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“Marxistas, propagandistas y provocadoras”: el asesinato de 16 mujeres y 5 hombres de Zufre

El fatídico 4 de noviembre de 1937, entre las diez y las once de la mañana, se produce el fusilamiento de 16 mujeres y 5 hombres, en el pueblo onubense de Higuera de la Sierra. La historia de su muerte está llena de incógnitas, aún pendientes, cuando más de 68 víctimas iban ante el pelotón y de repente una orden superior frenó parte de los asesinatos.

publico.es / María Serrano / 30-06-2019

Amadora Guerrero Duque recuerda los zapatos pequeños, casi de niña, que había en su trastero cuando era apenas una cría. “Parecían los tacones sacados de una película, de punta redonda y que brillaban por sí solos”. Amadora corría sin descanso por el trastero de la vivienda sin saber que aquellos viejos tacones pertenecían a su bisabuela, con el mismo nombre, Amadora Domínguez Labrador, fusilada el 4 de noviembre de 1937 en el pueblo de Higuera de la Sierra (Huelva). Con ella fueron asesinadas 15 mujeres más y 5 hombres. La biznieta de Amadora encontraría, al lado de aquellos tacones desmoronados, una mantilla que sí se ha podido salvar después de casi cien años de vida. “Eran uno de los pocos objetos que pudieron rescatar de mi bisabuela después de saquear su casa cuando la llevaron presa”.

Amadora es una de las descendientes de las 21 víctimas que fueron cruelmente asesinadas aquella fatídica mañana del 4 de noviembre de 1937, en el municipio de Higuera de la Sierra, procedentes de la prisión de Zufre. A tan solo 12 kilómetros de distancia. El Ayuntamiento de Higuera, y su alcalde Enrique Garzón Álvaro ya han dado luz verde al permiso del inicio de la exhumación en el cementerio durante las próximas semanas, tras el presupuesto que había aprobado la extinta Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía en 2018.

Amadora lloraba al ver a su hija correr sin descanso porque no lograba alcanzar aquel camión de la muerte

La hija de Amadora tenía solo 13 años cuando vio por última vez a su madre. “Mi abuela María Dolores fue a llevarle un mantón la misma mañana que las montaron en el camión”. Su biznieta cuenta hoy a Público como Amadora lloraba al ver a su hija correr sin descanso porque no lograba alcanzar aquel camión de la muerte que nunca le devolvió con vida a su madre. “Se echó las rodillas abajo y no pudo llegar a tiempo. Cuando su padre fue encarcelado y su madre asesinada, mi abuela y mi tío abuelo tuvieron que ser criados entre vecinas que poco a poco fueron sacándolos adelante”. Amadora Domínguez Labrador era conocida con el apodo de “La Pasionaria”, y tenía 40 años de edad. En su declaración ante el juez de Aracena negó “haber pertenecido a ningún partido ni sindicato, así como haber ayudado a los huidos o tener algún familiar fugitivo”.

El rastro de sus vecinas, fusiladas entre las diez y las once de la mañana de aquel 4 de noviembre han quedado registradas en los anexos de los Consejos Sumarísimos de Urgencia. Y respondían a los nombres de Remedios Gil Cortés (56 años), Mariana Sánchez Vázquez (51 años), Amadora Sánchez González (52 años), Encarnación Méndez Díaz (56 años), Bernabela Rodríguez Ruiz (40 años), Dominica Rodríguez Ruiz (42 años), Elena Ramos Navarro (55 años), Alejandra Garzón Acemel (62 años), Teodora Garzón Núñez (45 años), Modesta Huerta Santos (29 años), Felipa Rufo Alcaide (39 años), Antonia Blanco Prieto (53 años), Josefa Labrador Arroyo (40 años), Faustina Ventura Sánchez (72 años), Carlota Garzón Núñez (47 años), José Mallofret Domínguez (38 años), Francisco Cerca Rodríguez (42 años), Manuel Suárez Durán (58 años), Marcelo Brito Cortés (55 años) y Manuel Muñoz Navarro (71 años).

Todas fueron víctimas de uno de los días más sangrientos de la represión fascista en Andalucía. De aquella jornada se conoce también que ocurrieron los fusilamientos de las conocidas 17 rosas de Guillena en la provincia de Sevilla. La declaración de bando de guerra dejó aquellos pueblos sembrados de terror. Hoy muchos vecinos aún recuerdan los hechos y vejaciones que sufrieron sus víctimas.

Pero ¿qué se conoce de aquellas mujeres de Zufre? Francisco Espinosa y José María Márquez relatan en su libro La desinfección del solar patrio, como una de las mujeres más jóvenes era Modesta Huerta Santos. “Con 29 años de edad, es ya viuda porque su marido, Calixto Garzón Movilla, que fue fusilado en los primeros meses de la ocupación de Zufre. El cuñado que tiene fugitivo es una de las “piezas” más codiciadas de los sublevados: Valerio Garzón Movilla, escondido en un majano los tres años de Guerra Civil”. Alejandra Garzón Acemel, de 62 años, de estado civil casada, “nunca había pertenecido a ninguna organización obrera, tenía dos hijos y un yerno fugitivos”. Era una de las más mayores”.

El alcalde Gregorio Garzón Labrador y el jefe local de Falange Víctor Macías Bejarano acusaron a cinco de aquellas mujeres de “marxistas, propagandistas y provocadoras”, considerándolas capaces de dar víveres a los fugitivos. A todas ellas las tildaron como “marxistas destacadas, propagandistas; añadiendo que según rumores en la casa de Remedios Gil Cortés ensayaban las coplas marxistas de las Juventudes Socialistas” a la que pertenecían la mayoría.

En Zufre solo se fusila a 21 personas y no a 68

Un libro inédito, sacado recientemente a la luz, 4 de noviembre: Una historia (des)narrada de la Guerra Civil en Zufre habla de aquella jornada sangrienta. Y narra el reflejo de las dos versiones, los días vividos en paralelo entre los dos pueblos vecinos de Higuera y Zufre. Raquel Almodóvar, doctoranda en Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla se ha adentrado, desde el punto de vista local, durante más de dos años de investigación, en un relato que no deja de despertar nuevas incógnitas. “Las historias que he podido rescatar son increíbles. Maridos que vieron fusilar a sus esposas, hermanos a sus propias familias”. La investigadora narra como “Luis Padilla Garzón vio como fusilaban a su esposa, Antonia Blanco Prieto o también se conoce el caso del fusilamiento de las hermanas Bernabela y Dominica Rodríguez Ruiz”.

Acusaron a cinco de aquellas mujeres de “marxistas, propagandistas y provocadoras”

Lo más impactante de la investigación de Almodóvar es que “más allá que se fusilarán a 16 vecinas y 5 vecinos, es que iban a ser fusiladas 68 personas, casi la totalidad de las personas que he demostrado se encontraban en la cárcel de Zufre aquel 4 de noviembre de 1937.” Estos datos se pueden conocer por el archivo carcelario de Aracena (el de Zufre se quemó en un incendio). “Con esta documentación he constatado que, como mínimo, había 70 personas aquel día. Veinticinco zufreñas y 43 zufreños (68 en total). Dos serían finalmente puestas en libertad por ser familias de derechas”.

Raquel también destaca la historia de uno de aquellos fusilados, Manuel Muñoz, del que apenas se conoce la historia. “Era calero y su trayectoria anticaciquil es la que le lleva a la fosa. Manuel era uno de los propietarios agrícolas progresistas del pueblo”. Su hermano, veinte años mayor que él, también va en uno de los camiones el día 4 aunque no es fusilado y sí testigo del fusilamiento de su hermano”.

¿Por qué paran los fusilamientos?

Raquel Almodóvar ha podido ir recopilando en su trabajo de campo la historia inédita de una “una zufreña, hermana de una de las 25 zufreñas que van en el camión que está sirviendo en la casa de un alto cargo de la nueva estructura de poder surgida tras la ocupación militar de Andalucía occidental en Santa Olalla del Cala” (pueblo muy cercano a Zufre). Almodóvar cuenta que “este caballero se encuentra reunido en el salón de su casa con otro caballero repasando la lista de los 68 que van a ser fusilados”. Mientras repasan la lista en voz alta, la sirvienta de Zufre escucha cómo su hermana forma parte del pelotón. Entra en pánico y ellos llaman a Higuera de la Sierra para parar los fusilamientos, pero ya han fusilado a 21 personas. Es una anécdota que marca la historia de este fusilamiento, aunque “ha sido un testimonio imprescindible para desenmarañar la complejidad que envuelve a los sucesos del 4 de noviembre en Zufre”.

