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Yayo, ya estás en casa

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) entrega en Azlor (Somontano de Barbastro) los restos de Fausto Lalaguna Sanromán, fusilado por los golpistas en mayo del 37 en Jaca. La inhumación trae paz a su familia tras 88 años de silencio e impunidad. Cada cuerpo que vuelve a casa ilumina el lugar donde siguen esperando los miles que faltan.

arainfo.org / Tamara Pastora / 24 de octubre de 2025

Yayo, ya estás en casa. Por fin descansan tus huesos junto a aquellas que tanto te buscaron. Con la voz quebrada por la emoción y los nervios propios de quien alcanza por fin lo largamente anhelado, Nani Fernández Lalaguna —la menor de los seis nietos de Fausto Lalaguna Sanromán— cerraba así el texto con el que recibía los restos de su abuelo Fausto, identificados genéticamente tras 88 años de silencio e impunidad. Nani, de 53 años, cierra la búsqueda que comenzaron su abuela y su madre, que tenía tan sólo dos años cuando asesinaron a Fausto. Pero en el camino de la memoria en España aún no hay finales definitivos: cada cuerpo que vuelve a casa ilumina el lugar donde siguen esperando los miles que faltan.

Fausto Lalaguna Sanromán.

Fausto Lalaguna Sanromán tenía 32 años y era vecino de Biescas. En el momento de su asesinato vivía en la casa de forestales de Panticosa con su pareja, Rosario Mur Salas, y su hija, Rosario Lalaguna Mur. Capturado por los sublevados, fue llevado primero a Biescas y después a dependencias militares en Jaca. Fue fusilado en día festivo, el 2 de mayo de 1937. En ese entonces, el régimen había prohibido la conmemoración obrera del 1º de mayo transformándola en la Fiesta de San José Artesano desde 1955, siguiendo la iniciativa del papa Pío XII, para darle un sentido católico y apolítico vinculado al trabajo y sus virtudes, las antípodas de la lucha de clases o la defensa de los derechos de las trabajadoras. Pero el 2 de mayo también era festivo, uno patriótico, que conmemoraba el levantamiento de 1808 contra las tropas napoleónicas. El día en que asesinaron a Fausto llovió en Jaca y los balcones lucían banderas y se dieron vítores a España y a Franco. Cuando Fausto y Jesús son asesinados en mayo de 1937, Jaca lleva casi un año en manos de los militares sublevados. Por tanto, no se trata de un contexto de combate. Es decir, los golpistas asesinaron civiles desarmados en zonas donde no se puede hablar de contienda como tal.

En el momento de su detención y posterior fusilamiento, su mujer Rosario estaba embarazada de su segunda hija, que nunca conocería a su padre, y Rosario hija contaba con apenas dos años de edad. El cuerpo de Fausto fue arrojado a una de las fosas del fondo del cementerio municipal de Jaca, el viejo. Era electricista, trabajaba para el Balneario de Panticosa y, según los fondos documentales de la Fundación Bernardo Aladrén, estaba afiliado a la Unión General de Trabajadores (UGT).

Los trabajos de excavación por parte de la ARMH se realizaron entre el 17 y el 18 de julio de 2024 en el cementerio de Jaca, con el objetivo de encontrar dos fosas individuales con los restos de Jesús Guerrero García, además de los de Fausto. Siguieron la guía fundamental del libro de enterramientos del Círculo Republicano de Jaca -que llevan décadas comprometidos con la recuperación de la memoria de las víctimas jacetanas- y que habían realizado incluso bocetos a mano alzada del camposanto que posteriormente se digitalizaron.

Restos de Fausto Lalaguna Sanromán, en la exhumación de Jaca | Foto: Óscar Rodríguez / ARMH

El informe final de la ARMH recoge que el cuerpo se encontró en decúbito prono con el cuerpo ladeado. Y añade: “Las lesiones óseas observadas presentan evidencias objetivas de disparo de arma de fuego en el tórax (…) La localización del enterramiento, sin rito funerario alguno, determina la intención de deshumanizar a la víctima y ocultar su cuerpo en una zanja destinada a un enterramiento colectivo”. Junto a los restos óseos se hallaron botones, hebillas y un mechero.

La inhumación de Lalaguna Sanromán tuvo lugar este jueves, 23 de octubre, en Azlor, donde está enterrada su pareja y su hija. El acto fue íntimo y breve, con presencia de familiares del propio Fausto, así como de otras víctimas de la represión franquista de la misma zona. Su nieta Nani tomó la palabra para agradecer a todas las personas que han hecho posible que su abuelo descanse con la dignidad que merecen los seres humanos, y lo hizo subrayando el compromiso, la entrega y el cariño recibido por parte de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que estuvo representada por varias de las personas que hallaron y exhumaron a Fausto y a Jesús, así como otros voluntarios de la entidad.

