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«No sé si mi padre estará aquí, quisiera que sí»

Las familias acuden a la excavación para hallar a sus antepasados y los voluntarios creen que encontrarán los restos de veinte personas más

elcomercio.es / M. Rivero / 25/03/2022

El recuento total se quedó ayer en treinta cuerpos tras la aparición de los restos humanos de trece personas más en la fosa común de El Rellán, en grado, en la zona que ocupaba ‘La Gochera’; no obstante, podrían ser bastantes más los represaliados por el franquismo que se localicen durante las próximas semanas. «Hasta 50», anunciaron desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Allí, los voluntarios llevan una semana a pie de trinchera -los ejecutores se ahorraban así cavar sepulturas- «dejándose rodillas, manos y lumbares» para desentrañar el misterio que envolvió en 1937 la desaparición de algunos de ellos. A falta aún de la exhumación definitiva, el traslado de los restos y de las pruebas de ADN, varias decenas de posibles familiares de las víctimas llenaron ayer de flores y lágrimas las tumbas.

Sabino Fernández Fernández, durante el acto.

«Esto se tenía que haber hecho hace cuarenta años, porque el fascismo sigue matando», sostuvo, emocionado, Sabino Fernández Fernández, que acudió a la fosa con la esperanza de encontrar a su padre de una vez por todas. Los huesos «están tirados de cualquier manera. Por si fuera poco, con piedras encima», aclaró el arqueólogo Serxio Castro.

Se aliviaba un poco el pesar de María Luisa Flórez Álvarez al dejar una ofrenda floral sobre las zanjas en memoria de su padre Cástor. «Estuvo en la cárcel de Grado, no sé si estará aquí, quisiera que estuviera, la última vez que le vi tenía 11 años y me acuerdo perfectamente de él», narró, desconsolada. El barro de la trinchera en sus zapatos.

Los voluntarios, durante los trabajos.

La magnitud del descubrimiento ha sido una sorpresa para todos. «Es más grande de lo previsto» y requerirá, seguro, una tercera campaña. Ya en el mes de agosto fueron localizados y exhumados 17 cuerpos -los tres últimos al quitar el tocón de un árbol-; sin embargo, hubo que esperar al derribo de una antigua granja porcina para desvelar «el horror» que alberga El Rellán.

Entre los objetos recuperados durante la prospección constan varios casquillos de ametralladora y pistola (utilizadas para el ‘tiro de gracia’), una caja con una brocha y una maquinilla de afeitar, un cepillo de dientes envuelto, un trozo de peine, varias monedas, restos de zapatos e incluso pedazos de madreñas, suspensorios o una gafas con su funda. Objetos cotidianos que, en palabras del voluntario David Ramírez, «te hacen conectar» con las víctimas.

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Fotografía destacada: María Luisa Flórez realiza una ofrenda floral junto al alcalde, José Luis Trabanco, y Mari Luz Rodríguez. / VALLINA

Fuente:https://www.elcomercio.es/asturias/siero-centro/flores-represaliados-fosa-rellan-20220325001955-ntvo.html

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La ARMH pide al Banco de España que monetarice los lingotes de oro nazi que custodia en su cámara acorazada

Reclama que se dediquen a señalizar y “conmemorar el daño del ejército nazi a la sociedad española”.

nuevatribuna.es / 21/03/2022

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) solicita que desde los órganos de Gobierno del Banco de España se tome la decisión de monetizar los lingotes de oro nazi que custodia en su cámara acorazada y se dediquen íntegramente a “conmemorar el daño del ejército nazi a la sociedad española”.

Esos lingotes podrían servir, a juicio de la ARMH, a señalizar por toda España los lugares de la represión hoy convertidos en Paradores Nacionales, Plazas de Toros y otras instalaciones, a colocar monumentos de reconocimiento a las víctimas y a conmemorar a los hombres y mujeres que lucharon contra la dictadura. “Es importante reparar y dar a conocer la historia. Hubo un nazismo español, incluso las juventudes nazis tenían dos sedes en Madrid a principios de los años cuarenta. Y hay que dar a conocer la realidad y reparar a las víctimas”, señala el colectivo.

Desde hace décadas, el Banco de España custodia, en su cámara acorazada, 38 lingotes de oro que llevan impreso el escudo del Tercer Reich. La investigación internacional acerca de oro expoliado a los judíos consideró que ese oro no tenía esa dicha procedencia y por eso han permanecido en las dependencias del Banco central español.

El golpe de estado del 18 de julio recibió un trascendental apoyo de la Alemania nazi que ayudó a Franco por considerar que la instauración de una dictadura fascista en España era un gran paso para su proyecto europeo. Después, por petición de Franco los líderes nazis deportaron a 9.700 republicanos españoles a los campos nazis de concentración, donde cerca de 5.000 murieron asesinados.

“La presencia de esos lingotes es una muestra más de la cercanía de las autoridades franquistas con la Alemania nazi, algo que el dictador Francisco Franco trató de ocultar tras el final de la Segunda Guerra Mundial, momento en el que escondió su pronunciada identidad fascista para disfrazarla de mero anticomunismo”, afirma la ARMH.

La Asociación de víctimas del franquismo también pide al Gobierno que “haga públicos los documentos de la estrecha relación del franquismo con el nazismo que esconde a la sociedad como secretos oficiales”.

Para Emilio Silva, presidente de la ARMH, “la ocultación de esa documentación a la sociedad es una forma de continuismo con la ocultación de sus estrechos vínculos con el nazismo que hizo Franco para sobrevivir tras el final de la Segunda Guerra Mundial. El encubrimiento del nazismo español atenta contra las víctimas del franquismo y del nazismo”.

