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El pueblo de Donamaría-Gaztelu rinde homenaje a la familia Goñi Sagardía

La consejera Ollo ha hecho entrega de los cuerpos hallados en la sima de Legarrea en el marco del convenio suscrito por el ejecutivo con la sociedad de ciencias Aranzadi.

diariodenavarra.es / 02-09-2017

Tras el hallazgo estos últimos meses en la sima de Legarrea de los cuerpos de Juana Josefa Goñi Sagardía y seis de sus siete hijos desaparecidos en el contexto de la guerra civil, este sábado se ha celebrado en la sima, a las 10.30 horas, el acto de inauguración de un monolito en recuerdo de estos hechos. Posteriormente, ha tenido lugar en la Plaza de Gaztelu, en presencia de la consejera de Relaciones Ciudadanas e Institucionales, Ana Ollo, representantes municipales y vecinos, la entrega a los familiares de los restos mortales, acto en el que también ha estado presente la consejera de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local Isabel Elizalde.

Los presentes han realizado un homenaje a la familia Goñi-Sagardía, en un acto de reparación en el que han intervenido la consejera Ollo y una representación municipal, junto con los vecinos y familiares.

Ana Ollo ha agradecido al ayuntamiento de Donamaría-Gaztelu, “su trabajo y colaboración en este acto” y ha explicado que la exhumación de Juana Josefa Goñi Sagardía y sus seis hijos ha requerido del trabajo de muchas personas y asociaciones memorialistas, gracias a las cuales, “finalmente, el año pasado, en el marco del plan de exhumaciones impulsado por el Gobierno de Navarra, la Sociedad de Ciencias Aranzadi, con la colaboración del grupo de espeleología Satorrak, consiguió culminar el trabajo y certificar el relato que había llegado hasta nuestros días”.

“Hoy –ha añadido–, 81 años después, las instituciones, los familiares, las asociaciones memorialistas y la sociedad en general participamos en este acto de homenaje y reconocimiento a aquellas víctimas inocentes que finalmente van a encontrar un descanso digno y un recuerdo permanente de esta dura lección de la historia”.

La consejera  ha aludido al cariño y el mimo que, tanto el ayuntamiento de Donamaria-Gaztelu, como los vecinos y los familiares han puesto en la preparación de este momento, en el que “queremos acompañaros para transmitiros el apoyo y afecto que os faltó durante demasiado tiempo”.

Tras el acto de homenaje, se ha procedido al traslado de los cuerpos desde la plaza hasta el cementerio donde han sido inhumados. El homenaje ha terminado con una comida popular en la plaza.

LA TRAGEDIA

El 30 de agosto de 1936 Juana Josefa Goñi Sagardía, embarazada de siete meses, desapareció junto a seis hijos menores de edad, después de que un batzarre del pueblo acordara la expulsión de la familia, acusada de cometer hurtos en las huertas.

Un vecino de Legasa, que declaró en el juzgado por este caso, reconoció que Juana Josefa y sus hijos fueron acorralados con teas de fuego y conducidos hacia la sima. Al parecer, y de acuerdo con el testimonio de una amiga, forzada por la autoridad, abandonó su casa con algo de ajuar instalándose en el monte, donde se construyó una choza. Ese mismo domingo por la noche aseguró haber oído tiros en el monte y a la mañana siguiente la choza había ardido.

Sobrevivieron a la tragedia el padre de familia y marido de la desaparecida, Pedro Sagardía Agesta, que estaba encarcelado tras alistarse al requeté, y el mayor de los hijos, José Martín, que se encontraba trabajando fuera del pueblo. José Martín falleció en Pamplona en 2007.

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Fotografía destacada: Las urnas con los restos de los desaparecidos, ante la sima de Legarrea. CEDIDA

Fuente:http://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/2017/09/02/donamaria-gaztelu-rinde-homenaje-familia-goni-sagardia-549045-300.html

 

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Música y poesía para reivindicar la memoria de los desaparecidos

La explanada del antiguo cementerio del Carmen en Ponferrada, fue el lugar elegido por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) para homenajear y recordar a las víctimas del franquismo, en un acto deslucido por la lluvia que sin embargo mantuvo altas dosis de emotividad.

Con motivo del día internacional del desaparecido, músicos y poetas de distintos puntos del Bierzo y también del otro lado del Manzanal, se reunieron para recordar a las víctimas en un sencillo homenaje, donde también hubo espacio para la fotografía, gráfica y desgarradora, de Robés.

bembibredigital.com / 31-08-2017

 

 

El premio nacional de poesía Juan Carlos Mestre, recordó a dos importantes poetas en su intervención, víctimas del franquismo, como son Miguel Hernández y Federico García Lorca, haciendo hincapié en la figura de Lorca como “un desaparecido más”. “Fue retenido contra su voluntad, asesinado y nunca retornado”. Una reflexión sencilla que explica las numerosas acusaciones de hipocresía al Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, cuando leyó un poema del granadino con motivo del reciente atentado terrorista en Barcelona.

Mestre leyó un fragmento del poema “Fábula y rueda de tres amigos” perteneciente a “Poeta en Nueva York”, en el que Federico García Lorca, como si fuera un visionario, anticipaba su propia muerte.

… Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.

 

La ARMH quiso destacar en el comunicado leído durante el acto que “no se puede llamar reconciliación a la decisión de abandonar los cadáveres de más de 100.000 personas asesinadas por los franquistas en las cunetas de España”.

Qjizás, como decía Federico García Lorca en sus versos… el mar recuerde ¡de pronto! el nombre de todos sus ahogados.

Los participantes en esta ocasión fueron: Sol Gómez, Javier Morán, Luis Miguel Sanz, Juan Carlos Mestre , Abel Aparicio, Daniel Bombín, Nicanor G. Ordiz, Lucía de Anta, Tote García, Manuel Cuenya, Esther Folgueral, Cristina Pimentel y Polaroids

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotos: Bego Rodríguez / Bembibre Digital

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Fotografía destacada: Juan Carlos Mestre

Fuente:https://www.bembibredigital.com/sociedad/11337-musica-y-poesia-para-reivindicar-la-memoria-de-los-desaparecidos

 

 

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La universalidad de Timoteo Mendieta

Para Ascensión Mendieta, como para todos los familiares de desaparecidos, su padre sólo estaba muerto cuando lo pudo ver, constatar su muerte.

