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Familiares de víctimas y miembros de asociaciones consultados por infoLibre coinciden en que la normativa ha ido introduciendo avances, pero con una afectación meramente simbólica a los verdugos

Paqui Maqueda, un referente del movimiento en Sevilla, reivindica la importancia de lo simbólico, pero admite dudas sobre el alcance de la nulidad de juicios, resarcimiento económico y exhumaciones

Emilio Silva (ARMH) compara las leyes de víctimas del terrorismo y del franquismo: «Nada que ver». Xulio García (Foros por la Memoria): «Las víctimas siguen sin ser víctimas. Nominalmente sí, legalmente no»

infolibre.es / Ángel Munárriz / 30/10/2022

«¿Que si las víctimas del franquismo son víctimas con todas las consecuencias, equivalentes a las de ETA?». Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), no reprime una risa sarcástica ante la pregunta. «Haz tú mismo este ejercicio –sugiere al periodista–: coge la Ley de Reconocimiento y Protección Integral de Víctimas del Terrorismo y la Ley de Memoria Democrática y compara. Donde pone ‘víctima del terrorismo’, pon ‘víctima del franquismo’. No tiene nada que ver».

Vamos allá. Las víctimas del franquismo son «una referencia ética» para la democracia, con derecho a una «protección integral» mediante «ayudas, prestaciones y honores» que son «exigibles» ante el Estado en un proceso «rápido». Las víctimas del franquismo tienen además «derecho» a beneficiarse de medidas para «resarcir» su sufrimiento mediante «indemnizaciones y ayudas» con «aplicación retroactiva». En caso de «necesidad personal», Interior podrá dar «ayudas extraordinarias». Las víctimas del franquismo disponen de un plan de empleo propio. Justicia establecerá una Oficina de Información y Asistencia a las Víctimas del Franquismo en la Audiencia Nacional para asesorarlas en sus procesos judiciales.

Así quedaría. Pero esa ley no existe. Todo lo que está en cursiva debe sustituirse por «víctimas del terrorismo». La doble vara de medir no existe sólo según la interpretación de Silva. Viene expresamente recogida en los dos informes sobre trato a las víctimas en España firmados por Naciones Unidas en 2014 [ver aquí y aquí]. Hay «distintas categorías de víctimas», dice un informe. El otro señala: «Muchas organizaciones y víctimas han expresado que se siguen sintiendo como ‘víctimas de segunda categoría'».

¿Ha desaparecido la sensación de ser «víctimas de segunda»? Con motivo del primer «día de recuerdo y homenaje a las víctimas», establecido por la nueva ley para el 31 de octubre –este lunes–, infoLibre ha recabado respuestas en el movimiento memorialista. El resultado es claro: en absoluto ha desaparecido. Este periódico solicitó este viernes al Ministerio de Presidencia una entrevista con el secretario de Memoria Democrática, Fernando Martínez, sin éxito.

«Demasiadas sombras»

El Encuentro de Colectivos de Memoria Histórica, que aglutina a más de cien colectivos, mantiene en portada de su web un comunicado que dice: “La nueva ley de memoria no garantiza la justicia a las víctimas de la dictadura». ¿Qué ocurre? ¿Cómo una ley que pretende por segunda vez dar satisfacción a las demandas de las asociaciones de víctimas deja este sabor amargo? Bueno, quizás sería más exacto decir sabor agridulce. Porque algunos avances sí son reconocidos en el ámbito memorialista. Paqui Maqueda, activista de Nuestra Memoria, en Sevilla, cita ejemplos: el sistema educativo incluirá entre sus fines la enseñanza de la «represión»; habrá una «comisión de trabajo sobre la memoria y la reconciliación con el pueblo gitano»; también un «reconocimiento del sufrimiento padecido por las personas» con la polio… Son cosas que, afirma, a los ajenos a la lucha que hay detrás les pueden parecer poco, pero ella les da valor, como a la retirada de calles y monumentos franquistas, «aunque no al ritmo que nos gustaría».

Ahora bien, sobre la nueva ley ve cómo se ciernen «demasiadas sombras». Y sobre las sombras también cita ejemplos. Algunos son muy concretos: la Iglesia ni aparece. Otras críticas forman parte de su sospecha de que la ley puede quedarse en más ruido que nueces. «No queremos una ley bonita que luego no se desarrolle. Y, cuando llegue el PP, que la pueda parar», señala. Tiene dudas sobre qué alcance tendrá la «ilegalidad e ilegitimidad» de los tribunales franquistas. Lo mismo sobre el «derecho al resarcimiento de los bienes incautados y las sanciones económicas», que afecta –explica Maqueda– a lo que aún llama «mi casa», que le quitaron en Carmona a su bisabuelo, una de las víctimas de una familia que incluye muertos en combate, esclavos, asesinados… No es la de Maqueda una sospecha infundada: la propia ley (artículo 5.4) establece expresamente que el Estado no asumirá ninguna responsabilidad económica.

Maqueda extiende sus dudas al alcance que tendrá la Fiscalía de Derechos Humanos y Memoria Democrática. Se pregunta –y se contesta que no– si va a «aglutinar e investigar las querellas interpuestas en Argentina». Y dice: «Allí, en Argentina, fue donde tuve por primera vez conciencia de estar reconocida como víctima. Declaré en un juzgado, frente a un auxiliar judicial. Eso nunca lo hemos tenido aquí y seguimos sin tenerlo». Sin derogación de la Ley de Amnistía, ve más que difícil conseguirlo.

La cantautora sevillana Lucía Sócam, familiar de represaliados y cuyas letras suelen abordar la guerra, la dictadura y la lucha antifascista, deja clara su premisa: «Los pasos que se han dado han sido gracias a las familias y las asociaciones. El Estado ha ido a remolque». No niega –nadie lo hace– que la ley avanza, pero afirma –todos coinciden– que se queda corta en aspectos esenciales. «Es una ley para no molestar, que ni habla de verdugos, ni de las empresas que hicieron ricas a costa de los esclavos, ni de la Iglesia». Su abuelo, dice, «sigue siendo un delincuente legalmente en este país». Y su tía-abuela, una de las «17 rosas de Guillena», consta aún como desaparecida, cuando ha sido exhumada y descansa en un panteón identificada «con nombre y apellidos» en un informe forense. ¿Le dará la vuelta a esta situación la nueva ley? A estas alturas, tiene que ver para creer.

