Archivo de la categoría: Últimas noticias

Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

De una cajetilla de tabaco como despedida al ‘Cara al sol’ de las presas: los objetos que hablan de la represión franquista

La exposición Las pequeñas cosas, en Madrid durante el mes de enero, muestra fotografías de objetos custodiados durante décadas por familiares de represaliados

Vicenta guarda como un preciado tesoro la cajetilla de tabaco desgastada que su padre usó en 1940 para despedirse de su familia antes de ser fusilado

El primo de Heliodoro Meneses presenció escondido su fusilamiento y logró sacar del bolsillo de su pantalón todo lo que llevaba, entre otras cosas, una caja de cerillas de la Fosforera Española o una goma de borrar

eldiario.es / Marta Borraz / 06-01-2020

El día antes de que fusilaran a Ángel Ruiz, su mujer, Saturnina, no pudo ir a verle a la cárcel de Almagro (Ciudad Real) en la que estaba preso, como hacía casi todos los días. Una de sus hermanas cogió del lugar unas pocas piedras que estaban manchadas de sangre y las guardó en un baúl hasta poco antes de morir cuando se las entregó a la viuda. Ángel había sido ejecutado el 8 de mayo de 1940, al inicio de la dictadura franquista. Saturnina cosió una bolsita para guardar las piedras, que llevó consigo, en el delantal, durante toda su vida.

Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), que han formado el proyecto Mapas de Memoria, lleva años recopilando objetos “que guardan una memoria perseguida” y que custodian los familiares de represaliados del franquismo: desde los pequeños guijarros manchados de sangre a una fotografía cosida de Benita Lillo que su marido, Anastasio Godoy, mantuvo consigo en la cárcel antes de ser fusilado o la carta de despedida que Vicente Verdejo escribió en una cajetilla de tabaco antes de ser asesinado.

Las piedras manchadas de sangre recuperadas del lugar en el que fue asesinado Ángel Ruiz. ‘LAS PEQUEÑAS COSAS’

Las fotografías de muchos de estos objetos se muestran en la exposición Las pequeñas cosas, que se inauguró en Madrid en diciembre y regresa a la capital del 7 hasta el 31 de enero. Durante todo 2020 recorrerá diferentes ciudades repartidas por toda la geografía española. Se trata de elementos “aparentemente insignificantes”, pero que las familias “guardan como amuletos”, explica Jorge Moreno, uno de los comisarios.

Los objetos, que el investigador define como “condensadores de una memoria silenciada”, son también un lugar desde el que mirar al pasado, a un periodo de la Historia de España marcado por la represión y la persecución, el de la dictadura franquista, que aún no ha rendido cuentas. Por eso, las pequeñas cosas que forman parte de la exposición son también un “espacio de resistencia cotidiana y de esperanza” porque conservarlas durante décadas ha sido una forma, no solo de recordar a los familiares, sino de vengar sus injustas desapariciones.

“Cojo el lapicero para despedirme de ti”

No es casualidad que sea Vicenta Ruiz, hija de Ángel y Saturnina, la que tuviera las piedras manchadas de sangre recuperadas del lugar en el que fue fusilado; tampoco que hasta Ángela, la nieta del matrimonio, hayan llegado otros muchos utensilios heredados de sus abuelos que guarda en una caja: una petaca, unas cartas o unas tijeras comparten espacio con una vieja foto de Ángel, que ocupa el centro. La fotografía había viajado con Saturnina allí donde se había trasladado ella a lo largo de su vida. “Donde iba ella, iba la foto”, señalaba la familia.

La caja que guarda Ángela, nieta de Ángel y Saturnina, con objetos de sus abuelos. ‘LAS PEQUEÑAS COSAS’

“El sentido no está en la cosa en sí, sino en la circulación, en el tránsito y en cómo la memoria en España se ha traducido muchas veces en afecto”, cuenta Moreno, también autor de El duelo revelado. En él, el investigador expone la importancia de las mujeres en el mantenimiento de la memoria, que lleva a concluir “la diferencia de género en el trabajo del duelo”. Son ellas, fundamentalmente, las que guardan estos objetos.

También una mujer, Vicenta, guarda como un preciado tesoro la cajetilla de tabaco desgastada que su padre, Vicente Verdejo, usó en la madrugada del 29 de octubre de 1940 para escribir la carta de despedida a su familia antes de ser fusilado. “Carmen, [en] este momento cojo el lapicero para despedirme de ti y de nuestros hijos mi Gregorio y mi Vicentita. Carmen muero acordándome de ti. Has sido muy buena, no te mereces lo que estás sufriendo, ten resignación y paciencia. Recibes todo el cariño de este que hasta mi muerte te está queriendo. Besos para mi Marcela y mis chicos. Este tuyo. Tu Vicente Verdejo”, escribió con letra todavía legible.

45 años después la familia pudo recuperar el cuerpo de Vicente, arrojado a una fosa común. “Estaba delante de ese padre que nunca me había podido tener en sus brazos. Tenía un año y medio cuando fue encarcelado, pero todos los días de mi vida pensaba en él”, decía Vicenta hace unos años en un relato elaborado por el investigador Alfonso Villalta a raíz de mantener varias entrevistas con ella. “Todo lo de mi padre para mí es sagrado”.

Todo lo que llevaba en el bolsillo

La familia de Heliodoro Meneses conserva también unas cuantas cosas que forman parte de la exposición itinerante: un atadillo con los objetos que portaba en el bolsillo de su pantalón el día de su fusilamiento, el 22 de octubre de 1939. El asesinato lo presenció un primo de Heliodoro, que aprovechó el momento en el que los cuerpos quedaron solos aguardando a ser depositados en una fosa común para sacar de su bolsillo todo lo que llevaba: un paquete de tabaco, una carpetilla de papel de arroz para liar, una caja con algunas cerillas de la Fosforera Española, una goma de borrar, un trozo de lápiz y una horquilla. El pañuelo usado como atadillo por la familia mantiene aún algunas salpicaduras de sangre.

Todos los objetos que guardaba Heliodoro Meneses el día de su fusilamiento. ‘LAS PEQUEÑAS COSAS’

Según contó el propio Fernando Olmo, sobrino de Heliodoro, al catedrático Julián López García, otro de los miembros del proyecto Mapas de Memoria, en muchas ocasiones la familia observaba los objetos e imaginaba una y otra vez lo que él debió hacer con ellos: cómo se fumó su último cigarrillo o cómo debió escribir sus últimas palabras con el lapicero.

“Las arrugas, las costuras o los desgastes que conservan todos los objetos, son la muestra palpable de cómo los objetos han cobrado vida y se han vinculado emocionalmente a quienes los han custodiado”, puede leerse en la carta de presentación de la exposición ‘Las pequeñas cosas’. Precisamente con costuras guarda Benita Lillo una fotografía suya que custodió su marido Anastasio Godoy Hervás mientras estuvo preso en la cárcel de Ciudad Real y ella en la de Girona.

La fotografía cosida que guardaba Anastasio Godoy. ‘LAS PEQUEÑAS COSAS’

Ambos se intercambiaban cartas en aquella época y, en una de ellas, dirigida a su mujer unos meses antes de ser fusilado decía: “[…] dime cuanto sepas de los niños, si te han escrito a ti… pues es de los que más me acuerdo. Casi siempre estoy con tu retrato y el de ellos y así paso ratos agradables”. Ese retrato, hoy conservado gracias al hilo que ha unido los trozos rotos por el paso del tiempo, retornó a la propia Benita. Una fotografía “intensamente vivida en el interior de una cárcel”, señalan los investigadores.

