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El ministro del Interior miente en el Congreso sobre la condecoración a Billy el Niño

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica solicitó la retirada de la medalla a Billy el Niño el pasado 10 de mayo, tras conocer que el torturador cobraba una pensión extra desde 1977.

publico.es / 30-05-2018

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica asegura que el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, miente en sede parlamentaria al afirmar que “nadie  ha solicitado que se retire esa condecoración”.

La ARMH manifiesta que la asociación registró la petición de retirada de la condecoración al policía franquista Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, el pasado 10 de mayo en una petición dirigida al propio ministro del Interior. Ocurrió tras conocer que cobraba un 15% más de pensión vitalicia desde 1977 por sus “servicios extraordinarios”. Una cuestión que también fue reconocida por el propio Ministerio del Interior.

“Solicitamos que el Gobierno, a través del ministerio del que es usted titular, debe retirar la citada condecoración al Inspector de 1ª del Cuerpo Nacional de Policía, José Antonio González Pacheco, así como cualquier otra distinción, pensionada o no, que no merece quien cometió incontables violaciones de derechos humanos”, recoge la petición registrada por la ARHM el pasado mayo. Desde la ARMH también instaron a que Billy el Niño debía devolver a las arcas públicas “el inmerecido premio de catorce pagas anuales que ha recibido en estos años y restaurar un hecho que nunca debió ocurrir”.

Una petición en Change.org

La periodista Cristina Fallarás se ha sumado a la campaña para solicitar la retirada de la medalla a Billy el Niño y ha registrado una petición en la plataforma Change.org tras las declaraciones del ministro del Interior, José Ignacio Zoido, este miércoles en el Congreso de los Diputados.

Fallarás ha difundido la iniciativa por las redes sociales después del enfrentamiento entre Zoido y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la sesión de control al Gobierno por la condecoración al mérito policial que el torturador González Pacheco, mantiene, a pesar de que sus crímenes hayan sido probados.

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Fotografía destacada: El ministro del Interior Juan Ignacio Zoido, en una imagen de archivo. EFE/Mariscal

Fuente:http://www.publico.es/politica/billy-nino-ministro-interior-miente-congreso-condecoracion-billy-nino.html

 

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“La represión económica franquista sigue oculta”

Estefanía Langarita es investigadora de la Universidad de Zaragoza, coautora del trabajo ‘Pagar las culpas. La represión económica en Aragón’.

“Fue un arma para la desposesión, el control social y el castigo colectivo de los vencidos”.

“El afán represivo era tan grande que esos tribunales se vieron completamente desbordados por la avalancha de expedientes”.

eldiario.es / Ana Sánchez Borroy / 26-05-2018

‘El reparto del botín. Represión económica en Huesca’ es el título de la conferencia que ha impartido en Huesca la historiadora Estefanía Langarita (Zaragoza, 1983), dentro del ciclo ‘Huesca, 1938-1978. Guerra, dictadura, democracia. La obligación de conocer (nos)’. Langarita presentaba las conclusiones de ‘Pagar las culpas. La represión económica en Aragón’, una investigación de Nacho Moreno, Irene Murillo y la propia Langarita, dentro del proyecto del gobierno de Aragón ‘Amarga Memoria’, coordinado por los profesores de la Universidad de Zaragoza Julián Casanova y Ángela Cenarro. Como resultado de la investigación, se concluyó que 13.422 personas fueron víctimas de la represión económica en Aragón.

¿Cree que se ha restado importancia a la represión económica franquista?

La represión económica practicada por el ejército golpista y la dictadura franquista sigue estando oculta. En los últimos cinco o diez años, sí ha habido bastantes investigaciones, ha habido resultados en Aragón y en otras comunidades y se está avanzando mucho. Pero todavía es un tema desconocido en el debate público. Estoy convencida de que hay personas que desconocen que sus padres o sus abuelos perdieron bienes, tuvieron que pagar multas económicas… Por eso, es necesario seguir difundiendo los resultados.

¿Por qué cree que está oculta, frente a la información sobre las represiones físicas o las cárceles, que sí se ha difundido más?

Porque esa es la represión más descarnada, la que más queda en el imaginario: las muertes físicas, los fusilamientos, los asesinatos… Es comprensible y lógico que, en principio, en los primeros años 80 y 90, la atención se pusiera en los desaparecidos, fusilados… La investigación va avanzando y se va ampliando el foco de análisis porque la dictadura franquista impuso numerosos mecanismos punitivos y represivos: uno de ellos fue, por supuesto, la represión física, pero impuso más. Por ejemplo, hubo una  represión contra las mujeres con características muy específicas. Dentro de la trama punitiva de la represión económica, englobamos las multas, las incautaciones, los trabajos forzados, la purga política de cuerpos de funcionarios, maestros, correos… La represión económica tiene muchas vertientes.

¿Qué importancia tuvo la represión económica en la Guerra Civil y en la dictadura?

Desde el momento en que se produce el golpe de Estado, se producen detenciones, registros, torturas, asesinatos… A la vez que se producen estos asesinatos, sin ningún tipo de sumario, hubo también saqueos y pillajes. Fue desde las primeras jornadas, durante la etapa de terror caliente. Conforme avanza la guerra y los golpistas van ganando posiciones, se van a dotar de un marco normativo, contrario a cualquier garantía jurídica y procesal, por supuesto. En primer lugar, en septiembre del 36 se promulga el decreto 108, que declara fuera de la ley todas las agrupaciones y sindicatos del frente popular y ordena la incautación de todos sus bienes. Después, en enero de 1937, se promulga una ley que crea las comisiones provinciales de incautación de bienes. El colofón es que poco antes de acabar la guerra, en febrero de 1939, se promulga la llamada “Ley de responsabilidades políticas”, que imponía a quienes se habían opuesto al movimiento nacional sanciones económicas, además de otras penas accesorias como la inhabilitación laboral o el destierro. Por tanto, hay todo un recorrido para que los sublevados se amparen en un marco normativo, aunque sea completamente contrario a cualquier garantía y aunque conculque cualquier principio de un Estado de derecho. Fue un instrumento para el expolio institucional de los vencidos.

Además de empobrecer a los vencidos, ¿este expolio pudo ser incluso decisivo para la Guerra Civil y para el mantenimiento del régimen?

La ley de responsabilidades políticas no fue decisiva a nivel recaudatorio. En Aragón, sumando todos los montantes de las multas, se alcanzaron los 20 millones y medio de pesetas, pero sólo se recaudó alrededor del 20% de esa cantidad. ¿Qué quiere decir esto? Investigando los procedimientos judiciales, vemos que las multas recaen sobre todo en el pueblo llano, en sectores populares, en los obreros… muchos apenas tenían bienes, con lo que no podían afrontar una multa. Los efectos no contables de la represión sí son muy duraderos, porque ser procesado por este tribunal de responsabilidades políticas te señalaba como enemigo del régimen. Pensemos en pueblos pequeños con el ambiente opresivo y asfixiante de posguerra. Pues bien, allí, en ese procedimiento, las autoridades locales, es decir, el cura, el alcalde, el jefe local de Falange y la Guardia Civil declaraban sobre tus antecedentes políticos y sociales y también llamaban a declarar a tres vecinos de probada adhesión al régimen. No cuesta imaginar la situación en la que quedaban las personas encausadas por esta ley de responsabilidades políticas: se veían señaladas, estigmatizadas y sometidas a un enjuiciamiento de sus actos y de sus actividades políticas previas: sobre si habían militado en partidos, en sindicatos, incluso en los informes aparecía si no iban a misa… Era un control absoluto. Entiendo que es un arma para la desposesión, pero también sirve para el control social y para el castigo colectivo de los vencidos. Con todo, también fue un instrumento de recaudación: una multa de 150 pesetas es aparentemente pequeña, pero no olvidemos que en esos años podía suponer un mes de jornal para una familia corriente. Además, la voluntad represiva se refleja en que se juzgaba in absentia, con lo que se imponían multas a personas que estaban en el exilio, en prisión, desaparecidas o fusiladas. En esos casos, la pena recaía en sus familiares, con lo que eran las viudas, en muchos casos con hijos menores a su cargo, quienes tenían que hacerse responsables de esa multa y pagarla.

¿Qué pasaba cuando alguien no podía pagar?

Eso también da medida de lo que significó la dictadura. El juez podía ordenar el embargo de los bienes y su venta en pública subasta. Los bienes se subastaban a un precio muy por debajo de su valor real de mercado, a veces a precios irrisorios, y a esas subastas concurrían vecinos leales al franquismo. Por eso, hablamos de reparto del botín. De todas formas, a veces tenemos la imagen de una sociedad en blanco y negro, sobre todo, en la posguerra. Sin embargo, estos expedientes de responsabilidades políticas también son muy interesantes para ver la historia social desde abajo, a ras de suelo, en pequeñas localidades. Permiten comprobar cómo se van reestructurando las relaciones de poder en la posguerra: con el reparto del botín, con recompensas por los servicios prestados durante la guerra… pero también con vecinos que ayudan a las personas represaliadas, dando testimonios favorables, ayudando al pago de las multas… Hay muchos matices, sobre todo en pequeñas localidades. Allí, hubo redes de apoyo, de solidaridad vecinal, dentro de un contexto muy represivo, de libertades completamente cercenadas. En las ciudades, esas redes se diluyen más, prende más el anonimato.

¿Hasta cuándo se llevó a cabo esta represión económica?

Esta ley se promulgó en el año 39, como comentaba, y se mantiene en vigor hasta el 45. Tiene una reforma en el año 42 porque el afán represivo y de castigo era tan grande que pronto esos tribunales de responsabilidad política se vieron completamente desbordados por la avalancha de expedientes. Son los años más duros de la posguerra española.

A partir de entonces, ¿ya no hubo multas?

No, y ya hemos comentado que en Aragón no se llegaron a recaudar las cuantías que se habían impuesto. Ese instrumento ya había quedado, digamos, amortizado. La represión económica ya había cumplido sus objetivos principales.

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Fotografía destacada: Estefanía Langarita es investigadora de la Universidad de Zaragoza, JUAN MANZANARA / ZARAGOZA

Fuente:https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/represion-economica-franquista-sigue-oculta_0_775522593.html

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80 aniversario de la fuga del monte Ezkaba, la mayor en Europa

El 22 de mayo de 1938, 795 reclusos huyeron del fuerte de San Cristóbal, la mayor fuga carcelaria de Europa.

Solo 3 lograron alcanzar Francia, muchos de los que no lo consiguieron siguen enterrados en fosas comunes.

La asociación Txinparta y el Gobierno de Navarra rememoran un episodio histórico silenciado durante años.

eldiario.es / Miguel M. Ariztegi / 20-05-2018

Hace 80 años, el 22 de mayo de 1938, los presos encarcelados en el fuerte de San Cristóbal protagonizaron la fuga carcelaria más masiva de Europa hasta el día de hoy. Hartos de ver a sus compañeros morir por las torturas, la tuberculosis, la malnutrición, el hacinamiento y demás penurias, al caer la tarde tomaron las armas, redujeron a la guardia, salieron del penal y se lanzaron monte abajo. Su destino era Urepel, justo al otro lado de la muga, en Francia, donde esperaban reencontrarse con la democracia por la que habían peleado y que su propio país les negaba.

