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Blanquear el genocidio del dictador Franco

Durante muchos años de recuperada democracia no existió un debate en la sociedad española acerca de las consecuencias de las violaciones de derechos humanos de la dictadura. Las élites del franquismo, que han seguido siéndolo en democracia, conquistaron su impunidad a través de una Ley de Amnistía y establecieron un modelo de democracia en el que las instituciones del Estado se convirtieron en fábricas de ignorancia para ocultar ese pasado.

noticiasdenavarra.com / Emilio Silva Barrera / 31/08/2022

Durante veinticinco años tras la muerte del dictador, el Parlamento español no debatió sobre los crímenes del franquismo. Los libros escolares ocultaban la historia de la dura represión de la dictadura y todo ese silencio negacionista hizo sobrevivir en el imaginario colectivo el relato franquista que justificaba la necesidad de que un general fascista diera un golpe de Estado y asaltara violentamente el poder con ayuda de los ejércitos de Hitler y Mussolini.

En la transición, tras la dictadura, llamaron reconciliación a ocultar el pasado, a dejar que los fascistas normalizaran su presencia en la vida política democrática y a dejar sin justicia ni reparación a las víctimas.

El pasado parecía clausurado y resuelto, sin deudas pendientes. Pero en el año 2000, en una cuneta de un pueblo llamado Priaranza del Bierzo, un grupo de arqueólogos y forenses comenzaron a exhumar los cuerpos de 13 civiles republicanos asesinados por pistoleros fascistas el 16 de octubre de 1936. De allí nació la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y un movimiento social que comenzó a denunciar los crímenes de la dictadura. Fue una pequeña grieta en un gigantesco muro de impunidad.

Así se puso en marcha un movimiento social para buscar a los desaparecidos por la represión franquista. Las imágenes de las fosas comunes comenzaron a circular en medios de comunicación. Personas que no conocían esos hechos se indignaron al conocerlos y otras que los habían vivido pero por miedo habían callado comenzaron a contarlos.

Ante esa evidencia física, científica, de la represión, los sectores de la derecha española vinculados al franquismo necesitaban dar una respuesta porque se estaba resquebrajando el relato monolítico impuesto en la transición. Y como no podían atacar a los hijos ni a los nietos de esos republicanos asesinados, enterrados lejos de cementerios y con orificios de bala en sus huesos, decidieron reconstruir editorial, mediática y culturalmente el relato franquista.

Dos autores, César Vidal y Pío Moa, se convirtieron en los principales defensores y difusores de la explicación franquista: la culpa de la guerra fue de la revolución de los mineros de 1934 o esa secreta intención del gobierno de la República de venderle España a Stalin para convertirla en una república soviética.

Pero lo cierto es que el dictador Francisco Franco dejó firmada en el Boletín Oficial del Estado la explicación de lo ocurrido. Se trata de Ley de 23 de Septiembre de 1939 que consideraba que eran no delictivas actuaciones llevadas a cabo desde el 14 de abril de 1931, día de proclamación de la Segunda República, hasta el 18 de julio de 1936, día de su golpe de Estado. Los actos que Franco no consideraba delitos fueron: cualesquiera de delitos contra la Constitución, contra el orden público, infracción de las Leyes de tenencia de armas y explosivos, homicidios, lesiones, daños, amenazas y coacciones cometidos por personas respecto de las que conste de modo cierto su ideología coincidente con el Movimiento Nacional. Es decir, cualquier asesinato, atentado terrorista o delito violento cometido por motivos políticos contra la república desde el primer día de su existencia era declarado legal. El objetivo de Franco no era poner orden, era mantener una estructura social casi medieval, con un altísimo nivel analfabetismo y un modelo de explotación de trabajadores infrahumano y muy beneficioso para los grandes propietarios del país, incluida la iglesia católica.

El fenómeno del revisionismo tuvo enormes apoyos mediáticos, entre ellos la televisión pública durante el Gobierno de José María Aznar. Pero el movimiento de recuperación de la memoria siguió exhumando fosas, ha enseñado miles de asesinatos, ha implicado a Naciones Unidas y ha convertido a millones de españoles en testigos de esos crímenes.

Al terminar la guerra, Franco recogió los cadáveres de “sus” muertos, reparó a sus familias con becas escolares, con pensiones especiales, con puestos como funcionarios para toda la vida, con reconocimiento social y todo el apoyo económico. Pero a las familias que no apoyaron su golpe de Estado no les dejaron buscar a sus muertos, les arrebataron sus bienes a punta de pistola y crearon un apartheid español donde los defensores del fascismo tenían derechos y beneficios sociales y las familias antifascistas podían servir, malvivir o emigrar, como hicieron cerca de dos millones de personas de familias republicanas que emigraron en los años 50 y 60.

Franco hizo desaparecer al menos a 114.226 civiles; creó 300 campos de concentración, uno de ellos específicamente para homosexuales; aplicaba electroschocks a las lesbianas para curarlas de sus ‘aberraciones’; robó bebés a las presas republicanas con las teorías de un psiquiatra, Antonio vallejo Nájera, que investigó la transmisión de un supuesto gen marxista; incluso cuando compró las primeras vacunas contra la poliomielitis solo eran para hijos de vencedores.

La publicación en Francia de obras que justifican la dictadura franquista y la necesidad de su golpe de Estado,  que pretenden humanizar el fascismo, hay que entenderla como un fenómeno europeo. Las extremas derechas buscan un relato del pasado que no asuste y que explique que los viejos fascismos fueron útiles para salvar a Europa. La sombra renovada del fascismo viaja en páginas de libros, en programas electorales y se extiende por ciudades, medios de comunicación y parlamentos.

El revisionismo español justifica la dictadura de Franco asegurando que las autoridades de la república estaban fuera de la legalidad. Pero lo que realmente hizo el Gobierno de la República fue construir miles de escuelas para combatir el analfabetismo, separar a la iglesia del Estado, celebrar elecciones democráticas con sufragio universal masculino y femenino, tener gobiernos de izquierdas y de derechas, legislar el divorcio, tener la primera ministra de Europa Occidental o llevar la cultura al último pueblo de la geografía española para mejorar el país.

En España se produjo la primera gran victoria militar del fascismo europeo. Los ejércitos de Franco, Hitler y Mussolini comenzaron aquí su camino para tratar de arrastrar al mundo hacia su infierno. Hay quienes quieren lavarles la imagen para allanar nuevos caminos hacia el fascismo. Mientras tanto, en España hay 114.226 civiles desaparecidos por la violencia franquista y ningún responsable de ninguno de esos crímenes ha sido juzgado jamás.

Las personas que construyeron la Segunda República estaban modernizando este país. La transición a la democracia la hizo España en la década de los años 30 del siglo pasado. Lo que se hizo tras la muerte del dictadura fue recuperarla.

