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Los datos de la exhumación de la fosa de Bañugues se conocerán en otoño

La arqueóloga de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), Arantza Margolles, ha avanzado que los resultados de los restos analizados de la exhumación de la fosa de Bañugues llegarán en otoño. El equipo de Aranzadi, dirigido por el forense Francisco Etxebarria, analiza los datos de los hallazgos en su laboratorio de San Sebastián desde hace semanas. “Reconstruyeron ya los supuestos restos de Rosaura Muñiz y también están analizando restos de otros dos cuerpos de los que solo se encontraron partes”, destaca la arqueóloga, que manifiesta además que es difícil precisar si los otros dos restos de otros individuos tienen que ver con las mujeres que fueron arrojadas por el acantilado del Cabo Peñas el 2 de junio de 1938. “Estaban bastante machacados”, apostilló.

lne.es / Illán García / 24-06-2017

Margolles destaca además que las investigaciones para dar con el resto de cuerpos en los cementerios de Viodo y Luanco están avanzando. En total, fueron seis mujeres asesinadas y después lanzadas a la mar y fueron apodadas “Les Candases” que trabajaban en las industrias conserveras cuando fueron apresadas por los falanguistas un año después de que la guerra civil española finalizara en Asturias.

A la hora de dar con el paradero de los enterramientos en Viodo y Luanco hay ciertas dificultades. La ARMH ha comenzado a recoger testimonios orales para intentar estrechar el cerco. “Hay una desventaja en Viodo, el cementerio es muy pequeño y creemos por documentación consultada que los restos de Rita ‘La Camuña’, otra de ‘Les Candases”, puede estar en un nicho, pero hay que investigar mucho más”, destaca la arqueóloga. Y resalta la gran implicación de las familias en la búsqueda de sus antepasados. “Estamos estudiando las posibles ampliaciones que pudo tener el cementerio de Viodo. En un principio, pensamos que los cadáveres pueden estar intramuros, pero no se descarta que puedan estar extramuros”, indica la experta, que participará el sábado en un acto con las familias en el centro de La Baragaña de Candás a partir de las 19.00 horas.

La charla, en la que también participarán los alcaldes de Gozón, Jorge Suárez, y Carreño, Amelia Fernández, servirá como homenaje a las mujeres asesinadas el 2 de junio de 1938 y que la mar devolvió a la orilla cercana al Cabo Peñas. “Explicaremos nuestra investigación, proyectaremos fotos y vídeos de la exhumación y leeremos las biografías de esas mujeres. También entregaremos una serie de obsequios a los familiares de las víctimas”, señaló la arqueóloga de la ARMH.

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Fotografía destacada: Trabajos en la fosa de Bañugues R. S.

Fuente:http://www.lne.es/aviles/2017/06/24/datos-exhumacion-fosa-banugues-conoceran/2125775.html

 

 

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Camarada Camilo, guerrillero antifranquista

ENTREVISTA AL ÚNICO MAQUIS GALLEGO QUE SIGUE VIVO

Se echó al monte con quince años. Encarcelaron a su madre. Le mataron a un hermano y no paró de luchar hasta dar con sus huesos. Sufrió torturas y barrotes. La vieja cárcel de Lugo acoge el documental ‘Camilo: o último guerrilleiro de Galicia’.

publico.es / Henrique Mariño / 15-06-2017

Poco antes de que Carrillo renunciase a la guerra de guerrillas y los maquis enfilasen los Pirineos, un chaval de apellido mesiánico se echaba al monte. Camilo había nacido tres años antes del comienzo de la Guerra Civil en Sandiás. Hijo del fundador del PCE en ese pequeño pueblo de Ourense, a los doce ya ejercía, como su madre y su hermano mayor, de enlace. Muerto el padre, los tres pasaron a la clandestinidad. Un quinceañero rebelde. Un guerrillero imberbe. Un preso sin juventud.

Camilo de Dios vive: ochenta y cinco años, su chorro de voz llega con potencia, aunque su oído renquea al otro lado del teléfono. La lucha sigue: cuando salió de la cárcel y la resistencia eran el Piloto y tres más, él persiguió los restos de Perfecto, abatido por la Guardia Civil al poco de alcanzar la mayoría de edad. Cuando el pico escarbó el borde del camposanto de Chaherrero en 2014, al fin se encontró con sus huesos y un par de botas. Sesenta y cuatro años después de su muerte, la fosa arrojaba la verdad gracias a la ayuda económica de un sindicato noruego de electricistas, que permitió a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) hacer justicia. La madre había estirado la vida hasta los noventa y tres, pero no pudo velarlo porque aún faltaban tres lustros para que fuese desenterrado. A Perfecto le faltaba un brazo.

Madre e hijo partían hacia Madrid disfrazados de segadores, ajenos a las penalidades de Camilo en prisión. Los acompañaban otros dos guerrilleros, Manuel Rodríguez y Juan Sorga, cuando la Guardia Civil los interceptó en el pueblo abulense. Sorga pudo haber llegado a Francia, el destino final que pretendían alcanzar los fugados; a Rodríguez le dieron garrote tras detenerlo días más tarde; y Perfecto fue cosido a balazos allí mismo. Su madre, en vez de huir, lo remendó a abrazos, uno por cada año de cárcel, hasta cumplir trece. Camilo se enteró de su muerte meses después, cuando llegó la carta remitida por Carmen Fernández Seguín.

Entre ambos medió una correspondencia macabra. Desde el penal de Alcalá escribía un muerto. Y una muerta devolvía las palabras desde la prisión de Segovia. Ambos habían sido condenados a la pena capital, si bien él se libró por ser menor y a su madre le conmutaron la pena. El viejo guerrillero cree que el régimen suavizó el castigo para ganarse los favores de la ONU, en la que Franco pretendía ingresar. Camilo vagó por tantas prisiones como dedos tienen sus manos y, durante cinco años, llegaron a estar juntos, aunque separados. “En la prisión de Alcalá sólo nos separaba un muro, pero nunca nos dejaron vernos”, recuerda.

Pese a que usted ya era un joven inquieto, el primer atisbo de rebeldía se produjo tras la muerte de su padre, cuando una falangista se acercó a su casa durante el velatorio y se puso a cantar el Cara al sol. Luego ajustaría cuentas a palos…

Hubo varios motivos que se fueron acumulando… No obstante, ése fue el comienzo de mi rebeldía. Yo no estaba ideologizado, pero al entrar en la guerrilla me dieron unos cursillos y me prepararon: desde clases de tiro hasta manejo de armas, pasando por la concienciación política.

Se echó al monte con quince años, aunque ejercía de enlace desde que tenía trece. Qué joven, ¿no?

Sí, mas yo no sentía que estuviese corriendo ningún peligro. De alguna manera, era una tarea segura, porque nadie desconfiaba de mí. A un adulto lo vigilan, pero a un niño, no.


Su madre colaboraba con la guerrilla, fue represaliada y llegaron a pegarle.

Tuvo un par de incidentes. Ella había huido con mi padre a Portugal, si bien tuvo que volver porque tenía dos hermanos movilizados. La familia de mi madre era de derechas. Sin embargo, cuando conoció a mi padre se politizó. Tuvieron tres hijos y dos terminamos echándonos al monte. El resto es historia.

Camilo de Dios, en el documental ‘Camilo: o último guerrilleiro de Galicia’

Camilo se ahorra los detalles. Alguien llama a la puerta y Carmen ve a cuatro jóvenes. Uno le estampa una piedra en la cabeza: es el hijo del alcalde, que cobrará del futuro guerrillero. No obstante, las reacciones a aquellos abusos lo ponen en el punto de mira de la Falange y de la Guardia Civil. Un día, ve un camión de la Benemérita frente a su casa. Su madre ha escapado y él va a buscarla. Intenta convencerla de que no hay peligro: no van a por ella, sino que simplemente habían ido a recoger unas patatas, o se habían parado para mear ahí delante, tanto da. Carmen cree que es el momento de dejarlo todo atrás y sumarse a la lucha. Su marido, Jesús de Dios, había caído enfermo después de andar escapado durante la guerra y yace en el cementerio. Perfecto lo tiene claro. Camilo, al principio reticente, se suma, y luego se conciencia.

“La historia de Camilo en el monte es heroica. Aunque él le quita importancia, aquel niño campesino se convierte en una figura legendaria. Al ser joven, pasa a formar parte de una guerrilla de choque y alguna de sus acciones da para escribir una novela, como el intento de rescatar en 1948 a José Gómez Gayoso (secretario general del PCE en Galicia) y a Antonio Seoane (jefe del Ejército Guerrillero de Galicia)”, explica Carmen García Rodeja, historiadora y miembro de la ARMH. “Partió de Ourense y llegó a Ferrol monte a través, luego embarcó hasta A Coruña y entró a golpe de máuser en la cárcel. Huyó entre tiros, no sin antes disfrazarse con el uniforme que le había quitado a un guardia e intentar liberar infructuosamente a sus camaradas”, añade la participante en la exhumación de Perfecto en Chaherrero.

A la familia le han quitado todo. La vivienda donde se crio y el terreno que pisaban los cuatro bueyes, las seis vacas, el caballo y el burro de parada —o sea, un semental— que poseían. No era una mala casa, pues hasta despachaban cacao. Pero poco antes, en 1934, Benigno Álvarez les había inoculado los ideales del PCE durante un mitin, por lo que estaban marcados. Camilo alternó la escuela con las labores del campo, que retomaría décadas después. No le dio tiempo a nada en la vida, más allá de sacarse el carné de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), porque al año de echarse al monte fue detenido en un enfrentamiento con la guardia civil.

