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Ascensión Mendieta, más cerca de recuperar los restos de su padre fusilado: “Que me entierren con él”

Cuenta Ascensión Mendieta que guarda una urna en casa para que cuando fallezca metan dentro del tarro un hueso de su padre y los entierren juntos. Ascensión tiene 90 años y lleva desde la muerte de Franco luchando por recuperar los restos de Timoteo Mendieta, su padre, que fue fusilado el 16 de noviembre de 1939 por“auxilio a la rebelión”. Ella tenía sólo 13 años. La barbarie dejaba viuda y siete hijos huérfanos. Hoy Ascensión Mendieta está más cerca que nunca de su objetivo, su sueño y su única tarea pendiente. Esa que le encargó su madre antes de fallecer: exhumar la fosa donde están los restos de su padre para poder darle un entierro digno. “Quiero que me entierren con él”, repite a los periodistas.

alante.es / 19-01-2016

Un equipo de la ARMH comenzó el martes las tareas de exhumación en el camposanto de Guadalajara por orden de la Justicia de Argentina, que investiga los crímenes de la Guerra Civil y el franquismo. Un documento del propio cementerio señala claramente donde fueron alojados los restos del padre de Ascensión y de otros 21 represaliados. Las tareas comenzaron ayer, martes, a las 9.00 horas y, pocas horas después, a una profundidad de 90 centímetros, apareció el primer cráneo. Presenta un disparo en la cabeza. Las posibilidades de que esta sea la fosa que guarda los restos de Timoteo se disparan. Ascensión roza la justicia con los dedos.

“Han aparecido también un casquillo de bala, completamente deformado, que puede indicar que algunos de los asesinatos se efectuaron aquí”, indica René Pacheco, que dirige las tareas de exhumación, y señala que es evidente que hay represaliados políticos aunque aún no se puede dar por confirmado que dentro de la fosa esté el padre de Ascensión.

“Han aparecido también un casquillo de bala, completamente deformado, que puede indicar que algunos de los asesinatos se efectuaron aquí”

La mujer apenas sí ha dormido. Se ha despertado a las 3 de la mañana y no ha vuelto a pegar ojo. Muestra la misma entereza que cuando con 88 años se subió a un avión, recorrió 10.000 kilómetros y declaró ante la juez argentina María Servini de Cubria denunciando el asesinato de su padre. Su testimonio emocionó a la jueza, que rápidamente lanzó el exhorto ordenando la exhumación de la fosa. La orden ha estado paralizada casi dos años en laJusticia española. Un cambio en los responsables del juzgado permitió que saliera adelante y el Ayuntamiento de Guadalajara permitió la exhumación el pasado 14 de diciembre.

Ascensión ve los trabajos sentada en una silla. La familia la protege del frío con una manta e insiste en que tome algo caliente. Los recuerdos se van agolpando en su cabeza. Dice que son “casi todos malos”. Ascensión vuelve a revivir ese maldito 16 de noviembre en el que la represión franquista dejó viuda a su madre y huérfanos a ella y a sus seis hermanos. Recuerda la lucha de todos ellos por la dignidad de su padre. Recuerda, especialmente, a Paz, una hermana que la acompaña a las manifestaciones por el fin de la impunidad del franquismo y que falleció hace ahora dos años. A ella le hubiese encantado poder vivir este momento.

Por su cabeza vuelve a pasar el hambre y las penurias de la posguerra. La lucha por traer comida a casa. El estraperlo. Las visitas al cementerio cuando no les permitían ni entrar, o más tarde cuando ya sí les dejaban entrar pero no poner flores o una placa y, ya muertoFranco cuando ya les permitían entrar y poner flores pero no sacar de allí los restos de su padre.

Al entrar en el cementerio, Ascensión ha tenido que ver el enorme monumento a los caídos por Dios y por España que hay instalado en el camposanto. Ascensión no le da ninguna importancia. Está feliz. Su hija responde a aquellos que están en contra de la apertura de las fosas: “Que se pongan en el pellejo de mi madre, que solo quiere los restos de su padre para hacerle un funeral y un entierro digno. Somos gente muy pacífica. No tenemos ningún rencor”, dice.

Al entrar en el cementerio, Ascensión ha tenido que ver el enorme monumento a los caídos por Dios y por España

Ascensión permanece gran parto del rato sentada y sin perder detalle. La mirada desvela la ilusión de una niña pequeña. Su rostro es el vivo retrato de la dignidad. Se mantiene sonriente. No han conseguido doblegarla. Con los años, eso sí, ha perdido audición. Apenas escucha las preguntas de la prensa y las palabras salen de su cuerpo con menos fuerza que hace unos años.

Ascensión Mendieta durante la exhumación de la fosa común donde, según la documentación de la época, descansan los restos de su padre Timoteo.- REUTERS

No lo hizo cuando todo estaba perdido hace años ni tampoco cuando la Justicia española paralizó el exhorto de Argentina. No se rindió ni cuando la barbarie fascista alcanzó de lleno a su familia y fusilaron a su padre por ser el presidente de UGT en Sacedón. Tampoco cuando detuvieron a su madre hasta en dos ocasiones. Lo de Ascensión, como lo de tantas otras mujeres a lo largo de la larga noche franquista y del tenue despertar de la democracia, ha sido luchar. No conoce a otra cosa.

Y así ha estado durante 40 años de democracia. Luchando. No pedía nada. No quería nada especial. Sólo dignidad para su padre. Y ahora por fin la está encontrando. El principal miedo de Ascensión era no vivir para verlo. Pero lo ha conseguido. Por eso rompió a llorar cuando Ana Messuti, abogado de las víctimas de la dictadura ante la Justicia de Argentina, le comunicó que iban a exhumar la fosa. El sufrimiento llegaba a su fin y Mendieta llegaba al final de su camino: encontrar a su padre.

PRIMERO DE MUCHOS

Pero el día de hoy no sólo ha sido importante para Ascensión. Su hijo, Francisco Vargas Mendieta, recuerda que esto es una lucha colectiva. Que su abuelo estará, con toda probabilidad, fuera de la fosa común en las próximas horas o días, pero que miles de familias siguen buscando a los suyos. Según los datos oficiales, hasta 114.226 civiles siguen enterrados en cualquier rincón de la geografía española.

“Es el triunfo de la lucha de mi madre. Siento una felicidad inmensa y espero que esto puede dar pie a que los cerca de 116.000 que quedan en las cunetas salgan de ahí. Ojalá sirva para que todos los familiares puedan recuperar los restos de su gente. La democracia estará coja hasta ese momento”, relata Francisco, hijo de Ascensión.

Ascensión Mendieta durante la exhumación de la fosa de su padre.- REUTERS

El presidente de la ARMH, Emilio Silva, considera que la exhumación que arrancó el martes es un “precedente muy importante” que puede “volver a ocurrir”. “Ahora podemos volver aArgentina, denunciar otras desapariciones y que Argentina ordene exhumar esas fosas. Esto es muy importante”, relata Silva, que denuncia trabas por parte de la Justicia española para que este precedente no se produjera. “Han estado mareando la perdiz… y se ha visto claramente que la Justicia española no quería que se produjera”, continúa.  Silva señala que esta exhumación puede marcar una nueva etapa dentro del movimiento por la recuperación de la memoria histórica.

“Primero vivimos la etapa de enunciar los crímenes, después llegó la etapa de denunciar y espero que ahora llegue el momento en el que sean los propios jueces los que se muevan“, apunta. No obstante, aún quedan muchas tareas pendientes. Por ejemplo, la exhumación de Timoteo Mendieta la están pagando los socios de la ARMH y las ayudas que recibe estaasociación por el premio concedido por grupo estadounidense de Archivos de la Brigada Abraham Lincoln y los 20.000 euros anuales que les dona un sindicato noruego. La ley dice que es responsabilidad del Estado exhumar a las víctimas de desaparición forzada. De momento, no lo hace. La lucha continúa.

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Fotografía destacada: Ascensión Mendieta

Fuente:http://www.alante.es/2016/01/ascension-mendieta-mas-cerca-de-recuperar-los-restos-de-su-padre-fusilado-que-me-entierren-con-el/

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Asturias es una de las regiones con menos solicitudes para exhumar fosas comunes

“Para actuar se necesita que las familias lo pidan”, dicen los expertos durante las jornadas de la asociación “Trece Rosas”.

lne.es / Félix Vallina / 09-01-2016

En Asturias existen al menos 400 fosas comunes sin investigar y registros que cifran en más de 10.000 las personas desaparecidas “a consecuencia de la represión franquista”, pero sin embargo es una de las regiones de España en la que menos solicitudes presentan las familias para que se puedan iniciar los trámites de recuperación de los restos de sus seres queridos. Al menos esas son las conclusiones a las que ha llegado a lo largo de estos últimos años Alejandro Rodríguez, el historiador miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) que ayer fue el encargado de abrir el ciclo de conferencias “Las fosas del olvido”, un programa organizado por la asociación “Trece Rosas” que se desarrolla en la biblioteca del Fontán. “Para que nosotros iniciemos una investigación hace falta la denuncia de las familias de los desaparecidos. En Asturias no hemos trabajado mucho porque sorprendentemente no existen muchas peticiones”, asegura Rodríguez.

El historiador, que ha participado en “un buen número” de exhumaciones a lo largo de todo el país, dedicó gran parte de su charla a ofrecer información detallada sobre las formas de operar de la asociación a la que pertenece. “Principalmente nosotros trabajamos para las familias. Ellas se ponen en contacto con nosotros e iniciamos una investigación histórica sobre el caso en concreto y sobre otros posibles que puedan estar relacionados en la zona. A partir de ahí comienza el trabajo arqueológico, la clasificación de los restos y la exhumación propiamente dicha”, afirma Alejandro Rodríguez. “Hoy en día la justicia española no se encarga de judicializar los crímenes del franquismo, pero si algún día se decide a actuar nosotros tendremos toda la información para entregársela a los jueces. La desaparición forzada es uno de los delitos más graves que se pueden cometer contra un ser humano y en España eso se sigue ignorando”, mantiene el historiador.

Alejandro Rodríguez también contó alguna de sus experiencias personales. “Después de tanto tiempo trabajando por esta causa uno cree que lo ha visto todo, pero este verano me di cuenta de que no es así. Fue en Cádiz. Allí encontramos cuatro víctimas, dos hombres y dos mujeres. Una de las chicas, que al parecer era la novia de otro de los asesinados, estaba embarazada en el momento de su muerte. Ver esos huesos tan pequeños fue demoledor”, asegura. No en vano, según Alejandro Rodríguez, “el volumen de sadismo que se descubre al investigar este tipo de crímenes es brutal”.

La intervención de Alejandro Rodríguez dio pie a una charla coloquio en la que también tomaron parte la presidenta de la asociación “Trece Rosas” en Asturias, Laura Díez; Luis Miguel Cuervo, de la asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y el fotoperiodista Eloy Alonso, que además es el autor de una exposición fotográfica que podrá ser contemplada en la biblioteca del Fontán hasta el próximo domingo, el día que finalizan las jornadas. Ayer también se proyectó el documental “Las cunetas”. El programa continua hoy, a partir de las doce del mediodía, con el pase del documental “Táranto la obsesión de Caín” y con una charla en la que tomarán parte Patricia Fernández, guionista y directora de cine, y Juan Alberto Jiménez, realizador.

Por otro lado, los integrantes de la asociación “Trece Rosas” Asturias también celebrarán hoy su comida anual, un acto en el que participará el eurodiputado socialista Jonás Fernández.

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Fotografía destacadaAsistentes a la jornada inaugural de las conferencias de la asociación “Trece Rosas”. LUISMA MURIAS

Fuente:http://www.lne.es/oviedo/2016/01/09/asturias-regiones-solicitudes-exhumar-fosas/1865943.html#

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Crónica de un reencuentro

Milagros Camuñas ha tardado 67 años y un mes en reencontrarse con su madre y su hermano, asesinados en 1948 y cuyos cuerpos han sido hallados en una fosa en Villafranca del Bierzo.

elbierzonoticias.com / V. Silván / 28-11-2015

“Hemos encontrado a Jesús”. Así anunciaba el arqueólogo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), René Pacheco, a una emocionada Milagros Camuñas que lo habían conseguido, que habían encontrado a su madre, Vicenta López, y también a su hermano, Jesús Camuñas. Estaba confirmado, era evidente, esa era la fosa que buscaban. Han pasado 67 años y un mes desde que Milagros los viera por última vez y, en esta soleada y atípica mañana en un noviembre berciano, se hacía realidad ese soñado reencuentro.

