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El Gobierno dará tres millones a las comunidades para exhumar fosas y divulgación de la memoria histórica

Dos millones de euros son para la localización, exhumación e identificación de desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura y un millón irá a actividades de divulgación. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica se desmarca de este modelo, que califica de “vergonzoso” porque no contempla las indemnizaciones a las víctimas del franquismo

eldiario.es / Elena Cabrera / 29/03/2021

El Gobierno ha decidido el reparto de tres millones de euros para las comunidades autónomas para que estas concedan subvenciones para la búsqueda, identificación y dignificación de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la Dictadura. Ha llegado al acuerdo junto a las administraciones autonómicas reunidas en la I Conferencia Sectorial de Memoria Democrática.

La partida está dividida en dos: dos millones de euros para la localización, exhumación e identificación de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la Dictadura, y el millón restante se destinará a actividades de divulgación, dignificación de los lugares de enterramiento y promoción de los lugares de memoria.

A cada comunidad autónoma —Ceuta y Melilla no tienen ninguna fosa pendiente de exhumar— le corresponderá un fijo de 20.000 si tiene al menos una fosa que acometer. El resto (1.660.000 euros) se repartirá en función de las fosas identificadas que tenga cada comunidad autónoma y que estén pendientes de intervenir. Este actuación se enmarca en un plan a cuatro años. Las Comunidades Autónomas propondrán sus listas de proyectos a financiar, se discutirán con el Ministerio de Presidencia y las comunidades recibirán transferencias trimestrales.

Al Gobierno le constan 557 fosas comunes sin intervenir en el territorio español, por lo que se destinaría una media de 14.360 euros a cada una en este plazo de cuatro años, una cantidad que las asociaciones que vienen practicando exhumaciones e identificaciones de los restos consideran escasa: desplazamientos, especialistas (antropólogo, arqueólogo, genetista, historiador) maquinaria, días de excavaciones, a veces prueba y error hasta dar con el enterramiento, y luego análisis de los huesos y estudios de cotejo de ADN con los familiares para intentar la identificación. Tomando como ejemplo un reciente concurso público del Gobierno balear, si se tratara de una fosa con una sola persona en ella y se realizara en un solo día, el coste de esas actuaciones sería de 15.000 euros, pero esa no es la tipología única y en España hay fosas como la del Barranco de Víznar, incluidas en el denominado Plan de Choque para 2020, donde se estima que hay enterradas hasta 400 personas y para cuya intervención se han adjudicado 28.000 euros a la Universidad de Granada y 18.000 a través de la Federación Española de Municipios y Provincias al Ayuntamiento de Víznar.

Respecto al millón de euros para divulgación y memorialización, cada comunidad autónoma recibirá un fijo de 600.000 euros y el resto (400.000 euros) se repartirán en función del número de fosas exhumadas previamente entre el año 2000 y 2020, un trabajo que han realizado las asociaciones, durante unos años con subvención y de 2013 a 2020 sin ningún apoyo del Estado.

Andalucía es la Comunidad Autónoma que más tiene previsto recibir en total, con cerca de 508 mil euros. Le sigue Catalunya, con 336 mil y Valencia con 283 mil.

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), una de las asociaciones que más ha trabajado, con y sin subvención desde hace veinte años, recuperando los cuerpos de las víctimas desaparecidas de la Guerra Civil y el franquismo y dignificando su memoria, critica muy duramente este anuncio: “El Gobierno tendría que reunirse con las Comunidades Autónomas no para hablar de dinero sino para ver cómo se trata este tema en la enseñanza, de cómo se va a dar a conocer quiénes fueron los verdugos y las atrocidades que cometieron, de cómo hay que rendir homenaje a quienes lucharon contra el franquismo… lo que debería hacer una Secretaría de Estado de Memoria Democrática”.

Silva se pregunta porqué, si la conversación es sobre dinero, “no se va a indemnizar a las familias de los desaparecidos como han indemnizado a las víctimas del terrorismo”, lo cual le parece “vergonzoso” y más cercano a “la propaganda política” que a la verdadera reparación. La ARMH ha decidido no participar de estas subvenciones. “Parece que todo este problema fuera una cuestión de euros, como si los derechos humanos no se defiendan por parte de una democracia cueste lo que cueste, me parece indignante”, añade su presidente.

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Fotografía destacado: Excavaciones en una fosa común de represaliados | ARCHIVO / Europa Press

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-reparte-comunidades-autonomas-millones-euros-exhumacion-fosas_1_7359199.html

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La increíble fuga del leonés Jovino

Lejos de los focos y las crónicas oficiales, el berciano Jovino Fernández logró ser uno de los tres presos que consiguieron atravesar la frontera francesa tras la fuga del fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba de Pamplona, en plena Guerra Civil | Se trata de la mayor fuga de la historia de Europa, recuperada por Fermín Ezkieta en su obra ‘Los fugados del fuerte de Ezkaba’

leonoticias.com / Nacho Barrio / 27/03/2021

¡A la calle, compañeros, estáis libres!, escuchó desde su celda. La fuga comenzó un domingo. Con los guardas desarmados y las puertas del penal abiertas, no tardó en correr junto a otros monte arriba. La libertad contrarrestaba el hambre y la frontera con Francia no estaba lejos. Sólo tres pasarían la raya. Él sería uno de ellos.

