cráneo, asociadas a individuos de edad no muy avanzada. Antes de realizar el estudio forense, la observación a simple vista de este hueso también ofrece una nueva pista. Un agujero de bala, perfectamente redondeado, indica el motivo de la muerte del joven. En la unión de dos partes del cráneo, comenta Nuria, se ven además restos de otro agujero. Posiblemente le mataron por la espalda y le dieron el tiro de gracia para asegurarse”, nos explica, aunque estas hipótesis deban ser confirmadas posteriormente por los forenses que colaboran con la ARMH.

Objetos personales como botones, anillos o las suelas de un zapato también pueden servir en la identificación de una persona desaparecida

Además de las investigaciones de carácter histórico y documental y de los trabajos de antropología forense, pequeños detalles como un botón, un anillo o la suela de un zapato pueden servir en la identificación de un desaparecido. René nos comenta que en una exhumación encontraron un objeto personal de ese tipo. Así pudieron entender que entre los restos se hallaban posiblemente los de un antiguo ferroviario. “Antes de la creación de RENFE, existían compañías como la del Norte, la del Oeste o la MZA”, apunta. El botón bajo la lupa no miente: es posible que aquel fusilado trabajase para la Compañía Nacional de los Ferrocarriles del Oeste, que desapareció en 1941 al integrarse en RENFE. La próxima semana, cuando comiencen de nuevo los trabajos para encontrar a Vicenta y Jesús, tratarán de descubrir no solo sus huesos, sino también objetos personales que ayuden en su identificación. En otras zonas de España, nos explica el Dr. José Luis Marcello, profesor de Geografía en la Universidad de Salamanca, “hubo quien utilizaba botellas de cristal en las que introducían en un papel el nombre y apellidos del muerto, tapándolas luego con cera”. Este truco pudo hacerse en fosas como la de Paterna (Valencia), donde los familiares sobornaron al enterrador por cinco duros para poder identificar mejor el cadáver del padre en un futuro hipotético.

Un simple botón podría ayudar en la identificación de un ferroviario desaparecido hace más de setenta años.

Las botellas de cristal que se utilizan hoy en día se llaman pruebas de ADN. “Gracias a series como CSI, se ha extendido la creencia de que el ADN es la pista definitiva, pero no es la única”, nos explica René. En el laboratorio de Ponferrada también guardan fragmentos de los huesos recuperados para extraer la información genética. “Se usan huesos grandes como el fémur y los dientes molares sin caries”, destaca. Pero la conservación de los restos es muy desigual. Pacheco señala que “la humedad, la filtración del agua, la acidez del suelo o los movimientos de tierra como los provocados por las cunetas pueden afectar a los huesos”. En ocasiones estos se han transformado en una estructura parecida a la madera, “de la que es imposible extraer ADN”, lamenta.

Los mejores resultados de las pruebas de ADN se obtienen con familiares de primer grado (padres, madres e hijos). Pero no siempre es posible por la falta de parientes con los que comparar los perfiles genéticos

Aun en el caso de que se pueda obtener ADN, no siempre es factible realizar los análisis genéticos. Según publica Ainhoa Iriberri en El Español, las pruebas de ADN consiguieron relacionar el 34,52% de los restos de fosas comunes del norte de España con sus parientes. El motivo es la falta de familiares con los que comparar los perfiles genéticos. La recuperación de la memoria histórica llega tarde, a pesar de los esfuerzos de las asociaciones.

“Los resultados óptimos se obtienen con familiares de primer grado [padres, madres e hijos]”, nos explica la Dra. Carme Barrot, responsable del Laboratorio de Genética Forense de la Universitat de Barcelona. En el mejor de los casos, los hijos de las víctimas tienen 75 años. Necesitábamos un repositorio donde guardar las muestras de ADN de los hijos, para tenerlas como “referencia” en la identificación de los desaparecidos por la represión franquista. Así fue como nació el pasado mes de julio el Banco de ADN de la UB de víctimas de la Guerra Civil española, coordinado por la investigadora.

Cajas donde se almacenan individualmente los restos de personas exhumadas por la ARMH. Se custodian en el laboratorio cedido por la Universidad de León.