«Siguen sin ser víctimas»

Le preguntamos a Xulio García, miembro de la dirección de la Federación Estatal de Foros por la Memoria: ¿Por qué si la ley pretendía dar satisfacción a los herederos de las víctimas hay tan poca satisfacción?. En primer lugar, hace una precisión: las leyes de 2007 y 2022 han servido también para hacer «de cortafuegos» de los planteamientos más ambiciosos del movimiento memorialista. «El resultado, y me duele decirlo, es que el modelo español de impunidad queda renovado».

«Las víctimas siguen sin ser víctimas. Es decir, nominalmente sí, pero legalmente no, porque la víctima tiene derecho a la reparación automáticamente. Ocurre así con las víctimas de ETA o de la violencia machista, pero con con las del franquismo», afirma García, que cree que la anulación de la «aberración jurídica» de las sentencias franquistas carece de implicaciones reales por la falta de responsabilidad expresa del Estado y los particulares. De lo contrario, desplegaría «consecuencias inmediatas». García tampoco niega mejoras, entre ellas la creación de un banco de ADN, la nueva fiscalía, las sanciones, la mayor apertura de archivos… Pero, también al igual que Maqueda, recela de la posible lentitud en la aplicación y del obstruccionismo de aquello que dependa de las comunidades sin sintonía con la norma.

Le preocupa particularmente en qué se traducirá el artículo 16.1: «Corresponderá a la Administración General del Estado la búsqueda de personas desaparecidas […], sin perjuicio de las competencias de otras administraciones». En opinión de García, a partir de ese «sin perjuicio», se abre la posibilidad que todo siga como hasta ahora, con el modelo de exhumaciones por subvención. García cree que la nueva redacción va a «perpetuar el modelo privatizado»Paqui Maqueda explica: «Nos hemos visto comprando pico y pala, contratando arqueólogos y convertidos en gestores de dinero público, teniendo en muchos casos que poner las familias sus propios recursos».

«No molestar»

Así que pese a los avances, señala García, sigue vigente la campaña de Encuentro por la Memoria «por una ley que ponga fin a la impunidad del franquismo». Pero, cuando se habla de «fin a la impunidad» o de «justicia para las víctimas», ¿a qué nos referimos? ¿A juicios con acusados en el banquillo? García señala que, como es obvio, la mayoría de delitos serían a estas alturas imposibles de juzgar, pero sí cree que debería derogarse la Ley de Amnistía para desarrollar investigaciones judiciales. Y si hay responsables vivos, juzgarlos. Coincide Emilio Silva (ARMH): «Hay que investigar aunque esté muerto el autor. Y si hay responsables vivos, pues claro que juzgarlos. ¿Por qué van a ser diferentes los crímenes del franquismo?».

Silva cree que el trato a las víctimas durante la democracia parte de una premisa que se mantiene: «No molestar a las élites, a los verdugos ni a sus herederos». A su juicio, el consenso político de la transición se basaba en «esperar a que las víctimas se fueran muriendo, sin hablar ni ser ser atendidas». Y así ocurrió hasta que hubo «un accidente inesperado», y es que resultó que hubo «nietos» que en los 90 armaron un movimiento exigente, como resultado del cual la política «tuvo que moverse». Pero lo ha hecho «sin contar la historia de los verdugos, ni tocar a la Iglesia, ni tampoco a las empresas que se lucraron con el trabajo esclavo«. «En Argentina ha habido condenas a civiles, militares y religiosos. Aquí, nada de eso», afirma. Y añade: «La política española ha aprendido un truco: hacer unos preámbulos maravillosos que se diluyen en el articulado. La nueva ley es una fotocopia en color de la transición».

Exhumaciones, indemnizaciones, callejero…

Repasemos con Silva algunos temas concretos. ¿Exhumaciones? «España acaba de mandar 39 forenses a Ucrania a investigar crímenes de guerra. Aquí seguimos esperando que los manden a las fosas del país que les paga el sueldo». A la espera de ver en qué modelo de exhumaciones se concreta la nueva ley, cree si de verdad hubiera «voluntad política» se crearía «una institución» que garantizara la exhumaciones como un «derecho» ¿Responsabilidad económica? «El Estado no va a asumir ninguna indemnización para quienes sufrieron multas e incautaciones, pero la ley mete en una disposición adicional [la 19] una nueva compensación a los partidos. No sé cómo se han atrevido». ¿Retirada de calles franquistas? «Sigue faltando un listado de calles que no pueden existir. Lo demás abre la puerta a recursos que obligan a decidir qué cantidad de franquismo es necesario para no poder tener una calle en este país».

Silva tampoco comparte las conmemoraciones incluidas en la ley: el 31 de octubre, fecha de aprobación en las Cortes de la Constitución (1978) y la primera ley de memoria (2007), pasa a ser «día de recuerdo y homenaje a todas las víctimas del golpe militar, la guerra y la dictadura». «¿Cómo que ‘todas las víctimas’. ¿Es lo mismo atacar una democracia que defenderla? ¿Tengo yo que homenajear a mi abuelo el mismo día que a Primo de Rivera»?, protesta Silva. En cuanto al 8 de mayo, fecha de derrota del fascismo y el nazismo en 1945, pasa a ser el «día de recuerdo y homenaje a las víctimas del exilio». «¿Qué le aportó a los exiliados españoles aquella victoria en cuanto que exiliados, si aún quedaban más de treinta años de dictadura en su país?», se pregunta Silva.

¿Y en cuanto a la justicia para las víctimas? Aquí Silva es más duro. «Hay un apartheid de víctimas. Unas que interesan al Estado y otras que no. La discriminación es clara. Dice Pedro Sánchez [en una reciente visita a una fosa en Valladolid] que el Gobierno ‘cumple su compromiso con la justicia y la reparación’. Que explique cómo. Se dice que la ley incorpora los tratados internacionales [artículo 2.2], pero eso ya está en el 96 de la Constitución». Silva que remite a un reciente artículo sobre la nueva ley del jurista Carlos Castresana en infoLibre, con afirmaciones como estas: las recomendaciones de la ONU «se han seguido muy limitadamente»; la ley representa un «avance», pero «sigue siendo insuficiente» por falta de «mecanismos efectivos de rendición de cuentas»; la norma no contempla «el acceso a la verdad como un derecho fundamental» ni «el derecho a la justicia en términos que se aproximen a los estándares internacionales». «El ejemplo más claro de lo que es la ley –afirma Silva– lo tienes en Queipo de Llano, cuyos crímenes de guerra no se investigan, porque parece que todo el problema es que esté en La Macarena. Es triste, pero el gran castigo a los franquistas es la pérdida de unos títulos nobiliarios«.

