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Arándiga - Zaragoza (154)
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Entrevista a Emilio Silva en Hoy por hoy Madrid

Esta mañana en Hoy por Hoy de Radio Madrid han entrevistado a Emilio Silva. Simbología franquista, exhumaciones, Lorca y Memoria Histórica, lo podéis escuchar en el enlace.

“La exhumación de los restos de mi abuelo provocó que me pidieran ayuda para encontrar a los suyos”

“El Estado tiene que ser el garante de la Memoria Histórica en un país, no los familiares de las víctimas”

“Mi abuela se murió sin hablar durante muchos años del asesinato de su marido”
“Federico García Lorca no falleció, lo asesinaron con un claro objetivo”

 

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La tumba de un pantano franquista

-Un joven historiador murciano recupera la memoria de una de las mayores infraestructuras hidráulicas del franquismo, el pantano del Cenajo, en cuyas obras trabajaron cientos de presos políticos durante más de veinte años.

-“No es por ignorancia mantener la confusión sobre los trabajos forzados en el Cenajo, no existen las casualidades ni el azar en este asunto”, reflexiona el investigador.

Pedro Serrano Solana/El Diario.es/09-08-2015

Víctor Peñalver eligió el pantano del Cenajo como objeto de la Tesina de Licenciatura que ha presentado en la Universidad de Murcia, y que le ha valido una calificación de Matrícula de Honor. Uno de los motivos por los que este joven investigador nacido en Cehegín se fijó en la gran obra hidráulica de los años 50, es el hecho de que el Noroeste murciano sea la única zona de la Región en la que no existe un monográfico dedicado a la represión franquista.

“El arranque de la investigación consistió en recabar testimonios orales, que son los que conservan la memoria colectiva de los hechos históricos, pero al mismo tiempo comencé a recopilar documentación de diferentes archivos”, cuenta Peñalver. Pronto constató que “las resonancias que el Cenajo había dejado en el recuerdo de los habitantes del lugar y los hechos que relataban estas personas, no casaban con lo que plasman los documentos oficialistas”. Mientras se encoge de hombros, reconoce que es algo “normal”: “Fueron las mismas autoridades del Régimen las que generaron esos documentos, así que…”.

También se dio cuenta de la impronta que había dejado una fecha en el recuerdo de los murcianos: el 6 de junio de 1963. Aquel día Francisco Franco pasó rutilante por la Región de Murcia con su enorme séquito y sus fuertes medidas de seguridad para inaugurar el pantano del Cenajo. También acudieron las cámaras del NO-DO, que grabaron a las muchas autoridades civiles, militares y religiosas, y a los lugareños venidos de diferentes partes de la provincia con pancartas de apoyo y agradecimiento al Caudillo.

Hubo nervios, explica Peñalver, pero mucho más serios que los propios de un gran evento: los nervios de los técnicos responsables del pantano, porque era la primera vez que se accionaba la maquinaria de la presa. Ni siquiera se habían hecho pruebas de funcionamiento. Fieles al simbolismo y al ceremonial de la dictadura –hasta tal punto insensata-, debía ser el mismo Franco el que pulsara el botón por primera vez. Por fortuna todo salió bien y el Generalísimo pudo subirse de nuevo en su coche y marcharse entre vítores.

Cenajo: obra hidráulica y ‘experimento social’

Tanto en aquellos que lo vivieron como en los que lo han estudiado después, es conocida la política de grandes obras hidráulicas del Régimen y la figura de Franco inaugurando pantanos. Y de entre todos los que se construyeron en la época, el del Cenajo es especialmente importante: “Lo es por la magnitud de la obra y por la cantidad de personas que trabajaron en su construcción; fue la presa más grande de la época”, cuenta el historiador. “Lo que no se menciona tanto son los trabajos forzados”, añade.

El historiador destaca dos años: 1938 y 1944. En 1938 se creó el Patronato de Redención de Penas por Trabajo a iniciativa de un jesuita, lo que según Peñalver, supuso “la legalización de la esclavitud”. “Por un lado se trataba de un proyecto económico para rehabilitar la España destruida en guerra, y por otro era un experimento social como parte de un plan para implantar el ‘chip’ del movimiento”, analiza, e insiste en subrayar el concepto de “ingeniería social”, del que formaba parte capital la iglesia que se construía junto a los pabellones de los reclusos obreros. Del ‘tajo’ a la misa hasta cumplir la condena, o en el peor de los casos, hasta morir en la obra.

En cuanto a 1944, ese año fue cuando se revocó la condición de ‘condenado político’, de modo que todos los reclusos pasaron a ser considerados ‘presos comunes’. No se trataba a todos por igual, remarca Víctor, pero unos y otros podían integrar los llamados Destacamentos Penales al objeto de cambiar días de condena por días de trabajo: “Entre 1952 y 1957, por cada dos días de trabajo se restaban tres días de condena”, relata el investigador, “aunque al final la decisión dependía del director de la prisión”.

Por otro lado, se les pagaba un salario, aunque es necesario matizar: “En los documentos de 1957 consta que el sueldo era de siete pesetas, pero no lo recibían íntegro; se les descontaba la ropa, la alimentación, la sanidad que llamaban ‘socorro’ y ‘auxilio’…”. Para ponernos en situación, Peñalver cita el trabajo de la catedrática de la UMU Encarna Nicolás en el que se recoge que el sueldo de un trabajador del campo en torno a 1941, era de entre nueve y 14 pesetas.

Víctor Peñalver explica que apenas hay documentación de la primera parte del proyecto del Cenajo: “Hablamos de los años comprendidos entre 1943 y 1952, cuando se preparó el terreno y se construyó el pabellón obrero con la cárcel, el cuartel de la Guardia Civil y la iglesia; de todo eso ya no queda nada en pie, sólo tenemos las fotos de los archivos de la Confederación Hidrográfica del Segura”. En aquel tiempo, hasta 350 presos de distintos Destacamentos Penales y cárceles cercanas trabajaron en el lugar -y se infectaron de paludismo-, algunos de ellos desplazados de la Prisión Provincial de Hellín o del destacamento del Coto Minero de la pedanía hellinera de Las Minas, por ejemplo.

Rastrear a los presos políticos ha sido una tarea compleja, reconoce el historiador, básicamente por la ocultación de datos en la época y porque a efectos legales, cuando la obra entró en su fase más intensa, ya se había igualado la condición de preso político y de preso común. Eso sí, revisando los archivos se demuestra la magnitud de la obra del Cenajo: “En mayo de 1953, el 17,47% de todos los presos que integraban los quince Destacamentos Penales franquistas se encontraban trabajando en el pantano: 123 de 704”. “La presencia de reclusos en el Cenajo es siempre superior a la media nacional, año a año, más incluso que en el Valle de los Caídos durante los años cincuenta”, afirma Víctor mientras enseña unos gráficos que ha elaborado él mismo.

