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La web del Congreso de los Diputados evita calificar como dictador a Franco

El portal online del Parlamento utiliza, para referirse a él, términos como “general”, “Jefe del Estado” o, simplemente, “Franco”.

Los retratos de los presidentes de las cortes franquistas comparten galería con quienes dirigieron parlamentos democráticos.

Según la página, la llegada al poder del dictador no se produjo por un golpe de Estado, sino por una “sublevación militar”.

eldiario.es / Carlos Hernández / 07-04-2018

Miguel Primo de Rivera fue un dictador que llegó al poder mediante “un golpe de Estado” y fue el responsable de la “suspensión de garantías constitucionales, la prohibición de otras lenguas que no fuesen el castellano, la disolución de las diputaciones provinciales y la censura de prensa”. Con esta claridad describe la web oficial del Congreso de los Diputados el periodo histórico comprendido entre 1923 a 1930 al que define, sin ningún tipo de eufemismos, como “Dictadura de Primo de Rivera”. La narración histórica recuerda además que durante esos años solo hubo un partido único y personalista dirigido por el propio “dictador”.

Los más de 300.000 historiadores, investigadores y ciudadanos de todo el mundo que visitan cada año la web de la principal institución de nuestra democracia se encuentran, sin embargo, con una información y un tono bien diferente cuando avanzan un poco en el tiempo.

La  descripción del franquismo es todo un cúmulo de circunloquios y eufemismos que acaban por distorsionar la realidad histórica. De hecho ya en el sumario, llama la atención cuál es la definición del periodo en su conjunto: después de la “Dictadura de Primo de Rivera” y la “II República Española” lo que viene son las “Cortes Españolas, 1943-1977″.

La llegada al poder de Franco, según la web del Congreso, no se produjo por un golpe de Estado, sino por una “sublevación militar” que, tal y como se cuenta, parecía tener cierta justificación: “La situación cada vez más tensa que se vive en el campo y en las ciudades se refleja en las discusiones de las Cortes, centradas sobre todo en el orden público. El teniente Castillo es asesinado por grupos armados de la derecha el día 12 de julio, y al día siguiente Calvo Sotelo por grupos armados de la izquierda. Finalmente, la sublevación militar estalla en Marruecos los días 17 y 18 de julio de 1936, extendiéndose a la península. Su fracaso da lugar a la Guerra Civil, que se prolonga hasta marzo de 1939″.

A partir de ahí resulta llamativo que ni una sola vez se llame “dictador” a Francisco Franco. La web de nuestro Parlamento utiliza, para referirse a él, términos como “general”, “Jefe del Estado” o, simplemente, “Franco”. A diferencia de lo que ocurre con la dictadura de Primo de Rivera, en este caso no se habla de recorte de libertades, ni de suspensión de garantías constitucionales, ni de partido único, ni de censura de prensa…

El mandato del dictador se zanja con esta lacónica frase: “La continuidad de Franco hasta su muerte en 1975 al frente de la jefatura de Estado y, hasta 1973, también al frente del Gobierno marca el carácter personalista del régimen”. Solo en la penúltima línea del texto y cuando se habla ya del inicio de la Transición, se menciona que la Ley para la Reforma Política supone el final “de las llamadas Cortes Españolas y  de la larga etapa representada por la dictadura franquista”.

Víctimas y verdugos en la galería del Congreso

En la web del Congreso no se hace distinción alguna entre quienes presidieron el Congreso durante la dictadura y quienes lo hicieron en periodos democráticos. Cualquier persona que navegue por los  perfiles de los presidentes de las cortes franquistas se encontrará con la sorpresa de que su nombramiento aparece relacionado con unas “elecciones”; exactamente igual que sus colegas de la Segunda República o del actual Congreso de los Diputados. Toda una invitación a la confusión para aquellos ciudadanos e investigadores que desde España o desde el extranjero traten de documentarse en el portal que constituye el escaparate virtual de nuestra democracia.

Precisamente el tratamiento que se sigue dando a los presidentes de las cortes franquistas es el que más polémica ha levantado durante los últimos años. Se va a cumplir una década desde que el senador del PNV, Iñaki Anasagasti, pidiera la retirada de sus retratos de las paredes del Palacio de la Carrera de San Jerónimo. El presidente de turno en aquellos momentos, el socialista José Bono, se negó a hacerlo porque consideraba que su presencia en la zona noble de la Cámara Baja no constituía una violación de la Ley de Memoria Histórica. Hoy esos cuadros siguen colgando en la galería de retratos del Congreso de los Diputados.

“Es bochornoso que continúen allí —asegura Anasagasti a eldiario.es, diez años después de aquella polémica—. Demuestra una gran falta de sensibilidad, así como una ausencia de conocimientos históricos y de conceptos democráticos”. Para el veterano político vasco los tres retratos representan un insulto a los valores de nuestra democracia, pero especialmente uno de ellos: “Esteban de Bilbao y Eguía firmó centenares… ¡centenares de sentencias de muerte! Y ahí sigue, compartiendo una galería noble del Congreso de los Diputados con los políticos democráticos e incluso con algunas de las víctimas de la dictadura”.

Anasagasti se refiere al que también fuera presidente del Congreso, Julián Besteiro, que murió en 1940 en una cárcel franquista debido a las pésimas condiciones de vida y a la ausencia total de asistencia sanitaria. El histórico parlamentario también menciona a Diego Martínez Barrio que tuvo que exiliarse tras el triunfo de los golpistas y murió en París en 1962. Sus retratos cuelgan a escasos metros de los franquistas Esteban de Bilbao y Eguía, Antonio Iturmendi y Alejandro Rodríguez de Valcárcel.

“Hermann Göring fue presidente del parlamento alemán durante el nazismo —añade Anasagasti— y nadie imaginaría encontrarse con un retrato suyo hoy en el Bundestag. Lo que ocurre aquí no es una anécdota. Yo pienso mucho en los jóvenes y no tan jóvenes, miles de personas, que cada año visitan el Congreso de los Diputados en las jornadas de puertas abiertas. Allí, entre tanto personaje ilustre, contemplan como uno más el rostro de estos personajes siniestros. Besteiro cuando fue juzgado por los franquistas y le preguntaron por el paradero del oro de España, contestó que el oro de España estaba en las cárceles y en las fosas. Parafraseándole, yo suelo decir que la ignominia de España está colgada de las paredes del Congreso”.

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Fotografía destacada: Captura de la web del Congreso en la que se ve el diferente tratamiento que se da a la dictadura de Primo de Rivera y a la época franquista

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/Franquismo-Congreso_de_los_Diputados_0_758025038.html

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Cuando los testimonios orales custodian las fosas del franquismo: Utrera, 21 víctimas recuperadas

La búsqueda de los desaparecidos forzados en la localidad sevillana partió de la constancia “verbal” de que en el cementerio había hasta tres fosas comunes.

Los fascistas ejecutaron a 424 personas en Utrera y el llamamiento para la “recogida de ADN” ha desbordado las previsiones con más de 30 familias.

eldiario.es / Juan Miguel Baquero / 05-04-2018

Abrir una fosa común del franquismo no es tarea sencilla. A veces faltan referencias de la localización o la tumba ha sido expoliada. Por eso, cuando aparecen testimonios orales fiables pueden aportar datos valiosos. Algo así ha ocurrido en Utrera (Sevilla), donde esta memoria íntima ha custodiado la existencia de enterramientos colectivos para recuperar ya 21 víctimas de la violencia rebelde.

El pueblo sevillano ha vivido además una jornada “histórica”. El  llamamiento del Ayuntamiento local para la “recogida de ADN” que ayude a identificar los cadáveres exhumados ha superado las previsiones, con más de 30 familias de desaparecidos forzados para sumar muestras genéticas e incluso fotografías, documentos e información como aporte a la compleja tarea de poner nombre y apellidos a los restos óseos.