Un ‘Cara al sol’ revolucionario

De la muestra también forman parte las cartas de Anastasio en las que reclama a sus familiares que vendan el armario que poseen para poder comprar unos sellos y papel con el objetivo de poder seguir escribiéndoles. Los elementos beben de tres fuentes: de fusilados, de exiliados y de archivos institucionales. Es el caso del registro de nacimiento de Libertad Vaquero, en el que aparece el nombre tachado y, en su lugar, escribieron el de Máxima en respuesta a una orden franquista que impone un plazo de 70 días para que los padres cambien las inscripciones de nacimiento a los hijos que tengan nombres “exóticos, extravagantes” o relacionados con la ideología de izquierdas.

La versión del ‘Cara al sol’ compuesta por presas de la cárcel de Almodóvar del Campo ‘LAS PEQUEÑAS COSAS’

También del expediente sumarísimo de Rufina Delgado, los comisarios de la muestra encontraron otra de estas pequeñas cosas “que hablan de resistencia”. Y es que esta mujer fue juzgada por encontrar en la cárcel de mujeres de Almodóvar del Campo (Ciudad Real) una cuartilla manuscrita con una versión del ‘Cara al sol’ que habían compuesto las presas, según las indagaciones de los investigadores: “Cara al sol limpiando las lentejas / que nos tenemos que comer”, empezaba el cántico, titulado como ‘Cara al Sol de los presos’. “Volverá a reír la primavera / que Negrín y Pasionaria esperan / arriba presos a vencer / que los rojos vuelven otra vez”, concluía.

___

Fotografía destacada: La cajetilla de tabaco en la que Vicente Verdejo escribió su despedida. ‘LAS PEQUEÑAS COSAS’

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/cajetilla-tabacos-despedida-fusilados-franquismo_0_978502733.html

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Los 200 fusilados en Cáceres en la Navidad más sangrienta de la represión franquista

El documental ‘Navidad fusilada’, dirigido por José María Sánchez Torreño, cuenta un episodio negro ocurrido en la ciudad extremeña en la navidad de 1937, cuando el mismo 25 de diciembre se iniciaba una política de exterminio por un supuesto complot comunista que acabó con la vida de 196 personas y que finalizaría el 21 de enero de 1938.

publico.es / María Serrano / 29-12-2019

Pocos documentos se conocen de aquella acción represiva perpetrada sin piedad en plenas fiestas navideñas. La iniciaba un piquete de guardias civiles en el campo de tiro, cerca del cuartel de regimiento de Infantería Argel 27, en la ciudad de Cáceres, bajo el mandato del gobernador Ricardo de la Rada. Entre las víctimas se encontraban maestros, sindicalistas, jornaleros, militantes de partidos, ferroviarios… Y madres, esposas e hijos de algunos desaparecidos.

Tampoco faltaban en la lista miembros de la corporación municipal como el alcalde de Cáceres, Antonio Canales, y el presidente de la Diputación, Ramón González Cid. Familias enteras, como los Bru o los Doncel, quedaron truncadas para siempre después de aquellos días de infierno.

“A mi Alfonso y mi Antoñita, qué pequeñitos y sin padre”

La carta de Juan Doncel, tabernero en el municipio de Malpartida de Cáceres, rescata un documento inédito que deja constancia de como el gobernador militar, Ricardo de la Rada, no tuvo piedad en terminar con la estabilidad de familias enteras en aquella sangrienta fecha de 1937. En su carta habla así a sus dos hijos más pequeños: “A mi Alfonso y mi Antoñita, qué pequeñitos y sin padre”. Prosigue “he sido bueno, honrado y trabajador” para que todos sus hijos no dudaran de su conducta. Doncel fue asesinado el 27 de diciembre de 1937 a los 34 años de edad.

En Malpartida de Cáceres fueron asesinadas 54 personas aquel día

Solo en Malpartida, un municipio de 3.000 habitantes, fueron asesinadas 54 personas aquel día de Navidad. Su esposa Josefa recibió su carta días después. Y finalmente fue fusilada el 2 de enero de 1938. Los hijos de Doncel fueron internados en orfanatos del régimen franquista hasta su mayoría de edad.

Sánchez Torreño, director del documental Navidad fusilada narra a Público cómo la ciudad de Cáceres se convirtió en aquellos días en una orgía de sangre. El historiador y vicepresidente de AMECECA, José Hinojosa, destaca que “en septiembre del 36, Falange publicó una investigación de la policía cacereña que destacó la conclusión de que se estaba en vísperas de grandes acontecimientos”.

Un complot que comprometía al dirigente comunista Máximo Calvo y que iniciaba una fuerte represión en la ciudad extremeña. Torreño apunta a Público que “Máximo y el complot se utilizaron para poder conjugar el único verbo que por entonces articulaban: matar”. En Cáceres capital no hubo guerra, tampoco en la provincia, salvo en algunos focos. “Aquí no hubo plaza de toros como en Badajoz y estaban sedientos, querían su cuota de sangre roja“.

El maestro Barrado, que conoció en vida a Lorca, víctima

Ángel Barrado y su carnet de escritor en el periódico ‘El Gladiador’.

Entre las víctimas de aquellos días se recogen nombres y apellidos que indican que la barbarie había asesinado a varios miembros de una misma familia. Nombres como Ángeles, Antonio y Asunción Bru Casanova, cuyo hermana Rafaela había “desaparecido” a manos de los franquistas en agosto de 1936, fueron víctimas aquella navidad. Torreño apunta que los “Bru fueron de las familias más castigadas en aquellos momentos”, conociendo la historia de Blanca Vila Bru, a quien “no llegó a tratar pero de cuyo rostro sobresalía una profunda pena”.

El informe hablaba de “un maestro de absoluta irreligiosidad que inducía a los niños a ideas extremistas

Ángel Barrado es otro de los asesinados de cuya historia se habla en la cinta, maestro republicano procedente de Malpartida de Plasencia. Es una de las historias que se han logrado rescatar de los vecinos fusilados en aquellos días, ya que participó muy activamente en las Misiones Pedagógicas y pudo conocer en vida al poeta Federico García Lorca.

La llegada del golpe truncó la vida de este maestro por completo. El 22 de julio de 1936, Ángel fue detenido y encarcelado en Cáceres. El informe de la comisión depurativa de enseñanza lo describía como un “maestro de absoluta irreligiosidad que inducía los niños ideas extremistas… ” Fue fusilado en el primer piquete el 25 de diciembre de 1937. Su carnet del periódico El Gladiador nos ha permitido tener una fotografía de Barrado antes de ser asesinado aquella navidad. El régimen negó a su viuda Sabina una pensión y una paga a sus tres hijos de por vida.

El saldo de la masacre: 182 hombres y 14 mujeres

El desenlace de aquella Navidad fusilada se saldó con el asesinato de 182 hombres y 14 mujeres. Sus nombres aparecen en un macabro documento en el que los verdugos hicieron el recuento final. El documento se titulaba “relación nominal de personas fusiladas con motivo del abortado complot del 23 de diciembre en Cáceres dirigido por el cabecilla rojo Máximo Calvo”.

Torreño concluye que en toda esta historia hay un hecho crucial: de que los representantes de la Iglesia, los mismos que representaban a Cristo en tierra extremeña, “no hicieron nada por evitar la masacre de las navidades del 37, después, y la de otras historias que aún están por contar”.

