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El franquismo, ¿un grillete en el tobillo del Tribunal Supremo?

¿Alguien imagina que en un documento oficial, el teniente coronel Tejero que entró en el Parlamento al grito de “quieto todo el mundo” fuera considerado, presidente del Congreso de los Diputados?.

eldiario.es / Emilio Silva / 08-06-2019

“En consecuencia determinamos que el teniente coronel Antonio Tejero, durante las horas en las que estuvo al mando del Congreso de los Diputados, entre la tarde de 23 de febrero de 1981 y las primeras horas del 24, en las que había dimitido el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y no llegó a ser investido Leopoldo Calvo Sotelo, puede considerarse que fue presidente del Parlamento y presidente del Gobierno de España”.

¿Alguien imagina que en un documento oficial, el teniente coronel de la guardia civil que entró al hemiciclo del Parlamento al grito de “quieto todo el mundo” fuera considerado, presidente del Congreso de los Diputados? Pues el Tribunal Supremo, al reconocer en un auto la jefatura del Estado al general golpista Francisco Franco, a partir del 1 de octubre de 1936, ha hecho algo bastante parecido. ¿Ha sido casual?

En el informe sobre España, del relator de la ONU para la Verdad, la Justicia, la Reparación y las Garantías de No Repetición, Pablo de Greiff, se señalaban algunas carencias del poder judicial español, especialmente en “los programas de formación de jueces en materia de derechos humanos… Sorprende que sus programas de formación no hagan referencia a las obligaciones del Estado en materia de persecución penal de delitos internacionales, como el genocidio, los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra”.

Salvo excepciones señaladas, la formación en materia de Derechos Humanos de la judicatura española es totalmente deficitaria y esto afecta de forma acentuada a los miembros del Tribunal Supremo, que comenzaron su formación judicial hace más de treinta años. Alguien ha diseñado esa ignorancia en materia de derecho humanitario y ha sido sin duda la misma élite que durante décadas no ha querido que se estudie en los colegios la represión franquista, que el tratamiento cinematográfico de la dictadura sea en general subvencionadamente laxo o que la impunidad de los crímenes de la dictadura sea un muro jamás resquebrajado.

El reconocimiento por parte de la sección cuarta del Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo, fechando el 1 de octubre de 1936 como el inicio de la jefatura de Estado del dictador Francisco Franco no es casual. No lo es cuando el auto confunde adecuadamente el interés general con los objetivos de los herederos del dictador, cuando utiliza su jefatura del Estado como un argumento a su favor, sin llamarlo dictador ni golpista en ningún momento y sin mencionar a sus miles de víctimas que son hoy obligadas a pagar con sus impuestos la tumba del dictador.

El 1 de octubre de 1936, aunque realmente la decisión fue el 29 de septiembre, en Burgos, una ciudad lejana al frente, el general Franco se autoproclama, con ayuda de otros cuatro golpistas engalonados, jefe del Estado. Felicitado por la Alemania nazi, la Italia fascista y el estado Vaticano, Franco utilizará la fecha de su advenimiento a esa inexistente jefatura del Estado como un hito en la historia del “renacer” de España.

“El 1º de octubre próximo se cumple el primer aniversario del momento histórico en que asumiendo por gracia de Dios y verdadera voluntad España, los máximos poderes, fue solemnemente proclamado jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos nacionales de tierra, mar y aire el excelentísimo señor general don Francisco Franco y Bahamonde, jefe nacional de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, Caudillo Supremo del movimiento Salvador de España….

España, la España nacional, consciente de cuánto debe a su Caudillo anhela rendirle en la fecha memorable que se avecina el homenaje de adhesión y gratitud que le es debido. Por lo expuesto y recogiendo el sentir unánime de este nuestro Pueblo Español, se dispone: Artículo 1: Se establece la Fiesta Nacional del Caudillo que se celebra anualmente el 1º de octubre para conmemorar la fecha en que fue proclamado jefe del Estado Español el excelentísimo Sr.D. Francisco Franco Bahamonde”.

Esta orden apareció en el boletín oficial franquista el 28 de septiembre de 1937, dictada por la Presidencia de la Junta Técnica del Estado. Así constituyó la dictadura el 1 de octubre como una de sus fechas fundacionales, festiva, exaltadora y promocionada para nombrar avenidas, hospitales y colegios. Después de que en democracia desaparecieran muchos de esos nombres la fecha quedó disuelta en el calendario, como un recuerdo para la gente mayor y ningún significado para la menor.

Durante los últimos años, uno de los principales argumentos conservadores de quienes defienden indirectamente el franquismo criticando la recuperación de la memoria histórica es que los perdedores de la guerra y sus descendientes quieren cambiar la historia. Pero quiénes realmente la quieren cambiar son los que inventan una legitimidad inexistente, una versión revisionista que acaba de ser respaldada, nada más y nada menos, que por toda una sala del Tribunal Supremo y por unanimidad.

El 10 de mayo de 1936, en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid se reúnen 911 compromisarios elegidos en todo el territorio español por sufragio universal. Tenían que nombrar al presidente del Gobierno de la República. Manuel Azaña recibió 754 de los 847 votos emitidos. Seguidamente, en el Palacio Nacional, hoy Palacio Real, se hizo el acto institucional, desfiló la policía, el ejército, fue una jornada tranquila de una democracia y sólo faltaban dos meses para el 18 de julio.

El 1 de octubre de 1936, cuando el general golpista Francisco Franco leía el telegrama de Rudolf Hess que en nombre de Adolf Hitler le felicitaba, el presidente del Gobierno era Manuel Azaña. Mientras Franco y sus “generalazos” le gritaban a la democracia de 1936 “quieto todo el mundo”, y llenaban las cunetas de hombres y mujeres que habían construido nuestras primeras urnas con sufragio universal, quienes creían en el pueblo, quienes estaban construyendo un país gobernado por la ciudadanía y no por los látigos de los terratenientes, ni los púlpitos, ni los cañones.

Ese mismo 1 de octubre, el presidente Manuel Azaña, el que murió en Francia a punto de ser detenido por la Gestapo que quería entregárselo a Franco, firmaba un decreto “para crear 5.300 plazas de Maestros y Maestras con destino a Escuelas nacionales” y habilitaba “un crédito extraordinario de siete millones novecientas noventa y ocho mil pesetas anuales y un millón novecientas noventa y nueve mil quinientas efectivas para la creación, a partir del 1.° de octubre del año en curso (1936), de 2.666 plazas de dicha clase, con el sueldo anual de tres mil pesetas”.

Unos destruían España y otros la seguían construyendo. Y quien hizo todo ese daño, quien asesinó a miles de maestros y maestras, quien dejó 114.226 personas desaparecidas en las cunetas, es reconocido por el Tribunal Supremo de 2019 como legítimo jefe de Estado, aunque fuera autoproclamado por la pólvora y la sangre. La sala del Supremo, colocando uno de sus pies fuera de la democracia, considera que el Caudillo tiene derecho a un tratamiento especial y por eso suspende cautelarmente una decisión del Congreso de los Diputados.

España en su laberinto, en su jaula invisible, en su siglo XIX del eterno retorno, con su jerarquía católica rancia y empoderada, su élite inculta y carpetovetónica, y su Poder Judicial inmaculado, que jamás ha juzgado y condenado una sola de las violaciones de Derechos Humanos del dictador. Dice la sala del Supremo que toma la decisión de que el cuerpo del dictador permanezca en el Valle de los Caídos por el interés general, pero lo hace, más bien, por un interés generalísimo. Y ese hombre, Azaña, el que firmó el decreto para crear 5.300 plazas de maestros y maestras, en plena guerra, en plena agresión fascista, yace enterrado fuera de su patria, en sus márgenes, fuera de la jurisdicción de ese tribunal que hace hoy apología del franquismo.

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Fotografía destacada: La tumba de Franco en el Valle de los Caídos, con flores frescas

Fuente:https://www.eldiario.es/zonacritica/franquismo-grillete-tobillo-Tribunal-Supremo_6_907869213.html

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Ángel vuelve a casa (en Agones) 82 años después

El sobrino de este praviano fusilado en La Canalona, en 1937, recupera sus restos. Las excavaciones no han podido recuperar los restos de su padre asesinado al mismo tiempo.

lavozdeasturias.es / Nacho G. Ruano / 08-06-2019

«Toda la vida, cada vez que pasábamos por delante, nuestra madre nos decía que ahí estaban enterrados nuestro padre y nuestro tío», confiesa Ángel Fernández, hijo y sobrino de los dos pravianos fusilados en la Nochebuena de 1937, en La Canalona. Vivían en Agones, a un kilómetro de donde fueron ejecutados. Su padre había cumplido 20 años. Su tío, 31. Ocho décadas de sufrimiento familiar llegan a su fin. El impulsor de la exhumación de esta fosa común ya puede vivir tranquilo, sabiendo que ha hecho todo lo que estaba en su mano para recuperar a sus dos familiares sepultados. No obstante, tiene una espina clavada. Han localizado los restos de su tío pero no los de su padre. Posibles corrimientos del terreno han imposibilitado localizar su cuerpo. Se muestra satisfecho porque todos los implicados en la excavación «han llegado al límite de sus fuerzas». Hoy, Ángel Fernández, el asesinado hace 82 años, regresa a casa. Un acto simbólico organizado en el Ayuntamiento de Pravia servirá para arropar a toda la familia.