Las personas que lucharon contra Franco querían defender esa democracia. Los republicanos españoles que salieron de España huyendo de Franco siguieron su lucha por la democracia en suelo francés, formando parte de la resistencia y de las fuerzas que liberaron París del nazismo. Sus cuerpos están enterrados desde Noruega hasta el sur de Francia.

Quienes quieren lavar la imagen de Franco necesitan deslegitimar la República. Pero llevamos años viendo sus crímenes en miles de huesos, de vidas rotas y de civiles asesinados en cunetas. La narrativa que quiere dulcificar el fascismo pretende allanar un camino y los únicos caminos que respetan la diversidad y protegen derechos transcurren por el territorio de la democracia.

El autor es fundador y presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH)

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Fotografía destacada: Entrada de acceso a la basílica del Valle de los Caídos. | EP

Fuente:https://www.noticiasdenavarra.com/opinion/tribunas/2022/08/31/blanquear-genocidio-dictador-franco-5961694.html

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Exigen al Gobierno que deje de incumplir la Convención de la ONU sobre desaparecidos

En el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el 30 de agosto, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) exige al Gobierno que cumpla Convención Internacional para la protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas de la ONU, ratificada por España hace más de diez años e incumplida desde el primer minuto.

diario16.com / Eva Maldonado / 30/08/2022

El colectivo, que inició las exhumaciones científicas de fosas comunes de desaparecidos por la represión franquista en el año 2000, reclama el final de la inacción por parte de los poderes del Estado y el principio de las actuaciones a las que se ha comprometido ante la Organización de Naciones Unidas.

La reclamación ha sido dirigida y registrada por conducto oficial al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez con el siguiente texto:

El Estado español ha ratificado la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, por lo que ha adquirido obligaciones contra los crímenes más graves que se pueden cometer contra un ser humano; una detención ilegal, seguida de torturas, del asesinato y de la ocultación del cadáver. En España existen todavía decenas de miles de personas asesinadas y desaparecidas por la represión de la dictadura franquista. A esos casos el Gobierno tiene obligación de aplicar «un concepto amplio de víctima –que puede extenderse a familiares de las personas desaparecidas– y se reconoce su derecho a: la justicia, a conocer la verdad sobre las circunstancias de la desaparición forzada y el destino final de la persona desaparecida, a la reparación en sus múltiples dimensiones, y a recuperar los restos de las personas desaparecidas» (texto de Naciones Unidas).

En España existen todavía decenas de miles de personas asesinadas y desaparecidas por la represión de la dictadura franquista

La ARMH solicita:

Que se pongan inmediatamente los recursos para que las familias de las personas desaparecidas por la represión franquista ejerzan su «derecho a: la justicia, a conocer la verdad sobre las circunstancias de la desaparición forzada y el destino final de la persona desaparecida, a la reparación en sus múltiples dimensiones, y a recuperar los restos de las personas desaparecidas». Esa obligación del Gobierno ya existe sin que sea necesaria la aprobación de ninguna ley de la memoria para ejercer desde los poderes del Estado las tareas que garanticen los derechos a las víctimas. En la Convención no se dice ni una vez la palabra «subvención» que es la principal política del Gobierno en materia de desaparición forzada y con ella no se garantiza ni la verdad, ni trabaja la justicia ni se indemniza a las familias. Han pasado muchos años y las actuaciones deben ser urgentes.

El presidente de la ARMHEmilio Silva, nieto del primer desaparecido identificado genéticamente, critica “la política del Gobierno en la que para tratar gravísimas violaciones de derechos humanos financia algunas actuaciones condenando a las familias de los desaparecidos a no poder ejercer sus derechos y no ser reparados como sí lo son las víctimas del terrorismo”.

 

La ARMH lleva a cabo sus exhumaciones sin pedir recursos públicos, con los recursos que les proporcionan sus socios y la dedicación de decenas de personas voluntarias. “El Gobierno les está robando a las víctimas su derecho a la justicia y a la reparación y pretende compensarlo con algunas subvenciones que son la solución menos comprometida con los derechos humanos. Por cierto, que en la Convención contra la Desaparición Forzada no se menciona la palabra subvención y es la única política del Gobierno».

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Fuente:https://diario16.com/exigen-al-gobierno-que-deje-de-incumplir-la-convencion-de-la-onu-sobre-desaparecidos/

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Ponferrada homenajea a la joven y su hijo asesinados y tirados en la puerta de casa como ‘mensaje’

La ciudad inaugura este martes un monolito en honor a Jerónima Blanco y Fernando Cabo, de solo 3 años, tiroteados en el 36 y cuyos cuerpos arrojaron junto a su vivienda para que los encontrara su marido y padre, escondido en el monte

diariodecastillayleon.elmundo.es / Alicia Calvo / 29/08/2022

Hacía poco más de un mes del que fue llamado Alzamiento Nacional cuando la historia de Isaac y Jerónima ejemplificó sin titubeos hasta dónde podía caer la condición humana en el conflicto. Escondido en el monte Pajariel, en cuanto podía, Isaac bajaba a su casa para abrazar a su mujer Jerónima, una joven de 22 años que se cree que esperaba un bebé. Y a su hijo Fernando de tan sólo tres años.

Una noche de ese agosto del 36 los encontró asesinados como represalia a pocos metros de la puerta del que fuera su hogar en el barrio berciano de Flores del Sil, marcado así como el umbral de la crueldad que cruzó en los años venideros a todo un país.

Ahora Ponferrada homenajea a madre e hijo represaliados. A Jerónima Blanco y a Fernando Cabo, a los que los falangistas asesinaron a tiros un 23 de agosto. Inaugura este martes a las 12 una placa monolito en el 340 de la Avenida de Portugal, junto al lugar en el que se ubicaba la casa familiar, escenario del crimen y próximo a la fosa a la que fueron arrojados después de cumplir su sádica función y en la que se exhumaron los restos de ambos en 2008, los zapatos del pequeño Fernando y algunos fragmentos óseos.

«En más de veinte años de trabajo no hemos conocido un caso así», asegura el presidente de la Asociación de la Memoria Histórica (ARMH), Emilio Silva. «El asesinato de una mujer embarazada y un hijo simbolizan la crueldad con la que los golpistas fueron capaces de conquistar el poder, el ensañamiento con una persona a la que no pudieron detener ilegalmente y cómo arrasaron con su familia; la falta de límites en el ejercicio de esa violencia».

La asociación memorialista explica que, en otro escalón más de inhumanidad, los dos cuerpos permanecieron tendidos en la calle varios días para que Isaac los encontrara. Los vecinos relataron además cómo el pequeño fue asesinado mientras lo lanzaban al aire y lo disparaban.