Hasta abril de 1979 no se logró exhumar a algunos de las víctimas de esta masacre. En plena transición democrática se inició la exhumación de los cuerpos de algunos vecinos asesinados en el municipio cacereño de Navas del Madroño. Muchos otros, como el maestro Barrado siguen en la fosa común de Cáceres, mientras la asociación Memorial en el Cementerio de Cáceres (AMECECA) sigue reivindicando desde 2014 la memoria de estos 196 asesinados, la peor masacre cometida durante unas navidades de la etapa franquista.

___

Fotografía destacada: La familia Bru, una de las represaliadas durante la navidad sangrienta de Cáceres, en una imagen de 1934.

Fuente:https://www.publico.es/politica/navidad-fusilada-caceres-200-fusilados-caceres-navidad-sangrienta-represion-franquista.html

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Sacar de “la fosa de la desmemoria” al exilio republicano español

Llegaron desgarrados, enfermos, cojeando. Una larga fila de hombres, mujeres y niños atravesando a pie la frontera de la Jonquera, la de Port Bou o Puigcerdá. Otros muchos, abarrotando los barcos que salían del puerto de Alicante. Sucedió hace 80 años, cuando cerca de medio millón de españoles huyeron, por defender la democracia, de la represión y la muerte tras la victoria del general Franco. Fue el éxodo, la Retirada, un “dique roto”, como escribió Arturo Barea, que dejó en la cuneta del olvido a miles de compatriotas. La exposición ‘1939. Exilio republicano español’ saca de la “fosa de la desmemoria” esta parte de nuestra historia.

elasombrario.com / Julia Luzán / 27-12-2019

“A lo largo del Pirineo, del Perthus a Bourg Madame, por todos los puertos, entre el frío y la nieve, por todos los caminos, por tronchas, laderas sin veredas, roto lo blanco por los árboles negros y las cortadas de tierra y piedra, bajan los vencidos de hoy, oscura grey enorme”. Así, en el libro de relatos Enero sin nombre, Max Aub, internado en el campo de concentración de Vernet, pinta con palabras el horror de aquella desbandada luego recluida en campos con nombre en los que los exiliados cantaban: “Y como hemos resistido / prometemos resistir”. Los fotógrafos Robert Capa, Philippe Gaussot (en la exposición se muestran un centenar de fotografías inéditas que su hijo encontró en una maleta), David Seymour, Agustí Centelles, prisionero en uno de los campos franceses, y otros muchos documentaron aquellas escenas de derrota y humillación en campos de concentración en el sur de Francia (Le Vernet, Argelès, Saint-Cyprien, Amélie-les-Bains…), donde los españoles fueron encerrados entre alambradas, hacinados, maltratados. Medio millón de españoles se desplazaron a territorios franceses en los tres primeros meses de 1939, aunque Francia devolvió a España a unos 360.000 al poco tiempo.

En aquellos campos, que el poeta Agustí Bartra llamó “una ciudad de derrota”, malvivieron centenares de personas, obreros, funcionarios, amas de casa, campesinos e intelectuales que pasaron los mejores años de su vida en tierra extraña, añorando e idealizando una tierra que, a los que volvieron tras décadas, les resultaba ya irreconocible. El Rosellón francés, en los Pirineos Orientales, fue la tierra de acogida de miles de exiliados y se convirtió en una de las zonas de referencia para los republicanos españoles; en Prades, Pau Casals eligió instalar la sede de un festival musical que patrocinaba hasta su marcha definitiva a Puerto Rico en 1955.

Supervivientes del campo de Gunsen, mayo de 1945. Museo D’Historia de Catalunya. Foto: Francesc Boix.

Quienes recurrieron a los barcos para escapar de las tropas franquistas los días anteriores al final de la guerra eligieron los puertos de Valencia y Alicante. Allí esperaron a ser evacuados, según habían acordado el coronel Casado y el gobierno de Burgos. Los barcos no llegaban y los vencidos fueron conducidos a un campo de almendros, del que tomó el título Max Aux para el último libro de su serie El Laberinto mágico.

De Alicante partió el 30 de marzo de 1939 hacia Orán el Stanbrook, un carguero que casi se hunde por exceso de pasaje. Cuando arribaron a Argelia muchos fueron internados en campos de concentración como el de Djelfa, del que Max Aub escribió en su Diario: “Este es el lugar de la tragedia: frente al mar, bajo el cielo, en la tierra”. Otros barcos salieron de Francia; en el Sinaia los refugiados embarcaron para México por decisión del presidente Lázaro Cárdenas, y en el Winnipeg desde Burdeos hacia Chile, en una operación de rescate que puso en marcha Pablo Neruda.

Las travesías en barco fueron una odisea para los refugiados pero el viaje de los rotspanier, los rojos españoles, como les llamaban los nazis en la Francia ocupada, fue una tortura. Por los campos de Buchenwald y Mauthausen pasaron Jorge Semprún y Joaquín Amat-Piniella -él fue uno de los fundadores, en 1962, de la Amical de Mauthausen para mantener viva la memoria de lo que pasó-; también Francesc Boix, quien con sus fotografías de Himmler y otros jerarcas de las SS visitando el campo y las que mostraban el exterminio de los presos logró en el juicio de Nüremberg que fuera condenado Ernst Kaltenbrunner, el jefe de la Gestapo. La escritora Montserrat Roig escribió hace más de 40 años Els catalans als camps nazis cuando nadie lo hacía aún. El libro recoge los testimonios de los supervivientes y muestra la realidad, silenciada por el régimen franquista, del abandono de miles de españoles exiliados.

Escala del Sinaia en San Juan de Puerto Rico, 6 de junio de 1939. Foto: Fundación Pablo Iglesias.

La exposición se recorre con el ánimo encogido. En una vitrina, objetos como unas gafas, un tenedor, un cuchillo, un número grabado en latón, recuerdan que su propietario, Eliseu Villalba Nebot, fue deportado el 19 de diciembre de 1941 a Mauthausen; en otra, el traje de rayas de los prisioneros. Más allá, las fotos de esos hombres en los huesos que recibieron a las tropas aliadas con alegría. Los españoles que no fueron deportados por los alemanes lucharon contra el ocupante nazi en la mítica compañía La Nueve, en la división Leclerc, una contribución por la que Francia siempre les ha estado agradecida (este año, conmemoró oficialmente el 80 aniversario de la Retirada).

Una de las primeras víctimas de la Retirada fue Antonio Machado. Cruzó la frontera de Le Perthus con su madre, su hermano José y un grupo de amigos, entre ellos el periodista Corpus Barga. Pasó las últimas semanas de su vida en el pueblo de Colliure, en una pensión donde moriría primero él y, a los tres días, su madre. Manuel Azaña, el último presidente de la Segunda República, cruzó con su gobierno la frontera francesa en febrero de 1939, se estableció en Montauban, donde falleció. En una de las vitrinas se muestra ahora la bandera con crespón que se usó en su entierro.

Ex miembro de la Filarmónica de Barcelona, campo de Bram, marzo de 1939. Foto: Robert Capa. International Center of Photography / Magnum Photos / Contacto.