Una noche cambió por completo la vida de Ángel Fernández. Era la Nochebuena de 1937. «Mi madre me tenía en brazos cuando los falangistas llamaron a casa y pidieron salir a mi padre y mi tío. Tenía año y medio cuando ocurrió», explica. Desde entonces, ha vivido con la determinación de desenterrar a sus dos familiares, y no ha cejado en su empeño hasta poder cumplir este objetivo. «Una persona lo da todo por su padre. He querido mucho siempre a mi madre, pero he tenido que convivir con el hecho de que los demás niños tenían padre y yo no», afirma.

El hecho de no haber conocido a su progenitor le marcó durante toda la vida, y siempre se planteó qué hubiera sido de él y de su madre si la historia hubiera sido diferente. «Siempre piensas en tu padre cuando no está, y ves a los demás hijos con los suyos… Mi madre y yo tuvimos que comer solos desde el día que lo fusilaron», comenta. La supervivencia de la familia pasó por las tierras que cultivaban y las vacas que tenían en propiedad, por lo que desde muy pequeño Ángel Fernández trabajó en el campo y ayudó a su madre a sacar la casa adelante.

«Con 12 años ya colaboraba con las labores de la tierra, y entonces trabajaba mucho más que alguno de 25 de ahora», defiende. Al cumplir los 16 años ya cobraba un salario fuera de su casa mientras seguía echando una mano a su madre, y fruto de este esfuerzo, y con la cooperación de todo el pueblo, esta familia se labró un futuro. «Mi madre nunca tuvo deudas y nos dio todo lo que estaba en su mano para que no nos faltara nada», afirma.

La vida le reservó la gran oportunidad de recuperar los restos de sus familiares con más de 80 años cumplidos, aunque la edad no le afectó en lo más mínimo en sus ganas de desenterrar a su padre y su tío. Prueba de ello es que en todo el proceso fue el que llevó el peso de la iniciativa por parte de la familia, y su implicación le llevó a ponerse manos a la obra e, incluso, coger un hacha para cortar las raíces que bloqueaban la excavación de la fosa. Ocho décadas después, el deseo de este praviano se ha cumplido por fin.

 ¿Cómo fue la exhumación de Ángel Fernández?

Los intentos de la familia de desenterrar a sus antepasados se remontan años atrás. Ya comentaron el tema con el anterior alcalde de Pravia, Antonio de Luis, pero ha sido el último el que aceleró la maquinaria.Entonces, declara Pilar Fernández, hija de Ángel Fernández, impulsor de la exhumación y nieta y sobrinanieta de los fusilados, se pudo «pasar el primer escalón». A partir de ese momento ,se preparó la prospección del terreno y se comenzó a trabajar en los preparativos para explorar la zona en la que estaban localizados los dos familiares. Además, contaban con la ventaja de que un testigo de la época mantuvo en su memoria el lugar donde fueron fusilados y enterrados.

Un joven de unos 14 años pasó días después de la ejecución de Ángel y Manuel Fernández cerca del foso, se encontró con los cuerpos al descubierto y, de la impresión, los cubrió con un par de piedras a modo de señalización. A pesar de su fallecimiento, su hijo recogió el testimonio, y la localización de los dos pravianos fusilados estaba clara. Sin embargo, una vez se llegó al lugar donde se encontraban estas rocas, todo se complicó.

«Descubrimos que el lugar había cambiado por completo en estos 80 años, ahora estaba todo cubierto de eucaliptos, con lo que había deteriorado el terreno.Además, la carretera que se halla cerca de esta fosa había modificado el suelo de tal forma que las labores de exhumación se complicaron», afirma Arantxa Margolles, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Los voluntarios se vieron obligados a profundizar mucho más de lo planeado para llegar a los restos de Ángel Fernández y su hermano Manuel, alcanzando cerca de 15 metros de profundidad. A pesar de encontrar al primero, no se pudo hallar a Manuel Fernández, pero no perdieron la esperanza: confiaban en que el cuerpo se había desplazado al haber cambiado tanto el terreno, como le ocurrió a los restos de Ángel. El hallazgo a pocos metros de los huesos hallados generó optimismo en las filas de las personas que participaban en la exhumación.

«Encontramos a poca distancia de los restos una bala que se había encasquillado, y tuvimos la idea de que se trataba de un disparo fallido que había permitido a una persona correr para luego ser fusilada. Por ello continuamos excavando un poco más, pero no pudimos localizar a Manuel», comenta Margolles. Sin embargo, añade que este hallazgo fue un alivio para la familia, ya que uno de sus antepasados puede regresar a casa después de 80 años. El papel de Ángel Fernández, hijo y sobrino de los fallecidos, fue clave en todo el proceso de exhumación al «llevar él todo el peso de la familia en la exhumación», declara su hija.

«Temíamos que todo esto le pasara factura a mi padre»

Pilar Fernández narra la emoción que se respiraba en el momento en que aparecieron los primeros huesos en la fosa. «Mi padre estaba en la otra punta, y salió corriendo tan rápido que pensamos que se iba a caer», explica. La dificultad del terreno, unido a la edad de Ángel Fernández, 83 años, explicaban el miedo de la familia a un traspiés del padre. Además, la tensión, el nerviosismo y el estrés generado en esa dura jornada hacían temer a la hija que le pudiera ocurrir algo a su progenitor, ya que «lleva un vida tranquila, de jubilado, y tanta impresión en tan poco tiempo podía perjudicarle y pasarle factura», afirma Pilar Fernández. Sin embargo, sostiene que su padre «ya puede morir tranquilo».

El desarrollo de esa jornada no invitaba al optimismo, ya que tras una dura mañana de trabajo no se llegó a atisbar ningún resto de Ángel o Manuel. Por ello los ánimos, afirma la hija, eran bajos y los nervios estaban a flor de piel. Hasta las 17.00 horas no se hallaron los primeros restos, y ese descubrimiento despertó el júbilo de los ahí presentes, especialmente el del padre, que rompió a llorar en el acto. «Nada más ver el cráneo en la fosa, se le cayeron las lágrimas, porque era un momento muy esperado y emotivo para él», comenta Pilar Fernández.

Con la confianza de que este caso siente precedente

La exhumación de Ángel Fernández cierra más de ocho décadas de sufrimiento para su sobrino, aunque no se trata ni mucho menos del único fusilado en Asturias por el franquismo. La familia y la ARMH confían en que este caso suponga un antes y un después en la región, y que más personas reclamen y luchen por recuperar los restos de los cientos de antepasados que yacen en cunetas y fosas en la comunidad. Para la hija del impulsor de la exhumación, esto se trata de la «asignatura pendiente de la democracia». «Se debería haber hecho antes, no puede ser que hayamos tardado cuarenta años de democracia para poder desenterrar a nuestros seres queridos. En otros países esto ya se llevó a cabo mucho antes», critica Pilar Fernández, que censura que todavía existan tantas personas «enterrada en cunetas como si fueran basura». Ángel vuelve a casa 82 años después, pero todavía hay muchos otros Ángeles ahí fuera.

Imagen de la familia Fernández de Pravia, que sufrió el fusilamiento de varios de sus miembros – ARMH

Fosa de la Canalona, en Pravia – ARMH

Imágenes de la exhumación de Ángel Fernández en la fosa de la Canalona – ARMH

Imágenes de la exhumación de Ángel Fernández en la fosa de la Canalona – ARMH

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Fotografía destacada: Fotografía de Ángel Fernández cuando era un niño

Fuente:https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2019/06/06/angel-vuelve-casa-82-anos-despues/00031559832191970141974.htm

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Las víctimas del franquismo exigen al Supremo que rectifique su auto

Desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica solicitan al Consejo General del Poder Judicial que, desde el Tribunal Supremo, rectifiquen en su auto la afirmación de que el dictador Francisco Franco fue “jefe del Estado desde el 1 de octubre de 1936”.

publico.es / 05-06-2019

Tras conocer la decisión de la sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo, que acordó este martes suspender cautelarmente la exhumación de Franco, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha presentado una queja ante el Consejo General del Poder Judicial para que, desde el Tribunal Supremo, rectifiquen en su auto la afirmación de que el dictador Francisco Franco fue “jefe del Estado desde el 1 de octubre de 1936“.

Desde la ARMH han solicitado, además, conocer si, exactamente, esa frase u otra con un significado similar, se encuentra en el escrito presentado por la defensa de la familia del dictador. Una afirmación que para Emilio Silva, presidente de la asociación, es “como decir que el teniente coronel Tejero fue presidente del Congreso de los Diputados o presidente del Gobierno durante las horas que mantuvo secuestrada la soberanía popular en febrero de 1981”.

Junto a la queja, remitida al Supremo, la ARMH ha adjuntado el informe del relator de Naciones Unidas, Pablo de Greiff, sobre la situación de las víctimas del franquismo en España, en el que se ponía de manifiesto la falta de formación de la judicatura española en materia de Derechos Humanos y memoria histórica.

