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El emotivo hallazgo de la alianza de boda de un fusilado por las tropas fascistas

El anillo identifica a uno de los fusilados que su familia lleva años buscando

cadenaser.com / Javier Álvarez / 10/09/2020

Durante la exhumación de la fosa localizada en el cementerio de la localidad segoviana de El Espinar se ha encontrado este jueves por la mañana una alianza de matrimonio cuya fecha coincide con el día de la boda de Eugenio Insúa e Irene Serrano y Bartolomé, cuya familia ha promovido que se lleve a cabo la exhumación.

Fotografía de la boda de Eugenio e Irene / Asociación de la memoria histórica

La alianza ha aparecido junto a uno de los cuerpos descubiertos y tras ser limpiada ha dejado ver la fecha del 1 de junio de 1931 la misma que puede leerse en el acta matrimonial Eugenio Insúa e Irene Serrano y Bartolomé. Su hija, Rosa María, que tiene 84 años ha luchado para la exhumación y la familia ha expresado “su profunda emoción” por el hallazgo.

Acta Matrimonial de Eugenio Insua

Nueve días después del alzamiento fascista, Eugenio Insua fue asesinado en El Espinar (Segovia) el 25 de julio de 1936, junto a un grupo de hombres que, sin formación militar, trataron de frenar el golpe de Estado. El día antes de la matanza Eugenio había bajado a Madrid para celebrar el tercer cumpleaños de su hijo.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) lleva a cabo desde el pasado 1 de septiembre, las labores de exhumación en el cementerio de la localidad segoviana de El Espinar.

Prueba de ADN

La aparición de la alianza es una evidencia de la posible identificación de sus restos, pero la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica tiene previsto solicitar una prueba de ADN para verificarlo genéticamente.

La exhumación se lleva a cabo con los fondos que aportan los socios y socias de la asociación, con un grupo de voluntarios llegados de diferentes puntos del Estado, alguno de los cuales ha dedicado a ello sus días de vacaciones, y con una forense que ha viajado como voluntaria desde la ciudad portuguesa de Coímbra.

Oficina para acompañar a las familias

La asociación reclama que “el Gobierno ponga en marcha una oficina que atienda a las familias, que las escuche, las acompañe y las repare, como hizo el ejecutivo de Felipe González en 1994 cuando puso en marcha una oficina para atender a las familias de los muertos de la División Azul. ¿O acaso las familias de las víctimas de la dictadura franquista van a seguir siendo víctimas de segunda clase?”, señalan en un comunicado.

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Fotografía destacada: Fotografía de la boda de Eugenio e Irene / ARMH

Fuente:https://cadenaser.com/ser/2020/09/10/tribunales/1599739196_865241.html

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Los 17 de El Espinar: 84 años de olvido en las fosas del Guadarrama

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica se ha hecho cargo de la exhumación de un grupo de milicianos abatidos en los primeros días de la Guerra Civil y arrojados a una fosa común en el cementerio de la localidad segoviana de El Espinar.

elsaltodiario.com / Pablo Rivas / 10/09/2020

Tres personas arrodilladas en un rectángulo de 2×2 metros excavado en la tierra a 1,40 metros de profundidad. Junto a ellas —bajo ellas, entre ellas— los elementos de una escena que muchos describirían como macabra: los esqueletos completos de dos hombres. Pincel y espátula en mano, apartan poco a poco la tierra para desenterrar los cuerpos. Es un trabajo minucioso, delicado, como es recoger los huesos y todo lo que allí están haciendo estos voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). No todos los días se desentierra, limpia y cataloga un esqueleto humano, aunque de esto saben mucho estos voluntarios y no es, ni mucho menos, la primera vez que lo hacen.