La búsqueda de esta fosa partió de la constancia “verbal” de que había hasta tres tumbas ilegales en el cementerio de Utrera. Para encontrar huesos con evidencias de muerte violenta, sin embargo, transcurrió más de año y medio con numerosas catas arqueológicas infructuosas. Hasta que aparecieron. Y los testimonios orales demostraron que habían guardado la memoria última de las víctimas.

“Desbordados” al “perder el miedo”

“Se la llevaron y ya no apareció más”. La expresión define el drama de las víctimas del franquismo: la imposibilidad de cerrar el duelo, de aparcar el dolor y dar paso al recuerdo. Es una frase repetida por todos los descendientes de quienes un día fueron asesinados, en Andalucía, por orden de los militares golpistas Francisco Franco y Gonzalo Queipo de Llano.

Toma de material genético a familiares de víctimas del franquismo en Utrera (Sevilla). | J.M.B.

Utrera sumó 424 ejecutados por los rebeldes a balazos, cerca de alguna cuneta de las carreteras que conectan el municipio. Otros perdieron la vida a base de torturas y castigo físico extremo. Tal nivel alcanzó la masacre en un pueblo sin guerra que al término de la contienda se impuso el silencio. El olvido, tan solo roto en ocasiones por conversaciones en voz baja.

“Pero hemos pegado el zapatazo en el suelo y ya no hay miedo en Utrera”, cuenta María Dolores Valle Núñez, Maruchi, presidenta de la ARMH utrerana y nieta de un ejecutado: José Valle González. Porque el día, y la respuesta al llamamiento para la toma de muestras genéticas, “nos ha superado”, confiesa sonriente. En el colectivo empezaron “cuatro o cinco familias”, dice, “y hoy hemos superado las 30″.

“Estamos desbordados, no esperábamos una respuesta así, que es algo inédito que pase de este modo, no han parado de venir familiares y los que siguen avisando de que van a llegar”, informa la directora arqueológica de un equipo compuesto íntegramente por mujeres, Inmaculada Carrasco.

La búsqueda de la fosa fue compleja porque a pesar de la insistencia testimonial, no aparecían evidencias. “La razón es que ha habido una destrucción de las fosas, por los usos habituales de los cementerios y quizás por otras razones”, admite. De ahí que, de las 424 víctimas del terror franquista en Utrera hayan sido localizadas y exhumadas un total de 21. Sin posibilidad además de continuar con más prospecciones en el recinto “porque hemos levantado todos los puntos donde nos habían señalado”, confirma.

Manuela Díaz, nieta de Antonio Morón. | J.M.B.

El silencio vivido

“Yo vengo de Madrid para la muestra de ADN”, avisa Consolación Barroso. Llega cargada con un libro sobre la historia familiar y otro de poemas que ha dedicado a la memoria de su tío, José Barroso Rodríguez (unos 30 años en 1936), muerto a tiros en el pueblo sevillano. “Mi padre, Manuel, vio cómo lo fusilaban”, sostiene. Decidió seguir a la comitiva asesina “hasta que vio cómo mataban a su hermano”.

Luego, entre lágrimas y después de leer un poema, recuerda las palabras de su padre cuando preguntaba por la tragedia: “no hables de ese tema, no preguntes que perdemos todos”. Y una anécdota definitoria: “yo seguía insistiendo y un día me dieron una caja que estaba escondida casi 70 años, y cuando la abrí aparecieron estas tres fotos de mi tío [las muestra a cámara], que es lo único que tenemos de él”.

Francisco Nieto y Enrique García, familiares de víctimas del franquismo. | J.M.B.

Porque a todos se los llevaron un día “y ya no lo vimos más”, arranca Manuela Díaz. A ella los fascistas le mataron a su abuelo, Antonio Morón Carrión (59 años). “Los que fueron a por él eran conocidos de la familia”, advierte. Dijeron “no os preocupéis que vamos a hacerle unas preguntas y ya está”. Y no fue así. “Lo peor es el silencio vivido”, dice.

Incluso hay quienes en el proceso memorialista han encontrado afinidades genéticas. Como Enrique García y Francisco Nieto, que buscan a dos hermanos porque son nieto y bisnieto respectivamente de Enrique y Antonio García Lozano.

Pero para llegar a este punto de éxito en las búsquedas de fosas comunes, las dificultades y obstáculos son a veces insalvables. El paso del tiempo ha ido suprimiendo los posibles testigos de unos crímenes enterrados bajo tierra por más de ocho décadas. La memoria colectiva, además, fue mutilada por 40 años de dictadura, alimentada por el miedo, la represión y el silencio impuesto.

Y, por si fuera poco, los delitos encontraron un soporte definitivo en la premeditada escasez documental que no era más que otra forma de ocultar los sucesos. Por eso, a veces, los testimonios orales demuestran que son faros y custodios de los que murieron asesinados en las fosas del franquismo.

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Fotografía destacada: Consolación Barroso llegó a Utrera desde Madrid “para la muestra de ADN”. | JUAN MIGUEL BAQUERO

Fuente:https://www.eldiario.es/andalucia/testimonios-custodian-franquismo-Utrera-recuperadas_0_757675074.html

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La Fiscalía no ve delito en la renovación del ducado de los Franco

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica presentó un escrito apelando al derecho a la dignidad de las víctimas de la dictadura y al enaltecimiento de la dictadura. 

publico.es / 05-04-2018

La Fiscalía General del Estado ha decidido archivar la petición de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de llevar a cabo algún tipo de actuación contra la renovación del Ducado de Franco, cuyos trámites han sido iniciados por el Ministerio de Justicia, como publicó el Boletín Oficial del Estado hace dos semanas.

En su respuesta, la Fiscalía General del Estado asegura que: “Analizados los hechos expuestos nos vemos en la obligación de informarle que no se aprecia una opción jurídicamente viable para articular una actuación de carácter penal ya que al margen de la consideración que se tenga sobre origen y fundamento de la concepción de ese título nobiliario o de cualquier otro lo que ahora se plantea es la tramitación de un procedimiento administrativo en cumplimiento de una normativa vigente en consecuencia le informamos que procederemos al archivo de su comunicación sin prejuicio de que si lo estima pertinente puede reiterar su solicitud ante el órgano jurisdiccional que considere competente”.

Para la ARMH se trata de un nuevo caso de discriminación por parte del Estado hacia las víctimas de la dictadura puesto que la actuación con respecto al genocidio perpetrado por el dictador Francisco Franco desampara a sus víctimas, mientras que ese mimo Estado trataría de otra manera a víctimas de delitos graves si se tratase del reconocimiento a un terrorista.

La ARMH, que también ha presentado un recurso a la Oficina del Defensor del Pueblo, llevará a cabo otro tipo de actuaciones y peticiones con el fin de que el Ministerio de Justicia y el Estado español no colabore con lo que supone el reconocimiento a un genocida y una forma de maltrato a las familias de las 114.226 personas desaparecidas que se encuentran todavía hoy en fosas comunes donde fueron escondidos sus cadáveres después de ser asesinados cuyos crímenes nunca han sido investigados ni juzgados.

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Fotografía destacada: Carmen Martínez-Bordiú y su madre, Carmen Franco Polo, en una imagen de archivo. EFE

Fuente:http://www.publico.es/politica/fiscalia-no-ve-delito-renovacion-del-ducado-franco.html

 

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Los Presupuestos se vuelven a olvidar de la partida para Memoria Histórica

“De nuevo el gobierno del PP se comporta como lo hacen los estados totalitarios, donde se visibilizan unas víctimas y se esconden otras”, asegura el presidente de la Asociación para la Reparación de la Memoria Histórica, Emilio Silva.

publico.es / 03-04-2018

El proyecto de los Presupuestos Generales del Estado han vuelto a dejar vacía, un año más, la partida para políticas de reparación para las víctimas de la dictadura franquista causando el malestar de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) que lamenta que Rajoy haya afirmado “con ironía que nunca ha destinado un sólo euro a la memoria histórica”.

