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Quién es quién en los documentos que prueban el asesinato de Lorca

Ramón Ruiz Alonso, los Rosales o Trescastro son algunos de los protagonistas de los papeles desvelados por eldiario.es que prueban que las fuerzas franquistas mataron al poeta.

Los documentos publicados revelan algunas novedades respecto a la investigación, como que fue fusilado junto a una persona y no junto a tres.

eldiario.es / Diego Barcala / 23-04-2015

Algunos nombres propios aparecidos en el documento que oficializa el crimen de Estado de Federico García Lorca y que ha publicado en exclusiva eldiario.es son viejos conocidos de los investigadores lorquianos. Estas son las vidas de estos personajes que participaron en un momento clave de la historia de la cultura española del siglo.

RAMÓN RUIZ ALONSO

El hombre clave en la denuncia, detención y posterior fusilamiento del poeta. Ramón Ruiz Alonso era cinco años menor que Federico García Lorca. Había sido elegido diputado por Granada por la CEDA (la coalición de Gil Robles que ganó las elecciones de 1933). Su figura era muy destacada en la prensa de Granada de los años 30, conocido por su vozarrón que utilizó para dar sus terribles mítines y su fuerte presencia física. El informe policial le coloca al frente del grupo que insiste en la búsqueda y detención del poeta, pero no le nombra como denunciante, algo que las investigaciones conocidas hasta ahora dan por hecho aunque él, a posteriori, siempre negó.

Ruiz Alonso acudió al cuartel de Falange para instar a Miguel Rosales a que soltara a Lorca y posteriormente acudió a detenerlo y entregarlo al Gobierno Civil. Pero su participación, según él, acabó aquí. Es decir, no fue suya la decisión de matar a Lorca aunque pocos desconocían en la época que denunciar a un izquierdista era ponerle frente a los fusiles. Ruiz Alonso volvió de Madrid pocos días antes de la sublevación, como un esplendoroso diputado de derechas y convencido de que organizaría las milicias.

Pero Falange fue quien se encargó de ello y mantuvo una lucha por liderar las acciones de los rebeldes. En cualquier caso es el hombre que lideró la detención y la repercusión de ello le pesó toda su vida. Tras la Guerra Civil, Ruiz Alonso se marchó de Granada a Madrid y en 1973, ante la inminente caída del régimen, decidió huir a EEUU. Sabía lo que iba a suceder.

Los hermanos Rosales fueron los primeros en contar en televisión lo sucedido con Lorca y en señalarle como uno de los culpables. Una curiosidad relevante. Ruiz Alonso es el padre de las actrices Emma Penella y Terele Pávez, que pese a no hablar casi nunca de su padres, repetían la versión de su padres: “Sólo obedecía órdenes”.

MIGUEL ROSALES CAMACHO

El informe le cita como Jefe de bandera de la sede de Falange Española en Granada. Los hombres que buscaban a Federico García Lorca se enteraron de que la familia Rosales escondía en su domicilio al poeta. Por eso acudieron a Miguel que, según el informe, les acompañó a su propia casa. Miguel Rosales fue acusado en 2001 por uno de sus sobrinos, Gerardo Rosales, de oponerse en aquellos días a refugiar al poeta ( El silencio de los Rosales. Ed. Planeta).

La familia guardó silencio durante décadas para evitar represalias, como también explica el informe. Ian Gibson entrevistó a Miguel Rosales en 1966, un año después de que el informe fuera redactado. Miguel le recordó que los escritos de Lorca y sus entrevistas en las que llega a declarar que “en Granada reside la peor burguesía de España”, fueron muy comentadas en la ciudad. De los recuerdos de Miguel Rosales salió una de las claves para entender el suceso. Según su memoria, el diputado Ramón Ruiz Alonso dijo: “Hizo más daño con su pluma que otros con la pistola”.