La asociación incide que con la recuperada democracia y más de cuatro décadas después de la muerte del dictador “se sigue desconociendo en España el sufrimiento que generaron los tres ejércitos fascistas, español, alemán e italiano, para derrocar una república democrática”, al igual que se mantienen las miles de fosas de desaparecidos, en los campos de concentración y centros de represión “borrados sin contemplaciones”.

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Fotografía destacada: Cámara acorazada del Banco de España

Fuente:https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/armh-pide-banco-espana-que-monetarice-lingotes-oro-nazi-que-custodia-camara-acorazada/20220321183217196669.html

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17.000 kilómetros para recoger el anillo y el reloj que los nazis arrebataron a un prisionero español

Manuel y su hijo quieren emprender un viaje a España desde Australia para recoger los efectos personales que dos investigadores han rescatado y que pertenecen a su tío, superviviente del campo de concentración de Neuengamme

eldiario.es / Carlos Hernández / 20/03/2022

Marzo de 2022, Melbourne, Australia

El timbre de la puerta suena insistentemente. Es la casa de una familia española: los Montes. Hace ya 60 años que Manuel y su esposa Herminia abandonaron su patria y se instalaron en este país buscando un futuro mejor para sus dos hijos: Mari Trini y Manuel.

Ellos formaron parte de la llamada ‘Operación Canguro’, acordada entre el régimen franquista y las autoridades australianas. El país oceánico necesitaba de mano de obra y su gobierno buscaba fuera de sus fronteras trabajadores que fueran “blancos y católicos”. La precaria situación económica en España llevó a cerca de 8.000 compatriotas a hacer las maletas y trasladarse para siempre al otro extremo del planeta.

Ha pasado mucho tiempo, demasiado tiempo. Manuel tiene ahora 88 años y vive solo desde que Herminia emprendió su último viaje. Vive solo, pero sus hijos están muy pendientes de él. De hecho, no tiene dudas de que el que llama a la puerta es el mayor, Manuel. Lo que no se imagina es la noticia que está a punto de darle.

Campo de prisioneros de Sandbostel, Alemania, 29 de abril de 1945

Gabriel Álvarez Arjona sigue sin creerse lo que está viendo. Varios vehículos militares estadounidenses acaban de entrar en el campo. La pesadilla ha terminado. Atrás quedan 24 meses de cautiverio y dos grandes guerras. Todo había empezado nueve años antes.

La sublevación franquista le sorprendió en su ciudad natal, Madrid. Gabriel no dudó en dejar la brocha de pintor y alistarse como voluntario en las MAOC, Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas, para defender la democracia republicana y evitar que la capital cayera en manos de los rebeldes. Tres años de combates más tarde, Gabriel se vio obligado a escapar a Francia junto a otro medio millón de españoles.

Tras pasar por varios campos de concentración franceses, el madrileño logró establecerse en la localidad de Le Mans, donde reinició su trabajo como pintor-decorador. La paz apenas le duró un año, porque en junio de 1940 la ciudad fue ocupada por las tropas nazis. Aún así, Gabriel continuó ejerciendo su oficio hasta que en mayo de 1943 fue detenido por orden de las autoridades colaboracionistas francesas. En el informe policial se le acusó de ser el alma de un grupo de agitadores, financiado por México, entre los que había comunistas españoles y anarquistas de París.

Reverso del reloj de bolsillo que los nazis requisaron a Gabriel. | Arolsen Archives

De nada le sirvieron los testimonios y los documentos que presentó para intentar rebatir los cargos. Fue considerado un enemigo y un peligro para el Reich. En noviembre fue enviado al campo de internamiento para presos políticos de Voves, un recinto controlado directamente por el gobierno colaboracionista de Vichy. Las condiciones de vida no eran excesivamente malas y los prisioneros llegaron a organizar actividades culturales, educativas y deportivas, además de tejer una red de resistencia clandestina. Gracias a ella se produjeron varias evasiones que culminaron la noche del 5 al 6 de mayo de 1944.

Cuarenta y dos internos huyeron por un túnel de 148 metros que llevaban tres semanas excavando. Gabriel no estaba entre los fugados y pagó un alto precio por ello. Las SS se hicieron cargo del campo, lo cerraron y trasladaron a los prisioneros a los campos de concentración de Buchenwald y Neuengamme. A este último recinto fue a parar Gabriel.

Allí le quitaron todas sus pertenencias, entre ellas un reloj de mano y dos preciados anillos. Después recibió el traje rayado, un triángulo rojo invertido que le distinguía como deportado político y el número 32.040. Los 10 siguientes meses padeció hambre, malos tratos, falta de higiene y tuvo que trabajar como un esclavo. Pero lo peor aún estaba por llegar.

Ante el imparable avance de las tropas británicas, los nazis trasladaron a unos 9.500 deportados desde Neuengamme hasta el campo de prisioneros de Sandbostel. Un tercio de ellos perecieron en aquella marcha de la muerte o en los días posteriores a la llegada a su nuevo destino. Gabriel fue víctima, testigo y superviviente de ese terrible periplo.

Madrid, 2022

Jesús e Isabel llevan desde 2019 promoviendo y organizando la colocación de stolpersteine en recuerdo y homenaje a los madrileños deportados a los campos de concentración nazis. Se trata de unos adoquines, coronados con una placa dorada con los principales datos de la víctima, que se colocan en la acera, frente a su último domicilio conocido.

