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Justicia poética casi 80 años después: el adiós a 50 fusilados por el franquismo en Guadalajara

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica rescata del olvido a medio centenar de represaliados con un emocionante reconocimiento en la capital alcarreña. Exhumados en el marco de la querella argentina, veinticinco cuerpos ya han sido entregados a sus familias y el resto siguen a la espera de identificación.

periodicoclm.es / Rubén Madrid / 21-05-2018

Las fosas comunes son terreno abonado para las metáforas: un proceso judicial es una puerta, un viaje en avión es el inicio de un viaje al centro de la tierra y una deuda pendiente con las víctimas de la dictadura es “un grillete que llevamos atado al tobillo de la democracia”. También el propio camposanto de Guadalajara fue en realidad una sucursal del infierno y allí los pistoleros, que creyeron que arrojaban cuerpos vencidos, enterraron en realidad semillas. Este sábado germinaban en Guadalajara, durante un acto purificador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) en el que los familiares de 23 fusilados han recuperado los restos de sus seres queridos para darles digna sepultura, sumándose a los dos que ya lo habían hecho. El fruto fue un acto desbordado de poesía que culminó con un ‘Canto a la libertad’ de Labordeta que cada cual entonó con palmas, puños en alto y pelos como escarpias.

Francisca ha tenido que vivir casi 90 años para poder enterrar al fin a su padre, un jornalero de Valdeconcha, afiliado a la UGT y secretario del PCE de su pueblo que fue fusilado a los 49 años de edad. Ella, que en el verano de 1939 era tan pequeña que recuerda que cuando se lo llevaban sólo le pedía un caramelo, confesaba haber vivido este acto de homenaje y la entrega de los huesos con “angustia”. Una zozobra que tal vez no cesase hasta la noche, cuando al fin los restos de Francisco de Llera reposaran dignamente en una lápida con su nombre y sus apellidos.

El trauma, en su caso, sigue vivo. “Nos dejó a seis hijas solas con la noche y el día, con una madre casi ciega, y en la calle porque la casa estaba inundada”. ¿Es posible pasar página tras sufrir un trauma así si no se recupera el cuerpo del ser querido y se le da digno entierro? “No se puede, es muy duro dejarlo correr sin más”.

Como Paca, los familiares de otros 23 fusilados en 1939 y 1940 recibieron este sábado los restos mortales, tras ser exhumados en 2016 y 2017 en el marco de la llamada querella argentina, que ha permitido desenterrar a 50 cuerpos de varias fosas del cementerio de Guadalajara e identificar genéticamente a la mitad de ellos. La otra mitad continúa todavía su pugna contra la desmemoria, buscando los familiares que los reclamen. Y son sólo una pequeña parte de los aproximadamente mil que se estima que hay enterrados en el cementerio alcarreño. Y una gota en un océano de sangre con 114.226 ejecutados en todo el país, según cálculos de la ARMH.

“EL TRIUNFO DEL RECUERDO, LA VIDA Y LA JUSTICIA”

El homenaje a estos 49 hombres y una mujer arrancaba en el complejo San José de Guadalajara a las doce y siete minutos. Siete minutos después de la hora acordada, casi ochenta años después de que para ellos despuntase el alba por última vez. Los restos desfilaban por el pasillo central de un salón de actos abarrotado mientras sonaba el violín del guadalajareño Nacho de Andrés. La primera metáfora era el sonido de este violín, que otorgaba al acto la solemnidad merecida de unos funerales en los que los únicos representantes institucionales eran cargos provinciales del PSOE, de Ahora Guadalajara y del Ayuntamiento de Sacedón, que se ha hecho cargo de algunos cuerpos sin reclamar para enterrarlos en el cementerio del pueblo alcarreño.

La primera voz sobre el escenario tenía acento argentino. La abogada Ana Messuti recordó el proceso allí iniciado. Gracias al exhorto de la jueza María Servinise abrieron las fosas para buscar los huesos del sindicalista Timoteo Mendieta, culminando así la búsqueda infatigable de su hija Ascensión, la nonagenaria que se ha convertido en todo un símbolo de la lucha por la memoria histórica en nuestro país. Precisamente para esta anciana, que por fin enterró a su padre el pasado verano, fueron muchas de las palabras de agradecimiento escuchadas a lo largo de la mañana en Guadalajara. “Es el triunfo del recuerdo sobre el olvido, de la vida sobre la muerte y de la justicia sobre la injusticia”, reivindica la letrada llegada del otro lado del océano.

Pero la mayor ovación de la mañana fue para otro extranjero, Henning Solhaoug, llegado en representación de Elogit, el sindicato noruego que ha colaborado financiando las exhumaciones. Un gesto que Guadalajara devolvía con el auditorio puesto en pie. El electricista de Oslo tomó la palabra para insistir en “la deuda inmensa ante quienes defendieron a la República y quienes perdieron la vida”, denunciando “la impunidad de los criminales” y el resurgir del fascismo en el siglo XXI y reivindicando que “la memoria histórica es clave para la izquierda y para el pueblo en general en toda Europa”.

Aunque la ARMH suele llevar a cabo siempre este tipo de actos públicos tras las exhumaciones, el de Guadalajara ha sido especialmente singular por “el número” elevado de los cuerpos recuperados, según remarca en conversación con el Periódico de Castilla-La Mancha el presidente de la ARMH, Emilio Silva, quien intervenía en el acto público para denunciar las políticas gubernamentales en materia de memoria histórica (ahí deslizó su metáfora, la de los grilletes en el tobillo de la democracia) y para criticar que “en este país unas víctimas [en alusión a las del terrorismo de ETA] duelen más que otras”, las del franquismo.

Silva recuerda que estas exhumaciones han superado ya los 30.000 euros de coste y que los trabajos se financian con fondos de la asociación, además de donativos como los del sindicato noruego y del trabajo voluntario del Equipo Argentino de Arqueología Forense. De otros, en cambio, sólo puede expresar quejas: “el Ayuntamiento de Guadalajara no ha parado de poner dificultades y todavía tenemos pendiente qué ocurrirá con 2.000 euros que nos reclaman por la tasa de un servicio que no nos ha prestado”, en relación precisamente a la información desvelada en diciembre de 2016 por PeriódicoCLM y el diario Público sobre la exhumación en el cementerio arriácense de Timoteo Mendieta y de los represaliados homenajeados este sábado.

LA VOZ DE LOS FAMILIARES

El acto fue un clamor constante contra la desmemoria y sus consecuencias: crímenes pendientes, silencios forzados, expolios de las propiedades… Eran los propios familiares quienes lo subrayaban una y otra vez en sus intervenciones: “Si dejamos de recordarles, si los olvidamos, desaparecerán” (Jesús, familiar de Alfonso Alonso Agudo). Hay “mil motivos para recordar y mil razones para no olvidar”, cantaba Sonia Herrero, pariente de Vicente Espliego. Casi todos recurrían a las metáforas. Exhumar es una figura para al fin decir “volver a casa, al lugar del que nunca debieron salir” (María Ángeles, familia de Casto Mercado). Exhumar es también sinónimo de cerrar heridas, y no de abrirlas, porque “es tanta la emoción y la paz que produce que no puede haber lugar para odios ni rencores”, insisten los familiares de Francisco de Llera.

Los muertos recuperados son por fin luceros que brillan en el cielo junto al resto de los seres queridos que ya no están, en palabras la joven Elena, familiar de Victoriano Díaz de Randa, con idéntico sentido lírico que Rosa Ortega, pariente de Vicente Espliego Andrés: “Abrimos las ventanas de las almas para que voléis libres y recuperéis esa paz que os arrebataron”, insistía, consciente de que “no podemos cambiar el pasado, pero sí mirar el presente”.

“La memoria es innegociable”, aseguraba desde el escenario con voz imponente Juan Carlos Mestre, Premio Nacional de Poesía 2009, para quien el acto en Guadalajara “no es de consolación”, sino un ejercicio de reparación “pendiente e irrenunciable” que “ha derogado la jurisprudencia del olvido”, esa misma que durante más de 40 años de democracia ha prolongado la impunidad con los criminales que impuso el franquismo: “No ha habido justicia, ni piedad ni misericordia”.

“La poesía ‑dice el poeta‑ cumple la tarea de que este mundo no sólo sea habitable para los imbéciles”. La poesía, con su justicia necesariamente poética, está abriendo camino a “la reparación de un derecho, de un irrenunciable derecho, del primero: a la vida de los justos, de los inocentes, de los honestos y de los decentes”.

Las fosas son lugares abonados para las metáforas, entre todas ellas las que convierten los hoyos cavados por los asesinos en lugares donde por supuesto se llora, pero también se charla, se canta y se enamora, como recordaba la también poeta Isabel Cadenas al expresar el homenaje a los voluntarios de las excavaciones, nombrados uno por uno. “Han llenado de vida el lugar donde solo había muerte”.

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Fotografía destacada: Restos de las víctimas entregadas este sábado a sus familiares. Foto: Elena Clemente

Fuente:https://www.periodicoclm.es/articulo/guadalajara/reportaje-memoria-historica-justicia-poetica-adios-50-fusilados-asesinados-victimas-franquismo-guadalajara-armh/20180521192020008305.html

 

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Cerrar un duelo de 78 años

La Asociacion para la Recuperación de la Memoria Histórica exhuma en Guadalajara a 50 represaliados por el régimen e identifica los restos de 25 de ellos.

elpais.com / Francesco Rodella / 19-05-2018

Para Rubén Notario siempre fue tradición dejar flores una vez al año en un punto concreto del cementerio de Guadalajara. Sus familiares contaban que allí estaban enterrados Domingo Écija, su bisabuelo, y el hermano de este, Siríaco, fusilados en 1940 por los franquistas. Los asesinos habían arrojado sus cadáveres en fosas comunes, junto a decenas de otros represaliados, condenados a muerte y al olvido permanente. Entre 2016 y 2017, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) rescató a medio centenar de estos cuerpos, tras obtener un permiso judicial para realizar exhumaciones en el cementerio. Este sábado, 25 de las víctimas han recibido por fin un digno homenaje de sus familiares, después de que pruebas de ADN e investigación de archivo permitiesen identificarlas. Notario, que participó en las excavaciones, fue el último en recibir la noticia, el pasado miércoles. Entre los cuerpos rescatados también estaba el de Siríaco, el hermano de su bisabuelo.

Notario, de 35 años, estuvo presente en el emocionante acto celebrado este sábado en la capital alcarreña para entregar los restos de las víctimas a los familiares que ya decidieron dónde enterrarlas. Entre las decenas de personas que acudieron, también se encontraba Jesús Alonso, padre de una niña de 17 meses. “Le contaré que a Alfonso, el hermano de su bisabuelo, le dispararon dos veces, una en el cuello y una en la cabeza, por ser de izquierda, afiliado a UGT y voluntario del Ejército Popular. Tenía 32 años y mucha vida por delante”, ha afirmado en su discurso. Otros familiares han pronunciado algunas palabras en memoria de los asesinados. Hubo aplausos, canciones, poemas, vídeos de homenaje y lágrimas de conmoción, antes de que la ARMH entregara los restos de las víctimas en pequeñas cajas junto a una fotografía y una flor.