“De nuevo el gobierno del PP se comporta como lo hacen los estados totalitarios, donde se visibilizan unas víctimas y se esconden otras”, asegura el presidente de la plataforma, Emilio Silva, tras conocer que en el proyecto de presupuestos de 2018 no hay rastro de partidas económicas destinadas a exhumaciones de fosas comunes y otras medidas de reparación a los represaliados tras el golpe de Estado y durante la guerra civil o la dictadura.

La ARMH considera que hay presupuesto para atender a las víctimas de la dictadura, para garantizarles su derecho a la verdad y a la justicia. “Esas partidas están en el presupuesto que se dedica a la justicia, pero el poder político trabaja para impedir el acceso de las víctimas de la dictadura a sus derechos y que sean los jueces los que investiguen los crímenes de la dictadura y atiendan a las familias de los 114.226 que están esperando acceso a sus derechos” han explicado.

La asociación también ha denunciado la “incapacidad (de Rajoy) para reparar el dolor ajeno y su uso electoralista del dolor cuando selecciona a unas víctimas con todos los derechos de otras a las que desprecia con su desatención por parte del Estado”.

La ARMH lleva años denunciando la discriminación que, según ellos, llevan sufriendo las víctimas de la dictadura franquista desde el regreso de la democracia y “la falta de voluntad política para garantizar su derecho a la justicia, una actitud que maltrata a las víctimas y beneficia a los verdugos”.

A pesar de los datos que arrojan estos presupuestos, la asociación asegura que “seguirá exigiendo que el Estado democrático mire al dolor de cualquier ciudadano, víctima de un crimen, con el mismo dolor y respeto, independientemente de su ideología y del discurso político de los verdugos”, aunque sigue denunciando que “cuando el Gobierno atiende a las víctimas del terrorismo y no lo hace con las de la dictadura franquista está diciendo que un hay unos crímenes que perseguir y otros que no son perseguibles”.

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Fotografía destacada: El proyecto de presupuestos presentado por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, no contempla destinar dinero a Memoria Histórica. CHEMA MOYA (EFE)

Fuente:http://www.publico.es/politica/presupuestos-vuelven-olvidar-partida-memoria-historica.html

 

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Un pendiente, una pluma o un peine: los objetos de las fosas franquistas que sirven para identificar a las víctimas

Las pistas sobre la identidad de los desaparecidos por Franco surgen en ocasiones de elementos personales y de la vida cotidiana de las víctimas.

Un pendiente o una ficha de dominó han ayudado a identificar a una mujer en La Bañeza (León) y a un militar ejecutado en Valladolid.

Las balas y proyectiles que aparecen en las tumbas ilegales de la guerra civil y la dictadura son evidencias de las muertes asociadas a episodios de violencia.

eldiario.es / Juan Miguel Baquero / 02-04-2018

“Al final de la fosa estamos cribando la tierra y aparece un anillo y, al poco, sale un pendiente”. Las piezas están enterradas en una tumba con nueve hombres y una mujer. Los voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) buscan  “como locos” un segundo pendiente que no aparece en el municipio leonés de La Bañeza.

Los objetos pertenecen a María Alonso Ruiz, un mujer que tenía 32 años en 1936. “Sabíamos que usaba gafas, que era barbera y tenía su propio negocio, que era una mujer politizada, moderna y bastante adelantada para su época en una ciudad con mucha iglesia y tradición de derechas”, explica el vicepresidente de la ARMH, Marco González. “Alguien decidió que no debía seguir viviendo”, resume.

Las gafas están cubiertas de tierra y “con un remiendo en la patilla”. Una anciana de más de 90 años confirma que aquellos días culminados en tragedia María “tuvo una herida en la oreja”. Es Josefina, su hermana. Y dice que no busquen más el pendiente que falta. Que lo tiene ella.

Una peineta, en la fosa de El Madroño (Sevilla). | JUAN MIGUEL BAQUERO

“Como tenía la oreja mal no se lo puso y lo dejó encima de la cómoda”, relata Josefina. “Yo lo cogí y lo llevé muchos años colgado del cuello y luego lo engarcé en la alianza”. 80 años para unir objetos “y de alguna forma a las dos hermanas”, apunta González. “Quizás la historia más bonita” rescatada. Pero no la única.

En la sepultura número 10 del cementerio de  Guadalajara (Castilla-La Mancha), los ejecutados yacen enterrados en un ataúd: “En una de las láminas vemos una maderilla que tenía unos puntos”, cuentan. Es un dado de madera. “Casi arte carcelario, o de aburrimiento, poco más podrían hacer”, supone Marco González. Estaba en el bolsillo de Eugenio Molina Morato, cerca de donde yace   Timoteo Mendieta. Son las  fosas intervenidas bajo supervisión internacional  tras el pedido de la jueza María Servini desde la Querella Argentina.

Josefina Alonso con el pendiente de su hermana, María. | ARMH

El grafito de un lápiz. Un peine. O una peineta. Botones. Anillos y pendientes. Zapatos. Y hasta medallas y crucifijos. En las fosas comunes del franquismo aparecen objetos que formaron parte de la vida de las víctimas. Que cuentan parte de la historia. Son la memoria cotidiana bajo tierra, que aporta detalles sobre las personas asesinadas y en ocasiones sirven para identificar con nombres y apellidos a las personas arrojadas a las tumbas.

Los utensilios no solo ofrecen pistas sobre la identidad de los desaparecidos, también aportan pistas concluyentes de los crímenes franquistas. Algo que ocurre especialmente con las balas. Las fosas guardan proyectiles –de fusiles alemanes Mauser, pistolas de 9 mm y otras armas de fuego– que son evidencias de muerte violenta y que pueden ayudar en la investigación de estos asesinatos.

Los objetos actúan así como prueba de las violaciones sistemáticas de los derechos humanos que pretendía juzgar la  reforma de la Ley de Amnistía bloqueada en el Congreso por PP, PSOE y Ciudadanos. Se trata de delitos “prescritos” de los que sería imposible perseguir a los autores, opinan los populares contradiciendo a Naciones Unidas, el Consejo de Europa, organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional o la justicia argentina, que sostienen que son crímenes de lesa humanidad.

Las desapariciones forzosas fueron un elemento esencial de la estrategia franquista de exterminio del adversario social y político y de la aplicación de la violencia extrema como táctica de guerra. Y un pendiente o unas gafas que reposan bajo tierra, como testigos quietos del terror, pueden ayudar a descubrir la verdad.

Restos óseos con evidencias de muerte violenta en la fosa de Puerto Real (Cádiz). | JUAN MIGUEL BAQUERO

Zapatos como huella de “clase social”

Entre los objetos que salen de las fosas del franquismo abundan elementos asociados a la vida y costumbres del sujeto: llaves, mecheros o petacas de tabaco, monedas, la mina de lápices con la madera consumida por el tiempo… O a la vestimenta, como cinturones, hebillas, carteras deshechas, botonaduras alineadas donde antes hubo una camisa, restos de tejidos, colgantes, gemelos y elementos decorativos diversos. Y el tipo de zapato, que señala “la clase social”: no es igual pisar con botín de cuero que con sandalias o abarcas. Ni con botas militares o alpargatas rematadas con trozos de caucho o neumático reutilizado.

En Puerto Real (Cádiz) se encuentra la segunda mayor fosa excavada en Andalucía: en ella yacen 185 personas. Allí el calzado marca un patrón claro. “Por las suelas se ve la calidad de vida del individuo”, confirma el presidente de la ARMH local, Francisco Aragón. Sin embargo, la fosa guarda otros muchos detalles.

En la tumba ilegal predominan los sujetos por debajo de los 30 años de edad. Destacan nueve menores con menos de 17. Casi todas las víctimas aparecen con claros episodios violentos (un 80%), con orificios en cráneos (60%) y fracturas perimortem (40%). Hay balas junto a uno de cada diez.

