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La Comunidad de Madrid “oculta” a los 9.300 republicanos españoles deportados a campos nazis

La Consejería de Educación convoca una sesión formativa sobre el holocausto sin nombrar a los deportados por los nazis.

diario16.com / Eva Maldonado / 29-10-2018

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha presentado una queja ante la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid por la convocatoria de una jornada pedagógica relacionada con el Holocausto a la que se han invitado a cientos de profesores de centros de enseñanza de la comunidad en la que ni siquiera se mencionan a los 9.000 españoles deportados por la colaboración de Franco y Hitler.

Coincidiendo con el estreno de la película “El fotógrafo de Mauthausen”, el primer largometraje de ficción que narra la historia de algunos de los deportados por los nazis. La Comunidad de Madrid ha convocado para el día de hoy en un instituto madrileño a una jornada de formación en torno a la película “El jugador de ajedrez”.

El año pasado la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica solicitó a la presidenta del Parlamento madrileño la lectura de los nombres de todos los deportados de la Comunidad de Madrid en el acto que cada año se celebra el 27 de enero en memoria del Holocausto. La respuesta de la Comunidad de Madrid fue que leer solo los nombres de los madrileños sería una forma de marginar al resto de víctimas.

Pero lo que se demuestra en esta convocatoria formativa en la que se nombran algunos colectivos de víctimas pero no a los republicanos españoles es que se trataba de un ejercicio de negacionismo tratando de desvincular el franquismo del nazismo y a partir del conocimiento de la historia a quienes después de luchar contra el Golpe de Estado el 18 de julio y ser obligados a exiliarse de España al sureste francés para salvar la vida fueron llevados hasta los campos de concentración nazis en los que murieron 5.300 republicanos españoles.

Independientemente de cómo esté organizada la sesión formativa el discurso político de la convocatoria llevada a cabo por la Consejería forma parte de una estrategia de negacionismo. La misma que hizo que la exposición de Auschwitz, que desde hace casi un año se exhibe en el Canal de Isabel II de Madrid, en la que se colocó un pequeño panel dedicado a los deportados españoles tras una protesta de la ARMH. Ocurre lo mismo en la audioguía de la exposición, que relata los hechos, y dice que los republicanos españoles fueron “llevados” a los campos nazis y no “deportados”. Algo que recuerda a la triste palabra “paseados” con la que durante décadas se han denominado a los asesinados por la represión franquista.

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Fuente:http://diario16.com/la-comunidad-madrid-oculta-los-9-300-republicanos-espanoles-deportados-campos-nazis/

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La brigada desconocida

La presencia de soldados marroquíes y de las mujeres, nuevos flancos de estudio sobre las Brigadas Internacionales, a los 80 años de su desfile de despedida en Barcelona.

elpais.com / Carles Geli / 27-10-2018

Parapetados tras sus boinas y sus cazadoras con cuello de franela, no hay prácticamente ni uno que sonría. Y eso que, en principio, dejaban la guerra y se iban a casa. Es una imagen del 25 de octubre de 1938 tomada en Les Masies, antiguo balneario entre el monasterio de Poblet y Espluga de Francolí, del homenaje que el Ejército del Ebro brinda a los miembros de las Brigadas Internacionales que, en número de 35.000 a 40.000 y de más de medio centenar de nacionalidades, participaron altruistamente (unos 10.000 no pudieron dar más: lo pagaron con su vida) en la Guerra Civil española. Hacía apenas cinco semanas, el 18 de septiembre, que la Sociedad de Naciones había adoptado una resolución por la que se ordenaba su retirada… Tampoco hay sonrisas abiertas en las jóvenes que portan flores para lanzárselas a esos brigadistas tres días después, el 28 de octubre, en el desfile que unos miles de ellos, representantes de todas las unidades y países, realizaron por la Avenida 14 de abril, la actual Diagonal. La tristeza más contenida es la de una de esas jóvenes, la de más a la izquierda, seguramente pensado en lo que esa marcha comportaría para el futuro de la niña con un lazo en la cabeza que lleva en brazos.

Las imágenes las tomó el inglés Henry Buckley, que cubría la guerra para The Daily Telegraph. Depositadas en el Archivo Comarcal del Alt Penedès (Buckley acabó casándose con una catalana, Maria Planas, y siendo corresponsal de la agencia Reuters para España), forman parte de una serie mayormente inédita que ahora puede observarse en una sucinta y modesta exposición del Memorial Democràtic en los jardines del Palau Robert de Barcelona a los 80 años de ese desfile. Son apenas 10 instantáneas que merecerían mejor suerte, si bien emocionan por sí solas. Especialmente la última: Buckley capta la cola del desfile, los brigadistas ya un poco alejados, casi en un contrapicado que permite ver a barceloneses en los balcones lanzado papelitos que caen al suelo donde, ya pisoteadas, quedan atrás también ramilletes de flores. Imposible mejor reflejo de la emotividad del momento y del estado de ánimo del propio Buckley, católico devoto, pero que sentía una profunda admiración y solidaridad con los episodios de factor humano que veía en el bando republicano.