Dijo: “Duele el trayecto hasta aquí, pero hay un gran alivio. Me encuentro muy en paz. La paz y la tranquilidad que me llevo de que ahora sí descansa”. La satisfacción de haberlo conseguido no es baladí: no sólo se trataba de escarbar en la tierra y hallar su cuerpo, sino especialmente que la genética diga que sí es él en la concordancia abuelo-nieta, como así ha sido. Nani agradeció también a su prima de Biescas Pilita Fañanás y su marido Eduardo, y especialmente a Toño Lalaguna, por lo que aportó para llegar a localizar a Fausto y las facilidades que le brindaron todos ellos. También tuvo palabras para las personas memorialistas de Jaca, “que hicieron todo más llevadero en la exhumación de las fosas los calurosos días de julio de 2024” y mencionó a las investigadoras oscenses Irene Abad Buil y Sescún Marías Cadenas, con un ya largo recorrido y compromiso con la memoria democrática en Aragón.

“Ante la ausencia de un Estado español que se haga cargo íntegramente de la reparación, recuperación de los cuerpos y entrega y reparación a las familias, está la ARMH aquí y te entregamos este informe”. Fueron las palabras de Serxio Castro Lois, a cargo de la dirección arqueológica de los trabajos realizados en Julio de 2024 en Jaca. Tal y como reclama la investigadora monegrina Sescún Marías Cadenas, “ningún ciudadano, ciudadana o asociación debería estar peleando por recuperar a sus muertos. Se trata de una obligación de Estado”. Y sin embargo, aun con Ley de la Memoria Histórica de 2007 sustituida por la Ley de Memoria Democrática de 2022 sobre el papel, las autoridades españolas mantienen una timidez sonrojante sobre el terreno.

Cuadernillo realizado por Javier López Hijos, del Círculo Republicano Galán y García de Jaca. Los bocetos de este libro de enterramientos están basados en el registro clandestino del enterrador de Jaca y en los testimonios de los familiares de las víctimas. De momento, cuenta Laura Climente, secretaria del Círculo Republicano, lo que mostraban los bocetos ha coincidido con lo que había bajo tierra al abrir las fosas en las exhumaciones más recientes.

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Fotografía destacada: Nani Fernández Lalaguna con los restos de su abuelo Fausto, en la inhumación en Azlor | Foto: Óscar Rodríguez / ARMH

Fuente:https://arainfo.org/yayo-ya-estas-en-casa/

Entierran en Alcañiz a Joaquín Sancho Margelí, asesinado por la guardia civil en 1947, exhumado e identificado genéticamente

La familia de Joaquín Sancho Margelí entierra sus restos tras haber sido exhumado e identificados genéticamente.

Fue asesinado por la guardia civil en la noche del 12 al 13 de agosto de 1947.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica exhumó su cuerpo de fosa común el pasado 23 de abril de 2025.

www.tercerainformacion.es / 22 de octubre de 2025

Esta mañana, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha entregado los restos identificados genéticamente de Joaquín Sancho Margelí, a sus hijas, Josefina y María Pilar, en el cementerio municipal de Alcañiz. Al sencillo acto han asistido familiares de la víctima y voluntarios de la ARMH que participaron en las labores de exhumación.

Joaquín Sancho Margelí fue asesinado junto a otros tres compañeros en la noche del 12 al 13 de agosto de 1947, a pocos kilómetros de Alcañiz. Sus restos y los de Elías Mohino Berzosa, también asesinado en la misma fecha por la Guardia Civil, fueron exhumados por la ARMH el 23 de abril de 2025. Los restos de ambas víctimas han sido identificados genéticamente.

|ARMH

En 1947, Manuel Pizarro Cenjor fue nombrado Gobernador Civil de la provincia de Teruel. Llevó a cabo una brutal represión con el fin de desarticular las redes de la guerrilla, principalmente del AGLA (Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón).

