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Hace 80 años, Guernica moría arrasada por las bombas nazis

Aviones alemanes e italianos atacaron la Ciudad Santa de los vascos durante horas. Fue una de las grandes tragedias de la Guerra Civil Española.

clarin.com / Juan Carlos Algañaraz / 25-04-2017

Hace 80 años, en plena Guerra Civil Española, los aviones alemanes e italianos destruyeron Guernica, la “Ciudad Santa” de los vascos, porque allí los Reyes de España juraban defender las libertades de Euskadi. El dictador Francisco Franco, que tuvo un apoyo extraordinario de Adolf Hitler y Benito Mussolini, estaba furioso porque en su ofensiva al norte, después de fracasar en Madrid gracias a la lucha heroica de sus habitantes y las brigadas internacionales, quería cerrar la frontera con España.

Pero los “gudaris” (combatientes vascos) apoyados por la población resistían con encono. Se decidió entonces dar un escarmiento a los resistentes y, además, probar los “bombardeos totales” como querían los alemanes e italianos, que desplegaban su Legión Cóndor y la aviación regular fascista que sembraron muerte y destrucción a una España, que fue el primer pueblo de Europa en enfrentar al nazi-fascismo con las armas en la mano.

El enorme impacto internacional que causó el aplastamiento e incendio de Guernica inspiró a Pablo Picasso, a quien el gobierno republicano había encargado un cuadro para el Pabellón español de la Exposición Universal de París. El martirio de la ciudad vasca inspiró de inmediato a Picasso, que pintó el más famoso cuadro del siglo XX, un icono de las tragedias que se sucedieron en el Viejo Continente.

Pero en contra del actual relato, la destrucción total de poblaciones para sembrar el terror a través del genocidio no comenzó en Guernica sino en Durango y Eibar, unos días antes. Solo los aviones italianos destruyeron Durango y Eibar, con el “bombardamento a tapeto”, (alfombrado). El odio se enciende entre los vascos cuando recuerdan que, después de los bombardeos devastadores, la aviación italiana ametrallaba a los civiles que buscaban refugio. Repitieron estas barbaridades en la vecina Guernica, el 26 de abril de 1937, un día que vivirá en la historia de la infamia, como dijo Roosevelt.

En varios aniversarios que cubrió como enviado de Clarín, este corresponsal recogió numerosos testimonios de personas, muchas de las cuales ya han fallecido. Ahora los volvemos a evocar.

“Pasadas las 3 y media de la tarde, vi el avión de reconocimiento que daba vueltas sobre la ciudad volando bajo. No había peligro. No teníamos nada para defendernos contra la aviación. Ni armas antiaéreas, ni sistemas de alarmas adecuado, ni refugios buenos. Los que se cavaron rápidamente después del bombardeo y destrucción de Durango y Eibar estaban sin terminar”, explicó a Clarín Pablo Izaguirre Hormaechea. Pablo era monaguillo de Santa María, ubicado sobre una pequeña loma en el corazón de la ciudad.

“Vi el avión pero no le hice mucho caso porque siempre volvía después del mediodía”, explica Luis Iriondo, 89 años. Entonces, hace 80 años años, Luis tenía 14 años y el 26 de abril estrenaba pantalones largos, el adiós a la niñez.

De pronto las campanas de Santa María comenzaron a repicar y las siguieron oros templos. “Era un sonido tremendo, desesperado, que alertaba un ataque aéreo. Alguna fábricas comenzaron a hacer zonas sus sirenas”, recuerda Luis.

Pablo Izaguirre, el monaguillo de Santa María evoca: “Debían sonar las alertas cuando desde el monte Aixelrrota, frente a la Iglesia, unos gudaris (soldados vascos) hicieran flamear unas banderas de advertencia. No tenía ni teléfono” Los “gudaris” se agitaban porque se echaban encima de la pequeña ciudad un enjambre de aviones. Eran la legión Cóndor de la Alemania Nazi y aviones italianos, cortesía de Benito Mussolini. Aparatos modernos cargados de bombas “rompedoras” y otras incendiarias, de fósforo. Ambos efectos combinados generaban una ola de fuego totalmente destructivo.

Hermman Goering en el juicio de Nuremberg, destacó que “aprendimos mucho en Guernica sobre cómo destruir una ciudad por completo”.

La ciudad tenía que ser destruida, no por su valor militar como lo demostró el hecho de que el puente hacia Rentería y las tres fabricas de armas, pistolas para los “gudaris”, no fueron tocadas por las bombas. El valor del “Vaticano de los vascos” era espiritual. Bajo el tradicional Árbol de Guernica, los Reyes españoles juraban los fueros (derechos) como Señores de Vizcaya. Es el símbolo de las libertades vascas.

La destrucción de Guernica después de más de tres horas de constantes bombardeos, y el testimonio de varios corresponsales británicos y franceses, hizo explotar la indignación mundial contra Franco, al que los vascos hacen principal responsable de la tragediapor haber autorizado y coordinado la operación de la masacre.

La explicación franquista fue ridícula, tanto como cuando fue asesinado Federico García Lorca, en Granada. Esta vez los “rojos separatistas” vascos habían incendiado la ciudad, especialmente los pérfidos bomberos que no tenían agua para apagar los incendios.

El invento incluía la colaboración de dinamiteros asturianos (no había ninguno). Además de los periodistas, varios sacerdotes, que se portaron heroicamente asistiendo a los heridos, deshicieron la patraña del franquismo.

“La verdad es que el General Mola, jefe franquista del ataque al norte, y Franco, se enfurecieron por la resistencia de los vascos, que en su mayoría eran muy católicos, pero apoyaban a la República que reconocía sus derechos nacionales”, explica Pablo.

“Me metí en una galería que ahora llaman refugio pero no tenía ni tomas de aire. Nos agachamos hasta encontrar un poquito de aire. Al final dijeron que se había terminado el bombardeo y salí”, recuerda.

Pero había pasado menos de media hora. “Quería rezar y no podía. Señor mío Jesu….bbbrooom, una bomba. Y así varias veces. Después volví cuando se reanudó el bombardeo y me quedé en la puerta donde se respiraba mejor. Teníamos terror de quedar enterrados vivos. La gente gritaba porque el ruido era ensordecer, a veces una explosión cercana hacía temblar todo. Y las llamas por todos lados. Cuando salí y me uní a mucha gente, que no paraba de gritar. Vi a los aviones italianos que iban muy bajo ametrallando a los civiles en los que había mujeres, niños y viejos. Los destrozaban”, recuerda.

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Fotografía destacada: Exposición. Visitantes de una exposición en Múnich, Alemania, ante el “Guernica” de Pablo Picasso (DPA).

Fuente:https://www.clarin.com/mundo/hace-80-anos-guernica-moria-arrasada-bombas-nazis_0_SypH8rTCe.html

 

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“Las víctimas del franquismo no buscamos venganza o protagonismo, anhelamos justicia y verdad”

Familiares de víctimas extremeñas de la dictadura dicen que para cerrar heridas es indispensable el reconocimiento de las personas que a día de hoy siguen desaparecidas en las cunetas.

Levantan en Castuera el Monumento-Memorial Democrático a las Víctimas del Franquismo.

eldiario.es / Jesús Conde / 23-04-2017

Este  fin de semana se inauguraba en Castuera un monumento memorial a las víctimas del franquismo. Un día ‘muy especial’ para los familiares. Lo consideran un ‘pequeño logro’ más en la carrera por el reconocimiento de la memoria “de todas aquellas personas desaparecidas y fusiladas, para aquellas que fueron retenidas y obligadas a realizar trabajos forzados”.

Son las palabras de Marisa Blanco, miembro de la Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera. El colectivo ha levantado el Monumento-Memorial Democrático a las Víctimas del Franquismo (1936-1949), con 267 nombres de personas represaliadas. Algunas de Castuera y Extremadura, pero otras muchas de fuera de España.

Han contado con el respaldo unánime del ayuntamiento de la localidad, algo que el colectivo de memoria considera un éxito, porque “el Gobierno sigue olvidando a las víctimas” según denuncia Marisa Blanco. Se refiere así a la decisión del Ejecutivo central de eliminar de nuevo de los Presupuestos Generales del Estado la partida dedicada a la Ley de Memoria Histórica. Una partida que bajo el gobierno socialista se utilizaba entre otras cuestiones para financiar las exhumaciones de represaliados (se calcula que en España hay unas 2.000 fosas por abrir).