Las crónicas hablan de una eclosión de gratitud popular que habría llevado a casi medio millón de barceloneses a la calle, si bien, por temor a los bombardeos, no se habría comunicado públicamente la realización del desfile hasta pocas horas antes del mismo. Quizá no fue exactamente así y es otro de los mitos que envuelven a las Brigadas Internacionales. Y es que queda mucho por narrar y desvelar sobre ellas, como se demostró el pasado viernes en el seminario internacional Historia y memoria de las Brigadas Internacionales. Una mirada este-oeste, que organizó la Universidad de Barcelona a través de su Observatorio Europeo de Memorias y el CRAI Biblioteca del Pabellón de la República. Por ejemplo, la presencia de brigadistas árabes y, en especial de marroquíes, que el imaginario colectivo (de la época y aún hoy) identifica con las brutales tropas que alimentaron el ejército rebelde de Franco.

Asistentes al desfile de despedida de las Brigadas Internacionales el 28 de octubre de 1938 en Barcelona. HENRY BUCKLEY

Se calcula que brigadistas árabes fueron un millar, que pagaron un alto precio: la mitad fallecieron. Mayormente, eran de origen magrebí. Los más, argelinos, “unos 500, por la influencia de los comunistas franceses y una mayor base obrera”, contextualiza Rocío Velasco de Castro, de la Universidad de Extremadura. Los marroquíes fueron dos centenares, pero también se han encontrado saudíes (cuatro), sirios (11), egipcios (cinco) y hasta un libanés. Los palestinos conformaron el segundo mayor contingente árabe, con 226 (“muchos eran judíos”).

Destaca la investigadora de entre esos últimos a Muhammad Najati Sidqui, por su curioso papel: amén de ser uno de los pocos que dejó unas memorias (inéditas en castellano), fue el responsable de la propaganda republicana encargada de dirigirse a sus compatriotas marroquíes fascistas para que cambiaran de bando. Iba, al parecer, intentándolo con un megáfono por las trincheras del frente de Córdoba. No tuvo demasiado éxito; pero tanto o más le costó convencer a los suyos de hacer esa labor más cerca del punto mismo de reclutamiento fascista, en Marruecos, a través de una emisora de radio en Argelia. Las autoridades francesas denegaron el permiso.

La jornada permitió constatar, entre otras aportaciones, que hay cinco monumentos en EEUU a los brigadistas, pero que “lo que pasó en España se ignora, no forma parte de la historia consensuada contra el fascismo, que para los estadounidenses arrancó cuando Pearl Harbour”, recuerda el historiador norteamericano Robert Coale, que deja constancia de que “algunos nostálgicos del Mccarthismo, desde radios derechistas, echan hoy pestes por comunistas a los que formaron la Brigada Lincoln”. En la antigua Yugoslavia, “hoy el revisionismo conservador elimina placas o monumentos de Los Spanci, como se conoce a los que fueron a luchar a España, unos 1.900, mayormente de Croacia y Eslovenia”, constata el profesor de la Universidad de Rijeka (Croacia), Vjeran Pavlakovic.

Entre lo poco estudiado, también la presencia femenina. “No aceptamos mujeres; si lo hacemos se descompone la brigada por razones obvias”, respondió por escrito uno de los máximos dirigentes de las Brigadas Internacionales, el italiano Luigi Longo, a una mujer de Estrasburgo que pedía alistarse en diciembre de 1936. Lo recordó la estudiosa holandesa Yvonne Scholten, que ha detectado 25 mujeres (casi todas, comunistas) entre los 700 combatientes holandeses que fueron a España. Apartadas del frente y destinadas mayormente a labores sanitarias, destacó el destino de Adriana Schrijver (comunista, claro): estuvo en España entre septiembre de 1936 hasta agosto de 1938, cuando el PCE logró que su homólogo holandés la expulsará por “mantener relaciones con gente del POUM”. De regreso a su país, perdió como casi todos los combatientes su nacionalidad y fue interrogada por la policía, que la incluyó en una lista de subversivas. El fichero fue a parar a manos de la Gestapo cuando la invasión alemana. Torturada por los nazis, se acabó suicidando en su celda. Tenía 35 años.

Despedida a las Brigadas Internacionales en Espluga de Francolí el 25 de octubre de 1938.HENRY BUCKLEY

También son voluntarios y conforman una heterogénea brigada: de archiveros, bibliotecarios e historiadores. En número fijo de seis y colaboradores flotantes. Son el personal del CRAI Biblioteca del Pabellón de la República que está llevando a cabo, desde hace ocho años, el SIDBRINT (Sistema de Información Digital sobre las Brigadas Internacionales), un portal sobre las míticas tropas. “No es una historia de las brigadas, sino de los brigadistas”, fija Lourdes Prades Artigas, alma mater de proyecto, nacido de sus tesis doctoral y que reúne la friolera de 23.700 brigadistas documentados, entresacados de 1.700 fuentes distintas, una de ellas tan descomunal como el Archivo Soviético. De cada uno se sabe el país de procedencia, su profesión, sus alías (“algunos llegaron a tener hasta 10”), la militancia política, dónde aparecen documentalmente y qué les paso tras la Guerra Civil, lo que sitúa el SIDBRINT como una de las fuentes más completas y de referencia del mundo sobre el tema.