Joaquín Sancho Margelí estaba siendo vigilado junto a otro grupo de enlaces colaboradores con la guerrilla. Se le acusaba de ser el primero que obtuvo el contacto con ellos aprovechando su situación de chófer de un camión con madera que hacía su ruta en las proximidades de la Masía “Mataví”, considerado principal lugar del punto de apoyo de la guerrilla. También alegaron que tuvo múltiples reuniones con ellos y que les hacía llegar ropa, medicamentos y enseres que necesitaban. Alegan que su casa servía de refugio para los guerrilleros que bajaban del monte y para los que llegaban desde Valencia.

| ARMH

El 26 de julio es detenido Elías Mohíno Berzosa. El 29 de julio se dirigen a hacer una redada en la casa donde se hospeda junto a más compañeros y detienen a Clemente Lostal Lahoz junto a otros. Al día siguiente, día 30 de julio, en un segundo registro, es detenido Joaquín Sancho Margelí junto a José María Martín Comas, que logra escapar siendo detenido dos días después, el 2 de agosto.

Trasladados a la comandancia, según consta en las declaraciones de la Guardia Civil en el “Expediente del Gobierno Civil de la provincia de Teruel, año (1)947” firmado, entre otros, por el Gobernador civil Manuel Pizarro Cenjor, el día 12 de agosto se establece una emboscada en un lugar que indican los 4 detenidos en el término municipal de Caspe, asegurando que esa noche pasaría una partida de la guerrilla. Se trasladan en una furgoneta 7 guardias civiles, un cuerpo general de policía y los 4 detenidos. Al llegar al km 24 de la Carretera Alcañiz-Caspe (siempre según testimonio de la Guardia Civil) los detenidos manifiestan que ése es el lugar más cercano al punto donde pasaría dicha partida. A las 4:40 de la madrugada se detiene la furgoneta y se procede a esposar de dos en dos a los detenidos para bajar de la misma. En ese momento manifiesta la guardia Civil que intentan escapar y son asesinados en la huida. Una vez abatidos se avisa al juzgado de instrucción y se persona en el lugar para levantar los cadáveres. Son enterrados en el cementerio municipal de Caspe.

Foto: Joaquín Sancho Margelí

Según se anota en el expediente, toda la información sobre la localización de los detenidos la facilita un conocido falangista de Alcañiz que fue posteriormente propuesto por el Gobernador Civil para una recompensa por su información.

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Fuente:https://www.tercerainformacion.es/articulo/memoria-historica/22/10/2025/entierran-en-alcaniz-a-joaquin-sancho-margeli-asesinado-por-la-guardia-civil-en-1947-exhumado-e-identificado-geneticamente/

La exhumación que hace 25 años rompió el silencio de las fosas de Franco: “No imaginábamos la envergadura de esto”

En octubre del año 2000 Emilio Silva impulsó la primera exhumación con métodos científicos al buscar a su abuelo y otras 12 víctimas en Priaranza del Bierzo (León), un punto de inflexión que provocó un efecto dominó entre quienes tenían a familiares desaparecidos

www.eldiario.es / Marta Borraz / 20 de octubre de 2025

A Emilio Silva le cambió la vida un giro fortuito de agenda a última hora. Era marzo del 2000 y él viajaba por El Bierzo haciendo entrevistas para escribir una novela sobre guerrilleros durante la dictadura cuando una frase imprevista se cruzó en su camino: “Yo sé dónde está la fosa en la que está enterrado tu abuelo”, le dijo el antifranquista Arsenio Marcos. Aquella conversación no formaba parte del plan inicial porque, tras la entrevista, Emilio debería haber asistido a la reunión que había agendado con otro opositor a la dictadura. Sin embargo, este le canceló la cita por un contratiempo personal, por lo que la charla con Marcos se alargó más de lo previsto.

“Si aquel hombre no hubiera tenido ese problema familiar aquella tarde probablemente hoy yo no estaría hablando contigo”, dice Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) al otro lado del teléfono. Quizá no estaríamos hablando y quizá él tampoco hubiera hecho todo lo posible para intentar sacar a su abuelo, Emilio Silva Faba, de debajo de la tierra. La exhumación, iniciada un 21 de octubre de hace 25 años en Priaranza del Bierzo (León), fue la primera en la que se usaron métodos científicos para buscar a víctimas del franquismo y se convirtió en un punto de inflexión que rompió un silencio impuesto durante décadas.

“Yo lo que quería era enterrarlo con mi abuela y volver a mi vida de periodista. Pensé que iba a regresar a la casilla de salida antes de encontrar la fosa, pero todo fue imparable”, explica Silva, que recuerda que desde entonces hubo “mucha gente” que empezó a interesarse por el proceso y a pedir ayuda para buscar a sus familiares desaparecidos. En 2002 hubo “un pequeño boom mediático” tras la exhumación de otra fosa en Piedrafita de Babia, también en León, y ese verano “yo ya estuve cinco o seis horas diarias hablando por teléfono con personas” que querían saber cómo recuperar a sus muertos.