Milagros se levantó de su silla, en la que descansaba mientras seguía los trabajos y atendía a los medios de comunicación, y decidida bajo a la fosa abierta en el cementerio de Villafranca del Bierzo. Con cuidado acarició los huesos de su madre y su hermano, asesinados los dos el 28 de octubre de 1948 por haber cobijado en su casa de Castiñeiras (Balboa) a varios guerrilleros antifranquistas que el día anterior habían sostenido un tiroteo con la Guardia Civil, en el que había perdido la vida un agente.

“Soñaba con ver la cabeza de mi madre, estaba segura que la recordaría, con esos dientitos tan bonitos que tenía”, confiesa Milagros, que reconoce que no le llegan las palabras para describir la alegría que siente. “Estaba operada de la cadera y estaba muy mala en Barcelona, pensaba que no iba a poder venir y ahora estoy de maravilla. Me siento feliz, como si estuviera flotando, muy contenta”, intenta explicar.

Es la recompensa a muchos años de lucha en los que no ha estado sola. Su marido, su hija y su nieta, le han acompañado en ese dolor de años por haber perdido a su madre con sólo diez años y le han dado el aliento suficiente para seguir buscando, aunque durante mucho tiempo tuvo que resignarse a la pérdida. “Uno de mis hermanos que vivía aquí no quería que se tocara este tema, yo lo respetaba y para no enfadarme con él durante mucho tiempo no busqué. Sabia que algún día la tendría que encontrar y, en cuanto pude, la empecé a buscar. El año pasado ya estuve tres días yo solita buscando en este cementerio”, cuenta.

La fosa está ubicada entre dos sepulturas en el cementerio de Villafranca del Bierzo. (Foto: Quinito)

Milagros, sentada, con su nieta y su hija, mientras continúan los trabajos de la ARMH. (Foto: Quinito)

El arqueólogo de la ARMH anuncia a Milagros el hallazgo de los restos de su hermano. (Foto: Quinito)

Milagros esta muy agradecida de la ayuda que ha recibido de la ARMH y también de toda la gente que se ha encontrado estos días en Villafranca “que me da todo el calor del mundo”. “Se ha hecho justicia, pero se la debo a todos los que trabajan en la ARMH y la gente que hay aquí, no a los de arriba, a aquellos que dicen que buscamos a nuestros muertos por dinero, parece que los demás no tengan sentimiento y está claro que no saben lo que es no tener a una madre desde los diez años”, apostilla.

Han pasado muchos años pero ella conserva tantos recuerdos de su madre que ya ha empezado a escribir un libro, asegura, porque “tengo muchas cosas en la cabeza que me quedaron ahí marcadas”. “Mi madre era una mujer impresionante, sabia cocinar de maravilla y cuando los vecinos tenían que majar o segar ya contaban con ella, pensaban que si iba ella cocinar iría más gente a ayudarles con esas tareas”, recuerda Milagros, que tiene pensado dar sepultura a los restos de Vicenta y Jesús en el mismo cementerio de Villafranca. Esa será un motivo para volver a su tierra.

Junto a ella, su hija y su nieta han seguido la búsqueda, embargadas por esa misma emoción. “La gente joven y los hijos y los hijos que vendrán quieren que se haga justicia, toda nuestra familia estaba de acuerdo en esto”,valora la hija de Milagros, que asegura que ha padecido como su madre “buscaba y gritaba toda la vida dónde esta su madre”. Ella también se siente unida a su abuela Vicenta, nació un 28 de octubre, la misma fecha en la que fue asesinada ella, adelantándose un mes. “Me adelante un mes, fui ochomesina, para nacer un 28 de octubre, casi a la misma hora que años antes había muerto mi abuela”, cuenta.

Milagros cuenta cómo ha sido la búsqueda de su madre y su hermano. (Foto: Quinito)

Milagros bajó a la fosa junto a su nieta, para reencontrarse con Vicenta y Jesús. (Foto: Quinito)

“Está claro que hemos dado con la fosa”

El arqueólogo de la ARMH, René Pacheco, confirma que con todas las evidencias que tienen hasta el momento “está claro que hemos dado con la fosa”. Los trabajos arrancaron este viernes, con las nuevas mediciones que indicaban que el enterramiento estaba en un estrecho pasillo entre dos sepulturas. Al ir bajando, encontraron primero un enterramiento registrado, cuyos restos ha sido sacados con mucho cuidado para volver a colocarlos en ese mismo lugar una vez terminen con la exhumación de los cuerpos de Vicenta y Jesús.

“Al sacar ese cuerpo, justo debajo, en contacto con la caja de ese hombre, encontramos el cuerpo que se correspondería con Vicenta”, explica Pacheco, que relata como localizaron el brazo y siguieron la zona del centro para intentar localizar el cráneo, lo que les permite determinar si es un hombre o una mujer. “Al dirigirnos hacia la zona del cráneo apareció una bala en el cuello, que coincidia con la información de la autopsia que se había practicado al cuerpo en 1948, que señalaba que tenía un disparo en el cuello”, aprecia.

Para Pacheco ese aspecto es ya una “evidencia clarísima” de que están ante los restos de Vicenta. Entonces fue el momento de empezar a despejar para ver si el cuerpo se había visto afectado por un panteón que hay justo encima. “La fosa está intacta y eso es una buena noticia”, puntualiza el arqueólogo, que asegura que los restos están muy bien conservados y que, finalmente, se han encontrado a una profundidad de apenas 1,20 metros y no 1,75 metros como recogía la explicación de la causa militar.

Los trabajos continuaron para confirmar el hallazgo de un nuevo cuerpo justo debajo de Vicenta, ambos boca arriba y enterrados en el mismo sentido, y su cráneo indica que se trata de un hombre, sería Jesús. “Están los dos cuerpos, vamos a poder hacer los análisis que corresponden y ahora, saber ya que hay dos cuerpos, uno encima del otro, de una mujer y de un hombre. Está claro que hemos dado con la fosa”, valora orgulloso René Pacheco.

La ARMH continuará los trabajos arqueológicos para recuperar los restos de madre e hijo. (Foto: Quinito)

Los miembros de la ARMH, durante los trabajos en la fosa de Villafranca. (Foto: Quinito)

La hija y la nieta de Milagros Camuñas, siguen los trabajos para la exhumación. (Foto: Quinito)

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Fotografía destacada: Momento en el que Milagros acaricia los restos de su madre, asesinada en 1948. (Foto: Quinito)

Fuente:http://www.elbierzonoticias.com/frontend/bierzo/Cronica-De-Un-Reencuentro-vn31627-vst306

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Los muertos del kilómetro 411

Milagros perdió a su madre y a su hermano cuando solo tenía diez años. La ciencia y la investigación histórica quieren ayudarla a encontrar sus restos.

hipertextual.com / Ángela Bernardo / 23-11-2015

Hay lecciones de historia que caben en un metro cuadrado. La misma superficie en la que Milagros espera encontrar a su hermano y a su madre. Tenía solo diez años cuando los asesinaron en el kilómetro 411 de la carretera general Madrid-La Coruña. Pero los recuerdos permanecen imborrables en su memoria.

Ella aún conserva una cicatriz en el labio que le hizo un guardia. “Tú lo que no sabes es ladrar”, cuenta que le gritó el hombre, empujándola contra un banco. “Pasé de ser una niña mimada, a la que había que cuidar como un grano de perejil, decía mi padre, a ser una huérfana desgraciada”, nos relata emocionada al otro lado del teléfono. Milagros reside hoy en Badalona, donde se fue con trece años huyendo del horror que había vivido.

Durante décadas permaneció en silencio. “Mi hermano mayor, Aquilino, que estuvo en la cárcel, no quería que habláramos del tema”. Tras su fallecimiento, Milagros decidió pedir el certificado de defunción de su madre y su hermano, donde consta como motivo la muerte natural. “Esa es la mayor injusticia”, nos relata entre lágrimas. “Me vine para Barcelona con un disgusto tremendo, solo quiero que quiten eso de ahí porque no es verdad”. Según el registro de la autopsia al que hemos tenido acceso, Vicenta López y Jesús Camuñasfallecieron por “rotura traumática del corazón”. Era el 28 de octubre de 1948. Habían pasado nueve años desde el final de la Guerra Civil.

“Nos arruinaron la vida”

El día anterior, 27 de octubre de 1948, una llamada en la puerta a la hora de comer sorprendió a la familia. “Somos los rojos, queremos entrar a descansar, que venimos muy cargados”, les dijeron, según declaró Vicenta a la Comandancia de la Guardia Civil de Villafranca del Bierzo, al oeste de la provincia de León. Se trataba de un grupo de guerrilleros antifranquistas, popularmente conocidos como maquis, que se escondían en los montes de los Ancares. Vicenta les abrió la puerta, permitiéndoles que pasaran la noche en el pajar. No imaginaba que darles cobijo le llevaría a la muerte.

Al día siguiente, tres policías hacían la ronda habitual por Castañeiras, el pueblo natal de los Camuñas López. Uno de los guardias, Sabas, conocía a la propia familia y se acercó a la ventana. Una mujer estaba dentro, según nos cuenta Milagros, y entró a saludar confundiéndola con una prima. Pero la joven era en realidad la novia de uno de los maquis, y disparó cuando los policías abrieron la puerta. Sabas murió en el acto.

“Nos arruinaron la vida”, lamenta Milagros. La menor se encontraba en un prado cercano y al regresar a casa vio a su madre detenida y al policía asesinado. “Las cosas que vives de pequeña se te quedan marcadas. Años después yo no podía ir sola, mis hermanos siempre me acompañaban. Tenía miedo de ver un muerto“. El muerto era Sabas. Como resultado, Vicenta y Jesús fueron arrestados acusados de “auxilio a huidos”. Ambos fueron interrogados en las dependencias del cuartel de la Guardia Civil. Según se puede leer en las diligencias judiciales, Vicenta dijo que “[a los maquis] les habían cobijado en todas las casas del pueblo excepto en la de un vecino”. El testimonio fue corroborado por Jesús. En el pie de página del documento aún puede verse la huella del dedo pulgar de su mano derecha. Vicenta no sabía leer ni escribir.

Fragmento de la declaración de Vicenta López ante la Comandancia de la Guardia Civil. Imagen obtenida con permiso de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Como resultado de los interrogatorios, la madre y el hijo fueron detenidos para ser conducidos a la Prisión de Villafranca del Bierzo, a pocos kilómetros de allí.Pero Vicenta y Jesús jamás llegaron a su destino. “Que les hubieran juzgado como juzgan a todo el mundo ahora”, reclama Milagros. En el camino hacia la cárcel, los guardias que les custodiaban les ejecutaron sin mediar palabra. En el informe remitido al juez consta lo siguiente:

Los fallecidos Vicenta López Digón y su hijo Jesús Camuñas López, los cuales fueron muertos en ocasión en que se daban a la fuga cuando eran conducidos a la Prisión de Ponferrada por fuerzas de la Guardia Civil, por ser encubridores de elementos huidos del monte y por tanto responsables de la muerte del Guardia Sabas Andres Salazar” (sic)

El asesinato de Vicenta y Jesús se justificó mediante la aplicación de la conocida como ley de fugas. “Una ley no escrita, por la que la policía se llevaba al reo a dar un paseo y volvía al cuartelillo sin él”, explicaba el jurista Carlos Pérez Vaquero en el programa La noche en vela. Aunque se suele decir que el texto fue aprobado por el Parlamento español el 20 de enero de 1921, lo cierto es que esa fecha coincidió con la ejecución de cinco sindicalistas en Barcelona por un procedimiento parecido. Los guardias se fueron quedando rezagados al custodiar a los detenidos, hasta que les dispararon. El abogado Sergio Carrasco también señala a Hipertextual que la aplicación española de la ley de fugas puede encontrarse en textos históricos como Three Weeks in Majorca de William Dodd (1863) o A Spanish Holiday de Charles Marriott (1908). Otros países como México o la Alemania nazi también usaron esta práctica en diversas épocas de la historia.