El trabajo de investigación de la asociación permitió también leer durante el acto una breve nota sobre el paradero de cada víctima. Para Notario, reconstruir el de sus familiares ejecutados no fue nada fácil. Su bisabuela y su abuela, testigos directos de lo que pasó, prefirieron guardar largos años de silencio, según cuenta él. “Sufrieron una represión muy dura y vivieron con miedo”, comenta. Tampoco de su padre pudo sacar mucha información. “Él nació en época franquista, durante los años de represión, y no le contaron prácticamente nada. A su generación la veo como la generación del silencio. Su abuela sabía lo que ocurrió, su madre también, pero él no, y era mejor que no supiera”.

MÁS DE 75 AÑOS EN EL OLVIDO

Las víctimas exhumadas en el cementerio de Guadalajara fueron ejecutadas entre 1939 y 1940, poco tiempo después de que terminara la Guerra Civil. Fueron recuperadas de las fosas comunes 1 y 2 y de cuatro tumbas individuales. Muchos condenados eran originarios de pueblos alfarreños y la gran mayoría luchó en las filas del ejército republicano.

Marco González, vicepresidente de la ARMH, asegura que el perfil general de casi todos los represaliados es de una persona entre los 25 y 40 años de edad, afiliada a sindicatos o partidos de izquierdas. “Era gente marcada políticamente que cuando acabó la guerra los caciques locales decidieron que había que cargárselos”, afirma el vicepresidente de la ARMH.

El consejo de guerra franquista que les juzgó de forma sumaria les condenó a muerte por “adhesión a la rebelión” con agravantes de “perversidad y peligrosidad social”, explica González. “Es un caso de justicia al revés, porque estas personas eran fieles al gobierno elegido legítimamente y democráticamente”, afirma.

A principios de 2016, Notario supo que la juez argentina María Servini de Cubría había ordenado buscar en una fosa común en el cementerio de Guadalajara los restos de Timoteo Mendieta, sindicalista de UGT fusilado y enterrado anónimamente en 1939. La magistrada había acogido así la demanda de Ascensión, nonagenaria hija de Mendieta, quien reclamaba sin éxito desde hacía años a las autoridades españolas el derecho a un entierro digno para su padre. Las operaciones fueron organizadas por la ARMH, que desde 2010 apoyaba a familiares de víctimas del régimen en la conocida como querella argentina, una serie de demandas ante los tribunales de ese país contra los crímenes del franquismo.

“Los familiares de otros condenados a muerte de Guadalajara supieron de las exhumaciones y solicitaron el rescate y el reconocimiento de los cuerpos”, cuenta a EL PAÍS Marco González, vicepresidente de la ARMH. La asociación empezó a difundir los nombres de las víctimas exhumadas, recopilados en los registros de enterramiento del cementerio. Así, por pura coincidencia, cada vez más personas se enteraron de lo que ocurría. Es el caso Eugenio Jordán, quien este sábado ha podido recuperar los restos de su bisabuelo Francisco de Llera. En un primer momento las pruebas de ADN encargadas para identificar a Timoteo Mendieta dieron éxito negativo: su cuerpo no se encontraba entre los 22 recuperados en la fosa exhumada, explica González. Pero una nueva orden de la juez permitió abrir una segunda fosa en mayo de 2017 y también Rubén Notario se apuntó entre las decenas de voluntarios que echaron una mano con las exhumaciones.

Fue un mes entero de trabajo de pico y pala, asegura el hombre. “De lunes a domingo. Lloviendo, haciendo frío, haciendo sol”, recuerda. Notario reconoce que fue duro, pero terapéutico, porque cree que, pese a pertenecer a una generación lejana a la de las víctimas, “al final ese trauma de alguna forma te llega”. Al mismo tiempo, reconstruyó el paradero de su bisabuelo y el hermano: ambos jornaleros nacidos en Sacedón (Guadalajara), eran afiliados al sindicato UGT. Tenían hijos y estuvieron alistados, aunque en momentos diferentes, en las filas del ejército republicano. Cuando fue asesinado en mayo de 1940, Domingo tenía 41 años; Siríaco, fusilado tres meses antes, 35.

Rubén Notario muestra una foto y algunos documentos del bisabuelo Domingo Écija y del hermano Siríaco, ambos fusilados por los franquistas. CARLOS ROSILLO

Timoteo Mendieta fue por fin identificado. En julio de 2017, sus familiares lo enterraron en el cementerio de La Almudena, en Madrid. Pero muy pocas víctimas de la dictadura franquista han recibido un digno despido. Este periódico ha calculado que en España hay rasgo de al menos 2.457 fosas comunes, según datos del Ministerio de Justicia. La ARMH indica la cifra oficial de desaparecidos en el periodo de la dictadura en 114.226, contadas durante la investigación sobre los crímenes franquistas por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en 2008. Al menos un millar está en el cementerio de Guadalajara, según cifra la ARMH. Domingo Écija, bisabuelo de Rubén Notario, todavía se encuentra entre ellos. Aún no ha sido posible localizar sus restos.

Notario asegura que anunciar a su familia que al menos los restos de su tío abuelo Siríaco pueden ahora recibir un entierro digno, es un “honor” que permite “cerrar un duelo de 78 años”. Mientras excavaba en una de esas fosas de cuatro metros de profundidad a la búsqueda de los huesos de los condenados de Guadalajara, sentía que estaba haciendo “lo correcto” para contribuir en sacarlos del olvido. Este sábado ha abrazado a muchos de los que estuvieron trabajando con él en las exhumaciones. Al contar el caso de sus familiares, reflexiona: “Yo nací en democracia, se puede hablar y conversar de cualquier tema. Pero las generaciones antiguas todavía viven en una jaula con puertas abiertas”.

APLAUSOS DURANTE EL ACTO PARA LOS ELECTRICISTAS NORUEGOS QUE FINANCIARON LAS EXHUMACIONES

Durante un minuto del acto de este sábado, casi todos los asistentes se pusieron de pie para aplaudir al sindicato de electricistas noruegos Elogit, que aportó financiación para las exhumaciones de las fosas comunes en Guadalajara. “Las familias de los desaparecidos tienen derecho a saber qué pasó con sus seres queridos”, dijo Henning Solhaug, representante de los electricistas.

También estaba Anna Messuti, una de las abogadas que llevó la causa contra los delitos del franquismo a los tribunales de Argentina. “Este día es mucho más que un gran logro de la querella argentina. Es el triunfo del recuerdo sobre el olvido”, dijo la abogada.

Emilio Silva, presidente de la ARMH, denunció que se siguen discriminando a las víctimas del franquismo desaparecidas. “No puede ser que a un Estado democrático le duelan unas víctimas y otras no”. Silva recordó que Ascensión Mendieta, quien no pudo presenciar el acto de este sábado por las frágiles condiciones de salud, tuvo que luchar muchos años y cruzar el océano Atlántico para enterrar dignamente a su padre.

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Fotografía destacada: Ataúdes con los restos de Constancio Sánchez y otras víctimas del franquismo, exhumados y entregados este sábado a sus familiares en Guadalajara. CARLOS ROSILLO

Fuente:https://politica.elpais.com/politica/2018/05/19/actualidad/1526743921_843203.html

 

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El dado de Eugenio

La larga búsqueda de Timoteo Mendieta en varias fosas del cementerio de Guadalajara permitió recuperar los restos de 50 represaliados del franquismo. 49 hombres y una mujer. Casi todos militantes socialistas.

ctxt.es / Willy Veleta / 16-05-2018

En mayo del año pasado, durante la exhumación de la sepultura número 10 de la parte civil del Cementerio de Guadalajara, se encontró un dado junto a los restos de Eugenio Molina Morato, fusilado en noviembre de 1939. Realmente lo halló el poeta Juan Carlos Mestre (Premio Nacional de Poesía 2002), que ese día ayudaba en la criba; el azar le debió colocar allí, porque fue el único que pudo ir. Tras el descubrimiento le vino a la cabeza la famosa frase de Mallarmé (yo no la había escuchado nunca): “Jamás un golpe de dados abolirá el azar”. Mestre gritó esas palabras tantas veces mientras yo envolvía una tibia y un peroné entre dos hojas de un periódico deportivo…

Un año después esa sentencia gritada entre cruces de mármol, lápidas y flores de plástico llenas de barro me sigue retumbando en la cabeza. Resulta que esas cuatro palabras volvieron loco a medio mundo en pleno siglo XIX –o eso me dijo el poeta que descubrió el dado que portaba Eugenio–. Se escribieron varios libros intentando explicar la compleja frase de Mallarmé. La solución al enigma la tenía, probablemente, Eugenio en su bolsillo. Cuando el año pasado la ARMH (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica) exhumó –con los cero euros de Rajoy– sus restos sólo apareció ese dado de madera con los seis puntos mirándonos. Mientras todos –voluntarios, fotógrafos, periodistas, periodistas voluntarios, arqueólogos– observábamos incrédulos ese trocito de madera tallado con números, intenté imaginar a qué jugarían estos represaliados del franquismo durante su cautiverio en la cárcel de Guadalajara. ¿A quién se le ocurrió la idea de fabricar un dado?, ¿habría otro dado? Eran carne de pelotón de fusilamiento, estaban famélicos, apenas podían ver a sus familiares, pero todavía tenían ganas de jugar con el azar: “Jamás un golpe de dados abolirá el azar”.

La familia de Eugenio pudo acceder a una caja y una fosa individual porque fueron informados de su muerte a tiempo y además tenían dinero para pagar una caja. La mayoría de sus compañeros fusilados esas fatídicas semanas del invierno del 39 acabaron en fosas comunes a cuatro metros bajo tierra. Hay quien dice que las cavaban los mismos presos antes de desfilar delante del muro del cementerio y recibir varios tiros entre el pecho y la cabeza; todavía se pueden ver los impactos en la pared.

“El azar como constructor del mundo, el azar como la última razón para encontrar lo justo”, me dijo hace unos días el poeta Mestre cuando le llamé para contarle que quería comenzar este relato con sudado. “El azar estaba de nuestro lado, Willy, del lado de la verdad”, concluyó. Aunque ese dado tardara 79 años en caer, con el 6 como número mágico. Eugenio jugó a volver a ser encontrado y el azar, teledirigido por la hija de otro fusilado y una jueza argentina se lo concedió en mayo de 2017.

El azar efectivamente contó con la obstinación de Ascensión Mendieta, que en 1939 le abrió la puerta a los verdugos de su padre y contó también con la compasión de María Servini, a cargo del Juzgado Federal número 1 de Buenos Aires. Allí viajó Ascensión para decir entre lágrimas: “Quiero los huesitos de mi padre”.

Gracias al tesón de Ascensión y al error de uno de los enterradores –ya lo contaré más tarde– se han logrado recuperar los restos de 50 fusilados en la parte civil del cementerio de Guadalajara; los que renunciaban a la fe católica terminaban aquí, por rojos. Por cierto, quedan más de 800 represaliados más enterrados en diferentes fosas de ese “camposanto”.

