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La vuelta a casa de ‘la Pasionaria de Omaña’, la maestra que el franquismo ejecutó por 300 pasquines antifascistas

La vuelta a casa de ‘la Pasionaria de Omaña’, la maestra que el franquismo ejecutó por 300 pasquines antifascistas

eldiario.es / Marta Borraz / 28-07-2020

De la tía Genara nunca se hablaba. Que “la mataron en la guerra” era lo máximo que se decía en la familia de labradores en la que creció su sobrino, Evelio Fernández, en una atmósfera marcada por el silencio heredado de generación en generación. El nombre de Genara Fernández García, maestra en Cirujales (León), su pueblo natal, sobrevivió a los años, pero no lo hizo su historia. Nadie contó cómo el régimen franquista acabó con su vida en el campo de tiro de Puente Castro, donde los fusilamientos se contaron por cientos, y arrojó su cuerpo a una fosa de la que no se supo nada hasta ahora. Ocho décadas después, Evelio y su familia han reconstruido los pasos que dio hasta su fusilamiento al amanecer del 4 de abril de 1941, tras ser condenada por unos pasquines antifascistas, y por fin Genara, apodada ‘la Pasionaria de Omaña’, ha vuelto a su lugar de origen.

El pasado 11 de julio la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) le entregó a los familiares los restos de la mujer en un homenaje público y un año después de que fuera exhumada de una fosa individual del cementerio de León. El acto se celebró en Cirujales, donde, tal y como querían los suyos, ha sido enterrada. En la ceremonia, una foto de Genara, que fue asesinada a los 36 años, reposaba sobre la pequeña caja de madera que alberga lo que queda de ella. Los asistentes pisaban el suelo en el que estaba la antigua escuela, el lugar en el que dio clase la maestra, uno de los colectivos más duramente reprimidos de la dictadura. “No sabíamos prácticamente nada de Genara. Había mucho miedo entonces, así que no se hablaba…En la familia era considerado como algo olvidado, que pasó y punto”, cuenta Beatriz Fernández, hija de Evelio.

Pero en 2018 la periodista Ana Gaitero publicó en El Diario de León un artículo que se refería a su tía abuela y otra mujer fusilada por el régimen y entonces la familia comenzó a indagar. Las pesquisas de Emilio, marido de Beatriz, le llevaron hasta la ARMH y el cementerio de León, donde el acta de enterramiento indicaba que el cuerpo de Genara debía estar supuestamente en una fosa individual de la parte civil del mismo: cuartel A, manzana B, sepultura 6. También lograron recopilar el sumario de su causa, la 2134/1939, que comienza a instruirse el 19 de diciembre de 1939, pocos meses después del fin de la Guerra Civil.

En ella la tachan de “revolucionaria”, de relacionarse con “mujeres de moralidad dudosa” y con “muchas personas de probada desafección al régimen”, en definitiva, de ser contraria a la dictadura de Franco. Según explica Ana Cristina Rodríguez, historiadora de la Universidad de León y directora técnica de su exhumación, “no está del todo claro si estaba afiliada a Unión Republicana o al Partido Comunista, pero sí que estaba muy vinculada activamente a la vida política de su pueblo”. Tras el triunfo del golpe de Estado el 18 de julio de 1936, Genara, conocida como ‘la Pasionaria de Omaña’, comarca leonesa a la que pertenece Cirujales, fue víctima de la depuración franquista del magisterio. Y suspendida de empleo y sueldo “por sus actividades contrarias al Glorioso Movimiento Nacional”, como les pasó a miles de maestros y maestras, huyó a Asturias y a Barcelona. Después intentó exiliarse, pero el barco en el que viajaba fue interceptado, y regresó a León.

Retrato de Genara Fernández García.

Los 312 papeles que la llevaron al paredón

Ante el veto en su profesión, no le quedo más remedio que cambiar de oficio, y entró a trabajar como taquillera en los conocidos Cines Mari de la capital, hoy desaparecidos. La noche del 16 de diciembre de 1939 terminó de trabajar y en vez de dirigirse a su domicilio, fue a la céntrica iglesia de San Marcelo. Allí depositó dos paquetes de pasquines de propaganda subversiva y antifranquista, uno en la puerta del templo y otro en un banco de la plaza “en posición de gran visibilidad”, según se puede leer en la sentencia que la condenó. Eran 312 cuartillas escritas a máquina y encabezadas por una ristra de llamamientos como “camaradas trabajadores, pueblo honrado y laborioso” o “camaradas obreros, antifastistas todos” y en las que se clama por “el proletariado universal”, “el pueblo libre y unido” y hay ‘vivas’ a “la España Popular”.

Genara fue detenida un día después, a primera hora de la mañana del 17 de diciembre. “Sus declaraciones son confusas. Ella da varias versiones. En un principio niega que tenga que ver algo con los pasquines, pero luego acaba contando que se los entregan y que los deja donde le dicen. Reconoce los cargos y muestra un cierto arrepentimiento para que la condena no sea muy dura, cosa que no consigue…”, señala Rodríguez. Unos días más tarde es enviada a prisión y, tras varios meses, se celebra la sesión plenaria del consejo de guerra que le impone la pena de muerte como condena por un delito de rebelión militar. En la sentencia se dice que con los “pasquines marxistas” ‘la Pasionaria de Omaña’ tenía el “decidido propósito” de “desprestigiar al Movimiento Nacional, perturbar el orden público y sembrar el descontento entre las clases trabajadores”. Sin embargo, el fallo no se aplicó inmediatamente y la maestra comenzó un periplo que la llevó hasta la cárcel de Santa Cruz de Tenerife y Valladolid antes de ser enviada de nuevo a León.

