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El anillo enterrado devuelve la memoria de Eugenio Insúa

Una alianza grabada en 1931 permite a la familia Insúa encontrar a su antepasado represaliado en El Espinar (Segovia)

elpais.com / Juan Navarro / 13/09/2020

Eugenio Insúa sonríe. Luce una rosa en el ojal de su traje negro. A su lado, su esposa, Irene Serrano y Bartolomé, porta un ramo de flores. Una fotografía del 1 de junio de 1931, cuando se casaron en Madrid, muestra un anillo dorado en la mano derecha de él. Una alianza sentimental cercenada por las balas el 25 de julio de 1936, cuando Eugenio, de 29 años, y otros 11 republicanos combatían el alzamiento fascista en El Espinar (Segovia). Acabaron en una fosa común del cementerio local, fusilados tras una emboscada. Sin identificación. Pero su hija Rosa María luchó por su memoria. Tiene 84 años y por fin ha terminado de transitar una senda iniciada hace décadas. El viernes, sacó fuerzas para acudir a las exhumaciones porque, tras días de pico y espátula en la indigna sepultura, apareció un anillo con una fecha grabada: 1-6-931. El anillo de Eugenio.

Este hallazgo, a falta de las pruebas de ADN, ha aliviado a una familia que nunca perdió la fe. Rosa María contiene la emoción al narrar qué sintió cuando la alhaja llegó a sus manos. Un alivio y unos nervios que le quitaron el sueño. Pensaba en su madre y en su hermano, que murieron sin saber qué pasó con Eugenio.

Ángela Herrera Insúa, de 53 años, es una de las nietas del represaliado. Ha asistido, con otros familiares, a las labores iniciadas el 1 de septiembre por los voluntarios de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), para quienes los Insúa solo tienen alabanzas: “Hay corazones buenos, ni de izquierdas ni de derechas”, dice.

Rosa María sostiene la fotografía de la boda de sus padres. OLMO CALVO

El viacrucis empezó tras la dictadura, cuando la esposa del represaliado reclamó documentación para reconstruir el pasado. En su cabeza, el recuerdo vívido de su huida hacia Francia, previo paso por Barcelona. Crió en sendos campos de refugiados a sus dos hijos: el ya fallecido Juanito, con tres años entonces, y Rosa María, de seis meses. La invasión nazi sobre Francia (1940) la devolvió a una España donde humeaban las cenizas de la Guerra Civil y donde murió en 1993.

Los registros incluían a su marido como “desaparecido”, una versión que Irene se negaba a asumir, y escudriñó cualquier legajo histórico que aclarara la verdad. La esposa apenas si sabía que su marido, junto a otros empleados de la Casa de la Moneda, donde trabajaba, acudió a defender la sierra de Madrid el 21 de julio de 1936, al poco de estallar la contienda.

Las fechas encajan porque el 24 su hijo Juanito cumplía tres años y Eugenio volvió fugazmente con los suyos. Retornó a la montaña el 25: su último día vivo. Uno de sus compañeros de trabajo le confirmó a Irene que se había quedado viuda. Ángeles cuenta que una mujer de El Espinar, Maruja, de 95 años, les ha descrito este crudo episodio durante las jornadas que han pasado en las exhumaciones. Maruja les contó que los franquistas estaban informados de las operaciones republicanas. Un chivatazo y una emboscada bastaron para cubrir de sangre la Plaza Mayor de El Espinar.

Una vez reconstruida la muerte, querían saber qué fue de los cadáveres. Mariano Maricalva, de 92 años e hijo del enterrador de entonces, les mostró ese terreno del cementerio, rodeado de tumbas que honraban a los soldados franquistas con un “Caídos por Dios y por España”. El historiador local Jesús Vázquez les aclaró las dudas que aparecían. El registro de Maricalva recopila los sepelios con caligrafía angulosa y tinta azul: el 26 de julio de 1936 se inhumó a 12 personas, once de ellas catalogadas como “individuos de las milicias marxistas”. La ARMH ha constatado que al poco se arrojó a otras cinco víctimas, algo que han confirmado al hallar los restos de 17 individuos. Marco González, vicepresidente de la asociación, alaba a esos “12 o 13 voluntarios” que dedican sus vacaciones a sanar las cicatrices de la memoria y reclama al Estado que se implique en esta lucha.