Lograron salir 795, pero solo tres lograron recorrer los 53 kilómetros que los separaban del país vecino, ruta hoy convertida en la GR-225, precisamente en homenaje a la fecha de la gran evasión. Los números del penal asustan y recuerdan a los episodios más negros de la historia europea: hasta 7.000 presos republicanos sufrieron la dureza de sus condiciones, 206 fueron directamente asesinados durante la fuga y antes morían tantos que los 12 cementerios de los pueblos de la cendea de alrededor se quedaban sin espacio a un ritmo alarmante.

Por eso habilitaron un lugar cercano conocido como cementerio de las botellas, porque en un último gesto de humanidad, alguno de los encargados de enterrarlos colocaba a los cadáveres una botella entre las piernas con sus señas, para que pudieran ser identificados en el futuro.

Y el futuro es hoy. Medio kilómetro ante de la cima del monte Ezkaba, donde se ubica el fuerte de San Cristóbal o de Alfonso XII, un cartel recuerda la malograda hazaña. El monolito fue restituido la semana pasada, después de que en 2009 sufriera el enésimo ataque anónimo. Luce engalanado con banderas y centros de flores tricolor.

Un sol radiante ilumina la entrada del fuerte, donde se han congregado cientos de personas con banderas republicanas. Un círculo de 14 botellas y 14 claveles rojos recuerda a los fusilados por ser considerados instigadores directos de la fuga. Desde hace 30 años, la asociación Txinparta se encarga de recordar los hechos.

El edificio se comenzó a construir en 1878 para defender Pamplona, pero tardaron tanto en acabarlo que cuando por fin lo hicieron, en 1919, la irrupción de la aviación de guerra dejó este tipo de infraestructuras obsoletas. Con el golpe militar de 1936, los sublevados lo utilizaron como prisión, donde presos políticos llegados de toda España sufrieron condiciones inhumanas. Proyectado para unas 350 personas, llegó a albergar hasta 2.500.

Familiares de presos escuchan el homenaje.

La consejera de Relaciones Ciudadanas e Institucionales, Ana Ollo, ha recordado el afán del Gobierno de Navarra por ayudar a las asociaciones que durante “demasiado tiempo” han tenido que buscar a los asesinados por las cunetas y tratar de identificarlos por sus propios medios. “Una sociedad democrática no puede ser una sociedad sin memoria”, ha recalcado Ollo, que se ha dirigido a los familiares de las víctimas, llegados de Euskadi, Catalunya, Francia, Segovia, Galicia, Cantabria, Valladolid, Madrid… y ha reconocido que las instituciones “hemos llegado demasiado tarde”.

Sin embargo, el esfuerzo en las políticas de memoria histórica comienza a dar sus frutos: hace un año eran 32 los presos localizados. Hoy son ya 45 con los dos últimos encontrados esta misma semana en Leranoz, parece que dos gallegos de 19 y 21 años, aunque hay que esperar a las pruebas de ADN definitivas. El Programa de Exhumaciones del Gobierno de Navarra ha desenterrado cuerpos en fosas en localidades como Olabe, Berriozar, Usetxi, Burutain, Urtasun, Lintzoain y Agorreta.

Pero el proyecto Ezkaba es mucho más: exposiciones, actividades con escuelas e institutos, publicaciones… todas enfocadas a “romper con ese pasado de silencio y olvido que durante décadas ha habido en las instituciones”, ha dicho Ollo, que ha cerrado su intervención asegurando que seguirán trabajando por que “no se produzcan más vulneraciones de derechos humanos”.

A continuación, el bertsolari Ekoitz Goikoetxea ha dedicado una composición a los asesinados y sus familiares. Precisamente uno de ellos, el vallisoletano Antonio Escudero, sobrino-nieto de uno de los 14 asesinados por ser considerados instigadores directos de la fuga, ha relatado que si bien no tienen mucha información de cómo era su tío lo considera “un joven valiente, honesto con sus orígenes humildes y con sus ideas de igualdad, justicia y libertad”.

Detalle del círculo con 14 botellas y 14 claveles.

También ha ofrecido su testimonio, en medio de un silencio solo roto por algún sollozo, Montse Sanz, nieta de Andrés Rodrigo de Benito, asesinado durante la fuga: “Fue desaparecido forzosamente, y su familia quedó sumida en un silencio obligado orientado a provocar el olvido”, ha denunciado, para a continuación asegurar que su recuerdo “es permanente”.

El último testimonio ha sido el de Ana Fernández, hija del preso Jovino Fernández, uno de los tres que logró llegar a Francia. Minero de El Bierzo, Jovino se afilió en 1931 a la CNT, y durante la guerra luchó en las milicias de Asturias, en el frente de Oviedo y en la defensa del cinturón de hierro de Bilbao. Capturado y condenado a muerte por rebelión, fue el preso 2332 de San Cristóbal hasta que logró huir. Pero su paso por Francia fue breve, ya que volvió a luchar en Barcelona. 80 años después, su hija lo ha podido reivindicar en la puerta del presidio: “No olvidemos a los que no cayeron por Dios y por España, sino solo por España. Por la República”.

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Fuente:https://www.eldiario.es/norte/navarra/memoria_historica-franquismo-rememoran-aniversario-Ezkaba_0_773423043.html

 

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Las hermanas ‘Schindler’ gallegas que salvaron a 500 judíos del Holocausto

Lola, Amparo y Julia Touza siguen a la espera de ser nombradas ‘Justas entre las naciones’ y de protagonizar una película en la gran pantalla.

elpais.com / Mai Montero / 27-04-2018

El reloj de la estación de tren de Ribadavia, en Ourense, marca las seis menos diez. Lleva 50 años parado y es el mismo que Lola, Julia y Amparo Touza miraban todos los días cuando iban a trabajar al quiosco de la terminal. Corría el año 1941 y ellas regentaban, además del casino de la localidad, este pequeño puesto de madera en el que vendían melindres, licor café, aguardiente de hierbas o bocadillos. A simple vista, ofrecer estos productos era su principal cometido en la estación, pero las tres guardaban un secreto que muy pocos en el pueblo sabían y que hasta muchos años después de su muerte nunca vio la luz.

Entre los numerosos pasajeros que viajaban en la línea Hendaya-Vigo, aún en circulación, se encontraban muchos judíos que huían de los campos de concentración nazis. Lo hacían cruzando la frontera francesa hacia España y con el objetivo de llegar a Portugal para marcharse a Estados Unidos o a América Latina. Según el historiador José Ramón Estévez y el escritor Vicente Piñeiro, expertos en esta historia, las tres hermanas consiguieron ayudar a alrededor de 500 judíos gracias a una red clandestina que las conectaba directamente con el cónsul portugués Arístides de Sousa, que también desempeñó el mismo cargo en Vigo. “Creemos que ellas recibían telegramas de Sousa, reconocido por la cantidad de visados que concedió a judíos que huían del Holocausto. Cuando recibían el aviso, sabían si en el tren que circulaba ese día había alguien que las necesitaba o no. Los pasajeros solo tenían que preguntar por “la madre”, que era el apodo de Lola. Después, las tres hermanas los escondían en el quiosco de la estación de Ribadavia para, aprovechando la discreción de la noche, trasladarlos a su casa, donde los ocultaban hasta que fuese seguro cruzar la frontera y llegar a Portugal, bien caminando, bien en coche”, asegura Piñeiro.

Lola Touza, segunda por la izquierda, en 1923.

La red de las hermanas Touza, dirigida por Lola, contaba con otros protagonistas que nunca desvelaron el secreto. Entre ellos se incluían dos taxistas del pueblo, Xosé Rocha y Javier Míguez; un tonelero llamado Ricardo Pérez, que hacía las veces de intérprete; el padre del historiador Estévez, Francisco, aún vivo; y su abuelo Ramón. “Lola se acercó a mi abuelo en la estación mientras cargaba un vagón de ladrillo y le dijo que tenía escondido a un señor que venía de Europa y que quería que él lo llevase a la frontera con Portugal, que está a 12 kilómetros de Ribadavia. Mi abuelo lo acompañó en la noche, junto a mi padre, a través del río, haciéndose pasar por pescadores. Este señor, en agradecimiento, les dio una moneda que luego, muchos años después, entregamos a los nietos de Lola”, afirma Estévez.

Las peripecias que pasaron Julia y sus hermanas fueron conocidas por muy pocos vecinos del pueblo. De hecho, en la actualidad, todavía muchos dudan de la labor de estas tres hermanas, pese a que hay documentos y testigos que lo acreditan. El secreto no fue desvelado hasta 2005, cuando el escritor Antonio Patiño escribió su historia, que había jurado a Lola no contar hasta que las tres hubiesen fallecido. “A raíz de esa publicación fui desenredando la madeja de enigmas que mi abuela y mis tías habían ocultado durante tanto tiempo. Yo vi muchas cosas de pequeño que, a partir de ese momento, de repente empezaron a cuadrar”, cuenta el arquitecto Julio Touza, nieto de Lola.

Julio Touza, nieto de Lola. Kike Para

Touza resume la hazaña de su abuela y sus tías como una historia de silencios. “Ellas ayudaban a estas personas de manera desinteresada y nunca lo hicieron público. Tampoco lo contó mi padre. Eran solidarias por naturaleza y no solo con judíos huidos, sino también con prisioneros de la Guerra Civil, a los que daban comida a través de los barrotes de la cárcel”, sostiene. El arquitecto recuerda a su abuela como una mujer fuerte, con tesón y adelantada a su época. “Según he podido saber después, las tres pusieron en riesgo su vida en numerosas ocasiones. No era habitual que la Gestapo visitase la localidad, pero sí que, en alguna ocasión, vinieron preguntando por “la madre”. La presencia de los nazis era habitual en Galicia porque venían en busca de wolframio, un mineral necesario para reforzar cañones y acorazar tanques, muy abundante en la zona”, añade.

Solo una placa en su honor

El 7 de septiembre de 2008, el Ayuntamiento de Ribadavia aprobó poner una placa en homenaje a las Touza. “A las tres hermanas Lola, Amparo y Julia Touza. Luchadoras por la Libertad”, se puede leer en el que fue su domicilio en Ribadavia. El mismo año, el Centro Peres por la Paz plantó en Jerusalén un árbol con el nombre de Lola Touza que recuerda su labor. Desde entonces, la familia también espera que se les otorgue el título de Justas entre las Naciones, el máximo reconocimiento oficial que otorga el Estado de Israel. “Para que se les conceda este título se deben cumplir tres requisitos: que hayan salvado a un judío, que lo hayan hecho arriesgando sus vidas y que se haya llevado a cabo de forma desinteresada. Ellas cumplen todos”, explica Touza.

Por su parte, el Centro Sefarad-Israel en España confirma que esta investigación se está llevando a cabo, pero no da fecha exacta para la resolución del proceso que califican como “lento y complicado”. Por ello, el 13 de abril lanzaron una campaña para recoger firmas que apoyen su Expediente de Honra del Municipio. El Yad Vashem, institución creada para honrar a las víctimas y los héroes del Holocausto, tampoco ha precisado a este periódico el momento previsto para el nombramiento.