Durante la represión franquista, la “ley no escrita” sirvió de pretexto para el fusilamiento de muchos detenidos. El caso de Vicenta y Jesús, por desgracia, fue uno más entre la barbarie cometida por el dictador Francisco Franco, de cuyo fallecimiento se cumplieron el pasado viernes cuarenta años. “No son los únicos ejemplos de enlaces de guerrilleros asesinados mediante esta ley de fugas“, nos cuenta también Alejandro Rodríguez Gutiérrez, historiador y miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Solo en esta zona del noroeste peninsular, diez personas fueron asesinadas de manera similar entre 1945 y 1951.

Zona del cementerio de Villafranca del Bierzo donde reposarían los restos de Vicenta y Jesús. Al fondo se ve la Iglesia de Santiago, conocida por la famosa Puerta del Perdón del Camino de Santiago.

Distinta suerte corrió Aquilino Camuñas. El hermano mayor de Milagros fue procesado mediante un Consejo de Guerra ordinario, a través de la Causa Sumarísima número 495 de 1948. ¿Su delito? “Comprarle iodo y alcohol, el 27 de junio de 1.948 y llevarle a arreglar un reloj, el cual le fué ocupado al llevar a cabo su detención a finales de Octubre próximo pasado” (sic), según se lee en las diligencias judiciales. Estos hechos constituían un “delito de auxilio a huidos”, por el que de acuerdo al Decreto Ley de 18 de abril de 1947, fue inicialmente condenado a dos años de prisión menor y 5.000 pesetas de multa.

Nunca una compra y el arreglo de un reloj fueron tan caros. Al procesarle por la vía militar, Aquilino Camuñas fue obligado a elegir como defensor a un jefe u oficial del Ejército. Permaneció siete meses y siete días en la cárcel, según consta en el procedimiento judicial almacenado en el Archivo del Tribunal Militar número 4 de A Coruña, con sede en Ferrol. En el documento también se puede leer que “el procesado es de mala conducta en todos los aspectos”. Milagros nos cuenta que su hermano volvió a casa con la espalda llena de hematomas, a causa de los “cintanazos” que le daban durante los interrogatorios. “Vino azotado a palos y trajo los dedos quemados con cerillas”, relata su hermana. La transcripción del juicio a Aquilino reza lo siguiente:

El representante de la Ley con la venia de la sala interroga al procesado y le dice cuantas veces bió a los bandoleros en casa de su madre y contesta que una y que es cierto le dieron cien pesetas para que fuera a arreglar un reloj. […] El Sr. Presidente le hace las mismas preguntas al procesado y le dice que si la diferencia de las cien pesetas que le dieron con lo que le costó el reloj se quedó con ello y dice que sí se quedó, pero no en concepto de gratificación” (sic)

El fiscal solicitó finalmente para él seis meses y un día de prisión menor. Había cumplido un mes y seis días más de cárcel como medida “preventiva”. Cuando fue puesto en libertad, Aquilino no quiso volver a hablar de todo lo que había ocurrido. “He aguantado muchos años con la boca cerrada y ahora ya no me callo”, responde Milagros ante nuestras preguntas. La niña a la que “arruinaron la vida” busca ahora a su madre y a su hermano.

Jamás dejó de hacerlo en las últimas décadas. Pero no sabía dónde habían sido enterrados. La única que lo supo fue una mujer que trabajó para su familia; por desgracia, falleció antes de poder decirle el lugar exacto donde habían sepultado sus cuerpos. El trabajo de investigación histórica de Rodríguez Gutiérrez permitió a Milagros descubrir el paradero donde podrían encontrarse los restos de su madre y su hermano. “Solo quiero verlos y que me entierren con ellos”, nos explica visiblemente emocionada.

“Exhumamos respuestas”

Las nueve menos cuarto de la mañana del 13 de agosto de 2015. Han pasado sesenta y siete años del asesinato de Vicenta y Jesús. Voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica viajan camino del cementerio de Villafranca. Algunos vienen incluso de países tan lejanos como Australia. Es el caso de Natalia Majstorovic, que realiza su doctorado en la judicialización de la exhumación de fosas comunes en la Universidad de Sydney y colabora desde hace años con la ARMH. La organización fue creada en el año 2000, tras la recuperación de “los trece de Priaranza”, con el objetivo de ayudar a las familias en la búsqueda de los desaparecidos. Desde aquella fecha la entidad ha exhumado más de 150 fosas comunes en toda España -siempre por expresa petición de sus familias- y recuperado los restos de 1.300 personas como la madre y el hermano de Milagros.

La mañana amenaza lluvia y frío, a pesar de que estamos en pleno verano. Cuando llegamos al cementerio de Villafranca del Bierzo, los voluntarios se afanan en colocar un toldo azul para evitar que el agua impida las tareas de apertura y estudio de la fosa donde, según la reseña de sepultura localizada por la ARMH, reposarían los cuerpos. Si la diligencia es correcta, Jesús habría sido enterrado debajo y Vicenta encima a una profundidad de un metro setenta y cinco centímetros. René Pacheco, arqueólogo de la asociación, expresa las primeras dudas. “Es raro que estén más abajo del metro para una sepultura de estas características”.

Los voluntarios Marco, Alejandro, Juan Carlos y René empiezan a cavar en la zona señalada. Sus herramientas son simples: pico, pala y azada. Estos son los medios con los que se desentierra la memoria, gracias a entidades de carácter voluntario y sin ánimo de lucro. Marco Antonio González, vicepresidente de la ARMH, nos cuenta que la organización recibió desde 2007 hasta 2011 subvenciones públicas para los trabajos de exhumación de las fosas, que pueden consultarse en su página web. Actualmente, la ARMH solo se financia a través de las cuotas de sus asociados y mediante premios y distinciones, como el de Derechos Humanos concedido por los Archivos de la Brigada Abraham Lincoln (ALBA), dotado con 100.000 euros. “Ningún gobierno ha querido encargarse de esto”, se lamenta Emilio Silva, presidente de la entidad y nieto del primer desaparecido del franquismo identificado por una prueba de ADN, dentro del grupo de “los trece de Priaranza”.

Los medios son precarios. El frío del norte tampoco perdona. “Venga, vamos”, se escucha. Pero los voluntarios se encuentran con un inconveniente más: el suelo del cementerio está más duro de lo previsto. Lo que en principio iba a ser trabajo de una mañana se convierte en una jornada completa de excavación. Tras las primeras dos horas sacando tierra, el suelo comienza a estar húmedo y removido. Pacheco comprueba la zona, dado que estas características podrían indicar que están próximos a restos biológicos. Pero se trata en realidad de un hormiguero. “Mierda”, se escucha.

René Pacheco, arqueólogo de la ARMH, examinando la zona excavada por los voluntarios. Fotografía cedida por la Asociación.

“Venga, hay que seguir”, se oye después. Son las doce y media de la mañana y continúa lloviendo. “Espera, para, para”. Un resto minúsculo de un hueso aparece entre la tierra arcillosa. René se mete dentro de la fosa y retira la tierra con herramientas más pequeñas y un pincel. Pronto la sorpresa y esperanza de que “sean ellos” se transforma en desilusión y cansancio. Son los restos de un niño. Vicenta y Jesús no están en el lugar indicado. Los voluntarios devuelven el hueso y tapan de nuevo la fosa abierta. Vuelven a cavar, esta vez más hacia el norte. Las posibilidades de retirar tierra son limitadas, ya que el lugar está rodeado de panteones y tumbas.

Si logran recuperar los huesos, deben limpiarse y restaurarse antes de proceder al análisis antropológico y forense. En caso de que sea posible, la identificación también se ayuda de pruebas de ADN

 

 

El suelo sigue igual de duro que al comienzo de la mañana. A media tarde, cuando el cansancio ya empieza a hacer mella, se vuelve a oír la voz de René Pacheco. “Espera, para, para”. Son las tres palabras mágicas con las que el resto de voluntarios dejan de picar y sacar tierra. El arqueólogo baja de nuevo a un metro de profundidad. Hay varios huesos humanos, pero es imposible discernir si los restos podrían ser los de Vicenta y Jesús. “Necesitamos traer una máquina, es imposible sacar tanta tierra a mano para ver si son ellos”, lamenta Marco.

Después de devolver los huesos a su lugar de origen y cubrir con la tierra el agujero, los voluntarios regresan de nuevo a Ponferrada. Allí se encuentra el laboratorio de la ARMH, cedido por la Universidad de León. Es en este rincón donde una vez recuperados los restos, se limpian y se procesan para los posteriores análisis antropológicos y forenses. Cuando visitamos este espacio, Nuria Maqueda, auxiliar de arqueología en la ARMH, se encuentra limpiando huesos encontrados en una fosa en Casasola de Rueda este verano. Lo hace con mesura, utilizando un pequeño instrumento metálico. “A veces tenemos que lavarlos con agua, pero en muchas ocasiones son tan frágiles que se rompen algunas partes, por lo que hay que tener cuidado”, comenta.

Limpieza y restauración de los huesos exhumados.

“Cuando abrimos una fosa tenemos que dejarla completamente al descubierto, con el fin de comprobar la posición de los cuerpos y ver si existe algún objeto personal junto a los huesos”, nos explica René. La ARMH sigue el método arqueológico que se aplica en cualquier excavación de este tipo, tras recibir la petición de familias como la de Milagros y obtener los permisos necesarios para la exhumación. “Somos los únicos que vamos a observar el lugar de un crimen”, señala Pacheco.

Posteriormente, los huesos se sacan y se almacenan en cajas individuales. Ya en el laboratorio, el trabajo de restauración y limpieza que nos mostraba Nuria es fundamental para los estudios de antropología forense. En el momento en el que logran reconstruir el esqueleto completo, los voluntarios determinan el perfil biológico y otras pistas de interés. René explica que estudiando los huesos podemos inferir el sexo, la edad o la altura de la persona exhumada. “También es posible comprobar si presentaba alguna enfermedad o problema que nos ayudara en la identificación, como una cojera”. En ocasiones, este paso facilita la labor del análisis forense.

 

En las imágenes anteriores se muestran los restos de una persona joven. “Se ven perfectamente las bóvedas craneales”, comenta René mientras apunta a unas líneas curvas e irregulares en el cráneo, asociadas a individuos de edad no muy avanzada. Antes de realizar el estudio forense, la observación a simple vista de este hueso también ofrece una nueva pista. Un agujero de bala, perfectamente redondeado, indica el motivo de la muerte del joven. En la unión de dos partes del cráneo, comenta Nuria, se ven además restos de otro agujero. Posiblemente le mataron por la espalda y le dieron el tiro de gracia para asegurarse”, nos explica, aunque estas hipótesis deban ser confirmadas posteriormente por los forenses que colaboran con la ARMH.

Objetos personales como botones, anillos o las suelas de un zapato también pueden servir en la identificación de una persona desaparecida

Además de las investigaciones de carácter histórico y documental y de los trabajos de antropología forense, pequeños detalles como un botón, un anillo o la suela de un zapato pueden servir en la identificación de un desaparecido. René nos comenta que en una exhumación encontraron un objeto personal de ese tipo. Así pudieron entender que entre los restos se hallaban posiblemente los de un antiguo ferroviario. “Antes de la creación de RENFE, existían compañías como la del Norte, la del Oeste o la MZA”, apunta. El botón bajo la lupa no miente: es posible que aquel fusilado trabajase para la Compañía Nacional de los Ferrocarriles del Oeste, que desapareció en 1941 al integrarse en RENFE. La próxima semana, cuando comiencen de nuevo los trabajos para encontrar a Vicenta y Jesús, tratarán de descubrir no solo sus huesos, sino también objetos personales que ayuden en su identificación. En otras zonas de España, nos explica el Dr. José Luis Marcello, profesor de Geografía en la Universidad de Salamanca, “hubo quien utilizaba botellas de cristal en las que introducían en un papel el nombre y apellidos del muerto, tapándolas luego con cera”. Este truco pudo hacerse en fosas como la de Paterna (Valencia), donde los familiares sobornaron al enterrador por cinco duros para poder identificar mejor el cadáver del padre en un futuro hipotético.

Un simple botón podría ayudar en la identificación de un ferroviario desaparecido hace más de setenta años.

Las botellas de cristal que se utilizan hoy en día se llaman pruebas de ADN. “Gracias a series como CSI, se ha extendido la creencia de que el ADN es la pista definitiva, pero no es la única”, nos explica René. En el laboratorio de Ponferrada también guardan fragmentos de los huesos recuperados para extraer la información genética. “Se usan huesos grandes como el fémur y los dientes molares sin caries”, destaca. Pero la conservación de los restos es muy desigual. Pacheco señala que “la humedad, la filtración del agua, la acidez del suelo o los movimientos de tierra como los provocados por las cunetas pueden afectar a los huesos”. En ocasiones estos se han transformado en una estructura parecida a la madera, “de la que es imposible extraer ADN”, lamenta.