La voz de Ángeles Herrera Insúa se entrecorta mientras narra el calvario familiar: “Mi abuela murió sin saber dónde estaba su marido. Queríamos que nuestra madre supiera dónde estaba su padre”. Su tono se eleva al preguntarse cómo aún hay gente en las cunetas. “Es una vergüenza que ningún Gobierno haya hecho nada”, denuncia. Todo con miedo sobre la salud de María Rosa, que se hizo las pruebas de ADN por si se dilataba la búsqueda: “Mi madre estaba acojonada por morirse sin recuperar a su padre”. La impresión por la ansiada noticia ha sido tal que la anciana solo acudió a la fosa cuando todos los indicios apuntaban a que allí yacía, boca abajo y atado a otros cadáveres, Eugenio Insúa. La mujer pasó la mañana del viernes con la mirada atenta, en una silla mullida y una muleta a su lado. Pronto le devolverán el anillo de su padre. Y suspira: “Se acabó”.

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Fotografía destacada: Rosa María Insúa, hija de Eugenio, el miliciano enterrado en la fosa común de El Espinar. FOTO: OLMO CALVO | VÍDEO: ATLAS

Fuente:https://elpais.com/espana/2020-09-12/el-anillo-enterrado-devuelve-la-memoria-de-eugenio-insua.html

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Nietos y voluntarios ante una fosa: “Es el Estado el que debería encargarse de los desaparecidos. Los derechos humanos no se subvencionan”

“El Gobierno no necesita esperar a aprobar una ley, puede tomar las medidas necesarias ya y poner los recursos del Estado al servicio de la búsqueda de los desaparecidos. Es urgente, porque las víctimas se están muriendo sin reparación”, señala la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica desde una exhumación

La nueva ley de memoria suprimirá la Fundación del Valle de los Caídos y cerrará el grifo de dinero a los benedictinos

eldiario.es / Olga Rodríguez / 10/09/2020

Mientras en Madrid se filtraba el borrador de la nueva Ley de Memoria que ultima el Gobierno, aquí en El Espinar (Segovia) un grupo de personas voluntarias de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) proseguía su tareas en el cementerio. Buscan a diecisiete hombres jóvenes, entre ellos Eugenio Insúa, trabajador de la Casa de la Moneda, que en julio de 1936 vino desde Madrid con otros compañeros a la sierra de Guadarrama a intentar detener el golpe de Estado, sin uniforme y sin apenas armas. La búsqueda la hacen a petición de su hija Rosa María, de 84 años, con un estado de salud delicado.

“Rosa quiere enterrar a su padre junto a su madre, lleva años peleando por hacerlo y ya no le queda mucho tiempo”, explica a elDiario.es Emilio Silva, presidente de la ARMH. “Esa falta de tiempo de muchas de las víctimas es precisamente lo que nos hace reclamar al Gobierno urgencia en la ayuda a las familias de las personas desaparecidas, para la que no necesita esperar a aprobar una ley. Puede tomar las medidas políticas necesarias ya y poner los recursos que el Estado tiene al servicio de la búsqueda y las identificaciones. Nos cuesta entender que puedan existir razones para que el Estado no abra una oficina de atención a las familias de estos desaparecidos”, añade.

Restos de personas desaparecidas en la fosa de El Espinar, Segovia ARMH

Una oficina de atención a las víctimas 

Es una petición que las familias afectadas llevan tiempo reclamando. Un lugar oficial, del Estado, al que puedan acudir para aportar los datos de sus personas desaparecidas, para reclamar su búsqueda, su identificación, para que dejen de deambular sin apoyo público. Un lugar también en el que puedan obtener información, atención, reparación. Hay aún más de 110.000 personas desaparecidas por el franquismo en España.

Hasta ahora, salvo alguna excepción, las exhumaciones han sido realizadas por asociaciones como la ARMH, integrada por personas voluntarias y financiada a través de socios, con la colaboración del sindicato de electricistas noruego, muy concienciado con esta causa.

En esta fosa de El Espinar han aparecido por el momento 12 cuerpos, la mayoría boca abajo, desordenados, señal del maltrato recibido en el propio enterramiento.

Ángela, nieta de Eugenio Insúa, con otros familiares en El Espinar ARMH

Los nietos de Eugenio Insúa siguen con atención los trabajos de exhumación y también reclaman al Estado el compromiso hasta ahora ausente.