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Fotografía destacada: Miembros de las Brigadas Internacionales, desfilando por la Avenida 14 de Abril (actual Diagonal) en Barcelona, el 28 de octubre de 1938. HENRY BUCKLEY

Fuente:https://elpais.com/ccaa/2018/10/26/catalunya/1540586126_544484.html

 

 

 

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“Siempre está aquí, siempre está en mi mente”

ABUSOS SEXUALES EN LA IGLESIA ESPAÑOLA

Leopoldo Martín, de 80 años, narra los abusos que sufrió en un internado religioso hace más de 70 años.

elpais.com / Julio Núñez / 28-10-2018

Más de 70 años después, Leopoldo Martín, madrileño de 80 años, aún recuerda las tres pesetas que le condenaron a vivir un año en un colegio de curas vallisoletano que le marcaría para siempre: abusos sexuales, maltrato físico y, debido a una mala alimentación, una enfermedad —el latirismo— que le ocasionó una pronunciada cojera de por vida. Por aquel entonces, mediados de los años cuarenta, la pobreza en la que vivía junto a su madre viuda y con cinco hijos llevó a Martín a vivir en un internado de Madrid. “Entré con siete años. Yo era el que me encargaba de hacerle todas las mañanas la cama al auxiliar”. Cierto día, cuenta, le pegaron una paliza porque de aquella habitación habían desaparecido tres pesetas. “Me pusieron el cuerpo morado y me dijeron: ‘Leopoldo, si mañana no aparecen las tres pesetas te matamos’. Yo me escapé, con tan mala suerte de que me pillaron y, como castigo, me mandaron a un internado en Valladolid”.

Martín relata que nada más llegar a aquel colegio, a unos 30 kilómetros de Valladolid, comenzó a trabajar en los campos “de los curas”, arreglaban las carreteras y los caminos. “Éramos esclavos. Nos mataban de hambre. Allí había de todo, pero a nosotros nos daban las sobras, almortas y algarrobas, lo mismo que le echaban a los cerdos”, narra. También empezaron los primeros abusos. “Había unos pasillos en los que nos colocaban desnudos y en fila para bañarnos. Los curas te lavaban con las manos, te manoseaban por todo el cuerpo y te daban tortazos en el culo”, asegura el octogenario con impotencia.

Los abusos sexuales aumentaron al poco tiempo, se convirtieron en agresiones. “Un día fuimos con un cura a un sitio al que llamaban El Soto. El sacerdote se subió la sotana, se puso una moneda de cinco céntimos en sus partes y nos decía que la cogiésemos con la boca. Luego te agarraba de la cabeza y se la arrimaba contra él”, explica. El clérigo, según afirma, se lo hacía siempre a él y a dos compañeros más. En el tiempo en el que él estuvo, se lo hizo tres veces. Pidieron ayuda a otro sacerdote joven. “Fuimos a confesar con él para contárselo y nos dijo: ‘Es imposible que haya pasado eso’. Fue a hablar con el director y al tiempo le llevaron [al abusador] como castigo a un colegio de Valladolid. No pasó nada de nada. Eso estaba oculto”, dice cabreado.

No fue la última vez que intentó denunciar el caso. Cuando su enfermedad se agravó, ingresó en el hospital provincial de Valladolid y allí se lo contó a su madre. ”Me cogió de la mano y fuimos al colegio a hablar con los curas. Cuando llegamos le dijeron a mi madre: ‘O se calla usted o le damos una paliza’. Eso es tan verdad como que me tengo que morir”, exclama Martín, que también cuenta que con la llegada de la democracia fue a buscar justicia al Defensor del Pueblo.

Lo vivido aquel año no solo condicionó el resto de la vida de Martín, también la de su mujer y sus dos hijas. “De alguna manera, la carga de lo que le había pasado estaba flotando en nuestra vida. Lo que le hicieron ha hecho que él sea de una determinada manera y que, quizá, eso ha hecho que nosotras tampoco hayamos tenido una niñez adecuada para formarnos como personas”, cuenta Yolanda Martín, la hija mayor de Martín. La víctima nunca ha ocultado a nadie el maltrato físico y sexual que sufrió. Lo que llevó a su hija menor, licenciada en Derecho, a intentar buscar a los responsables a comienzos de los noventa. “Intenté buscar archivos en la diócesis, pruebas y la verdad es que ha sido bastante complicado. Busqué datos de los sacerdotes que habían estado allí, sus nombres y apellidos. Se habló con la Iglesia, pero no se consiguió nada”, dice Nuria Martín, que opina que la Iglesia debería reconocer el daño hecho y pedir perdón, ya que cree que es una manera para que las víctimas puedan vivir, al menos, en paz. “Ojalá salga toda la porquería de la Iglesia Católica. El daño que han hecho”, pide la víctima.

Tras salir del hospital, Martín volvió a Madrid. Para él, el infierno había acabado, pero los recuerdos no se borraron. “Siempre está aquí, siempre está en mi mente”, exclama mientras se toca varias veces la frente. La crudeza de los años cuarenta no había desaparecido y volvió al mismo internado del que intentó escaparse. Nada más entrar por la puerta, le dijeron que las tres pesetas por las que había huido aparecieron poco después en el bolsillo de un pantalón que el auxiliar había llevado al tinte. “Esas tres pesetas…”, murmura. “Siempre me acuerdo de aquellas tres pesetas”.

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Fotografía destacada: ÁLVARO DE LA RÚA

Fuente:https://elpais.com/sociedad/2018/10/26/actualidad/1540552539_830132.html

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Donde las dos piedras

Felipa Peinado sigue buscando con 89 años los restos de sus familiares en una cuneta de Casillas, en Ávila. Este es el relato de una prospección infructuosa.

ctxt.es / Willy Veleta / 24-10-2018

En 1996 Felipa Peinado se plantó delante de una excavadora que merodeaba por la cuneta en la que fue arrojado su padre, junto a otros cuatro seguidores del Frente Popular, en Octubre de 1936. Era una zona de bosque en el pueblo abulense de Casillas. La Junta de Castilla y León quería ensanchar la carretera y Peinado, al enterarse, se dispuso a impedirlo.