Carta de Isaac Cabo al juzgado militad de Santander. | ARMH

El propio Isaac Cabo, marido y padre de estas víctimas, dejó constancia años después del horror vivido en una carta al juzgado militar de Santander, tras ser arrestado cuando cayó el frente republicano en Asturias. En tercera persona, ya sea para poder abordar los acontecimientos sin dar muestra de debilidad o por dar formalidad legal, en el escrito pide su libertad por lo sufrido y por la falta de coherencia y pruebas en la acusación. «Huyó el declarante a un monte próximo llamado Pajariel, donde algunas noches bajaba ocultándose a ver a su mujer y a su único hijo, de tres años de edad llamado Fernando, hasta que una de aquellas visitas vio horrorizado, a la puerta de casa los cadáveres de su esposa Jerónima, dedicada a sus labores, sin filiación política, y de su hijo», escribió Isaac Cabo, que refirió una atroz letanía de pérdidas. «De la misma forma murieron por aquellos días su padre, su madre, dos hermanos y un hermano político».

Con conmovedora ingenuidad, proseguía la misiva defendiendo su inocencia: «Que ignora que hubiera en Ponferrada ninguna banda de pistoleros que se dedicaran a quemar iglesias, pero que si tales hechos tuvieron lugar, ninguna relación tuvo con ellos ni con sus autores». Suplicó al juzgado «la inculpabilidad»: «Una prueba concluyente de la nula peligrosidad del declarante es que, a pesar de haber sufrido el casi total exterminio de su familia, confiando en que los tribunales harán justicia, no cometió exceso de ningún orden ni se presentó en ninguna parte como víctima para lograr la ayuda o conmiseración de los demás, durante su estancia en Asturias y Santander».

Por supuesto, la misiva no logró su exculpación y sufrió años de cárcel. Pero sus palabras le sobrevivieron y, leídas por los especialistas, sirvieron para localizar la fosa en la que enterraron a Jerónima y Fernando. Ahora un monolito recordará la memoria de esta madre y de su hijo, dos víctimas del Franquismo. El mensaje será otro y no podrá ser arrojado al olvido.

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Fotografía destacada: Jerónima Blanco y su hijo Fernando Cabo, asesinados en el 36 en Flores del Sil. | A.R.M.H.

Fuente:https://diariodecastillayleon.elmundo.es/articulo/castilla-y-leon/ponferrada-homenajea-joven-y-su-hijo-asesinados-tirados-puerta-casa-como-mensaje/20220829201909055018.html

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“Aquí fusilaron a mi padre, pero todo el pueblo dice que lo quemaron vivo”

Esta semana comenzó a exhumarse la primera fosa con represaliados republicanos de la Guerra Civil de la Comunidad de Madrid. El padre de Benita Navacerrada fue enterrado en el cementerio de Colmenar Viejo junto a un centenar de personas.

publico.es / Jairo Vargas Martín / 27/08/2022

Desde hace cuatro días, Benita Navacerrada López no se despega de la barandilla del cementerio parroquial de Colmenar Viejo. Lleva 83 años esperando, siempre con la boca chica, casi cerrada hasta no hace tanto. Nunca pensó que lo vería, que viviría lo suficiente. Por eso llega cada día desde San Sebastián de los Reyes, a 25 kilómetros, despliega su asiento bajo una sombrilla y sigue aguardando, junto a alguno de sus hijos, hipnotizada por el ruido de piquetas y azadas. Quizás tropiecen con los restos de su padre antes de que la tierra vuelva sepultar la memoria hasta una nueva subvención del Gobierno.

Lo fusilaron aquí al lado, dice, ni a cien metros, frente a la tapia del camposanto, ya enfoscada, pintada y repintada de inocente blanco. Pero ni así esconde los balazos donde anidan las arañas desde 1939. Si se rascara la pared y se levanta el suelo saldrían los proyectiles, dice uno de los arqueólogos que estarán removiendo la mitad de la fosa común hasta el 31 de agosto. El dinero del Gobierno no da para más: 22.900 euros para la primera fase de la exhumación es lo que ha conseguido la Asociación Comisión de la Verdad de San Sebastián de los Reyes (ACVSSR), que junto a la sociedad de antropología forense Aranzadi han logrado abrir la primera fosa de represaliados de la Guerra Civil en la Comunidad de Madrid.

En realidad, afirma Luis Pérez Lara, presidente de ACVSSR, hasta aquí se ha llegado tras convencer a una plataforma de siete ayuntamientos encabezada por el de San Sebastián de los Reyes (PSOE). Con diferentes colores políticos, desde el PP a Ciudadanos y con mayor o menor compromiso avalaron un proyecto que no ha había recibido fondos públicos en otras ocasiones pese a su buena puntuación en los concursos. “Son todos los consistorios que tienen fusilados aquí salvo el de Fuencarral- El Pardo, cuyo alcalde no ha querido ni hablar con nosotros”, apostilla Pérez Lara.

Después llegó “la batalla más dura que he librado”, dice entre risas. Convencer al párroco de Colmenar para que diera por escrito el permiso para excavar en el cementerio. “Se desentendía y me remitió al Arzobispado. Después de mucho insistir lo conseguimos, porque esto ya es ley y no pueden negarse a que los busquemos”, incide.

107 fusilados y una fusilada

Fueron muchos, al menos 108. Una mujer y 107 hombres, que se sepa. Republicanos, militantes de UGT, del PSOE, de la CNT, comunistas, milicianos y vecinos de varios pueblos de la sierra de Madrid. Todos rojos, todos “criminales”; lo dicen los papeles de los consejos de guerra sumarísimos.

Uno de los cuatro esqueletos hallados en la fosa del cementerio parroquial de Colmenar Viejo, con impacto de bala en mandíbula y cráneo, según los arqueólogos.  Jairo Vargas

Benita solo tenía siete años, pero era hija de rojos, y “qué significa rojo”, preguntaba ella cuando sus compañeras de escuela la señalaban, se reían de sus ropas andrajosas, de sus alpargatas rotas, de su cara sucia. Lo recuerda todo, porque ella y sus hermanos se quedaron solos en el mundo. Ahora tiene 90 años y aún le duelen las burlas, el maltrato, el hambre y la miseria de los hijos de la España que perdió la guerra.

El padre de Benita fundó UGT en  su pueblo y dirigió la comisión de fincas incautadas durante la guerra

Cada palada de tierra la siente como una pequeña victoria; ella, tan hija de vencidos. Ilusionada pero también temerosa del pinchazo cuando encuentren, si encuentran, los huesos de su padre, Facundo Navacerrada Perdiguero. Lo dice el cartel que Benita sostiene con su foto, sentada entre las tumbas que sí llevan nombre y apellidos sobre el mármol labrado de la lápida. El de su padre solo está en algún papel y desde 2018, también en el cartel de un memorial con los nombres de los 108 represaliados en este pueblo.