“Verdad, justicia y reparación”

Marisa es nieta de Manuel Blanco, una víctima del franquismo que pasó también por el campo de concentración de Castuera. Era presidente de la comunidad de agricultores de la localidad, perteneciente a la UGT, antes de estallar la Guerra Civil. Fue detenido en mayo del 39 y tras permanecer preso en Castuera fue trasladado a Orduña, desde donde volvió a Badajoz para ser fusilado en 1940. La familia piensa que sus restos descansan en una gran fosa común en el Cementerio San Juan Bautista.

Tras hacer un relato de la historia de su abuelo quiere dejar claro que ni ella, ni el resto de familiares y víctimas del franquismo, buscan venganza o protagonismo. “Queremos que se haga justicia, buscar la verdad y hacer una reparación de estas personas”.

Para ella buscar la verdad supone contar en las escuelas qué ocurrió en el campo de concentración de Castuera. Que las nuevas generaciones conozcan que hubo un golpe de estado militar “que fue un fracaso, que acarreó una guerra civil contra un gobierno legítimo, y una brutal dictadura de 40 años”.

“Supone contar los hechos que ocurrieron hace 80 años. Ojo, que no estamos hablando de un relato de la reconquista de España, estamos hablando de un capítulo que ocurrió hace apenas unas décadas”.

Lamenta que las heridas “siguen abiertas, no se han cerrado”. Para cerrar heridas piensa que es indispensable el reconocimiento de las personas que a día de hoy siguen desaparecidas. Tiradas en las cunetas y represaliadas.

“Recuperar su memoria silenciada durante mucho tiempo. Y la voz de los familiares que no han tenido derecho a saber el paradero de sus seres queridos. En un duelo continuo y abierto, que pervive en la sociedad”.

Un reconocimiento que ‘dignifique’ su figura, desde la tolerancia y el respeto. Transmitirlo a los jóvenes desde los valores democráticos, porque “buscar verdad, justicia y reparación permite no olvidar unos hechos frente a la intolerancia, que nos lleva a los fanatismos peligrosos. Y los tiempos que corren no son para olvidar”.

¿Qué pasó en Castuera?

Para la asociación es importante levantar el monumento porque rememora la figura de quienes pasaron por el campo de concentración levantado por el franquismo en la localidad en marzo de 1939, y por el que llegaron a estar cautivos ente 5.000 y 10.000 prisiones según sus datos. “Distribuidos en 80 barracones prefabricados, dormían en el suelo, no tenían derecho ni a las tarimas tantas veces reproducidas en el cine para mostrar a las víctimas del holocausto nazi”.

El campo de concentración de Castuera fue declarado años atrás Bien de Interés Cultural, pero la asociación aunque advierte que queda mucho trabajo por hacer. “Quedan muchas historias por sacar a la luz. Queda mucha gente aún enterrada en fosas, y eso es una asignatura pendiente”.

Los testimonios orales recogidos y las investigaciones de los historiadores apuntan a la presencia de un campo de ‘clasificación’, donde terminaban personas acusadas de tener algún tipo de compromiso, ya fuera político o sindical afín a la república. “Algunos de ellos llevados a hacer trabajos forzosos, a construir infraestructuras como mano de obra esclava, mientras que otros iban a parar a las cárceles para acabar luego fusiladas”.

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Fotografía destacada: Óscar Rodríguez

Fuente:http://www.eldiario.es/eldiarioex/sociedad/franquismo-venganza-protagonismo-anhelamos-justicia_0_636236826.html

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El Ejército entierra en secreto al golpista Sanjurjo en un panteón de Melilla

FUE EXHUMADO EN PAMPLONA EL AÑO PASADO

Las autoridades han conseguido evitar que se difunda la noticia durante semanas para sortear la polémica que rodea siempre a los héroes del franquismo.

elconfidencial.com / 21-04-2017

Los restos del general golpista José Sanjurjo (1872-1936) fueron enterrados el pasado 23 de marzo en el Pabellón de Héroes Regulares del Cementerio de Melilla, en secreto y con representación de altos mandos militares y políticos. Según fuentes presenciales, la ceremonia se llevó a cabo respetando su rango (teniente general) y fue presidida por las autoridades militares y civiles de la ciudad autónoma, incluido el presidente y senador por dicha circunscripción, Juan José Imbroda, así como el comandante general, Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu.

Sanjurjo, general dos veces golpista, había sido exhumado del Mausoleo franquista de Los Caídos de Pamplona el 16 de noviembre en virtud a la Ley de Memoria Histórica, junto a otro de los “cerebros” del Alzamiento, el general Emilio Mola. La iniciativa, recurrida por la familia de Sanjurjo, partió del pleno del Ayuntamiento de Pamplona, contando con respaldo judicial y el beneplácito del arzobispo de la ciudad. Contactados por El Confidencial, los familiares declinaron hacer declaraciones al respecto.

Mausoleo de Regulares de Melilla.

Después de meses de negociaciones con la familia, la noticia de su inhumación en Melilla apareció por primera vez en “Siempre P’alante”, un boletín carlista, y ahora ha sido confirmada por el investigador y bloguero local Enrique Delgado. “Fui al cementerio y corroboré los datos con varios trabajadores. Diversas personas me dijeron después que no se ha hecho oficial porque era una ceremonia secreta. Un traslado así requiere unos recursos, y un despliegue, además de los permisos administrativos del Ministerio de Defensa”, asegura Delgado.

Fuentes del Ejército de Tierra respondieron por correo electrónico a las preguntas de El Confidencial asegurando que fue la familia quién solicitó que fuese enterrado en un panteón militar. “Atendiendo a que fue Comandante General de Melilla, estuvo al mando de las fuerzas Regulares y estaba en posesión de dos cruces Laureadas de San Fernando (1914 y 1926) se autorizó que el entierro se celebrase en el cementerio municipal de Melilla, en el panteón de Regulares número 2, que se sigue utilizando para la inhumación de los fallecidos de Regulares que lo requieran”. Las mismas fuentes describieron el acto como “sencillo, íntimo y privado” y concretaron posteriormente que el traslado se realizó en helicóptero, en uno de los traslados regulares a la ciudad autónoma.

Un traslado así requiere unos recursos, y un despliegue, además de los permisos administrativos del Ministerio de Defensa

A Sanjurjo se le consideró durante décadas “el salvador de Melilla” por haber desembarcado en la ciudad tras los sucesos de Annual, al frente de un ejército en el que Francisco Franco era un oficial más. El investigador Delgado recuerda que el general tiene un barrio a su nombre en la ciudad y que su hazaña bélica en Melilla es anterior al Alzamiento, por lo que resulta ideal para “blanquear” su memoria.

El general Sanjurjo.

“Lo que más me extraña de este tema es cómo aparece en Melilla. A Mola, por ejemplo, se lo llevaron los familiares. Al resto de enterrados en Pamplona, también. Pero con Sanjurjo se ha llegado a un acuerdo para que se quede en un pabellón militar en Melilla, y se ha hecho todo en secreto para que no se genere debate”, dice.

La inhumación del general se llevó a cabo con secretismo y se cursaron invitaciones limitadas a algunas personalidades de Melilla. Su nombre no aparece en el registro oficial y no hay acceso sin autorización al interior del Pabellón, que sólo se puede ver desde la verja.

Monárquico, golpista y sifilítico

El 20 de julio de 1936 el héroe de la aviación española Juan Antonio Ansaldo aterriza en Estoril. El país está en llamas desde que dos días antes, el 18 de julio, una parte del ejército ha protagonizado un golpe de Estado contra el gobierno de la II República y Ansaldo tiene una misión esencial en la estrategia de los alzados. Tiene que transportar en su avioneta Puss Mouth al general José Sanjurjo a Burgos, donde, según los planes del llamado Director del complot, el general Emilio Mola, debe ponerse al frente de la sublevación.

Última imagen con vida de Sanjurjo momentos antes de subir en la avioneta que se estrellaría en Estoril el 20 de julio de 1936.

Pero la avioneta se estrella nada más despegar envuelta en llamas contra una valla de piedra en la rua de Santa Cruz de la pedanía de Areia Cascais. Ansaldo sufre heridas leves y atribuirá después el accidente al exceso de equipaje del coronel, especialmente a su pesada colección de medallas. Sanjurjo muere dejando la vía expedita al ascenso de otro general, más tarde generalísimo: Francisco Franco.

No era la primera vez que Sanjurjo, el más celebre militar español africanista, se ejercitaba en la práctica del golpe de Estado. Suya fue la primera tentativa de insurrección contra una república recién nacida el 10 de agosto de 1932, la ‘Sanjurjada’, una maniobra confusa y torpe que pretendía liquidar la “dictadura anticlerical de Azaña” y que fracasó estrepitosamente. Tras el pronunciamiento, el general fue expulsado del ejército y condenado a muerte, aunque la pena se conmutó después por una cadena perpetua que empezó a cumplir en el penal del Dueso, Santoña, hasta que el posterior gobierno de Lerroux le indultó en 1934.