JUAN TRESCASTRO

El informe policial confirma que se trataba de uno de los acompañantes de Ruiz Alonso en la detención del poeta en casa de los Rosales. Pero su participación, por los testimonios recogidos por los investigadores, va más allá. Se cree que este terrateniente de Santa Fe, abogado derechista, participó en el fusilamiento. Un testigo aseguró haberle oído una terrible declaración que resuena en la historia de la muerte de Federico: “Yo mismo le he metido dos tiros por el culo”.

FEDERICO MARTÍN LAGOS

La tercera persona que sacó a Federico de su refugio y lo llevó ante la muerte. El informe dice que Martín Lagos acompañó a Ruiz Alonso y Trescastro a casa de los Rosales para efectuar la famosa detención. El informe explica, y coincide con los testimonios de los investigadores, que la casa de los Rosales estaba rodeada de personas armadas cuando fueron a detener al poeta.

Este falangista efectuó la detención el domingo 16 de agosto, como ya había recogido Miguel Caballero en su libro Las trece últimas horas en la vida de García Lorca.

JOSÉ DIAZ PLÁ

El jefe local de la Falange en aquellos días. Según el informe fue uno de los que intentó evitar la muerte de Lorca una vez estaba ya en el calabozo del Gobierno Civil. Para entenderlo hay que saber que los Rosales, falangistas, mantenían un enfrentamiento por el control de la rebeldía con el diputado de CEDA Ruiz Alonso, motivo por el cuál se podría explicar el empeño de Ruiz Alonso por detener al refugiado de los Rosales, Federico García Lorca.

Díaz Plá ayudó a Luis Rosales a que corriera la misma suerte que su amigo Federico ante el gobernador civil y le convenció para redactar una declaración en la que negara haber ocultado al poeta.

CECILIO CIRRE JIMÉNEZ

La misma noche en la que Lorca es detenido y llevado al calabozo, Luis Rosales acude con varios amigos falangistas a evitar lo inevitable. En su declaración dice que “un tal Ruiz Alonso” se ha presentado en su casa para detener al poeta. Ruiz Alonso, presente en una atestada sala, dice: “Ruiz Alonso soy yo”. Rosales le espeta: “¿Bajo qué responsabilidad se ha presentado en mi casa?”. Y el diputado responde: “Bajo mi responsabilidad”. La escena se produce a gritos y con violencia. Cecilio Cirre coge de la solapa a Ruiz Alonso y le dice: “Cuádrese, está hablando con un superior”. La escena fue descrita por el propio Luis Rosales en los años 70 a Ian Gibson.

JUAN VALDÉS GUZMÁN

El Gobernador Civil de Granada en la sublevación. Un auténtico carnicero que asesinó a cientos de personas además de a Federico García Lorca. Por ejemplo, al entonces alcalde socialista de Granada, Manuel Fernández Montesinos, cuñado del propio Federico. Valdés soportó la presión de los Rosales para liberar a Lorca y en un momento dado sacó de su cajón una denuncia, documento clave del asesinato, que motivó su fusilamiento.

Según los investigadores, antes de dar la orden de asesinar a Lorca, consciente de la relevancia del personaje, llamó por teléfono al General Queipo de Llano, que estaba en Sevilla liderando el Golpe por el sur. Queipo de Llano, que conserva numerosas calles a su nombre en multitud de municipios en España, dio la célebre orden: “Café, mucho café”. Es decir: a la fosa.

FERNANDO DE LOS RÍOS

El informe policial franquista sostiene que Federico García Lorca es una persona cercana al socialismo por sus escritos y por su relación con Fernando de los Ríos. El que fuera ministro de Educación republicano era una de las bestias negras de los golpistas. Lo fue en la república y perduró durante el franquismo por lo que es lógica su alusión en un informe de 1965.

La actriz Emma Penella, tratando de limpiar el nombre de su padre Ramón Ruiz Alonso, explicó que la detención de Lorca tenía como objetivo encontrar a Fernando de los Ríos. Extremo que niegan todos los historiadores lorquianos, pero que el informe cita como una versión franquista de los hechos.