Recientemente se publicó que este año se estrenará una película musical basada en la vida de las Touza. El nieto de Lola no ve posible el musical. Solo recuerda que Emilio Ruiz Barrachina, al que se mencionaba como director de la película, “escribió un libro sobre las tres hermanas, titulado Estación Libertad“. Este periódico ha intentado sin éxito hablar con él. “Lo que sí puedo contar es que he tenido varias reuniones con un español que forma parte del equipo de Steven Spielberg para hacer un filme que cuente su historia y no he rechazado la idea. También tengo previsto reformar la casa de mi tía y abuelas para convertirla en un pequeño hotel y centro de actividades que regenten los vecinos de la localidad”, confiesa Touza.

Mientras tanto, a la espera de esa película, del reconocimiento o de la casa homenaje, la historia de Lola, Julia y Amparo seguirá silenciada. “Quizá es lo que ellas hubiesen querido”, concluye el nieto.

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Fotografía destacada: José Ramón Estévez, historiador y vecino de Ribadavia (Ourense), en la puerta de la casa de las hermanas Touza. Óscar Corral

Fuente:https://elpais.com/cultura/2018/04/25/actualidad/1524609887_725436.amp.html?id_externo_rsoc=TW_CC&__twitter_impression=true

 

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Justicia poética casi 80 años después: el adiós a 50 fusilados por el franquismo en Guadalajara

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica rescata del olvido a medio centenar de represaliados con un emocionante reconocimiento en la capital alcarreña. Exhumados en el marco de la querella argentina, veinticinco cuerpos ya han sido entregados a sus familias y el resto siguen a la espera de identificación.

periodicoclm.es / Rubén Madrid / 21-05-2018

Las fosas comunes son terreno abonado para las metáforas: un proceso judicial es una puerta, un viaje en avión es el inicio de un viaje al centro de la tierra y una deuda pendiente con las víctimas de la dictadura es “un grillete que llevamos atado al tobillo de la democracia”. También el propio camposanto de Guadalajara fue en realidad una sucursal del infierno y allí los pistoleros, que creyeron que arrojaban cuerpos vencidos, enterraron en realidad semillas. Este sábado germinaban en Guadalajara, durante un acto purificador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) en el que los familiares de 23 fusilados han recuperado los restos de sus seres queridos para darles digna sepultura, sumándose a los dos que ya lo habían hecho. El fruto fue un acto desbordado de poesía que culminó con un ‘Canto a la libertad’ de Labordeta que cada cual entonó con palmas, puños en alto y pelos como escarpias.

Francisca ha tenido que vivir casi 90 años para poder enterrar al fin a su padre, un jornalero de Valdeconcha, afiliado a la UGT y secretario del PCE de su pueblo que fue fusilado a los 49 años de edad. Ella, que en el verano de 1939 era tan pequeña que recuerda que cuando se lo llevaban sólo le pedía un caramelo, confesaba haber vivido este acto de homenaje y la entrega de los huesos con “angustia”. Una zozobra que tal vez no cesase hasta la noche, cuando al fin los restos de Francisco de Llera reposaran dignamente en una lápida con su nombre y sus apellidos.

El trauma, en su caso, sigue vivo. “Nos dejó a seis hijas solas con la noche y el día, con una madre casi ciega, y en la calle porque la casa estaba inundada”. ¿Es posible pasar página tras sufrir un trauma así si no se recupera el cuerpo del ser querido y se le da digno entierro? “No se puede, es muy duro dejarlo correr sin más”.

Como Paca, los familiares de otros 23 fusilados en 1939 y 1940 recibieron este sábado los restos mortales, tras ser exhumados en 2016 y 2017 en el marco de la llamada querella argentina, que ha permitido desenterrar a 50 cuerpos de varias fosas del cementerio de Guadalajara e identificar genéticamente a la mitad de ellos. La otra mitad continúa todavía su pugna contra la desmemoria, buscando los familiares que los reclamen. Y son sólo una pequeña parte de los aproximadamente mil que se estima que hay enterrados en el cementerio alcarreño. Y una gota en un océano de sangre con 114.226 ejecutados en todo el país, según cálculos de la ARMH.

“EL TRIUNFO DEL RECUERDO, LA VIDA Y LA JUSTICIA”

El homenaje a estos 49 hombres y una mujer arrancaba en el complejo San José de Guadalajara a las doce y siete minutos. Siete minutos después de la hora acordada, casi ochenta años después de que para ellos despuntase el alba por última vez. Los restos desfilaban por el pasillo central de un salón de actos abarrotado mientras sonaba el violín del guadalajareño Nacho de Andrés. La primera metáfora era el sonido de este violín, que otorgaba al acto la solemnidad merecida de unos funerales en los que los únicos representantes institucionales eran cargos provinciales del PSOE, de Ahora Guadalajara y del Ayuntamiento de Sacedón, que se ha hecho cargo de algunos cuerpos sin reclamar para enterrarlos en el cementerio del pueblo alcarreño.

La primera voz sobre el escenario tenía acento argentino. La abogada Ana Messuti recordó el proceso allí iniciado. Gracias al exhorto de la jueza María Servinise abrieron las fosas para buscar los huesos del sindicalista Timoteo Mendieta, culminando así la búsqueda infatigable de su hija Ascensión, la nonagenaria que se ha convertido en todo un símbolo de la lucha por la memoria histórica en nuestro país. Precisamente para esta anciana, que por fin enterró a su padre el pasado verano, fueron muchas de las palabras de agradecimiento escuchadas a lo largo de la mañana en Guadalajara. “Es el triunfo del recuerdo sobre el olvido, de la vida sobre la muerte y de la justicia sobre la injusticia”, reivindica la letrada llegada del otro lado del océano.

Pero la mayor ovación de la mañana fue para otro extranjero, Henning Solhaoug, llegado en representación de Elogit, el sindicato noruego que ha colaborado financiando las exhumaciones. Un gesto que Guadalajara devolvía con el auditorio puesto en pie. El electricista de Oslo tomó la palabra para insistir en “la deuda inmensa ante quienes defendieron a la República y quienes perdieron la vida”, denunciando “la impunidad de los criminales” y el resurgir del fascismo en el siglo XXI y reivindicando que “la memoria histórica es clave para la izquierda y para el pueblo en general en toda Europa”.

Aunque la ARMH suele llevar a cabo siempre este tipo de actos públicos tras las exhumaciones, el de Guadalajara ha sido especialmente singular por “el número” elevado de los cuerpos recuperados, según remarca en conversación con el Periódico de Castilla-La Mancha el presidente de la ARMH, Emilio Silva, quien intervenía en el acto público para denunciar las políticas gubernamentales en materia de memoria histórica (ahí deslizó su metáfora, la de los grilletes en el tobillo de la democracia) y para criticar que “en este país unas víctimas [en alusión a las del terrorismo de ETA] duelen más que otras”, las del franquismo.

Silva recuerda que estas exhumaciones han superado ya los 30.000 euros de coste y que los trabajos se financian con fondos de la asociación, además de donativos como los del sindicato noruego y del trabajo voluntario del Equipo Argentino de Arqueología Forense. De otros, en cambio, sólo puede expresar quejas: “el Ayuntamiento de Guadalajara no ha parado de poner dificultades y todavía tenemos pendiente qué ocurrirá con 2.000 euros que nos reclaman por la tasa de un servicio que no nos ha prestado”, en relación precisamente a la información desvelada en diciembre de 2016 por PeriódicoCLM y el diario Público sobre la exhumación en el cementerio arriácense de Timoteo Mendieta y de los represaliados homenajeados este sábado.

LA VOZ DE LOS FAMILIARES

El acto fue un clamor constante contra la desmemoria y sus consecuencias: crímenes pendientes, silencios forzados, expolios de las propiedades… Eran los propios familiares quienes lo subrayaban una y otra vez en sus intervenciones: “Si dejamos de recordarles, si los olvidamos, desaparecerán” (Jesús, familiar de Alfonso Alonso Agudo). Hay “mil motivos para recordar y mil razones para no olvidar”, cantaba Sonia Herrero, pariente de Vicente Espliego. Casi todos recurrían a las metáforas. Exhumar es una figura para al fin decir “volver a casa, al lugar del que nunca debieron salir” (María Ángeles, familia de Casto Mercado). Exhumar es también sinónimo de cerrar heridas, y no de abrirlas, porque “es tanta la emoción y la paz que produce que no puede haber lugar para odios ni rencores”, insisten los familiares de Francisco de Llera.

Los muertos recuperados son por fin luceros que brillan en el cielo junto al resto de los seres queridos que ya no están, en palabras la joven Elena, familiar de Victoriano Díaz de Randa, con idéntico sentido lírico que Rosa Ortega, pariente de Vicente Espliego Andrés: “Abrimos las ventanas de las almas para que voléis libres y recuperéis esa paz que os arrebataron”, insistía, consciente de que “no podemos cambiar el pasado, pero sí mirar el presente”.

“La memoria es innegociable”, aseguraba desde el escenario con voz imponente Juan Carlos Mestre, Premio Nacional de Poesía 2009, para quien el acto en Guadalajara “no es de consolación”, sino un ejercicio de reparación “pendiente e irrenunciable” que “ha derogado la jurisprudencia del olvido”, esa misma que durante más de 40 años de democracia ha prolongado la impunidad con los criminales que impuso el franquismo: “No ha habido justicia, ni piedad ni misericordia”.

“La poesía ‑dice el poeta‑ cumple la tarea de que este mundo no sólo sea habitable para los imbéciles”. La poesía, con su justicia necesariamente poética, está abriendo camino a “la reparación de un derecho, de un irrenunciable derecho, del primero: a la vida de los justos, de los inocentes, de los honestos y de los decentes”.

Las fosas son lugares abonados para las metáforas, entre todas ellas las que convierten los hoyos cavados por los asesinos en lugares donde por supuesto se llora, pero también se charla, se canta y se enamora, como recordaba la también poeta Isabel Cadenas al expresar el homenaje a los voluntarios de las excavaciones, nombrados uno por uno. “Han llenado de vida el lugar donde solo había muerte”.

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Fotografía destacada: Restos de las víctimas entregadas este sábado a sus familiares. Foto: Elena Clemente

Fuente:https://www.periodicoclm.es/articulo/guadalajara/reportaje-memoria-historica-justicia-poetica-adios-50-fusilados-asesinados-victimas-franquismo-guadalajara-armh/20180521192020008305.html

 

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Cerrar un duelo de 78 años

La Asociacion para la Recuperación de la Memoria Histórica exhuma en Guadalajara a 50 represaliados por el régimen e identifica los restos de 25 de ellos.

elpais.com / Francesco Rodella / 19-05-2018

Para Rubén Notario siempre fue tradición dejar flores una vez al año en un punto concreto del cementerio de Guadalajara. Sus familiares contaban que allí estaban enterrados Domingo Écija, su bisabuelo, y el hermano de este, Siríaco, fusilados en 1940 por los franquistas. Los asesinos habían arrojado sus cadáveres en fosas comunes, junto a decenas de otros represaliados, condenados a muerte y al olvido permanente. Entre 2016 y 2017, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) rescató a medio centenar de estos cuerpos, tras obtener un permiso judicial para realizar exhumaciones en el cementerio. Este sábado, 25 de las víctimas han recibido por fin un digno homenaje de sus familiares, después de que pruebas de ADN e investigación de archivo permitiesen identificarlas. Notario, que participó en las excavaciones, fue el último en recibir la noticia, el pasado miércoles. Entre los cuerpos rescatados también estaba el de Siríaco, el hermano de su bisabuelo.