Gracias al Juez que instruye las causas de los 68 zufreños conocemos las identidades de “las 21 personas fusiladas, pero también la fecha, hora y el lugar”. ´Éste solicitó a Novoa Viadero, Cabo Comandante de la Guardia Civil de Zufre, esta información mediante oficio. Por tanto, “el Cabo, no podía desatender el mandato del Juez. Esta información el propio Juez la incorpora al expediente de los Consejos de Guerra de los 21 fusilados”. Sin embargo, el Juzgado de Zufre inscribe solo parte de los asesinatos. “Se escribieron 6 durante la Guerra Civil y tres en los años 80”.

Una intervención aprobada desde 2018

La intervención arqueológica, coordinada por los arqueólogos Elena Vera y Jesús Román y el antropólogo Juan Manuel Guijo, señala que el informe de la Junta sitúa el enterramiento “dentro del antiguo cementerio de Higuera de la Sierra. La fosa se encuentra entrando por la puerta principal, enfrente y hacia la izquierda hay una zona rectangular de setos muy altos”.

Guijo ha destacado a Público que la morfología del esqueleto podrá determinar en poco tiempo y al, inicio de los trabajos, la naturaleza de los restos, así como al tratarse de un contexto cerrado, una aproximación de la edad en la que fueron asesinadas para poder identificar a las víctimas. “Solo esperemos que la tierra ácida donde están enterradas y las raíces de los setos que están sembrados encima de la fosa no hayan deteriorado mucho los restos”.

El Grupo de Trabajo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía de CGT-A (RMHSA) fue quien solicitó la exhumación en febrero de 2018 a la Dirección General de Memoria Democrática, para la actuación en la fosa. La solicitud fue registrada para que se llevara a cabo un “proceso de intervención que debería pasar por la investigación, localización, exhumación e identificación de los restos de las mujeres y hombres fusilados, ante el muro del viejo cementerio, donde aún se pueden ver los impactos de bala en la reja”, apunta el coordinador Cecilio Gordillo.

La Consejería de Cultura ha inicio de los trabajos que había pendientes desde la anterior Dirección General de Memoria Democrática El Gobierno andaluz del PP y Ciudadanos no ha dejado de incluir las partidas destinadas a exhumaciones que la citada Dirección dejó asignadas en el anterior gobierno socialista.

En el libro de Espinosa Maestre y García Márquez La desinfección del solar patrio, se muestra el Consejo y parte de sentencia. En ella se destacan, las peores calificaciones hacia estas mujeres, describiéndolas de “fieras humanas sin Dios, sin Patria, sin Ley, sin familia, porque ni a ella la quieren, el que suscribe, considerándolas autoras de delito tan gravísimo, procedió a su detención para ser puesta a disposición del Señor Teniente Coronel Don Fermín Hidalgo”.

Nadie puede conocer con certeza como se desarrollaron aquellos últimos momentos

Según destacan ambos historiadores “el juez militar, al finalizar los 21 fusilamientos, se limitó a dar por cerrado el caso y remitió los dos sumarios al presidente del Consejo de Guerra Permanente, el teniente coronel José Gómez Sánchez”. Casi un año y medio después seguía abierto el segundo procedimiento, con las diez procesadas ya asesinadas. El 10 de marzo de 1938 se las señalaba como “enlaces que también facilitaron noticias sobre la situación y movimientos de las fuerzas”. El procedimiento fue sobreseído de forma definitiva tras confirmar su muerte.

Sin embargo, nadie puede conocer con certeza como se desarrollaron aquellos últimos momentos, aunque entre los testimonios orales recuerdan las horas más amargas de aquellas 16 mujeres y 5 hombres. “Nadie se creyó que iban a declarar porque el Juez les había visitado y casi la mitad de ellos ya tienen sentencia del Consejo de Guerra. Saben perfectamente a dónde van, se despiden de sus familiares igual que vivieron sus vidas, desde la absoluta dignidad.

Antes de salir de la cárcel de Zufre, “el barbero las raparía para dejarle un pequeño moño y colgar de los pocos mechones que tenía la bandera de España. Lloraba pidiendo perdón delante de cada una de ellas” por lo que estaba haciendo.

La humillación fue latente para crear el pánico entre los que quedaron con vida. “En sus últimos momentos las obligaron a coser en sus ropas el sagrado corazón de Jesús y las castigaron ejemplarmente”. No se supo nada más. Solo los más niños y jóvenes de Higuera de la Sierra sabían dónde estaba la fosa y pudieron en aquellos años de miedo ponerse muy de cerca de aquellos ejecutores. 

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Fotografía destacada: Amadora Domínguez, una de las ’16 mujeres asesinadas en Zufre’.

Fuente: https://www.publico.es/sociedad/memoria-historica-marxistas-propagandistas-provocadoras-asesinato-16-mujeres-5-hombres-zufre.html

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Aleida Assmann: “La política del olvido no es una solución”

La especialista alemana abre las jornadas de la Asociación de Estudios de la Memoria (MSA) y afirma que el silencio no es garantía de paz en las sociedades posdictatoriales

elpais.com / Peio H. Riaño / 25-06-2019

La profesora de la Universidad de Konstanz (Alemania) e investigadora Aleida Assmann, una de las personas más influyentes en el ámbito de la memoria, ha inaugurado las jornadas de la Asociación de Estudios de la Memoria (MSA), que se celebran hasta el viernes en Madrid. La egiptóloga alemana que ha centrado su carrera en la antropología cultural, con interés central en la historia de la memoria alemana desde 1945, ha intervenido para hablar del giro nacionalista en la Unión Europea y las políticas de la memoria que deben realizarse para integrar a todos los grupos sociales. Porque la memoria, según sus palabras, puede ser motivo de encuentro, diálogo y unión, pero también de todo lo contrario.

Assmann ha asegurado que “en Europa la Segunda Guerra Mundial no ha terminado y España es un claro ejemplo de la polarización que todavía se vive”. Falta comunicación, falta el encuentro de las memorias. “El pacto de silencio de 1977 español fue una decisión pragmática, que permitió una transición exitosa a la democracia, pero hoy queda claro que la política del olvido no es una solución. Es muy difícil mantener a un país unido cuando no se está de acuerdo en ciertos elementos de la historia”, ha dicho.

¿Cómo podemos hacer para que todos se integren en la misma visión? Ella misma se ha contestado: “Con una concepción de la memoria más inclusiva. Hace falta más comunicación, que seamos más conscientes de las diferencias para integrarlas en todos los discursos”, ha dicho en referencia a la crisis migratoria y al problema de reconocimiento de los recién llegados en la integración de las naciones, que los acogen y las transforman.

En el aula magna de la Facultad de Filología, de la Universidad Complutense, ha dicho que el Valle de los Caídos fue un intento de acabar la guerra sellándola con la marca de los vencedores, “pero eso no cierra la guerra”. Las investigaciones de Assmann (Alemania, 1947) defienden que el silencio no es garantía de paz en las sociedades postdictatoriales. La adaptación democrática en estos casos pasa por el recuerdo, no como una meta, sino como un paso intermedio e irremplazable.

Por eso el mito de la experiencia de guerra volverá con el mito del nacionalismo. “La guerra es lo que embrutece y lo que le debe seguir es un proceso civilizador. Embrutecer o civilizar son caminos distintos que debe elegir una nación”, ha zanjado. Y civilizar es sinónimo de integrar, de ahí que “crear barreras sobre las experiencias de cada grupo socava la comunicación, el discurso libre y los valores conjuntos”. Es lo que están haciendo los nacionalismos y la extrema derecha: “Son una vergüenza y están dirigiendo la política de la UE”, dijo la especialista, que lamentó que la izquierda haya abandonado el concepto de nación y la derecha se haya aprovechado, reforzándose en la polarización (“con el rencor y el resentimiento”).

La crisis actual de la idea de nación se ve presionada por la llegada de migrantes y en ellos está la solución. Para Assmann la integración cultiva el proceso de paz, porque las naciones no son violentas o cívicas por sí mismas, sino en función de sus proyectos: “La civilización no es un proceso, sino un proyecto. Solo los humanos pueden consumarla. Reimaginar la nación es un problema muy complicado, pero es lo que tenemos que intentar en estos momentos”. El primer paso para la integración es el reconocimiento, porque “es un concepto fundamental de la condición humana para aceptar la identidad de cada uno de los grupos”.