La muestra es exhaustiva. Hay documentos, fotografías, objetos, películas, material radiofónico, grabaciones de lecturas, carteles, libros y más de medio centenar de cuadros. Hubo muchos artistas en los campos de concentración franceses: Antoni Clavé, Josep Franch Clapers, Antonio Rodríguez Luna o Josep Subirats dejaron testimonio en dibujos y óleos de las duras condiciones en las que vivieron en esos campos en la playa entre alambradas. El exilio artístico se llevó de España a más de 5.000 intelectuales. Fue una diáspora por varios países. En Francia se quedaron, entre otros artistas, Viola, Antoni Clavé, Óscar Domínguez. A México llegaron pintores como Aurelio Arteta, José Moreno Villa, Josep Renau, Remedios Varo o Ramón Gaya. Por Argentina pasaron Maruja Mallo, Rafael Alberti, Manual Ángeles Ortiz, Luis Seoane; Vela Zanetti en Santo Domingo; en Estados Unidos, Esteban Vicente, Luis Quintanilla…

México y Argentina fueron los focos artísticos para los exiliados. Crearon editoriales, numerosas obras literarias y la nómina de escritores y pensadores era inmensa: María Zambrano, Mercé Rodoreda, Pérez de Ayala, Max Aub, María de Maeztu, Américo Castro, Francisco Ayala, León Felipe o Ramón J. Sender.

La vuelta a España con cuentagotas se hizo masiva con la democracia. El exilio sin fin llegaba a término, pero muchos de los que volvieron no encontraron su sitio, las nuevas generaciones desconocían incluso sus nombres. Esta exposición remedia olvidos y rinde homenaje a los países que acogieron a tantos hombres y mujeres desterrados de España.

‘1939. Exilio republicano español’ puede verse en Madrid hasta el 31 de enero de 2020, en la sala de exposiciones La Arquería de Nuevos Ministerios (paseo de la Castellana, 67).

Retrato de Antonio Machado, 1946 de Miguel Prieto. Colección de Ángel Prieto, México.

___

Fotografía destacada: Huérfanos de la Guerra Civil española bajo el cuidado de los ‘Padres de Crianza’ cerca de Biarritz, Francia, Mayo de 1939. Foto: Robert Capa. International Center Of Photography / Magnum Photos / Contacto.

Fuente:https://elasombrario.com/sacar-de-la-fosa-de-la-desmemoria-al-exilio-republicano-espanol/

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Fallece en México Virgilio Fernández del Real, uno de los últimos brigadistas internacionales

El republicano español se exilió en el país latinoamericano tras participar como enfermero en la Guerra Civil.

elpais.com / Jon Martín Cullell / 18-12-2019

Virgilio Fernández del Real, uno de los últimos brigadistas internacionales vivos, falleció el martes a los 100 años de edad en la ciudad de Guanajuato, en México. El exiliado español padecía de problemas respiratorios y de corazón. Enfermero de formación, se enlistó en el Ejército republicano tras estallar la Guerra Civil. Participó como miembro de las Brigadas Internacionales en la defensa del Guadarrama y en la Batalla del Ebro. Tras pasar por un campo de concentración francés, se exilió a México, país que adoptó como suyo y adonde trasladó su activismo político de izquierdas.

Fernández del Real era parte fundamental del exilio republicano en el país, que este año cumple 80 años. Mari Carmen Moreno, miembro de la mesa directiva del Ateneo Español de México y nieta de un brigadista internacional, lo conoció hace tres años durante una exposición sobre la Guerra Civil. Él llevaba una boina negra de la que pendía un pequeño banderín republicano. “Era la historia viva”, asegura. “Somos hijos de una República que se intentó borrar y él representaba para nosotros, los descendientes, el saber que seguía viva”.

Nació en 1918 en la ciudad marroquí de Larache, por entonces parte del protectorado español, y pasó su juventud entre Sevilla y Córdoba, donde estudió enfermería. El estallido de la Guerra Civil lo sorprendió de practicante en el Hospital Princesa de Madrid. Ejerció de enfermero entre las filas republicanas y combatió junto al Batallón Dombrowski, creado en 1936 en Albacete y formado por entre 3.000 y 5.000 voluntarios mayoritariamente polacos.

Como parte del batallón, el enfermero participó en la defensa de Madrid, asediada por las tropas franquistas, y en la ofensiva de Brunete, lanzada por el Ejército republicano para intentar debilitar el cerco sobre la capital. Con el avance franquista, el batallón se disolvió. Fernández del Real cruzó la frontera hacia Francia, donde pasó unos meses internado en el campo de concentración de Saint Cyprien, levantado para acoger a los refugiados españoles.

En otoño de 1939 emprendió el camino a su exilio definitivo en México. Desembarcó junto a su madre y su hermano en Veracruz, el principal puerto de entrada de los desplazados republicanos. La cartilla migratoria mexicana, cuya copia digital se puede encontrar en el portal de archivos españoles, muestra a un joven de 20 años con bigote y cabello peinado con raya. Se le describe como un hombre fuerte y de nariz recta, sin documentos ni religión declarada y de profesión, pasante de medicina.

Naturalizado mexicano en 1942, estudió pediatría en Monterrey y contrajo matrimonio con la artista canadiense Gene Byron. Juntos, compraron una parte de la antigua hacienda colonial de Santa Ana, fundada a finales del siglo XVIII por un comerciante minero en la ciudad de Guanajuato, en el centro del país. Tras la muerte de Byron en 1987, Fernández del Real decidió crear un museo dedicado a la obra pictórica y cerámica de Byron. Lo sostuvo con sus propios ahorros y fue su director hasta su fallecimiento.

Vivió el resto de su vida en Guanajuato, en una casa que le recordaba a su infancia andaluza; un patio interior con una fuente en el centro, al estilo cordobés. Antiguo militante comunista y simpatizante de Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, Fernández del Real había apoyado el reciente giro izquierdista en la política mexicana, aunque no había ahorrado críticas. “Era muy político, muy luchador; decía que Morena estaba demasiado a la derecha para él, pero que era necesario un cambio”, recuerda su segunda esposa, Estela Cordero. En una de sus últimas publicaciones en Facebook, había cargado contra la situación de la sanidad pública y hecho un llamado a aumentar el número de hospitales y médicos. “Necesitamos hacer un buen servicio médico, universal, gratuito y de calidad”, escribió.

Raramente hablaba de su participación en la Guerra Civil. Estela Cordero afirma que le resultaba muy doloroso. “Le impresionó mucho ver esos cuerpos atravesados”, explica. “No quería volver a vivir todo aquello”. Sin embargo, en los últimos años se había abierto a contar su historia a los interesados -en enero está previsto que salga publicada una biografía-. En 2018, 99 años de edad apoyados en un bastón, viajó a Caspe, uno de los principales escenarios de la Guerra Civil. Frente a las colinas áridas del municipio aragonés, Fernández del Real presenció el homenaje a las Brigadas Internacionales. Llevaba, cómo no, la boina negra con la bandera republicana.

___

Fotografía destacada: Fernández del Real despliega la bandera republicana, en Sevilla en 2012. FACEBOOK

Fuente:https://elpais.com/cultura/2019/12/18/actualidad/1576683516_586538.html

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Adiós al último guerrilleiro gallego

Camilo de Dios Fernández falleció en su casa de Sandiás a los 87 años.

lavozdegalicia.es / 18-12-2019

Camilo de Dios Fernández, el último gallego que luchó contra el franquismo desde las filas del exército guerrilleiro, falleció en la noche del martes en su casa de Sandiás, a los 86 años. Sus restos mortales serán velados desde hoy, miércoles, en el tanatorio de Sandiás.