Notario, de 35 años, estuvo presente en el emocionante acto celebrado este sábado en la capital alcarreña para entregar los restos de las víctimas a los familiares que ya decidieron dónde enterrarlas. Entre las decenas de personas que acudieron, también se encontraba Jesús Alonso, padre de una niña de 17 meses. “Le contaré que a Alfonso, el hermano de su bisabuelo, le dispararon dos veces, una en el cuello y una en la cabeza, por ser de izquierda, afiliado a UGT y voluntario del Ejército Popular. Tenía 32 años y mucha vida por delante”, ha afirmado en su discurso. Otros familiares han pronunciado algunas palabras en memoria de los asesinados. Hubo aplausos, canciones, poemas, vídeos de homenaje y lágrimas de conmoción, antes de que la ARMH entregara los restos de las víctimas en pequeñas cajas junto a una fotografía y una flor.

El trabajo de investigación de la asociación permitió también leer durante el acto una breve nota sobre el paradero de cada víctima. Para Notario, reconstruir el de sus familiares ejecutados no fue nada fácil. Su bisabuela y su abuela, testigos directos de lo que pasó, prefirieron guardar largos años de silencio, según cuenta él. “Sufrieron una represión muy dura y vivieron con miedo”, comenta. Tampoco de su padre pudo sacar mucha información. “Él nació en época franquista, durante los años de represión, y no le contaron prácticamente nada. A su generación la veo como la generación del silencio. Su abuela sabía lo que ocurrió, su madre también, pero él no, y era mejor que no supiera”.

MÁS DE 75 AÑOS EN EL OLVIDO

Las víctimas exhumadas en el cementerio de Guadalajara fueron ejecutadas entre 1939 y 1940, poco tiempo después de que terminara la Guerra Civil. Fueron recuperadas de las fosas comunes 1 y 2 y de cuatro tumbas individuales. Muchos condenados eran originarios de pueblos alfarreños y la gran mayoría luchó en las filas del ejército republicano.

Marco González, vicepresidente de la ARMH, asegura que el perfil general de casi todos los represaliados es de una persona entre los 25 y 40 años de edad, afiliada a sindicatos o partidos de izquierdas. “Era gente marcada políticamente que cuando acabó la guerra los caciques locales decidieron que había que cargárselos”, afirma el vicepresidente de la ARMH.

El consejo de guerra franquista que les juzgó de forma sumaria les condenó a muerte por “adhesión a la rebelión” con agravantes de “perversidad y peligrosidad social”, explica González. “Es un caso de justicia al revés, porque estas personas eran fieles al gobierno elegido legítimamente y democráticamente”, afirma.

A principios de 2016, Notario supo que la juez argentina María Servini de Cubría había ordenado buscar en una fosa común en el cementerio de Guadalajara los restos de Timoteo Mendieta, sindicalista de UGT fusilado y enterrado anónimamente en 1939. La magistrada había acogido así la demanda de Ascensión, nonagenaria hija de Mendieta, quien reclamaba sin éxito desde hacía años a las autoridades españolas el derecho a un entierro digno para su padre. Las operaciones fueron organizadas por la ARMH, que desde 2010 apoyaba a familiares de víctimas del régimen en la conocida como querella argentina, una serie de demandas ante los tribunales de ese país contra los crímenes del franquismo.

“Los familiares de otros condenados a muerte de Guadalajara supieron de las exhumaciones y solicitaron el rescate y el reconocimiento de los cuerpos”, cuenta a EL PAÍS Marco González, vicepresidente de la ARMH. La asociación empezó a difundir los nombres de las víctimas exhumadas, recopilados en los registros de enterramiento del cementerio. Así, por pura coincidencia, cada vez más personas se enteraron de lo que ocurría. Es el caso Eugenio Jordán, quien este sábado ha podido recuperar los restos de su bisabuelo Francisco de Llera. En un primer momento las pruebas de ADN encargadas para identificar a Timoteo Mendieta dieron éxito negativo: su cuerpo no se encontraba entre los 22 recuperados en la fosa exhumada, explica González. Pero una nueva orden de la juez permitió abrir una segunda fosa en mayo de 2017 y también Rubén Notario se apuntó entre las decenas de voluntarios que echaron una mano con las exhumaciones.

Fue un mes entero de trabajo de pico y pala, asegura el hombre. “De lunes a domingo. Lloviendo, haciendo frío, haciendo sol”, recuerda. Notario reconoce que fue duro, pero terapéutico, porque cree que, pese a pertenecer a una generación lejana a la de las víctimas, “al final ese trauma de alguna forma te llega”. Al mismo tiempo, reconstruyó el paradero de su bisabuelo y el hermano: ambos jornaleros nacidos en Sacedón (Guadalajara), eran afiliados al sindicato UGT. Tenían hijos y estuvieron alistados, aunque en momentos diferentes, en las filas del ejército republicano. Cuando fue asesinado en mayo de 1940, Domingo tenía 41 años; Siríaco, fusilado tres meses antes, 35.

Rubén Notario muestra una foto y algunos documentos del bisabuelo Domingo Écija y del hermano Siríaco, ambos fusilados por los franquistas. CARLOS ROSILLO

Timoteo Mendieta fue por fin identificado. En julio de 2017, sus familiares lo enterraron en el cementerio de La Almudena, en Madrid. Pero muy pocas víctimas de la dictadura franquista han recibido un digno despido. Este periódico ha calculado que en España hay rasgo de al menos 2.457 fosas comunes, según datos del Ministerio de Justicia. La ARMH indica la cifra oficial de desaparecidos en el periodo de la dictadura en 114.226, contadas durante la investigación sobre los crímenes franquistas por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en 2008. Al menos un millar está en el cementerio de Guadalajara, según cifra la ARMH. Domingo Écija, bisabuelo de Rubén Notario, todavía se encuentra entre ellos. Aún no ha sido posible localizar sus restos.

Notario asegura que anunciar a su familia que al menos los restos de su tío abuelo Siríaco pueden ahora recibir un entierro digno, es un “honor” que permite “cerrar un duelo de 78 años”. Mientras excavaba en una de esas fosas de cuatro metros de profundidad a la búsqueda de los huesos de los condenados de Guadalajara, sentía que estaba haciendo “lo correcto” para contribuir en sacarlos del olvido. Este sábado ha abrazado a muchos de los que estuvieron trabajando con él en las exhumaciones. Al contar el caso de sus familiares, reflexiona: “Yo nací en democracia, se puede hablar y conversar de cualquier tema. Pero las generaciones antiguas todavía viven en una jaula con puertas abiertas”.

APLAUSOS DURANTE EL ACTO PARA LOS ELECTRICISTAS NORUEGOS QUE FINANCIARON LAS EXHUMACIONES

Durante un minuto del acto de este sábado, casi todos los asistentes se pusieron de pie para aplaudir al sindicato de electricistas noruegos Elogit, que aportó financiación para las exhumaciones de las fosas comunes en Guadalajara. “Las familias de los desaparecidos tienen derecho a saber qué pasó con sus seres queridos”, dijo Henning Solhaug, representante de los electricistas.

También estaba Anna Messuti, una de las abogadas que llevó la causa contra los delitos del franquismo a los tribunales de Argentina. “Este día es mucho más que un gran logro de la querella argentina. Es el triunfo del recuerdo sobre el olvido”, dijo la abogada.

Emilio Silva, presidente de la ARMH, denunció que se siguen discriminando a las víctimas del franquismo desaparecidas. “No puede ser que a un Estado democrático le duelan unas víctimas y otras no”. Silva recordó que Ascensión Mendieta, quien no pudo presenciar el acto de este sábado por las frágiles condiciones de salud, tuvo que luchar muchos años y cruzar el océano Atlántico para enterrar dignamente a su padre.

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Fotografía destacada: Ataúdes con los restos de Constancio Sánchez y otras víctimas del franquismo, exhumados y entregados este sábado a sus familiares en Guadalajara. CARLOS ROSILLO

Fuente:https://politica.elpais.com/politica/2018/05/19/actualidad/1526743921_843203.html

 

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El dado de Eugenio

La larga búsqueda de Timoteo Mendieta en varias fosas del cementerio de Guadalajara permitió recuperar los restos de 50 represaliados del franquismo. 49 hombres y una mujer. Casi todos militantes socialistas.

ctxt.es / Willy Veleta / 16-05-2018

En mayo del año pasado, durante la exhumación de la sepultura número 10 de la parte civil del Cementerio de Guadalajara, se encontró un dado junto a los restos de Eugenio Molina Morato, fusilado en noviembre de 1939. Realmente lo halló el poeta Juan Carlos Mestre (Premio Nacional de Poesía 2002), que ese día ayudaba en la criba; el azar le debió colocar allí, porque fue el único que pudo ir. Tras el descubrimiento le vino a la cabeza la famosa frase de Mallarmé (yo no la había escuchado nunca): “Jamás un golpe de dados abolirá el azar”. Mestre gritó esas palabras tantas veces mientras yo envolvía una tibia y un peroné entre dos hojas de un periódico deportivo…

Un año después esa sentencia gritada entre cruces de mármol, lápidas y flores de plástico llenas de barro me sigue retumbando en la cabeza. Resulta que esas cuatro palabras volvieron loco a medio mundo en pleno siglo XIX –o eso me dijo el poeta que descubrió el dado que portaba Eugenio–. Se escribieron varios libros intentando explicar la compleja frase de Mallarmé. La solución al enigma la tenía, probablemente, Eugenio en su bolsillo. Cuando el año pasado la ARMH (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica) exhumó –con los cero euros de Rajoy– sus restos sólo apareció ese dado de madera con los seis puntos mirándonos. Mientras todos –voluntarios, fotógrafos, periodistas, periodistas voluntarios, arqueólogos– observábamos incrédulos ese trocito de madera tallado con números, intenté imaginar a qué jugarían estos represaliados del franquismo durante su cautiverio en la cárcel de Guadalajara. ¿A quién se le ocurrió la idea de fabricar un dado?, ¿habría otro dado? Eran carne de pelotón de fusilamiento, estaban famélicos, apenas podían ver a sus familiares, pero todavía tenían ganas de jugar con el azar: “Jamás un golpe de dados abolirá el azar”.

La familia de Eugenio pudo acceder a una caja y una fosa individual porque fueron informados de su muerte a tiempo y además tenían dinero para pagar una caja. La mayoría de sus compañeros fusilados esas fatídicas semanas del invierno del 39 acabaron en fosas comunes a cuatro metros bajo tierra. Hay quien dice que las cavaban los mismos presos antes de desfilar delante del muro del cementerio y recibir varios tiros entre el pecho y la cabeza; todavía se pueden ver los impactos en la pared.