Fue torturado durante 59 días antes de ingresar en la prisión de A Coruña. Engrilletado de sol a sol, le quitaron las uñas, le clavaron lápices y le hicieron cortes en las manos con una navaja para comprobar cómo era la sangre de los rojos. Él maldecía a las madres de los torturadores para ganarse un tiro, que nunca llegó. Corre el año 1949 y el Ejército Guerrillero de Galicia es la sombra de lo que fue. Dos años antes, el PCE se ha impuesto sobre socialistas y anarquistas, pero tras un auge del maquis, la dictadura engrasa su maquinaria de represión contra ellos y sus apoyos, por lo que el partido ordena el fin de la lucha. En la comarca de A Limia, donde nació Camilo, detienen a decenas de personas —un ejército en la retaguardia callado e incruento— relacionadas con el maquis, que ha visto cómo sus guerrilleros iban cayendo en la batalla.

“El principal tropiezo se produce cuando los aliados, durante la Segunda Guerra Mundial, deciden no derrocar a Franco y en 1944 fracasa la invasión del Valle de Arán, que tenía como objetivo hacer reaccionar a las potencias occidentales. El régimen reaccionó mandando tropas y hubo muertos a punta pala. Entonces se vio que no había nada que hacer y algunos comenzaron a recibir la orden de abandonar la lucha”, explica el periodista Antón Grande. Sin embargo, otros siguieron sumándose. “La incorporación de Camilo fue tardía y obedece a la decisión del PCE de organizar grupos de guerrillas integradas por jóvenes de entre 16 y 18 años, que no tenían experiencia alguna. Cayeron casi todos, sólo queda él”.

Camilo de Dios, en el documental ‘Camilo: o último guerrilleiro de Galicia’

Antes y después, en el monte había de todo. Anarquistas, socialistas, comunistas y republicanos en general, aunque también personas no ideologizadas que habían tomado las armas porque estaban siendo represaliadas en el llano. A Camilo le venía de familia, si bien entonces él sólo era un chaval. Su hermano Perfecto, en cambio, estaba más politizado. Tenía otro, llamado Castor, que vivió con su padrino y no llegó a entrar en la guerrilla. En realidad, todos los hermanos vivieron con sus respectivos padrinos, que se llamaban igual que ellos, cuando en su casa montaron un cuartel de la Falange y les comenzaron a requisar la cosecha y las bestias: Castor se fue con el padrino Castor; Perfecto, con el padrino Perfecto; y Camilo, claro, con el padrino Camilo. Luego volvió el padre de la cárcel y al poco murió. Intentaron retomar su vida y sus propiedades, pero las circunstancias terminarían empujándolos a la clandestinidad.

A finales de los cuarenta, esperaban la intervención de los aliados. No llegó.

Éramos conscientes de que no teníamos fuerza suficiente para derrocar al régimen. Sin embargo, había promesas de que los aliados nos iban a ayudar. No obstante, cuando muere Roosevelt y Truman llega a la Presidencia de EEUU, todo se fastidia. Encima, las noticias aquí llegaban tarde.

Los maquis fueron cayendo, hasta que en A Limia quedó sólo una treintena. Sin embargo, no quisieron aceptar a los hijos de los guerrilleros que preferían echarse al monte a hacer la mili, porque pensaban que eran carne de cañón.

Claro. No admitimos a más gente porque los apoyos no nos permitían contar con más personas. La gente iba cayendo, las torturas eran terroríficas y decidimos no aceptar refuerzos.

Llegó a disfrazarse de seminarista para burlar a la pareja de la guardia civil.

Eso era cuando iba a hacer un enlace, a buscar propaganda o a transportar armas para arreglarlas. No era habitual, mas suponía una garantía, porque entonces no había documentación, sino una cédula personal.

Curiosamente, años antes, el sacerdote del pueblo no quiso darles la primera comunión: “A mí no me hizo ateo la política, fue el cura”.

Decían que éramos hijos de rojos. Eso te marca y te forja una conciencia en contra de un sistema que, aunque no lo entiendes bien porque eres un niño, ves que es injusto. Como aquel Cara al sol... Yo era un crío, pero cuando hay un difunto en casa, los vecinos no se fijan si es de izquierdas o de derechas, porque se le debe un profundo respeto. El problema no era tanto la canción, sino la falta de respeto por cantar en un velatorio.


Encarcelados, usted y su madre mantuvieron una correspondencia durante años.

Podíamos escribir sólo una carta al mes y que no pasase de veintiuna líneas. El censor no daba abasto y, para no tener tanto que leer, nos obligaban a escribir textos breves.


Su primer libro en la cárcel: La vida de los topos.

Sí, bueno… [risas] Eso fue en A Coruña. ¡Qué me importaba a mí lo que comían los topos! ¡O cómo construían las galerías! Sin embargo, me lo sabía de memoria… En todo caso, yo ya había leído otros libros antes e incluso teníamos una enciclopedia y un maestro escondido en casa. Yo no, pero mi hermano Perfecto era muy buen estudiante.

Camilo de Dios, en el documental ‘Camilo: o último guerrilleiro de Galicia’

Había que llegar a pie o a caballo. La casona de un ilustre del franquismo se había convertido en su cuartel general, pues los caseros eran afines a la causa. Allí, en A Edreira, un claro en la sierra de San Mamede, mandaban su madre y Benigno Álvarez, el veterinario que fundó el PCE en la provincia de Ourense. Carmen se ocupaba de la intendencia y de la propaganda. Cuando murió Benigno, la guardia civil mostró el cadáver de la Fiera Comunista en pueblos y aldeas de la redonda, como si se tratase de una atracción de feria. Aquella parada y fonda, que alternaban con otras casas de enlaces y con los rigores del monte, fue bautizada como el Balneario.

El periodista Antón Grande describe aquellos días poniendo tierra y tiempo de por medio. “Aunque existe una concepción romántica de la guerrilla, no estaban todo el día en el monte, sin lavarse y pasando calamidades. Eso era una parte del maquis, pero los inviernos en Galicia son muy largos, por lo que tenían muchos refugios gracias al apoyo del pueblo, que los protegía”. Sin embargo, las autoridades emprendieron una “campaña de intoxicación” para desacreditarlos entre la población y “los trataban como bandoleros”, afirma García Rodeja.

Ellos, por su parte, contraatacaban con El Guerrillero, un periódico clandestino que se presentaba como el Órgano del Ejército de Galicia. “También les llegaba de fuera Mundo Obrero, aunque a veces sólo conservaban la cabecera y escribían en papel de calco un nuevo diario, elaborado a mano, en el que incluían opiniones y poemas. Una información sesgada y partidista, porque tenían poca información de lo que pasaba en el mundo”, explica Antón Grande. Luego estaba el llamado Parte de guerra, unos panfletos que arrojaban en los pueblos tras llevar a cabo una acción.

En una misión en Ourense, Camilo y José María Saavedra, un socialista de Ferrol, son cercados por los agentes, que le prenden fuego a la casa donde se guarecen de las balas. Su camarada, herido, le pide que le pegue un tiro para evitar las torturas y las delaciones. Él le pone la pistola en la mano izquierda y bum. Lo deja allí con un ojo colgando, la cabeza atravesada por una bala. Camilo es detenido, aunque no se imaginaba que, tras despertar atado a la cama de un hospital, se iba a reencontrar con José María en la cárcel de A Coruña. No lo había rematado porque pensaba que estaba muerto. Su compañero, cuya confesión provocó el desmantelamiento de la guerrilla en Mugardos y Ferrolterra, fue ajusticiado a garrote vil y le dejó un reloj que aún conserva en herencia. Sólo había pedido que Camilo lo acompañase durante sus últimas horas.

Llegó a la prisión de A Coruña con el pantalón tan desgastado que sus compañeros le regalaron un mono. Una década después, cuando finalmente salió en libertad de la cárcel de Yeserías, le tocó en suerte un traje pagado por el PCE. Por una puerta había entrado un campesino metido a guerrillero, y por otra salió un guerrillero convertido en un encuadernador… de libros y prensa falangista, claro. “Antes y después, siempre fue y siguió siendo un guerrillero”, enfatiza García Rodeja

Tuvo que disparar, aunque sostiene que no le gustaba que hubiese muertos en ningún bando.

Eso le pasa a todo el mundo, excepto que seas un sádico. Pero si estás cercado, no te queda otro remedio que defenderte con los recursos que tengas a mano. Nunca recuerdo un tiro en la nuca ni cosas así. Había alguna acción dura, pero la considerábamos un acto de justicia, y aún hoy pienso que era justo.

Trabajó en Madrid como encuadernador, oficio que aprendió en la Imprenta de los Talleres Penitenciarios de Alcalá de Henares.

En concreto, en la editorial Paraninfo. Además de libros, en la cárcel también editábamos los periódicos El Alcázar, Redención y Siete Flechas para Europa.


¿Cuándo y por qué se volvió a su pueblo?

Cuando en 1958 muere Pío XII, el nuevo papa me concede un indulto. Tuve que ir a hacer la mili a Ourense. [Allí, fue escolta de un coronel que había sido republicano. Cuando falleció y tuvo que trasladar a su mujer a Santander, durante el trayecto en coche le confesó que era prima de Paco Bedoya, la sombra de Juanín en la guerrilla cántabra. Camilo regresaría a Madrid, donde vivió varios años. En realidad, la pregunta se refería a su regreso definitivo a Galicia: cosas de familia, responde]

Camilo de Dios, en el documental ‘Camilo: o último guerrilleiro de Galicia’

Pagó con violencia la violencia sufrida: cuando le cantaban el Cara el sol con su padre de cuerpo presente, cuando el hijo del alcalde llamó a la puerta de su casa y le estampó a su madre una piedra en la cabeza… Claro que su reacción conllevaba más represión, y así hasta que se echó al monte. Poco duró la aventura, pero sí la cárcel. Camilo siguió militando y volvería a ingresar en prisión en 1971, después de insuflar vida a las Comisións Campesiñas, vinculadas al PCE, y al propio partido, que no sería legalizado hasta seis años después. “Volví a ser torturado, en esta ocasión por la policía”, rememora. Concejal en su pueblo y en Xinzo de Limia, volvió a trabajar la tierra, aunque también se empleó como viajante y camionero.