Sanjurjo se convirtió así en el héroe moral y principal referencia para todos aquellos que soñaban con tumbar la república, un héroe por cierto, y según descubría una biografía reciente de su sobrino nieto Enrique Sacanell Ruiz de Apodaca, que vivió una vida tan recta en lo militar como disoluta en lo afectivo, protagonizada por sus constantes líos de faldas que le llevarían a enfermar de sífilis. En 1936, con la oposición de Goded y la reticencia de Franco, el general Sanjurjo fue nombrado jefe de la Junta y estaba previsto que se erigiera en el jefe de gobierno de los golpistas en caso de triunfo. Un plan cortocircuitado el 20 de julio de 1936 cuando se estrelló la avioneta del piloto Ansaldo.

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Fotografía destacada: Interior del Pabellón de Héroes Regulares del Cementerio de Melilla.

Fuente:http://www.elconfidencial.com/cultura/2017-04-21/general-sanjurjo-golpista-1936-panteon-melilla-honores-militares_1370523/

 

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El Ayuntamiento de Madrid homenajea a los republicanos que liberaron París del nazismo

Manuela Carmena y Anne Hidalgo han inaugurado este jueves un jardín en Ciudad Lineal en honor a los combatientes republicanos.

La Nueve es el nombre que recibe la división republicana que participó en la liberación de París del nazismo el 24 de agosto de 1944.

“La liberación de esta ciudad fue celebrada en el mundo entero como la victoria de la libertad”, así ha remarcado la alcaldesa de París la importancia del la lucha de esta división.

eldiario.es / Laura Galaup / 20-04-2017

El espacio habilitado por el Ayuntamiento de Madrid para inaugurar el jardín de los combatientes de La Nueve se ha quedado pequeño. Dos centenares de personas, muchas de ellas ataviadas con banderas republicanas, se han acercado a este espacio ubicado en el distrito de Ciudad Lineal.

El acto ha servido para que un Gobierno municipal madrileño rinda por primera vez un homenaje a los  combatientes de la división republicana que participó en la liberación de París del nazismo el 24 de agosto de 1944.

“Qué mañana de primavera de Madrid. Poniendo lo que hay que poner, donde había que poner”, así ha tomado la palabra la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena. Con este mensaje aludía a la placa que han descubierto posteriormente con el nombre de Jardín de los combatientes de La Nueve y el párrafo que le acompaña, dedicado “a los españoles republicanos antifascistas que continuaron su lucha en el exilio en la Segunda División Blindada del Ejército de la Francia Libre. Héroes de la Liberación de París”.

Carmena se ha mostrado emocionada por la buena acogida que ha tenido el evento y por el significado de la inauguración, a la que han acudido familiares de víctimas del franquismo, de miembros de La Nueve y Rafael Gómez, el único combatiente que queda vivo. “Rafael, veo cómo te miran los jóvenes de Madrid y veo que quieren ver en ti lo que supisteis hacer: trabajar y luchar por la libertad necesaria”, ha incidido.

En 1944, al llegar a las inmediaciones de la capital francesa, él fue enviado por la División Leclerc, junto a sus 140 compañeros, como avanzadilla de reconocimiento. El 24 de agosto, la tanqueta Guadalajara fue la primera del ejército aliado en pisar suelo parisiense.

“Estoy contento, no soy un gran orador. Gracias a todos”, se ha limitado a apuntar Gómez que ha preferido no tomar la palabra en el acto y que ha sido recibido con un sonoro grito de gratitud por parte del público: “Gracias, Rafael”.

Rafael Gómez, único miembro de La Nueve que queda con vida MARCOS SERVERA

“Liberaron París, pero no solo París. La liberación de esta ciudad fue celebrada en el mundo entero como la victoria de la libertad. Aunque todavía quedaba por combatir para acabar con el nazismo, se cuenta que incluso en Buenos Aires sonaron también las campanas ese día, cuando entraron en París”, ha señalado la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, que también ha participado en el acto.

En él ha recordado como un hijo de expatriados españoles, que había formado parte del equipo de Jacques Chirac cuando fue alcalde, le relató en el año 2001 la historia de esta unidad. Por aquel entonces, Hidalgo era solo concejal del Consistorio. Aun así, tres años después consiguió colocar doce placas en la ciudad para reconocer de forma oficial el recorrido realizado por los republicanos españoles al entrar en París.

“Es cierto que esta historia ha estado escondida, había una amnesia voluntaria”, ha reseñado la alcaldesa parisina en alusión a los 60 años que pasaron desde que La Nueve entró en la capital francesa hasta que recibieron un reconocimiento oficial. Ya con Hidalgo liderando el Gobierno municipal, se inauguró un jardín en el Ayuntamiento en honor a esta unidad. Los reyes participaron en ese acto, un apoyo que también ha querido destacar la alcaldesa francesa.

“El general De Gaulle había llamado a la insurrección del pueblo parisino, para que la gente saliese a la calle y fuese a tomar posesión de lo que los enemigos habían dominado. En ese momento, seguro que los parisinos esperaban ver llegar americanos y ¿qué se encontraron? En la plaza del Ayuntamiento vieron a hombres hablando un idioma que no era el inglés, que era el español”, ha añadido Hidalgo. Además, ha recordado que estos hombres “querían luchar para la libertad y para la democracia” y que esta lucha es la que actualmente permiten a los europeos ser “seres libres”.

Manuela Carmena también ha centrado su discurso en la libertad, destacando que este acto trataba de unir el parque parisino que rinde homenaje a los combatientes republicanos con el madrileño que se acaba de inaugurar: “Por encima de todo, la memoria es esa obligación necesaria para conservar la libertad”.

“La libertad hay que cuidarla, no viene sola. La libertad hay que recrearla todos los días, porque es imprescindible para la evolución de la humanidad. Es posible que un mundo sea mejor, y ese mundo no tiene fronteras si no tenemos libertad”, ha apuntado.

“Si no tenemos claro que la libertad, igualdad y la fraternidad son la luz y el aire que necesita el ser humano. Es absolutamente imprescindible, nos lo enseñaron los franceses, lo empezamos a decir en francés y ahora lo decimos en otras lenguas”, ha recordado en honor a los pilares de la República francesa Liberté, Egalité y Fraternité.

Carmena e Hidalgo han estado arropadas por concejales del equipo municipal como Carlos Sánchez Mato, Jorge García Castaño, Mauricio Valiente, Rita Maestre o José Manuel Calvo; la portavoz del PSOE municipal, Purificación Causapié; y miembros de Podemos, como su secretario general, Pablo Iglesias o Íñigo Errejón, secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político.

Primer reconocimiento institucional a La Nueve

Es un placer presentar el primer reconocimiento que se hace a los héroes de La Nueve en ese país. Se trata de héroes de la democracia, de luchadores que tuvieron que salir de España por culpa de un golpe de Estado”, ha recordado Yolanda Rodríguez, concejala del distrito, que también ha tomado la palabra junto a la escritora Almudena Grandes, los portavoces de la asociación francesa 24 de agosto de 1944 y alumnos del Liceo francés y del IES Miguel Delibes.

Esta inauguración también ha servido para rendir un homenaje al último miembro de La Nueve que ha fallecido, Luis Royo. De forma simbólica, su hija ha depositado una urna con sus cenizas junto a la placa dedicada a los “héroes de la liberación de París”. El acto se ha interrumpido en varias ocasiones por la intervención de algunos asistentes que han manifestado que “los crímenes del franquismo no deben prescribir”, así como que “sin memoria no hay democracia”.

Ascensión Mendieta ha sido una de las asistentes a esta inauguración, para esta mujer de 90 años este acto ha sido un símbolo de justicia poética. Hija de un sindicalista de UGT fusilado en 1939, y que continúa batallando judicialmente para que se exhumen los restos de su progenitor, es vecina del barrio y pasea diariamente por esta zona ajardinada. “Hasta ahora nunca se había hecho un reconocimiento así a las víctimas del franquismo”, ha asegurado a eldiario.es visiblemente emocionada.

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Fotografía destacada: Placa del Jardín de los combatientes de La Nueve en Ciudad Lineal MARCOS SERVERA

Fuente:http://www.eldiario.es/madrid/La_Nueve-Paris-Madrid-Carmena_0_635187187.html

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Fallece Carmen Arrojo, republicana compañera de Las 13 Rosas

Secretaria de estudiantes de la Juventud Socialista Unificada y profesora de la escuela de cuadros del partido, impartió charlas al cuerpo de artilleros durante la Guerra Civil, y logró que el Ministerio de Guerra remunerara a las mujeres que cosían uniformes. Carmen Arrojo falleció el pasado 6 de abril, con 98 años.