El 4 de abril de 1941, un año y medio después de su detención, Genara Fernández es sacada de la prisión a las 6.30 de la mañana y llevada al campo de tiro de Puente Castro, donde es ejecutada. La maestra era muy querida en Cirujales, incluso varios vecinos y vecinas firmaron a su favor durante su procesamiento como último recurso para demostrar su “buena conducta”, pero el régimen fue implacable. Las tres décadas de férrea dictadura que aún aguardaban hicieron el resto y “el miedo” impuso “el olvido”, dice Beatriz Fernández, su sobrina nieta. Pero “cuando conocimos todo lo que había pasado y sufrido decidimos que debíamos hacerle un reconocimiento”. Entonces, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) les dijo que podían exhumarla.

La ayuda de un sindicato noruego

La operación duró apenas dos días, fue una exhumación “sencilla”, recuerda Marco González, coordinador del proyecto y vicepresidente de la ARMH. Sin embargo, comprobar que eran los restos de Genara mediante análisis de ADN “se complicó” y al final se constató que eran sus restos mediante identificación antropológica: “Sabíamos que buscábamos a una mujer de 36 años y que al lado debía estar un hombre. Lo comprobamos y entonces pudimos dar por buena la documentación del cementerio que acreditaba que la mujer estaba allí”.

Como ocurre habitualmente, a los trabajos acudieron curiosos y familiares, pero también un grupo de integrantes del sindicato noruego Elogit, que viajaron más de 2.000 kilómetros en avión para visitar la exhumación de esta maestra republicana. Asombrados por el caso de las desapariciones forzosas en España, varias centrales sindicales noruegas apoyan económicamente a la asociación, que financia las excavaciones con sus propios fondos y donaciones ante la falta de ayudas públicas. La inversión del Estado para rescatar a los desaparecidos de la Guerra Civil y el franquismo es a día de hoy nula, algo que pretende dar la vuelta la futura ley de Memoria Democrática que prepara el Gobierno y que previsiblemente irá a Consejo de Ministros antes de que acabe julio. La búsqueda de estas personas “no la tiene que hacer una asociación gracias a la voluntad y a las aportaciones de sindicatos de Noruega a los que les llama muchísimo la atención el caso español”, esgrime González, sino que “son las Administraciones Públicas las que deben hacerse cargo”.

Representantes de un sindicato noruego que apoya a la ARMH visitan los trabajos de exhumación de Genara

Pero además de por la visita noruega y lo paradigmático de su caso –el del profesorado fue uno de los principales colectivos represaliados por Franco–, la de Genara no ha sido una exhumación cualquiera porque ha abierto la puerta a otras muchas. Hasta ahora, no se habían descubierto fosas en el cementerio de León, pero gracias a los hilos de los que tiró en un principio Emilio, el marido de Beatriz, se han localizado varias decenas más. En la ARMH “pensábamos que con la destrucción del cementerio en los años 70 u 80 habían desaparecido, pero había otra zona, la parte civil, en la que todavía se conservan. En León no hay apenas fosas comunes, puede haber de dos o tres personas como mucho, pero lo habitual era que a cada una la depositaran en un hoyo, como ocurrió con Genara”, cuenta el vicepresidente de la asociación.

Para Rodríguez, el de esta maestra “ha sido un ejercicio perfecto de memoria histórica” porque “teníamos una persona represaliada y casi olvidada a la que se ha dignificado” de su ejecución. Los restos de la mujer han vuelto a Cirujales y descansa por fin en el panteón familiar del pueblo. Un proceso clave también para los suyos, que hoy, ocho décadas después, ya sí hablan de Genara: “Ha vuelto a la familia en todos los sentidos. Durante todo este tiempo ha parecido que no estaba en ella porque como había sido fusilada parecía que incluso era una vergüenza, pero es todo lo contrario. Hay que recordarla y reconocerla. Estamos felices de que por fin esté en casa”, concluye Beatriz.

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Fotografía destacada: Exhumación de Genara Fernández García en el cementerio de León. Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH)

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/vuelta-casa-pasionaria-omana-maestra-franquismo-ejecuto-300-pasquines-antifascistas_1_6120714.html

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“Al fin se les puede nombrar. El primer oficio es ponerle nombre a las cosas”

Una placa con el nombre de 40 víctimas rinde homenaje en Astorga a personas represaliadas por el franquismo: entre otros, maestros, un sacerdote, una costurera o un médico que redujo la mortalidad infantil a la mitad

eldiario.es / Olga Rodríguez / 25-07-2020

Una placa para reivindicar la memoria puede sonar a algo sencillo. Pero si de lo que hablamos es de una placa que nombra a víctimas de la represión franquista, no siempre resulta fácil. Aún hay lugares en España donde se niega la existencia de la persecución que sufrieron aquellos que no defendieron el golpe de Estado del 36, que intentaron salvaguardar la democracia y que en muchos casos fueron asesinados solo por sus ideas.