“Mi abuelo era un trabajador con conciencia social, vino a defender la democracia, la república, con su mono de trabajo, no lo hizo por gusto, sino porque había un golpe de Estado. Él y otros como él trataron de evitar el fascismo. No se los ha reconocido, ni a los que murieron en los campos de concentración. La transición pasó y estas cosas están todavía muy pendientes”, lamenta Irene Herrera, nieta de Insúa, en conversación con elDiario.es. Y añade: “El Estado tendría que encargarse de esto, tiene que cuidar a quienes queremos encontrar a nuestros desaparecidos”.

Entre las personas voluntarias que trabajan en esta búsqueda hay dos arqueólogos –Nuria Maqueda y Serxio Castro–, una forense procedente de Portugal –Luisa Marinho– y un agente forestal, experto en detección de metales, David Ramírez. Todos emplean sus días de vacaciones para realizar las exhumaciones. Eso explica que se efectúen más en verano que en invierno.

La búsqueda de los desaparecidos en España depende aún de este tipo de cuestiones logísticas. Por eso la ARMH insta al Estado a hacerse cargo y rechaza las subvenciones ofrecidas a principios de verano por el Gobierno.

Los arqueólogos Nuria y Serxio, de la ARMH, en la fosa ante los restos de dos cuerpos boca abajo Olga Rodríguez

“Los derechos humanos no se subvencionan”

“Los derechos humanos no se subvencionan, aquí tendría que estar el Estado totalmente involucrado”, indica el vicepresidente de la ARMH, Marco González. “Si el Estado quisiera, aquí podrían estar trabajando institutos toxicológicos, forenses, universidades, estudiantes de historia y antropología social que están deseando ir por pueblos a recoger un gran banco de testimonios”.

“La pena es que esta tarea la estemos haciendo los ciudadanos. Lo ideal es que asociaciones como la nuestra no tuvieran que existir. El día en que nosotras podamos decir: ‘Chicos, se acabó porque de esto se encarga el Estado’, será maravilloso. Es muy duro que tengamos que hacerlo los ciudadanos porque nadie lo hace”, indica Malena García, voluntaria desde hace diez años, curtida en exhumaciones.

Otra de las carencias que se tiene es la relacionada con un banco de ADN. El Estado no recoge muestras de las familias de desaparecidos, son ellas las que tienen que solicitarlo a las asociaciones, que no disponen de recursos suficientes. En el caso de esta fosa en El Espinar la ARMH conoce solo algunas de las posibles identidades de los enterrados. Buena parte de ellos eran chavales muy jóvenes, sin hijos, y por tanto una vez fallecidos sus padres, no hay familia con la que poder contrastar la huella genética.

“Buscamos a familiares de algunos, pudieron ser trabajadores de la Casa de la Moneda, como Eugenio Insúa. En todo caso, es probable que procedieran de Madrid, llegarían a esta zona en los días posteriores al golpe de Estado. Fueron de los primeros en intentar detener el fascismo en Europa en 1936”, explican desde la ARMH.

Un informe de la asociación señala que Insúa y sus compañeros fueron sorprendidos y tiroteados mientras almorzaban en la plaza del pueblo por guardias civiles y falangistas que dispararon desde las ventanas de un edificio.

VÍDEO | Marco González, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica

 

Exhumar es también romper el silencio impuesto

La exhumación de una fosa con personas desaparecidas implica localizar y retirar los huesos, pero es también la representación concreta de la ruptura del silencio impuesto. Así está ocurriendo aquí y así lo siente Malena García. “Me sigue impresionando el sonido. Cuando llegas todo el mundo está muy callado. Tú te pones a trabajar, te metes en la fosa, llega más gente, empieza el murmullo, sigues trabajando, sube el murmullo, vienen familias, gente del pueblo, y empiezan a hablar de lo que no han hablado nunca, entre ellos comparten historias. La exhumación es retirar los cuerpos pero es esto también: es romper el silencio”.

En El Espinar se está rompiendo el silencio a medida que los trabajos de la ARMH avanzan. Otra de las nietas del desaparecido Eugenio Insúa, Ángela, habla claro al pie de la fosa: “Esto es algo que tendría que haber hecho cualquiera de los Gobiernos que ha habido. Ya son muchos años de democracia para que nuestro país haya mirado hacia otro lado, ignorando a las familias. Una gente de forma voluntaria está entregando su tiempo, sus vacaciones y su conocimiento, están siendo nuestros ojos, nuestra voz. Con un cariño que no hemos recibido nunca están sacando los restos de mi abuelo. Es una labor que tendría que estar haciendo el Gobierno, no particulares”, señala Ángela.