Aunque la escena, sin el contexto y sin mirar lo que hay alrededor, podría recordar a una excavación en Mesopotamia, estamos en El Espinar, provincia de Segovia. Aquí no hay ni pirámides ni palacios, hay montañas, y tumbas. Estamos en el cementerio municipal. Y hasta hace una semana el espacio que ocupaban las sepulturas 21, 22 y 23 del camposanto local no tenía nombres, ni lápidas. Sí una placa conmemorativa colocada por Izquierda Unida El Espinar —“Vuestro sacrificio es un ejemplo a seguir. Antifascistas caídos en El Espinar, julio de 1936”— hace unos pocos años. Muy pocos comparados con la que lleva ahí la lápida y la leyenda del enterramiento inmediatamente posterior: sobre el mármol una cruz grabada, nueve nombres de militares golpistas, casi todos ellos de oficiales, seguidos de la frase “trece soldados más no identificados” —“la soldadesca siempre fue la soldadesca”, comenta irónico David Ramírez, diez años como voluntario de la ARMH— y la leyenda: “Murieron en combate en el Alto de los Leones del Castilla el 25 de julio de 1936. Descansen en paz”. Descansan en paz desde hace 84 años, algo de lo que no han disfrutado los 17 cuerpos que, como todos los indicios señalan, tienen las tres fosas comunes de al lado. Ni paz, ni reconocimiento. Tampoco sus familias.

Exhumación de la fosa de El Espinar a cargo de la ARMH. ÁLVARO MINGUITO

17 CUERPOS, TRES ACTOS

Esta historia tiene al menos tres actos. El primero comienza el 20 de julio de 1936, dos días después del alzamiento militar y jornada en la que Eugenio Insúa Alós, de 29 años, junto a otros compañeros, se suma al Batallón de la Casa de la Moneda para hacer frente al alzamiento fascista capitaneado por el general Franco y marcha hacia la sierra de Guadarrama para defender, sin instrucción militar y sin apenas un arma, los pasos de montaña que conducían a Madrid desde el norte. Como apunta el vicepresidente de la ARMH y coordinador de la exhumación, Marco González, “estos hombres fueron los primeros que le plantaron cara al fascismo en España y en Europa”.

Una de las voluntarias, limpiando los huesos exhumados de las fosas de El Espinar. ÁLVARO MINGUITO

El segundo es inmediatamente posterior al fin de la dictadura, cuando la viuda de Eugenio, Irene, y su hijo Juan comienzan a indagar en El Espinar sobre qué le pasó.

Y el tercero tiene como protagonistas a los nietos de Eugenio, cuando en los albores del siglo XXI comienzan a intentar la exhumación de los cuerpos de las tres fosas en busca de su abuelo. 84 años después de la muerte de Eugenio lo han conseguido.

“Es una vergüenza que no haya siquiera una oficina donde un familiar pueda llamar a una puerta, sentarse en una propiedad pública, ser escuchado por el Estado, y atendido por el Estado”, denuncia Emilio Silva

“Yo empecé a investigar hace unos doce años, pero mi hermana Ángela empezó como en el 2002”, relata Alejandro Herrera, uno de los nietos de Eugenio Insúa. Su madre ya había escarbado en la historia y conocía un dato crucial, facilitado por Mariano Maricalva, el hijo del enterrador en servicio en los años 30 en el pueblo: “Le dijo a mi madre y a mi tío el lugar donde era”. Un historiador local, Jesús Vázquez, ayudó a cerrar el círculo: “Él tenía los registros de los enterramientos y ahí vieron que los que habían sido matados el 25 de julio habían sido enterrados en 26 en una determinada fosa”. En el registro aparecen 12 inhumaciones el 26 de julio de 1936, con solo un nombre, Enrique Ruiz García, de 23 años. El resto aparecen como “individuos de las milicias marxistas”. Otros cuatro hombres aparecen el día 27: Eugenio García Sáinz y Victoriano Olesa Castillo, registrados como “marxistas”, más dos catalogados como “uno de milicias”. Por último, el documento incluye un “hombre quemado del Ayuntamiento”, enterrado el 1 de agosto.

EL ÚLTIMO REDUCTO

“Lo que estamos buscando aquí es a un grupo de 17 milicianos que, después del llamamiento de sus sindicatos y partidos de izquierda, se alistaron el 20 de julio de 1936 para frenar a las tropas golpistas que venían desde Valladolid y desde Segovia”, cuenta Marco González. Eran trabajadores de la Casa de la Moneda y del Ministerio de Fomento que, en las caóticas primeras jornadas de la Guerra Civil, quedaron atrapados en lo que se convirtió en el último reducto de resistencia de la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama, una vez los sublevados ocupan el Alto del León y las localidades colindantes de San Rafael y Villacastín.

Las tres fosas, con unas dimensiones de 2×2 metros, albergan 17 cuerpos según los datos recopilados hasta ahora. ÁLVARO MINGUITO

“Todo pasó en un segundo”, relata Maruja, nonagenaria de El Espinar que en 1936 apenas superaba los diez años. El 25 de julio el pueblo estaba en manos republicanas, “pero salió la Guardia Civil, los requetés y los falangistas y se lio aquí un zipizape que para qué”.