La memoria es el arma que han utilizado los líderes populistas e imprudentes, según la experta, para plantar una batalla de expulsión, en la que participan todas las naciones. El Reino Unido no se libra, cuenta, celebrando en sus homenajes a los soldados británicos caídos en la Segunda Guerra Mundial y olvidándose de los compañeros europeos. “La Segunda Guerra Mundial no se ha cerrado en los corazones de mucha gente. En Italia se conmemoraba el final del régimen fascista. Pero este año la derrota de las tropas fascistas ya no es un motivo de recuerdo para el partido de Matteo Salvini, sino que rehabilita a Mussolini como un líder nacional y lo incluye en sus discursos”, ha afirmado Assmann.

Ha recordado cómo Winston Churchill dijo, para pasar página de la Segunda Guerra Mundial, que deberíamos mirar al futuro: para salvar a Europa debería darse un acto de olvido hacia los crímenes y las locuras del pasado. Assmann le ha contestado que esta estrategia de olvido tiene un inconveniente: “Apoya a los vencedores y hace daño a las víctimas. La política del olvido acabó en los noventa, cuando se inició una nueva tendencia sobre el recuerdo”. La historia no tiene puntos finales.

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Fotografía destacada: Aleida Assmann, este martes en Madrid tras su su intervención en el congreso. VÍCTOR SAINZ

Fuente: https://elpais.com/cultura/2019/06/25/actualidad/1561481627_054946.html

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La asociación para la recuperación de la memoria histórica adquiere el dominio Franco.es

El objetivo es tratar de concienciar sobre los crímenes del franquismo

elpais.com / Natalia Junquera / 24-06-2019

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha adquirido el dominio de internet franco.es para “convertirlo en un lugar de denuncia de los crímenes de la dictadura”. El dominio pertenecía a un ciudadano norteamericano. La asociación, que agrupa a la mayoría de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura, estableció una puja para hacerse con él.

Apenas unos días después de que el Tribunal Supremo describiera a Franco como jefe del Estado desde 1936, la ARMH se ha hecho con el dominio de internet para tratar de utilizar el sitio web como lugar de concienciación sobre los crímenes del franquismo. “Se trata de una estrategia más en la lucha contra la impunidad del franquismo, para utilizarlo como un método de denuncia de los crímenes de la dictadura, dar reconocimiento a sus víctimas y generar conocimiento para enfrentarnos al negacionismo que desde diferentes ámbitos, culturales y políticos tratan de relativizar la violencia que ejerció el franquismo sobre buena parte de la sociedad española”, ha explicado su presidente, Emilio Silva.

La asociación hará una consulta ahora entre sus asociados para ver qué contenidos concretos desean ver en el dominio. En Alemania, www.hitler.es lleva al usuario a una página sobre el holocausto.

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Fuente:https://elpais.com/politica/2019/06/24/actualidad/1561367051_204544.html

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Martín recupera el sonajero que le arrebató la guerra civil hace 83 años

Su madre lo llevaba en el mandil cuando fue fusilada y enterrada sin nombre cuando él era un bebé de nueve meses.

Sus restos no se encontraron hasta 2011, cuando el cementerio palentino en el que estaba era ya un parque infantil.

rtve.es / EFE/ Almudena Álvarez / 22-06-2019

 

Han tenido que pasar 83 años para que Martín Díaz Muñoz sujete de nuevo entre sus manos el sonajero de colores que su madre se llevó en el mandil a una tumba sin nombre, tras ser fusilada en la Guerra Civil cuando él era un bebé de nueve meses.

Catalina Muñoz Arranz era una mujer de 37 años que en 1936 vivía en el pequeño pueblo palentino de Cevico de la Torre, con Tomás, su marido, y con sus cuatro hijos, entre ellos un bebé, cuando fue detenida, juzgada y fusilada por un vecino de su pueblo, y después enterrada en el cementerio de La Carcavilla de Palencia.

Sus restos no se encontraron hasta 2011, cuando el cementerio palentino ya era un parque infantil, y gracias al empeño de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica fueron exhumados junto a los de otras 108 personas.

“Los restos hablan”

“Y los restos hablan”, ha afirmado el presidente de la ARMH, José Luis Posadas, durante el homenaje que este sábado le han rendido a Martín, a su hermana Lucía, los dos únicos hijos vivos de Catalina, y a todos sus nietos, en el mismo parque donde se encontraron sus restos y donde hoy se los han entregado a sus hijos.

Los de Catalina Muñoz estaban acompañados de un sonajero de colores y hablaron. Dijeron que Catalina era mujer y madre, una madre y un sonajero que se han convertido en el símbolo de la barbarie de la guerra y en el hilo que siguió el periodista de El País, Nuño Domínguez, hasta dar con esta historia.

A Catalina le arrebataron un bebé de sus brazos y nunca más se volvió a saber de ella“, ha señalado Posadas.

La suya es la historia de una madre fusilada, de un padre encarcelado, de unos hijos huérfanos, de una niña de 11 años, Lucía, que tuvo que encargarse de su hermano Martín, un bebé de 9 meses, y que hoy a sus 95 años ha podido llorar sobre los restos de su madre con la satisfacción de saber que por fin ahora tiene donde llevarle flores.

El dolor de no saber dónde estaba

“Hoy estamos aquí para enterrar de una forma digna a nuestra abuela y con ella enterramos el dolor que de todos estos años nos produjo no saber donde estaba”, ha afirmado muy emocionada su nieta Lucía. “Ojalá que los que seguís buscando a vuestros familiares lleguéis a vivir un día como este”, ha deseado.

“Mi abuela fue fusilada por uno de su pueblo, por venganza, por defender su libertad y sus ideales”, ha manifestado Josefa Díaz, otra de las nietas de Catalina que ha querido tener un recuerdo para “aquellos que murieron asesinados en tierras y cunetas y que a día de hoy, siguen ahí”.

Mi abuela fue fusilada por uno de su pueblo, por venganza, por defender su libertad y sus ideales

Porque la historia de Catalina y su familia es una historia de represión, la muerte y violencia todavía con muchas páginas en blanco, “el reflejo fiel de lo que ocurrió durante la Guerra Civil”, ha afirmado el presidente de la ARMH.

Los restos de 108 represaliados

“Catalina representa a todas las mujeres que dieron su vida por defender sus ideales”, ha subrayado Manuel Monge, el historiador que empezó a tirar del hilo en 2009 e impulsó en 2011 las exhumaciones en el parque de la Carcavilla donde se encontraron los restos de 108 represaliados.

Entre ellos los de Catalina, en la sepultura numero 39, fila cuarta, termino primero, sección tercera… junto a un sonajero de colores.

“Hoy el sonajero ha vuelto a manos de su legítimo dueño”, ha añadido Almudena García, la arqueóloga que dirigió las excavaciones.

Mercedes Herrero, de Pez Luna Teatro, ha dado vida a esta historia, con flores, un pico negro y un mandil como el que llevaba Catalina el día que fue asesinada, y trazando con tiza sobre el monumento a la Memoria Histórica todo el árbol genealógico de esta madre de cuatro hijos.

Un árbol genealógico que Mercedes Herrero ha cerrado escribiendo la frase “ninguna guerra puede matar a una madre” mientras el anciano Martín hacía sonar su sonajero junto a otros muchos sonajeros de colores que en otras muchas manos se han sumado a este emotivo homenaje.

El cantautor turolense Joaquín Carbonel ha puesto fin a este homenaje interpretando la canción que ha compuesto en memoria de esta madre, “la madre del sonajero”, en memoria de esta historia que hoy se ha cerrado y de otras muchas historias que todavía siguen sin cerrarse.

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Fuente:http://www.rtve.es/noticias/20190622/martin-recupera-sonajero-arrebato-guerra-hace-83-anos/1960620.shtml

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Madrid, capital mundial de la Memoria

El 25 de junio arranca en la Universidad Complutense de Madrid el mayor congreso del mundo sobre estudios de memoria en el que participarán alrededor de 1.300 especialistas cuando se cumplen 80 años del final de la Guerra Civil. 

publico.es / Alejandro Torrús / 21-06-2019

El concepto de Memoria Histórica ya no extraña a nadie. Tampoco en España, donde incluso se ha convertido en ley. Aquí, la Memoria se ha presentado como una herramienta o proceso para la “recuperación del legado de los que lucharon por la democracia y la legalidad republicana o fueron masacrados por oponerse al golpe de Estado y la dictadura franquista”, tal y como escribía el profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III Rafael Escudero en el prólogo de la obra Callar al mensajero de Francisco Espinosa.

Pero la Memoria Histórica es tan solo una gota en el océano de un campo académico y de estudio mucho más amplio: el de la Memoria. A secas. Sin apellido. Un campo que estudia la manera en la que como sociedad nos relacionamos en el presente con nuestro pasado y que tiene una proyección en el futuro. Se puede estudiar, así, como nos relacionamos con un pasado traumático como una guerra civil o una dictadura, pero también otras muchas disciplinas como una revolución, una corriente literaria o un ciclo de manifestaciones y de movimientos sociales como el que inició el 15M en las plazas de España.