A pesar de que Naciones Unidas ha solicitado a España en numerosas ocasiones que cumpla con sus obligaciones en materia de derechos humanos con las víctimas de los crímenes franquistas, todavía hoy hay instituciones que miran hacia otro lado, proceden con demasiado lentitud o incluso siguen facilitando la ocultación y el silencio. Como indica la ONU, la verdad, la justicia y la reparación son derechos indiscutibles, pilares fundamentales para que un país pueda extraer de las cunetas de su subconsciente la impunidad.

Por eso las asociaciones de memoria histórica, las organizaciones de derechos humanos y las familias de las víctimas del franquismo, celebran cada paso en positivo. Esta semana ha sido Astorga (León) el escenario para la reivindicación de una memoria que estuvo demasiado tiempo oculta. Con el impulso del Ateneo Republicano y el apoyo del propio Ayuntamiento, la ciudad maragata ha querido rendir homenaje a las personas represaliadas por el franquismo en esa localidad -o procedentes de la misma- con la colocación en su cementerio de una gran placa con los nombres de treinta y nueve hombres y una mujer, Balbina de Paz García, conocida como la chata de San Andrés, que “cuando no cosía, leía; aprendió a ser libre y no quiso dejar de serlo”, recuerda el militar retirado Miguel García Bañales, recopilador de multitud de datos e investigador clave de la represión franquista en la zona.

Sol Gómez Arteaga y su madre en el homenaje. Familia (nieta y nuera) de José Gómez, represaliado por el franquismo

“Al fin se les puede nombrar”

“Al fin se les puede nombrar. Nombrar. El primer oficio del ser humano es poner nombre a las cosas”, subraya Sol Gómez Arteaga, nieta de José Gómez Chamorro, uno de los nombres ahora reivindicado, asesinado en octubre de 1936 en las tapias del cementerio astorgano. Detrás de esos cuarenta nombres tallados en la placa se esconden historias a través de las cuales se puede entender mejor la historia de España.

Nombres como el de Gerardo Fernández Moreno, “el maestro con mayúsculas: cuando cerraron el comedor infantil para gente que no tenía para comer, se le acercaron los niños, se abrazaron a él y Gerardo lloró con ellos”, relata Bañales. O el de Toribio Martínez Cabrera, general: “Cuando Cabrera se encargó de la organización del ejército, se ganaron las dos únicas batallas que ganó el ejército republicano: la del Jarama y Guadalajara”.

O el de Ildefonso Cortés Ribas, médico: “Redujo la mortalidad infantil al 50% en su estancia en Astorga. Cuando se encontraba un niño pobre y aislado, se lo llevaba a casa, lo bañaba, lo reconocía médicamente, le daba de comer, lo vestía…”. O el de Gregorio Alonso Rodríguez, maestro: “Él y su mujer, vivían en Fresno el Viejo, Valladolid. Como un falangista quería matarlos, vinieron a Astorga, ese falangista los persiguió hasta aquí, los detuvo y a la mujer le dijeron que si se portaba bien, a él no le pasaría nada. Al día siguiente Gregorio había desaparecido”.

También está incluido el nombre del alcalde de Astorga en 1936, Miguel Carro, “un hombre excepcional” y otros muchos, todos con historias de injusticia, como Bernardo Blanco Gaztambide, sacerdote y catedrático de latín en el instituto: “El vivir autónomo y el ser libre no se lo perdonaron” o Eugenio Curiel y Curiel, primer director del Instituto de Segunda Enseñanza en Astorga, quien siempre “se encargaba de los pobres, de la liberación de la mujer…”.

Algunos asistentes al acto de homenaje

“Ojalá hubiéramos acabado con la raza”

En el homenaje y la inauguración de la placa en el cementerio astorgano hubo espacio para música cargada de memoria de la mano de Isamil9 e intervinieron familiares de las víctimas. Sol Gómez Arteaga, nieta del fusilado José Gómez Chamorro, quiso recordar la historia de su abuelo:

“Le sacaron de la panadería en la que trabajaba un día de finales de julio del 36 y, sin poder despedirse de su esposa, que era lo que más quería, le subieron a una camioneta y le trajeron al cuartel de Santocildes. No fue el único. En mi pueblo, Valderas (León), sacaron a 178 hombres que trasladaron a las cárceles de Astorga y León. Muchos no volvieron. Mi abuelo tuvo la mala suerte de participar estando preso junto con otros cuatro hombres de mi pueblo en la confección de una carta clave que querían sacar al exterior para tener noticias sobre los avances de la guerra. La carta fue requisada a la novia de uno de ellos en una visita al cuartel y los cinco fueron condenados a pena de muerte, ejecutada el 9 de octubre en las tapias de este cementerio”.

Cuando José Gómez fue asesinado en 1936 su hijo Antidio era aún un niño. “Mi padre no hizo otra cosa que trabajar. Desde los once años atropando piedra hasta que las piernas le sangraban. Luego como pastor de ovejas, que era lo que más le gustaba. (…) Cuidar de su familia fue su prioridad. Y por supuesto trabajó por mantener viva la memoria de los suyos”, explica Sol Gómez.

Uno de los recuerdos que su padre compartió con ella y su hermana fue el de la estigmatización sufrida, algo que no fue aislado en este país. Sol quiso mencionarlo brevemente durante el homenaje el pasado jueves, a través de un poema leído a medias con su sobrina. En uno de sus versos ambas mujeres leyeron lo siguiente:

Oíamos cosas como:

“le hicieron la misa del entierro en vida”

O:

“Esperamos largas colas en el auxilio social”

Y un día, aquellos, acercándose, dijeron:

“qué niño tan rico, ¿de quién eres bonito?