Una cruz, en Puerto Real. | JUAN MIGUEL BAQUERO

La fina arena que cubre los cadáveres deja ver “relojes de bolsillo, peines, un jarrillo de lata, el aro de un sombrero, crucifijos y medallas, anillos, cinturones, trozos de cremallera, lápices, pipas de fumar, dientes de oro…”, recita Aragón. Y “horquillas”, en las dos únicas mujeres, “del mismo tipo que hemos visto en Benamahoma, de aluminio y que se las hacían ellas mismas”, explica otro voluntario, Antonio Molins.

La  ARMH puertorrealeña hizo una exposición para intentar emparejar estos elementos. “Fue visitada por muchos familiares”, recuerdan, “aunque era difícil que tantos años después pudieran reconocer algo”. Siquiera “un mechero de yesca y un librillo de papel de fumar marca Bambú” extrañamente intactos. O “una cajita metálica con caramelitos de menta”, como objetos más curiosos. “Los caramelos los seguía teniendo dentro”, confirman.

Piezas religiosas en Zalamea. | JUAN MIGUEL BAQUERO

Plumas y una ficha de dominó

“Un hombre llevaba una cajita de pastillas de regaliz de las que se siguen vendiendo [marca Juanola]”, narra el presidente de la ARMH en Valladolid, Julio del Olmo. El hallazgo es útil, explica: “estuvo bien encontrar este pastillero porque es metálico” y a partir del año 37 esa fábrica cambia el material obligada “por necesidades de la guerra”. Ya tienen una pista.

En el bolsillo del mismo individuo aparece otro llamativo objeto: “una ficha de dominó, el tres doble”. ¿Tiene un significado? ¿Quién era su portador? Lo encuentran. Es el sargento Francisco González Mayoral (29 años en el 36), natural de Labajos (Segovia). El militar es una de las personas identificadas de las 247 que la intervención arqueológica rescata en varias fosas del cementerio de El Carmen.

Estos elementos que aparecen junto al cadáver, aunque valiosos, no son determinantes. Sí lo serán otros como “insignias militares del arma de Infantería, el zapato y el cinturón” o un dato sutil: “en la cal se conservó una línea roja que era del lateral del pantalón”. Los asesinos dejan más indicios cuando cubren los restos de cal viva para acelerar la descomposición.

En el recinto cementerial aparecen múltiples vestigios. Como la  clasificación del Tour de Francia de 1936 en un recorte de periódico. O en la fosa número 2, donde los arqueólogos descubren un cuerpo femenino que llevaba dos medallas colgadas al cuello. “Una era normal, otra de una cofradía y, al leer el pequeño texto, vemos que es de un pueblo concreto”, Castromocho (Palencia), explica.

La ARMH palentina notifica luego que en aquella población sólo fue asesinada una mujer. Y se llamaba Lina Franco Neira. La identidad queda confirmada con muestras genéticas de su propia hija, Anunciación Martínez (94 años). “En la misma fosa está su padre, al que todavía no tenemos plenamente identificado”, precisa Del Olmo.

Nazaria González con la pluma estilográfica de su padre, Hilario. | ARMH VALLADOLID

En un pinar de la provincia “nos dicen que están apareciendo restos humanos”. Son cuatro personas. Una lleva una pluma estilográfica “de oro, de una calidad extraordinaria”. El estado de conservación es casi perfecto. “Contamos el caso en una publicación y a los pocos meses nos llama una mujer de San Sebastián diciendo que su padre es de Alaejos”, un pueblo de Valladolid. Que se llamaba Hilario González. “Y que sabe que llevaba un reloj de oro, que se lo robaron, y una pluma”, revela Julio Del Olmo.

La hija, Nazaria, tenía nueve años en el momento del asesinato. Pero se acuerda de la estilográfica de su padre, muy peculiar: “en el enganche tiene un indio con las plumas, un indio americano”. Cuando recupera el objeto de su padre “es un momento que vivió con mucha emoción”.

Identificar a Hilario, además, sirve para reconocer a sus compañeros de fosa: el alcalde de Alaejos, Antonio Losada, y los sindicalistas Leoncio Puertas y Francisco González. Porque los objetos cuentan la historia en pequeños trazos. En pinceladas que son la memoria personal e íntima de las fosas del franquismo.

Cifras de la represión franquista

España es uno de los países con más desaparecidos forzados del convulso siglo XX. ¿Pero cuántos? Porque no hay una cifra oficial y exacta de asesinados y víctimas por recuperar. Ningún inventario definitivo. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón recibió en 2008 un listado de 143.353 personas (aportado por la Plataforma de Víctimas de Desapariciones Forzadas por el Franquismo). El número quedó reducido a 114.226 nombres en el posterior auto por el que el magistrado se declaró competente para investigar las desapariciones ocurridas en la guerra civil y la dictadura de Franco.

Estarían enterrados en las más de 2.000 fosas comunes que los datos oficiales reconocen en territorio español. Este Mapa de Fosas está “en constante actualización”, según el Gobierno de España, pero no es cierto. El archivo de víctimas y enterramientos está detenido desde el año 2011, al igual que las intervenciones arqueológicas con dinero público estatal.

Todo más cerca del presupuesto “cero euros” a la Ley de Memoria Histórica del que se vanagloria el presidente Mariano Rajoy que de la reiteración del ministro de Justicia, Rafael Catalá, en el Congreso de los Diputados: “el hecho de que no haya partida no significa que no se esté haciendo nada”.

Con los datos de Garzón hay 32.289 desaparecidos en Andalucía, 12.979 en Castilla y León, más de 10.000 en Extremadura y Aragón y casi esa cifra en Euskadi. O 7.067 en Castilla-La Mancha, más de cuatro millares en Galicia y la Comunidad Valenciana, supera los tres Navarra y los roza Madrid, 2.400 en Cataluña y algo menos en La Rioja. Con 1.777 en Baleares, 1.246 en Asturias, en torno a 850 en Cantabria y Murcia, 464 en Ceuta y Melilla, 262 en Canarias y 7.000 en otros territorios.

Pero la realidad supera estas cifras. La represión, sólo en suelo andaluz, alcanza 57.413 ejecutados a manos franquistas por 8.715 en zona republicana según los datos aportados en una comparecencia en el Parlamento de Andalucía por el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Almería, Fernando Martínez. Y sólo en el año 2017 fueron recuperados más de un centenar de cuerpos que no registra el Mapa de Fosas.

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Fotografía destacada: Unas gafas aparecidas en la fosa de Zalamea la Real (Huelva). | JUAN MIGUEL BAQUERO

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/memoria-objetos-fosas-franquismo_0_752425940.html

 

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Arucas seguirá con la búsqueda de sus víctimas del franquismo en los ‘pozos del olvido’ y la Sima de Jinámar

El hallazgo de los restos mortales del padre de Pino Sosa 81 años después alienta a la Asociación para la Memoria Histórica del municipio a seguir luchando por la recuperación de más víctimas.

Arucas tiene registradas 66 personas desaparecidas (aunque podrían ser más). En 2009 fueron localizados 24 cadáveres en el pozo del Llano de Las Brujas y el año pasado 14 en el de Tenoya.

En el municipio hay otros dos pozos que los testimonios orales sitúan como puntos donde se arrojaron represaliados. También se estima que muchos desaparecidos están en la Sima de Jinámar, un tubo volcánico de 80 metros.