Los mejores resultados de las pruebas de ADN se obtienen con familiares de primer grado (padres, madres e hijos). Pero no siempre es posible por la falta de parientes con los que comparar los perfiles genéticos

Aun en el caso de que se pueda obtener ADN, no siempre es factible realizar los análisis genéticos. Según publica Ainhoa Iriberri en El Español, las pruebas de ADN consiguieron relacionar el 34,52% de los restos de fosas comunes del norte de España con sus parientes. El motivo es la falta de familiares con los que comparar los perfiles genéticos. La recuperación de la memoria histórica llega tarde, a pesar de los esfuerzos de las asociaciones.

“Los resultados óptimos se obtienen con familiares de primer grado [padres, madres e hijos]”, nos explica la Dra. Carme Barrot, responsable del Laboratorio de Genética Forense de la Universitat de Barcelona. En el mejor de los casos, los hijos de las víctimas tienen 75 años. Necesitábamos un repositorio donde guardar las muestras de ADN de los hijos, para tenerlas como “referencia” en la identificación de los desaparecidos por la represión franquista. Así fue como nació el pasado mes de julio el Banco de ADN de la UB de víctimas de la Guerra Civil española, coordinado por la investigadora.

Cajas donde se almacenan individualmente los restos de personas exhumadas por la ARMH. Se custodian en el laboratorio cedido por la Universidad de León.

Barrot decidió impulsar esta iniciativa al conocer dos historias personales como la de Milagros, Vicenta y Jesús. “El ADN sirve como una utilidad más que, junto al estudio histórico, la localización y la investigación antropométrica y forense, ayuda en la identificación”, sostiene. En el caso de tratarse de parentesco de primer grado, se emplean los biomarcadores típicos de las pruebas de paternidad. “Si hablamos del sobrino de un desaparecido, podemos mirar el cromosoma Y, mientras que en el caso de que sea una línea femenina, tendremos que fijarnos en el ADN mitocondrial”. Su laboratorio también trabaja en una técnica conocida como “fotografía a través del ADN”. “Nos gustaría conocer la forma craneal o rasgos como el color del pelo y de los ojos a partir de la información genética”, comenta. Aunque esta metodología está en sus fases iniciales, puesto que, por ejemplo, no puede usarse como prueba en un juicio, tal vez en el futuro sirva como herramienta complementaria.

El Equipo de Antropología Forense Argentino realiza las pruebas de ADN de forma gratuita para las familias de los desaparecidos. España no se ha hecho cargo de su búsqueda

El banco guarda dos copias de la muestra de ADN del pariente del desaparecido. “Una se almacena en un congelador bajo llave en la Universidad, mientras que la segunda se entrega en extracto seco en un sobre cerrado a las familias”, explica. Esta última copia puede conservarse en casa, siempre que se guarde en un lugar seco y oscuro para evitar la degradación del ADN. Por el trabajo de conservación de la muestra y recogida de datos, la Universitat de Barcelona cobra 150 euros, coste en el que se incluiría también el análisis genético. “Este precio nos ayuda a sufragar los reactivos y el almacenamiento”, se justifica Barrot, quien lamenta que no existan ayudas públicas para la realización de estos trabajos. “Me da mucha rabia lo que sucede en España y envidio el trabajo hecho en Argentina en los últimos años”, comenta.

Argentina ha sido clave en el trabajo de la ARMH. “Antes de 2011 enviábamos las muestras a un laboratorio privado para hacer el análisis genético y nos cobraban 600 euros por prueba”, sostiene el vicepresidente de la asociación. “Nuestro propósito es que las víctimas no paguen un duro en la búsqueda e identificación de los desaparecidos”, señala González. La entidad ha sido crítica con la UB por cobrar este servicio, motivo por el que no existe una colaboración directa. “Debería haber una iniciativa estatal para hacer un banco como el de Barcelona”, comenta Pacheco, que coincide con Barrot al lamentar la falta de voluntad política.

Tubo de laboratorio donde se guardan fragmentos de huesos para el análisis de ADN posterior.

Actualmente la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica envía las muestras al Equipo de Antropología Forense Argentino, en el que participa la bióloga española Mercedes Salado-Puerto. En una charla en TEDxBuenos Aires, la científica explicaba que “no exhumaban huesos, sino que exhumaban respuestas”. El grupo argentino de investigación ayuda a la ARMH en la identificación de las víctimas, realizando las pruebas de ADN de manera gratuita. Pacheco nos explica que les dejan las muestras bien cuando ambos equipos se reúnen, o bien a través del Consulado de Vigo. El arqueólogo destaca que el citado consulado se ha ofrecido para enviar las muestras mediante “valija diplomática”, porque creen “que el Estado debe hacerse cargo”. Algo que lamentablemente no puede extenderse a otros lugares de España.

La situación ha sido también criticada por Naciones Unidas, que valoró el “limitado alcance” de la Ley de la Memoria Histórica (Ley 52/2007 de 26 de diciembre). Según recoge el informe de trabajo, asumiendo la instrucción penal de la Audiencia Nacional, “el número de víctimas de desapariciones forzadas del 17 de julio de 1936 a diciembre de 1951 ascendería a 114.226”. Esta cifra convierte a España en el segundo país del mundo con más desaparecidos tras Camboya, una situación calificada de “vergonzosa” por organizaciones como Amnistía Internacional.

“Ya no tengo miedo”

Las víctimas de las desapariciones forzadas tienen nombre y apellidos. Como los de Vicenta López, natural de O Freixo (Lugo), que contaba con 48 años. O los de Jesús Camuñas, asesinado con 20 años en el kilómetro 411. “Es cuestión de reconocer el dolor”, nos explica Raúl de la Fuente, miembro de Psicólogos sin Fronteras, organización que también colabora con la ARMH. Dolor como el que ha sentido Milagros, que nos repite emocionada que toda su vida decía “ay, mamaíta mía, ayúdame” cuando tenía un problema. Es el grito desesperado de una niña, la pequeña a la que le arrebataron a buena parte de su familia con solo diez años.

Los mecanismos de represión en España fueron una enseñanza para los horrores luego vividos en el Cono Sur: eliminar el colectivo, proyectar el miedo a nivel individual e interiorizar el terror

En menos de una semana, la ARMH comenzará de nuevo las labores de búsqueda de Vicenta y Jesús. Unos trabajos en los que también ayudará Raúl de la Fuente, quien destaca que “debemos escuchar de una forma activa y responsable a las víctimas y acompañarlas”. El psicólogo ha participado en tareas similares en Centroamérica, donde se valora mucho el trabajo colectivo para realizar la reparación moral, familiar y social de las víctimas. “Lo ideal sería comenzar a ayudar y a abordar a las familias un mes antes de la exhumación, pero en la mayoría de los casos eso no es posible por ser labores voluntarias”, lamenta.

Según el especialista, los mecanismos de represión que se dieron en España fueron una enseñanza para los horrores que luego se vivieron en el Cono Sur. “Se cargaron al colectivo, por lo que proyectaban el miedo en uno mismo. Además, los rumores sobre las desapariciones forzadas hacían que las víctimas interiorizaran el terror”, sostiene. El pánico vivido por Aquilino Camuñas y la propia Milagros son un ejemplo claro. “Por eso es importante hacer una reconstrucción de la historia de su vida y, sobre todo, acompañar y gestionar sus expectativas”, añade.

Fosas en Villafranca del Bierzo (León), donde podrían encontrarse los restos de Vicenta y Jesús.

La recuperación de los cuerpos de Vicenta y Jesús es algo que Milagros ha anhelado toda su vida. “No sé si sentiré disgusto o alegría”, nos confiesa. Raúl explica que es importante que los psicólogos atiendan a las víctimas, especialmente para prepararlas ante la exhumación, por si no se encontrasen los restos o el momento fuera demasiado impactante. Marco también nos cuenta el caso de un anciano que se sentó a esperar al borde de la fosa. “Me quitaron a mi padre y ahora que puedo estar con él no me va a mover nadie de aquí”, les dijo. En los días que duró la exhumación, el hombre llevó una silla y mantas para soportar el frío y la espera.

“Es una cuestión de empatía”, comenta el psicólogo. “Aunque las víctimas directas vayan falleciendo, las heridas producidas se heredan”, apunta. Hijos y nietos de personas como Milagros también sienten un dolor parecido, por lo que es preciso que el Estado aborde este tema. Raúl de la Fuente señala que “no estamos acostumbrados al conflicto, pero al final sana”. Durante años, Milagros escribió cartas a la Luna pidiéndole por su madre y su hermano. La última vez que estuvo en Villafranca entró al cementerio donde presumiblemente reposan Vicenta y Jesús. “No tenía miedo, ya no tengo miedo”, concluye.

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Fotografía destacada: Vicenta López (fotografía facilitada por su familia).

Fuente:http://hipertextual.com/especiales/memoria-historica-muertos-kilometro-411

 

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¿Qué fue de la memoria histórica?

Historiadores y políticos relatan los avances, pero en especial los retos para poder cerrar un capítulo de la Historia del que aún no hay un relato en el que ambos bandos se vean reconocidos.

laopinioncoruna.es / R. Prieto / 22-11-2015

España ha hecho poco, y en ocasiones mal, por la búsqueda de la verdad y la justicia sobre la Guerra Civil y la postguerra, y por la reparación a las víctimas. A la queja que han hecho de manera reiterada durante los últimos años familiares, historiadores, asociaciones y cada vez más partidos políticos se suma la ONU, que en un informe de 20 páginas dicta una sentencia contundente: “No se estableció nunca una política de Estado en materia de verdad, no existe información oficial ni mecanismos de esclarecimiento de la verdad. El modelo vigente de privatización de las exhumaciones, que delega esta responsabilidad a las víctimas y asociaciones, alimenta la indiferencia de las instituciones estatales”. El documento, que lleva la firma del relator especial de Naciones Unidas, Pablo de Greiff, carga duramente contra las “interpretaciones restrictivas de la Ley de Amnistía” que “no solo niegan el acceso a la Justicia sino que también impiden cualquier tipo de investigación”.

Cuarenta años después de la muerte de Franco, casi el único paso dado por el Gobierno central para tratar de cerrar un capítulo de la Historia negra de España fue la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, una norma que ahora está paralizada y que casi se ha limitado a la retirada de símbolos y monumentos que exalten el franquismo. Pese a la apertura de nuevos documentos, todavía hay numeros archivos a los que no se permite un acceso libre y muchos permanecen clafificados invocando a los riesgos de seguridad nacional.

Representantes de asociaciones de la memoria histórica, historiadores y políticos hacen balance de los avances logrados. Pero, advierten, son más los retos pendientes ya que todavía no se ha logrado acordar un relato en el que todos se sientan reconocidos ya que cada “bando” hace su propia versión. Y urgen al Estado que afronte su responsabilidad en la recuperación de este pasado y afronte las heridas aún abiertas.

Más de siete décadas del final de la Guerra Civil, todavía no hay un censo oficial o estimaciones de víctimas del franquismo. Y el Estado ha dejado la tarea de exhumación e identificación de los miles de paseados en manos de familiares y colectivos. Desde que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) realizó la primera exhumación en el año 2000 ya ha abierto casi 200 fosas en España, una veintena de ellas en Galicia, y recuperó los restos de 1.300 víctimas, medio centenar en la comunidad gallega. Pero más de 114.000 desaparecidos siguen en montes, cunetas o tapias de cementerios.

Los investigadores han buceado en un sinfín de documentos, pero advierten de que son muchos los que quedan por explorar y también existen trabas de ciertos estamentos para acceder a sus archivos. “Hay una desprotección en el derecho a saber”, advierten.

La Justicia española también se quedó al margen de las desapariciones de la dictadura de Franco. Mientras sentó en el banquillo a Augusto Pinochet o Adolfo Scilingo por crímenes de lesa humanidad, la causa contra el franquismo no llegó a abrirse en España y tuvo que cruzar el charco, de la mano de una víctima: Darío Rivas, hijo del alcalde de Castro de Rei fusilado en octubre de 1936 por un grupo de falangistas en Portomarín.