Patricia Campelo /Público.es/ 17-04-2017

Detrás de unas gafas enormes de cristales oscuros que ya no le disimulaban su pérdida de visión, se intuía la mirada pícara de una mujer pequeña de tamaño y enorme de espíritu. Carmen Arrojo Maroto (Madrid 1918-2017) fue una destacada militante de la Juventud Socialista Unificada (JSU), organización desde la que desarrolló acciones en la retaguardia republicana de la capital, algunas de ellas, encaminadas a mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres.

Entre sus logros: que el Ministerio de Guerra pagara diez pesetas al día a aquellas que cosían uniformes y cocinaban para soldados que iban o venía del frente. Eran los primeros días tras el golpe de estado del grupo militar comandado por Francisco Franco contra el gobierno de la República. La Guerra Civil se confirmaba, y Carmen se implicó en la resistencia y en la organización del caos reinante en aquellos momentos.

Organizó una residencia para hijos de combatientes y, tras realizar un curso de enfermería, colaboró con los servicios sanitarios en el hospital de la 46ª división del Ejército Popular, donde fue responsable de los equipos de diaterma, que elevaban la temperatura corporal de los heridos mediante corrientes eléctricas. Instruida en la escuela republicana, e hija de una pareja cultivada, la contienda había frustrado su carrera en Medicina, estudios que habría comenzado sólo un año después.

La JSU la nombró secretaria de estudiantes en el comité de Madrid, e impartió clases en la escuela de cuadros del partido, labor que compaginaba con sus charlas al cuerpo de artilleros.

En una de estas jornadas informativas conoció a su pareja, Eugenio Moreno, maestro y abogado del servicio jurídico de la República, fusilado el 27 de julio 1940 y arrojado a una de las fosas comunes del cementerio de Paterna (Valencia), un hecho que ella no conoció hasta el año 2005.

Los diminutos ojos de Carmen aún se empañaban al hablar de él más de siete décadas después. Y en su casa de la calle Bailén, en el madrileño barrio de Las Vistillas, donde nació y vivió hasta el final, las paredes del salón rebosaban de fotos de Eugenio, a distintos tamaños y tonos pero con algo en común: siempre se trataba de la misma fotografía, la única que conservaba del hombre con quien iba a casarse el 14 de abril de 1939. Dos semanas antes le perdió la pista.

La ciudad de Alicante se había convertido en una enorme cárcel para los más de 15.000 republicanos que esperaban al barco inglés Winnipeg para salir hacia el exilio, y que nunca llegó. El recuerdo del último día juntos, en el llamado campo de los almendros, le atormentó durante décadas “de impotencia y de dolor”, contó a Público en 2011 con un hilo de voz entrecortada.

Las tropas franquistas montaron distintos campos de concentración separando a hombres y a mujeres. “Éramos una multitud agotada, vencida y sin esperanza. Lo único que anhelábamos era poder abandonar nuestro país, en cuya defensa habíamos luchado y sufrido durante tres años”, dejó plasmado en su libro de memorias, ‘Lo que no se debe perder’ (Tébar, 2008).

Separada también de su padre y de su hermano, fue trasladada al cine alicantino, desde donde emuló ser menor de edad ayudada por su apariencia aniñada, y eludir así su verdadera identidad militante, por la que habría terminado en prisión como algunas de sus compañeras de la JSU.

A una de ellas, su amiga Josefina López Laffitte, la recordaba Carmen como “una chica maravillosa”. Josefina fue fusilada frente a las tapias del cementerio del Este [rebautizado por Franco como de La Almudena] el 5 de agosto de 1939 junto a otras doce chicas. Era una de Las 13 Rosas.

Ocho años de exilio interior

Un viaje en tren de tres días sin probar bocado la devolvió a Madrid. Según solía narrar, cuando su madre la vio entrar por la puerta le sugirió que se marchara, que la policía había estado preguntando por ella. Con un salvoconducto a otro nombre se encaminó hacia Galicia, donde subsistió trabajando de costurera y cocinera.

En 1947, después de que las fuerzas policiales se “olvidaran” de ella, “pensaban que podía haber huido a Bélgica”, pudo regresar a su hogar en Las Vistillas. Su hermano y su padre también habían sobrevivido, pero la vida nunca volvió a ser la misma: “La casa estaba triste. Nuestras discusiones, nuestras amistades y hasta nuestros muebles también habían desaparecido (…). El franquismo nos había arrebatado hasta la espontaneidad en nuestras relaciones”, describió en sus memorias, escritas con su ordenador adaptado a personas con dificultades de visión, con teclas de grandes dimensiones y una lupa generosa con la que escudriñaba la pantalla.

Así cumplió Carmen con el deber auto impuesto de recordarle la historia colectiva a un país con amnesia. Y bajo ese pretexto acudía con su testimonio a cuantas citas la reclamaban.

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Colaboraba con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), organización a la que se dirigió por carta para preguntar si “dos dinosaurios como mi hermano y yo” podían acudir al multitudinario concierto de homenaje a los republicanos, en la localidad de Rivas Vaciamadrid, en 2004.

El peso de sus recuerdos nunca le restó un ápice de humor. A la pregunta de, “Carmen, ¿qué tal vas?”, solía ironizar “de momento, de forma bípeda”. También seguía de cerca la actualidad política, situando el epicentro de muchos problemas actuales en la Transición, etapa que ella prefería denominar de otro modo, “la Prostitución”.

Esta activista contra el olvido pasó sus últimos años aquejada de dolores que le limitaban las visitas. La última entrevista que le planteó Público, a mediados de 2015, fue cancelada en el último momento debido a su malestar físico.

Su voz, en cambio, tronaba chispeante al otro lado del teléfono, asegurando que su casa siempre permanecía abierta, desde la puerta de entrada, donde colgaba una bandera republicana con el eslogan ‘No a la guerra’, hasta la terraza por la que veía caer los obuses sobre la Casa de Campo durante la guerra.

Carmen libró su última batalla el pasado 6 de abril, en silencio, llevándose consigo un pedazo de la historia de este país que se empeña en olvidar a aquellos hombres y mujeres que, desde su compromiso social y político, lucharon por dejarnos un mundo mejor.

Esta mujer, que tanto conversaba con jóvenes, no perdía la ocasión de recordar las tareas que su generación nos deja en herencia: “La primera vez que la policía me vino a buscar a casa yo tenía 16 años. Nosotros teníamos una gran conciencia de las injusticias sociales e intentamos cambiar las cosas porque era lo que nos tocaba. Ahora es vuestro turno. De vosotros depende”.

http://www.publico.es/politica/fallece-carmen-arrojo-republicana-companera.html

Fotografía destacada: Carmen Arrojo en la concentración en la Audiencia Nacional en apoyo al juez Baltasar Garzón. 14 de mayo de 2010 / JAVI LARRAURI

 

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Muere Carlos Slepoy, abogado de las víctimas del franquismo

‘Público’ suspende el homenaje que tenía previsto al jurista, fallecido a los 67 años hace escasas horas por un fallo multiorgánico, el próximo jueves 20 de abril con el estreno del galardón Derechos Humanos de este periódico.

publico.es / María Serrano / 17-04-2017

“España ha permitido el olvido, la desmemoria y, lo que es más grave, la legitimación de los dirigentes franquistas”. Carlos Slepoy Prada nunca dudó, durante su ejercicio como abogado en España desde 1979, de que en la España del 36 se había cometido un verdadero genocidio. “Una limpieza sistemática”, recordaba en una reciente entrevista el abogado argentino, defensor de los Derechos Humanos e impulsor de la querella argentina para la investigación de los crímenes del franquismo.

Slepoy tenía la mirada limpia. No albergaba ninguna duda de que había existido el asesinato, la tortura, el terror más absoluto por parte de un grupo de paramilitares, como ocurrió en su Buenos Aires natal casi cuarenta años más tarde. No era capaz de ocultar su sensibilidad ante tantas victimas, vencidas por la extraña memoria que había tenido con ellos su propio país. No quiso ser espectador de aquella injusticia y se convirtió en abogado activo de miles de víctimas del régimen de Franco, impulsando la querella en el año 2010. Con la apertura de este proceso, ponía en evidencia la impunidad de la Justicia española con los crímenes de su pasado más reciente. Carlos también había aprendido a vivir con el odio de otra dictadura que le había tocado muy de cerca.