El abuelo de Emilio Silva, Emilio Silva Faba, era militante de Izquierda Republicana. Fue asesinado el 16 de octubre de 1936

El día en que Arsenio Marcos le habló a Emilio de la fosa de su abuelo, le llevó hasta allí. Era una pequeña parcela a la entrada de Priaranza, en el kilómetro 8 de la carretera comarcal, y en ella habían sido enterrados su abuelo y otros 12 republicanos de Villafranca del Bierzo asesinados el 16 de octubre de 1936 por pistoleros falangistas. Sin embargo, poco de aquello se sabía en su casa, donde “apenas se hablaba” de lo ocurrido, un trauma familiar que hizo que el dolor, el silencio y el miedo se fueran heredando. Sin embargo, el impulso de Emilio hizo que un tío suyo también se involucrara en el proceso hasta que lograron el permiso del Ayuntamiento para exhumar.

De remover la tierra con las manos a un equipo completo

Antes, Emilio ya había contado su historia en el periódico La Crónica de León, en la que publicó un artículo titulado “Mi abuelo también fue un desaparecido” que llegó a las manos de Julio Vidal, arqueólogo territorial de la provincia que se ofreció a dirigir los trabajos junto a la antropóloga forense Encina Prada. Según cuenta Silva, Vidal “conocía perfectamente” la zona porque su madre había nacido en Priaranza e incluso “recordaba que cuando era niño él y sus amigos pasaban corriendo por allí porque sabían que había muertos debajo”.

Entre los profesionales a los que Vidal y Prada llamaron para sumarse al proyecto estaba el antropólogo forense Francisco Etxeberria, que ha participado en numerosas exhumaciones de fosas de la Guerra Civil y el franquismo. “Lo de Priaranza se considera un hito porque se utilizaron todos los recursos de las disciplinas que se usan hoy para exhumar, entre ellos la historia, la arqueología, la antropología y la genética”, señala Etxeberria, que celebra que Vidal “tuviera el mérito de no mirar para otro lado y desempeñar un papel que hoy ni siquiera juegan muchas instituciones”.

Que los trabajos estuvieran dirigidos por un arqueólogo y en ellos se involucrara un equipo técnico especializado era la gran diferencia con las decenas de exhumaciones que se habían hecho durante la Transición. Porque la de Priaranza fue la primera en la que se usó el método científico y se identificó genéticamente a uno de los represaliados –el abuelo de Emilio–, pero no fue la primera vez que las familias quisieron desenterrar a sus seres queridos para darles una sepultura digna. “Exactamente no tenemos una cifra exacta de cuántas fueron, pero podemos decir que más de 200”, sostiene la historiadora Zoé de Kerangat, que ha investigado estas exhumaciones.

En su tesis convertida en libro Remover cielo y tierra (Comares)la experta pone sobre la mesa cómo estas fueron iniciativas que “partieron de familiares de fusilados que deciden que por fin es momento de recuperarles” y que “se ponen manos a la obra de manera muy informal”. No contaban con el apoyo de las instituciones y tampoco con la participación de equipos profesionales. “Van a cavar la tierra con palas, picos e incluso con sus propias manos o cucharas, según nos han contado algunos testimonios orales”, apunta la historiadora.

Noticia sobre las exhumaciones durante la Transición en Murcia. La Verdad 14.03.1979 / Archivo municipal Murcia

El efecto dominó

La fosa de Priaranza fue exhumada en siete días y todas las voces que estuvieron presentes en ella recuerdan “la impresión que causó” entre los vecinos del pueblo. “Fue acercándose gente mayor, muy mayor, que recordaba cosas”, cuenta Etxeberria. Entre ellos estaba Francisco Cubero, un vecino de la localidad de Villalibre de la Jurisdicción que, con 16 años, fue obligado por la Falange local, junto a otros dos jóvenes, a enterrar los cadáveres, recuerdan tanto el antropólogo forense como Emilio Silva.

Coinciden ambos también en reseñar cómo la exhumación trajo consigo un imparable efecto dominó. “Cuando estábamos allí nos dijeron que había otra fosa en la provincia de al lado y de esta forma comenzó este movimiento de asociaciones organizadas para la recuperación de la memoria histórica. Empezó una secuencia que no imaginaba, no creíamos que pudiera haber tanta fosa como las que hemos visto”, explica Etxeberria, que a nivel personal también traslada la “sorpresa” que le produjo Priaranza. “En nuestra ingenuidad pensábamos que los que murieron en la guerra estaban en los cementerios, pero aquello era una fosa común en una cuneta. Había poca conciencia entonces de estos enterramientos clandestinos de gente hecha desaparecer”.