El maquinista de la excavadora, Antonio Álvarez, le dijo que recibía órdenes; igual que los que ataron las muñecas de su padre a la espalda con una cuerda y lo fusilaron allí mismo. Hasta los 15 años, Peinado pasó por aquella cuneta pegada al bosque en silencio y sin mirar abajo, por orden expresa de su madre, preocupada porque alguien les viera venerar a su muerto.

El día que Peinado vio a Álvarez manipular las palancas de su excavadora no lo dudó: “Si quieres pasar por aquí tendrás que hacerlo por encima de mí”.  Este paró la máquina y llamó al alcalde de entonces, el socialista Javier Hernández.  Tras un rato de dudas decidieron que la mujer tenía derecho a recibir los restos de su padre y sus otros compañeros, entre ellos el viejo boticario.  Según Peinado les mataron por comunistas, aunque realmente eran miembros de la Casa del Pueblo, socialistas.

Peinado, que vio cómo se llevaban a su padre Julio Peinado cuando ella apenas tenía 5 años, no sabía que su abuelo Saturnino iba a correr la misma suerte días después.  A su abuelo lo asesinaron y lo enterraron bajo una losa en la zona más transitada del cementerio antiguo, junto a dos jóvenes desconocidos, para que todo el mundo pudiera pisarles.  Eran normas de la casa. Este pequeño detalle de los dos jóvenes fue descubierto al abrir la fosa en 2006, otro logro de Peinado.  A su abuelo, antes de ponerle de rodillas para ser ejecutado por la espalda, le hicieron cavar su propia fosa.  Antes de cerrar los ojos y esperar el fatal desenlace lanzó su sombrero de paja al aire y se despidió de él diciendo: adiós amigo ya no te volveré a ver.

En 2006, Peinado logró por fin juntar a su padre y a su abuelo en una esquina del cementerio.  Encima de la tumba escribieron sobre el cemento de una losa el siguiente mensaje: “Asta siem pre, adios (sic)  5 y 3”.   Esto último hacía referencia al número de personas enterradas.

Lo que conecta ese 1996 con este 2018 es el tesón de Peinado y sus ansias por sacar a todos los represaliados del franquismo que quedaban en su pueblo.  Ahí es donde aparece la ARMH (la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica). Felipa cita a todos en su pueblo –ella escapó hace siglos de allí, vivió en Francia y ahora en Madrid– porque quiere encontrar los restos de su tío Regino, de un sobrino de éste –de nombre desconocido– y de un tal Patarrillo.

Regino era un hombre que fue a hacer las Américas y volvió de Buenos Aires durante la República porque le tiraba la tierra o porque no le fue tan bien la aventura transoceánica. Según explica Peinado, la maestra del pueblo le cogió manía porque vestía una pelliza con un cuello de pieles y llevaba un sombrero muy elegante.  Cuando llegaron las tropas golpistas al pueblo, le delató. A Regino y a su sobrino los arrastran esposados a una zona alejada pero muy cerca del camino que conduce a lo que es hoy Santa María del Tiétar. Después de eso solo hay conjeturas.

Casillas, octubre de 2018

La providencia se encarga de colocar al mismo maquinista de excavadora que paró el motor en 1996 delante de Peinado. Álvarez ya peina canas y se muestra ilusionado con la prospección;  los dos primeros días de máquina los paga el ayuntamiento de Casillas, del Partido Popular.

También se acerca al lugar un pareja de la Guardia Civil, dos chavales gallegos que desde la ventanilla del coche patrulla preguntan cómo va todo.  Desde el pueblo han subido varios paisanos a presenciar el espectáculo de la excavadora peinando a dos metros de profundidad una subida de unos 70 metros en busca de dos cráneos, cuatro fémures, y demás restos de dos ciudadanos cuyo único pecado fue votar al Frente Popular en el 36 como otros votaron a la CEDA.  La prospección de momento no da frutos.

De acuerdo a los Sherlock Holmes de este enclave abulense,  Regino y su sobrino fueron arrojados a una fosa “ahí, ahí justo, un poquito más arriba, no tan arriba, donde las dos piedras, no… esas piedras no, las otras”.  82 años dan para muchas especulaciones.

Peinado insiste en que no era tan arriba, que era más pegado al muro y “donde las dos piedras”.  Hay piedras, varias piedras, cuatro, pero nadie ve dos piedras juntas, o lo suficientemente juntas para determinar que sea allí el lugar.

El maquinista sigue manipulando con especial destreza  el cazo de su excavadora, las arqueólogas de la ARMH, Ana Cristina Rodríguez y Nuria Maqueda,  siguen cada movimiento a escasos dos metros. Tras un día y medio de búsqueda lo que parecía tarea fácil comienza a complicarse porque las indicaciones se disipan en la dimensión espacio/tiempo/olvido/desmemoria.

Alrededor de Peinado se congregan estudiantes de la Complutense traídos por el documentalista de la ARMH, Óscar Rodríguez. Voluntarios llegados de Madrid a ayudar in situ mientras el sindicato noruego Elogit lo hace desde la distancia con sus aportaciones económicas.  El Estado español no ayuda con nada.

Junto a Peinado está un vecino del pueblo de unos 40 años: el conductor de autobús de línea que va a Madrid.  Parecen conocerse. “¿Y qué ganamos sacando estos huesos?”, le dice.  “No son huesos, son personas, perdí a mi padre con 5 años”, aclara Peinado indignada. “Si piensas así eres tan criminal como los que les fusilaron”, concluye la mujer. El hombre, mientras, intenta excusarse.