Y luego, tras un silencio…:

“Ojalá hubiéramos acabado con la raza”

“Mi padre tenía muy interiorizado lo que pasaron de pequeños. En una cola del auxilio social le dijeron eso de que “teníamos que haber acabado con la raza”, y lo dijeron más veces: “Teníamos que haber cortado las espigas”, en relación al hecho de querer exterminar. Gente del pueblo lo decía…”, relata Sol Gómez a elDiario.es.

Como ella, otros asistentes al acto de homenaje a los represaliados en Astorga han recordado estos días escenas parecidas, relatadas por abuelas, padres o madres: “A mi tío Chencho, después de que mataran a su padre y lo hicieran desaparecer, le decían en el pueblo, a su paso, cosas como ‘teníamos que haber arrancado la raíz’”, recuerda Pura Francisco, presente en el acto y nieta de un desaparecido de Mansilla de las Mulas fusilado en Villadangos del Páramo, León.

Paseados, fusilados

La placa de Astorga describe junto a las víctimas el modo en que fueron eliminadas: “Paseado, fusilado”, dos palabras que, a pesar de contener la verdad, han sido a menudo evitadas en otros homenajes celebrados en diversos lugares de España. Uno de los impulsores de este proceso de reconocimiento ha sido el Ateneo Republicano de Astorga, junto con las familias de las víctimas y  el propio Ayuntamiento, con la gran ayuda del militar retirado Miguel García Bañales. Éste resalta que el homenaje y la placa “fueron acordados por unanimidad; repito, por unanimidad” y señala que esto es solo un ciclo:

“De los tres prefectos que marca el Tribunal Supremo -el derecho de las familias a conocer lo que pasó, dignificarlos y recuperar los restos- solo se han cumplido los dos primeros. El tercero está sin hacer, por eso esto es solo un ciclo”. “Yo he llorado mucho. En cada letra que he escrito hay una lágrima. Creo que conociendo la verdad tenemos una Astorga mejor”, añadía Bañales durante su intervención en el acto.

El homenaje fue celebrado con la presencia de autoridades locales, entre ellas el propio alcalde Juan José Alonso Perandones y el teniente alcalde José María Jánez, facilitador del evento. También estuvieron presentes integrantes del Ateneo Republicano de la ciudad, impulsor de la placa, y de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, como su vicepresidente Marco González, quien estos días de atrás ha estado participando en la búsqueda de personas desaparecidas por el franquismo en la fosa de Grao y en Teverga (Asturias).

Familiares de víctimas del franquismo, durante el homenaje

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Fotografía destacada: Cuatro familiares de víctimas de la represión franquista en la inauguración de la placa con 50 nombres de víctimas.

Fuente:https://www./sociedad/les-nombrar-primer-oficio-ponerle-nombre-cosas_1_6128016.html

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Viaje a la fosa común

Décadas de memoria yacen olvidadas mientras las cunetas tapan el rastro de miles de personas que fueron fusiladas. La mayoría de edad democrática parece no haber llegado aún.

elsaltodiario.com / Laura Cruz / 18-07-2020

Este viaje nunca concluye. Siempre será un puzzle incompleto porque, durante casi cuatro décadas de dictadura franquista, el silencio era una garantía de supervivencia. Un salvavidas envenenado. Hace años busqué en internet el nombre de mi bisabuelo, Eloy Díaz Ania, de quien no había oído hablar mucho en casa. Encontré un registro de la fosa común de Oviedo donde pude buscar entre las más de 1.300 almas documentadas hasta llegar al día y año en el que fue fusilado.

Fue en 1938, y hacía poco más de seis meses que había caído el Frente del Norte en la ofensiva de Asturias. Nunca supe por dónde empezar a buscar y todavía no sé cómo terminar de hacerlo. Meses después, el camino todavía aparece largo y lleno de incertidumbres.

“La exhumación es como una conversación que estaba pendiente”, dice Emilio Silva, uno de los fundadores de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). “Siempre que abrimos una fosa común se acerca gente mayor de la zona, que nos cuentan cosas, y familiares de las víctimas”, añade. Calculan que hay unas 114.000 fosas en España, “pero nunca vamos a saber la cifra real”.

Comentando el asunto de la búsqueda con un amigo historiador, me dio la mejor de las pistas para conocer los últimos meses de mi bisabuelo Eloy: el Centro de Documentación de la Memoria Histórica, que tiene un gran fondo de archivos a disposición de quienes los soliciten.

Así supe que estaba afiliado al Partido Comunista, que fue miliciano y había llegado a ser teniente del Frente Popular. Desde el centro me enviaron —fue el trámite más sencillo y rápido— mucha documentación, y sentí que una pequeña grieta se cerraba. Aunque yo sé que en realidad mi bisabuelo era un trabajador de la mina de Turón cuya vida solo llegó a alcanzar diez años más que la mía actualmente.

LAURA CRUZ

Tengo 32 años y la memoria histórica no ha formado parte del temario que estudié en Historia de España, ni siquiera en la universidad, donde incluso tuve una profesora que bajo el amparo de la libertad de cátedra defendía abiertamente la dictadura franquista. La historia viva siempre está sujeta a interpretaciones que hacen que vague por una senda de subjetividades relativamente amplia.

