Archivo de la categoría: Exhumaciones

En esta sección se muestran los libros de visita con las firmas y textos recogidos durante cada exhumación

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Exhumación Agudo (Ciudad Real)

El 14 de septiembre a petición de los familiares de Anisio Castillo López «El Pintao» muerto a causa de una herida producida por arma de fuego en la tapia del cementerio de la localidad de Agudo el 12 de marzo de 1943, se iniciaban los trabajos de búsqueda de su lugar de enterramiento.

Anisio Castillo López “El Pintao” nació en Agudo (Ciudad Real) en 1906.

Anisio fue enterrado en un espacio en el sur-este del recinto que hacía las veces de cementerio civil de Agudo. Años después en ese lugar se construyó una caseta para realizar autopsias, los trabajos se iniciaron después de retirar el el suelo de la misma. En una primera excavación y después de realizar mediciones se localizó el cuerpo de una persona que parecía coincidir con la que estábamos buscando.

Lamentablemente después de un examen más pormenorizado y consultados los libros de enterramiento de años posteriores el equipo se dio cuenta de que los restos encontrados pertenecían a un entierro de los años 60 y que al realizar el mismo se desplazaron los restos de Anisio. En ese mismo lugar y en capas superiores aparecieron restos removidos de lo que si que podría coincidir con el entierro de Anisio Castillo. A falta del contraste de las pruebas de ADN queda pendiente confirmar si la identificación es positiva.

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Exhumación El Rellán – Grau (Asturias)

Después de varias interrupciones y retrasos la ARMH termina su primera fase de exhumación en El Rellán, en Grau, en espera de que el Principado de Asturias cumpla su compromiso de derribar la estructura de cemento que se encuentra en la finca y hacia la que apunta la continuidad de la fosa con forma de trinchera que ha sido terminada de excavar durante el mes de agosto.

Finalmente se ha abierto una zanja, de algo más de diez metros, en la que se han recuperado los restos de 14 personas y hay evidencias de una más que estaría enterrada bajo la estructura de lo que fue una granja de cerdos. Por eso se sospecha que bajo la edificación podrían encontrarse más cuerpos.

En la exhumación, dirigida por el arqueólogo Serxio Castro, aparecieron numerosos objetos: tres relojes, dos de pulsera y otro de bolsillo; unas gafas, algunas prendas de ropa y objetos personales, como un peine. Todos esos materiales serán restaurados para que estén a disposición de las familias una vez que los cuerpos puedan ser identificados genéticamente.

La ARMH ha tomado muestras de ADN a cuarenta familiares que tienen pistas de que sus seres queridos fueron asesinados y enterrados en ese mismo lugar. También se han acercado por allí familias de otras fosas asturianas que ofrecían su ADN para un banco de muestras, que todavía no existe ni en Asturias ni creado por el Estado, por una inexplicable decisión del Gobierno de que algo que se puede hacer de manera ejecutiva por una orden gubernamental se tiene que someter a discusión en el Parlamento. Ese procedimiento retrasa los trámites, los plazos y afecta a los familiares que tienen una edad avanzada.

Otro tema que ha afectado a los trabajos, tras un año de paralización judicial, es que la ARMH está a aún la espera de recuperar los restos humanos y algunos casquillos de bala que se llevó el Juzgado número 1 de Grado, en el verano del año 2020. Cuando entonces se iniciaron los primeros trabajos de exhumación la autoridad judicial paralizó las labores en lo que parecía una intervención de la justicia para garantizar el derecho de los familiares a la verdad, la justicia y la reparación. Durante casi un año la exhumación ha estado detenida por orden judicial y finalmente la magistrada no ha llevado a cabo ningún tipo de investigación que tratara de saber qué ocurrió, quién cometió esos crímenes y quiénes fueron los asesinados.

Para no escatimar en obstáculos, una vez archivado el caso, el Juzgado no devolvió los restos humanos y los casquillos de bala que había requisado, que sería lo mínimo después de la paralización de los trabajos. La titular del mismo le dijo a la ARMH que gestionara su devolución ante el Instituto de Toxicología y Ciencias Forenses, a quien inmediatamente, el 22 de junio, la ARMH dio entrada una petición por registro oficial a la que el citado instituto no ha dado respuesta por el mismo conducto sino a través de redes sociales.

