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Cuando las víctimas del franquismo abrían la tierra con las manos: la historia de las exhumaciones de fosas en la Transición

Tras la muerte de Franco, y en plena recuperación de la democracia, familiares de víctimas abren fosas comunes por todo el país, pero sin protocolo científico

eldiario.es / Juan Miguel Baquero / 06/09/2020

Era como abrir la tierra con las manos. Tras la muerte del dictador, el miedo queda enterrado. Y las familias de víctimas empiezan a rescatar a sus muertos de las fosas comunes del franquismo. Un proceso que, durante la Transición, suma decenas de tumbas ilegales exhumadas con voluntad pero sin criterio arqueológico. La parálisis rebrota con el golpe de Estado del 23F de 1981. Una quietud alargada hasta la explosión de la Memoria Histórica con la primera búsqueda bajo protocolo científico: los 13 de Priaranza en el año 2000.

El goteo, no obstante, alcanzó los años 90. Y pese a la pedagogía del terror inoculado por los golpistas hasta el tuétano de la sociedad española. Quedan casos de fosas y cunetas abiertas en Murcia, Extremadura, Andalucía… por todo el país. O victorias de víctimas como las ‘mujeres de negro’ que custodiaron 40 años la tumba de 400 personas en La Rioja.

Se trataba del “primer ciclo” de exhumaciones de “republicanos fusilados por los franquistas durante la guerra civil y la posguerra”, como señala la investigadora Paloma Aguilar. Una solución “muy rudimentaria”, acompañadas de actos de homenaje y “funerales religiosos”. Abrir la tierra para romper el olvido y la impunidad.

Luego, décadas de retraso en memoria histórica han condenado a la mayor parte de familias a no recuperar jamás a sus muertos. Con más de 100.000 desaparecidos forzados, el país de la desmemoria apenas puede recuperar una cuarta parte, según un informe del Gobierno de España al que ha tenido acceso elDiario.es.

Desde el año 2000 se han abierto en toda España más de 740 fosas y recuperado alrededor de 9.000 esqueletos. En muchos casos “con el impulso de las asociaciones de memoria histórica” y con escaso (o nulo) apoyo institucional, apunta el documento. Un informe que calcula que “en 4 ó 5 años, con unos 40-50 profesionales”, es posible solucionar una de las graves violaciones de los Derechos Humanos cometidas por los golpistas, todavía por resolver, y que pretende encarar el plan estatal para la memoria.

La acción colectiva de las víctimas

“Entre 1978 y 1979 tuvo lugar en Murcia la exhumación de la mayor fosa común de la región de republicanos fusilados en la posguerra, seguida de un reentierro colectivo en el cementerio municipal”, cuenta el politólogo Juan Enrique Serrano, de la Universidad de Murcia (UM). El final de la década de los 70, con la recuperación de la democracia en España, asistió al proceso ciudadano de desenterrar la memoria común.

De la tierra fueron rescatados “377 restos mortales”. En la primavera del 79 fueron inhumados en una “sepultura digna”. Fuera del camposanto, España estaba “en plena campaña para las primeras elecciones locales democráticas desde 1931”. Los túneles de la historia. Y el fruto de una iniciativa “adelantada a su tiempo”.

Aquel episodio “fue el resultado de la acción colectiva llevada a cabo por un grupo de familiares provenientes de diferentes puntos de la región que se conocieron a lo largo de los años mediante sus visitas al cementerio de Espinardo”, escribe en un artículo titulado ‘La exhumación de 1979 en Murcia. Acción colectiva de familiares de fusilados republicanos durante la transición’, que publicó la Revista de Historia Contemporánea.

“Reuniones a escondidas y en secreto; miedo. Por primera vez se juntan, se cuentan sus sufrimientos comunes”, escribía en 1977 el párroco de Marcilla (Navarra), Javier Vesperinas contó este medio. Poco antes conoció que en el pueblo muchos tenían a sus muertos tirados en fosas franquistas.

Las “resistencias” acabaron rotas. Y el Ayuntamiento colaboró con un terreno en el cementerio y la construcción de un mausoleo. Meses después, los vecinos de Casas de Don Pedro (Badajoz) conseguían cerrar el duelo por el tesón de una mujer, Felisa Casatejada, que tenía bajo tierra a dos hermanos, fusilados con 17 y 19 años de edad. Durante la Transición, entre el 78 y 1983, hasta 37 pueblos de Extremadura suman procesos similares.