Falta de pedagogía antifascista

No todo lo que afecta a las víctimas del franquismo y sus herederos está en el BOE. Su dignificación también exige un respeto social. ¿Se ha logrado? La mayoría de respuestas son ambivalentes. La cantautora Lucía Sócam ve «dos polos», uno mayoritario, «respetuoso» o incluso que ha «tomado conciencia» a raíz de la apertura del debate, y otro «neofascista» que se ha ido envalentonado. Paqui Maqueda ve el vaso por la mitad: «La mayoría entiende tu dolor, pero sigue siendo posible alabar a Queipo sin ninguna consecuencia», como acaba de hacer el diputado de Vox Francisco José Contreras. A su juicio, en España ha faltado «pedagogía de la memoria», un mal de todo el periodo democrático.

Coincide Enrique Díez, profesor de Educación de la Universidad de León, que en su ensayo La asignatura pendiente (Plaza y Valdés, 2020) ha constatado los déficits educativos sobre la guerra, la represión y la dictadura. En su investigación, basada en entrevistas a 610 profesores y en el análisis de libros de ESO y Bachillerato de 15 editoriales, Díez encuentra «cinco temas tabú»: 1) La incautación de bienes. 2) El papel de la Iglesia. 3) Los responsables y partícipes directos de la represión, con nombres y apellidos. 4) El hecho de que una parte de la sociedad civil se implicó en la represión. 5) La falta de reconocimiento y reparación a las víctimas y a los luchadores antifranquistas. No es la única investigación sobre el tema. El artículo ¿Historia olvidada o historia no enseñada? (2019), obra de seis investigadores, acreditaba que sólo un 26,6% de los alumnos de ESO era capaz de definir qué era una dictadura. Tiene interés situar estas conclusiones junto a otros datos de 2018: casi la mitad (un 45%) de los estudiantes de 4º de ESO y Bachillerato del instituto de Salamanca en que se centró otra investigación académica veían innecesario reparar a las víctimas.

Díez, que para paliar estos déficits ha publicado Pedagogía antifascista (Octatedro, 2022), advierte contra la tendencia a volcar sobre la educación la responsabilidad de todos los problemas sociales y recuerda el viejo dicho: «Para educar a un solo niño se necesita a toda la tribu». No obstante, se pregunta «qué hemos hecho en cuarenta años» para haber creado lo que a su juicio es una generalizada falta de empatía. Por un lado, señala a la parte curricular. «Los chavales siguen aprendiendo más del nazismo que del franquismo, donde se llega tarde y mal si se llega», afirma, escéptico con los cambios que se puedan establecer a raíz de las nuevas leyes educativa y de memoria. Por otro, señala Díez, hay otro problema más profundo. «La escuela se ha despolitizado. Una de sus funciones, la de transformación, ha retrocedido frente a la educación para el mercado y la competición, a la que se suman multitud de referentes neoliberales e individualistas en televisión y redes sociales». «Ahora mismo, escucho a adolescentes que ven lo rebelde y lo desafiante ser de Vox y meterse con las ‘feminazis'», lamenta.

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Fuente:https://www.infolibre.es/politica/herederos-victimas-movimiento-memoralista-siguen_1_1349570.html

Enterrar a los muertos o lanzar sus cenizas desde un risco no es un derecho para toda la ciudadanía en nuestro país

ctxt.es/es / Ana Luengo 18/10/2022

Esto es lo que queda de mi padre, pienso mientras abro con mucho cuidado la bolsa azul que parece isotérmica. La urna tiene colores terrosos, dicen que es biodegradable. Pesa bastante, aunque menos que un cuerpo, y es áspera al tacto. Mi padre murió hace más de dos meses cuando yo no estaba, por lo que me dijeron que me iban a esperar para tirarla al Mediterráneo. Por eso llevamos semanas con la urna en la casa de mi madre. Cuando mi padre era joven, bromeaba diciendo que lo lanzáramos al mar: mi madre en minifalda, en una ceremonia inventada, bailando todos a Battiato. Pero ahora hace mucho calor, y organizar un paseo a la luz del día para tirar la urna desde algún acantilado no nos parece una buena idea. Mi madre dice que ya lo haremos cuando llegue el otoño y no haya tanta gente por la costa disfrutando de las vacaciones. No queremos fastidiarles el verano, ni queremos que tirar la urna con las cenizas al viento se convierta en un espectáculo viral. Además, no habrá ceremonia tampoco, ni Battiato ni minifalda. Pragmáticos, como él era, nos dejamos de tonterías.

Desde que murió mi padre y lo incineramos, mucha gente me ha contado qué ha hecho con las urnas biodegradables de sus progenitores. Cómo las han dejado en un parque o las han enterrado en un jardín. Cómo las han tirado al mar. Es lo más conveniente y razonable, pienso, mientras guardo la urna en su bolsa. Sin embargo, también pienso que hay miles de familias en este país que todavía buscan a sus muertos, enterrados no se sabe dónde, o sí, y pienso que pensar en cómo deshacernos de las urnas no deja de ser un privilegio. 

Vuelvo a sacar la urna con cuidado y la abro. Las cenizas que veo son el cuerpo de mi padre y del ataúd donde lo cremaron. Toco las cenizas con el índice y me sobrecojo por un instante. Esto queda de mi padre. ¿Puedo separarme así de él?, ¿quiero que su cuerpo desaparezca de nuestras vidas y se convierta en otra cosa para siempre? Guardo la urna otra vez y la dejo en la estantería desde la que me ha estado esperando todo este tiempo. Pienso que puedo comprar una cajita para guardar un poco, aunque sea un puñadito de sus cenizas, y llevármelas conmigo a casa. No sé si lo haré. O quizás sí lo sé. Elegir qué hacer con nuestros muertos. 

Miro la urna en su bolsa y pienso que saber quiénes son tus muertos, cómo y cuándo murieron, decidir qué hacer con sus restos, te permite ocupar un lugar en la historia de la comunidad donde vives. Tener los restos te permite decidir cómo vivir tu propio duelo y ponerle fin. Poder deshacerte de esas cenizas es una forma de derecho que algunas familias damos por sentado, pero que solo es el resultado de coyunturas históricas y de decisiones ajenas. En cualquier caso, enterrar a los muertos o lanzar sus cenizas desde un risco no es un derecho para toda la ciudadanía en nuestro país. Quienes sí lo tenemos, lo creemos así porque tenemos una narrativa de quiénes fueron nuestros antecesores hasta el final, porque podemos expresar nuestro dolor si lo sentimos e incluso recibimos el pésame, que es una forma de reconocimiento. Sin embargo, las familias que buscan los restos de sus desaparecidos han tenido que vivir con miedo durante décadas, han tenido que sufrir en silencio en la antesala del duelo y ahora tienen que seguir rogando y buscando la forma de conseguir lo que queda de sus muertos, a pesar de las llamadas leyes de memoria.