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Fotografía destacada: La tumba de Francisco Franco en la Basílica del Valle de los Caídos | EFE

Fuente:https://www.publico.es/politica/victimas-del-franquismo-exigen-al-1.html

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El perfil ultraconservador del magistrado Requero, uno de los que ha suspendido la exhumación de Franco

La ARMH presentó una queja ante el Consejo General del Poder Judicial en la que avisaba al Supremo de que el juez José Luis Requero, que ha participado en la decisión de suspender la exhumación del dictador, podría tener su imparcialidad comprometida por su estrecha relación con el abogado Santiago Milans del Bosch, colaborador de la Fundación Franco.

publico.es / Alejandro Torrús / 05-06-2019

Cuando en el año 2005 el magistrado José Luis Requero Ibáñez era vocal del Consejo General del Poder Judicial escribió la siguiente frase: “Llamar matrimonio a las uniones homosexuales supondría un cambio tan radical como llamar matrimonio a la unión entre un hombre y un animal“. Han pasado 14 años desde aquel momento y la carrera de Requeño Ibáñez ha ido viento en popa. Del CGPJ saltó a la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo y, de hecho, ha sido uno de los cinco magistrados que ha decidido suspender la exhumación de Franco.

José Luis Requero Ibáñez es miembro del Opus Dei, tiene diez hijos y en sus tiempos en la Audiencia Nacional declaró nula la campaña gubernamental Póntelo, pónselo para fomentar el uso del preservativo porque esta era “inveraz y parcial”. La decisión fue polémica. Era el año 1990. Pero no sería su única polémica. La principal de todos fue su férrea oposición al matrimonio igualitario. El diario El Paísrecogía la siguiente expresión del juez Requero: “Me quedo sin argumentos para decir por qué no se pueden casar dos hermanos o un hombre con muchas mujeres, o la unión entre un hombre y un animal si al fin y al cabo todo depende de la demanda social”, proseguía.

Aún así el magistrado Requero siguió ascendiendo aunque fuera siempre con polémica. En 2014, su nombramiento al Supremo supuso una cascada de críticas, tal y como refleja también una noticia de El País. Por dos motivos. El sector conservador del CGPJ se saltó el habitual procedimiento de nombramiento y lo impuso como un acto de fuerza rompiendo el pacto con el resto de vocales progresistas. Segundo, porque los vocales progresistas no acertaban a entender cómo el grupo conservador había ascendido a un ultraconservador que había comparado el matrimonio homosexual con un casamiento entre “un animal y un hombre” hasta el Supremo.

Y allí ha permanecido hasta estos días, en los que Requero ha tenido que decidir si paralizar o no la exhumación de Franco. De hecho, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica presentó el lunes una queja ante el CGPJ en la que avisaba de que la imparcialidad del tribunal podría verse comprometida por la presencia de Requero en el grupo de magistrados.

El motivo, no obstante, no era la contrastada homofobia del magistrado ni la consonancia de algunas de sus sentencias con su ideología ultraconservadora. Tampoco que hubiera pedido al entonces rey Juan Carlos I que no sancionara la ley de Rodríguez Zapatero del matrimonio homosexual. En esta ocasión la denuncia de la ARMH estaba basada en los vínculos de amistad que unen a este juez con Santiago Milans del Bosch, sobrino del ex teniente general golpista, colaborador de la Fundación Francisco Franco y dueño de un bufete de abogados que ha representado a la familia del dictador en algunos casos como el de las esculturas del pórtico de la gloria de la catedral de Santiago de Compostela.

“La relación entre José Luis Requero y Santiago Milans del Bosch es larga y estrecha; fueron compañeros durante unos años en la Audiencia Nacional, el magistrado es el padrino de una hija del abogado”, denuncia la ARMH, que considera que la cercanía de Requero y Milans del Bosch “plantea serias dudas acerca de su imparcialidad, algo que de ser así comprometería seriamente la decisión que pueda tomar la Sala”.

La decisión de la Sala, no obstante, ya está tomada: la exhumación ha sido suspendida a la espera de analizar el recurso presentado por los Franco. La sentencia definitiva se conocerá, según el propio auto, en “un tiempo razonable”.

De momento, lo que sí se sabe, es que para los jueces que han tomado esta decisión el dictador Francisco Franco fue jefe del Estado español desde el 1 de octubre de 1936, apenas dos meses después del golpe de Estado del 18 de julio y más de dos años del final de la Guerra Civil. Y eso que hasta 1950 la ONU mantenía vigente una resolución que excluía a España de todos los organismos de esta institución supranacional.

También se conoce que Requero en el año 2010 ya estaba preocupado por el futuro del Valle de los Caídos y no, precisamente, por albergar los restos del dictador ni por le hecho de que España desobederia las recomendaciones de la ONU de exhumar al dictador. Lo que le preocupaba a Requero es, precisamente, el cierre del mismo: “Y que el monumento más visitado del Patrimonio Nacional –el Valle de los Caídos– lleve camino de convertirse poco a poco en el Valle que se Cae –o que se deja Caer– permitirá justificar su cierre. Lo secundario es su origen franquista; lo relevante es que en un monumento del futuro Estado laicista vive una muy sólida comunidad de Benedictinos”, escribía Requero en La Razón.

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Fotografía destacada: José Luis Requero, magistrado del Tribunal Supremo. EFE/Archivo

Fuente:https://www.publico.es/politica/perfil-ultraconservador-magistrado-requero-suspendido-exhumacion-franco.html

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ENTREVISTA A HENNING SOLHAUG “Los republicanos fueron los primeros que lucharon contra el fascismo en Europa. Estamos en deuda con ellos”

El sindicalista noruego es integrante de Elogit, la mayor confederación sindical noruega de electricistas, que ha ayudado a financiar a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) varias exhumaciones de fosas comunes de la Guerra Civil. Se encuentra en España junto a una delegación de jóvenes sindicalistas, para asistir a la exhumación de la maestra Genara Fernández, financiada por el organismo y llevada a cabo este fin de semana en el cementerio de León.

publico.es / Carolina Espinoza Castes / 02-06-2019

Es de mirada esquiva y a veces se siente incómodo cuando le preguntan por datos personales. Fuma moderado, “lo normal -dice riendo- en un país donde un paquete de tabaco roza los 12 euros”. Se conoce todos los rincones del centro de Oslo y le seguimos a paso apurado hasta la planta 34 de un edificio que ahora es una conocida cadena hotelera norteamericana. Allí trabajó como ascensorista hasta 1990, año en el que asumió tareas del sindicato central de Elogit en Noruega. Nació en un pequeño pueblo al norte, cerca del círculo polar ártico, pero vive desde hace 30 años en Oslo. Lleva desde 1975 afiliado a una agrupación que reúne hoy a más de 38.000 afiliados.

Pero cuando Henning Solhaug habla de las consecuencias del neoliberalismo y de su amenaza creciente en Europa en desmedro de los derechos de los trabajadores, se apasiona. “El fascismo y el neoliberalismo han matado y siguen matando a mucha gente en el mundo. Nuestro deber es mostrarle a los jóvenes las consecuencias del fascismo, saber de cerca qué hizo el fascismo y cómo hubo gente en el pasado que luchó contra su expansión en toda Europa. Esta es una forma de aprender lo que es el fascismo, porque el fascismo no es gente rara con ideas exóticas. Es la violencia de grandes compañías del capital financiero, de los terratenientes para conservar sus poderes, está en muchos lugares y debemos aprender a detectarlo”.

A Solhaug le impactó tanto la lucha de los republicanos en la Guerra Civil Española y los testimonios de noruegos que vinieron a luchar en las Brigadas Internacionales (700 noruegos en las Brigadas Internacionales defendiendo la Segunda República), que pensó junto a sus compañeros en cómo lograr que las consecuencias del fascismo en España fueran conocidas por los jóvenes actuales de una manera viva. De esto y del impacto emocional que le causó el saber que más de 114.000 personas siguen enterradas en las cunetas y siendo buscadas por sus familiares, nació la colaboración de la Confederación Sindical Noruega de electricistas y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), una labor que se traduce en una aportación económica y que comenzó hace seis años.

Henning Solhaug en Oslo, en el hotel en el que trabajó hasta 1990 como ascensorista. / IGNACIO IZQUIERDO PATIÑO

“Contacté con la gente de la ARMH en 2013, cuando viajamos con el Comité Ejecutivo de mi sindicato a España a conocer cómo la crisis económica había afectado a los sindicatos. Y nos encontramos con esto, con el drama de las exhumaciones y dijimos, tenemos que hacer algo al respecto, queremos ayudar a la gente a buscar a sus seres queridos”. La respuesta no se hizo esperar y tras una conversación del Comité de Ayuda Popular, un órgano dentro del sindicato fundado en 1930 y desde el que se promueven proyectos con Palestina y Latinoamérica, se aprobó en 2014 la colaboración de 100.000 coronas noruegas (unos 11.000 euros) para ayudar a financiar la primera exhumación: la de Perfecto de Dios, hermano del último guerrillero antifranquista gallego Camilo de Dios, cuya historia fue narrada posteriormente en un documental.

Una vergüenza para todos

Camilo de Dios estaba en la cárcel cuando su hermano Perfecto fue enterrado cerca del cementerio en Chacherrero (Ávila) y su madre encarcelada y condenada a 13 años. Tuvieron que pasar 74 años para que en julio de 2014, los restos de Perfecto fueran exhumados y se hiciera justicia a todos los integrantes de una familia que había conocido el horror de la guerra. 74 años y el aporte económico extranjero. Algo que para el sindicalista noruego sigue siendo inexplicable.
El estado español debe cumplir con sus deberes. Es verdad que las asociaciones de memoria y nosotros no podemos depender de ellos para hacer el trabajo de defensa de los derechos humanos, pero este trabajo es urgente porque hay familiares a quienes les queda poco tiempo de vida y que siguen buscando a sus seres queridos. Para mí esto es una verdadera vergüenza. No sólo para por el gobierno español, también para nosotros, porque los republicanos españoles lucharon por la democracia de toda Europa, defendían la democracia, estamos en deuda con ellos”, sostiene Solhaug.

