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Rapados por “invertidos y rojos” tras la victoria golpista en la guerra civil

Tras la victoria golpista, vino una represión invisible de palizas, rapado y purgas de aceite de ricino. Hechos que se anularon, pero que han llegado hasta nuestros días a través de legajos que evidencian aquellas formas de castigo que se usaron específicamente contra mujeres.

publico.es / María Serrano / 11/04/2021

En la España en guerra del verano del 36 no resultó fácil documentar la represión invisible de palizas, rapado y la purga de aceite de ricino. Estos hechos, simplemente se anularon, se borraron del mapa. Sin embargo, han podido llegar hasta nuestros días legajos, testimonios que evidencian aquellas formas de castigo que se usaron específicamente contra mujeres. Y que los archivos han revelado que también se materializaba, en algunas ocasiones, en hombres. Existen escasas fotografías que reflejen esta humillación en “aquellas rapadas” y en casi ningún caso se muestra en el ámbito masculino cuando el fascismo intentaba cuestionar la dignidad de las víctimas, deshumanizarlas, dejarlas sin identidad. Unas veces por “rojos”, otras por “invertidos” o simplemente por no apoyar al nuevo régimen militar que se empezó a gestar aquellos días.

Pura Sánchez, historiadora y autor del libro Individuas de dudosa moral que sufrieron aquella represión de género, señala a Público que existía “la necesidad de dar castigo ejemplar eliminando un rasgo esencial de identidad como era el cabello para las mujeres”. Un componente deshumanizador que también afectaría a los hombres. “Se trata de un elemento identitario para desvirtuarlos como personas sin llegar a reconocerse ellos mismos”.

En los archivos militares hay casos de rapados. Muy escasos en comparación con los de mujeres, pero existen. “El régimen buscaba el sometimiento, la vergüenza pública con el ricino en aquellos paseos infames”. Esta herramienta podía llegar a usarse con homosexuales, tal y como destaca Pura, “para una humillación por su condición sexual y para cuestionar su virilidad por el hecho de darles el mismo castigo que a aquella feminidad que consideraban tóxica”.

Montilla, 1936: el director de orquesta que vio, rapado, cómo pelaban y humillaban a todas sus alumnas

La famosa foto de las mujeres rapadas en Montilla es un retrato esclarecedor de aquella violencia denigrante. “Un único hombre y veinte mujeres, la mayoría jóvenes de poco más de 13 años de edad, que pertenecían al grupo de canto que ensayaba en la Casa del Pueblo”, relata Arcángel Bedmar, historiador especialista de la represión en la zona. El director de orquestas, Joaquín Gutiérrez Luque, conocido con el apodo de ‘El Bartolo’ aparece tímidamente en la foto. Enseñó durante la República canto a estas jóvenes y fue sometido a un castigo ejemplar. El régimen quería señalarlo por lo que para ellos era “un músico que había dado alas a aquellas mujeres libres”.

Joaquín tuvo que presenciar cómo las paseaban purgadas por la calle ante el espanto y la risa de sus verdugos. No se conoce si él las tuvo que acompañar en aquel paseo. La foto muestra la risa y el espanto de las alumnas y su maestro mientras levantaban el brazo. Gutiérrez Luque tiene pelada la mitad de la cabeza. Suficiente para quedar relegado en la nueva sociedad, aunque hoy el pueblo le ha rendido homenaje con una calle en el municipio.

Bedmar documenta más casos de humillación en la aldea de las Navas del Selpillar por falangistas en Lucena (Córdoba). Arcángel recuerda a Público cómo, al mando del teniente Luis Castro Samaniego y de varios terratenientes, se amedrentó a la población con todas las herramientas posibles. Al Secretario del centro obrero, Adolfo López de los Ríos, “le obligaron a pelar a siete mujeres y después lo raparon a él y le afeitaron las cejas, pero consiguió sobrevivir”. Otros, afirma el investigador, como es el caso del primer alcalde republicano de la aldea, Antonio Cortés, tuvo que huir antes de que la única represalia no fuera la humillación ni el ricino.

Hombres rapados durante el franquismo.  Archivo: Todos los Nombres

Las rencillas nunca dejaron vivir en paz a Antonio (nombre ficticio) en Posadas

“En Posadas, otro pueblo de Córdoba, hubo hechos muy violentos tras el golpe de Estado, y como represalia los franquistas fusilan allí a varias personas, incluso vecinos de otros pueblos”, apunta Julio Guijarro, historiador, que ha documentado el informe del caso de Antonio, que también sufrió la vergüenza de ser rapado y obligado a tomar aceite de ricino en medio del “resentimiento acumulado” al finalizar la guerra en su pueblo.

“Se trataría de una manera de ajustar cuentas, de poner en práctica una justicia paralela a la militar, la única permitida por el régimen”, destaca Guijarro. Y “mucho más difícil de evidenciar en el caso de los hombres, que también pasaron por estas vejaciones y que apenas se conocían”.

El caso se encuentra en los archivos por la denuncia de un Guardia Civil franquista al final de la guerra en la primavera de 1939. “Se demuestra que un grupo de falangistas maltrató, rapó y dio ricino a varios hombres que vuelven a casa al terminar la guerra”, entre ellos Antonio que no fue la única humillación a la que fue sometido. “El ricino no les bastó. Le obligaban a rezar de rodillas, de día y a la vista de todos, ante la Cruz de sus Caídos que estaban construyendo”. Además, tuvo que soportar “cada noche intentos de pegarle y matarle en el calabozo”.

Guijarro apunta que dejaban mechones y daban ingesta de purgante a varios, no solo a Antonio. “Aunque el procedimiento es contra una persona la denuncia es de varios” que busca poner de costumbre el pelado, ricino, y rezar sobre la Cruz de los Caídos. Guijarro concluye que a pesar de que se abren “diligencias previas para investigar los casos, serán sobreseídas por el auditor sin responsabilidad para los autores, tras demostrarse los hechos ante juez militar”.

Cuando el rapado y ricino se acercaba algún derechista como “escarmiento”

El historiador Francisco Espinosa revela a Público que “existen varios casos de derechistas a los que le dieron ricino”, como fue el caso en Mérida de J.B.S por su escaqueo a la hora de dar dinero a la causa del régimen. “A un hombre de derechas no le pueden hacer nada grave porque no lo podían permitir, le daban un vaso de ricino como una represalia más suave”.

El caso del sastre Antonio Luque Martínez, tal y como evidencia Espinosa, señala las formas de actuación de Falange en el verano del 36 en sus oficinas de la época, hoy Pabellón de Brasil en Sevilla. “Luque fue otro caso de rapado de cabeza y cejas y purgado con ricino”, otra ocasión que pone en escena “cómo afectaron a alguien cercano a la sublevación”.