Desde el año 2000, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha asumido la tarea humanitaria de exhumación. En el anteproyecto de la Ley de la Memoria Democrática, pareciera que el Estado va a asumir los gastos, pero no de forma integral. Desde el 31 de julio de 2021, para exhumar una fosa común hay que presentar una solicitud y competir por las subvenciones que el gobierno actual le dedica a este asunto tan incómodo de nuestra democracia incompleta. Concursar para acceder a los fondos parece que se va a mantener según la nueva ley. Aunque es cierto que es mucho más de lo que han hecho los anteriores gobiernos españoles, no es suficiente. 

Justificar que quieres localizar a tus muertos, para decidir qué hacer con sus restos, es una forma más de humillación impuesta a una parte considerable de la población a quien se le pide que rinda pleitesía. Seguir negándoles su lugar de forma automática es una forma abyecta de invalidación, es recordarles que no valen tanto como otras familias que podemos decidir qué hacer, aunque sea dejar una urna en una estantería esperando que acabe el verano para lanzarla al mar sin ceremonias. 

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Fuente:https://ctxt.es/es/20221001/Firmas/40855/memoria-historica-democratica-enterrar-cunetas-muertos-derechos-guerra-civil.htm?fbclid=IwAR34JqkphIO3TRojG4J_mV033SA2E4iDicsl5uXj8KkOto0BSvdPPKys8w8

El asesinato de su abuelo supuso que su familia pasará de ser un hogar «normal» a la pobreza más absoluta. «Mi abuela terminó vestida con un saco de arpillera y pidiendo por la calle porque no tenía para comer»

lavozdelsur.es / Candela Núñez – Fotoperiodista / 16/10/2022

Mi nombre es Lourdes Farratel Castro y estoy buscando a mi abuelo, Joaquín Farratel González.

Mi abuelo desapareció el 29 de agosto de 1936. Se lo llevaron de casa, donde estaba con mi abuela y sus hijos, y no se supo más nada de él. Lo único que sabemos es que se lo llevan a San Juan de Aznalfarache, o al menos todo ocurre bajo ese marco, por que antes de que se lo llevaran, le dijo a mi abuela, que era de San Juan de Aznalfarache: Lourdes, ¿no los conoces?. A lo que mi abuela respondió dando una negativa. Son de San Juan, le dijo mi abuelo. También por eso yo creo que él sabía lo que le iba a ocurrir.

Joaquin Farratel González, «El loco».  Abuelo de Lourdes desaparecido el día 29 de agosto de 1936.

Creemos que se le aplicó el bando de guerra, ya que no hemos encontrado ningún escrito que indicará que hubiera estado encarcelado o en cautiverio.

En 2017, en un artículo de prensa leo que van a abrir en Sevilla una oficina de la memoria histórica y en ese mismo artículo cuenta que posiblemente Blas Infante se encuentre en la fosa de Pico Reja, lo cual me sorprende por que lo que yo sabía era que Blas infante fue asesinado en la carretera de Carmona, y me sorprendió mucho ese desplazamiento. Así que les escribí, para preguntar. Me responden al correo diciéndome que efectivamente van a abrir la oficina de la memoria y  pidiéndome más datos de mi abuelo para ver si sus historiadores tenían información de él y les di los que yo sabía, su nombre, cuántos hijos tenía… ya que yo no sabía ni siquiera el día que desapareció. Cuál fue mi sorpresa que al día siguiente recibí un correo de José María García Márquez, un historiador bastante conocido a nivel de memoria histórica, hablándome de mi abuelo.

Al parecer tenía un periódico de mi abuelo, Canela en rama; expedientes de mi padre que los intentó buscar, son de alrededor de los años 40; expedientes de mi tío mayor, que dos años después estuvo encarcelado… Aquello me abrió un mundo impresionante sobre mi familia y claro, fue un impacto para mí; lloré muchísimo, porque fue entonces cuando me di cuenta de que me habían robado una parte de la historia de mi familia y que había que hacer justicia.

De San Juan al cementerio de San Fernando

Tras ese correo decidí coger las riendas que mi padre tenía en silencio, aunque venía a las asambleas de la plaza Gavidia, sin contarnos nada. Yo le preguntaba a mi padre sobre mi abuelo de vez en cuando, pero tenía tanto sufrimiento dentro, que hablaba más bien poco de él. Hay que tener en cuenta que para él fue un trauma, ya que con 8 años pasó de tener una familia normal a vivir en un basurero durante dos años, puesto que le expropiaron la casa y al poco la tiraron abajo.

Por suerte yo le di a mi padre un cassette y grabó sus testimonios, que pude escuchar, en 2017, cinco años después de la muerte de mi padre, porque hasta entonces nunca fui capaz de escuchar esas grabaciones. Y ahí, pues se puede imaginar toda la información que recupero, de cómo él tenía que ir a misa a la capilla de O, allí le sellaban un papel para poder comer, tenía que cantar el cara al sol, como robaba comida a los soldados, como lo metieron preso una noche siendo un niños… verdaderas barbaridades. Entonces ahí empiezo a recomponer la historia de mi familia, y creo que es de justicia que se sepa.

Me da igual que esto se publique o no, solo quiero mencionar el nombre de mi abuelo, darle su lugar, pues ya es suficiente para mi. Me enorgullece ser nieta de quien soy, hija de quien soy y no es porque hayan sido gente mejor ni peor, pero sufrieron, sufren. Mi abuelo, la desaparición de su padre, y mi abuela, pues una depresión que la llevó a morir muy joven. Como decía mi padre, se murió de pena, murió de un cáncer, pero murió de pena.

Creo que está en Pico Reja por la fecha, por que en San Juan de Aznalfarache no hay fosa, y tras investigar, creemos que de San Juan lo trajeron a Pico Reja, por que muchas veces de los pueblos pues los trasladaban, además de que los primeros meses no querían dejar rastro, aunque se sintieran muy impones, no sabían si iban a ganar, si no que dieron un golpe y fueron a por los que fueron y mi abuelo fue uno de ellos.

Si yo tuviera que resumir todo esto en unas palabras serían las del lema de la memoria, VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN. 