CTXT estuvo en Guadalajara durante un mes, justo hace un año, informando cada día, viendo exhumar uno a uno los restos de los fusilados de esa fosa 1. Tirados en ese terrible año 39 a cuatro metros de profundidad de manera intercalada –pies por un lado, cabeza del siguiente fusilado por otro lado–  para que cupieran más. Entonces eran huesos, ahora ya les podemos poner cara y conocer a sus familias.

En el crudo invierno de 2016 comenzó a rodar el dado, se comenzó a exhumar la fosa 2 en busca de Timoteo Mendieta, pero un error en los registros del cementerio le supuso a Ascensión Mendieta la segunda gran decepción de su vida: su padre no estaba allí. Alguien se olvidó de tachar y poner los datos correctamente. La fosa 2 estaba llena y para no abrir la 3 todavía metieron a Timoteo y a Antonio Sierra Olivo en la fosa 1, que podía aguantar un par de cuerpos más. Curiosamente su hermano Tomás, que había sido fusilado cuatro días antes (el 12 de noviembre de 1939), yacía ya en la fosa 1. Se reencontraron por error. Una vez más el azar estaba de su lado, de nuestro lado.

Conocemos ya, gracias a que sus restos fueron entregados antes por la delicada salud de Ascensión, las tribulaciones de Timoteo Mendieta. Ese carnicero de Sacedón que dejaba deber –no sabemos si mantenía una lista o lo guardaba en su cabeza– a los que no podían pagar un filete o un trozo de chorizo en aquellos complicados años 30. Lo que sí sabemos es que cuando Franco, desde Burgos, pronunció aquello de “han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares…”, Timoteo volvió del frente de Madrid –sin haber pegado un tiro dicen siempre sus familiares– caminando hacia su pueblo (Sacedón, a 109,2 kms) mientras su mujer hacía el camino inverso para buscarle. Nunca se encontraron.

Días después de llegar a su pueblo y mientras se echaba una merecida siesta, unos pistoleros de Falange tocaron la puerta para llevárselo. A los verdugos de Timoteo les abrió la puerta Ascensión (con 13 años), la obstinada mujer que en 2017 consiguió sacarle del hoyo de cuatro metros al que le arrojaron en noviembre de 1939 junto a otros 23 compañeros, casi todos socialistas.

También conocemos la historia de Gregorio Florián: sus restos fueron entregados hace unas semanas dado el delicado estado de salud de su hijo Primitivo. Padre e hijo charlaban tranquilamente en la puerta de su vivienda de Torija (Guadalajara), nada más terminar la Guerra Civil, cuando otros falangistas se lo llevaron a empujones y a punta de máuser. Primitivo pudo ver a su padre tres días después tirado en el suelo, en una iglesia. En la puerta del cementerio de Guadalajara y 79 años después la ARMH le entregó los restos de su papá, ese mismo que había ayudado durante la República a sus verdugos, les enseñó a arar, a llevar el campo, pero cuando la democracia y el sentido común perdieron la guerra decidieron fusilar al maestro, por rojo.

La familia Florián ha tenido que vivir ocho décadas callada, conviviendo con los verdugos, con los hijos y con los nietos de los que mandaron a Gregorio a la prisión de Guadalajara y, de ahí, a la fosa 1, por izquierdista. Fue el primer cuerpo arrojado a esa fosa cavada junto a un ciprés centenario, delante del muro de fusilamiento. Su nieta Ascensión pudo bajar el año pasado a esa fosa –se me ocurrió preguntarle si le apetecía ver los restos de su abuelo de cerca y accedió–. Terminó llegando hasta donde estaba su abuelo para acariciarle el cráneo y para confirmarme nada más subir y ante nuestro micrófono que efectivamente era él. “Mi padre tiene su misma cabecita”, me dijo.

Fotos y firmas represaliados del Franquismo (foto de Luis A. Meco de la Iglesia)

Y ahora les contaré retazos del azar, cosas que sabemos de los otros 48 fusilados de la fosa 1, 2 y las individuales 9, 10, 11 y 12.

Gracias a una foto publicada por CTXT en Twitter donde aparecía un registro de enterramientos, llegó hasta el cementerio un familiar de Alfonso Alonso Agudo. Jesús, su sobrino nieto, se presentó sonriente y aliviado en la zona de exhumación portando una imagen de su abuelo. Al día siguiente vino a ver la fosa 1 con su mujer y su hija Nora.

Alfonso Alonso Agudo estaba afiliado a la UGT y era teniente en las Milicias Populares del Ejército Republicano. A los 12 días de terminar la guerra le tomaron la primera declaración tras ser detenido. Un mes después le hicieron un consejo de guerra y fue condenado por “adhesión a la rebelión con la concurrencia de circunstancias agravantes de perversidad y peligrosidad social y daño causado” –ojo a esta retahíla de palabras que volverá a aparecer–. No quedó demostrado que participara en asesinato alguno. Alfonso fue fusilado el 26 de julio de 1939 junto a Primitivo Florián delante de la tapia del cementerio. A sus herederos se les impuso una multa de 7.500 pesetas, una cantidad nada despreciable para la época. Su cuerpo fue arrojado encima del de Primitivo Florián.

Ángel Viñas Díaz era campesino, afiliado a Acción Popular y a Izquierda Republicana (partido fundado por Manuel Azaña en 1934), era miembro de las Brigadas Internacionales en Guadalajara durante la guerra. Se le acusó de participar en octubre del 36 en una saca de presos de derechas que acabaron fusilados –se le dice saca porque los sacan de la cárcel para llevarlos al cementerio y fusilarlos delante de la fosa ya cavada–. Ángel se declaró inocente, aclaró que no participó en el fusilamiento y que además dio sepultura a los 20 derechistas de la zona de Sacedón.

Ángel tenía 31 años cuando fue condenado a pena de muerte por “adhesión a la rebelión con la concurrencia de circunstancias agravantes de perversidad y peligrosidad social y daño causado”, ¿les suena?

Pilar Sanabria, una amiga, una posible novia, recogió sus pertenencias el 3 de noviembre una vez que su cuerpo yacía ya junto a los de Primitivo y Alfonso en la fosa 1.

De la saca del 20 de octubre (del 39) no hay ningún represaliado que haya sido reclamado.

En la saca del 26 de octubre había seis hombres, cinco de ellos de la misma población, Armuña de Tajuña. Entre ellos aparecían un padre y un hijo. A Jesús, de 67 años, lo matan junto a su hijo Constancio, de 28 y otros tres vecinos, por rojos.

Jesús Sánchez Cortés era labrador, tenía dos hijos labradores, era miembro de la UGT, tesorero de la Casa del Pueblo y juez municipal en Armuña. Lo tenía todo para que el dado del azar cayera del lado de los que dieron el Golpe de Estado.

A Jesús se le acusa de haber participado en un tiroteo en julio del 36. Al parecer denunciaron a siete vecinos afines a la sublevación y se los llevaron a la cárcel de Guadalajara. Cuando Franco gana la guerra les acusan a ellos, a los cinco vecinos, de haberles detenido, pero esta vez además de encarcelarles consiguen que den con sus huesos en una fosa común.

Jesús es detenido el 24 de mayo del 39 y un mes después es acusado del corta y pega del momento: “Pena de muerte por adhesión a la rebelión con la concurrencia de circunstancias agravantes de perversidad y peligrosidad social y daño causado”.

Su hijo Constancio Sánchez, miembro de la UGT desde 1932 y teniente del Ejército Popular de la República, sufre las represalias por la detención de los siete y corre la misma suerte. Tenía 28 años cuando le dan el tiro de gracia delante de la fosa 1.

Por cierto, el tiro de gracia en ese cementerio lo daba un cura manco: Esteban Esteban Esteban (hijo de dos primos). Se sabía que lo daba él porque todos los cráneos con el tiro de gracia lo tienen en el lado izquierdo –el cura disparaba con la mano izquierda. Esteban Esteban Esteban está enterrado en la parte católica del Cementerio de Guadalajara, a escasos 200 metros de las fosas comunes.

Andrés Gayoso era miembro de la UGT, alcalde de Armuña de Tajuña.  El 24 de mayo de 1939 es detenido y se le acusa de… ¡imagínenselo!: “adhesión a la rebelión con la concurrencia de…”  Su nieto César se acaba de jubilar como enterrador del mismo cementerio donde fue fusilado su abuelo a sus 54 años de edad. Junto a sus restos se encontró una mina de lápiz. César está afiliado al PSOE de Guadalajara. No sabían que enterraban semillas, decía Castelao.

En la saca del 11 de noviembre del 39 encuentran a tres hombres, curiosamente todos han sido identificados porque sus hijas viven y aportaron su ADN.

Pedro Guzmán, vecino de Alhóndiga, labrador, casado, tesorero de la UGT, voluntario en el Ejército Popular de la República desde noviembre del 36 hasta el final de la guerra. A las dos semanas de terminar la contienda es denunciado y en agosto se le aplica la pena de muerte por… ¿se acuerdan?:  “adhesión a la rebelión con…”. El 10 de noviembre es fusilado, pero antes de desplomarse ante la fosa 1 se negó a reconocer a los jueces, negó la sentencia. En el informe pone textualmente: “por negarse lo hacen los hermanos de la paz y la caridad”. Le dijeron que entrara en capilla para expiar sus pecados pero no quiso. Pedro no firmó la notificación de sentencia ni la entrada en capilla, que suele ocurrir tres horas antes del fusilamiento.

Victoriano Díaz de Randa y Francisco de Llera fueron juzgados en la misma causa y compartieron sentencia. Curiosamente Eugenio, nieto de Francisco, estuvo ayudando en la fosa 1 hace un año, mezclando un silencio sepulcral y un gesto de reflexión/respeto absoluto por su abuelo y a sus compañeros.

Victoriano, vecino de Alhóndiga, campesino, presidente de la Sociedad de Trabajadores de la Tierra (afín a la UGT), líder de la Casa del Pueblo y teniente de infantería de la X Brigada Mixta del Ejército Popular. No podía acumular más “méritos” para acabar fusilado.

El 11 de abril del 39, 10 días después de entrar Franco en Madrid, Victoriano es denunciado y detenido, acusado de lo que ocurrió en el pueblo de Valdeconcha durante los primeros meses del Golpe de Estado del General Mola. Le acusaron de destruir una iglesia –¿él sólo?– y de detener a un maestro nacional. El 3 de agosto es condenado a pena de muerte “por adhesión a la…” (corta y pega)

Francisco de Llera, jornalero, padre de 7 hijos, secretario del PCE de Valdeconcha y mientro de la UGT.  Ojo, fue concejal del Ayuntamiento desde 1931. Es detenido, sentenciado y ejecutado el mismo día que Victoriano. Nunca firmó su sentencia de muerte. Tenía 49 años y todas las papeletas para acabar a cuatro metros bajo tierra (sindicalista, socialista, comunista…) Junto a sus restos se han exhumado además de unos gemelos y una hebilla de cinturón… un pequeño lápiz. A su nieto Eugenio le acabo de llamar para preguntarle si le gusta escribir. Quería hacer una conexión literaria y el azar me ha colocado delante una bonita afirmación de este nieto de fusilado que se dejó la piel sacando tierra de la fosa 1: “Willy, prefiero escribir a hablar, se ordenan mejor los pensamientos”.