Sabedores de que el archivo internacional Arolsen, el más importante sobre la represión nazi, conserva objetos personales de algunos deportados españoles, Jesús e Isabel decidieron colaborar en la entrega de esas pertenencias a los herederos de los prisioneros madrileños. Coordinados con el historiador Antonio Muñoz, localizaron a los descendientes de algunos de ellos. Sin embargo, una búsqueda se convirtió muy pronto en una misión casi imposible. Arolsen tenía dos anillos y un reloj de bolsillo que los nazis le requisaron a su llegada a Neuengamme a un español llamado Gabriel Álvarez Arjona.

El reloj de bolsillo y los dos anillos que los nazis arrebataron a Gabriel Álvarez Arjona. |Arolsen Archives

La investigación sobre Gabriel les acababa llevando siempre a callejones sin salida. Sabían que había fallecido en Francia, muy probablemente, en los años 60, pero ¿cómo encontrar a sus familiares más directos? En 1939 el madrileño aparecía en los registros franceses como viudo sin hijos y no constaba que tras la liberación hubiera tenido descendencia, así que tuvieron que ampliar el foco.

Gabriel tuvo dos hermanas; una no tuvo hijos, pero la otra dio a luz un niño y dos niñas. El camino pareció aclararse hasta que los distintos archivos consultados desvelaron que ninguno de los tres sobrinos había tenido descendencia. Todo parecía perdido cuando un documento reveló que una sobrina adoptó un niño en plena posguerra, en 1940. Su nombre era Manuel Montes Expósito y su existencia abría una nueva vía de investigación para encontrar a los descendientes de Gabriel.

Los archivos permitieron reconstruir la vida de Manuel. Se casó con Herminia Martínez y tuvo dos hijos. Sin embargo, entre 1960 y 1965 el rastro documental de la familia se desvaneció. A punto de arrojar la toalla, tiraron del hilo genealógico de Herminia y dieron con una de sus hermanas. Ella fue la que les aportó la clave: “Emigraron a Australia en los años 60”.

Jesús e Isabel compartieron sus avances con otros investigadores. Uno de ellos, Unai Eguia, conocía a un español que residía en Australia y que había sido locutor en un programa radiofónico dirigido a los emigrantes españoles. Solo unos días después Unai era entrevistado en el espacio Pan y chocolate, de la emisora de radio de Brisbane 4EB. Durante una larga hora aportó los datos de que disponía, habló de Gabriel, de sus anillos y de su reloj e hizo un llamamiento a la colaboración de los oyentes españoles para dar con Manuel.

Marzo de 2022. Melbourne, Australia

Manuel Montes Expósito apenas puede creer lo que le está contando su hijo Manuel. Le están buscando de España para entregarle los objetos personales que los nazis arrebataron a su tío Gabriel en Neuengamme. Él nunca llegó a verle en persona porque creció en la España franquista mientras su tío, tras la II Guerra Mundial, permanecía en su forzado exilio francés. Todo su contacto se produjo a través del correo postal. Aún así se estableció entre ambos una fuerte relación. Por eso aún conserva, con todo el cariño, la última fotografía que le envió desde Le Mans en septiembre de 1960. En el reverso, con una letra algo temblorosa, Gabriel se la dedica a “vosotros Herminia y Manolo con todo mi corazón”. El exprisionero de Neuengamme tenía solo 62 años, pero las secuelas de su dura vida se deducen en su despedida: “no os la (he) enviado antes pues (he) estado paralise”.

“Yo ni sabía que ese tío abuelo mío había estado en un campo de concentración nazi”, confiesa Manuel hijo a Eldiario.es. “Mi padre nunca me lo contó ni me habló de ello hasta el día en el que le di la noticia de que le estaban buscando desde España, a través de ese programa de radio”. La verdad es que ni siquiera sabía que había habido españoles encerrados en esos campos“.

Manuel Montes y su hijo Manuel en Melbourne. | Cortesía de Manuel Montes Martínez

Manuel hijo tenía solo dos años cuando dejó España y su hermana Mari Trini algo menos de seis meses. Ambos se han criado y educado en Australia donde, a diferencia de lo que ocurre en nuestro país, siempre se ha estudiado y reivindicado su historia reciente: “En la escuela se enseña la participación de los australianos en la guerra. Aquí es muy importante saber. Hay un día al año en el que se conmemora a las víctimas y a los soldados que cayeron en la II Guerra Mundial. Es un día muy grande. ¿Pero eso también lo hay en España? ¿No?”.

A pesar de que la memoria empieza a jugarle malas pasadas, a Manuel Montes Expósito le genera una enorme emoción pensar que muy pronto tendrá en sus manos los anillos y el reloj de su tío Gabriel. “Le hace mucha ilusión y a mí también —afirma Manuel hijo— Estos hechos no se pueden olvidar. Si la salud de mi padre lo permite, viajaremos a España en los próximos meses”.

La entrega de los objetos personales robados por los nazis no será el único motivo de esa visita. Jesús e Isabel están organizando la colocación de una stolperstein en recuerdo de Gabriel Arjona. Un adoquín de memoria que se emplazará frente al domicilio en el que ese luchador antifascista y víctima del nazismo vivió en Madrid antes de comenzar su dramático periplo en 1936.

Manuel padre y Manuel hijo recorrerán más de 17.000 kilómetros para recoger un reloj de bolsillo, dos anillos y reencontrarse por fin con su tío Gabriel.

