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Publicado por ARMH

Exhumación Villadangos del Páramo (León)

La ARMH junto al grupo de Familiares de personas desaparecidas en Villadangos inició el pasado jueves, 24 de febrero, las labores de prospección en el cementerio de Villadangos del Páramo. En este cementerio se buscaban una o más fosas comunes donde pudieran estar los restos de varios grupos de  víctimas represaliadas durante los primeros meses del golpe de estado fascista en 1936 y la posterior dictadura franquista en esta localidad que, según los testimonios orales y bibliográficos, podrían estar inhumados clandestinamente en dicha parcela. 

Después de numerosas trabas creadas por la alcaldía de la localidad, la ARMH, cumplió con la petición de los familiares de tratar de encontrar los restos de sus seres queridos y conocer cuál de todas las versiones que habían escuchado durante años al interesarse por el paradero de los cuerpos de sus seres queridos era la real.

Las personas asesinadas por la represión franquista en Villadangos procedían de distintos municipios de la provincia de León: Mansilla de las Mulas, Valencia de don Juan, Sahagún, Benavides de Órbigo, Valderas, Villaornate, Folgoso de la Ribera, Villamarco, León, Alija del Infantado, San Cristobal de la Palanca, San Martín del Agostedo, Valdevimbre, Vegas del Condado, Oncina, Fuentes de Peñacorada, Navianos de la Vega (Alija), Sahechores de Rueda y Villadangos.

Según los testimonios que se habían podido recopilar, y por experiencia, se creía que las diferentes fosas se podrían haber situado al fondo del cementerio (pared sur). Prácticamente, la intervención consistía en constatar la presencia de restos óseos mayormente masculinos con signos evidentes signos de violencia y que no hubieran sido trasladados a un osario general, como afirmaban algunos testigos. Previo se intentaría buscar algún indicio de la cimentación del muro sur del cementerio para partir de una referencia espacial de la misma época.

En el primer sondeo y después de quitar una gruesa capa de hormigón, se localizan los restos de dos muros. Uno, que limitaba el cierre del cementerio al sur, y un segundo en el perfil norte del sondeo, que limitaba una zona de “enterramiento civil” dentro del propio cementerio antiguo. Entre ambos muros aparecen entonces los restos de unas 9-10 víctimas enterradas en una fosa común, que se corta bajo la pared de uno de los panteones construido años después.

Durante los trabajos de exhumación se pudo comprobar que los restos se encontraban en posiciones arbitrarias sin ningún tipo de colocación y que posiblemente fueron arrojados sin ningún cuidado a la fosa común. 

Se encontraron varios objetos personales junto a los cuerpos como un peine, un espejo, un mechero, restos de unos lápices, unos gemelos y lo que parece una pequeña medalla. Debido al tipo de terreno y la humedad de este, los huesos se encontraron en un difícil estado de conservación. También cabe destacar el hecho de que la fosa común está parcialmente afectada en su límite este por la construcción de un panteón sobre la misma, lo que produjo la remoción de algunos restos y complicó la individualización de estos. 

Se realizaron dos sondeos más en otras zonas del cementerio, buscando la continuación del muro sur para intentar localizar más enterramientos lamentablemente ya sin éxito. 

La prospección y posterior exhumación de los restos encontrados se llevó a cabo durante cuatro días en los que el equipo estuvo acompañado en todo momento por las familias llegadas desde distintos puntos de la geografía española. Los familiares también quisieron homenajear a Rufino Juarez, hijo de una de las personas asesinadas en Villadangos del mismo nombre, que falleció el pasado 1 de septiembre y que pasó años luchando por conocer lo ocurrido en Villadangos.  

Los restos exhumados en Villadangos se encuentran en dependencias del Departamento de Antropología Física de la Universidad de León, donde están siendo estudiados para realizar el análisis antropológico y tratar de extraer de ellos la mayor información posible.

Los familiares de las personas asesinadas y desaparecidas en Villadangos del Páramo han solicitado al alcalde del municipio y al presidente de la Junta Vecinal la autorización para colocar una placa que recuerde los nombres de todas las personas que fueron allí asesinadas, así como las circunstancias que las convirtieron en víctimas de la represión franquista. Su intención es que en el cementerio quede constancia de lo ocurrido.

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Exhumación Recas (Toledo)

La Asociación inició el 15 de noviembre, la búsqueda y exhumación de 7 víctimas de la dictadura franquista arrojados a una fosa común en la localidad toledana de Recas. En ella se buscaron los cuerpos de siete vecinos que fueron asesinados por los franquistas, alrededor del día 19 de noviembre de 1936.

Agustina Recio, 91 años e hija de Florentino Recio, se puso en contacto con la ARMH para solicitar ayuda y que los cadáveres fueran exhumados. Los siete asesinados eran: Florentino Recio Fernández, Jerónimo Cedillo Zurita, Gabriel Zurita Martín, Juan Zurita Martin, Domingo Díaz, José María Barahona o José María Seseña, y Pedro Díaz.