La ley de memoria histórica de 2007 no tipifica como delito la apología de la dictadura ni siquiera en el entorno educativo, cosa que otros países, como Alemania, sí penan

“Es curioso que se le haya dado la vuelta a ese concepto —explica Silva—, porque la libertad de cátedra se utilizaba mucho en España durante la II República para huir del dogma católico en la enseñanza”. La ley de memoria histórica de 2007 no tipifica como delito la apología de la dictadura ni siquiera en el entorno educativo, algo que en otros países, como Alemania, sí está penado.

“No hay nada que te obligue, en el currículo académico, a dar la asignatura de forma cronológica, aunque la mayoría del profesorado prefiere hacerlo así”, relata David Cacho, profesor de historia de España. El sistema educativo acerca un poco la Guerra Civil y el Franquismo en cuarto curso de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y lo aborda más profundamente en segundo de bachiller, aunque suele ser de los últimos temas, junto con la Transición. “Un día, en clase, una alumna que era muy buena estudiante, al oír el concepto de presos políticos del franquismo, los comparó con otros presos actuales”, narra el docente. “Sin entrar en si son o no presos políticos, me di cuenta de que tenía realmente muy poca noción de la brutalidad que se vivió en la época de Franco con encarcelamientos, torturas y fusilamientos”.

“Llama la atención que se rinda homenaje estatal a los republicanos desde los gobiernos extranjeros y aquí estén olvidados por las instituciones”, recalca Silva

La memoria histórica es todavía una asignatura pendiente en España. Uno de los museos más conocidos de Berlín es el museo de la resistencia contra el nazismo y cada 20 de julio Angela Merkel homenajea a quienes intentaron derrocar a Adolf Hitler en la Operación Valquiria. No es ningún tabú hablar del Holocausto en Alemania y la televisión pública emite frecuentemente documentales sobre la época nazi. “Llama la atención que se rinda homenaje estatal a los republicanos desde los gobiernos extranjeros y aquí estén olvidados por las instituciones”, recalca Silva.

Sobre si la futura ley de memoria histórica que prepara el gobierno será mejor que la de 2007 de Zapatero, Silva muestra reticencias ya que, explica, deja en manos de los ayuntamientos las ayudas: “Si tu familiar procede de un ayuntamiento que no quiere colaborar, te tocaría iniciar una bronca política para lo que debería ser considerado un derecho”.

En la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica defienden que no es imprescindible que haya una ley para que se puedan cerrar heridas. “El gobierno vasco es el que más ha hecho por el tema de las exhumaciones y ni siquiera tienen una ley para ello —ejemplifica Silva—. Es ahora cuando se lo están planteando”. Por eso sostiene que basta con voluntad política, “lo que nunca ha habido desde el gobierno central”. La crítica que le hacen a la exhumación de Franco es que se saquen sus restos de un lugar público para enterrarlos en otro lugar también público: “Incluso este 18 de julio se ha autorizado a asociaciones fascistas para que hagan un acto allí”, añade.

Cuesta imaginar que existiese ahora una fundación Adolf Hitler, calles honrando al Führer y estatuas públicas de él o su cúpula de gobierno. Incluso el Mein Kampf se ha reeditado en una edición histórica comentada, ya que de la original se habían impedido nuevas ediciones desde 1945. “En España no hay ningún problema si se hace alguna actividad educativa para concienciar sobre el Holocausto, pero no se quiere abordar como una cuestión de vulneración de los derechos humanos la situación en la que se encuentran decenas de miles de familias, buscando a sus desaparecidos”, recuerda Cacho.

“En España no se quiere abordar como una cuestión de vulneración de los derechos humanos la situación en la que se encuentran decenas de miles de familias, buscando a sus desaparecidos”

En la Transición se hizo desaparecer muchos documentos imprescindibles para poder reconstruir la historia. “También hubo incautación de documentos para realizar tareas de contrapropaganda e información ligadas a elementos disidentes del régimen franquista, así que no tenemos los documentos de todos los que estaban afiliados al PCE”, añaden desde el archivo histórico del Partido Comunista de España.

El lenguaje también fue retocado cuando se hablaba de fusilamientos, tal y como introduce Silva. “Se utilizaba la palabra ‘paseados’, como si hubiesen ido a dar una vuelta, mientras que desaparecido es una categoría penal”. Por eso hoy, defiende, sigue siendo importante el trabajo educativo. Cacho habla en clase de grupos violentos durante la Transición, “pero no solo les hablo de ETA, sino también de los grupos de extrema derecha”.

LAURA CRUZ

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Fotografía destacada: Pablo G. Pando 

Fuente:https://www.elsaltodiario.com/memoria-historica/viaje-a-fosa-comun?fbclid=IwAR0MZrVj6Kc9HOadw36igWVQoqX-u0tTRsltJWu0biBr0omPDYfsP0u_sME#comentarios

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La fosa de Pico Reja, entre la vergüenza y la esperanza

Para los familiares de las víctimas de la Guerra Civil en la provincia de Sevilla, las exhumaciones de Pico Rejas son la última oportunidad para localizar sus restos

elpais.com / Eva Saiz / 21-07-2020

Joaquín León Trejo cogió su bicicleta a mediados de julio de 1936 y se fue desde Castilleja del Campo a Sevilla para defenderla de los golpistas. Era maestro republicano. Un exalumno falangista lo reconoció en el tranvía y lo denunció. El 22 de agosto, el mismo día que Queipo de Llano se hacía con el control total de la capital andaluza, fue fusilado por “extremista peligroso”. Su nieto, Joaquín León, lleva más de 80 años tratando de localizar sus restos. Tiene la esperanza de que yazgan entre el millar de cadáveres enterrados en la fosa de Pico Reja, la de mayor envergadura en la que se está trabajando en España. Un triángulo isósceles situado en un extremo del cementerio de San Fernando, que según los historiadores, podría albergar los restos de 1.103 personas represaliadas durante la Guerra Civil y la dictadura, pero que los primeros trabajos de campo proyectan a más de 15.000.