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Fotografía destacada: Documentos policiales de 1965 prueban el asesinato de Lorca por homosexual y masón

http://www.eldiario.es/sociedad/documentos-prueban-asesinato-Lorca_0_380412999.html

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Nuevos documentos secretos del franquismo prueban la implicación del régimen en el asesinato de Lorca

eldiario.es ha tenido acceso en exclusiva a varios documentos propiedad del régimen franquista en el que se reconoce su autoría en el fusilamiento del poeta español en 1936.

“Sacado por fuerzas del Gobierno Civil, en las inmediaciones del lugar conocido como ‘Fuente Grande’, fue pasado por las armas después de haber confesado, siendo enterrado en aquel paraje”.

Los documentos, fechados en 1965, también reflejan algunas de las razones esgrimidas por el franquismo para acabar con la vida de Lorca: “Estaba tildado de prácticas de homosexualismo y estaba conceptuado como socialista”.

eldiario.es/Hugo Domínguez/22-04-2015

Federico García Lorca fue fusilado en Granada al comienzo de la Guerra Civil, en agosto de 1936, por fuerzas falangistas. La dictadura franquista nunca llegó a reconocer su implicación públicamente, a pesar de que se persiguió al poeta por sus creencias políticas. eldiario.es ha tenido acceso a varios documentos, hasta ahora secretos, en los que la dictadura reconoce el asesinato del autor español más influyente y con más popularidad del siglo XX a manos de falangistas: “Sacado por fuerzas del Gobierno Civil, en las inmediaciones del lugar conocido como ‘Fuente Grande’ (municipio de Alfacar), fue pasado por las armas después de haber confesado, según se tiene entendido, siendo enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra”, dicen los documentos.

Estas revelaciones mecanografiadas, con fecha a 9 de julio de 1965, casi treinta años después de su muerte, contrastan con el discurso sobre la muerte de Lorca que mantuvieron hasta el final altos mandos de la dictadura franquista y el mismísimo Francisco Franco, según se recoge en el libro Palabras del Caudillo: “Se ha hablado mucho en el extranjero de un escritor granadino; se ha hablado mucho porque los rojos han agitado este nombre como un señuelo de propaganda. Lo cierto es que en los momentos primeros de la revolución en Granada, ese escritor murió mezclado con los revoltosos; son los accidentes naturales de la guerra”, apunta Franco en varios párrafos.

Los documentos, de dos páginas de extensión, echan por tierra las aseveraciones del dictador respecto al fusilamiento del poeta. La detención de Lorca, al que las autoridades franquistas no reconocían “actividad alguna”, se relaciona con los siguientes motivos: “Estaba conceptuado como socialista por la tendencia de sus manifestaciones y por lo vinculado que estaba a Fernando de los Ríos –ideólogo socialista español–, como también por sus estrechas relaciones con otros jerifaltes [sic] de igual signo político”. “Un masón perteneciente a la logia ‘ALHAMBRA’ en la que adoptó el nombre simbólico de ‘HOMERO’, desconociéndose el grado que alcanzó en la misma”, se apostilla en el texto.

Esto fue lo que sucedió antes de su arresto. Después, para justificar su asesinato, incorporan nuevas razones: “Estaba tildado de prácticas de homosexualismo [sic], aberración que llegó a ser ‘vox populi”. Después, afirman: “Lo cierto es que no hay antecedentes de ningún caso concreto con tal sentido”, se puede leer en el escrito de dos páginas carente de rúbrica.

“Pasado por armas tras confesar”

Estos son los términos en los que se relata la ejecución de Federico García Lorca en un paraje granadino, por aquellas fechas comentada de soslayo por el franquismo y que suponen una nueva versión para la historia: “El detenido fue sacado del Gobierno Civil por fuerzas dependientes del mismo y conducido en un coche al término de Víznar (Granada) y en las inmediaciones del lugar conocido como ‘Fuente Grande’, en unión de otro detenido cuyas circunstancias personales se desconocen, fue pasado por las armas después de haber confesado, según se tienen entendido, siendo enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra, en un barranco situado a unos kilómetros a la derecha de dicha ‘Fuente Grande’, en un lugar que se hace difícil de localizar”.