El rapado y ricino no se escapaba de la represión a homosexuales

José María García Márquez rescataba del archivo un legajo de los “paseos” que se daban en Almonte. “Las mujeres peladas eran rojas y los hombres invertidos y rojos. No se les fusiló a ninguno de estos y solo se les hacía a ellos y a ellas comparecer cada día en el cuartel de Falange”.

Este instrumento de represión femenina era usado para reconocer la condición homosexual de los hombres. No se pueden contabilizar pero los testimonios orales revelan que en otros pueblos como Ayamonte (Huelva) se encontraron a más de una mujer que eliminar, también raparon y humillaron con ricino a algunos hombres por su condición sexual, además de ser acusados de pertenecer a la logia masónica.

El caso de Isidro Fernández, Secretario General de Izquierda en el El Rocío, sufrió todas las vejaciones posibles para escarnio público. Los testimonios orales cuentan cómo a Isidro lo maltrataron, lo vejaron junto a otros vecinos. Pedían voluntarios para fusilarlos. Hasta ofrecían comida vino y comida por cometer la atrocidad. Antes de fusilarlo, Isidro fue rapado y purgado con ricino. Aunque en los papeles prometía que no se fusilaría a nadie, Isidro es asesinado en septiembre del 36 con 41 años de edad.

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Fotografía destacada: Foto de las mujeres peladas en Montilla en el 36.  Archivo de Arcángel Bedmar

Fuente:https://www.publico.es/politica/rapados-invertidos-y-rojos-victoria.html

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Ana Messuti y el derecho como memoria y justicia

Para la abogada Ana Messuti ha sido una constante, como puede apreciarse en sus entrevistas y conferencias o en medios escritos, la lucha por hacer del derecho un instrumento para la memoria y para la justicia, precisamente la idea general del título de su último libro, El derecho como memoria y justicia (ed. Postmetropolis, 2020). Miembro del equipo de abogados de la llamada “querella argentina”, su activismo contra la impunidad de los atroces crímenes del franquismo le valió la concesión del Premio 14 de abril 2018 otorgado por IU Rivas Vaciamadrid.

blogs.publico.es / Pedro López López.- Profesor de la UCM y miembro de la junta directiva de la Asociación Pro Derechos Humanos de España / 02/04/2021

Como abogada ha tenido actuaciones destacadas, como su papel en la exhumación de Timoteo Mendieta acompañando a su hija Asunción, un caso de gran repercusión en el movimiento memorialista y también de gran repercusión mediática. Su trayectoria profesional y académica se ha desarrollado internacionalmente.

Como jurista que reflexiona sobre el derecho, ha publicado libros y artículos invitando a adoptar una perspectiva filosófica y ética. El tiempo como pena, publicado por primera vez en 1989, ha tenido gran difusión en América Latina, introduciendo la temporalidad en el razonamiento jurídico. También profundiza la visión filosófica de la pena y el derecho penal en La justicia deconstruida (2008).

Su licenciatura en Buenos Aires, su especialidad en Filosofía del Derecho por la Universidad de Roma y su doctorado por la Universidad de Salamanca nos da una idea de su formación intelectual, que vuelca en su último libro con numerosas referencias a filósofos y a filósofos del derecho que prestan apoyo a sus argumentos. A pesar de su solidez intelectual, los lectores no especialistas en derecho no deben sentirse intimidados, puesto que el hilo de los argumentos no se pierde por las numerosas citas.

El libro recoge once trabajos, la mayoría publicados anteriormente en diversas fuentes. En la introducción ya adelanta su posición ante la impunidad de los crímenes más graves (crímenes internacionales), un tema que le ha preocupado a lo largo de su trayectoria, como quedó reflejado en su tesis doctoral y su posterior publicación. Con respecto a este asunto, afirma que normalmente “se opta por la impunidad y no por la flexibilización de las normas que la favorecen. Como si la impunidad fuese un asunto secundario…”.

En Derecho Internacional Humanitario se invoca a veces (lo hizo el juez Garzón en sus autos de 2008 con respecto a los crímenes del franquismo) la llamada Cláusula Martens, que establece que “ningún crimen contra la humanidad podrá quedar impune por no estar previsto en la legislación”. Un principio racional que comprende cualquiera que no quiere dejar exentos de culpabilidad crímenes horrendos cometidos en la dictadura franquista con palabrería y trampas leguleyas, las que utiliza el estado español con argumentos vergonzantes ante las Naciones Unidas, y con las que construye una justicia ciega y sorda ante los reclamos de las víctimas y los ciudadanos, un sistema jurídico que se encierra en una burbuja y se cierra a los hechos.

Messuti apela a “quitar la venda normativa de los ojos del operador jurídico y llamar su atención sobre las voces de las víctimas de los grandes delitos”ejerce y piensa el derecho desde la empatía con las víctimas, que no buscan venganza sino justicia.

¿Es razonable, soportable, tolerable, que los odiosos crímenes de la dictadura queden impunes con una legislación tramposa o bien con un manejo tramposo de la legislación?  Pues el Estado español, hasta la fecha -y parece que podemos sentarnos a esperar- no mueve un dedo para que torturadores, violadores o ladrones de bebés paguen una mínima parte del daño que hicieron a cientos de miles de personas y del destrozo que hicieron a todo el país.

Son crímenes que no han prescrito por formar parte de un plan sistemático de exterminio de opositores, de represión feroz de la mínima resistencia y de venganza miserable de los vencedores de la guerra civil. Pero esta, según algunos, perfecta democracia que disfrutamos no está dispuesta, no ya a resarcir a las víctimas de estas tropelías, sino que ni siquiera apoya con contundencia un relato democrático de lo ocurrido, prefiriendo que la verdad sea un menú que cada cual elige a su gusto, haciendo todos los relatos equiparables, cuestión de opinión: tiene el mismo valor el relato mentiroso de los verdugos que el de las víctimas. Por eso nuestra perfectible democracia no está dispuesta a cumplir con el derecho internacional, que declara estos crímenes masivos imprescriptibles e inamnistiables.

Messuti pertenece a la estirpe de juristas como Lemkin y Lauterpacht, pioneros en la fundación del Derecho Penal Internacional, configuradores de los delitos genocidio y crímenes contra la humanidad en la primera mitad del siglo X (ver el extraordinario libro Calle Este-Oeste, de Philippe Sands). Por eso invoca en otro de los textos: “El clásico principio ‘nullum crimen sine lege previa’, en el ámbito del Derecho Penal Internacional, deja paso al ‘nullum crimen sine iure’”, citando al maestro Ollé Sesé.

Y por eso combate denodadamente, como Lemkin y Lauterpacht, contra la impunidad y el olvido, y a favor de la justicia y la memoria democrática, esa memoria que para algunos “abre heridas” y además es agua pasada. Pero la memoria no es agua pasada, sino que, como decía Hanna Arendt, “el pasado no lleva hacia atrás sino que impulsa hacia delante y, en contra de lo que se podría esperar, es el futuro el que nos conduce hacia el pasado” (me permito tomar esta cita de Irene Vallejo).