Los “chanchos” de la U9 de La Plata

Carlos Slepoy viviría en Argentina las palizas de la represión en el año 1977. Dos semanas antes de que estallara el golpe de Estado de Jorge Videla, el joven Carlos fue encarcelado en varias prisiones y centros de tortura. Entre ellas, la Unidad Carcelaria número 9 de la Plata.

Una placa reza hoy junto a la prisión bonaerense en recuerdo de aquellos presos. “La dictadura militar asesinó e hizo desaparecer a luchadores y familiares que soñaron un país más justo y que comprometieron su vida en la defensa de los derechos humanos”. Este jurista argentino luchó por la reparación de sus compañeros, de los desaparecidos y asesinados y de los que aún siguen vivos. Participó como testigo en el juicio de sus propios carceleros, donde contaría las vivencias en las celdas de castigo conocidas en la U9 de la Plata como “chanchos”. Los presos políticos tenían calabozos de tres metros de anchura, ingerían guisos hirviendo sobre sus platos. Slepoy, al igual que sus compañeros, tenía que arrojar al suelo de cemento este alimento para no desfallecer de hambre. Los carceleros retiraban los platos en pocos minutos. Llegaban a beber agua de las letrinas para tomar algo de líquido con lo que subsistir.

Su duelo carcelario terminaría a finales del 77, cuando fue trasladado por una orden hasta España, donde fijaría su residencia. El miedo de aquellos días nunca lo borró de su memoria. “Me llevaron a La Plata esposado y en tren. La gente pasaba al lado mío y ni siquiera miraba”, recordaba el abogado.

Slepoy sabía que en Argentina sí se juzgaba a los verdugos. Con más de mil seiscientos represores procesados en su país, Carlos siempre recordaría que en España la Justicia miraba para otro lado. No entendía la impunidad de los jueces. Así lo trasladaba a los lectores de Público en una reciente columna escrita el pasado 18 de julio, en el ochenta aniversario de la Guerra Civil. “¿Serán capaces los jueces españoles de cumplir con los elementales principios que adoptó la comunidad internacional hace ya setenta años? Expresamos nuestro convencimiento de que muchos sí lo harán y abrirán el camino a la reconciliación de las víctimas, no con los criminales, sino con la administración de justicia de este país”.

La causa contra el franquismo y la querella

En el año 2007, actúo como abogado de la acusación popular en los juicios que instruyó el juez Baltasar Garzón contra el dictador Videla y otros miembros de la dictadura argentina. Su batalla daría frutos. La Justicia española condenó al exmilitar argentino Adolfo Scilingo a 1.084 años de prisión. También participaría en las causas contra el exteniente argentino Ricardo Cavallo, el exdictador chileno Augusto Pinochet y el ex dictador de Guatemala Ríos Montt.

Ya en el año 2010 pone en marcha el proceso clave para la recuperación de la memoria en España, la apertura de la querella argentina. La iniciativa sería anunciada tras conocer que el juez Baltasar Garzón se sentaría en el banquillo por investigar los crímenes del franquismo. “El objetivo es evitar que esos crímenes queden impunes”, explicaba entonces Slepoy. Carlos haría entonces un llamamiento a los familiares de los 113.000 desaparecidos para que denunciaran los crímenes en la querella.

El proceso se iniciaba con dos querellas el 14 de abril de 2010, y en enero de 2013 habían aumentado hasta 150. La lista no paraba de sumar nombres de víctimas que se acogían al doloroso y esperanzador proceso en todo el país.

Las primeras resoluciones de la jueza argentina María Servini de Cubría ordenaban la captura de cuatro exmiembros de seguridad del franquismo acusados de torturas. Contra los acusados -Jesús Muñecas Aguilar (ex guardia civil ), Celso Galván Abascal (exescolta de Francisco Franco y de la Casa Real), José Ignacio Giralte González (exmiembro de la Brigada Político Social) y José Antonio González Pacheco, alias Billy El Niño (exinspector)- pesaba una orden de captura internacional para que fueran extraditados a Argentina.

La lista seguía sumando culpables. En 2015, 17 altos cargos del franquismo y de la Transición, entre ellos Martín Villa y Utrera Molina (el suegro del exministro Gallardón), afrontaban órdenes de captura por crímenes de lesa humanidad y genocidio.

El pasotismo de la Justicia española

Sin embargo, la Justicia en España ponía resistencia a la extradición basándose en los principios de prescripción. No se declinaría a juzgar a los responsables. Slepoy volvía a contemplar como se vivía en España “un bochornoso espectáculo de impunidad con la causa del franquismo”.

Sin hacer caso a las peticiones de la Justicia argentina, Slepoy lucharía hasta sus últimos días para hacer efectivo el proceso en la búsqueda de la verdad y el convencimiento de que esta importante querella conseguiría tramitar condenas efectivas. Sin embargo, el abogado recordaría que “esa realidad por ahora estaba un poco lejana”.

La querella continúa sumando testimonios de familiares de desaparecidos, asesinados o torturados por el régimen de Franco y su anterior guerra. La causa de Slepoy sigue su curso con una trayectoria marcada, que podría lograr el fin de este complejo proceso.

A la memoria de Carlos y los suyos.

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Fotografía destacada: Carlos Slepoy durante un acto homenaje a Salvador Puig Antich

Fuente:http://www.publico.es/politica/muere-carlos-slepoy-abogado-victimas.html

 

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Siete cosas que (quizás) no sabías del Valle de los Caídos

El conjunto de homenaje a los franquistas muertos en la guerra recauda dos millones de euros al año en visitas, además de los ingresos de la hospedería, donde pasar una noche cuesta 45 euros.

Las esculturas y la cruz se construyeron con una piedra caliza que se suponía resistente, pero se está deshaciendo, al igual que los túneles y las criptas de la basílica.

Es la mayor fosa común de España, con 33.000 cadáveres, y la tumba de Franco está en el lugar que el derecho canónico reserva para papas y obispos.

eldiario.es / Raquel Ejerique / 15-04-2017

Una proposición del PSOE, una iniciativa del exmagistrado Baltasar Garzón y  una sentencia judicial están intentando abrir el Valle de los Caídos a la Memoria Histórica. En los dos primeros casos, para que pase de ser un conjunto franquista y fosa común a ser un espacio de homenaje a las víctimas del franquismo. Estas son las claves de este espacio excavado y levantado en el Valle de Cuelgamuros, en la localidad madrileña de San Lorenzo del Escorial.

Construido por presos políticos

Sobre el significado del Valle, hay que informarse antes de ir allí, ya que in situ no hay explicación, cartel o tríptico que aclare cómo se construyó, por qué o cuál es su significado.

Es un conjunto monumental construido entre 1940 y 1958, en pleno franquismo, como un homenaje a los “héroes y mártires de la Cruzada” que “legaron una España mejor”, es decir, a los que lucharon y murieron por Franco durante la Guerra Civil, como deja claro la orden firmada por el dictador en 1940. No para la reconciliación, ni para ambos bandos, como se reinventó más tarde el franquismo.

Además de emplear a personal contratado, también se construyó con el trabajo de presos políticos bajo las normas del Patronato Central de Redención de Penas por el Trabajo, un organismo que hizo posible la utilización de los presos políticos como mano de obra y su explotación laboral a cambio de una reducción de la condena. Este sistema de trabajo está reconocido, entre otros, en el informe de expertos encargado por el gobierno de Zapatero.

Franco en una visita al Valle de los Caídos junto al arquitecto, Pedro Muguruza Otaño (d), en 1940 / EFE

Es la mayor fosa común de España

En el Valle hay una iglesia –la basílica del Valle de los Caídos– donde están enterrados en diferentes criptas y pisos 33.833 cadáveres, de los cuales 12.410 son de personas desconocidas, lo que lo convierte en la mayor fosa común de España. El último traslado de un cuerpo se produjo en 1983. Los muertos se llevaron desde fosas comunes y desde cementerios de toda España, excepto de Ourense, A Coruña, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife. 

El Valle de los Caídos

Junto a la basílica hay una abadía de monjes benedictinos, la Abadía de la Santa Cruz, que gestiona el templo. Los religiosos se encargaron en su momento de recibir todos los cadáveres, filiarlos en el caso de que tuvieran nombre o poner la procedencia en el caso de que fueran anónimos. Los enterraron en fosas dentro de la iglesia. 

Otro edificio anexo alberga una escolanía donde son educados 50 niños cantores de 9 a 14 años. “Es la única Escolanía del mundo que canta gregoriano todos los días durante el curso académico”, destaca la web. Cantan a diario en la liturgia de las 11 horas. Allí estudian religión, música y otras disciplinas. La mayoría vuelve a su casa para el fin de semana.