PREGUNTAS

1 – ¿Qué balance hace de los logros sobre la memoria histórica?
2 – ¿Cómo hay que trabajar sobre el pasado de España?
3 – ¿Hay trabas en el acceso a los archivos de la Guerra Civil?
4 – ¿Cuál es la implicación de Administración y partidos?
5 – ¿Cuáles son las prioridades para los próximos años?

Alejandro Rodríguez – Historiador de la ARMH

“Tenemos más de 114.000 desaparecidos y hay quien duda de la necesidad de recuperar a esas víctimas”

1.Desde el punto de vista en el que las víctimas siguen desamparadas por parte del Estado, no han sido suficientes. Se ha conseguido mucho en los 15 últimos años, fundamentalmente el reconocimiento por una gran parte de la sociedad de un problema social muy grave, con miles de personas desaparecidas. Pero la respuesta por parte del Estado ha sido muy escasa, con una Ley de memoria limitada, muchas trabas a la querella argentina, una política de subcontratación a las familias, etc.

2.El pasado hay que trabajarlo desde el rigor metodológico y la divulgación. Lo más grave es que sigamos teniendo 114.226 personas desaparecidas y que haya quien dude de la necesidad de recuperar a esas víctimas y de ayudar a sus familias. Tenemos en este país un enorme problema de Derechos Humanos por resolver, y como sociedad debemos asumirlo.

3.Se ha mejorado el acceso a cierta información, sobre todo por la informatización de las búsquedas en archivos dependientes del Ministerio de Cultura, aunque se han elevado los costes. Sin embargo, siguen existiendo muchas trabas en juzgados de instrucción, los archivos de la Guardia Civil continúan bajo llave, siguen existiendo documentos sin desclasificar en archivos militares, y un largo etcétera.

4.No fueron suficientes porque el trabajo no se ha finalizado, quedan víctimas por recuperar, muchos aspectos de la dictadura por trabajar, y mucho que educar en Derechos Humanos. El control por parte del Ministerio de Presidencia fue escaso, apenas había control de los resultados y de qué y a quién se subvencionaba, y en muchos casos hoy estamos pagando las consecuencias. Sin embargo desde muchas organizaciones y proyectos sí se supo aprovechar ese dinero para poder trabajar con metodología y rigor.

5.Hay que continuar con la labor de localización, exhumación y devolución de víctimas a sus familias y que los poderes públicos asuman el trabajo que, como responsables, deben hacer.

Fernando Souto – Presidente de la CRMH

“Hoy se puede hablar de nuestro pasado sin dramatizar ni caer en bandos”

1.En los últimos años avanzamos mucho hacia una normalidad sobre aspectos de la memoria como la [retirada de] la simbología franquista. Las subvenciones son una materia desaparecida. En cuanto a las exhumaciones, la CRMH ayudará a las familias en lo que necesiten, pero entendemos que debe aplicarse un protocolo de actuación muy riguroso y que las administraciones deben tener presencia para garantizar la carga de la prueba sobre lo courrido, la trazabilidad de las muestras y grantizar la cadena de custodia. Hoy se puede hablar de nuestro pasado sin dramatizar ni caer en bandos, aunque esto no significa mantenerse al margen o intentar ser objetivo. Quieras o no, te acabas poniendo a favor de las víctimas.

2.Tenemos un pasado controvertido porque afecta a las familias directamente. Incluso la procedencia de las propiedades es un tema sin aclarar y poco estudiado. Hay una sensación de que parte de los hechos que no conocemos van a desvelar situaciones muy incómodas. La forma de estudiar el pasado debe hacerse con rigor y metodología científica.

3.El Archivo de Ferrol es modélico, pero las trabas de ciertos estamentos son obvias. A la Iglesia, ni mencionarla; la Guardia Civil, inexpugnable, y según cuentan los investigadores están a expensas de la voluntad del funcionario. Hay una desprotección en el derecho a saber.

4.El papel de la Administración es fundamental en la recuperación de la memoria histórica. El destino de las ayudas, que no siempre tiene que ser dinero, debería basarse más en la colaboración e involucración de la Administración en busca de resultados. Nosotros no pedimos dinero para organizar actividades. Nuestro objetivo fundamental son las familias; y no necesitan dinero, sino medios para recuperar a los suyos, para conocer los hechos y obtener el reconocimiento. Eso no se mide con euros. No tiene precio, tiene valor.

5.Desde la CRMH seguiremos trabajando para arrojar luz sobre asuntos concretos como recuperar lugares de la memoria –el Pazo de Meirás, el monumento a las víctimas de O Portiño, la fosa de Vilarraso en Aranga o la isla de San Simón–, colaborar con las familias para recuperar a sus allegados, publicar historias de vida y retirar la simbología franquista con una mayor participación de los vecinos.

Lourenzo Fdez. Prieto – Director del proyecto “As víctimas, os nomes, as voces, os

“Debería reducirse la confidencialidad de cualquier fondo estatal a un máximo de 40 años”

1.La aplicacion de la Ley de Memoria Histórica se paralizó y la querella argentina tiene su ritmo. Como historiador, el problema es que con mucha más información sobre las víctimas como tenemos hoy, todavía no integramos a los verdugos que las causaron porque no superamos el relato de la reconciliación.

2.El pasado de España no tiene problema, más allá de que la guerra la ganaron en el 39 los golpistas y fastistas que la perdieron en Europa y el mundo en 1945. Ahí reside el problema, que es de presente, no de pasado. El problema de la Historia siempre está en el presente no en el pasado.

3.La mayoría de los archivos están abiertos y por explorar. Otros, como los de la Falange fueron destruidos pero con copias que hay que buscar. Otros deben reducir el nivel de protección que estableció el PSOE en los años 80 y que impide ver supuestos archivos de seguridady reservados, como la mayoría de los de la Guardia Civil y todos los de los servicios de inteligencia. Se debería reducir la confidencialidad a un máximo de 40 años para cualquier fondo estatal.

4.El mejor modelo fue el gallego del bipartiro. Sin duda. Apoyó el asociacionismo y también la investigación y estableció el primer protocolo riguroso y público para las fosas.

5.A partir de ahora hay que completar las tareas de la Ley de Memoria y construir un nuevo y actualizado relato de la guerra y del franquismo.

Emilio Grandío – Profesor de Historia de la Universidade de Santiago

“Hay muy poco respeto por la construcción del pasado, reduciéndolo en el discurso a tópicos”

1.No, no es suficiente. A medida que avanza el tiempo se observa una ola mayor de aceptación –una casi unanimidad en las encuestas que se publican– y al mismo tiempo una aplicación de políticas de memoria cada vez más reducida. Parece que nunca es el tiempo propicio para abordarlo de manera seria, y el tiempo pasa?

2.La sociedad española tiene un problema notable a la hora de afrontar su pasado, lo que no ocurre en otros países de nuestro entorno. Hay muy poco respeto por la construcción del pasado en este país, reduciéndolo en el discurso imperante a tópicos, discursos acomodados y sencillos, no responsables de una acción educativa a medio plazo en determinados valores. Por ejemplo, resulta imposible entender lo que pasó en los años de la transición democrática sin una reconstrucción a fondo de lo que ocurrió en las cuatro décadas del franquismo.

3.Entiendo que no es positivo para el futuro de una sociedad que los especialistas en Historia Contemporánea tengamos trabas para el acceso a la documentación. Es verdad que el acceso a la información ha cambiado de manera espectacular en poco tiempo, pero tambien es cierto que otras sociedades han sabido adaptarse a esta situación de manera notable. Aquí no existe simplemente porque no hay voluntad, porque no interesa dentro de una perspectiva a corto plazo.

4.Es el Estado quién debe afrontar el hecho de la recuperación de este pasado, y de afrontar las heridas aún abiertas en buena parte de su ciudadanía. Un buen desarrollo de este último concepto debería haber atendido estas demandas desde hace tiempo, como generadora de valores educativos básicos para una sociedad democrática. Debe ser una responsabilidad asumida por el Estado como representante de sus ciudadanos.

5.A corto plazo: elaboración de un protocolo por parte de la Administración pública que contemple todos los perfiles de este tema de manera seria, implicando a todas las instituciones, asociaciones, individuales y organismos que puedan aportar algo en este sentido. A medio plazo: aplicación práctica sin tener en cuenta diferencias de carácter político, que genere un discurso democrático basado en el aprendizaje del pasado, de sus errores y también de sus aciertos.

Manuel Dios – Concejal de Compostela Aberta

“Hay partidos que juegan un papel obstruccionista y negacionista”

1.La Ley de Memoria fue muy limitada en su concepción y nació con un corsé. Hubo partidos que condicionaron su redacción,y que ahora la boicotean: Rajoy presume de que non le dedicó un solo euro en estos cuatro años. La ley facilitó la retirada de estatuas y calles, pero en el aspecto de las exhumaciones es muy limitada. Carga la responsabilidade del Estado en las asociaciones y familias. Tampoco facilita la investigación judicial, por eso las víctimas tuvieron que acudir a la Justicia argentina.

2.La historia la deben facer los historiadores, l os políticos solo construyen relatos políticos. Hay muchos aspectos del franquismo, de la guerra y de la República sin analizar debido a las limitaciones impuestas a los investigadores. No fuimos quién de acordar un relato en el que todos nos sintamos reconocidos, y cada “bando” hace su propia versión. Debemos ver el pasado conjuntamente desde el punto de vista de los valores democráticos. Solo así se superará la división cultural, social, e política que provocaron la Guerra Civil y el franquismo.

3.Sigue habiendo problemas de limitaciones, censura, dilaciones y esperas en los archivos documentales que son injustificables 80 años después. Es una cuestión de falta de voluntad política, que non existe en otros países como Alemania o Italia, que vivieron situaciones parecidas. Solo hay que recordar el uso político que se hizo del traslado de los papeles de Salamanca a Cataluña.

4.Es muy triste, pero hay partidos que juegan un papel obstruccionista e incluso negacionista, afirmando que no quedan fosas o negando la necesidad de reparar a las familias de los represaliados; otros solo pensan en “sus” represaliados, aplicando criterios partidistas. Es necesario que la Administración y el poder judicial asuman sus responsabilidades. Así lo recoge el informe de la ONU sobre desapariciones forzadas en España.

5.Debemos conseguir la aplicación real de la Ley de Memoria Histórica, pero también revisarla y ampliarla. Las administraciones y la Justicia tienen que asumir su responsabilidad, que ahora cargan sobre familias y asociaciones. Sería muy positivo crear una comisión de la verdad, compuesta por expertos independentes y de prestigio, como en otros países. Es muy importante cambiar el tratamiento que se da la guerra, al franquismo y a la represión en el sistema educativo.

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Fotografía destacadaDos arqueólogos durante la exhumación de una fosa del franquismo en Lugo. l. o.

Fuente:http://www.laopinioncoruna.es/galicia/2015/11/22/memoria-historica/1016263.html

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‘Me obligaron a fusilar a republicanos’, conoce la increíble historia de Román Mourín

“Teníamos que tirar tres tiros a la espalda y dos a la cabeza. Empezaba la corneta: ti ti ti para que preparáramos. Cuando volvía a hacer ti, tirábamos del gatillo. Todos caían hacia atrás. Se quedaban allí un poco, sangrando. Luego los cargaban en un camión basculante, no sé dónde los enterraban”.

news.vice.com / Aitor Fernández / 20-11-2015

Es la desgarradora declaración a VICE News de Román Mourín, soldado del bando franquista durante la guerra de 1936 quien con 22 años fue obligado a participar en medio centenar de fusilamientos.

Román nació en una aldea cercana a Sarria (Lugo), donde todavía vive, a sus 97 años. Era hijo de una ama de cría de los hijos de un ministro del rey Alfonso XIII. El médico del pueblo la seleccionó entre las mejores madres lactantes de la localidad para viajar a Madrid y Román fue criado por su padre gracias a la leche de una burra.

Tras el alzamiento militar, Román se libró por no dar la talla, pero al endurecerse la guerra fue reclutado. En Asturias trabajó picando piedra que después era utilizada como explosivo de aviación y también ejerció de escolta en un campo de aviación donde un millar presos trabajaban forzosamente para reconstruirlo. “Pasábamos hambre todos”, explica Román, “pero nosotros podíamos ir a robar maíz al campo”, recuerda.

“En la guerra trataba de no matar a nadie pero muchas veces tenía que hacerlo porque si no te mataban a ti”. Semanas después, Román, que entonces tenía 20 años, fue movilizado a primera línea de frente donde avanzó con las tropas golpistas y participó en las batallas más duras.