“El azar como constructor del mundo, el azar como la última razón para encontrar lo justo”, me dijo hace unos días el poeta Mestre cuando le llamé para contarle que quería comenzar este relato con sudado. “El azar estaba de nuestro lado, Willy, del lado de la verdad”, concluyó. Aunque ese dado tardara 79 años en caer, con el 6 como número mágico. Eugenio jugó a volver a ser encontrado y el azar, teledirigido por la hija de otro fusilado y una jueza argentina se lo concedió en mayo de 2017.

El azar efectivamente contó con la obstinación de Ascensión Mendieta, que en 1939 le abrió la puerta a los verdugos de su padre y contó también con la compasión de María Servini, a cargo del Juzgado Federal número 1 de Buenos Aires. Allí viajó Ascensión para decir entre lágrimas: “Quiero los huesitos de mi padre”.

Gracias al tesón de Ascensión y al error de uno de los enterradores –ya lo contaré más tarde– se han logrado recuperar los restos de 50 fusilados en la parte civil del cementerio de Guadalajara; los que renunciaban a la fe católica terminaban aquí, por rojos. Por cierto, quedan más de 800 represaliados más enterrados en diferentes fosas de ese “camposanto”.

CTXT estuvo en Guadalajara durante un mes, justo hace un año, informando cada día, viendo exhumar uno a uno los restos de los fusilados de esa fosa 1. Tirados en ese terrible año 39 a cuatro metros de profundidad de manera intercalada –pies por un lado, cabeza del siguiente fusilado por otro lado–  para que cupieran más. Entonces eran huesos, ahora ya les podemos poner cara y conocer a sus familias.

En el crudo invierno de 2016 comenzó a rodar el dado, se comenzó a exhumar la fosa 2 en busca de Timoteo Mendieta, pero un error en los registros del cementerio le supuso a Ascensión Mendieta la segunda gran decepción de su vida: su padre no estaba allí. Alguien se olvidó de tachar y poner los datos correctamente. La fosa 2 estaba llena y para no abrir la 3 todavía metieron a Timoteo y a Antonio Sierra Olivo en la fosa 1, que podía aguantar un par de cuerpos más. Curiosamente su hermano Tomás, que había sido fusilado cuatro días antes (el 12 de noviembre de 1939), yacía ya en la fosa 1. Se reencontraron por error. Una vez más el azar estaba de su lado, de nuestro lado.

Conocemos ya, gracias a que sus restos fueron entregados antes por la delicada salud de Ascensión, las tribulaciones de Timoteo Mendieta. Ese carnicero de Sacedón que dejaba deber –no sabemos si mantenía una lista o lo guardaba en su cabeza– a los que no podían pagar un filete o un trozo de chorizo en aquellos complicados años 30. Lo que sí sabemos es que cuando Franco, desde Burgos, pronunció aquello de “han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares…”, Timoteo volvió del frente de Madrid –sin haber pegado un tiro dicen siempre sus familiares– caminando hacia su pueblo (Sacedón, a 109,2 kms) mientras su mujer hacía el camino inverso para buscarle. Nunca se encontraron.

Días después de llegar a su pueblo y mientras se echaba una merecida siesta, unos pistoleros de Falange tocaron la puerta para llevárselo. A los verdugos de Timoteo les abrió la puerta Ascensión (con 13 años), la obstinada mujer que en 2017 consiguió sacarle del hoyo de cuatro metros al que le arrojaron en noviembre de 1939 junto a otros 23 compañeros, casi todos socialistas.

También conocemos la historia de Gregorio Florián: sus restos fueron entregados hace unas semanas dado el delicado estado de salud de su hijo Primitivo. Padre e hijo charlaban tranquilamente en la puerta de su vivienda de Torija (Guadalajara), nada más terminar la Guerra Civil, cuando otros falangistas se lo llevaron a empujones y a punta de máuser. Primitivo pudo ver a su padre tres días después tirado en el suelo, en una iglesia. En la puerta del cementerio de Guadalajara y 79 años después la ARMH le entregó los restos de su papá, ese mismo que había ayudado durante la República a sus verdugos, les enseñó a arar, a llevar el campo, pero cuando la democracia y el sentido común perdieron la guerra decidieron fusilar al maestro, por rojo.

La familia Florián ha tenido que vivir ocho décadas callada, conviviendo con los verdugos, con los hijos y con los nietos de los que mandaron a Gregorio a la prisión de Guadalajara y, de ahí, a la fosa 1, por izquierdista. Fue el primer cuerpo arrojado a esa fosa cavada junto a un ciprés centenario, delante del muro de fusilamiento. Su nieta Ascensión pudo bajar el año pasado a esa fosa –se me ocurrió preguntarle si le apetecía ver los restos de su abuelo de cerca y accedió–. Terminó llegando hasta donde estaba su abuelo para acariciarle el cráneo y para confirmarme nada más subir y ante nuestro micrófono que efectivamente era él. “Mi padre tiene su misma cabecita”, me dijo.

Fotos y firmas represaliados del Franquismo (foto de Luis A. Meco de la Iglesia)

Y ahora les contaré retazos del azar, cosas que sabemos de los otros 48 fusilados de la fosa 1, 2 y las individuales 9, 10, 11 y 12.

Gracias a una foto publicada por CTXT en Twitter donde aparecía un registro de enterramientos, llegó hasta el cementerio un familiar de Alfonso Alonso Agudo. Jesús, su sobrino nieto, se presentó sonriente y aliviado en la zona de exhumación portando una imagen de su abuelo. Al día siguiente vino a ver la fosa 1 con su mujer y su hija Nora.

Alfonso Alonso Agudo estaba afiliado a la UGT y era teniente en las Milicias Populares del Ejército Republicano. A los 12 días de terminar la guerra le tomaron la primera declaración tras ser detenido. Un mes después le hicieron un consejo de guerra y fue condenado por “adhesión a la rebelión con la concurrencia de circunstancias agravantes de perversidad y peligrosidad social y daño causado” –ojo a esta retahíla de palabras que volverá a aparecer–. No quedó demostrado que participara en asesinato alguno. Alfonso fue fusilado el 26 de julio de 1939 junto a Primitivo Florián delante de la tapia del cementerio. A sus herederos se les impuso una multa de 7.500 pesetas, una cantidad nada despreciable para la época. Su cuerpo fue arrojado encima del de Primitivo Florián.

Ángel Viñas Díaz era campesino, afiliado a Acción Popular y a Izquierda Republicana (partido fundado por Manuel Azaña en 1934), era miembro de las Brigadas Internacionales en Guadalajara durante la guerra. Se le acusó de participar en octubre del 36 en una saca de presos de derechas que acabaron fusilados –se le dice saca porque los sacan de la cárcel para llevarlos al cementerio y fusilarlos delante de la fosa ya cavada–. Ángel se declaró inocente, aclaró que no participó en el fusilamiento y que además dio sepultura a los 20 derechistas de la zona de Sacedón.

Ángel tenía 31 años cuando fue condenado a pena de muerte por “adhesión a la rebelión con la concurrencia de circunstancias agravantes de perversidad y peligrosidad social y daño causado”, ¿les suena?

Pilar Sanabria, una amiga, una posible novia, recogió sus pertenencias el 3 de noviembre una vez que su cuerpo yacía ya junto a los de Primitivo y Alfonso en la fosa 1.

De la saca del 20 de octubre (del 39) no hay ningún represaliado que haya sido reclamado.

En la saca del 26 de octubre había seis hombres, cinco de ellos de la misma población, Armuña de Tajuña. Entre ellos aparecían un padre y un hijo. A Jesús, de 67 años, lo matan junto a su hijo Constancio, de 28 y otros tres vecinos, por rojos.

Jesús Sánchez Cortés era labrador, tenía dos hijos labradores, era miembro de la UGT, tesorero de la Casa del Pueblo y juez municipal en Armuña. Lo tenía todo para que el dado del azar cayera del lado de los que dieron el Golpe de Estado.

A Jesús se le acusa de haber participado en un tiroteo en julio del 36. Al parecer denunciaron a siete vecinos afines a la sublevación y se los llevaron a la cárcel de Guadalajara. Cuando Franco gana la guerra les acusan a ellos, a los cinco vecinos, de haberles detenido, pero esta vez además de encarcelarles consiguen que den con sus huesos en una fosa común.

Jesús es detenido el 24 de mayo del 39 y un mes después es acusado del corta y pega del momento: “Pena de muerte por adhesión a la rebelión con la concurrencia de circunstancias agravantes de perversidad y peligrosidad social y daño causado”.

Su hijo Constancio Sánchez, miembro de la UGT desde 1932 y teniente del Ejército Popular de la República, sufre las represalias por la detención de los siete y corre la misma suerte. Tenía 28 años cuando le dan el tiro de gracia delante de la fosa 1.

Por cierto, el tiro de gracia en ese cementerio lo daba un cura manco: Esteban Esteban Esteban (hijo de dos primos). Se sabía que lo daba él porque todos los cráneos con el tiro de gracia lo tienen en el lado izquierdo –el cura disparaba con la mano izquierda. Esteban Esteban Esteban está enterrado en la parte católica del Cementerio de Guadalajara, a escasos 200 metros de las fosas comunes.

Andrés Gayoso era miembro de la UGT, alcalde de Armuña de Tajuña.  El 24 de mayo de 1939 es detenido y se le acusa de… ¡imagínenselo!: “adhesión a la rebelión con la concurrencia de…”  Su nieto César se acaba de jubilar como enterrador del mismo cementerio donde fue fusilado su abuelo a sus 54 años de edad. Junto a sus restos se encontró una mina de lápiz. César está afiliado al PSOE de Guadalajara. No sabían que enterraban semillas, decía Castelao.

En la saca del 11 de noviembre del 39 encuentran a tres hombres, curiosamente todos han sido identificados porque sus hijas viven y aportaron su ADN.

Pedro Guzmán, vecino de Alhóndiga, labrador, casado, tesorero de la UGT, voluntario en el Ejército Popular de la República desde noviembre del 36 hasta el final de la guerra. A las dos semanas de terminar la contienda es denunciado y en agosto se le aplica la pena de muerte por… ¿se acuerdan?:  “adhesión a la rebelión con…”. El 10 de noviembre es fusilado, pero antes de desplomarse ante la fosa 1 se negó a reconocer a los jueces, negó la sentencia. En el informe pone textualmente: “por negarse lo hacen los hermanos de la paz y la caridad”. Le dijeron que entrara en capilla para expiar sus pecados pero no quiso. Pedro no firmó la notificación de sentencia ni la entrada en capilla, que suele ocurrir tres horas antes del fusilamiento.

Victoriano Díaz de Randa y Francisco de Llera fueron juzgados en la misma causa y compartieron sentencia. Curiosamente Eugenio, nieto de Francisco, estuvo ayudando en la fosa 1 hace un año, mezclando un silencio sepulcral y un gesto de reflexión/respeto absoluto por su abuelo y a sus compañeros.

Victoriano, vecino de Alhóndiga, campesino, presidente de la Sociedad de Trabajadores de la Tierra (afín a la UGT), líder de la Casa del Pueblo y teniente de infantería de la X Brigada Mixta del Ejército Popular. No podía acumular más “méritos” para acabar fusilado.