Barrot decidió impulsar esta iniciativa al conocer dos historias personales como la de Milagros, Vicenta y Jesús. “El ADN sirve como una utilidad más que, junto al estudio histórico, la localización y la investigación antropométrica y forense, ayuda en la identificación”, sostiene. En el caso de tratarse de parentesco de primer grado, se emplean los biomarcadores típicos de las pruebas de paternidad. “Si hablamos del sobrino de un desaparecido, podemos mirar el cromosoma Y, mientras que en el caso de que sea una línea femenina, tendremos que fijarnos en el ADN mitocondrial”. Su laboratorio también trabaja en una técnica conocida como “fotografía a través del ADN”. “Nos gustaría conocer la forma craneal o rasgos como el color del pelo y de los ojos a partir de la información genética”, comenta. Aunque esta metodología está en sus fases iniciales, puesto que, por ejemplo, no puede usarse como prueba en un juicio, tal vez en el futuro sirva como herramienta complementaria.

El Equipo de Antropología Forense Argentino realiza las pruebas de ADN de forma gratuita para las familias de los desaparecidos. España no se ha hecho cargo de su búsqueda

El banco guarda dos copias de la muestra de ADN del pariente del desaparecido. “Una se almacena en un congelador bajo llave en la Universidad, mientras que la segunda se entrega en extracto seco en un sobre cerrado a las familias”, explica. Esta última copia puede conservarse en casa, siempre que se guarde en un lugar seco y oscuro para evitar la degradación del ADN. Por el trabajo de conservación de la muestra y recogida de datos, la Universitat de Barcelona cobra 150 euros, coste en el que se incluiría también el análisis genético. “Este precio nos ayuda a sufragar los reactivos y el almacenamiento”, se justifica Barrot, quien lamenta que no existan ayudas públicas para la realización de estos trabajos. “Me da mucha rabia lo que sucede en España y envidio el trabajo hecho en Argentina en los últimos años”, comenta.

Argentina ha sido clave en el trabajo de la ARMH. “Antes de 2011 enviábamos las muestras a un laboratorio privado para hacer el análisis genético y nos cobraban 600 euros por prueba”, sostiene el vicepresidente de la asociación. “Nuestro propósito es que las víctimas no paguen un duro en la búsqueda e identificación de los desaparecidos”, señala González. La entidad ha sido crítica con la UB por cobrar este servicio, motivo por el que no existe una colaboración directa. “Debería haber una iniciativa estatal para hacer un banco como el de Barcelona”, comenta Pacheco, que coincide con Barrot al lamentar la falta de voluntad política.

Tubo de laboratorio donde se guardan fragmentos de huesos para el análisis de ADN posterior.

Actualmente la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica envía las muestras al Equipo de Antropología Forense Argentino, en el que participa la bióloga española Mercedes Salado-Puerto. En una charla en TEDxBuenos Aires, la científica explicaba que “no exhumaban huesos, sino que exhumaban respuestas”. El grupo argentino de investigación ayuda a la ARMH en la identificación de las víctimas, realizando las pruebas de ADN de manera gratuita. Pacheco nos explica que les dejan las muestras bien cuando ambos equipos se reúnen, o bien a través del Consulado de Vigo. El arqueólogo destaca que el citado consulado se ha ofrecido para enviar las muestras mediante “valija diplomática”, porque creen “que el Estado debe hacerse cargo”. Algo que lamentablemente no puede extenderse a otros lugares de España.

La situación ha sido también criticada por Naciones Unidas, que valoró el “limitado alcance” de la Ley de la Memoria Histórica (Ley 52/2007 de 26 de diciembre). Según recoge el informe de trabajo, asumiendo la instrucción penal de la Audiencia Nacional, “el número de víctimas de desapariciones forzadas del 17 de julio de 1936 a diciembre de 1951 ascendería a 114.226”. Esta cifra convierte a España en el segundo país del mundo con más desaparecidos tras Camboya, una situación calificada de “vergonzosa” por organizaciones como Amnistía Internacional.

