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Publicado por ARMH

¿Dónde están los huesos de Timoteo Mendieta?

Un laboratorio de Argentina trata de identificar los restos del sindicalista fusilado en 1939. Fue la justicia argentina la que pidió la exhumación del cuerpo, enterrado en una fosa común del cementerio de Guadalajara. Fue la primera zanja del franquismo.

Alejandra Fuentes/ctxt.es/29-06-2016

Timoteo Mendieta fue un hombre anónimo, que contaba con una familia y un trabajo que le diese para vivir. Un anonimato que permaneció, durante 80 años de olvido, tras el tiro que recibió por su condición de sindicalista. Pero eso lo había querido, hasta ahora, la Historia. Su familia, no.

Timoteo Mendieta Alcalá nació en Sacedón, un pequeño pueblo de la Alcarria, en 1898. El 16 de noviembre de 1939, tan sólo siete meses después de acabar la guerra, fue fusilado en el cementerio municipal de Guadalajara, tras un proceso que se llevó contra él días antes, el 11 de noviembre, en la misma provincia. Su único delito fue su lealtad a la República como “auxilio a la rebelión” y haber pertenecido a la Unión General de Trabajadores. Y ahí, en el patio 4, fosa común número 2, quedaron sus restos, junto con los de otros 21 compañeros. Hasta enero de este año.

El primero que centró sus esfuerzos en recuperar sus restos fue su hijo, durante la Transición, pero murió sin conseguir nada. El testigo lo recogieron [sus también hijas] Ascensión y Paz Mendieta. Pero Paz, a su vez, murió sin ver su sueño cumplido. La familia Mendieta no cesó en sus esfuerzos y Chon Vargas, la hija de Ascensión [y nieta de Timoteo] intentó, tras varias reuniones con el Ayuntamiento de Guadalajara, que se procediese a la exhumación de los restos de su abuelo. Pero el Ayuntamiento le ponía trabas.

“Le decían que sería remover para nada, que estaría todo desgastado por la cal”, recuerda Francisco. Chon investigó otras vías para conseguir su objetivo y encontró la solución: la querella colectiva, contra los crímenes del franquismo, que las asociaciones de memoria histórica pensaban hacer llegar a la justicia argentina, después de que la justicia españolavetara las investigaciones del juez Baltasar Garzón, que estima en 114.226 los desaparecidos por el franquismo. La pusieron el simbólico 14 de abril del año 2010, amparados en la legislación internacional de la ONU sobre justicia universal.

Sería la jueza María Servini de Cubría, del juzgado de lo criminal, quien se haría cargo de ella. En el año 2013, y con 88 años, Ascensión viajó a Argentina para aportar las fotografías del sumario además de una prueba testifical en la que explicaba cómo había cambiado su vida tras la guerra civil española. La causa fue aprobada y la jueza Servini envió el primer exhorto para proceder a la recuperación del cuerpo de Timoteo, que fue devuelto sin cumplimentar por el juzgado de Guadalajara. Esta aportó un informe explicando lo que ya habían contado a la familia Mendieta: que los trabajos podían alterar el cementerio y que las fosas estarían en demasiado mal estado.

Según Francisco, “gracias al informe realizado por la ARMH (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica), concretamente por el arqueólogo René Pacheco, el juzgado aportó un nuevo exhorto, apoyado en el informe de René, en el que se argumentaba que las fosas podrían estar intactas y que su apertura no alteraría el orden del cementerio”. Tras un largo y burocrático proceso, el 19 de enero de este año comenzó la apertura de la fosa número 2 del patio 4 del cementerio de Guadalajara. Era la primera vez que una orden extranjera provocaba una exhumación en España.

“Se confirmó que era la fosa de Timoteo tras comprobar que el primer cuerpo encontrado estaba en lo que en su día fue un ataúd y el segundo correspondía al de una mujer, como estaba indicado en los documentos del cementerio” argumenta René Pacheco, arqueólogo jefe de la exhumación. Cada cuerpo que se extraía era depositado en una caja junto con sus datos. En el mismo cementerio se realizó un “trabajo de campo”, es decir, una primera evaluación forense, llevada a cabo por Gonçalo Carnim, en la que se acotó la búsqueda de Timoteo a los restos de cuatro cuerpos que, anatómicamente, se podían corresponder con el suyo.

Pero en la fosa había huesos de 22 personas, que fueron exhumados también porque, en principio, se creía que el cuerpo de Timoteo se encontraba al fondo de la fosa. Todos ellos se trasladaron al Instituto Anatómico Forense de Madrid, con la única finalidad de que fuesen conservados. Mientras, la ARMH cerraba los trámites con la Universidad Autónoma de Madrid, lugar en el que dos forenses de la asociación los iban a guardar y estudiar con más profundidad.

El estudio se está realizando a todos los cuerpos encontrados en la exhumación, incluidos los cuatro que en un principio parecen corresponder al de Timoteo. Normalmente, los huesos se suelen llevar al laboratorio que tiene la ARMH en Ponferrada, pero el acuerdo con la Autónoma ahorró ese traslado. Mientras, unas muestras —dos maxilares y un fragmento de fémur— de los cuerpos seleccionados se desplazaron al consulado argentino. Cruzaron el Atlántico por valija diplomática, una vía de correspondencia con la que se tratan los asuntos de especial relevancia.