Algo parecido traslada Emilio Silva, que no volvió a dedicarse al periodismo para dedicar su vida a acompañar a las familias de desaparecidos y que acaba justo de publicar el libro que dejó a medias en el año 2000, titulado Nébeda (Alkibia). “Al principio casi pensé que era una cosa solo de El Bierzo, una zona minera con mucha represión, pero cuando todo explotó y empezamos a ver la dimensión nos dimos cuenta de lo bestia que era. No imaginábamos la envergadura de esto”.

Placa conmemorativa en homenaje a los 13 asesinados por pistoleros falangistas enterrados en la fosa de Priaranza del Bierzo.

Desde entonces, han sido exhumadas miles de víctimas, aunque todavía quedan muchas más. El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, que actualmente vehiculiza los trabajos a través de subvenciones, calcula que quedan unos 11.000 cuerpos recuperables. Sin embargo, la ARMH de Silva sigue su camino al margen de la institución, a la que afea que “España sea el único país del mundo” que busca a sus desaparecidos “a través de partidas” que dependen del color político del Gobierno. “Lo que debería es ponerse en marcha una oficina de atención a víctimas que recibiera las peticiones e hiciera los trabajos porque recuperar a los familiares es un derecho”, apunta.

Aunque para muchos es un derecho aún pendiente, si echa la vista atrás, Emilio ve mucho silencio y mucho miedo en el que han ido abriéndose grietas. Recuerda a Belia González, hija de otro de los 13 fusilados de la fosa de Priaranza del Bierzo, que “no dejó de temblar” durante las tres horas de conversación que mantuvo con ella en su casa, cuando tenía 92 años. “Le costaba entender que pudiéramos hacer la exhumación y nadie viniera a por nosotros”. También se acuerda del hombre de Villafranca del Bierzo, el pueblo de su abuelo, al que encontró leyendo el periódico frente a su casa y le preguntó por la represión. Él comenzó a contarle y entonces una mano emergió de la puerta entreabierta de la vivienda, le tiró del extremo de la chaqueta y él no volvió a decir nada. “Yo me imaginé detrás de aquella puerta a miles de personas”, dice Emilio. “Hoy ha habido un aprendizaje: la gente ahora sabe que se exhuman fosas y no pasa nada grave después”.

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Fotografía destacada: Un momento durante la exhumación en Priaranza del Bierzo en octubre del año 2000. | ARMH

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/exhumacion-25-anos-rompio-silencio-fosas-franco-no-imaginabamos-envergadura_1_12698103.amp.html

Emilio Silva, nieto del primer exhumado del franquismo: «En España hubo voluntad de no mirar a las cunetas»

 El 21 de octubre del 2000 se exhumaron por primera vez en España con método científico restos de víctimas de la represión franquista

 «Cuando identificamos a mi abuelo fue una forma de cerrar un círculo de dolor que había permanecido abierto durante más de sesenta años», recuerda Silva

www.infolibre.es / Pablo de la Serna / 20 de octubre de 2025

La mañana del 21 de octubre del 2000, en una ladera a las afueras de Priaranza del Bierzo (León), un puñado de familiares, arqueólogos y vecinos rompió el silencio de seis décadas al abrir una fosa común. Por primera vez en España se exhumaron con método científico los restos de víctimas de la represión franquista. Hasta entonces, muchas fosas se habían abierto con una azada, un pico y una pala, sin herramientas forenses ni posibilidad de identificación, solo para llevar los restos al cementerio.

Un cuarto de siglo después, la historia de aquella exhumación —la de uno de ‘Los Trece de Priaranza’, Emilio Silva Faba, asesinado en 1936— sigue marcando el movimiento por la memoria. Su nieto, Emilio Silva, quien encabezó esa primera excavación y es presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), recuerda en conversación con infoLibre cómo fueron esos primeros pasos y qué desafíos permanecen en un país donde la memoria, según Silva, aún se disputa en las aulas, en las familias y, sobre todo, en las instituciones.

¿Cómo empezó a investigar la desaparición de su abuelo después de tantos años?

En 1999 dejé mi trabajo de periodista para escribir una novela y empecé a viajar al Bierzo, la tierra de mi familia, para hablar con gente mayor y recopilar historias de la guerra y la posguerra. Un día quedé con Arsenio Marcos, un amigo de mi padre y antiguo preso político que había pasado por la cárcel en 1962. Fuimos a visitar a un conocido suyo y, por la tarde, en medio de una conversación surgió el nombre de mi abuelo. Yo le conté lo poco que sabía y que lo habían matado en 1936. De repente, me contestó con total naturalidad, que creía saber dónde estaba enterrado.