Emiliano, con gorra verde, observa la prospección en el lugar donde asegura que está el tío Regino.

Si Peinado tuvo que pasar durante 10 años camino al trabajo en el campo por la cuneta donde estaba enterrado su padre en silencio, también tuvo que caminar otros tantos años agachando la cabeza cuando pasaba frente a un cazador que estaba tomando café en la puerta del bar.  Este hombre, afecto al régimen franquista, se jactaba del tiro de gracia que le dio a Julio Peinado junto a la oreja.

Silencio cómplice

Termina el día sin éxito. El documentalista Óscar Rodríguez se queda el último metiendo sus cachivaches en el maletero y se topa con Emiliano y Felisa, dos vecinos que vienen de paseo. El hombre recibe a Rodríguez con un titular: “Estáis buscando en el lugar equivocado, el tío de mi padre está mucho más arriba, en el bosque”.

A la mañana siguiente, y tras más de cuatro horas peinando la zona de entre 20 y 30  metros en la que Emiliano juraba que estaban los restos del tío Regino y su sobrino, el maquinista volvió a parar la excavadora. La primera fase de la Operación Casillas había fracasado. El objetivo era ahora exhumar los restos de El Patarrillo, un joven anticlerical que el día de su asesinato en octubre del 36  fue paseado por el pueblo con un perro atado a su cuello mientras gritaba: “Camaradas este perro es más listo que yo”. Lo arrojaron a una cuneta muy cerquita del pueblo; se desconoce su nombre y de quién era hijo.

Esta vez todo parece más fácil. Un par de señoras de  más de ochenta años confirman que es allí, en esa curva, donde las zarzas, entre esos dos árboles.  El maquinista arranca esperanzado su excavadora y pone la cuneta patas arriba en menos de media hora.  Los miembros de la ARMH vigilan de cerca cada movimiento porque aquí no hay mucho margen para la derrota.  Pero la derrota tiene las patas muy largas o las carreteras muy anchas.  Este tramo fue ensanchado hace 30 años y puede que se comiera la cuneta a la que arrojaron a El Patarrillo.  Lo confirma el exalcalde Javier Hernández, que dice entre dientes:  “Cuando hicieron la carretera nueva se llevaron unos huesos”.

Con 89 años, Peinado y su silla plegable montan guardia delante de la curva. No ha podido rescatar los huesos de su tío y su primo segundo, ni los de El Patarrillo. Varias paisanas pasan por delante del lugar pero no se paran.  Ella las mira de reojo, las señala con el alma como cómplices de los asesinatos del 36. Piensa que conocen con detalle quiénes fueron los que apretaron el gatillo, quizá algún familiar o amigo. Cuando se alejan por la carretera comarcal Peinado les grita: “Criminales, sois unas criminales”.  Mientras tanto, se apaga el motor de la excavadora y Álvarez resopla cariacontecido.  David, el guardia forestal de Jaén que se coge días libres para ayudar a exhumar lo que el Gobierno de su país no exhuma, termina este relato con una frase: “Han vuelto a ganar ellos”.

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Fotografía destacada: Felipa Peinado durante la excavación. ÓSCAR RODRÍGUEZ

Fuente:https://ctxt.es/es/20181024/Politica/22412/memoria-cuneta-Casillas-%C3%81vila-Felipa-Peinado.htm

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Victimas del franquismo quieren colocar una placa en el Valle de los Caídos que recuerde a los presos políticos que trabajaron allí como esclavos

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha solicitado permiso a Patrimonio para instalar una placa en la que se incluyan sus nombres. 

Reclama al Gobierno un informe que permita identificar todos los restos humanos trasladados allí sin el consentimiento de sus familias.

infolibre.es / Marta González Rubio / 26-10-2018

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) solicitan permiso a Patrimonio Nacional para colocar una placa y una escultura en el Valle de los Caídos en recuerdo de los presos políticos que trabajaron como esclavos su construcción.

La ARMH pide a la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Presidencia, Carmen Calvo, de quien depende Patrimonio Nacional, que se recuerde a todos los hombres que fueron detenidos ilegalmente y obligados a construir el mausoleo del dictador al que se oponían. Para ello, han presentado un escrito por registro en el que solicita que se instale una placa conmemorativa ese mismo lugar y que contribuya a la resignificación del Valle de los Caídos.

La exhumación de Franco no basta

La asociación considera que la exhumación de los restos del dictador del monumento, donde ha permanecido debido a la inacción de los distintos gobiernos democráticos, es insuficiente y no resuelve los problemas que la sociedad tiene con lugar que contribuye al negacionismo de la realidad de un régimen opresor.

Reclaman al Gobierno de España que lleve a cabo un informe técnico que permita identificar los restos humanos que reposan en el interior del monumento y  que ponga a disposición de las familias y de la sociedad, el listados de personas que fueron trasladadas allí y toda la información relativa al Valle de los Caídos.

Además, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica pide permiso para convertir la nave central del monumento en un espacio que exponga, a través de pantallas con testimonios de los esclavos políticos y vídeos del NODO, los artificios utilizados por el régimen para fingir un estado de reconciliación mientras continuaba persiguiendo a sus opositores.