“La Memoria es lo que somos. Nos dota de identidad. Lo tenemos incorporado en nuestra manera de actuar, en nuestra ideología”, dice Ferrándiz (CSIC)

La Memoria, por tanto, está en todas partes. La Memoria dota de identidad a las sociedades contemporáneas y no es única. Siempre hay muchas memorias conviviendo a la vez y luchando, en muchos casos, por ser hegemónicas. Cuando Vox inicia su campaña electoral bajo la sombra de la estatua de Don Pelayo o apela a la Reconquista está haciendo uso de una determinada memoria para construir su propia identidad. Cuando Izquierda Unida agita la bandera republicana está haciendo lo propio. No hay colectivo sin memoria. No hay nación que no se haya construida sobre una memoria común. 

Con el objetivo de analizar estos aspectos y muchos más, de estudiar cómo las sociedades humanas se relacionan con su pasado desde el presente se reunirán en Madrid, entre el 25 y el 28 de junio, más de 1.300 especialistas de todo el mundo con motivo del tercer Congreso de la Memory Studies Association, en la que, según señalan los organizadores, será “la reunión académica más importante que se ha celebrado nunca sobre este tema”.

El Congreso, que convertirá a Madrid en la capital mundial de la Memoria durante unos días, tendrá lugar en el campus de Moncloa de la Universidad Complutense, el mismo que acabó destruido tras la Guerra Civil y en el mismo año en el que se conmemora el 80 aniversario del final de la Guerra Civil española. Pero no será el único aniversario que se tendrá en cuenta. Este año también se cumplen 25 años del genocidio del pueblo Tutsi en Ruanda, que protagonizará el cierre del encuentro.

Entre los más de 1300 invitados están intelectuales como Aleida Assman, creadora del concepto ‘memoria cultural’; Marianne Hirsch, creado del concepto posmemoria; Elizabeth Jelin (pionera de los estudios sobre represión y memoria en el Cono Sur), los escritores Viet Thanh Nguyen (Premio Pulitzer, 2016) e Isaac Rosa; la dramatura Laila Ripoll o Federico Mayor Zaragoza como ex director general de la Unesco.

“Es el primer congreso de esta magnitud que abarca tantos temas relacionados con la memoria de las sociedades de diferentes culturas y lugares del mundo”, señala Hristova

“Es el primer congreso de esta magnitud que abarca tantos temas relacionados con la memoria de las sociedades de diferentes culturas y lugares del mundo. Tenemos invitados de diferentes comunidades y países no occidentales con diferentes culturas a la nuestra y que tienen una concepción diferente del tiempo a la nuestra y eso lo hace muy interesante”, explica a Público Marije Hristova, de la Universidad de Warwick y coorganizadora del Congreso.

Junto a Hristova están en el comité organizador María García Alonso (UNED), Johanna Vollmeyer (UCM) y el antropólogo del CSIC Paco Ferrándiz. “Uno de los temas más potentes que trataremos será el de la memoria digital y cómo está contribuyendo a modificar nuestra relación con el pasado. Los ‘selfies’, por ejemplo, constituyen un ejemplo de memoria personal, pero cuando los subes a las redes o se suben miles de ellos a internet comienza a crear memoria colectiva. Y eso también lo estudiaremos”, señala a Público Paco Ferrándiz.

La Memoria es lo que somos. Nos dota de identidad. Lo tenemos incorporado en nuestra manera de actuar, en nuestra ideología, en nuestro comportamiento e incluso en nuestros niveles de tolerancia. Por eso es tan importante que estudiemos y analicemos nuestra  memoria colectiva. Es una fuerza colectiva e impregna todos los aspectos. Por ejemplo, una bandera no es más que un trapo lleno de memoria”, sentencia Ferrándiz.

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Fotografía destacada: Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid, inmediata predecesora de la actual Universidad Complutense, en una vista tomada justo después del final de la Guerra Civil

Fuente:https://www.publico.es/politica/madrid-capital-mundial-memoria.html

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Teo, la única mujer topo que se escondió del franquismo y lo pagó con años de torturas

Muchos republicanos se ocultaron durante largo tiempo para evitar la represión. Tras ser descubierta, Teodomira Gallardo fue encarcelada y su marido, fusilado. Rehízo su vida en Madrid y, pese a las vejaciones, se mantuvo fiel al PCE hasta su muerte.

publico.es / Henrique Mariño / 20-06-2019

Teodomira Gallardo fue la única mujer topo del franquismo. O, al menos, la única conocida por haberse enterrado en vida para escapar de las fauces de la represión. Hubo hombres que llegaron a pasar años —e incluso décadas— escondidos durante la posguerra, aunque la venganza se cernió sobre las republicanas de otras maneras, algunas terribles, pero que no pasaron por el encierro autoimpuesto.

Nacida a principios del siglo pasado, su marido era el alcalde de Zarza del Tajo cuando estalló la guerra civil en 1936. Comunista, pese a que la localidad conquense no contaba con una delegación organizada, Valerio Fernández cogió el fusil a los treinta y combatió en el Cuerpo de Carabineros, que en su mayoría permaneció fiel al Gobierno de la Segunda República.

Un camarero del casino de la vecina Santa Cruz de la Zarza que llegó a ascender a teniente. Y que, cuando terminó la contienda y regresó a casa, se encontró con que el regidor del municipio donde trabajaba había sido molido a palos por los falangistas. Un amigo le advirtió del peligro que corría, aunque él consideraba que no había hecho nada malo.

Sin embargo, las represalias no tardarían en llegar a su pueblo, donde al comienzo de la guerra unos anarquistas madrileños habían matado a los hombres que aparentaban ricos, mas quienes tenían dinero ya habían huido y pocos varones quedaban, pues muchos habían sido llamados a filas. Así lo recordaba Teodomira Gallardo, más conocida como Teo, cuando ya había cumplido los setenta y vivía en el barrio de San Blas, en Madrid.

Su testimonio fue incluido en un prólogo “para españoles menores de cuarenta años” del libro Los topos, de Jesús Torbado y Manuel Leguineche, originalmente publicado en 1977 y reeditado por Capitán Swing. Aunque su investigación se centraba en los hombres ocultos, de algún modo hacían justicia con ella, entrevistada en la salita de su humilde casa, presidida por un retrato del Che y otro de Dolores Ibárrurila Pasionaria.

“Ejemplifica con precisión suprema lo que fue el terror de la guerra —el terror impuesto por unos y por otros; especialmente por unos, evidentemente— y la inagotable venganza de los vencedores, una verdadera orgía sangrienta, sobre seres no sólo indefensos, sino muchas veces absolutamente inocentes”, escribían los periodistas.

Valerio, su marido, huyó, pero fueron a por ella. Registraron su vivienda en busca de armas, en vano, después del chivatazo de un viejo camarada que la había traicionado. La echaron de su hogar, sin comida ni ropa, y tuvo que irse con una bebé y un niño de cuatro años a casa de su suegra, cuyo esposo había sido detenido. Ante las amenazas, buscó a su pareja y se echaron al monte.

Tres días tardaron en llegar a Aranjuez, donde se escondieron en una habitación que su cuñada tenía en el patio, donde permanecieron enclaustrados seis meses. Allí escucharon gritar de desesperación a Las Cuelvas, como eran apodadas una madre y sus dos hijas, quienes serían fusiladas por no revelar el paradero de un tercer hijo que se había ocultado.

Sin embargo, cuando su cuñada enfermó, se vio obligada a dejar el escondrijo para cuidarla, porque pedir ayuda o llamar a un médico los habría descubierto. Aun así, la policía comenzó a sospechar y tuvieron que volver a huir, esta vez de pueblo en pueblo, haciéndose pasar por hojalateros.

Agazapados de noche en un tejar, una vecina de Huecas, en la provincia de Toledo, les advirtió de que no tenían pinta de quincalleros, por lo que no tardarían en caer. Estaba dispuesta a alojarlos en su vivienda, al menos hasta que pariera. Teo estaba embarazada.

Crescencia, su ángel de la guarda, le habían matado a una hermana y pronto ejecutarían a su marido.

A finales de marzo de 1940, justo un año después de que Valerio se escapase, Teodomira dio a luz una niña. No había pasado ni un mes del alumbramiento cuando la policía los detuvo: ella fue ingresada en la cárcel de Ventas y su pareja, en la de Santa Rita, en el barrio madrileño de Carabanchel. “Más de cuatro años estuvimos nosotros sin juicio. En ese tiempo, a él le habían sacado cinco veces para darle palizas que lo dejaban medio muerto”, contaba Teo a los periodistas.