Como recoge el informe elaborado por la ARMH, “en torno a las 15 horas un grupo de milicianos se encontraban comiendo en la plaza, entre los que figuraba Eugenio Insúa Alós. Se abrieron unas ventanas y dispararon sobre ellos, muriendo, entre otros, el citado Eugenio Insúa, cuyo cuerpo fue depositado en una fosa común situada en el cementerio municipal”.

“A los que habían matado en la plaza los subieron en carretillas de estas de las obras al cementerio”, cuenta Maruja, de 95 años, “y al enterrador le hicieron cavar las tumbas para echarlos”

“Aquí hubo una masacre muy grande”, cuenta Maruja, “y los que quedaron que no habían muerto y que estaba tiroteando se metieron al Ayuntamiento, y le prendieron fuego, y según estaba ardiendo y con el humo, se escaparon y se fueron por las sierras”. No todos lo consiguieron. “Ese mismo día algunos fueron detenidos. Unos fueron llevados a Segovia donde fueron juzgados y otros no llegaron ni allí, como José Picazo Chini, otro trabajador de la Casa de las Moneda al que asesinan en otro pueblo por aquí cerca”, relata el coordinador de la excavación.

Los 17 milicianos fueron enterrados en las fosas de El Espinar el 26 de julio de 1936. ÁLVARO MINGUITO

Finalizado el episodio, quedaron los cuerpos. “A los que habían matado en la plaza los subieron en carretillas de estas de las obras al cementerio”, continúa Maruja, “y al enterrador le hicieron cavar las tumbas para echarlos”. 84 años después, si las pruebas de ADN los confirman, al menos uno de estos 17 hombres tendrá una lápida con su nombre.

SIN BANCO DE ADN

El paso de los años, el olvido y, sobre todo, la inexistencia de un banco de ADN amplio y público, como sí existe en otros países que han sufrido guerras y dictaduras —el caso del Banco Nacional de Datos Genéticos argentino, que alberga muestras biológicas de familiares de personas que fueron secuestradas y desaparecidas durante la dictadura militar, es uno de los más paradigmáticos— hacen casi imposible que se conozca la identidad de los 13 hombres que faltan por identificar en las tres fosas de El Espinar.

También será difícil encontrar familiares de los tres hombres cuyo nombre aparece en el registro del cementerio, parientes que podrían aportar material genético y certificar así la identidad de los cuerpos para ser, posteriormente, enterrados en una sepultura individual. “Hemos hecho un llamamiento respecto a esos tres nombres pero lo vemos muy complicado”, explica Marco González, “estamos hablando de milicianos de 18 y 23 años; es muy difícil que tuviesen descendencia, como mucho pueden tener sobrinos o sobrinos nietos”.

A 10 de septiembre, los voluntarios de la ARMH han localizado 13 de los 17 cuerpos que el registro del cementerio tiene contabilizados en las tres fosas. ÁLVARO MINGUITO

La ARMH va a recoger rastro genético de todos los cuerpos y realizará un pequeño banco de ADN de las fosas de El Espinar, que se incorporará a su registro genético particular. “Puede ser que algún día alguna familia se ponga en contacto con nosotros diciendo que su familiar fue abatido en El Espinar el 25 de julio”, continúa el coordinador de los trabajos, “momento en que se haría una prueba genética”. Si nada de eso ocurre, los restos no identificados ni reclamados volverán al cementerio de El Espinar, “pero en un lugar digno y con una placa como ellos merecen”, añade González. De hecho, en su opinión “en esa placa deberían el Ministerio de Fomento y el de Hacienda por medio, porque eran trabajadores de esos ministerios”.

“En un primer momento yo era partidario de que se colocase una lápida y ya está”, dice Alejandro Herrera, “pero luego, cuando vas allí, ves que ese enterramiento no es humano, con los cuerpos volcados y echados de cualquier manera”

Entrada a la zona de la exhumación en el cementerio de El Espinar, con un cartel explicativo de la labor de la ARMH. ÁLVARO MINGUITO

Ahora, si la indentificación del ADN de Eugenio es positiva, sus restos descansarán en Villaviciosa de Odón, junto a su esposa. “Hace años lo que mi madre quería era poner una lápida [en El Espinar], pero es verdad que entonces no se hablaba de identificaciones con ADN ni estas cosas, y con el tiempo mi madre sintió que lo que tenía que hacer era identificar y exhumar a su padre y enterrarlo junto a su esposa”, cuenta Alejandro Herrera. Todo apunta a que, a sus 84 años, los mismos que han pasado desde la muerte de Eugenio, Rosa María podrá dar descanso a su padre.