En 2017 dictó la conferencia La injusticia disfrazada de justicia, un título que es en sí una denuncia, y así lo refleja en sus palabras: “El derecho o el sistema jurídico puede ser un camino hacia la injusticia”, haciendo la comparación con la palabra pharmakon, que puede ser un remedio o un veneno; igualmente el derecho puede ser justo o injusto, y si no atiende a las víctimas es claramente injusto.

En uno de los textos aborda la secularización del derecho. Secularización es un concepto cercano, pero no sinónimo, a laicismo, y en las reflexiones del texto se entrelazan. El texto aporta sustanciosas reflexiones; así, “frente al derecho revelado por Dios a sus creyentes, directa o indirectamente, renace el ‘derecho natural’ para todos, creyentes o no”. El fundamento ya no es Dios. En una segunda secularización, el derecho pierde “algunas de sus connotaciones metafísicas” para acercarse al mundo sensible y a los seres humanos concretos, lo que requiere una labor de interpretación.

Aquí Messuti acude a Weber para explicarnos que este, aunque defendía el espíritu de la modernidad y la reivindicación de la racionalización, al mismo tiempo advertía que esta se había llegado a convertir en una “jaula de acero”, con lo que “la extrema racionalización y desencantamiento del mundo [tiene como consecuencia paradójica] la incapacidad de fundar racionalmente valores y opciones de vida”. Ante esto, Weber “no propugna el regreso de los profetas ni de los redentores, sino el ejercicio radical de la razón misma”.

Lo que lleva a una tercera secularización, que debe ir por el camino de abandonar las pretensiones del positivismo jurídico, no reclamando actitudes irracionales, sino ampliando considerablemente el concepto de racionalidad.  Ahora “la razón se vuelve al mundo, tal como lo encuentra, y no como lo desea encontrar, como lo único que tiene, y renuncia a todo valor de trascendencia”, nos dice, acudiendo a Volpi. En la tercera secularización el Derecho penal no renuncia a los valores que lo crearon, sino que “reconoce la necesidad de su adaptación a las condiciones concretas en las que se desarrolla la existencia humana”Y remata: “El cambio que entraña la tercera secularización supone la centralidad de lo humano, de lo concretamente humano, dejando aparte divinidades y concepciones racionales pero metafísicas.

Un comentario detallado de todos los capítulos alargaría excesivamente esta reseña, pero cabe anotar aquí que todos los textos tienen enjundia, y en ellos explica la necesidad de que se aplique el derecho penal internacional y el principio de jurisdicción universal, que en nuestro país se ha perdido tras los recortes que le dieron el PSOE con la reforma de 2009 y el PP con la de 2014, que ya lo dejó absolutamente inoperante. La sucesión de textos recorre temas de gran interés: la ausencia del pensamiento sobre los crímenes más graves o “la negativa a pensar lo impensable” (Arendt), los principios del derecho internacional, el ciudadano universal, la hermenéutica jurídica, etc.

En la segunda parte del libro explica la llamada “querella argentina” y por qué se acudió a ese país para buscar justicia por los crímenes del franquismo. Las conexiones entre España y Argentina tienen su importancia, naturalmente, y Messuti las explica, y además, no es baladí que ella tuviera que exiliarse de Argentina durante la dictadura de Videla. El libro se cierra con el sugestivo título del último texto: La universalidad de Timoteo Mendieta.

Leer a Ana Messuti es aprender derecho, memoria histórica, filosofía… y conocer un magnífico ejemplo de empatía con las víctimas, de lucha incansable contra la impunidad y el olvido y por la justicia y la verdad.

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Fotografía destacada: La abogada argentina Ana Messuti, en el centro, habla durante una conferencia de prensa en Madrid,.- (AP foto/Daniel Ochoa de Olza)

Fuente:https://blogs.publico.es/otrasmiradas/47751/ana-messuti-y-el-derecho-como-memoria-y-justicia/?utm_source=whatsapp&utm_medium=social&utm_campaign=web

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Ángel Viñas: “La élite política no ha dado respuesta a la herida del franquismo”

El historiador publica “El gran error de la República”, en que indaga por qué el gobierno no paró el golpe de 1936 pese a saber que había conspiraciones

lavanguardia.com / Félix Badia / 14/03/2021

¿Por qué la República, aun sabiendo del golpe de julio de 1936, no lo paró? Es la gran pregunta a la que trata de responder el historiador Ángel Viñas (Madrid, 1941) en su recién aparecido El gran error de la República (Crítica). La solución al enigma apunta a la confluencia de errores republicanos y de la acción del espionaje de los conjurados. El resultado, una guerra y una dictadura que causaron una herida en la sociedad aún abierta.

Usted se plantea una pregunta que parece clave para entender la Guerra Civil.

Claro: por qué no se detuvo el golpe. El Gobierno estaba enterado de que se preparaba, eso es bien sabido, pero se desconoce hasta qué punto, cuánta información tenía, aunque, eso sí, es muchísima más de lo que uno podía imaginar. Las respuestas que se han dado hasta ahora a esta pregunta son de carácter personalista. Por ejemplo, los enemigos de Azaña decían que este era un soberbio y que despreciaba a los militares, pero yo creo que es poco realista atribuirle la responsabilidad.

¿Dónde están, pues, las razones?

Esa es la gran incógnita que todavía queda. ¿Qué había servicios de espionaje interior y exterior que, aunque modestos, funcionaron? Sí. Pero ya en primavera de 1936 yo no he encontrado documentos que confirmen que funcionaron correctamente.

Manuel Azaña, rodeado de periodistas, en 1935 | Gamma-Keystone via Getty Images

Yo sugiero en el libro como una posibilidad muy factible que los servicios de espionaje estuvieron controlados por gente adicta a los sublevados, y tengo identificados, con todas las cautelas, a los dos villanos de la trama salvo que se demuestre que no lo son. Es sorprendente lo que hicieron el jefe del Estado mayor central del ejército de Tierra, el general de división José Sánchez Ocaña, y el jefe directo de la sección servicio especial (el servicio de espionaje interno de las fuerzas armadas), el teniente coronel Antonio Huguet.

Los dos se metieron nada más estallar la guerra en unas embajadas y ahí pasaron parte o toda la guerra. Respecto al primero, no se conserva nada, ninguna documentación, no hay ni siquiera su expediente militar. Sorprendente. Tengo sospechas, pero son sospechas que nadie ha explorado, en la línea de que las cosas se aclaran mucho si se presume que los servicios de inteligencia, que no eran tanta gente, estaban copados por los sublevados o afines a ellos.

Es poco realista atribuir a Azaña toda la responsabilidad en la mala respuesta al golpe”

Esto nos lleva a otras preguntas. El gabinete militar de Santiago Casares Quiroga, que contaba además con miembros antifascistas, ¿no detectó nada?

