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Un documental muestra con archivos inéditos ‘fake news’ del franquismo que aún perduran

‘Palabras para un fin del mundo’ desmonta noticias oficiales que se dieron en su momento sobre Unamuno, denuncia que el franquismo se apropió de su nombre y de su cadáver, cuenta que la Alemania nazi se opuso a su candidatura al Nobel o muestra cartas de extorsión que “exigían un impuesto revolucionario”

eldiario.es / Olga Rodríguez / 12/11/2020

El general Mola llevaba tiempo planeando el golpe militar, los golpistas manipularon entrevistas, documentos y fotografías para expandir su propaganda, persiguieron a intelectuales y maestros, destruyeron libros, censuraron obras. Todo se sabe en mayor o menor medida, pero ahora un documental ofrece nuevas claves, con algún documento inédito, para mostrar la manipulación de los franquistas y el clima de terror que crearon para someter a la población y al propio Miguel de Unamuno.

El filme desvela aspectos poco conocidos de la vida del escritor y de su muerte, cuestionando la versión oficial e insinuando que el candidato al Nobel pudo no fallecer por causas naturales.

Imagen del documental Palabras para un fin del mundo. Unamuno fue uno de los grandes defensores de la II República cuando ésta nació

La persona que estaba con Unamuno cuando murió

Siempre se ha dicho que la persona que acompañaba a Unamuno cuando éste murió un 31 de diciembre de 1936 en el salón de su casa de Salamanca era un amigo, un discípulo, un antiguo alumno. El documental Palabras para un fin del mundo, que se estrena este viernes en cines, desmonta esa versión.

“Bartolomé Aragón no era ni amigo, ni ex alumno, ni discípulo. Era un falangista, y no cualquiera”, explica Manuel Menchón, director del film, en conversación con elDiario.es.

Aragón, la única persona presente cuando Unamuno fallece, venía de dirigir el diario La Provincia de Huelva; allí coordinaba el área de Prensa y Propaganda del régimen y era jefe de Falange en la zona. De las 25.000 cartas que se conservan de Unamuno ninguna lo nombra. Tampoco figura un expediente de Aragón como exalumno en la universidad de Salamanca, la única en la que dio clase el escritor. La película desvela que estudió en la Universidad de Pisa, donde quedó marcado por la figura de Mussolini y la cultura fascista. Y el diario que dirigió en Huelva incluyó en más de una ocasión traducciones de discursos de los nazis Goebbels y Göring.

Aragón llegó a Salamanca cinco semanas después del enfrentamiento de Unamuno con Millán Astray en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca y se fue poco después de su muerte. ¿A qué acudió a la ciudad entonces? “Fue reclamado para su puesto de profesor en Salamanca y participó en la depuración de maestros”, relata el director. “Y fue a visitar a Unamuno a su casa, donde nunca había estado antes. Y en esa visita es cuando Unamuno muere. Y se va de la ciudad poco después, al frente de Bilbao”, añade.

Unamuno saliendo del Paraninfo tras el incidente con Millán Astray. Fotograma del film

El enfrentamiento con Millán Astray

La película pone el foco en la secuencia de los hechos a partir del incidente del Paraninfo. Guiándose por unas cuartillas halladas recientemente por los historiadores Jean-Claude y Colette Rabaté, escritas por el profesor Ignacio Serrano, que asistió al acto, así como por escritos del propio Unamuno –en cartas a un amigo siempre habla de “enfrentamiento”– el filme reconstruye con más detalle lo ocurrido.

Ese día el escritor dijo que “vencer no es convencer, conquistar no es convertir y eso que algunos llaman sin fundamento la antiEspaña es tan España como la otra. El mayor peligro es que la ramplonería iguale a los dos bandos. Para mí es tan español como nosotros el filipino Rizal, que se despidió del mundo en español…”. A partir de ahí sus palabras fueron interrumpidas.

Tras ello, tomó la palabra Millán Astray, fundador de la Legión y jefe Prensa y Propaganda de los golpistas: “Los catalanistas morirán y ciertos profesores que pretendan enseñar teorías averiadas también morirán. Muera la intelectualidad traidora, viva la muerte, viva Franco, viva España”.

“Es importante haber podido reconstruir esto que mucha gente pensaba que era una fábula sin más, porque hay cierto sector de nuestra sociedad que niega todo aquello, ese enfrentamiento entre la razón y la brutalidad”, reflexiona Menchón.

Fotograma de Palabras para un fin del mundo. Unamuno entre la multitud en Salamanca

El castigo

Aquel incidente tuvo consecuencias objetivas inmediatas. Al día siguiente el jefe de Falange en Burgos escribió al hijo de Unamuno advirtiéndole de que sería conveniente que su padre no saliera a la calle porque podrían matarlo. A partir de ese momento el escritor vivirá confinado en su casa. Fue destituido como alcalde honorario y dos días después del enfrentamiento en el Paraninfo el claustro de la universidad le retiró su apoyo como rector.

Seis días después Millán Astray, en un discurso en el cuartel de requetés de Salamanca, “amenazó de muerte” en un discurso a los intelectuales que no estuviesen en favor del régimen, y pocos días más tarde Franco en persona firmó la destitución de Unamuno como rector. El 23 de octubre su amigo y discípulo Salvador Vila fue asesinado con otras 28 personas por los golpistas y en diciembre “en un BOE de la zona ocupada se dictamina literalmente que hay que exterminar y erradicar a profesores e intelectuales que no estén a favor del golpe”.

“La gran pregunta aquí es por qué no se ha situado hasta ahora la muerte de Unamuno en el contexto de exterminio y arrase contra profesores e intelectuales. Unamuno fue de los primeros en denunciar la propaganda de los fascistas y terminó siendo víctima de ella”, subraya Menchón.

La viuda de Salvador Vila, Gerda Leimdörfer, que era judía, fue obligada a abjurar de su religión y a bautizarse en el cristianismo con el nombre de María de las Angustias. Poco después fue asesinado otro buen amigo de Unamuno, el cura protestante Atilano Coco.

Banderas nazis en la plaza de Salamanca. Fotograma del film

El día de la muerte

Hay más. En aquellos días Unamuno escribió que temía por su vida. Así ha quedado reflejado en unas cuartillas halladas entre sus escritos y en una carta dirigida a un amigo: “Si me han de asesinar como a otros, será en mi casa”.