“Ya no tengo miedo”

Las víctimas de las desapariciones forzadas tienen nombre y apellidos. Como los de Vicenta López, natural de O Freixo (Lugo), que contaba con 48 años. O los de Jesús Camuñas, asesinado con 20 años en el kilómetro 411. “Es cuestión de reconocer el dolor”, nos explica Raúl de la Fuente, miembro de Psicólogos sin Fronteras, organización que también colabora con la ARMH. Dolor como el que ha sentido Milagros, que nos repite emocionada que toda su vida decía “ay, mamaíta mía, ayúdame” cuando tenía un problema. Es el grito desesperado de una niña, la pequeña a la que le arrebataron a buena parte de su familia con solo diez años.

Los mecanismos de represión en España fueron una enseñanza para los horrores luego vividos en el Cono Sur: eliminar el colectivo, proyectar el miedo a nivel individual e interiorizar el terror

En menos de una semana, la ARMH comenzará de nuevo las labores de búsqueda de Vicenta y Jesús. Unos trabajos en los que también ayudará Raúl de la Fuente, quien destaca que “debemos escuchar de una forma activa y responsable a las víctimas y acompañarlas”. El psicólogo ha participado en tareas similares en Centroamérica, donde se valora mucho el trabajo colectivo para realizar la reparación moral, familiar y social de las víctimas. “Lo ideal sería comenzar a ayudar y a abordar a las familias un mes antes de la exhumación, pero en la mayoría de los casos eso no es posible por ser labores voluntarias”, lamenta.

Según el especialista, los mecanismos de represión que se dieron en España fueron una enseñanza para los horrores que luego se vivieron en el Cono Sur. “Se cargaron al colectivo, por lo que proyectaban el miedo en uno mismo. Además, los rumores sobre las desapariciones forzadas hacían que las víctimas interiorizaran el terror”, sostiene. El pánico vivido por Aquilino Camuñas y la propia Milagros son un ejemplo claro. “Por eso es importante hacer una reconstrucción de la historia de su vida y, sobre todo, acompañar y gestionar sus expectativas”, añade.

Fosas en Villafranca del Bierzo (León), donde podrían encontrarse los restos de Vicenta y Jesús.

La recuperación de los cuerpos de Vicenta y Jesús es algo que Milagros ha anhelado toda su vida. “No sé si sentiré disgusto o alegría”, nos confiesa. Raúl explica que es importante que los psicólogos atiendan a las víctimas, especialmente para prepararlas ante la exhumación, por si no se encontrasen los restos o el momento fuera demasiado impactante. Marco también nos cuenta el caso de un anciano que se sentó a esperar al borde de la fosa. “Me quitaron a mi padre y ahora que puedo estar con él no me va a mover nadie de aquí”, les dijo. En los días que duró la exhumación, el hombre llevó una silla y mantas para soportar el frío y la espera.

“Es una cuestión de empatía”, comenta el psicólogo. “Aunque las víctimas directas vayan falleciendo, las heridas producidas se heredan”, apunta. Hijos y nietos de personas como Milagros también sienten un dolor parecido, por lo que es preciso que el Estado aborde este tema. Raúl de la Fuente señala que “no estamos acostumbrados al conflicto, pero al final sana”. Durante años, Milagros escribió cartas a la Luna pidiéndole por su madre y su hermano. La última vez que estuvo en Villafranca entró al cementerio donde presumiblemente reposan Vicenta y Jesús. “No tenía miedo, ya no tengo miedo”, concluye.

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Fotografía destacada: Vicenta López (fotografía facilitada por su familia).

Fuente:http://hipertextual.com/especiales/memoria-historica-muertos-kilometro-411

 

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La identificación forense es infalible, la memoria no

Los análisis de ADN de las fosas de la Guerra Civil no logran su objetivo por falta de familiares con los que comparar los perfiles.

elespanol.com / Ainhoa Iriberri / 13-11-2015

“Es una pena”. Con esta frase resume la catedrática de Biología Celular de la Universidad del País Vasco Marian Martínez de Pancorbo sus sentimientos tras el estudio que su grupo, BIOMICs­, publicó en septiembre en la revista Forensic Science International: Genetics.