Este jueves los arqueólogos de la ARMH encontraban en la fosa un anillo de bodas con la fecha exacta del matrimonio de Eugenio Insúa, lo que confirma que sus restos están aquí. Alejandro, su nieto, ha besado la alianza cuando Carlos, minero prejubilado y voluntario de la asociación, se la ha entregado. El nieto no ha ocultado sus lágrimas y ha dado las gracias en nombre de su madre. También los arqueólogos se han emocionado. Llevan tantas semanas involucrados en este proyecto que ya lo sienten como propio.

Imagen de la boda de Insúa y el anillo de compromiso con la fecha exacta de la boda, aparecido esta semana en la fosa

“Si te preguntan por él, di que murió de enfermedad” 

“Cuando mataron a mi abuelo Eugenio, mi abuela emigró con sus hijos a Barcelona, donde fueron muy bien acogidos. Después tuvieron que huir a Francia. Mi madre recuerda la playa, los barracones. Después volvieron a España porque entraban los nazis. Y aquí mi abuela siempre le decía a mi madre: ‘Si te preguntan por tu padre di que murió de una enfermedad”, relata Irene, nieta de Eugenio Insúa.

Cuando llegó la Transición el tío de Irene, que vivía en Francia pero veraneaba en España, empezó a indagar. Conoció al enterrador de El Espinar y éste le contó que en el cementerio había una fosa con milicianos. “Y cuando fuimos creciendo dos de mis hermanos averiguaron más cosas, tuvieron la necesidad de saber, hablaron con el hijo del enterrador, con historiadores locales. Mi madre sigue viva y quiere esta exhumación”.

Personas voluntarias de la ARMH, en la fosa de El Espinar Olga Rodríguez

Irene lamenta que el Gobierno no haya escuchado a las familias y asociaciones a la hora de elegir una fecha para el Día del Exilio, establecida finalmente el 8 de mayo, que coincide con el Día de la Liberación de Europa.

“Se reclamaba que el Día del Exilio fuera el día de la muerte de Antonio Machado, y yo considero que no podría ser más acertada esa elección, con un hecho concreto vinculado a nuestro país, no sé por qué se ha elegido una fecha que no tiene un ingrediente de nuestra propia historia, habría que escuchar a quienes somos familias, porque si no, tenemos fechas vacías de contenido”, subraya.

Esta posición es compartida por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que indica que el 8 de mayo de 1945 los liberados de los campos nazis o los exiliados en otros países continuaron sin poder regresar a España y recuerdan que la dictadura prosiguió 30 años más. “Es una fecha simbólica para los países que se liberaron del fascismo, pero España, lamentablemente, tuvo su propia historia y ese día no supuso la liberación de España”, recuerdan desde la ARMH.

Mariano Maricalva, enterrador e hijo del enterrador que trabajaba en El Espinar en 1936 Olga Rodríguez

“Te vamos a sacar, ya estás fuera”

A falta de impulso oficial hasta ahora, y a la espera de conocer los pormenores de la nueva Ley de Memoria y qué supondrán realmente en la práctica, personas como Marco, Nuria, Malena o Emilio llevan años convirtiéndose en rescatadores de nuestra historia, en buscadores de huesos, en recuperadores de personas olvidadas cuyos relatos explican nuestro país. “La experiencia de seguir una historia desde el inicio es impactante”, cuenta Malena.

“Cuando comienzo una investigación y leo la historia, los informes, veo las fotos, esa persona va tomando forma en mi mente, es como ir leyendo una novela pero conociendo el final. Y después, tras esa investigación, bajo a la fosa y encuentro sus huesos, los limpio y pienso: ‘Eres tú, estás aquí, te vamos a sacar, te vamos a sacar al fin, ya estás fuera”, explica.

VÍDEO | Voluntarias de la ARMH, en la fosa de El Espinar

 

 

El trajín prosigue en el cementerio de El Espinar. Es evidente que en el pueblo se ha despertado la curiosidad. En un simple día de diario decenas de curiosos se asoman por aquí para ver qué hacen ‘esos de la fosa’. Algunos se aproximan tímidamente. Otros prefieren observar desde la distancia. Uno de los que se acerca es “hijo de uno muy de derechas, que dicen que pudo hasta haber matado a alguno de estos”, dice. “Tremenda familia tengo”, añade dejando claro que no comulga con la posición de sus progenitores y demás antepasados.