En la década de los 50, además, el Régimen trataba de lavar su imagen y de borrar sus conexiones con el bando perdedor de la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo primordial de integrarse de un modo suave en los organismos internacionales surgidos tras el conflicto. De hecho, España superó los controles de la Comisión Internacional contra el Régimen Concentracionario: “Vino un grupo de estadounidenses en 1952 y dieron su visto bueno, aunque no sabemos si fue porque lo que realmente les interesaba era la base de Rota…”, añade escéptico.

“La Tumba siempre estaba abierta”

Peñalver explica que su intento de identificar a todos los presos y de conocer sus historias particulares ha sido imposible a pesar de haber buscado y cotejado muchos documentos. Sin embargo, sí que ha podido recoger dos casos concretos cuyos hechos y palabras ayudan a entender lo que significó el Cenajo; “una obra peligrosa, sin medidas de seguridad, donde se usaba dinamita y donde las tareas más difíciles y arriesgadas se reservaban a los presos, y en especial, a los anarquistas”, profundiza.

“Francisco de la Rosa nació en Calasparra. Era sindicalista de la CNT y preso político. Fue condenado a muerte y posteriormente se le conmutó la pena a treinta años y un día. No era obrero libre. Lo llevaron de un sitio a otro recorriendo penales de toda España, hasta que finalmente lo destinaron a trabajar en el Cenajo. Fue torturado y mutilado y se le condenó a destierro, de manera que no podía acercarse a menos de 20 kilómetros de su pueblo. En 1948 se suicidó. No soportó su condición de preso ni los trabajos forzados en el Cenajo. Seis años después de muerto, lo indultaron”, narra Víctor de corrido, para interpretar que “de ese modo es como el Régimen aumentaba su cifra de indultos y lavaba su imagen”. Durante el proceso de investigación tuvo la oportunidad de hablar con algunos de sus familiares y contarles lo que había encontrado en los archivos sobre Francisco.

El investigador pudo identificar a otro preso con mejor suerte: se trata de José Vicente Ortuño, que tras trabajar nueve meses en el Cenajo, en el año 1954, de cumplir condena y de conseguir pasar a Francia, publicó en el país vecino un valioso libro titulado ‘Raíces amargas’, en el que dedicó un capítulo entero a relatar su estancia en las obras del pantano.

Según explica Peñalver, cuando Ortuño llegó al Cenajo, el procedimiento ya estaba establecido. El mismo exrecluso lo relató de este modo: “Por la mañana, en la plaza, los cadáveres mutilados por las balas y las dentelladas de los perros que usaba la Guardia Civil le dieron la razón a mi compañero. Todos los prisioneros tuvieron que desfilar ante los cuerpos, sobre los que ya empezaban a revolotear unas moscas verdes. Por la tarde, un equipo los tiró a la caja de un tractor y los llevó al muro. La tumba estaba siempre abierta”.

“La Tumba, como llamaban a la presa, funcionó como enterramiento colectivo similar a las fosas comunes, dentro del modus operandi represivo franquista de ocultar la principal prueba del delito, el cadáver, y claro, de todo esto no hay documento probatorio porque las fuentes oficiales nunca lo reflejan”, añade Víctor Peñalver. “Había diferencias de trato entre presos políticos y comunes, y también se diferenciaba entre obreros reclusos y obreros libres”, prosigue. El historiador muestra una escueta noticia del diario ABC del año 1954, en la que se informaba del fallecimiento de tres obreros en el Cenajo: “De las muertes de los obreros reclusos no se daba publicidad”.

“El arte de construir presas”

En la investigación, Peñalver se tropezó con importantes empresas constructoras, algunas de las cuales siguen operando en la actualidad tras pasar por fusiones, compras y ventas: “Si los organismos oficiales ocultan esta historia, las empresas también”, proclama, remitiendo a trabajos como los de Antonio Maestre e Isaías La Fuente,  ‘Franquismo S.A.’ y ‘Esclavos por la patria’. “Hay que destacar el papel de estas grandes empresas que se aprovecharon de la situación y usaron mano de obra reclusa”, enfatiza Víctor Peñalver, para luego citar algunos ejemplos.

“En el Cenajo participó COVILES, Construcciones Civiles, que luego se convirtió en OBRASCON y más tarde pasó a formar parte del grupo OHL, también formada por la empresa Huarte y Laín, encargada de la construcción del Valle de los Caídos”, relata el historiador: “Contacté con ellos y les pregunté sobre este asunto, pero no colaboraron”. “En el Cenajo hubo otras empresas, como Destajista San Román, Obras y Servicios Públicos… Tapan su historia porque esa es la herencia del franquismo”, insiste. Después, muestra el lema de la empresa COVILES: “ El arte de construir presas… Ya ves, calificar estos procesos de construcción con la palabra ‘arte’”, lamenta el historiador.

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Lugares de memoria

Hace pocas semanas se reinauguró el hotel Cenajo, un edificio de estética noble y enclavado en un paraje de singular belleza en las inmediaciones del pantano. “Allí es donde residió el equipo de arquitectos durante los 20 años que duró la obra”, explica Víctor Peñalver. “Mientras, los obreros reclusos vivían en su pabellón, y al igual que sucedió en el Valle de los Caídos, los familiares de los presos que recibían permiso para visitarles, podían alojarse durante unos días en unas casas-cueva con aspecto de chabolas que se construían en un lugar próximo, y de las que sólo quedan las ruinas”, relata.

En la reapertura del hotel, Víctor Peñalver ha echado en falta una mención o recuerdo a lo que sucedió durante la construcción del pantano, lo que le hace volver sobre las dificultades de encontrar documentos en los archivos –durante el último año ha visitado el Archivo Histórico Provincial de Murcia, el Archivo General de Alcalá de Henares y los archivos de los ministerios de Justicia y de Interior-: “En ellos sí se refleja la presencia de reclusos y la instalación de un destacamento penal en el Cenajo. Sin embargo, en los escritos oficiales de la Confederación Hidrográfica sobre el Cenajo, no se reconocen los trabajos forzados, tan sólo en uno de ellos se dice que puede ser que los hubiera, pero nada más”, afirma Peñalver.

“Los efectos de la propaganda franquista siguen en vigor con palabras que se usan mucho hoy, como sensatez, estabilidad, orden… Las ganas de obtener democracia a cambio de impunidad siguen vigentes”, reflexiona. A su juicio, “no es por ignorancia mantener la confusión sobre los trabajos forzados en el Cenajo, no existen las casualidades ni el azar en este asunto. Y por aquí han pasado también alcaldes socialistas y no se ha hecho nada”. “Contra el franquismo también hace falta terapia de choque”, afirma en referencia a la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, aunque luego reconoce que “simplemente con quitar placas, sin divulgación, no se soluciona nada”.

“Para nosotros el Cenajo ha sido siempre un sitio de referencia del ocio y de la naturaleza, pero cuando íbamos, no sabíamos qué había pasado porque nadie nos lo contaba, y allí sigue la placa de la inauguración del pantano. Sin embargo, no sirve de nada que la quiten si no dicen qué fue lo que pasó realmente”, admite este investigador, para quien una buena opción sería mantener la placa de la dictadura y añadir otra al lado “que cuente la historia de verdad, la historia con mayúsculas, y que denuncie la propaganda”.