“Nos encontramos con esto, con el drama de las exhumaciones y dijimos, tenemos que hacer algo al respecto”

Pese a su impresión, el sindicalista noruego se confiesa optimista, porque reconoce ciertos avances en memoria histórica desde su primera visita a España, aunque invita a no bajar la guardia. “Creo que hay un pequeño cambio. Ahora se ven más libros, más películas, más asociaciones preocupadas del tema, hasta el gobierno socialista ha hecho un guiño con el tema de quitar a Franco del Valle de los Caídos. Vamos a ver qué va a ocurrir en los próximos años. Creo que hay más posibilidades con el gobierno socialista. Soy más optimista ahora, pero no se cómo lo ven los españoles”.

Es optimista y no se desalienta. Por eso ha viajado este fin de semana con veinte jóvenes sindicalistas noruegos hasta el cementerio de León, para presenciar los trabajos de exhumación de los restos de Genara Fernández García, la maestra de Cirujales fusilada en Puente Castro en 1941 por tirar unos pasquines antifranquistas en San Marcelo. Si familia, que se puso en contacto con la ARMH para iniciar el proceso, quiere recuperar los restos de la llamada “Pasionaria de Omaña”, para trasladarlos al pueblo de Cirujales (León) después de practicar las pruebas de ADN.

Sindicatos en Noruega

A la par con su interés por el caso español, a Solhaug le preocupa la pérdida de derechos de los sindicatos en su país, con el actual gobierno de la primera ministra Erna Solberg del Partido Conservador. El trabajo temporal que ha entrado a la escena noruega después de liberalizarse en 2014, y la pérdida de los derechos de los jubilados, son dos amenazas que han quitado fuerza a las agrupaciones sindicales actuales.

En toda Europa los sindicatos se han debilitado. En Noruega no tanto como en otros países de Europa, porque en los países nórdicos los sindicatos han sido fuertes si los comparas con el resto de Europa, pero igualmente en los últimos años hemos perdido una filiación de un 5%. Con la marginalización de los trabajadores, el trabajo temporal debilita mucho a los sindicatos. La derecha ha abierto la puerta para el trabajo temporal, ataca al estado de bienestar”, señala Solhaug.

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Fotografía destacada: Henning Solhaug, representante del sindicato de electricistas noruego Elogit, colabora desde 2013 con la ARMH en las exhumaciones de la Guerra Civil Española. / IGNACIO IZQUIERDO PATIÑO

Fuente:https://www.publico.es/sociedad/entrevista-henning-solhaug-republicanos-primeros-lucharon-fascismo-europa-deuda.html

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Tras el rastro de la Pasionaria de Omaña

La ARMH abrirá una segunda tumba ante la duda de que los restos encontrados sean los de Genara Fernández García.

diariodeleon.es / Ana Gaitero / 01-06-2019

«Mujer, maestra y progresista», fueron los tres ingredientes que se reunieron en la figura de Genara Fernández García, la Pasionaria de Omaña, para que el régimen franquista se ensañara con esta maestra hasta el punto de ejecutarla por tirar unos pasquines con llamamientos a las clases trabajadoras.

Así lo afirmó ayer Marco González, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), al pie de la tumba número 6 del cuartel B, manzana B, zona del cementerio de León donde figura inscrito el enterramiento de esta mujer pasada por las armas al amanecer del 4 de abril de 1941.

Los restos de un esqueleto afloraron ayer a unos 90 centímetros de profundidad en la sepultura señalada en los apuntes del cementerio. «Aunque los huesos se podrían corresponder con los de Genara, la antropóloga, Laura González, tiene que hacer estudios más completos», explicó.

Las dudas vienen también porque ayer apareció un plano antiguo del cementerio según eel cual el enterramiento número 6 sería justo la tumba siguiente. «Como tenemos permiso vamos a excavar también esa sepultura y nos cercioramos», explicó. Además, posteriormente se harán los análisis de ADN con los familiares de esta nueva víctima que se suma al centenar de personas exhumadas en más de 80 fosas que se han abierto en León desde octubre del año 2000. Hoy proseguirán los trabajos en busca de Genara, con la particularidad de que tendrán por testigos no sólo a la familia, que sigue de cerca el trabajo de las arqueólogas, la antropóloga y el voluntariado de la asociación, pues contará también con la presencia de una delegación noruega de 26 personas que se han desplazado a León expresamente para la ocasión.

Son sindicalistas que se han solidarizado con la causa de las fosas del franquismo, a partir de la ayuda económica prestada por el sindicato de electricistas Elogit, ante la falta de fondos públicos en España para afrontar las exhumaciones de las víctimas de la dictadura.

Informe Semanal grabando ayer en Cirujales. DL –

Tras el rastro de Genara se encuentra también un equipo de Informe Semanal de TVE que ayer grabó imágenes en Cirujales, Riello, el pueblo natal de esta mujer y donde fue maestra entre 1934 y 1936 después de su primer destino en Orallo. Se trata de un reportaje que abordará la «necesidad de recuperar la memoria histórica de las personas» represaliadas por el franquismo coincidiendo con la inminente exhumación de Franco en los Caídos.

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Fotografía destacada: La ARMH inició ayer la exhumación de la tumba donde figura el enterramiento de Genara, y proseguirá hoy en la aladeña. RAMIRO –

Fuente:https://www.diariodeleon.es/noticias/sociedad/rastro-pasionaria-omana_1339548.html

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María Teresa Toral, la química antifascista con una vida de película

Esta química y farmacéutica española fue detenida en dos ocasiones tras la Guerra Civil, la primera por colaborar con el bando republicano en la fabricación de explosivos y la segunda por realizar reuniones clandestinas antifascistas en su farmacia.

hipertextual.com / Azucena Martín / 20-05-2019

La historia de España está repleta de personas cuyas vidas bien podrían haber sido protagonistas de la más taquillera de las películas. Uno de estos personajes fue María Teresa Toral, una química y farmacéutica madrileña, de cuyo nacimiento se cumplen hoy 108 años.

Su vida fue interesante por su trabajo como científica, pero también por su arrojo a la hora de utilizar todas las herramientas de las que disponía para luchar por España en una de sus épocas más oscuras. Esta es una historia en la que se mezclan el arte, la ciencia, la valentía de una mujer y el interés de personajes de todo el mundo porque no se pusiera un fin prematuro a su vida. Afortunadamente lo lograron.

Explosivos del laboratorio a las trincheras

María Teresa nació el 20 de mayo de 1911, en el seno de una familia acomodada. Como cualquier señorita de buena posición, recibió una educación basada principalmente en el arte, desde la música hasta la pintura y la literatura. Destacó notablemente en todas ellas, pero poco a poco comenzó a sentirse también atraída por la química, especialmente a raíz de que su padre compartiera con ella el arte del revelado fotográfico.

Antes de la guerra María Teresa trabajó con Enrique Moles, uno de los mejores químicos españoles de su época

Al comunicar a su familia que quería dedicarse a la ciencia, estos intentaron orientarla hacia algo más práctico, como la farmacia. Ella quería investigar, pero también complacerles, por lo que finalmente terminó estudiando ambas carreras: química y farmacia.

A pesar de disponer de la titulación de farmacéutica, no le atraía la idea de trabajar en uno de estos establecimientos, por lo que al finalizar sus estudios comenzó a trabajar como investigadora, junto a Enrique Moles, quien por entonces estaba considerado como uno de los mejores químicos de España. Juntos trabajaron codo a codo en el área de la determinación de los pesos atómicos de los diferentes elementos, utilizando para ello dispositivos de vidrio fabricados por ella misma. Destacó también por ser una de las personas de su laboratorio que más publicaciones tenía en revistas de impacto, siendo este uno de los hechos que la llevaron a conseguir una beca para realizar una estancia de investigación en Reino Unido.

https://hipertextual.com/2019/05/aurora-espanola-1938

Sin embargo, nunca llegó a disponer de tal honor, pues al estallar la Guerra Civildecidió que su lugar seguía en España. Por aquel entonces, el Instituto Nacional de Física y Química, en el que trabajaba, pasó a ser utilizado por los republicanos con fines militares. Sus ideas coincidían con las de este bando, por lo que se quedó y comenzó a colaborar en la sección de explosivos, dirigida precisamente por su mentor, Enrique Moles. Esta tarea llegó a calar muy profundamente en ella, después de que uno de los explosivos con los que trabajaba le impactara en la cara, dejándole serias cicatrices, que consiguió hacer desaparecer casi por completo después de varias operaciones de cirugía estética.

Ni siquiera aquel incidente la hizo abandonar su tarea, en la que permaneció hasta junio de 1939, cuando fue detenida por la policía franquista, que la sometió a un interrogatorio de ocho días, tras el cual fue condenada a doce años de prisión en la cárcel de Las Ventas. Allí se encargó de la enfermería y la farmacia y además trabajó ayudando a las madres con sus hijos y enseñando inglés a las reclusas. Dos años después de entrar allí, un indulto general le permitió salir en libertad condicional, con el requisito de acudir regularmente a comisaría.
Su nueva situación no le permitía seguir investigando, por lo que aceptó el traspaso de una farmacia, en la que despachaba medicamentos, pero también organizaba reuniones clandestinas antifascistas.