¿Se podría hablar pues de incompetencia de las autoridades?

Yo en realidad hablo de ineficacia, que no es exactamente lo mismo. En febrero de 1936 Franco intentó dar un golpe de Estado, declarando el estado de guerra y coincidiendo con las elecciones, al que se vincula el general Miguel Cabanellas. Cuando tras las elecciones llega el nuevo gobierno ¿No lo investigan? ¿Qué hace el gobierno? No hace nada. Cabanellas sigue estando de jefe de la quinta división orgánica. ¿Y qué hace Azaña, presidente del consejo, en febrero de 1936? Inmediatamente, cesa a Franco y lo nombra comandante general de Canarias, y cesa a Manuel Goded, también conspirador, y lo manda a Baleares.

El general Manuel Goded, sentado, tuvo un papel activo en la conspiración | Universal Images Group via Getty

Azaña ha sido ministro de la guerra, ¿cómo no se le ocurre poner inmediatamente a Goded y a Franco en disponibilidad (reserva)? Hay más casos. Se conocen, por ejemplo, informaciones de junio de 1936 del gobernador civil de Granada en que advierte durante tres meses de que la guarnición de allí se va a rebelar. Y en el ministerio de la gobernación y el de la guerra tocándose las narices. ¿Por qué?

No sé cómo decirlo, hay la sensación de que se tienen noticias, pero hay que averiguar por qué no se actúa. Yo, con toda cautela, creo que cuando hay cambio de gobierno en febrero de 1936, el nuevo presidente del consejo Manuel Azaña, toma una serie de medidas que son, en mi opinión, un error considerable. Cesa al director general de seguridad, al que hoy nadie conoce, el capitán de la Guardia Civil, Vicente Santiago Hodson, una persona con una brillante hoja de servicios en defensa de la República. Y, con su sustituto, los mecanismos no funcionan porque está rodeado de infieles a la República. Pienso que los servicios de información interior, en el ejército y en la dirección general de seguridad no cumplieron bien su papel porque estaban infiltrados.

Los servicios de información de la República no cumplieron su función en 1936 porque estaban infiltrados por los golpistas”

Usted destaca que, entonces, entre los argumentos de los sublevados el comunismo es casi el único. ¿Qué pasa con el resto de motivos esgrimidos después?

No parece interesarles demasiado la ruina de la patria, la independencia de Catalunya, los ataques a la Iglesia… no, el elemento fundamental que se maneja para subvertir a las unidades del Ejército es la amenaza comunista, con cosas a veces grotescas. Y ya cuando se hace la sublevación hay que justificarla de alguna manera ante los españoles y ante el extranjero.

Y una sublevación que acaba en guerra.

Que acaba en guerra, claro. Esto es lo que hace Franco, pero hay que ir al origen de las cosas. Escribí hace dos años el libro ¿Quién quiso la guerra civil? Y los que la quisieron fueron los monárquicos con la ayuda fascista italiana desde el primer momento. Aunque luego se alargó, al principio pensaron en una guerra corta y, de hecho, la República la tenía perdida ya en septiembre de 1936. A la República la salvó la intervención soviética.

Benito Mussolini en un acto de condecoración a antiguos combatientes en España|Gamma-Keystone via Getty Images

Tratando de dar respuesta usted plantea muchos interrogantes abiertos. ¿Hay muchas posibilidades de encontrar información que resuelva estas preguntas?

Supongo que sí, porque la República no era un régimen tribal, tenía sus reglas y sus documentos. Naturalmente que se guardaban cosas. Sin embargo, no hay que olvidar que el gobierno se fue de Madrid en noviembre de 1936, que se perdieron muchos documentos, y que luego el gobierno republicano fue derrotado y quemó muchos papeles, sobre todo lo más sensible. Han quedado papeles, pero no muchos.

La República tenía la guerra perdida en septiembre de 1936”

Dicho esto, es evidente que durante muchos años los papeles de los archivos militares españoles, gobernación y guardia civil han estado cerrados a cal y canto, y lo que haya pasado en ellos durante la dictadura chi lo sà? No sé lo qué habrá todavía que no se haya explorado, pero yo siempre digo que hay que abrir archivos.

-“El pasado no existe”

En esta investigación, como en muchas otras, cuando se intenta responder a una pregunta se abre un interrogante, y luego otro, y luego otro…
Hay dos cosas que yo he aprendido a lo largo de los años. Primero, el pasado no existe, ha desaparecido. Segundo, no se puede reconstruir. Lo que se puede es hacer exploraciones de ciertas vetas del pasado, aquellas de las cuales hay evidencias. No hay historia definitiva, por eso a mí las querellas de los historiadores me producen un cierto tedio, se proyectan hacia el pasado las ideas, las preocupaciones del presente.

¿La Guerra Civil aún es un terreno de combate político?

España es uno de los países, no el único, que no ha terminado de arreglar las cuentas con su pasado. Les ha pasado a los alemanes, que tardaron mucho a enfrentarse con el nazismo. E incluso ahora, después de lo mucho que hemos aprendido sobre el nacionalsocialismo y el Holocausto, todavía hay partidos o movimientos neonazis en la República Federal.

Mussolini quería incorporar a España en el área de influencia de la Italia fascista”

En Italia eso también sucede.

En Italia ha habido movimientos parafascistas desde 1947 o incluso movimientos promonárquicos muy limitados. Ahora bien, lo que diferencia a España de otros países es que en la génesis de estos regímenes, el repudio a ese pasado está inscrito en la Constitución de esos estados nuevos. En España no pasó eso, porque la transición se hizo a través de una transacción. Pero cada país tiene sus vías de llegada a la democracia y yo no soy de los que abominan de la transición, en modo alguno, se hizo lo que se podía hacer, “a la sombra vigilante de las bayonetas”.

Y negar eso es no conocer nada. Fue así, luego las bayonetas se fueron desarticulando y bien o mal se tiró adelante, pero ha quedado la herida abierta que causó y que mantuvo abierta el franquismo. Esa brecha abierta se ha ido agudizando a medida que se han ido poniendo de relieve los errores del franquismo o la represión, que en los años 70 no eran del todo conocidos.

Franco, reunido con los oficiales destinados a Canarias un mes antes del golpe | Mondadori via Getty Images

Pero a finales de los años 80 o 90 la cosa ya empezó a cambiar, ya se estaban descubriendo fosas… Y todo esto, quieras que no, alimentó un movimiento social. Sin embargo, la élite política española de todos los niveles y todo el arcoiris no ha sabido dar una respuesta o consensuar una respuesta. Las cosas son como son. Esto es algo que envenena la convivencia.

Pero ahora parece que hay una parte de la élite política que tampoco está demasiado interesada en buscar un consenso sobre eso.