Del consulado, llegaron al Ministerio de Asuntos Exteriores de Argentina, donde la jueza Servini entregaría las muestras al equipo forense para los estudios de ADN. En diversas pruebas, se determinará cuál de las muestras corresponde al cuerpo de Timoteo. Según Ana Messuti, abogada de los Mendieta, “las muestras van a Argentina porque allí existe un equipo forense de gran calidad que transmite mucha confianza a la jueza Servini, pero se podrían haber quedado en España o haber sido analizados en otros países”.

Las muestras viajan siguiendo una cadena de custodia, un procedimiento que, aunque varía entre países, es el mismo que se aplica a las pruebas de un crimen, y que, en principio, garantiza que la muestra que llega al laboratorio para su análisis es la misma que estaba en la escena explorada y que se encuentra en el mismo statu quo que tenía en ese sitio. Igualmente, una vez analizada, se debe devolver al solicitante y se lleva a la audiencia pública del juicio, acompañada del informe pericial respectivo. Esta es la última fase del proceso, y en cuanto salgan a la luz los resultados sabremos si realmente Ascensión ha logrado recuperar a su padre. “Si es así, los restos de Timoteo serán entregados a la familia. En el caso de que él no se encuentre entre los cuatro candidatos, no sabremos muy bien dónde buscar”, apunta Messuti.

El caso de Timoteo Mendieta se ha convertido en un símbolo para la memoria histórica ya que es la primera exhumación de víctimas del franquismo ordenada por la Justicia argentina y bajo tutela internacional. La historia de Timoteo y Ascensión no es la única en este país. Pese a la labor que están llevando las asociaciones —la ARMH, en sus diez años de vida, ha conseguido exhumar a más de 1.500 víctimas— todavía quedan miles de Timoteos enterrados en fosas comunes. Sólo en el cementerio de Guadalajara, repartidos entre las fosas comunes que allí se encuentran, hay cerca de 1.000 personas asesinadas durante los primeros años de represión franquista, más de 800 con sentencia judicial.

Una ley olvidada, dos promesas inconcretas
La Ley 52/2007, más conocida como la Ley de Memoria Histórica, trata el tema de las exhumaciones y recuperación de los restos en los artículos 12 y 13: “El Gobierno, en colaboración con todas las Administraciones públicas, elaborará un protocolo de actuación científica y multidisciplinar que asegure la colaboración institucional y una adecuada intervención en las exhumaciones. Asimismo, celebrará los oportunos convenios de colaboración para subvencionar a las entidades sociales que participen en los trabajos”. La exhumación de la fosa de Timoteo fue sufragada por la ARMH, que invirtió en ella, entre otros, un premio concedido por los archivos de la Brigada Lincoln y la donación de un sindicato noruego.

“Desde un punto de vista arqueológico, la ley nos pone trabas a la hora de solucionar problemas de identificación y de entregar los restos a las familias. También en el sentido de los permisos, haciéndonos pedir permisos que antes no necesitábamos. No es que sea peor, pero tampoco nos lo ha facilitado mucho. Esta norma prevé un protocolo de actuación que se aprobó en 2011 [y que da a los ayuntamientos la última palabra sobre la apertura de las fosas], pero no crea dos puntos básicos: la primera, que se centralicen todos los datos y la segunda, que se cree un banco de ADN para facilitar las identificaciones”, expresa Pacheco.

De cara a las elecciones celebradas en junio, solo el PSOE y Unidos Podemos mencionaron la memoria histórica en sus programas electorales. El de los socialistas reivindica la ley, si bien promete “recuperar y reforzar la dotación de partidas presupuestarias relacionadas con las exhumaciones, asegurar la coordinación con Ayuntamientos y asociaciones y proporcionar un mayor apoyo institucional a los familiares y asociaciones de víctimas”. Las confluencias, en el suyo, tampoco concretaron sus intenciones: “Políticas para el ejercicio del derecho a la memoria, políticas para el ejercicio del derecho a la verdad y políticas para ejercicio del acceso a la justicia y la reparación para las víctimas del franquismo”.

El exhorto argentino sólo solicitó la exhumación y recuperación de los restos de Timoteo Mendieta, pero no el de los 21 cuerpos restantes, y muchas familias de esos fusilados también quieren recuperar a sus allegados. El Ayuntamiento de Guadalajara los reclama como parte de su propiedad, ya que en el exhorto sólo se solicitaban los restos de Timoteo y la orden solo permitía la exhumación de su cuerpo. Messuti no lo entiende, ya que “el Ayuntamiento no tiene la obligación en absoluto de devolverlos a la fosa. Es más, allí se pueden estropear más las muestras”.

¿Tienen que volver al lugar donde fueron abandonados por sus asesinos? La ARMH también dice no, y por ello, afirma Emilio Silva, de la asociación, “se está buscando la solución para que no sólo Timoteo pueda descansar en paz”.

http://ctxt.es/es/20160622/Culturas/6924/Memoria-hist%C3%B3rica-exhumaci%C3%B3n-Timoteo-Mendieta-Guadalajara-querella-argentina.htm

Fotografía destacada de Alejandra Fuente:  Chon Mendieta, hija de Timoteo, asiste a la apertura de la fosa en la que, en principio, estaban los restos de su padre.

 

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