El día 31 de diciembre el rector de la universidad, amigo de Unamuno, quedó a tomar un café en un bar con Bartolomé Aragón, el falangista, que nunca había estado en casa del escritor. Acordaron ir juntos a visitarlo, pero en el último momento el rector se descolgó del plan. A partir de ahí las versiones ofrecidas por el propio Aragón son confusas. En alguna ocasión se dijo que la excusa para acudir al hogar de Unamuno era que el falangista quería mostrarle un ejemplar del diario que dirigía en Huelva. Otra versión habla de que quería enseñarle un informe sobre el fascismo italiano. “Ambas cosas resultan cuanto menos raras, porque Unamuno despreciaba el fascismo, fue uno de los fundadores del Comité antifascista en España en 1933”, indica Menchón.

“Se presentaron falangistas en el velatorio, cogieron el cadáver y se lo llevaron sin más, sin permiso, y tras ello vino la manifestación fascista. Se apoderaron de él hasta el final, no solo del cuerpo, presentándolo poco más que como un fascista”

Miguel de Unamuno — nieto del escritor

En el salón de la casa Unamuno y Aragón, solos, conversaron. Aurelia, la sirvienta, oyó algún grito. Poco después, escuchó a Aragón gritar: “Yo no lo he matado”.

Los documentos se contradicen sobre la hora de la muerte y el propio Aragón escribió el relato de la misma, que se lo entregó mecanografiado al historiador Ramos Loscertales, convirtiéndose en la versión oficial, hasta hoy.

“La última persona que vio con vida a Unamuno era de Prensa y Propaganda, un falangista, y las personas que secuestraron su cadáver al día siguiente, que se lo llevaron sin pedir permiso a la familia, eran de Prensa y Propaganda también. Tras ello le hacen un funeral propagandístico. En las fotos del mismo no hay ningún amigo de Unamuno y solo en una de ellas hay un familiar, un hijo, que aparece a lo lejos”, denuncia el director de Palabras para un fin del mundo.

Miguel de Unamuno, nieto del escritor, lo explica así: “De pronto se presentaron falangistas en el velatorio, cogieron el cadáver y se lo llevaron sin más, sin permiso, y tras ello vino la manifestación fascista dramatizada. Se apoderaron de él hasta el final, no solo del cuerpo, sino del uso propagandístico que hicieron, presentándolo poco más que como un fascista”.

Funeral de Unamuno en Salamanca, imagen de Palabras para un fin del mundo

Las últimas palabras de Unamuno

La versión oficial, diseñada por el régimen y que ha llegado hasta hoy, cuenta que las últimas palabras de Unamuno antes de morir fueron “España se salvará porque tiene que salvarse” y “Dios no puede abandonar España”. Ambas afirmaciones se asemejan mucho a las frases que Bartolomé Aragón recitaba “en sus autos de fe en Huelva, en actos de quemas de libros que realizaba como una especie de misas negras, con recitales incluidos”, indica Menchón. En ellos clama: “Dios por la salvación de España”.

“Él, un falangista, manipulador, jefe de Propaganda en Huelva, fue quien contó al mundo qué había dicho Unamuno antes de morir, presuntamente. Como mínimo toca ponerlo en duda”, reflexiona Menchón.

Fotograma del film, en referencia al “impuesto revolucionario” exigido por los golpistas

El “impuesto revolucionario”

El largometraje también expone dudas sobre la “donación” que Unamuno realizó presuntamente a los golpistas, una cantidad de 5.000 pesetas según la prensa castellana, de 15.000 pesetas según un diario de la ultraderecha francesa, y de 50.000 pesetas, según el diario La Provincia de Huelva, precisamente el que dirigía Bartolomé Aragón. Las dudas radican en el hecho de que Unamuno andaba mal de dinero en aquella época, y así lo expone en algunas de sus cartas. Tenía siete hijos, varios vivían a su cargo y solo disponía de su pensión.

“Está bastante claro que mucha gente no donaba aquello por voluntad propia. Hemos hallado cartas de extorsión en las que los golpistas exigían dinero o posesiones a la gente. En el caso de los funcionarios directamente se lo retiraban de la paga o de la pensión. Y en otros casos, cuando alguien notable no disponía de dinero, eran empresarios locales los que entregaban una cantidad determinada en nombre de una firma importante, como podía ser Unamuno”, explica Menchón, quien subraya que en la película se muestran cartas de extorsión exigiendo lo que él denomina “un impuesto revolucionario al estilo de ETA”.

El baile de cifras en la presunta cantidad de dinero entregada por Unamuno al régimen, así como el hecho probado de que no disfrutaba de una buena situación económica en aquella época apuntan a que también en este asunto pudo haber un uso de su nombre en beneficio de la propaganda golpista. Ante ello, cabe preguntarse por qué no reaccionó Unamuno públicamente. La respuesta es evidente para Menchón: el terror instalado en Castilla y León en aquellos días maniató y amordazó a miles de personas que temieron por su vida o por la de sus seres queridos.

Cuartillas del profesor Serrano, halladas recientemente, que recogen el incidente en el Paraninfo

La Alemania nazi, contra Unamuno

Otra de las creencias mantenidas es que Unamuno no obtuvo el Nobel por haber acudido a un mitin de Primo de Rivera. “Esto ha perdurado hasta ahora porque el régimen secuestró la figura de Unamuno, cuando lo cierto es que siempre fue antifascista. El Gobierno alemán nazi coaccionó al de Noruega en un intento para que no le dieran el premio. Los alemanes hacían seguimiento de Unamuno desde 1933, hay documentos en los que escribieron de él que era cabeza visible del Comité antifascista y uno de los promotores contra lo que llamaban las nuevas ideas”. Unamuno no recibió el premio: la categoría de Literatura fue la única que quedó desierta en 1935. Solo había ocurrido algo similar una vez anterior, en aquella ocasión a causa del estallido de la I Guerra Mundial.

En cuanto a la presencia del escritor en el mitin de Primo de Rivera, la secuencia de los hechos fue la siguiente: “Primo de Rivera, que admiraba a Unamuno, fue a su casa a saludarlo. Hubo tensión en el ambiente. Le invitó a ir al mitin, y él rechazó la oferta. Primo de Rivera se fue y ahí quedó todo. Según cuenta su propia familia, al cabo de un rato el escritor decidió ir, por curiosidad, a mitin empezado ya y se fue antes de que terminara. Y a los dos días escribió un artículo atacando a Primo de Rivera. Pero libros de historia mantienen que no obtuvo el Nobel por apoyar el fascismo, cuando es falso. Me fascina que nadie se haya extrañado”, explica Menchón.