Frente a la abadía, se erige una hospedería que se anuncia en Internet para pasar la noche o una estancia de retiro. Allí solía ir a meditar el exministro de Interior Jorge Fernández Díaz. “Dispone de 220 plazas distribuidas en 2 plantas, restaurante, bar-cafetería, 8 salas de reuniones, servicio de lavandería y planchado, máquinas de comida y bebida, ascensor, teléfono en algunas habitaciones, teléfono público, venta de libros y de licor monástico, capilla y garaje gratis”. Cuesta unos 45 euros la noche. 

Sobre todo este conjunto monumental se alza la cruz más grande del mundo cristiano, visible desde la carretera. 

Franco trasladó muertos sin consentimiento

En su origen, como especifica el decreto, ese iba a ser el lugar para los héroes del franquismo. En un momento dado, la dictadura decide trasladar miles de cuerpos de republicanos represaliados, en muchos casos sin permiso ni conocimiento de sus familias. Una carta del ministro de Gobernación fechada en 1958 constata el cambio de rumbo del Valle y especifica que se harán las inhumaciones “sin distinción del campo en el que combatieran”.

El régimen franquista ordenó trasladar restos de víctimas a las criptas del Valle de los Caídos / EFE

Entonces el régimen empieza a hacer traslados masivos de cuerpos. Si era desde fosas comunes sin nombres, se hacía unilateralmente, sin informar a nadie. Es lo que les pasó a los Lapeña, que se enteraron hace cinco años que Ramiro y Manuel Lapeña no están en la fosa donde han llevado flores durante 60 años, sino en el Valle, después de que el régimen decidiera el traslado sin consultarlo. Han logrado que una sentencia obligue a sacar a dos hermanos de allí para darles “digna sepultura”.

En el caso de que los cadáveres tuvieran nombre, sí se pedía consentimiento a las familias. Si eran fosas con algunos cuerpos con nombres y otros sin nombre, se pedía consentimiento a las familias de los cadáveres filiados y se trasladaba a todos indistintamente al Valle.

Los monjes tienen la sartén por el mango

Los monjes se han opuesto a la exhumación de los Lapeña y lo han podido hacer porque el derecho canónico les permite decidir sobre todo lo que hay dentro de la basílica, aunque no sea de su titularidad.

Las fosas, los o sarios, son de competencia estatal al ser considerado un “cementerio público”, según la Ley 52/2007. El resto del Valle es también de titularidad estatal y está gestionado por Patrimonio Nacional, dependiente del Ministerio de Presidencia.

Con una excepción: la basílica. Es propiedad de la Iglesia y la abadía la puede gestionar como considere. Eso incluye la potestad de a quién se deja entrar en ella, pese a que en su interior están las criptas con cadáveres de “carácter público”.

Los Acuerdos con la Santa Sede de 1979, con rango de tratado internacional y por tanto con jerarquía supralegal, aseguran hasta ahora la “inviolabilidad de la Basílica por parte de la autoridad estatal” sin permiso de la Iglesia. Es decir, los monjes pueden prohibir la entrada a las tumbas de titularidad estatal, que es lo que hizo el prior el pasado octubre con los técnicos que querían meter una microcámara en la fosa de los Lapeña.

Franco ha usurpado la tumba de obispos y papas

El propio Francisco Franco (y José Antonio Primo de Rivera), está enterrado con todos los honores y lápida frente al altar mayor de esta basílica, lo que las familias de las víctimas consideran un agravio. Además, no es un “caído por España” en la guerra, de modo que vulnera el espíritu con el que el propio Franco construyó el Valle.

Además, la tumba del dictador contraviene el derecho canónico: ese lugar preeminente frente al altar está reservado al  Romano Pontífice, es decir al Papa, o a los obispos de la diócesis a la que pertenece el Valle, según las leyes de la Iglesia. Un nieto del dictador señaló que Franco quería ser enterrado en el panteón familiar de El Pardo. Sea como fuere, acabó tres días después de su muerte en el lugar preeminente del Valle reservado para la jerarquía eclesiástica. 

La tumba de Franco en el Valle EFE

El Valle, un negocio de dos millones de euros 

Según los datos de Patrimonio Nacional de 2016, el Valle recibió 262.860 visitas ese año (720 visitantes al día). La entrada cuesta nueve euros, lo que arroja que el Estado recaudó en taquilla 2,3 millones de euros. A esto hay que sumar los ingresos por la hospedería, sobre la que no hay datos públicos. Por ejemplo, pasar allí un fin de semana de mayo sale por 90 euros solo alojamiento, según las webs de reserva de habitaciones. 

Una de las habitaciones de la hospedería del Valle de los Caídos / Booking.com

Pero, además, hay una fundación religiosa que se creó en 1957 para gestionar el Valle y que está en una situación jurídica confusa. No rinde cuentas, pese a que recibe todos los años dinero público. De hecho, el informe de la época socialista evidenciaba que eran los únicos ingresos que recibía y no se podía considerar asimismo una fundación: carece de patrimonio y además no está controlada por ningún “protectorado del poder público”.

¿Cuánto recibe de los presupuestos generales del Estado? Hay opacidad al respecto. Tras varias preguntas e investigaciones, el equipo de Baltasar Garzón pudo revelar que “desde 2012 a 2015 ha recibido 340.000 euros anuales”, según dijo el propio exjuez en una rueda de prensa. Qué hace la fundación con ese dinero no se hace público.

Las esculturas y la basílica se están deshaciendo

Para las estatuas y la gran cruz del Valle se usó una piedra caliza de Calatorao, una cantera situada en este municipio aragonés, que era fácil de trabajar y se suponía dura y resistente a la humedad y los cambios climatológicos. Lejos de ser así, el conjunto monumental se está deshaciendo y hace tiempo que caen fragmentos de La Piedad (como el antebrazo de Cristo, que se desplomó), de las esculturas de Los Evangelistas o de la base de la enorme cruz. Los expertos lo alertaron en 2011 y se ha hecho poco más que poner parches para evitar accidentes. También se ha limitado el acceso al público en algunas zonas.

Trabajos para rehabilitar la estatua La Piedad, del Valle de los Caídos. en 2010

Reparar el interior de la basílica será aún más difícil. El túnel se talló en un risco granítico, roca que tiene fisuras y por la que se cuela el agua de lluvia, que ya ha inundado en alguna ocasión parte de las fosas comunes. Tiene mal arreglo porque habría que impermeabilizar el valle exteriormente y por dentro de la iglesia.

La comisión de expertos cifraba el coste de una rehabilitación en 13 millones de euros en 2011. De momento esas obras no se han ejecutado más allá de pequeños arreglos de emergencia.

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Fotografía destacada: Franco visitando las obras del Valle junto a su esposa, Carmen Polo

Fuente:http://www.eldiario.es/sociedad/verdades-desconocidas-Valle-Caidos_0_631687105.html

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Romper el silencio para cicatrizar las heridas del franquismo

Maite Blázquez y Araceli Pena, nietas de desaparecidos durante la guerra civil española y el franquismo, decidieron romper el silencio que habían vivido en casa para conocer más de sus abuelos.

Ambas participan en un grupo de acompañamiento y escucha liderado por profesionales de la psicología y el psicoanálisis que ayudan víctimas de la guerra y el franquismo a cicatrizar las heridas abiertas.

eldiario.es / Blanca Blay / 15-04-2017

“Muchos querían hablar, dar su testimonio e incluso llorar”. Anna Miñarro, psicoanalista que ha estudiado los efectos que la guerra civil española, la posguerra, la dictadura y la transición han tenido en diferentes generaciones, recuerda como si fuera ayer ese día de otoño de 2005. Era de las primeras veces que Barcelona acogía una jornada sobre memoria, silencio y salud mental y la sala estaba llena a rebosar. “Es muy difícil trabajar un trauma que perdura tanto tiempo si no te has preguntado dónde estaban tus padres o tus abuelos en aquella época, si no has hecho un trabajo terapéutico”, dice Miñarro desde su consulta.

El silencio, la impunidad y la falta de reparación de las víctimas del franquismo explican que todavía hoy, cuarenta años después de la muerte del dictador haya personas que tengan preguntas. Es el caso de Maite Blázquez o Araceli Pena, ambas pendientes de la confirmación de ADN que les dirá si los cuerpos exhumados -a Porreres (Mallorca) en el caso de Maite, y en Adamuz (Córdoba) en el caso del Araceli- son los de sus abuelos, asesinados durante el franquismo.

Ambas, junto con otras personas, participan en un grupo reducido de ciudadanos que sufrieron maltrato, tortura, vejación o la desaparición de familiares que aún están bajo tierra. Los une la impotencia, el sentimiento de culpa en algunos casos, la tristeza en otros. Anna Miñarro es la psicoanalista que acompaña al grupo con el objetivo de cicatrizar las heridas.

