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¿Quién fue Salvador Moreno, el militar golpista defendido por Rajoy?

En 2002 el pleno municipal de Pontevedra aprobó (con el voto contrario del PP) su eliminación del callejero. Bombardeó Gijón o a la población que huía de Málaga.

La calle con nombre franquista de Rajoy y otros desprecios del PP a las víctimas de la dictadura

eldiario.es / Marcos Pérez Pena / 01-12-2017

“Viví muchos años al lado de la Escuela Naval de Marín, en la calle Salvador Moreno de Pontevedra.  Ahora, no se sabe por qué, le han quitado la calle al Almirante Salvador Moreno. Pero, en fin, yo le sigo llamando así”. Mariano Rajoy, durante una visita a militares españoles en Costa de Marfil, lamentó el cambio de nombre de esta calle, que hace ya 15 años pasó a llamarse Rosalía de Castro, por iniciativa del Gobierno local de la ciudad. En octubre de 2002 la decisión fue acordada por el pleno municipal, con los votos favorables de BNG y PSdeG-PSOE y la oposición del PP.

El entonces concejal de Cultura y hoy diputado en el Parlamento gallego por el Bloque Nacionalista Galego, Luis Bará, defendió el cambio de nombre de esta y de otras cuatro calles (Calvo Sotelo, Paco Leis, Hermanos Vázquez Lescaille y Bernardino Fondevila) “por estar relacionados con el período histórico del levantamiento militar de la guerra del 36 y la represión de aquella trágica etapa”. Por el contrario, el concejal popular Celestino Lores calificó los cambios de “acto de irresponsabilidad” del gobierno del BNG, que “dividía” a la ciudadanía pontevedresa “con cuestiones que nunca debieron salir a la calle” y acusó a Bará de “enturbiar con sus juicios la memoria de personas que ya no están entre nosotros” y de “alterar la paz familiar de sus hijos, nietos y bisnietos, que no han ofendido a nadie, y mucho menos a ustedes”. El edil del PP incluso le exigió a Bará que les pidiera disculpas a los familiares de las figuras franquistas cuyos nombres iban a dejar de estar en el callejero municipal. Bará simplemente le respondió que “la historia hay que conocerla” y que los cambios eran “un ejercicio de justicia y normalidad democrática”.

La calle Rosalía de Castro, llamada así desde el año 2002 JUAN MEJUTO

¿Pero quién fue ese Salvador Moreno cuya memoria acaba de reivindicar Rajoy y que todavía da nombre a un colegio privado en la ciudad? Ferrolano de nacimiento, participó desde el inicio en la sublevación militar contra el gobierno democrático. El 18 de julio dirigió la rebelión en el Arsenal de Ferrol, apoderándose del crucero Almirante Cervera, fondeado en el puerto y que era protegido por oficiales y soldados fieles a la República. Ascendido a Capitán, en las semanas siguientes utilizó ese mismo barco para bombardear Gijón. Ya en 1937, comandó el acorazado  Canarias, con el que bombardeó a la población civil que huía de Malaga en dirección a Granada (en la conocida como desbandá), provocando entre 3.000 y 5.000 muertes. La actuación del Canarias fue fundamental además para que el ejército nacional controlara el Estrecho de Gibraltar.

En 1939 fue proclamado Ministro de Marina, cargo que desempeñó en dos etapas (1939-45 y 1951-57), siendo ascendido a Almirante en 1950 y muriendo en 1966 a los 80 años de edad. En 2008 fue uno de los 35 altos cargos del franquismo imputados por la Audiencia Nacional en el sumario instruido por Baltasar Garzón, por los delitos de detención ilegal y crímenes contra la humanidad cometidos durante la guerra civil y en los primeros años del régimen.

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Fotografía destacada: Salvador Moreno Fernández, ministro de Marina durante la dictadura franquista

Fuente:http://www.eldiario.es/galicia/Salvador-Moreno-golpista-defendido-Rajoy_0_713929006.html

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Cadena perpetua a la dictadura argentina: el ejemplo que España no quiere seguir

La histórica condena a responsables de los vuelos de la muerte argentinos queda como paradigma de la lucha contra la impunidad de las dictaduras.

En el caso español, el régimen de Franco sigue recubierto por una coraza que impide el acceso a la justicia de las víctimas del régimen.

Los obstáculos principales son tres, según expertos: la falta de voluntad política y social, un empuje que arrastraría consigo el tapón judicial.

eldiario.es / Juan Miguel Baquero / 01-12-2017

Argentina condena a los responsables de los vuelos de la muerte. España bloquea cualquier intento de enjuiciar al régimen de Franco. Dos soluciones a un mismo problema: los crímenes contra la humanidad cometidos durante una dictadura. Cadena perpetua versus impunidad.

¿Y están vinculados ambos casos? Sí. Porque se trata de juzgar, o no, violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Porque sendos procesos están conectados en una suerte de viajes judiciales de ida y vuelta. Y porque Argentina se ha convertido en el ejemplo de cómo romper la coraza que impide investigar y penar causas protegidas por el derecho internacional.

¿Y cómo logra el país austral destrozar la impunidad dictatorial? Sorteando el gran obstáculo jurídico: las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. El tapón salta con una clave: la voluntad política y social. Un empuje crucial que arrastra consigo a la judicatura.

Todo esto falta en el caso español. Los jueces juegan con la coraza de la preconstitucional Ley de Amnistía para repeler cada tentativa de encausar al franquismo y negar a las víctimas el acceso a la justicia. Un parapeto que resiste por la ausencia de aquellos elementos clave: el interés ejecutivo, de los gobiernos, y una demanda ciudadana mayoritaria.

La “experiencia argentina” como ejemplo

“España sí debe aprender mucho de la experiencia argentina”, dice el expresidente de la Asociación Pro Derechos Humanos de España, Jacinto Lara. “Argentina se ha convertido en un referente mundial” al culminar procesos judiciales que revierten “una situación de impunidad en relación a violaciones de derechos humanos”, precisa.

Fachada de la antigua sede de la ESMA en Buenos Aires, hoy lugar de memoria. | EFE

La Escuela de la Mecánica Armada (ESMA), símbolo del terror en Argentina, es ahora un lugar de justicia. El juicio contra los responsables de secuestros, torturas y asesinatos en el centro clandestino de detención de la dictadura militar se ha convertido en el mayor proceso judicial del país, con casi 800 delitos de lesa humanidad sobre la mesa. Las condenas dictadas llegan hasta cadena perpetua. Los vuelos de la muerte ya no están impunes.