Camilo de Dios se incorporó a la lucha armada contra el régimen en la Segunda Agrupación Guerrillera. Participó en el ataque a la fábrica de armas de A Coruña. En julio de 1948 se sumó a un grupo que intentó liberar a los líderes s condenados a muerte que permanecían en la cárcel en A Coruña, operación frustrada por la detención de dos enlaces. El día 18 de marzo de 1949 fue herido en un enfrentamiento con la Guardia Civil en Ourense. Lo condenaron a muerte en un consejo de guerra celebrado en A Coruña, pero las autoridades le conmutaron la pena por la de 30 años de cárcel, debido a su corta edad. Finalmente, la muerte le ha llegado en su domicilio, rodeado de su familia.

En el año 2016 un documental realizado por estudiantes de Comunicación Audiovisual de A Coruña repasó su trayectoria, olvidada por muchos.

___

Fuente:https://www.lavozdegalicia.es/noticia/ourense/ourense/2019/12/18/adios-ultimo-guerrilleiro-gallego/00031576656894016610695.htm

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

“Como no están los hijos, matamos a las madres”: así fueron los fusilamientos franquistas por “sustitución” en Andalucía

Siete mujeres y siete hombres de Güéjar Sierra (Granada) fueron ejecutados por los golpistas por ser familiares de personas de izquierdas.

La intervención arqueológica ha localizado a cuatro de las víctimas, el resto de la fosa ha desaparecido por enterramientos posteriores en el cementerio.

Los trabajos han sido financiados por el Ministerio de Justicia del Gobierno de España, como en Nerva (Huelva), El Puerto de Santa María (Cádiz), Écija y Utrera (Sevilla).

eldiario.es / Juan Miguel Baquero / 14-12-2019

“Como no están los hijos y hay que escarmentar a estos rojos, matamos a las madres”. Bajo este silogismo criminal actuaron también los golpistas al mando de Franco y Queipo de Llano en Andalucía. Un rastro de barbarie que tiene ejemplo en Pinos Genil (Granada): en la tierra del cementerio ha sido localizada la fosa común donde fueron arrojadas siete mujeres y siete hombres, familiares directos de personas de izquierdas.

El 13 de septiembre de 1936 los rebeldes eligieron a quiénes iban a quitar la vida a tiros. Francisca Esperidón, con 70 años. Serafina Benavente, con 64. María Molina y Brígida Romero, 50. Francisca Ruiz y Filomena González, 46. Y María LópezDomingo García (55), Rafael García (41), Francisco Lupión y otros cuatro “desconocidos”.

Todos ejecutados “en sustitución” de hijos, compañeros, hermanos… de alcaldes, concejales, sindicalistas, socialistas y miembros del Frente Popular que habían dejado atrás su localidad de residencia, Güéjar Sierra, para firmar con la huida el trágico destino que el fascismo español dibujó en sus casas.

La intervención arqueológica ha conseguido exhumar a cuatro víctimas. El resto de la fosa ha desaparecido bajo la acción de enterramientos posteriores. Pero los familiares están en vías de cerrar una herida que atraviesa varias generaciones. Es la huella de la Memoria. Están en vías de cerrar el duelo. Y porque ya nadie puede decir que esa fosa no existía.

Los trabajos han sido financiados por el Ministerio de Justicia del Gobierno de España, como en Nerva (Huelva), El Puerto de Santa María (Cádiz), Écija y Utrera (Sevilla). La Junta de Andalucía gobernada por PP y Ciudadanos con el socio externo de la extrema derecha de Vox todavía no ha sufragado ninguna nueva búsqueda en una tierra que suma al menos 45.566 desaparecidos forzados en 708 fosas comunes, según el Mapa de Fosas.

Familiares de las víctimas de Güéjar Sierra (Granada) asesinadas y enterradas en Pinos Genil. | JUAN MIGUEL BAQUERO

Crímenes políticos contra mujeres

“A mi abuela la matan porque era madre de uno que iban buscando, un hijo que era más sobresalido, Miguel, y como no lo pudieron coger a él, la cogieron a ella”, cuenta a eldiario.es Andalucía, y a pie de fosa, Mari Carmen Gómez Rodríguez (80 años). Su abuela era Francisca Esperidón, “la mayor del grupo”. Los golpistas se la llevaron, dice, “en la puerta de su casa”. Y hasta hoy.

Las siete mujeres y otros tantos hombres fueron subidos a un camión dos meses después del golpe de Estado y después de dos semanas encarcelados en el Ayuntamiento de Güéjar Sierra. El grupo había sido detenido por guardias civiles sublevados contra la democracia de la Segunda República. 83 años después, Mari Carmen entra a la zona de la fosa sostenida del brazo de un Guardia Civil. Otros tiempos.

Un agente de la Guardia Civil, junto a la fosa común de Pinos Genil. | JUAN MIGUEL BAQUERO

Los crímenes políticos ocurridos en Pinos Genil son otro episodio más del genocidio fundacional del franquismo. Y de la doble represión de la que fueron víctimas las mujeres. Dionisio García, nieto de Brígida Romero, explica: “Mi abuela tenía dos hijos aparte de mi madre, eran de la UGT”. Pero “no pudieron cogerlos”. Y fueron a por ella.

“Llegamos aquí por el relato de la hija de una de las fallecidas”, dice el presidente de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica, Rafael Gil. Refiera a Antonia Soto (99 años), hija de Francisca Ruiz. Antonia vio a su madre subida al camión que la llevaba a la muerte.

Al final del trayecto, las mujeres fueron ejecutadas en la puerta del camposanto. Los hombres, dentro. Y un puñado de vecinos del lugar fue obligado a cavar la tumba colectiva en una zona que se mantuvo leal a la República rodeando a la capital, en manos de los rebeldes. Algunas familias, cuando regresaron al pueblo, comprobaron cómo sus casas y pertenencias estaban en manos de adeptos a la dictadura de Franco.

Tercera fosa con más mujeres en Granada

Los distintos testimonios recopilados han confirmado que la fosa común con “las 14 personas que fueron dramáticamente fusiladas” está “a siete pasos de la entrada del cementerio antiguo”. “Es la primera exhumación en Granada en los últimos años”, destaca Silvia González, vocal de familias del colectivo memorialista granadino.

Víctimas y miembros de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica en la fosa común de Pinos Genil (Granada). | JUAN MIGUEL BAQUERO

“Y la tercera fosa con más mujeres en Granada después de la capital y la de Víznar”, continúa. “Mujeres que eran madres, hijas, hermanas o compañeras de personas relacionadas con la sociedad obrera y la política local, tanto de Izquierda Republicana como del PSOE, como familiares de tres concejales o la madre del alcalde de Güéjar Sierra”, añade.

En la fosa, rota por la dinámica de uso del cementerio, han aparecido restos óseos de cuatro personas. Son mujeres y hombres. “A nivel de inspección arqueoforense en superficie ya presentan indicios de violencia”, confirma a este medio el director científico de la intervención y profesor titular de Arqueología de la Universidad de Granada, Francisco Carrión.

Las 14 víctimas desaparecidas están “enterradas ilegalmente junto a la entrada del cementerio de Pinos Genil”. Algunas tumbas abiertas “en los años 60 y 70”, sepulturas que rompieron “la fosa original” provocando la pérdida de “material óseo” y desperdigando huesos y pruebas de muerte violenta. Pero sirve el trabajo y la localización de la fosa para que los familiares tengan la certeza de que allí fueron enterradas las víctimas y que, en el futuro, un mausoleo acogerá los restos óseos acompañados de todos los nombres: como Francisca, Serafina, María, Brígida, Filomena, Domingo, Rafael y Francisco.