Las 780 “calaveras” de Constantina

En Constantina (Sevilla), en 1980 “lograron rescatar más de 780 calaveras y multitud de huesos con signos evidentes de muerte violenta”, según el informe coordinado por el antropólogo Ángel del Río. “Los trabajos de exhumación se efectuaron en tres tandas, sin seguir una metodología científica, tal como era habitual en la época”, apunta.

Es una de las mayores tumbas del franquismo abiertas en España, después de la de Málaga, con 2.840 cuerpos. Los trabajos en el cementerio católico serían realizados con fondos del desaparecido Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA). Luego, “se construye un mausoleo de dignificación a las víctimas”. En la tierra apareció también “una gran cantidad de anillos, pendientes, cadenas… que fueron introducidos en las calaveras”.

A finales del 79, el pueblo de Jimena de la Frontera (Cádiz) recuperaba a cuatro de sus paisanos ejecutados por los golpistas. “Desde siempre los más viejos del lugar conocían los hechos, el lugar de enterramiento, y las circunstancias que hicieron que, eso que unos llaman azar y otros destino, llevara a aquellos cuatro inocentes a situarse frente a un improvisado pelotón de fusilamiento”, reza el Mapa de Fosas de Andalucía.

La fosa estaba en una zona conocida como La Cruz Blanca. Nadie, en más de cuatro décadas, “osó hacer la más mínima referencia pública, comentario o crítica ante la posibilidad de sufrir represalia o de señalarse como ‘desafecto al régimen’”. Era un “acuerdo, unánime, tácito, secreto, y a la vez conocido por todos”, roto casi a los 44 años de los asesinatos. Los restos fueron trasladados al cementerio de Jimena, donde una placa los recuerda. Muchas de las víctimas suman más de 84 años cubiertos por la arena de la impunidad.

La victoria de las ‘mujeres de negro’

Aquel “primer ciclo” de exhumaciones de “republicanos fusilados por los franquistas durante la Guerra Civil y la posguerra” nacía en ese periodo de transición a la democracia. “Y se prolongó hasta los años 90”, indica la investigadora Paloma Aguilar en un artículo titulado ‘Memoria y Transición en España. Exhumaciones de fusilados republicanos y homenajes en su honor’.

La “rudimentaria” labor de las familias de represaliados fue acompañada, en ocasiones, de la creación de “lugares de memoria”. El “tributo a las víctimas del franquismo” por encima de “la transición española como un período de silencio y olvido”. Como sucedió en el caso riojano.

Las mujeres de negro velaron los cadáveres de 400 personas asesinadas por los franquistas. Muchos eran sus maridos. Custodiaron la memoria de los suyos durante 40 años de dictadura, logrando que nadie tocara las tres fosas comunes de Lardero (La Rioja) donde fueron arrojados. Y en 1979 convirtieron el lugar en cementerio civil. Hoy es el Memorial La Barranca.

El conjunto monumental es uno de los mayores memoriales de España dedicado a las víctimas de los golpistas en la guerra civil. Cumple cuatro décadas como camposanto y forma parte del patrimonio de la Comunidad Autónoma desde 1980, gestionado por el Gobierno de La Rioja en colaboración con la Asociación para la preservación de la Memoria Histórica en La Rioja ‘La Barranca’.

El barranco de Barrigüelo, a unos cinco kilómetros de Logroño, fue usado por los golpistas para enterrar los cuerpos de una quinta parte de las 2.000 personas que ejecutaron en la región. Aunque en La Rioja no hubo guerra. Apenas resistencia al fracasado golpe de Estado que provocó la guerra civil.

En aquel campo trazaron las fosas comunes plagadas de muerte. De la pedagogía del terror aplicada en masa por los rebeldes hasta finales de 1936. Ahora, La Barranca es un paraje de recogimiento familiar. De recuerdo íntimo. De Memoria colectiva con mayúsculas. Una tierra que guarda la victoria de las ‘mujeres de negro’ sobre 40 años de franquismo.