Segunda condena

Son bien conocidos los métodos empleados por la policía franquista para “hacer cantar” a sus detenidos. Por eso, no es extraño que varios reos terminaran contando dónde se realizaban aquellas asambleas secretas, provocando la segunda detención de María Teresa.

En su segundo juicio se presentaron las dos hijas de Marie Curie para impedir que se la condenara a muerte

En esta segunda ocasión las consecuencias se presentaban peores. Durante su propio interrogatorio emplearon tal violencia contra ella que, según el artículo sobre la científica publicado por Soledad Machado en el proyecto Ciencia de Acogida, tardó varios días en recuperarse de las heridas que le propinaron.

Pero no solo el interrogatorio fue más duro que el anterior. También pretendía serlo el castigo, pues se barajaba condenarla a muerte.

Su caso fue extendiéndose por todo el mundo, llegando a aparecer incluso en medios de comunicación como New York Times, en el que se publicó una carta a Franco, en la que se le pedía que no ejecutara a la que por aquel entonces ya se conocía como la “Lise Meitner española”. Haciendo inicialmente caso omiso a todos estos ruegos, el juicio se celebró diecinueve meses después de la detención de María Teresa. Pero lo que pocos esperaban es que se presentaran en él Ève e Irene, las dos hijas de Marie y Pierre Curie. Se había cumplido ya más de una década desde que Irene se hiciera con el premio Nobel de química y Ève no era científica, pero sí una reputada escritora y periodista, muy valorada en todo el mundo, especialmente por sus reportajes de guerra.

https://hipertextual.com/2019/02/cientificas-depuradas-franquismo

Todo esto hizo que su presencia en el juicio hiciera temer al gobierno español por la posibilidad de perder apoyos extranjeros, por lo que finalmente María Teresa fue condenada solamente a dos años de prisión, que cumplió en el penal de Segovia.

Pasado este tiempo, decidió que había llegado el momento de salir de España, así que se exilió a México, donde trabajó como investigadora y profesora en su Universidad Nacional Autónoma. Sin embargo, si hay una faceta por la que es conocida en este país es sin duda su labor como artista grabadora. A día de hoy, muchas de las obras que realizó por aquel entonces se exponen en varios museos, tanto de Estados Unidos, como de Europa.

En México pudo tener la vida que se le negaba en España, país al que volvió pocos antes de su muerte, que tuvo lugar en 1994. Así termina la historia de una mujer de película. Una científica con el corazón dividido entre el arte y la química, que hubiese dado hasta la vida por conseguir que en su país no dejase de haber libertad. El día de la Mujer y la Niña en la ciencia solemos recordar a grandes mujeres, como Marie Curie, Rosalind Franklin o Hipatia de Alejandría. Pero en España también tuvimos grandes figuras cuya historia no debería borrarse jamás. Tenemos a María Teresa Toral y a muchísimas otras más.

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Fuente:https://hipertextual.com/2019/05/maria-teresa-toral

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Cómo el franquismo acabó con una partida de guerrilleros anarquistas en los años 50

Hubo un tiempo, antes de la llegada de miles de migrantes a nuestras costas en pleno siglo XXI, en el que los propios españoles huían sin rumbo hacia la otra orilla de África. Desde el Sur de Europa. El investigador José Antonio Jiménez Cubero ha sacado a la luz una historia inédita. La de un grupo de anarquistas andaluces que desesperados por el cerco policial, esperaron en mayo de 1950 a que el Comité Regional de la CNT en Andalucía organizara su huida hasta la ciudad Casablanca.

publico.es / María Serrano / 12-05-2019

La operación estaba prevista para el 29 de mayo, pero resultó un auténtico fracaso. Cuatro de aquellos maquis fueron abatidos huyendo de las fuerzas policiales. Dos de ellos fueron fusilados, casi los últimos de los que se tiene constancia en el cementerio de Sevilla en el año 1952. La guerrilla se extinguía de un soplo. El 75 por ciento de sus miembros fueron eliminados. Huían desesperadamente en busca de una salida.

El investigador sevillano, Jiménez Cubero, narra en su investigación “La aciaga noche del 29 de mayo: Algeciras 1950”, cómo “desde finales de 1949, los miembros del Comité Regional de la CNT de Andalucía establecido en Sevilla, tenían claro que la situación comenzaba a ser sumamente peligrosa y corrían un alto riesgo sino lograban abandonar el país”.

Antonio González Tagua, Secretario del Comité Regional de Andalucía recibió una notificación del Comité Nacional del Exilio. “En aquel documento se indicada que la organización no podía enviarle dinero ni documentación por carecer de medios”. Tenían que actuar con sus propios recursos, sin ayudas de ningún tipo, aunque el riesgo los llevara a una muerte casi segura.

La eliminación de la guerrilla en 1951

Antonio González Tagua

A finales de 1949 las guerrillas que operaban en Andalucía, La Fermín Galán, la Agrupación Roberto y los restos de la 3ª Agrupación, estaban en su recta final. “Prácticamente todos los Comités Comarcales de la CNT (única organización que aún apoyaba a las guerrillas) de Jerez, Ubique y Cazalla de la Sierra, así como el Regional de Sevilla habían sido desmantelados por las fuerzas policiales de Franco y la mayoría de sus miembros asesinados o encarcelados”.

Cubero señala a Público como los informes de la Guardia Civil a comienzos de 1951 indicaban como “la situación empeoraba de mes en mes con la practica eliminación de sus redes de enlace y suministro en la mayor parte de los territorios donde operaba”.

Los Comités Comarcales iban cayendo lentamente en cada uno de los pueblos donde la guerrilla había cobrado una importante fuerza. En Cazalla de la Sierra (Sevilla) “desparecía” Manuel Soto Martín. Y pronto, el resto de guerrilleros no tardó en movilizarse. Jiménez Cubero recuerda a Púbico como varios de ellos, González Tagua, Juan Caballo y Francisco Garabitas comenzaron a planear la descabellada “forma de abandonar el país mediante la compra de un barco que los sacara al extranjero” La desesperación de aquellos días era más que evidente. Y es que tal y como afirma el investigador Cubero, “las sucesivas detenciones de varios de sus miembros terminaron con más del 75 por ciento del movimiento guerrillero borrado del mapa”.

“Cuando terminaban con algunos guerrilleros dejaban el cadáver algunas horas en la plaza”

El historiador José Luis Gutiérrez Molina, destaca a Público que el clima de terror que se estableció en aquellos años para calmar la esperanza de la guerrilla era escalofriante. “Cuando terminaban con algunos guerrilleros de la partidas en los montes, dejaban los cadáveres algunas horas en la plaza” de algunos pueblos. El objetivo, era dar una lección a aquellos enlaces que les habían podido ayudar en su devenir en la sierra”. Eran los momentos finales, murieron prácticamente todos. Muy pocos lograron salvar su vida. “Todos ellos iban cayendo en enfrentamientos o son detenidos y ejecutados en Consejo de Guerra. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial ven como los aliados no van a acabar con la dictadura” Intentan salir a través de Gibraltar. Gutiérrez Molina afirma que esta expedición no fue asilada. “Hubo una red de pago y de cartillas de embarque con barcos que operaban en el Estrecho. Incluso algunos por desesperación decidieron salir a nado”.

González Tagua y el resto de guerrilleros utilizaron ese sistema, sin miedo a lo que podían perder. La figura de González Tagua fue muy destacada. Era un luchador anarquista infatigable, no era un guerrillero más que solo se había echado al monte al final de la guerra. Ocupó la Secretaría del Comité Regional de la CNT de Andalucía en un tiempo muy difícil. Y fue condenado en Consejo de Guerra en abril de 1939 y mandado posteriormente a un Destacamento Penal de trabajos forzados en Miraflores de la Sierra (Madrid). “Sabía a lo que se enfrentaba pero no cejó en su empeño de intentar dar una salida a él y todos sus compañeros”.

Ante la falta de medios por parte del Comité Central, los anarquistas González Tagua, Caballo y Garabitas empezaron a trazar el plan. “Se reunían con los compañeros escondidas en tabernas del centro de Sevilla como fue el bar El Punto, del barrio de San Julián o en la Flor de Toranzo, situado en la plaza de Santa Marina”. Aquellos enlaces también serían duramente represaliados por la policía que quería establecer el clima de terror de 1936. Muchos de ellos pasaron años en la Prisión Provincial de Sevilla conocida como ‘Ranilla’.

En el mes de febrero de 1950, González Tagua, comunica a varios de los compañeros la necesidad de partir hasta la Línea para terminar de hacer los contactos y planear finalmente la operación. Manuel Padilla, miembro destacado del Comité en Jerez, señala la importancia de un traslado inminente de los miembros que se encuentran escondidos en Jerez hasta un escondite seguro en Sevilla.

¿Un fallo de última hora o un chivatazo?

El destino a Casablanca era recurrente en aquellos años. “En Marruecos, tanto en Tánger como en Casablanca, había una nutrida colonia de republicanos exiliadosasí como de varias decenas de guerrilleros que habían logrado salir del país, a través de las distintas redes de evasión organizadas por la CNT, desde los puertos de Sevilla y Cádiz”.