___

Fotografía destacada: Trabajos arqueológicos en la fosa común de Pinos Genil (Granada). | JUAN MIGUEL BAQUERO

Fuente:https://www.eldiario.es/andalucia/granada/asesinadas-franquistas-sustitucion-Pinos-Genil-memoria_0_968353492.html

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Memorialistas critican que el Gobierno regalase las placas del ataúd de Franco a su familia

Se trata de unas medallas en chapa que Patrimonio considera que forman parte del ajuar funerario del dictador. Para La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, las placas fueron financiadas con fondos públicos.

publico.es / EFE / 11-12-2019

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha criticado al Gobierno por entregar a la familia de Francisco Franco cuatro placas que estaban en la tumba, unas medallas en chapa que Patrimonio considera que forman parte del ajuar funerario del dictador.

No obstante, los memorialistas consideran que esas cuatro medallas de chapa de latón que se encontraban en su sepultura fueron financiadas con fondos públicos y, por tanto es “cuestionable” que pertenezcan a la familia Franco.

Tras la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos a la cripta familiar del cementerio de Mingorrubio el 24 de octubre, la asociación preguntó al Ministerio de Presidencia, del que depende Patrimonio Nacional, si esas placas formaban parte del enterramiento del dictador.

Según la entidad, el Gobierno explica en su respuesta que esas medallas se entregaron a la familia “en atención a su consideración como ajuar funerario del difunto y por tanto propiedad de sus herederos”, al encontrarse en la sepultura “sin formar parte de la estructura de la Basílica del Valle de los Caídos”.

“Por el mismo argumento de que no forman parte de la estructura del Valle les podían haber entregado todos los bancos de la Basílica, que llevan el escudo personal del dictador, la reja de la Puerta de Entrada, donde también figura, o la vajilla y el menaje de la hospedería de la que cuidan los monjes”, ha denunciado Emilio Silva, presidente de la asociación.

La entidad subraya que las placas, que se encontraban en los laterales de la tumba del dictador en las imágenes de su entierro, formaban parte de la estructura de su tumba “y en ningún caso pueden considerarse parte del ajuar funerario de la familia”.

“Fueron pagadas e instaladas con fondos públicos y no por la familia del dictador”, explica Silva, al tiempo que recuerda que el “ajuar funerario de miles de hombres y mujeres que defendían la democracia y los derechos de ciudadanía es todavía una cuneta”.

Para finalizar, critica que la familia de Franco, “que utilizó sin descanso la violencia y saqueó las arcas públicas”, aún reciba “regalos”, lo que indica “simbólicamente” que siguen siendo “privilegiados en democracia”. 

___

Fotografía destacada: La tumba de Francisco Franco en la Basílica del Valle de los Caídos | EFE

Fuente:https://www.publico.es/politica/memorialistas-critican-gobierno-regalase-placas-ataud-franco-familia.html

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

La fosa donde enterraban a menores y embarazadas: la feroz represión de Queipo en Écija

Desde menores, a jóvenes embarazadas y niños se encontraban dentro de esta fosa que albergaba en 1937 más de doscientos fusilados. En 2020, será de nuevo abierta para terminar de identificar lo que allí ocurrió.

publico.es / María Serrando / 06-12-2019

Cuenta la arqueóloga Carmen Romero Paredes cómo “las unidades militares desplegadas por Queipo se iban expandiendo por las distintos pueblos de la provincia de Sevilla”. Y cómo el primer pueblo en caer después de la capital andaluza fue Écija, el mismo 18 de julio. Sin piedad, aplicando el bando de guerra, la represión más feroz en Écija se llevaría por delante a más de quinientos vecinos al formar parte de una maniquea limpieza de inocentes. Una huella que quedó para siempre en este pueblo. “Aquella eliminación directa con ejecuciones inmediatas” en el primer verano de la guerra civil no fue olvidada por ningún vecino.

La historiadora de la Universidad de Córdoba Carmen Jiménez Aguilera cuenta a Público cómo “el mismo día 18 se lee el bando de guerra en la plaza del Salón y allí mismo muere el primer ecijano”. Su nombre, José Pérez Jiménez, alias El Hormiguita. Jornalero de profesión. “Solo en el primer momento de la lectura, este hombre respondió con un viva la república, a lo que los militares respondieron con un tiro certero y directo que acabó con su vida”. Esa fue la carta de presentación de los golpistas en Écija nada más sublevarse. Juan Tamarit Martell, alcalde republicano también se personaría frente a la guarnición golpista en la noche del 18 de julio. Un mes después, su cuerpo se encuentra cosido a balazos frente a las tapias del cementerio, el 13 de agosto de 1936.

Pero la represión no solo se extendía por la corporación local y los políticos, sino que acompañó durante toda la dictadura a los familiares de estos. La hermana de Juan Tamarit Martell sufrió en plena posguerra un consejo de guerra, por denuncia de un vecino de Écija al que insultó en un autobús por haber asesinado a su hermano. Carmen destaca a Público que, al ser su marido falangista, el juez militar le impuso un arresto domiciliario por un breve tiempo y finalmente fue absuelta.

Pero, ¿cómo continuaría esa represión bien entrada la guerra para los vecinos ecijanos? Carmen Jiménez apunta a Público que hay muchas anécdotas e historias sin dar a conocer que muestran la extrema vigilancia a la que eran sometidos cada uno de los vecinos, ya casi acabada la guerra. Como la de María Rejano, una joven vecina que una tarde de febrero de 1939 fue al cine a ver una película y la Guardia Civil se dio cuenta de que no levantó el brazo cuando se proyectaba la imagen del Generalísimo y sonaba el himno nacional en el cine Cervantes. “Su vacilación a la hora de levantar el brazo, pues no sabemos si es que no lo levantó o no lo hizo con suficiente vehemencia, fue reflejado en un informe del cuerpo de investigación”. La joven recibió una multa de 15 pesetas, una importante fortuna para la época, “teniendo en cuenta que un kilo de pan podía costar en aquellos años de la posguerra entre los 50 y 90 céntimos”.

Desde el verano de 1936 hasta febrero de 1937 fueron fusiladas en Écija más de 200 personas. Jiménez destaca a Público que “esta cifra sigue creciendo, pues hay muchas víctimas de la represión franquista en Écija de las que no hay ningún registro documental”. Matar a más de 200 personas, que sepamos a día de hoy, “son muchas, demasiadas personas”. Y es que, tal y como destaca Jiménez Aguilera, “el golpe en Écija nació matando y sólo hubo un bando, el vencedor”.

En la cifra global de represaliados se puede hablar de 500 ecijanos como víctimas de la represión ejercida por el franquismo. “En este conteo tenemos incluidos fusilados, represaliados económicos (incautación de bienes y tribunal de responsabilidades políticas), los que sufrieron la cárcel o aquellos que fueron juzgados por tribunales militares”. Muchos de los ecijanos que fueron condenados por consejos de guerra serían juzgados una vez terminada la guerra civil. Otros huyeron y después de tres años volvieron y serían encarcelados.