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Fotografía destacada: Trabajos de exhumación en la Fosa 111 del cementerio de Paterna, donde se han encontrado 150 cuerpos. Eloy Ariza / ArqueoAntro

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/victimas-franquismo-abrian-tierra-manos-historia-exhumaciones-fosas-transicion_1_6201776.html?utm_source=adelanto&utm_medium=email&utm_content=Lead&utm_campaign=09%2F06%2F2020-adelanto&goal=0_10e11ebad6-1e866834a2-57015681&mc_cid=1e866834a2&mc_eid=65b35012a3&fbclid=IwAR1R57o67A4we72NOn_3nFuZueotR9Vcrb3_FRce_NLvtaAN6p7M7_NX6NI

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Inician la exhumación de los restos de 17 milicianos en fosas comunes del cementerio de El Espinar

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica inicia este martes una exhumación en tres fosas comunes del cementerio de El Espinar (Segovia), donde espera encontrar los restos de al menos 17 milicianos fallecidos en julio de 1936 durante la Guerra Civil.

elnortedecastilla.es / 01/09/2020

Según ha informado la asociación en un comunicado, se trata de personas sin formación militar que llegaron a Segovia desde Madrid para luchar de forma voluntaria contra los sublevados. Entre ellos había algunos trabajadores de la Casa de la Moneda y del Ministerio de Fomento de la época. Se cree que allí yacen los restos de Eugenio Insua Alós, Enrique Ruiz García, Eugenio García Sáinz, Victoriano Olesa Castillo y otras trece personas en cuya identificación aún trabaja la asociación.

Los trabajos previos se remontan al año 2009, cuando la familia de una de las víctimas, Eugenio Insua Alós, promovió la exhumación en varias fosas del cementerio municipal de El Espinar con el fin de identificar a su familiar y trasladar sus restos. Hasta ahora, se ha llevado cabo el estudio visual del terreno, a raíz del cual la asociación realizará una prospección arqueológica de acuerdo a los protocolos internacionales para la intervención en fosas comunes y la posterior excavación, descripción de los enterramientos y análisis de los restos óseos, informa Efe.

El sondeo del terreno y la delimitación de las fosas podrán estar acabados en dos días y serán labores ceñidas a la parcela de tierra consensuada, que no afectarán a sepulturas ya construidas o que puedan contener inhumaciones posteriores, ha aclarado la asociación.

A continuación, se llevará a cabo la localización de evidencias óseas, proceso que puede prolongarse por unos ocho o nueve días, y después, el estudio de los restos en el laboratorio que la asociación tiene en el Campus de Ponferrada de la Universidad de León. También se tomarán muestras de los restos para crear un banco de ADN que, en última instancia, serán contrastados con los familiares vivos que hayan aportado su información genética, mientras que los restos no identificados o no reclamados serán reinhumados en las sepulturas de origen.

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Fotografía destacada: Miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. / PEDRO L. MERINO

Fuente:https://www.elnortedecastilla.es/segovia/armh-inicia-exhumacion-20200901164503-nt.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

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La ARMH denuncia que TVE ignoró a las víctimas del franquismo en su cobertura del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha presentado una queja ante el Defensor del Telespectador de RTVE y al Consejo de Informativos de TVE por la omisión de las víctimas del franquismo durante la cobertura informativa que hizo de la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada.

diariosigloxxi.com / SERVIMEDIA / 31/08/2020

Este colectivo emitió un comunicado en el que destacó que esta omisión es más onerosa si cabe “cuando hay hijos e hijas nonagenarios que esperan enterrar dignamente a sus padres antes de fallecer”.

La ARMH destacó que TVE “repite casi todo los años” la “escasa tirando a nula cobertura” que sus informativos prestan a las exhumaciones de fosas comunes de víctimas del franquismo con motivo de la conmemoración de esta efeméride y, en su lugar, se opte por “hablar de lo ocurrido en otros países para no hablar de lo ocurrido en el nuestro”.

El colectivo acompaña la queja del vídeo de la noticia y de dos pantallazos de la página web de RTVE, en la que el ente ofrece una lista por orden alfabético de sus temas principales y mientras hay uno dedicado a las “víctimas del terrorismo, no existe nada similar sobre las víctimas del franquismo, que son cientos de miles, ni para la memoria histórica o la dictadura franquista”.