Verdad, porque necesito que se sepa la verdad, pero no solo de mi abuelo, la verdad de todo lo que pasó. Justicia, porque los responsables siguen estando tranquilos; y reparación, porque a mi padre no se le reparó. Mi abuelo era un hombre culto, de cierta posición, un intelectual que se movía en ambientes anarquistas y republicanos, y muy comprometido con la clase obrera. Pasaron de ser una familia normal a vivir en la pobreza más absoluta. Mi padre fue un niño vagabundo. ¿Cómo se repara eso? Mi abuela, que sabía leer y escribir, terminó vestida con un saco de arpillera y pidiendo por la calle porque no tenía para comer.

Todo eso es lo que hay que contar. Se tiene que saber que esto no solo fue un golpe militar, si no que hubo un exterminio de personas diferentes, personas que no eran católicas, personas que defendían los derechos de los trabajadores, que creían en la democracia. Y se tiene que saber que Franco y todos sus secuaces vinieron a acabar con todas esas personas. Mi abuelo no mató, ni robó, pero fíjate que castigo, para ellos y para sus futuras generaciones, incluida yo.

Por esto estoy en todo lo que puedo para luchar porque se sepa la verdad, estoy metida en la querella argentina, representó a la plataforma Gambogaz que es la que lleva todo el tema de Queipo de Llano para el cortijo, para que su cuerpo salga de la Macarena y lo guarde su familia donde quiera, y también estoy en el encuentro estatal de memoria a nivel nacional; ahí estoy también en el grupo de trabajo, pertenecí a la asamblea memorialista Andaluza, aunque ya me salí, pero bueno, estoy en todo lo que puedo, en todo lo que creo que me puede dar voz.

Yo voy mucho a Pico Reja, voy a ver qué hay nuevo, pregunto… No hay un día que yo no vaya, vea un cuerpo y piense: ¿y si ese es mi abuelo? Si yo encontrara a mi abuelo, aunque fuera encontrar una falange de un dedo, me bastaría para poder cerrar un círculo. Sobre todo, para poder creer que todo lo que yo creo es real, por que yo todo esto, aunque tenga testimonios y documentos, no es una certeza que esté ahí. Pero, aunque no lo encuentre, sacar a esas personas de ahí me parece un acto de justicia. El otro día le decía a los compañeros que cuanta gente hay ahí joven que sus familiares nunca van a buscarles, pues esas personas también son mi familia, y quiero que se les de un lugar, uno de honor, y encontrar a mi abuelo pues sería lo más, pero también encontrar a otras personas.

Restos hallados en Pico Reja, una de las mayores fosas de represaliados del franquismo, en Sevilla.

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Fuente:https://www.lavozdelsur.es/actualidad/sociedad/lourdes-busca-su-abuelo-periodista-periodico-sevilla-llamado-canela-en-rama_282796_102.html#:~:text=Mi%20nombre%20es%20Lourdes%20Farratel,supo%20m%C3%A1s%20nada%20de%20%C3%A9l.

El Govern de Illes Balears también ha anunciado el hallazgo de otras cuatro mujeres, todavía sin identificar, que muy probablemente corresponden a Belarmina González y a Las Rojas del Molinar. Aurora Picornell fue una líder feminista y comunista, fusilada en la noche de reyes de 1937.

publico.es / 20/10/2022

El Gobierno balear ha anunciado este jueves que los restos encontrados en una de las siete fosas comunes del cementerio de Son Coletes (Manacor) pertenecen a Aurora Picornel, la «Pasionaria de Malllorca». Modista de profesión, fue la primera mujer en militar en el Partido Laico de Mallorca, para después de profundizar en la vida política y convertirse en la responsable de la organización de mujeres del Partido Comunista en las Illes Balears. Su compromiso con la lucha por los derechos laborales y de las mujeres la pusieron en el punto de mira de los fascistas después del golpe de estado del 36.

«Hoy es un día histórico para Balears», ha remarcado el vicepresidente del Govern Juan Pedro Yllanes. Junto a Picornell se han encontrado otros cuatro cuerpos, los cuales, a pesar de que las pruebas de ADN todavía no son concluyentes, se atribuyen a sus camaradas de la cárcel de Can Salas, Belarmina González y Las Rojas del Molinar. Hasta el día de hoy se creía que las cinco antifascistas habían sido asesinadas y enterradas en el cementero de Porreres, donde sí se han hallado los restos del padre de Aurora, Gabriel Picornell, también fusilado.

Todas ellas fueron fusiladas por un grupo de fascistas la noche de reyes de 1937. Según cuenta Josep Quetglas, encargado de reunir 50 artículos escritos por la líder comunista, Aurora al despedirse de su compañera de celda se llevó con ella una bobina de hilo. «Me llevan a matar Maria Lluïsa. Si sigo viva, esté donde esté, te lo haré llegar»

El último hallazgo demuestra que Aurora no solo se llevó consigo un ovillo de hilo, como costurera que era, sino que también estaba acompañada de una pluma estilográfica en el momento de su fusilamiento, en representación de su faceta de escritora. Picornell entró en el mundo de la literatura cuando solo tenía 16 años cuando escribió el prologo de la obra, ¿Es la mujer superior al hombre?. «Sus verdugos querían hacerla desaparecer y borrarla de la historia pero no se han salido con la suya», ha declarado Yllanes. Su entierro durante 85 años junto a su pluma, demuestra que la violencia y el tiempo no borran  las ideas. 

Picornell fue una mujer consciente de sus tiempo y luchó con puño y letra por señalar a los explotadores y reivindicar la emancipación de las mujeres.  Hoy por fin, en palabras del Vicepresident, «Aurora vuelve a casa».

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Fuente:https://www.publico.es/politica/aurora-picornell-pasionaria-mallorca-identificada-pluma-85-anos-despues-fusilamiento.html?fbclid=IwAR3V5NU3WucU-FWiBz4ZCaA2q0b0GHSZCOaIgznbuK2uPULicnoZ3Jgceww

Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Finaliza la exhumación de la fosa común de Candemuela con tres cuerpos recuperados

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica busca información del paradero del cuerpo de Teodora Alonso Tejerina, asesinada en la zona

leonoticias.com / 17/10/2022

La Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha dado por finalizada este lunes su intervención en la fosa de La Llera, en la localidad leonesa de Candemuela. En ella ha conseguido encontrar los restos de tres hombres, que se han mantenido en buen estado y por la colocación de los mismos se deduce que la persona que los enterró lo hizo con cierto cuidado.