“Su historia no podía perderse en el tiempo y era necesario recogerla, porque es un símbolo de resistencia que todavía hoy mantiene vivo sus ideales”, afirma Juan Pirola, director de fotografía del documental Camilo: o último guerrilleiro de Galicia, el trabajo de fin de grado realizado junto a sus compañeros Alba Sánchez, Pedro Iglesias y Miguel García. Para ellos, el único superviviente gallego del maquis es un referente. Por ello, estos cuatro graduados en Comunicación Audiovisual por la Universidade de A Coruña viajaron hasta Sandiás para difundir sus gestas y sus miserias, el frío y el hambre de la cárcel, la vida en el llano y la muerte en el monte. Hoy podrán ser testigos de su vida quienes se acerquen a la vieja cárcel de Lugo, donde se proyectará el filme. Allí estarán Miguel Freire, profesor y miembro de la ARMH, y los autores del documental, quienes loan la figura del protagonista.

“Es una fuente de inspiración para la juventud, sobre todo en un tiempo en el que nos venden la antipolítica, no comprometerse, ni preocuparse de los demás”, asegura Juan Pirola. “Después de lo que sufrió, que una figura como Camilo siga reafirmándose en sus ideales de compañerismo, solidaridad y altruismo infunde esperanza”. Lo secunda García Rodeja: “Sorprende su empatía, la facilidad que tenía para ponerse en el lugar de los demás sin dejar de ser un revolucionario. Camilo hace que sigas creyendo en el ser humano”.

Su lucha terminó cuando encontró a su hermano con la ayuda de la ARMH.

Llevaba mucho tiempo detrás de él, pero faltaba el permiso de las autoridades y, sobre todo, los medios económicos. Por ello estoy muy agradecido al sindicato noruego que sufragó la exhumación.

La estirpe continúa.

Estoy casado y tengo tres hijos y otros tantos nietos. Conocí a mi mujer, Ramona, cuando era viajante en Verín. Su padre, un capitán de aviación del Ejército Republicano, había estado en la cárcel. Cuando estalló la guerra, escapó a Portugal, logró llegar a Francia y luego regresó a España para luchar con la República. Busqué una compañera que me comprendiera y se identificase con mi forma de pensar, y tuve la suerte de encontrarla.

Vaya vida… Después de todo, ¿se arrepiente de algo?

No, porque no soy consciente de haber hecho cosas malas. En todo caso, podría arrepentirme de no haber sido más útil.

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Fotografía destacada: Camilo de Dios, en el documental ‘Camilo: o último guerrilleiro de Galicia’

Fuente:http://www.publico.es/politica/camilo-dios-guerrillero-antifranquista.html

 

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La ULE ofrecerá becas para facilitar la colaboración de sus alumnos con la ARMH

Ambas entidades formalizan la cesión del espacio que sirve de sede desde 2008 al laboratorio de la asociación.

elbierzonoticias.com / D. Álvarez / 14-06-2017

Alumnos de las especialidades de Historia, Biología, Biblioteconomía o Antropología de la Universidad de León (ULE) podrán beneficiarse de las nuevas becas de formación que la institución académica prevé implantar para favorecer la colaboración con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Tras la firma del convenio marco rubricado en Ponferrada por el rector de la ULE, Juan Francisco García Marín, y el vicepresidente de la ARMH, Marco A. González, la Universidad cederá de manera oficial por un periodo de dos años las instalaciones que la asociación viene usando desde 2008 como sede de su laboratorio.

En ese sentido, el documento da carta de naturaleza formal a una cesión que se venía dando desde hace cerca de una década, con la apertura del laboratorio y la sede física de la ARMH en el Campus de Ponferrada en diciembre de 2008. La “cesión oficial” de los espacios tendrá una duración de dos años, que se prorrogarán de manera automática si ambas partes están de acuerdo.

Además, el convenio establece otras vías de colaboración, como las becas a estudiantes para que presten su apoyo al trabajo de la asociación, cuya “gran labor” elogió Marín. “Actúan en toda España y están desbordados”, explicó el rector. En ese sentido, las becas estarán dotadas con una cuantía mensual de entre 400 y 500 euros y permitirán que los alumnos combinen la formación con el trabajo diario en la sede de la ARMH. “Todavía no hemos definido cuántos alumnos podrán disfrutarlas, pero inicialmente serán pocos”, avanzó Marín, que cifró el número previsto de participantes entre dos y tres alumnos. El acuerdo también prevé la opción de que los estudiantes colaboren con la asociación gracias a las becas de verano, más restringidas y de sólo dos meses de duración.

Además, su influencia se podrá ampliar con la firma de convenios más amplios en los que participen “no sólo otras universidades sino entidades públicas como Diputación , Ayuntamiento o Junta”, explicó Marín. Por su parte, el vicepresidente de la ARMH consideró que la firma del convenio es “muy importante” porque permite que la ULE se implique “en el apoyo a las víctimas y al trabajo de la ARMH” y reducirá la “excesiva carga de trabajo” del laboratorio de la asociación. “Este acuerdo da consistencia al trabajo que estamos haciendo”, destacó González, que recordó que el laboratorio situado en Ponferrada ya ha resuelto más de 350 casos de víctimas del franquismo y continúa buscando a más de 1.500 personas en el territorio español.

Objetivos del acuerdo

En esa línea, los objetivos concretos que se desarrollarán tras la firma del documento, tienen que ver con la colaboración en materia de actividades educativas, como conferencias, cursos de extensión universitaria y cursos de verano o seminarios, en los que la ARMH podrá realizar sus aportaciones. En el mismo sentido, la asociación colaborará con el Programa Interuniversitario de la Experiencia.

Además, ambas entidades pondrán en común el material bibliográfico, datos, información y experiencias en actividades de investigación conjuntas y se prestarán servicios técnicos y asesoramiento mutuo en cuestiones relacionadas con su actividad. Por su parte, la ULE cederá el uso de sus recursos educativos, de investigación o tecnológicos, así como sus infraestructuras y espacios, para la realización de proyectos conjuntos.

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Fotografía destacada: Firma del convenio entre la ULE y la ARMH. / César Sánchez

 

Fuente:http://www.elbierzonoticias.com/ponferrada/ofrecera-becas-facilitar-20170614161437-nt.html

 

 

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La “querella argentina” multiplica los pedidos de exhumación en fosas comunes

Hay unas 150 familias de las víctimas de la dictadura española que solicitaron la identificación de los restos en la justicia argentina tras el hallazgo del cuerpo de Timoteo Mendieta.

telam.com.ar / Hebe Schmidt / 14-06-2017

El hallazgo del cuerpo de Timoteo Mendieta, luego de la exhumación requerida por la jueza federal María Servini en la llamada “querella argentina” que investiga crímenes del franquismo, multiplicó los pedidos de familiares de víctimas para identificar a sepultados en fosas comunes.

“Tenemos unas 150 familias que nos están pidiendo que identifiquemos a sus seres queridos”, dijo hoy Emilio Silva Barrera, presidente de la Asociación para la Memoria Histórica (ARMH) a Télam.

“Tenemos a 27 familias que nos han pedido que identifiquemos los restos de la fosa en que se encontró a Timoteo Mendieta”, en el cementerio de la ciudad de Guadalajara, en la zona central de España, agregó.

Silva Barrera señaló que desde la asociación comenzó a investigar “los pedidos se han ido incrementando, pero casos como los de Mendieta, ayudan a visibilizar más el tema y hacen creer a la gente que aún es posible encontrar los restos de sus seres queridos”.

Apuntó que en el cementerio de Guadalajara “hay alrededor de 800 asesinados en fosas comunes”, al detallar que “tan sólo entre las dos fosas que se han exhumado para encontrar a Mendieta hay 50 cuerpos”.

Silva Barrera es nieto de Emilio Silva Faba, quien vivió en Argentina y es el primer desaparecido del franquismo identificado con ADN en una exhumación en la localidad de Priaranza del Bierzo, en el norte español, en 2000.

Con ese caso comenzaron las exhumaciones para hallar a las víctimas de la dictadura franquista (1939-1975).

En la identificación de los restos de las víctimas trabajan en forma voluntaria cuatro antropólogos forenses ingleses de la Universidad de Londres dirigidos por el técnico arqueológico de ARMH René Pacheco.

“Ellos son los que hacen estudios forenses en el cementerio de Guadalajara: toman medidas de los huesos, analizan las huellas características de las torturas, de los orificios de bala y extraen las muestras para el ADN”, explicó.

“Las fichas del servicio militar -apuntó- nos ayudan mucho, dado que allí figuran datos muy exactos de las víctimas; como su estatura, muy importante para nosotros, dado que el tamaño del fémur se corresponde con una estatura determinada”.

“A las familias que se acercan pidiendo ayuda para la identificación de sus familiares les pedimos que completen una solicitud, que es la misma con la que utiliza el grupo de trabajo de desaparición forzada de la ONU, donde recogemos todos los datos que se puedan aportar”, reseñó.

“Trabajamos únicamente con donaciones, dado que el gobierno del presidente Mariano Rajoy vetó los fondos previstos en la Ley de Memoria Histórica para estos casos, y, cuando nos quedamos sin recursos contamos con la ayuda del equipo de antropología forense de Argentina, que nos hacen las pruebas de ADN en forma gratuita desde hace tres años, y nos asesoran desde 2004”, destacó.
“A ellos les enviamos un trozo de hueso, o una muestra de frotis, una prueba que se hace con un bastoncillo que recoge células de adentro de la boca o un diente y ellos lo analizan y nos envían los resultados”, indicó.