Fosa 1 y 2 / W.V

La saca del 12 de noviembre consta de cinco hombres, pero sólo la familia de Tomás Sierra Olivo ha dado señales de vida. Tomás era de Sayatón, tenía dos hijos –Manuel y Pilar– y ellos han sido precisamente los donantes del ADN que han logrado su identificación. Ella tenía un año cuando fusilan a su padre.

Junto a los restos de Tomás han encontrado una pipa hecha con un hueso de conejo –puede que un familiar le llevase conejo para comer y Tomás decidiera entretenerse fabricando una pipa, mientras Eugenio tallaba su dado–. Cuatro días después enterraron a su hermano Antonio en la misma fosa; el azar le colocó ahí, porque el funcionario lo inscribió en la fosa 2, pero hasta los enterradores cometen errores.

Antonio ingresa en la cárcel de Guadalajara el 14 de junio del 39, como parte de la extensa causa 1559/39, junto a otros 42 republicanos más, entre ellos su hermano. Se le acusó del supuesto asesinato de cinco vecinos de su pueblo durante la guerra.  Se le culpó también de ser “izquierdista y propagandista destacado”. Antonio fue condenado a pena de muerte por… ¡ya saben! y fue fusilado el 12 de noviembre a las 7 de la mañana. Siempre los fusilaban a esas horas, con intervalos de 15 minutos, casi siempre.

La última saca fue la del 16 de noviembre y ahí llegó la confusión, se mezclaron los cuerpos. Los alemanes enseñaron a Franco y a sus secuaces a llevar un registro exhaustivo de todo para saber quién venía a poner flores a quién y así tener controladas a las hordas rojas. Pero no contaban con que los enterradores eran españoles y a veces por no volver a sacar el ladrillo de libro dejaban los datos mal. Según el registro de enterramientos, Gregorio Moreda y Pablo García Centenera estaban en la fosa 1, pero el ADN ha dicho que no. Donde debería estar Gregorio está Antonio Serra –el dado de Eugenio hizo su trabajo para descansar junto a su hermano–. Apuntaron mal los nombres, por dejadez o por cansancio, y gracias a eso se han podido exhumar 24 cuerpos más. Al no encontrarse a Timoteo Mendieta en la fosa 2, se tuvo que abrir la 1 gracias al exhorto argentino de la jueza Servini.

En la fosa 2, abierta en el invierno de 2016, se encontró a la única mujer: Martina García Alcalde. Martina, natural de Budia, de 32 años, no sabía leer ni escribir, no tenía afiliación política conocida y es detenida a los nueve días de terminar la guerra por presuntamente asesinar a un falangista (y tan presuntamente, el parte parece sacado de un relato de Ray Bradbury).

El jefe local de Falange, Rafael Bermejo, fue el que la denunció alegando que le dio dos bofetadas. Él se resbaló, ella cogió su escopeta (la de él) y le descerrajó dos tiros a quemarropa –este hombre había leído muchas novelas de Marcial Lafuente Estefanía–. Martina fue acusada de “rebelión… bla bla bla” y fue fusilada el 24 de febrero de 1940 a las 6:45 de la mañana. Pero había un detalle más que contaré luego.

Todos los exhumados en 2016 (fosa 2) eran sindicalistas.

Isidoro Lozano, afiliado a la UGT, voluntario de las milicias socialistas, combatió en la sierra de Madrid. Detenido en mayo del 39 fue condenado a muerte por… sí, ¡adivinan bien!: “Pena de muerte por adhesión a la rebelión con la concurrencia de circunstancias agravantes de perversidad y peligrosidad social y daño causado”. Isidoro fue fusilado el 16 de noviembre a las 6:45, una de las horas más habituales.

Casto Mercado Molada tenía 5 hijos, era jornalero y afiliado a UGT. Le detienen a los dos días de terminar la guerra –qué prisa tenían– y es fusilado el 15 de noviembre a las 6:45, el mismo día que Timoteo Mendieta pero un cuarto de hora antes. A Timoteo, que también estaba afiliado a la UGT,  lo matan el 15 pero lo entierran el 16; le mantienen un día en la morgue que había junto a la fosa: ese cuartucho que durante las exhumaciones utilizábamos para guardar carretillas, palas, magdalenas y café recién hecho.

Pedro Parra Toledo decide afiliarse a la UGT el 18 de julio del fatídico 36 y es detenido nada más terminar la guerra, por lo de siempre. Fue fusilado el 16 de noviembre a las 6:45.

Los hermanos Manuel y Tomás Escamilla no han sido reclamados por familiar alguno pero hace cargo el Ayuntamiento de Sacedón –asumimos que no gobierna ni el PP ni Ciudadanos. La prueba de ADN se hizo en Argentina y salieron como hermanos.

Los dos eran campesinos, solteros, no sabían leer ni escribir y pertenecían a las Juventudes Socialistas Unificadas. El 23 de septiembre del 36 se enrolan en la Columna Francisco Galán. A los pocos días de acabar la guerra son detenidos y el 16 de noviembre de ese mismo año son fusilados a las 6:45 de la mañana. En la misma saca se hallaron varios restos sin identificar porque no habían aparecido las familias. Hasta que la ARMH y CTXT publicaron el listado de fusilados no reclamados en Twitter y apareció Dori, una sobrina nieta de Román Adalid Moreno, fusilado en esta saca.

Listado de los fusilados no reclamados (Fuente: ARMH)

Al hermano de Román le dieron un día un hatillo con las pertenencias del primogénito y le dijeron que no volviera más. Toda su vida se preguntó qué habría pasado con su hermano, aunque era una pregunta retórica. El hijo de Román, Benigno, conoció a través de la ARMH la noticia de que los restos de su padre descansan en la sede de la asociación en Ponferrada. Benigno no pudo contener las lágrimas. Ojalá su tío viviera para saberlo, para cerrar ese capítulo de su vida aunque fuera el final triste que rumió según volvía a casa con ese hatillo.

En la saca del 25 de noviembre encuentran a dos vecinos de Auñón: Feliciano Fernández Manzano e Isidro Expósito Delgado. Fueron identificados antropológicamente por su posición en la fosa. Estaban separados por un estrato concreto –entre un día y otro de fusilamiento se lanzaba un palada de tierra para cubrir los cuerpos–. El Ayuntamiento de Auñón no ha querido hacerse cargo de los restos.  De hecho el alcalde, un conocido ultraderechista, ha llegado a afirmar que “mejor están en la fosa donde fueron arrojados”.

Tampoco se han encontrado a ningún famliar de Feliciano, afiliado a la UGT, enrolado en el Quinto Regimiento en noviembre del 36 y más tarde en la 35 Brigada para defender las posiciones republicanas en Yela, Guadalajara. Feliciano fue fusilado el 24 de noviembre a las 6:45. Tanto él como Isidro eran quintos del 36. Isidro pertenecía además de a la UGT al PSOE.

De la saca del 24 de febrero de 1940 sólo se ha identificado a Valentín Alcantarilla Mercado,militante de la UGT y el PSOE en Sacedón. El 18 de julio del 36 se afilia al PCE y el 18 de mayo del 39 es denunciado y detenido junto a varios vecinos del pueblo. Valentín es fusilado junto a otros 15 compañeros a las 6:45 de la mañana. Eran tantos que sus cuerpos se mezclan entre la fosa 2 y 3.

Julio Verges García, 25 años, afiliado a la UGT de Tamajón, entra en la contienda como parte de la Columna Lacalle y termina en la 49 Brigada Mixta del Ejército Popular de la República. Julio fue el último al que lanzan a la fosa 2. Fue fusilado el 9 de marzo de 1940 a las 6:50 –es raro que fueran tan precisos con los minutos–. Julio fue enterrado en caja, cosa que no era lo más habitual en las fosas comunes. Alguien pudo avisar a sus familiares y lograron romper la hucha para darles una sepultura más digna. Pasaron varios meses antes de echar más cuerpos en esa fosa.

Hojeando el libro de enterramientos encontramos un detalle aterrador: en la fosa común 6 permanecen 40 fusilados (a 4 metros de profundidad, donde en la 1 y 2 había 22 y 24 cuerpos). Del 13 al 23 de mayo de 1940 se desata la locura, dejaron el paredón del cementerio como un coladero –impactos que todavían se pueden apreciar y que incluyen trozos de ojivas de máuser y 9mm–. El 13 de mayo fusilaron a más de 50 republicanos. El que se confesaba podía ir a una fosa común en la parte católica del cementerio. Allí todavía hay localizadas bajo una pradera 16 fosas por exhumar, menos profundas y con unos 15 cuerpos cada una.

Pasemos ahora a las cuatro fosas individuales exhumadas justo hace un año. El 16 de noviembre de 1939 se enterró en la fosa 9 a Vicente Espliego, jornalero y afiliado a la UGT desde 1932. Vicente pertenecía a los comités de vigilancia y defensa de Iriépal (Guadalajara) y fue acusado de la muerte de derechistas durante la guerra en el Convento de los Paúles. Un vecino de un pueblo cercano relata a las autoridades cómo en un bar ha escuchado a Vicente confesar el crimen del padre y un hermano del denunciante. Vicente es detenido el 12 de mayo en su casa y se le abre un “procedimiento sumarísimo de urgencia”. Este sindicalista, casado y sin hijos, reconoce que fue ordenado por sus superiores a sacar de la prisión a las víctimas, que él conducía el coche, que le mandaron detener el auto y que el sargento que le acompañaba ejecutó a uno de los detenidos.

El 14 de septiembre del 39 en consejo de guerra se dicta su sentencia: “pena de muerte por adhesión a la rebelión con la concurrencia de circunstancias agravantes de perversidad y peligrosidad social y daño causado”. El 16 de noviembre es ejecutado, y al día siguiente se entregan sus objetos personales –una cartera con fotos– a un tal Donoso Veguillas. Junto a los restos de Vicente apareció el año pasado una boina muy deteriorada. En un primer momento pensamos que podría ser de Timoteo Mendieta, ya que el padre de Ascensión siempre llevaba boina, pero no, eran los restos de Vicente.

En la sepultura 10 fue enterrado Eugenio Molina Morato, soltero, campesino, afiliado a las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas) y acusado de haber sido miliciano, de hacer guardias con escopeta en la cárcel de Sacedón y de espiar las conversaciones de los presos allí detenidos.

A Eugenio también se le acusa de requisar bienes de gente de orden y colaborar en el incendio de la iglesia del pueblo. Al parecer, un vecino le oyó decir en el año 36 que había participado en fusilamientos. En su declaración del verano del 39, Eugenio reconoce pertenecer a las JSU y también haber hecho guardias en la cárcel y escuchar las conversaciones de los presos, pero niega su participación en fusilamiento alguno. Según las declaraciones de varios testigos, nadie vio a Eugenio en el pelotón de fusilamiento. Su abogado alega que no hay pruebas de su participación ni como autor ni como inductor en el fusilamiento y pide que se le condene a seis años y un día de reclusión por incitación a la rebelión. Pero el resultado de la sentencia es el de siempre: “pena de muerte por adhesión a la rebelión con la concurrencia de circunstancias agravantes de perversidad y peligrosidad social y daño causado”.