En el trabajo se detallan los resultados de más de seis años de investigación, que han supuesto todo un éxito científico pero un fracaso relativo a nivel práctico. Durante ese tiempo, los investigadores analizaron restos encontrados en 26 fosas comunes distribuidas por todo el norte de España. Los huesos localizados pertenecían a “al menos” 252 personas, según demostró el análisis antropológico.

A partir de ahí el trabajo se dividía en dos patas, según explica Martínez de Pancorbo a EL ESPAÑOL. Por un lado, su laboratorio tenía que asignar un perfil genético a cada uno de los restos. Una vez conseguida esta parte, había que compararlo con el de un familiar vivo, con el objetivo de darle nombre y apellidos. 186 familiares de represaliados en la Guerra Civil fueron analizados.

EL PESO DEL TIEMPO

Para la primera fase, la ciencia es vital. El avance de la genética forense en los últimos 10 años ha permitido un desarrollo espectacular. Se trata de analizar ADN muy degradado, ya que ha pasado mucho tiempo. Antes, explica la investigadora, había que recurrir al ADN mitocondrial, fuera del núcleo de la célula, ya que al haber más copias de este ADN en las células era más fácil conseguir alguna menos afectada por la degradación, es decir, menos “estropeada”.

Esto permitía muy buenos resultados, pero tenía una gran pega: el ADN mitocondrial solo se transmite por vía materna. Así, sólo a través de familiares por línea materna, por ejemplo un hermano o una hermana, se podía poner nombre y apellidos a ese resto.

“Gracias a que las técnicas de extracción, purificación y análisis han mejorado ya se puede analizar el ADN nuclear, ahora se puede extraer ADN del cromosoma Y y usarlo para identificar descendientes por la línea paterna, lo que amplía las posibilidades”, comenta la bióloga.

Restos obtenidos en fosas comunes, en el laboratorio de la Universidad Autónoma. Álvaro Minguito

De esta forma, los científicos contaron durante su trabajo -financiado por el Gobierno vasco- con las más avanzadas técnicas para dotar de perfil genético a los restos hallados en las fosas comunes.

El éxito fue incontestable. Se consiguió asignar dicho perfil a un 85,7% de los huesos. Faltaba cruzar lo que dictaba el análisis genético con un nombre y un apellido. “Contábamos con 186 familiares, personas que habían perdido a alguien en la Guerra y lo estaban buscando; lo lógico es que al menos hubiéramos identificado a esos 186”, señala la directora del trabajo.

EL JARRO DE AGUA FRÍA

Fue en ese momento cuando llegó el jarro de agua fría. Sólo un 34,52% de los restos consiguió asignarse a alguno de los familiares, lo que supuso la identificación de únicamente 87 víctimas.

“Desde el punto de vista científico es un asunto difícil; hay muchos problemas técnicos y, aunque se solventaran, seguiríamos viendo éste: que la memoria se acaba”, comenta Antonio Alonso, experto en genética forense del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses.

Para Martínez de Pancorbo este fracaso se puede atribuir a varios factores. Por una parte, a la forma de identificar a los familiares que se estudian. “Hay dos vías, una es preguntando a la gente de los alrededores de la fosa común; la otra es cuando las personas afectadas constituyen una asociación para buscar a sus seres queridos y se ponen en contacto con nosotros”.

CAMBIO DE LOCALIZACIÓN

Pero los familiares de los represaliados no siempre saben dónde fueron ejecutados sus muertos. Por otra parte, se sabe que tras la guerra, muchos de estos cadáveres fueron trasladados, precisamente para dificultar su identificación, como relatan los autores en la publicación científica.

Además, se puede dar otra circunstancia: que hayan ofrecido su ADN para estudio, pero lo hayan hecho a otros grupos. “No hay muchos especializados en genética forense, hay algunos de otras universidades, otros del Instituto Nacional de Toxicología y otros policiales”, señala la autora principal, que apunta a que “compartir información” es algo muy importante y que desde su grupo se valora la creación de una página web que lo facilite.

Es un diagnóstico con el que coincide plenamente Alonso. “Nadie trabaja con una coordinación intensa en investigación de fosas en este tipo de instituciones, porque hacemos lo que nos solicita un juez o el ministerio fiscal”, arguye. Es paradójico porque, afirma, en la genética forense “en general” sí hay buena coordinación y se cuenta con una comisión nacional para el uso forense del ADN. Pero no tienen ningún apoyo para utilizarlo en busca de estas identidades.