Para la ARMH resulta lamentable que desde el Poder Judicial en vez de facilitar las cosas con la urgencia que requiere la situación vital de algunos de los familiares se haya llevado a cabo este despropósito de retener y retrasar un año la exhumación para no llevar a cabo ninguna actuación.

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Exhumación Manzanares (Ciudad Real)

La ARMH realizó en mayo la exhumación de los cuerpos arrojados a dos fosas comunes en la localidad de Manzanares, en la provincia de Ciudad Real. En ella se esperaba recuperar los restos de 30 víctimas de la represión franquista, asesinadas después de la guerra, entre junio de 1939 y noviembre de 1940.

En Manzanares hay un total de 288 víctimas asesinadas entre 1939 y 1947. De estas hay 255 enterradas en una fosa intramuros y dos con 33 personas extramuros; la separación entre ellas se debe a la división entre las zonas católica y civil del cementerio. En esta primera actuación de la ARMH se va a llevó a cabo la exhumación de la zona civil, lo que fue extramuros antes de los años 70-80.

Los familiares han estado muchos años protegiendo ese lugar. En 1981 la viuda de uno de los asesinados, Josefa Peñuelas, viuda de Francisco Martín Alcarazo, promovió la colocación de una placa con todos los nombres. En los años siguientes los familiares colocaron sepulturas sobre la tierra para señalar el lugar de la fosa y los posibles cuerpos allí enterrados. Fue gracias al esfuerzo de las familias que el lugar conservó su memoria y su recuerdo intacto.

Los trabajos se llevaron a cabo durante algo más de dos semanas, en una de las intervenciones más duras realizadas por la ARMH a lo largo de su historia.

El trabajo en la primera fase fue extremadamente meticuloso y ralentizado por el tipo de suelo calizo y la estrechez de la fosa que permitía trabajar a una sola persona dentro de ella. En una primera fase se recuperaron diez cuerpos antes de tomar la decisión de vaciar con una máquina retroexcavadora la tierra que rodeaba las fosas y así facilitar el trabajo del equipo de la ARMH.

También se produjo un gran avance en el número de familias implicadas consiguiendo contactar con más descendientes, esto en alguno de los casos se había visto complicado porque las familias emigraron lejos del pueblo en busca de unas condiciones sociales y laborales que no podían obtener al estar señalados por las autoridades franquistas.

Los familiares, que cada tarde y durante las dos semanas en las que transcurrió la exhumación se congregaban alrededor de la exhumación, decidieron celebrar un acto el sábado 29 de mayo con el que rindieron homenaje a las personas asesinadas en Manzanares, en el que miembros de la Asociación tuvieron también la oportunidad de explicar las labores que llevan a cabo desde hace 20 años en su lucha por la memoria y la defensa de los derechos de las víctimas de la represión franquista.

La ARMH apoyará al colectivo de familias organizado con la pretensión de que el trabajo de exhumaciones continúe en las 14 fosas que todavía se conservan dentro del propio cementerio. Se trata de una labor de DDHH y de voluntad política, que la ARMH recuerda constantemente al Gobierno de España. Los derechos de las víctimas no deben ser subvencionados; se deben garantizar.

La exhumación de las dos fosas comunes del cementerio de Manzanares, de la que finalmente se recuperaron los cuerpos de 34 personas asesinadas por la represión franquista, se prolongó durante 17 días de trabajo ininterrumpido y complejo a causa de las condiciones del suelo en las que una de las fosas que llegó a superar los 6 metros de profundidad.

El siguiente paso será al estudio de los restos óseos, para extraer de ellos toda la información de los mismos sobre la edad, la estatura y algunas características físicas que puedan orientar las identificaciones que finalmente se llevarán a cabo mediante pruebas de ADN.

Durante los trabajos de exhumación se encontraron diversos objetos que serán estudiados, restaurados y entregados a las familias en caso de que se produzcan las identificaciones. Entre los objetos se encontró: una medalla de una virgen, unas gafas, una caja de cerillas y además se han recogido numerosos casquillos de bala.