Eugenio Molina Morato entra en capilla la madrugada del 16 de noviembre del 39 y es fusilado a las 6:45. Tenía 24 años y un dado guardado que el azar quiso que viera la luz 79 años después, con seis puntos tallados mirando al sol de mayo.

En la sepultura 11 fue enterrado Jesús Gil Monge, natural de Marchamalo, obrero, afiliado a la UGT y voluntario de las Milicias Populares del Ejército Republicano. El hermano del exalcalde del pueblo le acusa del asesinato del que fue regidor antes del alzamiento y asesinado durante la contienda. Vamos, que supuestamente se cargó a un alcalde de la CEDA el 24 de julio del 36.

Jesús niega los hechos tras un duro interrogatorio, alega que todo el pueblo estaba en la calle, pues sabían que el exalcalde regresaba ese día y querían darle muerte, y que cuando llegó al lugar de los hechos José Herranz ya había sido asesinado. Jesús insta a que se pregunte por el pueblo, porque ese día había muchos testigos, pero no le hacen caso y es acusado del asesinato de manera oficial el día 24 de abril del 39. En los informes de la Guardia Civil consta que no era adicto al régimen y que tenía antecedentes izquierdistas (ninguna novedad en el frente). Jesús fue ejecutado al 16 de noviembre en las tapias del cementerio. Su hermana Conchita vive todavía  y ha sido la donante del ADN. Ella fue testigo, junto a sus padres y dos hermanos, de cómo se lo llevaron en ese abril del 39. La entrega de restos que tendrá lugar en Guadalajara el 19 de este mes será sin duda uno de los días más importantes de su vida.

En la sepultura 12 enterraron a Crisanto Romo Corona, de 69 años, viudo, concejal del PSOE en Sacedón, militante de la UGT y presidente del Frente Popular. Este labrador fue fusilado el 16 de noviembre por presidir la coalición de partidos que ganó las elecciones en febrero del 36, aquí no había necesidad que imputarle asesinato alguno.

Cajas con enseres de los fusilados (Foto ARMH)

Durante la exhumación del año pasado se nos acercaron varios familiares para contarnos cosas que ocurrieron entre 1939 y 2017. Familiares que lanzaban flores a escondidas, de noche, el día de Todos los Santos, año tras año. Familiares que reconocen que había vecinos de la zona del cementerio que escuchaban a los reos cantar canciones republicanas camino del paredón. Familiares que escucharon, día sí y día también, el estruendo de los fusilamientos y el habitual tiro de gracia a las “6 y pico de la mañana”.

Por ejemplo, María, hermana de un fusilado que seguramente esté en la fosa 3, tenía 12 años cuando se llevan a su hermano, a su padre, a su hermana mayor y a su madre. Ella queda al cuidado de tres hermanos menores y una sobrina. María nos contó entre sollozos que iba a la cárcel de Guadalajara a visitar a su madre y que había muchos días que daban arenques a las presas para comer. Ese día precisamente cortaban el agua en la prisión.

María nos narró con detalle cómo al descubrir el día que iban a fusilar a su hermano y a su padre espera 24 horas sin salir casa. Al día siguiente, decide ir en su busca sabiendo que ya estaban muertos. Quería abrazarlos. Se esconde, espera agazapada a que los asesinos terminen de echar a los muertos a un montón, salta el muro y busca a su hermano. Estaba muerto, debajo del cuerpo de una mujer también fusilada. María abraza a su hermano, tenía la camisa teñida de sangre, ella acaba con su blusa encharcada con la sangre de su hermano mayor, vuelve a saltar la tapia y desaparece entre la niebla, llorando. María nos confirmó que dejaban los cadáveres a la vista o muy mal enterrados hasta la siguiente saca.

Otro vecino que se acerca a la exhumación en aquel mayo del año pasado con cierto sigilo nos cuenta que a su abuela la acusaron de matar al cura del pueblo y echar los huesos al cocido. Alguien que está a su lado y que no tiene relación de parentesco alguno añade que a su abuelo lo condenaron por ponerse las ropas de un cura y mofarse del clero. Parece otro corta y pega. Porque además este hombre era de misa semanal.

¿Se acuerdan de Martina, la única mujer encontrada entre estos dos años de exhumaciones en Guadalajara? Resulta que varias personas que se acercaron a la fosa recordaban que habían fusilado a una mujer que acababa de dar a luz a un bebé tres meses antes de su ejecución. Nadie sabía su nombre, sólo la historia y también recordaban que cuando esa mujer dio a luz se hizo cargo del bebé un soldado del bando nacional. Después del estudio forense se confirmó que Martina García Alcalde, acusada de matar a quemarropa a un capo falangista, acababa parir unos tres meses antes de ser fusilada delante de la fosa 2. ¡Ese bebé tendría o tiene ahora 79 años!

¿Dónde estará? ¿Sabía o sabe quién era su madre? ¿Aparecerá algún día el otro dado de Eugenio? ¿Cuántas fosas se tendrán que abrir para recuperarlo (si existiera)? ¿Se podrá desenterrar algún día (aunque sea en 500 años) a los más de 114.000 represaliados del franquismo que permanecen en cunetas y fosas comunes? Un golpe de dados nunca abolirá el azar pero ¿y la impunidad?

P.D: La práctica totalidad de los fusilados de estas fosas eran socialistas y/o de la UGT. Ningún cargo nacional del PSOE o de la UGT hizo acto de presencia en el cementerio de Guadalajara. ¿Qué pensaría Pablo Iglesias Posse? A la entrega de restos solo acudirá una concejala socialista de Sacedón, y el alcalde de esta localidad, también del PSOE, se hará cargo de los restos de cuatro de los fusilados. Hay dos familias que no han querido quedarse con los restos de sus represaliados del franquismo. Una de ellas prefería dejar atrás el pasado, no remover. La otra no estaba dispuesta a mover la lápida de un panteón familiar en este momento y esperará a que alguien fallezca para que el coste económico no sea tan alto. A veces pareciera que uno tiene el enemigo en casa.

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Fotografía destacada: El dado de Eugenio (Foto: Óscar Rodríguez, ARMH)

Fuente:http://ctxt.es/es/20180516/Multimedia/19635/Cementerio-Guadalajara-exhumacion-fusilados-franquismo.htm

 

 

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Piden colaboración para encontrar a las familias de 18 desaparecidos víctimas del franquismo

Sus cuerpos fueron exhumados durante la búsqueda de los restos de Timoteo Mendieta en una fosa común del cementerio de Guadalajara.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha solicitado a algunos ayuntamientos que presten un espacio para depositar los restos que no son reclamados por ninguna familia.

eldiario.es / 14-05-2018

La  Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) busca a las familias de 18 personas que han sido exhumadas en el cementerio de Guadalajara en los años 2016 y 2017. La búsqueda promovida por la justicia argentina, dentro de la querella contra el franquismo que promovió en Buenos Aires la ARMH en abril de 2010, tenía por objeto la búsqueda de los restos de Timoteo Mendieta. Pero tras la primera exhumación, que permitió demostrar los errores en el libro del cementerio, porque figuraba Timoteo Mendieta en un lugar donde se comprobó que no estaba enterrado, se llevó a cabo una segunda exhumación.

Una vez terminada la segunda exhumación, la ARMH había exhumado en total 50 cuerpos, de los cuales ha conseguido identificar a 25. El primero, por exigencias de la justicia argentina, el de Timoteo Mendieta, que fue enterrado por su familia en el cementerio civil de Madrid el pasado verano. Hace dos semanas también entregaron los restos de Gregorio Florián, que fueron recogidos por su familia, entre otros por su hijo, Primitivo.

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Listado de personas exhumadas en el cementerio de Guadalajara a cuyas familias se intenta localizar FUENTE: ARMH

La ARMH ha solicitado a algunos ayuntamientos que presten un espacio en sus cementerios para depositar los restos que no son reclamados por ninguna familia, de los que se tiene un informe osteológico y una muestra de ADN por si en algún momento aparece un familiar que quiera contrastar genéticamente su identidad.

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Fotografía destacada: Fosa vacía FOTO: ARMH

Fuente:https://www.eldiario.es/clm/Piden-colaboracion-encontrar-desaparecidos-franquismo_0_771322971.html

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Archivos militares del franquismo: nunca fueron ‘secretos’ pero sí inaccesibles

“No hay nada secreto, la documentación de la guerra civil nunca estuvo clasificada”, dicen desde Archiveros Españoles en la Función Pública.

Una enmienda de Unidos Podemos a los presupuestos del Ministerio de Defensa pide digitalizar y hacer accesibles los fondos documentales militares.

Defensa cuenta con 23 archiveros para 28 archivos militares en toda España e investigadores y ‘archiactivistas’ destacan la escasez de medios.

Abrir los fondos ocultos del Ejército daría luz a crímenes de guerra como el asesinato de Companys o las fosas comunes del franquismo, según expertos.

eldiario.es / Juan Miguel Baquero / 12-05-2018

Los archivos militares del franquismo no son secretos. Son fondos de libre acceso pero muchos, en la práctica, inaccesibles. “La documentación de la guerra civil nunca estuvo clasificada”, advierten archiveros del Ministerio de Defensa. Y abrir esta parte de la historia alumbraría secretos de Estado hasta ahora inconfesables. Es la idea final de una enmienda de Unidos Podemos al presupuesto del Ministerio de Defensa: digitalizar y poner luz y taquígrafos a los ficheros ‘invisibles’ en manos del Ejército.

Todos estos legajos continúan tapados por una aplicación restrictiva de la Ley de Secretos Oficiales de 1968, que no tiene carácter retroactivo. Porque tampoco hubo nunca una orden aprobada en Consejo de Ministros cortando el acceso a estos fondos como materia reservada. El bloqueo reincidente mantiene en los cuarteles, todavía, miles de cajas por abrir. También por la escasez de medios: 23 archiveros de Defensa trabajan para cubrir 28 archivos en toda España.

¿Qué documentación hay del fusilamiento de Companys? ¿Y de la invasión del Valle de Arán que noveló Almudena Grandes? ¿Ordenó Franco el bombardeo de  Gernika o la matanza de La Desbandá? Los fondos archivísticos de la guerra civil que siguen guardados en cajones mantienen ocultas muchas claves. Como la ubicación, quizás, de fosas comunes.

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, “siempre pone como excusa que faltan recursos para la digitalización y puesta a disposición de los archivos”, apunta el diputado Juan Antonio Delgado. De ahí la enmienda económica –a la que ha tenido acceso eldiario.es– que cifra una cuantía de 0,5 millones de euros “para empezar” con un “programa especial de modernización” y lograr una “reconciliación archivística”.