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Fotografía destacada: Retrato de Gabriel Álvarez Arjona, en la foto que envió a su sobrino Manuel en 1960.

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/17-000-kilometros-recoger-anillo-reloj-nazis-arrebataron-prisionero-espanol_1_8838769.html

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La ARMH pide a la Diputación de Ciudad Real aclarar el gasto en publirreportajes sobre memoria histórica

La asociación, que no acepta subvenciones públicas para llevar a cabo exhumaciones, no entiende que se gasten recursos en hacer «propaganda»

abc.es / 15/03/2022

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha solicitado a la Diputación de Ciudad Real información acerca del gasto que supuso para la misma la campaña de publicidad informativa sobre el proyecto ‘Mapas de Memoria’, que apareció en diversos medios de prensa escrita a nivel nacional. La asociación quiere conocer cómo se justifica la inserción publicitaria de promoción de las labores que lleva a cabo el proyecto Mapas de Memoria, financiadas con dinero público.

Por esa razón, la ARMH ha solicitado por registro una relación de todos los medios de comunicación en los que fue insertada la citada campaña, así como el gasto económico qué supuso la inserción en cada uno de ellos. Y además ha solicitado el informe técnico previo a la partida económica o el modo en que se haya justificado el hecho de llevar a cabo esa inversión en una labor de mera difusión.

«La ARMH entiende que en una provincia con tantas fosas comunes que no han sido exhumadas, a pesar de que el presidente de la Diputación de Ciudad Real, José Manuel Caballero, prometió que en 2019 no quedaría ninguna, la prioridad debe ser dotar de recursos actuaciones dirigidas a garantizar el derecho a la verdad, a la justicia, a la reparación y a las garantías de no repetición para las víctimas de la represión franquista. Es difícil entender que alguien haya considerado prioritario invertir dinero público de ese proyecto en hacer promoción del mismo y dedicar recursos tan necesarios a gastarlos en mera propaganda, cuando las actuaciones en materia de memoria en la provincia de Ciudad Real suelen tener suficiente cobertura por parte de los medios de comunicación», afirman en un comunicado de prensa.

La ARMH ha llevado a cabo diversas exhumaciones en el territorio ciudadrealeño. La última de ellas tuvo lugar en Manzanares el pasado mes de mayo. Para llevarlas a cabo no ha solicitado ningún tipo de subvención porque ha llevado a cabo los trabajos con los recursos propios de la asociación y la labor de personas voluntarias.

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Fuente:https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/abci-armh-pide-diputacion-ciudad-real-aclarar-gasto-publirreportajes-sobre-memoria-historica-202203151248_noticia.html

 

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‘La chirigota fusilada’ durante la represión: el ‘terror caliente’ en el Carnaval de Cádiz

El historiador gaditano, Santiago Moreno, desgrana lo sucedido con algunos de los comparsistas señalados y perseguidos de la murga de Puertatierra, en esta cruenta etapa histórica

lavozdelsur.es / Carmen Marchena / 06/03/2022

Dos semanas después de la sublevación militar del 18 de julio de 1936, dos cuerpos sin vida aparecieron en la actual plaza de Viudas de CádizJosé Rincón, un vecino del casco antiguo, pudo reconocerlos. Eran los cadáveres de Guillermo Crespillo Lavié y Manuel Peña Warletta, ambos vecinos del barrio de San José. El primero de ellos había sido director de chirigotas, entre las que destaca El frailazo y sus trajabuches (1932), y dos hijos del segundo –Manuel y Emilio– habían formado parte de murgas del barrio de extramuros.

La historia de la conocida como ‘Murga de Puertatierra’ o ‘La chirigota fusilada’ nos llega gracias al trabajo del historiador gaditano, Santiago Moreno, quien tras un estudio exhaustivo de testimonios orales, documentos históricos y biográficos ha esclarecido la represión que sufrieron los comparsistas y autores del Carnaval de Cádiz, durante el llamado ‘terror caliente’, periodo que va desde la toma de la ciudad por los golpistas, hasta las primeras semanas de 1937 cuando se inicia la justicia militar.

De Crespillo y Peña aún se desconoce si tuvieron vinculación política. Moreno advierte que décadas atrás, durante las fechas carnavalescas, obreros y jornaleros del barrio San José peregrinaban hacia el casco antiguo para cantar sus coplillas en la calle. Asimismo, revela que dichos repertorios se caracterizaron por su “alto contenido de reivindicación social”. En este contexto destacan dos autores: Juan Sevillano y Manuel León de Juan, que escribieron en agrupaciones de renombre en aquella época.

Fotografías de época de Manuel León de Juan y Juan Sevillano.

Moreno apunta que ambos autores comenzaron su andadura carnavalesca al unísono. “Un adolescente, Juan Sevillano, colaboraba en el coro Los Molineros (1908) y Manolo León hizo lo propio en 1912 con Los molineros holandeses”. Hubo otras agrupaciones en las que compartieron autoría como Los dalmacios, Los esclavos rojos Los profesores cómicos. Y tras la proclamación de la Segunda República colaborarían en la elaboración de la chirigota El frailazo y sus tragabuches, conocida popularmente por Los frailes. Aunque Moreno aclara que hoy día se sabe que la autoría de esta última era únicamente de León.