La fosa se encontraba en una finca y a finales de los años 70 los familiares instalaron sobre ella una construcción de cemento para que la preservara, señalizara y que mostraba los nombres de las personas allí asesinadas. En el año 2003 la ARMH llevó a cabo una exhumación de una fosa con una estructura similar a las afueras de Recas, a unos 200 metros de la intervenida en esta ocasión.

Durante los trabajos se localizaron con detectores de metales muchos proyectiles y casquillos de época lo que confirmaba el lugar de la ejecución. Además, como siempre que se recuperan restos mortales con signos de violencia, se presentó la correspondiente denuncia ante la Guardia Civil.

Los trabajos se realizaron durante tres días y el equipo estuvo acompañado en todo momento por las familias de las víctimas. Se recogieron muestras de ADN a las familias de 4 de las víctimas para poder realizar el contraste genético una vez los restos sean analizados en el laboratorio.

 

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Exhumación Fosa 4 Guadalajara

El equipo de la ARMH formado por numerosos voluntarios y familiares se ha reunido un año más en el Cementerio de Guadalajara para llevar a cabo la exhumación de los 26 cuerpos que contenía la fosa número 4. Estas víctimas fueron asesinadas entre el 26 de abril y el 3 de mayo de 1940.

Durante los trabajos de exhumación y coordinados al tiempo que los huesos eran extraídos de la fosa dos forenses voluntarios que viajaron desde la localidad portuguesa de Coimbra, los iban limpiando, analizando y realizando las tomas de muestras genéticas para una futura identificación científica mediante pruebas del ADN.

Las labores empezaron el pasado día 1 de octubre y finalizaron 12 días después. En esta ocasión y al igual que en años anteriores, el equipo tuvo que trabajar teniendo en cuenta las medidas de seguridad necesarias ya que la profundidad de la fosa se iba acercando a los casi 4 metros.

Durante el desarrollo de los trabajo visitaron el lugar numerosos familiares de las víctimas de la fosa 4 y otros de las diferentes fosas que quedan por recuperar. Una de las visitas más emocionantes se produjo cuando Julián López del Campo, de 94 años, se acercó al cementerio para conocer dónde fueron depositados los restos de su hermano Mariano, que tenía 23 años cuándo fue asesinado. Otros dos hermanos nonagenarios viven todavía.

Muy emocionado, Julián relataba, junto a la fosa que se estaba exhumando, cómo cuando en el día de los difuntos trataban de acceder al cementerio para llevar unas flores a su hermano, grupos de falangistas se ponían en la puerta del cementerio para impedirles el acceso, insultarles y humillarles por ser rojos.

Mariano López del Campo era natural de Mandayona (Guadalajara), soltero y trabajaba como chófer. Pertenecía al Partido Comunista. Se presentó en el cuartel de la guardia civil tras escuchar el decreto de Franco de que no les pasaría nada a quienes no tuvieran las manos manchadas de sangre. Terminó siendo una trampa y fue asesinado por los franquistas.

Fue detenido el 6 de mayo de 1939 y juzgado en el sumario militar de urgencia número 1220, de 1939. Condenado a muerte, fusilado y arrojado a una fosa común en el Cementerio Municipal de Guadalajara el 3 de mayo de 1940.

En el contexto de la exhumación el equipo encontró algunos objetos curiosos: un monedero con alguna moneda republicana, una cartera sin documentación, con restos de un billete; un lápiz, botones, casquillos de mauser y hebillas. Como curiosidad, y se puede ver en la fotografía anterior, aparecieron tres objetos que muestran como los detenidos pasaban las horas realizando pequeñas obras de artesanía con unos mínimos materiales.

 

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Exhumación Cospedal de Babia (León)

El 23 de septiembre de 2021 la Asociación localizaba los dos cuerpos que buscaba en una fosa en Cospedal de Babia. Fueron hallados en el lugar en el que señalaban los testimonios, donde según algunos vecinos de la época los llevó la Guardia Civil y los asesinó. Junto a ellos apareció una carcasa de cobre de un proyectil de mauser, que era el arma reglamentaria de la época.

Genoveva, la hermana de Luis Vega González, de 90 años, que solicitó la exhumación a la ARMH, ya ha recibido la noticia de que posiblemente hayan aparecido los restos de su hermano Luis, asesinado con 18 años junto a un compañero, también originario del Bierzo, cuya identidad se desconoce por el momento. Ambos se encontraban trabajando como jornaleros en la siega aunque algunos testimonios aseguran que tenían intención de cruzar la línea del frente para unirse en Asturias al ejército republicano. Sin duda su ejecución extrajudicial fue de naturaleza politica y represiva por parte de los golpistas de 1936.

Los testimonios del pueblo de Cospedal de Babia recordaban que en el fondo del Prado, conocido como “Entreríos”, fueron asesinados dos chicos y posteriormente enterrados en una fosa común, ese lugar de enterramiento fue marcado con unos cabeceros hechos de piedras.