En suelo español, el paradigma de la barbarie oscila desde los centros de tortura a las fosas comunes. De las mujeres rapadas a los represaliados por el Tribunal de Orden Público (TOP). De los  esclavos del franquismo a las miles de víctimas enterradas en cunetas. Todas siguen, del revés, siendo zonas de injusticia.

“Que estos juicios sean llevados a cabo en Argentina y no sea posible hasta ahora terminar con ese muro de impunidad en España tiene que ver con el poder político y con la estructura social”, define el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), Emilio Silva. Un armazón creado en “40 años de dictadura” y que llega “hasta hoy” facilitando que el Estado vulnere el derecho internacional “independientemente de sus gobiernos”, avanza en la crítica.

Decenas de personas escuchan la lectura del veredicto por los crímenes cometidos durante la última dictadura. | CARLOTA CIUDAD/EFE

Una lección: “la justicia hay que buscarla”

La justicia española ha recibido numerosas denuncias por desapariciones forzosas, querellas por torturas policiales, por secuestro de recién nacidos… Hasta ahora quedan  en papel mojado. Incluso la causa abierta en la Audiencia Nacional por el juez Baltasar Garzón o, a efectos prácticos, el grueso de la  causa contra los crímenes franquistas que impulsa un juzgado de Buenos Aires.

“Acá toda excusa parece buena para no hacer nada”, afea sobre el caso español la abogada de la denominada Querella Argentina, Ana Messuti. “Y hay una lección que tomo de la Argentina”, dice la letrada, en conversación telefónica con eldiario.es: “Demuestra que la justicia hay que buscarla”. Que no hay, subraya, “obstáculo que valga”.

Los drogaban. Los subían a un avión. Los arrojaban al Río de la Plata. A unos 4.000 detenidos. Estos vuelos sin retorno eran la estrategia de exterminio con que la dictadura del país austral dejó unos 30.000 desaparecidos forzados. Un oscuro legado que en el sur de Europa igualan los actos de la dictadura franquista sólo con las cifras de bebés robados. Las  desapariciones rondan las 150.000 personas durante el golpe de Estado, la guerra civil y la dictadura. La mayoría siguen cubiertos de tierra en tumbas ilegales.

Decenas de miles de personas rechazaron en las calles la sentencia de la Corte Suprema que reduce la pena a un torturador. | EFE

¿Qué crímenes podría juzgar España? “Deberían juzgarse e investigarse todos los crímenes y violaciones de derechos humanos cometidas por la dictadura franquista”, según Emilio Silva. Todos, sin distinción. “Hay que tener en cuenta que las proporciones del caso español son enormes” y que el argentino “está más cercano en el tiempo”, apunta Messuti.

Detalles que no impiden, en todo caso, avanzar en los tribunales. “El hecho de que no se encuentren los autores de los asesinatos no significa que los crímenes queden impunes, la justicia tiene que actuar”, defiende. “Que mueran los verdugos no exime ni desaparece el delito”, sentencia Ana Messuti.

¿Y qué le falta a España para culminar el acceso a la justicia de las víctimas de Franco? “Algo muy importante: ese empuje social que en Argentina empezó con las Madres y después se manifestó en todos los aniversarios de una forma impresionante”, reclama Messuti. De aquel lado el reclamo ha sido mayoritario, sobre la verdad, la justicia, la memoria y la reparación. Del otro, la Memoria Histórica no deja de ser una petición parcial.

El perfil impune de la dictadura de Francisco Franco está sostenido “por tres elementos combinados: la incidencia social, política y judicial”, incide Jacinto Lara. Un componente “nuclear” es la voluntad de los gobiernos pero la movilización en las calles “es fundamental”. Con este empuje doble, los “obstáculos jurídicos que violentan gravemente el derecho internacional” quedarían removidos “con facilidad”.

Las investigaciones argentinas “se iniciaron en España”, recuerda, y ahora “la Querella Argentina actual debería jugar ese mismo papel para que los juzgados españoles asumieran ese proceso”. La clave está en “ese viaje de ida y vuelta” entra las justicias de ambos países. Así, mientras un país juzga y suma una sentencia histórica, el otro mira al tendido ignorando los crímenes de Estado de su pasado reciente. La ‘causa ESMA’, convertida en ejemplo a nivel mundial, y poniendo en evidencia la impunidad viva del franquismo.

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Fotografía destacada: Rostros de los desaparecidos: protagonistas en el reclamo de verdad, justicia y reparación.

Fuente:http://www.eldiario.es/sociedad/Cadena-perpetua-dictadura-argentina-Espana_0_713929058.html

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Cadena perpetua para los responsables de los ‘vuelos de la muerte’ en Argentina

Secuestros, torturas, homicidios y apropiación de menores son algunos de los horrores investigados en este juicio que se ha prolongado cinco años, entre ellos los llamados ‘vuelos de la muerte’, en los que se arrojaba al mar a personas secuestradas.

cadenaser.com / EFE / 30-11-2017

Veintinueve personas, entre ellas Alfredo Astiz, han sido condenados a prisión perpetua y otras 19 recibieron condenas menores en el mayor juicio por delitos de la última dictadura celebrado en Argentina, en el que otros seis acusados fueron absueltos, entre ellos Julio César Poch.

El histórico proceso, que duró cinco años y en el que estaban imputadas 54 personas, entre militares y civiles, concluyó este jueves en Buenos Aires con la lectura de la sentencia, que duró cuatro horas, y con numerosos integrantes de organismos de derechos humanos a las puertas de los tribunales.

La “megacausa” comprendía 789 casos de crímenes de lesa humanidadcometidos durante la última dictadura (1976-1983) en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionó la mayor cárcel clandestina del régimen de facto y en la que se calcula que estuvieron detenidas ilegalmente unas 5.000 personas.

Los jueces absolvieron a Juan Ernesto Alemann, exsecretario de Hacienda del gobierno dictatorial; al piloto de la línea aérea holandesa Transavia y marino retirado Julio César Poch, extraditado desde España; y a los también exmilitares Ricardo Jorge Lynch Jones, Roque Ángel Martello, Rubén Ricardo Ormello y Emir Sisul Hess.