110.00 CASOS PENDIENTES

Esta historia, hoy parcialmente cerrada, al menos para la familia de Eugenio, tiene miles de capítulos similares que quedan por resolver en un país que, más de 80 años después del fin de la Guerra Civil, no ha cerrado sus heridas y en el que las cunetas albergan a más de 110.000 fusilados no identificados. A nivel global, en fosas solo nos gana Camboya. “En un primer momento yo era partidario de que se colocase una lápida y ya está”, dice Herrera, “pero luego, cuando vas allí, ves que ese enterramiento no es humano, con los cuerpos volcados y echados de cualquier manera, y al final te das cuenta de que todo el mundo tiene derecho a que se le dignifique y se le entierre debidamente”.

Una mujer lee el cartel explicativo colocado junto a la exhumación en el que se explica el trabajo de la ARMH. ÁLVARO MINGUITO

El Estado no se ha hecho cargo de la exhumación de su abuelo, un miliciano que salió a defender la democracia. Lo ha hecho una asociación, con medios propios y mucho trabajo voluntario. “Óscar, prejubilado, hace las fotos desde hace no sé cuántos años de todo lo que hacemos; Carlos es prejubilado de la mina en El Bierzo, y desde entonces se dedica a ayudarnos; ahí está Sergio, que es un arqueólogo gallego; también una prima de Carlos; la forense es de la Universidad de Coimbra; y mi hija está ahí dentro limpiando huesos”.

La enumeración que Emilio Silva, presidente de la ARMH, hace del equipo presente este caluroso lunes de septiembre en El Espinar da una idea de cómo se realiza el trabajo que da pie a esta historia. “Nosotros hacemos todo sin una subvención; con el dinero de los socios, más de 2.000, con un sindicato noruego de electricistas, que depende del año nos financia; y luego alguno de los ADN los hace el Equipo Argentino de Antropología Forense, que a veces nos los hacen gratis. Con ellos asi hacemos cooperación inversa, por decirlo así”, continúa con sorna Silva.

Como dice David Ramírez mientras saca un cubo de tierra de la fosa: “Alguien tiene que hacerlo, y si no lo hace el Estado tendrá que hacerlo la sociedad civil, ¿no?”

En este caso los restos serán analizados en un laboratorio del Campus de Ponferrada de la Universidad de León, con la que la ARMH tiene un convenio de colaboración, pero el grueso del trabajo es voluntario. “Nosotros nos negamos a pedir subvenciones”, manifiesta el presidente de la ARMH. ¿Por qué? “Porque creemos que a esta gente la tiene que atender el Estado. Es una vergüenza que no haya siquiera una oficina donde un familiar pueda llamar a una puerta, sentarse en una propiedad pública, ser escuchado por el Estado, y atendido por el Estado. Este modelo [de subvenciones otorgadas a asociaciones] es una forma de maltrato a las familias”.

El cementerio contiene varios enterramientos y homenajes a militares del bando sublevado. En la imagen, uno de ellos. ÁLVARO MINGUITO

A 10 de septiembre, en las fosas de El Espinar el equipo de la ARMH ha sacado ocho cuerpos y tiene localizados otros cinco. Esperan encontrar a los 17, Eugenio Insúa entre ellos, antes de que acabe la semana. Y mientras los diferentes gobiernos siguen pasando sin que se desarrolle una oficina de atención a los desaparecidos que se haga cargo de trabajos como el que aquí se hace, estos milicianos de la memoria seguirán rescatando cuerpos del olvido. Como dice David Ramírez mientras saca un cubo de tierra de la fosa: “Alguien tiene que hacerlo, y si no lo hace el Estado tendrá que hacerlo la sociedad civil, ¿no? ¿O esperamos a que los políticos decidan que esto está bien hecho?”.

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Fotografía destacada: Exhumación de la fosa de El Espinar a cargo de la ARMHÁLVARO MINGUITO

Fuente:https://www.elsaltodiario.com/memoria-historica/17-espinar-84-anos-olvido-fosas-guadarrama

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Condenar el franquismo en la Constitución, ¿una futura pregunta del CIS?