“Esta última exhumación, conjúntamente con los ADN nos ha costado 18 mil euros. Hasta ahora hemos recibido dos donaciones de dos sindicatos eléctricos de Noruega que se han sensibilizado con el caso y nos han donado 6.000 y 6.900 euros, y un premio de 100.000 dólares de Alba, la asociación de la Fundación norteamericana Puffin, que nuclea asocia a los brigadistas que lucharon junto a los republicanos durante la guerra civil”, detalló Silva.

Tras la apertura de la primera fosa en Guadalajara, en enero de 2016 y de la segunda, el pasado 9 de mayo, ambas por requerimiento de la jueza Servini en la causa iniciada en la Argentina por familiares de las víctimas del franquismo invocando el principio de Justicia Universal, la Justicia española informó el viernes pasado el hallazgo de los restos de Timoteo Mendieta, fusilado en 1939.

Ascensión Mendieta, de 91 años, hija de Timoteo y símbolo de la querella presentada en Argentina, agradeció a la justicia argentina el haber podido hallar los restos de su padre. “Ahora voy a poder enterrar los restos de mi padre, gracias a Argentina me voy a poder morir tranquila”, declaró el martes a Télam.

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Fuente:http://www.telam.com.ar/notas/201706/192307-la-querella-argentina-multiplica-los-pedidos-de-exhumacion-en-fosas-comunes.html#.WUFqBFGKCiE.whatsapp

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Homenaje en Francia al último español de Buchenwald

La localidad de Trélissac le ha dedicado una calle como resistente, deportado y transmisor de Memoria.

Vicente García Riestra fue deportado al campo de concentración de Buchenwald por pertenecer a la Resistencia antinazi.

El asturiano se lamenta de que España haya ignorado y olvidado a quienes, como él, lucharon contra el fascismo en Europa.

eldiario.es / Carlos Hernández / 11-06-2017

Vicente García es, desde este fin de semana, una de las pocas personas que puede presumir de vivir en una calle que ha sido bautizada con su propio nombre. Méritos no le faltan: este asturiano huyó, siendo un niño, de España tras el triunfo de la sublevación franquista; en el país vecino se integró en la Resistencia contra los nazis; su trabajo como correo y espía le costó muy caro, fue detenido, torturado por la Gestapo y deportado al terrible campo de concentración de Buchenwald en el que pasó quince interminables meses; desde que fue liberado y hasta la actualidad se ha dedicado a recorrer los centros educativos franceses ofreciendo su testimonio a los más jóvenes para que conozcan, de primera mano, todo el horror que supuso y supone el fascismo. Por ese motivo, en la placa que ya identifica la calle en la que vive desde hace más de 50 años como “Camino de Vincent García”, se destaca no solo su pasado como Resistente y Deportado, sino también como “Transmisor de Memoria”. Esa es la razón por la que varios profesores se encontraban entre el público que quiso acompañar, en su día grande, al último superviviente español del campo de concentración de Buchenwald.

Vicente García junto a la placa de la calle inaugurada en su honor CARLOS HERNÁNDEZ / TRÉLISSAC, FRANCIA

A sus 92 años, Vicente se prepara para el acto con la ilusión de un colegial. Pese al calor reinante en Trélissac, viste una chaqueta gris en la que luce multitud de condecoraciones; todas ellas otorgadas por las autoridades francesas. Junto al alcalde de esta localidad, situada en el suroeste de Francia, se dirige a la verja exterior de su casa donde le espera una pequeña multitud de vecinos, familiares y amigos. Sin apenas protocolo, ambos retiran la bandera francesa que cubre la placa y dan por inaugurada la calle… su calle:  “Han sido los propios habitantes del municipio los que pidieron al ayuntamiento que la bautizaran con mi nombre; yo no me he enterado de la iniciativa hasta hace muy poco tiempo”, aclara Vicente con humildad y agradecimiento.

Entre los asistentes destacan dos hombres de avanzada edad. Ambos fueron también miembros de la Resistencia durante la ocupación nazi de Francia. Lucien Cournil nos cuenta que se integró en ella con solo 14 años de edad para coordinar a un grupo de resistentes de Terrasson: “Yo nunca cogí una pistola. Mi trabajo era, fundamentalmente, de captación y formación de jóvenes para la lucha armada. También me dedicaba al reparto de propaganda clandestina. Un día que estábamos buzoneando octavillas, las milicias fascistas francesas de Pétain nos dispararon desde un coche…”, Lucien se levanta la pernera derecha del pantalón para mostrar una enorme cicatriz. “Me dieron aquí. Los compañeros me evacuaron y estuve a punto de perder la pierna”. Aún más terrible es la historia que nos relata su compañero Ralph Finkler. Él pertenecía a un grupo de la Resistencia formado, mayoritariamente, por republicanos. Un buen día, la policía colaboracionista francesa asaltó la casa en que se encontraba junto a tres guerrilleros españoles. Solo Ralph consiguió escapar con vida de aquella emboscada.

Los miembros de la Resistencia, Ralph Finkler y Lucien Cournil, no quisieron perderse el homenaje a su compañero CARLOS HERNÁNDEZ / TRÉLISSAC, FRANCIA

Los dos ancianos se emocionan recordando sus años de lucha y escuchando a Vicente narrar un capítulo que ellos, afortunadamente, no vivieron: el de la deportación. El asturiano llegó a Buchenwald en enero de 1944 tras pasar por las manos, y nunca mejor dicho, de la Gestapo: “Tuve miedo de que me mataran a palos. Me tumbaban en una mesa y me ataban los pies y las muñecas por debajo, para pegarme a gusto. Al volver a mi celda tenía toda la espalda morada y mis compañeros me la frotaban con agua para calmar el dolor”. En los quince meses que pasó en el campo de concentración vio caer a sus compañeros “como a moscas”. Si logró sobrevivir, según nos cuenta, fue porque tuvo la suerte de ser destinado a trabajar en la cocina: “Siendo cocineros podíamos echar un litro más de agua y luego servirnos una cucharada extra. Eso no impidió que perdiera 40 kilos de peso en el año y medio que pasé allí”.

No le han devuelto la nacionalidad española

Lucien no se explica por qué en España no reconocen y homenajean tanto a Vicente como al resto de españoles que pasaron por la Resistencia y/o acabaron en los campos de concentración nazis. Él, Ralph y el propio Vicente son considerados héroes en Francia: “Es un gran error que el país en el que nació no reconozca su figura”, nos dice. “No es solo reconocerle personalmente, es homenajear todo lo que representan personas como él que fueron deportados a lugares tan terribles como Buchenwald por defender la libertad”.

El exprisionero asturiano de Buchenwald, junto al alcalde de Trélissac, en el momento de inaugurar la calle que lleva su nombre. CARLOS HERNÁNDEZ / TRÉLISSAC, FRANCIA

En este día tan feliz, el rostro del viejo luchador asturiano se entristece por primera vez al hablar de este tema: “Somos unos desconocidos en España, la gente no sabe ni que hemos existido. Le tenían que cambiar el nombre a la Ley de la Memoria Histórica y llamarla Ley del Olvido”. Vicente culpa a todos los gobiernos, sin excepción, de esta premeditada desmemoria, pero remarca la responsabilidad de la derecha española: “Si fuera gente como es debido condenarían los crímenes franquistas. Es lo mínimo que podían hacer y tampoco han querido dar ese paso”.

Vicente García estuvo rodeado de multitud de familiares, amigos y vecinos. CARLOS HERNÁNDEZ / TRÉLISSAC, FRANCIA

Aunque parezca sorprendente, este asturiano nacido en Pola de Siero ni siquiera tiene la nacionalidad española. La perdió por ser de familia republicana y escapar a Francia en febrero de 1939 para no caer en las garras de las tropas franquistas. Entonces solo tenía 14 años. Hoy, 78 años después, nadie le ha devuelto su condición de ciudadano español: “Si lo hubiera solicitado, me la habrían dado; pero ¿por qué tengo que pedirla yo? No pienso ponerme de rodillas para pedir algo que es mío. A mí me la quitaron, ¿no?, pues que me la devuelvan. Si me la ofrecen, claro que la aceptaré”. Sin embargo, apenas tiene esperanzas de que eso pueda llegar a ocurrir; en la recta final de su vida, Vicente se ha resignado a ser enterrado como Vincent. Al fin y al cabo es Francia la que le ha dado el nombre, la calle, las medallas y el reconocimiento que le ha negado su propia patria.

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Fotografía destacada: Vicente García junto a la placa de la calle inaugurada en su honor CARLOS HERNÁNDEZ / TRÉLISSAC, FRANCIA

Fuente:http://www.eldiario.es/sociedad/Homenaje-Francia-ultimo-espanol-Buchenwald_0_653384872.html

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Satisfacción y tristeza tras identificar el cuerpo de Timoteo Mendieta

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica recuerda la ausencia de ayudas de las instituciones en todo el proceso.

Su presidente asegura que con esta identificación se pone en valor al equipo que ha trabajado en las dos exhumaciones.

“Ascensión Mendieta es un ejemplo de lo que es honrar a un ser querido”, afirma Emilio Silva.

eldiario.es / Teresa Sánchez Garzón / 10-06-2017

La identificación del cuerpo de Timoteo Mendieta el pasado viernes en el cementerio de Guadalajara no solo ha alegrado a sus familiares. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha mostrado su “emoción” por toda la gente que ha estado trabajando en las dos exhumaciones y que ha ayudado a Ascensión Mendieta, la mujer que cumplió 88 años viajando en un avión a Argentina para pedir ayuda a la jueza que ha ordenado a través del principio de justicia universal la exhumación de la dos fosas comunes, dentro del proceso penal abierto en Argentina para investigar los crímenes de la dictadura franquista.