Facundo era natural de San Sebastián de los Reyes, fundador local de la UGT en 1936, presidente de la colectividad de campesinos Pablo Iglesias, presidente de la comisión de fincas incautadas a terratenientes y miembro del consejo revolucionario que se instauró en el pueblo tras el golpe fascista de 1936. La Guardia Civil llegó de noche, ella lo recuerda. Estaba en casa de su abuela materna. A su madre ya la habían llevado presa, “antes que a mi padre. Por roja, por mujer de rojo. Era analfabeta. Estuvo tres años en la cárcel y seis meses desterrada en un convento del País Vasco”, dice. La prendieron y los echaron, “los fascistas nos quitaron todo y nos dejaron en la calle”. Eran cinco hermanos, la mayor tenía 15 años en aquel entonces. Su tío, el hermano de su padre —”pudiente, falangista”, lo describe—, hacía guardia en la casa para que no escapara.

“Pero mi padre decía que no iba a pasarle nada, que no había matado a nadie. Él se presentó voluntario en el Ayuntamiento. Cuando volvió del frente no sabía lo que estaba pasando en el pueblo”, recuerda Benita. La Benemérita llegó, lo montaron en un camión y lo llevaron a Colmenar Viejo, a la escuela que construyó el Gobierno de la República, convertida en cárcel improvisada. Benita nunca volvió a habar con su tío ni con los hijos de su tío. “No somos familia”, zanja. Dos meses después, el 24 de mayo, fusilaron a Facundo.

Eso dicen los papeles, pero no es lo que dice todo el pueblo. “A mi padre le dieron una muerte muy cruel”. Benita traga saliva. No es la primera vez que lo cuenta, se sabe el relato de memoria, de memoria sucia que aún nadie ha remozado. Los ojos se le empañan y la voz se retuerce y entonces lo dice: “Lo quemaron. Lo ataron a un camión, le echaron gasolina y le pendieron fuego”. Se contaba entre susurros porque así tenía que ser, pero lo contaban todos. “A tu padre lo quemaron vivo”, se lo han dicho siempre, sabe hasta quién facilitó la gasolina para que la llevaran de San Sebastián a Colmenar. Por eso su hermana no encontraba su cadáver entre los fusilados cuando fue al cementerio a buscarlo, antes de que los echaran a la fosa. “Y por eso yo pienso que va a salir muy poco de mi padre si sale algo”, dice. “Lo liquidaron porque estorbaba en el mundo, en su mundo”. Y desde entonces silencio y tierra y silencio y rabia contenida. La macabra venganza contra quien orquestó la expropiación de tierras a los adinerados merece, como mínimo, ser confirmada, opina Benita.

Un segundo cráneo con un puente de oro en la dentadura, aún por confirmar si es de unos de los fusilados en Colmenar Viejo en 1939.  Jairo Vargas

El primer esqueleto apareció el miércoles, a metro y medio de profundidad. Tras picar el hormigón y retirar el mallazo afloraron osamentas de bebés, seguramente sin bautizar. Fémures dispersos, restos también de algún animal y porquería propia de vertedero. El lugar ahora se encuentra intramuros del cementerio viejo del pueblo, pero no fue siempre así. Durante años fue un osario anexo al camposanto donde inhumar a los muertos no cristianos, a gente que se había suicidado, a quien sus familias no podían costear un entierro digno o donde, simplemente, se echaban con los años los huesos de quien no tenía una tumba pagada a perpetuidad.

Allí fueron arrojados los cuerpos de unas 90 personas poco después de ser asesinadas. Los fusilaron en varias tandas, cada semana, todos los días menos los domingos, hasta que acabaron con todos lo condenados. Se cree que 18 descansan en lo que llaman el paseo, uno de los antiguos caminos de entrada junto a un muro que ya no existe. No llega a metro y medio de anchura. Los testimonios dicen que apilaron a los muertos en tres niveles de altura sobre los que han caminado durante ocho décadas quienes podían poner flores a tumbas con foto y nombre. Dicen que en esa fosa estrecha y alargada están los que se confesaron por la noche. Al alba los mataron. Pero esa hoyada se abrirá más tarde, en otra fase, con más burocracia y con una subvención de la ya nueva Ley de Memoria Democrática, confía el presidente de la ACVSSR, que matiza que las nueva legislación garantiza la continuidad de los proyectos, aunque vayan despacio.

Herida de bala en cráneo y mandíbula

El cuerpo que asomó primero presentaba a primera vista un orificio de bala en mandíbula y cráneo, aunque aún hay que confirmarlo en el laboratorio, explica a pie de zanja Almudena García-Rubio, osteoarqueóloga de Aranzadi y directora de la exhumación. Esos huesos, de alguien cercano a los 25 años, dieron un vuelco al corazón de Esther Mateo Cabrero, de 55 años, también de San Sebastián de los Reyes, zona cero de la represión franquista en el norte de Madrid.

Tres de sus familiares fueron ejecutados en esas tapias en 1939. Uno de ellos tenía 23 años cuando murió. “Fue de los últimos que fusilaron, por eso pienso que puede ser él, porque ha aparecido el primero y por la edad; son pocos los veinteañeros”, detalla. Se refiere a Cipriano Mateo Hernández, fusilado el 29 de noviembre de 1939, acusado de “realizar guardias armadas y participar en los arrestos domiciliarios a las órdenes del Comité revolucionario” creado en el municipio tras el alzamiento del 18 de julio del 36.

“Mi padre no superó el asesinato de mi abuelo. Raparon a su madre y tuvo que dejar el colegio”

Cipriano era tío de Manuel Mateo López, abuelo de Esther, jornalero y albañil, afiliado a la UGT y al PSOE y nombrado alcalde del pueblo en el 37, hasta que dimitió para volver al frente en el 38. Pasó siete meses en la cárcel antes de que lo fusilaran, el 22 de octubre de 1939. Era domingo, incide la nieta. Ni eso respetaron. “En su carta de despedida a la familia decía que lamentaba irse sin haber comprado una bicicleta a sus hijos, como les prometió. Quizás por eso mi padre compró una bici a mis hermanos y la tuvo siempre colgada en casa”, recuerda Esther.

“Mi padre murió hace más de 20 años. Siempre vivió frustrado y enfadado. Nunca superó el asesinato de su padre y lo que vino después. Tuvo que dejar la escuela, a su madre le raparon la cabeza, a él lo tiraron a un pozo… Siempre dijo que al día siguiente de que lo mataran llegó el documento que le conmutaba la pena por 30 años de prisión”, añade. Quizás alguien tenía prisa por matarlo, deducen. Esta exhumación no solo cierra las heridas, “remueve muchas cosas dentro. Genera sensaciones extrañas. No paré de llorar cuando apareció este esqueleto. Estaba muy trista una semana antes de que empezaran a escavar”, apostilla.

Personal de Aranzadi extrae los huesos de un cuerpo que se cree que fue fusilado en Colmenar viejo en 1939 y enterrado junto a más de 80 en el cementerio parroquial.