Están todos boca arriba, con las piernas bien colocadas y de una manera en la que se intuye que el vecino que los enterró, después de que hubieran sido asesinados por un grupo de pistoleros falangistas, lo hizo con respeto.

Las pruebas de ADN determinarán las identidades de los tres cuerpos que según la investigación de la ARMH se corresponden con: Alonso Tejerina, de 33 años; Víctor Alonso Alonso, de 71 años; y Manuel García, de 70 años.

Pruebas de ADN

Los tres fueron asesinados por un grupos de pistoleros falangistas el 28 de octubre de 1936, dentro del periodo que se conoce como el «trerro caliente» que como había escrito el general Emilio Mola en sus instrucciones para el golpe tenía que ser un periodo de máxima violencia para erradicar y amedrentar a quienes no apoyaron el golpe de Estado del 18 de julio de 1936.

La ARMH trasladará los restos a su laboratorio de Ponferrada donde se extraerán muestras óseas genéticas para cotejarla con la de las familias. Una vez que las pruebas de ADN ratifiquen las identidades los familiares enterrarán los restos junto a otros de sus seres queridos.

Una fotografía de Manuel García

Durante el proceso de exhumación la familia de Manuel García localizó una fotografía del mismo, que le ha sido facilitada a la ARMH para documentar el proceso.

Finaliza la exhumación de la fosa común de Candemuela con tres cuerpos recuperados. / ARMH

Los trabajos de investigación, exhumación e identificación se llevan a cabo con los recursos que ponen a disposición de la ARMH sus socios y socias. La ARMH no solicita subvenciones para la búsqueda de desaparecidos porque se opone a ese modelo político de la Junta de Castilla y León y del Gobierno central al considerar que en una democracia «los derechos humanos no se subvencionan, los derechos humanos se garantizan».

Por otra parte, la asociación busca cualquier información que le permita localizar los restos de Teodora Alonso Tejerina, que tenía 33 años y era hija de Víctor y hermana de Alipio, el padre y el hijo que han sido exhumados en Candemuela. En su acta de defunción se dice que los hechos ocurrieron en el término municipal de San Emiliano pero ningún testimonio ha señalado cuál pudo ser el paradero de su cadáver después de ser asesinada.

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Fuente:https://www.leonoticias.com/comarcas/finaliza-exhumacion-fosa-20221017131747-nt.html

El presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica se encuentra en Canarias en el momento de la aprobación de la nueva Ley de Memoria Democrática, que ve insuficiente al no hablar de verdugos o vincular la recuperación de víctimas a subvenciones

eldiario.es / Jennifer Jiménez / 10/10/2022

En Tenerife sigue en pie un monumento en honor a Franco y en toda España más de 5.700 vestigios de la dictadura permanecen en las calles. Emilio Silva es sociólogo, periodista y presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) y esta semana se encuentra en Canarias, donde ha participado, primero en la Bienal de Arte de Lanzarote (allí, ha podido visitar la exposición sobre el Monumento a La Oscuridad) y después ha viajado hastaTenerife, donde ha intervenido en la iniciativa Imágenes contra el olvido. Un diálogo contra la impunidad del franquismo en el Aguere Cultural. En la capital tinerfeña ha recorrido y comprobado los vestigios y monumentos franquistas que aún permanecen en ella, entre ellos el ilegal monumento a Franco, que el catálogo de vestigios de Canarias ya ha señalado como uno de los elementos que deben retirarse en cuanto se publique la orden en su boletín oficial. “Mantener esos monumentos que celebran asesinatos, detenciones ilegales, torturas y a las mujeres convertidas en infraciudadanas, que celebran la persecución de los disidentes morales, el exilio de miles de personas que se murieron sin volver a abrazar y pisar los lugares que amaban, que dice que todo eso era bueno para esta sociedad …. pues eso debe reventarlo cualquier institución que tenga una cultura democrática. Lo triste es que encima haga falta una ley”, señala.

En Canarias se encontraba Silva mientras la Ley de Memoria Democrática pasaba su último trámite en el Senado, pero aunque valora que se retiren los títulos nobiliarios a los herederos del franquismo, es muy crítico con la norma. “Hace un censo de víctimas y no de verdugos, va a enseñar la historia de quienes construyeron la democracia, pero no de quienes la destruyeron”, lamenta. También pide una oficina a la que puedan acudir las víctimas que quieran recuperar familiares, y que esta recuperación no esté sujeta a subvenciones.

¿Qué balance hace de esta nueva Ley de Memoria Democrática? 

La Ley responde entrecomillas a que en 2014 se hacen públicos los informes de dos organismos de Naciones Unidas, el Grupo de Trabajo de Desaparición Forzada y el del relator especial para la Justicia y Reparación de la ONU. Las conclusiones eran bastante duras contra lo que no ha hecho el Estado español, porque no lo ha hecho ninguno de sus gobiernos. El preámbulo de la ley es como una gran declaración de intenciones que luego esas 20 veces que dice: verdad, justicia y reparación no están en el articulado. La ley dice 28 veces la palabra víctima y cero veces la palabra verdugo, eso es una goleada de la impunidad. Y no cita a la Iglesia Católica como una de las grandes herramientas de la represión. Habla de hacer un censo de víctimas pero no de hacer un censo de verdugos. Si uno tiene que relatar un suceso no puede hacer con las víctimas como si hubieran convertido en víctimas casi por azar, descontextualizándolas y no haciendo el relato de quién decidió que lo fuera, cómo lo hizo y para qué lo hizo. Entonces, la ley habla de verdad, pero no se puede contar la verdad; se habla de justicia, pero no se deroga la Ley de Amnistía y la impunidad sigue en nuestro ordenamiento jurídico. Se habla de reparación, pero no se va a reparar a nadie, ni siquiera en el caso de los desaparecidos.  Se habla de la responsabilidad del Estado en la búsqueda de las desapariciones, pero no se sabe qué es.

La ley dice 28 veces la palabra víctima y cero veces la palabra verdugo, eso es una goleada de la impunidad

Usted ha sido muy crítico con que las exhumaciones estén ligadas a subvenciones… 

No hay un organismo al que puedan ir los familiares a pedir ayuda, la ley no crea una institución o una forma de acceder al Estado para que ejerzas un derecho. La política va a seguir siendo algo tan terrible como convocar unas subvenciones para obligar a los familiares a competir entre ellos para ver quién deja fuera a otro grupo y que se tengan que unir los recursos. Eso, en materia de Derechos Humanos es gravísimo. En principio, lo que da a entender la ley es que esa responsabilidad del Estado se arregla con subvenciones, pero la responsabilidad del Estado se llama Convención contra la desaparición forzada que España ratificó en 2008 y que le obliga a muchas cosas que no están en la ley, que también depende de la voluntad política en temas como la apología del franquismo. Tenemos una ley desde 2007 que prohíbe los monumentos de exaltación de la dictadura, y en España hay más de 5.700 vestigios 15 años después. Quien ha tenido que ejecutar esa ley no ha tenido la voluntad política de que se cumpla a rajatabla.