Finalmente, fueron juzgados por rebelión militar y les atribuyeron el asesinato de un cura, aunque —¡milagro!— don Pedro estaba vivo en el momento de la acusación. Condenado a muerte, otro marzo para el recuerdo, en este caso el de 1945: Valerio cayó ante un pelotón de fusilamiento. A ella la seguirían deteniendo intermitentemente por comunista hasta 1970, cuando arrestaron a un hijo suyo en una manifestación proamnistía y, tras protestar, entró detrás de él en los calabozos de la Puerta del Sol.

“Eso es lo peor del mundo”, relataba en referencia a la Dirección General de Seguridad, donde la habían encerrado tantas veces. “Una noche se presentó un policía con todas las partes fuera. Yo cogí un zapato y le dije: Se va usted de aquí ahora mismo o le reviento los cojones con este zapato”.

Tuvo más suerte que otras compañeras: “A una amiga le pasaron encima nueve tíos seguidos, uno detrás de otro, la misma noche. Nueve policías, uno detrás de otro. La pobre está pirada. Y a otra que tenía un cuerpo precioso, y no quería desnudarse, la ataron al techo, le quemaron un brazo, la desnudaron y la violaron también. Y otra amiga salió embarazada de allí…”.

Tiempo atrás, en 1948, la habían retenido durante un mes en la higadilla [sic] de la estación de Atocha, donde recibió veintisiete palizas en nueve días, a razón de tres al día, aseguraba a Torbado y Leguineche. “Los guardias me llevaban donde estaban las porras, los vergajos, y me hacían elegir con cuál quería que me pegasen. También me obligaban a hacer el gato: dar vueltas agachada alrededor de la mesa mientras todos me iban arreando”.

Cuando confesaba el sufrimiento vivido, Teodomira se había casado en segundas nupcias con otro militante comunista y ambos, jubilados, vivían en una “modesta casa” del barrio obrero de San Blas. Sin embargo, las palizas permanecían selladas en su memoria y las secuelas, en su cuerpo: “Tengo varias costillas desviadas, la columna mal y las muñecas torcidas desde entonces”.

Los autores de Los topos justificaban en el prólogo, titulado El terror franquista, los fugados, los ocultos y una venganza interminable, la inclusión de su relato en una obra protagonizada por hombres: “Por tratarse de la única mujer topo de que tenemos noticias y porque ofrece un abanico bastante completo de los horrores de la guerra y de la posguerra”.

Apenas hay literatura ni información publicada sobre ella. El filólogo e investigador José Colmeiro señala que sus declaraciones no fueron incluidas en la primera edición, sino en otra de 1999 a cargo de Aguilar. Y apunta el motivo, más allá de su condición femenina: “Ocupa el primer lugar el testimonio de Teodomira Gallardo, como signo de los tiempos, […] por dar un panorama de todos los tipos de represión, incluida la violencia sexual”, escribe en Memoria histórica e identidad cultural: de la postguerra a la postmodernidad (Anthropos).

Albert Buschmann y Luz Souto, coordinadores del libro Decir desaparecido(s). Formas e ideologías de la narración de la ausencia forzada (LIT Verlag), aportan una escueta ficha, donde consta que pasó seis meses como topo, desde 1939 hasta 1940: “Acaba en la cárcel de Ventas. Sale en libertad en 1947. Su marido es fusilado en 1945”. También identifica como su topera una habitación en el patio de la casa de su cuñada en Aranjuez.

Pese a los escasos datos que nos ha proporcionado la imprenta, José Sanchis Sinisterra escribió la obra teatral Terror y miseria en el primer franquismo (Cátedra), compuesta por nueve cuadros, uno de los cuales está basado en sus vivencias. “Esta dramaturgia de reelaboración se basa en el testimonio de Teodomira Gallardo para la construcción de los monólogos de dos de los personajes femeninos, Teresa y Nati. La escena se tituta Intimidad y transcurre en 1944 en la cárcel de mujeres”.

Basada en su reclusión en Las Ventas, refleja la dureza de la prisión a través de los diálogos entre dos reclusas, una comunista y otra anarquista: género documental que no rehúye del lirismo. Interpretada a finales de 2002 por Teatro del Común, una compañía integrada por profesores y alumnos de institutos de bachillerato madrileños, sobre las tablas se escuchaba este diálogo:

– Intimidad, Nati. ¿Sabes lo que es eso? Aquí, oliéndonos el culo unas a otras todo el santo día… y aún más por la noche; amontonadas como animales para dormir, y en manada de un lado para otro, para trabajar, para comer, para cagar… Tener por lo menos un pequeño rincón de una misma que las otras no puedan tocar, ni ver, ni oír… Los sueños, por muy horribles que sean. Algo privado, sí… y es gracioso que yo lo diga. Privado. ¿Lo entiendes?

– Lo del culo no lo dirás por mí, que me lo lavo cada día… No, no lo entiendo. Yo me conformo con aguantar aquí, y entera, si puede ser, todo lo que haga falta. A ver si mientras llega un indulto…

Quizás no sea una casualidad, mas Nati también era el nombre de la sobrina del cura que golpeó la puerta de la casa de Teo horas después de que Valerio huyese. La chica le exigió que hiciese el saludo fascista, aunque se negó, ofreciéndole una contundente respuesta: “Yo no te he obligado a ti a levantar el puño”. Pero ésta es otra historia, que ya ha quedado atrás.

Han pasado más de sesenta años y el dramaturgo José anchis Sinisterra escribe Terror y miseria en el primer franquismo, que recrea la estancia de Teo en prisión en Intimidad. Tras el estreno de la obra, a finales de 2002, el crítico Javier Villán la ensalza en El Mundo: “Hay terror, vida detenida, miedo en estado puro en el temeroso comportamiento de cada día”.

“Utiliza las palabras como bisturí para realizar una operación de cirugía sentimental, política y social sobre los tiempos del franquismo español. Para que esa herida —cicatrizada para algunos— no se olvide y para procurarle una justa cura basada en el recuerdo de todas las atrocidades cometidas”, describe Itziar de Francisco en el mismo diario.

En cambio, Teodomira no se jactaba de aquel pasado entre los militantes del PCE de San Blas. Ya mayor, no presumía de los castigos recibidos, como si cada varazo fuese un galón. Algunos chavales de las Juventudes Comunistas, sobrados de autosuficiencia, ignoraban a los viejos camaradas. Teo tenía tanto que contar, y tanto se callaba…

“Cuando me afilié, había una serie de viejetes pululando por allí a quienes los más jóvenes no les dábamos importancia”, recuerda Valentín Calderón, militante de la entonces Agrupación Teodomira Gallardo —llamada así en honor a Teo—, hoy rebautizada Camilo Cienfuegos. Aquel chaval no tardaría en darse cuenta de quién era y había sido aquella mujer austera, vestida de negro y con una sonrisa perenne: “Un mito del partido”.

Calderón lamenta que su trayectoria no haya tenido un mayor repercusión en el distrito de San Blas-Canillejas. Al menos una calle en el este de Madrid, “pero ni la tiene ni se la espera”, algo que sucedería si se tratase de un personaje como ella en París, cree el miembro de la Asociación Amistad Hispano-Cubana Bartolomé de las Casas. “Es una pena que no tenga el más mínimo reconocimiento”.

Al principio, Valentín y los cachorros de la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) procuraban que aquellos veteranos, entre los que se encontraba la histórica Concha Carretero, no les diesen la chapa. “Luego me enteré de que había chupado años de cárcel y torturas. Sin embargo, no hablaba del sufrimiento ni del maltrato, sino que me lo contaron viejos camaradas de la agrupación. Ella jamás estuvo con el yo en la boca: yo he estadoyo he vividoyo he sido…”.

Calderón, quien no ha cumplido los cincuenta, echa cuentas y cree que falleció hace unos quince años, aunque nunca dejó de pasarse por el local del partido. “Destacaba por su modestia, desde su ropa hasta su vivienda. Era extremadamente austera y, al mismo tiempo, un encanto de persona. Sobresalía por su militancia activa y siempre animaba a los jóvenes, pero sin tirarse el pisto ni presumir de pasado ni de militancia”.

“Un mito del PCE”

¿Qué fue de aquella bebé y de aquel niño de cuatro años que se llevó a cuestas cuando tuvo que refugiarse en casa de su suegra? ¿Y de la niña que nació en casa de Crecencia, la señora que los acogió cuando iban de pueblo en pueblo arreglando ollas, cacerolas y lebrillos, haciéndose pasar por hojalateros gracias a que Valerio era muy mañoso? Un pasaje de la historia personal de Teo que se pierde tras la detención, el juicio y la condena a muerte de su marido.