Sin embargo no todo son alegrías para la Asociación. “Sentimos tristeza por la ausencia de ayudas de las instituciones porque todo esto ha ocurrido en un estado paralelo donde la sociedad civil se ha organizado para resolver problemas que son responsabilidad del Estado”, señala su presidente Emilio Silva.

La primera exhumación se realizó en enero de 2016 y finalmente no dio con los restos de Timoteo. Como dedujeron los técnicos de la ARMH, Timoteo Mendieta fue arrojado en una fosa y anotado en otra, algo que se ha podido constatar ahora mediante una identificación científica, en la segunda exhumación. “Esto demuestra que el equipo que estuvo trabajando en la primera exhumación no se ha quedado de brazos cruzados y ha seguido investigando hasta que llegaron a esa conclusión”, apunta Silva.

Además la Asociación recuerda que el empeño de Ascensión por encontrar los restos de su padre permitirá a otras 27 familias identificar a sus seres queridos, como resultado de las dos exhumaciones llevadas a cabo en su búsqueda. “Por ahora se ha identificado solo los restos de Timoteo, que era lo que la querella de argentina reclamaba, pero hay 27 familias que pueden hacer una prueba de ADN para identificar a un ser querido”.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica terminaba el pasado 31 de mayo la segunda exhumación autorizada por el Juzgado número 4 de Guadalajara dentro de la llamada ‘querella argentina’ bajo la dirección de la jueza María Romilda Servini. Hicieron falta hasta tres exhortos de una justicia ajena a la española para conseguir localizar a Timoteo Mendieta.

“En total se han total se han exhumado 48 cuerpos, entre las fosas individuales y la fosa I y II, y hay 27 familias que pueden hacer una prueba de ADN para identificar a un ser querido”. Los cuerpos que no sean reclamados por ningún familiar, se enterrarán en un espacio que la Asociación va a solicitar al Ayuntamiento de Guadalajara. “Los cuerpos se guardaran individualmente, tendrán un estudio osteológico con las características de sus huesos para que su identificación, en el que caso de que la solicite algún familiar, sea más fácil”, explica Emilio Silva.

Una labor que continúa

¿Y a partir de ahora qué? En cuanto a los restos de Timoteo Mendieta irán al cementerio civil de Madrid y la Asociación seguirá realizando su trabajo por toda España. “Tenemos lista de espera para que hacer lo mismo en otros lugares, estamos buscando una fosa en Asturias, la vamos a buscar en León y Galicia. Lo que nosotros hacemos es ayudar a quien podemos con los recursos que tenemos”, asegura su presidente.

De Ascensión Mendieta solo tiene palabras de agradecimiento y de admiración. “Es un ejemplo de lo que es honrar a un ser querido. Ha calado en mucha gente por su forma de ser y por una combinación de la imagen de una persona físicamente frágil y a la vez de una tenacidad fuera de lo normal”. Además apunta Emilio Silva que mucha gente se ha enganchado con ella y con su historia, porque representa la situación de muchas personas.

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Fotografía destacada:  Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica

Fuente:http://www.eldiario.es/clm/Satisfaccion-tristeza-identificar-Timoteo-Mendieta_0_653035076.html

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Identificado genéticamente el padre de Ascensión Mendieta

Este viernes, el juzgado de Guadalajara ha recibido del laboratorio Lab Genetics la confirmación de que uno de los cuerpos exhumados recientemente en el Cementerio de Guadalajara es el de Timoteo Mendieta, padre de Ascensión Mendieta, la mujer que cumplió 88 años viajando en un avión a Argentina para pedir ayuda a la jueza que ha ordenado a través del principio de justicia universal la exhumación de la fosa, dentro del proceso penal abierto en Argentina para investigar los crímenes de la dictadura franquista.

nuevatribuna.es / ARMH / 09-06-2017

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que ha llevado a cabo las exhumaciones sin ayudas públicas, realizó una primera exhumación en enero de 2016 que finalmente no dio con los restos de Timoteo. Cómo dedujeron los técnicos de la ARMH, Timoteo Mendieta fue arrojado en una fosa y anotado en otra, algo que se ha podido constatar ahora mediante una identificación científica.

El cuerpo de Timoteo Mendieta fue enterrado el 16 de noviembre de 1939, un día después de su asesinato, y aunque los libros del cementerio lo ubicaban en la Fosa 2, finalmente ha sido encontrado en la Fosa número 1, exhumada recientemente.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica quiere agradecer y reconocer el tesón de Ascensión Mendieta, su valentía, su gran ejemplo de amor por su padre y su enorme esfuerzo en la lucha por los derechos humanos, en un país en el que ningún Gobierno de la democracia ha hecho nada por ayudarla. El empeño por encontrar los restos de su padre permitirá a otras 27 familias identificar a sus seres queridos, como resultado de las dos exhumaciones llevadas a cabo en su búsqueda.

Fuente TEXTO E IMÁGENES: ARMH

Imágenes: Fotografías de la exhumación, de Timoteo Mendieta con su mujer, Maria Ibarra; y de su mujer, cuando ya estaba viuda, junto a sus hijos. 

 

 

 

 

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Fuente:http://www.nuevatribuna.es/album/sociedad/identificado-geneticamente-padre-ascension-mendieta/20170609180811140720.html

 

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Cartas de los presos del franquismo desde la cárcel: “Me quedan pocos días de vida”

La antigua cárcel de Lugo acogió un acto de homenaje en el que se leyeron cartas escritas en la prisión por siete condenados a muerte tras el golpe de Estado de 1936.

eldiario.es / Marcos Pérez Pena / 05-06-2017

“He dormido muy poco pensando en mis seres queridos y en la situación en que se quedan. Y creo que me quedan pocos días de vida”. Es el inicio de una carta escrita por Marcelino Fernández Prada, alcalde socialista de Ribas de Sil (Lugo), condenado a muerte en Lugo (pena finalmente conmutada) en 1936. La antigua prisión de la ciudad, recientemente rehabilitada, acogió la semana pasada la lectura de las cartas escritas mientras esperaban por su ejecución por siete presos republicanos, cuatro de ellos finalmente asesinados. Se trataba de Daniel Álvarez Carnero, Perfecto Abelairas Castro, José Ramos López, Gregorio Sanz García, Marcelino Fernández Prada, Ramón García Núñez y Eusebio Cuesta.

El homenaje, al que asistieron numerosos familiares de los presos, que cedieron las cartas, fue organizado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y la Asociación para la Dignificación de las Víctimas del Fascismo. La alcaldesa de Lugo, Lara Méndez, afirmó que “que estas letras salgan a la luz ayudará a que nunca más repitamos aquel episodio terrible, ayudará a la reparación de las víctimas y a la reconciliación. El silencio no deja cicatrizar las heridas. La recuperación de la memoria, sí”.

Entre las cartas leídas estaban las escritas por el maestro José Ramos López, militante del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y delegado gobernativo en el Courel, ejecutado en octubre de 1936. Pocos días antes de morir, le decía a un amigo: “Tenemos fe en la victoria de nuestra causa, nos amargan un poco el tener que ser mártires, pues era preferible morir en el papel de héroes, aunque este avatar nos lo deparen las circunstancias”. O la que le escribió Gregorio Sanz García, presidente de la Asociación de Maestros Nacionales de la UGT, a su hermano: “Mañana me voy a presentar ante el Tribunal militar que debe juzgarme (…) Se me hacen cargos bastante graves, aunque sin fundamento real, pues jamás llegué a realizar los hechos que se me imputan. Los que tienen parte de veracidad se refieren a mis propagandas; pero bien sabes que por mi manera de pensar, por mi modo de vivir, nunca fui extremista ni mucho menos, y que defendí la Escuela considerándola como el fundamento de la prosperidad de España”.

En las misivas y escritos también se puede leer la alegría del momento en que alguna de las penas de muerte fue anulada, como le sucedió al ya referido Marcelino Fernández Prada después de casi tres meses esperando por su ejecución: “Serían las dos de la tarde, aproximadamente. Me llamó el Sr. Director de la Prisión a su oficina y me comunicó oficialmente la conmutación de la pena de muerte por la de 30 años (…) Con gran júbilo fue recibida la noticia por la población reclusa al saber que me conmutaban la pena (…) Con estas letras doy por terminadas estas notas, reflejo fiel de mis pensamientos durante mi estancia en capilla de penado a muerte, que fueron en total ochenta y unos días”

En el acto también se destacaron las cartas escritas por Ramón García Núñez, Gobernador Civil de Lugo desde el 4 de julio de 1936 y que murió fusilado el 21 de octubre de ese año. En una de ellas, García Núñez se dirige a su hermano Miguel despidiéndose así: “Con el cariño del hermano y el deseo de que, si yo muero, y llegan, como estoy seguro, horas de libertad para España, pueda hacer justicia a mi nombre, que no fue traidor ni cobarde”. El sobrino nieto del ejecutado cuenta que el 18 de julio García Núñez se encontraba en Vigo, con la posibilidad de huir a Portugal; sin embargo, optó por regresar a su puesto a Lugo, siendo inmediatamente detenido. Tras su fusilamiento, su madre nunca volvió a salir de su casa, donde murió años después. Relata también que la esposa de Ramón García Núñez, Pepita Rodríguez, coincidió en una ocasión con Pilar Franco, hermana del dictador, y que le dijo directamente: “Su hermano fusiló a mi marido”.