La fosa se abrió el 20 de enero de 2020, tras un intenso trabajo preparatorio que se remonta a 2017 cuando el Ayuntamiento hispalense abre la Oficina de la Memoria Histórica y en colaboración con asociaciones memorialistas se encarga a un equipo de historiadores las tareas de localización. En estos siete meses solo se ha excavado un 18% de los 672 metros cuadrados por los que se extiende el triángulo de Pico Reja, en el que se han localizado 950 cuerpos, de los que unos 167 tienen indicios claros de ser represaliados, y se han exhumado más de 820. “He estado en otras 70 fosas comunes vinculadas con la Guerra Civil y la gran diferencia de esta es su complejidad brutal”, explica Juan Manuel Guijo, director de intervención de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que lidera los trabajos. Hay zonas de hasta cuatro metros de profundidad, en la que los cuerpos aparecen muy mezclados y es complicado distinguir cuándo fueron arrojados. “Si hubiera que vaciar la fosa entera, entendiendo por restos los encontrados en ataúdes, articulados en depósitos colectivos vinculados a la represión y restos de osarios fragmentados, podríamos encontrarnos con casi 15.000 o 16.000 personas”, asegura.

Una de las sorpresas que se han encontrado los investigadores es el hallazgo de restos de los años 40. “Son personas en posiciones inverosímiles que nos hacen pensar que provienen de presos fallecidos después de la guerra que se arrojaron allí”, explica Guijo. Hace un par de semanas localizaron los niveles del año 36, uno de los más cruentos de la represión en Sevilla. “Hemos encontrado signos de maltrato en las muertes, orificio de proyectiles, ataduras en las muñecas y fracturas”, describe el director de intervención.

Lo más duro no es trabajar con cadáveres o tratar de ordenar sus restos, sino hacerlo acompañado de los familiares que cada viernes se pasean bajo las carpas que resguardan del sol los huesos, en visitas coordinadas por el Ayuntamiento, para ver la evolución de las exhumaciones. “Las historias son desgarradoras, sufren muchísimo y es muy importante desarrollar empatía”, reconoce Guijo. Es el caso de Lourdes Farratell. Busca a su abuelo, Joaquín Farratell González, miembro del Partido Radical y fundador del periódico local Canela en Rama. “En mi casa había miedo porque a mi abuela le quemaron la vivienda y mis padres nunca hablaban. Yo sabía que él había desaparecido, pero nada más”, explica. Cuando el Ayuntamiento abrió la Oficina de Memoria Histórica es cuando supo por boca del historiador José María García Márquez que lo habían fusilado en San Juan de Aznalfarache. “Allí no hay fosa y si a Blas Infante lo enterraron aquí ¿por qué no va a estar mi abuelo?”, se pregunta.

La fotografía de Farratell cuelga junto a la de una veintena de imágenes de represaliados o desaparecidos en una de las tapias que parapetan la fosa de Pico Reja. Es un particular muro de la memoria que recuerda a los 21 trabajadores que operan en la excavación que los huesos que reposan ya ordenados entre el marrón arcilla de las excavaciones tenían un rostro. Para su identificación el Ayuntamiento lleva tomando muestras de ADN a las familias desde 2018, un proceso que el covid también ha ralentizado.

El proyecto ha costado 1,1 millones de euros que han sido sufragados por el Ayuntamiento, la Diputación de Sevilla, la Junta de Andalucía y el Gobierno, que este viernes, a través de la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, se comprometió a aportar 250.000 euros. “Está previsto que los trabajos se prolonguen durante tres años, pero nuestra intención es que esto sea irreversible y que no se paralice hasta que no estén todos los restos identificados”, indica Antonio Casimiro, miembro de la Oficina de Memoria Histórica de Sevilla, que espera que con la futura ley de Memoria Histórica se puedan acometer los trabajos en otras de las fosas comunes -hasta ocho- que yacen bajo el cementerio de San Fernando.

“No pierdo la esperanza, pero se me acaba el tiempo”, dice León con los ojos aguados por la edad, -”más de 80 años ″, dice- y la emoción. “Llevamos buscando todo este tiempo y sería bonito saber realmente dónde está”, zanja.

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Fotografía destacada: Personal técnico trabaja en la exhumación de la fosa común de Pico Reja, en Sevilla. MARÍA JOSÉ LÓPEZ / EUROPA PRESS

Fuente: https://elpais.com/espana/2020-07-20/la-fosa-de-pico-reja-entre-la-verguenza-y-la-esperanza.html

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Piden al Gobierno que retire de todos los cuarteles de España el lema “Todo por la patria”

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica propone que sea sustituido por “Todo por la democracia”.

nuevatribuna.es / 20-07-2020

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha registrado una petición dirigida al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para solicitarle que se retire de todos los cuarteles de España el lema “Todo por la patria”, argumentando que “fue una imposición de los golpistas del 18 de julio de 1936 y que con él trataban de justificar sus violaciones de derechos humanos”.