El día de antes de la salida, el 28 de mayo de 1950, “dos taxistas parten de Sevilla como enlaces para el traslado de los guerrilleros”. En el coche ‘Pato’ (nombre en clave) de siete plazas, que conducía Miguel El Gordo, condenado por esta maniobra a dos años de prisión, llevaría a su ayudante Antonio El Grifo y a los guerrilleros Juan Caballo, Juan Palacios, Dionisio Carreras y los hermanos Juan y Francisco Muñoz Bermúdez. El segundo coche, Crysler, era conducido por los enlaces Agustín Luna López y Antonio Núñez Domínguez. También fueron condenados duramente como enlaces. En él viajarían, Antonio González Tagua, José́ Barea Reguera, Bienvenido, Juan Virgil de Quiñones, Juanito, Cristóbal Ordoñez López, Aniceto, Antonio Morillas, Francisco Páez y Francisco Garabitos Sánchez.

Los dos coches iban por separado para no levantar sospechas. Y un chivatazo terminó de dar la pista del paradero de las embarcaciones clandestinas. La operación fue asaltada antes de que algunos de sus miembros pudiera embarcar rumbo a Marruecos. “Un grupo de fuerzas de la Guardia Civil los aguardaba apuntando con las armas”. Nada más llegar, fueron tiroteados Antonio González Tagua, Juan Virgil de Quiñones (Juanito), Cristóbal Ordóñez López (Aniceto) y Francisco Ruiz Borrego (El Peque). El resto resultaron heridos y posteriormente condenados en la causa 308/50, que se encuentra, a día de hoy, en el Archivo del Tribunal Territorial Militar Segundo de Sevilla.

Manuel Liáñez fue el único enlace que logró pasar a Gibraltar, y los dos barqueros contratados, de los que no se conoce su identidad. “El resto serían detenidos en los días, semanas y meses siguientes”. Junto a ellos también fueron detenidos y procesados el dueño del bar ‘El Punto’, así como varios compañeros, vecinos y familiares que les ayudaron a ocultarse después del fallido embarque.

Los últimos fusilados en Sevilla de los que se tenga constancia

José́ Barea Reguera, alias Bienvenido, fue uno de los dos guerrilleros fusilados en 1952, que formó parte de la Agrupación Guerrillera Fermín Galán. Antonio Núñez Pérez, Bartolo, de la misma Agrupación Guerrillera fue uno de los últimos fusilados de la ciudad de Sevilla. Cubero cuenta que “sería fusilado en las tapias del costado derecho del cementerio de San Fernando de Sevilla el jueves 28 de febrero de 1952”.

La terrorífica maquinaria franquista juzgaría también en la misma causa a la hija y mujer del guerrillero Juan Caballo. Carmen Caballo Granados hacia de estafeta del Comité́ Regional de la CNT de Andalucía. Detenida junto a su madre el 23 de agosto de 1950. Fue Procesada y condenada a cuatro años de prisión de Sevilla. La esposa de Caballo, Isabel Granados Sánchez, corrió la misma suerte, siendo condenada a dos años.

Socorro López Trillo, conocida como Socorrito, era la compañera de Antonio González Tagua. Es otro de los nombres que llama la atención en la Causa 308/50. Fue detenida en su domicilio el 23 de agosto de 1950, pasó varios meses en la cárcel sin llegar a ser procesada. “A mediados de enero de 1951 huyó de su domicilio antes de ser detenida de nuevo por su relación con Tagua”, destaca Cubero en su investigación.

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Fotografía destacada: Imagen de la La Fermín Galán y los restos de la 3ª Agrupación

Fuente:https://www.publico.es/sociedad/franquismo-acabo-partida-guerrilleros-anarquistas-anos-50.html

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Fallece Vicente García Riestra, el último de Buchenwald

El asturiano que se exilió a Francia tras la Guerra Civil fue detenido por la Gestapo y enviado a los campos de exterminio.

lavozdeasturias.es / L. O. / 09-05-2019

El asturiano Vicente García Riestra, superviviente de los campos de exterminio nazis, falleció esta mañana a los 94 años, víctima de un cáncer en el Hospital de Perigoux, en Francia. García Riestra, natural de Pola de Siero, se exilió a Francia tras la Guerra Civil y allí fue detenido después de la invasión nazi y deportado en 1944 por la Gestapo al campo de concentración de Buchenwald, donde sufrió los horrores de las políticas de exterminio y donde se le asignó el número 42.553.

A lo largo del último año recibió varios homenajes en Asturias, ofreció testimonio de su vida en varios centros educativos (su labor a la hora de narrar la vida de los supervivientes le había hecho merecedor de la Legión de Honor en Francia) y fue también protagonista de la obra «42.553: después de Buchenwald», de Xuan Santori Vázquez, ganadora de la 23ª edición del Premio Máximo Fuertes Acevedo de ensayo en lengua asturiana.


Pantalón de prisionero con el número de identificación 42.553 que usaba en el campo de concentración alemán de Buchenwald, Vincent García Riestra, que participó hoy en Oviedo en la presentación del ensayo ganador del Premio Máximo Fuertes Acevedo basado en su vida, “42.553: después de Buchenwald, de Xuan Santori Vázquez.JLCEREIJIDO

«El único pensamiento era llegar a mañana», relató en declaraciones a los periodistas, antes de participar en una charla ante alumnos de Educación Secundaria de Gijón en junio del año pasado en una de sus últimas visitas a Asturias. Frente a su traje de prisionero de Buchenwald, García Riestra señalaba que no sabría explicar cómo consiguió salir con vida del campo de concentración, donde tenía asignado el número de identificación 42.553, para lo que «hacía falta mucha voluntad».

Además de ser tratados «como animales», recordó que las más de 80.000 personas confinadas junto a él disponían sólo de un trozo de pan para comer, «más fino que una mano», y de un litro de agua «sucia» caliente que conseguía calmar «los temblores del frío».

«Lo que pasó no lo perdono, pero que hay olvidarlo», señaló antes de recordar que su hermano fue asesinado con 17 años y que su padre está enterrado en una fosa común por combatir el fascismo.

Barracones del campo de concentración de Buchenwald, en una fotografía histórica

Residente durante décadas en Francia lamentaba que en España «nunca nadie ha hecho nada» para defenderle ni reconocer su dolor tras más de una década en el campo de concentración y explicaba que tampoco contaba con la nacionalidad española. Además, criticó que en algunos países europeos el nazismo esté «a las puertas otra vez» por lo que hizo un llamamiento a que «se haga todo lo posible para que no se vuelva a vivir» ese horror. Por todo ello, resaltaba la importancia de trasladar a la juventud su testimonio para que conozca de primera mano el horror nazi y «se dé cuenta del pasado para que no se repita».

Esta es la historia del último superviviente del campo de concentración de Buchenwald

Vicente García, sierense afincado en Francia, pasó de huir del franquismo a formar parte de la resistencia contra los nazis

lavozdeasturias.es / Natasha Martín / 30-04-2018

 

Vicente García (Pola de Siero, 1925) habla con los ánimos de un joven aunque ya haya alcanzado los 93 años. Este sierense afincado en Trélissac (Francia) sobrevivió al calvario de ser republicano en una España franquista. Con apenas catorce años huyó de Asturias para ser libre y el tiempo le hizo caer en un campo de concentración nazi por formar parte de la resistencia. En Francia, es considerado un héroe con múltiples medallas que sigue luchando por transmitir su testimonio a los jóvenes para dejar patente la lacra del fascismo. En España, un desconocido al que Franco le arrebató la nacionalidad (que nadie le ha devuelto aún) y a su padre y a su hermano, asesinados durante la guerra y enterrados en fosas comunes, como tantos otros represaliados.

«Mis recuerdos de Asturias son de la guerra, de esa época terrible en la que se mataba a gente sin razón», sostiene. En septiembre de 1937 se montó en un barco que salía de Gijón con rumbo a Francia para, de ahí, trasladarse hasta Cataluña, aún bajo el dominio republicano. «Nos llevaron hasta Barcelona y nos fuimos ubicando en los diferentes pueblos hasta el término de la guerra». Se habían convertido en refugiados en un tiempo donde no había para comer, «y aún así los habitantes del lugar nos daban de su propio pan», afirma. La noche del 26 de enero de 1939, cuando las tropas franquistas tomaron Barcelona, no quedó otra que huir hacia el único camino posible: Francia.

Y hasta el 2 de febrero no abrieron la frontera. Cuando llegó el momento hicieron una selección por género y habilidades para distribuirlos entre los diferentes campos de refugiados, pero ahí no había nada, solo el mar y la playa, ni siquiera barracones. «Trabajábamos gratis en el campo para los payeses y estos pagaban al ejército francés. Si necesitaban a 50 refugiados para alguna labor allí nos llevaban. No teníamos derecho a nada más que a comer y a callar. Las pasamos muy putas», afirma con contundencia.