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Fotografía destacada: Imagen de archivo del Valle de los Caídos. Europa Press

Fuente:https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/10/26/victimas_del_franquismo_quieren_colocar_una_placa_valle_los_caidos_que_recuerde_los_presos_politicos_que_trabajaron_alli_como_esclavos_88185_1012.html

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Alemania busca a las víctimas españolas del nazismo para devolver sus objetos robados

“EL RELOJ DE MI PADRE FUNCIONA 74 AÑOS DESPUÉS”

Jean recibió este verano un paquete de Alemania que contenía un reloj, un par de fotos y una llave vieja. Eran de su padre, arrestado en 1944 por la Gestapo. Un centro alemán busca a 68 españoles.

elconfidencial.com / Martín Ibarrola / 24-10-2018

Jean Pierre López recibió este verano un paquete procedente de Alemania que contenía un reloj, un par de fotos y una llave vieja. Eran las últimas pertenencias de su padre, José, un catalán asentado en Francia que en 1944 había sido arrestado por la Gestapo. Tal y como contaría a su familia, fue obligado a cargar con los cadáveres que quemaban los alemanes en el campo de concentración de Neuengamme y a rellenar durante horas los cráteres de las bombas que caían sobre el aeropuerto. El día de su liberación apenas pesaba 40 kilos y sufría fiebre tifoidea.

Tras corroborar la identidad de Jean Pierre y escuchar su historia, el Servicio Internacional de Rastreo (ITS), el mayor centro del mundo dedicado a documentar la persecución del Nacional Socialismo, le envió por correo los objetos que en otro tiempo habían sido de José. El primer instinto de Jean Pierre fue dar cuerda al reloj. “Es extraordinario, funciona perfectamente después de 74 años. Ha sido muy emocionante abrir este paquete, ver sus pertenencias personales con mis propios ojos y tocarlas con mis manos”, agradecía el hijo en un email dirigido a los documentalistas.

De los 3.363 casos que aborda ahora este centro alemán, 68 son españoles. Relojes, anillos de boda, diplomas de la escuela, fotos de familia…

De los 3.363 casos que aborda ahora este centro alemán ubicado en Bad Arolsen, 68 son españoles (incluimos sus nombres al final del texto). Relojes de pulsera o de bolsillo, anillos de boda, certificados de nacimientos, diplomas de la escuela, documentos de identidad, fotos de familia… En la década de los sesenta, el ITS recibió alrededor de 5.000 objetos personales que habían sido robados a presos políticos deportados. La mayoría sobrevivió gracias al empeño del ejército británico tras la liberación del gigantesco campo de concentración de Neuengamme, en Hamburgo. En 2016, después de varias iniciativas exitosas de devolución y una exhaustiva catalogación de cada ítem, el ITS lanzó una campaña para localizar las familias de estas víctimas y devolverles los objetos robados. Más tarde, trató de vitalizarla con el hahstag #StolenMemory. Hasta la fecha, el centro ha entregado 210 ítems. Sin embargo, la falta de puentes diplomáticos y administrativos obstaculiza el avance de la investigación en países como España.

Desesperados, los encargados del centro documental han pedido ayuda a expertos como Antonio Muñoz, un historiador gijonés que trabaja en el Instituto de Ciencias Sociais de la Universidad de Lisboa e investiga sobre los trabajadores forzados españoles del III Reich y su lucha por ser reconocidos como víctimas del nazismo. Él y otros especialistas ya han montado una red de voluntarios que está a punto de verificar y ubicar la mayoría de estos nombres. Muñoz trata de contextualizar el proyecto con un episodio histórico especialmente significativo. A finales de 1942, la Cruz Roja alemana solicitó a las SS permiso para recoger las pertenencias de los españoles muertos en los campos de concentración y enviarlas a sus familias. Una carta amarillenta que guarda el propio ITS y que ha desempolvado Muñoz documenta la respuesta de la jefatura de la ‘Sicherheitpolizei’, entonces a cargo de Heinrich Himmler:

Carta de las SS en respuesta a la Cruz Roja alemana. (International Tracing Service)

“Aquí no ha sido comprobado aún ningún caso en el que rotspanier(rojo español, en alemán) fallecidos hayan dejado algún legado importante. Sin excepción, los rotspanier solo disponen de su ropa y pequeñeces sin valor cuyo envío a los familiares no es factible tanto por cuestiones técnicas como higiénicas”.

Muñoz asegura que “la absoluta inhumanidad de las SS” está siendo compensada con esta iniciativa. “En realidad el ITS hace ya mucho tiempo que quiere devolver estos objetos personales a los familiares de sus dueños, pero les ha faltado contactos en España. La administración nunca les ha echado una mano. Esperemos que ahora las cosas cambien. Que durante el franquismo no hubiera interés es comprensible, considerando que fue el propio Franco el que hizo posible que aquellos compatriotas acabaran en los campos de concentración. Lo que ya no es tan normal es que desde la recuperación de la democracia, España no se haya preocupado de documentar y conocer la odisea y las desgracias sufridas por casi 100.000 compatriotas exiliados en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, y que no haya hecho tampoco nada por aliviar mínimamente el sufrimiento que en muchas familias producía el no saber que les había ocurrido a sus seres queridos”. Estos objetos, recuerda el historiador, contienen un inmenso valor sentimental.

Precisamente, hace poco más de una semana, el concejal del PP Manuel del Castillo justificó la abstención de su grupo a un plan para rendir homenaje a las víctimas gijonesas del campo de concentración nazi de Mauthausen, la mayoría de ellos perdedores del bando republicano en la Guerra Civil, alegando falta de interés. “De nada sirve levantar historias que ya pasaron y que no interesan nada a nuestra generación y menos a la de nuestros hijos”.