Han pasado 110 inviernos de aquel día en el que nació Jovino y algunos menos de que el autor Fermín Ezkieta recuperase la historia de este berciano y de tantos otros presos en su obra ‘Los fugados del fuerte de Ezkaba’, donde plasma toda la investigación relativa a la mayor fuga de la historia de Europa.

Santa Marina del Sil poco se parece a aquel pueblo de 1908 en el que nació el protagonista de esta historia. El carbón ya no es sinónimo de trabajo en esta localidad de Toreno, en plena comarca del Bierzo.

El tercer hijo de Ana María y Andrés iba a la escuela cuando el tiempo lo permitía. Cuando no, se sentaba con su padre en la vieja cocina, a la luz de un candil. Sus padres eran sin duda alguna gentes sencillas. Su madre se casó tras estudiar en las aulas del convento de Astorga, «donde no aprendió a leer ni a escribir, pero sí a recitar la Biblia de memoria», como recoge Fermín Ezquieta.

El padre, Andrés, era campesino. Jovino fue el tercero de sus seis hijos, que disfrutaban en el verano pescando truchas, pastando las cabras, y acompañando al padre a la feria de ganado de Ponferrada.

Aunque poco duró la infancia. A los catorce años Jovino ya trabajaba en las minas de El Bierzo, hasta que el servicio militar lo llevó a San Sebastián.

Militancia

Eran tiempos convulsos. La Segunda República lo encontró en Santander, donde fue un albañil afiliado a la CNT. Debido a su militancia durante la Revolución de 1934 pasó por las cárceles de León, Astorga y la Modelo de Oviedo, aunque con la amnistía del Frente Popular salió a la calle.

La guerra solo tardó dos años en estallar y Jovino ingresó en las milicias estando en Luarca. Cuando Mola lanza su ofensiva sobre Bilbao, acuden en su defensa dos brigadas asturianas y dos montañesas, entre ellas la de Jovino. La superioridad artillera y aérea de los nacionales resultó decisiva; ochocientos hombres murieron en la ofensiva y tocaba replegarse.

Jovino era atrapado en el valle del Cayón. «Fue en Erles. Los que allí estábamos, no nos decidimos a retirarnos, a pesar de que, desde dos días antes, teníamos orden de hacerlo. No lo hicimos y nos coparon. Nos separaron en dos grupos, y en uno de estos se situaron los que peleaban como voluntarios; en el otro, los que pertenecían a los reemplazos. Yo dije que no era voluntario, pero un fascista que había estado entre nosotros, me delató. En medio de todo, tuve suerte. A la mayoría de los voluntarios los asesinaron los italianos. Yo pude llegar a Santander como prisionero. El convento de los Salesianos, la Plaza de Toros, las cárceles de antes y las que se dispusieron al caer la ciudad, todo era poco para el número de prisioneros y detenidos por los invasores. Como éramos muchos, se empezó a suprimir con ametralladora a gran parte. Sin comer, sin dormir, sin atención alguna estuve por espacio de un tiempo que nunca sabré a cuánto alcanzó, esperando ser fusilado por las pandillas de falangistas que se dedicaban a asesinar sin descanso a trabajadores y a hombres y mujeres de todas clases», recogía el periódico Solidaridad Obrera.

Traslado y llegada al Fuerte

El berciano fue juzgado por la Audiencia de León en agosto de 1937, condenándole a muerte, en una pena que finalmente fue conmutada. «Por fin, comparecí ante una especie de Tribunal Militar, sin que sepa aún por qué me condenaron sólo a treinta años de presidio».

Después le trasladan desde Santander al fuerte de San Cristóbal de Pamplona, bien custodiado por la Guardia Civil.

Llega a Pamplona en tren el 23 de octubre, con 29 años. «Me trasladaron desde Santander al fuerte de San Cristóbal de Pamplona, bien custodiado por la Guardia Civil. En los primeros días, los fascistas asesinaron en Santander a más de ocho mil, mujeres y hombres. Era tremendo aquello. Después me enteré por una carta de una compañera, que a raíz del hundimiento del ‘Baleares’ fueron sacados de la cárcel setecientos presos más y los pasaron por ametralladora», recoge su testimonio.

Llega a Pamplona en tren el 23 de octubre, con 29 años.

Jovino, en un retrato de la época. / WWW.LOSFUGADOSDEEZKABA1938.COM

Los recuerdos del penal son comunes en los presidiarios: hacinamiento, malos tratos, frío terrible y hambre. Mucha hambre. En su caso, en la segunda brigada. Cada nave tenía dos espacios de unos 26 metros, donde se hacinaban 25 presos. Un metro cuadrado por preso, sin camas ni colchones. Ventanas sin cristales y con barrotes.

«Los civiles me entregaron al jefe del Penal del fuerte de San Cristóbal, como si yo fuera un fardoSin ropa, sin colchoneta, sin nada, con mis pobres harapos de prisionero me metieron en la brigada del patio. La comida horrible. Un día en la ración de potaje para cuarenta hombres, pudimos contar hasta sesenta garbanzos».

Diario oficial del Ministerio de Defensa, donde figura Jovino como teniente en 1938. / WWW.LOSFUGADOSDEEZKABA1938.COM

Según relata la hija de Jovino, Ana Fernández Gurruchaga, y recoge Fermín Ezkieta, los recuerdos del penal hablan del hacinamiento, los malos tratos, el frío terrible y el hambre.