Sin embargo, el tribunal condenó a prisión perpetua, entre otros, a Jorge Eduardo “el Tigre” Acosta, excapitán de fragata y exjefe de Inteligencia y del Grupo de Tareas de la ESMA; al excapitán de corbeta Ricardo Miguel Cavallo, extraditado desde España en 2008, y al excapitán de la Armada y agente de inteligencia Alfredo Astiz, conocido como el “Ángel Rubio” o el “Ángel de la muerte”.

Entre quienes también recibieron la máxima pena están Adolfo Miguel Donda, Juan Antonio Azic, Jorge Carlos Radice, Juan Carlos Rolón, Carlos Guillermo Suárez Mason y Gonzalo Torres de Tolosa.

Además de los 29 condenados a reclusión perpetua, el tribunal sentenció a 10 de los imputados a penas que van desde los 8 a los 25 años de prisión.

Jorge Acosta, Alfredo Astiz y otros miembros de la armada argentina durante la dictadura enjuiciados por los ‘vuelos de la muerte’. / MARCOS BRINDICCI (REUTERS)

Muchos de los condenados ya contaban con condenas previas en otros juicios por delitos en la dictadura. Once de los 66 imputados originalmente en este juicio murieron a lo largo del proceso y otros tres fueron apartados por razones de salud.

“Aquí hay muchos sobrevivientes que han sufrido en carne propia la aplicación de las políticas llevadas adelante por quienes hoy están siendo juzgados”, dijo Liliana Belforte, víctima del terrorismo de Estado de Argentina y comunicadora social.

A las puertas del tribunal, situado justo frente al edificio central de la Armada argentina, Belforte lamentó que este juicio haya tenido “muchísimas dilaciones” y sostuvo que, aunque hubiera querido que la Justicia actuara “con muchísima más severidad”, el proceso resulta un “paliativo” para los supervivientes y los familiares de las víctimas.

Éste ha sido el tercer juicio por delitos cometidos en la ESMA, pero ha sido el más prolongado de ellos y, por la cantidad de imputados, los casos comprendidos y el números de testigos que han declarado -entre ellos 400 sobrevivientes- ha sido considerado el mayor proceso por delitos en la dictadura celebrado hasta ahora por la Justicia penal en Argentina.

“Ha sido el juicio más largo en cantidad de imputados y en cantidad de víctimas”, destacó a Efe Diego Adur, sobrino de Claudio César Adur, detenido desaparecido en 1976 junto a su esposa, Bibiana Martini. Secuestros, torturas, homicidios y apropiación de menores son algunos de los horrores investigados en este juicio, entre ellos los escalofriantes “vuelos de la muerte”, en los que se arrojaba al mar a personas secuestradas.

Entre otros casos emblemáticos, el juicio incluyó las desapariciones de la joven sueca Dagmar Hagelin, de la dirigente de la guerrilla Montoneros Norma Arrostito, de las religiosas francesas Léonie Duquet y Alice Domon y de Azucena Villaflor, fundadora de las Madres de Plaza de Mayo.

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Fotografía destacada: Julio Poch y otros enjuiciados por los llamados ‘vuelos de la muerte’ en Argentina. / GETTY IMAGES

Fuente:http://cadenaser.com/ser/2017/11/30/internacional/1512026399_526840.html

 

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‘Cuerda de presas': 11 dolorosas historias de mujeres encarceladas por el franquismo

El cómic de Jorge García y Fidel Martínez nos hace partícipes del crudo relato personal de mujeres prisioneras en los años del franquismo.

Cuerda de presas es el resultado de un proceso de documentación lento y laborioso para no dejar escapar los numerosos detalles que componen el tema.

eldiario.es / Mina López / 27-11-2017

Una cuerda de presas es un conjunto de presidiarias atadas y en hilera para su traslado. Y también el título del cómic de Jorge García (guionista) y Fidel Martínez (dibujante) que la editorial Astiberri acaba de reeditar 12 años después de su primera aparición en el mercado. La obra cuenta las historias de 11 mujeres prisioneras del franquismo durante los primeros años de la dictadura.

Cada una de ellas tiene su propio drama: la embarazada que da a luz en la cárcel de Las Ventas, la lesbiana a la que confinan a una celda de aislamiento cuando la encuentran con otra compañera o a la que le perdonan su melena para resultar más atractiva a sus violadores. Tragedias dibujadas que fueron una cruda realidad hace no tanto tiempo.

Astiberri, que publicó por primera vez el libro en encuadernación rústica en 2005, lo ha recuperado con modificaciones con la intención de mejorar la primera entrega. Según el editor, Javier Zalbidegoitia: “Planteamos a Jorge y Fidel que creíamos que debía pasar por un ligero cambio de dimensiones, quitarle algo de altura y darle más anchura para que quedara la mancha del dibujo más proporcionada”. Además, aprovecharon para pasar al cartoné y poner una nueva ilustración en la portada para dar un mejor acabado a una obra considerada de referencia dentro del catálogo de la editorial.

Jorge García explica a eldiario.es que la idea de guion surgió por casualidad en el año 2003, mientras revolvía una pila de CDs de música de la Guerra Civil en una biblioteca pública de Salamanca. “Tropecé con un disco titulado Dones del 36(“Mujeres del 36″) interpretado por el grupo Maquis”. Como cuenta el guionista, el disco recreaba un concierto clandestino en los lavabos de la prisión de mujeres de Ventas en 1948, hecho que también recrea en las viñetas de su cómic.

Una de las once dolorosas historias que componen ‘Cuerda de presas’

“Yo ya conocía la historia de las Trece Rosas Rojas por Crónicas del antifranquismode Pedro Vega y Fernando Jáuregui, pero era la primera vez que tomaba conciencia de la existencia de presas políticas durante el franquismo”, señala García. En su mente impactó la imagen de “esa música que hablaba de libertad escurriéndose a través de los barrotes de una prisión” y decidió materializarla en un libro para poder compartirla.