Fotograma del film

El terror y la manipulación

Cuando a Menchón se le pregunta qué hallazgo le ha dado más claves, no duda en contestar: “El terror. El nivel de terror en el que vivía la gente. He visto documentos y fotografías en archivos que me han provocado vómito, literalmente, y que darían para otra película. Ese terror me ha ayudado a entender todo, cómo Franco ganó. Dejaron claro con sus actos que querían aniquilar moralmente al enemigo, y así ocurrió, los que sobrevivieron fueron aniquilados, barridos”, señala. Y añade: “Eso explica que se haya contado la historia así y que en ciertos sectores hoy en día surja el resquemor cuando se cuenta de otro modo. Yo no soy historiador ni quiero serlo, pero como ciudadano y cineasta he querido investigar. Me sorprende que me hayan dado un toque desde ciertos sectores. No quiero guardar archivos en un cajón como deduzco que otros han hecho, porque no soy el más listo del barrio, y en 85 años ha habido sobrado tiempo para encontrar y contar”.

Textos de Unamuno

Señala que “la historia no es una canción pop que repites y ya. La historia se cierra en una dictadura. Y en una democracia, cuando hay documentos, hay que reescribir la historia, sobre todo cuando quienes la han contado son los ganadores”.

Ese relato que perdura hoy en día aún, el de los ganadores, trufado de propaganda y manipulación, fue la causa que movilizó a Menchón a buscar en los archivos y a realizar el documental. Todo empezó cuando leyó un libro de texto de su hija, de la asignatura de Historia, en el que aún se emplea la terminología del régimen: rojos y nacionales.

“Esos relatos y esos términos han quedado hasta hoy. Y cuando los cuestionas, hay reacción. Estoy encontrándome con reacciones de algunos supuestos popes de la historia y la cultura que, sin haber visto la película, la atacan. Esto solo da para otro documental”.

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Fotografía destacada: Millán Astray y Franco, fotograma del film

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/documental-muestra-archivos-ineditos-fake-news-franquismo-perduran_1_6403996.html

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Manuela la Parrillera, la maquis que lo perdió todo menos su espíritu rebelde

Fue enlace de la guerrilla cordobesa hasta que las palizas para que delatara a los suyos la forzaron a echarse al monte, donde tuvo un bebé que falleció. Perdió a su padre, a su pareja, a un hermano y, cuando estaba en la cárcel, a otro hijo. “Ese sueño de libertad mereció la pena”, dijo antes de morir.

publico.es / Henrique Mariño / 12/11/2020

La Parrillera no fue la única guerrillera cordobesa, pero haber sobrevivido a las torturas y a la cárcel la convirtieron en memoria viva del maquis andaluz. Su biografía engrandeció su figura, aunque los hitos fueran luctuosos: la perdida de su padre en la cárcel de Valencia; la muerte de su marido a manos de la Guardia Civil; el fusilamiento de su hermano; su propia condena a pena capital, conmutada por treinta años de cárcel; y la pérdida de dos hijos, un bebé nacido en el monte y otro de diecisiete años cuando estaba entre rejas…

Manuela Díaz Cabezas (Villanueva de Córdoba, 1920 – 2006) el apodo le venía de familia, unos humildes jornaleros oriundos de un pueblo donde el PCE había echado hondas raíces durante la Segunda República. “No eran políticamente muy destacados, pero tenían conciencia de clase. Gente de izquierdas relacionada con militantes comunistas, aunque ella nunca tuvo el carné”, explica el historiador Francisco Moreno Gómez, quien en 1987 la rescató del olvido en su libro Córdoba en la posguerra (la represión y la guerrilla, 1939-1950), editado por Francisco Baena.

En su pueblo se había creado el Batallón Bautista Garcet, que participó en la batalla de Pozoblanco y en la del Ebro. “Estaba formado por la flor y nata del obrerismo de Villanueva de Córdoba, a la que se sumaron comunistas de otras localidades, quienes destacaron por su espíritu luchador”, añade el autor de La resistencia armada contra Franco (Crítica), donde vuelve a abordar la figura de la Parrillera y de la Tercera Agrupación de Córdoba, gestada en otoño de 1944 y oficializada durante una asamblea en 1945.

Su jefe militar era Dionisio Tellado, apodado Mario de la Rosa o Ángel, y su jefe político, Julián Caballero Vacas, fundador del PCE y alcalde de Villanueva de Córdoba con el Frente Popular. Este último, como señalaba el estudioso Antonio Gutiérrez López en la revista Ámbitos, prefirió huir ante el avance de los rebeldes cuando la guerra civil todavía no había llegado a su fin en abril de 1939. Caballero organizó una de las partidas pioneras en la lucha antifranquista, a la que se unieron vecinos como Basilio Villarreal, Panza, o Josefa López Garrido, la Mojea, otra relevante guerrillera.

Dionisio Tellado llegó como enviado del partido para organizar la guerrilla, aunque debido a sus ausencias el dirigente de facto pasaría a ser Julián Caballero”, explica Moreno, quien los califica como líderes muy señalados y de vanguardia. La labor de proselitismo a cargo de Tellado se centraría sobre todo en los jóvenes de izquierdas, pues algunos preferían echarse al monte que hacer el servicio militar en el Ejército nacional, que iba tomando las localidades del norte de la provincia. A ellos se les sumarían, sobre todo a partir de 1946, enlaces que habían sido descubiertos o que lo temían, como apunta Gutiérrez en el artículo La 3ª Agrupación guerrillera de Córdoba contra el régimen franquista (1939-1947).

En este contexto se une al maquis Miguel López Cabezas, conocido como Moraño o el Parrillero, apodo que lo emparenta con Manuela no tanto por ser su pareja como por ser su hermanastro por parte de madre. Detenido y liberado tras la victoria rebelde en 1939, antes de que lo arrestasen por segunda vez ya se había dado a la fuga. Ella, entonces, comenzó a ejercer de enlace, pero fue encarcelada once meses por haber presuntamente cometido un hurto. Aunque en el juicio sería absuelta, nunca escucharía la sentencia, pues las palizas y la persecución motivaron que se integrase en el maquis en marzo de 1943 junto a su hermano Alfonso, un albañil que se negó a incorporarse a las filas franquistas y sufrir los rigores de los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores.