Por último, la ARMH subrayó que “la omisión de la información acerca de los desaparecidos por la represión franquista es una forma de negacionismo, de crear la idea de que en España no existen esas desapariciones o de que son sólo cosas de países menos desarrollados”.

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Fuente:http://www.diariosigloxxi.com/texto-s/mostrar/377271/armh-denuncia-tve-ignoro-victimas-franquismo-cobertura-dia-internacional-victimas-desaparicion-forzada?fbclid=IwAR2_EgFnuI_Ab3Ylety0sx9YJUHEy2QLV5YhoDviiRlwwTCw-fE7iB9n4Gs

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Un estudio científico de las fosas de la Guerra Civil: quiénes y cómo fueron asesinados

Alfredo González Ruibal, Arqueólogo Incipit -CSIC, y Lourdes Herrasti, Investigadora en Osteoarqueología, Sociedad de Ciencias Aranzadi.

niusdiario.es / 28/08/2020

  • Las exhumaciones permiten, además de dignificar las vidas silenciadas por la violencia política, conocer de forma científica el pasado.

Entre los años 2000 y 2018 se exhumaron en España 743 fosas de la guerra civil y la posguerra. De ellas surgieron los restos de más de 9.000 individuos.

Aunque las exhumaciones cumplen un fin eminentemente social –permiten a los familiares recuperar y enterrar dignamente los restos de sus seres queridos asesinados– son, también, una actividad realizada con criterios y métodos estrictamente científicos por parte de arqueólogos, antropólogos y médicos forenses. Y, como tal actividad científica, genera conocimiento. Esta faceta, sin embargo, es bastante menos conocida que la social. Es precisamente en ella en la que queremos hacer hincapié en este artículo.

La inmensa mayoría de las exhumaciones se han llevado a cabo para recuperar los restos de represaliados republicanos. Pero esto no se debe a un sesgo político, sino al hecho de que los asesinados en territorio republicano fueron en su inmensa mayoría recuperados en la posguerra, con apoyo del régimen franquista. Cuando ha habido alguna reclamación reciente, se ha atendido: es el caso del pozo de la mina de Camuñas, donde se documentaron, en 2010, los restos de unos 50 individuos asesinados por los republicanos, incluidos sacerdotes y dos mujeres. Por otro lado, también se han realizado numerosas intervenciones en fosas con restos de combatientes de ambos bandos.

Crucifijos republicanos

Las exhumaciones nos permiten conocer mejor las identidades de las víctimas y con ello desterrar algunos mitos. Por ejemplo, aunque la guerra se presentó como una cruzada nacional por parte de los sublevados a partir de septiembre de 1936, lo cierto es que las medallas religiosas y los crucifijos se encuentran entre los objetos personales más comunes en las fosas con víctimas republicanas. También han aparecido escapularios y, en el caso de Retuerta de Bullaque (Ciudad Real), un relicario recuerdo de una peregrinación a un santuario mariano en Francia.

Para muchos creyentes, el asesinato era un castigo múltiple: no solo porque se les arrebataba la vida, sino porque no se les permitía confesarse y se les enterraba en espacio no consagrado, bien en campo abierto, bien en un cementerio civil.

Entre las víctimas se contaban también religiosos, como el Padre Revilla, exhumado en Gumiel de Izán (Burgos): el crucifijo que llevaba en la mano y los restos de sotana permitieron identificarlo. El sacerdote había denunciado los abusos de los falangistas.

El crucifijo que llevaba el Padre Revilla en el momento de su ejecución, en Gumiel de Izán (Burgos). Álvaro Minguito Palomares, Author provided

¿Guerra fratricida o lucha de clases?

Se suele decir que la Guerra Civil fue un conflicto entre hermanos. Aunque es cierto que enfrentó a familias, se trató más bien de una lucha de clases: de ello ofrecen abundantes testimonios las fosas.

Las diferencias socioeconómicas se pueden observar en los restos óseos: la altura media de las víctimas masculinas rondaba los 163 cm y la de las mujeres, 153. Una talla baja debida a la mala alimentación y a una vida muy dura, de la que tenemos también constancia en los huesos, en forma de patologías provocadas por el esfuerzo físico y dentaduras deterioradas.

