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“Querido abuelo: pude rescatarte. Ahora descansas con tu esposa”

El Gobierno balear recoge cartas de familiares a víctimas del franquismo. Las misivas muestran cómo el cariño y el dolor traspasan generaciones

elpais.com / Natalia Junquera / 10/09/2021

Algunos llegaron a convivir con ellos y conservan como un tesoro los escasos momentos que compartieron. Otros nacieron mucho después y lo único que conocen de los ausentes es el efecto que provocó en sus hogares su violenta desaparición. Todos, hijos, nietos y bisnietos, comparten el deseo de recordarlos para que su sacrificio no caiga en el olvido, y con ese propósito 48 familias han participado en Memorial de la Palabra, la iniciativa del Gobierno balear que recoge cartas dirigidas a víctimas del franquismo. Muchos aprovechan esas misivas para contarles qué pasó después de su desaparición y para prometerles que los seguirán buscando hasta dar con la fosa o cuneta a las que fueron arrojados.

Marc Herrera, director general de memoria democrática de Baleares, explica que el objetivo es “romper el silencio que se impuso a las familias durante tantos años” y hacer “pedagogía”: “No hay nada que provoque más empatía que el relato de los hechos de aquellas personas que los han sufrido”. Asegura que lo más impactante ha sido “ver reflejada en cada carta la prolongación de la injusticia y el inmenso amor y constancia” de los familiares tanto tiempo después. Estos son algunos extractos de esas emocionantes misivas.

“Quiero encontrarte”

Antonio González Rodríguez

María Jesús Balaguer Rodríguez escribe a su tío Antonio González Rodríguez, fotógrafo y miembro de la CNT. Cuando lo mataron tenía 29 años. Sus hijos, cuatro y cinco. “Pienso muchas veces en ti. Nadie te olvidó nunca. Sobre todo por ese gran retrato familiar que presidía el despacho de mi yaya, tu hermana. No quiero que estés en la fosa donde te tiraron tus asesinos, quiero encontrarte y poderte decir: ‘Vámonos, tío Antonio. Han sido muchos años, pero ya estas con tu familia’. Te quiere, Susi”.

“Sí, mi padre existió”

Andreu París Martorell

Antònia Paris Llompart dedica su carta a presentar a su padre, Andreu Paris Martorell, zapatero. Cuenta que en julio de 1936 ella tenía 11 años, tres hermanos y una en camino. “La idea que tenía sobre una guerra era dos bandos contrarios que luchaban, con barricadas y armas, con disparos continuos, pero aquí no fue así. Al menos en Inca solo había un bando armado reprimiendo un pueblo”. Un día reclamaron a su padre. Lo acompañaron dos de sus hermanos y su cuñado. Solo dos de ellos volvieron. “Un día de invierno llegué a la cárcel y el de la puerta me dijo: ‘Ya no hace falta que vengas más. Hoy han soltado a tu padre’. Tenía tantas ganas de que lo soltaran que me lo creí. Fuimos a muchos lugares, preguntando. Nos repetían que se había ido, que quizás nos había abandonado. Mi madre repetía: ‘¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Qué habéis hecho? ¿Por qué a él?’. Nadie contestaba. Todavía hoy nadie nos ha contestado. Hacían como si mi padre no hubiera existido nunca. Pero sí existió”.

“Tu corazón se detiene un segundo”

Francisca Alomar recuerda a sus padres. “Formábamos una familia muy feliz, pero todo eso cambió un mal día cuando yo tenía 8 años y mi hermana 11. La Guardia Civil, relata, se llevó primero a su padre y luego a su madre, “embarazada de siete meses”. Su abuelo pidió ayuda “a quien entonces mandaba, a quien llamaban el capitán Jaume”, pero le contestó que “estaban muertos”. “Gracias a la ayuda de la asociación Memoria de Mallorca y de la Dirección General de Memoria Democrática, a mis 93 años y después de 85 de espera, me llamaron un día para decirme que habían encontrado los huesos de mi padre. Qué alegría. El corazón se detiene un segundo, para luego volver a latir”. Ahora sigue buscando los restos de su madre “para descansar todos juntos”. » Tu hija— se despide— y tus nietos no dejaremos de luchar por ello”.

“Murieron sin saber”

Melchor Hernández

Margarita Serantes Hernández recuerda a su abuelo, Melchor Hernández, pescador, el marido de Ana, el padre de Paquita. “El cura le preguntó por qué no iba a misa. Melchor contestó que tenía que arreglar las redes. Unas horas más tarde fueron a detenerlo”. Ana fue a llevarle ropa hasta que ya no le dejaron. Se puso a trabajar “en casa de unos señores muy ricos y bondadosos, que tenían un hijo, Martín. Años después la reconocieron como viuda y acabó casándose con él. Mi madre, Paquita, por desgracia no recordaba a Melchor. Sí hemos tenido la oportunidad de conocer a Martín, que fue un gran padre y abuelo. En 2016 supe que Melchor fue fusilado y enterrado en una fosa en el cementerio de Porreras. Lo malo es que no podemos recuperar sus restos ya que el ADN de padre a hija y a nieta se pierde. Lo peor es que su esposa y su hija murieron sin saber qué pasó con él”.