Hoy, 30 de agosto, es el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

eldiario.es / Ana Messuti / 29-08-2017

Una gran desproporción: por una parte, un ser humano, despojado de todo, hasta de la vida, y por la otra, la justicia, pero no cualquier justicia, sino nada menos que la justicia universal. Un hombre, que ni siquiera tiene lo mínimo que puede tener, la vida, y la justicia, con todo lo que resuena en el vocablo, pero que además pretende ser para el universo entero.

De Timoteo Mendieta, nos han quedado los huesos, que permitieron armar su esqueleto destruido. Los huesos de Timoteo, lo único que los nietos y la hija pudieron recuperar de él, huesos callados, silenciosos, pero tan elocuentes que permitieron identificarlo, es decir, nombrarlo. Volver a reunir un cuerpo, o lo que queda de un cuerpo, y su nombre… Con todo lo que se cifra en un nombre.

No hay nada tan material, tan físico, en un ser humano como los huesos. No hay nada tan abstracto, tan etéreo, en el derecho, como la justicia; incluso hablamos de la idea de justicia.

Para establecer esa conexión entre Timoteo Mendieta y la justicia universal, muchos han intervenido: su familia, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, una jueza argentina, varios jueces de Guadalajara…

Lo universal, la universalidad de la justicia parece referirse, a primera vista, a lo espacial, a lo geográfico, a que ha sido una jueza argentina, es decir, de otro país, quien ordenó la exhumación de Timoteo. Pero la universalidad de la justicia que llega a Timoteo es más una cuestión de tiempo que de espacio. Es una justicia que de tanto atraso que lleva podría calificarse de intemporal: llega a ocuparse de alguien que ha desaparecido hace casi 80 años…

Pero me atrevo a decir que la justicia no es universal sólo por el espacio y por el tiempo, sino por haber podido llegar a Timoteo y los que con él se encontraban en la fosa a la que fueron arrojados, o en la que se les dejó caer, en un acto más que deliberado de negligencia y abandono, descuido, desprecio. A todos ellos se los habían llevado sin decir qué destino finalmente les darían, convirtiendo en víctimas del mismo crimen a sus familias: un crimen que despoja a los asesinados no sólo de la vida, sino de su nombre e identidad, y a los familiares, de sus muertos, a quienes no saben dónde ir a llorar… y que en algunos casos ni siquiera saben si tienen muertos que llorar. Esto es propio de los crímenes cometidos en España durante el franquismo, y en la Argentina durante la última dictadura cívico militar, (aunque  en la Argentina actual también hay que lamentar la desaparición del joven Santiago Maldonado): no sólo se mata; se oculta, se borra todo rastro, para que ni siquiera se sepa si hay que llorar ni dónde.

Este es otro aspecto de la universalidad de la justicia que ha amparado la búsqueda de Timoteo: el crimen comparte nombre con un crimen bautizado hace relativamente poco, en otro país, en otra época: la desaparición forzada. Se da un nombre nuevo a un crimen antiguo, se extiende ese nombre que se ha dado a los crímenes cometidos en otro continente, pero que en realidad son los mismos crímenes. Hay en la desaparición forzada una universalidad espacial, demostrada por las Convenciones sobre esta materia existentes en el ámbito internacional, y una universalidad temporal, al aplicarse a los crímenes cometidos antes de que tuvieran ese nombre.

Porque en la justicia universal, el nombre no hace al crimen, sino que lo reconoce, define a un crimen que ya existía. Sin embargo, las mejores definiciones de la desaparición forzada las dan las víctimas, los familiares. Por ejemplo, Ascensión Mendieta, la hija de Timoteo, ante los primeros huesos que supuestamente eran de su padre, con profundo dolor decía: “Pobre padre mío, se ha pasado casi toda la vida bajo tierra”. Porque para Ascensión, como para todos los familiares de desaparecidos, su padre sólo estaba muerto cuando lo pudo ver, constatar su muerte.

Y sólo en el momento del entierro, pudo Ascensión manifestar todo el dolor acumulado, sólo allí, cuando finalmente se despedía de él, pudo llorar a su padre, y todos los presentes lloramos con ella. Por ello la desaparición forzada es un crimen tan especialmente cruel: mantiene vivo un dolor que se alimenta de incertidumbre, y la incertidumbre no hace sino acentuar el dolor. La desaparición forzada es uno de los crímenes contra la humanidad.

En los crímenes contra la humanidad, la justicia es universal porque, si bien se ocupa de los grandes crímenes que interesan a todo el mundo, se ocupa al mismo tiempo de las víctimas más humildes, más vulnerables, sin exclusión alguna. Llega a esas víctimas, las busca por toda la tierra, y debajo de toda la tierra. Así se ha encontrado a Timoteo.

Timoteo era un hombre humilde, un hombre que aunque era bien conocido en su pueblo, Sacedón, estaba muy lejos de la fama mundial. Ahora no cabe duda de que Timoteo se ha universalizado. Podemos decir que queda mucho más de Timoteo que sus restos mortales ahora recuperados. Hay imágenes de Timoteo vivo y muerto, de su esqueleto, innumerables fotos de su hija Ascensión, de sus nietos, hay un “universo Timoteo Mendieta”, que se ha abierto en los relatos actuales de los medios de todo el mundo,

Pero para que alcanzase esa notoriedad Timoteo Mendieta, se ha debido pagar un precio muy alto. La gravedad del crimen es el puente entre la muerte de Timoteo y la justicia universal. Porque la muerte de Timoteo ha sido una de las muchas, muchísimas muertes, asesinatos, que se perpetraron en esa época. Y es el hecho de que la muerte de Timoteo haya sido acompañada de otras muertes, como lo prueban, sin ir más lejos en las fosas donde lo buscaron y finalmente encontraron, los huesos de unos 22  individuos en la primera y 24 en las demás, que fueron, como Timoteo, asesinados, arrojados, ocultados, para que no perdurase siquiera su recuerdo.

Esa muerte en medio de tantas muertes (basta pensar que sólo en el cementerio de Guadalajara hay todavía unos 1.000 individuos en fosas comunes, y en todo el Estado español, decenas de miles). Ese crimen en medio de tantos crímenes es lo que configura los crímenes contra la humanidad. Frente a ellos sólo cabe una justicia, la justicia universal. Porque cuando se lesiona la humanidad, no puede haber otra justicia que esta de largos tentáculos, que no tiene límites ni en el espacio ni en el tiempo, ni en los ricos ni en los pobres, ni en los verdugos, estén vivos o muertos.