Aunque las historias son ficticias, estas no difieren demasiado de lo que ocurrió en realidad, algo que confirmó la expresa política María Salvo (cuya biografía fue reconstruida por el historiador Ricard Vinyes en El daño y la memoria) a Jorge García durante un encuentro en la universidad Can Fabra de Barcelona. “Me dijo que yo no había inventado nada. La rutina, las vejaciones, las monjas, la muerte. Desgraciadamente, todo fue real”, explica el autor. Continúa diciendo que “como decía García Márquez, hay obras que no pertenecen a quien las hace, sino a quien las padece”.

Cuando le propuso a Fidel Martínez que se encargase de ilustrar su guion, este aceptó atraído por una idea: la de visibilizar las vivencias de unas presas políticas que no han recibido tanta atención en la memoria histórica. “Cuando me aproximo a cualquier conflicto, ya sea como dibujante o como autor, me gusta prestar especial atención a todos aquellos aspectos que han sido despreciados o silenciados y a la mujer, en este tipo de situaciones, siempre se le ha otorgado un papel secundario”.

La dureza de los testimonios se refleja en el estilo de las ilustraciones, que el autor define como “de corte expresionista, con influencias del cartelismo utilizado en aquella época para difundir la diferente propaganda política”. El tipo de dibujo es importante a la hora de transmitir al lector la gravedad de los hechos que está contemplando. Por ello, menciona que para retratar sucesos tan trágicos hacía falta “un dibujo muy contrastado”, que fuera duro y cortante para “adaptarse a cada uno de los relatos”.

Escarbando en el pasado

En el proceso de documentación, que fue lento y laborioso, el guionista consultó numerosos detalles del tema. El punto de partida fue el ensayo Irredentas, de Ricard Vinyes. Le siguieron los testimonios de presas recogidos por Tomasa Cuevas durante los años 70 y 80, una monografía sobre la cárcel de Ventas en Madrid, el libro Rojas, de Mary Nash, la novela La voz dormida de Carmen Chacón y “en general, todo lo que caía en mis manos”.

Un relato que mezcla la rutina, las vejaciones, las monjas y la muerte

El furgón de los locos, de Carlos Liscano, una novela donde el autor recuerda las experiencias que vivió durante el tiempo que pasó en la prisión de la Libertad de Montevideo en los años 70 y 80, fue la que le ayudó a concretar el tono del libro. “Me impresionó hondamente la frialdad de su prosa e intenté reproducirla en los 11 relatos de que consta Cuerda de presas“.

La labor de plasmar en imágenes las historias de las presas imaginadas por Jorge García tampoco fue sencilla. El ilustrador fue recibiendo el material que el guionista iba encontrando, como fotografías, pero tuvo que “inventar o recrear escenarios desde la mera suposición”.

A pesar de que Cuerda de presas tiene el claro objetivo de dar luz y concienciar sobre una parte de la historia que se vivió en España hace solo unas décadas, Fidel Martínez ve muy complicado el que se llegue a hacer justicia con las víctimas del franquismo. El dibujante cree que desde las instituciones públicas no existe interés por ello porque “aquí se dio paso de la dictadura a la democracia a través de un pacto, oscuro en muchos de sus aspectos”.

Para Martínez, hacer la memoria histórica en este país conllevaría “sacar todos los casos a la luz”, lo que no solo supondría la condena pública, sino también la judicial de los agentes implicados. “Agentes que todavía se mantienen activos y vigentes en la vida política de este país”, matiza el diseñador.

El contrastado dibujo de sus viñetas sirve para transmitir la gravedad de los hechos que se narran

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Fotografía destacada: Portada del libro ‘Cuerda de presas’

Fuente:http://www.eldiario.es/cultura/comics/Cuerda-dolorosas-historias-encarceladas-franquismo_0_709029506.html

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El Hombrecino que guardó durante 30 años la lista con los nombres de sus amigos fusilados

Esta es la historia del reencuentro de un anciano con su memoria. También es la historia de una lista de nombres de los que desaparecieron al principio de la Guerra Civil Española en un pueblo de Badajoz llamado Almendral. Francisco Rodríguez guardó esta lista en su monedero durante más de 30 años para no olvidar a ninguno de sus amigos y conocidos que fueron fusilados por las tropas franquistas.

Muchos trabajaron con él en el campo. Francisco, que tenía 17 años cuando empezó la Guerra Civil, nunca le contó a nadie los horrores que había presenciado en su pueblo hasta que su nieta, la fotógrafa Susana Cabañero, empezó a interesarse por las historias de su abuelo.

yorokobu.es / Valeria Saccone / 24-11-2017

 

«Le decían el Hombrecino porque a los 14 años ya hacía el trabajo de un hombre», cuenta Cabañero. «Cada vez que me leía los nombres de la lista, me contaba con todo lujo de detalle quién era cada persona, cuál era su apodo, cómo se lo habían llevado, en qué día y en qué circunstancias. La mayoría eran republicanos o personas comunes que habían sido denunciadas por los vecinos», añade.

El Hombrecino no militaba en ningún partido político cuando las tropas de Franco irrumpieron en la paz bucólica de este pueblecito rural. «Para huir de los nacionales, se escondió en las montañas junto a otras personas, pero bajaba de vez en cuando al pueblo a por comida. En una de estas expediciones fue capturado y le ofrecieron dos opciones: alistarse con los franquistas o morir. Por esta razón mi abuelo tuvo que luchar con Franco. No le hizo ninguna gracia. Después siempre ha sido comunista», revela la fotógrafa.

 

Durante muchos años sus abuelos mantuvieron un prudente silencio acerca de aquellos años grises de miedo y represión, aunque de vez en cuando en la intimidad familiar surgían relatos sobre sus años mozos, que Cabañero absorbía con avidez. «Yo era consciente de que la gente de mi entorno, de mi generación no sabía mucho sobre aquella época. Era de las pocas personas que tenía un testimonio directo de aquellos años. Por eso tuve la idea de hacer un proyecto fotográfico», explica.

En 2006 la fotógrafa empezó a grabar estos testimonios en vídeo. Desde el primer momento quedó patente el recelo de su abuela, Cecilia González Zambrano, a abrir aquella dolorosa caja de Pandora y la obsesión del Hombrecino por no olvidar. «De una forma natural comencé a centrar el trabajo en mi abuelo y, sobre todo, en la lista de nombres que llevaba guardada en el bolsillo desde hacía más de 30 años. Yo siempre supe de ella. Cada vez que hablaba de la guerra, la sacaba del monedero y leía los nombres de aquellas personas que vivían en su pueblo y en los alrededores. A veces lloraba», recuerda Cabañero.