El acta de defunción confeccionada por la familia de Luis Vega González, data la fecha de su asesinato del 2 de septiembre de 1936. La hermana de Luis, Genoveva, de casi 90 años, vive y la ARMH recogió una muestra de su ADN para cotejarlo con los restos que han aparecido.

Los sobrinos de Luis Vega acompañaron al equipo del ARMH durante los días que duró la exhumación.

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Exhumación Agudo (Ciudad Real)

El 14 de septiembre a petición de los familiares de Anisio Castillo López «El Pintao» muerto a causa de una herida producida por arma de fuego en la tapia del cementerio de la localidad de Agudo el 12 de marzo de 1943, se iniciaban los trabajos de búsqueda de su lugar de enterramiento.

Anisio Castillo López “El Pintao” nació en Agudo (Ciudad Real) en 1906.

Anisio fue enterrado en un espacio en el sur-este del recinto que hacía las veces de cementerio civil de Agudo. Años después en ese lugar se construyó una caseta para realizar autopsias, los trabajos se iniciaron después de retirar el el suelo de la misma. En una primera excavación y después de realizar mediciones se localizó el cuerpo de una persona que parecía coincidir con la que estábamos buscando.

Lamentablemente después de un examen más pormenorizado y consultados los libros de enterramiento de años posteriores el equipo se dio cuenta de que los restos encontrados pertenecían a un entierro de los años 60 y que al realizar el mismo se desplazaron los restos de Anisio. En ese mismo lugar y en capas superiores aparecieron restos removidos de lo que si que podría coincidir con el entierro de Anisio Castillo. A falta del contraste de las pruebas de ADN queda pendiente confirmar si la identificación es positiva.

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Exhumación El Rellán – Grau (Asturias)

Después de varias interrupciones y retrasos la ARMH termina su primera fase de exhumación en El Rellán, en Grau, en espera de que el Principado de Asturias cumpla su compromiso de derribar la estructura de cemento que se encuentra en la finca y hacia la que apunta la continuidad de la fosa con forma de trinchera que ha sido terminada de excavar durante el mes de agosto.

Finalmente se ha abierto una zanja, de algo más de diez metros, en la que se han recuperado los restos de 14 personas y hay evidencias de una más que estaría enterrada bajo la estructura de lo que fue una granja de cerdos. Por eso se sospecha que bajo la edificación podrían encontrarse más cuerpos.

En la exhumación, dirigida por el arqueólogo Serxio Castro, aparecieron numerosos objetos: tres relojes, dos de pulsera y otro de bolsillo; unas gafas, algunas prendas de ropa y objetos personales, como un peine. Todos esos materiales serán restaurados para que estén a disposición de las familias una vez que los cuerpos puedan ser identificados genéticamente.

La ARMH ha tomado muestras de ADN a cuarenta familiares que tienen pistas de que sus seres queridos fueron asesinados y enterrados en ese mismo lugar. También se han acercado por allí familias de otras fosas asturianas que ofrecían su ADN para un banco de muestras, que todavía no existe ni en Asturias ni creado por el Estado, por una inexplicable decisión del Gobierno de que algo que se puede hacer de manera ejecutiva por una orden gubernamental se tiene que someter a discusión en el Parlamento. Ese procedimiento retrasa los trámites, los plazos y afecta a los familiares que tienen una edad avanzada.

Otro tema que ha afectado a los trabajos, tras un año de paralización judicial, es que la ARMH está a aún la espera de recuperar los restos humanos y algunos casquillos de bala que se llevó el Juzgado número 1 de Grado, en el verano del año 2020. Cuando entonces se iniciaron los primeros trabajos de exhumación la autoridad judicial paralizó las labores en lo que parecía una intervención de la justicia para garantizar el derecho de los familiares a la verdad, la justicia y la reparación. Durante casi un año la exhumación ha estado detenida por orden judicial y finalmente la magistrada no ha llevado a cabo ningún tipo de investigación que tratara de saber qué ocurrió, quién cometió esos crímenes y quiénes fueron los asesinados.

Para no escatimar en obstáculos, una vez archivado el caso, el Juzgado no devolvió los restos humanos y los casquillos de bala que había requisado, que sería lo mínimo después de la paralización de los trabajos. La titular del mismo le dijo a la ARMH que gestionara su devolución ante el Instituto de Toxicología y Ciencias Forenses, a quien inmediatamente, el 22 de junio, la ARMH dio entrada una petición por registro oficial a la que el citado instituto no ha dado respuesta por el mismo conducto sino a través de redes sociales.

Para la ARMH resulta lamentable que desde el Poder Judicial en vez de facilitar las cosas con la urgencia que requiere la situación vital de algunos de los familiares se haya llevado a cabo este despropósito de retener y retrasar un año la exhumación para no llevar a cabo ninguna actuación.