Monumento a Franco en Santa Cruz de Tenerife. (Catálogo de vestigios franquistas)

Te encuentras esta semana en Santa Cruz de Tenerife, donde perviven símbolos franquistas y un monumento en honor a Franco. ¿Has podido verlo? ¿Cómo es posible que se haya mantenido en estos años? ¿Faltaron sanciones a la anterior ley? 

Sí, he podido verlo. El Estado puede denunciar la prevaricación cuando no se cumple la ley conscientemente y tiene herramientas y abogados para hacer cumplir la ley. Si un ciudadano mañana no hace la declaración de la renta, va a aparecer el Estado a tirarle de las orejas y si un alcalde no incumple la ley de 2007, podría imponerse a ese municipio y ser el Estado el que quitara ese monumento. Si alguien hiciera en el País Vasco un monumento dedicado a un grupo terrorista no haría falta que fuera un ayuntamiento a quitarlo, iría la Audiencia Nacional.

No hay justificación para que se haya mantenido… 

Es algo que también está en los informes de la ONU, que no puede haber una discriminación entre víctimas de distintas violencias. Y no puede ser que a los asesinos que decían defender una España “grande y libre” no les pase nada penalmente y si los asesinos de otras personas dicen que quieren “romper España”, se les persiga. Aquí, sí hay víctimas de primera y segunda. Mantener esos monumentos que celebran asesinatos, detenciones ilegales, torturas y a las mujeres convertidas en infraciudadanas, que celebran la persecución de los disidentes morales, el exilio de miles de personas que se murieron sin volver a abrazar y pisar los lugares que amaban, que dice que todo eso era bueno para esta sociedad …. pues eso debe reventarlo cualquier institución que tenga una cultura democrática. Lo triste es que encima haga falta una ley.

Tenemos una ley desde 2007 que prohíbe los monumentos de exaltación de la dictadura, y en España hay más de 5.700 vestigios 15 años después

Durante los últimos años se han puesto diferentes excusas, desde su posible valor artístico e incluso un concejal del PP habló del valor turístico del monumento a Franco en Santa Cruz de Tenerife. 

La Ley de 2007 es muy laxa y creó un refugio para el valor artístico, pero si mañana un escultor creara una escultura muy bonita con el símbolo de un grupo terrorista, ¿alguien diría, bueno, tiene valor artístico, lo dejamos? No puedes hacer una esvástica bonita, una esvástica significa lo que significa. El arco de triunfo de Madrid que celebra la victoria a Franco parece que no le ha molestado a ningún presidente. No hace falta ninguna ley para quitar eso, hace falta cultura política verdaderamente democrática y antifascista, que en una democracia no debería ser una cosa de un grupo que se presentan como gente radical, debería ser una cultura política natural en una democracia. 

Emilio Silva es sociólogo, periodista y presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) en la Bienal de Lanzarote

Las asociaciones son las que han impulsado la búsqueda de familiares y las que han luchado en estos años, pero ¿cómo han sido estos años desde que el Gobierno de Rajoy derogó de facto la ley al dejarla sin financiación? 

Eso es un truco. No le hizo falta derogar porque las subvenciones las empieza a dar el Gobierno de Zapatero en enero de 2006 y la ley se aprueba en diciembre de 2007, 23 meses después. El primer Gobierno que incumplió la ley fue el primero que la escribió, que estuvo gobernando cuatro años. Dejó a Franco en el Valle de Los Caídos y a Primo de Rivera donde está, permitió que se siguieran haciendo actos de exaltación de la dictadura en el Valle cuando están prohibidos por la ley de 2007. Yo, por Transparencia pedí hace unos meses a la Policía saber cuántas personas habían sido denunciadas por exaltación de la dictadura, que te metes en redes sociales y ves montones de fotos hechas a partir de 2007 con banderas franquistas y cero denuncias. Eso demuestra la voluntad política. Si doy una instrucción a la Guardia Civil de que no dejen pasar ni una, no dejan pasar ni una.

Lo que queremos es que se abra una oficina a la que puedan ir los familiares. No convocar unos recursos limitados que se acaban

Rajoy no derogó nada porque la ley no le ataba a nada. Lo triste es que si la Ley le hubiera atado a algo, él tenía que haber hecho el esfuerzo de haberla derogado en el Parlamento. Y, si hubiera incumplido de verdad, le hubiéramos denunciado por prevaricación. Lo que hizo el PSOE es el relato de que dejó sin partidas a la ley, pero la ley no tiene partidas económicas y no queremos subvenciones, lo que queremos es que se abra una oficina a la que puedan ir los familiares. No convocar unos recursos limitados que se acaban. Es un derecho y es universal.  Otra de las cosas que tiene la Ley es que va a haber un día, el 31 de octubre, para conmemorar a todas las víctimas de la guerra ¿Por qué tengo que celebrar ese dia el asesinato de mi abuelo y el de los golpistas que murieron dando un golpe a la vez?

¿Considera que tenemos que avanzar mucho más en el ámbito de la Educación, pese a los pequeños pasos que se han dado de intentar incluir la memoria democrática en los currículum?

La Ley habla de afrontar la historia de hombres y mujeres desde el Trienio Liberal (1820-23), que arranca la construcción de la democracia española. Me parece perfecto, para gente como mi abuelo y gente que está en las fosas, el mejor homenaje está unido al texto, pero lo que no puede ser es que me cuentes eso y no quiénes destruyeron la democracia, quiénes fueron capaces de dar ese golpe. Lo que no puedes hacer es lo que hace esta ley y que la conecta con el modelo de impunidad que se construyó en la transición y es “no vamos a molestar a las élites franquistas”. Las que están vivas y disfrutan de las empresas que usaron esclavos políticos, los que robaron propiedades a punta de pistola, los que hicieron negocios gracias a la corrupción política y económica del régimen. Esos que no se preocupen que ni los vamos a mencionar.

¿Cree entonces que la ley no es tan ambiciosa como debería para no molestar a esas élites que hoy día perviven?