Mire usted. Si en el año 1949 la República Federal Alemana hubiera querido consensuar una constitución con lo que quedaba del partido nacionalsocialista no hubiera sido posible. La constitución la impusieron los norteamericanos. En Italia, hubo un plebiscito en 1949 por la que terminó la monarquía y se creó una república de base antifascista. En Francia, al final los franceses se han tenido que enfrentar con la colaboración. En España hubo la amnistía y ya está, el pasado es intocable. Y eso no puede ser.

España es uno de los países que no ha terminado de arreglar las cuentas con su pasado”

¿Hay una relación entre que no se haya hecho tabla rasa con el ascenso de Vox?

No tengo ni idea. Creo que Vox no surge por generación espontánea. Muchos de los partidarios de Vox lo eran antes del PP. Leo que este genio inmarcesible de la política española que es José María Aznar, ahora pide que el PP recupere a Vox, pues apañados vamos. En mi opinión modestísima, lo que tiene que hacer el PP es alejarse todo lo que pueda de Vox.

Todo esto es muy importante para un historiador como yo, pero estoy en Bélgica y escribo sobre historia y no sobre política actual. Lo que sí digo es que no se puede hacer es negar la evidencia, y la evidencia muestra para mí que la versión derechista de la historia de España es basura, es una interpretación ideológicamente interesada y que desprecia los hechos, y esto no puede terminar bien, no resulta. ¿Qué hacer? En primer lugar, reconocer un poco lo que es evidenciable documental, histórica o arqueológicamente. En segundo lugar, explicarlo, por qué. En tercer lugar, llevarlo al sistema educativo.

Es esencial que los militares reciban una buena formación de historia en las academias”

El otro día leía una información que hablaba de que los militares, en las academias, reciben poca formación en historia. Pues para mí eso es lo esencial, porque tienen que saber de dónde vienen para saber a dónde llegar. ¿Es que hay que enseñarles algo que repele a la historiografía franquista? Pues claro, porque la historiografía franquista es basura.

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Fotografía destacada: El historiador Ángel Viñas, fotografiado en el 2019|Emilia Gutiérrez

Fuente:https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20210314/6354242/franquismo-dejo-herida-elite-politica-dado-respuesta.html

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“Buscamos a la familia de Eugenio Moreno Pastor, separado de su novia Carmen en la guerra y exhumado en Paterna ”

La historia de Carmen y Eugenio empezó a descubrirse en el año 2004, cuando hicieron un homenaje de republicanos y republicanas en Rivas Vaciamadrid y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) convocó a 741 octogenarios de todo el Estado «para darles las gracias». Así lo cuenta el propio Emilio Silva, presidente de la ARMH, en La Cafetera de Radiocable.com. «Unos días antes de que se celebrará recibimos una carta en la que literalmente se decía que si podían asistir a ese homenaje dos antifascistas momificados». La carta según cuenta, venía firmada por Antonio y Carmen Arrojo, eran dos hermanos de Madrid que habían vivido la guerra y habían sido de la juventud socialista unificada.

radiocable.com / 24/03/2021

«Entonces les llamamos por teléfono y nos invitaron a merendar a su casa»- dice Emilio Silva. Vivían en la calle Bailén , en la misma azotea donde habían vivido durante la guerra. Antonio había estado preso en el Valle de los Caídos y ella había estado presa, y luego ocultó su identidad durante años en un pueblo de la provincia de Lugo.

Fue allí, en la casa, donde a Emilio Silva le llamó la atención una foto de distintos marcos y en distintos tamaños: «Y Carmen me contó que era su novio y se llamaba Eugenio Moreno Pastor». Se había licenciado en Derecho en Granada, procedía de Almería y ellos se iban a casar el 9 de abril de 1939.  Pero, la guerra, «como a miles de personas los fue arrinconando, cayeron en manos de tropas fascistas y fueron separando a los hombres de las mujeres». Separaron a Carmen y a Eugenio, a ella se la llevaron a una especie de campo de concentración y la trajeron en un tren de carga de animales a Madrid.  Después se medio camufló durante años en Lugo trabajando como pastora. Pero «ella nunca supo lo que había pasado con Eugenio». Cuando Emilio Silva la conoció en el año 2004 no sabía qué  había sido de él.  Pero a raíz de ese homenaje una emisora de radio contó parte de su historia y entonces llamó una persona para decirle que Eugenio había sido fusilado en Paterna.

Hace unos días, hablando con una familiar de una fosa de Paterna, Emilio Silva se acordó de la historia de Carmen y preguntó por Eugenio. Le contaron que había sido exhumado de una fosa y querían entregar los restos a la familia. Y, desde entonces, la ARMH está «moviendo esto en redes sociales para ver si la familia de Eugenio Moreno Pastora aparece».

«Carmen se pasó toda la vida esperando»- lamenta Silva.

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Fuente:https://www.radiocable.com/buscan-a-la-familia-de-eugenio-moreno-pastor-exhumado-en-una-fosa-de-paterna-464.html

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El Gobierno dará tres millones a las comunidades para exhumar fosas y divulgación de la memoria histórica

Dos millones de euros son para la localización, exhumación e identificación de desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura y un millón irá a actividades de divulgación. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica se desmarca de este modelo, que califica de “vergonzoso” porque no contempla las indemnizaciones a las víctimas del franquismo

eldiario.es / Elena Cabrera / 29/03/2021

El Gobierno ha decidido el reparto de tres millones de euros para las comunidades autónomas para que estas concedan subvenciones para la búsqueda, identificación y dignificación de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la Dictadura. Ha llegado al acuerdo junto a las administraciones autonómicas reunidas en la I Conferencia Sectorial de Memoria Democrática.

La partida está dividida en dos: dos millones de euros para la localización, exhumación e identificación de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la Dictadura, y el millón restante se destinará a actividades de divulgación, dignificación de los lugares de enterramiento y promoción de los lugares de memoria.

A cada comunidad autónoma —Ceuta y Melilla no tienen ninguna fosa pendiente de exhumar— le corresponderá un fijo de 20.000 si tiene al menos una fosa que acometer. El resto (1.660.000 euros) se repartirá en función de las fosas identificadas que tenga cada comunidad autónoma y que estén pendientes de intervenir. Este actuación se enmarca en un plan a cuatro años. Las Comunidades Autónomas propondrán sus listas de proyectos a financiar, se discutirán con el Ministerio de Presidencia y las comunidades recibirán transferencias trimestrales.

Al Gobierno le constan 557 fosas comunes sin intervenir en el territorio español, por lo que se destinaría una media de 14.360 euros a cada una en este plazo de cuatro años, una cantidad que las asociaciones que vienen practicando exhumaciones e identificaciones de los restos consideran escasa: desplazamientos, especialistas (antropólogo, arqueólogo, genetista, historiador) maquinaria, días de excavaciones, a veces prueba y error hasta dar con el enterramiento, y luego análisis de los huesos y estudios de cotejo de ADN con los familiares para intentar la identificación. Tomando como ejemplo un reciente concurso público del Gobierno balear, si se tratara de una fosa con una sola persona en ella y se realizara en un solo día, el coste de esas actuaciones sería de 15.000 euros, pero esa no es la tipología única y en España hay fosas como la del Barranco de Víznar, incluidas en el denominado Plan de Choque para 2020, donde se estima que hay enterradas hasta 400 personas y para cuya intervención se han adjudicado 28.000 euros a la Universidad de Granada y 18.000 a través de la Federación Española de Municipios y Provincias al Ayuntamiento de Víznar.