Desde el principio la fotógrafa se dio cuenta de que la lista se convertiría en la gran protagonista de su historia. «Él nunca me dijo de dónde la había sacado, a lo mejor por miedo. Lo descubrí mucho tiempo después, cuando comencé a investigar y me enteré de que había más listas como aquella. Alguien había impreso los nombres de las víctimas del franquismo cuando empezaba la democracia y repartió la lista entre los que la quisieron. La hicieron para la gente no olvidase a los fusilados y a los desaparecidos», relata la fotógrafa.

Cada vez más sumergida en las mareas de la memoria, Cabañero decidió visitar algunas de las antiguas fosas en la que habían empezado a exhumar a las víctimas de la guerra. La fotógrafa necesitaba entender lo que impulsaba a los familiares a buscar a sus allegados durante años e incluso décadas.

 

«Allí me di cuenta de que el centro de todo era la lista. Era una lista muy concreta de personas muy concretas, pero al mismo tiempo era muy universal porque hablaba de los desaparecidos de una guerra, de cualquier guerra. Hablaba de los sentimientos que produce la desaparición de un familiar. Las personas que estaban en las exhumaciones decían que lo más importante de su vida había sido encontrar a sus seres queridos, y que solo después de hallarlos podían morir en paz. A mí eso me llegó al alma», señala la autora de El Hombrecino.

En 2011 su abuela falleció. Poco después, Cabañero se empecinó en llevar a su abuelo a su pueblo natal por última vez para que se reencontrase con los fantasmas de su pasado. Hacía más de 20 años que él no regresaba a su tierra. «Mi abuelo se mostró reticente al principio porque no se encontraba con muchas fuerzas. Decía que no podía aguantar el viaje. Mi madre tampoco estaba muy convencida, pero la experiencia fue preciosa», cuenta la fotógrafa.

 

 

Fue el último viaje del Hombrecino. «Mi abuelo rejuveneció varios años cuando llegó al pueblo. En aquella época ya había empezado a olvidar algunas cosas, pero una vez en Almendral se acordaba de todo. Estuvimos con un antiguo alcalde que conocía mucho de la historia del pueblo, de la guerra y de estas personas. Nos llevó a los lugares donde habían hecho las exhumaciones. Él mismo había decidido hacerlas por su cuenta cuando era alcalde. Casi todas las personas que estaban en esta lista habían sido exhumadas y entregadas a sus familiares», recuerda Cabañero, que está trabajando en un fotolibro que se llamará El Hombrecino.

Junto a su abuelo y a su madre, visitó el cementerio, donde por fin descansaban en paz casi todas las personas de la lista. «Mi abuelo vio a mucha gente que conocía. Fue un reencuentro con los nombres de la lista, es decir, con los que estaban muertos, pero también con los que todavía vivían y que se encontraron por última vez con él», afirma.

 

A la vuelta del viaje, la memoria de Francisco comenzó a fallar. Cuando un día su nieta le preguntó por la lista, su respuesta fue demoledora. «Mi abuelo preguntó: ‘¿Qué lista?’ Ya no se acordaba de ella. Yo flipé. Lo más raro es que fui a buscarla en su monedero y ya no estaba. Pregunté a mi madre y al personal de la residencia en la que vivía: nadie sabía dónde estaba. Yo creo que alguien cogió sus pantalones para lavarlos con el monedero dentro y la lista se deshizo porque era de papel», narra.

Para la fotógrafa, el proyecto se cerró de un modo natural y, de alguna forma, curioso. «Cuando mi abuelo perdió la memoria de la lista, la lista también desapareció. Esto aconteció cuando acabábamos de volver de viaje. Mi conclusión es que por fin podía olvidar estos nombres y morir en paz. Y fue lo que ocurrió poco después. Fue un cierre muy bonito», asegura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Fuente:http://www.yorokobu.es/hombrecino-guardo-30-anos-la-lista-los-nombres-amigos-fusilados/

 

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Las más de 220.000 firmas para ilegalizar la fundación Francisco Franco ya están en el Congreso

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha entregado este jueves las cajas con los pliegos, dentro de la campaña de infoLibre para pedir un cambio en la Ley de Fundaciones.

La ARMH plantea la posibilidad de llevar las firmas a la comisión de peticiones del Parlamento Europeo, “para que Europa sepa que hay una fundación homenajea” a un dictador.

infolibre.es / José Carlos Huerta / 23-11-2017

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha entregado este jueves en el Congreso las 218.600 firmas que infoLibre ha recogido a través de una campaña en change.org para reclamar a los partidos la ilegalización de la Fundación Nacional Francisco Franco. En pocas horas, las firmas superaron la cifra de 222.000.

Según detalló la ARMH en un comunicado, el objetivo es que se impida “la actividad de cualquier fundación que actúe o realice campañas de difusión contra los derechos humanos o que ensalce, enaltezca o trate de convertir en referente moral la figura personas que hayan cometido violaciones de derechos humanos“, mediante “un cambio en la ley de Fundaciones”.

Las firmas se harán llegar a los líderes de los principales partidos políticos, para pedir que se ilegalice esta fundación por “promover el odio” y “atentar a la dignidad de las víctimas”. En este sentido, hay que recordar que la Fundación Francisco Franco tiene entre sus objetivos la “proyección del ideario” del dictador “sobre el futuro de la vida española”, “enaltecer la figura de Franco”, y “preservar su legado”.

“Vamos a entregar casi 220.000 firmas de ciudadanos que piensan, como nosotros, que hay que ilegalizar las organizaciones que hacen apología del franquismo o de cualquier otra cosa que no respete los derechos humanos”, ha declarado el vicepresidente de la ARMH, Marco Antonio González. Han entregado las firmas en la Secretaría del Congreso, y luego “cada grupo parlamentario actuará como considere”, ha señalado: “Hoy nos ha apoyado En Marea, y esperamos que se sumen otros grupos políticos”.

González ha criticado también que este tipo de fundaciones hayan sido subvencionadas por el Estado, o que se beneficien de exenciones fiscales por su labor, lo que  a su juicio también supone que el Estado está subvencionando este tipo de organizaciones.