El jueves, las paletas daban con otros tres cuerpos. Todos parecen yacer en ataúdes que la tierra se ha tragado, algo con lo que no se contaba. Uno tiene un puente de oro en la dentadura. Hay sorpresas, claro. Hay zonas vacías donde se pensaba que habría multitud de cuerpos apilados. Los expertos aún no pueden explicarlo, pero falta otra parte del mismo osario que no podrá desenterrarse hasta el próximo proyecto.

La información previa es vaga, rumores, comentarios o testimonios de quienes aún tenían miedo de hablar, incluso ya entrada la Transición. De familiares que también pasaron por la cárcel y el destierro, por el señalamiento diario, madres y hermanas que cada Día de Todos los Santos arrojaban flores de plástico desde la tapia, con cuidado de que no se les viera, explica el antropólogo Roberto Fernández Suárez, autor de la investigación que ha documentado los juicios, las condenas y las ejecuciones de este pueblo y la época convulsa del norte de Madrid tras el golpe.

“Colmenar era cabeza de partido judicial de varios pueblos de la sierra”, comenta. Por eso trajeron hasta aquí a los detenidos y los juzgaron y fusilaron. En su libro, La sierra convulsa, deja constancia de ejecutados de San Sebastián de los Reyes, Colmenar Viejo, Soto del Real, Manzanares El Real, Miraflores de la Sierra, El Molar, Moralzarzal, Fuencarral y Hortaleza, que entonces era pueblo y no un distrito de la capital. Junto a la ACVSSR localizaron a algunos familiares, hasta 25, que querían recuperar los restos, darles el reconocimiento y la sepultura que les negó el régimen, y empezaron a diseñar este proyecto. No habrá justicia ni reparación, pero al menos quedará la verdad por escrito y con exactitud. Algunos familiares podrán enterrar a sus muertos, con otros quizás se haga un memorial. Todo está por ver.

Luis Sanz, vecino de San Sebastián de los Reyes, acuda al cementerio de Colmenar Viejo a dejar una muerta de ADN. Su tío fue fusilado en 1939 y quizás esté enterrado en esta fosa.  Jairo Vargas

“Yo ni siquiera sabía que había fusilados de San Sebastián de los Reyes enterrados aquí”, comenta Luis Sanz. Ha venido a dejar una muestra de ADN que se cotejará con el de los restos que salgan. “Me enteré por la televisión y me acordé de mi madre. Ella lloraba muchas veces por su hermano, pero yo no sé mucho. Nací en el 45″, dice. Su tío, Agapito López García, no está en los listados sobre personas sometidas a consejo de guerra tras la victoria franquista que la plataforma ha documentado, aunque saben que no han podido acceder a todos.

Pero hay familias que no esperaron, que nunca imaginaron que un día alguien podría remover esa tierra, buscar los huesos, ponerles nombre. Había que dejar pasar aún unos años desde que murió Franco, asegurarse de que la democracia venía para quedarse, y solo entonces algunos colocaron una lápida de piedra sobre la fosa.

Un botón y una hebilla hallados junto a los huesos de exhumados en el cementerio de Colmenar Viejo.

El trabajo lo hizo Pedro Sedano, de 72 años. A finales de los 80 puso los ladrillos que luego se cubrirían con piedra pulida. Debajo, explica, hay restos de cuatro o cinco fusilados, aunque no puede precisar. “Mi suegra siempre tuvo mucho miedo. Mataron a su hijo, a mi cuñado. Ella estuvo cuatro años en la cárcel de las 13 rosas. Luego la desterraron a València. Cuando pudo volver la señalaban”, expone. “Estaba cansada de venir aquí y quitar porquería de la fosa. Lo habló con otras familias y se hizo esta tumba con todos los permisos”, dice. En algún momento habrá que quitarla si se quiere identificar a quien yace bajo ella, “pero todos tienen que estar de acuerdo, y hay quien dice que no se puede desvestir a un muerto para vestir a otro”, añade. Ya se verá. Este pedazo de tierra apenas ha empezado a hablar.

 

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Fotografía destacada: Benita Navacerrada sostiene un cartel con la foto de su padre junto a la fosa común del cementerio parroquial de Colmenar Viejo (Madrid), donde fue enterrado con decenas de republicanos fusilados en 1939.  Jairo Vargas

Fuente:https://www.publico.es/politica/fusilaron-mi-padre-pueblo-dice-quemaron-vivo.html

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Emilio Silva, activista por la memoria histórica: “En el PSOE no han hecho una ley que quite privilegios a un franquista”

El sociólogo y periodista se muestra contrario a la Ley de Memoria Histórica y advierte de que no supone ninguna incomodidad para la derecha: “Aquí hay unas víctimas que tienen todo el interés del mundo, que son las del terrorismo, y unas víctimas de tercera clase, que son las del franquismo”

La ilegalidad de la dictadura o un nuevo nombre para el Valle de los Caídos: las claves de la futura ley de memoria democrática

eldiario.es / Blanca Sáinz / 28/08/2022

Emilio Silva (Navarra, 1965) es sociólogo, politólogo, periodista y presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, y este miércoles estará junto a la periodista Olga Rodríguez en la Librería La Vorágine hablando sobre la nueva Ley de Memoria Democrática, que planea aprobarse próximamente. Con esta justificación, elDiario.es ha entrevistado a Silva unos días antes de un encuentro en el que se debatirá sobre víctimas, verdugos y sobre cómo el franquismo sigue estando presente a pesar de que concluyese hace 47 años.

¿Con Recuperación de la Memoria Histórica solo nos referimos a lo que ocurrió durante la Guerra Civil y la Dictadura?

No tiene un marco temporal sino que son acontecimientos recientes donde hay personas que los vivieron que no forman parte de la historia, en muchos casos, y que para conocerlos necesitamos la memoria de alguien. Pueden ser desde el golpe de estado del 18 de julio, pero hay muchas cosas por saber de la violencia de la Transición, de cosas que siguió haciendo la policía franquista o incluso de inercias del franquismo que están todavía en el presente. Hace un años destapamos la primera condecoración que le hacía disfrutar a un torturador como Billy el Niño de un incremento en su pensión. Lo que denunciamos es que en el presente se le estuviera pagando un premio por lo que en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de 1977 fue denominado ‘servicios extraordinarios’. En ese proceso de denuncia, lo que tratamos de sacar a la luz es lo que la historia oficial ha querido esconder.

¿Cómo valora la Ley de Memoria Histórica?