“Manuela, a pesar de ser analfabeta, tenía unos grandes valores, como apoyar a los suyos y defender la ideología por la que luchaban. Pese a su juventud, colaboró llevando de noche información y víveres a los escapados, por lo que se vio acosada por la Guardia Civil, que la interrogó y la maltrató. Sin embargo, a pesar de las represalias, nunca delató a nadie”, recuerda Mar Téllez, expresidenta del Foro Ciudadano para la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía.

Había dejado con su madre a sus dos hijos, Juanito y Adela (de cinco y diez años), pero una vez en la sierra parió a un bebé, Miguelito. “Cuando se quedó embarazada, se dio cuenta de que sería evidente que seguía viendo a su pareja y de que no soportaría los interrogatorios, de ahí que decidiese unirse a los maquis”, añade la productora del mediometraje La Parrillera, una maquis por amor, cuyo título según ella es una licencia, pues su huida fue motivada por las represalias. “Se echó al monte por amor a sus hijos, a su marido y a quienes luchaban por unas ideas”, matiza Téllez, quien destaca su espíritu de rebeldía.

Si las condiciones del parto en la sierra habían sido extremas, criar al recién nacido era inviable. “Y la cama era monte y una manta en el suelo”, relataba Manuela a la periodista Rosa Luque en una entrevista publicada en el diario Córdoba en 2001. “Pasé muchos sustos, por eso me eché al monte. Si no, hubiera seguido roja toda la puta vida; pero en mi casa. Porque yo no he hecho nada malo. La culpa de mi historia la tuvieron ellos”, añadía la guerrillera, cuya charla fue recogida por Antonio Ramos Espejo en su libro Andaluzas, protagonistas a su pesar (Fundación Centro de Estudios Andaluces).

A comienzos de 1944, tuvieron que dejar a la criatura en un cortijo, aunque luego fue llevada a un destacamento de la Guardia Civil y, finalmente, al hospital de Villanueva, donde fallecería meses después. Coincidió con su integración temporal en la partida de Julián Caballero, quien había acogido a desplazados de otras localidades cuando ejercía de alcalde en Villanueva. Luego fue comisario político y, tras romperse el frente de Pozoblanco, huyó a la sierra. En 1947 fue asesinado a tiros en una emboscada en Umbría de la Huesa (Villaviciosa de Córdoba) junto a otros cuatro guerrilleros, entre ellos María Josefa López.

“Los cadáveres de mi abuelo y de la Mojea fueron expuestos en la plaza del pueblo. Mi padre [Ernesto] era un niño, pero siempre recordó las heridas de bala y que, una vez muertos, fueron golpeados y arrastrados por los campos hasta allí”, afirma Julián Caballero Aperador, nieto del jefe de la Tercera Agrupación Guerrillera y actual responsable de finanzas del PCE cordobés. “Fue una vida muy difícil. Se movían de noche y se escondían de día. La guerrilla pudo aguantar tanto gracias a la ayuda de los enlaces y de las familias de los cortijos con conciencia política”, añade Caballero Aperador.

Sin embargo, todo su esfuerzo fue en vano. “Esperaban en la sierra que en Europa hubiera un vuelco contra el fascismo y que llegaran refuerzos y armas. No perdieron la esperanza de derrocar al régimen y estaban organizados para retomar la situación anterior a la guerra, pero pasó lo que pasó”, se lamenta el nieto de Julián, una queja compartida por Rafael Guerrero. “Fueron unos resistentes y unos héroes, aunque el franquismo los calificó de bandoleros, una lectura que lamentablemente todavía perdura en algunos círculos, cuando deberían ser homenajeados”, cree el presentador del programa La Memoria en Canal Sur Radio.

“Son unos grandes olvidados que sufrieron la persecución y las contrapartidas, por no hablar de las torturas a los que fueron sometidos para que delatasen a sus compañeros. La represión contra ellos fue, más que dura, terrible”, asegura Guerrero, quien insiste en que aguardaban ansiosos la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, que de poco les sirvió. “España para ellos era una cárcel, por lo que reconvirtieron sus aspiraciones democráticas en la supervivencia. Estaban totalmente acosados y tenían poca escapatoria. Algunos lograron huir a Francia, pero muchos fueron ejecutados”, rememora el locutor.

Miguel López Cabezas corrió esa suerte a finales de febrero de 1944, cuando en busca de comida se topó en un cortijo de Fuencaliente (Ciudad Real) con un destacamento de la Guardia Civil. El Parrillero murió acribillado y su cadáver fue trasladado a su pueblo, donde fue expuesto en la plaza. El 16 de noviembre, su partida se separó de la de Julián Caballero por discrepancias y un día después el nuevo jefe del grupo, Inocencio Bernabé, Borrica, vio una luz en la noche y mató por error a un cazador de un disparo. Al mes siguiente, logró huir con destino a Francia durante un cerco de la Guardia Civil en el que fueron detenidos Manuela, su hermano Alfonso y el Lobito. Encarcelados en las prisiones madrileñas de Carabanchel y Las Ventas, pronto comparecerían ante un tribunal.

“Fue una farsa horrible, como todos los juicios del franquismo, porque no había ni testigos ni pruebas. Además, ella era ajena a todo eso, porque no mató a nadie, simplemente se fue con su marido para huir de las palizas”, razona Francisco Moreno Gómez, quien lo considera una “inculpación colectiva”. O sea, que pese a no haber cometido ningún delito de sangre terminarían pagando el crimen de otro: los últimos Parrilleros declararon que Inocencio disparó a aquel pastor que había salido a cazar de madrugada en una zona donde operaba el maquis. El análisis del sumario, a cargo del autor de La resistencia armada contra Franco, revela las acusaciones falsas y contradictorias de la Guardia Civil y de Falange —que aseguró que el Lobito había intervenido en asesinatos y que Manuela había hecho “vida marital con un hermano suyo”, en realidad un hermanastro criado en otra casa—.

Como no había pruebas de quién había matado al cazador, la sentencia del consejo de guerra atribuye el disparo a alguno de los tres e incluso a Miguel López Cabezas, fallecido en el momento de los hechos. Condenados a muerte, Alfonso y el Lobito fueron ejecutados en febrero de 1946, mientras que la Parrillera vio conmutada la pena por treinta años de prisión. “Madre, cuando reciba esta carta, yo no existiré”, le escribió su hermano a su madre antes de morir junto a otros condenados. “Entre ellos, tres pesos pesados de la resistencia y de la liberación de Francia: Antonio Medina, Manuel Castro y, sobre todo, el célebre Cristino García, condecorado con la Legión de Honor”, como dejó escrito Moreno en Manuela la Parrillera, una cordobesa en el maquis, publicado en 2012 en el Boletín Informativo de Villanueva de Córdoba.