La Asociación para la Memoria Histórica solicitó en agosto que se consultara en los barómetros reformar la Carta Magna para incluir una condena a la dictadura franquista

newtral.es / F. H. Ginel / / 07/09/2020

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) registró en agosto una petición al Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) para que pregunte en futuras consultas por la inclusión de una condena al franquismo en el preámbulo de la Constitución Española.

  • La solicitud se presentó después de que la institución que preside José Félix Tezanos anunciara que preguntará por posibles cambios en la Carta Magna en el barómetro de septiembre, que aún no se ha publicado.

Lo más importante

En una carta dirigida a Tezanos, la ARMH pidió que los ciudadanos valoren si dicho preámbulo debe corregirse para figurar en él una condena “explícita y contundente” de la dictadura franquista.

  • La asociación también sugiere que en la misma pregunta se consulte por incluir en la Constitución un “reconocimiento a los hombres y mujeres que durante 40 años lucharon por el regreso de las libertades y la diversidad política”.
  • Para la ARMH, la ausencia de referencias a la dictadura y de su condena es “un acto de negacionismo, que blanquea las biografías de los dirigentes franquistas y esconde la enorme lucha” de quienes “renunciaron a muchas cosas y sufrieron enormes represalias por defender” las libertades.

¿Cuál es el contexto?

El argumento principal de la asociación para la Memoria Histórica para que el CIS incluya dicha pregunta en sus barómetros es la ausencia de una narrativa histórica que contextualice la etapa franquista que precedió a la España actual.

  • “Uno de los déficits de la Constitución de 1978 es carecer de una narrativa que contextualice el hecho de que se redactó tras un periodo de más de cuarenta años en el que nuestra sociedad no pudo llevar a cabo elecciones libres y democráticas”, recalca el texto.
  • Igualmente, defienden que se explique a las futuras generaciones que durante la dictadura franquista los representantes políticos no surgieron de la soberanía popular. “Quienes formaban parte de las Cortes y ocupaban las instituciones lo hacían directa o indirectamente desde la voluntad de un dictador que ilegalizó las ideas que no fueran las suyas y que persiguió con terror y violencia a quienes pensaran de otra manera”, aseveraron.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Los barómetros del CIS se realizan con una periodicidad mensual –excepto los meses de agosto– y tienen como principal objetivo medir el estado de la opinión pública española del momento.

  • Para ello, según explica la institución en su sitio web, se entrevista en torno a 2.500 personas elegidas al azar dentro del territorio nacional, de las que, además de sus opiniones, se recoge diversa información social y demográfica para dicho análisis.
  • A fecha de 7 de septiembre, el CIS todavía no ha publicado el barómetro de septiembre.

La ARMH ha enviado al presidente del CIS un propuesta de pregunta para que sea incluida en el próximo barómetro:

  • ¿Debe incluirse en el preámbulo de la Constitución un texto que de manera explícita y contundente condene la dictadura franquista y reconozca a los hombres y a las mujeres que defendieron el orden democrático frente al golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y en reconocimiento de quienes lucharon durante décadas contra la dictadura y por el regreso de las libertades?

#Fact

El próximo 24 de octubre se cumplirá un año de un acontecimiento crucial para la Memoria Histórica: la exhumación y reubicación del cadáver de Francisco Franco.

  • En mayo de 2017, con Mariano Rajoy como presidente, el Congreso aprobó una proposición no de ley del PSOE para instar al Ejecutivo del PP a llevar a cabo una reforma de la Ley de Memoria Histórica que permitiera sacar los restos de Franco del mausoleo de Cuelgamuros.
  • Finalmente, el 24 de octubre de 2019, el dictador fue trasladado al cementerio de El Pardo-Mingorrubio tras 43 años, 11 meses y un día sepultado en el Valle de los Caídos.