Ella rehace su vida en Madrid. Allí conoce a un trabajador de la construcción y militante comunista, Antonio López, con quien se casa y tiene dos hijos. Ella, probablemente, trabaja limpiando casas para sacar adelante a la prole, según sus camaradas de San Blas, donde residirá hasta el final de sus días. Sobrevivió a ambos hijos, Jesús y Antonio, quienes habían heredado su ideología y fallecerían de cáncer, como Andrés Cabrera, una figura del movimiento vecinal de Canillejas.

Julián Escribano traza a sus setenta y siete años una sentida semblanza de Teo. “Era seria, combativa y muy dada al pueblo y a la gente. En los setenta y ochenta, gozaba de una gran reputación en el barrio y era un mito entre las mujeres comunistas”, recuerda este militante del PCE de San Blas, en cuya sede su marido atendía el bar.

“Fíjate que integridad tenía que, antes de irse a casa, Antonio se miraba los bolsillos. O sea, que se registraba a sí mismo, no fuese a ser que se llevase algún cambio que no le correspondía”, añade Valentín Calderón. Ella era muy querida entre sus camaradas, aunque desconocida para muchos vecinos. “Un barrio obrero no significa que sea netamente de izquierdas. De hecho, hay mucha más conciencia comunista en otras zonas”, matiza Escribano. “Sin embargo, Teo, pese a no haber estudiado, estaba muy politizada y sí que la tenía”.

Ella hablaba con criterio y sus palabras sonaban con firmeza. “En cambio, no ocupaba cargos dirigentes, ni lo pretendía. Ejercía, eso sí, de conciencia moral entre los más jóvenes, pero sin pretensiones”, apunta Julián Escribano. “Nunca se permitió un consejo más allá del ánimo”, corrobora Calderón.

Lo hacía sin apelar a su currículo, impregnado de polvo y sangre, redactado en la topera y en la cárcel. “No contaba por lo que había pasado, porque el presente y el futuro siempre priman más que el pasado. Pese a que es fundamental conocer la historia para no repetir los errores, le importaban los problemas del momento”.

Teodomira Gallardo, “una mujer enérgica, tajante y fuerte, porque así la hizo la vida”.

Teodomira, “discreta, como otros cientos de compañeras, aunque ella era ejemplar: un mito del PCE”.

Teo, una leyenda tan humilde y prudente que ni en su madriguera comunista de San Blas sabían que fue la única mujer topo de España.

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Fotografía destacada: Teodomira Gallardo, junto a un retrato de la Pasionaria, fotografiada por Torbado y Leguineche. / CAPITÁN SWING

Fuente:https://www.publico.es/politica/mujer-topo-teodomira-gallardo-pce-franquismo.html

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Lo último que vieron los fusilados y los últimos abuelos de la Guerra Civil, la cita con la memoria en PHotoESPAÑA

La XXII edición del festival de fotografía, que se celebra entre el 5 de junio y el 1 de septiembre de 2019 en Madrid, contiene varias exposiciones que invitan a abrir los ojos al pasado y al presente derivado de la contienda española.

“Quería rendir un homenaje a todos los abuelos de España”, cuenta a eldiario.es el fotógrafo Luis Areñas, que pasó dos años recorriendo pueblos y buscando a supervivientes de la Guerra Civil para retratarles.

eldiario.es / José Antonio Luna / 09-06-2019

En España hay más de 2.500 fosas comunes y, según cálculos del Ministerio de Justicia, unos 114.000 desaparecidos. Solo hay un país en el mundo que le supera en número de represaliados enterrados: Camboya. Además, los datos están desactualizados desde 2011, año en el que se paralizaron las partidas presupuestarias del Estado destinadas a la memoria histórica y a las subvenciones para buscar y exhumar víctimas. A los familiares de estas, aún intuyendo bajo qué tierra se encuentran sepultados sus seres queridos, solo les queda esperar con impotencia una solución que nunca llega.

España tiene una cuenta pendiente con la memoria que tampoco parece tener respuesta desde el lado jurisdiccional. El ejemplo más reciente es el de la decisión del Tribunal Supremo de paralizar la exhumación de Franco del Valle de los Caídos para “evitar el perjuicio que se causaría a los recurrentes”. Todo ello, mientras se referían al caudillo como “Jefe de Estado”. No hubo ninguna alusión al golpe de Estado, ni a la guerra ni a la represión de los opositores al régimen franquista.

Montes de Torozos II, Valladolid, 1936-1939. Los autobuses de línea que iban o venían a Valladolid tuvieron que detenerse muchas veces en ese punto por la existencia de patrullas en el cruce, y los viajeros podían ver las camionetas cargadas de gente e incluso alguna vez fueron testigos de la presencia de cuerpos en la carretera. El monumento a las víctimas del franquismo ha sido destrozado varias veces en el pasado. A finales de septiembre de 2013 se inauguró un tramo de la autopista que une Valladolid y León. Las obras han llegado muy cerca del área de las fosas comunes. AUTOR: MIQUEL GONZÁLEZ

“De Jefe de Estado nada. Franco fue un dictador y desde hace un año lo pone incluso en el Diccionario Biográfico de la Real Academia Española”, recrimina al ser preguntado sobre el tema por eldiario.es Miquel González, autor de una de las cuatro exposiciones de PHotoESPAÑA centradas en la Guerra Civil española que recibe el nombre de Memoria Perdida y que estará disponible hasta el 31 de julio en el Instituto Goethe de Madrid. Para aquellos que no se puedan desplazar hasta la capital, su página personal sirve como buena muestra del proyecto.

 El fotógrafo quiso capturar de cerca algunas de las muchas fosas que se encuentran repartidas por todo el país, pero no lo hizo de una forma cualquiera. Eligió la hora y la estación en la que fueron ejecutados quienes hoy permanecen bajo aquellos escombros.

“Quería acercarme lo máximo posible a lo que habían visto quienes fueron ejecutados e intentar tomar fotos en condiciones parecidas”, explica el experto sobre las razones que llevaron a visitar los Picos de Europa cubiertos por una capa de nieve. “Lo que sientes allí solo es muy raro. Impresiona”, añade.

O Candedo , Ourol, Lugo, 16.4.1938. Tres mujeres de la familia Casabella, María Xosé, Felicitas, su hija, y Encarna, su nieta, de 13 años, fueron asesinadas por falangistas. Acto seguido mataron el ganado y quemaron la casa y el trigo. Los falangistas intentaban cercar al miembro de la UGT Alejandro Templás. Templás escapó mal herido y murió poco después cerca de Ourol. Los cuerpos desaparecieron. AUTOR: MIQUEL GONZÁLEZ

González destaca dos emplazamientos que le conmovieron especialmente: el primero se sitúa en el pueblo Villalibre de la Jurisdicción (León), en el que “mataron a un chaval de 16 años que no quiso delatar a su hermano que estaba escondido como un topo en la bodega de la casa”. El segundo en Ourol (Lugo), donde gracias a los habitantes pudo saber que “mataron a una niña de 13 o 14 años junto a tres mujeres. Quemaron la casa, asesinaron al ganado y acabaron con sus cultivos”.

Los rostros de las historias

Luis Areñas, en cambio, ha decidido pasar dos años recorriendo pueblos y aldeas de España buscando supervivientes de la contienda. El proyecto tiene mucho de personal: su abuelo murió en el frente, en un pequeño pueblo de Zaragoza llamado Quinto. “Me fui hasta allí y en medio de las ruinas comenzó a funcionar mi imaginación. Tras eso empecé a preguntarle a mi madre un poco más sobre mi abuelo, aunque tampoco le gustaba mucho hablar de esas cosas”, recuerda el fotógrafo. Fue entonces cuando se le ocurrió una idea: rendir homenaje a su abuelo retratando a quienes, como él, lucharon en el frente.

Antonio Alaiz Canalís, combatiente en la Guerra Civil Española. AUTOR: LUIS AREÑAS.

La exposición Los Últimos. Retratos y testimonios de la Guerra Civil Española, disponible en el Centro de historias de Zaragoza hasta septiembre, refleja parte de un trabajo que además de fotos también tiene vídeos en los que los combatientes hablan a la cámara de sus vivencias. Y lo hace sin distinción de bandos, porque, según el fotógrafo, se trata de un “proyecto humanista” en el que lo que interesa son “las emociones de personas que cuando estuvieron en el frente tendrían 17 o 18 años, algunas de ellas sin ninguna ideología”. “Después de las entrevistas, muchos familiares me dijeron que su abuelo nunca les había contado aquellas historias. Para ellos también fue como descubrirle, y a mí se me ponía la piel de gallina”, rememora Areñas.