Es el propio criminal con su crimen quien ha llevado a sus víctimas al universo de la justicia mundial. Lo paradójico de estos crímenes es la contradicción del propósito de sus autores: no sólo han querido sepultar bajo tierra a sus víctimas, sino hacerlas desaparecer para la tierra entera. Han querido aniquilar, borrar de este mundo, ocultar bajo tierra sin lápidas ni nombres, a hombres y mujeres; pero los cuerpos de esas mujeres y hombres, casi 80 años después, no sólo salen, van saliendo, a la superficie de la tierra, sino que aparecen ante el mundo entero.

El mundo entero ahora conoce su historia, y la justicia –no la justicia estatal, ni la argentina ni la española, por sí solas, sino la segunda actuando por cuenta de la primera, y en ese actuar juntas, convirtiéndose en justicia  universal– señala dónde se encuentran las víctimas de esos crímenes, ordena que se abran las fosas, que se saquen los restos que queden de esas víctimas y que se las identifique, que se les restituya el nombre.

Precisamente, ahora, el universo de Timoteo Mendieta se está poblando de los nombres de sus compañeros de fosa, y de las fosas vecinas, que se abrieron para buscarlo, y ya no necesitaremos decir que había muchos Timoteos, porque estamos conociendo los nombres de cada uno y de cada una, y se podrán entregar a sus familias cuando aún las tengan. Y cuando no, se les podrá dar una sepultura digna, con la dignidad que merecen frente a los largos años de indignidad, no de ellos, sino de quienes los asesinaron, ocultaron, aniquilaron. Sin lograrlo, sin lograrlo.

Familiares de Timoteo Mendieta acuden al cementerio con flores para honrarle / ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA

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Fotografía destacada: Timoteo Mendieta y su esposa, María

Fuente:http://www.eldiario.es/tribunaabierta/universalidad-Timoteo-Mendieta_6_681091890.html

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España sigue bloqueando la investigación de las desapariciones del franquismo tras 15 años de reproches de la ONU

Naciones Unidas incluyó en 2002 a España en la lista de países con desaparecidos forzosos tras aceptar parcialmente una denuncia con 64 víctimas.

Desde entonces ha llamado la atención sobre la falta de investigación de los crímenes franquistas e insta al país a “asumir sus obligaciones internacionales”.

La ONU ha criticado que el Gobierno no destine presupuesto a las exhumaciones de restos.

eldiario.es / Marta Borraz / 29-08-2017

El 5 de agosto de 2002 las desapariciones forzadas del franquismo llegaron a la ONU. Aquel día Emilio Silva atravesaba las puertas del Palacio Wilson de Ginebra (Suiza) para entregar al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos las fichas de identidad de 64 personas a las que la represión franquista persiguió, asesinó y arrojó a cunetas y fosas comunes entre 1936 y 1949. Muchas de ellas siguen todavía hoy desaparecidas.

La denuncia de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica fue aceptada parcialmente por la ONU –admitió dos casos– y motivó que el organismo incluyera a España en la lista de países que tienen desaparecidos forzosos. Desde entonces, el Grupo de Trabajo de Desapariciones Forzadas e Involuntarias de la ONU ha estado en comunicación con el gobierno español para pedirle explicaciones y recordarle su obligación de investigar este tipo de crímenes.

Sin embargo, la principal conclusión de las visitas e informes emitidos por los mecanismos internacionales son que España hace poco por la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación. El mapa de las fosas comunes elaborado por el Gobierno, que lleva desde 2011 sin actualizarse, contabilizaba 2.000 sin abrir, pero estos datos son tachados de optimistas por parte de las asociaciones de víctimas: La lista que recibió Baltasar Garzón para estudiar si era competente o no para investigar los crímenes franquistas contenía 130.000 desaparecidos.

Durante años, la ONU reclamó al Gobierno la resolución de los casos que había aceptado investigar sin éxito. Uno de ellos fue exhumado sin apoyo institucional, sobre el otro hay información que asegura que podría estar en un cementerio de un pueblo valenciano.  En 2008 el informe del grupo de trabajo reitera: “Se volvieron a transmitir todos los casos sin resolver y no se recibió ninguna respuesta del Gobierno”.

“A pesar de que el Estado español ha ratificado numerosos acuerdos internacionales que le responsabilizan de garantizar verdad, justicia y reparación para las víctimas de la dictadura de los franquistas, sus incumplimientos en esa materia son incontables y atroces, cuando se trata de dejar morir a los hijos e hijas de esos desaparecidos sin atenderlos, cuidarlos y tratarlos como si fueran un estorbo para la democracia”, sostiene la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en un comunicado.

En 2013 el grupo de trabajo visitó España y emitió un completo informe con múltiples recomendaciones que no han sido adoptadas. Entre ellas, investigar y juzgar las desapariciones, “eliminar los obstáculos jurídicos de orden interno” que lo impiden o “asumir sus obligaciones internacionales y comprometerse de manera más activa y urgente en la determinación del paradero de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura”, poniendo especial énfasis en la “urgencia y celeridad” debido a “la edad avanzada de muchos de los familiares y testigos”.

 España ha ignorado y sigue ignorando sus obligaciones internacionales en esta materia”, apunta Lydia  Vicente, directora ejecutiva de Rights International Spain. Al grupo de trabajo se sumó también el Comité de Derechos Humanos, que en julio de 2015 evaluó a nuestro país para concluir que “impide la investigación de las violaciones de derechos humanos del pasado, en particular los delitos de tortura y desapariciones forzadas”.

La falta de cooperación con Argentina

La reprimenda fue especialmente contundente en relación a la falta de colaboración con la querella argentina, la única causa que investiga los crímenes de la dictadura desde 2010 después de que en España se cerrarán las vías que intentó Garzón. “Es una de los reproches más frecuentes, la ausencia de cooperación con procedimientos judiciales abiertos en otros países”, explica Vicente.

Manifestación de familiares de víctimas del franquismo desaparecidas EFE

De hecho, hay evidencias que llevan a concluir que España boicotea la investigación argentina de la mano de la jueza María Servini de Cubría, que ha dictado una orden de detención contra varios cargos franquistas que España ha regateado negando su extradición. El último capítulo lo ha protagonizado la Cámara Criminal y Correccional Federal de Argentina, que ha anulado por segunda vez esta orden contra el exministro Martín Villa, acusado de crímenes de lesa humanidad.

Delito imprescriptible

En 2009 la denuncia en Argentina todavía no había sido interpuesta, pero el Grupo de Trabajo de Desapariciones Forzadas e Involuntarias ya llamaba la atención a España sobre su obligación de investigar estos crímenes y resaltaba que el delito tiene lugar “hasta que el Estado reconoce la detención o proporciona información sobre la suerte o el paradero de la persona desaparecida”, explica en su informe. “El delito autónomo de desaparición forzada es imprescriptible”, explica el grupo.