Objetos personales de Raimon Almandi (International Tracing Service)

El último recuerdo: un grito y un reloj

Anna Meier-Osiński, jefa del departamento de investigación del ITS, defiende el valor histórico y testimonial de cada uno de estos objetos. “Cuentan la biografía y la historia individual de sus dueños. Se trata de una conexión directa entre el pasado y el presente, y constituyen una memoria física para el futuro”. Meier-Osiński asegura que esta colección actúa como el testigo de un terrible crimen, “prueba que millones de niños, hombres y mujeres fueron perseguidos por los nazis”.

En muchos casos, las reliquias también han inspirado a las familias a investigar sus propias historias. “Para ellos, que estos objetos aparezcan más de 70 años después es sorprendente y profundamente emocionante”, reivindica Meier-Osiński, que nunca olvidará algunas historias. En 2016, un señor de 75 años llamado Joost de Snoo sostuvo por primera vez en su vida la única foto que compartía junto a su padre. Había sido asesinado cuando él tenía cuatro años.

En otoño de 2017, Wanda Ròzycka-Blink, hija del soldado polaco Czeslaw Bilnik, recuperó el reloj de bolsillo de su padre. “Todo lo que recuerdo de él es que mi hermana y yo gritábamos cuando esos hombres desconocidos irrumpieron en nuestro piso y se llevaron a nuestro padre”. Bilnik sufrió las penurias de Neuengamme, fue evacuado del campo por los mismos nazis en 1945, se embarcó junto a otros 4.500 prisioneros en el crucero Cap Arcona y murió en la bahía de Lübeck, cuando la Royal Air Force británica hundió la embarcación pensando erróneamente que la ocupaban soldados alemanes. Solamente quedaban unos pocos días para que acabase la guerra.

Con 78 años, la hija visitó personalmente las instalaciones del ITS. “No me queda nada más de él. Nunca volveré a separarme de este reloj. Quizá incluso me lo lleve a la tumba”. Como ya dejó escrito Thornton Wilder en ‘El puente de San Luis Rey’, “hay una tierra de los vivos y una tierra de los muertos, y el puente que los une es el amor, lo único que sobrevive, lo único que tiene sentido”.

Un anillo que perteneció a André Galvez. (International Tracing Service)

La mayoría de los nombres que aparecen en la lista resultaron ser presos políticos, mientras que las de víctimas judías representan, en este caso, una excepción. El archivo contabiliza un total de 34 nacionalidades (886 de Polonia, 683 de Alemania, 254 de Rusia, 104 de los Países Bajos, 88 de Francia, 68 de España, 49 de Yugoslavia, 45 de Hungría, 40 de la República Checa, entre otras) y, de momento quedan alrededor de 400 objetos de dueños sin identificar. La lista que publicó el ITS contiene algunos errores, dado que fue el mismo guarda del campo de concentración quien anotó a mano la información. A. Pérez Comesaña, una de las voluntarias que busca a los descendientes perdidos junto a Antonio Muñoz, ha localizado y repasado cada nombre a través de la ‘Fondation pour la Mémoire de la Déportation’. Este diario facilita en exclusiva esa lista revisada, por si algún ciudadano reconoce un apellido y quiere volver a dar cuerda a ese reloj que paró hace más de 70 años.

Nombres verificados:

01. ABRADORS, Michel (1900). Documentos y fotografías

02. ALBERT-PELBADA, José (03/11/1896). Monovar: Documentos y un anillo

03. ALMANDI, Raymond (14.06.1911). Lerida: Documentos, un reloj de pulsera y fotos

04. ALVAREZ, Gabriel-Arjona (26/03/1899). Madrid: Documentos, un reloj de bolsillo y dos anillos

05. ALVAREZ, Heras (08.05.1905). Documentos y un reloj de bolsillo

06. AMIGO, Sanchez Antonio (17.04.1913). Documentos, reloj de pulsera y una pluma

07. ANGUILA, Pascual Francisco (08.04.1887). Documentos y un reloj de bolsillo

08. ARNANZ, Thomas (18.09.1919) Vallalolid. Documentos, un reloj de pulsera, una pluma y un anillo

09. ASCASIBAR, Pascual (07.05.1903): Documentos y reloj de bolsillo

10. BADIA-AGUST, José (17.10.1885). Liria. Documentos y reloj de pulsera

11. BAULO-AMADOR, Ernest (20.02.1915) Gandesa. Documentos y reloj de pulsera

12. BORJADAD-TARANCON, Vicente (27.10.1888). Matute de Almazán. Documentos, llaves, colgante, reloj de bolsillo, fotografía y anillo