¿Es aquí lo de la fosa?, pregunta una mujer joven a un par de voluntarias de la ARMH.

–Sí.

Y la mujer rompe a llorar de inmediato.

Disculpad, me emociono. Es que es algo de lo que se habla tan poco…

Se llama Mónica Arribas y relata que algunos de sus familiares estuvieron presos en Navarra. Ninguno de los que están en la fosa es pariente suyo, pero eso no resta su capacidad de empatía.

Mónica Arribas, vecina de El Espinar Olga Rodríguez

Emilio Silva, presidente de la ARMH, está acostumbrado a estas reacciones. “Es un tema que permanece tan oculto, tan contenido, tan poco hablado, que cuando irrumpe viene cargado de una gran emoción. Estas reacciones dan buena medida de cuánta gente está con la cabeza agachada. Yo mismo me avergonzaba porque no entendía que mi padre, huérfano de padre, me dijera que tenía que ocultar algo. Eso lleva al razonamiento de que ‘si hay algo que ocultar es porque mi familia ha hecho algo que hay que ocultar’. Eso es lo que transmite el silencio impuesto”, explica Silva, quien en el año 2000 logró exhumar la fosa de su abuelo, en Priaranza del Bierzo, un acto que supuso el inicio de las exhumaciones realizadas con técnicas especializadas.

Mónica Arribas prosigue, aún emocionada: “Quería pasarme para mostrar mi agradecimiento, esto es bueno para cualquier país democrático. Y además, sé que por aquí ha venido gente a decir cosas ofensivas”, señala.

Ante sus palabras varios voluntarios de la ARMH intercambian miradas y continúan desempolvando huesos, sin decir nada, pero probablemente conscientes de que abajo, en el pueblo, se está hablando mucho de lo que aquí está pasando. El silencio se ha roto no solo en torno a la fosa. En El Espinar se intercambian recuerdos hasta ahora encerrados. En torno a una exhumación siempre pasan cosas: se mueve el engranaje de la historia.

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Fotografía destacada: Voluntarios de la ARMH en la fosa de El Espinar, donde han hallado ya doce cuerpos, entre ellos probablemente el de Eugenio Insúa

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/nietos-voluntarios-fosa-deberia-encargarse-desaparecidos-derechos-humanos-no-subvencionan_1_6213042.html

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El emotivo hallazgo de la alianza de boda de un fusilado por las tropas fascistas

El anillo identifica a uno de los fusilados que su familia lleva años buscando

cadenaser.com / Javier Álvarez / 10/09/2020

Durante la exhumación de la fosa localizada en el cementerio de la localidad segoviana de El Espinar se ha encontrado este jueves por la mañana una alianza de matrimonio cuya fecha coincide con el día de la boda de Eugenio Insúa e Irene Serrano y Bartolomé, cuya familia ha promovido que se lleve a cabo la exhumación.

Fotografía de la boda de Eugenio e Irene / Asociación de la memoria histórica

La alianza ha aparecido junto a uno de los cuerpos descubiertos y tras ser limpiada ha dejado ver la fecha del 1 de junio de 1931 la misma que puede leerse en el acta matrimonial Eugenio Insúa e Irene Serrano y Bartolomé. Su hija, Rosa María, que tiene 84 años ha luchado para la exhumación y la familia ha expresado “su profunda emoción” por el hallazgo.

Acta Matrimonial de Eugenio Insua

Nueve días después del alzamiento fascista, Eugenio Insua fue asesinado en El Espinar (Segovia) el 25 de julio de 1936, junto a un grupo de hombres que, sin formación militar, trataron de frenar el golpe de Estado. El día antes de la matanza Eugenio había bajado a Madrid para celebrar el tercer cumpleaños de su hijo.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) lleva a cabo desde el pasado 1 de septiembre, las labores de exhumación en el cementerio de la localidad segoviana de El Espinar.

Prueba de ADN

La aparición de la alianza es una evidencia de la posible identificación de sus restos, pero la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica tiene previsto solicitar una prueba de ADN para verificarlo genéticamente.

La exhumación se lleva a cabo con los fondos que aportan los socios y socias de la asociación, con un grupo de voluntarios llegados de diferentes puntos del Estado, alguno de los cuales ha dedicado a ello sus días de vacaciones, y con una forense que ha viajado como voluntaria desde la ciudad portuguesa de Coímbra.