El frailazo y sus tragabuches… Con la iglesia y la derecha reaccionaria hemos topado

La chirigota fue registrada el 1 de febrero de 1932 en el Ayuntamiento de Cádiz y aunque no existen testimonios fotográficos que lo atestigüen, una pequeña nota informaba de la indumentaria de la agrupación: traje de frailes y un componente, Manuel Candorcio Picón, vestido de Hermano Prior. De sus letras tampoco queda rastro en el Archivo Histórico Municipal de Cádiz. Lo que sí constata Moreno es que en sus filas iban algunos componentes de la murga de Puertatierra.

Solicitud de registro de la chirigota a nombre Guillermo Crespillo (uno de los hombres que aparecen muertos en la Plaza de Viudas) y autorización del Ayuntamiento Republicano de Cádiz de su registro.

Actuaron el 6 de febrero de 1932 en el Concurso Municipal de Agrupaciones del Teatro Cómico. Moreno advierte que “él éxito les debió de acompañar”, pues fueron convocados para una nueva actuación, el lunes de Carnaval, en el patio del ayuntamiento. Los frailes se hicieron con el segundo premio, pero algo no fue del gusto de algunos de los allí presentes. Santiago Moreno revela que “la prensa local comenzó a dar noticias sobre el ‘mal gusto’ de la agrupación”. El Diario de Cádiz, por ejemplo, se hizo eco, el 8 de febrero, en su edición de tarde de que, “por orden expresa del alcalde, recién habían salido a la calle con su indumentaria religiosa, fueron llevados al ayuntamiento, donde se les obligó a dejar el disfraz”, agrega Moreno en su estudio.

Periódicos de tirada nacional como La Vanguardia también relataron lo ocurrido: “Viéronse pocas máscaras de buen gusto, circulando muchas comparsas y chirigotas. Por orden del alcalde fue disuelta una comparsa que ridiculizaba a una comunidad religiosa”. A continuación, Moreno plantea qué sucedió con Los frailes si efectivamente lograron pasar la censura en letras y tipo. En este sentido, explica que “la derecha reaccionaria de la ciudad fue la que presionó a los gobernantes republicanos hasta lograr que la agrupación tuviera que ir por las calles de la ciudad sin sus ‘hábitos’ carnavalescos”.

Curiosamente, agrega en su estudio, el periódico La Información había publicado el día anterior un artículo sin firma titulado Señor gobernador, señor alcalde, ¿para qué sirven los bandos?. Cuenta Moreno que en sus primeras líneas “daba a entender que provenía de Acción Ciudadana, partido político fundado a finales de 1931 y que aglutinaba a las derechas monárquicas gaditanas con personalidades como Ramón de Carranza o José María Pemán“. La persona firmante se mostraba escandalizada tras comprobar que la agrupación tenía permiso para actuar y ante la inacción de la policía municipal “ante la insistencia de  denuncia de un querido amigo nuestro”. Finalmente expresaba su deseo de que se “hiciera justicia” por el agravio que suponía la actuación de dicha agrupación para la población católica.

Sus plegarias fueron escuchadas, pues tras la actuación de Los frailes en el ayuntamiento, en la mañana del lunes 8, tuvieron que salir a la calle sin sus disfraces de monjes. Al mismo tiempo, aclara Moreno, apareció en escena otra agrupación vestida de paisanos. “Creemos que es indudable la conexión entre la chirigota de Los Frailes y esta otra. En ella aparece el propio Juan Sevillano con otros dos hermanos suyos, José Antonio, así como los hijos de dos ‘frailes’, como José Candorcio Pérez y Joaquín Naranjo Cortés“, informa el historiador, que llega a dos hipótesis: si los comparsistas, por presiones gubernamentales, quisieron jugar al despiste con las autoridades, o si bien, dicha agrupación vestida de paisanos era simplemente una antología de murgas anteriores del barrio de San José.

Iglesia de San José en los inicios del s.XX.

Santiago Moreno recuerda que el barrio de San José jugó un papel relevante con las primeras noticias del Golpe de Estado. “La tarde del sábado 18 de julio, los obreros declararon la huelga general, levantaron barricadas con la idea de cortar el paso hacia la ciudad de tropas sublevadas venidas de San Fernando, y se asaltó y prendió fuego a la iglesia con la idea de atraer a las tropas acuarteladas en la Puerta de Tierra”, pero “la superioridad de fuerzas militares hicieron inútil toda resistencia”, y el barrio fue tomado a la mañana siguiente, para dar comienzo seguidamente a una “dura represión”.

Sobre este contexto, según el historiador, la tradición oral ha indicado que con la sublevación militar y posterior Guerra Civil, “se mandaría apresar a todos aquellos ‘monjes’ que en los carnavales de 1932 desafiaron el ‘buen gusto’, humillando en plena calle a la Iglesia Católica’. De muchos de ellos no se ha encontrado documentación, bien por la destrucción de documentos ejercida a finales de los 70, comienzos de los 80, o la posibilidad de que huyeran o se escondieran, aprecia Moreno.

Crespillo y Peña, los primeros de la caza de comparsistas

Los dos hombres encontrados en la actual plaza de Viudas, por aquel entonces Francisco García de Arboleya, explica que posiblemente fueran detenidos de manera conjunta y trasladados a la comisaría de la calle Virgili, próxima al lugar donde aparecieron muertos. La represión acababa de empezar y los golpistas todavía no tenían el control total de los movimientos de la administración, por lo que el documento elaborado por los doctores Manuel Reyes García Fernando Venero Sañudo que realizaron la autopsia, se considera de gran valor.