Claro, hace un censo de víctimas y no de verdugos, va a enseñar la historia de quienes construyeron la democracia, pero no de quienes la destruyeron. Nosotros hemos pedido al Gobierno por registro hace unos días que cree una exposición donde se cuente qué fue el 18 de julio de 1936, quién lo organizó, quién lo disfrutó y quién se benefició de toda esa corrupción. Jamás se va a hacer algo así.

Emilio Silva es sociólogo, periodista y presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH)

En cuanto al punto en el que se habla de retirar los títulos nobiliarios a herederos del Régimen, ¿Cómo lo valora?

Sí, está bien, pero sería mejor contar quiénes eran esos nobles en los libros de texto. Nosotros fuimos los primeros que luchamos. Descubrí en el año 2008 en el BOE la renovación de los herederos de Emilio Mola y me puse a hurgar en el BOE y vi que desde la muerte de Franco hasta 2009 se habían estado renovando esos títulos. Me parece muy bien que se los quiten, pero me parece mejor que cuenten que la vida de esos nobles de una dictadura vaya a los libros de texto y eso no va a pasar.

Ha habido generaciones que no tocaron nada de esto en los libros de texto y se ha perdido esa conciencia de memoria democrática, pero ¿cree que las generaciones actuales están un poco más informada? y ¿qué peligro suponen los avances de los extremismos en Europa en este sentido?

No ha cambiado. O sea, te comes en Segundo de Bachillerato la historia de Atapuerca a la Transición, 250 mil años y no ha cambiado. Y luego ves los libros de texto y salvo pequeñas excepciones se centran en la guerra de lo bélico, en batallas. Llevamos 22 años haciendo exhumaciones y en el 99% de los casos las hemos hecho en sitios donde jamás hubo una guerra, donde la gente no estaba en una trinchera pegándole tiros a la otra. O sea, ese discurso se mantiene y al final si tú políticamente dices esto pero no tienes la voluntad de que eso se haga en las aulas y que expresos políticos que viven hoy día vayan a colegios, ¿por qué no van los que quedan vivos y que conocieron esa dictadura y pueden contar cosas? Incluso las familias de los alumnos han estado implicadas en esa historia. Los abuelos del Estado Español han atravesado eso, y se pueden ir a casa y preguntar. Yo tuve la suerte de tener una profesora me dio la historia de España desde el presente hasta el pasado y cuando llegamos a los años 30 cada uno tuvo que hacer un trabajo sobre sus abuelos en la guerra y eso es muy fácil hacerlo hoy. Hay lugares como Catalunya que tienen que hacer un trabajo de investigación en Bachillerato y muchos eligen este tema y eso lo puedes fomentar. Es una experiencia muy interesante que los chavales de Bachillerato empiecen a rascar en sus historias familiares. Pero solo lo hacen algunos profesores.

Todo lo que hemos hecho en 22 años lo debería haber hecho el Estado y ojalá hubiera una ley que dijéramos mañana hacemos una fiesta porque disolvemos la asociación.

España es una democracia que no ha exhumado a todas las víctimas del franquismo y me decías antes que no se debe ligar a las subvenciones… pero ¿cómo se afronta esta misión ahora mismo? ¿Qué avances se han producido en los últimos años?

Este Gobierno ha financiado 300 exhumaciones y solo ha identificado al 3,7% y el planteamiento es, les interesa buscar fosas y no desaparecidos. Nosotros cuando hacemos alguna investigación lo hacemos con nuestros recursos y antes de ir a un sitio y movilizar recursos tenemos que buscar voluntarios, pagar una excavadora … pues hacemos una investigación potente para saber a quién buscamos, tener familiares y a dónde vamos. Este Gobierno ha identificado al 3,7% ¿Cómo se puede trabajar tan mal? Un Estado tiene decenas de laboratorios de ADN en todo el territorio y universidades públicas para investigar y es dueño de los archivos de muchas fosas. Pero el Estado y todo su nivel institucional es el que tiene esos documentos. Lo que tiene muy triste la política de subvenciones es que es caciquil.

Emilio Silva es sociólogo, periodista y presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH)

Podríamos haber aprendido de Argentina

Ojalá. Aquí ni se les va a juzgar, ni condenar. Ni siquiera se les va a señalar. Y las víctimas, que me expliquen a dónde tienen que ir para localizar a un familiar desaparecido. Es perverso el mecanismo partidista porque lo que hace es distribuir el dinero a través de la Federación Española de Municipios y Provincias. Un ayuntamiento interesado en exhumar una fosa, al que normalmente se lo va a pedir una asociación a la que se lo ha pedido un familiar. Por tanto, siempre hay un montón de intermediarios para que el familiar no contacte con la institución porque yo creo que si un familiar fuera a una institución del Estado que ha ratificado la convención por desaparición forzada y el familiar le reclamara, en esa conversación se daría un contrato. Pero se hace con intermediarios para que no se produzca ese encuentro. Lo perverso es que estamos creando una discriminación adicional porque si mi familiar está en una fosa de un ayuntamiento dispuesto a pedir la subvención, tengo posibilidades de una ayuda, pero con el mismo caso y mismo derecho si hay un gobierno que no, no tengo esa posibilidad y eso está regulado y vuelve a ser gravísimo. Es como si de los resultados de unas elecciones en el País Vaco dependiera que las víctimas del terrorismo tuvieran alguna reparación o no. Se acaba de enviar otra partida hace poco a la federación y es lamentablemente un juego partidista.

¿El sistema no es garantista entonces? cree que ¿no se ha escuchado suficiente a las asociaciones?

En materia de derechos humanos es gravísimo, porque los derechos humanos se basan y así dice la declaración de 1968 en la universalidad y no en el carné de un señor que está presidiendo un pleno, un Gobierno o una Comunidad Autónoma y lo que se hace con esta política es que dependa de eso. Llevamos 22 años ayudando a familiares a encontrar fallecidos y documentos y escucharlos, oírlos llorar a que nos cuenten cosas que nos digan que es la primera vez que las cuentan. Todo lo que hemos hecho en 22 años lo debería haber hecho el Estado y ojalá hubiera una ley que dijéramos mañana hacemos una fiesta porque disolvemos la asociación.

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Fuente:https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/emilio-silva-no-falta-ley-quitar-monumento-franco-cultura-politica-democratica-antifascista_1_9607424.html?fbclid=IwAR3CNQzghCGh7h6dUA1TBArQx6AQKNE6ZseJGOScAQSQoQ7ZOPRR27A9QeA

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