“Es necesario crear ‘Lugares de Memoria’ en estos espacios para combatir la impunidad y para acabar con las teorías negacionistas”, insiste el historiador. Antes de acabar, Víctor Peñalver pone más ejemplos de obras en las que se hizo uso del trabajo de los presos en la propia Región de Murcia: “La rehabilitación del convento de Adoratrices de Cartagena, y las explotaciones mineras del Llano del Beal y de La Unión. Estos enclaves de trabajo no han sido investigados en profundidad hasta la fecha”.

http://www.eldiario.es/murcia/reportajes/Cenajo-herida-abierta-pantano_0_417508781.html

Fotografías de Víctor Peñalver

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La fosa de El Baldío

Miguel Ángel Rincón/La voz del Sur/07-08-2015

El pasado martes, 4 de agosto, la Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica halló una fosa en Alcalá del Valle (Cádiz), y en su interior, cuatro personas represaliadas de la Guerra Civil.

La ubicación de la fosa donde fueron enterrados se ha podido conocer gracias al testimonio de una mujer que con tan sólo 15 años presenció el trágico momento del enterramiento, el 18 de septiembre de 1936, en la zona de El Baldío. Esta persona, que vivía en la finca donde tuvieron lugar los crímenes, observó desde su ventana cómo se llevaban las víctimas hacia la carretera, escuchó varios disparos y presenció cómo los cuerpos fueron enterrados junto a un olivo.

Según la memoria oral y los testimonios de familiares y vecinos del pueblo, en la fosa se hallarían dos mujeres y un hombre, pero al abrir la fosa resulta que eran cuatro los cuerpos que se han encontrado, dos mujeres y dos hombres. Junto a los cuerpos han aparecido dos anillos, unos pendientes y una peineta.

A partir de ahora es cuando comienza la investigación para averiguar las identidades de esas cuatro personas. En principio, en la fosa se encontrarían los restos de Remedios Partida, una mujer de 43 años, de su hijo José Rodríguez Partida, y de la novia de José, cuya identidad se desconoce a día de hoy, al igual que se desconoce el nombre del cuarto cuerpo.

Sin duda, les debemos mucho a todas aquellas personas que lucharon decididamente por la Democracia y por sus ideales, y que por ello, cayeron bajo las balas de quienes sólo tenían por cerebro un triste fusil.

Aquellos republicanos, hombres y mujeres, que murieron defendiendo la libertad, no pertenecen a nadie y a la vez nos pertenecen a todos. Quiero decir con esto, que sus familiares no son solamente los que llevan su sangre, sino también los que compartimos aún sus ideales, sus luchas, sus utopías.

Nada de vivir en el pasado, nada de rencores, nada de venganzas; esas muertes, después de tanto tiempo, tienen que servir para enseñar al mundo la barbarie de un tiempo y para que nunca más se vuelva a repetir, porque si hay algo que duele más que las balas que segaron sus vidas, ese algo es el olvido a lo largo de la historia, la indiferencia de la gente, la ignorancia de lo que pasó hace casi ochenta años, aquí mismo, en nuestros pueblos. Es cuestión de dignidad.

http://www.lavozdelsur.es/la-fosa-de-el-baldio

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La tumba del brigadista que el franquismo no pudo encontrar

Esther Dávila/Drugstore Magazine

John Cookson murió con 25 años lejos de su Wisconsin natal, cerca de la desembocadura del río Ebro. Fue en septiembre de 1938, tan solo diez días antes de que Juan Negrín, el presidente de la República, anunciase en la sede de las Naciones Unidas que el gobierno español había decidido retirar del campo de batalla a las Brigadas Internacionales. De esta manera, John Cookson fue uno de los últimos brigadistas que perdieron la vida en España, también uno de los últimos voluntarios norteamericanos caídos en combate. Su figura ha trascendido después de tantos años no solo por el hecho trágico de su muerte en los estertores de la guerra para los internacionales, sino por varios factores más: por su personalidad singular, por la conservación de unas conmovedora correspondencia postal con su padre mientras estaba en el frente, por el relato de su amistad con Clarence Kailin —otro veterano de la guerra en España— legado por éste, y por la fantástica historia de su tumba convertida en símbolo secreto durante el franquismo.

Cookson era un elemento singular, un buen chico de Wisconsin con una inteligencia superdotada. Cuenta Clarence Kailin que, cuando le conoció, en el instituto, ya destacaba por su atropellada verborrea, “como si sus pensamientos estuvieran discurriendo de un modo mucho más veloz que su habilidad para articularlos”. Era un muchacho absolutamente hiperactivo, capaz de dominar la técnica de un truco de cartas y de memorizar el Tomo I de El Capital en apenas unos días. En la universidad se especializó en física y matemáticas, y destacó con la habitual naturalidad que venía haciéndolo anteriormente, en los estudios y en otras facetas de la vida. De entre los centenares de anécdotas que John Cookson generó a lo largo de su juventud, una de ellas muestra de manera muy gráfica hasta qué punto se trataba de una mente privilegiada: aún estudiante, descubrió un error en una de las ecuaciones de Albert Einstein, a quien escribió explicándole su hallazgo, y el propio Einstein contestó a su carta reconociendo el fallo y agradeciéndole la corrección.

Este aplicado chico del medio oeste norteamericano no bebía ni decía un taco, le definía un carácter afable, en nada problemático. Sin embargo, hizo amigos de los llamados “radicales” —como se conoce a los militantes de izquierdas en Estados Unidos— y un día, además, se encontró en la biblioteca con un libro sobre ciencia de un autor que no era un científico, y todas sus certezas y forma de entender el mundo se vieron profundamente trastocados, se trataba de Materialismo y empiriocriticismo, de Lenin. Y John terminó por ingresar en el Partido Comunista. Su viaje como voluntario a España fue uno de tantos otros entre lo más consciente de la militancia comunista de los Estados Unidos de los años 30.

Wisconsin-volunteers-Fred-Palmer-John-Cookson-and-Clarence-Kailin.-Photograph-Clarence-Kailin.

En la España en guerra recaló este hombre brillante y de particular carisma. Poco sabríamos de él, a pesar de su singularidad, si no fuera por un mundano y maravilloso hecho humano, el relato de su mejor amigo, Clarence Kailin, y la conservación de un buen número de las cartas que John escribió durante su estancia en el frente. Estas dos historias en un una constituyen uno de los más hermosos relatos de humanidad entre los muchos que se dieron entonces. Clarence había conocido a John en el instituto, en 1930; siete años después, un frío 20 de enero de 1937 los dos amigos dejaron su tierra natal con destino Nueva York, desde donde partirían juntos hacia Francia, para cruzar a pie los Pirineos y alcanzar España, el escenario donde tenía lugar la primera batalla mundial contra el fascismo. Llegaron a tierra española el 2 de febrero, Kailin fue pronto enviado al frente del Jarama, y Cookson, por sus conocimientos, fue incorporado al Cuerpo de Transmisiones. Los amigos se separaron. Solo se verían dos veces más a lo largo de la guerra; la primera vez a los cuatro meses de haber llegado, en el campamento general de Albacete; la segunda, apenas de pasada, en el verano del 38: a Clarence le habían herido en el frente del Ebro, y desde el camión en que era trasladado junto a otros heridos, vio a su amigo John a lo lejos, marchando con otros hombres hacia el frente; Clarence gritó a John, que alcanzó a verlo y le saludó agitando el brazo. Jamás volverían a verse, pero eso no lo sabía Kailin entonces, casi no podría haberlo concebido. Lo hizo unas semanas después, en un hospital de Barcelona, cuando otro compañero del batallón Abraham Lincoln le comunicó la noticia de la muerte de John. “Pensé que mi mundo había llegado a su final…”, escribió Clarence en 1992, recordando, más de medio siglo después, aquel momento.