Sin embargo, el Código Penal todavía no ha incorporado una definición del delito acorde a estos términos y la justicia sigue amparándose en una supuesta prescripción para rechazar múltiples denuncias de particulares. Este fue uno de los motivos que esgrimió recientemente el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº1 de Soria para negarse a investigar el caso de Abundio Andaluz, fusilado en 1936. 

La interpretación de la prescripción del delito y de la Ley de Amnistía de 1977 de una manera restrictiva es uno de los tirones de orejas que el relator especial de Naciones Unidas del Consejo de Derechos Humanos, Pablo de Greiff, le dio a España en su visita de 2014. El relator entiende que la norma en sí misma no impide la investigación de los crímenes, si no sino que son las “interpretaciones restrictivas”. Algo que motiva que los casos se archiven “sin que los jueces ni siquiera conozcan los hechos”.

Otras recomendaciones sí que han seguido la vía de la derogación. Así lo hizo el Comité de Derechos Humanos, que vela por el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en su último informe. En él muestra su “preocupación por la posición del Estado parte de mantener en vigor”.

Entierro de Timoteo Mendieta FOTO: JOSÉ LUIS CUESTA / ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA

Abandono institucional de las exhumaciones

Las críticas al poder judicial son frecuentes en las comunicaciones efectuadas por la ONU en los últimos años. En 2013 el Comité para la Desaparición Forzada, que vigila el cumplimiento de la  Convención homónima  (ratificada por España en 2009), emitió varias recomendaciones, entre ellas, hizo hincapié en la ausencia de “un marco efectivo” para llevar a cabo las investigaciones “independientemente del tiempo transcurrido” y “aunque no se haya presentado una denuncia formal”.

A ello le añadió un reproche directo al Ministerio Fiscal al denunciar que “los fiscales no hayan iniciado las investigaciones” pertinentes. Lejos de iniciar las causas de oficio, la Fiscalía General del Estado dictó una instrucción en la que pedía suspender la declaración de los querellantes citados ante diversos juzgados españoles a petición de María Servini.

Por su parte, de Greiff concluyó tras su visita que los magistrados cuentan con “nuevos argumentos  para no avanzar en las causas judiciales” gracias a la sentencia 101/2012 del Tribunal Supremo, que absolvió al juez Garzón de un delito de prevaricación por declararse competente para investigar los crímenes franquistas, pero sí estimó que hacerlo fue una decisión “errónea”.

La falta de presupuesto para la Ley de Memoria Histórica, que Mariano Rajoy ha dejado a cero desde su entrada al gobierno, también fue identificada por el relator como uno de los motivos para mostrar su preocupación “porque el Estado no haya hecho más para gestionar las exhumaciones e identificación del los restos”. Esta dejación institucional es calificada por de Greiff como una “privatización”, ya que obliga a los propios familiares y las asociaciones a financiar la búsqueda de los restos. Así ocurrió con Timoteo Mendieta el pasado mes de mayo, localizado en una fosa de Castilla-La Mancha en medio del abandono institucional.

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Fotografía destacada: Fosa común exhumada en El Baldío, Alcalá del Valle (Cádiz). / ARMH

Fuente:http://www.eldiario.es/sociedad/Espana-entorpeciendo-investigacion-desapariciones-ONU_0_681032081.html

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La ARMH recuerda al gobierno su responsabilidad en la búsqueda de los desaparecidos por el franquismo

“No se puede llamar reconciliación a la decisión de abandonar los cadáveres de más de 100.000 personas asesinadas por los franquistas en las cunetas de España”, denuncia el colectivo.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) conmemorará mañana el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas y lo hará recordando al Gobierno su responsabilidad en la búsqueda de los desaparecidos por el franquismo.

Según informó la ARMH, las autoridades franquistas cometieron “114.226 veces el peor delito que se puede llevar a cabo contra un ser humano: la desaparición forzada”.

teinteresa.es / 29-08-2017

Explicaron que la desaparición forzada es un “crimen múltiple con el que primero se detiene ilegalmente a una persona, se le asesina y después se esconde su cadáver para negarle el derecho a una sepultura digna e incrementar el dolor y el terror que padecerán su familia y su entorno social”. 

El colectivo puso de manifiesto que España es el país de la UE que lidera el número de desapariciones forzadas e involuntarias, al tiempo que encabeza “la falta de compromiso con los derechos humanos y el ejercicio de una gran inhumanidad por parte de un Estado que puede poner remedio a esa situación y no lo hace, con lo que se sigue torturando a los familiares que no han podido elaborar correctamente algo tan necesario como un duelo”.

A pesar de que España ha ratificado numerosos acuerdos internacionales en los que se compromete a garantizar “verdad, justicia y reparación” para las víctimas de la dictadura, la ARMH denunció que los incumplimientos del Gobierno son “incontables y atroces”, cuando se trata de “dejar morir a los hijos e hijas de esos desaparecidos sin atenderlos, cuidarlos y tratarlos como si fueran un estorbo para la democracia”.

“No se puede llamar reconciliación a la decisión de abandonar los cadáveres de más de 100.000 personas asesinadas por los franquistas en las cunetas de España”, según el colectivo.

Al mismo tiempo, reprochó al Gobierno que repita continuamente ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU que los problemas de la dictadura fueron resueltos durante la Transición.
A su juicio, esta posición no es más que un “acto de reprochable negacionismo” del Gobierno con el que parece que pretende demostrar que las personas desaparecidas no existen y que deja a un lado “el sufrimiento, la angustia y los derechos de sus familias”.

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Fotografía destacada: de Luis Sevilla

Fuente:http://www.teinteresa.es/politica/RECUERDA-RESPONSABILIDAD-BUSQUEDA-DESAPARECIDOS-FRANQUISMO_0_1859814203.html

 

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Día Internacional del Desaparecido – 30 Agosto

De nuevo, otro año más, con motivo del Día internacional del Desaparecido, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) organizará un sencillo homenaje dedicado a las miles de víctimas del Franquismo.

Fecha: Miércoles 30 de agosto de 2016

Hora: 19:30

Lugar: Explanada antiguo cementerio del Carmen (Detrás del Albergue de peregrinos) Ponferrada

La desaparición forzada es el delito más grave que existe en el Derecho Penal. Se trata de una detención ilegal, acompañada de torturas físicas y psicológicas y posteriormente de un asesinato tras el que se oculta el cadáver. Nada peor se le puede hacer a una persona. Por esa razón, se trata de un delito permanente, porque el secuestro del cadáver se sigue cometiendo hasta la confesión de los autores del delito o hasta los restos sean encontrados con evidencias que permitan la identificación. Eso quiere decir que hoy, están volviendo a desaparecer decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas en nuestro país.