“No entendía por qué la abuela era tan desconfiada”

Francisca Gelabert escribe a sus padrinos. En su carta explica que aunque a su abuela Francisca no la mataron, la considera “tan víctima” de la guerra como a su abuelo Gabriel, fusilado a los 28. “Ella vivió 83 años, solo tuvo un hijo, mi padre, y vivió con nosotros”. “Era muy desconfiada. No entendía por qué hasta que murió y descubrí muchas cosas que no sabía”. Su tía abuela, Tonina, le contó entonces “cómo pasó todo”. Su abuelo, acusado de “alojar a los rojos”, fue capturado y subido a un camión con un grupo de hombres maniatados. Nadie le volvió a ver. Su abuela, que tenía entonces 25 años y un hijo de tres, enfermó. “En aquel tiempo no había psicólogos y pensaban que la manera de superar estas cosas era olvidarlas, no hablar de ello, y eso hicieron durante muchos años. Cuando supe todo esto, ella ya no vivía y me quedó un mal cuerpo que todavía tengo. Si hubiera sabido antes lo que pasó, creo que la habría podido ayudar a vivir un poco mejor. Lo único que creo que puedo hacer ahora es dar a conocer esta historia y recordarlos como lo que fueron, muy buenas personas que no se merecían haber sufrido tanto”.

“El tiempo de silencio ha acabado”

Joan Losa Campomar

Maite Blázquez Losa escribe a su abuelo Joan Losa el día de su santo. “Fue una fiesta que la abuela, tu esposa Teresa, como la llamabas en las cartas desde la prisión, nunca volvió a celebrar después de tu desaparición en enero de 1937”. “Gracias a la fuerza y la lucha de la Asociación de Memoria de Mallorca, yo pude rescatarte de la fosa de Porreres en noviembre de 2016. Por eso ahora tus restos descansan junto a tu esposa. Ten por seguro que los tiempos del silencio han acabado. Ahora sí, padrino Juan, puedo decir: que la tierra te sea leve”.

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Fotografía destacada: Retrato de la familia Alomar, represaliada por el franquismo

Fuente:https://elpais.com/espana/2021-09-10/querido-abuelo-pude-rescatarte-ahora-descansas-con-tu-esposa.html

Cuatro concejales socialistas y dos sindicalistas de UGT fueron detenidos y ‘paseados’ en cuestión de horas en 1936

diariodeleon.es / José Cabañas / 06/09/2021

(En memoria y reconocimiento de Rufino Juárez García, fallecido el 1 de septiembre de 2021. Toda una vida de lucha por encontrar y dar digna sepultura a los restos de su padre, Rufino Juárez Fernández, de 39 años, labrador, presidente de la Junta vecinal de Vegas del Condado, uno de los al menos 85 asesinados y desaparecidos por el fascismo en los montes de Villadangos del Páramo en el otoño de 1936. ¡¡Qué la tierra te sea leve, Rufino, compañero y amigo!!)

De seis vecinos de Valencia de Don Juan y de uno más, también como desconocido, se asienta su defunción en el Registro Civil de Villadangos del Páramo el día 20 de septiembre de 1936, trasladados desde la villa en un camión Ford de cuatro cilindros de la Fábrica de Harinas Industrial Valenciana, de Anastasio Ortiz (que había sido requisado) en la muy ventosa tarde del sábado 19, aprovechando al parecer que en la misma fecha hace con aquel vehículo su mudanza a León, donde se avecindaba Argimiro Astorga Núñez, chófer que lo conduce, y a quien acompaña su esposa en el viaje (que no tardaría en fallecer, pues aparece aquel en 1937 como viudo, y destinado en el cuartel coyantino después de que ingresara en la Benemérita tras la muerte de su mujer y de clausurar el negocio del Bar La Unión que estableciera con aquella, para transitar por otros diversos destinos —entre ellos el Cuerpo de Persecución de Huidos que actuaba en los años cuarenta por El Bierzo y La Cabrera— acabando en El Barco de Valdeorras, donde finaría después de regentar un hotel en sus afueras).

Valencia de Don Juan

Los presos fueron trasladados en una camioneta con ajuares y muebles de una mudanza

Transportaba la camioneta entre algunos otros ajuares y muebles en su parte delantera un armario de luna de una sola hoja o puerta, y en la trasera fueron echados los lacerados prisioneros. Enfila con su doliente carga la carretera hacia Villamañán dejando atrás el mesón que a su vera se levanta y seguida a una cierta distancia por un coche en el que van tres familiares de Moisés Rodríguez Martínez, a quienes han indicado que los llevan a San Marcos y a la cárcel leonesa, y que observan como en Villamañán han sumado a los seis coyantinos otro infeliz preso que custodiado por dos guardias civiles de su cuartel los espera al borde de la calzada, y que será el séptimo en compartir desde aquel punto con ellos su fatal destino (se nos asegura que pudieran haber recogido a algún apresado más a su paso por Santa María del Páramo —desde donde se habrían dirigido hacia León—, destinado solo a San Marcos o también a ser desaparecido desde allí, quizá los vecinos de aquella villa Regino de Paz López o Lucio Rebaque Val, al parecer también asesinados en las cercanías de Villadangos en estas fechas).