La amistad con John marcó la vida de Clarence Kailin, que hizo del recuerdo de su amigo una causa personal. Recopiló toda la información, testimonios, cartas, que quedaban sobre John, y edificó un libro en su memoria que narra la historia de un hombre que fue mucho más allá de él. Las cartas personales de John Cookson, la mayoría dirigidas a su padre, forman el grueso fundamental del libro de Clarence Kailin. En tales escritos se refleja la capacidad intelectual y sobre todo la conciencia social desarrollada de un hombre extraordinario, un hombre que era aún un chico en muchos aspectos, un joven que mantiene con su padre la relación del aprendiz, del lazarillo que requiere de su guía, aunque sepa que es él quien mejor conoce el dibujo del camino por recorrer, y quien está enseñando mientras aprende.

Las cartas entre el padre y el hijo son conmovedoras. Lo son para el lector, y lo fueron para sus autores. A menudo, el tema de sus conversaciones versa sobre las dudas del padre acerca de la misión de su hijo, y los argumentos del hijo para hacer entender al padre el sentido de su proceder. El 20 de agosto de 1938, el señor Cookson padre llevó a la oficina postal de Green Bay, Wisconsin, una nueva carta para su hijo en España. Fue la última que leyó John, apenas un día o dos antes de su muerte; quienes fueron testigos del momento de su lectura, contaron que a John se le vio ostensiblemente emocionado y orgulloso de las palabras que le enviaba su padre: “Mantente haciendo tu buen trabajo. Podría ser en vano, pero no hay vuelta de hoja, si yo tuviera tu edad, también estaría contigo. […] Tendría más razón un hombre en morir joven habiendo muerto por una causa que en vivir una vida entera sin ninguna”.

John Cookson moriría joven por una causa. Fue de los últimos brigadistas en caer en suelo español. Un pedazo de metralla despedido tras la explosión de un obús impactó en su pecho y murió al instante. En el frente del Ebro. Su cuerpo fue trasladado al hospital de campaña más cercano, en un pueblecito de Tarragona llamado Marsá —Marçà, en catalán—, donde ha estado desde entonces, constituyendo un capítulo póstumo de su historia.

Los compañeros de John enterraron su cuerpo a las afueras del pueblo de Marsá y señalizaron su tumba con una sencilla lápida de piedra donde tallaron su nombre, la fecha y el lugar de su muerte —Ebro—, y el Cuerpo de Transmisores al que pertenecía, todo bajo la estrella de tres puntas de las Brigadas Internacionales. Lo sorprendente, con los años, hasta la actualidad, es que la tumba de John sobrevivió a la dictadura. Todos los símbolos de la resistencia republicana fueron destruidos, sin embargo, la humilde lápida de John a las afueras de Marsá fue protegida secretamente por los vecinos del pueblo. Siempre se escuchó hablar de ella, pero las autoridades franquistas se toparon una ve y otra con la red protectora que tejió el pueblo de Marsá para preservar la piedra conmemorativa. Se convirtió en un símbolo, una leyenda y hasta en un secretísimo lugar de peregrinación, sobre todo para las jóvenes generaciones antifranquistas. Era una vez más el pueblo el que había vencido la batalla al olvido como última fase del terror triunfante. Resistir era vencer. La lápida de John Cookson fue, posiblemente, la única que aguantó erigida durante todos los años de la dictadura, y se convirtió, de esta manera, en símbolo de todos los caídos, especialmente de los internacionales, que lucharon contra el fascismo en España.

http://drugstoremag.es/2015/07/la-tumba-del-brigadista-que-el-franquismo-no-pudo-encontrar/

Las fotografías del artículo pertenecen a Clarence Kailin, los que aparecen en ella son: Los voluntarios de Wisconsin Fred Palmer, John Cookson, y Clarence Kailin.

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Siete actuaciones de políticos del PP que atentan contra el honor de las víctimas de la dictadura franquista.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica pone a disposición de la Fiscalía un informe en el que recopila declaraciones de dirigentes conservadores para que el organismo valore si “se requiere alguna medida orientada a sancionar dichas conductas”

Alejandro Torrús/ Diario Público/30-07-2015

Desde permitir que los Franco continúen siendo “Grandes de España” a mofarse de la búsqueda de los restos de Federico García Lorca en Granada y permitir exhibiciones que exaltan la dictadura en colegios públicos. Estas son algunas de las actuaciones de políticos del Partido Popular que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha puesto en conocimiento de la Fiscalía General del Estado con el fin de que “pueda valorar” si “se requiere alguna medida orientada a sancionar dichas conductas y a proteger a las víctimas de gravísimos delitos pendientes de resolver”.

La ARMH considera que estas declaraciones y actuaciones, que van desde la justificación de graves crímenes a la justificación de los mismos, atentan “contra el honor de las víctimas de la dictadura franquista” y recuerda que el Estado español tiene el deber de “velar y proteger a los familiares de los desaparecidos” como señala el artículo 12 de la “Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas”.

La petición de la ARMH se produce apenas un mes después de que la Fiscalía pidiera que Guillermo Zapata, exconcejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, declarara como imputado por sus tuits de humor negro sobre las víctimas del genocidio nazi. Según el escrito de la Fiscalía, los comentarios del concejal entrañan “descrédito, menosprecio o humillación de los delitos terroristas”. De hecho, tras ser absuelto por la Justicia, fue la propia Fiscalía la que decidió recurrir la decisión del juez Pedraz. Ahora, la Fiscalía tendrá que decidir si utiliza el mismo criterio que utilizó con Zapata con las declaraciones de responsables políticos conservadores.

1. Mayor Oreja: ¿Por qué voy a tener que condenar yo el franquismo?

En una entrevista concedida a La Voz de Galicia en octubre de 2010, Jaime Mayor Oreja, ex ministro del Interior del Gobierno de Aznar, rechazó condenar la dictadura franquista, un período que calificó de “extrema placidez”. ¿ Por qué voy a tener que condenar yo el franquismo si hubo muchas familias que lo vivieron con naturalidad y normalidad?”, se preguntó el conservador tras considerar que la Ley de Memoria Histórica es “un disparate”.