“Vemos en diferentes generaciones miedo, desconfianza, negación. El trauma deja heridas abiertas que no pueden cicatrizar y que como podemos observar perduran hasta nuestros días”, asegura. En estas circunstancias, explica, el síntoma más grave que podemos encontrar es la tristeza, especialmente en aquellos testimonios en los que el silencio y la represión se ensañaron más, como es el caso de las mujeres de clase baja.

El silencio inducido por el franquismo

“Mi abuela nunca habló de mi abuelo”, dice Maite Blázquez. “Lo poco que yo sabía de mi abuelo me lo había explicado de pequeña mi madre. Me decía: ‘Bueno, el 36 se los llevaron y los encerraron en un almacén de madera, un día se escaparon y esto es lo que sabemos…”. Con el tiempo, ya de joven, Maite comenzó a hacerse preguntas y a implicarse en una lucha personal para saber más de su abuelo, republicano asesinado en Mallorca cuando no hacía ni un mes que acababa de ser padre.

Según Anna Miñarro, son muchos los efectos inmediatos en el malestar emocional sobre la primera generación que sufrió la guerra. Además, sin embargo, en muchos casos estos efectos se han transmitido a las generaciones siguientes; en la primera generación lo que es traumático se conoce y se reconoce pero no puede ser comunicado, en la segunda se perciben indicios de que no se ha dicho y en la tercera la persona puede arrastrar un traumatismo no resuelto que incluso ignora. En psicoanálisis se llama “transmisión oculta”. “Es como recibir una herencia sin testamento”, matiza. “El silencio inducido por el franquismo pero también el voluntario, para proteger las generaciones posteriores, nos coloca en un mundo de melancolía que puede transformarse en dificultades psíquicas”, explica.

“¿Dónde está enterrado el abuelo?”

Quien tampoco sabía casi nada de su abuelo es Araceli Pena. “Hasta el 2012 no oí hablar de nada. Mi abuela, que era una mujer muy trempada (simpática), murió en 2007 y nunca había hablado con nadie de mi abuelo”, dice. Hasta entonces, lo único que sabía Araceli era que su abuelo había muerto en la guerra y que después su familia había emigrado a Catalunya desde Andalucía. Fue a raíz de un desplazamiento por motivos de trabajo de su marido -que tenía que ir a Granada- que Araceli y él decidieron hacer parada en el pueblo de su abuela, en Adamuz, Córdoba, que nunca había visitado. Allí le hizo a su madre la pregunta que desencadenaría otra lucha personal: “¿Dónde está enterrado el abuelo?”

“Fui al cementerio pero sinceramente no sé qué buscaba. Había un monumento a ‘Los caídos por España’ pero no había el nombre de mi abuelo. Se me empezó a revolver todo”, recuerda. Al volver a Catalunya comenzó a preguntar a la familia y también a buscar información por internet. Ni su madre ni su tía le decían nada, sólo que no recordaban nada porque cuando su abuelo había desaparecido eran muy pequeñas.

Desamparadas y con sentimiento de culpa

Tanto Maite como Araceli tuvieron que buscar respuesta a las preguntas por su propia cuenta. Tras recorrer archivos, registros y recopilar información a base de conversaciones con vecinos y familiares, Araceli logró documentar que era posible que su abuelo, maqui que vivió durante años en la Sierra de Adamuz, acabara después de ser asesinado enterrado en una de las fosas individuales anónimas en el cementerio municipal del pueblo, después de tres días expuesto en la plaza.

Araceli Pena y Maite Blázquez viven luchas paralelas para conocer dónde están sus abuelos © ROBERT BONET

“El primer sentimiento que tuve fue de culpabilidad total. Pensé en todo lo que había vivido mi abuela y que nunca hablé con ella mientras vivió, no fui capaz de preguntarle. Después también pensando en el sufrimiento de mi madre o mi tía sin yo ser consciente…”, dice Araceli sobre cómo se sintió al saber más de la vida que había tenido su abuelo y cómo esto había afectado la de su abuela y su madre.

Maite también recurrió a internet y a otras personas que podían buscar lo mismo que ella. “Busqué el nombre de mi abuelo en Internet y me apareció la Asociación Memoria de Mallorca. Enseguida contacté con ellos y me contaron lo que sabían y que podía ser que mi abuelo estuviera en la fosa de Porreres, en Mallorca”, recuerda. El cuerpo de su abuelo podría ser uno de los exhumados en noviembre de la fosa de Porreres pero hasta que no tenga el resultado de la prueba de ADN no podrá estar segura de ello.

Quien hace más tiempo que espera es Araceli. En 2014, después de contactar con el Ayuntamiento de Adamuz y aportarle la documentación, se abrieron varias fosas anónimas donde se sospechaba que podía estar el cuerpo, tras unas primeras catas arqueológicas. Encontraron dos cuerpos con lesiones ocasionadas por una muerte traumática. A la espera de decidir cómo proceder con la identificación de los cuerpos, éstos, explica Araceli, restaron durante cerca de un año al descubierto tapados con una especie de uralita con el riesgo de que se deteriorara. “En diciembre teníamos que saber los resultados del ADN pero seguimos esperando y además están edificando nichos nuevos justo encima de donde se sabe que continuaba la fosa”, lamenta. “Nadie quiere dignificar nada”, añade.

“Los vencidos no sabían dónde poner las flores”

Anna Miñarro explica la importancia que tiene la memoria histórica y la reparación de las víctimas para que éstas puedan elaborar el duelo y la llamada transmisión oculta. “A diferencia de los vencedores, que al día siguiente de abril del 39 comienzan a hacer el duelo, los vencidos, los maltratados no saben dónde tienen que ir a poner las flores a sus muertos y encima no tienen ningún reconocimiento”, asegura . “En muchos casos vemos retraimiento, soledad o marginación pero sobre todo rechazo y si encima no puedes hacer el duelo este se convierte en un duelo patológico pero sobre todo extraordinario”, añade.

Se calcula que en España quedan 2.000 fosas sin abrir donde hay al menos 100.000 desaparecidos sin nombre ni sepultura. Desde 2013 el Gobierno español ha destinado 0 euros del presupuesto para la ley de Memoria Histórica, con la que se subvencionaban básicamente exhumaciones.

“Aún hay quienes son capaces de decir que por qué quieren hacerlo, que es un tema que hay que olvidar y que no hay que abrir heridas o desvelar fantasmas. Desde el psicoanálisis sabemos que la única manera de cerrar heridas es abrir la herida, limpiarla y cerrarla”, sentencia Miñarro. Con suerte, Maite Blázquez y Araceli Pena podrán hacerlo y cerrar así una herida abierta durante generaciones.

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Fotografía destacada: Araceli Pena con fotografías de sus abuelos © ROBERT BONET

Fuente:http://www.eldiario.es/catalunya/Romper-silencio-cicatrizar-heridas-franquismo_0_632736908.html

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Aparece la fosa común de la mayor fuga de presos de la historia de España

Hace casi ocho décadas, 795 presos republicanos huían del Fuerte de San Cristóbal, la prisión más segura del norte del país.

publico.es / 10-04-2017

22 de mayo de 1938. Fuerte de San Cristóbal (Navarra). 795 presos republicanos protagonizan la mayor fuga penitenciaria de la historia de España. Tan solo tres consiguieron cruzar la frontera y llegar a Francia. En cambio, 211 fallecieron en el intento. Ahora, casi ochenta años después, las autoridades navarras han encontrado una fosa común de los presos que cayeron en la evasión. Esta misma semana comenzarán los trabajos de exhumación.

El número de personas cuyos restos se encuentran en la fosa aún no ha podido ser determinado. Los trabajos de localización llevados a cabo por la Sociedad de Ciencias Aranzadi comenzaron este lunes gracias a las indicaciones de un testigo que aún era un niño cuando tuvieron lugar los hechos.

Por ello, el Gobierno foral ha subrayado la importancia de que testigos, como el que ayudó a hallar este enterramiento, notifiquen sus testimonios con el fin de proporcionar la información necesaria para descubrir nuevas fosas y, así, dar respuesta a las reclamaciones de verdad y reparación de los allegados de víctimas de la represión de 1936.

De los 2.500 presos 795 huyeron ese día de la prisión.

La fosa en la que se encuentran los restos de los presos asesinados tras la huida en 1938, ha sido hallada en el Concejo de Burutain. La fuga de la antigua prisión, situada en el monte de Ezkaba (Pamplona) a pesar de haber sido organizada solo por unos pocos de los prisioneros fue una de las mayores evasiones europeas.