Estos documentos, a los que ha tenido acceso en exclusiva eldiario.es, se confeccionaron treinta años después de la desaparición del poeta andaluz. Ocurrió a raíz de la petición de una escritora francesa a la Embajada de España en París. Marcelle Auclair, según estos escritos, sondeó la posibilidad de que se le facilitara toda la documentación sobre Lorca en manos de la dictadura con la idea de publicar una biografía del escritor español.

“Mi querido Don Camilo”, arranca la carta que firma el diplomático español Fernando María Castiella en referencia al destinatario de la carta, el entonces ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega. “No creo que debamos dejar de contestar al ruego que la referida escritora francesa ha elevado a nuestro Embajador en París”, escribe Castiella, que luego añade: “Expuse también el asunto a nuestro compañero el Ministro de Información y Turismo, Fraga, que opina que es sumamente conveniente el revisar la cuestión y averiguar si podemos o no abrir nuestros archivos”.

En el documento, que al final terminó redactando la Jefatura Superior de la Policía bajo el asunto “Antecedentes del Poeta Federico García Lorca”, se ofrecen detalles de los pasos que se siguieron desde la detención del escritor hasta su posterior fusilamiento. “El Glorioso Movimiento Nacional le sorprendió en esta capital –en referencia a Granada–, a la que había llegado días atrás procedente de Madrid, y en los primeros días se practicaron en su referido domicilio dos registros, por cuyo motivo sintió miedo y se refugió en la vivienda de sus amigos los hermanos Rosales Camacho, antiguos falangistas”.

El relato de los hechos continúa así: “En esa morada permaneció escondido hasta el momento de su detención, que se efectuó en los últimos días de julio o primeros de agosto, de 1936”. Y continúa: “En el cuartel de Falange se hallaban el Jefe de Bandera don Miguel Rosales Camacho, cuando en él se presentaron el diputado obrerista de la CEDA don Ramón Ruiz Alonso (señalado históricamente como uno de los instigadores del asesinato de Lorca) [….] y algún otro, con una orden de detención dimanante del Gobierno Civil contra Federico, para cuyo cumplimiento requirieron al señor Rosales Camacho, al objeto de que éste les franqueara su domicilio, al que se dirigieron y que había sido rodeado por Milicias y Guardias de Asalto que tomaron todas las bocacalles y tejados próximos”.

Tras la detención de Lorca, “se le condujo a los calabozos del Gobierno Civil de esta provincia y seguidamente se interesaron por él, pretendiendo su libertad, el entonces Jefe Local de Falange José Díaz, los referidos hermanos Rosales Camacho, el Jefe de Milicias de Falange y otros antiguos falangistas quienes se entrevistaron con el Gobernador Civil de la provincia, y aunque no consiguieron la libertad, obtuvieron la impresión de que no corría peligro la vida de Federico”.

A partir de ese momento, los dirigentes franquistas reconocen que los datos son muy confusos: “Solo se ha podido precisar que dicho detenido fue sacado del Gobierno Civil por fuerzas dependientes del mismo y conducido en un coche al término de Víznar (Granada) y en las inmediaciones del lugar conocido como ‘Fuente Grande’, en unión de otro detenido cuyas circunstancias personales se desconocen, fue pasado por las armas después de haber confesado, según se tienen entendido, siendo enterrado en aquel paraje, muy a flor de tierra, en un barranco situado a unos kilómetros a la derecha de dicha ‘Fuente Grande’, en un lugar que se hace difícil de localizar”.

Por tanto, no se especifica ni se entra en detalle sobre el lugar exacto donde se le enterró, ni tampoco qué es lo que confesó para que al final dieran el visto bueno a su ejecución.

Para consultar los documentos completos: 

http://www.eldiario.es/sociedad/Nuevos-documentos-franquismo-implicacion-Lorca_0_380063061.html

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