Por este motivo esperamos tu participación.

Música y palabras para la ocasión por:

Sol Gómez
Javier Morán
Luis Miguel Sanz
Juan Carlos Mestre
Abel Aparicio
Daniel Bombín
Nicanor G. Ordiz
Lucía de Anta
Tote García
Solito Trovador
Manuel Cuenya
Esther Folgueral
Cristina Pimentel
Polaroids

Exposición fotográfica al aire libre de J.A Robés
El diseño del cartel es de Lidia Uribarrena.

Cartel-RRSS

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El sepulcral y blanqueado silencio de la Iglesia Católica

“Poca diferencia hay entre el cruzado de la causa, hijo de Cristo Rey, que ayer mataba rojos con la bendición sacerdotal al paso alegre de la paz, con el muyahidín de hoy que cree que encontrará el paraíso tras inmolarse mientras se lleva por delante a unos cuantos infieles que pasean por Las Ramblas de Barcelona”.

eldiario.es / Chema Álvarez / 26-08-2017

Como una rendida ofrenda a la madre de la deidad o un entusiasmado holocausto bajo la canícula del tórrido verano del 36, el 29 de agosto de ese año en Montijo (Badajoz), de madrugada, mientras el pueblo entero mantenía el alma en vilo, 14 personas de significada ideología izquierdista fueron sacadas del calabozo del Ayuntamiento y de la improvisada cárcel de la Casa del Navegante, subidas atadas de dos en dos a un camión y llevadas al cementerio cercano, junto a cuyas tapias fueron fusiladas, asesinato que dio inicio a la dura represión fascista en este pueblo de las Vegas Bajas y que se llevaría por delante en apenas dos años a más de cien vecinos, cuyos cuerpos, en su mayoría, hoy día siguen desaparecidos.

La fecha no fue elegida al azar. El día anterior se había traído desde su ermita al icono de la virgen patrona del pueblo, la Virgen de Barbaño, que procesionó por las calles de Montijo escoltada por guardias civiles y falangistas. Después de ser tomado el municipio el 13 de agosto por la temida columna de la muerte, no había muerto nadie aún, pero ese día, tras la procesión, se sacó a la plaza del pueblo a quienes estaban encarcelados y habrían de morir en pocas horas -entre ellos el alcalde electo, Miguel Merino, albañil de profesión-, obligándoseles a abjurar públicamente, ante sus vecinos, de sus pecados. Sus pecados eran los de haberse mantenido fieles a la legalidad democrática y republicana y haber evitado la muerte de ningún vecino de derechas en el intervalo que va desde la rebelión militar a la toma del pueblo por las tropas fascistas.

Es de suponer que el planeado auto de fe que se hizo en la plaza de Montijo en la mañana del 28 de agosto, a los pies de la imagen religiosa y frente a un altar situado a las puertas del ayuntamiento, fue oficiado por el sacerdote Juan Pérez Amaya, párroco del pueblo desde principios de siglo. Según se narra en el libroMiguel Merino Rodríguez, Dirigente obrero y alcalde de Montijo, del historiador local Juan Carlos Molano (Diputación de Badajoz, 2002),  uno de los presos izquierdistas llevado en una de las sacas a las tapias del cementerio, Juan Pérez Serrano, no murió tras el fusilamiento, si bien quedó muy grave. Dado que los dejaban allí hasta que llegaba el enterrador -quien los cargaba en una carretilla y los echaba a una fosa común, sin inscribir sus nombres en los registros del cementerio-, Juan Pérez Serrano pudo huir y llegar hasta la huerta de su familia, donde su hermana y su madre trataron de curarle. Sin embargo, como la hemorragia de Juan no paraba, la madre fue a hablar con el cura del pueblo, el sacerdote Juan Pérez Amaya, con el fin de conseguir la ayuda de un médico. Don Juan le dijo que lo haría (cito textualmente del libro de Juan Carlos Molano) “porque ya había pasado por las armas”, pero al poco llegaron los falangistas, se lo llevaron y volvieron a fusilarlo. A pocos años el cura fue nombrado arcipreste por el obispado de Badajoz.

Desde entonces Montijo ha celebrado, año tras año, la traída del icono religioso entre cantos marianos y rezos de alabanza, sin que nadie desde el púlpito haya pedido perdón aún o reconocido mínimamente la entusiasmada participación de la parroquia en aquellos luctuosos hechos. Semejante indiferencia es reflejo, a escala, del silencio guardado por la Iglesia española en cuanto a su decidida participación en el golpe fascista del 36, la guerra civil que le siguió y el mantenimiento de una dictadura que entraba en los templos bajo palio, privilegio únicamente reservado a los santos. Libros como el de Julián Casanova, La Iglesia de Franco, o el de Francisco Espinosa Maestre y José Mª García Márquez, Por la religión y la patria, la Iglesia y el golpe militar de julio de 1936, que tantos hechos desvela similares al narrado aquí, revelan esa decidida y entusiasmada participación.

En su libro La Iglesia Católica y el holocausto, una deuda pendiente, el historiador Daniel Jonah Goldhagen recrimina a la Iglesia Católica –y al Vaticano como cabeza de la misma- su afán autoexculpatorio en relación con los genocidios en los que ha participado, excusando esa culpa con el argumento de que los actos de barbarie fueron cometidos por individuos que se autoproclamaban como religiosos o acogidos a la fe, ajenos –digámoslo así – a la política de empresa de la Iglesia de Roma. Al mismo tiempo Goldhagen llama la atención sobre la facultad de la que se arroga una determinada institución -como es la Iglesia- para establecer los valores y la moral que deben primar en una sociedad, en la convicción de que el debate sobre la legitimidad de tales valores y moral jamás podrá darse entre la grey, bien por su ignorancia, por su falta de atrevimiento o, simplemente, por miedo.