De los 2.500 presos 795 huyeron ese día de la prisión. Muchos pensaron que la guerra había terminado y se dirigieron directamente a la estación de Pamplona, donde fueron inmediatamente detenidos, para volver a sus casas.

Más de 200 hombres fueron tiroteados durante la persecución y 14 fueron condenados a muerte. Sólo tres consiguieron viajar los casi 50 kilómetros que les alejaban de Francia y recuperar la libertad, según consta en el Cuaderno de Registro de 795 fugados que realizó un funcionario de la prisión.

Los presos que llegaron a Francia admitieron, años más tarde, que no estaban suficientemente preparados para la fuga, pero que el hambre y las malas condiciones en la prisión los empujó a huir. El director de prisión y el administrador fueron juzgados por vender de contrabando la comida en lugar de alimentar a los internos.

El antiguo centro penitenciario a 15 kilómetros de Pamplona permanece cerrado al público aunque esporádicamente hayan sido autorizadas visitas de asociaciones de víctimas del franquismo. Desde 2001, la fortaleza militar está reconocida como bien de interés cultural.

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Fotografía destacada:  Fuerte de San Cristóbal / EFE

Fuente:http://www.publico.es/politica/aparece-fosa-comun-mayor-fuga.html

 

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París dará el mayor reconocimiento al fotógrafo español de Mauthausen

Los restos de Francesc Boix serán trasladados al Père Lachaise, el cementerio más conocido de la capital francesa.

Al acto asistirá la alcaldesa de la ciudad y el deportado Ramiro Santisteban, a cuyo padre salvó Boix de la muerte en el campo de concentración de Mauthausen.

El fotógrafo catalán organizó el robo de las fotografías que probaban los crímenes cometidos por los SS y testificó en los Juicios de Núremberg.

eldiario.es / Carlos Hernández / 07-04-2017

Boix merece un monumento. Tenía la cara más dura que el cemento, pero ayudaba todo lo que podía en el campo de concentración”. Quien así habla es Ramiro Santisteban, un cántabro que sobrevivió a Mauthausen y que aún puede contarlo. A sus 95 años de edad la memoria a corto plazo le juega malas pasadas, pero lo que no olvida son los casi cinco años que pasó en el infierno de los campos nazis junto a su hermano Manuel y a su padre, Nicasio.

“Mi padre era mayor y si hubiera trabajado mucho tiempo en la cantera de Mauthausen habría muerto como tantos otros. Yo quería colocarle en la cocina, pelando patatas, y Boix lo hizo posible. Él tenía buena relación con algunos SS porque les conseguía cosas en el mercado negro del campo. Coincidió que sorprendieron a un cocinero alemán robando un salchichón; así que le mandaron a la cantera y mi padre cubrió su hueco pelando patatas. Eso le salvó la vida y fue gracias a Boix”, recordaba Ramiro con los ojos enrojecidos por la emoción.

El viejo luchador de Laredo tiene previsto desafiar una vez más a sus achaques para asistir en primera fila al gran homenaje que París prepara al fotógrafo de Mauthausen. En el mediodía del próximo 16 de junio, los restos mortales de Francesc Boix serán trasladados desde su humilde tumba de la necrópolis de Thiais hasta un privilegiado sepulcro del Père Lachaise, el cementerio de las celebridades de la capital francesa.

Reposar en este lugar no es una posibilidad al alcance de cualquiera porque simboliza el más alto reconocimiento de la ciudad. Buena prueba de ello será la presencia de la alcaldesa, Anne Hidalgo, de la asistencia de representantes del Gobierno central y de los honores de Estado con que contará la ceremonia.

Este apoyo institucional no ha sido espontáneo, sino que es fruto del intenso trabajo realizado durante años por la Amicale de Mauthausen de París. Desde su sede central en la capital francesa, se realizó una colecta popular para sufragar los gastos del traslado y se negoció hasta la saciedad con el Ayuntamiento parisino para conseguir ayudas, permisos y hasta su implicación directa en el evento. “Es un mérito de toda la asociación”, afirma una de sus dirigentes, que insiste en no ser identificada para no apropiarse de un éxito que, asegura, “tiene muchos nombres”.

Ramiro Santisteban estuvo casi cinco años compartiendo cautiverio en Mauthausen / Carlos Hernández

Olvidado en España, reconocido en Francia

Analizando el simbolismo del acto, Juan Ocaña, hijo de un deportado español superviviente de Mauthausen, afirma que este reconocimiento a Francesc Boix tiene dos lecturas: “En clave francesa es un paso extraordinario porque, tras la guerra, De Gaulle ocultó el decisivo papel que los republicanos españoles habían jugado en la Resistencia y también el sufrimiento de miles de ellos en los campos nazis. Si Boix fuera francés, tendría desde hace muchos años una estatua en París. Esa injusticia, poco a poco, se va corrigiendo y ahora este acto servirá para poner en primer nivel la figura de ese gran hombre. En clave española, el acto creo que dejará más en evidencia al Estado español que sigue ignorando a todos estos hombres y mujeres que lucharon contra el fascismo”.

Otros hijos y nietos de compañeros de Boix en Mauthausen también se preguntan por qué no tiene una estatua en Madrid, Sevilla o Barcelona. Su vida, que muy pronto se convertirá en película, atravesó dos guerras. En la de España trabajó como fotógrafo en las filas republicanas; en la europea apenas pudo hacer nada antes de ser capturado por las tropas nazis y deportado a Mauthausen. Fue en este campo de concentración donde el catalán escribió sus páginas más gloriosas.

Los SS aprovecharon su experiencia como fotógrafo para colocarle como ayudante en el laboratorio fotográfico. Allí, junto al también español Antonio García, empezaron a robar copias y negativos en los que se veían los crímenes cometidos en el campo. Boix organizó un plan para sacar del recinto ese material con la ayuda de tres jóvenes prisioneros españoles: Jacinto Cortés, Jesús Grau y José Alcubierre. El paquete acabó en las manos de una vecina del pueblo de Mauthausen, simpatizante antifascista, que lo guardó hasta el final de la guerra.

Tras la llegada de las tropas estadounidenses, Boix recuperó los negativos que acabarían siendo exhibidos en los Juicios de Núremberg en los que se juzgó a la cúpula del régimen nazi. El fotógrafo catalán fue el único español que testificó ante ese histórico tribunal, armado con sus fotografías.

Monumento a las víctimas de Mauthausen en el cementerio de Père Lachaise / Carlos Hernández

Además de todo tipo de crímenes, en las imágenes se veía a algunos de los jerarcas nazis recorriendo Mauthausen. Entre ellos estaba el Jefe de la Oficina de Seguridad del Reich, Ernst Kaltenbrünner, que había negado previamente haber visitado el campo de concentración. El general de las SS enmudeció al verse en las fotos exhibidas por Boix. Meses después pagaría sus crímenes en la horca.

Boix volvió a testificar en el juicio de Dachau en el que comparecieron algunos de los responsables nazis que dirigieron Mauthausen. La tuberculosis y otras secuelas que le dejó el campo le acompañaron hasta su fallecimiento, el 7 de julio de 1951. Estaba a punto de cumplir los 31 años de edad. Sesenta y seis años después, sus restos mortales realizarán un último viaje hacia el cementerio de las celebridades.

Morada de personalidades, lugar de conmemoraciones

Una de las calles del gigantesco Père Lachaise está dedicada a recordar a las víctimas de los campos de concentración nazis. En medio de un conmovedor silencio y entre los árboles, se alza un monumento por cada campo. Esqueléticas figuras de bronce arrastran un carro con un compañero muerto para conmemorar el sufrimiento en Auschwitz III; dos grandes manos, atadas, recuerdan a las mujeres cautivas y asesinadas en Ravensbrück; un agónica figura, acarreando una piedra por una inacabable escalera, representa el sufrimiento vivido por los deportados de Mauthausen.

Este cementerio es el más visitado del mundo y es la última morada de cientos de celebridades históricas como Molière, Georges Bizet, Frédéric Chopin, Marcel Proust, Oscar Wilde o más contemporáneas como Jim Morrison o Édith Piaf. El que fuera presidente de la República española, Juan Negrín, y la mítica fotoperiodista Gerda Taro, colega y compañera de Robert Capa, también descansan en un rincón de sus más de 40 hectáreas. Difícil imaginar un lugar mejor para que reposen los restos mortales del fotógrafo de Mauthausen.

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Fotografía destacada: Francesc Boix fotografiado en Mauthausen / MHC (Fons Amical de Mauthausen)

Fuente:http://www.eldiario.es/sociedad/Paris-reconocimiento-fotografo-espanol-Mauthausen_0_630637203.html

Publicado por ARMH