En la petición, presentada en el registro del Complejo de la Moncloa, el colectivo explica que “el 14 de enero de 1942 el Boletín Oficial del Estado publicó una orden, firmada por el general golpista, Germán Gil Yuste, en la que se ordenaba colocar en todos los edificios militares el lema “Todo por la patria”, y que se hiciera “con grandes letras doradas, bien visible, para que pueda ser leído a distancia”. Se añadía en la citada orden que “los cuarteles son los templos de la policía y es preciso rendir ferviente culto al propio tiempo que al heroísmo, a la justicia, al honor y la disciplina, a sus mártires y a sus glorias pretéritas, para que todo buen español que penetre en un cuartel sienta fuertemente exaltado su patriotismo”.

La ARMH asegura en su petición que con ese lema, los golpistas trataban “de justificar todas y cada una de sus atrocidades, cometidas para asaltar lo que era entonces un poder democrático, mediante el uso de la violencia”, y continúa asegurando que utilizando como coartada su idea de la patria “asesinaron a miles de civiles, encarcelaron a medio millones de personas, humillaron públicamente, violaron a miles de mujeres y obligaron a morir lejos de sus casas a cientos de miles de personas” exiliadas.

Entre sus argumentos, el colectivo que busca desaparecidos de la represión franquista, cita el diccionario de la Real Academia. En él se define patria como la “tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”. Nada se dice de la forma política o de los derechos civiles. Desde ahí la ARMH justifica la sustitución del lema porque “hay grupos sociales que son capaces de hacer su idea de la patria compatible con el fascismo, con la dictadura y con la falta de protección de los Derechos Humanos. Es esa la razón por la solicitan un cambio para que se sustituya el lema “Todo por la patria”, por otro que diga “Todo por la democracia”.

Su petición dirigida a Pedro Sánchez termina denunciando que “la patria fue la gran coartada de los fascistas para dar un golpe de Estado, para ejercer una terrible violencia, para que sus paramilitares de falange sembraran de terrorismo miles de pueblos y para que durante cuarenta años sólo existiera la ideología del régimen y los dirigentes fueran elegidos por la victoria de la fuerza y no por el recuento de papeletas tras unas elecciones democrática”.

La Alemania nazi utilizó un lema que también justificaba su uso terrible de la violencia, la persecución y los asesinatos en masa que fue “Todo por tu seguridad” (Für Ihre sicherheit), recuerda el colectivo.

Un colectivo de militares antifranquistas ya solicitaron al Gobierno en febrero de 2019 la retirada del callejero franquista en la base de Ferrol según recogió Nuevatribuna.es en un amplio reportaje.

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Fotografía destacada: Cuartel con el lema ‘Todo por la patria’. (Imagen facilitada por la ARMH)

Fuente:https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/victimas-franquismo-armh-pide-gobierno-retire-cuarteles-ejercito-lema-todoporlapatria-simbologia-franquista/20200720114732177325.html

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La fosa de víctimas del franquismo sobre la que se instaló una granja de cerdos y que ahora investiga una jueza

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica comenzó el lunes la prospección de una fosa en Grado (Asturias), donde encontraron tres cuerpos y 19 proyectiles de bala. Una jueza acudió de oficio a la zona de enterramiento y ha ordenado la paralización de los trabajos hasta que decida si abre diligencias o las archiva.

publico.es / Alejandro Torrús / 15-07-2020

Es tan poco habitual que resulta hasta noticioso. La jueza del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Grado, acompañada de un equipo de la Guardia Civil, acudió el martes de oficio a la fosa con víctimas del franquismo de El Rellán, en el concejo de Grau, en asturiano, y Grado, en castellano. La jueza había escuchado que allí estaba trabajando la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y que en su primer día de prospecciones en la finca ya habían encontrado restos de tres cuerpos y hasta 19 proyectiles de bala. Así que se personaron en el lugar de los hechos, tomaron declaración a varias personas, recogieron los restos humanos y paralizaron los trabajos a la espera de estudiar las pruebas y tomar una decisión judicial.

“Nos fue un poco extraño. Nosotros siempre notificamos a la Justicia cuando encontramos restos humanos, pero esta vez vinieron de oficio y aplicaron un protocolo idéntico a si hubiese sido un homicidio sucedido la noche anterior. Estamos sorprendidos por el despliegue judicial que hubo y creemos que, aparentemente, es una buena noticia que esta fosa se judicialice y podamos contar con su apoyo para las tareas de exhumación e identificación”, explica Marco González, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

La decisión de la jueza supone, de momento, la paralización de los trabajos de prospección en el terreno, pero también supone abrir una puerta a una ilusión mayor: que sea el juzgado el que se encargue de la exhumación de la fosa y ordene incluso las pruebas de ADN que sean necesarias para identificar los restos de las personas que allí aparezcan. De momento, no obstante, hay más incógnitas que certezas. Se desconoce qué puede decir la Justicia, pero también el número exacto de personas que puede haber enterradas en esta fosa; si puede haber más enterramientos de víctimas de la represión en este mismo terreno; o cuántas víctimas puede haber desperdigadas por una zona castigada por el Frente del Norte y la posterior represión tras la caída de Asturias.