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Fotografía destacada: Página web del Congreso

Fuente:https://www.newtral.es/pronostika-pregunta-cis-constitucion-condena-franquismo/20200907/?fbclid=IwAR2eO0zZYjEOikKCtehLkh1A-BKmGgcem2DQJKNDwS3CSeSMc0XfuI4wfQ0

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Cuando las víctimas del franquismo abrían la tierra con las manos: la historia de las exhumaciones de fosas en la Transición

Tras la muerte de Franco, y en plena recuperación de la democracia, familiares de víctimas abren fosas comunes por todo el país, pero sin protocolo científico

eldiario.es / Juan Miguel Baquero / 06/09/2020

Era como abrir la tierra con las manos. Tras la muerte del dictador, el miedo queda enterrado. Y las familias de víctimas empiezan a rescatar a sus muertos de las fosas comunes del franquismo. Un proceso que, durante la Transición, suma decenas de tumbas ilegales exhumadas con voluntad pero sin criterio arqueológico. La parálisis rebrota con el golpe de Estado del 23F de 1981. Una quietud alargada hasta la explosión de la Memoria Histórica con la primera búsqueda bajo protocolo científico: los 13 de Priaranza en el año 2000.

El goteo, no obstante, alcanzó los años 90. Y pese a la pedagogía del terror inoculado por los golpistas hasta el tuétano de la sociedad española. Quedan casos de fosas y cunetas abiertas en Murcia, Extremadura, Andalucía… por todo el país. O victorias de víctimas como las ‘mujeres de negro’ que custodiaron 40 años la tumba de 400 personas en La Rioja.

Se trataba del “primer ciclo” de exhumaciones de “republicanos fusilados por los franquistas durante la guerra civil y la posguerra”, como señala la investigadora Paloma Aguilar. Una solución “muy rudimentaria”, acompañadas de actos de homenaje y “funerales religiosos”. Abrir la tierra para romper el olvido y la impunidad.

Luego, décadas de retraso en memoria histórica han condenado a la mayor parte de familias a no recuperar jamás a sus muertos. Con más de 100.000 desaparecidos forzados, el país de la desmemoria apenas puede recuperar una cuarta parte, según un informe del Gobierno de España al que ha tenido acceso elDiario.es.

Desde el año 2000 se han abierto en toda España más de 740 fosas y recuperado alrededor de 9.000 esqueletos. En muchos casos “con el impulso de las asociaciones de memoria histórica” y con escaso (o nulo) apoyo institucional, apunta el documento. Un informe que calcula que “en 4 ó 5 años, con unos 40-50 profesionales”, es posible solucionar una de las graves violaciones de los Derechos Humanos cometidas por los golpistas, todavía por resolver, y que pretende encarar el plan estatal para la memoria.

La acción colectiva de las víctimas

“Entre 1978 y 1979 tuvo lugar en Murcia la exhumación de la mayor fosa común de la región de republicanos fusilados en la posguerra, seguida de un reentierro colectivo en el cementerio municipal”, cuenta el politólogo Juan Enrique Serrano, de la Universidad de Murcia (UM). El final de la década de los 70, con la recuperación de la democracia en España, asistió al proceso ciudadano de desenterrar la memoria común.

De la tierra fueron rescatados “377 restos mortales”. En la primavera del 79 fueron inhumados en una “sepultura digna”. Fuera del camposanto, España estaba “en plena campaña para las primeras elecciones locales democráticas desde 1931”. Los túneles de la historia. Y el fruto de una iniciativa “adelantada a su tiempo”.

Aquel episodio “fue el resultado de la acción colectiva llevada a cabo por un grupo de familiares provenientes de diferentes puntos de la región que se conocieron a lo largo de los años mediante sus visitas al cementerio de Espinardo”, escribe en un artículo titulado ‘La exhumación de 1979 en Murcia. Acción colectiva de familiares de fusilados republicanos durante la transición’, que publicó la Revista de Historia Contemporánea.

“Reuniones a escondidas y en secreto; miedo. Por primera vez se juntan, se cuentan sus sufrimientos comunes”, escribía en 1977 el párroco de Marcilla (Navarra), Javier Vesperinas contó este medio. Poco antes conoció que en el pueblo muchos tenían a sus muertos tirados en fosas franquistas.

Las “resistencias” acabaron rotas. Y el Ayuntamiento colaboró con un terreno en el cementerio y la construcción de un mausoleo. Meses después, los vecinos de Casas de Don Pedro (Badajoz) conseguían cerrar el duelo por el tesón de una mujer, Felisa Casatejada, que tenía bajo tierra a dos hermanos, fusilados con 17 y 19 años de edad. Durante la Transición, entre el 78 y 1983, hasta 37 pueblos de Extremadura suman procesos similares.