Lectura de las cartas en la antigua prisión de Lugo

Las cartas de “Pepe de Vilastrille”

Entre las cartas destacan las del socialista Daniel Álvarez Carnero, concejal en Sober (Lugo) y alcalde en funciones el 18 de julio de 1936. Detenido el 4 de agosto, fue juzgado por “rebelión militar” y por “organizar partidas armadas”. Condenado a muerte, fue ejecutado el 29 de diciembre. Enterrado en un nicho en Lugo gracias a la amistad de un militar, su cuerpo fue perdido al desaparecer el cementerio para construir un hotel. En el acto de este jueves estuvo presente una de sus nietas, María José Pérez, que explicó que siempre que le preguntaba a su abuela cómo había muerto su marido ella respondía “le mordió una serpiente”. Todo un símbolo. María José Pérez destacó que “hay que sacarlo todo a la luz porque, hasta ahora, no ha habido una reconciliación. Esto no es ni siquiera un reconocimiento público de que lo mataron injustamente. Es sólo poder decir en voz alta lo que lleva décadas callado. Ese papel es el que nos toca hacer a los nietos”.

Desde la cárcel, Álvarez Carnero, conocido como “Pepe de Vilastrille”, le escribió varias cartas a su esposa, a su suegro o a sus cuatro hijos -Pepiño, Dieguiño, Monchiño y Lauriña-. En la carta que le remite a su suegro, le dice:

“Siento dejar a mis hijos tan pequeños para defenderse de este maldito mundo; siento, en fin, lo feliz que era al lado de todos vosotros, mas esto no importa porque, con un mártir más que hagan estos Vaticanistas, más se multiplican nuestros ideales, y eso me fortalece para morir. Nunca creí que en este mundo hubiera gente tan ruin, porque le sacan la vida a la gente que más vale, a la mejor, a la que luchaba por un mejor estado de la sociedad, hombres jóvenes, con carrera, trabajadores, hombres que, equivocados o no, obraban con nobleza en todos sus actos, pero la realidad hoy es así. Mañana no será porque tienen que pagarla; bien está el refrán: lo que a hierro mata a hierro muere, y así le sucederá la esta gentuza”

Unas ideas que repite en la carta que les envía a sus hijos:

“Hijitos míos, la muerte que me dan estos criptinos, no les bastará para vencer a los que por el bien de la humanidad luchan afanadamente. Yo sé que, por cada uno de nosotros al que saquen la vida, saldrán a docenas a luchar en bien de la justicia, por el derecho y el deber a la equidad que debe tener todo ser humano, en fin, por todo lo que sea hacer mejorar el bienestar familiar y adorar a sus semejantes. Vosotros, si tenéis suerte con vuestra salud, procurad llegar dónde debe llegar todo hombre, sed buenos para todo el mundo y procurad no hacer nunca daño. Cierto es que a mí nunca se me ocurrió hacer mal alguno a las personas y así me lo pagaron, pero por eso mismo me enfrento con la vida y moriré valientemente dando un ¡Viva la República!”

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Fotografía destacada: Carta de Daniel Álvarez Carnero a su madre Catalina

Fuente:http://www.eldiario.es/galicia/dormido-Creo-quedan-pocos-dias_0_651285606.html

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Las 105 víctimas del franquismo que han sido exhumadas gracias a Argentina

Argentina está investigando crímenes del franquismo y ha hecho cuatro peticiones para abrir fosas. Tres han sido rechazadas por juzgados españoles.

El caso de Timoteo Mendieta en Guadalajara es el único en el que ha salido adelante, con la recuperación de decenas de cuerpos.

Mientras la justicia argentina considera las desapariciones forzosas del franquismo como crímenes de genocidio y lesa humanidad, España los considera crímenes comunes y prescritos.

eldiario.es / Juan Miguel Baquero / 02-06-2017

La justicia argentina ha pedido cuatro veces a España que abra fosas comunes de Franco y en tres ocasiones la respuesta ha sido negativa. El único caso que ha sido aceptado es el de Timoteo Mendieta en Guadalajara y ha permitido recuperar los restos óseos de otras 50 personas mientras se buscaba a Mendieta.

La justicia española sin embargo ha devuelto tres exhortos del país austral: el de una petición que España ha clasificado de “confidencial” para exhumar en el Valle de los Caídos, la del represaliado Cipriano Martos, obligado a beber ácido, en Cataluña, y el de la mayor fosa común de Baleares.

Pese a la negativa de los juzgados españoles, la conocida como “fosa de Mallorca” sí salió adelante excepcionalmente, gracias a la colaboración entre el Govern balear, el Ayuntamiento de Porreres y asociaciones de Memoria Histórica, que sortearon la sentencia contraria de la justicia y lograron sacar de la tierra a 55 ejecutados por el franquismo. En total, directa e indirectamente, Argentina tiene el mérito de haber logrado desenterrar 105 cuerpos de víctimas de Franco.

¿Por qué Argentina pide y España niega? Las peticiones de intervenir en fosas del franquismo parten de las denuncias por desaparición forzada incluidas en la denominada querella argentina. De ahí, la jueza  María Servini de Cubría, que lleva el caso de la querella argentina, remite desde Buenos Aires el requerimiento a jueces españoles que han dado un “no” por respuesta en tres de estos cuatro casos.

La diferencia fundamental entre uno y otro país es la calificación de los crímenes de Franco. Para España son delitos comunes. Para Argentina se trata de crímenes por genocidio y lesa humanidad. ¿Qué motivos alegan los juzgados españoles para no atender los exhortos argentinos? Aplican la Ley de Amnistía, alegan que los crímenes han prescrito o inciden en que los hechos que se intentan investigar competen a la justicia española. Esas son las tres fundamentaciones principales de las comunicaciones denegatorias.

La misma interpretación que subraya la Fiscalía General del Estado en la circular enviada a las sedes judiciales como  guía para que los fiscales provinciales puedan negar el auxilio judicial y torpedear la investigación del franquismo que lleva a cabo Argentina. Esta orden interna del Ministerio Público acusaba a Servini de un interés “ajeno” a la justicia y recordaba la causa contra el exjuez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por actuar como ella.

Del otro lado, Servini señala la imprescriptibilidad de las violaciones de los derechos humanos. Y de esta “forma diferente de plantear los hechos” llega el bloqueo de España, advierte Ana Messuti, abogada de la querella argentina.

Como ejemplo de la interpretación dispar, el Juzgado de Instrucción número 4 de Reus (Tarragona) dice que la razón de no ejecución y devolución del exhorto que pedía la exhumación de Cipriano Martos “es que no se aprecia relación alguna entre el auto judicial y la narración de los hechos”, afirma Messuti. Es decir, lo que para Argentina “es una sola causa de crímenes contra la humanidad” para España son “casos concretos”, comunes, y esto invalida la petición.

“Uno de los huesos” de Timoteo Mendieta

Con estas tres negativas (aunque el caso Mallorca se acabara resolviendo por otra vía), solo hay un caso bajo tutela internacional, el de Timoteo Mendieta. Un juzgado de Guadalajara (Castilla-La Mancha) recogía el guante del exhorto argentino y la exhumación se llevaba a cabo en enero de 2016 en el cementerio local y rescató a 22 desaparecidos forzados en presencia de Ascensión Mendieta, hija de Timoteo y querellante en la causa contra los crímenes del franquismo.

El juez decano de Guadalajara Jesús Villegas (i), saluda a Ascensión Mendieta, hija de Timoteo Mendieta, represaliado del franquismo, durante la segunda exhumación en el cementerio de Guadalajara. | EFE

Pero ninguno de los huesos pertenecía al padre de Ascensión, según el resultado de las muestras genéticas. La nueva oportunidad llegó en mayo de 2017 después de que el Juzgado número 1 de Guadalajara atendiera otro exhorto dictado por la jueza Servini y remitido por el Ministerio de Justicia español. La intervención del equipo arqueológico de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha exhumado a otros 28 represaliados por el franquismo (cuatro de ellos en enterramientos individuales) sumando un total de 50 víctimas asociadas al ‘caso Mendieta’ y que ha tenido un  efecto llamada para otras 15 familias.

Ascensión “sabe que ha sido asesinado, también sabe dónde se encuentran sus restos, pero nunca ha podido darle la sepultura que todo ser humano merece”, resume Ana Messuti como paradigma del olvido español a las víctimas del franquismo. Recuerda además un momento clave que propició que Argentina iniciara las peticiones de exhumación de fosas en España cuando Asunción Mendieta viajó a Buenos Aires con casi 90 años, “tomó la palabra” ante la jueza Servini y le pidió “sólo una cosa”: que le ayudara a encontrar “los restos de su padre” para, a su muerte, “llevarse consigo uno de los huesos”.

Cipriano Martos y su hermano, Antonio.

Martos, el último desaparecido del franquismo

En la solicitud de exhumación en el  Valle de los Caídos, la petición a través de la querella argentina fue rechazada y quedó casi silenciada por la “obligación de confidencialidad” del caso, según han relatado las fuentes consultadas por eldiario.es. No trascendió la identidad de la persona buscada ni del querellante.

Del otro caso rechazado sí se saben nombre y apellidos. Y cómo fue asesinado: Cipriano Martos, obligado a beber ácido en un cuartel de la Guardia Civil. Corría el año 1973 cuando fue detenido y torturado por repartir propaganda antifranquista. Luego le dieron el ‘cóctel de la verdad’. Murió a los pocos días y quedó enterrado en una fosa de beneficencia en el cementerio de Reus (Tarragona). Es el último desaparecido del franquismo.

A Cipriano “lo cogieron en la calle” por antifranquista y en un cuartel de la Guardia Civil fue obligado a tomar ácido. Su hermano quiere saber “la pura verdad de lo que hicieron con él, que se abra la tierra y sacar los restos”.

La familia Martos, emigrantes andaluces de  Huétor Tájar (Granada), participan como querellantes en la única causa que juzga los crímenes del franquismo, en el país austral. De ahí, y en una petición de la jueza Servini de Cubría, un juzgado de Sabadell (Barcelona)  tomó declaración a Antonio, el hermano de Cipriano. Un magistrado recogió el guante de la toma de declaraciones indagatorias, pero otro rechazó la búsqueda de los restos de Cipriano.