El 11 de abril del 39, 10 días después de entrar Franco en Madrid, Victoriano es denunciado y detenido, acusado de lo que ocurrió en el pueblo de Valdeconcha durante los primeros meses del Golpe de Estado del General Mola. Le acusaron de destruir una iglesia –¿él sólo?– y de detener a un maestro nacional. El 3 de agosto es condenado a pena de muerte “por adhesión a la…” (corta y pega)

Francisco de Llera, jornalero, padre de 7 hijos, secretario del PCE de Valdeconcha y mientro de la UGT.  Ojo, fue concejal del Ayuntamiento desde 1931. Es detenido, sentenciado y ejecutado el mismo día que Victoriano. Nunca firmó su sentencia de muerte. Tenía 49 años y todas las papeletas para acabar a cuatro metros bajo tierra (sindicalista, socialista, comunista…) Junto a sus restos se han exhumado además de unos gemelos y una hebilla de cinturón… un pequeño lápiz. A su nieto Eugenio le acabo de llamar para preguntarle si le gusta escribir. Quería hacer una conexión literaria y el azar me ha colocado delante una bonita afirmación de este nieto de fusilado que se dejó la piel sacando tierra de la fosa 1: “Willy, prefiero escribir a hablar, se ordenan mejor los pensamientos”.

Fosa 1 y 2 / W.V

La saca del 12 de noviembre consta de cinco hombres, pero sólo la familia de Tomás Sierra Olivo ha dado señales de vida. Tomás era de Sayatón, tenía dos hijos –Manuel y Pilar– y ellos han sido precisamente los donantes del ADN que han logrado su identificación. Ella tenía un año cuando fusilan a su padre.

Junto a los restos de Tomás han encontrado una pipa hecha con un hueso de conejo –puede que un familiar le llevase conejo para comer y Tomás decidiera entretenerse fabricando una pipa, mientras Eugenio tallaba su dado–. Cuatro días después enterraron a su hermano Antonio en la misma fosa; el azar le colocó ahí, porque el funcionario lo inscribió en la fosa 2, pero hasta los enterradores cometen errores.

Antonio ingresa en la cárcel de Guadalajara el 14 de junio del 39, como parte de la extensa causa 1559/39, junto a otros 42 republicanos más, entre ellos su hermano. Se le acusó del supuesto asesinato de cinco vecinos de su pueblo durante la guerra.  Se le culpó también de ser “izquierdista y propagandista destacado”. Antonio fue condenado a pena de muerte por… ¡ya saben! y fue fusilado el 12 de noviembre a las 7 de la mañana. Siempre los fusilaban a esas horas, con intervalos de 15 minutos, casi siempre.

La última saca fue la del 16 de noviembre y ahí llegó la confusión, se mezclaron los cuerpos. Los alemanes enseñaron a Franco y a sus secuaces a llevar un registro exhaustivo de todo para saber quién venía a poner flores a quién y así tener controladas a las hordas rojas. Pero no contaban con que los enterradores eran españoles y a veces por no volver a sacar el ladrillo de libro dejaban los datos mal. Según el registro de enterramientos, Gregorio Moreda y Pablo García Centenera estaban en la fosa 1, pero el ADN ha dicho que no. Donde debería estar Gregorio está Antonio Serra –el dado de Eugenio hizo su trabajo para descansar junto a su hermano–. Apuntaron mal los nombres, por dejadez o por cansancio, y gracias a eso se han podido exhumar 24 cuerpos más. Al no encontrarse a Timoteo Mendieta en la fosa 2, se tuvo que abrir la 1 gracias al exhorto argentino de la jueza Servini.

En la fosa 2, abierta en el invierno de 2016, se encontró a la única mujer: Martina García Alcalde. Martina, natural de Budia, de 32 años, no sabía leer ni escribir, no tenía afiliación política conocida y es detenida a los nueve días de terminar la guerra por presuntamente asesinar a un falangista (y tan presuntamente, el parte parece sacado de un relato de Ray Bradbury).

El jefe local de Falange, Rafael Bermejo, fue el que la denunció alegando que le dio dos bofetadas. Él se resbaló, ella cogió su escopeta (la de él) y le descerrajó dos tiros a quemarropa –este hombre había leído muchas novelas de Marcial Lafuente Estefanía–. Martina fue acusada de “rebelión… bla bla bla” y fue fusilada el 24 de febrero de 1940 a las 6:45 de la mañana. Pero había un detalle más que contaré luego.

Todos los exhumados en 2016 (fosa 2) eran sindicalistas.

Isidoro Lozano, afiliado a la UGT, voluntario de las milicias socialistas, combatió en la sierra de Madrid. Detenido en mayo del 39 fue condenado a muerte por… sí, ¡adivinan bien!: “Pena de muerte por adhesión a la rebelión con la concurrencia de circunstancias agravantes de perversidad y peligrosidad social y daño causado”. Isidoro fue fusilado el 16 de noviembre a las 6:45, una de las horas más habituales.

Casto Mercado Molada tenía 5 hijos, era jornalero y afiliado a UGT. Le detienen a los dos días de terminar la guerra –qué prisa tenían– y es fusilado el 15 de noviembre a las 6:45, el mismo día que Timoteo Mendieta pero un cuarto de hora antes. A Timoteo, que también estaba afiliado a la UGT,  lo matan el 15 pero lo entierran el 16; le mantienen un día en la morgue que había junto a la fosa: ese cuartucho que durante las exhumaciones utilizábamos para guardar carretillas, palas, magdalenas y café recién hecho.

Pedro Parra Toledo decide afiliarse a la UGT el 18 de julio del fatídico 36 y es detenido nada más terminar la guerra, por lo de siempre. Fue fusilado el 16 de noviembre a las 6:45.

Los hermanos Manuel y Tomás Escamilla no han sido reclamados por familiar alguno pero hace cargo el Ayuntamiento de Sacedón –asumimos que no gobierna ni el PP ni Ciudadanos. La prueba de ADN se hizo en Argentina y salieron como hermanos.

Los dos eran campesinos, solteros, no sabían leer ni escribir y pertenecían a las Juventudes Socialistas Unificadas. El 23 de septiembre del 36 se enrolan en la Columna Francisco Galán. A los pocos días de acabar la guerra son detenidos y el 16 de noviembre de ese mismo año son fusilados a las 6:45 de la mañana. En la misma saca se hallaron varios restos sin identificar porque no habían aparecido las familias. Hasta que la ARMH y CTXT publicaron el listado de fusilados no reclamados en Twitter y apareció Dori, una sobrina nieta de Román Adalid Moreno, fusilado en esta saca.

Listado de los fusilados no reclamados (Fuente: ARMH)

Al hermano de Román le dieron un día un hatillo con las pertenencias del primogénito y le dijeron que no volviera más. Toda su vida se preguntó qué habría pasado con su hermano, aunque era una pregunta retórica. El hijo de Román, Benigno, conoció a través de la ARMH la noticia de que los restos de su padre descansan en la sede de la asociación en Ponferrada. Benigno no pudo contener las lágrimas. Ojalá su tío viviera para saberlo, para cerrar ese capítulo de su vida aunque fuera el final triste que rumió según volvía a casa con ese hatillo.

En la saca del 25 de noviembre encuentran a dos vecinos de Auñón: Feliciano Fernández Manzano e Isidro Expósito Delgado. Fueron identificados antropológicamente por su posición en la fosa. Estaban separados por un estrato concreto –entre un día y otro de fusilamiento se lanzaba un palada de tierra para cubrir los cuerpos–. El Ayuntamiento de Auñón no ha querido hacerse cargo de los restos.  De hecho el alcalde, un conocido ultraderechista, ha llegado a afirmar que “mejor están en la fosa donde fueron arrojados”.

Tampoco se han encontrado a ningún famliar de Feliciano, afiliado a la UGT, enrolado en el Quinto Regimiento en noviembre del 36 y más tarde en la 35 Brigada para defender las posiciones republicanas en Yela, Guadalajara. Feliciano fue fusilado el 24 de noviembre a las 6:45. Tanto él como Isidro eran quintos del 36. Isidro pertenecía además de a la UGT al PSOE.

De la saca del 24 de febrero de 1940 sólo se ha identificado a Valentín Alcantarilla Mercado,militante de la UGT y el PSOE en Sacedón. El 18 de julio del 36 se afilia al PCE y el 18 de mayo del 39 es denunciado y detenido junto a varios vecinos del pueblo. Valentín es fusilado junto a otros 15 compañeros a las 6:45 de la mañana. Eran tantos que sus cuerpos se mezclan entre la fosa 2 y 3.

Julio Verges García, 25 años, afiliado a la UGT de Tamajón, entra en la contienda como parte de la Columna Lacalle y termina en la 49 Brigada Mixta del Ejército Popular de la República. Julio fue el último al que lanzan a la fosa 2. Fue fusilado el 9 de marzo de 1940 a las 6:50 –es raro que fueran tan precisos con los minutos–. Julio fue enterrado en caja, cosa que no era lo más habitual en las fosas comunes. Alguien pudo avisar a sus familiares y lograron romper la hucha para darles una sepultura más digna. Pasaron varios meses antes de echar más cuerpos en esa fosa.

Hojeando el libro de enterramientos encontramos un detalle aterrador: en la fosa común 6 permanecen 40 fusilados (a 4 metros de profundidad, donde en la 1 y 2 había 22 y 24 cuerpos). Del 13 al 23 de mayo de 1940 se desata la locura, dejaron el paredón del cementerio como un coladero –impactos que todavían se pueden apreciar y que incluyen trozos de ojivas de máuser y 9mm–. El 13 de mayo fusilaron a más de 50 republicanos. El que se confesaba podía ir a una fosa común en la parte católica del cementerio. Allí todavía hay localizadas bajo una pradera 16 fosas por exhumar, menos profundas y con unos 15 cuerpos cada una.

Pasemos ahora a las cuatro fosas individuales exhumadas justo hace un año. El 16 de noviembre de 1939 se enterró en la fosa 9 a Vicente Espliego, jornalero y afiliado a la UGT desde 1932. Vicente pertenecía a los comités de vigilancia y defensa de Iriépal (Guadalajara) y fue acusado de la muerte de derechistas durante la guerra en el Convento de los Paúles. Un vecino de un pueblo cercano relata a las autoridades cómo en un bar ha escuchado a Vicente confesar el crimen del padre y un hermano del denunciante. Vicente es detenido el 12 de mayo en su casa y se le abre un “procedimiento sumarísimo de urgencia”. Este sindicalista, casado y sin hijos, reconoce que fue ordenado por sus superiores a sacar de la prisión a las víctimas, que él conducía el coche, que le mandaron detener el auto y que el sargento que le acompañaba ejecutó a uno de los detenidos.

El 14 de septiembre del 39 en consejo de guerra se dicta su sentencia: “pena de muerte por adhesión a la rebelión con la concurrencia de circunstancias agravantes de perversidad y peligrosidad social y daño causado”. El 16 de noviembre es ejecutado, y al día siguiente se entregan sus objetos personales –una cartera con fotos– a un tal Donoso Veguillas. Junto a los restos de Vicente apareció el año pasado una boina muy deteriorada. En un primer momento pensamos que podría ser de Timoteo Mendieta, ya que el padre de Ascensión siempre llevaba boina, pero no, eran los restos de Vicente.