Moreno destaca una referencia a los ropajes de los cuerpos: “Se dibuja un par de hombres humildes con sus trajes de mahón, alpargatas por calzado e incluso gorra de visera tan típica en la clase obrera de entonces”. Los tatuajes descritos de Manuel Peña lo vinculan con el mar. Y, por último, la descripción de las heridas y la causa del fallecimiento. “Lesiones por arma de fuego en región craneal, con ausencia de otras lesiones corporales. El número de orificios y sus característicos ‘tatuajes de deflagración’ hacen pensar en que las víctimas pudieron no ser fusiladas convencionalmente, sino ejecutadas a boca de jarro -arma apoyada en la piel- o a quemarropa -arma muy próxima a la piel- con dos disparos sucesivos. Uno de ellos en la nuca, a modo de ejecución sumaria, y otro en la sien, como era usual en el tiro de gracia para acortar la agonía o asegurar la muerte”. En el estudio también se desprende que los sujetos, “muy posiblemente”, estuvieran inmovilizados y que fueron ejecutados por la espalda.

El 3 de agosto se firmaron los certificados de defunción, en los que se indicaban “atracción cerebral” como motivo de muerte. Moreno revela que este motivo de muerte era muy utilizado en otros lugares en poder de los sublevados. Los cuerpos fueron enterrados en el cementerios de San José. El siguiente documento que el historiador pudo encontrar data de enero de 1937, entendiéndose que se dio carpetazo al asunto a mediados de agosto.

“Cuando surgieron los juicios sumarísimos de urgencia el caso se volvió a abrir por el capitán de Infantería, Ángel Fernández Morejón. Lanzó una providencia a la Guardia Civil, a la Guardia Municipal y a la Comisaría de Vigilancia, con fecha de 4 de enero, para que informaran sobre los datos que sabían o podían obtener de dichas muertes”, explica Moreno. Entre los días 6 y 13 llegaron negativas de estos centros y todos coincidían en que “la búsqueda de los que cometieron las muertes habían sido ‘infructuosas’, esclarece el historiador. Finalmente, el general Queipo de Llano, con máximo responsable de la II División Militar, cerró la causa en Sevilla en febrero de 1937, quedando sus muertes sin resolver y sus verdugos “libre de toda culpa”.

La reaparición de los Caleseros (1934), en el centro, Manuel León. Murga de Puertatierra

En los meses siguientes a los asesinatos, se vivió un continuo acoso que acabó prácticamente con muchas familias. Manuel Peña dejó viuda y siete hijos. Guillermo Crespillo dejó sin un hijo a su padre y a su madre, Juan Crespillo Ana Lavié, quienes ya con una edad, casi pierden a otro de sus hijos, el chirigotero Francisco Crespillo, que era forjador del astillero de Matagorda desde 1914. Moreno señala que fue despedido en cuanto los militares se hicieron con el centro de producción y que fue readmitido a los pocos días de aparecer muerto su hermano Guillermo. Francisco fue encausado por el Tribunal de Responsabilidades Políticas (TRP).

El ‘hermano prior’ de la chirigota El frailazo y sus tragabuches, Manuel Candorcio Picóntambién fue encausado por el TRP a principios de los 40. Su padre y hermano, José Candorcio Pérez y José Candorcio Picón, este último guardia municipal, fueron detenidos el mismo día del entierro de Crespillo y Peña. Fueron ingresados en la prisión provincial y se abrió una causa contra José padre, el día 15, por encontrarle un revolver marca Lafuset. El 26 de septiembre fue llamado a declarar y según indicó, expresa Moreno, no era la primera vez que era detenido. Negó poseer una pistola, pero admitió haber pertenecido a Izquierda Republicana. Él creía que había sido detenido por “embriaguez”.

Según expone el historiador, las declaraciones de los guardias que lo detuvieron no coincidían. Uno alegaba posesión de revolver sin carga, otros indicaron que ocurrió en unas batidas por extramuros y que el revolver era viejo e inútil, otro de los agentes habló de unos cacheos por el barrio de San Severiano. El Juez volvió a llamar al agente que más interés había mostrado en inculpar a Candorcio, el guardia civil, Pedro Sánchez. Era principios de noviembre y sus acusaciones fueron más severas, afirma el Moreno. Candorcio Pérez fue llamado al penal de El Puerto de Santa María, donde se encontraba recluido. El director de la prisión confirmó su salida de la prisión el 19 de octubre, pero en la capital se desconocía su paradero, avisa Moreno. Finalmente, el gobernador civil, a 17 de enero de 1937, indicó que le había sido aplicado “el bando de guerra” el día que salió del centro penitenciario. Su hijo José fue depurado y depuesto de su plaza como guardia municipal, el 30 de julio de 1934, aunque el historiador matiza que en algún momento lograría salir de la cárcel, porque en su expediente personal solicitó la reposición de su plaza en 1978.

 Los tiempos cambian (1933).

Otro caso de familiares de integrantes que salían en las murgas de Puertatierra fue el de Joaquín Naranjo y su esposa Rosa Jordán, quienes perdieron a Joaquín, uno de sus dos hijos, que a pesar de no ingresar en prisión hasta el 11 de enero del 37, desapareció cuando fue enviado al penal de El Puerto el 23 del mismo mes. Al día siguiente amaneció muerto en los fosos de Puerta de Tierra.

Santiago Moreno asegura de que del resto de comparsistas de los que ha recabado información puede afirmar que sobrevivieron, aunque para lograrlo recurrieron a “distintas artimañas”, como alistarse en el frente, fue el caso de Manuel González Sánchez o Pedro González Baone. De Manuel León se desconoce si sufrió represalias y de Juan Sevillano se conoce algún dato, a través de testimonios familiares. “La Guardia Civil fue a buscarlo muchas veces, pero las vecinas avisaban y lo escondía ‘La Busa’ en un baúl que tenía en su casa”.