13. CABRERA, José (13.02.1915). Palma del Rio. Documentos y reloj de pulsera

14. CÁNOVAS, Braulia (18.01.1920). Alhama de Murcia. Documentos, anillo, reloj de pulsera

15. CASARUBIA-HERNANDEZ, Arturo (17.02.1910). Documentos, reloj de pulsera y pluma

16. CASSAUS-GARCIA, Angel (01.03.1903). Meastille. Documentos y reloj de bolsillo

17. CASTAN-BUN, Antonio (08.02.1908). Broto. Documentos y reloj de bolsillo.

18. CASTELLS-ENCONTRA, Fancisco (06.11.1897). Sarinera. Documentos y reloj de bolsillo

19. DIAZ, Vincente (21/09/1888). Séville. Documentos y reloj de bolsillo

20. DOMINGO Y BEQUER, Blaise (11/06/1893). Torrevilla. Documentos y reloj de bolsillo

21. DUCH-CARRERAS, Ramón (21/02/1890). Mayals. Documentos y reloj de bolsillo

22. GALDON-VELA, Francisco (14.06.1905). Santisteban del Puerto. Documentos y portaminas

23. GALVEZ , André (17.08.1913). Lorca. Documentos y anillo joya

24. GARCIA-RODRIGUEZ, Antonio (13.06.1916). Fuenlabrana. Documentos, reloj de pulsera, pluma y anillo

25. GARCIA, Manuel (02.08.1913). Vélez-Blanco. Documentos y reloj de pulsera

26. GARCIA LOPEZ, Mariano (28.08.1918). Murcia. Documentos y pluma

27. GARCIA-SERRANO, Retegni (23.08.1916). Vera de Bidasoa. Documentos y pluma

28. GIL-CASTANO, David (26.06.1904). Plasencia. Documentos.

29. GIMENO, Joseph (02.09.1915). La Fresneda. Documentos, reloj de pulsera y sello/joya

30. GONZALES, André (04.05.1925). Dixmont. Documentos, reloj de bolsillo y cajita

31. GRACIA-MIGUEL, Luis (19.08.1915). Documentos y reloj de pulsera

32. GUTIEREZ, Francisco (18.03.1916). Santiago. Documentos y anillo/joya

33. JIMENNES, Antonio (18.12.1910). Baela. Documentos y pluma

34. JUSTRIDO, Jacinto (10.10.1910). Documentos y anillo joya

35. LINARES-RUIZ, Jinez (31.12.1900). Documentos y reloj de pulsera

36. LLADOMAS, Juan (12.12.1914). Documentos y reloj de pulsera

37. LOPEZ, José (24.05.1921). Tosas. Documentos y fotografías

38. LOPEZ-PENA, René (20.02.1916). Documentos y dos plumas

39. LORENZO, Segundo (23.05.1917). Documentos y reloj de pulsera

40. MARANGES, Josefa (02/18/1915): Documentos y joyas

41. MARTINEZ, Blas (10.03.1919). Documentos y reloj de pulsera

42. MEDINA, Florencio (11/05/1888). Documentos, reloj de bolsillo y cajita

43. MELGAR, André (30/08/1891). Documentos, reloj de pulsera y pluma

44. MILLA, Jésus (14.08.1909). Documentos, reloj de pulsera y joya

45. NAVARRO, Francesco (17.02.1911). Documentos y reloj de pulsera

46. ORTELLS-MENDENDEZ, Venancio (01.04.1909): Documentos y anillo

47. PEREZ TABOADA, Manuel (19.08.1917). Gève. Documentos y dos anillos/joyas

48. PIGUILLEM, Jaime (15.08.1918). Documentos y reloj de pulsera

49. PUJOL, Isidore (17.10.1910). Bausen. Documentos, reloj de bolsillo, colgante y cajita

50. QUIROGA, Benjamin (16.02.1902). Documentos, pluma, reloj de bolsillo y llaves

51. RODRIGUEZ, Baudilia (05.01.1905). Documentos y anillo/joya

52. ROS DEL CASTILLO, Angel (15/03/1888). Documentos, reloj de pulsera y anillo/joya

53. ROTELLA, Alfredo (09.12.1922): Documentos, anillo joya, reloj de pulsera y pluma

54. RUIZ, Severiano (29.09.1917). Granade. Documentos y reloj de pulsera

55. SANCHEZ, Adolfo (27.09.1911). Lupinen-Huesca. Documentos y anillo

56. SANSINENA-IRIBARREN,Felipe (09.12.1904). Documentos, reloj de bolsillo y pluma

57. SANTOS-ALONSO, Miguel (08.05.1916). Documentos y anillo/joya

58. SARRIEU-ESPANA, Armand (03.12.1921). Bausen. Documentos, bolígrafo y anillo/joya

59. SOLER-ARTAU, Baudillo (29.09.1901). Cassa-de-la-Selva. Documentos, colgante y reloj de bolsillo

60. VERGES, José (22.04.1918). Documentos, reloj de pulsera y anillo/joya

61. VILAIN, Jean (19.09.1921). Gérona. Documentos y reloj de pulsera

62. VILLENAIN, Vincent (10.12.1919). Documentos, reloj de pulsera y anillo/joya

63. VINAS-MUNIEZ, Salvador (21.12.1913). Documentos y chapa de identidad

64. ZAMANILLO, Adolfo (16.08.1911). Jouvent. Documentos, colgante, reloj de bolsillo y cajita

65. ZARANDONA, Juan (28/04/1890). Portugalete. Documentos y reloj de bolsillo

Nombres aún sin verificar:

66. BLAZ, Antón: Documentos, reloj de pulsera y joya

67. MELENDES, Salvador (11.03.1917): Documentos y anillo

68. RODRÍGUEZ, Emilio (31.07.1913): Documentos y numerosas fotografías

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Fotografía destacada: Algunas de las fotografías, cartas y objetos devueltos. (International Tracing Service)

Fuente:https://www.elconfidencial.com/mundo/2018-10-24/nazismo-victimas-espanoles-alemania-berlin_1634377/?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=ECDiarioManual&fbclid=IwAR3GztSYFY3br3LE5_3FpkUcCf77gASGLavvL-_UUsbvRhHtSADTdnLhhtY

Publicado por ARMH