Está en proceso de aprobación, tiene que ir ahora al Senado y ahí puede haber enmiendas. Puede haber incorporación de nuevos artículos y todo es negociable entre los grupos parlamentarios. Curiosamente, el Partido Popular ha pedido que comparezcan en la comisión constitucional del senado grandes popes de la Transición como Rodolfo Martín Villa, como Marcelino Oreja, como Arias Salgado… El PP quiere confrontar el texto de esa ley con los santones de la Transición española. Como si fueran dos leyes que chocaran, y es todo una operación política. La Ley de Memoria Democrática no le causa problemas a ningún franquista ni a ningún heredero de privilegios de ningún franquista. Y, de hecho, el ministro Bolaños anunció que esa ley pretende que el 31 de octubre, que es el día en el que se aprobó en el Congreso de los Diputados el texto de la Constitución del 78 que luego iría a referéndum, pretende que ese día sean conmemoradas todas las víctimas de la guerra. Los golpistas y los que trataron de parar el golpe. Eso es bastante cercano a la política de reconciliación que propone el PP. Si en algo se puede caracterizar el espíritu de la transición es en crear impunidad para los franquistas y esta ley no va a romper con eso ni con en equiparar a los golpistas con los antifranquistas.

Toda esta cosa de Feijóo diciendo que la va a derogar, de querer llevar a los padres de la Transición al Congreso, es una sobreactuación. Realmente, en el contenido de la ley, con la configuración que tiene este Gobierno del Estado ahora mismo, la derecha española no puede sentirse ni amenazada ni puede encontrar en ella nada que la moleste.

Hemos tenido alcaldes de izquierdas que no han hecho nada por ayudarnos y alcaldes de derechas que sí. Tiene que ver con la empatía, con que haya un político que se ponga en el lugar de las familias y les quiera ayudar

¿Hay gente de derechas que condena el franquismo?

Algunos habrá. Yo conozco un alcalde impresionante del PP en el pueblo de mi abuelo que le puso una calle al alcalde republicano, participó en el homenaje a una madre que exhumamos y ese hombre se emocionó en el acto. Con alcaldes hemos vivido todo tipo de experiencias. Hemos tenido alcaldes de izquierdas que no han hecho nada por ayudarnos y alcaldes de derechas que sí. Tiene que ver con la empatía, con que haya un político que se ponga en el lugar de las familias y les quiera ayudar. La única ‘condenita’ que ha hecho el Congreso en la comisión constitucional se hizo en los años de la mayoría absoluta de Aznar. Yo creo que se hizo en 2002 porque Aznar ya sabía que nos iba a embarcar en una guerra para derrocar a un dictador en Irak. La idea era hacer como que en España condenaban la dictadura y ese era el motivo por el que iban a Irak a derrocar a un dictador porque no están a favor de las dictaduras. Es tan fácil como llenar un autobús con familiares de fallecidos, expresos políticos, les invitas un día a la Moncloa y luego haces una declaración institucional diciendo que el gobierno de una democracia tiene que estar al lado de estas personas: es económico pero debe ser muy caro políticamente porque en 45 años nadie lo ha hecho.

¿Y no hay un electorado detrás que penalice a los políticos?

Las bases del PSOE son totalmente distintas de sus dirigentes. Por eso en sus bases hay muchísimas familias de víctimas del franquismo y entre sus dirigentes había hijos de franquistas. En el proceso de selección hacia el poder, la condición de hijo de franquista en el PSOE ha funcionado. Bono era hijo de un alcalde falangista y Bermejo, el ministro de justicia que dimitió, también. La lista es muy numerosa. Es un problema de estructura social. Hay una clase surgida de la victoria de la Guerra Civil y de todos los beneficios que se consiguieron y defendieron. Mandaron a sus hijos a la universidad, se quedaron con propiedades del Estado… Construyeron una clase social dominante y que es la que ha gobernado España. Rubalcaba era hijo de un miembro de la aviación franquista que luego se pasó a la aviación comercial y ganó mucho dinero en Iberia. Manuel Chaves era hijo de un coronel del ejército franquista y su madre fundó la Sección Femenina de la Falange en Ceuta. El padre de Griñán era jefe de la casa de El Pardo, pero vamos, que se puede hacer una lista de personas con mucho poder en el PSOE que vienen de familia franquista. Ellos hablan mal de Franco pero nunca han hecho una ley que le pueda quitar un privilegio a un franquista. Y cuando hubo un juez como Garzón, que a mí tampoco me gusta, que pudo causarles problemas decidieron cargárselo. Han heredado pisos, patrimonio, empresas, bienes que se hicieron gracias a la corrupción de la dictadura.

El problema es de estructura social y los perdedores, las familias que sufrieron la dictadura, no han conseguido reunir suficiente fuerza política, social y cultural, e incluso académica para que el Estado haga políticas que realmente sirvan a las víctimas

¿Por qué hay tanto reparo, de forma general y no solo en los partidos de derechas, en condenar el franquismo? 

Hemos hecho un estudio con estudiantes de la universidad complutense en el que les hemos puesto a hacer el árbol genealógico de los ministros que hubo en España desde 1977 hasta el 2007. Si tú eliminas las siglas de los partidos que gobernaron en esos años vas a ver que los padres de casi todos esos ministros tienen el mismo origen. Están incrustados en la dictadura: quienes iban a las universidades en los 50, 60 y principios de los 70 eran, principalmente, hijos e vencedores en la guerra. Lo era Alfonso Guerra, que su padre era un miembro del Tribunal contra la Masonería y el Comunismo en Sevilla. Lo era el de Felipe González, que su padre tenía una vaquería pero fue soldado del ejército franquista y gracias a eso su hijo tuvo una beca para estudiar derecho.

Muchas veces se dice que cuando gobierna el PP nos gobiernan los hijos de, y lo cierto es que siempre hemos estado gobernados por los hijos de. Entonces, independientemente, de que el PSOE y el PP tengan discursos distintos acerca del franquismo, en sus hechos, en lo que han escrito en el BOE, nunca han legislado nada que suponga la pérdida de un privilegio de clase social. Si ves las hemerotecas, cuando Garzón se mete a investigar el franquismo, quienes van a perseguir a Garzón son María Teresa Fernández de la Vega y Federico Trillo. En ese momento, ellos apartan sus diferencias de partido y se comportan como una clase social. Fernández de la Vega es hija de un condecorado por Franco, y hace pocos años ella vendió la propiedad de unas empresas de energía eléctrica que el franquismo le consiguió a su familia. El problema es de estructura social, y los perdedores, las familias que sufrieron la dictadura, no han conseguido reunir suficiente fuerza política, social y cultural, e incluso académica para que el Estado haga políticas que realmente sirvan a las víctimas.

La verdad es que resulta llamativo que nunca haya habido un acto de un presidente del Gobierno con las víctimas de la dictadura.