Comienza la fuga

Una tarde, recostado en el suelo de su celda, se fue elevando un estruendo de puertas y cerrojos. En la confusión, un grito anunció:

«¡A la calle, compañeros. Estáis libres!».

Se encontró rodeado de otros que huían como él. Era domingo cuando empezó la fuga. El 22 de mayo se le acercó un ordenanza del Economato, y le dijo en tono misterioso .

«¡Hay jaleo! ¡Cuidado! Hay que ser muy prudentes».

Sonaron unos tiros. Entraron en el patio unos compañeros con fusiles y vestidos de oficiales de Prisión. Llevaban cartucheras. Les siguieron. Las puertas del penal estaban abiertas y la guardia de soldados prisionera y desarmada.

Eran unos 2.700 reclusos. Salieron unos 1.700. Desfilaron todos hacia el monte. A las dos horas de iniciada la fuga ya volaban los camiones cargados de guardias civiles y de requetés.

Jovino se guiaba por su sentido de la orientación, habituado a largas caminatas por los montes leoneses para ir a pueblos o ferias. En una ocasión permaneció más de dos horas metido en un río. Incluso le localizaron unos perros rastreadores, pero Jovino alargó la mano, les acarició el hocico y calmados, terminó la alarma. No era fácil la vida de huido.

«Comía hojas de roble y hierbas, las que creía que pudieran ser buenas. Estaba hecho polvo. Tenía entendido que desde Pamplona a la frontera sólo hay 47 quilómetros. Así pasaron cerca de diez días. Cada día me libraba, por verdadero milagro, de que me atrapasen».

Mapa de la fuga. / WWW.LOSFUGADOSDEEZKABA1938.COM

Llegada a Francia

Topó con un pastor de pelo largo y barbas blancas. Le dio pan y queso. A él le contó que marchaba hacia Guipúzcoa, y le preguntó si iba bien. Le respondió que estaba en territorio navarro, a cuatro kilómetros de Francia. Le aconsejó que permaneciese en el bosque escondido hasta el día siguiente, que él le ayudaría a pasar la raya de Francia. Así fue.

Jovino llegó a una pequeña aldea el 4 de junio de 1938, donde los vecinos se arremolinaron mientras comía en la calle.

Una vez en suelo francés, fue conducido al consulado en Hendaya, e interrogado. Al día siguiente cogía un tren a Barcelona. Jovino nunca coincidió con los otros dos fugados que lograron llegar a Francia.

Cruzando la frontera por Cerbère, llegó a Barcelona. Su gesta había pasado desapercibida. Una vez en España, vuelve a entrar en la Guerra.

«Otra vez soldado hasta el fin. Para eso quería salir de allá, de aquel infierno».

Vida en el exilio

En Barcelona, Jovino conoció a una refugiada donostiarra, Luisa, a la que unió su vida. Con ella emigraría a Europa para terminar viviendo en la localidad francesa de Decazeville. Allí fue albañil, cuando lo jubilaron de la minería.

El fuerte, en una vista aérea. / WWW.LOSFUGADOSDEEZKABA1938.COM

La añoranza de su tierra estuvo presente en su vida de exilado. Cuando su familia pasaba vacaciones en León, Jovino las acompañaba hasta la línea fronteriza. Rodeado de la colonia de refugiados, su integración fue limitada.

Tuvo que esperar a la muerte del dictador que truncó su vida para volver. Aquel simbólico momento, cinco décadas después de cruzar la frontera en la retirada del ejército popular, quiso afrontarlo solo. Esforzándose en ocultar su emoción, entrega a sus 69 años el pasaporte que le acredita.

Jovino junto a su familia. / WWW.LOSFUGADOSDEEZKABA1938.COM

Demasiado tarde para un regreso definitivo, pero se sucedieron las visitas. En uno de los viajes a su tierra leonesa, recorrieron la ruta imaginaria que hizo durante su evasión. No reconoció San Juan de Pie de Port, ni la abadía de Roncesvalles.

Hicieron parada en Pamplona, pero no llegó a situar el fuerte. Murió a los 87 años, «como la buena gente que un día como tantos descansa bajo la tierra».

Fuerte de San Cristóbal

Los leoneses que no alcanzaron la libertad en la fuga

* Vicente Alonso Cabezas (La Bañeza, León). Capturado el 2 de junio por militares, con Arcadio Fernández.

* Luís Félix Álvarez Álvarez (León). Capturado el 3 de junio en Gaskue (Odieta) por militares.

* Rogelio Álvarez García (Trobajo del Cerecedo, León). Capturado el 23 por requetés.

* Vicente Álvarez García (San Andrés del Rabanedo, León). Capturado el 24 por requetés.

* Benigno Álvarez López (Finolledo, León). Capturado el 23 en el monte Ezkaba por militares.

* Leonardo Álvarez Reguera (León). Capturado el 5 de junio en Saldías (alto Bidasoa), con otros tres.

* Agustín Andrés Carnicero (Arenillas de Valderaduey, León). Muerto en la fuga.

* Ricardo Arias (Castogeiro, León). Capturado el 23 por requetés.

* Luís Arias De la Varga (Mansilla de las Mulas, León). Capturado el 24 por militares.

* Melchor Barrio Honrado (Banucias, León). Capturado el 24 por requetés.

* José Berciano Castro (La Bañeza, León). Capturado el 23 por militares.

* Andrés Carriedo Calleja (Valderas, León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe por requetés.