Hasta la fecha, según el libro de Goldhagen, el único genocidio en el que la Iglesia Católica  parece haber reconocido su implicación es el ocurrido en Ruanda en 1994, cuando en menos de tres meses el Gobierno, su milicia y los hutus ordinarios acabaron a machetazo limpio con más de 800.000 tutsis, con la  nutrida participación de sacerdotes y monjas hutus que tomaron parte activa en la matanza, apoyados por otros funcionarios eclesiásticos. Salvo este reconocimiento, hecho patente mediante una carta enviada por Juan Pablo II en 1996 a los ruandeses y revalidado hace poco por el Papa de ahora, el único reconocimiento de culpa frente a la barbarie se ha dado de la mano de colectivos determinados, tales como los obispos franceses ante la cooperación de la Iglesia gala en la deportación de judíos durante la ocupación alemana o la de los obispos vascos por el silencio guardado tras la ejecución de 14 sacerdotes del País Vasco por las tropas franquistas.

La Iglesia Católica convierte cualquier cuestionamiento de su conducta en un ataque anticlerical, revestido de anticatolicismo. De ese modo protege un imperio cuya fundamentación filosófica hace aguas con el correr de los tiempos y que radica en el principio común de todas las religiones: la fe es incuestionable. Poca diferencia hay entre el cruzado de la causa, hijo de Cristo Rey, que ayer mataba rojos con la bendición sacerdotal al paso alegre de la paz, con el muyahidín de hoy  que cree que encontrará el paraíso tras inmolarse mientras se lleva por delante a unos cuantos infieles que pasean por Las Ramblas de Barcelona. Ya lo ha dicho y repetido hasta la saciedad el biólogo evolutivo Richard Dawkins: las religiones son la peor arma de destrucción masiva. A los hechos me remito.

Iglesia y poder siempre han ido de la mano, al menos desde que Constantino legalizó la empresa y convirtió al mártir cristiano en soldado de Cristo. Las recientes medallas de Extremadura otorgadas a instituciones o personas de marcada significación católica, tales como el Colegio San José de los jesuitas en Villafranca de los Barros, ejemplifican hasta qué punto sigue primando el principio de cuius regio eius religio (sobre este asunto de las medallas, léase el esclarecedor artículo de Manuel Cañada Porras, Colegio San José, una Medalla al privilegio, publicado en Rebelión), patente además en las celebraciones litúrgicas de duelo ante los atentados de Barcelona, con asistencia de los representantes de un Estado cuya constitución define como  aconfesional.

En Montijo también se da la paradoja: el icono de la Virgen de Barbaño, bajo cuyo manto y bendición se inició el 28 de agosto de 1936 el reguero de asesinatos de personas honradas del pueblo, es recibido, como todas las efemérides, por el alcalde y autoridades del municipio, hoy día de la misma significación política de izquierdas que los asesinados hace 81 años, poco después de la misa. Los huesos de Miguel Merino, alcalde republicano aún desaparecido, deben de estar que tiemblan en su tumba. Lo dicho: un sindiós.

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Fotografía destacada: Fotografía de portada del libro ‘Por la religión y la patria. La iglesia y el golpe militar de julio de 1936′.

Fuente:http://www.eldiario.es/eldiarioex/sepulcral-blanqueado-silencio-Iglesia-Catolica_0_679982370.html

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Las víctimas del franquismo critican el ‘no’ del Defensor del Pueblo a su queja sobre Ana Pastor

La Asociación de la Memoria Histórica cuestiona la figura del Defensor del Pueblo tras ignorar su protesta contra la presidenta del Congreso.

elboletin.com / E.B. / 25-08-2017

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ya tiene la respuesta del Defensor del Pueblo a su queja contra la presidenta del Congreso, Ana Pastor. En ella, tal y como explicó ElBoletín.com, este colectivo criticaba que la exministra de Fomento había obviado la lucha antifranquista y a las víctimas del régimen en su discurso con motivo del 40 aniversario de las elecciones del 1977. Pero la contestación no ha sido la que este colectivo esperaba.

Según señala la ARMH en un comunicado, la Oficina del Defensor del Pueblo afirma que carece de competencias para tramitar esta queja, porque, entre otras razones, “orgánicamente depende del Parlamento y su presupuesto forma parte del de las Cortes Generales”. Esta respuesta, denuncia la asociación, es la misma que hizo ante su protesta por el discurso navideño de Felipe VI. En esa ocasión, el defensor sostuvo que la Corona no forma parte de las Administraciones Públicas.

“Analizada su queja, se le informa de que no resulta posible para esta institución dar trámite a aquellas quejas en las que no se aprecie la existencia de una actuación de alguna Administración pública, como resulta ser el caso que se ha sometido a nuestra consideración”, afirma la Oficina del Defensor del Pueblo. “El ámbito de competencias atribuido al Defensor del Pueblo”, continúa, según las víctimas del franquismo, “excluye la supervisión de las Cortes Generales, por ser ambas Cámaras precisamente la autoridad de la cual el Defensor del Pueblo es Alto Comisionado”.

En el caso de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, la Asociación de la Memoría Histórica destaca que el departamento que dirige Francisco Fernández Marugán, exdiputado del PSOE, sostiene que no forma parte de las administraciones sobre las que tenga poder de supervisión y que en la ley que rige su actividad, Ley Orgánica 3/1981, de 6 de abril de 1981, las Cortes Generales quedan excluidas de sus atribuciones. Algo sobre lo que no está de acuerdo esta asociación, que alude a su Artículo 9.2. En él se dice lo siguiente:

“Las atribuciones del Defensor del Pueblo se extienden a la actividad de los ministros, autoridades administrativas, funcionarios y cualquier persona que actúe al servicio de las administraciones públicas”.

Con referencia a sus competencias, añade el Artículo 30.1, continúa la ARMH, que “el Defensor del Pueblo, con ocasión de sus investigaciones, podrá formular a las autoridades y funcionarios de las administraciones públicas advertencias, recomendaciones. recordatorios de sus deberes legales y sugerencias para la adopción de nuevas medidas”.

Por ello, este colectivo incide en que la presidencia de la Cámara baja es una “autoridad” y por lo tanto forma parte de las autoridades que se financian con dinero público y deben responder por sus actuaciones como cualquier otra.

Ante esta situación, el presidente de la ARMH, Emilio Silva, afirma que su queja “tiene que ver con la parcialidad de su actuación al no enunciar a los hombres y las mujeres que fueron víctimas de la dictadura franquista o lucharon contra ella para que un día el puesto que Ana Pastor pudiera ocuparse por la representación surgida de unas elecciones libres y democráticas”.

“Algunos organismos de la ONU”, añade, “han señalado como un déficit de nuestra democracia la forma de elección del Defensor del Pueblo, exigiendo la participación de la sociedad civil en su elección”. De ahí que se pregunte “si los que hemos tenido en estos años han sido verdaderos defensores del puebloo si hubieran sido independientes se habrían presentado en desahucios para defender el derecho constitucional a la vivienda o no habrían abandonado a su suerte de los desaparecidos de la dictadura franquista”.