Cuando Francia cayó ante los nazis había llegado 1940. Los alemanes invadieron el país y todos los españoles se convirtieron en el blanco. «Los alemanes no nos podían tragar, nos buscaban para matarnos a todos. Porque todos éramos rojos, no había distinciones. Si eras español, eras rojo, y los rojos no éramos amigos de los alemanes», sostiene. Como método de lucha, muchos de los refugiados se unieron a la legión para luchar contra el nazismo en primera línea de fuego, otros se quedaron y formaron la resistencia. Y allí estaba Vicente. «Yo caí en un grupo lleno de personas inteligentes. El único pobre imbécil que había era yo», comenta divertido. Le seleccionaron para transmitir los partes de guerra. «Me convertí en espía», afirma. Estuvo dos años trabajando como enlace, «pasaba información sobre los movimientos de las tropas alemanas», cuenta. Pero, como era de esperar, mientras espiaba era espiado. El 22 de diciembre de 1943 la Gestapo le esperaba en la puerta de casa. Ahí empezó su gran calvario.

Vicente pasó unos días en el penal de Bergerac antes de ser enviado a la cárcel de Limoges. «Me metieron unas cuantas palizas y cuando se cansaron de darme palos me subieron a un tren, mejor dicho, a un vagón de animales junto a un montón de gente, y nos llevaron dirección a Buchenwald», mantiene. Tenía 19 años.

Nadie sabía qué habría en ese destino y la incertidumbre se acrecentó cuando se bajaron del tren y vieron «un edificio magnífico, una fachada realmente bonita», describe. Cuando abrieron las puertas la desilusión fue demoledora. «Veíamos esa gran plaza llena de muertos vivos, de personas que no tienen más que pellejo y huesos, que no se pueden tener en pie. Se nos cayó el alma a los pies», relata.

Buchenwald fue uno de los mayores campos de concentración en territorio alemán. A su sordidez llegaron para sufrir 250.000 personas. El número de víctimas de enfermedades, desnutrición, trabajos forzados, tortura, experimentos médicos y fusilamientos se estima en 56.000.

De personas a números

Incripción, control, corte de pelo, trajes a rayas. Fuera la persona, bienvenido el número. Todo estaba perfectamente organizado para convertirlos en prisioneros del campo de exterminio. Vicente tuvo la suerte -si existe de eso en tales circunstancias- de ser designado para las labores de cocina, donde podía comer algo más que otros compañeros con tareas más duras. Permaneció ahí quince interminables meses en los que, de tanto ver carros repletos de muertos, solo pensaba que el siguiente en caer sería él. A finales de abril de 1945 fueron liberados. Para entonces los guardianes del campo, atemorizados por la caída del nazismo, ya habían huido. Sin embargo, no fue un día de dicha plena. Mientras que todas las naciones habían enviado a sus tropas en busca de su gente, los españoles se toparon con la nada. «El día de la liberación nadie nos quería», sostiene. «Por el decreto de Franco no teníamos la nacionalidad. España no hizo nada por salvarnos, total, hasta entonces había hecho todo lo posible por enterrarnos». Fueron las tropas americanas las que se encargaron de reubicar a los españoles en Francia. Por fortuna, Vicente pudo reencontrarse con su madre y desde hace 50 años vive en Trélissac.

Con el paso del tiempo ha regresado a España varias veces con un único objetivo: «Le prometí a mi madre que volvería para buscar los restos de mi padre y mi hermano, que habían sido asesinados durante la guerra». Los restos de su padre los encontraron en una fosa común en Oviedo. Había sido fusilado el 8 de marzo de 1937. «A mi hermano, que tenía 17 años, nunca llegamos a encontrarlo. Todos mis viajes han sido para eso pero todavía no hemos dado con el sitio exacto», afirma.

Para honrar la memoria de su hermano quiso colocar una placa en el cementerio de Noreña. Para lo cual había que pedir autorización al obispo. «Yo no podía tragar a la gente de la Iglesia porque vendieron los fusiles para matar a las personas», cuenta. Pese a todo, lo hizo, y tardaron nueve meses en negarle la petición. Aconsejado por el alcalde del concejo, dejó la placa ahí «por si las cosas se solucionaban». No fue hasta 2015 cuando fue posible. Vicente se reunió entonces con los miembros de su familia española y francesa para su inauguraración. «Fue una ceremonia formidable», comenta. Descubrió la placa, leyó un discurso denunciando injusticias y se culminó con el himno de Riego. Después de tantos años de búsqueda, ahora parece que hay dos fosas comunes a la entrada del cementerio de Noreña y podría ser que su hermano estuviera en una de ellas. «Si puedo (la vejez se me cae encima) volveré a Asturias por él», cuenta esperazando.

Un héroe en Francia, un desconocido en España

Desde su liberación y hasta el presente Vicente ha recorrido diferentes centros educativos franceses para ofrecer su testimonio a los jóvenes con el objetivo de que conozcan en primera persona lo que supone el horror del fascismo. Su esfuerzo se ve recompensado en la calle en la que vive desde hace hace décadas, que recientemente ha sido rebautizada como «Camino Vincent García», destacando su pasado como resistente y deportado, así como por ser «transmisor de memoria».

El ejército francés consideró todas las calamidades y enfermedades que sufrió en Alemania heridas de guerra. La medalla militar y la cruz de guerra, las dos con más rango del país, se unen a otros 106 reconocimiento que tiene en su casa. En cambio, en España es un gran desconocido. «Hace unos años me invitaron a la Universidad de Huesca para dar una charla a los alumnos y no saben nada. En España se ha negado la verdad. No han enseñado ni lo que se ha vivido en el propio país. Son tan inocentes», sostiene.

Si la salud le da una tregua, pisará Oviedo el próximo mes de mayo para la presentación del libro que el escritor asturiano Xuan Santori ha escrito sobre su vida. El título, como no podría ser de otro modo, será 42.553, el número que durante un tiempo deleznable le arrebató el nombre.

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Fotografía destacada: El último superviviente español del campo de concentración alemán de Buchenwald, Vincent García Riestra, con el pantalón que usaba siendo prisionero de Buchenwald. Vincent García participó hoy en Oviedo en la presentación del ensayo ganador del Premio Máximo Fuertes Acevedo basado en su vida, “42.553: después de Buchenwald, de Xuan Santori Vázquez. JLCEREIJIDO

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Las gafas de Abundio, el pendiente de María, el dado de Eugenio: lo que las fosas nos cuentan de las víctimas del franquismo

Las fosas comunes de la Guerra Civil guardan los huesos de los fusilados, pero, además, un incontable y variado número de objetos que permiten a los investigadores obtener pistas sobre la identidad de la víctima y, en ocasiones, conocer detalles sobre las aficiones y las historias de vida de los ejecutados.

publico.es / Alejandro Torrús / 09-05-2019

Abundio Andaluz fue fusilado el 18 de agosto de 1936 por cuatro falangistas que se hacían acompañar de un sacerdote. Era abogado, militante de Izquierda Republicana y vicepresidente de la Diputación de Soria tras las elecciones de febrero del ’36. Los tiros, sin embargo, no acabaron con su vida de manera instantánea. El libro La represión en Soria durante la Guerra Civil, de Gregorio Herrero, relata cómo Abundio, antes de morir, se arrastró más de un kilómetro en dirección sureste. Los testimonios orales, la lucha de su nieta Ana Andaluz y de la Asociación Recuerdo y Dignidad sirvieron para localizar, más de 80 años después, el emplazamiento de Abundio. Los forenses se pusieron a sacar tierra del suelo y rápidamente aparecieron los restos de Andaluz. Pero no solo. También aparecieron sus gafas redondas. Las mismas que llevaba aquel fatídico 18 de agosto. Las lentes de abundio daban testimonio de la barbarie franquista en Soria.

El caso de Abundio es similar al que este miércoles contaba en El País el periodista Nuño Domínguez. En este caso, se trataba del caso de Catalina Muñoz, una mujer que fue fusilada en septiembre de 1936 y enterrada con un sonajero de su hijo de nueve meses, quien conoció la historia completa de su madre 83 años después. El juguete, encontrado en una fosa común en 2011, había servido como pista para reconstruir el pasado de una familia destrozada por la represión franquista. Y es que cuando una fosa común se abre no sólo aparecen huesos.

“Cuando hablamos de exhumaciones en fosas comunes se nos viene a la mente la imagen de unos huesos, que es la prueba más evidente del asesinato. Pero los objetos que acompañan a esos huesos son igual de importante o más. Son los objetos los que nos dan una explicación sobre cómo era esa persona. Los objetos nos definen como personas. Los humanos somos los animales que se caracterizan por hacer y usar objetos, por lo que estos instrumentos, que encontramos en las fosas, son clave para devolver esa humanidad, para conocer algo más que el nombre de la persona que fue fusilada”, explica a Público el arqueólogo del Incipit-CSIC Alfredo González-Ruibal.

Así, González Ruibal recuerda el caso de una fosa que exhumó en el cementerio de Castuera (Badajoz). Uno de los cuerpos, cuyo nombre se desconoce, guardaba en uno de sus bolsillos un buen número de anillos de cobre y monedas. El arqueólogo explica que este hombre, seguramente, convertía las viejas monedas de cobre en anillos y que estos serían usados en el campo de concentración como moneda de cambio por alimentos. Sus verdugos lo sacaron del campo de concentración de Castuera, por donde pasaron miles de personas, y lo fusilaron. Los restos de este hombre se encontraban junto a los de otros 200 fusilados en una fosa.