La relación entre el fotógrafo y el fotografiado, en este caso, era más estrecha que de costumbre. “He vivido momentos muy íntimos con esas personas, porque los veía y pensaba en mis antepasados. Había un vínculo fraternal muy intenso, ya que quería rendir homenaje a mi abuelo y también a todos los abuelos de España”, afirma el retratista.

Algunos de estos exsoldados ni siquiera alcanzaban la mayoría de edad cuando sostuvieron un fusil por primera vez, y que ahora puedan contarlo no tiene tanto que ver con su destreza en el campo de batalla como con la suerte. Al fotógrafo se le quedaron grabadas algunas de estas anécdotas: “Muchos me dijeron que habían vuelto a nacer tras la Guerra Civil, porque vieron cómo sus compañeros murieron por obuses que cayeron a escasa distancia de ellos. La diferencia entre la vida y la muerte a veces se jugaba por unos cuantos milímetros”.

“Reabrir heridas”, cuando ni se han cerrado

Monte de Estépar III, Burgos. Esta fosa común de 4,70 x 1,90 metros contenía 26 cuerpos en tres capas, asesinados entre agosto y octubre 1936. Las ejecuciones masivas se cometían amparándose en la oscuridad de la noche y, al contrario de lo que ocurría con la mayoría, los cuerpos no se dejaban expuestos durante días, sino que eran inmediatamente enterrados en las fosas comunes que habían sido preparadas previamente. Entre julio de 2014 y abril de 2015 se exhumaron 96 cuerpos de cuatro fosas comunes como esta. AUTOR: MIQUEL GONZÁLEZ

“Busca el enfrentamiento y no la reconciliación, busca la división y no la unión, busca reabrir heridas, y no cerrarlas”, dijo el año pasado José Luis Martínez Almeida, probablemente próximo alcalde de la capital por el PP, con motivo de la exposición No pasarán. Madrid 1936. Pero no es el único del grupo político en hacer tales declaraciones. La senadora Ester Muñoz se burló el pasado mes de febrero de que presupuestaran 15 millones para que “desentierren unos huesos en lugar de mejorar a los jueces y fiscales”.

“No creo que sea reabrir heridas, sino dejar hablar a las personas que estuvieron, y no a otros que toman algunos papeles activos cuando ni siquiera formaron parte de aquello. Yo tampoco estuve, entonces qué voy a opinar de eso. Me callo, escucho, hago fotos y transmito lo que me dicen”, apunta Luis Areñas.

Tresviso III (La Mesa), Cantabria. 11. 1937. Avelino Fernández Bravo, de 29 años y casado, fue asesinado y enterrado en el paraje de La Mesa, en un prado de la Llosona en Tresviso. El militante de la CNT que combatió como miliciano con el grado de teniente en el Batallón 257 del Ejército del Norte se estaba dirigiendo a su casa tras la caída del frente del norte AUTOR: MIQUEL GONZÁLEZ

Miquel González, que da charlas en Holanda sobre memoria histórica, cuenta cómo los asistentes se sorprenden cada vez que hace referencia al caso español. “Un dictador debajo de una cruz, en un monumento tan grande como no se ha visto en ninguna otra parte… No sé, hay un tal Rudolf Hess en Alemania cuyos restos al final tiraron al mar, ya que iban muchos fascistas de peregrinaje a su tumba”, destaca el fotógrafo, que también lamenta que el gobierno actual “dedique tanta energía a Franco y no en abrir fosas, que hay muchas”.

Señalar a exposiciones sobre la Guerra Civil por “reabrir heridas” es, en cierto modo, coartar el derecho de quienes todavía hoy buscan contar qué vivieron durante la contienda. Es lo que ocurre con Antonio, con Juana o con Baltasar, algunos de los retratados por Areñas. “¿No hay que escucharlos? ¿No hay que respetar o al menos considerar sus testimonios? A lo mejor proponen preguntas que son interesantes volver a poner sobre la mesa, porque la memoria corresponde a toda una sociedad”, se pregunta. Porque realidad, a pesar de los años y de las barreras, siempre acaba removiéndose y emergiendo a la superficie.

Martín Fernández Alberdi, combatiente en la Guerra Civil española AUTOR: MIQUEL GONZÁLEZ

Dos exposiciones más

Además de los trabajos de Luis Areñas y Miquel González, PHotoESPAÑA cuenta con otras dos exposiciones interesantes si se quiere continuar explorando las consecuencias de la Guerra Civil española.

La primera de ellas es de Joel Meyerowitz, que se encuentra disponible en Casa de América (Madrid) hasta finales de julio. Se trata de una recopilación de 98 fotografías tomadas en Málaga entre 1966 y 1967, en un país en transformación social y política con motivo de una dictadura que parecía llegar a su fin.

La segunda es de Nicolás Muller, y está expuesta al aire libre en la calle Bulevar Salvador Allende de Alcobendas (Madrid). Muller es un gran retratista que se afincó en España en 1947 y que no tuvo reparo en recorrer parte del país inmortalizando a grandes intelectuales de la época como a Pío Baroja paseando por el parque del Retiro.

 

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Fotografía destacada: De izquierda a derecha: Virgilio Fernández del Real, Juana María Sánchez Rubio y Baltasar Delgado, combatientes y testigos de la Guerra Civil española | FOTOGRAFÍAS DE LUIS AREÑAS.

Fuente:https://www.eldiario.es/cultura/arte/exposiciones-PhotoESPANA-Guerra-Civil-fotograficos_0_907459554.html

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El Tribunal Supremo falla contra los derechos de las víctimas de la dictadura

La suspensión cautelar de la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco atenta contra los derechos de las víctimas de la dictadura.

El poder judicial español continúa construyendo y reconstruyendo la impunidad del franquismo.

El estado español sigue homenajeando al dictador mientras su cuerpo esté en un espacio financiado con fondos públicos.

tercerainformacion.es / 04-06-2019

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) lamenta que el Tribunal Supremo haya puesto la reclamación de la familia del dictador Francisco Franco por encima del derecho de las víctimas de la dictadura a no pagar con fondos públicos la tumba del dictador y a que no esté enterrado en un monumento que es propiedad del Estado en un lugar privilegiado del Patrimonio Nacional.

Por otra parte la asociación considera que esta decisión es totalmente coherente con la actitud del Poder Judicial español hacia las violaciones de derechos humanos del dictador puesto que nunca ha investigado judicial ni penalmente ninguno de sus crímenes ni ha tratado de determinar si la fortuna de sus descendientes es legítima y si forma parte de una apropiación indebida de bienes obtenidos por el abuso de poder de la dictadura, mediante el uso del terror y por la corrupción política que fue uno de los pilares centrales de la misma.

Que la decisión haya sido tomada por unanimidad explica perfectamente que en ciertos ámbitos de la política española todo sigue atado y bien atado.

La ARMH estudia la posibilidad que de llevar a cabo una exigencia judicial para que el Estado deje de obligar a las víctimas de la dictadura a pagar con sus impuestos la tumba del dictador o a financiar algunos monumentos que todavía enaltecen la victoria de Franco, de Hitler y de Mussolini tras el golpe de Estado el 18 de julio de 1936.

Por otra parte, se trata de una suspensión cautelar de la democracia, porque la salida de los restos de Franco del Valle de los Caídos ha sido un mandato aprobado en dos ocasiones por el Congreso de los Diputados.

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Fotografía destacada: Las víctimas del franquismo muestran su rechazo a la decisión del Supremo de suspender la salida de los restos del dictador Franco de su mausoleo.

Fuente:https://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/2019/06/04/el-tribunal-supremo-falla-contra-los-derechos-de-las-victimas-de-la-dictadura

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Genara y otras mujeres rescatadas de las fosas del franquismo en León

Dos maestras, una embarazada y su hijo de tres años y una activista de Unión Republicana de La Bañeza son las mujeres rescatadas de las fosas del franquismo en León por la ARMH. Ayer se confirmó el hallazgo de Genara en una tumba del cementerio de León.

diariodeleon.es / Ana Gaitero / 02-06-2019

A falta de las pruebas de ADN todo indica que los restos óseos de una mujer de mediana edad hallados en la tumba del cementerio en la que figuraba como enterrada Genara Fernández García se corresponden con la maestra de Cirujales fusilada en 1941 en Puente Castro.