* Leandro Casado Tabares (Villace, León). Muerto en la fuga.

* Andrés Castro García (Sahagún, León). Capturado el 23 en borda Azkarrena de Belzunce (Juslapeña) por requetés.

* Mariano De Godos Iglesias (Provincia de León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe por teniente carabineros.

* Martín Del Campo Garzo (Valderas, León). Capturado el 1 de junio por militares.

* Victorino Díez Carmona (León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe.

* Hermenegildo Díez Mateo (Puente Castro, León). Muerto en la fuga.

* Eugenio Díez Trapote (Puente Castro, León). Capturado el 28 en Ollakarizketa por militares, con D. Quiroga y Porfirio Fernández.

* Manuel Domínguez Martín (La Bañeza, León). Capturado el 23 por requetés.

* Arcadio Fernández García (Valderas, León). Capturado el 2 de junio por militares, con Vicente Alonso.

* Baudilio Fernández Lavandera (Quintana Raneros, León). Muerto en la fuga.

* Francisco Fernández San Miguel (Ponferrada, León). Capturado el 23 por requeté y un militar.

* Ricardo Fernández Sánchez (San Pedro Tda., León). Capturado el 24.

* Eduardo Ferrero Rodríguez (Beunza, León). Capturado el 5 junio en Saldías (alto Bidasoa), con otros tres.

* Teodoro Fierro García (Puebla de Lillo, León). Capturado el 24 por militares.

* Domingo Fuentes Cerezo (Castropodame, León). Capturado el 23 por requetés.

* Gervasio García Alonso (Villaverde, León). Capturado el 23 por requetés y militares.

* Manuel García Cisneros (Grajal, León). Capturado el 24 por requetés.

* Eleuterio García Dueñas (Benavides de Órbigo, León). Capturado el 23 por requetés.

* Julio García Fernández (Valderas, León). Muerto en la fuga.

* Rafael García Fernández (Cistierna, León). Capturado el 24 en Orrio (Ezkabarte) por requetés.

* Bernabé García García (Oteruelo, León). Capturado el 23 en el monte Ezkaba por militares.

* Avelino García Rodríguez (Provincia de León). Capturado el 23 por requetés.

* Aurelio Gigantos Benítez (San Millán, León). Capturado el 24 en Juslapeña por requetés.

* Casiano González Fernández (Valderas, León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe por requetés.

* Domingo González Fernández (Villar de Mazarife, León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe por requetés.

* César González González (Villafer, León9. Capturado el 24 por la G.C. Murió en 1941 en el fuerte; enterrado en Oteiza.

* Avelino González Peñalosa (Sahagún, León). Capturado el 23 en borda Azkarrena de Belzunce (Juslapeña) por requetés.

* Raimundo González Rodríguez (Villamañán, León). Capturado el 24 por requetés.

* Esteban Gutiérrez Cubría (Trobajo del Cerecedo, León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe por requetés.

* Félix Llamas Calleja (Trobajo del Cerecedo, León). Capturado el 23 en el monte Ezkaba por militares. Murió en 1942 en el fuerte; enterrado en el cementerio de las botellas.

* Rogelio López Cabo (Argentina; vecino de Monforte, León). Capturado el 23 por requetés.

* Arsenio Martínez Fernández (Narayola, León). Capturado el 25 por militares, con otros tres.

* Román Martínez Gorgojo (Valencia de Don Juán, León). Muerto en la fuga.

* Argmiro Martínez Hidalgo (Oteruelo, León). Muerto en la fuga.

* Anastasio Mateo Rubio (Palanquinos, León). Capturado el 24 por un paisano y militares.

* Arcadio Morán Chamorro (Castrofuerte, León). Capturado el 23, regresa al fuerte. Se declara falangista.

* Tomás Moreno García (Villacorta, León). Capturado el 25 por militares.

* Marcos Moreno Gutiérrez (Puente Castro, León). Capturado el 23 en Anoz (Ezkabarte).

* Pablo Moreno López (Puente Castro, León). Capturado el 24 por requetés.

* José Oblanca Gutiérrez (San Andrés del Rabanedo, León). Capturado el 5 junio en Saldías (alto Bidasoa), con otros tres.

* Amadeo Oblanca Pardo (Aradinos, León). Capturado el 26 en Navaz-Belzunce por militares.

* Esteban Pastor García (Valderas, León). Capturado el 23 por paisanos.

* Modesto Pastor Herrero (Sahagún, León). Capturado el 24 por paisanos, en un grupo de veinte. Murió en 1942 en el fuerte, en cementerio de las botellas.

* Ceferino Pedrosa Prado (Sahagún, León). Muerto en la fuga. Consta como no identificado.

* Laureano Pérez García (Valderas, León). Muerto en la fuga.

* Epifanio Prieto Alonso (Quintanilla, León). Muerto en la fuga.

* Domingo Quiroga Ovalle (Ponferrada, León). Capturado el 26 en Ollakarizketa por militares.

* Santiago Rajo Fernández (Toreno del Sil, León). Capturado el 25 por requetés. Murió en 1940 en el fuerte; enterrado en Berriosuso.

* Leopoldo Rey Rodríguez (Campo Villaridel, León). Capturado el 23 en Juslapeña por requetés.

* José Robles Cueto (Vegas del Condado, León). Capturado el 23 por militares.