Respecto al millón de euros para divulgación y memorialización, cada comunidad autónoma recibirá un fijo de 600.000 euros y el resto (400.000 euros) se repartirán en función del número de fosas exhumadas previamente entre el año 2000 y 2020, un trabajo que han realizado las asociaciones, durante unos años con subvención y de 2013 a 2020 sin ningún apoyo del Estado.

Andalucía es la Comunidad Autónoma que más tiene previsto recibir en total, con cerca de 508 mil euros. Le sigue Catalunya, con 336 mil y Valencia con 283 mil.

Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), una de las asociaciones que más ha trabajado, con y sin subvención desde hace veinte años, recuperando los cuerpos de las víctimas desaparecidas de la Guerra Civil y el franquismo y dignificando su memoria, critica muy duramente este anuncio: “El Gobierno tendría que reunirse con las Comunidades Autónomas no para hablar de dinero sino para ver cómo se trata este tema en la enseñanza, de cómo se va a dar a conocer quiénes fueron los verdugos y las atrocidades que cometieron, de cómo hay que rendir homenaje a quienes lucharon contra el franquismo… lo que debería hacer una Secretaría de Estado de Memoria Democrática”.

Silva se pregunta porqué, si la conversación es sobre dinero, “no se va a indemnizar a las familias de los desaparecidos como han indemnizado a las víctimas del terrorismo”, lo cual le parece “vergonzoso” y más cercano a “la propaganda política” que a la verdadera reparación. La ARMH ha decidido no participar de estas subvenciones. “Parece que todo este problema fuera una cuestión de euros, como si los derechos humanos no se defiendan por parte de una democracia cueste lo que cueste, me parece indignante”, añade su presidente.

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Fotografía destacado: Excavaciones en una fosa común de represaliados | ARCHIVO / Europa Press

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-reparte-comunidades-autonomas-millones-euros-exhumacion-fosas_1_7359199.html

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La increíble fuga del leonés Jovino

Lejos de los focos y las crónicas oficiales, el berciano Jovino Fernández logró ser uno de los tres presos que consiguieron atravesar la frontera francesa tras la fuga del fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba de Pamplona, en plena Guerra Civil | Se trata de la mayor fuga de la historia de Europa, recuperada por Fermín Ezkieta en su obra ‘Los fugados del fuerte de Ezkaba’

leonoticias.com / Nacho Barrio / 27/03/2021

¡A la calle, compañeros, estáis libres!, escuchó desde su celda. La fuga comenzó un domingo. Con los guardas desarmados y las puertas del penal abiertas, no tardó en correr junto a otros monte arriba. La libertad contrarrestaba el hambre y la frontera con Francia no estaba lejos. Sólo tres pasarían la raya. Él sería uno de ellos.

Han pasado 110 inviernos de aquel día en el que nació Jovino y algunos menos de que el autor Fermín Ezkieta recuperase la historia de este berciano y de tantos otros presos en su obra ‘Los fugados del fuerte de Ezkaba’, donde plasma toda la investigación relativa a la mayor fuga de la historia de Europa.

Santa Marina del Sil poco se parece a aquel pueblo de 1908 en el que nació el protagonista de esta historia. El carbón ya no es sinónimo de trabajo en esta localidad de Toreno, en plena comarca del Bierzo.

El tercer hijo de Ana María y Andrés iba a la escuela cuando el tiempo lo permitía. Cuando no, se sentaba con su padre en la vieja cocina, a la luz de un candil. Sus padres eran sin duda alguna gentes sencillas. Su madre se casó tras estudiar en las aulas del convento de Astorga, «donde no aprendió a leer ni a escribir, pero sí a recitar la Biblia de memoria», como recoge Fermín Ezquieta.

El padre, Andrés, era campesino. Jovino fue el tercero de sus seis hijos, que disfrutaban en el verano pescando truchas, pastando las cabras, y acompañando al padre a la feria de ganado de Ponferrada.

Aunque poco duró la infancia. A los catorce años Jovino ya trabajaba en las minas de El Bierzo, hasta que el servicio militar lo llevó a San Sebastián.

Militancia

Eran tiempos convulsos. La Segunda República lo encontró en Santander, donde fue un albañil afiliado a la CNT. Debido a su militancia durante la Revolución de 1934 pasó por las cárceles de León, Astorga y la Modelo de Oviedo, aunque con la amnistía del Frente Popular salió a la calle.

La guerra solo tardó dos años en estallar y Jovino ingresó en las milicias estando en Luarca. Cuando Mola lanza su ofensiva sobre Bilbao, acuden en su defensa dos brigadas asturianas y dos montañesas, entre ellas la de Jovino. La superioridad artillera y aérea de los nacionales resultó decisiva; ochocientos hombres murieron en la ofensiva y tocaba replegarse.

Jovino era atrapado en el valle del Cayón. «Fue en Erles. Los que allí estábamos, no nos decidimos a retirarnos, a pesar de que, desde dos días antes, teníamos orden de hacerlo. No lo hicimos y nos coparon. Nos separaron en dos grupos, y en uno de estos se situaron los que peleaban como voluntarios; en el otro, los que pertenecían a los reemplazos. Yo dije que no era voluntario, pero un fascista que había estado entre nosotros, me delató. En medio de todo, tuve suerte. A la mayoría de los voluntarios los asesinaron los italianos. Yo pude llegar a Santander como prisionero. El convento de los Salesianos, la Plaza de Toros, las cárceles de antes y las que se dispusieron al caer la ciudad, todo era poco para el número de prisioneros y detenidos por los invasores. Como éramos muchos, se empezó a suprimir con ametralladora a gran parte. Sin comer, sin dormir, sin atención alguna estuve por espacio de un tiempo que nunca sabré a cuánto alcanzó, esperando ser fusilado por las pandillas de falangistas que se dedicaban a asesinar sin descanso a trabajadores y a hombres y mujeres de todas clases», recogía el periódico Solidaridad Obrera.

Traslado y llegada al Fuerte

El berciano fue juzgado por la Audiencia de León en agosto de 1937, condenándole a muerte, en una pena que finalmente fue conmutada. «Por fin, comparecí ante una especie de Tribunal Militar, sin que sepa aún por qué me condenaron sólo a treinta años de presidio».

Después le trasladan desde Santander al fuerte de San Cristóbal de Pamplona, bien custodiado por la Guardia Civil.