Pierden aquellos de vista al camión en algún recodo de la ruta, y no lo verán ni en uno ni en otro reclusorio de León cuando a ellos llegan, ni tampoco en sus inmediaciones. Hay otra versión que varía en algo el relato de lo sucedido, según la cual los coyantinos conducidos a la capital lo serían en compañía de un joven de 16 ó 17 años, al que por su corta edad no admitieron para ser preso en San Marcos y que contaba más tarde del añadido que en Villamañán se había hecho.

Al día siguiente las familias de los victimados ya conocen que han sido hallados sin vida en un predio del Monte Campazas de Villadangos, una hondonada conocida como el Pozo Mulgar en la que los ejecutores los dejaron semienterrados por la noche, y que fueron sepultados en una fosa común «de su camposanto» (que llegaría a acoger en los meses siguientes los cuerpos de al menos 71 asesinados, paseados y desaparecidos, y sobre la que con el paso de los años se alzarían numerosos panteones), después de que les hiciera llegar la macabra nueva un vecino de Villar del Yermo, hermano del alcalde, que vio los cadáveres al pasar en su burro por allí y avisó a las autoridades en el pueblo, que dispusieron fueran recogidos los restos de los siete desdichados y arrojados a la fosa, y cuando se reunieron para tratar de conseguir un coche de punto en el que desplazarse a la localidad en la que yacían ya sus deudos no pudieron realizarlo, pues se encontraron con la negativa de los responsables del Ayuntamiento a facilitarles el salvoconducto necesario y obligado para dirigirse a Villadangos o a cualquier otro lugar (más tarde se desplazaría José Pérez Guayo en bicicleta a aquel lugar, y allí, preguntando, coincide con el de Villar del Yermo, quien le da razón de la ropa que vestía su padre, Víctor Pérez Barrientos, al ser asesinado).

Nieta del maestro

«Mi bisabuelo y el médico Tomás del Riego acudían al lugar y recogían botones, fragmentos de tela»

Era aquella una tragedia personal y familiar en muchos de sus detalles parecida a tantas otras como en otros muchos pueblos entonces se vivían y morían, y muy similar a la que en la misma noche de aquel sábado 19 de septiembre se desarrollaba en uno no muy alejado, Jiménez de Jamuz, en el que once de sus vecinos, no menos infelices e inocentes que los malhadados coyantinos, eran desaparecidos para siempre tras ser sacados de sus casas y arrebatados de los suyos.

Vinieron luego a conocer los familiares de los asesinados, los concejales socialistas Marcelino Quintano Fernández, Jesús Luengo Martínez, Víctor Pérez Barrientos, y Urbano González Soto y los ugetistas Frideberto Pérez Manovel, Moisés Rodríguez Martínez (así lo cuenta Josefa Rodríguez, hija de Moisés), que la camioneta llegó a presentarse con sus ocupantes en San Marcos y allí fueron tirados en una de las celdonas que habían sido antes cuadras de los caballos del Depósito de Sementales, en la que recibirían otra descomunal paliza, tras la cual, en el mismo camión después de descargar en algún lugar de León los muebles y enseres transportados, o en otro vehículo distinto (lo que nos parece más probable), serían los siete conducidos al que ya por entonces era cotidiano matadero en Villadangos del Páramo (y sus pedanías de Fojedo y Celadilla, en fosas de cuyos cementerios terminaban 14 ultimados más, del total de 85 que lo fueron en los campos del municipio), donde durante años creyeron que aquellos paseados eran vecinos de Valderas. De San Marcos avisarían al cabo de un tiempo a los allegados de Moisés Rodríguez para que recogieran una pelliza que allí había a su nombre y que aquel llevaba cuando fue conducido a León con los demás, lo que no hicieron, dado el inmenso miedo a «significarse» como desafectos que aún sentían. Nada más supo nunca la familia de Víctor Pérez de la manta que mitigaba el frío y el dolor de sus maltrechos huesos cuando lo encaminaron a la capital con los que serían sus compañeros de martirio.