2. Rajoy y Aguirre celebraron la decisión de la Audiencia de paralizar las exhumaciones de fosas comunes

El presidente del PP, Mariano Rajoy, consideró en 2008 que la decisión de paralizar las exhumaciones de fosas comunes de víctimas de la dictadura, que autorizó el juez Baltasar Garzón, era “muy buena”. Rajoy, de hecho, apoyó entonces el recurso de la Fiscalía contra la orden de Garzón y se mostró “muy satisfecho” y “muy contento” con la noticia.

También Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid, celebró la decisión de la Audiencia Nacional señalando que “se ajusta a la legalidad”. Aguirre aprovechó la oportunidad para arremeter también contra Garzón por intentar realizar “una nueva transición”.

3. Homenaje a la División Azul con la participación de la delegada
del Gobierno en Catalunya

La delegada del Gobierno en Catalunya, Llanos de Luna, participó en mayo de 2013 en un homenaje en el que se entregó un diploma a la Hermandad de Combatientes de la División Azul, una unidad de voluntarios que combatió junto al ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Todos los partidos catalanes, salvo el PP y Ciutadans, pidieron la destitución fulminante de la delegada gubernativa, que, sin embargo, no se produjo.

4. Alcalde de Baralla: ““Los condenados a muerte por Franco se lo merecían

Manuel González Capón, alcalde de Baralla (Lugo), aseguró el pasado 26 de julio de 2013 que los condenados a muerte por Franco “se lo merecían”. El edil del pequeño municipio gallego, de apenas 2.800 habitantes, afirmó: “Quienes fueron condenados a muerte [por el franquismo] será porque se lo merecían”.

La afirmación se produjo durante una moción presentada por el PP para condenar los actos violentos de Resistencia Galega. Durante el debate, los socialistas exigieron la condena de “cualquier acto violento” y reclamaron a los conservadores que condenaran los crímenes cometidos durante la dictadura.

5. Acto de exaltación franquista en un colegio público de Madrid

El colegio público Príncipes de Asturias, de Quijorna , municipio de 3.000 habitantes de Madrid, acogió en septiembre de 2013, gobernando el Partido Popular, un mercadillo de parafernalia franquista y nazi con una docena de estands presididos por la pancarta: “¡Saludo a Franco! ¡Arriba España! El primer teniente de alcalde de la localidad, José Luis Pérez Maroto, del PP, aseguró que se trataba “de una exposición militar”.

6. Votar en contra de la retirada del título de Grandes de España a los Franco y a diferentes personalidades de la dictadura.

El 18 de junio del presente año el Partido Popular votó en contra en el Congreso de la PNL presentada por el Grupo Mixto para retirar el título de “Grandes de España” a los Franco. El texto de la PNL también reclamaba la retirada de los títulos nobiliarios de Emilio Mola, José Moscardó, Gonzalo Queipo de Llano, Juan Yagüe y José Antonio Primo de Rivera, entre otros. La diputada del PP, Pilar Cortés, justificó la postura de su partido y señaló que no emprenderían ninguna iniciativa que no estuviera contemplada en la Ley de Memoria Histórica.

6. Casado y los carcas de izquierdas

El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, señaló en un Congreso del PP de Madrid de 2009 que que la gente de izquierdas son “unos carcas” porque están “todo el día pensando en la guerra del abuelo” y “en la fosa de no se quién”. El conservador no se retractó de sus palabras aunque sí pidió que se escuchara su discurso íntegro afirmando que “en España se ha superado la división de los españoles”. Acto seguido, Casado señaló que los nuevos concejales del Ayuntamiento de Madrid tienen “actitudes muy sectarias y lo están demostrando con sus declaraciones actuales”, en referencia a los tuits del exconcejal de Cultura Guillermo Zapata.

7. El PP de Granada se mofa de la búsqueda de los restos de Lorca

El PP de Granada exigió el diciembre pasado al Gobierno andaluz, presidido por Susana Díaz, que dejara de “montar espectáculos publicitarios en torno a la memoria histórica” y comenzara a “usar el dinero de los andaluces en proyectos productivos y de futuro”. El espectáculo para el PP se trataba de la búsqueda de los restos de Federico García Lorca, poeta fusilado durante la Guerra Civil.

En una nota de prensa, la vicesecretaria general del PP entonces, Marifrán Carazo, afirmó que “tras el enésimo fracaso del teatro montado por la Junta” en torno a la búsqueda de los restos del poeta Federico García Lorca en Víznar, “es hora de que el Gobierno andaluz retire las máquinas destinadas a las excavaciones para siempre”.

http://www.publico.es/politica/cinco-actuaciones-politicos-del-pp.html

 

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Algunas víctimas son más víctimas que otras.

·La decisión de la Audiencia Nacional de avalar las tesis del gobierno del PP y negar que víctimas del GAL y la extrema derecha perciban la indemnización debida en cuanto víctimas del terrorismo vulnera principios constitucionales como la presunción de inocencia o la separación de poderes.

·El tratamiento jurídico y político que las autoridades del Estado español brindan a las víctimas del franquismo y de la violencia política institucionalizada propia de la Transición es notoriamente peor que el dado a las víctimas del terrorismo.

.Esta discriminación entre víctimas añade un motivo de sufrimiento para quienes se ven relegadas a un segundo plano en las políticas públicas de reparación y reconocimiento.

El Diario.es/Rafael Escudero Alday/23-07-2015

En los últimos días hemos conocido la decisión de la Audiencia Nacional (AN) de negar el derecho a percibir indemnizaciones como víctimas del terrorismo a personas asesinadas por el GAL y grupos parapoliciales de extrema derecha. En dos sentencias, fechadas el pasado 24 de junio, la AN rechaza los recursos presentados por los familiares de José Antonio Lasa y Josu Muguruza ante la decisión del Gobierno del PP -en concreto, del Ministerio del Interior- de no concederles la indemnización que la ley reconoce a las víctimas del terrorismo. Mediante estas sentencias la AN avala la tesis del Gobierno español, que hasta la fecha ha denegado estas indemnizaciones (o su actualización) a más de cincuenta personas víctimas del terrorismo de Estado y de la violencia política institucionalizada que reinó con impunidad en la España de la Transición.

Recordemos brevemente los hechos que dan lugar a esta decisión judicial. En 2012 el PP impulsó una reforma de la ley de reconocimiento y protección integral de las víctimas del terrorismo; ley que había sido aprobada en el Parlamento el año anterior con amplio consenso político. En esta reforma -no consensuada- se introduce un art. 3bis, que reza textualmente lo siguiente: “la concesión de las ayudas de la ley se someterá a los principios establecidos en el Convenio Europeo sobre indemnización a las víctimas de delitos violentos”. En concreto, a lo dispuesto en su art. 8, el cual señala que se podrá reducir o suprimir la indemnización “si la víctima o el solicitante participa en la delincuencia organizada o pertenece a una organización que se dedica a perpetrar actos violentos”.