Fuimos hasta el pueblo y, preguntando a los vecinos, un paisano nos señaló el lugar exacto de la fosa. Aquel instante fue como abrir una puerta cerrada durante más de sesenta años. A los pocos días escribí un artículo en La Crónica de León titulado Mi abuelo también fue un desaparecido. Lo firmé con mi nombre y dejé mi teléfono al final.

¿Qué le contaban en casa sobre él?

Sabía que había sido militante de Izquierda Republicana, que había escrito en prensa y que lo asesinaron los falangistas, pero todo con mucha discreción. Si mi padre me contaba algo, me pedía que no lo repitiera fuera y mi abuela jamás habló de él. Murió en 1997 sin contar nada, ni cómo se conocieron, ni cómo fue su vida, ni cómo murió. Si en alguna conversación mi padre y sus hermanos se acercaban a esos tiempos, mi abuela daba un golpe en la mesa y todos sabían que había que cambiar de tema.

¿Cómo surgió la iniciativa de hacer la exhumación de manera científica?

En el artículo de La Crónica de León dejé mi teléfono y me llamó un arqueólogo, Julio Vidal. Su madre era del pueblo de la fosa y de niño pasaba por allí sabiendo que había muertos. Se ofreció a excavar con su pareja y un grupo de arqueólogos y antropólogos forenses. Antes hubo exhumaciones en los 70 hechas por familias sin técnicas, por valentía. En Priaranza supimos, por ejemplo, que faltaba un cuerpo porque una familia lo había recuperado en 1936 poco después de que fueran fusilados.

¿Por qué cree que tardó tanto en instaurarse este método en España cuando en otros países como Chile estaba muy asentado?

Fue una decisión política. En España hubo una voluntad deliberada de no mirar hacia adentro. Durante años, el Estado se interesó más por las desapariciones de otros países que por las propias. El Congreso y el Senado, por ejemplo, llegaron a crear comisiones para investigar la desaparición de súbditos españoles en América Latina, en países como Argentina o Chile, mientras aquí seguían miles de cuerpos en las cunetas. La justicia española fue incluso capaz de detener a Pinochet en Londres, pero nunca ha abierto una investigación judicial sobre los crímenes del franquismo. Y luego estuvo el miedo. En los años 70 hubo gente muy valiente que, sin medios técnicos ni apoyo institucional, exhumó fosas con un pico y una azada. Pero tras el golpe del 23F, aquel intento de sacar los cuerpos se frenó en seco. 

¿Creía en ese momento que la exhumación de su abuelo iba a iniciar un camino para la reconstrucción de la memoria en España?

No nos dimos cuenta realmente de la dimensión del problema hasta el verano de 2002, cuando organizamos un campo internacional de trabajo con voluntarios y voluntarias de nueve países distintos para realizar tres exhumaciones en la provincia de León y tuvo cierta visibilidad mediática. De repente empezaron a llamarnos de todas partes. Ese verano pasaba entre cinco y seis horas diarias hablando por teléfono con familiares que querían saber si podíamos ayudarles a encontrar a su abuelo, su padre o su hermano. 

Ahí comprendimos que lo que habíamos hecho en Priaranza no era una excepción, sino el inicio de un movimiento. En 2002 cargué en mi coche los primeros 64 casos documentados y los llevé hasta Ginebra para entregarlos al Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la ONU. 

¿Qué supone que una familia encuentre a un desaparecido y acabe con esa duda?

Yo soy nieto de un desaparecido y, de algún modo, hijo de un trauma. Mi padre dejó la escuela con diez años, nunca volvió a un aula y eso te marca, te educa y te atraviesa sin que te des cuenta. Cuando creces con alguien que ha vivido algo así, también heredas sus silencios y sus miedos. En mi casa, el dolor estaba siempre ahí, aunque no se nombrara. Por eso, cuando encontramos la fosa e identificamos genéticamente a mi abuelo, aquello fue una forma de cerrar un círculo de dolor que había permanecido abierto durante más de sesenta años.

Para mis tías y para mi padre fue una reparación emocional enorme. No borró sus infancias truncadas ni las décadas de silencio, pero les permitió poner nombre y lugar a una ausencia, llevar a su padre junto a su madre, compartir un duelo que durante toda su vida les había sido negado. En ese momento entendí que recuperar los restos no solo tiene un valor simbólico. 

¿Sigue existiendo ese temor o resistencia que lleva a las familias a no buscar a sus desaparecidos?