“Los republicanos eran muy buenos combatientes. Creo que si no hubiese sido por los alemanes y los italianos no hubiésemos ganado la guerra. Un día salimos 110 soldados por la mañana y a la hora de la cena quedábamos 23”. Román salvó su vida refugiándose entre dos muertos que lo protegieron de las balas.

“Nuestro capitán era un demonio. En Teruel nos mandó enterrar a cuatro soldados, dos de los cuales estaban graves, pero no muertos”, prosigue. “Le dio igual. Decía que le estorbaban y los camilleros no llegaban para llevárselos. Así que les echamos algo de tierra por encima. Uno de ellos quedó gritando y pidiendo por favor que no lo dejáramos allí”.

Durante todo su relato, Mourín acusa a la Iglesia católica de ser una de las aliadas de Franco que, junto a la gran burguesía, compró a los militares a golpe de talonario. “Cuando nos encontrábamos alejados del frente, el cura celebraba misa. Predicaba que debíamos matar a todos los republicanos porque eran personas que querían acabar con la religión y con la Iglesia. Y entre nosotros había de todo, muchos no estábamos de acuerdo pero nos resignábamos y muchos estaban de acuerdo con lo que el cura predicaba”.

Según Alejandro Rodríguez, historiador de la Universidad de de Santiago de Compostela e investigador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), la Iglesia ejerció un papel fundamental en la ejecución de miles de asesinatos. “Si bien también a veces se dio el caso contrario, son numerosos los casos de curas que ordenaron qué personas debían ser asesinadas en sus pueblos, emitiendo informes a los tribunales militares”, detalla a VICE News.

Los fusilamientos eran ordenados por personas del clero y el ayuntamiento y se ejecutaban al amanecer’.

En verano de 1938, el capitán de Román quiso destinarlo al cruce del Ebro. Entonces, Román desertó. Pero no volvió a casa, sino que permaneció oculto entre las diferentes quintas movilizadas en León y Oviedo. Antes de la ofensiva final, en la primavera de 1939, Román decidió entregarse a su compañía. Su capitán no pudo acusarle de nada, pero lo castigó destinándolo a la primera línea de frente en la toma de Ciudad Real.

Los sublevados entraron a la ciudad sin apenas resistencia. “Nos pusieron a detener a todo el mundo, a la gente que huía por las carreteras”, sostiene Román. “Las cárceles se desbordaron de prisioneros, así que nos mandaron rodear el campo de fútbol con una alambrada, que también llenamos de republicanos”.

“Esa gente no tenía nada. Por un trozo de pan nos daban el anillo, la pulsera, todo cuanto tuviesen. Las mujeres empezaron a prostituirse con los soldados. Se levantaban la falda y te decían: ‘Mira que buena la tengo… A ver si puede darme algo, tengo marido e hijos y se mueren de hambre…’Aquello era horrible. Yo muchas veces lloré.”

“Román Mourín formó parte durante más de año y medio del cuerpo de guardia de la cárcel de Ciudad Real y participó en varias ocasiones como piquete de ejecución”, explica a VICE News José Antonio Millán, abogado y presidente de la Asociación Memoria de Ciudad Real.

A sus 97 años de edad, Román Mourín nunca antes había explicado su historia a un medio de comunicación. (Imagen por Aitor Fernández)

Según Román, los fusilamientos comenzaron por la necesidad de reducir la cantidad de prisioneros y de eliminar inmediatamente a todo aquel implicado en la defensa de la Segunda República. Eran ordenados “por personas del clero y el ayuntamiento” y se ejecutaban al amanecer. “Nos despertaban a las seis de la mañana. Debíamos ir cinco soldados por cada preso”.

Setenta y seis años después, el anciano todavía recuerda lo que le gritaban los que estaban a punto de morir:”‘Tirad bien, soldaditos, tirad bien, no nos dejéis sufriendo…’, ‘Soy padre de familia y me matan sin tener porqué’, ‘Matáis a los pobres para que los ricos vivan bien'”.

El historiador Alejandro Rodríguez sostiene que, aún hoy, es muy difícil cuantificar el alcance de la represión franquista. Asegura que los datos más fiables provienen de especialistas y colectivos que han realizado investigaciones por iniciativa propia, pero que todavía hay miles de ciudadanos enterrados en lugares sin identificar.

“El dato más contrastado es la recopilación de investigaciones llevada a cabo por el juez Garzón en la que cuantificó, en base a denuncias de colectivos y familiares, una cifra de 114.226 personas desaparecidas en todo el Estado”.

“En la provincia de Ciudad Real el alcance de la represión es inexacto, pero calculamos que puede llegar a 10.000 desaparecidos”, precisa José Antonio Millán.

El macabro relato de Román prosigue: “Una vez disparamos a catorce, pero uno quedó vivo, de pie. Empezó a gritarnos: ‘¡Matadme! ¡Todavía no me matasteis! ¡Si Dios existiera, mataría a quien manda matar!’ Tras disparar de nuevo, fueron advertidos: ‘El que se haya negado a disparar será fusilado con el que quedó'”.

Asegura que antes del fusilamiento, un cura acudía a confesar a los condenados. “Existe un cielo y hay que arrepentirse”, les decía el sacerdote.

“Una vez uno le dijo que sí, que se quería confesar. Pero cuando el cura se acercó, se tiró encima de él y empezó a pegarle una paliza… Le decíamos que lo dejara, hacíamos como que le apartábamos, pero en el fondo le permitimos pegarle un rato. Le metió los dedos en los ojos y al final se lo llevaron en camilla. A partir de entonces no se confesó a nadie más”.

Como guardia de la cárcel, el joven soldado grabó en su mente la escena del último adiós de la familia del alcalde de Ciudad Real, Calixto Pintor, poco antes de su fusilamiento: el llanto de toda la familia, el desmayo de su mujer y el grito con promesas de venganza de uno de sus hijos al despedirse.

“Ese hijo murió joven, la mayoría murieron jóvenes”, explica José Antonio Millán. “Calixto Pintor, que fue alcalde socialista de la ciudad entre 1937 y 1939, tuvo dos consejos de guerra. Del primero se libró gracias a los avales de personas influyentes, pero fue nuevamente denunciado y fusilado, el 24 de julio de 1940. Actualmente sólo vive una hija del alcalde, en una residencia de ancianos. Todas fueron educadas en familias franquistas”.

Román recuerda las torturas que cada día se cometían allí: “En el patio central había una soga donde ahorcaban a un prisionero hasta la asfixia. Luego lo soltaban y le dejaban respirar un poco. Así todo el día hasta que terminaban matándolo”.

Esta es la primera vez que Román cuenta su historia a un medio de comunicación, y no porque no haya querido hacerlo antes. “A veces he contado mi historia, pero a la gente no le interesa”, recuerda. “Yo creo que hay quien no se cree que estas cosas sucedieron. Con la República empezábamos a despertar, pero tras la guerra aquella gente que nos abría los ojos desapareció. Lo peor de todo sería que esto volviera a pasar”.

“Su historia es la misma de la de muchos otros, muchos más de los que pensamos”, sostiene Millán, “hombres de izquierdas atrapados por el franquismo y obligados a asesinar a otras personas”.

“La Transición fue primordial en el olvido de las víctimas”, explica Alejandro Rodríguez. “Un olvido cimentado en la Ley de Amnistía y administraciones que nunca han amparado los esfuerzos de una gran parte de la sociedad con una clara voluntad de conocer el pasado, de hacer justicia y educar en cómo se implantó la dictadura”.

El testimonio de Román es uno de los pocos testimonios de los verdugos del bando nacional registrados hoy en día. Cuenta su historia de una manera natural, con la distancia necesaria que le ha permitido seguir viviendo. A lo largo de ella recuerda el hambre que pasó y que fue criado con la leche de una burra. “Por eso no fui listo en la vida”, sentencia con humor.

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Fotografía destacada: Román Mourín  (Imagen por Aitor Fernández)

Fuente:https://news.vice.com/es/article/me-obligaron-fusilar-republicanos-conoce-increible-historia-roman-mourin

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La identificación forense es infalible, la memoria no

Los análisis de ADN de las fosas de la Guerra Civil no logran su objetivo por falta de familiares con los que comparar los perfiles.

elespanol.com / Ainhoa Iriberri / 13-11-2015

“Es una pena”. Con esta frase resume la catedrática de Biología Celular de la Universidad del País Vasco Marian Martínez de Pancorbo sus sentimientos tras el estudio que su grupo, BIOMICs­, publicó en septiembre en la revista Forensic Science International: Genetics.

En el trabajo se detallan los resultados de más de seis años de investigación, que han supuesto todo un éxito científico pero un fracaso relativo a nivel práctico. Durante ese tiempo, los investigadores analizaron restos encontrados en 26 fosas comunes distribuidas por todo el norte de España. Los huesos localizados pertenecían a “al menos” 252 personas, según demostró el análisis antropológico.

A partir de ahí el trabajo se dividía en dos patas, según explica Martínez de Pancorbo a EL ESPAÑOL. Por un lado, su laboratorio tenía que asignar un perfil genético a cada uno de los restos. Una vez conseguida esta parte, había que compararlo con el de un familiar vivo, con el objetivo de darle nombre y apellidos. 186 familiares de represaliados en la Guerra Civil fueron analizados.

EL PESO DEL TIEMPO

Para la primera fase, la ciencia es vital. El avance de la genética forense en los últimos 10 años ha permitido un desarrollo espectacular. Se trata de analizar ADN muy degradado, ya que ha pasado mucho tiempo. Antes, explica la investigadora, había que recurrir al ADN mitocondrial, fuera del núcleo de la célula, ya que al haber más copias de este ADN en las células era más fácil conseguir alguna menos afectada por la degradación, es decir, menos “estropeada”.

Esto permitía muy buenos resultados, pero tenía una gran pega: el ADN mitocondrial solo se transmite por vía materna. Así, sólo a través de familiares por línea materna, por ejemplo un hermano o una hermana, se podía poner nombre y apellidos a ese resto.

“Gracias a que las técnicas de extracción, purificación y análisis han mejorado ya se puede analizar el ADN nuclear, ahora se puede extraer ADN del cromosoma Y y usarlo para identificar descendientes por la línea paterna, lo que amplía las posibilidades”, comenta la bióloga.

Restos obtenidos en fosas comunes, en el laboratorio de la Universidad Autónoma. Álvaro Minguito

De esta forma, los científicos contaron durante su trabajo -financiado por el Gobierno vasco- con las más avanzadas técnicas para dotar de perfil genético a los restos hallados en las fosas comunes.

El éxito fue incontestable. Se consiguió asignar dicho perfil a un 85,7% de los huesos. Faltaba cruzar lo que dictaba el análisis genético con un nombre y un apellido. “Contábamos con 186 familiares, personas que habían perdido a alguien en la Guerra y lo estaban buscando; lo lógico es que al menos hubiéramos identificado a esos 186”, señala la directora del trabajo.

EL JARRO DE AGUA FRÍA

Fue en ese momento cuando llegó el jarro de agua fría. Sólo un 34,52% de los restos consiguió asignarse a alguno de los familiares, lo que supuso la identificación de únicamente 87 víctimas.

“Desde el punto de vista científico es un asunto difícil; hay muchos problemas técnicos y, aunque se solventaran, seguiríamos viendo éste: que la memoria se acaba”, comenta Antonio Alonso, experto en genética forense del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses.

Para Martínez de Pancorbo este fracaso se puede atribuir a varios factores. Por una parte, a la forma de identificar a los familiares que se estudian. “Hay dos vías, una es preguntando a la gente de los alrededores de la fosa común; la otra es cuando las personas afectadas constituyen una asociación para buscar a sus seres queridos y se ponen en contacto con nosotros”.

CAMBIO DE LOCALIZACIÓN

Pero los familiares de los represaliados no siempre saben dónde fueron ejecutados sus muertos. Por otra parte, se sabe que tras la guerra, muchos de estos cadáveres fueron trasladados, precisamente para dificultar su identificación, como relatan los autores en la publicación científica.

Además, se puede dar otra circunstancia: que hayan ofrecido su ADN para estudio, pero lo hayan hecho a otros grupos. “No hay muchos especializados en genética forense, hay algunos de otras universidades, otros del Instituto Nacional de Toxicología y otros policiales”, señala la autora principal, que apunta a que “compartir información” es algo muy importante y que desde su grupo se valora la creación de una página web que lo facilite.