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Exhumación Andorra (Teruel)

La última intervención realizada en 2020 por la Asociación finalizó durante la última semana de octubre en Andorra (Teruel). Se buscaba en esta ocasión la sepultura individual que contendría los restos de Sebastián Blasco Aznar, nacido en la localidad turolense de Andorra, el 20 de mayo de 1895. Allí trabajó como labrador, sastre y sereno. En la Causa General, que instruyó el franquismo y que llevó a la condena a miles de republicanos, sólo se asegura que era cercano a las organizaciones de izquierda locales.

En la versión oficial de su muerte, redactada por las autoridades franquistas, se asegura que se trató de un suicidio, cuando iba a ser detenido por la Guardia Civil. Pero su viuda y sus hijas siempre han sabido que fue brutalmente asesinado por un grupo de falangistas locales a los que se sumaron dos guardias civiles.

Las labores de exhumación se llevaron a cabo en la zona conocida como el “Corralico”, junto a la tapia exterior del cementerio de Andorra, donde señalan los testimonios que tras ser asesinado, su cadáver fue arrastrado hasta las inmediaciones del cementerio, siendo enterrado fuera del recinto.

Su nieta, May Borraz, presente durante de los trabajos, ha estado tres años investigando la localización del lugar y compartía lo duras que fueron para su familia las consecuencias del asesinato y las secuelas que dejó: “Mi abuela repetía como un mantra que lo habían asesinado después de la guerra una pandilla de cobardes, pero mi madre, que sólo tenía dos años cuando ocurrió, lo vivió como con vergüenza. Creo que la primera generación, la de entonces, lo vivió con mucho miedo, la siguiente con vergüenza y la mía con rabia”.

Finalmente y tras prospectar unos 100 metros cuadrados se pudieron documentar cuatro entierros individuales extramuros del cementerio. Uno de ellos, afectado parcialmente por trabajos realizados posteriormente, parece que coincidiría con las características de un entierro clandestino debido a encontrarse enterrado decúbito prono -boca abajo- y con algunos objetos personales junto a su cuerpo. Las pruebas de ADN darán un cierre definitivo al caso en los próximos meses.

 

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Exhumación fosa 3 Guadalajara

Siguiendo la estela de la iniciativa de Ascensión Mendieta buscando a su padre Timoteo Mendieta, se inició el pasado 1 de octubre la exhumación de la fosa 3 del Cementerio de Guadalajara a petición de diez familias de las 21 personas fusiladas por las autoridades golpistas entre el 24 de febrero y el 9 de marzo de 1940. Esta intervención continúa la labor realizada por parte de la Asociación en los años 2016, con la excavación de la Fosa 2  y en 2017, con la Fosa 1. En este caso, la fosa es la contigua a las dos anteriores, es decir, la Fosa 3 del Patio 4 del cementerio.

Las víctimas son: Jesús Barriopedro Santamaría, José Burgos Portero, Pascual Cañas Herraiz, Andrés Carrascosa García, Emiliano Cobo Moreno, Francisco Cordón Herreros, Miguel de Agustín Taravillo, Julio de Amil Rodrigo, Manuel Fernández Vázquez, Ildefonso García Alcalde, José Gonzalo Palomino, Santos Horcajada Ibarra, Faustino López Martínez, Eugenio López Pascual, Bienvenido Maldonado Gonzalo, Ubaldo Molina Martínez, Teodoro Montesinos Roa, Antonio Puerto Fernández, Romualdo Puerto Ibarra, Valentín Santiago Vivar, Jacinto Tapia Serrano, Severiano Villa Díaz y Tomás Vicente Lorente. Sirva este listado para la difusión de sus nombres.

La particularidad con respecto a las intervenciones pasadas es que en esta ocasión para facilitar el trabajo y garantizar la seguridad de nuestro equipo humano se planteó el uso de una máquina retroexcavadora de pequeñas dimensiones para ampliar el área de trabajo y poder asegurar la zona contra derrumbes con apuntalamientos de la zona.