Aunque el Convenio entró en vigor para España en febrero de 2002 y esta cláusula no fue tenida en cuenta en la redacción inicial de la ley, es ahora cuando el Gobierno del PP se sirve de ella para negar las citadas indemnizaciones a quienes, siendo víctimas del terrorismo del GAL y grupos similares como el Batallón Vasco Español o la Triple A, en su opinión formaron parte de grupos organizados violentos, es decir, de ETA.

En los dos casos en cuestión, la AN considera acreditada la pertenencia a ETA tanto de Lasa como de Muguruza. El primero fue -junto con José Ignacio Zabala- secuestrado, asesinado y enterrado en cal viva por órdenes de agentes militares y civiles del Estado español, tal y como quedó probado en la sentencia del Tribunal Supremo que condenó a varios de ellos (destacando entre los condenados el entonces gobernador civil de Gipuzkoa y el comandante de la Guardia Civil de Donostia); el segundo, diputado electo de Herri Batasuna, fue asesinado por integrantes de un grupo parapolicial de extrema derecha.

Hay razones más que fundadas para cuestionar esta decisión primero gubernativa y después judicial. Parece cuando menos sorprendente que pueda alcanzarse una conclusión de este tipo -la pertenencia a ETA de las citadas personas- cuando no existe sentencia judicial que así lo declare. Pero según la AN esto no es un problema, dado que de entrada hay que descartar la necesidad de sentencia judicial que declare la pertenencia de la víctima a banda armada o delincuencia organizada. ¿En qué se basa esta sorprendente afirmación? En que “en ausencia de pronunciamiento penal, los tribunales de justicia gozan de la facultad de determinar los datos fácticos en que se asienta la proyección de la norma jurídica que están llamados a aplicar”; en este caso, la ley que contiene los límites de las indemnizaciones a las víctimas del terrorismo. Por tanto, el examen de la pertenencia o no a banda armada de las víctimas “no requiere una prueba de cargo que fundamente una sentencia condenatoria”, sino que basta con “aportar unos datos objetivos de los que se permita inferir la realidad de una actuación de la intensidad requerida”.

Son varios los principios propios de un Estado constitucional de Derecho como el que dice ser el español que se vulneran con las afirmaciones reflejadas en el párrafo anterior. Por un lado, el principio de legalidad y la presunción de inocencia: si en este caso no existen sentencias condenatorias -y la propia AN así lo reconoce-, entonces estas personas son inocentes de los delitos de terrorismo y pertenencia a banda armada. En sistemas constitucionales, la ausencia de sentencia equivale a la inocencia, sin matices ni peros de ningún tipo, y sin que quepa alegar razones como la muerte de estas personas para tratar de justificar la ausencia de sentencia condenatoria.

Se vulnera también el principio de separación de poderes, al permitir que sea el Gobierno el que determine la condición de terrorista de tal o cual persona, condición que solo puede derivar de una sentencia, dado que de aplicar el Código Penal se trata. Tarea esta reservada al poder judicial y no al ejecutivo. Causa perplejidad que la propia AN avale las tesis del Gobierno y sea tan poco garante de un principio como es el de la separación de poderes, que precisamente busca garantizar la independencia judicial.

Además, ¿qué “datos objetivos” se han aportado para considerar probada la pertenencia de Lasa y Muguruza a banda terrorista? Las sentencias en cuestión recogen una amalgama de datos extraídos fundamentalmente de diligencias policiales e informes de la Guardia Civil elaborados en la época en que ocurrieron los crímenes. Una época caracterizada en las cárceles de Euskadi -y del resto del Estado, cabría añadir- por la comisión sistemática de torturas y malos tratos. Aceptar esos informes como prueba de unos hechos, sean estos los que sean, supone convalidar las prácticas violentas institucionales de la época y demuestra que los poderes del Estado español no tienen hoy intención de revisar críticamente la actuación de sus instituciones en aquellos años. Por cierto, cuando se realicen elogios de la Transición, o se alaben públicamente sus virtudes, no convendría esconder el desamparo en que dejó sumidas a las víctimas de la violencia política institucional.

Finalmente, se vulnera el principio de no discriminación entre víctimas de graves violaciones de derechos humanos. Todas tienen derecho a ser reparadas, con independencia de las circunstancias que provocaron su victimización. Discriminatorio es que se alegue una hipotética pertenencia a banda armada para negar la indemnización económica, mientras que esta no se niega a los familiares de personas asesinadas por ETA como el comisario torturador Melitón Manzanas o Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno de la dictadura. Es notoria y sobradamente conocida la participación de ambos en una política institucionalizada de represión y violación de derechos humanos.

La discriminación provoca una nueva causa de victimización para quienes integran la “segunda categoría” de las víctimas. En este caso, para las víctimas de la Transición, quienes -como les ocurre a las víctimas del franquismo- sienten que las instituciones del Estado pretenden esconder su relato de sufrimiento y desamparo y negarles el rol debido en las políticas públicas de memoria y construcción de una paz justa. Así, mientras no se sitúe también a estas víctimas en el centro del espacio público y ciudadano, difícilmente podremos hablar de sociedad pacífica, justa y ordenada. Decisiones como las adoptadas por el Gobierno y la AN en nada contribuyen a este objetivo.

http://www.eldiario.es/contrapoder/victimas_de_la_Transicion-GAL-Audiencia_Nacional_6_412318785.html

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Denuncian a Rajoy, Aguirre y Rafael Hernando ante la Fiscalía.

“Un ejemplo de un alcalde del PP: “Si murieron sería porque se lo merecían”

M.M/El Plural/22-07-2015

Tal y como avanzamos hace un mes, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) presentará finalmente la semana que viene ante la Fiscalía, un informe en el que ha recopilado declaraciones de representantes políticos que insultan y humillan a las víctimas de la dictadura franquista. Se trata de una petición para que el Estado tenga en cuenta los derechos de las víctimas de desaparición forzada, a los que las instituciones deben proteger.

En el informe aparecen declaraciones de Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre, Rafael Hernando yManuel González Capón, alcalde de Baralla, un municipio de Lugo, que aseguró en un Pleno quelos asesinados por la represión de la dictadura franquista “murieron porque se lo merecían”. Lo dijo en 2013 y el PP impidió que fuera reprobado. En las pasadas elecciones municipales y autonómicas volvió a ser cabeza de lista y ha sido reelegido alcalde.

Rajoy: la memoria histórica no interesa a nadie
En el caso de Mariano Rajoy, el portavoz de la ARMH, Emilio Silva, ha indicado a ELPLURAL.COM que resultó sumamente ofensivo hablar de que la memoria histórica no interesaba a nadie. Han recopilado también declaraciones de Esperanza Aguirre o Rafael Hernando, a quien ya habían denunciado por asegurar que las víctimas sólo se acuerdan de su abuelo cuando hay subvenciones. Esta querella, sin embargo, no prosperó.

El informe será remitido además al Grupo de Trabajo contra la Desaparición Forzada e Involuntaria de la ONU, al Relator Especial de la ONU para la Verdad, la Justicia, la Reparación y las Garantías de No Repetición; a la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, a la oficina de la Defensora del Pueblo y al Comité de Garantías del Partido Popular, porque en el artículo tercero de los estatutos del PP declara ser un partido “solidario con las víctimas de cualquier violencia”.