El conocimiento de aquel horror y la primera exhumación en 1982

La voluntad de los familias ecijanas fue lo que permitió conocer los cuerpos y la atrocidad de aquella represión. “Doscientas familias ecijanas tenían un familiar en esa fosa. Son los primeros pasos de nuestra democracia, hay lugares en los que se estaba haciendo también, y ellos pensaron que porqué no”, apunta la investigadora.

Carta de despedida de Antonio Baena González, guardia de asalto fusilado en Écija.

Se recogió dinero, los trabajos se hicieron por suscripción popular, cada uno aportó lo que pudo. En la mayoría de los casos fueron los familiares los que donaron el dinero.

A pesar de las escasas técnicas arqueológicas de la época, se pudo crear un mausoleo donde recogieron y depositaron de forma artesanal los restos de todos los fusilados. Un proyecto donde fueron contabilizados, según los registros de la época, 635 cuerpos.

Treinta y siete años después de aquella exhumación, se ha pedido financiación al Ministerio de Justicia para realizar un “estudio antropológico de los huesos y análisis de ADN, es decir, una identificación de los mismos”. A día de hoy, todavía no han dado comienzo, e, igualmente, tampoco se ha realizado recogida de muestras de ADN a ningún familiar, a la espera de que se ejecuten los plazos para el inicio del proyecto en 2020.

Menores fusilados y hermanos con tan solo 14 y 16 años

Jiménez Aguilera señala que existen casos sangrantes y documentados dentro de aquella fosa de Écija, como dos hermanos menores en el momento de su fusilamiento. “Un familiar nos contó, en este caso una mujer, como sus dos hermanos de 16 y 14 años fueron fusilados. Ella era una niña de apenas 7 u 8 años. Unos falangistas vinieron a por el hermano mayor y el otro más chico se empeñó en acompañarlo. Ella también se fue detrás de ellos y vio cómo los ataban; intentó continuar hasta el cementerio como pudo”.

También está la historia de los médicos Carlos Ballesteros y Juan Jiménez García, y el hijo de este, practicante, Juan Jiménez Tovar, que fueron detenidos juntos y fusilados posteriormente pocos días después del golpe. El hijo fue el único que quedó vivo tras el fusilamiento y murió aquella noche desangrado mientras llamaba a su madre. La ejecución fue perpetrada por el jefe de Falange del municipio sevillano.

Hay muchos ejemplos de ensañamiento con otros menores. Jiménez señala el caso del cantinero de la Casa del Pueblo, detenido y fusilado poco después. Su hijo mayor, miembro del Partido Comunista fue detenido, pero no fusilado, a cambio de salvarle la vida. “Con sorna, le dicen que va a enterrar él a sus compañeros. Lo ponen a cavar en la fosa, a presenciar los fusilamientos y a enterrar, como le dijeron, a sus compañeros”. Su otro hermano, de apenas 14 años, quedaría traumatizado de por vida. “Aunque sabía leer y escribir, nunca más volvió a firmar un documento”. La hermana de este, Encarna, contaba a Carmen cómo “temblaba al ver a la Guardia Civil y sólo acertaba a firmar con el sello y el dedo”.

Sobre los fusilamientos a mujeres jóvenes, destaca que “muchos testimonios cuentan que hubo un fusilamiento sólo de mujeres, todas ellas muy jóvenes, incluso puede que algunas de ellas no fuesen más que unas niñas”. Las fuentes orales apunta cómo las mataron y las dejaron expuestas varios días a las puertas de un convento, el de Santa Inés, todas ellas con un escapulario sobre la boca.

En cuanto a las mujeres embarazadas, hay testimonios que afirman que de los cuerpos exhumados en 1982 en la fosa había mujeres embarazadas y algunos niños pequeños. “No hay ningún rastro documental de esto, no tenemos información, no hay un documento que lo corrobore. Con el trabajo que se va a realizar y la identificación de los restos, podremos confirmar o desmentir este dato en esta investigación que será definitiva”, concluye la historiadora.

___

Fotografía destacada: Familia Jiménez Tovar. El padre médico y su hijo, practicante, ambos fusilados

Fuente:https://www.publico.es/politica/queipo-ecija-fosa-enterraban-menores-embarazadas-feroz-represion-queipo-ecija.html?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=web&fbclid=IwAR3xSSO673YTmrwc-wSG8dz0tRtcfwdDxxuxu3Ud1XemXkcxvUHms6c_Y_c

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

La falta de financiación para la Ley de Memoria Histórica lastra el hallazgo de más de medio centenar de fusilados en Alcañiz

Diez nuevos cadáveres hacinados en una fosa común, con evidentes signos haber sido fusilados, acaban de ser descubiertos en Alcañiz (Teruel).

Los restos serán enviados a un laboratorio de Zaragoza para cotejar el ADN con las 25 muestras que han facilitado posibles familiares de municipios cercanos.

En el Camposanto de la localidad podría haber entre setenta u ochenta personas asesinadas entre finales de 1938 y 1940, pero la falta de financiación impide continuar la investigación.

eldiario.es / Diego Saz / 27-11-2019

Lo recogían los archivos y lo han confirmado los arqueólogos. En el Cementerio Municipal de Alcañiz (Teruel) se han encontrado una decena de cadáveres hacinados en una fosa común y con evidentes signos de haber sido fusilados. La Asociación Pozos de Caudé está detrás de esta actuación, que comenzó en el mes de septiembre con una primera fase y que continuó con una segunda hace apenas dos semanas, gracias a una subvención de 15.000 euros del Ministerio de Justicia. Es posible que en el Camposanto alcañizano haya más de medio centenar de fusilados, pero su investigación tendrá que esperar hasta que se disponga de más financiación.

Ni siquiera está asegurado que los restos de las diez personas encontradas puedan ser identificados, pues para el estudio antropológico y de ADN se requiere una inversión de unos 600 euros por cadáver. Suma que ascendería a los 6.000 euros en esta actuación, según precisa el presidente de la Asociación Pozos de Caudé, Francisco Sánchez. Sin embargo, ya se han recogido 25 muestras a quienes sospechan que podrían ser sus familiares.

Esas sospechas no son infundadas. Parten de un listado que la propia asociación difundió para dar a conocer los nombres de las más de ochenta personas que podrían estar enterradas en el Cementerio Municipal de Alcañiz. El objetivo era que los familiares se pusieran en contacto con la asociación o con el ayuntamiento y facilitar la identificación de los cadáveres encontrados. De hecho, continúan con esta labor.

Los restos serán enviados a un laboratorio de Zaragoza para cotejar el ADN con muestras de posibles familiares. JOSÉ PUCHÉ / AYUNTAMIENTO DE ALCAÑIZ (TERUEL).

Este registro, explica Sánchez, se elaboró revisando las investigaciones del historiador José María Maldonado, junto con los testimonios que recogió y la lista que confeccionó con otro libro de Julián Casanova. También se buscó información en los Archivos de Teruel, Zaragoza y Alcañiz. Y aunque el listado de Maldonado documentaba 72 fusilamientos, la nueva lista asciende a un total de 84 personas de 23 localidades del Bajo Aragón histórico. “Pero no tenemos garantías, podría haber errores en apellidos o en nombres porque es un trabajo muy costoso y laborioso”, matiza el presidente.