El Cabildo de Gran Canaria está comprometido en que se realicen estudios en estas zonas para poder exhumar, la última investigación que ha financiado es la de la fosa común de Vegueta.

eldiario.es / Jennifer Jiménez / 02-04-2018

El hallazgo de los restos mortales del padre de la fundadora de la Asociación para La Recuperación de la Memoria Histórica de Arucas, Pino Sosa, en el pozo de Tenoya 81 años después de que fuera asesinado, víctima de la represión franquista, ha dado aliento para que la lucha por la búsqueda de las personas desaparecidas en este municipio grancanario continúe. Entre el 18 y 19 de marzo de 1937, un total de 66 hombres (los que tiene registrados la asociación, aunque puede haber más desparecidos) fueron sacados de sus casas y de sus trabajos por la fuerza y sus familiares no volvieron a saber nada de ellos. Eran en su mayoría jornaleros, muchos de ellos de izquierdas y defensores de la democracia y la República.

Los testimonios orales fueron tejiendo años después en los descendientes de estas personas desaparecidas una serie de pistas para recomponer lo que ocurrió. Las mujeres de Arucas, entre ellas la madre de Pino Sosa, acudían a los pozos de la zona con flores y volvían llorando. Eran muchos los indicios que les llevaban a pensar que sus familiares habían sido arrojados a estos lugares, a pesar de que muchas de ellas habían recibido como respuesta oficial que estos hombres  se habían ido en un barco francés, que realmente nunca zarpó. La apertura del pozo del Llano de Las Brujas, en Montaña Blanca, donde se hallaron los cadáveres de 24 personas con un tiro de bala en el cráneo  confirmó en 2008 el horror de la represión franquista. Recientemente, la apertura del pozo de Tenoya, donde se han localizado los restos mortales de 14 personas, ha permitido confirmar la identidad de al menos dos hombres de la lista de desaparecidos. Las pruebas de ADN continúan realizándose en el Instituto de Medicina Forense.

Estos no son los únicos pozos del olvido en Arucas, el siguiente paso que se marca la asociación es hacer un estudio del pozo del Francés, un lugar que los testimonios orales de la época sitúan como otro de los puntos donde se arrojaron los cuerpos de algunas personas desaparecidas durante la Guerra Civil. Donde no se estima que fueran arrojados muchos hombres es en el pozo del Barranco, que se encuentra a la entrada del municipio y donde se suelen hacer homenajes a estas víctimas. El motivo es que se localiza muy próximo al núcleo urbano y hacía que se levantaran sospechas de lo que allí sucedía.

Gregorio Arencibia, comisario de la exposición que lleva el nombre de Los pozos del olvido (que se puede visitar en la Casa de la Cultura de esta localidad) y que además es uno de los portavoces de la asociación, subraya que precisamente muestras como esta han contribuido a que otras personas que sufrieron la represión se abran y cuenten sus testimonios. Señala que además de los cuatro pozos ya conocidos se están estudiando otros puntos de los que, de momento, no puede dar pistas para no entorpecer la investigación. Para seguir en la senda de la reparación de la memoria histórica de este municipio, la asociación sigue recogiendo documentación, escuchando testimonios e investigando ya que, como subrayó Pino Sosa en el último homenaje a las víctimas en Arucas: “El lugar de estos demócratas no son los fondos de los pozos” y, a pesar de que ya ha localizado a su padre seguirá cooperando en la búsqueda de todos los desparecidos. También es importante seguir ampliando el banco de ADN para poder avanzar en la identificación.

Gregorio Arencibia, de la Asociación para la Memoria Histórica de Arucas en la exposición ‘Los Pozos del Olvido’ ALEJANDRO RAMOS

De la existencia de estos pozos se tuvo conocimiento a partir de testimonios no solo de las familias o de personas que lo habían visto sino de los mismos represores que se vanagloriaban de los crímenes que habían cometido.

Otro de los símbolos de la represión, donde los falangistas se llevaron no solo a los represaliados de Arucas y del norte sino de todas la Isla, es la Sima de Jinámar, un tubo volcánico de 80 metros al que fueron precipitadas decenas de personas (algunas después de haber sido torturadas y asesinadas, pero otras vivas)  y que ha sido abordado en un reciente documental. El Cabildo de Gran Canaria se ha comprometido a estudiar su exhumación, así como la de otros puntos en los que se estima que se encuentran víctimas del franquismo,  como la fosa común de Vegueta. Por parte del Gobierno Insular no habrá objeciones políticas ni económicas en la recuperación de la memoria histórica, al considerar que se trata de un tema de justicia.

En la misma línea se muestra el Ayuntamiento de Arucas, su alcalde Juan Jesús Facundo (PSOE) volvió a reiterar en el homenaje a los desparecidos del pasado 17 de marzo que el consistorio y en especial su formación política lleva años colaborando con la asociación por recuperar la memoria de las personas que fueron represaliadas, porque es “una cuestión de dignidad”.

El papel de Arucas en la Guerra Civil

Cada día Gregorio Arencibia recibe en la Casa de la Cultura de esta localidad numerosos visitantes que desean conocer más sobre esta historia silenciada durante años. Alumnos de colegios e institutos conocen así el sufrimiento que pasaron los vecinos de Arucas y cómo muchas familias tuvieron que vivir con miedo o con el dolor de que le desaparecieran a un ser querido. Celebra que la exposición de Los Pozos del Olvido esté sirviendo de referente y de guía para que esta historia se conozca. A las intervenciones se suma todos los días Pino Sosa, que narra a los muchachos su testimonio con el objetivo de que estos sucesos nunca vuelvan a repetirse.

Arencibia cuenta entusiasmado cómo los jóvenes quedan sorprendidos cuando les explica lo que ocurrió con los desaparecidos en 1937. Porque estas historias no se han contado en los libros de texto, “la historia al final la cuentan los vendedores”, lamenta.

Gracias a su amplia colección de libros y objetos de la época, además de su conocimiento sobre la historia de Arucas, sobre la que ha investigado toda su vida, narra numerosas anécdotas que permiten poner en contexto aquellos años. El 19 de marzo de 1936 se constituía en este municipio la que sería su última corporación municipal de la II República, con mayoría del Frente Popular de Izquierda (una coalición electoral que estaba compuesta por socialistas, comunistas y miembros de la Federación Obrera de Arucas). Este mandato solo duró 121 días y después del golpe de Estado más de la mitad de los concejales sufrieron la represión. De hecho, tres de ellos se encuentran en la lista de desaparecidos.

Exposición ‘Los Pozos del Olvido’ ALEJANDRO RAMOS

Gran Canaria fue el destino desde el que partió el general Francisco Franco en el avión Dragón Rapide para iniciar el golpe. Después de ello, los falangistas salieron a la calle a apoyar el alzamiento. En Arucas, en esos momentos se encontraba el diputado comunista Eduardo Suárez Morales. Trabajadores del municipio se armaron entonces con escopetas y lograron echar a los falangistas, pero al día siguiente los militares entran en la ciudad con un cañón de campaña, del que aún se nota su huella en el Ayuntamiento viejo. Por los documentos históricos con los que se cuenta, se sospecha que lo único que querían hacer era un poco de ruido para empezar a meter miedo, el suficiente para que muchos tuvieran que salir corriendo.

Gregorio Arencibia recuerda que el diputado Eduardo Suárez Morales, Fernando Egea, Herminia Dos Santos y Delgado Quesada fueron detenidos  cuando avanzaban más hacia el norte en barco para preparar la resistencia. El barquero les dijo entonces que había un fallo en el motor y que en un rato volvería. Sin embargo, les denuncia y se hace un consejo militar por el que Suárez y Egea son condenados a muerte y fusilados en La Isleta, donde el pasado año se rotuló una plaza con el nombre del diputado.

La resistencia en Arucas entonces se desperdiga, se empieza a apresar a muchas personas, incluidos profesores de la República. No obstante, la represión en el municipio no es casual. En 1937 la ciudad era punto de conexión entre el norte de la Isla y Las Palmas de Gran Canaria. Además, era un lugar donde había bastante trabajo y los jornaleros se empezaban a agrupar en sindicatos o federaciones obreras. José Sosa, el padre de Pino, era precisamente secretario de una federación que había en Trasmontaña.