* Ángel Rodríguez Omaña (Villamañán, León). Capturado el 23 en Juslapeña por requetés, militares y G.C.

* Nicolás Rodríguez Santos (Sagunto de la Vega, León). Capturado el 24 por requetés.

* Eucarbio Rodríguez Viejo (Vegas del Condado, León). Capturado el 23 por requetés y militares.

* Abel Salvador Fernández (Sahelices de Sabero, León). Capturado el 2 de junio en Eugi por paisanos, con V.Berruetabeña (pueblo con cuartel carabineros junto a la frontera).

* Timoteo Turienzo González (Cabrera, León). Muerto en la fuga.

* Nunilo Vallinas Casado (Gordoncillo, León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe por requetés.

* Manuel Velado Alonso (Valderas, León). Muerto en la fuga.

* Aurelio Villa Lainza (San Andrés del Rabanedo, León). Muerto en la fuga.

* Manuel Villalibre Ferrero. Castrillo (León). Capturado el 23 en Anoz (Ezkabarte).

* Leodegario Vinayo Gutiérrez (León). Muerto en la fuga.

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Fuente:https://www.leonoticias.com/bierzo/increible-fuga-leones-jovino-guerra-civil-leon-bierzo-20210327193101-nt.html#vca=fixed-btn&vso=rrss&vmc=wh&vli=Bierzo

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Libertarios: los héroes olvidados que lucharon contra el franquismo

En la sede de la Asociación de la Recuperación de Memoria Histórica, se puede recordar a estos héroes olvidados que lucharon por los derechos laborales individuales y colectivos desde el movimiento libertario, hasta el día 15 de abril

eldiario.es / Madalina Panti / 24/03/2021

A punto de cumplir los 100 años, Martín Arnal Mur se ha convertido en uno de los pocos testigos vivos de la Guerra Civil y la Revolución Española. No es un nombre desconocido para los aragoneses ni tampoco para el anarcosindicalismo. Desde las colectividades agrarias de 1936 en su pueblo natal, Angüés (Huesca), a la lucha por los derechos laborales pasando por los campos de concentración franceses, su vida representa una recopilación de memoria histórica que se sigue difundiendo.

Martín Arnal Mur. | ARMHA

Ramón Acín o Joaquín Ascaso son figuras conocidas por el valor aportado a la política y la cultura aragonesas. Sus vidas, y las de muchos compañeros de época, se hallan recogidas en el libro “Libertarios de Aragón” de Agustín Martín, que relata la convivencia de diversos protagonistas del movimiento libertario en tierras aragonesas desde comienzos del siglo XX. Aragón es uno de los territorios donde con más fuerza arraigó el pensamiento libertario después de Cataluña y a la par que Andalucía, de hecho la capital aragonesa era llamada “la perla negra” o “la ciudad libertaria” ya que fue testigos de varias insurrecciones.

Mediante breves biografías, la Asociación de Recuperación de Memoria Histórica de Aragón (ARMHA) pone en valor en una exposición a todos aquellos que defendían la hermandad, la igualdad o el rechazo a la burguesía, “fue uno de los movimientos más importantes que hubo ya desde la República o desde antes de la creación de la CNT, mucho más que en otros países. Esta gente no tenía nadie, nadie se acordaba de ellos y sin embargo habían tenido una enorme trascendencia”, recuerda Enrique Gómez, presidente de ARMHA.

Los paneles de la exposición logran situar al público en las duras jornadas laborales de 12 y 19 horas sin descansos, el trabajo infantil, sin protección y asistencia médica o la prohibición de huelgas. “Los anarquistas fueron importantes, la República y las izquierdas llegaron en gran medida porque de alguna manera los libertarios deciden ponerse a ello, de hecho llegaron a tener hasta un ministro y una ministra que estuvieron en el gobierno de la República, pero se ha olvidado todo lo que hicieron por no pertenecer a un partido político en concreto. Si hubieran sido socialistas, por ejemplo, se habrían hecho libros o una fundación, pero de los anarquistas no se habla, siempre han tenido mala fama” afirma Gómez, desde ARMHA.

Presentación de la exposición ‘Héroes olvidados’ | ARMHA

Esta exposición se complementa con la proyección de diversos documentales como “Bajo signo libertario” y “Aragón, trabaja y lucha” realizados por la CNT, del Archivo cinematográfico de la Revolución española, 1936-1939. En ellos se detallan logros, aportaciones y datos relevantes, poco conocidos de esta parte de la historia.

La resistencia contra el fascismo

Miles de personas perdieron la vida por sus ideales al defender conceptos universales como la libertad, el bienestar social y una serie de derechos individuales y colectivos como el de asociacionismo o sindicación, que por aquel entonces estaba prohibido. Esa resistencia implicó consecuencias, “la represión estaba a la orden del día. Hubo gente que acabó en campos de concentración y otra que prefirió suicidarse” cuenta Gómez. Fue el caso de dos amigos, Evaristo Viñuales y Máximo Franco que. tras años de lucha a favor del libertarismo, se quitaron la vida juntos en 1939 para no caer en manos de los fascistas. Las últimas palabras de Viñuales fueron, “esta es nuestra última protesta contra el fascismo”.

Otros muchos lograron exiliarse a países como Francia o cruzaron el charco hacia países hispanohablantes. Cuando terminó la Guerra Civil y parecía que iban a poder salir de los campos “tuvieron la mala suerte de que llegaron los nazis” y “algunos acabaron volviendo, muchos murieron durante la guerra y otros se fueron al exilio a México” apunta el presidente de ARMHA.