Sus despojos, como los de los otros numerosos pobladores de la fosa, situada a lo largo de uno de los muros del cementerio de San Juan, y en la que se cavaban correlativos nuevos hoyos a medida que iban apareciendo más cadáveres, colocados a continuación de los anteriores, no habrían sido nunca retirados de la misma, construyendo los mausoleos encima de ellos (se nos aseguró en abril del año 2003 cuando indagamos sobre estos pormenores en el pueblo), una apreciación que no concuerda con lo mantenido por Rufino Juárez García, hijo de otro de los tirados a la zanja (Rufino Juárez Fernández, de 39 años, presidente de la Junta vecinal de Vegas del Condado, paseado el 22 de octubre de 1936 junto a Epifanio Llamazares Cármenes, de 55 años, vocal de la misma Junta), que concluyó de las pesquisas que él hizo muchos años antes que nosotros —en los cincuenta— que tales restos pudieron terminar en algún momento (posiblemente al erigir los mausoleos) recogidos y echados al osario, al parecer con escaso respeto y cuidado de los eclesiásticos responsables del cementerio entonces, según estos le dijeron.

Ubicación de la fosa

«A lo largo de uno de los muros del cementerio y en la que se cavaban nuevos hoyos…»

Consideramos importante señalar que las personas de edades avanzadas que en Villadangos nos informaron sobre aquellos hechos, de los que habían sido coetáneos, lo hicieron tan solo a medias sobre las particularidades relativas a la fosa común en la que tantos terminaron, omitiendo, tal vez porque lo consideraban a aquellas alturas de la historia detalle poco virtuoso o que pudiera resultar de alguna manera vergonzante para la localidad, que, como más tarde tuvimos ocasión de conocer, dicha fosa o zanja se situaba ciertamente «a lo largo de una de sus tapias», pero fuera del camposanto y ajena al mismo (los «rojos» asesinados no eran tampoco allí merecedores de ser sepultados en tierra sagrada), de tal modo que vino a quedar en su interior cuando años más tarde este se amplió por su zona sur para erigir los panteones sobre ella (así nos lo aseguraba Bernardino Gago Pérez, sobrino de uno de los asesinados, Frideberto Pérez Manovel, en octubre de 2014, según le había testimoniado hace años un empleado del Ayuntamiento que ya sumaba mucha edad).

Posiblemente ya habrían comenzado a ocuparse allí de menesteres como aquellos en hacendera de vecinos, «lo que hubo de terminar haciéndose dada la frecuencia con la que aparecerían en sus campos aquel otoño carretadas de cadáveres de paseados cuyas desesperadas e inatendidas peticiones de clemencia rasgaban las noches y el atemorizado sueño de los vecinos del lugar», según nos testimoniaba en abril de 2003 la señora Laureana Martínez, que pasaba ya de los noventa años de edad, quien también nos contaba del desagradecimiento que el franquismo tuvo con su marido, uno más de los muchos enrolados a la fuerza en el ejército rebelde para contribuir a su victoria, herido en la toma de Bilbao, retornado y muerto al poco por causa de esas heridas que (por sus antecedentes izquierdistas) nadie –comenzando por el médico del municipio– le reconoció como de guerra ni compensó con paga ni pensión alguna, condenada ella así a sacar a sus hijos adelante en la soledad de las estrecheces y miserias en parte parecidas a las que penaban los vencidos.

De los caminos que de la carretera León-Astorga que atravesaba el monte desembocaban en los predios Val de Hulleros, Vallemedio, Las Bogueras, Vereda de Raposeras y Camino de la Estación —además del Mulgar, junto a la Senda de la Sortija—, en cuyos bordes se perpetraron tantos crímenes, recuerdan aún gentes provectas de Villadangos haber visto de niños pasar camino del cementerio algún carro cargado de cadáveres, que se retiraban del campo por disposición del presidente de la Junta vecinal (al que los mismos empleados de la estación de ferrocarril avisaban cuando en sus cercanías aparecían al alba asesinados), mediando en ello «la compasiva coordinación del vecindario y la labor humanitaria y conciliadora del médico del pueblo, Tomás del Riego Cabezas (natural de San Féliz de Órbigo, ejercía desde 1929), y del párroco Manuel García Arias (nacido en León, lo fue de 1906 a 1945), que propiciaron que todos los ejecutados recibieran cristiana sepultura y contribuyeron a que no sufrieran represalias ninguno de los vecinos del pueblo, haciendo frente en ocasiones a elementos forasteros que pretendían castigar a algunos de ellos». Tal es el relato que oficialmente hoy se hace en Villadangos (Historia y testimonios sobre los hechos. Ayuntamiento de Villadangos del Páramo. 21-09-2020), discordante en algunos puntos del que antes hemos presentado, y parece que puesto en entredicho por la primitiva ubicación de la fosa común extramuros del sagrado y cristiano recinto.