Además de las víctimas que fueron fusiladas, encarceladas o desaparecidas, las grandes olvidadas de la historia también han sido las mujeres, muchas de ellas sufrieron vejaciones y el estigma de haber estado casadas con un republicano, además de tener que sacar adelante a sus familias solas porque se habían llevado a los hombres.

Toda esta historia se trata de recomponer gracias a la labor de asociaciones como la de Arucas, que año tras año siguen trabajando por lograr sus objetivos: búsqueda de la verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición.

Sima de Jinámar. (ALEJANDRO RAMOS)

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Fotografía destacada: Excavación en uno de los pozos de la represión en Canarias, el de Tenoya. EFE

Fuente:https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/Arucas-busqueda-franquismo-Sima-Jinamar_0_755224532.html

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La doble tragedia de ser mujer y gitana durante el franquismo

El investigador Eusebio Rodríguez Padilla publica ‘Mujeres gitanas represaliadas (1936-1950)’, un libro en el que documenta las vejaciones y condenas arbitrarias que sufrieron muchas mujeres de esta etnia en plena dictadura.

publico.es / María Serrano / 02-04-2018

La Torterala Bigotúa la Mercedillas fueron algunas de las mujeres gitanas represaliadas por el régimen franquista durante la guerra civil y la posterior dictadura. Eusebio Rodríguez Padilla, investigador que acaba de publicar el libroMujeres gitanas represaliadas (1936-1950), ha querido ahondar en este capítulo silenciado, inédito en la historiografía reciente: “Estas mujeres fueron segregadas por su etnia y porque entraban en confrontación con las normas dadas desde la Jefatura del Gobierno del control absoluto de todos los españoles, lo que chocaba con sus vidas en contaste movimiento”.

El régimen intentó anularlas prohibiendo la venta ambulante —de la que vivían—, segregándolas por su raza, impidiéndoles entrar en algunas localidades y sometiéndolas a una fuerte acoso por parte de la Guardia Civil.

En muchos casos les atribuían hurtos y otros delitos por el simple hecho de ser mujeres gitanas. Aunque, como aclara Rodríguez Padilla, también “sufrieron las vejaciones inherentes a toda mujer republicana al final de la guerra: prisión,  rapados, escarnios públicos y demás lindezas” que se aplicaron a las mujeres “derrotadas”.

Hacía falta solo una denuncia de alguna autoridad adepta al régimen o vecino de alguna localidad para que inmediatamente fueran detenidas y en muchos casos apaleadas por el estigma de ser gitanas. Eran acusadas de todo lo que hubiese ocurrido desde su llegada a un lugar. “El miedo, al igual que al resto de la población no afín a la dictadura franquista se infundía con la prisión y los castigos corporales por medio de las fuerzas represivas del régimen”, aclara el investigador quien ha reunido un amplio número de casos en su libro.

Rodríguez Padilla hace un retrato conjunto de todas ellas. Nunca fueron tratadas como presas políticas sino como delincuentes comunes cuando en realidad eran cuidadoras de sus hijos y sus amplias familias, trabajadoras a tiempo parcial en cualquier actividad que les pudiera reportar un beneficio económico y analfabetas en su gran mayoría.

No es posible cuantificar el número de mujeres represaliadas. “En cuanto a la cantidad de gitanas represaliadas en la totalidad de España faltan estudios rigurosos y sobre todo exhaustivos. Hay que tener en cuenta que este trabajo de investigación es una rara avis en la historiografía española”, aclara el investigador Rodríguez Padilla.

Encarnación Montoya Moreno fue una de aquellas víctimas. Conocida en Baza (Granada) como La Tortera, una riña vecinal con derechistas la llevó a una condena de ocho años de prisión, de los que cumplió finalmente tres.

El régimen intentó anularlas prohibiendo la venta ambulante —de la que vivían—, segregándolas por su raza, impidiéndoles entrar en algunas localidades y sometiéndolas a una fuerte acoso por parte de la Guardia Civil

El 18 de julio de 1939 esta mujer fue denunciada por Antonio Fores Carnicer y su señora, dos vecinos payos adeptos al nuevo régimen. En la denuncia constaba que su convecina Encarnación Montoya Moreno, saqueó su casa en unión de varias mujeres. La Tortera ingresaba pocas horas después en la prisión provincial de Granada por este incidente y una supuesta agresión “durante el dominio rojo”. No saldría hasta 1941. En el informe militar se declara que Encarnación poseía “instintos criminales”.

Rodríguez Padilla destaca a Público: “Esta mujer fue condenada, no por un delito, sino por haber padecido una dependencia al alcohol, una enfermedad, lo que hacía que su comportamiento fuese irregular”.

Trinidad Bustamante Carmona La Bigotúa y María Fernández Santiago Mercedillas fueron acusadas de falso testimonio por una menor de tan solo once de años de edad que denunció la supuesta ayuda que estas mujeres prestaron a varios milicianos escondidos en Granada. Rodríguez Padilla apunta: “En muchos momentos se recurrió al testimonio, fácilmente manipulable de un menor, para llevar a cabo la acusación pretendida contra unas determinadas personas en una localidad”.

El caso ocurrió en Deifontes (Granada), al poco tiempo de acabar la guerra, donde se utilizó a la menor Trinidad Merino Recio para ejercer la acusación contra La Bigotúa y Mercedillas. Fueron detenidas el 28 de julio de 1939 e ingresadas en la prisión provincial de Granada.

Una existencia “sin proyección de futuro”

La etnia gitana se incorporó para mayor humillación a la ley de vagos y maleantes. “En su gran mayoría los acusados no se integraban en la vida laboral y mantenían trabajos como el de tratante de animales, trabajos con el hierro y, sobre todo, se dedicaban a exhibir su arte en los lugares donde llegaban en grupos más o menos grandes”, lo que incomodaba a las autoridades que querían tener controlados todos los movimientos de los ciudadanos, añade Rodríguez Padilla.

En la documentación oficial encontrada sobre mujeres gitanas en consejos de guerra el término mayoritario las define por “sus labores”, pero la mujer gitana, además de cuidar a su extensa prole, tenía que ejercer otras ocupaciones con las que contribuía al sostenimiento diario de su casa o cueva, e incluso carreta, ingresos que complementaban los de su marío, la mayoría de la veces escasos.

El régimen las etiquetaba como canasteras, lavanderas, cocineras, limpiadoras, carniceras, vendedoras de telas ambulantes. A veces tenían que caminar durante todo el día por los cortijos para conseguir hacer una venta. En otras ocasiones cuando la situación lo requería pedían limosna, espigaban, segaban y recogían el fruto de los olivos. “Era una existencia del día a día, sin proyección de futuro, porque no lo había, caracterizada por la obtención de unos paupérrimos beneficios que los mantenían en la penuria económica“, para su supervivencia.

Dos formas de represión

Las gitanas fueron reprimidas por procedimientos judiciales y por la actitud represiva del franquismo en cuanto a su vestuario, forma de vida, lengua y tradiciones, como era el caso de los matrimonios de estas mujeres, que fueron anulados en su mayoría.

La represión empezaba a través de los consejos de guerra y procedimientos Sumarísimos de Urgencia, lo que representaba una grave amenaza para todo aquel que no hubiera demostrado su filiación derechista. “En el mundo gitano la filiación política era una rareza y mucho más si nos referimos al segmento social de las mujeres de esta etnia, por varias razones, pero las más importantes eran la falta de acceso a la enseñanza y en la predominante forma de vida nómada, que le impedía, de forma general, el acceso a la cultura”, aclara a Público el investigador.

Sentencias para mujeres sin recursos

La miseria en la que vivían muchas de estas mujeres las impulsaba a dedicarse a la venta ambulante. El estraperlo suponía la posibilidad de asegurar la supervivencia de su prole, pero a costa de grandes esfuerzos y sacrificios.