Francisco Ponzán | ARMHA

Francisco Ponzán fue uno de los que cruzó a Francia, donde permanece en la memoria. Discípulo de libertarios, militó en la CNT e impulsó la creación del Consejo de Aragón y organizó un grupo de espionaje entre otras acciones pero, sin embargo, destacó porque en su exilio a Francia comenzó a extender una red antifranquista dentro y fuera del país. Facilitó la salida y entrada a Francia de centenares de personas a cambio de armas y de dinero para luchar contra Franco hasta que finalmente es atrapado y fusilado por la GESTAPO.

Mujeres libres

En primera línea de lucha por los derechos y libertades también se encontraban figuras femeninas. De sangre aragonesa, algunas representaciones como María Castaneda llegó a ser una de las más activas confederales de Zaragoza, tras haber sido detenida en varias ocasiones por tener una ideología liberal. Fue de las pocas que intentaron la resistencia al franquismo pero resultó imposible, decidió abandonar la ciudad junto a su marido pero fue detenida y fusilada poco después. Uno de los objetivos de estas mujeres era unir al género femenino para mostrarles una vida diferente tras la sumisión.

María ‘La jabalina’ | ARMHA

La Jabalina no es únicamente una obra de teatro, detrás del apodo se encuentra María Pérez, anarquista y enfermera turolense que entró en 1934 a formar parte de las Juventudes Libertarias y posteriormente, en 1936, se incorporó en Sarrión a la confederal Columna de Hierro y como enfermera participó en la creación de un hospital de campaña. En 1939 fue detenida por los franquistas y, tras varios años de juicios, fue fusilada en agosto de 1942.

Hubo quien tuvo mayor suerte,  Quiteria Serrano logró marchar a Francia y asentarse, aunque acabó casándose en Chile. Después de la dictadura de Pinochet en los años ochenta, regresó a España y vivió hasta los 87 años en la provincia de Tarragona. Se la reconoce como una de las resistentes de Zaragoza y organizadora de fugas desde la capital aragonesa a la zona republicana, las famosas “Evasiones” nocturnas a través de los Montes de Torrero.

Quiteria Serrano con su marido | ARMHA

Los derechos y libertades que dejaron estos personajes en la historia pretenden seguir dejando huella para no olvidar los esfuerzos y sacrificios realizados para su defensa. “Queríamos incitar a la gente para que cuando viera esto, ellos mismos intentaran averiguar más cosas sobre ellos, porque esta exposición llega a muchos los institutos también”.

También para recordar historias personales como el abuelo del propio Enrique Gómez, cuya vida sigue presente: “mi propio abuelo construyó su historia, estuvo en la CNT y como fue de los pocos que sabía leer y escribir lo pusieron en el Sindicato de fontanería. Un día se lo llevaron al museo de Pablo Gargallo que lo tenían como centro de detención y allí se salvó el pellejo porque les pusieron a trabajar a cambio de comida. Estuvo 5 años en la cárcel y luego lo mataron”, concluye el presidente de ARMHA.

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Fotografía destacada: Collage de fotos de los héroes olvidados que lucharon contra el franquismo | ARMHA

Fuente:https://www.eldiario.es/aragon/cultura/libertarios-heroes-olvidados-lucharon-franquismo_1_7343378.html

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Hacinamiento, hambre, y robo de bebés: así fue la represión contra las presas políticas del franquismo

Tres investigadoras del Aula de Historia y Memoria Democrática de la Universitat de València explican la represión específica contra las mujeres en las cárceles franquistas

 Presas en Santa Clara por ser mujeres, pobres y republicanas

eldiario.es / Lucas Marco / 23/03/2021

Hacinamiento, hambre, torturas, robo de bebés… La represión franquista contra las mujeres tuvo un componente específico de género que la historiografía ha analizado en profundidad en el caso de la posguerra en el territorio valenciano. Las historiadoras Ana Aguado, Mélanie Ibáñez y Vicenta Verdugo, tres de las mayores expertas en género y represión franquista, han explicado en un debate organizado por el Aula de Historia y Memoria Democrática de la Universitat de València cómo fueron tratadas las “rojas” en las dos prisiones femeninas de la capital del Turia durante la posguerra franquista.

La agrupación universitaria, según anunciaron durante el debate, ha tramitado una solicitud al Ayuntamiento de Valencia y a la Generalitat para que se señalice el Convento de Santa Clara como lugar de la memoria igual que se hizo recientemente con la cárcel provincial de mujeres, que hoy en día alberga el colegio público 9 d’Octubre, en la calle de la Democracia número 32 del barrio de La Petxina de València.

La catedrática de Historia Contemporánea Ana Aguado ha destacado que en los últimos años se ha avanzado mucho en la investigación sobre la resistencia carcelaria de las mujeres a la dictadura desde una perspectiva de género, “totalmente necesaria para poder lograr análisis más complejo de la historia del franquismo y de la represión”. Estas mujeres “sufrieron una represión por ser culpables de atentar contra el orden moral, que es siempre un orden de género, que había establecido el régimen como modelo hegemónico”. Así, las mujeres encarceladas y represaliadas sufrieron un “doble proceso de represión” en tanto que rojas por militancia propia y en tanto que esposas o madres de rojos.