Él fue quien la rescató del olvido en los años ochenta. Había pasado casi dos décadas encerrada en varias prisiones y, antes de salir en libertad, le informaron del fallecimiento de su hijo Juanito, a los diecisiete años, en un hospital. Ella no pisaría la calle hasta 1961, cumplidos los 41. Le habían muerto dos hijos, su marido y su padre, preso en la cárcel de Valencia. “Me enteré de que en Villanueva vivía una superviviente de la sierra y la conocí a finales de los setenta. Me encontré a una mujer enérgica, con coraje y muy concienciada. Entonces, la saqué del anonimato en el libro Córdoba en la posguerra (la represión y la guerrilla, 1939-1950)“, recuerda Moreno, quien la acompañó a homenajes y puso el foco sobre una de las grandes ignoradas del maquis.

“La molían a palos”

Aunque otras mujeres se integraron en la guerrilla, su caso no deja de ser singular, sobre todo por el sufrimiento vivido antes, durante y después de la sierra. “La cárcel y la muerte de su bebé, de su marido y de su hermano marcaron su vida”, asegura el experto en su figura, quien subraya que en Villanueva hubo otras cuatro o cinco —pertenecientes a Socorro Rojo Internacional y a la Asociación de Mujeres Antifascistas— que se echaron al monte tras la entrada las tropas franquistas. Al cabo de un par de semanas, María Muñoz, la Loba, o Isabel la Chata terminaron entregándose. “No soportaron ese género de vida. Cuando las detuvieron, los falangistas les gritaban: ¡Ya están aquí las queridas del alcalde! Para los franquistas, todo eran líos de faldas, hasta el punto de que a las maquis las llamaban mancebas“. La Mojea, en cambio, resistió en la sierra ocho años hasta que la mataron.

La Parrillera fue popular porque sobrevivió. No se echó al monte por amor, sino por las torturas, pues la molían a palos. Luego, en la cárcel se relacionó con grandes mujeres antifranquistas, como Tomasa Cuevas o Juana Doña. Y, una vez libre, pudo contar sus peripecias”, matiza Francisco Moreno, quien señala que aunque no tuvo el carné del PCE, se sentía de izquierdas y se consideraba comunista. “Al igual que su marido, porque en Villanueva eran simpatizantes o militantes del partido. La CNT no existía y el PSOE, poco representativo, no mandó a nadie a la sierra”.

Cuando Manuela comentaba que la Mojea era muy valiente, Mar Téllez le replicaba: “¿Acaso tú no lo has sido, con todo lo que pasaste?”. La miembro del Foro Ciudadano para la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía define a las maquis como personas “de convicción firme y fuertes creencias en sus valores”, así como defensoras de la democracia y la libertad. “Sin embargo, perdieron la guerra dos veces: por ser republicanas y por ser mujeres, porque ellas fueron doblemente silenciadas y denostadas durante cuarenta años”.

Fuerte de carácter, amaba todo lo que significaba ser libre, afirma Téllez, quien subraya que muchas jóvenes dieron su vida en la retaguardia por sus ideas y las de los suyos. “En la contienda y en la posguerra hay muchas Manuelas, y ella las representa a todas. Una mujer solidaria, porque nunca delató a sus compañeros, y de espíritu libre, porque prefería las tareas del campo que servir en una casa. Decía que eso de trabajar para alguien entre cuatro paredes no iba con ella”, explica la productora de La Parrillera, una maquis por amor (Miguel Ángel Entrenas, 2009), quien cree que su cara y sus silencios expresaban las “barbaridades” que sufrió.

“La figura de Manuela se reivindica como una luchadora nata que tiene que sobreponerse a dos injusticias: la de la represión franquista y la de la adversidad histórica hacia la mujer. No es solo el hecho de ser maquis, sino también de ser una mujer maquis”, declaraba a la TVM de Córdoba su compañero Manuel Díaz Povedano, miembro del Foro, a propósito del citado mediometraje. “Había enlaces y cortijeras que se jugaban la vida, pero la Parrillera fue una de las guerrilleras con un papel muy activo, equiparable al de cualquier hombre”, señala Rafael Guerrero.

“Me ha gustado siempre sentirme libre, y ese sueño de libertad mereció la pena”, le dijo la Parrillera a Rosa Luque en la entrevista que le hizo en 2001. La periodista del diario Córdoba, entonces, le pregunta si había perdonado todo lo que ha pasado. “Perdonar, sí, pero olvidar jamás”, le contesta Manuela Díaz Cabezas. “Quizá esté muerta y me esté acordando de todo. Me siento estafada por la vida, no he tenido suerte en nada. Nací estrellá, qué se le va a hacer”.

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Fotografía destacada: La guerrillera cordobesa Manuela Díaz Cabezas, la Parrillera.  Archivo Francisco Moreno Gómez

Fuente:https://www.publico.es/politica/manuela-parrillera-maquis-guerrillera.html

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Manuel Rivas: “Parte de nuestras élites parasitarias viven de esa sombra de autoritarismo que fue el franquismo”

Las palabras a veces se le rebelan a Manuel Rivas. De esos amotinamientos verbales salen artefactos como Zona a defender (Alfaguara), un libro que es también un manifiesto sobre todo lo que no está dispuesto a perder. Que no es poco. En defensa de una democracia afectiva y de una soledad solidaria, el escritor echa mano de su particular pesimismo rebelde para rearmarnos de sentido y compromiso.

publico.es/entrevistas / Juan Losa / 10/11/2020

¿Qué zonas conviene defender?

Creo que se han achicado los espacios de solidaridad y de apoyo mutuos, creo que la modernidad reaccionaria ha enterrado términos como compromiso. Cuando hablo de una zona a defender me refiero a, por ejemplo, defender el lenguaje y todas esas palabras contaminadas y manipuladas. Según se mire, podría considerarse un trabajo ecológico hacer que florezcan algunas palabras enterradas… Se habla mucho de estado de alarma y de toque de queda, pero yo prefiero hablar de un estado de solidaridad permanente.

¿Es la lengua la primera línea de batalla?