Es un diagnóstico con el que coincide plenamente Alonso. “Nadie trabaja con una coordinación intensa en investigación de fosas en este tipo de instituciones, porque hacemos lo que nos solicita un juez o el ministerio fiscal”, arguye. Es paradójico porque, afirma, en la genética forense “en general” sí hay buena coordinación y se cuenta con una comisión nacional para el uso forense del ADN. Pero no tienen ningún apoyo para utilizarlo en busca de estas identidades.

HACER UN LLAMAMIENTO

El trabajo publicado en la revista científica desvela que hacen falta más familiares. Para solucionar este déficit, “se podría hacer un llamamiento” pero se trata de un procedimiento que tiene un coste “de alrededor de 150 euros”. “Tal y como está la situación económica es impensable pedir ese esfuerzo a las familias, habría que tratar de conseguir una subvención, para que se les pudiera ayudar un poco a sufragar los gastos”, señala la investigadora.

Las subvenciones fueron la principal prerrogativa de la Ley de Memoria Histórica aprobada en 2007 en España y hasta 2011 cubrió -en parte -procedimientos de este tipo, siempre centralizadas por entidades como laAsociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), la primera que puso en marcha las exhumaciones con metodología científica.

René Pacheco, arqueólogo de la misma, apunta a una solución que podría haberse establecido desde la entrada en vigor de la Ley: la creación de un banco de ADN que permitiera comparar restos analizados y muestras de posibles familiares vivos.

Restos de distintas exhumaciones, apilados en el laboratorio de la UAM. Álvaro Minguito

Porque el caso que describe el estudio de la universidad vasca dista de ser único. “Nosotros tenemos fosas que hemos tenido que vaciar de urgencia porque iba a pasar una canalización. Hicimos una exhumación y tenemos los restos en el laboratorio; sabemos que son ferroviarios, pero lamentablemente desconocemos su identidad. Lo curioso es que puede haber un familiar de una víctima de este sector que haya denunciado su desaparición a una asociación de Andalucía y que ésta no se haya puesto en contacto con nosotros”, relata Pacheco.

VIAJE A ARGENTINA

En este caso, no se ha llevado a cabo el complejo análisis genético descrito en el estudio de Forensic Science International: Genetics. La ARMH no permite que los familiares paguen un sólo euro por todo el proceso que, en su caso, concluye a 10.000 kilómetros de España, en Buenos Aires. “El Instituto de Antropología Forense nos dijo que quería ayudarnos y allí hacen las pruebas genéticas gratis, pero sólo mandamos muestras cuando tenemos un perfil que sepamos casi seguro que va a encajar”, señala el arqueólogo. Esto es más fácil en este escenario, porque la ARMH sólo abre fosas cuando se lo reclaman familiares.

Dentro de unos años probablemente esto no tenga ningún sentido

Sin duda, el banco de ADN ayudaría a mejorar esta situación. “Creo que sería bueno que hubiera un proyecto nacional, podría incluso depender de una universidad; por encima de todo está la función humanitaria, la de devolver la dignidad personal y dar reparación a las víctimas”, apunta Alonso, que añade: “Dentro de unos años probablemente esto no tenga ningún sentido, porque nadie va a reclamar nada, ya que la generación que tiene la memoria y que incluso ha convertido su vida en esa búsqueda, acabará muriendo”.

Para que este banco sea una realidad, Pacheco apela a la voluntad política. Sus palabras no desprenden mucho optimismo. Según señala, en 2011 la Ley de la Memoria Histórica “se guardó en un cajón, aunque no fue derogada”. Se dejó de dotar de fondos a las asociaciones y se suspendió cualquier otra iniciativa.

OTRAS INICIATIVAS

Porque el arqueólogo tiene más ideas sobre cómo encontrar a los parientes vivos de los represaliados. “En 2012 acudí al consulado chileno en Barcelona y allí me recibió un cartel con una imagen de una señora mayor que sostenía un clavel. El mensaje decía: ‘Si tienes un desaparecido, da una muestra de sangre”, relata Pacheco, que tiene clara la receta: el Estado debería decir a todas las personas que sospechan de parientes víctimas de la Guerra Civil que dejen su rastro genético en el banco de ADN, una vez que se estableciera.

Y este hipotético servicio ¿podría servir también para las víctimas del bando que se sublevó? El arqueólogo destaca que “no ha recibido ninguna petición por esta parte” pero, señala, es posible que no haya necesidad.

Un militar del batallón ciclista y leal a la República fue enterrado con su traje militar. Álvaro Minguito

En abril de 1940, una resolución en el BOE valoró “desde el primer momento” a los asesinados por los republicanos. “Se les reconoció económicamente como víctimas y se les ofreció la posibilidades de exhumar las fosas y trasladar los restos al cementerio; en 1959, se les dio la posibilidad de llevarlos al Valle de los Caídos, donde estuvieron entrando cadáveres hasta 1994, año en el que ingresó el último”, explica.

Los expertos creen que queda poco tiempo para solucionar esta situación. Los años pasan y cada vez es más difícil analizar los restos encontrados. Además, no hay dinero para las exhumaciones y, aunque se solvente esto, faltan personas que reclamen a sus familiares. “Al final, se acaba la memoria”, concluye Alonso.  “La pena es que estos restos ya están análizados genéticamente y sería muy fácil su identificación si se ayudara a los familiares a comparar su ADN”, se lamenta por su parte Martínez de Pancorbo.

LA PRECARIA Y CURIOSA FINANCIACIÓN DE LA ASOCIACIÓN

Mientras se espera a que los políticos decidan reactivar la Ley de Memoria Histórica y el dinero vuelva a fluir, las asociaciones han pasado unos años muy malos.  La pionera ARMH estuvo, según relata su arqueólogo, “a punto de cerrar en diciembre del año pasado”.

Lo que les salvó merece ser contado. Por aquella época, un sindicato de electricistas noruegos acudieron a Madrid a un congreso global de representantes de los trabajadores. “Escucharon nuestra situación y decidieron ayudarnos; lo curioso es que, de vuelta a su país, se juntaron con los representantes laborales de los ascensoristas, que también se sumaron a la causa”, relata Pacheco.

La aportación inicial de 6.000 euros se ha convertido en un compromiso de 20.000 euros anuales. Una cifra que se vio inesperadamente ampliada con la concesión en enero de este mismo año del premio de Derechos Humanos concedido por los Archivos de la Brigada Abraham Lincoln (ALBA), dotado con 100.000 euros. Con estas aportaciones y las de sus socios, sobrevive la Asociación. Con ella lo hace también la memoria.

Entierro de restos de 12 personas identificadas en la iglesia de Valdenoceda. Álvaro Minguito

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Fotografía destacada: Un cráneo, con un tiro en la sien, en una fosa común en la provincia de Burgos. Álvaro Minguito

Fuente:http://www.elespanol.com/ciencia/20151113/78992146_0.html

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Emotiva jornada para recordar a los fusilados

Tertulias en Llanes presenta la exposición titulada ‘Exhumando fosas, recuperando dignidades’.

elcomercio.es / Guillermo Fernández / 14-11-2015

En un acto emotivo y multitudinario, la Casa de la Cultura de Llanes acogía en la tarde de ayer la apertura de la exposición ‘Exhumando fosas, recuperando dignidades’, una actividad que pretende «dar visibilidad al proceso de exhumación de fosas de la Guerra Civil», según explicaba Adolfo Rodríguez, portavoz del colectivo ‘Tertulias en Llanes’, la entidad que corre con la organización de los actos y que promueve para hoy, a partir de las 19 horas, una charla alusiva a los contenidos de la exposición.

La jornada de ayer se iniciaba con la proyección del documental ‘Las cunetas’, obra del director de cine austriaco Bodo Marks y de la periodista alemana Shelima Islam. Continuaba con una documentada disertación a cargo de René Pacheco, Alejandro Rodríguez y Marco González, arqueólogo, historiador y vicepresidente, respectivamente, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Y finalizaba con un concierto a cargo de la soprano ovetense Ana Nebot, a quien acompañaban con sus voces la llanisca Marta Elola y Alejandro Villa, así como el guitarrista Douglas Anderson.

Los paneles de la exposición, acompañados por magníficas fotografías, desarrollan en cuatro bloques todo el proceso de la recuperación de cadáveres de personas fusiladas durante la Guerra Civil. El primero de esos cuatro bloques recoge la investigación sobre la ubicación de la fosa común, para pasar a continuación a las fases de exhumación, análisis de los restos y entrega de los mismos a los familiares.

La conferencia de esta tarde en la Casa de la Cultura tendrá como tertulianos a José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo; Ramón García Piñeiro, doctor en Historia; Luis García Montero, catedrático de Literatura, ensayista, crítico literario y poeta; y Alejandro Villa Allende, presidente del Ateneo Republicano.

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Fotografía destacada: Público asistente a la presentación de ayer en Llanes. / N. A.

Fuente:http://www.elcomercio.es/asturias/oriente/201511/14/emotiva-jornada-para-recordar-20151114013223-v.html

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Los investigadores denuncian que aún hay 114.000 personas en fosas franquistas

No hay agujeros ocultos con personas asesinadas de forma individual o colectiva durante la Guerra Civil. La afirmación es del senador del PP, José Joaquín Peñarrubia. “Ya no hay más fosas que descubrir”, dijo. Añadió una coletilla: “Salvo que se empeñen en buscar a Federico García Lorca en los cuatro puntos cardinales de España”. Sin embargo, la realidad es otra.

bez.es / Yolanda Martos / 19-10-2015

Esta tajante afirmación de que no hay más fosas por descubrir contrasta frontalmente con lo que sostienen los investigadores de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH): “Hay 114.226 personas de desaparición forzada reclamadas por sus familiares y allegados. Están por todo el territorio del Estado –cuenta a bez.es Alejandro Rodriguez, historiador de la ARMH–. Son datos reunidos a pesar de la escasez de medios. Nos ocupamos de ello a base de voluntariado y escasos fondos. No tenemos ni un euro de subvención pública desde 2011. Nuestra financiación es por los socios, cerca de mil, donaciones de familiares (cuando las hay) y las aportaciones de un sindicato de electricistas de Noruega”.

El sindicato noruego Elogit acudió el año pasado a España a una reunión sindical y se interesó vivamente por las personas desaparecidas durante la guerra civil, colaboró con 12.000 euros -casi de entrada- y, tras ver los trabajos en su laboratorio de Ponferrada, se ha comprometido a subvencionar las exhumaciones de los próximos tres años.

“Esto es una muestra increíble de solidaridad –continúa Alejandro- y un toque de atención para los sindicatos españoles”. Muchos de los enterrados en fosas comunes eran sindicalistas, pero ni UGT ni CCOO han mostrado interés alguno en devolver a las familias la tranquilidad, añade Rodríguez.

El historiador de la ARMH considera que la ley de Amnistía del 15 de Octubre de 1977 lo que hizo fue borrón y cuenta nueva con las víctimas: “En otros países como Bosnia, Argentina, Chile, esto es un delito que no prescribe. En España, parece que ha prescrito“.

Ellos, sin embargo, aún sin ayudas, siguen reivindicando la Memoria Histórica. Cada vez son más las personas que reclaman a sus muertos. Por un lado, porque han perdido el temor. Por otro, porque esta asociación ha recibido el espaldarazo de un premio de 100.000 dólares por su labor.

“Ahora somos cuatro investigadores y cientos de personas voluntarias que trabajan recabando datos en los archivos. El gran problema que encontramos con frecuencia está en el acceso a los archivos de algunos partidos Judiciales. En el archivo militar de Ferrol, nos niegan la entrada con la excusa de la Ley de Protección de Datos o de tener que llevarse sabido el número del documento que queremos consultar (cosa que solo sabe el archivero). Lo que están haciendo es ocultar la historia”.

¿Por qué siguen los archivos sin desclasificar?

Ángel Viñas, escritor de La otra cara del Caudillo, dice en su libro que hay alrededor de 10.000 documentos preparados para desclasificar, incluso inventariados desde 2011, que con el cambio de gobierno se paralizaron. “Yo tengo una hipótesis: el gobierno del PP tiene un miedo pavoroso a la historia”, dice Viñas. Considera que en los archivos españoles hay serpientes venenosas. Algo que según el autor pasa en todos los países como forma de explicar el pasado. “Ocurre que gran parte de la derecha actual española mantiene ahora mismo el temor reverencial y el acatamiento al líder de una manera vergonzosa. No sigue a Franco de una forma directa, pero sí sigue los puntos fundamentales del canon franquista”.