La prisión provincial de mujeres y el convento de Santa Clara se convirtieron, al igual que el resto de cárceles para mujeres, en “espacios de represión de castigo y de reconducción moral”. La investigadora Mélanie Ibáñez ha explicado que, a pesar de los avances en la investigación historiográfica en este campo, “como siempre quedan vacíos y nuevas y sugerentes líneas de trabajo”.

Las mujeres represaliadas en la posguerra conformaban un “heterogéneo grupo con un nexo común muy amplio y muy vago”: la vinculación con los derrotados de la Guerra Civil. Hubo desde mujeres con relevancia política, simples votantes o afiliadas a formaciones de izquierda e incluso presas sin perfil político alguno. “Todas ellas son conocidas como rojas: un estereotipo peyorativo y perdurable, un estigma”, defiende Ibáñez.

La dictadura “sobredimensionaba matices relacionados con inmoralidad de estas mujeres”, especialmente en el caso de las milicianas. La documentación que han podido rescatar las investigadoras “hace referencia a una catadura moral que además de reprobable es punible”, explica. Ibáñez distingue dos niveles de acusaciones: por actuaciones propias y por “relaciones de parentesco o sexoafectivas con hombres” (haber sido esposa de rojo).

Las represaliadas sufrieron “castigos específicos no relacionados con la práctica judicial”, que solo se han podido rastrear a través de fuentes orales o de documentación dispersa y fragmentada. En muchos casos fueron obligadas a realizar tareas domésticas en espacios públicos, como limpiar edificios, lavar la ropa de soldados o barrer plazas y calles. Además del rapado del cabello o del aceite de ricino. La investigadora también destaca los “abusos sexuales” que sufrieron, unos “castigos especialmente significativos por atacar directa y brutalmente su sexualidad”.

La historiadora Vicenta Verdugo señala que en abril de 1939, poco después de la ocupación por las tropas franquistas de la ciudad de Valencia, la cárcel provincial de mujeres “estaba totalmente saturada”. Con una capacidad para no más de un centenar de reclusas, la prisión contaba con 1.500 presas políticas.

“Las presas estaban sometidas a una dura disciplina y a condiciones de vida deplorables, durmiendo en pasillos, en la capilla o en el hueco de la escalera”, cuenta Verdugo, quien destaca la trágica situación de las madres internadas con sus hijos “en condiciones infrahumanas”. “Se extendió la tuberculosis y los chinches por toda la prisión”, agrega.

En el convento de Santa Clara, en funcionamiento hasta abril de 1942, las religiosas capuchinas se encargaban de la custodia de las presas, a las que “se imponía el nacionalcatolicismo a través del castigo”. A diferencia de los presos, las mujeres en las cárceles “no eran aptas para la redención de penas con el trabajo”. La historiadora destaca la falta de medidas higiénicas y el hambre.

“Las cárceles de mujeres eran lugares con niños y espacios de supervivencia que las diferenciaba de las cárceles masculinas”, explica Verdugo, quien destaca este hecho como un “aspecto específico de la represión sobre las mujeres” que aumentaba la capacidad de dominio del régimen penitenciario sobre las presas.

“La peor suerte era tener un hijo en prisión, los niños enfermaban e incluso el médico de la cárcel señalaba la urgencia de trasladar al exterior a los niños enfermos para que recibieran tratamiento”, señala Verdugo. Además, recuerda la historiadora, “fue una práctica habitual la desaparición de hijos de las reclusas en el momento del parto o en los momentos posteriores”.

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Fotografía destacada: El convento de Santa Clara, de València, en la actualidad.

Fuente:https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/hacinamiento-hambre-robo-bebes-represion-presas-politicas-franquismo_1_7334656.html

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Rosa María Insúa entierra a su padre, identificado tras la aparición de su alianza matrimonial en una fosa

La hija de Eugenio Insúa recibe los restos de su padre identificados genéticamente y los entierra junto a los de su madre.

nuevatribuna.publico.es / 21/03/2021

Rosa María Insúa enterró este sábado en el panteón familiar de Villaviciosa de Odón los restos de su padre con los de su madre después de que hayan sido recuperados de una fosa común en el cementerio de la localidad segoviana de El Espinar y haber sido identificados por una prueba genética.

Eugenio Insúa era trabajador de la Casa de la Moneda y se apuntó como voluntario para tratar de frenar el golpe de Estado el 18 de julio de 1936. Fue asesinado tras una emboscada defendiendo las libertades y la democracia el 25 de julio de 1936. Se había movilizado desde Madrid para frenar el golpe de Estado, sin tener ningún tipo de formación militar. Un día antes había bajado a Madrid desde la sierra para celebrar el tercer cumpleaños de su hijo.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) exhumó sus restos el pasado mes de septiembre en una fosa sin nombre donde fueron encontrados 17 cuerpos. Sin tener ningún documento que confirmase la ubicación del enterramiento, la familia investigó durante años para conocer el lugar.  Pero cuando la exhumación llevaba en marcha unos días apareció una alianza matrimonial con fecha del 1 de junio de 1931, la misma en que contrajo matrimonio Eugenio Insúa. Tras el hallazgo se llevó a cabo una prueba de identificación genética que ha sido positiva.

 

Voluntarios de la asociación han entregado a la familia una urna con los restos y una caja con los pocos objetos personales que se encontraron: la alianza y unos pocos botones. La hija de Eugenio, Rosa María, abrió la caja de los objetos y se puso el anillo de boda de su padre, justo antes de proceder al sepelio en el que Eugenio ha sido enterrado con la que fue su mujer, Irene Serrano, que pasó muchos años buscando su cuerpo.