Tenía 38 años y sólo quería ser maestra. Pero tuvo que ganarse la vida como taquillera del Cine Mary desde 1937 hasta su detención porque el régimen dictatorial le prohibió ejercer. «Para desempeñar cargos tiene aptitud, pero no es persona de confianza para el nuevo estado español», señala el informe que dieron de ella a los tres días de ser detenida en diciembre de 1939.

Genara se había examinado en las oposiciones de Magisterio de 1930 y uno de sus primeros destinos fue la escuela de niñas de Soto de Valdeón. Se sabe que también dio clase en Orallo y que en 1936 era la maestra de su pueblo natal, Cirujales, actual municipio de Riello.

En el verano de 1936 huyó a Asturias a las dos semanas de producirse el golpe de Franco, cuando las tropas nacionales tomaron la comarca de Omaña. Tildada como ‘La Pasionaria’ por sus enemigos falangistas, como consta en el expediente del consejo de guerra, estaba afiliada al Partido Comunista de España desde abril de 1936 y a la Atea, Asociación de Trabajadores de la Enseñanza, desde 1934.

En agosto de 1937 regresó a León después de intentar huir en un barco interceptado por las tropas nacionales. En la capital se encontró con Pilar Bobis, una antigua compañera de los exámenes de ingreso. Le comentó que andaba en busca de trabajo porque no podía ejercer su profesión y la amiga se ofreció a recomendarla como institutriz para sustituirla durante las vacaciones de verano. Después fue recomendada por el doctor Emilio Hurtado al dueño del cine Mary.

Hasta el 16 de diciembre de 1939 vendió entradas para numerosas películas. Hombres sin nombre fue el último título que repartió en aquellos billetes grises. Cuando a las 11.30 horas de la noche cerró la caja y salió de la minúscula habitación al otro lado de la ventanilla, no sabía que iba a empezar para ella una película con final trágico.

Los pasos de Genara se encaminaron, siguiendo el camino a casa, hacia la iglesia de San Marcelo. Allí depositó los «panfletos subversivos» que fueron la coartada del régimen para condenarla a muerte. Dos paquetes en los que se coló un papel con su nombre. Ni al guionista más imaginativo se le habría ocurrido. Pero fue esta la prueba, según el expediente del consejo de guerra, que favoreció su detención el día 17 de diciembre de 1939 y el encarcelamiento en la prisión provincial de León el 20 del mismo mes. Ella reconoció los hechos en la creencia de que podría salvarse.

En febrero de 1940 se celebró el consejo de guerra y fue condenada a muerte. No le valieron las peticiones de clemencia de los vecinos de Orallo, que enviaron una carta a favor de la reo. Pesaron todos los testimonios en su contra, incluido el del Ayuntamiento de Vegarienza que la encuadra en el Partido de Unión Republicana en el municipio «siendo miembro de la directiva con el cargo de tesorero y uno de los más activos propagandistas», precisa.

Y sigue el informe: «Se la conoce aquí con el apodo de la ‘Pasionaria’ por su afán de intervenir, chillar y propagar y ser acaso la única (no sé si había otra) mujer afiliada a partidos de izquierda», Se le atribuye amistad con Gordón Ordás y Rafael Álvarez. En otro informe se tacha su conducta de mala en lo policial, regular en la vida pública y lo mismo en la privada y muy mala en la religiosa: «Hace propaganda contra las ideas religiosas diciendo que todo eso era una farsa».

Todas las ‘pruebas’ la condenaban. Y Genara, después de un calvario penitenciario que la llevó desde León a Santa Cruz de Tenerife y de la isla a Valladolid en poco más de cinco meses, fue ejecutada en el campo de tiro de Puente Castro el 4 de abril de 1941.

La delegación noruega en el memorial de León. MARCIANO PÉREZ

Hoy se exhumarán sus restos en el cementerio de León que la ARMH someterá a un estudio antropológico completo y de ADN. La tumba que se abrió el viernes se corresponde con la de una mujer de mediana edad, más bien joven, mientras que la que se abrió ayer es de un hombre. «Ahora solo falta confirmar».

Genara Fernández García, una «mujer peligrosa» para el régimen dictatorial, es la última víctima del franquismo exhumada en provincia de León. Entre el centenar de personas que han sido rescatadas de cunetas y lugares olvidados de los cementerios, como es el caso de Genara, hay otras tres mujeres. La maestra de Burón María de los Desamparados Blanco, que fue paseada junto al maestro Eusebio González en el vecino pueblo de Lario en 1936. Sus restos fueron exhumados por la ARMH en 2009.

El caso de Jerónima Blanco, embarazada de 22 años y asesinada junto a su hijo de tres, rebasa las cuotas de crueldad. Los restos fueron encontrados en una vivienda de Flores del Sil en 2008. Fue paseada en el verano del 36 como represalia hacia su marido Isaac Cabo que se encontraba escondido en la zona del Pajariel.

Dicen que los cuerpos de la mujer y su hijo permanecieron tres días a la orilla de la carretera hasta que una familia de Toral de Merayo los enterró. Con el tiempo se construyó una vivienda y fue en el subsuelo del interior de la misma donde se pudieron exhumar tras una larga investigación de la ARMH.

En 2008 también fue exhumada la fosa de Izagre con los restos de diez personas represaliadas, entre ellos el de María Alonso Ruiz, de 22 años, que era presidenta de la Unión Republicana de La Bañeza. El undécimo había sido exhumado en los años 50 por una mujer y su hija, Gloria Begué, que llegaría a ser vicepresidenta del Tribunal Constitucional.

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Fotografía destacada: Una voluntaria de la ARMH limpia los restos de la tumba aledaña a la de Genara, que resultó ser de un hombre. MARCIANO PÉREZ –

Fuente:https://www.diariodeleon.es/noticias/sociedad/genara-otras-mujeres-rescatadas-fosas-franquismo-leon_1339728.html

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Asociación para la recuperación de la memoria donará 2.500 euros para la web que la Junta “se niega a apoyar”

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha anunciado una donación de 2.500 euros para apoyar el proyecto ‘todoslosnombres.org’, una “enorme web” que la Junta de Andalucía “se niega a apoyar” y que recoge los casos de “decenas de miles de personas represaliadas por la dictadura”.

lavanguardia.com / EUROPA PRESS / 13-05-2019

Además, en un comunicado, la asociación ha realizado un “llamamiento a la sociedad para apoyar” este proyecto, que, según subraya el presidente de la ARMH, Emilio Silva, es “una de las grandes herramientas para familiares y colectivos que trabajan en la recuperación de la memoria histórica”.

Ante la decisión de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de retirar la subvención directa a esta web, el presidente de la citada asociación ha advertido de la “enorme gravedad” que, a su juicio, supone “el hecho de que la Junta quiera practicar el negacionismo de los crímenes de la dictadura en Andalucía, retirándole su apoyo”.

Desde la asociación inciden en que, tras el portal ‘todoslosnombres.org’, “se articulan decenas de activistas e investigadores que llevan años sacando a la luz la realidad de la represión franquista, ayudando a cientos de familias a conocer lo que ocurrió con sus seres queridos y colaborando en decenas de investigaciones, además de atender a las solicitudes que la ARMH les lleva haciendo durante muchos años”.

“Cada vez que recibimos un caso de Andalucía y hacemos una consulta a la web, recibimos toda la ayuda que necesitamos, y es triste que los gobiernos anteriores no hayan garantizado su pervivencia, y que el nuevo gobierno retire los apoyos para favorecer su desaparición”, manifiestan desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Así las cosas, la ARMH ha acordado realizar una donación de 2.500 euros para apoyar el proyecto ‘todoslosnombres.org’, como “una forma más en defensa de las víctimas de la dictadura, del conocimiento de la verdad y la promoción y la defensa de los derechos humanos, frente a quienes prefieren que se hable de frías cifras y no de personas, con nombres, biografías, rostros y familiares que los reivindican”.

Emilio Silva considera que ‘todoslosnombres.org’ representa “perfectamente la lucha del movimiento por la memoria, un portal que debería formar parte de las instituciones de una democracia que ha sucedido a la dictadura”.

“Es una lección de la sociedad civil que no puede depender de los vaivenes de la política, en una comunidad autónoma terriblemente dañada por la represión que, al mismo tiempo que deja a la intemperie ese proyecto, entierra con honores al general Queipo de Llano que alentaba a las tropas sublevadas a violar a las mujeres de los rojos para que conocieran verdaderos hombres”, según concluye el presidente de la ARMH.

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Fuente:https://www.lavanguardia.com/local/sevilla/20190513/462217582031/asociacion-para-la-recuperacion-de-la-memoria-donara-2500-euros-para-la-web-que-la-junta-se-niega-a-apoyar.html

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