Los primeros restos humanos aparecieron el segundo día. Durante los trabajos de limpieza aparecieron evidencias, como una prótesis ocular, que indicaban que podían pertenecer a Miguel de Agustín nacido en 1914, en Chiloeches (Guadalajara). Miguel era soltero y trabajaba como jornalero. Estaba afiliado a la UGT. Fue detenido el día 28 de octubre de 1939 y, mediante el juicio sumarísimo nº 287/39, condenado a muerte. El día 9 de marzo de 1940 fue ejecutado y enterrado en la fosa 3. Miguel tenía 26 años cuando fue asesinado.

Los trabajos continuaron durante 10 días, con un ritmo de trabajo rápido gracias a la buena conservación de los restos y a la colaboración de voluntarios y voluntarias. Un grupo reducido de personas, adaptado a los momentos de pandemia mundial que estamos viviendo y que ha afectado durante la primera mitad del año a los trabajos de la ARMH. Del equipo forman parte algunos familiares de las diferentes fosas que existen en el cementerio y que quisieron contribuir con su colaboración y sus manos a ayudar a más familias.

Al finalizar la exhumación se realizó un pequeño acto de homenaje a las víctimas aunque la asistencia fue reducida debido a las restricciones causadas por la pandemia. Durante el homenaje se dio sepultura a los restos de 23 personas provenientes de la fosa 1 y de la fosa 2 en un panteón construido exclusivamente para este fin en la zona civil del cementerio. Algunas de estas víctimas permanecen sin identificar ya que después de numerosos llamamientos no ha sido posible encontrar a sus familias. Si en un futuro aparecen nuevas reclamaciones, gracias a las muestras de ADN tomadas previamente, será fácil realizar la identificación y la entrega a sus familiares.

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Exhumación Cementerio El Espinar

El objetivo de estos trabajos iniciados el día 1 de septiembre en El Espinar era localizar y exhumar los restos de entre 15 y 17 personas que acudieron desde Madrid para frenar el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Entre ellos había algunos trabajadores de la Casa de la Moneda en Madrid y del Ministerio de Fomento. Uno de ellos Eugenio Insúa, buscado desde hace años por sus familiares y que el día anterior a su muerte había bajado a Madrid para celebrar el tercer cumpleaños de su hijo.

La exhumación se llevó a cabo, una vez más, con los fondos que aportan los socios y socias de la Asociación y el trabajo de voluntarios y voluntarias.

Desde el año 2009 la familia de una de las víctimas, Eugenio Insúa Alós, con la ayuda de varias organizaciones, promovió la investigación y búsqueda de la localización de varias fosas del cementerio de El Espinar con el fin de identificar a su familiar y trasladar sus restos. Investigó en todos los archivos posibles con el fin de reconstruir la historia de su familiar y el lugar posible de su inhumación. Todo indicaba finalmente que su cuerpo podía ser uno de los inhumados el 26 de julio de 1936 en el Cementerio Municipal de El Espinar.

Se inicia así el día 1 de septiembre a instancia de sus familiares y de su hija, Rosa María, de 84 años, la búsqueda y exhumación de la fosa común. El lugar marcado es un pequeño espacio de la zona antigua del cementerio, todo esto según el libro de enterramientos y el hijo del propio enterrador de la época, que contaba con 6 años en el momento del suceso.

A lo largo del tercer día se empezaron a descubrir los primeros indicios de localización de la fosa común, los restos en un delicado estado de conservación se limpiaron lentamente para preservar el conjunto de la fosa y poder realizar el estudio antropológico.

En el noveno día de trabajo, durante la excavación apareció una alianza que tras su limpieza, dejó ver la fecha 1 de junio de 1931. En ese instante se procedió a consultar a la familia de Eugenio sobre la fecha de matrimonio de sus padres. Tal y como confirmó la documentación que conservaba la familia resultó ser la misma fecha que puede leerse en el acta matrimonial de Eugenio Insúa y Irene Serrano y Bartolomé.

La aparición de la alianza es una evidencia de la posible identificación de sus restos, pero la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica tiene previsto realizar una prueba de ADN para verificarlo genéticamente.