“Lo cogieron en la calle porque tenía un carnet clandestino del Partido Comunista de España Marxista-Leninista”, recuerda su hermano Antonio. Militó también en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP). “Prefería pasar hambre antes que ver a otra persona pasarla”, refiere para escenificar el “compromiso” social de Cipriano. “Hasta que cayó en sus manos”, repite. Desde entonces quiere ofrecer a su hermano una digna sepultura. “Quiero que se haga justicia, claro, pero más saber la pura verdad de lo que hicieron con él, que se abra la tierra y sacar los restos”.

La “fosa de Mallorca”, la mayor de Baleares

Trabajos de exhumación de la fosa de Porreres. | EFE

“El caso de Cipriano es muy importante”, dice Ana Messuti. Por sus características: el tipo de asesinato y la época, en los estertores del régimen de Franco. Y porque, a diferencia del juez de Guadalajara “que da cumplimiento al tratado internacional”, el Juzgado de Instrucción número 4 de Reus “no aceptó el exhorto remitido desde la justicia argentina”. La asociación Xarxa Catalana i Balear de Suport a la Querella Argentina contra els crims del franquisme critica “la posición de los jueces” que se escudan en el mandato de la Fiscalía.

El exhorto argentino para abrir  la mayor fosa común que la guerra civil española dejó en Baleares tampoco fue atendido por la justicia española. Pero la exhumación fue posible por la implicación del Govern Balear, el Ayuntamiento de Porreres, la Associació per la Recuperació de la Memòria Històrica de Mallorca y la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que realizó la intervención arqueológica.

El primer proceso rescató del cementerio de Porreres los restos óseos de 55 personas –a finales del año 2016– y una segunda intervención espera elevar la cifra a alrededor de 120 víctimas. Al enterramiento ilegal se le conoce como la “fosa de Mallorca” porque los golpistas arrojaron allí a ejecutados de unos 30 pueblos. El colectivo Memòria de Mallorca interpuso además una denuncia penal por delitos de lesa humanidad (ante el Decanato de los juzgados de instrucción de Manacor) por aquellos asesinatos ocurridos entre 1936 y 1937 en el oratorio de la Creu de Porreres.

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Fotografía destacada: Primera exhumación en el cementerio de Guadalajara, en enero de 2016. | ARMH

Fuente:http://www.eldiario.es/sociedad/victimas-franquismo-Argentina-fosas-Espana_0_648835693.html

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La memoria en los huesos

Sobre la mesa de autopsias del cementerio de Guadalajara, los esqueletos, las calaveras agujereadas de los fusilados republicanos cuentan su historia.

ctxt.es / Cristina Fallarás / 31-05-2017

“Franco murió y ha continuado durante 40 años más. La gente no lo ve como un criminal, a lo sumo como una vergüenza familiar… como un embarazo no deseado. Para mí es una de las vergüenzas más grandes de Europa. ¡Estamos hablando de un país civilizado de Europa occidental! Vienen millones de turistas al año aquí y creen que hay muchas cosas modernas, pero aquí, por debajo, hay algo que yo he visto en Ruanda. Y nadie quiere hablar de ello. Me parece increíble. ¡Increíble, único!”.

Larry Owens, forense británico, voluntario en las exhumaciones de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en el Cementerio de Guadalajara.

La memoria

Sentada en una banqueta que le han colocado a la sombra de un toldillo, Ascensión Mendieta recuerda la primera vez que su madre, María Ibarra, su hermana Paz y ella se acercaron al Ayuntamiento de Guadalajara a reclamar los huesos de su padre, fusilado el 16 de noviembre de 1939. “Uy, eso, eso es historia ya, nos dijo un señor de la oficina… sí, así nos lo dijo”. A su derecha, la fosa número 1 guarda en su vientre el último fusilado por exhumar, allá abajo, cuatro metros hacia la oscura entraña. Si Ascensión se asomara, vería cómo el esqueleto llamado “Individuo 24” muestra ya su descarnada mitad superior.

Una joven arqueóloga recorre el contorno de la fosa con una brocha gorda de pintor. El sol de finales de mayo pica a las 6 de la tarde. La chica no lo sabe, pero antes de que pasen 15 horas, una forense llamada Shelley Jones y llegada de Londres introducirá el dedo índice de su mano derecha enguantado en látex azul por el orificio que dejó la bala en la parte posterior de ese cráneo por el que pasa la brocha. Agujeros en la tierra, agujeros en los cráneos, agujeros de bala en los muros, agujeros en la memoria. Piedra pómez.

Ascensión Mendieta conversa con René, el arqueólogo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria, al pie de la Fosa 1 / Óscar Rodríguez / ARMH

Ascensión es una mujer menuda y clara. Su elegancia de hilo blanco soleado parece inquebrantable. Su voluntad de dar con los huesos de su padre no lo parece: es inquebrantable. “Mi hermana se llamaba Paz, Paz Mendieta Ibarra. Pobrecita mi hermana, murió hace cinco años. Murió con la pena de no ver a mi padre. Hemos venido mucho aquí, hemos ido a todos los sitios”. Un día su hermana le dijo: “Yo tengo ahorrados más o menos dos millones [de pesetas]”. Ascensión le contestó que ella no tanto, pero que algo había. Tiempo después, hace hoy cuatro años, voló a Argentina, cumplió 88 en el avión, consiguió allí conmover a una jueza y que le diera lo que no recibía en España, el permiso para buscar a su padre en fosas, entre huesos. El año pasado los buscaron en la fosa número 2 del Cementerio de Guadalajara. No estaban allí. Hoy, los cuerpos de la fosa número 1 acaban de salir.

AGUJEROS EN LA TIERRA, AGUJEROS EN LOS CRÁNEOS, AGUJEROS DE BALA EN LOS MUROS, AGUJEROS EN LA MEMORIA. PIEDRA PÓMEZ

“Sentí mucha alegría entonces, me vine de Argentina con mucha esperanza”, murmura para sí. “Yo qué sé la esperanza, yo qué sé lo que pasará, doy las gracias a todo el mundo…”.

Ascensión responde a las muestras de reconocimiento. Ella es el eje que vertebra una nueva búsqueda. No de los huesos de su padre, junto a los que quiere descansar, no solo. Esa mujer diminuta ya entrada en los noventa se ha convertido en la protagonista de una historia que ya no es la Historia. Su fragilidad ha abierto una grieta imparable en el plomo del silencio. Aquellos que no tenían un relato al que agarrarse ya lo tienen. A los fusilados republicanos los mataron dos veces: una vez, de un tiro; otra vez, imponiendo el silencio. Vivir en la memoria es una forma de existencia.

Todo lo hurtado por el miedo, los pactos de la vergüenza, las instituciones españolas, los sucesivos gobiernos y los medios de comunicación, todo agoniza a los pies de Ascensión, bajo la banqueta que alguien le ha puesto junto a la fosa número 1, de donde empiezan a sacar los huesos del último fusilado, el Individuo 24.

Los huesos

Sobre una bandeja rosa de plástico, un cuenco rojo también de plástico, y dentro del cuenco, una calavera remendada con decenas de parchecillos de cinta adhesiva. Le falta parte del maxilar superior, del que conserva un trozo con un incisivo, canino y tres molares. La mitad de la mandíbula descansa en la bandeja, junto a un puñado de dientes.

En la sala de autopsias del Cementerio de Guadalajara trabajan cuatro forenses llegados de Inglaterra. Larry Owens, el jefe del equipo, dos metros de hombre joven, enérgico, se inclina con la cámara sobre un cráneo. “Estoy fotografiando traumas”, rebufa, “al menos este tiene solo un disparo”. Parece que va a echarse a gruñir. Han venido a hablar con los huesos a un país que lleva 40 años de democracia sin querer oírlos.

De dcha a izda, Larry Owens, Shelley Jones, Tatiana Bleming y, medio oculto, Adam Burr, los cuatro forenses ingleses que han venido a trabajar en las exhumaciones del cementerio de Guadalajara.

Pero los huesos hablan.

Los forenses recuerdan uno de los esqueletos exhumados en la Fosa 1. Tenía 25 fracturas de costilla. El ser humano tiene 24 costillas. Hace falta mucha saña para 25 fracturas de costilla. No se trata de una paliza, ni siquiera de una sola sesión de tortura. “Le pegaron durante meses seguidos con ganas”, explica Owens. “Tenía fracturas medio curadas y sobre ellas otras nuevas, partidas de nuevo, y fracturas en las vértebras, en el codo derecho, en las piernas. Todo fracturado, todo desastre. Hay que recordar que utilizaban este tipo de política para su venganza personal. ¿Murió esta persona? No. Lo dejaron ahí en la cárcel y volvieron de vez en cuando y le pegaron, y le pegaron, y le pegaron… y lo mataron”.

El Individuo 22

El hombrón apoya la mano en la parte superior del cráneo que está fotografiando: “Era un individuo muy normal, un hombre más. Había perdido ya varios de sus dientes a sus 35 años, me temo que mucha azúcar. Los españoles comen demasiada azúcar. Aparte de eso, era alto, sobre todo para esa época, más o menos 1,75. Era muy fuerte, se puede ver que los músculos eran muy grandes. No era siniestro, era amplio. Durante su vida, alguien se había peleado con él, y le fracturó la nariz. Pesaba unos 80 kilos. Los demás, en general, tienen más señales de tortura prolongada que él. Quizás sea porque era muy grande y le tenían miedo. Lo sacaron un día, pusieron una pistola de bala pequeña al lado izquierdo de la cabeza y lo mataron. Era tan fuerte y su hueso del cráneo era tan grueso que, al contrario de lo que pasa con otros individuos, la bala ni pudo expulsar el fragmento de hueso de salida. Era un tipo con buena salud, que podría haber ayudado mucho a su país, pero… se acabó”.