Oficina para acompañar a las familias

La asociación reclama que “el Gobierno ponga en marcha una oficina que atienda a las familias, que las escuche, las acompañe y las repare, como hizo el ejecutivo de Felipe González en 1994 cuando puso en marcha una oficina para atender a las familias de los muertos de la División Azul. ¿O acaso las familias de las víctimas de la dictadura franquista van a seguir siendo víctimas de segunda clase?”, señalan en un comunicado.

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Fotografía destacada: Fotografía de la boda de Eugenio e Irene / ARMH

Fuente:https://cadenaser.com/ser/2020/09/10/tribunales/1599739196_865241.html

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Inician la exhumación de los restos de 17 milicianos en fosas comunes del cementerio de El Espinar

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica inicia este martes una exhumación en tres fosas comunes del cementerio de El Espinar (Segovia), donde espera encontrar los restos de al menos 17 milicianos fallecidos en julio de 1936 durante la Guerra Civil.

elnortedecastilla.es / 01/09/2020

Según ha informado la asociación en un comunicado, se trata de personas sin formación militar que llegaron a Segovia desde Madrid para luchar de forma voluntaria contra los sublevados. Entre ellos había algunos trabajadores de la Casa de la Moneda y del Ministerio de Fomento de la época. Se cree que allí yacen los restos de Eugenio Insua Alós, Enrique Ruiz García, Eugenio García Sáinz, Victoriano Olesa Castillo y otras trece personas en cuya identificación aún trabaja la asociación.

Los trabajos previos se remontan al año 2009, cuando la familia de una de las víctimas, Eugenio Insua Alós, promovió la exhumación en varias fosas del cementerio municipal de El Espinar con el fin de identificar a su familiar y trasladar sus restos. Hasta ahora, se ha llevado cabo el estudio visual del terreno, a raíz del cual la asociación realizará una prospección arqueológica de acuerdo a los protocolos internacionales para la intervención en fosas comunes y la posterior excavación, descripción de los enterramientos y análisis de los restos óseos, informa Efe.

El sondeo del terreno y la delimitación de las fosas podrán estar acabados en dos días y serán labores ceñidas a la parcela de tierra consensuada, que no afectarán a sepulturas ya construidas o que puedan contener inhumaciones posteriores, ha aclarado la asociación.

A continuación, se llevará a cabo la localización de evidencias óseas, proceso que puede prolongarse por unos ocho o nueve días, y después, el estudio de los restos en el laboratorio que la asociación tiene en el Campus de Ponferrada de la Universidad de León. También se tomarán muestras de los restos para crear un banco de ADN que, en última instancia, serán contrastados con los familiares vivos que hayan aportado su información genética, mientras que los restos no identificados o no reclamados serán reinhumados en las sepulturas de origen.

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Fotografía destacada: Miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. / PEDRO L. MERINO

Fuente:https://www.elnortedecastilla.es/segovia/armh-inicia-exhumacion-20200901164503-nt.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

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Buscamos familias de trabajadores de la Casa de la Moneda de Madrid, asesinados por los fascistas en El Espinar (Segovia), en julio de 1936

Buscamos familiares de trabajadores de la Casa de la Moneda que tras el golpe de Estado el 18 de julio de 1936 se desplazaron desde Madrid hasta la localidad segoviana de El Espinar y allí fueron emboscados por las fuerzas franquistas y asesinados el 25 de julio.

armhnotasdeprensa.blogspot.com / 25/08/2020

Hombres que con apenas 24 horas de instrucción salieron a defender el gobierno democrático para frenar a los golpistas.

En el libro de registro del cementerio de El Espinar figuran algunos de sus nombres, que seguidamente son calificados de “marxistas”.

En periódicos como La Voz aparecieron llamamientos a quienes quisieran enrolarse en el batallón de milicianos de la Casa de la Moneda.

Incluso en aquellos días hubo una “heroína de El Espinar” que fue la miliciana Francisca Solano, que se jugó la vida por salvar a un compañero herido por los fascistas.

Esta es la fosa que investigamos en El Espinar (Segovia). Buscamos familias de trabajadores de la Casa de la Moneda que murieron el 25 de julio de 1936 defendiendo la democracia. Quizá sus familias sólo saben que se unieron a las milicias y fueron a la sierra de Madrid.

Tenemos contacto con algunas familias pero necesitamos contactar con más. Si tienes alguna información interesante puedes escribirnos a través de nuestra página web:

www.memoriahistoria.org

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