¿El siguiente paso? “Sería interesante llevar las firmas a la comisión de peticiones del Parlamento Europeo“, adelanta González. “Queremos que el Parlamento Europeo tenga claro que todavía hay una fundación que homenajea a uno de los dictadores más sanguinarios que ha habido en Europa”, y que en España se sigue viviendo el dolor “en los ojos de las familias de esos miles de desaparecidos que todavía están en cunetas”.

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Fotografía destacada: La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica entrega en el Congreso 218.600 firmas que reclaman la ilegalización de la Fundación Nacional Francisco Franco. 

Fuente:https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/11/23/entrega_firmas_victimas_franquismo_congreso_72267_1012.html

 

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Represión en todos los niveles: Franco depuró hasta a los barrenderos

Más de 400 empleados de la limpieza en Madrid fueron asesinados, encarcelados o despedidos tras el triunfo franquista.

La investigación de la ARMH que ha documentado la represión ha contado con  12 barrenderos actuales como voluntarios.

Este domingo se celebra en un homenaje en la ciudad a este colectivo depurado por “tener conciencia política y ponerse del lado de la legalidad republicana”.

eldiario.es / Carlos Hernández / 16-11-2017

“Eran gente corriente como tú o como yo, simples trabajadores que cada día cogían los cepillos para limpiar las calles de Madrid. Su único delito fue tener conciencia política, estar sindicados y haberse puesto del lado de la legalidad republicana frente al golpe de Estado franquista”. Así resume Óscar Rodríguez la triste historia de los barrenderos municipales madrileños represaliados por Franco.

Este voluntario de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha sido el encargado de dirigir una investigación, centrada en ese colectivo olvidado, que se ha prolongado durante algo más de un año. Una investigación singular para la que ha contado también con un equipo muy especial: 12 voluntarios, hombres y mujeres que actualmente trabajan como barrenderos en la capital de España.

“Han hecho una gran labor y, como siempre, sin contar con ningún tipo de subvención ni ayuda institucional de ningún tipo. Han empleado sus días libres, los ratos que debían destinar al ocio y a la familia para visitar archivos y entrevistar a descendientes de las víctimas”.

Rafael Sánchez Toribio es uno de ellos y lleva ya 31 años limpiando las calles de Madrid: “Me embarqué en esto al saber lo que habían sufrido todos estos hombres. Eran, al fin y al cabo, compañeros míos de trabajo. Eran mis antecesores y no podía ser que siguieran ahí, en el más absoluto de los olvidos. Por eso me sumé a este proyecto”.

La fuente inicial de la investigación fue el periódico El Obrero Municipal, órgano de comunicación de la agrupación de trabajadores municipales de la UGT que aglutinaba, básicamente, al personal de limpieza pública y jardines.

“Se publicó desde 1921 hasta enero del 39 –apunta Óscar Rodríguez–. De ahí sacamos cientos de nombres de barrenderos que luego cruzamos con los sumarios franquistas que se guardan en el Archivo Histórico de la Defensa”. El resultado fue estremecedor. Al menos 413 barrenderos madrileños fueron depurados por el franquismo. De ellos 11 fueron fusilados, 45 pasaron largas temporadas en prisiones, campos de concentración o realizando trabajos forzados, 11 acabaron en paradero desconocido; el resto fueron despedidos y/o sufrieron otro tipo de represalias laborales y administrativas.

No hubo clemencia

Detrás de cada barrendero los investigadores han descubierto una historia desoladora. “Vas profundizando, te metes en la piel de la víctima… te conmueves y también te acojonas –confiesa Óscar–. Quizás el caso que más me impactó fue el de Victoriano Sánchez Medina. Este hombre tenía que ser muy querido porque sus vecinos se atrevieron a firmar una carta en la que defendían su inocencia. Más si se tiene en cuenta el momento en que lo hicieron.

Cinturón de papel y cartón que Gregorio Panadero confeccionó en la cárcel para su hija Julia EFE

Era mayo de 1940, en un Madrid sumido en el terror impuesto por los fascistas. Y aún así firmaron. En esa carta manuscrita puede leerse: “Los abajo firmantes vecinos de la barriada de Bilbao, término de Vicálvaro, certifican y juran por su fe católica… que es persona de muy buenos antecedentes… y que ni antes ni después del movimiento molestó a nadie personalmente ni políticamente”. 12 rúbricas rematan la misiva que, sin embargo, no sirvió para nada. Cinco meses después de ser entregada a las autoridades militares, Victoriano fue fusilado.

Leyendo los sumarios y las sentencias de muerte de Victoriano y de los otros diez barrenderos fusilados se entiende perfectamente cómo funcionó la “justicia” franquista. Los testimonios directos exculpatorios eran directamente ignorados. A los acusados ni siquiera se les solía permitir hablar en los consejos de guerra para defenderse de unos cargos basados en suposiciones, difusas pruebas sin contrastar y un profundo odio político hacia quienes habían defendido el régimen democrático republicano.

Con matices, las 11 sentencias de muerte fueron parecidas a la que se dictó contra Francisco Arellano. En ella se puede leer que será ejecutado por “un delito de adhesión a la rebelión con las circunstancias agravantes de perversidad y trascendencia de los hechos…”

Barriendo el olvido

Las conclusiones de esta investigación le fueron presentadas, en primer lugar, a los descendientes de las víctimas. Aunque la ARMH no ha logrado localizar a familiares de todos los barrenderos depurados, sí ha encontrado a los hijos y nietos de algunos de ellos. “A todos le hemos entregado la información sobre sus seres queridos –señala Óscar Rodríguez–. La familia del barrendero Joaquín Féniz, por ejemplo, sí sabía que había sido fusilado. Sin embargo, nos hemos encontrado con otros casos que pensaban que su abuelo o su tío había muerto en el frente de batalla. Hasta ese punto ha llegado el olvido al que fueron condenados estos hombres”.

Francisco Arellano: carnet del Círculo Republicano al que pertenecía, telegrama en el que Franco se da por “enterado” de su pena de muerte y parte de defunción.