Los objetos también hablan de esas diferencias de clase: de 60 víctimas de violencia revolucionaria exhumadas recientemente, dos llevaban plumas estilográficas, un símbolo de estatus. El mismo número que ha aparecido en la exhumación de los restos de unos 8 500 republicanos. El bajo estatus social de muchos asesinados republicanos queda de manifiesto en las ubicuas alpargatas de suela de caucho o neumático reutilizado.

Sandalias de caucho de neumático, muy habituales entre los represaliados republicanos. Fosa de Arándiga 2 (Teruel). Lourdes Herrasti – Sociedad Aranzadi, Author provided

Los objetos nos hablan también de lo que hacían las víctimas poco antes de morir. Un joven de 20 de años de La Andaya (Burgos) llevaba chapas con las que habría jugado en prisión para matar el tiempo, mientras que en el cementerio de San Rafael (Málaga) apareció un juego de dominó junto a una de las víctimas.

Uno de los asesinados en Castuera (Badajoz) fabricaba anillos para intercambiar por comida en el campo de concentración de la localidad: los anillos y trozos de monedas empleados en su fabricación aparecieron entre sus huesos.

Por los informes de la Causa General sabemos que muchos de los asesinados por los republicanos llevaban bata, pijama, neceser, cepillo de dientes. Prueba de que los arrancaron de sus hogares en plena noche.

Objetos asociados a un preso del campo de concentración de Castuera (Badajoz), asesinado en el cementerio de la localidad. Entre ellos se encuentran varios anillos realizados en cautiverio usando trozos de monedas. Incipit-CSIC., Author provided

Las mujeres descalzas

Las exhumaciones también han arrojado luz sobre la violencia contra las mujeres. Sus restos suponen en torno al 4% de los individuos recuperados.

Por testimonios orales sabemos que la tortura y violación fueron habituales. La arqueología ofrece pruebas circunstanciales de ello: a veces aparecen sin zapatos, como en Albalate de Cinca (Huesca), o fueron las últimas en ser enterradas y además en una zona concreta de la fosa, como sucede en Llerena (Badajoz) y Escurial (Cáceres).

Las mujeres eran víctimas por su actividad política o en sustitución de familiares varones. Es el caso de Jerónima Blanco, embarazada, asesinada a los 22 años con su hijo de tres, en el Bierzo, por la fuga de su marido. La exhumación descubrió sus restos incinerados.

Enterradores, asesinos y ladrones

La disposición de los cuerpos en el enterramiento dice mucho sobre quién los inhumó. En Velilla (Valladolid), el enterrador sepultó con respeto a Rafael y sus dos hijos, Zósimo y Felipe, a quienes conocía. Colocó una mano del padre sobre Zósimo y otra sobre Felipe.

Cuando los muertos aparecen arrojados de cualquier manera o bocabajo suele ser porque los enterraron sus asesinos. Una última humillación para sus víctimas. En torno al 24% fueron inhumados bocabajo. También era parte del castigo desvalijar a los asesinados tras su muerte. La arqueología documenta esta práctica: en muchas fosas aparecen las cadenas de los relojes pero no los propios relojes.

Individuo asesinado en Villaverde del Ducado (Guadalajara). Fue maniatado y enterrado boca abajo, típica forma de humillación postmortem. Alfredo González Ruibal, Author provided

Maneras de morir

El estudio osteológico nos informa sobre las formas de asesinar. Los traumas en los huesos nos informan sobre si fusilaron a las víctimas o les descerrajaron un tiro en la cabeza, si les dispararon de frente o por detrás. También, en ocasiones, sobre las torturas que les infligieron antes de morir, o si cruzaron los brazos frente al rostro, un gesto intuitivo y vano de autodefensa.

Pero los huesos nos dicen mucho más: la epifisitis en las vértebras lumbares, típica de la brucelosis, nos ayuda a identificar a quienes fueron cabreros, pues es una enfermedad típica de este oficio. Y la hiperostosis en las falanges, a un alfarero.

A veces se encuentran huellas de autopsia, porque al principio de la guerra los forenses del territorio sublevado actuaban de oficio. Sin embargo, a mediados de agosto del 36 llegaron órdenes para que dejaran de hacerlo. En cambio, las autoridades republicanas ordenaron exhumaciones en 1937 para esclarecer la violencia revolucionaria en Cataluña. La investigación tuvo consecuencias penales.