Exactamente. Desde 1977 hasta hoy nunca ha ocurrido, y eso no deja de ser una forma de equidistancia. Es como decir: ni estoy con los verdugos ni con las víctimas. Si tú coges el texto de la Ley vas a leer 142 veces la palabra ‘víctima’ y 0 veces la palabra ‘verdugo’. Los malos, los que dieron el golpe de estado y los que decidieron que este país viviera durante 40 años una dictadura porque no les apetecía convocar unas elecciones que nadie les impidió convocar, no están en la ley, no se les señala y no existen. La ley está trufada de una especie de ejercicio en el que miramos a ese pasado, cerramos el zoom para ver a las víctimas y escondemos su contexto. Eso atravesó la ley de 2007 y eso atraviesa montones de cosas que puede hacer el gobierno para las que no necesita ninguna ley. Pedimos al Gobierno que cree una oficina que atienda a las víctimas del franquismo. Para eso no necesita una ley ni convocar subvenciones, simplemente ejercer un poder ejecutivo. Si mañana quisiera el presidente, que lleva más de cuatro años en el Gobierno, creaba una oficina de atención a las víctimas con una orden.

Aquí hay unas víctimas que tienen todo el interés del mundo, que son las del terrorismo, y unas víctimas de tercera clase, que son las del franquismo. Exhumar algunas fosas no es una solución, es una aberración en materia de derechos humanos, y nosotros exhumamos con nuestros recursos y no pedimos subvenciones. Es como si yo fuera a los atentados de Atocha, que hubo 191 muertos, y les dijera a las familias que se dividieran en grupos de diez y luego les dijera que me presentaran un proyecto porque voy a reparar a seis de los grupos. Esa es la política que se hace aquí: hacer competir a las familias de los desaparecidos para que unas dejen fuera de los recursos económicos a otras. El ejercicio de un derecho es que cualquier persona que quiera reclamar al Estado ese derecho sea asistida por el Estado. Es aberrante y es la política que ha tomado este Gobierno.

Leí hace unos meses un reportaje en El País que me llamó mucho la atención en el que hablaban sobre la pompa aristocrática. O sea, sobre que los ‘cayetanos’ y la relevancia que están recuperando en la escena pública…

Siempre la han tenido. El problema está en que esta gente en otros países como Alemania hubo un momento en el que se giró contra sus padres y los cuestionó, y aquí no se ha producido eso. No ha habido un conflicto generacional entre los hijos de esos franquistas y sus padres. Hay gente para la que la Transición ha sido la oportunidad de ser la élite de este país. Le entregas el Estado a las familias franquistas en los 70 y 80 y claro, ¿quién tenía un título universitario? El 98% era gente vinculada al régimen. Y el otro 2% eran personas brillantes que se habían colado ahí. Así que en las universidades no se ha investigado durante años, pero tampoco en la cultura, en el cine o en la literatura. En ninguna se encuentra un relato de las violaciones de Derechos Humanos de la dictadura. Y para asesinar a tantos civiles hay que orquestar una enorme violencia que no se refleja en el cine español. Se ha hecho un discurso a la medida de la derecha española. Pero como el martillo pilón hay que denunciar, enseñar y sacar cosas a la luz. Yo he estado con familiares de Paracuellos de Jarama en la fosa. He pasado 20 años contestando como si mi padre hubiera asesinado a esas personas. Y esas personas al final no dejan de ser personas detenidas y custodiadas por un gobierno democrático. Y claro que pienso que no debieron haber sido asesinadas, pero yo me he ido allí con una gente que me odia para que me expliquen lo que es eso, y me parece muy bien que se conozca porque es parte de la historia. No se trata de esconder. Pero esas familias de Paracuellos tuvieron becas para estudiar, pensiones…. No es lo mismo.

Y el Papa Francisco dijo hace dos años esto: “Siempre he defendido el derecho a encontrar los cadáveres. Una sociedad no puede sonreír al futuro teniendo sus muertos escondidos. Nunca vas a tener paz con un muerto escondido. Nunca”. ¿Qué piensa de ello?

Le hemos pedido al Papa que saque a la luz toda la documentación que tiene sobre la represión en España. Acaban de hacer pública un montón de documentación sobre la relación de la Iglesia con el nazismo, y podemos pedir lo mismo con el franquismo. Dicen que ciertos temas hay que dejarlos en paz, y después anuncian la mayor beatificación de la historia a 492 mártires de la Guerra Civil. Con una mano dicen que hay que dejar el pasado en paz, ese pasado que señala a la Iglesia como parte de los verdugos, y por otra parte ellos se ponen a trabajar para enseñarnos en el presente que fueron víctimas.

La Iglesia nunca va a enseñarnos todas las cosas que hizo con el franquismo. No olvidemos que en la Dictadura si querías trabajar en los primeros años necesitabas un certificado de buena conducta y el sacerdote era el que te lo daba. O sea, que si eras de una familia roja y te tenía que dar un permiso para trabajar, podía no dártelo y joderte porque no podías trabajar.

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Fotografía destacada: Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica e impulsor de la primera exhumación con métodos científicos en una fosa con personas desaparecidas por el franquismo.

Fuente:https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/emilio-silva-activista-memoria-historica-psoe-no-han-hecho-ley-quite-privilegios-franquista_1_9268670.html

 

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El revisionismo quiere blanquear el genocidio del dictador Francisco Franco

Los ejércitos de Franco, Hitler y Mussolini comenzaron aquí su camino para tratar de arrastrar al mundo hacia su infierno. Hay quienes quieren lavarles la imagen para allanar nuevos caminos hacia el fascismo.

elsaltodiario.com / Emilio Silva/Nieto de un civil desaparecido por la represión fascista en España / 23/08/2022

Durante muchos años de recuperada democracia no existió un debate en la sociedad española acerca de las consecuencias de las violaciones de derechos humanos de la dictadura. Las élites del franquismo, que han seguido siéndolo en democracia, conquistaron su impunidad a través de una Ley de Amnistía y establecieron un modelo de democracia en el que las instituciones del Estado se convirtieron en fábricas de ignorancia para ocultar ese pasado.

Durante veinticinco años tras la muerte del dictador, el Parlamento español no debatió sobre los crímenes del franquismo. Los libros escolares ocultaban la historia de la dura represión de la dictadura y todo ese silencio negacionista hizo sobrevivir en el imaginario colectivo el relato franquista que justificaba la necesidad de que un general fascista diera un golpe de Estado y asaltara violentamente el poder con ayuda de los ejércitos de Hitler y Mussolini.

En la transición, tras la dictadura, llamaron reconciliación a ocultar el pasado, a dejar que los fascistas normalizaran su presencia en la vida política democrática y a dejar sin justicia ni reparación a las víctimas.

El pasado parecía clausurado y resuelto, sin deudas pendientes. Pero en el año 2000, en una cuneta de un pueblo llamado Priaranza del Bierzo, un grupo de arqueólogos y forenses comenzaron a exhumar los cuerpos de 13 civiles republicanos asesinados por pistoleros fascistas el 16 de octubre de 1936. De allí nació la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y un movimiento social que comenzó a denunciar los crímenes de la dictadura. Fue una pequeña grieta en un gigantesco muro de impunidad.