En algunos casos, estos familiares también han aportado documentos e incluso objetos que conservaban de las víctimas. Kati, la nieta de Gregorio Panadero guardaba un cinturón que el barrendero confeccionó, con cartón y papel, en la cárcel para regalárselos a su hija Julia. Panadero también hizo sencillos dibujos con emotivas dedicatorias mientras aguardaba, inútilmente, la conmutación de la pena de muerte: “De su papá, para mi niño de 7 años”, escribió en uno de ellos.

Esta parte final de su trabajo es la que más marcó a Rafael Sánchez Toribio: “Ver a los familiares de mis compañeros asesinados fue también muy duro porque comprobé lo mal que lo pasaron las viudas y los huérfanos”. Rafael recuerda especialmente el caso de Clara y Aurora, esposa e hija de Joaquín Féniz: “Las dos fueron muy luchadoras. Clara fue encarcelada en la prisión de mujeres de Ventas y por negarse a gritar ¡Arriba España! la castigaron enviándola al penal de Deusto. Su hija Aurora, cuando fue mayor, saltaba por la noche la tapia del cementerio civil. Como no sabía dónde estaba enterrado su padre, depositaba unas flores en las tumbas de Pablo Iglesias y del teniente Castillo.”

Y tras las familias, toda esta información será puesta a disposición de los españoles en general y de los madrileños en particular. Será el próximo domingo, 19 de noviembre, a las 18:00 horas en el auditorio centro del Palacio de Cibeles. Allí se realizará un homenaje a este colectivo de olvidados entre los olvidados.  Un homenaje que contará con un lema muy elocuente: “Barriendo el olvido”.

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Fotografía destacada: Desfile de barrenderos en Madrid en 1932.

Fuente:http://www.eldiario.es/sociedad/Barrenderos-represaliados_0_708679623.html

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La ARMH presenta ante la Fiscalía la documentación de la Fundación Francisco Franco para determinar si es del estado

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) presentó este jueves ante la Fiscalía General del Estado el listado de los documentos que están en manos de la Fundación Francisco Franco con el objetivo de que se determine si son propiedad del Estado.

ecodiario.eleconomista.es / SERVIMEDIA / 16-11-2017

Según informó la ARMH, el texto presentado ante la Fiscalía subraya que en la página web de la Fundación Nacional Francisco Franco se menciona la existencia de “un archivo que contiene un fondo de 30.000 documentos”.

También, según dicho texto, en este sitio web se ofrece un archivo en formato pdf que contiene un listado de “miles de documentos” procedentes de embajadas, administraciones públicas, informes elaborados por el Estado con fondos públicos y otros documentos que “hacen suponer la dudosa titularidad de los mismos” por parte de la Fundación Francisco Franco.

La ARMH incorporó en el texto que ha hecho llegar a la Fiscalía el listado adjunto en formato digital de estos documentos “por si se tratara en algún caso de un delito contra el patrimonio del Estado, teniendo en cuenta que, según dicta la ley, los originales son propiedad de los órganos productores o receptores de la documentación en el ejercicio de sus funciones”.

Este colectivo advirtió de que si se detecta una “apropiación indebida”, un “expolio documental” o una “suplantación de la verdadera propiedad”, el Estado tiene el “deber” de “defender sus intereses” tomando las “medidas oportunas” para la recuperación de estos documentos.

Para dotar de fuerza a sus argumentos, la ARMH recordó que el artículo 46 de la Constitución establece que “los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. La ley penal sancionará los atentados contra este patrimonio”.

Por último, denunció que la Fundación Francisco Franco recibió subvenciones del Ministerio de Cultura destinadas a su archivo en los años 2000, 2001 y 2002 y mostró su confianza en que la Fiscalía averigüe si entonces se tomó alguna medida para saber a quién pertenecía la titularidad de esos archivos.

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Fuente:http://ecodiario.eleconomista.es/espana/noticias/8749310/11/17/La-armh-presenta-ante-la-fiscalia-la-documentacion-de-la-fundacion-francisco-franco-para-determinar-si-es-del-estado.html

 

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Barrenderos municipales recuerdan a sus compañeros represaliados por el franquismo

UGT y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica convocan un acto para homenajear a estos sindicalistas y empleados municipales, muchos de los cuales perdieron la vida en su lucha por la libertad.

cadenaser.com / Felipe Serrano / 15-11-2017

11 fueron condenados a muerte y fusilados. 36 pasaron por un consejo de guerra. 45 estuvieron en la cárcel o en campos de concentración o sufrieron trabajos forzados tras ver conmutada la pena de muerte a la que fueron condenados. 11 fueron declarados en rebeldía, tuvieron que exiliarse o murieron en el frente.

Estos son algunos de los datos extraídos del trabajo de investigación que durante un año han llevado a cabo doce empleados de la limpieza viaria, sin experiencia previa en la búsqueda por archivos y hemerotecas, junto a miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Además de la búsqueda de expedientes y la recogida de datos, los barrenderos también han procedido a la localización de familiares.

En total, 122 personas fueron investigadas por la dictadura franquista, o llegaron a perder la vida, según los datos de este proyecto, “en su lucha por la libertad y la defensa de un estado democrático”. Otros 19 fueron depurados por ser funcionarios o empleados públicos del Ayuntamiento de Madrid.

Trabajaban en los distintos cantones de Madrid y una de las principales conclusiones, según explica Óscar Rodríguez, voluntario de la ARMH, es que “estas personas, antes del golpe de estado fascista eran meros ciudadanos con un trabajo en la limpieza urbana de Madrid”.

“De toda la información obtenida se deduce que se les condena a muerte por incorporarse a las milicias como voluntarios, pertenecer a un sindicato de clase o a un partido de izquierdas, participar en la huelga de 1934 y hacer evidente de forma pública su defensa de los valores republicanos y de clase”, añade Rodríguez.

El acto, organizado por la Federación de Servicios Públicos de UGT y la ARMH, tendrá lugar el próximo domingo en el auditorio CentroCentro del Palacio de Cibeles a las 18:00 horas. El proyecto de investigación concluirá con la celebración de este acto el 19 de noviembre, día en el que en el año 1933 las mujeres pudieron votar por primera vez en unas elecciones generales.

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Fotografía destacada: UGT – Asociacion para la Recuperación de la Memoria Histórica

Fuente:http://cadenaser.com/emisora/2017/11/15/radio_madrid/1510761440_736031.html

 

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Muere Pajarito, el prisionero español que dibujó el horror de Mauthausen

Manuel Alfonso ha muerto este martes a los 99 años en Burdeos.