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Fotografía destacada: Ana Pastor, presidenta del Congreso de los Diputados

Fuente:http://www.elboletin.com/noticia/152724/nacional/las-victimas-del-franquismo-critican-el-no-del-defensor-del-pueblo-a-su-queja-sobre-ana-pastor.html

 

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Belchite: donde Franco mintió a un pueblo que vio 5.000 muertes

Se cumplen 80 años de la sangrienta batalla del pueblo zaragozano, las ruinas de cuyo núcleo viejo se convirtieron en símbolo de la sinrazón bélica tras ordenar la dictadura conservarlas intactas a mayor gloria del “prestigio intacto de su dolor”.

publico.es / Eduardo Bayona / 23-08-2017

“Las ruinas son siempre pruebas de cargo que se conservan en vistas a instruir un proceso a la historia”, sostiene Stéphane Michonneau, catedrático de historia contemporánea en la universidad francesa de L’Îlle, que analiza en “Fue ayer: Belchite. Un pueblo frente a la cuestión del pasado”, el “primer intento a gran escala de conservación de ruinas de guerra en Europa occidental”.

El libro, editado por Prensas de la universidad de Zaragoza, desbroza el tratamiento memorialista que a lo largo de los últimos 80 años han tenido las ruinas del pueblo zaragozano de Belchite, escenario de una de las batallas más cruentas de la guerra civil (más de 5.000 muertos en dos semanas) y cuya reconstrucción fue vetada por el propio dictador Francisco Franco.

Ochenta años después del comienzo de esa batalla, el 24 de agosto de 1937, Belchite amenaza ruina. Y seguirá haciéndolo cuando el 11 de marzo se cumplan ocho décadas de la pomposa trola que el dictador en persona soltó ante sus vecinos: “yo os juro que acabada la guerra (…) sobre estas ruinas de Belchite se edificará una ciudad hermosa y amplia como homenaje a su heroísmo sin par”. Ocurrió lo contrario: el anuncio de reconstrucción mutó en apenas unos meses en una prohibición de reconstruir de la que solo se salvaron entonces el cementerio, la puerta de la villa y un santuario.

Un millar de presos políticos que malvivían hacinados en los barracones de un campo de concentración cercano conocido como “la pequeña Rusia”, en el que también fueron confinados los miembros de familias locales señaladas como izquierdistas que sobrevivieron a la represión, levantó un nuevo núcleo que sería inaugurado en 1954. Los últimos vecinos dejaban en 1964 el pueblo viejo. Hoy hay 1.559 empadronados en el nuevo.

Una batalla casa por casa

La batalla de Belchite, situado a 50 kilómetros de Zaragoza, fueron, en realidad, dos.

La primera, que se desarrolló entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre de 1937, incluyó una encarnizada lucha, casa por casa en su última fase y combinada con bombardeos aéreos, que terminó con la toma del pueblo por las fuerzas republicanas. Antes de comenzar la guerra civil había 3.800 vecinos en Belchite, cuyo núcleo urbano, en manos de más de 3.000 falangistas y militares sublevados (hasta 6.000, según la fuente) bajo el mando del alcalde Alfonso Trallero, quedó destrozado en una batalla que arrojó un saldo de más de 5.000 muertos en ambos bandos y unos 3.000 prisioneros, mientras más de 600 insurrectos se pasaban a las filas gubernamentales.

El franquismo prohibió reconstruir el viejo pueblo de Belchite unos meses después de que el dictador anunciara a sus vecinos que levantaría sobre sus ruinas “una ciudad hermosa y amplia como homenaje a su heroísmo sin par”

Esa primera batalla de Belchite fue utilizada propagandísticamente por los dos bandos. El republicano destacó la toma de una posición cercana a Zaragoza, mientras los sublevados resaltaban cómo la resistencia de sus fuerzas había logrado frustrar la fallida ofensiva sobre la capital aragonesa que los primeros habían lanzado, por ocho flancos, a finales de agosto. “Tantas fuerzas para tomar cuatro o cinco pueblos no satisfacen al ministerio de Defensa ni a nadie”, llegó a telegrafiar el responsable de esa cartera, Indalecio Prieto, a la cúpula militar que dirigió la operación.

Los sublevados tomarían de nuevo Belchite en otra batalla que tuvo lugar solo seis meses después de la primera, en marzo de 1938, cuando las posiciones republicanas en el frente de Aragón comenzaban a desmoronarse. Fueron, en ambos casos, victorias pírricas por el control de un pueblo en ruinas cuyo valor había pasado a ser, para ambos bandos, más simbólico que estratégico.

“Una experiencia de guerra”

Sin embargo, y pese a los anuncios oficiales y a medidas como su “adopción” por el dictador, el pueblo no iba a ser reconstruido: Franco “ha querido que las ruinas gloriosas de Belchite queden en el prestigio intacto (sic) de su dolor actual” como un “montón de ruinas que sembró el marxismo como huella inequívoca de su fugaz paso”, anunciaba el régimen en la primavera de 1940, poco antes de comenzar las obras del nuevo núcleo.

Esa decisión no fue acompañada de medidas de conservación del devastado. De hecho, el viejo pueblo no fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) hasta 2002, pese a contar con restos de edificios de estilo mudéjar, para ser vallado cinco años después. Lo que en realidad había decretado el franquismo era el abandono del lugar, algo que acabo dando a sus ruinas un significado muy distinto del que le había reservado la dictadura.

“Los contratiempos de la política” hicieron que en Belchite “no se haya consolidado más que muy parcialmente el despliegue de un espacio memorial de carácter transnacional”, como Coventry o Hiroshima, señala Michoneau, para quien “este desfase –o si se quiere este anacronismo- también es el que explica su interés”.
Para el historiador, a partir de los años 90 Belchite “se impuso, a su vez, como lugar de sufrimiento de unos civiles atrapados en una guerra civil cuyos fundamentos ideológicos ya no resultaban comprensibles”, en lo que comenzaba a revelarse como “una nueva historia de la guerra”. “Las ruinas dejaron de ser, desde entones, pretexto para la narración épica del conflicto, constituyéndose en el lugar en el que se compartía una misma ‘experiencia de guerra”, señala.