El dominio del lenguaje es fundamental para el dominio en otros ámbitos. Por eso vive en estado de vulnerabilidad y de ahí la importancia de la etimología, porque conocer el origen de las palabras es recuperar ese sentido robado. Los eufemismos comerciales y el poder político han ido contaminando, desgastando e incluso persiguiendo ciertas palabras hasta estigmatizarlas. Debemos recuperar esas palabras como si fueran puñados de sal, sacarlas de las tiendas de antigüedades…

¿Como cuáles?

Como honestidad o decencia, por ejemplo. Sobre todo cuando vemos que en nuestro país a la que se supone que es la institución principal del Estado, al menos simbólicamente, no se le puede preguntar de dónde sacó tanta pasta. Episodios como el que vivimos evidencian que es necesario defender esa zona de la decencia común, porque no es algo que afecte a unos símbolos o unos estamentos determinados, sino que tiene que ver con la atmósfera en que vivimos. Parte de la melancolía democrática que sentimos tiene que ver con esa corrupción latente, necesitamos una corruptura; dado que no hubo una ruptura política con la Transición, tiene que haber una ruptura con la corrupción. Creo que la monarquía para la democracia es más un problema que cualquier otra cosa.

¿Qué más tiene que salir a la luz para que se nos consulte qué modelo de Estado queremos?

Es evidente que vivimos en un estado de anomalía democrática, esto ya lo sabíamos, pero ahora tenemos la certeza de que esa anomalía es inmoral. El pensamiento y el sentimiento republicano en nuestro país es como un río subterráneo que tan pronto asoma le ponen un pantano, hay una intimidación para que esa memoria republicana pueda tener una expresión natural. Creo que el hecho de que 80 años después de aquella experiencia tan breve y trágica se siga evocando, demuestra que existe una saudade republicana, pero no de pasado, sino una saudade de porvenir, la República fue una rosa de los vientos donde confluyeron los mejores vientos; abundancia creativa y cultural, educación igualitaria, y una apuesta clara por una democracia que fuera efectiva, pero también afectiva.

Esa memoria republicana de la que habla sigue en disputa, hace apenas unos días se vandalizaba la estatua de Largo Caballero o se retiraba a martillazos una placa en su honor…

Está habiendo una reacción que es la contramemoria. Son casos que responden a una ideología del odio y que no pueden ocurrir, debemos preservar la democracia, defenderla de actos que son obra del pensamiento bruto, coletazos fósiles de la ultraderecha. Donde algunos ven una simple rabieta de la contramemoria, otros vemos con preocupación la necesidad inmediata de un tratamiento jurídico. Por otra parte, todo responde a ese borrado histórico que Franco reivindicó en una de sus primeras alocuciones tras ganar la guerra, en la que vino a decir que la guerra empezaba ahora y duraría hasta que se arrancara la última raíz del enciclopedismo…

¿Qué piensa cuando escucha a Vox coquetear con toda esa dialéctica franquista?

Lo que más me preocupa es la otra derecha, que me parece que ha perdido el rumbo. En el libro escribo una especie de aforismo que dice que en el mundo hay cuatro tipos de derecha: la liberal, la conservadora, la extrema derecha y la española. Es curioso que en España esa derecha a la italiana que se adjetiva cristiana no tuviera ningún éxito, siendo además un país tan católico. La clave está en que tanto Vox como el PP siguen arrastrando en común la sombra autoritaria del franquismo.

¿Y qué opina de los 50 camiones que los Franco han movilizado para desalojar el Pazo de Meirás?

Creo que la sentencia sobre el Pazo de Meirás evidencia que el franquismo, además de ser una dictadura y un estado criminal, fue también un Estado mafioso, es decir, una mafia ocupando el Estado. Esos 50 camiones demuestran la idea impunidad en la que se mueve una parte de nuestras élites parasitarias que viven de esa sombra de autoritarismo que fue el franquismo.

¿Es una cuestión generacional impugnar determinados relatos sobre nuestro pasado?

Creo que sobre todo es una cuestión de acuerdo generacional. John Berger desarrolló una idea de Benjamin que decía que existe un acuerdo secreto de generaciones, ese acuerdo es el que explica que hoy hablemos de conceptos como el de solidaridad o apoyo mutuo. Ese acuerdo secreto es el que hace frente a un capitalismo salvaje que ha corroído pilares fundamentales como el de la familia. Ese acuerdo secreto se transmite en forma de murmullo, pero tenemos que conseguir que alce la voz, porque los momentos en los que ese murmullo se ha escuchado en alto a lo largo de la historia han sido los mejores. Urge un reencuentro generacional.

Hay quien dice que la torpeza con la que se ha actuado frente a la pandemia en determinadas sociedades responde, en parte, a cierta indiferencia generacional.

Totalmente. Esa idea de que quien está bien se lo merece, y si además ha heredado ese bienestar se lo merecen aún más por historia, raza o estirpe; y de que quien lo está pasando mal es culpable de su propia pobreza, es una auténtica grosería de un fascismo de segunda mano que resulta terrible para la sociedad. Es destructivo porque enfrenta a gente que debería estar apoyándose, convierte al compañero en competidor y corroe una transmisión intergeneracional que es fundamental para una sociedad digna de serlo.

Reivindica en ‘Zona a defender ‘las verbenas de barrio, las salas de cine, las tabernas, los garitos subterráneos… Todo aquello que las autoridades sanitarias recomiendan limitar, ¿no será usted un negacionista?

[Ríe]. Nada de eso, sólo pretendía defender los espacios presentes, son lugares fundamentales de encuentro con el otro, escuelas de democracia y de creación de afectos a las que no debemos renunciar. Cuando se corroen estos lugares intermedios y no queda apenas nada entre el Estado, las cúpulas políticas, los poderes fácticos y la sociedad, cunde el miedo y la confrontación.

Fotografía destacada: El escritor gallego Manuel Rivas. | Anna Serrano

Fuente:https://www.publico.es/entrevistas/manuel-rivas-parte-elites-parasitarias-viven-sombra-autoritarismo-franquismo.html

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Piden a Sánchez homenajear a las víctimas del franquismo en el Pazo de Meirás

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha pedido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, autorización para celebrar un homenaje a las víctimas del franquismo en el Pazo de Meirás por el carácter “simbólico” de un lugar cuya devolución al Estado se está tramitando.

lavanguardia.com / EFE / 05/11/2020

Para ello, la entidad ha dirigido una carta al jefe del Ejecutivo en la cual propone organizar un homenaje que “sirva de punto de partida para resignificar ese espacio y revertir desde el punto de vista cultural y simbólico el uso que hizo de él el régimen franquista”.