Las 780 “calaveras” de Constantina

En Constantina (Sevilla), en 1980 “lograron rescatar más de 780 calaveras y multitud de huesos con signos evidentes de muerte violenta”, según el informe coordinado por el antropólogo Ángel del Río. “Los trabajos de exhumación se efectuaron en tres tandas, sin seguir una metodología científica, tal como era habitual en la época”, apunta.

Es una de las mayores tumbas del franquismo abiertas en España, después de la de Málaga, con 2.840 cuerpos. Los trabajos en el cementerio católico serían realizados con fondos del desaparecido Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA). Luego, “se construye un mausoleo de dignificación a las víctimas”. En la tierra apareció también “una gran cantidad de anillos, pendientes, cadenas… que fueron introducidos en las calaveras”.

A finales del 79, el pueblo de Jimena de la Frontera (Cádiz) recuperaba a cuatro de sus paisanos ejecutados por los golpistas. “Desde siempre los más viejos del lugar conocían los hechos, el lugar de enterramiento, y las circunstancias que hicieron que, eso que unos llaman azar y otros destino, llevara a aquellos cuatro inocentes a situarse frente a un improvisado pelotón de fusilamiento”, reza el Mapa de Fosas de Andalucía.

La fosa estaba en una zona conocida como La Cruz Blanca. Nadie, en más de cuatro décadas, “osó hacer la más mínima referencia pública, comentario o crítica ante la posibilidad de sufrir represalia o de señalarse como ‘desafecto al régimen’”. Era un “acuerdo, unánime, tácito, secreto, y a la vez conocido por todos”, roto casi a los 44 años de los asesinatos. Los restos fueron trasladados al cementerio de Jimena, donde una placa los recuerda. Muchas de las víctimas suman más de 84 años cubiertos por la arena de la impunidad.

La victoria de las ‘mujeres de negro’

Aquel “primer ciclo” de exhumaciones de “republicanos fusilados por los franquistas durante la Guerra Civil y la posguerra” nacía en ese periodo de transición a la democracia. “Y se prolongó hasta los años 90”, indica la investigadora Paloma Aguilar en un artículo titulado ‘Memoria y Transición en España. Exhumaciones de fusilados republicanos y homenajes en su honor’.

La “rudimentaria” labor de las familias de represaliados fue acompañada, en ocasiones, de la creación de “lugares de memoria”. El “tributo a las víctimas del franquismo” por encima de “la transición española como un período de silencio y olvido”. Como sucedió en el caso riojano.

Las mujeres de negro velaron los cadáveres de 400 personas asesinadas por los franquistas. Muchos eran sus maridos. Custodiaron la memoria de los suyos durante 40 años de dictadura, logrando que nadie tocara las tres fosas comunes de Lardero (La Rioja) donde fueron arrojados. Y en 1979 convirtieron el lugar en cementerio civil. Hoy es el Memorial La Barranca.

El conjunto monumental es uno de los mayores memoriales de España dedicado a las víctimas de los golpistas en la guerra civil. Cumple cuatro décadas como camposanto y forma parte del patrimonio de la Comunidad Autónoma desde 1980, gestionado por el Gobierno de La Rioja en colaboración con la Asociación para la preservación de la Memoria Histórica en La Rioja ‘La Barranca’.

El barranco de Barrigüelo, a unos cinco kilómetros de Logroño, fue usado por los golpistas para enterrar los cuerpos de una quinta parte de las 2.000 personas que ejecutaron en la región. Aunque en La Rioja no hubo guerra. Apenas resistencia al fracasado golpe de Estado que provocó la guerra civil.

En aquel campo trazaron las fosas comunes plagadas de muerte. De la pedagogía del terror aplicada en masa por los rebeldes hasta finales de 1936. Ahora, La Barranca es un paraje de recogimiento familiar. De recuerdo íntimo. De Memoria colectiva con mayúsculas. Una tierra que guarda la victoria de las ‘mujeres de negro’ sobre 40 años de franquismo.