Es curioso que la mayoría de quienes se vinculan a la asociación no son las propias familias a las que hemos ayudado. Interpreto que hay un resquemor, una herida que aún supura. Muchas familias salen a la vida pública para resolver su caso, pero después vuelven al silencio. Es comprensible porque durante décadas nadie les ofreció protección ni justicia

En el mundo rural ese miedo se multiplica. En los pueblos todos saben quién fue el que delató, quién disparó, quién se quedó con la casa o con las tierras del vecino, pero se calla. Hay una especie de pacto tácito de silencio, una conciencia colectiva de que abrir la boca puede alterar los equilibrios heredados. 

¿Qué opinión le merecen los intentos de PP y Vox de tumbar las leyes sobre memoria?

La pelea de la derecha ya no está tanto en las exhumaciones. Saben que van a ocurrir fuera de los juzgados. Como no se va a investigar a los asesinos ni se les va a juzgar, ahora su batalla es simbólica y cultural. Buscan declarar bienes de interés cultural a monumentos que exaltan ese pasado y disputar el relato en las escuelas para mantener una idea benévola del franquismo. 

Por ello, no es casual que haya jóvenes fantaseando con dictaduras como solución, aunque en el caso de muchos es pura ignorancia sobre lo que significa vivir sin libertades. Cuando voy a institutos a hablar de memoria, les pregunto a los estudiantes si se imaginan cómo sería vivir en una dictadura. Les digo que lo primero que haría un régimen autoritario sería quitarles el móvil de las manos y prohibir el 95% de los contenidos que consumen en Internet. 

¿Qué desafíos tiene todavía por delante la lucha por la memoria en España?

El gran desafío es que la lucha por la memoria ocurra en la Justicia y en las escuelas, pero los juzgados están cerrados para las víctimas del franquismo. Nosotros hemos tenido que irnos hasta Argentina para denunciar los crímenes del franquismo porque en España los juzgados estaban cerrados para las víctimas. En 2010 pusimos allí la primera denuncia y todavía hoy esa causa, a miles de kilómetros, es la única abierta en el mundo contra los crímenes franquistas. 

Aquí, en cambio, la Ley de Amnistía de 1977 sigue impidiendo que se investigue, pese a que los tratados internacionales firmados por España dicen que estos crímenes no prescriben jamás. Por eso digo que cada día que pasa sin justicia es, en realidad, una prolongación de la desaparición.

Fotografía destacada: Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

Fuente:https://www.infolibre.es/politica/emilio-silva-nieto-primer-exhumado-franquismo-espana-prefirio-mirar-fuera-no-mirar_1_2082059.html

Críticas de la ARMH al futuro museo de memoria democrática: “Manzanares está repleto de exaltaciones franquistas”

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha denunciado que el Ayuntamiento de Manzanares incumple las leyes de memoria mientras la Junta anuncia la creación de un museo dedicado a la memoria democrática en el municipio

www.encastillalamancha.es / 14 de octubre de 2025

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha acusado al Gobierno de Castilla-La Mancha de actuar con “partidismo” al anunciar la creación de un museo de memoria democrática en Manzanares, un municipio que, según denuncian, “está repleto de exaltaciones franquistas” y donde se incumplen las leyes que obligan a su retirada.

La organización ha registrado un escrito de protesta dirigido al Ayuntamiento en el que exige el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica de 2007 y de la Ley de Memoria Democrática de 2022, que obligan a retirar los vestigios de exaltación del franquismo que todavía permanecen en las calles.

El presidente de la ARMH, Emilio Silva, nieto del primer desaparecido republicano identificado genéticamente en España, ha criticado que si alguien habla de defender la memoria democrática en un municipio repleto de exaltaciones franquistas, es que no tiene verdadera voluntad política y está jugando a hacer partidismo”.

Imagen del lugar donde se construirá el museo

Las declaraciones de Silva se producen tras el anuncio del vicepresidente segundo de la Junta, José Manuel Caballero, quien el pasado jueves informó de que el Gobierno regional colaborará con el Ayuntamiento de Manzanares para convertir el antiguo centro de salud en un museo dedicado a la memoria democrática de Castilla-La Mancha. En el acto también participó la directora general de Memoria Democrática del Gobierno de España, Zoraida Hijosa, a quien la ARMH reprocha no haber garantizado el cumplimiento de la ley.

Silva ha lamentado que el Ayuntamiento “lleva muchos años incumpliendo las leyes de memoria” y ha exigido la retirada de todos los símbolos franquistas para que “deje de prevaricar administrativamente y cumpla lo que la ley le dicta”.