Las exhumaciones permiten rescatar y dignificar las vidas silenciadas por la violencia política. También conocer de forma científica el pasado.

Este texto está inspirado en la tesis doctoral de Lourdes Herrasti: ‘Arqueología de la Memoria. El método arqueológico aplicado a la investigación de la historia reciente’, defendida en julio de 2020 en la Universidad del País Vasco.

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Fotografía destacada:

Fuente:https://www.niusdiario.es/nacional/politica/estudio-cientifico-fosas-guerra-civil-quienes-como-fueron-asesinados_18_3002220047.html

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La ARMH dona placas para que el Gobierno cree organismo en materia de memoria histórica

LA ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA (ARMH) HA DONADO AL ESTADO EL DISEÑO DE LA SEÑALÉTICA DE LOS ORGANISMOS QUE DEBE CREAR EN MATERIA DE MEMORIA

contrainformacion.es / 27/08/2020

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha iniciado una campaña de cara al 30 de agosto, Día Internacional contra Desaparición Forzada y Voluntaria, conmemorado por la ONU, para decirle al Gobierno que deje prometer leyes y procesos parlamentarios que duran meses o años y se pongan manos a la obra inmediatamente para atender a las víctimas del franquismo.

La ARMH ha querido mostrar su rechazo a la intención del Gobierno de que todo dependa del proceso de una nueva Ley de la Memoria y reclama verdadera voluntad política, con la que se puede comenzar a trabajar inmediatamente cuando se tiene la firma del Boletín Oficial del Estado.

Y para ayudar a que el ejecutivo se ponga manos a la obra de manera inmediata el colectivo ha presentado en el registro del Palacio de la Moncloa el diseño de las placas que deben señalizar las puertas de los organismos que el Gobierno podría constituir mañana mismo, sin necesidad de una ley.

La  presentación ha ido acompañada de una carta dirigida a Pedro Sánchez en la que se enumeran  las cosas que han ocurrido en los últimos 20 años, desde esa primera exhumación científica, los intentos de judicializar las visitas del Grupo de Trabajo Desaparición Forzada Involuntaria de la ONU y la del Relator Especial para la Verdad la Justicia la Reparación y las Garantías de no Repetición o la aprobación de una Ley de la Memoria Histórica en 2007 que no ha resuelto ninguno de los problemas que tienen los familiares de los desaparecidos.

Su campaña es una respuesta al modelo de exhumaciones que prepara la vicepresidenta, Carmen Calvo, que pretende subvencionar las exhumaciones, delegando la atención a los familiares en colectivos y asociaciones y no creando un organismo; con lo que significa simbólica, política y emocionalmente que el Estado atienda directamente a las familias, que las cuide, que las reconozca públicamente y que las acompañe en el proceso de búsqueda de sus seres queridos.

La carta dirigida a Pedro Sánchez termina así:

A estas alturas queremos que el Gobierno disponga inmediatamente de una oficina que atienda las familias de los desaparecidos; que ponga a trabajar en su búsqueda a todos los laboratorios genéticos de los que dispone el Estado; queremos que sea el Estado el converse con las familias, las cuide, las escuche y las atienda. Que sea el que elabore informes científicos, históricos, arqueológicos y forenses y dé constancia de estos hechos y que no tengamos que ser las familias y las asociaciones las que hagamos ese trabajo que le corresponde a las instituciones de una democracia.

Queremos que nuestro Estado democrático deje de ignorar a miles de hombres y mujeres que han luchado para construirlo, que financian su existencia y que tienen que ejercer derechos que no pueden depender de las ideologías de un partido de Gobierno o de las disputas políticas y electorales, porque hablamos de Derechos Humanos.

 Por esa razón, y más de cuarenta años después de muerto el dictador, nos vemos obligados a soñar organismos que en una democracia digna y decente deberían llevar muchos años trabajando. Y para ponerlo en su conocimiento hemos decidido donarle al Estado el diseño de esas placas que esperemos que algún día, con la máxima urgencia, se encuentren instaladas en puertas de la administración del Estado, que puedan ser abiertas por las víctimas.