En la sepultura 10 fue enterrado Eugenio Molina Morato, soltero, campesino, afiliado a las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas) y acusado de haber sido miliciano, de hacer guardias con escopeta en la cárcel de Sacedón y de espiar las conversaciones de los presos allí detenidos.

A Eugenio también se le acusa de requisar bienes de gente de orden y colaborar en el incendio de la iglesia del pueblo. Al parecer, un vecino le oyó decir en el año 36 que había participado en fusilamientos. En su declaración del verano del 39, Eugenio reconoce pertenecer a las JSU y también haber hecho guardias en la cárcel y escuchar las conversaciones de los presos, pero niega su participación en fusilamiento alguno. Según las declaraciones de varios testigos, nadie vio a Eugenio en el pelotón de fusilamiento. Su abogado alega que no hay pruebas de su participación ni como autor ni como inductor en el fusilamiento y pide que se le condene a seis años y un día de reclusión por incitación a la rebelión. Pero el resultado de la sentencia es el de siempre: “pena de muerte por adhesión a la rebelión con la concurrencia de circunstancias agravantes de perversidad y peligrosidad social y daño causado”.

Eugenio Molina Morato entra en capilla la madrugada del 16 de noviembre del 39 y es fusilado a las 6:45. Tenía 24 años y un dado guardado que el azar quiso que viera la luz 79 años después, con seis puntos tallados mirando al sol de mayo.

En la sepultura 11 fue enterrado Jesús Gil Monge, natural de Marchamalo, obrero, afiliado a la UGT y voluntario de las Milicias Populares del Ejército Republicano. El hermano del exalcalde del pueblo le acusa del asesinato del que fue regidor antes del alzamiento y asesinado durante la contienda. Vamos, que supuestamente se cargó a un alcalde de la CEDA el 24 de julio del 36.

Jesús niega los hechos tras un duro interrogatorio, alega que todo el pueblo estaba en la calle, pues sabían que el exalcalde regresaba ese día y querían darle muerte, y que cuando llegó al lugar de los hechos José Herranz ya había sido asesinado. Jesús insta a que se pregunte por el pueblo, porque ese día había muchos testigos, pero no le hacen caso y es acusado del asesinato de manera oficial el día 24 de abril del 39. En los informes de la Guardia Civil consta que no era adicto al régimen y que tenía antecedentes izquierdistas (ninguna novedad en el frente). Jesús fue ejecutado al 16 de noviembre en las tapias del cementerio. Su hermana Conchita vive todavía  y ha sido la donante del ADN. Ella fue testigo, junto a sus padres y dos hermanos, de cómo se lo llevaron en ese abril del 39. La entrega de restos que tendrá lugar en Guadalajara el 19 de este mes será sin duda uno de los días más importantes de su vida.

En la sepultura 12 enterraron a Crisanto Romo Corona, de 69 años, viudo, concejal del PSOE en Sacedón, militante de la UGT y presidente del Frente Popular. Este labrador fue fusilado el 16 de noviembre por presidir la coalición de partidos que ganó las elecciones en febrero del 36, aquí no había necesidad que imputarle asesinato alguno.

Cajas con enseres de los fusilados (Foto ARMH)

Durante la exhumación del año pasado se nos acercaron varios familiares para contarnos cosas que ocurrieron entre 1939 y 2017. Familiares que lanzaban flores a escondidas, de noche, el día de Todos los Santos, año tras año. Familiares que reconocen que había vecinos de la zona del cementerio que escuchaban a los reos cantar canciones republicanas camino del paredón. Familiares que escucharon, día sí y día también, el estruendo de los fusilamientos y el habitual tiro de gracia a las “6 y pico de la mañana”.

Por ejemplo, María, hermana de un fusilado que seguramente esté en la fosa 3, tenía 12 años cuando se llevan a su hermano, a su padre, a su hermana mayor y a su madre. Ella queda al cuidado de tres hermanos menores y una sobrina. María nos contó entre sollozos que iba a la cárcel de Guadalajara a visitar a su madre y que había muchos días que daban arenques a las presas para comer. Ese día precisamente cortaban el agua en la prisión.

María nos narró con detalle cómo al descubrir el día que iban a fusilar a su hermano y a su padre espera 24 horas sin salir casa. Al día siguiente, decide ir en su busca sabiendo que ya estaban muertos. Quería abrazarlos. Se esconde, espera agazapada a que los asesinos terminen de echar a los muertos a un montón, salta el muro y busca a su hermano. Estaba muerto, debajo del cuerpo de una mujer también fusilada. María abraza a su hermano, tenía la camisa teñida de sangre, ella acaba con su blusa encharcada con la sangre de su hermano mayor, vuelve a saltar la tapia y desaparece entre la niebla, llorando. María nos confirmó que dejaban los cadáveres a la vista o muy mal enterrados hasta la siguiente saca.

Otro vecino que se acerca a la exhumación en aquel mayo del año pasado con cierto sigilo nos cuenta que a su abuela la acusaron de matar al cura del pueblo y echar los huesos al cocido. Alguien que está a su lado y que no tiene relación de parentesco alguno añade que a su abuelo lo condenaron por ponerse las ropas de un cura y mofarse del clero. Parece otro corta y pega. Porque además este hombre era de misa semanal.

¿Se acuerdan de Martina, la única mujer encontrada entre estos dos años de exhumaciones en Guadalajara? Resulta que varias personas que se acercaron a la fosa recordaban que habían fusilado a una mujer que acababa de dar a luz a un bebé tres meses antes de su ejecución. Nadie sabía su nombre, sólo la historia y también recordaban que cuando esa mujer dio a luz se hizo cargo del bebé un soldado del bando nacional. Después del estudio forense se confirmó que Martina García Alcalde, acusada de matar a quemarropa a un capo falangista, acababa parir unos tres meses antes de ser fusilada delante de la fosa 2. ¡Ese bebé tendría o tiene ahora 79 años!

¿Dónde estará? ¿Sabía o sabe quién era su madre? ¿Aparecerá algún día el otro dado de Eugenio? ¿Cuántas fosas se tendrán que abrir para recuperarlo (si existiera)? ¿Se podrá desenterrar algún día (aunque sea en 500 años) a los más de 114.000 represaliados del franquismo que permanecen en cunetas y fosas comunes? Un golpe de dados nunca abolirá el azar pero ¿y la impunidad?

P.D: La práctica totalidad de los fusilados de estas fosas eran socialistas y/o de la UGT. Ningún cargo nacional del PSOE o de la UGT hizo acto de presencia en el cementerio de Guadalajara. ¿Qué pensaría Pablo Iglesias Posse? A la entrega de restos solo acudirá una concejala socialista de Sacedón, y el alcalde de esta localidad, también del PSOE, se hará cargo de los restos de cuatro de los fusilados. Hay dos familias que no han querido quedarse con los restos de sus represaliados del franquismo. Una de ellas prefería dejar atrás el pasado, no remover. La otra no estaba dispuesta a mover la lápida de un panteón familiar en este momento y esperará a que alguien fallezca para que el coste económico no sea tan alto. A veces pareciera que uno tiene el enemigo en casa.

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Fotografía destacada: El dado de Eugenio (Foto: Óscar Rodríguez, ARMH)

Fuente:http://ctxt.es/es/20180516/Multimedia/19635/Cementerio-Guadalajara-exhumacion-fusilados-franquismo.htm

 

 

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Piden colaboración para encontrar a las familias de 18 desaparecidos víctimas del franquismo

Sus cuerpos fueron exhumados durante la búsqueda de los restos de Timoteo Mendieta en una fosa común del cementerio de Guadalajara.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha solicitado a algunos ayuntamientos que presten un espacio para depositar los restos que no son reclamados por ninguna familia.

eldiario.es / 14-05-2018

La  Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) busca a las familias de 18 personas que han sido exhumadas en el cementerio de Guadalajara en los años 2016 y 2017. La búsqueda promovida por la justicia argentina, dentro de la querella contra el franquismo que promovió en Buenos Aires la ARMH en abril de 2010, tenía por objeto la búsqueda de los restos de Timoteo Mendieta. Pero tras la primera exhumación, que permitió demostrar los errores en el libro del cementerio, porque figuraba Timoteo Mendieta en un lugar donde se comprobó que no estaba enterrado, se llevó a cabo una segunda exhumación.

Una vez terminada la segunda exhumación, la ARMH había exhumado en total 50 cuerpos, de los cuales ha conseguido identificar a 25. El primero, por exigencias de la justicia argentina, el de Timoteo Mendieta, que fue enterrado por su familia en el cementerio civil de Madrid el pasado verano. Hace dos semanas también entregaron los restos de Gregorio Florián, que fueron recogidos por su familia, entre otros por su hijo, Primitivo.

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Listado de personas exhumadas en el cementerio de Guadalajara a cuyas familias se intenta localizar FUENTE: ARMH

La ARMH ha solicitado a algunos ayuntamientos que presten un espacio en sus cementerios para depositar los restos que no son reclamados por ninguna familia, de los que se tiene un informe osteológico y una muestra de ADN por si en algún momento aparece un familiar que quiera contrastar genéticamente su identidad.

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Fotografía destacada: Fosa vacía FOTO: ARMH

Fuente:https://www.eldiario.es/clm/Piden-colaboracion-encontrar-desaparecidos-franquismo_0_771322971.html

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Archivos militares del franquismo: nunca fueron ‘secretos’ pero sí inaccesibles

“No hay nada secreto, la documentación de la guerra civil nunca estuvo clasificada”, dicen desde Archiveros Españoles en la Función Pública.

Una enmienda de Unidos Podemos a los presupuestos del Ministerio de Defensa pide digitalizar y hacer accesibles los fondos documentales militares.

Defensa cuenta con 23 archiveros para 28 archivos militares en toda España e investigadores y ‘archiactivistas’ destacan la escasez de medios.

Abrir los fondos ocultos del Ejército daría luz a crímenes de guerra como el asesinato de Companys o las fosas comunes del franquismo, según expertos.

eldiario.es / Juan Miguel Baquero / 12-05-2018

Los archivos militares del franquismo no son secretos. Son fondos de libre acceso pero muchos, en la práctica, inaccesibles. “La documentación de la guerra civil nunca estuvo clasificada”, advierten archiveros del Ministerio de Defensa. Y abrir esta parte de la historia alumbraría secretos de Estado hasta ahora inconfesables. Es la idea final de una enmienda de Unidos Podemos al presupuesto del Ministerio de Defensa: digitalizar y poner luz y taquígrafos a los ficheros ‘invisibles’ en manos del Ejército.

Todos estos legajos continúan tapados por una aplicación restrictiva de la Ley de Secretos Oficiales de 1968, que no tiene carácter retroactivo. Porque tampoco hubo nunca una orden aprobada en Consejo de Ministros cortando el acceso a estos fondos como materia reservada. El bloqueo reincidente mantiene en los cuarteles, todavía, miles de cajas por abrir. También por la escasez de medios: 23 archiveros de Defensa trabajan para cubrir 28 archivos en toda España.