Sobre los mismos hechos hay otro relato que difiere del anterior, sobre todo en lo referido a la actuación del sacerdote. Es el que hace Marina Cid (en Twitter (@MarinaCid1). 26-09-2020):

«Mi bisabuelo Ramón Martínez Farrapeira fue maestro republicano entusiasta de la Institución Libre de Enseñanza, primero en Villafranca del Bierzo y más tarde en Villadangos con el fin de acercarse más a León, durante la Guerra Civil. Se dedicaba a enseñar tanto a niños como a adultos; a medir las tierras, a contar; promovió la creación de un embalse para dar de beber a los animales y regar las tierras en verano. Él era ateo, aunque siempre llevaba a los alumnos a misa y los esperaba en la puerta de la iglesia, surgiendo así ciertas «discrepancias» con el cura del pueblo… Empezaron los fusilamientos, con carros cargados de gente por las noches. No sabían dónde los llevaban y el miedo los hacía estar en silencio, hasta que un día lo descubrieron. A partir de entonces mi bisabuelo y el médico Tomás del Riego cuando escuchaban marcharse a los militares acudían al lugar para comprobar si alguno seguía con vida y para recoger botones, fragmentos de tela…, algo que pudiera resultar singular y sirviera a las familias de aquellas personas para saber que había sido de sus seres queridos. Con todo ello hicieron un registro ordenado que mantuvieron escondido.

Posteriormente, mi bisabuelo fue denunciado por estas actividades. Entre los denunciantes siempre se dijo que estaba el cura párroco, aunque no se pudo demostrar. Tuvo que huir a León con su mujer y tres hijos, donde hubo de permanecer escondido durante largo tiempo en un sótano de la cocina. Por mediación de la familia de su mujer, consiguió no ser detenido y probablemente evitó su asesinato. Fue destituido de su cargo en Villadangos y como castigo quisieron enviarle de maestro a un pueblo perdido en La Cabrera, a lo que renunció por no llevar allá a su familia y por coherencia con sus ideales, siendo entonces apartado de la enseñanza para siempre».

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Fuente:https://www.diariodeleon.es/articulo/coronavirus-leon/asesinados-coyanza-villadangos/202109060134182143746.html

Formaba parte del grupo de familiares que llevan años luchando por abrir las fosas del cementerio de Villadangos para dar una sepultura digna a sus seres queridos.

ileon.com / 01/09/2021

Uno de los familiares de los 71 fusilados durante la guerra civil cuyos restos permanecen desde hace 85 años en el cementerio de Villadangos del Páramo, Rufino Juárez, ha fallecido este miércoles sin poder enterrar a su padre de una forma digna y de acuerdo a los deseos de su familia.

El fallecimiento de Juárez (86 años), hospitalizado desde hace unos días, impide cumplir el anhelo de encontrar a su padre, Rufino Juárez, fusilado en 1936 junto a otros miembros de la Junta Vecinal de Vegas del Condado y enterrado en el cementerio paramés tras su fusilamiento en un paraje del municipio. Otros familiares que llevan a cabo la búsqueda han recordado en redes sociales a Rufino, entre ellos la periodista leonesa Olga Rodríguez, donde también la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha rendido homenaje al tesón de Rufino.

Las exigencia del Ayuntamiento de Villadangos de licencias de obras y ambiental y la decisión de someter a un polémico concejo la autorización de la Junta Vecinal, que la denegó con el voto encontra de 22 vecinos, han retrasado la previsión inicial de realizar las excavaciones en septiembre. El 10 de agosto los familiares ya protestaron por los retrasos, recordando la urgencia por la avanzada edad de alguno de los descendientes, y al contar con la autorización concedida por parte de la Junta de Castilla y León. Pero el consistorio gobernado por Alejandro Barrera mantuvo sus condiciones y la negativa del concejo, que la Junta considera no válida, han retrasado aún más los permisos para las exhumaciones.

El próximo 7 de septiembre el Comité Técnico del Consejo Asesor de la Memoria Histórica reautorizará la exhumación de restos de represaliados en el cementerio de Villadangos, tras modificar la ARMH su propuesta para ajustarla aún más a la localización exacta de los fusilados. Entonces se reactivarán las licencias municipales y se podrá buscar a los 71 fusilados que fueron enterrados en el cementerio. El alcalde de Villandagos, ante la polémica generada por la negativa inicial, ha pedido «calma y buena vecindad» para afrontar el proceso.

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Fuente:https://www.ileon.com/actualidad/121620/fallece-el-hijo-de-uno-de-los-fusilados-en-villadangos-sin-recuperar-los-restos-de-su-padre

Un tenso concejo celebrado este viernes por la noche, en el que votaron 36 personas, acuerda denegar el permiso a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) para realizar excavaciones en el cementerio propiedad de la Junta Vecinal. Varios vecinos recriminaron el propio hecho de la votación al dejar desamparados a los familiares de los fusilados.

ileon.com / A. Vega/E. Alba / 28/08/2021

En un concejo abierto celebrado en la noche de este viernes con mucha tensión, la localidad leonesa de Villadangos del Páramo ha denegado por 22 votos frente a 12 la autorización a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de la búsqueda en el cementerio de los restos de 70 represaliados del franquismo que se cree se amontonan en varias fosas comunes. Una polémica votación que para un vecino «es lo mismo que en el referéndum de Cataluña, una ilegalidad», porque de eso fue buena parte del debate del pueblo, sobre si se podía o no votar algo tan fundamental como el derecho a la búsqueda de los seres queridos fusilados durante la guerra civil y el franquismo.