Su habilidad con los pinceles le permitió sobrevivir cuatro años y medio en ese campo de concentración nazi.

VÍDEO|Pajarito: siempre libre

eldiario.es / Carlos Hernández / 14-11-2017

“Yo, durante toda mi vida, he tenido mucha suerte; también en el campo de concentración tuve mucha suerte”. Esta era la frase que más repetía Manuel Alfonso. Este barcelonés vivió durante 99 años una historia de película… de película dura, repleta de lucha y sufrimiento, que incluyó dos guerras, numerosas decepciones políticas y no pocas alegrías personales. Una historia que este martes, en la localidad francesa de Talence, tuvo un tranquilo final al que asistieron todos sus hijos.

Manuel Alfonso Ortells nació para luchar por la libertad. Con solo 17 años vivió el golpe de Estado contra la República liderado por Franco. Pese a su extrema juventud, en el otoño de 1936 decidió abandonar la seguridad y la relativa comodidad que le brindaba su localidad natal, Hospitalet de Llobregat: “Aproveché que la Columna Durruti se encontraba en Barcelona, descansando en la retaguardia después de pasar varios meses combatiendo. El día que regresaban al frente me marché con ellos, sin decirle nada a mi familia”, solía contar entre risas. Durante la guerra resultó herido en el frente y alcanzó el grado de teniente. Ya completamente restablecido tuvo que huir a Francia, en febrero de 1939, para escapar del imparable avance franquista.

Ni siquiera en los últimos años de su vida Manuel pudo olvidar el maltrato que él, junto al medio millón de españoles exiliados, recibió en aquellos días por parte de las autoridades democráticas francesas. Pasó varios meses encerrado, con miles de excombatientes republicanos, en los campos de concentración de Vernet y Septfonds. A finales de 1939, “para huir de aquella miseria y poder comer un poco más”, se alistó en una de las Compañías de Trabajadores Españoles creadas por el Ejército francés para defenderse de la ya más que previsible invasión alemana. Los peores pronósticos se confirmaron y en junio de 1940 las tropas de Hitler ocuparon todo el país y capturaron a Manuel Alfonso junto a varios miles de españoles y centenares de miles de soldados franceses, británicos, holandeses y belgas.

Manuel Alfonso fue a parar al campo de prisioneros de guerra de Estrasburgo donde debería haber pasado el resto de la guerra junto a los cautivos del resto de naciones ocupadas. No fue así porque Franco, a través de su cuñado y ministro de la Gobernación Ramón Serrano Suñer, pactó con Hitler que todos los españoles fueran sacados de esos campos para prisioneros donde se respetaban, más o menos, los derechos humanos, y fueran enviados al campo de concentración de Mauthausen. “Franco nos condenó a muerte y estuvo contento de no tener que hacerlo él; ya lo hicieron los alemanes en su nombre”, denunció Manuel hasta el mismo día de su muerte.

El dibujante de Mauthausen

Las puertas de Mauthausen se abrieron para él y para los centenares de republicanos españoles que viajaban en su mismo tren, el 13 de diciembre de 1940. Nada más llegar tuvo su primer golpe de suerte. A pesar de que le raparon todos los pelos de su cuerpo, le humillaron y le dieron el traje rayado, consiguió esconder un retrato de su madre que él mismo había dibujado en el campo de prisioneros de guerra. Esa pequeña hazaña fue para Manuel su primera gran victoria frente a los siniestros SS.

Uno de los dibujos de Pajarito.

Los primeros meses de cautiverio fueron los peores. El luchador catalán fue destinado, como la mayoría de los prisioneros españoles, a trabajar en la durísima cantera de granito donde acarreaba piedras de hasta 40 y 50 kilos de peso. “Yo ya no podía más”, confesaba siempre que recordaba el inhumano esfuerzo que realizaba cada día, ingiriendo la ridícula cantidad de alimento que les suministraban los nazis.“Entonces volví a tener suerte. Necesitaban delineantes para la oficina de arquitectos del campo y, como yo era dibujante, me cogieron”.

Ese trabajo fue el que le salvó la vida. Pasaba el día a cubierto del frío y el calor, realizando labores de oficina y recibiendo una cantidad extra de comida. Fue en aquellos años cuando más popular se hizo entre el resto de los prisioneros españoles. Manuel ayudaba a sus camaradas como podía; les daba parte de su comida a los más débiles y también les trataba de animar con sus dibujos: “Cuando alguno cumplía años, le hacía un dibujo y se lo regalaba. En ellos solía incluir siempre una pequeña ave que simbolizaba la libertad. Por eso me llamaban Pajarito”. El prisionero artista también se encargó de retratar, en sencillas pinturas, todo el horror que se vivía entre las alambradas nazis.

Resto de su vida en Francia

Manuel recuperó la libertad el 5 de mayo de 1945 cuando las tropas estadounidenses liberaron el campo. Había tenido la suerte que le faltó a miles de sus compañeros. De los 5.500 españoles que murieron en todos los campos de concentración nazis, casi 5.000 perecieron en Mauthausen. La felicidad de los supervivientes no fue, sin embargo, completa. Al igual que Manuel, todos creían que los Aliados derrocarían el régimen fascista de Franco y que eso les permitiría regresar a sus hogares. No fue así.

Dibujo de Pajarito.

Manuel Alfonso rehízo su vida en Francia, donde formó una gran familia. Sus dibujos han formado parte de multitud de exposiciones e incluso, uno de ellos, fue reproducido en un sello oficial de la República francesa. Su increíble historia también quedó plasmada en un humilde libro de memorias titulado De Barcelona a Mauthausen. Aunque no fue el único prisionero español de ese campo de concentración nazi que realizó ilustraciones, la historia de Mauthausen no se puede ni se podrá conocer por completo sin sumergirse en los sencillos, pero estremecedores trazos que dibujó un gran luchador, al que sus compañeros de infierno llamaban Pajarito.

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Fotografía destacada: Manuel Alfonso, Pajarito.

Fuente:http://www.eldiario.es/sociedad/Muere-Pajarito-prisionero-espanol-Mathausen_0_707980362.html

 

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