HACER UN LLAMAMIENTO

El trabajo publicado en la revista científica desvela que hacen falta más familiares. Para solucionar este déficit, “se podría hacer un llamamiento” pero se trata de un procedimiento que tiene un coste “de alrededor de 150 euros”. “Tal y como está la situación económica es impensable pedir ese esfuerzo a las familias, habría que tratar de conseguir una subvención, para que se les pudiera ayudar un poco a sufragar los gastos”, señala la investigadora.

Las subvenciones fueron la principal prerrogativa de la Ley de Memoria Histórica aprobada en 2007 en España y hasta 2011 cubrió -en parte -procedimientos de este tipo, siempre centralizadas por entidades como laAsociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), la primera que puso en marcha las exhumaciones con metodología científica.

René Pacheco, arqueólogo de la misma, apunta a una solución que podría haberse establecido desde la entrada en vigor de la Ley: la creación de un banco de ADN que permitiera comparar restos analizados y muestras de posibles familiares vivos.

Restos de distintas exhumaciones, apilados en el laboratorio de la UAM. Álvaro Minguito

Porque el caso que describe el estudio de la universidad vasca dista de ser único. “Nosotros tenemos fosas que hemos tenido que vaciar de urgencia porque iba a pasar una canalización. Hicimos una exhumación y tenemos los restos en el laboratorio; sabemos que son ferroviarios, pero lamentablemente desconocemos su identidad. Lo curioso es que puede haber un familiar de una víctima de este sector que haya denunciado su desaparición a una asociación de Andalucía y que ésta no se haya puesto en contacto con nosotros”, relata Pacheco.

VIAJE A ARGENTINA

En este caso, no se ha llevado a cabo el complejo análisis genético descrito en el estudio de Forensic Science International: Genetics. La ARMH no permite que los familiares paguen un sólo euro por todo el proceso que, en su caso, concluye a 10.000 kilómetros de España, en Buenos Aires. “El Instituto de Antropología Forense nos dijo que quería ayudarnos y allí hacen las pruebas genéticas gratis, pero sólo mandamos muestras cuando tenemos un perfil que sepamos casi seguro que va a encajar”, señala el arqueólogo. Esto es más fácil en este escenario, porque la ARMH sólo abre fosas cuando se lo reclaman familiares.

Dentro de unos años probablemente esto no tenga ningún sentido

Sin duda, el banco de ADN ayudaría a mejorar esta situación. “Creo que sería bueno que hubiera un proyecto nacional, podría incluso depender de una universidad; por encima de todo está la función humanitaria, la de devolver la dignidad personal y dar reparación a las víctimas”, apunta Alonso, que añade: “Dentro de unos años probablemente esto no tenga ningún sentido, porque nadie va a reclamar nada, ya que la generación que tiene la memoria y que incluso ha convertido su vida en esa búsqueda, acabará muriendo”.

Para que este banco sea una realidad, Pacheco apela a la voluntad política. Sus palabras no desprenden mucho optimismo. Según señala, en 2011 la Ley de la Memoria Histórica “se guardó en un cajón, aunque no fue derogada”. Se dejó de dotar de fondos a las asociaciones y se suspendió cualquier otra iniciativa.

OTRAS INICIATIVAS

Porque el arqueólogo tiene más ideas sobre cómo encontrar a los parientes vivos de los represaliados. “En 2012 acudí al consulado chileno en Barcelona y allí me recibió un cartel con una imagen de una señora mayor que sostenía un clavel. El mensaje decía: ‘Si tienes un desaparecido, da una muestra de sangre”, relata Pacheco, que tiene clara la receta: el Estado debería decir a todas las personas que sospechan de parientes víctimas de la Guerra Civil que dejen su rastro genético en el banco de ADN, una vez que se estableciera.

Y este hipotético servicio ¿podría servir también para las víctimas del bando que se sublevó? El arqueólogo destaca que “no ha recibido ninguna petición por esta parte” pero, señala, es posible que no haya necesidad.