Villadangos del Páramo celebraba este concejo, la fórmula tradicional de gobierno de las localidades leonesas en las que todos los vecinos son convocados a dar su opinión, «dada la importancia del tema y las sensibilidades que provoca», explicaba el presidente de la Junta Vecinal y propietaria del cementerio, José Sarmiento (PP). El alcalde pedáneo aseguraba que el debate no era sobre si se deben exhumar los restos o no, sino sobre si se autorizaba el proyecto de ARMH o no, aunque ambas cosas están inexorablemente unidas.

Casa de Cultura de la localidad acogió con alrededor de 70 asistentes aunque finalmente en la votación apenas participaron 36 vecinos, de los más de 700 con derecho a voto. El único punto del orden del día era la autorización de la búsqueda, que ya se debatió en otro concejo anterior igualmente tenso aunque sin votación. En esta ocasión el debate duró una hora y media para finalmente poner la urna tras una confusión final donde no estaba claro si se iba a votar o no, pero finalmente las papeletas aparecieron y optaron por vetar la excavación.

Uno de los miembros de la ARMH, Marco González, explicó al principio del concejo a los vecinos el proyecto presentado por la asociación, fundamentalmente preocupados por la afección que la búsqueda de los represaliados podía tener en las tumbas colindantes a la excavación. Rodríguez explicó que la entidad ha realizado desde el año 2000 más de 80 excavaciones de fosas comunes solo en la provincia de León y 25 parecidas a la planteada en Villadangos del Páramo. El antiguo muro sur del cementerio es la referencia para la búsqueda de más de 70 víctimas del franquismo que eran fusiladas a las afueras de la localidad, y que luego eran llevadas en carros de noche al cementerio por algunos vecinos.

Cementerio de Villadangos del Páramo y marcas del lugar propuesto de la excavación

«Cada uno quiere que sus muertos descansen, que dejen a los nuestros como están», así exponían cuatro vecinas de avanzada edad de Villadangos del Páramo, a la salida de la misa de las ocho de la tarde, su postura previa ante el concejo. Y las cuatro consideraban acertado que se llevara a debate la autorización o denegación de la búsqueda de los asesinados.

Su temor principal, expresado por otra docena de vecinos en el concejo, es que las tumbas anexas a la excavación se vean afectadas por las tareas de recuperación de los cuerpos, desconfiando además del resultado de la misma. Advertían que el perímetro del muro del cementerio se ha ampliado en las últimas décadas y que también se ha rellenado con 1,5 metros de tierra, «al menos». Por eso pedían que el proyecto de la ARMH «quede por escrito», como se ha presentado en el ayuntamiento, para que no haya afección a más espacio del que se pide.

Aunque en una nota de prensa de madrugada la Junta Vecinal aseguró que «Tanto la práctica totalidad los vecinos del pueblo, como todos los integrantes de la Junta Vecinal, reconocen el derecho a la exhumación de las víctimas, y se muestran a favor de este tipo de intervenciones», aunque la realidad del concejo fue otra. Un grupo de vecinos lanzó todo tipo de sospechas confusas y falsas sobre las labores de la exhumación, sacando a colación el habitual argumento de «subvenciones», que la ARMH no recibe por decisión propia, o incluso comentarios como «si llevan 80 años ahí qué más les da estar otros 20».

Parte de los argumentos de los vecinos contrarios se centró en cuestionar que la ARMH hubiera modificado el proyecto inicial de búsqueda de las tumbas temiendo afectar a otras tumbas, «un panteón es para toda la muerte, para toda la vida», advertía un vecino de viva voz. La ARMH sí que ha actualizado el proyecto de la excavación, preceptivo para la autorización de la licencia por parte del Ayuntamiento de Villadangos, y que incluye la responsabilidad de todo lo que ocurra durante la búsqueda, que además está abierta al público.

Pero en el tenso debate también hubo vecinos que defendieron la búsqueda, «hay familiares detrás que buscan a sus antepasados, eso también hay que mirarlo», explicando una vecina que su propia madre le había contado que con 12 años acompañaba a su padre a buscar los cuerpos de los fusilados para llevarlos al cementerio de Villadangos.

Cementerio de Villadangos del Páramo y marcas del lugar propuesto de la excavación

El número 2 del Ayuntamiento de Villadangos y concejal de Obras, Alberto González (PP), introdujo al final sus dudas sobre el proyecto presentado por ARMH asegurando que además se había informado de que podía haber «otras alternativas que dieran más confianza a los vecinos», respecto a la búsqueda de restos por la entidad asociativa. Se refería a las subvenciones de la FEMP para la búsqueda de restos de represaliados, que el propio consistorio nunca ha pedido, tuvo que reconocer el concejal, aunque ya se han convocado en años precedentes.