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Fotografía destacada: Retratos de Manuel León de Juan (izquierda) y Juan Sevillano (derecha), autores de la murga de Puertatierra, junto a un cartel de la chirigota de ‘Frailazo y los tragabuches’

Fuente:https://www.lavozdelsur.es/ediciones/cadiz/chirigota-fusilada-durante-terror-caliente-represion-en-carnaval-cadiz_273193_102.html?fbclid=IwAR19b0Ubz_VNPUHTL9iY0Eg9e-S8MB_YXcQLqZuOlnRcCbcZdaK8_JFuHQ0

 

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Villadangos Cómo romper una conspiración de silencio en la España profunda

El municipio leonés recupera los restos de parte de los 85 republicanos asesinados en 1936 gracias a la labor de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y pese a la oposición de su ayuntamiento

noticiasdealava.eus / Andrés Martorell / Óscar Rodríguez (ARMH) / 06/03/2022

Villadangos del Páramo es un pequeño municipio a veinte minutos de León. Casas bajas con ladrillo a la vista, camionetas de venta ambulante y olor a purines de granja. Lo típico de esta zona. Pero hay algo que huele realmente mal, y es la manera en que su Ayuntamiento ha venido tratando a las familias de los 85 fusilados republicanos que hay en el cementerio.

Los asesinatos se produjeron entre septiembre y octubre del año 36 en un lugar donde no hubo frente de guerra, y entre las personas asesinadas hay una mujer. El modus operandi de los falangistas consistía en encargar los asesinatos de sus vecinos a una escuadra de otro pueblo.

Hay tres tandas de asesinatos en Villadangos. Son tres grupos, en total son unas 85 personas. Los 71 que está buscando la Asociación para Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) fueron asesinados en el mismo sitio. Lo que cuenta la gente es que los iban trasladando desde un camino donde los mataban, y los fueron llevando al cementerio, con la ayuda del párroco.

Este hecho es poco habitual, ya que la mayoría de los fusilados republicanos permanecen todavía enterrados en las cunetas donde los dejaron. El comportamiento de los vecinos de Villadangos en 1936 fue ejemplar. Hoy en día no podríamos decir lo mismo, porque en agosto de 2021 se votó en contra de la exhumación, en un pleno vecinal que ha sido declarado ilegal posteriormente. El pasado 24 de febrero, finalmente, comenzaron las labores para intentar encontrar los restos de algunos de los fusilados, tan solo unos pocos de los 71 que está buscando la ARMH.

LA CONSPIRACIÓN DEL SILENCIO Emilio Silva (Elizondo, 1965), presidente de la ARMH, compara lo ocurrido en Villadangos con la mítica película Conspiración de silencio, de John Sturges, en la que los vecinos de un pueblo se confabulan para ocultar un crimen. Y es que el boicot a las familias de los represaliados enterrados en Villadangos es algo que viene de lejos. Antes incluso de la muerte del dictador, ya se intentaba disuadir a las familias que se acercaban a preguntar por sus seres queridos. Desde instancias municipales se les decía que habían quemado los cuerpos, o que los habían cambiado de sitio. Versiones diferentes con un objetivo común: desalentar a las familias, hasta que se vayan muriendo los testigos y su descendencia.

La ARMH tenía todo preparado para realizar esta exhumación en la primavera pasada, lo cual habría permitido cumplir su sueño a Rufino Juárez, que tenía 86 años y llevaba toda la vida peleando por sacar de ahí a su padre. Pero Rufino murió en agosto de 2021 a causa de las trabas burocráticas y los retrasos injustificables.

LA AMPLIACIÓN DEL CEMENTERIO EN LOS 90, UNA OBRA MUY SOSPECHOSA Si en la dictadura era difícil recibir ayuda por parte del Ayuntamiento de Villadangos, las cosas tampoco cambiaron al llegar la democracia. En los años 90, el Ayuntamiento dio un paso más en su estrategia de ocultación de los hechos, y realizó obras en el cementerio municipal. Se trataba de una ampliación del camposanto, en varios metros concretamente sobre el muro junto al que estaban enterrados los fusilados. Podría haberse hecho de otra manera, pero se hizo construyendo nuevos nichos encima de la fosa de los republicanos. ¿Fue un despiste? “Es imposible que el Ayuntamiento no conociera la existencia de esa fosa, porque venían familiares todos los años a poner flores allí”, explica Silva.

El resultado de aquellas obras en el cementerio consiguió su objetivo de impedir el derecho de reparación de las familias, al menos parcialmente, ya que va a ser imposible exhumar la mayor parte de los cuerpos. Tan solo quedan algunos huecos en los pasillos del camposanto, y ahí es donde se está excavando.

TRABAS BUROCRÁTICAS Para conceder el permiso de exhumación, el Ayuntamiento de Villadangos ha exigido incluso un informe de impacto ambiental, “como si fuéramos a montar una estación petrolífera”, dice Emilio Silva.” Han intentado por todos los métodos impedir que fuéramos. Nos han pedido un informe de obra mayor, como para construir una casa, y lo que vamos a hacer es un agujero en el suelo. Y al final de todo el proceso, como ya no podían detenernos, se sacaron ese referéndum de la manga como último obstáculo. Esto ha sido delictivo. La secretaria municipal, que es la figura del Estado en el pueblo, al final solo nos pidió un documento, que era una declaración de responsabilidad, es decir, que si dañamos algo somos responsables. Eso es lo único que legalmente nos podían haber pedido, y es lo único que llegó con la firma de la secretaria municipal. Todo lo demás nos había sido firmado por el alcalde. Es una prevaricación de manual. Al exigirnos un informe ambiental, el mensaje es algo como que desenterrar rojos contamina.