Un militar del batallón ciclista y leal a la República fue enterrado con su traje militar. Álvaro Minguito

En abril de 1940, una resolución en el BOE valoró “desde el primer momento” a los asesinados por los republicanos. “Se les reconoció económicamente como víctimas y se les ofreció la posibilidades de exhumar las fosas y trasladar los restos al cementerio; en 1959, se les dio la posibilidad de llevarlos al Valle de los Caídos, donde estuvieron entrando cadáveres hasta 1994, año en el que ingresó el último”, explica.

Los expertos creen que queda poco tiempo para solucionar esta situación. Los años pasan y cada vez es más difícil analizar los restos encontrados. Además, no hay dinero para las exhumaciones y, aunque se solvente esto, faltan personas que reclamen a sus familiares. “Al final, se acaba la memoria”, concluye Alonso.  “La pena es que estos restos ya están análizados genéticamente y sería muy fácil su identificación si se ayudara a los familiares a comparar su ADN”, se lamenta por su parte Martínez de Pancorbo.

LA PRECARIA Y CURIOSA FINANCIACIÓN DE LA ASOCIACIÓN

Mientras se espera a que los políticos decidan reactivar la Ley de Memoria Histórica y el dinero vuelva a fluir, las asociaciones han pasado unos años muy malos.  La pionera ARMH estuvo, según relata su arqueólogo, “a punto de cerrar en diciembre del año pasado”.

Lo que les salvó merece ser contado. Por aquella época, un sindicato de electricistas noruegos acudieron a Madrid a un congreso global de representantes de los trabajadores. “Escucharon nuestra situación y decidieron ayudarnos; lo curioso es que, de vuelta a su país, se juntaron con los representantes laborales de los ascensoristas, que también se sumaron a la causa”, relata Pacheco.

La aportación inicial de 6.000 euros se ha convertido en un compromiso de 20.000 euros anuales. Una cifra que se vio inesperadamente ampliada con la concesión en enero de este mismo año del premio de Derechos Humanos concedido por los Archivos de la Brigada Abraham Lincoln (ALBA), dotado con 100.000 euros. Con estas aportaciones y las de sus socios, sobrevive la Asociación. Con ella lo hace también la memoria.

Entierro de restos de 12 personas identificadas en la iglesia de Valdenoceda. Álvaro Minguito

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Fotografía destacada: Un cráneo, con un tiro en la sien, en una fosa común en la provincia de Burgos. Álvaro Minguito

Fuente:http://www.elespanol.com/ciencia/20151113/78992146_0.html

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Emotiva jornada para recordar a los fusilados

Tertulias en Llanes presenta la exposición titulada ‘Exhumando fosas, recuperando dignidades’.

elcomercio.es / Guillermo Fernández / 14-11-2015

En un acto emotivo y multitudinario, la Casa de la Cultura de Llanes acogía en la tarde de ayer la apertura de la exposición ‘Exhumando fosas, recuperando dignidades’, una actividad que pretende «dar visibilidad al proceso de exhumación de fosas de la Guerra Civil», según explicaba Adolfo Rodríguez, portavoz del colectivo ‘Tertulias en Llanes’, la entidad que corre con la organización de los actos y que promueve para hoy, a partir de las 19 horas, una charla alusiva a los contenidos de la exposición.

La jornada de ayer se iniciaba con la proyección del documental ‘Las cunetas’, obra del director de cine austriaco Bodo Marks y de la periodista alemana Shelima Islam. Continuaba con una documentada disertación a cargo de René Pacheco, Alejandro Rodríguez y Marco González, arqueólogo, historiador y vicepresidente, respectivamente, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Y finalizaba con un concierto a cargo de la soprano ovetense Ana Nebot, a quien acompañaban con sus voces la llanisca Marta Elola y Alejandro Villa, así como el guitarrista Douglas Anderson.

Los paneles de la exposición, acompañados por magníficas fotografías, desarrollan en cuatro bloques todo el proceso de la recuperación de cadáveres de personas fusiladas durante la Guerra Civil. El primero de esos cuatro bloques recoge la investigación sobre la ubicación de la fosa común, para pasar a continuación a las fases de exhumación, análisis de los restos y entrega de los mismos a los familiares.