Se trataría de un concierto homenaje en los jardines del pazo en el cual participarían supervivientes y familiares de víctimas de la represión, así como representantes del mundo de la cultura “que quieran dar voz, palabras y música al reconocimiento que merecen quienes lucharon contra el franquismo y quienes sufrieron las consecuencias de esa lucha”.

El carácter simbólico del acto vendría marcado “por la usurpación de la propiedad que llevó a cabo el dictador y que ha mantenido su familia durante cuatro décadas”, según señala en un comunicado en el que recuerda que la entrega del Pazo de Meirás a Franco “fue disfrazada de agradecimiento del pueblo gallego” cuando en realidad fue “una imposición acompañada por un enorme terror”.

La ARMH traslada su idea a propósito del inicio del proceso para la ejecución de la sentencia que avala la titularidad estatal del enclave y después de que la familia Franco haya anunciado su intención de entregarlo “provisionalmente” al patrimonio público.

Recuerda esta asociación que ya ha llevado a cabo una veintena de exhumaciones en Galicia, así como otros homenajes a víctimas gallegas de la Dictadura, y explica que su pretensión es continuar con este reconocimiento con un acto que preste “especial atención” a los represaliados gallegos del franquismo.

Se trata, en suma, de denunciar la “impunidad” de esta etapa histórica “en un lugar que fue conquistado por la fuerza por las autoridades del régimen para uso y disfrute de la familia del dictador”, concluye su comunicado. EFE

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Fuente:https://www.lavanguardia.com/politica/20201105/49256189520/piden-a-sanchez-homenajear-a-las-victimas-del-franquismo-en-el-pazo-de-meiras.html

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Una cantimplora perdida en la Guerra Civil, la pista para reconstruir la vida del miliciano Enrique Álvarez Melero

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica pide ayuda en redes sociales para conocer la historia que hay detrás de una cantimplora encontrada en la sierra de Teruel. La respuesta de historiadores, como Gonzalo Berger, e investigadores ha permitido recuperar en parte la vida de Enrique Álvarez, combatiente de la CNT, y de su familia.

publico.es / Alejandro Torrús / 04/11/2020

La búsqueda comenzó el lunes por la noche. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica subió a la red social Twitter una imagen de una cantimplora con dos únicas inscripciones. Por un lado, un nombre: Enrique Álvarez Melero. Por el otro, una unidad militar: Ejército Popular Regular 30ª División de Transmisiones. ¿El objetivo? Localizar a los descendientes del hombre para poder entregarle esta cantimplora que una familia encontró en la sierra minera de Teruel hace unos años.

La petición de ayuda de la asociación memorialista se difundió rápidamente por las redes sociales y comenzaron a llegar pistas de historiadores, asociaciones memorialistas y ciudadanía. Algunas llevaban a un odontólogo mexicano, otras hacían referencia a personas de Madrid, Valladolid y un largo etcétera. El centro documental para la Memoria Histórica, de hecho, recoge el nombre de Enrique Álvarez Melero, natural de Madrid, como soldado del Regimiento de Carros de Combate nº1.

Sin embargo, fue el doctor en Historia por la Universidad de Barcelona Gonzalo Berger quien proporcionó el primer hilo del que tirar en esta investigación. Gracias a su tesis doctoral sobre las milicias antifascistas en Catalunya, Berger tenía registrado a Álvarez Melero como miembro de la CNT miliciano de la Columna Durruti, a la que se habría incorporado el 24 de julio de 1936. La Generalitat otorgaba 10 pesetas diarias a los milicianos que están en el frente y ese subsidio era entregado a la persona que designaba el miliciano y Berger guardaba en su base de datos los documentos de cobro de Álvarez Melero. En esta ocasión, su subsidio se entregaba a su cuñada, Isabel Soler Depedre.

El subsidio como combatiente de Enrique Álvarez Melero estaba a nombre de su cuñada, Isabel Soler Depedre.  GONZALO BERGER

“Sigo tirando del hilo del documento de subsidio y de ahí deduzco que Enrique Álvarez Melero no tiene mujer ni hijos, que vive con su hermano, su cuñada y sus sobrinos en una casa en La Barceloneta, en una barriada obrera en una calle cercana al mar. Ahí teníamos una nueva pista para encontrar a posibles descendientes del combatiente”, explica a Público el doctor en Historia por la Universidad de Barcelona.

El siguiente paso consistía en buscar algún dato que permitiera conocer más de la cuñada, de Isabel Soler Deprede. Berger buscó en diferentes archivos nacionales e internacionales y rápidamente encontró una solicitud de asilo formulada por su hermano, su cuñada y sus tres hijos ante la Embajada de México en Francia pidiendo asilo en México. De Enrique Álvarez no había noticia. Ni aparecía en la petición de asilo a Francia ni tampoco en el registro de fallecidos de las milicias, pero eso no significa que no hubiese podido fallecer en combate en los siguientes años. La unidad a la que pertenecía, la columna Durruti, tampoco permite ser optimista respecto a la suerte de Enrique ya que, como explica Berger, se trataba de una unidad de choque que combatió en primera línea. 

“La petición de asilo muestra que tanto el hermano de Enrique, de nombre Benito, como su cuñada y sus sobrinos nacieron en Madrid. El último sobrino nació en 1932, por lo que pensamos que migraron a Barcelona entre 1933 y 1936. Después, la familia cruzó la frontera a Francia y pidió asilo a México. Hasta ahí pudo llegar mi aportación. Le transmití a la ARMH que dudaba mucho de que pudieran exiliarse en México ya que eran combatientes libertarios de base, por lo que era difícil que pudieran entrar en alguno de los barcos, así que cabía la posibilidad de que se hubiesen quedado en Francia”, prosigue el historiador.

Petición de asilo de la familia de Benito Álvarez.  GONZALO BERGER

Hasta ahí parecía haber llegado la historia de la cantimplora. No estaba mal. Pero rápidamente el presidente de la ARMH, Emilio Silva, recibió nuevas pistas. “Nos contactó una investigadora que nos apuntó que la familia de Enrique vivía entonces en la localidad francesa de Nevers, en una calle que se llamaba Rue de St. Valiere, 40, que es la actual rue de Mademoiselle Bourgeois. Pero mientras ellos esperan respuesta de la Embajada de México, la Alemania nazi comienza la ocupación de Francia y llegan a la ciudad de Nevers el 17 de junio del 40. La familia nunca abandonó Francia“, explica Emilio Silva.