Doble moral de las instituciones
Con ello, la ARMH pretende denunciar la doble moral con la que se seleccionan desde las instituciones víctimas de violencias que requieren atención y respeto y otras a las que se humilla públicamente sin ninguna consecuencia política ni judicial. Un Estado democrático debe atender a todas las víctimas de la violencia y no discriminar cuáles interesa políticamente atender y cuáles no. No lo dicen, pero está claro que se refieren al caso Zapata.

La desaparición forzada, de la que en la dictadura franquista hubo como mínimo 114.226 víctimas,es el delito más grave que se puede cometer contra un ser humano: se detiene ilegalmente a un ser humano, se le tortura, se le asesina y se esconde su cadáver, para extender el sufrimiento de su familia al no confesar su paradero.

Según la Convención contra la Desaparición Forzada e Involuntaria de la ONU, ratificada por España, el delito sólo empieza a prescribir cuando se da con el paradero de la persona desaparecida. Esa misma convención dicta la protección y la atención especial que requieren los familiares de los desaparecidos, algo que ha sido vulnerado desde las instituciones.

http://www.elplural.com/2015/07/22/denuncian-a-rajoy-aguirre-y-rafael-hernando-ante-la-fiscalia-por-humillar-a-las-victimas-del-franquismo/

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Abriendo fosas

En estos días, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), está trabajando de forma incansable en las inmediaciones de Casasola de Rueda, término municipal de Gradefes, buscando fosas de la guerra civil española, esa guerra que fue el origen de las dos Españas y que después de tantos años sigue martilleando nuestra memoria. Y no es para menos puesto que este país sigue sin madurar lo suficiente para asumir de una manera responsable su pasado.

Gente Digital/Ana Isabel Ferreras/17-7-2015

Muchos son los que miran para otro lado y utilizan el recurso fácil de “hay que pasar página”, pero en mi opinión están completamente equivocados. No se puede pasar una página de tanto peso sin quitarnos de encima todas las losas que compone un país plagado de fosas desperdigadas entre nuestros montes y cunetas.

Hoy (miércoles 15 de julio), he tenido la oportunidad de ver en primera línea los trabajos de exhumación en la fosa de Casasola. Se trata de 6 enterramientos aparecidos en la ‘Valleja de los muertos’, que no serán los únicos porque se espera encontrar alguna otra mucho más numerosa. A pesar de haber visto muchos reportajes, puedo afirmar que me ha impresionado de sobremanera. Imaginar el sufrimiento tan terrible que tuvieron que soportar los que hoy asoman tímidamente a la luz del día después de soportar casi 80 años presos de la oscuridad y el abandono, gracias a las delicadas tareas en el desenterramiento que están llevando a cabo los voluntarios de la ARMH, pone los pelos de punta a cualquiera. Imaginar el dolor de sus familiares…. no se puede describir.

Me gustaría desde aquí agradecer a todos los que llevan años trabajando para esta causa (historiadores, investigadores, arqueólogos, etc.), al personal que colabora con la ARMH, por la extraordinaria profesionalidad que están demostrando, totalmente altruista, disponiendo de sus días de vacaciones al servicio de esta ardua tarea, que debería sin ninguna duda ser obligación del gobierno, siendo el único responsable de poner fin a este vergonzante olvido. Y por supuesto utilizar este medio para solicitar la colaboración de todos aquellos que con su testimonio, puedan aportar datos suficientes para encontrar a los desaparecidos porque cualquier pista puede ponernos en el camino de una evidencia.

http://www.gentedigital.es/leon/opinion/noticia/1710394/abriendo-fosas/

Foto destacada de Ranommanpotho 2015 – Andrés Palmero

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El cura de los Jerónimos ensalza el golpe de Estado   La Marea
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El cura de Los Jerónimos ensalza el golpe de Estado en una misa por los caídos de 1936

En una misa celebrada en la parroquia de Los Jerónimos en Madrid el sacerdote ha pedido que un hombre valiente “como los de antaño” dé un paso adelante.

La Marea/Antonio Maestre/19-07-2015

En pleno centro de Madrid, en la Parroquia de los Jerónimos, se ha celebrado este sábado 18 de julio como cada año la misa fascista en honor de los “caídos por dios y por España” durante el golpe de Estado de 1936. A la celebración han acudido un centenar de personas, entre las que se encontraba Jose Luís Corral, líder del Movimiento Católico Español y el Nudo patriota Español, uno de los partidos integrantes de la coalición de extrema derecha La España En Marcha. Los asistentes han colocado unos carteles en el recinto de la Iglesia alabando el golpe de Estado y al dictador Francisco Franco.

El sacerdote de la Parroquia de los Jerónimos, en su homilía, ha ensalzado el golpe de Estado que acabó con el comunismo, “una ideología del diablo”, pero se ha lamentado de que “el germen de la ideología comunista” no se erradicó y, tras la muerte de Franco, se instauró en España. De hecho, a su juicio, ahora está más vivo que nunca, en alusión a los movimientos independentistas y a Podemos.

El cura ha comenzado su sermón alabando el golpe de Estado: “Un 18 de julio de 1936, las emisoras de radio anunciaban un levantamiento en África. Al frente de este alzamiento estaba un joven general, Francisco Franco Bahamonde. El alzamiento fue necesario, España estaba en peligro, una ideología procedente del infierno quería estrangular a la patria. El comunismo”. Tras una introducción revisionista y golpista de la historía se ha lamentado de que el franquismo no pudiera erradicar de raíz esta ideología: “El comunismo fue vencido, fue aplastado. Pero fue inevitable que el germen que dio origen a ese odio a España y la fe católica siguiera vivo. Ese germen nunca fue destruido y como serpiente que se arrastra por el suelo permaneció esperando poder terminar su labor y sólo lo pudo hacer cuando falleció el ultimo gran estadista católico español. El caudillo Franco”.

El sacerdote ha continuado la homilía lamentándose de la “mal entendida libertad” que trajo la democracia, ya que en su opinión se dedicó a atacar a la fe católica y a los valores de la religión. Asimismo ha lamentado que en la actualidad no haya ningún “hombre valiente” como los de antaño que dé un paso adelante por la situación actual del Estado español.

Tras la finalización de la misa, los asistentes al culto han sacado unas banderas del Movimiento Católico Español, de Falange, del Nudo patriótico Español y otra franquista y han entonado el “Cara Al Sol” dentro del recinto de la Iglesia pero fuera del templo. Tras el canto han lanzado vivas a España, a Franco y a Primo de Rivera.