Llega a Pamplona en tren el 23 de octubre, con 29 años. «Me trasladaron desde Santander al fuerte de San Cristóbal de Pamplona, bien custodiado por la Guardia Civil. En los primeros días, los fascistas asesinaron en Santander a más de ocho mil, mujeres y hombres. Era tremendo aquello. Después me enteré por una carta de una compañera, que a raíz del hundimiento del ‘Baleares’ fueron sacados de la cárcel setecientos presos más y los pasaron por ametralladora», recoge su testimonio.

Llega a Pamplona en tren el 23 de octubre, con 29 años.

Jovino, en un retrato de la época. / WWW.LOSFUGADOSDEEZKABA1938.COM

Los recuerdos del penal son comunes en los presidiarios: hacinamiento, malos tratos, frío terrible y hambre. Mucha hambre. En su caso, en la segunda brigada. Cada nave tenía dos espacios de unos 26 metros, donde se hacinaban 25 presos. Un metro cuadrado por preso, sin camas ni colchones. Ventanas sin cristales y con barrotes.

«Los civiles me entregaron al jefe del Penal del fuerte de San Cristóbal, como si yo fuera un fardoSin ropa, sin colchoneta, sin nada, con mis pobres harapos de prisionero me metieron en la brigada del patio. La comida horrible. Un día en la ración de potaje para cuarenta hombres, pudimos contar hasta sesenta garbanzos».

Diario oficial del Ministerio de Defensa, donde figura Jovino como teniente en 1938. / WWW.LOSFUGADOSDEEZKABA1938.COM

Según relata la hija de Jovino, Ana Fernández Gurruchaga, y recoge Fermín Ezkieta, los recuerdos del penal hablan del hacinamiento, los malos tratos, el frío terrible y el hambre.

Comienza la fuga

Una tarde, recostado en el suelo de su celda, se fue elevando un estruendo de puertas y cerrojos. En la confusión, un grito anunció:

«¡A la calle, compañeros. Estáis libres!».

Se encontró rodeado de otros que huían como él. Era domingo cuando empezó la fuga. El 22 de mayo se le acercó un ordenanza del Economato, y le dijo en tono misterioso .

«¡Hay jaleo! ¡Cuidado! Hay que ser muy prudentes».

Sonaron unos tiros. Entraron en el patio unos compañeros con fusiles y vestidos de oficiales de Prisión. Llevaban cartucheras. Les siguieron. Las puertas del penal estaban abiertas y la guardia de soldados prisionera y desarmada.

Eran unos 2.700 reclusos. Salieron unos 1.700. Desfilaron todos hacia el monte. A las dos horas de iniciada la fuga ya volaban los camiones cargados de guardias civiles y de requetés.

Jovino se guiaba por su sentido de la orientación, habituado a largas caminatas por los montes leoneses para ir a pueblos o ferias. En una ocasión permaneció más de dos horas metido en un río. Incluso le localizaron unos perros rastreadores, pero Jovino alargó la mano, les acarició el hocico y calmados, terminó la alarma. No era fácil la vida de huido.

«Comía hojas de roble y hierbas, las que creía que pudieran ser buenas. Estaba hecho polvo. Tenía entendido que desde Pamplona a la frontera sólo hay 47 quilómetros. Así pasaron cerca de diez días. Cada día me libraba, por verdadero milagro, de que me atrapasen».

Mapa de la fuga. / WWW.LOSFUGADOSDEEZKABA1938.COM

Llegada a Francia

Topó con un pastor de pelo largo y barbas blancas. Le dio pan y queso. A él le contó que marchaba hacia Guipúzcoa, y le preguntó si iba bien. Le respondió que estaba en territorio navarro, a cuatro kilómetros de Francia. Le aconsejó que permaneciese en el bosque escondido hasta el día siguiente, que él le ayudaría a pasar la raya de Francia. Así fue.

Jovino llegó a una pequeña aldea el 4 de junio de 1938, donde los vecinos se arremolinaron mientras comía en la calle.

Una vez en suelo francés, fue conducido al consulado en Hendaya, e interrogado. Al día siguiente cogía un tren a Barcelona. Jovino nunca coincidió con los otros dos fugados que lograron llegar a Francia.

Cruzando la frontera por Cerbère, llegó a Barcelona. Su gesta había pasado desapercibida. Una vez en España, vuelve a entrar en la Guerra.

«Otra vez soldado hasta el fin. Para eso quería salir de allá, de aquel infierno».

Vida en el exilio

En Barcelona, Jovino conoció a una refugiada donostiarra, Luisa, a la que unió su vida. Con ella emigraría a Europa para terminar viviendo en la localidad francesa de Decazeville. Allí fue albañil, cuando lo jubilaron de la minería.

El fuerte, en una vista aérea. / WWW.LOSFUGADOSDEEZKABA1938.COM

La añoranza de su tierra estuvo presente en su vida de exilado. Cuando su familia pasaba vacaciones en León, Jovino las acompañaba hasta la línea fronteriza. Rodeado de la colonia de refugiados, su integración fue limitada.

Tuvo que esperar a la muerte del dictador que truncó su vida para volver. Aquel simbólico momento, cinco décadas después de cruzar la frontera en la retirada del ejército popular, quiso afrontarlo solo. Esforzándose en ocultar su emoción, entrega a sus 69 años el pasaporte que le acredita.

Jovino junto a su familia. / WWW.LOSFUGADOSDEEZKABA1938.COM

Demasiado tarde para un regreso definitivo, pero se sucedieron las visitas. En uno de los viajes a su tierra leonesa, recorrieron la ruta imaginaria que hizo durante su evasión. No reconoció San Juan de Pie de Port, ni la abadía de Roncesvalles.

Hicieron parada en Pamplona, pero no llegó a situar el fuerte. Murió a los 87 años, «como la buena gente que un día como tantos descansa bajo la tierra».

Fuerte de San Cristóbal

Los leoneses que no alcanzaron la libertad en la fuga

* Vicente Alonso Cabezas (La Bañeza, León). Capturado el 2 de junio por militares, con Arcadio Fernández.

* Luís Félix Álvarez Álvarez (León). Capturado el 3 de junio en Gaskue (Odieta) por militares.

* Rogelio Álvarez García (Trobajo del Cerecedo, León). Capturado el 23 por requetés.

* Vicente Álvarez García (San Andrés del Rabanedo, León). Capturado el 24 por requetés.

* Benigno Álvarez López (Finolledo, León). Capturado el 23 en el monte Ezkaba por militares.

* Leonardo Álvarez Reguera (León). Capturado el 5 de junio en Saldías (alto Bidasoa), con otros tres.

* Agustín Andrés Carnicero (Arenillas de Valderaduey, León). Muerto en la fuga.

* Ricardo Arias (Castogeiro, León). Capturado el 23 por requetés.

* Luís Arias De la Varga (Mansilla de las Mulas, León). Capturado el 24 por militares.