La conferencia de esta tarde en la Casa de la Cultura tendrá como tertulianos a José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo; Ramón García Piñeiro, doctor en Historia; Luis García Montero, catedrático de Literatura, ensayista, crítico literario y poeta; y Alejandro Villa Allende, presidente del Ateneo Republicano.

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Fotografía destacada: Público asistente a la presentación de ayer en Llanes. / N. A.

Fuente:http://www.elcomercio.es/asturias/oriente/201511/14/emotiva-jornada-para-recordar-20151114013223-v.html

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La ARMH inicia los actos del quince aniversario de su lucha por la memoria histórica

15 AÑOS DE LA ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA

Un coloquio, un concierto-recital y una ‘performance’ homenajearán la trayectoria del colectivo. Los actos comienzan este noche con una obra artística a cargo del leonés Luis Melón, que recordará los 6.000 prisioneros del campo de concentración de San Marcos.

ileon.com / 11-09-2015

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) inició en septiembre de 2000 los trámites para llevar a cabo la primera exhumación científica de una fosa de represaliados de la dictadura franquista. Fue en una cuneta a la entrada de la localidad de Priaranza del Bierzo, donde se encontraba una fosa con los cuerpos de 13 civiles de Villafranca del Bierzo y alrededores, asesinados por un grupo de pistoleros de Falange. El colectivo celebra el 15 aniversario de su nacimiento con una serie actos que darán comienzo esta madrugada de viernes al sábado en la capital leonesa.

Actualmente, señalan, se puede decir que la historia de los desaparecidos de la dictadura franquista y de sus familias ha cambiado gracias a la ayuda que la ARMH ha recibido en estos años por parte de más de 700 voluntarios procedentes de una veintena de países. Para conmemorar esa trayectoria han organizado en primer lugar un coloquio a las 12 de la mañana en la sede de la Fundación Sierra Pambley, donde se hablará de la memoria histórica, los desaparecidos, el trabajo en las fosas comunes y las vivencias de los familiares. Estarán presentes el historiador Javier Rodríguez; Sol Gómez, nieta de una víctima del franquismo, René Pacheco, arqueólogo de la asociación y Emilio Silva, presidente de la ARMH y nieto de la primera víctima de la represión franquista identificada por una prueba de ADN.

A las 20 horas, el Auditorio de León acogerá un concierto que trata de ser un homenaje a las víctimas de la dictadura, a los hombres y mujeres que “con tanto sufrimiento defendieron durante años el regreso de las libertades y por ello fueron castigados, encarcelados o asesinados”. Participaran Antonio Gamoneda, Juan Carlos Mestre, Eloísa Otero, Victor M. Díez acompañados de la música de Moncho Otero, Miguel F. Llamazares, Julia Franco, Aldo Mata, Belén Ordóñez y presentado por Laila Ripoll y Mariano Llorente de Micomicon Teatro.

Durante todo el día, Luis Melón llevará a cabo una ‘performance’ reivindicativa frente al Parador de San Marcos, donde el artista y el público que quiera colaborar con él escribirán en el pavimento los más de 6.000 nombres de las personas que fueron recluidas en el Campo de concentración de San Marcos. En San Marcos estuvieron al tiempo 7.000 hombres y 300 mujeres y llegaron a pasar por sus sórdidas estancias más de 20.000 personas entre 1936 y 1940. Allí, señalan, se vivió “el paso del terror caliente de los primeros meses del golpe al terror institucional, programado, sistemático, implacable”. Se llegaron a fusilar a más de 1.500 y los desaparecidos suman más de 2.000.

La acción se desarrollará en la plaza que alberga dicho edificio y los nombres se escribirán con tiza frente a la puerta principal (por donde entraban los presos) y la puerta del claustro (por donde los sacaban para fusilarlos).

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Fotografía destacada: Foto ARMH

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Memoria artística para más de 6.000 nombres de víctimas del Campo de Concentración de San Marcos

http://www.ileon.com:81/?n=http://www.ileon.com//actualidad/054880/la-armh-inicia-los-actos-del-quince-aniversario-de-su-lucha-por-la-memoria-historica

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