Una impresión de absurdo

En España, “la monumentalización de las ruinas [bélicas] fue sorprendentemente precoz; sin embargo, su conversión en huella fue tardía”, indica el historiador, para quien el primer proceso tuvo lugar ya en los años 50 mientras que el segundo tardaría en llegar cuatro décadas, hasta que los trabajos de memoria histórica comenzaron a avivarse en los 90.

Las ruinas del pueblo viejo de Belchite “dejaron de ser objeto de empresa conmemorativa” en los años 60, en un proceso que se acentuó con la democracia, apunta Michonneau, quien también concluye que, por otro lado, “no se convirtieron en símbolo del sufrimiento colectivo más que de forma incompleta y tardía, por cuanto, en España, esa función ha sido asignada a Gernika”.

El historiador traza un paralelismo entre los restos de la localidad zaragozana y los de Pompeya, en cuanto “teatro de una tragedia de la que se ignora todo”, de la que apenas se conocen los actores y la historia y que, a la vez, constituye un “único testimonio de una catástrofe inconcebible de la que no creemos comprender más que sus espantosas consecuencias”. “La impresión de absurdo que transmite el espectáculo de las ruinas -añade- monopoliza y nutre una poderosa corriente pacifista que proclama que no hay guerras justas”.

Hoy siguen siendo visibles los restos del campo de concentración conocido como “la pequeña Rusia”, donde los presos políticos que construyeron el nuevo Belchite convivieron con los familiares de izquierdistas locales que sobrevivieron a la represión, confinadas allí por la dictadura.

“La magnitud de lo que se ha perdido”

“En términos memoriales, podemos decir que el éxito de las ruinas se explica por el hecho de que se encuentran en las confluencias de las ‘memorias comunes’ de la destrucción y de los usos políticos que se hacen de ellas”, señala el historiador, para quien este tipo de restos “cristaliza, ante todo, y de manera más acusada que en cualquier otro fenómeno, las experiencias más diversas de los individuos y de los grupos empujados a la guerra, por cuanto representan el desastre y la vulnerabilidad; denunciando, por su presencia misma, la magnitud de lo que se ha perdido”.

El libro de Michonneau refiere la existencia de 49.000 paisajes memoriales vinculados con la segunda guerra mundial, de los que 39.593 se encuentran en Europa. De ellos, 61 son ruinas de guerra (28 localizadas en Alemania), aunque solo en cuatro casos se trata de pueblos completos: Oradour-sur-Glane en Francia, Lidice en ChequiaLipa en Croacia San Pietro Infine en Italia. La población de los tres primeros fue masacrada por el ejército alemán, mientras el cuarto fue escenario de la batalla de Montecassino.

Solo en España quedan cinco pueblos-vestigio de la guerra civil, ya que a Belchite se le suman el también zaragozano Rodén, abandonado por sus últimos moradores en 1937 y declarado BIC este mismo año; Corbera d’Ebre, en Tarragona, al que Michonneau se refiere como “la expresión de un dolor colectivo ligado a los bombardeos de las poblaciones”, y Montarrón y Gajanejos, ambos en Guadalajara.

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Fotografía destacada: El pueblo viejo de Belchite, lugar donde sucedió una de las batallas más sangrientas de la Guerra Civil

Fuente:http://www.publico.es/politica/belchite-franco-mintio-pueblo-vio-5000-muertes.html

 

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Una misa rendirá homenaje a “los caídos por Dios y por España” en un pueblo de Albacete

Será en la parroquia de El Salvador, en La Roda, donde este jueves, 24 de agosto, se hará una misa en recuerdo de estos fallecidos.

El párroco insiste en que el homenaje es para todos aquellos que han dado su vida por la fe y que no tiene connotaciones políticas

La homilía se anuncia acompañada de simbología de la Falange.

eldiario.es / Lourdes Cifuentes / 21-08-2017

El próximo jueves, 24 de agosto, la Parroquia de El Salvador, en la localidad albaceteña de La Roda, celebrará una misa en homenaje a “los caídos por Dios y por España”. Una cita anual que desde hace varios días se anuncia en las redes sociales mostrando símbología propia de los Carlistas de Navarra y la Falange Española como son el yugo y las flechas.

Para el concejal de Izquierda Unida en La Roda, Ruperto Ruiz, se trata de una “exaltación del Franquismo” que choca, dice, con el incumplimiento que en el municipio se hace de la Ley de Memoria Histórica como elementos en las calles o el colegio que sigue teniendo el nombre de José Antonio Primo de Rivera. “Hemos propuesto cambiar el nombre del colegio y nos dan largas”, asegura Ruiz, que insiste que el Ayuntamiento se escuda en que la Ley de Memoria Histórica no pone plazos para cumplirla. Además, a día de hoy, “todavía hay fosas en el cementerio de La Roda de gente del otro bando”, asegura el concejal.

Desde la parroquia defienden que, pese a la simbología que aparece en el anuncio, el acto es para recordar “a todos los que han muerto en razón de su fe”, tal y como asegura el párroco, Vicente Contreras. “Es una misa sin más, no tiene ninguna connotación política”, añade el párroco que asegura que se lleva realizando desde hace muchos años y que, en los últimos años “no se menciona el nombre de nadie” para que todo el mundo se sienta representado en la liturgia, procurando “no dividir sino unir a las personas”.

Además asegura que en el acto participan vecinos del municipio y también gentes llegadas de fuera de la localidad y que en todo el tiempo que llevan realizándolo nunca han tenido problemas ni se han topado con la opinión contraria de nadie del pueblo.

Contrario a la Memoria Histórica

Pese a que desde la parroquia insisten en no querer mezclar la cita del próximo 24 de agosto con la política, el concejal de IU en la localidad no piensa lo mismo. Asegura que este homenaje no ayuda a cerrar las heridas abiertas “desde el golpe de Estado del bando sublevado”. Además insiste que si la misa es para todos los que murieron por la fe, sin distinción política, “la simbología falangista debería desaparecer”.

Algo similar sucede con la asociación albaceteña Fosa de Alcaraz, para la recuperación de la Memoria Histórica, cuyo presidente, Manuel Ramírez Jimeno, asegura que el hecho de que, en pleno siglo XXI, sigan repitiéndose homenajes como éste es “contrario a la Ley de Memoria Histórica y es contrario a buscar la paz y el entendimiento entre todos”. Ramírez  insiste que la historia muestra “cómo la iglesia se posicionó por el bando sublevado”.

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Fotografía destacada: Anuncio de la homilía con el yugo y la flecha propios de la Falange.

Fuente:http://www.eldiario.es/clm/iglesia-homenaje-Dios-Patria-Albacete_0_678232681.html

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