La ARMH que ha llevado a cabo la investigación, la exhumación y las pruebas de identificación con sus propios recursos, sin ningún tipo de participación del Estado

A la entrada del cementerio, la familia Insúa ha explicado lo que supone para ellos poder llevar a cabo ese entierro tantos años después y ha agradecido su labor a la ARMH que ha llevado a cabo la investigación, la exhumación y las pruebas de identificación con sus propios recursos, sin ningún tipo de participación del Estado.

 

Alejandro Herrera, nieto de Eugenio, ha recordado el deber “de un Estado democrático de atender a estas familias de forma directa porque hasta hoy ningún Gobierno nos ha abierto las puertas del Estado del que formamos parte y nos ha garantizado la verdad, la justicia y la reparación”.

Ángela, otra nieta de Eugenio, afirmaba “que la próxima ley de la memoria pretende seguir marginando a las familias de las víctimas del franquismo y delegar sus deberes en asociaciones porque no quiere atender y dar derechos a estas familias”.

 

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Fotografía destacada: Rosa María Insúa con la alianza matrimonial de su padre. | Información e imágenes facilitados por la ARMH

Fuente:https://nuevatribuna.publico.es/articulo/sociedad/memoria-rosa-maria-insua-entierra-padre-identificado-aparicion-alianza-matrimonial-fosa/20210321112718185840.html?fbclid=IwAR2q1fh49AF8UaaRjqsjMfvEbbNddlSctqjMeRJiktoBVyyF7Ycx3U4lqgg

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La juez deniega el permiso para exhumar la fosa de El Rellán

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica había pedido autorización para retomar los trabajos, paralizados tras el hallazgo de los primeros restos humanos

El Juzgado mantiene el archivo provisional del caso hasta que llegue el informe de del Instituto Nacional de Toxicología, «no tiene en cuenta la edad avanzada de algunos familiares»

lavozdeltrubia.es / 17/03/2021

La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Grado ha denegado el permiso para seguir exhumando la fosa común de El Rellán, en Grado, un trabajo que inició la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) el pasado mes de julio, y que fue paralizado por orden judicial tras la aparición de los primeros restos humanos. El juzgado mantiene el archivo de las actuaciones hasta que no reciba un informe pendiente del Instituto Nacional de Toxicología.

La ARMH solicitó el permiso de la jueza para retomar la exhumación de las fosas. En su respuesta, la jueza afirma que deniega el permiso “por encontrarse las diligencias archivadas de manera provisional hasta que se reciba el informe del Instituto Nacional de Toxicología de Madrid con cuyo resultado se acordará lo que proceda». Y añade que expide un «oficio recordatorio al Instituto Nacional de Toxicología de Madrid”.

La ARMH remitió hace meses un escrito al Ministerio de Justicia, del que depende el Instituto Nacional de Toxicología, exigiendo la creación de un protocolo que agilice los trámites en casos como este, porque afecta a personas de muy avanzada edad que tienen poco tiempo de vida para recuperar los restos de sus seres queridos y darles una sepultura digna. “Si lees los informes de Naciones Unidas los juzgados españoles tienen el deber de investigar los crímenes del franquismo, pero lo que viven en este caso las familias no es sólo la imposibilidad para ejercer sus derechos sino la obstaculización de las labores de quienes quieren ayudarles, teniendo en cuenta que si se archivan definitivamente las actuaciones del juzgado sólo habrán servido para quitarles tiempo a los familiares, algo escaso para algunos de ellos que llevan décadas esperando a encontrar los restos de sus seres queridos”, explica Marco Antonio González, vicepresidente de la ARMH.

Es el caso de Sabino Fernández, que a sus 89 años espera que los restos de su padre sean encontrados en alguna de las fosas que podrían encontrarse en El Rellán. «Su caso ejemplifica el de muchas familias que llevan décadas esperando y que quizá vieron en la intervención judicial la posibilidad de que uno de los poderes del Estado se hiciera cargo de la exhumación e identificación de los restos. Pero por lo que se asegura desde el juzgado, las diligencias se encuentran archivadas y pendientes del informe toxicológico, que cuando sea recibido determinará posiblemente que el juzgado no hará nada por investigar, exhumar, identificar a las personas asesinadas y reparar a sus familias», señala la asociación, que hace las exhumaciones con recursos propios. El trabajo en El Rellán, destacan, supuso un gran esfuerzo humano y económico, «desplazar un equipo procedente de diferentes puntos geográficos, financiar su alojamiento y manutención. La paralización de la exhumación por parte del juzgado supuso que todo ese equipo regresara a sus lugares de origen y que cuando se pueda volver a exhumar se tenga que repetir otra vez esa operación». La asociación lamenta que tampoco se haya autorizado su acceso a las diligencias judiciales-

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Fotografía destacada: Voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, trabajando en la fosa de El Rellán en julio pasado

Fuente:https://lavozdeltrubia.es/2021/03/17/el-juzgado-de-grado-deniega-el-permiso-para-exhumar-la-fosa-de-el-rellan/?fbclid=IwAR3L2etbdy2dKwT_vSs0Y2rLXS4OJWZJhDOvYoLdzG_pOgTrQP5NLxuylbA

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