Los archivos muestran que los tres hijos del matrimonio de Benito Álvarez e Isabel Soler murieron en Francia entre 1998 y 2008. Hasta ahí ha llegado, de momento, una investigación que tiene, todavía, muchos frentes abiertos. Por ejemplo, ¿los sobrinos de Enrique tuvieron hijos que puedan estar vivos? ¿Qué sucedió con Isabel Soler? ¿Y con Benito Álvarez? ¿Qué relación tiene el combatiente Enrique Álvarez con la 30 División que aparece en la cantimplora?

Casa de la localidad francesa de Nevers, en una calle que se llamaba Rue de St. Valiere, 40, es la actual rue de Mademoiselle Bourgeois, donde vivió la familia de Enrique Álvarez.  ARMH / GOOGLE MAPS

La respuesta, si se produce, se irá conociendo en los próximos días a través de las redes sociales de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. De momento, su presidente, Emilio Silva, apunta a Público la posibilidad de que Benito Álvarez fuera uno de los miles de españoles capturados por los nazis en su avance en territorio francés como mano de obra forzada.

“La documentación señala que Benito era mecánico de telégrafos con título. No sería extraño que mientras esperaban una respuesta de México les pillaran los nazis y Benito acabara participando como preso en la construcción de puertos, canales o vías del tren”, explica Emilio Silva.

En cuanto a la relación del combatiente Enrique Álvarez con la 30ª División, a la que regala la cantimplora, la relación parece más o menos clara. La conocida como 30ª División del Ejército Republicano es una reconversión de una columna de milicianos de ERC. Tanto la columna Durruti como estos últimos combatieron por la zona de la localidad de Moltalbán, cerca de la sierra de Teruel, por lo que lo más probable parece que Enrique hiciera amistad durante la Guerra Civil con algún miembro de las milicias de ERC y, en algún momento, decidiera regalarle la cantimplora que ha llegado hasta nuestros días.

Así, 80 años después de aquel regalo, el objeto está sirviendo para reconstruir las historias de vida de Enrique Álvarez y de su familia a través de la coordinación desinteresada de asociaciones memorialistas, historiadores y particulares. “Hay mucha gente que le interesa la Historia y que siente que le han robado su derecho a conocer la Historia de su país. Aquí tenemos un ejemplo de cómo tirando de un hilo hemos recorrido la Guerra Civil española, el exilio a Francia e incluso la ocupación nazi. Todo eso ha sucedido en nuestra Historia y hay mucha gente a la que le interesa. Este tipo de ejemplos muestra que la ciudadanía quiere saber y está necesitada de Historia”, sentencia Silva.

Parte de atrás de la cantimplora encontrada en la sierra de Teruel.  ARMH

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Fotografía destacada: La cantimplora que fue regalada por Enrique Álvarez Melero en la Guerra Civil. — ARMH

Fuente:https://www.publico.es/politica/cantimplora-perdida-guerra-civil-pista-reconstruir-vida-miliciano-enrique-alvarez-melero.html

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Arrojando luz al silencio y al olvido

El Instituto de la Memoria logra identificar los restos de Ramón Haro, preso fugado de San Cristóbal

Han estado durante muchos años en paradero desconocido. El interés por saber dónde están sus restos y la labor de investigación han desempolvado los años de olvido y el silencio impuesto por la Guerra Civil y el franquismo. Los testigos de aquella época han permitido hallar fosas comunes e identificar algunos restos. Este es el caso de Ramón Haro, uno de los presos que participó en la fuga del fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba, en mayo de 1938 y que fue localizado y exhumado en Usetxi (Esteribar) en agosto de 2016 junto con otros dos cuerpos.

noticiasdenavarra.com / Ainhoa Juanikorena / 04/11/2020

La identificación ha sido posible gracias a una muestra depositada por su hijo en el laboratorio de Genética del Hospital Universitario del Vall d’Hebron de Barcelona, dentro del programa de identificación genética de la Generalitat de Catalunya. En el marco del convenio firmado en septiembre entre el Gobierno de Navarra y la Generalitat, la Direcció General de Memòria Democràtica, con la autorización de la familia, gestionó el envío del perfil genético al Instituto Navarro de la Memoria. De esta forma, tras su cotejo con los restos óseos procedentes de la exhumación, ha sido posible la identificación genética.

Ramón Haro Gómez, jornalero natural de Encinas de Abajo (Salamanca), estaba casado y tenía dos hijos. Llegó al penal del fuerte del monte Ezkaba, el 19 de junio de 1937, cuando contaba con 25 años, junto con su hermano Hilario y otros cinco vecinos de Encinas de Abajo. Cuatro de ellos participaron en la fuga pero salvaron su vida. Ramón Haro logró llegar hasta Usetxi con otros dos compañeros, donde fueron detenidos y conducidos a casa del alcalde. Más tarde, el 24 de mayo los tres presos fueron asesinados por la Guardia Civil pastizal de Patzaranzokoeta. Varios vecinos se encargaron, posteriormente, del enterramiento en la parte inferior de la ladera del prado. Gracias a las informaciones obtenidas por el investigador Fermín Ezkieta, la fosa pudo ser localizada y abierta por Aranzadi en agosto de 2016.

Ramón es el sexto preso de la fuga que ha podido ser identificado. Los trabajos de identificación, desarrollados por Nasertic, se ven dificultados por el deficiente grado de conservación de buena parte de los restos óseos y por la falta de hipótesis previas sobre la identidad de los restos. Estas identificaciones son posibles gracias a las muestras genéticas de familiares dispersados por toda la geografía peninsular. El Banco de ADN de Navarra ha abierto hasta la fecha 243 expedientes para la toma de muestras a familiares de víctimas, entre ellos de 38 de los 206 fugados asesinados. El Instituto Navarro de la Memoria ha solicitado colaboración tanto para la localización de posibles fosas como para encontrar familiares de fugados cuyas muestras genéticas puedan permitir nuevas identificaciones.

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Fotografía destacada: Restos exhumados en Usetxi (Esteribar) en agosto de 2016.

Fuente:https://www.noticiasdenavarra.com/actualidad/sociedad/2020/11/04/arrojando-luz-silencio-olvido/1091985.html

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