La iniciativa busca que “investigadores, académicos e historiadores” tengan acceso a los fondos custodiados por los ejércitos de Tierra y Aire y de la Armada. Un paso “importante para el esclarecimiento de la verdad y la investigación”, según el grupo de Memoria Histórica de Unidos Podemos en el Congreso, que pretende “un acuerdo con el resto de partidos”, que no será fácil y que cuenta con muletas de por medio como el  pacto de los PGE 2018 y la reforma de la Ley de Secretos Oficiales.

Archivos “de todos los españoles”

“La noticia debería ser que no hay nada secreto, que la documentación de la guerra civil nunca estuvo clasificada”, señalan fuentes de Archiveros Españoles en la Función Pública (AEFP). Lo que sí existe, precisan, es una aplicación “retroactiva” de la legislación aprobada durante la dictadura para cortar el paso a la investigación sobre “archivos históricos nacionales”. Los miembros de la AEFP reclaman “un cambio de mentalidad” en este sentido.

“Los archivos militares son públicos, de todos los españoles”, ratifican desde el grupo de ‘ archiactivistas’ en fondos del Ministerio de Defensa, que dieron la voz de alarma sobre el cerrojazo a informes “que siempre fueron de libre acceso” como los del Servicio Histórico Militar creado por Franco como ‘Archivo de la Guerra de Liberación’.

“Toda la documentación que no tenga marca de clasificación” por razón de Seguridad del Estado y Defensa Nacional “debería ser consultable”, subrayan. Y los que la tienen, como en el Centro Documental de la Memoria Histórica, “son y han sido siempre de libre acceso y nadie lo ha cuestionado jamás”.

Los archivos ‘secretos’ del franquismo, sin embargo, viven de esta “restricción de acceso a información que debe ya ser pública”. El reajuste de la Ley de Secretos Oficiales “puede mejorar en el aspecto de la desclasificación”, continúan, “pero no hay que esperar a esa reforma para poder acceder a la documentación que no tiene que ser desclasificada porque no lo está de facto”.

María Dolores de Cospedal pasa revista a los cadetes en el inicio del curso 2017-2018 de la Academia General Militar de Zaragoza JAVIER CEBOLLADA / EFE

“El problema es que se está restringiendo el acceso” a un material abierto “con los límites que marca la ley”. Otra dificultad para el gremio es la carencia de medios económicos y humanos: “en total hay 28 archivos y somos 23 archiveros en Defensa”, sostienen los ‘archiactivistas’.

Y un último obstáculo de peso es la cantidad de documentos por investigar y clasificar. “No sabemos qué tenemos en nuestros archivos”, explican desde la AEFP. En el Archivo General Militar de Ávila, por ejemplo, “hay más de 50.000 cajas, tienen que venir otras 5.000, y solo tenemos bien identificadas unas 4.000″. Alcanzar la dimensión total de los fondos sólo sería posible “con un trabajo de años”.

En cifras totales (de 2016), el Ministerio de Defensa tiene 195.571 metros lineales de estanterías de las que 145.545 están ocupadas con depósitos. En estos fondos hay 151.600 documentos convencionales, 53 pergaminos y casi un millón de unidades “no convencionales” repartidas en 445.078 elementos cartográficos, 9.159 figurativos y 571.882 fotográficos. Además hay más de 6,5 millones de imágenes digitalizadas, 84.823 microformas, 2.949 sellos y más de cinco millares de audiovisuales y “otros objetos”, según las estadísticas de instalaciones del Ejército.

“¿Usted qué quiere ver?”

“El acceso a los archivos militares a finales de los años 70 era un verdadero problema. Siempre te preguntaban ‘¿usted qué quiere ver?’, no te dejaban ver nada”, recuerda el historiador Francisco Espinosa Maestre, uno de los grandes investigadores de la represión franquista. Y la situación no ha cambiado tanto, asegura.

“En un mismo tipo de archivo depende de quién te toque, si es una persona favorable al acceso a la información o a la restricción”, expone. Luego está la “destrucción y purga” de los fondos documentales que hizo la dictadura. “Lo que hay son los materiales que se libraron de la quema”, dice.

“Siempre recuerdo un informe de Yagüe desde Badajoz directamente a Franco donde detalla el resultado de la ocupación de la ciudad y cuenta el plan que tiene, estar unos días”, narra Espinosa Maestre. El carnicero dice al caudillo: ‘en hoja aparte te detallo bajas propias, ajenas, número de detenidos…’, y ese papel no existe, desapareció”. O la escena en los años 80 en la Prisión Provincial de Sevilla “donde se sacan cientos de documentos al patio para quemarlos”.

“La investigación en este país es algo casi milagroso, somos una anomalía a nivel europeo porque esto no pasa en otros países”, recalca Francisco Espinosa. Lo ha comprobado también el periodista Carlos Hernández: “No he podido acceder a documentos secretos de la situación de determinadas cárceles”, detalla. También explica cómo “en medio de los informes públicos te encuentras papeles que dicen que parte siguen siendo reservados y no pueden ser consultados”.

Captura

“Prácticamente en ningún archivo te dejan hacer fotos, en Europa en todos sitios”, compara Hernández. El periodista describe “cuatro grandes problemas”. Uno, que haya “todavía materia declarada como secreta, es inconcebible”. Dos, “la propia organización de la información, hay una dispersión brutal en los archivos”. Tres, la dependencia “de la disposición del militar que dirige y su criterio, si ellos quieren te bloquean”. Cuatro, “la falta de medios, tanto humanos como materiales”.

Y dos bolas extra. “La destrucción de la información, el expolio y el purgado que hizo el franquismo, sobre todo cuando se dan cuenta que el caudillo no es inmortal y comienzan a destruir hasta bien entrada la democracia”, explica. “Todo eso es irrecuperable”, lamenta.

Y los archivos en poder de  sociedades de carácter fascista como “la parte que está en la Fundación Serrano Suñer cerrada al público”. O los que  están en la Fundación Nacional Francisco Franco “que sí es accesible, pero están en el sitio menos indicado y si se llevaron los documentos a su casa, desde luego no habrán puesto a la luz lo que quisiéramos ver”.

El Sistema Archivístico de la Defensa forma parte del Patrimonio Histórico Español (según la ley 16/1985). El Reglamento de Archivos Militares (fechado en 1998, justo un siglo después del primero) declara “expresamente como archivos nacionales” a los generales militares de Segovia, Madrid (Archivo Central del Servicio Histórico Militar), Guadalajara, Ávila, el Cartográfico, el General de la Marina, el del Museo Naval y el Histórico del Ejército del Aire. El marco dice que deben ser contemplados como “servicios públicos”.

Quedarán excluidos “de la consulta pública” los legajos “que, sin estar clasificados de acuerdo con la legislación de secretos oficiales, contengan información cuya difusión pueda afectar a la Defensa Nacional o a la Seguridad del Estado” (artículo 65 del Reglamento). También se podrán establecer restricciones “por razón de protección de la intimidad (artículo 66). Los órganos consultivos y asesores para estas materias son la Junta de Archivos Militares y la Comisión Calificadora de Documentos de la Defensa.

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Fotografía destacada: Documentos oficiales que permanecen en la Fundación Franco. CARLOS HERNÁNDEZ

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/Archivos-militares-franquismo-secretos-inaccesibles_0_769574102.html

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La ARMH registra una petición a Interior para que se retire la condecoración a ‘Billy el Niño’

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha registrado una petición al ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, para que se retire la condecoración que le fue concedida en 1977 al exinspector de Policía denunciado por torturas Antonio González Pacheco, alias ‘Billy el Niño’, y que “se estudie la posibilidad de recuperar todas las cantidades que ha recibido” como suplemento a su sueldo y pensión en virtud de esa condecoración desde que le fue concedida.

eldiario.es /EUROPA PRESS / 11-05-2018

“Solicitamos que el Gobierno, a través del ministerio del que es usted titular, debe retirar la citada condecoración al Inspector de 1ª clase del Cuerpo Nacional de Policía, José Antonio González Pacheco, así como cualquier otra distinción, pensionada o no”, reza la petición de la Asociación.

Asímismo, el colectivo subraya que “desde el primer al último céntimo de dinero público que haya recibido por los motivos por los que se le concedió la distinción, ‘para premiar servicios de carácter extraordinarios’, deben regresar a las arcas públicas”.

Desde ARMH consideran que “mantener una condecoración a un torturador es una claudicación de los principios democráticos” y que “las instituciones surgidas de las urnas y financiadas por la ciudadanía deben respetar a las víctimas de sus torturas” de Pacheco, según ha informado la Asociación.

INCREMENTO SALARIAL DEL 15%

Según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), el exinspector de la Brigada Político Social Antonio González Pacheco –denunciado en varias ocasiones por torturas–, cobra una pensión especial gracias a una condecoración que obtuvo en 1977, dos días antes de las primeras elecciones democráticas en España tras la dictadura.

Según el Centro Directivo de la Policía Nacional, ‘Billy El Niño’ se beneficia de un incremento salarial del 15% desde que fue condecorado el 13 de junio de 1977. La condecoración fue otorgada por el entonces ministro de Interior Rodolfo Martín Villa “en atención a sus méritos” y “para premiar servicios de carácter extraordinario” y publicada en el Boletín Oficial del Estado del día 1 de julio de 1977.

A través de un comunicado, la ARMH ha compartido la respuesta del Director del Gabinete Técnico del Ministerio del Interior, que explica que “el señor González Pacheco fue condecorado con la medalla de plata” y que “sigue percibiendo la cuantía correspondiente” a dicho reconocimiento.

En el mismo mensaje, se relata que “la medalla de plata al Mérito Policial es una condecoración policial que lleva aneja de forma vitalicia una pensión anual equivalente al 15% de 14 mensualidades de sueldo y trienios cuyo importe se abona en 12 mensualidades y nada tiene que ver con la pensión que por jubilación se haya establecido por Clases Pasivas del Estado”.

Para la Asociación, “eso significa que a día de hoy el torturador Billy el Niño continúa sumando a su pensión otra concedida por los méritos que concurren en el interesado, que no son otros que haber infringido terribles torturas a cientos de hombres y mujeres que se oponían a la dictadura franquista y se arriesgaban a ser detenidos”.

Fotografía destacada: El exinspector Juan Antonio González Pacheco, Billy el Niño (c), a la salida de la Audiencia Nacional / Fuente: EFE

Fuente: https://www.eldiario.es/politica/ARMH-Interior-condecoracion-Billy-Nino_0_770273966.html

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Billy el Niño, el policía acusado de torturas durante el franquismo, disfruta de un plus en su pensión por estar condecorado

 

El Ministerio del Interior ha confirmado que percibe un incremento salarial del 15% desde que fue condecorado

José Antonio González Pacheco recibió la medalla al Mérito Policial en 1977. Ha sido identificado como interrogador por víctimas del franquismo que denunciaron torturas

Raúl Rejón / eldiario.es / 10-05-2018

José Antonio González Pacheco, Billy el Niño, disfruta de un plus en su pensión por haber sido condecorado como policía. Así lo ha confirmado el Ministerio del Interior a una petición de información de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

El exinspector de policía percibe un aumento del 15% en su paga en virtud de haber recibido la medalla de plata al Mérito Policial de en 1977. “Sigue siendo beneficiario en su pensión del mismo incremento salarial que disfrutó a partir de su condecoración”, explica Interior.