* Melchor Barrio Honrado (Banucias, León). Capturado el 24 por requetés.

* José Berciano Castro (La Bañeza, León). Capturado el 23 por militares.

* Andrés Carriedo Calleja (Valderas, León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe por requetés.

* Leandro Casado Tabares (Villace, León). Muerto en la fuga.

* Andrés Castro García (Sahagún, León). Capturado el 23 en borda Azkarrena de Belzunce (Juslapeña) por requetés.

* Mariano De Godos Iglesias (Provincia de León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe por teniente carabineros.

* Martín Del Campo Garzo (Valderas, León). Capturado el 1 de junio por militares.

* Victorino Díez Carmona (León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe.

* Hermenegildo Díez Mateo (Puente Castro, León). Muerto en la fuga.

* Eugenio Díez Trapote (Puente Castro, León). Capturado el 28 en Ollakarizketa por militares, con D. Quiroga y Porfirio Fernández.

* Manuel Domínguez Martín (La Bañeza, León). Capturado el 23 por requetés.

* Arcadio Fernández García (Valderas, León). Capturado el 2 de junio por militares, con Vicente Alonso.

* Baudilio Fernández Lavandera (Quintana Raneros, León). Muerto en la fuga.

* Francisco Fernández San Miguel (Ponferrada, León). Capturado el 23 por requeté y un militar.

* Ricardo Fernández Sánchez (San Pedro Tda., León). Capturado el 24.

* Eduardo Ferrero Rodríguez (Beunza, León). Capturado el 5 junio en Saldías (alto Bidasoa), con otros tres.

* Teodoro Fierro García (Puebla de Lillo, León). Capturado el 24 por militares.

* Domingo Fuentes Cerezo (Castropodame, León). Capturado el 23 por requetés.

* Gervasio García Alonso (Villaverde, León). Capturado el 23 por requetés y militares.

* Manuel García Cisneros (Grajal, León). Capturado el 24 por requetés.

* Eleuterio García Dueñas (Benavides de Órbigo, León). Capturado el 23 por requetés.

* Julio García Fernández (Valderas, León). Muerto en la fuga.

* Rafael García Fernández (Cistierna, León). Capturado el 24 en Orrio (Ezkabarte) por requetés.

* Bernabé García García (Oteruelo, León). Capturado el 23 en el monte Ezkaba por militares.

* Avelino García Rodríguez (Provincia de León). Capturado el 23 por requetés.

* Aurelio Gigantos Benítez (San Millán, León). Capturado el 24 en Juslapeña por requetés.

* Casiano González Fernández (Valderas, León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe por requetés.

* Domingo González Fernández (Villar de Mazarife, León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe por requetés.

* César González González (Villafer, León9. Capturado el 24 por la G.C. Murió en 1941 en el fuerte; enterrado en Oteiza.

* Avelino González Peñalosa (Sahagún, León). Capturado el 23 en borda Azkarrena de Belzunce (Juslapeña) por requetés.

* Raimundo González Rodríguez (Villamañán, León). Capturado el 24 por requetés.

* Esteban Gutiérrez Cubría (Trobajo del Cerecedo, León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe por requetés.

* Félix Llamas Calleja (Trobajo del Cerecedo, León). Capturado el 23 en el monte Ezkaba por militares. Murió en 1942 en el fuerte; enterrado en el cementerio de las botellas.

* Rogelio López Cabo (Argentina; vecino de Monforte, León). Capturado el 23 por requetés.

* Arsenio Martínez Fernández (Narayola, León). Capturado el 25 por militares, con otros tres.

* Román Martínez Gorgojo (Valencia de Don Juán, León). Muerto en la fuga.

* Argmiro Martínez Hidalgo (Oteruelo, León). Muerto en la fuga.

* Anastasio Mateo Rubio (Palanquinos, León). Capturado el 24 por un paisano y militares.

* Arcadio Morán Chamorro (Castrofuerte, León). Capturado el 23, regresa al fuerte. Se declara falangista.

* Tomás Moreno García (Villacorta, León). Capturado el 25 por militares.

* Marcos Moreno Gutiérrez (Puente Castro, León). Capturado el 23 en Anoz (Ezkabarte).

* Pablo Moreno López (Puente Castro, León). Capturado el 24 por requetés.

* José Oblanca Gutiérrez (San Andrés del Rabanedo, León). Capturado el 5 junio en Saldías (alto Bidasoa), con otros tres.

* Amadeo Oblanca Pardo (Aradinos, León). Capturado el 26 en Navaz-Belzunce por militares.

* Esteban Pastor García (Valderas, León). Capturado el 23 por paisanos.

* Modesto Pastor Herrero (Sahagún, León). Capturado el 24 por paisanos, en un grupo de veinte. Murió en 1942 en el fuerte, en cementerio de las botellas.

* Ceferino Pedrosa Prado (Sahagún, León). Muerto en la fuga. Consta como no identificado.

* Laureano Pérez García (Valderas, León). Muerto en la fuga.

* Epifanio Prieto Alonso (Quintanilla, León). Muerto en la fuga.

* Domingo Quiroga Ovalle (Ponferrada, León). Capturado el 26 en Ollakarizketa por militares.

* Santiago Rajo Fernández (Toreno del Sil, León). Capturado el 25 por requetés. Murió en 1940 en el fuerte; enterrado en Berriosuso.

* Leopoldo Rey Rodríguez (Campo Villaridel, León). Capturado el 23 en Juslapeña por requetés.

* José Robles Cueto (Vegas del Condado, León). Capturado el 23 por militares.

* Ángel Rodríguez Omaña (Villamañán, León). Capturado el 23 en Juslapeña por requetés, militares y G.C.

* Nicolás Rodríguez Santos (Sagunto de la Vega, León). Capturado el 24 por requetés.

* Eucarbio Rodríguez Viejo (Vegas del Condado, León). Capturado el 23 por requetés y militares.

* Abel Salvador Fernández (Sahelices de Sabero, León). Capturado el 2 de junio en Eugi por paisanos, con V.Berruetabeña (pueblo con cuartel carabineros junto a la frontera).

* Timoteo Turienzo González (Cabrera, León). Muerto en la fuga.

* Nunilo Vallinas Casado (Gordoncillo, León). Capturado el 23 en Txaraka-Olabe por requetés.

* Manuel Velado Alonso (Valderas, León). Muerto en la fuga.

* Aurelio Villa Lainza (San Andrés del Rabanedo, León). Muerto en la fuga.

* Manuel Villalibre Ferrero. Castrillo (León). Capturado el 23 en Anoz (Ezkabarte).

* Leodegario Vinayo Gutiérrez (León). Muerto en la fuga.

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Fuente:https://www.leonoticias.com/bierzo/increible-fuga-leones-jovino-guerra-civil-leon-bierzo-20210327193101-nt.html#vca=fixed-btn&vso=rrss&vmc=wh&vli=Bierzo

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