¿Qué documentación hay del fusilamiento de Companys? ¿Y de la invasión del Valle de Arán que noveló Almudena Grandes? ¿Ordenó Franco el bombardeo de  Gernika o la matanza de La Desbandá? Los fondos archivísticos de la guerra civil que siguen guardados en cajones mantienen ocultas muchas claves. Como la ubicación, quizás, de fosas comunes.

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, “siempre pone como excusa que faltan recursos para la digitalización y puesta a disposición de los archivos”, apunta el diputado Juan Antonio Delgado. De ahí la enmienda económica –a la que ha tenido acceso eldiario.es– que cifra una cuantía de 0,5 millones de euros “para empezar” con un “programa especial de modernización” y lograr una “reconciliación archivística”.

La iniciativa busca que “investigadores, académicos e historiadores” tengan acceso a los fondos custodiados por los ejércitos de Tierra y Aire y de la Armada. Un paso “importante para el esclarecimiento de la verdad y la investigación”, según el grupo de Memoria Histórica de Unidos Podemos en el Congreso, que pretende “un acuerdo con el resto de partidos”, que no será fácil y que cuenta con muletas de por medio como el  pacto de los PGE 2018 y la reforma de la Ley de Secretos Oficiales.

Archivos “de todos los españoles”

“La noticia debería ser que no hay nada secreto, que la documentación de la guerra civil nunca estuvo clasificada”, señalan fuentes de Archiveros Españoles en la Función Pública (AEFP). Lo que sí existe, precisan, es una aplicación “retroactiva” de la legislación aprobada durante la dictadura para cortar el paso a la investigación sobre “archivos históricos nacionales”. Los miembros de la AEFP reclaman “un cambio de mentalidad” en este sentido.

“Los archivos militares son públicos, de todos los españoles”, ratifican desde el grupo de ‘ archiactivistas’ en fondos del Ministerio de Defensa, que dieron la voz de alarma sobre el cerrojazo a informes “que siempre fueron de libre acceso” como los del Servicio Histórico Militar creado por Franco como ‘Archivo de la Guerra de Liberación’.

“Toda la documentación que no tenga marca de clasificación” por razón de Seguridad del Estado y Defensa Nacional “debería ser consultable”, subrayan. Y los que la tienen, como en el Centro Documental de la Memoria Histórica, “son y han sido siempre de libre acceso y nadie lo ha cuestionado jamás”.

Los archivos ‘secretos’ del franquismo, sin embargo, viven de esta “restricción de acceso a información que debe ya ser pública”. El reajuste de la Ley de Secretos Oficiales “puede mejorar en el aspecto de la desclasificación”, continúan, “pero no hay que esperar a esa reforma para poder acceder a la documentación que no tiene que ser desclasificada porque no lo está de facto”.

María Dolores de Cospedal pasa revista a los cadetes en el inicio del curso 2017-2018 de la Academia General Militar de Zaragoza JAVIER CEBOLLADA / EFE

“El problema es que se está restringiendo el acceso” a un material abierto “con los límites que marca la ley”. Otra dificultad para el gremio es la carencia de medios económicos y humanos: “en total hay 28 archivos y somos 23 archiveros en Defensa”, sostienen los ‘archiactivistas’.

Y un último obstáculo de peso es la cantidad de documentos por investigar y clasificar. “No sabemos qué tenemos en nuestros archivos”, explican desde la AEFP. En el Archivo General Militar de Ávila, por ejemplo, “hay más de 50.000 cajas, tienen que venir otras 5.000, y solo tenemos bien identificadas unas 4.000″. Alcanzar la dimensión total de los fondos sólo sería posible “con un trabajo de años”.

En cifras totales (de 2016), el Ministerio de Defensa tiene 195.571 metros lineales de estanterías de las que 145.545 están ocupadas con depósitos. En estos fondos hay 151.600 documentos convencionales, 53 pergaminos y casi un millón de unidades “no convencionales” repartidas en 445.078 elementos cartográficos, 9.159 figurativos y 571.882 fotográficos. Además hay más de 6,5 millones de imágenes digitalizadas, 84.823 microformas, 2.949 sellos y más de cinco millares de audiovisuales y “otros objetos”, según las estadísticas de instalaciones del Ejército.

“¿Usted qué quiere ver?”

“El acceso a los archivos militares a finales de los años 70 era un verdadero problema. Siempre te preguntaban ‘¿usted qué quiere ver?’, no te dejaban ver nada”, recuerda el historiador Francisco Espinosa Maestre, uno de los grandes investigadores de la represión franquista. Y la situación no ha cambiado tanto, asegura.

“En un mismo tipo de archivo depende de quién te toque, si es una persona favorable al acceso a la información o a la restricción”, expone. Luego está la “destrucción y purga” de los fondos documentales que hizo la dictadura. “Lo que hay son los materiales que se libraron de la quema”, dice.

“Siempre recuerdo un informe de Yagüe desde Badajoz directamente a Franco donde detalla el resultado de la ocupación de la ciudad y cuenta el plan que tiene, estar unos días”, narra Espinosa Maestre. El carnicero dice al caudillo: ‘en hoja aparte te detallo bajas propias, ajenas, número de detenidos…’, y ese papel no existe, desapareció”. O la escena en los años 80 en la Prisión Provincial de Sevilla “donde se sacan cientos de documentos al patio para quemarlos”.

“La investigación en este país es algo casi milagroso, somos una anomalía a nivel europeo porque esto no pasa en otros países”, recalca Francisco Espinosa. Lo ha comprobado también el periodista Carlos Hernández: “No he podido acceder a documentos secretos de la situación de determinadas cárceles”, detalla. También explica cómo “en medio de los informes públicos te encuentras papeles que dicen que parte siguen siendo reservados y no pueden ser consultados”.

Captura

“Prácticamente en ningún archivo te dejan hacer fotos, en Europa en todos sitios”, compara Hernández. El periodista describe “cuatro grandes problemas”. Uno, que haya “todavía materia declarada como secreta, es inconcebible”. Dos, “la propia organización de la información, hay una dispersión brutal en los archivos”. Tres, la dependencia “de la disposición del militar que dirige y su criterio, si ellos quieren te bloquean”. Cuatro, “la falta de medios, tanto humanos como materiales”.

Y dos bolas extra. “La destrucción de la información, el expolio y el purgado que hizo el franquismo, sobre todo cuando se dan cuenta que el caudillo no es inmortal y comienzan a destruir hasta bien entrada la democracia”, explica. “Todo eso es irrecuperable”, lamenta.

Y los archivos en poder de  sociedades de carácter fascista como “la parte que está en la Fundación Serrano Suñer cerrada al público”. O los que  están en la Fundación Nacional Francisco Franco “que sí es accesible, pero están en el sitio menos indicado y si se llevaron los documentos a su casa, desde luego no habrán puesto a la luz lo que quisiéramos ver”.

El Sistema Archivístico de la Defensa forma parte del Patrimonio Histórico Español (según la ley 16/1985). El Reglamento de Archivos Militares (fechado en 1998, justo un siglo después del primero) declara “expresamente como archivos nacionales” a los generales militares de Segovia, Madrid (Archivo Central del Servicio Histórico Militar), Guadalajara, Ávila, el Cartográfico, el General de la Marina, el del Museo Naval y el Histórico del Ejército del Aire. El marco dice que deben ser contemplados como “servicios públicos”.

Quedarán excluidos “de la consulta pública” los legajos “que, sin estar clasificados de acuerdo con la legislación de secretos oficiales, contengan información cuya difusión pueda afectar a la Defensa Nacional o a la Seguridad del Estado” (artículo 65 del Reglamento). También se podrán establecer restricciones “por razón de protección de la intimidad (artículo 66). Los órganos consultivos y asesores para estas materias son la Junta de Archivos Militares y la Comisión Calificadora de Documentos de la Defensa.

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Fotografía destacada: Documentos oficiales que permanecen en la Fundación Franco. CARLOS HERNÁNDEZ

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/Archivos-militares-franquismo-secretos-inaccesibles_0_769574102.html

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La ARMH registra una petición a Interior para que se retire la condecoración a ‘Billy el Niño’

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha registrado una petición al ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, para que se retire la condecoración que le fue concedida en 1977 al exinspector de Policía denunciado por torturas Antonio González Pacheco, alias ‘Billy el Niño’, y que “se estudie la posibilidad de recuperar todas las cantidades que ha recibido” como suplemento a su sueldo y pensión en virtud de esa condecoración desde que le fue concedida.

eldiario.es /EUROPA PRESS / 11-05-2018

“Solicitamos que el Gobierno, a través del ministerio del que es usted titular, debe retirar la citada condecoración al Inspector de 1ª clase del Cuerpo Nacional de Policía, José Antonio González Pacheco, así como cualquier otra distinción, pensionada o no”, reza la petición de la Asociación.

Asímismo, el colectivo subraya que “desde el primer al último céntimo de dinero público que haya recibido por los motivos por los que se le concedió la distinción, ‘para premiar servicios de carácter extraordinarios’, deben regresar a las arcas públicas”.

Desde ARMH consideran que “mantener una condecoración a un torturador es una claudicación de los principios democráticos” y que “las instituciones surgidas de las urnas y financiadas por la ciudadanía deben respetar a las víctimas de sus torturas” de Pacheco, según ha informado la Asociación.

INCREMENTO SALARIAL DEL 15%

Según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), el exinspector de la Brigada Político Social Antonio González Pacheco –denunciado en varias ocasiones por torturas–, cobra una pensión especial gracias a una condecoración que obtuvo en 1977, dos días antes de las primeras elecciones democráticas en España tras la dictadura.

Según el Centro Directivo de la Policía Nacional, ‘Billy El Niño’ se beneficia de un incremento salarial del 15% desde que fue condecorado el 13 de junio de 1977. La condecoración fue otorgada por el entonces ministro de Interior Rodolfo Martín Villa “en atención a sus méritos” y “para premiar servicios de carácter extraordinario” y publicada en el Boletín Oficial del Estado del día 1 de julio de 1977.

A través de un comunicado, la ARMH ha compartido la respuesta del Director del Gabinete Técnico del Ministerio del Interior, que explica que “el señor González Pacheco fue condecorado con la medalla de plata” y que “sigue percibiendo la cuantía correspondiente” a dicho reconocimiento.

En el mismo mensaje, se relata que “la medalla de plata al Mérito Policial es una condecoración policial que lleva aneja de forma vitalicia una pensión anual equivalente al 15% de 14 mensualidades de sueldo y trienios cuyo importe se abona en 12 mensualidades y nada tiene que ver con la pensión que por jubilación se haya establecido por Clases Pasivas del Estado”.

Para la Asociación, “eso significa que a día de hoy el torturador Billy el Niño continúa sumando a su pensión otra concedida por los méritos que concurren en el interesado, que no son otros que haber infringido terribles torturas a cientos de hombres y mujeres que se oponían a la dictadura franquista y se arriesgaban a ser detenidos”.

Fotografía destacada: El exinspector Juan Antonio González Pacheco, Billy el Niño (c), a la salida de la Audiencia Nacional / Fuente: EFE

Fuente: https://www.eldiario.es/politica/ARMH-Interior-condecoracion-Billy-Nino_0_770273966.html

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