Adjuntamos copia de la señalética cuyo diseño ha donado la ARMH al estado, copia de la carta registrada en el Palacio de la Moncloa y dirigida a Pedro Sánchez y una imagen del momento de presentación en Moncloa del escrito, con la imagen de Bonifacio Sánchez, representando a la asociación y mostrando la carta con el sello del registro del Palacio de la Moncloa.

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Fuente:https://contrainformacion.es/aemh-dona-placas-para-que-el-gobierno-cree-organismo-en-materia-de-memoria-historica/

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Los “mendigos” a los que Franco persiguió para ‘limpiar’ España “a cualquier precio”

Niños traperos, recogecolillas o buscavidas, el franquismo castigó la precariedad con multas, cárcel, exclusión y un paradigma: el campo de exterminio de Las Arenas, con 144 pobres muertos de hambre y enfermedad

eldiario.es / Juan Miguel Baquero / 25/08/2020

‘Limpiar’ España. A cualquier precio. La violencia extrema contra el rival ideológico desencadenó el genocidio fundacional del franquismo. Una fórmula del terror que sembró el país de fosas comunes –la mayoría todavía por abrir–, de cárceles y campos de concentración para disidentes de toda clase. Pero el franquismo sacó tiempo para meter en el saco también a los eternos derrotados: los buscavidas, desde los niños traperos, estraperlistas y recogecolillas, a los excluidos por “mendigos”.

“Pronto, muy pronto, mis tropas habrán pacificado el país”, dijo Franco al periodista Jay Allen. Corría el 27 de julio de 1936, el golpe de Estado sumaba una decena de días. “¿Significa eso que tendrá que fusilar a media España?”, cuestionó el reportero. “He dicho a cualquier precio”, subrayó el luego dictador. La tarea de limpieza había comenzado en el país de la desmemoria.

Y pronto el franquismo modificó, para un uso más crudo, la ley de vagos y maleantes aprobada durante la Segunda República, en 1933. La norma, conocida como la Gandula, no incluía castigo penal y corregía “comportamientos antisociales”, con tipos que iban desde “mendigos profesionales” a “vagos habituales” o “rufianes y proxenetas”.

Mujer de 90 años y “mendiga” de profesión.

En plena Guerra Civil, los golpistas ya prohibieron dar limosna. Luego la dictadura usó la ley para reprimir a personas sin recursos, incluyendo en este perfil a los homosexuales, y creando incluso campos de internamiento: los Reformatorios de Vagos y Maleantes. “Entre 1974 y 1975 se abrieron un total de 58.000 expedientes de peligrosidad social con 21.000 sentencias condenatorias”, explica el profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Castilla-La Mancha, Damián González, en Violencia política y dictadura franquista.

Como profesión, “mendiga”: el expediente de una mujer de 90 años en Córdoba es un claro ejemplo de esa represión contra la precariedad. Y uno de sus máximos exponentes está en un campo de exterminio: Las Arenas en La Algaba (Sevilla), con 144 pobres muertos de hambre y enfermedad.

El campo de exterminio para “mendigos”

En los años 40, justo después de la Guerra Civil, la escasez “mató de hambre a unos 200.000 españoles”, calcula Damián González. La “terrible autarquía” significó “una estrategia represiva más” que favorecía a la “base social que había dado su apoyo al dictador”, según el historiador. Todo “a costa de la miseria de los vencidos”.

Y, en la “penuria”, destacaba “ese medio millón de familias que por motivos diversos carecían de su cabeza de familia”. Ahí estaban los buscavidas. “Existen casos documentados en los que por robar un poco de pan y tocino un jornalero fue condenado a seis meses de arresto mayor, y por unas gallinas la pena podía llegar hasta los dos años de prisión”, precisa.

El Ayuntamiento de Sevilla creó, a inicios de los años 40, el centro de reclusión de Las Arenas en la vecina localidad de La Algaba. La idea era limpiar la ciudad de “mendigos”. El lugar quedó pronto convertido en “un verdadero campo de exterminio”, como relataba María Victoria Fernández Luceño, autora del libro Miseria y represión en Sevilla.