Balas aparecidas en la fosa común de El Rellán.- ARMH

Sí que se sabía, no obstante, que la conocida como finca de El Rellán era un lugar con enterramientos de víctimas de la represión franquista asesinadas extrajudicialmente. La memoria oral mantuvo vivo el relato de que allí se dio sepultura a muchas de las víctimas de la represión franquistas y que alrededor de los años 50 se levantó sobre esos mismos terrenos, lindando con la fosa encontrada, una granja de cerdos. El Ayuntamiento, no obstante, liderado por Izquierda Unida, decidió comprar los terrenos a finales del año 2008 por 65.000 euros con el fin de recuperar a las víctimas de la represión, identificarlas y rendirles homenaje.

“En Grau esta fosa siempre ha sido muy conocida y ha estado rodeada de leyendas. Se ha hablado de que puede haber hasta 300 personas aquí, pero eso es algo que nosotros, con la información que tenemos ahora, descartamos. No creemos que haya suficiente espacio para tantas personas. Un estudio de la Universidad de Oviedo para el Mapa de Fosas de Asturias señaló los nombres de 25 personas, pero en nuestras investigaciones previas hemos encontrado testimonios que dicen que creen que sus familiares están en esta fosa y que no aparecen en el listado de la Universidad. Entre unas y otras, alrededor de 50 familias creen que pueden tener a un familiar en esta fosa”, explica a Público Arantza Margolles, arqueóloga de la ARMH en Asturias.

 

El listado de la Universidad de Oviedo al que hace referencia Margolles en su declaración es estremecedor. Solo aporta sus nombres, sus posibles fechas de asesinato y sus edades. Aparece, por ejemplo, Ángel Álvarez Flórez, de 15 años; Cecilia Cañedo Llera y Etelvina Blanco Alonso, ambas de 64 años; o el caso de Manuela Fernández González, que fue ejecutada con 80 años. 

La ARMH ha hecho un llamamiento público para que aquellos ciudadanos que crean que sus familiares puedan estar enterrados en estos terrenos se pongan en contacto con ellos para las futuras pruebas de ADN. El estudio de la Universidad de Oviedo es un buen punto de partida, pero tal y como explica Arantza, la lista de víctimas puede ser mayor.

Un fusilado con apenas 15 años

Este martes, por ejemplo, se acercó hasta Ramón Miranda, de 60 años. Allí explicó, tal y como recuerda en conversación telefónica con Público, que un hermano de su madre fue fusilado cuando apenas tenía 15 años. Sin embargo, su nombre no aparece en el listado de la Universidad de Oviedo. Su cuerpo puede estar en esta fosa, pero también en cualquier otra de los alrededores. O, tal y como ha quedado grabado en la memoria oral, también pudo estar en una fosa que por su cercanía al río ya ha desaparecido.

Voluntarios de la ARMH trabajan sobre el terreno.- ARMH

El joven en cuestión se llamaba Antonio Martín. No se conserva ninguna fotografía suya. Solamente el recuerdo de su hermana, que fue transmitido a su hijo Ramón. “Mi madre solía acordarse de él y nos decía que era un chico muy bueno, que no estaba metido en política ni nada por el estilo. Nos contó que el día del desfile de las fuerzas de Franco, tras ganar en el Frente del Norte, él salió a verlo y en un momento dado lo señalaron y se lo llevaron detenido. Al día siguiente fueron a preguntar por él y ya se lo habían llevado”, explica Ramón, que señala que la única razón que encuentra para explicar este asesinato es que el joven Antonio hubiese sido elegido como represalia para castigar a otro hermano de su madre, que sí estaba en tareas de enlace con guerrilleros republicanos.

El terror en Casa Patallo

Sin embargo, hay más razones por las que Grau está marcada en el mapa de la memoria oral como un centro importante de la represión franquista. A apenas cinco minutos en coche de la fosa de El Rellán se encuentra Casa Patallo, un terreno que tras la caída del Frente fue utilizado por las fuerzas franquistas como centro de detención. El propio Antonio Martín pasaría en este lugar su última noche con vida. Los testimonios orales, de hecho, señalan que los camiones iban y venían de este centro de detención una o dos veces al día cargados de prisioneros que ya no regresaban.

El periodista e investigador Carlos Hernández documenta en su libro Los campos de concentración de Franco (Ediciones B) la existencia del mencionado centro de detención y de cómo gran parte del pueblo fue cercado con alambre de espino y convertido en campo de concentración. El propio régimen franquista dio pruebas de ello en reportajes de prensa publicados en la época. Hoy se sabe, también gracias a la labor del investigador Luis Miguel Cuervo, que en Casa Patallo o Chalet de Patallo se practicaron las más atroces torturas a excombatientes republicanos que, posteriormente, eran enviados frente al pelotón de fusilamiento.

Algunos de ellos, los que fueron enterrados en la fosa de El Rellán, podrán ser recuperados en próximas fechas. Otros muchos tendrán que seguir esperando a que las Administraciones asuman, por fin, la tarea de levantar la tierra para devolver a sus familias a cientos de miles de personas que fueron asesinadas por defender la legalidad republicana y la justicia social.

La Guardia Civil en la finca de El Rellán.- ARMH

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Fotografía destacada: La Guardia Civil ha establecido un cordón policial alrededor de la fosa y los tres cuerpos y los proyectiles de bala han quedado bajo custodia judicial.- ARMH

Fuente:https://www.publico.es/politica/fosa-victimas-franquismo-instalo-granja-cerdos-investiga-jueza.html?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=web

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