Impacto de bala, cerca de una de las fosas. / Óscar Rodríguez / ARMH

Cuando un forense habla con los huesos y ve al hombre, dan ganas de preguntarle si besaba mucho, su forma de abrazar, cómo bailaba en las fiestas de su pueblo, con quién se iba a los huertos. ¿Qué más puede ver?

ERA TAN FUERTE Y SU HUESO DEL CRÁNEO ERA TAN GRUESO QUE, AL CONTRARIO DE LO QUE PASA CON OTROS INDIVIDUOS, LA BALA NI PUDO EXPULSAR EL FRAGMENTO DE HUESO DE SALIDA

“Veo muchas cosas a las que España debería mirar y no lo hace. Veo a un hombre… ¡Era un hombre! Pero la gente acostumbra a pensar ‘Oh, no, no hay que pensar en eso, no hay que molestar a los muertos, porque al fin y al cabo son historia…’. ¡No! Sí hay que molestar a los muertos, sí hay que verlos. El problema es que la mayoría de gente no se ha enfrentado a la violencia de esto, no sabe realmente lo que significa. Estas personas no eran soldados, no eran guerreros, eran muy normales, vivían en sus casas, tenían sus trabajos y llegó un día el ejército, o quien fuera, los sacaron, y los mataron, y los dejaron aquí… y nadie ha asumido esa responsabilidad durante 80 años. Eso es lo que veo”.

Mirar a nuestros muertos, escuchar lo que cuentan sus huesos.

Y Owens, que ha pasado por Ruanda, Zimbabue, Sudáfrica, Perú, Bolivia, Chile, Israel o Egipto, se revuelve contra lo que ve en Guadalajara, no da crédito. Eso cuentan los huesos.

El Individuo 23

En la salita contigua, sobre los huesos pulcramente ordenados del Individuo 23, Tatiana Bleming conversa con lo que fue un hombre en la treintena. Con él no se ensañaron, pero le dieron dos tiros finales. Uno le reventó las cervicales 5 y 6, el otro le cruzó el cráneo. “Todo esto que estoy viendo me parece muy violento. Prácticamente todos los esqueletos que estamos sacando tienen heridas de bala. La mayoría, además, tiene otras fracturas, no podemos determinar si fueron justo antes de la muerte o todavía cuando estaban en la cárcel”.

Bleming lleva solo tres años hablando con huesos. “Como dice Larry, los huesos no mienten. Tú puedes enterrar a alguien con artefactos u objetos valiosos, y dar una imagen totalmente falsa. Es luego, al mirar a los huesos, cuando sabes sexo, edad, estatura, enfermedades, dieta, origen…”.

El Individuo 21

Junto a Tatiana, Adam pasa el dedo índice por uno de los extremos de la clavícula e indica que aún es rugoso. Después repasa el coxis, los dientes y las vértebras y concluye: “Estamos ante un veinteañero. Seguramente cumplidos los 25”.

“VEO MUCHAS COSAS A LAS QUE ESPAÑA DEBERÍA MIRAR Y NO LO HACE. VEO A UN HOMBRE… ¡ERA UN HOMBRE! 

Adam Burr es un veterano de sesenta y muchos con cara luminosa, que lleva más de 15 años tratando con huesos. “En cuanto al trauma”, explica con serenidad, “lo que normalmente hemos estado viendo son disparos a la cabeza. Uno o dos, en general. Pero este individuo es peculiar, porque no tiene ninguno. Entonces nos preguntamos ¿dónde puede estar la muerte? Cuando estuve ordenando las vértebras, de repente encontré que las cervicales 3 y 4, situadas en el cuello, estaban destrozadas. Y aquí está la mandíbula”.

El hombre muestra las dos partes en las que está dividida la mandíbula, las toma y las junta. Cuando casan, en el centro, justo en medio de la barbilla, aparece un agujero perfecto menor que una canica.

Entonces, agarra con la mano izquierda la mandíbula ya unida, se la sitúa frente a la cara como quien coge del mentón el rostro que va a besar, coloca la derecha en forma de pistola y, “pum”, dispara. “Fue un tiro en la cara, en la mandíbula, que entró por el mentón y salió por el cuello. El disparo entra limpio, de ahí este agujero, pero sale abriendo el destrozo. Es algo difícil de ver, pero aquí está y es lo que es. Y no hay ningún otro trauma en ningún otro sitio. O sea, que aquí tenemos a un joven al que alguien miró a los ojos y disparó a la cara”.

Si le preguntas qué ha visto en las exhumaciones del Cementerio de Guadalajara, responde: “He visto un montón de asesinatos. Es todo lo que puedo decir. Muchos asesinatos”. Es el único momento en el que una sombra cubre la luz de su cara.

El Individuo 24

“Este es el último individuo que salió de la Fosa 1”, relata Shelley Jones. “Los huesos están todavía húmedos de la tierra. Estamos intentando retirar el barro de manera que podamos limpiarlos”.

No es fácil en este caso ver alguna patología o herida. Los huesos están cubiertos de barro y rudimentariamente envueltos en papel de periódico. Tampoco es fácil limpiarlos. “Son demasiado frágiles, explica Jones, “algunos secan rápido, a las vértebras les cuesta más”.

La joven forense peina dos trenzas rubias. Saca la calavera de su papel de periódico y la agarra con las palmas de ambas manos como una madre levantaría a su bebé. Con los dedos, suavemente, va retirando el barro, que ya empieza a secarse. Dice que seguramente va a encontrar un agujero de entrada de bala en la base del cráneo, por donde va pasando los dos pulgares con mimo. Caen pedacitos de barro y de repente, ahí está.

Lleva guantes azules de látex. Introduce su dedo índice por el agujero de bala que acaba de aparecer. Tiene los dedos finos. Si el dedo índice fuera un poco más grueso, no cabría. Una vez encontrado el agujero de entrada, da la vuelta a la calavera y ahí, en el extremo opuesto, aparece el destrozo de salida de la bala.

Nada más cuenta, por ahora, el último hombre extraído de la fosa número 1, aquel que descansaba en el fondo mientras los restos del silencio agonizaban a los pies de Ascensión Mendieta, sentada en su banquetilla. Romper el silencio es reparar la segunda muerte, dar una vida a los asesinados.

René Pacheco

Un veinteañero a quien alguien disparó mirándole a los ojos, un hombretón cuyo cráneo ni la bala pudo destrozar, un torturado molido durante meses y vuelto a moler, el hombre joven que recibió un tiro en el cuello y otro en la cabeza, quién sabe si por falta de pericia del asesino o simplemente por saña.

René muestra la ficha con la lista de esqueletos exhumados. / Óscar Rodríguez / ARMH

Eso cuentan los huesos que no queremos oír.

René Pacheco es el arqueólogo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) al frente de las exhumaciones en el Cementerio de Guadalajara. El primer hueso con el que dio fue una costilla de cabra de hace 1,8 millones años, en una cueva de Girona. Su primer contacto con la violencia de la memoria, dos personas enterradas en una viña al lado de una carretera de León. Corría noviembre de 2008, y desde entonces sigue. Resulta inevitable preguntarle si todavía, como aquel día, llora. “Uno no deja de llorar con este trabajo nunca. Es muy difícil ver a Ascensión aquí al lado y aguantar”.

Es consciente de la importancia del trabajo que realiza la ARMH en Guadalajara, en términos históricos, y de su proyección futura. Sin embargo, él también insiste en el hombre.

“UNO NO DEJA DE LLORAR CON ESTE TRABAJO NUNCA. ES MUY DIFÍCIL VER A ASCENSIÓN AQUÍ AL LADO Y AGUANTAR”

 “Esas personas, las que exhumamos, te están contando qué les pasó en el último momento de sus vidas. Pero también lo que fueron sus vidas en general: esfuerzos, dolores, enfermedades… Lo que hay que hacer es reconstruir sus vidas y mostrar que eran personas como nosotros. Como cuando hoy nos hemos levantado por la mañana… Sales y alguien puede cogerte en algún lugar, secuestrarte, torturarte, matarte… Es importante humanizar a las personas que estamos recuperando, demostrar que eran como cualquiera de nosotros”.

¿Por qué no lo hemos hecho? ¿Por qué no lo hacemos? ¿Por qué no hemos escuchado a los huesos?

“Los 40 años de Dictadura más los 40 de Democracia son 80 años que han pesado sobre la población en muchos sentidos. En el miedo continuado en la población que sí sufrió directamente las consecuencias de la Guerra y la posguerra, y también en el olvido generado a través de la educación, de la sociedad etcétera, el no querer hablar de esto. El miedo es una de nuestras principales dificultades cuando estamos trabajando. Hace que la gente no se atreva a hablar cuando llegas a un pueblo para preguntar dónde están las fosas, quiénes pueden estar en ellas y demás. El miedo te lo encuentras en los familiares, que muchas veces vienen a reclamar y te cuentan que no lo han hecho durante años porque tenían miedo, no solo de lo que dirían sus vecinos, sino de lo que dirían sus propios familiares. El miedo sobre todo de la población en general: ¿Qué pasa si estás abriendo fosas?”.

René Pacheco sabe de qué habla. Aún recuerda la primera vez que le dijo a su madre que iba a exhumar una fosa común de la Guerra Civil. “Lo primero que se le ocurrió decirme fue: ‘René, ¿y no te va a pasar nada?”.

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Fotografía destacada: El Individuo 24, al fondo de la Fosa 1 del Cementerio de Guadalajara. ÓSCAR RODRÍGUEZ / ARMH

Fuente:http://ctxt.es/es/20170531/Politica/13046/memoria-historica-ctxt-timoteo-mendienta-franquismo-guerra-civil-exhumacion-guadalajara.htm#.WS8ChCP_WAQ.facebook

Publicado por ARMH
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