Objetos encontrados tras la exhumación de una fosa en Castuera.- Cedida por Alfredo González-Ruibal

“El hecho de que llevara tantos objetos encima cuando fue fusilado nos hace pensar que no sabía que iba a ser ejecutado en ese momento. Seguramente se trata de un hombre que trabajó como orfebre. También tenía una prótesis dental y boquillas de fumar, por lo que creemos que el asesinado tenía un estatus social elevado”, prosigue González-Ruibal.

Los objetos que le acompañaron han permitido conocer un poco de la historia de vida de este hombre cuya identidad, aún hoy, es desconocida. Pero los casos en los que se encuentran este tipo de materiales son más que habituales en las más de 800 fosas que se han exhumado durante los últimos años en España. Un ejemplo paradigmático fue el del dado de Eugenio. 

En mayo de 2017, durante la exhumación de la sepultura número 10 de la parte civil del cementerio de Guadalajara, los arqueólogos de la ARMH encontraron un dado junto a los restos de Eugenio Molina Morato, que había sido fusilado en noviembre de 1939. Cuenta Willy Veletaen este reportaje de CTXT, que realmente el dado lo encontró el poeta y Premio Nacional de Poesía en 2002 Juan Carlos Mestre. “Jamás un golpe de dados abolirá el azar”, recitó el poeta.

El dado de Eugenio.- ÓSCAR RODRÍGUEZ

Ese pequeño dado, tallado en madera, con sus seis caras correspondientes, constituía, prácticamente, la herencia que dejaba Molina y una pista de lo que pudieron ser sus últimos días en prisión. “Observábamos incrédulos ese trocito de madera tallado con números. Intenté imaginar a qué jugarían estos represaliados del franquismo durante su cautiverio en la cárcel de Guadalajara. ¿A quién se le ocurrió la idea de fabricar un dado? ¿Habría otro dado? Eran carne de pelotón de fusilamiento, estaban famélicos, apenas podían ver a sus familiares, pero todavía tenían ganas de jugar con el azar“, reflexionaba en el texto su autor, el periodista de CTXT Veleta.

Uno de los arqueólogos que trabajó en la exhumación de Eugenio, y en la de cientos de víctimas del franquismo, es René Pacheco, que atiende a Público desde México. El arqueólogo explica que, en muchas ocasiones, los objetos que aparecen en las fosas comunes muchas veces dan más información al investigador que los propios huesos. “Hay un caso en el que conseguimos determinar que las víctimas eran ferroviarios, e incluso la compañía en la que trabajaban, gracias a que aparecieron los botones del uniforme”, cuenta Pacheco, que señala que en su trayectoria ha encontrado desde relojes a monedas pasando por carteras. Una de ellas, incluso, llena de dinero. “Llegamos a calcular el dinero y parecía el salario del trabajador. Que cobró y directamente lo apresaron y lo mandaron fusilar”, prosigue.

Quizá el ejemplo más conmovedor que traslada Pacheco es el del pendiente de María Alonso Ruiz, una mujer que fue fusilada con 32 años en 1936 y enterrada en una fosa común en Izagre (León). Los expertos de la ARMH encontraron un pendiente y buscaron y rebuscaron hasta encontrar el otro. Sin embargo, Josefina, la hermana de María, alertó a los arqueólogos. “No sigan buscando. María salió de casa ese día con un solo pendiente. Tenía una infección en la otra oreja y el pendiente se quedó en casa. Ahora, el pendiente encontrado es un colgante en el cuello de Josefina. 

“Para los trabajadores, los que estamos a pie de fosa, creo que los objetos nos transmiten mucho más que los huesos. Nos ayundan a convertir en persona esos huesos, te hacen consciente de que esos restos tenían una vida. Los objetos te trasladan otro punto de vista mucho más humano”, explica Pacheco, que recuerda el día que encontró una granada que en el bolsillo del cuerpo de Perfecto de Dios, en una fosa en Chaherrero (Ávila), o la cantimplora que apareció en una fosa que exhumó en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real).

Camisa encontrada en una fosa que podría pertenecer al bisabuelo de Miguel Ángel Torres.- ARQUEANTRO

Los objetos que aparecen en las fosas son, en muchas ocasiones, las únicas pistas de los investigadores para conocer la identidad del fusilado mientras llegan las pruebas de ADN. Objetos como unas gafas o una pipa de fumar permiten a las familias intuir quién es su ser querido a falta de la confirmación necesaria del ADN. Este fue el caso de Miguel Ángel Torres y su bisabueloMiguel Galán, que estaba enterrado en la fosa 128 de Paterna (València). En este lugar apareció una camisa que se había conservado relativamente bien. Tenía unas iniciales escritas: “M.G.“. Son las únicas iniciales que coinciden con el nombre de una de las víctimas allí enterradas: Miguel Galán.

Su nieto, Miguel Ángel Torres, está prácticamente convencido que aquella camisa pertenecía a su abuelo. “Fue muy fuerte para nosotros ver la camisa acribillada a balazos”. Uno de los profesionales que trabajaron en aquella exhumación es Àlex Calpe, miembro del colectivo Arqueoantro. Calpe explica a Público que en Paterna han encontrado multitud de objetos durante la exhumación de 552 víctimas de las más de 2.238 que el franquismo ejecutó en este lugar. “Lo más habitual ha sido la ropa, pero también objetos personales como mecheros, lápices, anillas, gafas…”, señala Calpe.

No obstante, de todos estos objetos, hay uno que se le quedó guardado. Una víctima llevaba encima una pelota del deporte tradicional valenciano conocido como pilota valenciana. ‘”Me impresionó mucho porque es muy típico de aquí. Puede ser un recuerdo que quiso llevarse a la cárcel o una manera de distraerse durante el tiempo que estuvo en prisión”, explica Calpe.

No obstante, en este caso, el objeto no sirvió para identificar al fusilado. Varias familias señalaron que su ser querido asesinado era aficionado a este deporte. Pero sí que constituía una pista y, en cualquier caso, recuperaba una de las aficiones de esta víctima de la represión franquista.

Objetos personales de los represaliados fusilados que han aparecido en las fosas de Paterna.- ARQUEANTRO

En otro caso, el equipo en el que trabaja Calpe encontró una carta en el bolsillo de un pantalón. Había sido escrita durante la estancia en prisión. La carta era prácticamente ilegible, pero sí se podía ver con claridad el nombre del remitente. Y coincidía con el de una de las más de 2.000 víctimas que fueron enterradas en Paterna. Las pruebas de ADN confirmarán o no la auténtica identidad de la víctima, pero la carta dirigida al hermano del fusilado, es una pista única.

Calpe también relata que en dos de las fosas mejor conservadas también era habitual encontrar las cuerdas con las que los republicanos eran enviados, maniatados, frente al pelotón de fusilamiento. “En algunas de estas cuerdas se aprecia hasta la forma, que se ajustaba a las muñecas de las víctimas“, prosigue.

Este caso, el de las cuerdas, es más que habitual en las exhumaciones de fosas comunes de la Guerra Civil y los primeros años de franquismo. Aparecieron también, por ejemplo, en la exhumación de la fosa de Chillón en Ciudad Real, realizada por la ARMH en el año 2011. En aquella ocasión, no obstante, eran cables eléctricos que habían sido usado para atar a los enviados al pelotón de fusilamiento. En aquella fosa aparecieron los restos Marcelino Agudelo Serrano (44 años), Alfonso Capilla Casado (39 años), Isidoro Castillo Mosqueda (30 años), Bernardino Gallego Franco (17 años), Manuel León Rodríguez (29 años), Pablo Madrid Amaro (22 años), Patricio Mata Gómez (33 años) y Manuel Puebla Perianes (33 años).

Cable usado para atar a los paseados de Chillón.- ARMH

El blog A pie de fosa también recoge varios ejemplos de objetos que han sido encontrados en fosas comunes que han servido para dar a los arqueólogos y forenses pistas sobre la vida e identidad de la persona fusilada. Es especialmente curioso un caso ocurrido en San Sebastián. Durante unas obras en la zona conocida como ‘El puente de hierro’ los trabajadores encontraron evidencias de que podrían estar trabajando sobre una fosa común de la época de la Guerra Civil. La sociedad Aranzadi acudió al lugar y exhumó las dos fosas localizadas. En una de ellas apareció un botón que pertenece al uniforme de la Policía Municipal de San Sebastián durante la II República.

O el caso de la fosa común de Teba, en la provincia de Málaga, que era en realidad una zanja de 25 metros de largo por dos de ancho emplazada en el propio cementerio de la localidad. Allí apareció un reloj de bolsillo parado, exactamente, alas 4 y 15 en el bolsillo del fusilado 124. Junto a él monedas, un mechero de gasolina y una boquilla para fumar. El reloj de esta víctima del franquismo se paró a esa hora. No sabemos si su fusilamiento se produjo antes o después. Lo que hoy sí se conoce es que los autores del genocidio fundacional del franquismo intentaron parar el reloj de todo el país durante 39 años de dictadura.

‘Reloj del individuo 124.- Exposición en el Archivo Histórico Provincial de Málaga

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Fotografía destacada: Las gafas de Abundio Andaluz, fusilado por falangistas en agosto de 1936 en Calatañazor (Soria).- ASOCIACIÓN RECUERDO Y DIGNIDAD

Fuente:https://www.publico.es/politica/gafas-abundio-pendiente-maria-dado-eugenio-fosas-cuentan-victimas-franquismo.html

Publicado por ARMH