El Boletín Oficial del Estado de 1 de julio de 1977 recoge que “el inspector de 1ª” García Pacheco recibiera esta condecoración “en atención a los méritos que concurren en el interesado”. La orden está firmada por el ministro de la Gobernación Rodolfo Martín Villa. La Asociación de Recuperación de la Memoria incide en la fecha de concesión real de la medalla: 13 de junio de aquel año “dos días antes de las elecciones” lo que considera que era premiar a Billy el Niño antes de que se constituyera un nuevo parlamento, el primer elegido democráticamente tras la Guerra Civil.

Billy el Niño ha sido identificado como interrogador por múltiples personas víctimas de tortura en la Dirección General de Seguridad. Siete personas se han querellado contra él aunque La justicia ha archivado una de las acciones por haber considerado extinguidas las responsabilidades al prescribir el delito. La dos últimas querellas son de marzo de este año: “ Me recibió a patadas, a puñetazos, a golpes, tirones de pelo… y luego me tocó otras cosas”, describió una de las denunciantes. 

Contra el exministro todavía está viva la llamada querella argentina que desarrolla la jueza María Servini e investiga   11 homicidios y crímenes de lesa humanidad como robo de menores o torturas cometidos durante el franquismo.

Interior aclara en su respuesta escrita que la condecoración “lleva aneja una pensión anual vitalicia equivalente al 15% de 14 mensualidades de sueldo y trienios” que nada tiene que ver con la pensión de clases pasivas. 

Fotografía destacada: La juez archiva una querella contra Billy el Niño por prescripción del delito EFE

https://www.eldiario.es/sociedad/Billy-disftruta-pension-condecorado-policia_0_769923271.html

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Margot Moles, la atleta republicana reprimida por el franquismo que fue la primera española en participar en unos JJOO

El periodista Ignacio Ramos ha reconstruido la vida de esta mujer y la ha reflejado en el libro Margot Moles, la gran atleta republicana, publicado gracias a una campaña de crowdfunding.

La Casa de la Mujer de Zaragoza la homenajea este jueves en un acto que contará con la presencia del autor y que ha sido organizado por el Servicio de Igualdad municipal.

En atletismo, fue campeona de España de lanzamiento de disco, de peso y plusmarquista de martillo. También fue campeona nacional de hockey, de esquí y campeona de Castilla de natación.

Ella y su familia fueron reprimidas por haberse significado a favor de la República. Su marido fue fusilado en 1942 y ella fue obligada a dejar su empleo como docente y su carrera como deportista.

eldiario.es / ElDiarioAragón  / 03-05-2018

La Casa de la Mujer de Zaragoza celebra este jueves, a las 18:30 horas, un acto de homenaje a la figura de Margot Moles (1910-1987), pionera del atletismo femenino en España, primera mujer española en acudir a unos Juegos Olímpicos (en 1936) y la que por méritos propios se puede considerar como la deportista española más completa del siglo XX.

El periodista Ignacio Ramos ha reconstruido su vida y la ha reflejado en el libro Margot Moles, la gran atleta republicana (Ed. libros.com), publicado gracias a un crowdfunding. La obra rescata los méritos de esta mujer, que falleció en 1987 y que hasta hoy sigue sin haber recibido ningún reconocimiento de las instituciones deportivas. Una figura histórica cuya trayectoria, tal y como se explica en el libro, “fue frenada en seco y condenada al ostracismo por la dictadura franquista”.

El propio Ramos participará en el acto de homenaje organizado por el Servicio de Igualdad del Consistorio de la capital aragonesa y que presidirá la vicealcaldesa y consejera de Derechos Sociales, Luisa Broto. Intervendrán también la piragüista Selma Palacín, la atleta Isabel Macías y la nadadora y clown Helena Castillo Monteagudo, quien realizará un espectáculo relacionado con el tema. Asistirá, además, una sobrina de Margot Moles, que está afincada en Zaragoza y es la familiar más cercana que sigue viviendo en España.

Una atleta versátil: atletismo, hockey, esquí y natación

Margot Moles hizo historia en el deporte español durante en los años 30, proclamándose campeona nacional de lanzamiento de disco, peso y plusmarquista de martillo. Destacó, además de en atletismo, en disciplinas como el hockey -como capitana del Athletic Club de Madrid fue campeona de España en tres ocasiones-, el esquí -también campeona nacional- y en natación -campeona de Castilla de 100 metros braza-.

Todos estos méritos fueron invisibilizados durante el franquismo. Hasta el estallido de la Guerra Civil, Margot Moles trabajó como profesora de Educación Física en el Instituto-Escuela, “un centro educativo liberal, innovador, laico y mixto. La dictadura convirtió este colegio en religioso y apartó a las mujeres del deporte. En particular, ella y su familia fueron reprimidas por haberse significado a favor de la República. Su marido fue fusilado en 1942, ella fue obligada a dejar su empleo como docente y su carrera como deportista, y pasó a ganarse la vida bordando ropa para sacar adelante a su hija”.

Su vida, plasmada al fin en un libro

Saber qué fue de ella una vez que la dictadura la reconvirtió en una mujer anónima ha sido la labor que el periodista Ignacio Ramos ha conseguido reflejar en este libro. Ha tardado más de un año en reconstruir la vida de esta pionera del deporte español. El testimonio de una de las nietas de Moles ha sido fundamental para acceder a los álbumes familiares y conocer cómo se desarrolló su vida.

“Fue una mujer totalmente realizada, empoderada y hacía lo que le gustaba. Es un ejemplo clarísimo de cómo se reprimió en la dictadura la personalidad de las mujeres”, señala el autor.

El primer contacto de Moles con el atletismo fue en Madrid. Con 17 años, en 1927, su familia llegó a la capital procedente de Terrasa. Su padre comenzó a trabajar como profesor de Ciencias Sociales en el Instituto-Escuela, ella y su hermana acudieron a este centro como alumnas y un docente las propuso que se uniesen al club al ver que tenían buenas condiciones físicas. “Así empezó el atletismo femenino en España. Hasta entonces nunca se había realizado”, incide Ramos.

“Abrieron camino al resto. Cuando ellas empezaron a hacer atletismo en Madrid, en Barcelona otro grupo de atletas se animaron y así se realizó el primer Campeonato de España que enfrentaba a deportistas de las dos ciudades”, añade. Moles también destacó en la natación, un entorno en el que Ramos asegura que también había pocas féminas, “a las piscinas sobre todo acudían mujeres extranjeras no españolas”.

Esta mujer “fue la mejor deportista de los años 30″, concluye el biógrafo. En aquella década el deporte no estaba profesionalizado por eso a nivel amateur se practicaba una variedad amplia de disciplinas. En el libro destaca que Moles no solo fue rompedora por su habilidad deportiva, también por la estética que defendió junto a sus compañeras de equipo. “Hay fotos en las que salen sin sujetador, con pantalón y camiseta corta”.

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Fotografía destacada: Margot Moles, la gran atleta republicana

Fuente:https://www.eldiario.es/aragon/cultura/Margot-Moles-republicana-franquismo-JJOO_0_767123983.html

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Hombres asesinados, mujeres valientes: historia de la represión franquista en Canarias

Sin una contienda bélica como la que sí hubo en la península, las islas fueron usadas desde los inicios como posición estratégica. Sin embargo, eso no frenó a los fascistas para dejar miles de muertos que, hoy día, continúan en fosas y sin justicia.

publico.es / Eduardo Robaina / 01-05-2018

Han trascurrido 82 años pero ese libro sigue sin tener un final. No al menos el que se merece. El paso del tiempo viene acompasado por el desprecio de muchos. Demasiados. Cada vez son menos los protagonistas de aquella historia, y llegará una mañana en la que ya no quede nadie. Relatos de terceros, libros y documentos tendrán la difícil tarea de evitar la absoluta desmemoria de los horrores e injusticias que se perpetraron a partir de aquel 18 de julio de 1936.

Lola Tejera, al igual que la II República, tiene 87 años. Natural de Tamaraceite (Gran Canaria), es la mayor de cuatro hermanos que ya nos están. Su edad se antoja como su mayor baza. Tiene mente e ideas tan frescas como los peores recuerdos que habitan en su interior. Ahora siente que es el momento de no guardarse ninguno de estas crueldades. Porque Lola representa en Canarias a las miles de mujeres que sufrieron la represión fascista y todo lo que conllevó después. Su padre, Juan Tejera Pérez, apodado “el comunista”, fue condenado a pena de muerte tras un consejo de guerra que consiguió conmutar a cambio de 12 años encarcelado.


Lola Tejera.- EDUARDO ROBAINA

Como a tantos otros, le privaron de su libertad por no pensar como los criminales falangistas. Lola tuvo que ver cómo su madre Frasquita sacaba adelante a sus hijos sin ningún recurso y siendo señalada por los vecinos. Por roja. Por tener a un rojo en la cárcel. Se las tuvo que ingeniar para no ver a sus pequeños sufrir ante la ausencia de su padre. Cada mes, se llevaba a uno de ellos para que pudieran verlo. A lo lejos. “Papá está en el coche”, decían inocentemente. Pero estaba tras las alambradas del campo de concentración de La Isleta. Cuando finalmente salió de prisión, lo hizo arrastrando una tuberculosis. “Lo querían mandar al sanatorio, pero mi madre no quiso. Se acabó curando gracias a la estreptomicina y a que ella le traía huevos y leche”, narra su hija orgullosa.

Lola creció, pero su futuro seguiría ligado a fantasmas del pasado. Se casó con Diego González, hijo de Francisco González Santana, uno de los “cinco fusilados de San Lorenzo”. Así fueron apodados el alcalde comunista Juan Santana Vega y el resto de miembros del consistorio del extinto barrio, asesinados el 29 de marzo de 1937 a las 16:00 tras un consejo de guerra sumarísimo. González Santana tenía 41 años. Jornalero de profesión, pertenecer a la Federación Obrera de Canarias fue su penitencia.

Su cuerpo, tras ser ejecutado, fue lanzado a una fosa común del cementerio de Vegueta, en la capital grancanaria. Allí permanece aún, junto al alcalde. “El sepulturero, cuando le tocó enterrarlos, se la jugó y los enterró juntos, colocando una lámina de mármol encima para ubicarlos”, relata su nieto Paco González. Él ha sido la voz en Canarias de todas aquellas personas que ya no pueden hacerlo, y en concreto de su padre Diego. A sus 92 años, una demencia comienza a llevarse sus buenos recuerdos. También los malos. Una noche, los falangistas entraron a su casa en busca de su progenitor Francisco González, escondido entonces en una cueva. Se fueron sin él, pero no sin antes sacar de la cuna a su hijo Braulio de tan solo cuatro meses. Las Brigadas del Amanecer lo estamparon contra la pared. Al día siguiente, la familia fue caminando hasta el cementerio, donde lo enterraron sin ninguna ayuda. Era época navideña.