Audio de la homilía: Sermón a partir del minuto 00:09:15 

 

http://www.lamarea.com/2015/07/19/el-cura-de-los-jeronimos-ensalza-el-golpe-de-estado-en-una-misa-por-los-caidos-de-1936-2/#

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El franquismo del PP

La derecha española es heredera, familiar, social e ideológicamente, del franquismo, por lo que reconocer sus crímenes la obligaría a una renuncia imprescindible para reparar una Historia culpable de la que así son cómplices. 

eldiario.es / Ruth Toledano / 19-07-2015

El otro día, en una fiesta de cumpleaños muy divertida, una joven artista me contó que su padre, que no había cometido otro delito que el de ser comunista, había pasado veinte años en una cárcel franquista. Me contó cómo la vida de su familia había sido truncada por el dictador y que su padre, una vez en libertad, nunca llegó a recuperarse del todo. Después seguimos bailando. Pero esa cifra, veinte años, vuelve desde entonces a mi cabeza una y otra vez. Y, con ella, los 500.000 encarcelados por el fascismo español. Y los 550.000 exiliados que huyeron del terror de ese fascismo. Y los 300.000 niños robados a sus madres por rojas. Y los cientos de miles de desaparecidos. Y los cientos de miles de depurados, despedidos de su trabajo y despojados de sus bienes por ser republicanos.

También, con esa cifra, vuelven los 80.000 republicanos asesinados entre 1936 y 1939. Y los 115.000 antifranquistas asesinados entre 1939 y 1975, año en que el general Francisco Franco murió en la cama de la impunidad. Con esa cifra vuelve también la tía abuela de Ismael Serrano, que aún sigue en una fosa común, como bien  recordó el cantante en un tuit a Pablo Casado (que se burló de quienes quieren recuperar de las cunetas los restos de sus familiares para darles digna sepultura y luego los suyos lo nombraron vicesecretario de Comunicación del PP). Y vuelve Emilio Silva Faba, fusilado por republicano en la comarca del Bierzo y cuyos restos fueron los primeros de un represaliado del franquismo identificados por una prueba de ADN. Su nieto, Emilio Silva Barrera, es el presidente de la  Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que hace dos meses recibió en Nueva York el premio ALBA/Puffin al Activismo en Derechos Humanos, uno de los más prestigiosos del mundo.

Podría llamar la atención que este premio venga de Estados Unidos mientras en España la tarea de la ARMH es despreciada o, peor, obstaculizada. Pero no sorprende: la derecha española es heredera, familiar, social e ideológicamente, del franquismo, por lo que reconocer sus crímenes la obligaría a una renuncia imprescindible para reparar una Historia culpable de la que así son cómplices. Si el franquismo aplicó el terrorismo de Estado, los descendientes del franquismo que no lo condenan justifican o defienden ese terrorismo. Mientras organizaciones e instituciones internacionales reconocen el esfuerzo de los hijos y nietos de la injusticia, ese esfuerzo es ninguneado en la España donde los herederos del franquismo han podido ganar elecciones democráticas. “No es casual”, señala Emilio Silva Barrera, “que este premio venga de Estados Unidos o que la causa que hay abierta contra el franquismo, a raíz de la querella que promovimos el 14 de abril de 2010, esté en un juzgado argentino”. La ARMH no ha recibido aún reconocimiento alguno por parte del Estado español ni de la Unión Europea: “Decirle al viejo continente que tiene pendiente la resolución de graves violaciones de derechos humanos sería algo así como una falta de respeto, tratándose de este continente civilizado”, ironiza Silva.

La ARMH denuncia que ‘los padres de la Constitución’ dejaron en las cunetas a muchos abuelos y reclama el fin de un olvido y un silencio que aún fomenta el PP. Ante el anuncio de Manuela Carmena de la posible sustitución de nombres franquistas de calles madrileñas, la Delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, ha mostrado su oposición con un razonamiento tan pobre y sospechoso como insultante: “Se aprende de lo pasado”. Claro que se aprende de lo pasado, señora Dancausa, precisamente para eso es necesaria una memoria capaz de juzgar qué de ese pasado merece reconocimiento y qué merece repulsa. Pretender que una calle que lleva el nombre de un general franquista o que conmemora a los caídos de la División Azul (división de soldados franquistas y falangistas que se unió al ejército nazi) sea una forma de aprender lección alguna supone una burda manipulación. No hay que ser muy lista para comprender que poner a una calle el nombre de algo o de alguien lleva implícito un reconocimiento. Así que es fácil deducir que las motivaciones de Dancausa poco tienen que ver con ilustrar la verdad y mucho con el franquismo heredado por su partido.

La ARMH lo considera una humillación a las víctimas. Una humillación que nos alcanza si “una representante de un Gobierno democrático defiende los honores en espacios públicos a militares golpistas, criminales de guerra y miembros de una dictadura que obligó a exiliarse a medio millón de personas, asesinó a más de cien mil civiles cuyos cuerpos siguen todavía desaparecidos, secuestró las elecciones durante cuatro décadas, convirtió a las mujeres en ciudadanas de tercera clase y persiguió a los homosexuales como delincuentes”.

Como no podía ser otro modo, a los planes de Carmena también se ha opuesto Esperanza Aguirre, rabiosa perdedora de la alcaldía de Madrid que se ha tenido que mal conformar con ser portavoz del PP en el Ayuntamiento. Ha anunciado que los populares se opondrán a las intenciones de la alcaldesa, pasándose por el forro que ese cambio venga avalado por una Ley de Memoria Histórica que ya lo marca y que, simplemente, no se ha cumplido. Tras una reacción como la de Aguirre, solo puede haber mucho franquismo -familiar, social e ideológico- presente. Tanto franquismo como para que ella, la lideresa en descomposición, aún quiera ir más allá: pide la derogación de esa Ley. Es decir, desaparecerán los nombres franquistas de las calles, pero acechará el espíritu antidemocrático mientras no salgan de las instituciones residuos tóxicos como Aguirre o el diputado del PP Rafael Hernando, que  se atrevió a escupir que “los familiares de las víctimas del franquismo se acuerdan de desenterrar a su padre solo cuando hay subvenciones” (y luego los suyos lo nombraron portavoz parlamentario del PP). Porque “ser demócrata”, recuerda la ARMH, “significa ser antifranquista, así como oponerse al uso de la fuerza en el ejercicio del poder”.

Más de 170 calles enaltecen aún en Madrid a responsables y símbolos de la dictadura franquista. De cumplirse la Ley de Memoria Histórica a través de la iniciativa de Carmena y su equipo de Gobierno, Madrid se convertiría en el primer municipio que obedece a la normativa y hace un gesto para reparar una injusticia que, desde la muerte de Franco, suma cuatro décadas de impunidad a las cuatro anteriores de violencia del dictador. Ochenta años de víctimas abandonadas por la Justicia. Lección del pasado sí será, como propone la ARMH, que la retirada de esos nombres y esos símbolos vaya acompañada por la correspondiente explicación de quién, qué y por qué no merece estar en el callejero de nuestras ciudades.

Se lo debemos a Emilio Silva Faba, a la tía abuela de Ismael Serrano y a todos los españoles que, como el padre de la joven artista que conocí en un cumpleaños, fueron víctimas de un terrorismo de Estado que, mientras no se repare con el respeto debido, deslegitimará la Transición e impedirá que este país avance hacia una verdadera democracia.

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http://www.eldiario.es/zonacritica/franquismo-PP_6_410918913.html

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