Desde la ARMH aseguran que han tenido alcaldes que les ayudan con más o menos alegría, pero en 21 años jamás se habían enfrentado tantos obstáculos. “Todo tiene que ver con la cantidad de mentiras que les han contado a los vecinos, como que los cuerpos los quemaron. El alcalde les ha dicho en su cara que no hay nada que buscar”

EL PLENO DE LA VERGÜENZA En agosto de 2021, el Ayuntamiento de Villadangos cruzó una línea que ningún otro había traspasado al celebrar un pleno vecinal para decidir si la exhumación debía realizarse o no. Y los vecinos dijeron “no”. ¿Cómo pudo ocurrir tal disparate? “Esto pasa porque el Gobierno estatal ha dejado en manos de los ayuntamientos y de las asociaciones una responsabilidad que es suya”, dice Emilio Silva. “Imaginemos que una víctima del terrorismo vive en un pueblo, y alguien del pueblo decide votar contra la reparación a la que tiene derecho. Lo que ha ocurrido es más grave, porque la reparación no la va a dar el Estado. Lo triste es que, en lugar de mantenerse al margen, el Gobierno asesoró presuntamente a un concejal del Ayuntamiento de Villadangos sobre esa votación a través de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, y eso es gravísimo”.

Posteriormente, la Junta de Castilla y León anuló la decisión del pleno municipal. Porque los derechos se cambian en los parlamentos, no en las juntas vecinales ni en los ayuntamientos. “Ese concejal, que es el teniente de alcalde, estaba prevaricando”, aseguran desde la ARMH.

FAMILIAS CONTRA EL OLVIDO La periodista Olga Rodríguez tiene a su bisabuelo enterrado en la fosa común de Villadangos. Su familia proviene de una localidad cercana, Mansilla de las Mulas, como las familias de otros represaliados que acabaron en la misma fosa. Olga sabe bien lo que es una guerra, y estuvo a punto de morir en el Hotel Palestina de Bagdad, donde el fuego norteamericano mató al operador de cámara José Couso. Aunque ella le quita importancia, lo cierto es que Olga ha sido un pilar fundamental para congregar a más de veinte familias en torno a un chat.

La exhumación de Villadangos le debe mucho a Olga Rodríguez, porque ella viene con la lección aprendida de casa. Y es que, al contrario de lo que es habitual, en su familia se hablaba sobre el tema, y escuchaba las historias de la guerra desde niña. “Yo nací en 1975, y en mi familia se hablaba. Sabíamos que era de puertas para adentro. Mi madre estuvo preguntando en el pueblo, Mansilla de las Mulas en este caso. Allí todos sabían quiénes eran”.

El abuelo de Olga fue una persona muy importante para ella. “Tenía mucha personalidad, y al mismo tiempo era muy apasionado, muy emocional. Estaba marcado por los hechos. Él me contó la historia de la familia. A mí me interesó siempre, desde niña. Pero en este país, hasta que no se empieza a hacer recopilación de los crímenes mucho más adelante, no se sabía.

EL OLVIDO, EL MIEDO Y LA MEMORIA En el año 2000 , cuando el movimiento memorialista empezó con las exhumaciones, no se conocía la envergadura de la represión. Los números se reúnen más adelante, toda esa documentación es a posteriori. “Yo desde niña –prosigue Olga– ya preguntaba mucho a mi abuelo, a mis tíos abuelos, y luego ya en la adolescencia empezó a preguntar a gente del pueblo. Y en la primera adolescencia también, cuando empecé a ser periodista”. Eso le permitió hablar con personas que ya eran muy mayores por aquel entonces, y que le dieron datos sobre lo que ocurrió: “La persecución, sacar gente de sus casas por no haber apoyado un golpe de estado. ¿Qué es lo que ha marcado la diferencia? Que en un momento dado, las familias empiezan a encontrarse, y la unión hace la fuerza. Ha sido un proceso de reparación maravilloso”.

Al terminar la jornada del viernes, el equipo arqueológico reunió a los familiares en torno a la fosa para explicar los pormenores de su trabajo. Un familiar pregunta, con cierta urgencia, cuánto tiempo tardarán en contrastar el ADN. La cosa no pinta bien, porque la extracción de ADN para la identificación va a ser todo un reto, ya que el terreno es muy húmedo, y el material genético está muy degradado. “Si no encontramos dientes, va a ser difícil encontrar ADN”, explicaba la antropóloga forense Laura González desde el interior de la fosa ante las preguntas de un enjambre de familiares que llegaron a Villadangos desde toda España. El pasado fin de semana se celebraron distintos actos conmemorativos en León, y un acto de desagravio en el pueblo, en el mismo espacio donde tuvo lugar aquella infame votación que intentaba recortar el derecho al luto de las familias. En ese mismo lugar se leyeron los nombres de todos los fusilados.

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Fotografía destacada: Villadangos Cómo romper una conspiración de silencio en la España profunda | Óscar Rodríguez (ARMH)

Fuente:https://www.noticiasdealava.eus/actualidad/politica/2022/03/07/villadangos-romper-conspiracion-silencio-espana/1169381.html

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