Humillarlas hasta deshumanizarlas

Hombres fusilados, mujeres denigradas y recuerdos imborrables para una historia inacabada que solo tendrá su final en el momento en el que no quede bajo tierra ni un solo hueso sin exhumar.- EDUARDO ROBAINA

Sin marido y sin su pequeño de cuatro meses. A Dolores la habían matado sin necesidad de ninguna bala. Trabajar sin poder cotizar y no poder comer porque significaba enfrentarse a una auténtica humillación. Con cartilla de racionamiento en mano, era mandada al final de la cola cuando llegaba su turno, teniendo que alimentarse de las limosnas de los pocos que aún no la señalaban por ser la viuda de un rojo. Por si fuese poco dolor, dos de sus tres hijos fueron llevados a la Casa del Niño, un centro para niños de la posguerra. Dolores, ante el miedo de que sus hijos fuesen vendidos o les ocurriese algo peor, iba todas las semanas y les regalaba a las monjas telas hechas por ella con punto de cruz.

Otra de las mujeres de la familia que quedó marcada para siempre fue Rosa García López, prima-hermana de Lola. Era un paseo matutino de los tantos que hacía para comprar cada mañana cuando un grupo de falangistas la secuestraron. Al día siguiente, la ropa rota, la cabeza rapada y signos de haber sido violada fue lo que quedó de aquel día. La deshumanizaron “hasta el punto de no querer contar nada de aquello”, relatan sus descendientes.

Justicia entre interminables tiras y aflojas

Lola se sienta cada tarde al lado de Diego. Le coge de la mano y no le suelta. Transmite coraje y amor por partes iguales. Sabe el sufrimiento que hay detrás de esos ojos perdidos. Nunca perdió la esperanza de que llegase el día de la exhumación, aunque confía en que no sea demasiado tarde para él, como sí lo fue el indulto que, cuenta la familia, “llegó al ayuntamiento un día después de ser fusilados”. Un asesinato que, en 2010, le reclamaban. 2000 pesetas, exactamente. Ahora, entre interminables tiras y aflojas, un rayo de luz ha acabado por colarse entre las persianas de sus hogares. El momento de recuperar los restos llegará gracias a una inversión de 30.000 mil euros por parte del consistorio y el Cabildo, impulsor del proyecto.

Sima de Jinámar, un cono volcánico de 80 metros de profundidad al que se arrojó, vivos y muertos, a cientos de personas que pensaban diferente

Será presumiblemente antes de verano, donde se esperan rescatar más de 80 cuerpos, de los que 30 corresponderían a militares que resistieron el inicio del golpe en Marruecos. Pero no será el único enclave en el que se se hará memoria. También está previsto para finales de año recuperar todos los cuerpos que yacen en uno de los mayores símbolos de la violencia franquista en Canarias. Se trata de la Sima de Jinámar, un cono volcánico de 80 metros de profundidad al que se arrojó, vivos y muertos, a cientos de personas que pensaban diferente. Unos actos de reparación que se tornan proezas, cuando deberían ser la norma. Sin embargo, un año más -desde que Rajoy gobierna-, los Presupuestos Generales del Estado no destinarán ni un solo euro de su partida a la ley de Memoria Histórica, condenando nuevamente el derecho a cicatrizar de tantas personas. A eso hay que sumarle el rechazo del PSOE, PP y Ciudadanos a una posible reforma de la Ley de Amnistía de 1977 que permitiese juzgar los crímenes franquistas de torturadores que hoy pasean por Madrid, como es el caso de Billy El Niño.

Hombres fusilados, mujeres denigradas y recuerdos imborrables para una historia inacabada que solo tendrá su final en el momento en el que no quede bajo tierra ni un solo hueso sin exhumar. Las muertes producidas en esos 40 años de represión se siguen aferrando a una guerra en la que uno de los bandos solo hizo por defenderse. No obstante, en Canarias no hubo siquiera confrontación bélica con la que poder justificarse de algún modo. Las islas, usadas como territorio de retaguardia del ejército sublevado durante la Guerra Civil, fueron vestigios durante el golpe de Estado de una cruenta represión política sobre los militantes o simpatizantes de los partidos y sindicatos de obreros y republicanos. Aunque muchos datan en más de 5000 las muertes durante estos años, no existe un estudio profundo que lo verifique, dada la dificultad documental. El historiador Aarón León estima en 1.032 las personas ejecutadas tras sentencias de consejos de guerra y víctimas de “desapariciones” extrajudiciales. Unas cifras que hoy, más de 80 años después, siguen en el olvido como parte una amnesia colectiva.

Hombres asesinados, mujeres valientes.- EDUARDO ROBAINA

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Fotografía destacada: Las manos de Lola Tejera.- EDUARDO ROBAINA

Fuente:http://www.publico.es/politica/hombres-asesinados-mujeres-valientes-historia-represion-franquista-canarias.html

 

 

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Un error que ha permitido recuperar de manera inesperada la memoria de dos víctimas del franquismo

Su fosa apareció casualmente mientras se buscaba los cuerpos de dos hermanos víctimas de los falangistas: dos gemelos de camisa dieron la pista.

Este sábado se entregarán a sus familiares los restos de un sastre y un concejal socialista asesinados por los franquistas en Galicia.

“Hay que airear todo lo que ocurrió”, afirma el nieto de uno de los asesinados.

eldiario.es / Carlos Hernández / 27-04-2018

Mayo de 2016. Voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) excavan en el cementerio de Castroncelos, perteneciente a la localidad gallega de A Pobra do Brollón. Remueven la tierra con sumo cuidado. Buscan los cuerpos de José María y Ricardo García Moral, dos hermanos asesinados en 1936.  El 6 de septiembre de ese año un grupo de falangistas sacó de su casa a José María, afiliado a la UGT. Su hermano Ricardo no quiso dejarle solo y se empeñó en acompañarle, fuera cual fuera su suerte. Y la suerte fue la peor de las posibles.

Tras varias horas de trabajo, por fin aparecen los primeros restos mortales. Marco González, de la ARMH, coordinaba la excavación: “Algo no cuadraba. Solo había un cuerpo y, junto a él, encontramos unas llaves que parecían ser bastante modernas. Pensamos que podía tratarse de un enterramiento bastante más reciente que el que buscábamos”.

Tras volver a cubrir la fosa visitaron varios archivos en los que encontraron la sorprendente respuesta a todas sus preguntas: habían hallado por casualidad el lugar en el que estaban sepultadas dos víctimas del franquismo que no eran las que estaban buscando. Se trataba del sastre José Rodríguez Silvosa y del concejal socialista de Monforte de Lemos Ramón Somoza Álvarez, asesinados por los sublevados dos años después de que lo fueran los hermanos García Moral.

“Fue una satisfacción enorme —relata Marco a eldiario.es—. Primero por encontrarlos y luego porque pocos días después de difundir la noticia contactaron con nosotros familiares de las víctimas expresando su alegría porque les hubiéramos localizado y su deseo de recuperar sus restos”.

Gemelos y fragmento del cinturón de José Rodríguez Silvosa que fueron hallados en la fosa.

A diferencia de muchos otros asesinados por el franquismo, existe un procedimiento judicial abierto tras la muerte de José Rodríguez y de Ramón Somoza. Sus cadáveres aparecieron en la madrugada del 14 de julio de 1938, tirados en una cuneta de la parroquia lucense de Castroncelos. El médico que acudió al lugar para certificar su fallecimiento constató que la causa de la muerte obedecía a “disparos o heridas producidas por arma de fuego”.

La investigación judicial dio los primeros pasos para investigar el caso hasta que intervino el comandante militar de la zona. Según informó al juzgado, los dos hombres murieron por disparos de la Guardia Civil cuando intentaban fugarse. Una versión inverosímil ya que, de haber sido cierta, los agentes habrían informado inmediatamente sobre el suceso y no habrían dejado los cuerpos abandonados.

No era la primera, ni sería la última vez que se utilizaba la excusa de una supuesta evasión para justificar un asesinato político. La llamada ley de fugas fue una herramienta más para asesinar impunemente durante el franquismo. De hecho la tajante explicación del comandante provocó que el juzgado sobreseyera inmediatamente la causa.

Los familiares recuperan los restos este sábado

 “Los dos participaron en la resistencia que se organizó en Monforte de Lemos contra la sublevación franquista —relata Carmen García Rodeja, presidenta de la ARMH en Galicia—. Ambos acabaron huyendo al monte y lograron permanecer cerca de dos años fugados, hasta que en julio de 1938 les detuvieron y les asesinaron sin ni siquiera someterles a juicio”. Quizás porque se preparó para morir o simplemente porque era un experimentado sastre, José Rodríguez vestía con sus mejores galas: “con un traje claro en buen estado (…) con buenos zapatos de cuero”, se puede leer en el informe que el médico redactó sobre el terreno. En los puños de su camisa llevaba unos bonitos gemelos que fueron encontrados por los voluntarios de la ARMH en la fosa de Castroncelos.

Esos gemelos y la hebilla del cinturón de José; un pequeño botón blanco y otros objetos personales de Ramón llegarán, por fin, este sábado, a manos de sus descendientes. En un acto que se celebra a mediodía en la casa de la cultura de A Pobra do Brollón, el alcalde de esa localidad junto al de Monforte de Lemos y a los responsables de la ARMH entregarán los restos mortales de las dos víctimas a sus respectivas familias.

“Estamos agradecidos y muy felices al recuperar sus restos —afirma Víctor Manuel Bermúdez, nieto del sastre asesinado—. Esto supone cerrar un círculo sobre algo que siempre se nos ha ocultado. Mi madre, la hija de José, nunca quiso hablar con ello”. Víctor Manuel empezó a investigar la historia de su abuelo hace mucho tiempo: “Aún no había muerto Franco. Yo solo tenía 15 años y empecé a preguntar por mi abuelo en Monforte. Nadie me decía nada. Unos porque no sabían y otros porque no querían. Vivíamos entre gente que no hablaba. Incluso mi madre había cerrado la mera posibilidad del recuerdo”.

Casi cinco décadas después de aquella infructuosa búsqueda, aquel niño convertido ya en sexagenario vio como se desvanecía el muro de silencio que rodeaba la historia de su abuelo: “Tienen que conocerse estos hechos públicamente. Todos. No solo los que tienen más repercusión mediática como los enterrados en el Valle de los Caídos. Hay que airear lo que ocurrió”, concluye Víctor Manuel.

Para Marco González, Carmen García Rodeja y el resto de voluntarios de la ARMH el trabajo no ha terminado: “Ojalá podamos encontrar a los hermanos García Moral —confiesa Marco—. Tenemos muy presente a su nieto, Pepe Ogando, que llevaba años buscándoles y que fue el que nos empujó a iniciar esta búsqueda que nos ha permitido hallar y exhumar a estas otras dos víctimas. Espero que algún día Pepe también pueda reencontrarse con los suyos”.

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Fotografía destacada: Exhumación de la fosa de Castroncelos durante la primavera de 2016.

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/permitido-recuperar-inesperada-victimas-franquismo_0_765374413.html

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