Dos años de trabajo e investigación

Los trabajos de investigación de este proyecto comenzaron hace cerca de dos años a petición de varios vecinos de Foz de Calanda (Teruel) que sospechaban que sus familiares podrían estar en el Cementerio Municipal de Alcañiz porque figuraban en las listas de fusilados en la localidad. Se pusieron en contacto con la Asociación Pozos de Caudé y esta inició los trámites para pedir financiación al Gobierno de Aragón. La subvención fue aprobada, pero el Ayuntamiento, en manos entonces del Partido Popular, no permitió que se realizara ninguna actuación. “Las cosas no fueron fáciles, no teníamos la aprobación de la corporación municipal para intervenir”, recuerda Sánchez.

Tras las elecciones municipales la alcaldía pasó a manos del socialista Ignacio Urquizu, que dio luz verde a la intervención. Los trabajos, dirigidos por Javier Ruiz y Nacho Piedrafita, comenzaron en septiembre con una primera fase de prospecciones, aunque fue durante la segunda, este mes de noviembre, cuando descubrieron una fosa con diez cadáveres. Los tiros de gracia que tenían algunos de los cráneos, la disposición de los cuerpos, amontonados y hacinados unos con otros, y la cal que los recubría confirmó que se trataban de personas que habían sido fusiladas.

Arqueólogos trabajando en el hallazgo de la fosa en el Cementerio de Alcañiz (Teruel). JOSÉ PUCHÉ / AYUNTAMIENTO DE ALCAÑIZ (TERUEL)

En total en esta actuación han trabajado un equipo de ocho arqueólogos e historiadores y tres voluntarios. El hallazgo se produjo en la parte vieja del Cementerio Municipal de Alcañiz, una zona de unos 400 metros donde podrían estar el resto de fosas comunes, aunque para esa nueva intervención sería necesaria más financiación. En este sentido, el presidente de la Asociación Pozos de Caudé indica que ahora intentarán obtener fondos de la Comarca, la Diputación de Teruel o el Gobierno de Aragón, con el objetivo de desarrollar al año que viene la tercera fase.

Excavaciones de la Asociación Pozos de Caudé en Argente y Villastar

La Asociación Pozos de Caudé lleva años trabajando en la búsqueda de personas asesinadas o fusiladas durante la Guerra Civil y en los primeros años de franquismo. Han realizado excavaciones en varias localidades como en Argente, donde hallaron dos republicanos de Alfambra, o en Villastar, donde localizaron cinco fusilados. Y continúan atendiendo a quienes les solicitan su colaboración.

La conforman “una media docena” de voluntarios que se encargan de gestionar, investigar y contactar con arqueólogos y forenses para realizar las actuaciones. Los trabajos que han realizado han sido financiados con subvenciones de fondos destinados a la recuperación histórica, aunque en ocasiones han tenido que recurrir a convenios con universidades para que los estudiantes hicieran las prácticas en sus prospecciones, explica el presidente de la entidad.

Algunas de sus actuaciones están paralizadas por falta de financiación y las últimas se pudieron completar por la donación del periodista Javier Millán de los 3.000 euros que recibió al ser galardonado, en 2015, con el premio de la Asociación de Periodistas de Aragón, precisamente, por una serie de 29 reportajes sobre los 75 años de exilio republicano.

“En Aragón antes teníamos el Programa Amarga Memoria, pero cuando entró el Gobierno del PP con Luisa Fernanda Rudi lo cortó de raíz y eliminó el departamento de arqueólogos”, señala Sánchez, confiado en que si se conforma un Gobierno central progresista pueda destinar una nueva línea de financiación.

___

Fotografía destacada: Hallazgo de una decena de cadáveres en una fosa común del cementerio municipal de Alcañiz, con evidentes signos de haber sido fusilados. JOSÉ PUCHÉ / AYUNTAMIENTO DE ALCAÑIZ (TERUEL)

Fuente:https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/financiacion-Ley-Memoria-Historica-Alcaniz_0_967654267.html

Publicado por ARMH
Memoria Histórica | |
Publicado por ARMH

Muere ‘el niño’ de la simbólica y conmovedora foto del exilio de 1939

Amadeo Gracia Bamala es el niño mutilado de todavía no cuatro años que aparece a la fotografía. Un bombardeo el penúltimo año de la guerra civil española le hizo perder la pierna. El protagonista de la imagen ha muerto este pasado 1 de noviembre, según ha podido saber el Independant.

elnacional.cat / Cèlia Forment i Bori / 23-11-2019

La escena, obra de la fotoperiodista belga Helène Roger Viollet y publicada el 18 de febrero de 1939 en El Illustration, se ha convertido con el tiempo en una de las imágenes más simbólicas y conmovedoras de la tragedia del exilio hacia la Catalunya Norte. Amadeo aparece con el resto de su familia, que como 475.000 personas más cruzaron en febrero de 1939 la frontera cabe en Francia huyendo de las tropas franquistas. En primer plano está el padre, Mariano Garcia, con una hija coja, Alícia. Los siguen dos hermanos más, Antonio -que es lo único que salió ileso del bombardeo- y el pequeño Amadeo. A causa del bombardeo, el 20 de noviembre de 1937, murió la madre de todos ellos.

En la fotografía, Amadeo da la mano a Tomàs Coll, vecino de Prats de Molló que ayudó al niño a cruzar la frontera con unas condiciones físicas deplorables y bajo temperaturas invernales. A él también le faltaba una pierna, que perdió en un bombardeo de la Primera Guerra Mundial. Coll, al saber que había una familia con dos niños cojos en un establo de una masía que no se atrevía a bajar hasta Prats de Molló, decidió irles a buscar, según explica según explica el documental Pequeño Amadeo, producido por TV3 y Parallel 40 y dirigido por Dani Feixas, Aymar Durlan y Guillem Lafoz. Juntos pasaron la frontera a pie desde Camprodon, cruzando por Coll de Ares y bajaron a Prats de Molló.

Los tres hermanos fueron conducidos en el refugio de Caussade, en la zona de Bergerac, mientras a Mariano, el padre, lo derivaron en un campo de concentración, dónde murió un año y medio después víctima de la reclusión y la tristeza.

A los tres hijos los volvieron en un vagón infestado de piojos en Huesca -dónde nacieron según explica el documental -y dónde seguían viviendo sus abuelos. Antonio se puso a trabajar inmediatamente y Alicia y Amadeo pasaron doce años en un orfanato del Auxilio Social, donde fueron humillados y golpeados como hijos de los vencidos. Allí pasaron hambre, hasta que los 18 años Amadeo entró a trabajar en el Azucarera Espanyola, de donde se jubiló como administrativo, ya en Madrid.

El año 2003, El País semanal publicó un reportaje recuperando la historia de la fotografía por el mismo Amadeo Garcia Bamala, que entonces vivía en Alcalá de Henares, cerca de Madrid. Esta entrevista fue clave para acabar de responder muchas preguntas que siempre se habían planteado tanto a su familia como a los descendientes de Tomàs Coll de Prats de Molló.

Unas 100.000 personas de todas las edades atravesaron la frontera de Coll d’Ares, de Camprodon a Prats de Molló, entre el 27 de enero y el 17 de febrero de 1939, huyendo de las penurias de la guerra. La mayoría fueron mujeres, niños y personas mayores, que cruzaron el puerto a pie, por encima de los 1.500 metros. Al otro lado de la frontera los recibieron a los dos mil habitantes de Prats de Molló, que se organizaron para recibir a los exiliados con enorme solidaridad.

___

Fotografía destacada:  Helène Roger Violet

Fuente:https://www./es/cultura/nino-simbolica-conmovedora-foto-exilio-1939_444648_102.html

 

Publicado por ARMH