Asimismo, ha denunciado que el alcalde de Manzanares no ha permitido colocar una placa en el cementerio municipal en recuerdo de las víctimas republicanas de la represión franquista. “En las calles de Manzanares ya hay un museo del olvido de las víctimas y otro del recuerdo de los verdugos”, ha sentenciado el presidente de la ARMH.

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Fotografía destacada: Vestigios franquistas en una calle de Manzanares

Fuente:https://www.encastillalamancha.es/castilla-la-mancha-cat/ciudad-real/criticas-de-la-armh-al-futuro-museo-de-memoria-democratica-manzanares-esta-repleto-de-exaltaciones-franquistas/

Sin banco de ADN para los represaliados por el franquismo: «Hay que identificarlos y enterrarnos dignamente»

La ARMH, presidida por el nieto del primer exhumado identificado genéticamente en España que era uno de ‘los 13 de Priaranza’, acusa al Gobierno de «falta de transparencia» al contabilizar el número de cuerpos exhumados en fosas pero no el de los identificados

www.leonoticias.com / Ana G. Barriada / 1 de octubre de 2025

Un grito para pedir «dignidad» para los represaliados por el franquismo en España que se lanza desde León. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) que preside Emilio Silva, el nieto de la primera víctima desaparecida que fue identificada genéricamente en España tras la exhumación de una fosa común en Priaranza del Bierzo, exige que el Gobierno cree un banco de ADN para permitir la identificación de todas las víctimas del franquismo.

Lo hace con motivo de la respuesta que han recibido del ejecutivo central al ser consultado por cuántas de las personas exhumadas habían sido identificadas, fin último que persigue la asociación para dar paz a las familias y que puedan enterrar de forma digna a sus allegados. Según explica Silva, el Gobierno facilita el número de personas que se han exhumado con subvenciones en fosas comunes pero «oculta la verdadera cifra importante que es la del número de personas que han sido identificadas genéticamente y entregadas a sus familias para darles una sepultura digna».

En este sentido, explica que la Asociación ha llevado a cabo varios intentos para conocer la cifra de víctimas de la represión franquista que han sido identificadas en las exhumaciones que ha financiado el Gobierno, pero ese dato «no es accesible». «En una respuesta por el portal de transparencia llegaron a decirnos que no podían darnos esa información porque se encontraba en un formato de difícil acceso cuando es tan sencillo como pedirle un total a una columna de una base de datos», explica Emilio Silva, nito de uno de ‘los trece de Priaranza’.

25 años de la primera exhumación de la ARMH

El número de exhumaciones o de personas exhumadas no tiene «nada que ver con el número de personas que han sido identificadas» y de lo que se trata es de «buscar desaparecidos y devolverles la identidad». «El problema parte de que el Gobierno no ha querido abrir una oficina que atienda a las familias de los desaparecidos porque esa debería ser la forma de poner en marcha el proceso de búsqueda y no que una empresa dedicada a la arqueología reciba subvenciones del Gobierno cuando no ha investigado debidamente y encontrado a las familias», añade Silva.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica inició las exhumaciones científicas de desaparecidos en España en el año 2000. El próximo 21 de octubre se cumplirán veinticinco años de la primera que se llevó a cabo con técnicas arqueológicas y forenses. En la actualidad la ARMH lleva a cabo exhumaciones e identificaciones genéticas con sus propios recursos, sin ninguna subvención y exigiendo al Gobierno que «garantice» de Derechos Humanos.

España es «el único país del mundo que pretende resolver con subvenciones la búsqueda de personas desaparecidas por violencia política. No hay otro caso de otro país que por muy frágil política o económicamente que sea haya elegido esta forma que discrimina entre familias de víctimas que acceden a los recursos y las que no acceden a ellos», sigue Silva en un comunicado.

El programa Bonaparte «todavía no se ha encendido»

La principal crítica de la asociación llega por el banco estatal de ADN que se creó con la ley de Memoria Democrática. Pronto se cumplirán tres años de la norma y el Gobierno «ni siquiera lo ha puesto en marcha» mientras, asegura Silva, hace dos años «compró un costoso programa informático de manejo de perfiles genéticos, el Bonaparte, que todavía no ha encendido».

Ante esta realidad contundente, el navarro con raíces bercianas recuerda al ejecutivo central que el objetivo último de la búsqueda de desaparecidos es «identificarlos, que sus familias puedan conocer qué les ocurrió y enterrarlos dignamente».

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Fotografía destacada: Exhumación de una fosa común en la provincia de León y, en pequeño, Emilio Silva. | Óscar Rodríguez (ARMH)

Fuente:https://www.leonoticias.com/leon/banco-adn-represaliados-franquismo-identificarlos-enterrarnos-dignamente-20251001081521-nt.html