La polémica final se centró en si había que votar o no la autorización a la ARMH, una situación que recriminaron algunos presentes como Pepe: «Hay gente ahí enterrada que no tenía que estar y os preocupáis por si se os rompe un trozo de mármol. Vergüenza os tenía que dar». «Si el proyecto está en regla esto es una comida de coco a la gente», sentenciaba otro que consideraba que no había nada que votar ante el derecho a dar digna sepultura a tus antepasados.

Tras hora y media de debate los vecinos se levantaron y cuando parecía que el concejo se acababa sin votación apareció la urna sobre la mesa presidencial y las papeletas de votación. En la misma figuraba un sí, un no o un espacio en blanco acompañando el texto. Finalmente 22 votos negaron la posibilidad de buscar a las víctimas del franquismo en una decisión donde el mármol importaba más que el dolor de los otros.

Las posturas institucionales

El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, portavoz del Gobierno autonómico y consejero que ostenta las competencias de Memoria Histórica, Francisco Igea (Ciudadanos), fue tajante el pasado jueves en el debate sobre la necesidad, o no, de que se produzca la votación del pueblo leonés, incluso admitiendo desconocer bastante el caso. La Junta dio el visto bueno a la búsqueda en Villadangos el pasado mes de junio.

Igea quiso zanjar que «exhumar víctimas del franquismo no lo tiene que votar nadie, es su derecho (de las familias de las víctimas) por Ley», aseguró.

Pero además, añadió que estas recuperaciones de los cadáveres de represaliados en la Guerra Civil española y también mucho más tarde, cuando ya había triunfado el golpe de estado fascista encabezado por el general Franco, «es de una dignidad elemental: que la gente tiene que poder enterrar a sus familiares», algo que defendió como «indiscutible».

Igea insistió en que «la Junta de Castilla y León», en la que cogobierna el PP con Ciudadanos, «colaborará en todas las exhumaciones que sean necesarias» para «que queden como lugar de memoria de lo que nunca debería volver a suceder.

El Ayuntamiento de Villadangos del Páramo, gobernado con mayoría absoluta por el PP con el joven Alejandro Barrera como alcalde, puso dos condiciones para dar licencia para las excavaciones. La primera era la autorización de la Junta Vecinal de Villadangos (el pueblo, no el municipio) como propietaria del cementerio, el asunto que se ha debatido en concejo este viernes. Y la segunda, el de cumplir las licencias municipales de obras para llevar a cabo las exhumaciones, que ARMH calificó de sin precedentes en los 20 años que han llevado a cabo excavaciones para buscar víctimas de la guerra civil y el franquismo.

Ante las críticas de familiares por la tardanza y las trabas al proceso el consistorio aseguró a mediados de agosto lamentar «que se esté pretendiendo usar este tema de tanta sensibilidad como «arma», calificando como «ataque político contra este consistorio y en particular contra su Alcalde» las declaraciones públicas efectuadas. De momento y ante el veto de la Junta Vecinal, el proceso legal queda paralizado a falta de otras peticiones o recursos.

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Fuente:https://www.ileon.com/actualidad/121523/22-vecinos-de-villadangos-del-paramo-vetan-la-busqueda-de-represaliados-del-franquismo-en-el-cementerio

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica: «Hay 114.000 personas enterradas en fosas comunes a las que el estado todavía no ha buscado».

El 18 de julio de 1936 una facción del ejército español dirigida por Francisco Franco dio un golpe de estado para derribar el gobierno republicano salido de las urnas apenas 4 meses antes. Los golpistas encontraron una amplia resistencia militar y civil. No consiguieron hacerse con el poder, pero rompieron el orden establecido y provocaron una guerra civil que duraría hasta el 1 de abril de 1939.

La contienda y los 36 años de dictadura franquista que siguieron causaron un número –todavía hoy- desconocido de víctimas. Las y los expertos no se han puesto de acuerdo. Hay quien habla de 400.000, mientras que los hispanistas más prestigiosos cifran en un millón el número de personas asesinadas.

Parte de las víctimas, unas 114.000, son republicanos ejecutados por el franquismo y arrojados a fosas comunes. Como el poeta Federico García Lorca, fusilado a manos de unos pistoleros fascistas el 18 de agosto de 1936 en el camino de Víznar a Alfacar, en Granada. Su cuerpo aún no ha sido encontrado. Hay unas 3.000 fosas documentadas, según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Un colectivo que ayuda a las familias a recuperar los restos de sus seres queridos. Es el equivalente, podríamos decir, al trabajo que realiza la Sociedad de Ciencias Aranzadi en Euskadi y Navarra.

En Entre Calles charlamos con Emilio Silva, presidente de la ARMV, y con Willy Veleta, periodista y reportero de la revista digital Ctxt, Contexto y Acción, que sigue el trabajo de la asociación memorialista a pie de fosa, con su cámara y su micrófono.