El Decreto del 26 de octubre de 1939 y publicado en el BOE el 3 de noviembre del mismo año, determinaba “la ilegalidad del transporte sin guía y venta de productos a precios superiores al de tasa”. No eran pocas las mujeres gitanas que asumían el riesgo y transitaban por los caminos escondidos para transportar el sobrante de producción de un lugar para venderlo donde se carecía de ello y aumentar así el precio.

“En el mundo gitano la filiación política era una rareza y mucho más si nos referimos al segmento social de las mujeres de esta etnia”

Es el caso de María González Campos, La Faruta, nacida en 1873, viuda, vendedora de verdura y natural de Montefrío, quien fue acusada por el alcalde de esta localidad de Granada, de vender chocolate a 34 pesetas la libra que según fue comprobado costaba entre 4 y 5 pesetas en la tasa normal.

A pesar de la falta de recursos evidentes de esta mujer, un tribunal militar juzgó su caso en Consejo de Guerra el 18 de agosto de 1941, plena posguerra española. La Faruta fue detenida el 29 de octubre de 1943 y no sería puesta en libertad hasta el 30 de diciembre del mismo año. Tres meses de cárcel y una multa que no le permitió continuar con este negocio de supervivencia al que estaban prácticamente obligadas.

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Fotografía destacada: Gitanos trabajando en la recogida de la aceituna. | Asociación de Mujeres Gitanas ROMI de Granada.

Fuente:http://www.publico.es/politica/memoria-historica-doble-tragedia-mujer-gitana-franquismo.html

 

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El Ducado de Franco: honores a la impunidad en la democracia cautiva

Cada vez que un Ministro de Justicia de la democracia ha firmado la renovación de un título nobiliario a un criminal de guerra franquista, el Gobierno ha celebrado el golpe de Estado del 18 de julio y la victoria de tres ejércitos fascistas.

eldiario.es/zonacritica / Emilio Silva / 01-04-2018

El 2 de abril de 1939, un día después de la victoria, la portada del diario ABC mostraba un mapa de España con un esquema de la guerra de los fascistas contra el pueblo español, dividido en cuatro momentos: las provincias ocupadas el 18 de julio de 1936, las conquistadas hasta el 18 de julio de 1937, las “liberadas” a 23 de diciembre de 1938 y el final de la guerra. Era un mapa escolar, destinado desde ese mismo “Día de la Victoria”, el 1 de abril, a formar el espíritu nacional que tendría en Franco a un digno heredero de los Reyes Católicos, cristianizando España y asesinando y expulsando infieles.

Ese Día de la Victoria fue de una enorme actividad propagandística. Franco era felicitado por autoridades internacionales. El Papa Pío XII se apresuró enviando un telegrama al Caudillo, en el que decía: “Levantamos nuestro corazón al Señor, agradecemos sinceramente con V.E. deseada victoria católica España. Hacemos votos porque este queridísimo país, alcanzada la paz, emprenda con nuevo vigor sus antiguas y cristinas tradiciones” (sic).

Las felicitaciones se multiplicaban y los periódicos de esos días se llenaban de anuncios de marcas publicitarias que celebraban la victoria fascista en lo que parecía un concurso destinado a ver quién era el más efusivo admirador del Generalísimo. La marca Brave invitaba a “Con el sombrero en la mano grita: ¡VIVA ESPAÑA!.” Juan Trelle Sederías de Lyon SA decía: “Español, pon en tu solapa la efigie del Caudillo y emblemas”. Y en letra más pequeña añadía: “Único depositario de las efigies del Caudillo y emblemas autorizado”. Toda una metáforta del gran negocio en el que desde el primer día se iba a convertir la dictadura.

Pero Francisco Franco no se dedicó en esos días exclusivamente a recibir telegramas de quienes aceptaban su victoria. El Caudillo tenía sus servidumbres ya que posiblemente no habría ganado la guerra sin sus aliados fascistas, Adolf Hitler y Benito Mussolini, que enviaron decenas de miles de soldados, armamento y aviación para escribir en tierras españolas el prólogo de la Segunda Guerra Mundial. El Generalísimo, que en ese momento no escondía el ferviente filonazismo que compartía con buena parte de la derecha española, respondió a un telegrama del Fuhrer, publicado en el diario La Venguardia: “El pueblo español y yo personalmente le damos las gracias cordialmente por sus felicitaciones con motivo de la victoria definitiva de nuestras armas, en Madrid. En las horas difíciles el pueblo español ha reconocido a sus verdaderos amigos”.

El Día de la Victoria se convirtió en fiesta nacional, se construyeron monumentos ensalzando las hazañas fascistas y el país se pobló de conmemoraciones del resurgir de España tras la expulsión del “rojerío”. Uno de los más importantes se colocó a la salida de Madrid, en dirección a Galicia, donde Franco sembró algunos hitos de su victoria como el Valle de los Caídos, en la carretera por la que él y sus paisanos iban y volvían de la capital.

El Arco de la Victoria se encuentra hoy intacto, con su exaltación fascista impoluta y grandilocuente. Está ubicado a unos cientos de metros del Palacio de la Moncloa y en los más de cuarenta años de recuperada democracia a ningún presidente del Gobierno le ha molestado como para tomar la decisión de demolerlo o resignificarlo, para que deje de celebrar un  triunfo del fascismo.

Cuando los nietos de los desaparecidos por la represión franquista comenzaron la exhumación de las fosas de sus abuelos, numerosos columnistas y políticos conservadores se aventuraron a acusarlos de querer ganar una guerra que sus abuelos habían perdido. Hasta entonces el franquismo era un crimen perfecto, las víctimas calladas, el rastro de sus crímenes borrado en los libros de texto y los privilegios de los cruzados cebándose en el IBEX 35, en las empresas privatizadas y en las élites que han gobernado este país en las últimas décadas, que han embalsamado el silencio mientras las víctimas se descomponían bajo la intemperie de la impunidad.

Mientras amasaba una fortuna nacida de la corrupción y la violencia, Franco otorgó un suculento botín de guerra y honores a muchos de sus compañeros de lucha. No era generosidad; así compraba fidelidades y silencios acerca de sus pingües y poco patrióticos negocios. El reparto de títulos nobiliarios supuso la creación de una nueva corte formada fundamentalmente por criminales de guerra. Creó, por ejemplo, el Ducado de Mola, destinado a reconocer a Emilio Mola, autor de las instrucciones del golpe de julio de 1936: “Es necesario crear una atmósfera de terror, hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todo el que no piense como nosotros. Tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado”. También otorgó el Marquesado de Queipo de Llano, destinado a Gonzalo Queipo de Llano, que en sus alocuciones radiofónicas decía cosas como esta. “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombre. De paso también a las mujeres de los rojos que ahora, por fin, han conocido hombres de verdad y no castrados milicianos. Dar patadas y berrear no las salvará”.

En total fueron 39 títulos que se completaron el 26 de noviembre de 1975 con el que Juan Carlos de Borbón le concedió a Carmen Franco Polo “en atención a las excepcionales circunstancias y merecimientos que en ella concurren”. ¿Merecimientos? Ser la hija del golpista Francisco Franco y heredera de uno de los dictadores que más dinero acumuló gracias al uso despiadado de la violencia y al manejo de la corrupción.

Durante estos años de recuperada democracia, todos los Gobiernos, a través de ministros de justicia, han renovado los títulos nobiliarios a los descendientes de los criminales de guerra y beneficiarios políticos y económicos de las violaciones de Derechos Humanos de la dictadura. Ninguno Gobierno constituido en la legitimidad de las urnas ha cuestionado el papel de una institución democrática en el enaltecimiento de las atrocidades cometidas por los responsables de la desaparición de 114.226 personas civiles, asesinadas y cuyos cadáveres permanecen ocultos y secuestrados, lejos de sus familias.