Otro aspecto que destaca Alejandro Rodríguez es la posibilidad de que se oculte “la implicación directa de los ejércitos alemán e italiano en el golpe de Estado y la responsabilidad del Estado en crímenes de lesa humanidad. El Estado, como responsable subsidiario debería enmendar estos crímenes. Al no existir documentación clara y al uso de esas desapariciones, el Estado se puede seguir manteniendo al margen”.

El joven historiador, que lleva 10 años en la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, coincide con Viñas en que investigar, además de laborioso, es caro. “El Ministerio de Cultura no pone obstáculos para entrar, pero tienes que pagar por la información, copias y envío. Las fotocopias en el Ministerio de Cultura cuestan casi el triple que en la calle”.

En estos momentos, y desde el 5 de octubre, parte de los archivos del Archivo Histórico Nacional, están fuera de uso hasta nuevo aviso. Justo los referentes a Asuntos Exteriores, Estado e Inquisición. A los investigadores se les paraliza. “No poder saber qué pasó es triste”, dice Alejandro Rodriguez. “Se está educando a generaciones en el silencio y ocultación sobre su propia historia”, añade.

Los archivos son la base de la investigación

Ángel Viñas, que habla en su libro de cómo Franco se hizo rico durante la Guerra Civil, explica a bez.es los impedimentos que ha encontrado en su tarea de investigación: “Cualquiera puede reescribir la Historia a gusto de quien le paga, pero la investigación histórica es un trabajo en solitario. Hay que desplazarse a los archivos, porque son la base. Me di cuenta hace tiempo que, para abrir brecha en la historia contemporánea, no podías fiarte de lo que habían escrito otros porque los historiadores en España no escribían en libertad, estaban sometidos a la censura previa de Fraga. Empecé a trabajar en archivos porque me pidió (Enrique) Fuentes Quintana que investigara la financiación nazi a la guerra española; ahí estaba un par de horas o tres diarias y, al cabo de dos años, me pasó fondos para pagar las fotocopias”.

Al escritor le llamó -en 1977- el ministro de Cultura Pío Cabanillas, interesado por el trabajo que estaba haciendo. El autor había buceado en documentos alemanes y reconstruído el relato que demostraba que la destrucción de Guernica fue hecha por los alemanes en connivencia con el mando franquista. El ministro le preguntó qué había detrás de esto y él respondió que “los españoles queremos tener acceso a los papeles del Ejército del Aire del Cuartel General”. A esto, Cabanillas contestó que podía hacer muchas cosas en los archivos, pero no meterse en documentos militares.

En vísperas de cumplirse 40 años de la muerte del dictador Franco, la sociedad española y la mirada internacional siguen esperando que se aclare una gran parte de nuestro pasado reciente. Personas desaparecidas, maniobras militares, acuerdos diplomáticos que se deberían poder consultar en los archivos, pero no es posible acceder a ellos.

Desde que este historiador retomara la Guerra Civil en 2001, recorrió archivos de toda Europa en busca de papeles, oficiales o privados, de todos los países que intervinieron. “Vivo en Bruselas y estoy cerca de todos ellos. Me desplazo, investigo. Esto no lo hace mucha gente. Yo pretendo dar a conocer las cosas. Por ejemplo, en el caso de Guernica. Aunque probablemente se destruyera el expediente al abrir los archivos del Ejército del Aire, siempre quedan papeles revoloteando porque siempre se les escapa algo. Yo hace 3 años reconstruí el relato de la connivencia del mandato franquista con la Legión Cóndor. Nadie me lo ha podido rebatir y nadie lo comenta. Ese es otro tema, el del ninguneo de otros historiadores o de los medios de comunicación”.

La demostración más reciente es la obra del historiador Angel Viñas. La prueba constante, la del trabajo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. ¿Qué está pasando con nuestros archivos?

La situación de mala accesibilidad y transparencia de los archivos va a quedar pronto a la vista. “La Cátedra de Memoria Historia está preparando un libro blanco sobre las dificultades de acceso a los archivos. Hay más de 20 personas haciendo un análisis de las dificultades y en pocos meses lo veremos publicado”, señalan desde la ARMH.

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Fotografía destacada: Excavación de una fosa en un pueblo de Burgos

Fuente:http://www.bez.es/819042881/Desaparecidos-en-Espana.html

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Recuperar la historia para “cerrar heridas”

La ARMH halla en la ‘Valleja de los muertos’ de Casasola de Rueda dos fosas con los restos de seis personas que murieron, previsiblemente fusiladas, en los años de la Guerra Civil.

lanuevacronica.com / Cristina Centeno / 19-07-2015

«Después de 80 años, lograr recuperar los restos de seres queridos, lograr asumir un trauma que se ha transmitido generación tras generación, es un alivio personal, Conocer lo ocurrido significa poder cerrar heridas».

Identificar a las personas que fueron asesinadas para que los familiares «puedan enterrar dignamente a sus seres queridos», ese es el fin en el que trabajan, desde hace algunas semanas, varias personas de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en la ‘Valleja de los muertos’, nombre por el que conocen los lugareños a este paraje de Casosola de Rueda, en el municipio de Gradefes, junto a una zona de curvas en la carretera LE-213 conocida como ‘Las Muelfas’.

El trabajo de la ARMH tiene un objetivo: identificar los restos exhumados para devolvérselos a las familias

Desde que comenzaran la investigación, que surgieron por el reclamo de familiares de alguna de las víctimas que sospechaban que sus allegados habían sido asesinados en ese paraje, la ARMH ha hallado dos fosas, una primera con los restos de dos cuerpo y otra, justo al lado, con los restos de cuatro personas. Según Alejandro Rodríguez, historiador de esta excavación, es conocido que estos montes formaron parte de la «represión ilegal» que se dio desde el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. A esta zona, según Rodríguez, se empieza a traer gente «desde agosto de 1936 y hasta febrero o marzo de 1938», años que coinciden con las sacas y fusilamientos de la Guerra Civil española que provocaban «desapariciones forzadas». «La mayoría de víctimas vienen de la prisión de San Marcos, pero hay determinados momentos puntuales, como octubre de 1937 cuando cae el frente norte, en el que se trae gente desde Cistierna, La Ercina, Sabero o Riaño», explica.

Los vecinos de Casasola y de los pueblos cercanos también recuerdan esta zona por «la cantidad de asesinatos que se cometieron» durante la Guerra Civil, «de ahí que se conozca como la ‘Valleja de los muertos’», explica René Pacheco, arqueólogo y director de las exhumaciones.

Imagen de la primera fosa hallada en la zona, con dos cadáveres. | C.C.L.

En las labores de campo, los voluntarios, junto a varios expertos, realizan un minucioso trabajo, armados de herramientas que les permiten tratar los restos óseos con la mayor delicadeza posible para, después, poder catalogarlos y comenzar con una investigación que permita identificar a quién pertenecen los restos para entregárselos, como última meta, a sus familias para que puedan «enterrar dignamente a sus seres queridos», reivindica Rodríguez.

Las estadísticas son optimistas. Desde que la asociación empezara a exhumar cadáveres en el año 2000, se han recuperado unos 1.500 cuerpos, de los que el 80% han sido identificados, aunque «a veces es muy complicado», asegura Rodríguez.

La exhumación que se ha estado llevado a cabo durante la pasada semana en Casasola es el «proceso intermedio de la investigación». Junto a los seis cuerpos encontrados en la ‘Valleja de los muertos’, por el momento, han ido apareciendo balas (alguna de ellas aún conservaba la fecha grabada en su base, 1936) y casquillos, que, con los signos de violencia que presentan los huesos, dejan bastante claro que las víctimas murieron por los disparos de armas de fuego. En esto también coinciden los vecinos más mayores de los pueblos cercanos, que reconocen haber oído disparos en alguna noche de esos años en la zona, aunque la memoria ya no les llega para recordar más detalles.

La fuente de los lugareños es una de las más preciadas por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. La mayoría, de forma oral, como confirma Pacheco, «testimonios que a día de hoy no suelen ser directos, porque la gente ha ido muriendo», lo que supone «una dificultad añadida al hacer este trabajo». «Hace años la gente te marcaba un lugar exacto», recuerda, «ahora es un paraje en el que hay que ir buscando». Pese a ello, «los testimonios siguen siendo fundamentales a día de hoy para encontrar estas fosas».

También se ha volcado «muchísimo», la gente de Casasola y «de los pueblos de alrededor», gente «que lo ha escuchado en casa durante toda la vida», por un lado, pero también «gente joven que sabe que aquí hay gente enterrada», lo que demuestra, dice Pacheco, «que la historia no se ha borrado». La colaboración quedó también demostrada. Un hombre mayor, de Villarratel y descendiente de Casasola, acudió al lugar en el que se están llevando a cabo las exhumaciones para aportar una documentación antigua, anterior incluso a la Guerra Civil, «por si es necesaria».

La Asociación ha exhumado unos 1.500 cadáveres desde el año 2000, de los que el 80% han sido identificados

Él no había perdido a nadie de su familia allí, pero recuerda haber oído «de siempre», que «aquí habían fusilado a gente». Como esta visita, los trabajadores de la ARMH recuerdan que se trata de un lugar abierto «donde la gente puede venir a ver, a preguntar o a conocer cuál es el trabajo que se realiza porque es importante que se conozca», resalta Pacheco. Personas voluntarias que «están solucionando problemas de derechos humanos en España sin que esté por detrás el Estado ni ningún tipo de institución apoyando», destaca.

En las exhumaciones, solicitan la presencia del juez. En este caso, acudió al lugar un efectivo de la policía judicial, que llegó a la excavación junto a dos agentes de la Guardia Civil para comprobar los trabajos y fotografiar los restos hallados, tanto humanos como de armas. «Solicitamos que venga un juez para denunciar que ha habido muertes violentas, pero ya no está estipulado como delito», explican desde la ARMH.

También han encontrado balas y casquillos, datados en el año 1936. | C.C.L.

Los restos de las seis personas que se han encontrado en las dos fosas abiertas hasta ahora se encuentran en «bastante buen estado de conservación», confirman, por lo que confían en poner nombre y apellidos a estas «víctimas de la represión». Temen que las dos fosas, pese a que están justo al lado, sean de días diferentes (aunque de la misma época). Para identificar a las víctimas, tienen que conocer más sobre el enterramiento, el número de asesinados, qué personas fueron sacadas o secuestradas en un mismo día que puedan coincidir con éstas, o perfiles biológicos que aporta la antropología forense como el sexo, la edad o la altura, que puedan ir descifrando poco a poco de quién se trata.

Durante este verano continuarán los trabajos en la zona para seguir buscando fosas. «Estamos intentando buscar un enterramiento muy cerca de aquí que sería una fosa grande, de al menos una veitena de víctimas», confirma René Pacheco. Además, por los testimonios, en la zona puede haber muchos más cadáveres. «Nadie nos dice que a cinco metros de aquí no haya más», concluye.

Un equipo de doce personas

Un grupo de doce personas, voluntarios que se unen a las labores de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, trabajan en esta investigación que ha tenido como primer hallazgo dos fosas con los restos de seis personas, pero que, previsiblemente, continuará durante este verano ya que se teme que en la zona existan muchas más fosas con restos de fusilados durante la Guerra Civil española.

La mayoría, realizan el trabajo «sin tener nada a cambio, más que poder ayudar a los familiares a recuperar algo que no debería de continuar enterrado en las cunetas», explica René Pacheco, arqueólogo de esta investigación. «Ellos realizan el trabajo de campo, mientras que los que dirigimos la excavación estamos catalogando los restos con un trabajo científico necesario para que haya validez judicial si algún momento la justicia, que por el momento no lo va a hacer, decide hacer algo por investigar ésto», relata.

Financiación internacional

Precisamente, el trabajo de los voluntarios es clave en las labores de la ARMH, ya que se financia con el dinero que aportan sus propios socios y a través de algunos organismos internacionales, como el sindicato noruego Elogit, y algunos reconocimientos, como el premio Alba Puffin que recibieron el pasado mes de mayo, con una aportación económica de 100.000 euros.

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Fotografía destacada: Un grupo de la ARMH trabaja en la segunda fosa hallada en Casasola de Rueda, donde se han encontrado los restos de cuatro personas. | C.C.L.

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