«En España hay 114.000 personas enterradas en fosas comunes a las que el estado todavía no ha buscado. No nos han contado quiénes son las víctimas. Tampoco quiénes fueron los verdugos», denuncia Silva.

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Fuente:https://www.eitb.eus/es/radio/radio-euskadi/programas/entre-calles/detalle/8259161/en-85-aniversario-del-asesinato-de-lorca-charlamos-con-armh-y-con-reportero-willy-veleta/

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica carga contra el PP cántabro: «Ataca a las víctimas de la dictadura y niega sus derechos»

Esta organización lamenta las declaraciones del portavoz parlamentario popular, Íñigo Fernández, en las que aseguró que la ley «genera problemas de convivencia»: «Hay una exculpación encubierta del franquismo», apunta sobre esta afirmación

— PP critica que PRC y PSOE mantengan todas las «aberraciones» de la Ley de Memoria Histórica

eldiario.es/cantabria / 17/08/2021

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) considera «lamentables» las declaraciones del portavoz del Partido Popular en el Parlamento de Cantabria, Íñigo Fernández, en relación con la Ley de Memoria Histórica, tras asegurar que este proyecto de ley «genera problemas de convivencia». Así, esta organización ha cargado contra el PP cántabro señalando que con esa afirmación «ataca a las víctimas de la dictadura y niega sus derechos».

«Además del bajo perfil de humanidad que demuestran hacen patente una tremenda ignorancia o una ocultación consciente cuando habla de una ley que debe reparar a todas las víctimas», sostiene el colectivo en un comunicado. El Boletín Oficial del Estado está repleto de medidas de reparación a las víctimas «de lo que Franco consideró las hordas marxistas: becas para estudiar, pensiones para huérfanos y viudas, pensiones especiales para las familias de religiosos, licencias para estancos, gasolineras, administraciones de lotería, puestos en la administración como funcionarios para toda la vida, puntuación en oposiciones hasta la década de los años 70 y un sinfín de medidas que repararon a esas víctimas, hechas sólo para unas con el dinero público de todos», aseguran.

Asimismo, indican que «para satisfacer sus demandas el franquismo fusiló como consecuencia de sentencias llevadas a cabo por tribunales militares ilegales a más de 55.000 personas y condenó a prisión a miles de presos políticos, acusados por falsos tribunales que perseguían como principal delito unas ideas políticas».

«Atacar en el siglo XXI a una ley que pretende reparar insuficientemente a las víctimas de la dictadura es utilizar el daño que padecieron para la pelea partidista y no respetar los derechos de quienes lucharon en contra de la dictadura, de los homosexuales que fueron torturados y encarcelados en ella, de las lesbianas que fueron sometidas a electroshocks en centros psiquiátricos o de las familias de miles de desaparecidos que no han recibido ni siquiera la más mínima reparación en esta democracia, que es poder enterrar a un ser querido», reitera la organización. Y es que señalan que «todas ellas son deudas de la democracia que están pendientes de que el Estado democrático cumpla con sus deberes en derecho humanitario».

Con respecto a los contenidos de historia contemporánea en las aulas, Emilio Silva, presidente de la ARMH, asegura que «un partido niegue el derecho a contar la historia de las víctimas del franquismo en los colegios, aludiendo al adoctrinamiento, sería un delito en Alemania y en otras democracias europeas, porque esconder de los libros escolares la historia de la dictadura, como se ha hecho hasta ahora, es un acto de negacionismo y menosprecio al dolor de las víctimas ni de rechazo al golpe de Estado de 18 de julio de 1936 y a quienes asaltaron violentamente el poder y se negaron durante cuarenta años a volver a celebrar elecciones democráticas».

«Cuando Íñigo Fernández habla de que la memoria histórica puede crear problemas de convivencia muestra que hay una exculpación encubierta del franquismo, ¿o iría con ese mismo discurso a las víctimas del terrorismo a decirles que el ejercicio de sus derechos, la reparación que les ha garantizado el Estado y el juicio y la condena de quienes les causaron ese daño genera problemas de convivencia y es revanchista?», añade Silva.

«Olvida o parece olvidar Íñigo Fernández que en los estatutos de su partido, en el Artículo 3, se dice textualmente que el PP se compromete ‘con la defensa y solidaridad con las víctimas de la violencia en todas sus manifestaciones’”. «Eso le compromete a defender a las víctimas de la dictadura y a condenar el franquismo», asegura el presidente de la asociación. «No puede ser que alguien se declare demócrata y no sea antifranquista, por mucho que el presidente fundador del PP fuera un ministro nombrado a dedo por un dictador; es hora de que la derecha española condene el fascismo español, como han hecho numerosos partidos conservadores europeos», concluye Silva.

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Fotografía destacada: Memoria Histórica Archivo

Fuente:https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/asociacion-recuperacion-memoria-historica-carga-pp-cantabro-ataca-victimas-dictadura-niega-derechos_1_8225485.html

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