Cuando los herederos de la corrupta fortuna del dictador Francisco Franco han solicitado ante el Ministerio de Justicia la renovación del Ducado de Franco, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica acudió a la Fiscalía General del Estado para instarle a tomar medidas si la tramitación del citado título vulnera algunas leyes, además de humillar a víctimas de delitos graves cuya protección y dignidad está blindada por el derecho penal internacional.

Cada vez que un Ministro de Justicia de la democracia ha firmado la renovación de un título nobiliario a un criminal de guerra franquista, el Gobierno ha celebrado el golpe de Estado del 18 de julio y la victoria de tres ejércitos fascistas que sumieron a España en cuatro décadas de terror y oscuridad. La connivencia con el pasado franquista, la impunidad de la dictadura y el mantenimiento de calles, monumentos y reconocimientos son síntomas de una debilidad democrática y de una correlación de fuerzas en la que las élites franquistas siguen dominando a una democracia cautiva.

Los intentos por corregir esas situaciones han carecido de verdadera voluntad política, incluida la Ley de la Memoria que comenzó a ser incumplida por el Gobierno que la aprobó. La lucha de las víctimas de la dictadura por obtener justicia confirma la afirmación de Eduardo Galeano cuando decía que “la justicia es como las serpientes, sólo muerde a los descalzos”.

Jean Paul Sartre recibió un día de forma anónima el texto de un libro titulado “El fin de la esperanza”, firmado con un seudónimo, Juan Hermanos. El libro narra la vida tras la victoria de quienes no pudieron escapar de España, personas a las que les costaba respirar por el miedo a que alguien de pronto las señalara por la calle como no adeptos y a las que la existencia bajo la opresión de la dictadura les llenaba de angustia. Se trata de un libro que debería leerse en todos los centros de enseñanza, pero no es así en un país en el que todavía la Corte de la Victoria conserva intactos sus privilegios. Entre sus múltiples análisis y explicaciones define de muchos modos el tiempo de la victoria: “Bajo esta aparente tranquilidad se ejercía silenciosa opresión: la prensa amordazada, las noticias deformadas sistemáticamente, discursos que afirmaban que todos éramos felices y estábamos contentos. Quisiera saber el porqué de estos discursos. ¿Se imaginaban que a fuerza de repetirnos que estábamos de acuerdo con nuestros opresores terminaríamos por pensarlo?”. Así estamos hoy.

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Fotografía destacada: Fascistas en Hermigua durante la Guerra Civil

Fuente:https://www.eldiario.es/zonacritica/Ducado-Franco-honores-impunidad-democracia_6_755984399.html

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Cruces gamadas y símbolos nazis en la Semana Santa

Homenaje a la División Azul en los actos religiosos que marcan estos días.

elplural.com / 29-03-2018

No solo hay reminiscencias franquistas en algunas procesiones españolas. También las hay con simbología que recuerdan al nazismo, fiel aliado del régimen golpista español. Son herencia de la historia que los colectivos memorialistas han denunciado y que en algún caso han conseguido eliminar.

Cruz falangista a José Antonio

De la Semana Santa de Cuenca el colectivo ‘Ciudadanos por la República’ denunció que en la catedral conquense se continúan mostrando emblemas tanto falangistas como nazis y señalan como una hermandad de Semana Santa desfila con elementos nazis en sus estandartes y vestimenta. Destacan asimismo la existencia de una cruz en homenaje a la figura del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, en el templo.

Túnicas nazis

La asociación, defensora de eliminar cualquier rastro de simbología franquista o antidemocrática que se exhiba públicamente, señaló a la hermandad de San Pedro Apóstol y a su desfile semanasanatero porque en sus túnicas muestran cruces gamadas, yugos y flechas. Todo ello como homenaje a la División Azul, fundadora por excombatientes. El colectivo republicano solicitó en distintas ocasiones al obispado la eliminación de todos estos elementos antidemocráticos.

La División Azul: pago de Franco a Hitler

Recordemos que la División Azul fue una unidad de voluntarios españoles que constituyó una división de infantería para luchar contra la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial y que se puso al servicio del ejército de la Alemania nazi. Entre 1941 y 1943 cerca de 50.000 soldados españoles participaron en diversas batallas, fundamentalmente relacionadas con el sitio de Leningrado. Fue el fruto de las conversaciones entre Franco y Hitler para colaborar en el conflicto bélico como compensación a la ayuda que prestó el Tercer Reich a los “nacionales”, con la participación en España de la Legión Cóndor.

Polémica cruz celta nazi en una cofradía de Ciudad Real

Pero no es el único caso que se dio en la comunidad manchega. La Cofradía de las Angustias de Ciudad Real también exhibía una cruz celta nazi en su estandarte. Esta muestra anacrónica y contraria a los valores democráticos logró ser “tumbada” por las asociaciones memorialistas y ya no se exhiben con estos elementos. También su fundación ancla sus orígenes en la División azul donde excombatientes portaban símbolos fascistas que finalmente se prohibieron y se retiraron por decisión ejemplar del obispo de Ciudad Real en 2012 tras la petición de la Asociación de la Memoria Histórica de la ciudad.

No obstante tras esta decisión del Obispo hubo alguna excepción como la de haber usado el estandarte de la División Azul en una de las imágenes para la Lotería de Navidad. La hermandad argumentaba que se trataba de un “homenaje a los hermanos fundadores

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Fuente:https://www.elplural.com/politica/2018/03/29/cruces-gamadas-y-simbolos-nazis-en-la-semana-santa

 

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La renovación del título del Ducado de Franco llega al Defensor del Pueblo

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica presenta una queja ante la Oficina del Defensor para que proteja a las víctimas de la dictadura.

elboletin.com / E.B. / 27-03-2018

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha presentado este martes una queja ante la Oficina del Defensor del Pueblo para que intervenga en la renovación del título del Ducado de Franco que ha iniciado el Ministerio de Justicia. Este colectivo ya registró ayer ante la Fiscalía una denuncia después de que Carmen Martínez-Bordiú Franco, nieta de Francisco Franco, solicitaba recibir por sucesión el título que ostentaba su madre Carmen Franco Polo, fallecida el pasado mes de diciembre.

Para esta asociación este reconocimiento es “intolerable” desde “cualquier punto de vista democrático, ya que se concede “en atención a las excepcionales circunstancias y merecimientos”. Unos “merecimientos” que, según la ARMH, “no son otros que el haber dado un golpe de Estado el 18 de julio de 1936”, así como “haber asesinado a 114.226 personas que fueron hechas desaparecer” y “haber violado y humillado a decenas de miles de mujeres”, entre otras cosas.

Por todas esas razones, entienden que “la colaboración de las instituciones del Estado con el proceso por el que los descendientes del dictador tratan de constituir una dinastía nobiliaria agrede a la dignidad de las víctimas de la dictadura y a los valores democráticos”. Asimismo, denuncian que “es una forma de maltrato a las víctimas de los delitos más graves que pueden cometerse contra un ser humano, como son las desapariciones forzadas”.

Nadie imagina la concesión de un título nobiliario a un asesino terrorista o machista ‘en atención a las excepcionales circunstancias y merecimientos que en él concurrieran’”, afirma esta asociación en un comunicado en el que reclaman que se ponga fin a la discriminación que sufren en España las víctimas de la dictadura franquista.

La ARMH destaca que la “protección a la que tienen derecho por parte de un Estado democrático (…) no puede depender del discurso político del autor del daño, que es lo que hasta ahora ha llevado a cabo el Estado español”. “Si las víctimas del terrorismo merecen una protección de su dignidad, compatible con la libertad de expresión y opinión, las víctimas del terrorismo franquista, de las bandas armadas de paramilitares y falangistas, merecen el mismo trato”, reclaman.

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Fotografía destacada: Adolf Hitler y Francisco Franco en Hendaya

Fuente:https://www.elboletin.com/noticia/161016/nacional/la-renovacion-del-titulo-del-ducado-de-franco-llega-al-defensor-del-pueblo.html

 

 

 

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