Hasta 144 personas murieron entre sus muros de hambre y enfermedad. Siguen enterrados en una fosa común. Otro ejemplo, unos años antes, sucedía en Málaga, cuando el 6 de julio de 1938 quedaba inaugurado un “campo de concentración de mendigos”. En casos, el franquismo usaba a los presos, de toda condición, como parte del trabajo esclavo.

Porque la represión política fue una clave de bóveda de la dictadura franquista. “A diferencia de la republicana, en la España rebelde la represión tuvo un carácter absolutamente premeditado, sistemático, institucionalizado, hasta transformarse en un objetivo en sí mismo para la construcción del nuevo Estado”, dice Damián González.

Condena por estraperlo a “1.000 pesetas” y “cien días” de cárcel.

El castigo a la precariedad

“Sí, hay varios casos de mendigos represaliados de Córdoba capital que me llamaron la atención”, arranca Julio Guijarro. El investigador considera en esta categoría “no sólo los mendigos declarados como tales en su profesión tal como consta en su declaración o en sus expedientes penitenciarios, sino también aquellos de los que se intuye su situación de precariedad económica y social”.

El archivero suma “hasta la fecha” un total de 11 “mendigos”, con cinco mujeres, “de entre 48 a 90 años”. Uno recibe “condena de muerte en consejo de guerra, conmutada por perpetua”. Y cuatro “ejecutados sin juicio durante el terror caliente”, “dos hombres y dos mujeres de entre 71 y 80 años”, entre agosto de 1936 y enero del 37. O la mujer vecina de Córdoba de 90 años, “mendiga” de profesión, detenida en la Prisión Provincial.

“Serían los casos que detectaba de aquellos abuelos de entre 70 y 90 años que tienen su domicilio en el Asilo Madre de Dios, para mayores sin recursos y en situación de total precariedad, recogidos por la beneficencia municipal”, continúa. Algunos sufrían “represión económica” con multas de “hasta 1.000 pesetas”.

O más, como demuestra la fosa común excavada en el cementerio de La Salud: “Interpreto algunos hallazgos de Córdoba como un perfil muy raro de personas represaliadas, con lesiones terribles no curadas y con las que vivieron”, explica el antropólogo Juan Manuel Guijo. Casos que no tienen “la menor coincidencia con lo que la información previa nos decía de sus perfiles”.

Los niños de la calle

Y el castigo a la precariedad continúa. Los años 40 viven los inicios de la dictadura franquista desde la hambruna, el racionamiento y el estraperlo. Nace un país pobre, y empobrecido por la guerra, que trasiegan en las calles figuras casi fantasmagóricas. Invisibles salvo para el desprecio o la caridad.

La propaganda de la caridad motivó el Auxilio Social, una institución tutelada por Falange. En octubre del 37 “contaba con 711 comedores y 158 cocinas”, refiere Laura Sánchez en ‘Auxilio Social y la educación de los pobres: del franquismo a la democracia’. Este “socorro” ciudadano estaba “inspirado en las pautas sociales del nazismo alemán y del fascismo italiano”, en palabras del catedrático de la Universidad Valladolid Pedro Carasa.

Y en Madrid bullían estos nuevos servicios sociales. Las calles recogían también a los perdedores de la guerra. En 1941, el régimen de Franco hizo una limpieza masiva de “mendigos” que repartió por el resto del país, contaba el escritor Rafael Abella en La vida cotidiana en la España de Franco. Los niños de la calle acabaron viviendo en los hogares infantiles del Auxilio Social.

Esta realidad retrata el libro Tipismo franquista. Recuerdos de una sociedad perdida (Arzalia ediciones) de David Pallol. Ahí están las figuras que visten España de crudeza. Desde los niños traperos que expurgan la basura para sacar… algo, a los trileros, estraperlistas de toda índole e incluso los recogecolillas. “Tipos sociales y oficios desaparecidos” que evocan “el retrato de una sociedad perdida”, como queda descrita la obra del historiador del arte y escritor, también responsable de Madrid Art Decó y autor de Construyendo Imperio. Guía de la arquitectura franquista en el Madrid de la posguerra. La fotografía, pobre, que define toda una época que condenó a los eternos derrotados.

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Fotografía destacada: Mendigos a la puerta del restaurante Lhardy, en Madrid, en 1940. EFE/Hermes Pato

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/mendigos-franco-persiguio-limpiar-espana-precio_1_6181973.html

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