La sombra renovada del fascismo viaja en páginas de libros, en programas electorales y se extiende por ciudades, medios de comunicación y parlamentos

Así se puso en marcha un movimiento social para buscar a los desaparecidos por la represión franquista. Las imágenes de las fosas comunes comenzaron a circular en medios de comunicación. Personas que no conocían esos hechos se indignaron al conocerlos y otras que los habían vivido pero por miedo habían callado comenzaron a contarlos.

Ante esa evidencia física, científica, de la represión, los sectores de la derecha española vinculados al franquismo necesitaban dar una respuesta porque se estaba resquebrajando el relato monolítico impuesto en la transición. Y como no podían atacar a los hijos ni a los nietos de esos republicanos asesinados, enterrados lejos de cementerios y con orificios de bala en sus huesos, decidieron reconstruir editorial, mediática y culturalmente el relato franquista.

Dos autores, César Vidal y Pío Moa, se convirtieron en los principales defensores y difusores de la explicación franquista: la culpa de la guerra fue de la revolución de los mineros de 1934 o esa secreta intención del gobierno de la República de venderle España a Stalin para convertirla en una república soviética.

Quienes quieren lavar la imagen de Franco necesitan deslegitimar la República. Pero llevamos años viendo sus crímenes en miles de huesos, de vidas rotas y de civiles asesinados en cunetas

Pero lo cierto es que el dictador Francisco Franco dejó firmada en el Boletín Oficial del Estado la explicación de lo ocurrido. Se trata de Ley de 23 de Septiembre de 1939 que consideraba que eran no delictivas actuaciones llevadas a cabo desde el 14 de abril de 1931, día de proclamación de la Segunda República, hasta el 18 de julio de 1936, día de su golpe de Estado. Los actos que Franco no consideraba delitos fueron: cualesquiera de delitos contra la Constitución, contra el orden público, infracción de las Leyes de tenencia de armas y explosivos, homicidios, lesiones, daños, amenazas y coacciones cometidos por personas respecto de las que conste de modo cierto su ideología coincidente con el Movimiento Nacional. Es decir, cualquier asesinato, atentado terrorista o delito violento cometido por motivos políticos contra la república desde el primer día de su existencia era declarado legal. El objetivo de Franco no era poner orden, era mantener una estructura social casi medieval, con un altísimo nivel analfabetismo y un modelo de explotación de trabajadores infrahumano y muy beneficioso para los grandes propietarios del país, incluida la iglesia católica.

El fenómeno del revisionismo tuvo enormes apoyos mediáticos, entre ellos la televisión pública durante el Gobierno de José María Aznar. Pero el movimiento de recuperación de la memoria siguió exhumando fosas, ha enseñado miles de asesinatos, ha implicado a Naciones Unidas y ha convertido a millones de españoles en testigos de esos crímenes.

Al terminar la guerra, Franco recogió los cadáveres de “sus” muertos, reparó a sus familias con becas escolares, con pensiones especiales, con puestos como funcionarios para toda la vida, con reconocimiento social y todo el apoyo económico. Pero a las familias que no apoyaron su golpe de Estado no les dejaron buscar a sus muertos, les arrebataron sus bienes a punta de pistola y crearon un apartheid español donde los defensores del fascismo tenían derechos y beneficios sociales y las familias antifascistas podían servir, malvivir o emigrar, como hicieron cerca de dos millones de personas de familias republicanas que emigraron en los años 50 y 60.

En España hay 114.226 civiles desaparecidos por la violencia franquista y ningún responsable de ninguno de esos crímenes ha sido juzgado jamás

Franco hizo desaparecer al menos a 114.226 civiles; creó 300 campos de concentración, uno de ellos específicamente para homosexuales; aplicaba electroschocks a las lesbianas para curarlas de sus ‘aberraciones’; robó bebés a las presas republicanas con las teorías de un psiquiatra, Antonio vallejo Nájera, que investigó la transmisión de un supuesto gen marxista; incluso cuando compró las primeras vacunas contra la poliomielitis solo eran para hijos de vencedores.

La publicación en Francia de obras que justifican la dictadura franquista y la necesidad de su golpe de Estado,  que pretenden humanizar el fascismo, hay que entenderla como un fenómeno europeo. Las extremas derechas buscan un relato del pasado que no asuste y que explique que los viejos fascismos fueron útiles para salvar a Europa. La sombra renovada del fascismo viaja en páginas de libros, en programas electorales y se extiende por ciudades, medios de comunicación y parlamentos.

El revisionismo español justifica la dictadura de Franco asegurando que las autoridades de la república estaban fuera de la legalidad. Pero lo que realmente hizo el Gobierno de la República fue construir miles de escuelas para combatir el analfabetismo, separar a la iglesia del Estado, celebrar elecciones democráticas con sufragio universal masculino y femenino, tener gobiernos de izquierdas y de derechas, legislar el divorcio, tener la primera ministra de Europa Occidental o llevar la cultura al último pueblo de la geografía española para mejorar el país.

La transición a la democracia la hizo España en la década de los años 30 del siglo pasado. Lo que se hizo tras la muerte del dictadura fue recuperarla

En España se produjo la primera gran victoria militar del fascismo europeo. Los ejércitos de Franco, Hitler y Mussolini comenzaron aquí su camino para tratar de arrastrar al mundo hacia su infierno. Hay quienes quieren lavarles la imagen para allanar nuevos caminos hacia el fascismo. Mientras tanto, en España hay 114.226 civiles desaparecidos por la violencia franquista y ningún responsable de ninguno de esos crímenes ha sido juzgado jamás.

Las personas que construyeron la Segunda República estaban modernizando este país. La transición a la democracia la hizo España en la década de los años 30 del siglo pasado. Lo que se hizo tras la muerte del dictadura fue recuperarla.

Las personas que lucharon contra Franco querían defender esa democracia. Los republicanos españoles que salieron de España huyendo de Franco siguieron su lucha por la democracia en suelo francés, formando parte de la resistencia y de las fuerzas que liberaron París del nazismo. Sus cuerpos están enterrados desde Noruega hasta el sur de Francia.

Quienes quieren lavar la imagen de Franco necesitan deslegitimar la República. Pero llevamos años viendo sus crímenes en miles de huesos, de vidas rotas y de civiles asesinados en cunetas. La narrativa que quiere dulcificar el fascismo pretende allanar un camino y los únicos caminos que respetan la diversidad y protegen derechos transcurren por el territorio de la democracia.

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Fotografía destacada: Dos cráneos de represaliados por el franquismo en la fosa número 1 del cementerio de Guadalajara. ÁLVARO MINGUITO

Fuente:https://www.elsaltodiario.com/crimenes-franquismo/revisionismo-quiere-blanquear-genocidio-dictador-francisco-franco

Publicado por ARMH
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