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Fotografía destacada: Trabajos de exhumación en la Fosa 111 del cementerio de Paterna, donde se han encontrado 150 cuerpos. Eloy Ariza / ArqueoAntro

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/victimas-franquismo-abrian-tierra-manos-historia-exhumaciones-fosas-transicion_1_6201776.html?utm_source=adelanto&utm_medium=email&utm_content=Lead&utm_campaign=09%2F06%2F2020-adelanto&goal=0_10e11ebad6-1e866834a2-57015681&mc_cid=1e866834a2&mc_eid=65b35012a3&fbclid=IwAR1R57o67A4we72NOn_3nFuZueotR9Vcrb3_FRce_NLvtaAN6p7M7_NX6NI

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Inician la exhumación de los restos de 17 milicianos en fosas comunes del cementerio de El Espinar

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica inicia este martes una exhumación en tres fosas comunes del cementerio de El Espinar (Segovia), donde espera encontrar los restos de al menos 17 milicianos fallecidos en julio de 1936 durante la Guerra Civil.

elnortedecastilla.es / 01/09/2020

Según ha informado la asociación en un comunicado, se trata de personas sin formación militar que llegaron a Segovia desde Madrid para luchar de forma voluntaria contra los sublevados. Entre ellos había algunos trabajadores de la Casa de la Moneda y del Ministerio de Fomento de la época. Se cree que allí yacen los restos de Eugenio Insua Alós, Enrique Ruiz García, Eugenio García Sáinz, Victoriano Olesa Castillo y otras trece personas en cuya identificación aún trabaja la asociación.

Los trabajos previos se remontan al año 2009, cuando la familia de una de las víctimas, Eugenio Insua Alós, promovió la exhumación en varias fosas del cementerio municipal de El Espinar con el fin de identificar a su familiar y trasladar sus restos. Hasta ahora, se ha llevado cabo el estudio visual del terreno, a raíz del cual la asociación realizará una prospección arqueológica de acuerdo a los protocolos internacionales para la intervención en fosas comunes y la posterior excavación, descripción de los enterramientos y análisis de los restos óseos, informa Efe.

El sondeo del terreno y la delimitación de las fosas podrán estar acabados en dos días y serán labores ceñidas a la parcela de tierra consensuada, que no afectarán a sepulturas ya construidas o que puedan contener inhumaciones posteriores, ha aclarado la asociación.

A continuación, se llevará a cabo la localización de evidencias óseas, proceso que puede prolongarse por unos ocho o nueve días, y después, el estudio de los restos en el laboratorio que la asociación tiene en el Campus de Ponferrada de la Universidad de León. También se tomarán muestras de los restos para crear un banco de ADN que, en última instancia, serán contrastados con los familiares vivos que hayan aportado su información genética, mientras que los restos no identificados o no reclamados serán reinhumados en las sepulturas de origen.

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Fotografía destacada: Miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. / PEDRO L. MERINO

Fuente:https://www.elnortedecastilla.es/segovia/armh-inicia-exhumacion-20200901164503-nt.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

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La ARMH denuncia que TVE ignoró a las víctimas del franquismo en su cobertura del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha presentado una queja ante el Defensor del Telespectador de RTVE y al Consejo de Informativos de TVE por la omisión de las víctimas del franquismo durante la cobertura informativa que hizo de la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada.

diariosigloxxi.com / SERVIMEDIA / 31/08/2020

Este colectivo emitió un comunicado en el que destacó que esta omisión es más onerosa si cabe “cuando hay hijos e hijas nonagenarios que esperan enterrar dignamente a sus padres antes de fallecer”.

La ARMH destacó que TVE “repite casi todo los años” la “escasa tirando a nula cobertura” que sus informativos prestan a las exhumaciones de fosas comunes de víctimas del franquismo con motivo de la conmemoración de esta efeméride y, en su lugar, se opte por “hablar de lo ocurrido en otros países para no hablar de lo ocurrido en el nuestro”.

El colectivo acompaña la queja del vídeo de la noticia y de dos pantallazos de la página web de RTVE, en la que el ente ofrece una lista por orden alfabético de sus temas principales y mientras hay uno dedicado a las “víctimas del terrorismo, no existe nada similar sobre las víctimas del franquismo, que son cientos de miles, ni para la memoria histórica o la dictadura franquista”.

Por último, la ARMH subrayó que “la omisión de la información acerca de los desaparecidos por la represión franquista es una forma de negacionismo, de crear la idea de que en España no existen esas desapariciones o de que son sólo cosas de países menos desarrollados”.

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Fuente:http://www.diariosigloxxi.com/texto-s/mostrar/377271/armh-denuncia-tve-ignoro-victimas-franquismo-cobertura-dia-internacional-victimas-desaparicion-forzada?fbclid=IwAR2_EgFnuI_Ab3Ylety0sx9YJUHEy2QLV5YhoDviiRlwwTCw-fE7iB9n4Gs

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