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La memoria de Julio Bello

La ARMH exhuma los restos de un berciano asesinado en la localidad gallega de As Covas.

Tres falangistas de Carracedelo y Toral de los Vados acudieron a su domicilio para asesinarle.

leonoticias.com / 17-08-2016

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha localizado este miércoles los restos de Julio Bello Sierra, asesinado en 1936 como consecuencia de la represión franquista. El equipo arqueológico, dirigido por René Pacheco y formado por personas voluntarias llegadas de diferentes puntos, dio con la sepultura del represaliado gracias a la investigación realizada por el historiador Alejandro Rodríguez, cuya información fue localizada en el Archivo del Tribunal Militar Terrotorial IV de Ferrol.

Los trabajos continuarán a lo largo del día de hoy en el cementerio parroquial de la aldea lucense perteneciente al Concello de Quiroga, al que se han desplazado algunos familiares de la víctima. El hallazgo de los restos, con evidentes signos de violencia, será denunciado en el cuartel de la Guardia Civil de Quiroga por el coordinador y vicepresidente de ARMH, Marco González.

Estos trabajos han sido financiados por la ARMH gracias a la colaboración del sindicato noruego EL&IT y al premio al activismo en Derechos Humanos Alba-Puffin, concedido el pasado año en Nueva York.

Julio Bello Sierra era un berciano natural de Carucedo, donde había nacido en 1898. Estaba casado con Isabel Arias Arias, con la que tenía cuatro hijos de corta edad. Desde muy joven comenzó a trabajar en la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España (Ferrocarriles del Norte), trabajo que le llevaría destinado en 1935 a trasladar su residencia a la casilla situada en el kilómetro. 320/529 de la línea Palencia-Coruña, muy próxima a la localidad lucense de Montefurado.

Imagen de los trabajos de exhumación del cuerpo y una foto de Julio Bello. / ARMH

 

 

A pesar de que no tuviese una filiación política o sindical conocida, el día 31 de octubre de 1936, tres falangistas de Carracedelo y Toral de los Vados (León) se presentaron en la casa en la que residía la familia con el objetivo de detener e interrogar a Julio. A pesar de las reticencias de Isabel, salió de su domicilio detenido, a los pocos metros fue asesinado y su cadáver arrojado a las aguas del río Sil.

Casi un mes más tarde, el día 20 de noviembre de 1936, su cuerpo apareció a más de 20 kilómetros de Montefurado aguas abajo, en la aldea de As Covas, donde se denunció la aparición del cuerpo y se procedió a su identificación y entierro. El informe de la Guardia Civil de Quiroga, en el que se califica al berciano como “enemigo del movimiento patriótico militar iniciado en julio último”, provocó el cierre de las investigaciones judiciales sin la búsqueda de los responsables de su muerte

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Fotografía destacada: Una foto familiar, durante los trabajos de exhumación.

Fuente:http://www.leonoticias.com/bierzo/201608/17/memoria-julio-bello-20160817122501.html

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Objetivo cumplido en la exhumación del cementerio de Castroncelos

Los investigadores recuperan dos cuerpos humanos que, según todos los indicios, son lo que estaban buscando.

lavozdegalicia.es / Francisco Albo / 02-07-2016

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) dio ayer por terminada la exhumación de los restos de dos vecinos de Monforte asesinados en 1938 y enterrados en el cementerio parroquial de Castroncelos, en A Pobra do Brollón. En la operación se pudieron recuperar dos cuerpos que en opinión de los especialistas que llevaron a cabo la tarea son con total seguridad los del antiguo concejal Ramón Somoza Álvarez y el sastre José Rodríguez Silvosa. En los trabajos estuvieron presentes varios miembros de las familias de los dos hombres. Durante la jornada de ayer, el lugar también fue visitado por el alcalde de A Pobra do Brollón, José Luis Maceda, y el de Monforte, José Tomé.

Una vez terminados los trabajos, como se hace siempre en este tipo de exhumaciones, la asociación presentó una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil, haciendo constar legalmente el hallazgo de restos humanos con indicios de muerte violenta. El objeto de esta iniciativa -explican- es «que la justicia investigue el crimen, según dicta la ley de enjuiciamiento criminal española y la Convención contra la Desaparición Forzada de la la ONU». Según explican los miembros de la ARMH, los restos humanos estaban sepultados en dos lugares diferentes, separados por una distancia de unos veinticinco metros y situados respectivamente junto al muro este y al muro oeste del recinto del cementerio.

Indicios de heridas graves

En los dos cuerpos se detectaron diversos indicios de heridas graves y uno de los cráneos presenta un orificio que puede haber sido causado por un disparo de bala. No obstante, para determinar con precisión las circunstancias en las que se produjo la muerte de estas personas es preciso llevar a cabo un proceso identificativo con métodos de antropología forense que tardará varios meses en concluir. Una vez acabado este proceso, los restos mortales serán entregados a los parientes de las víctimas, que decidirá la manera en que se les dará una sepultura definitiva.

Para determinar la identidad de los cadáveres – apuntan por otra parte desde la asociación- seguramente no será necesario realizar pruebas genéticas. Este tipo de análisis se practica en las exhumaciones de fosas comunes en las que aparecen restos de individuos de similar edad que pueden confundirse unos con otros. En este caso se trata de dos fosas individuales bien diferenciadas, cuya ubicación y cuyas características se corresponde de manera exacta con los datos de que se disponían previamente los investigadores acerca de la forma en que se produjo la muerte y el enterramiento de cada una de las víctimas.

Los restos serán sometidos ahora a un exhaustivo proceso de identificación

Un hallazgo que se produjo gracias a testimonios orales y a pruebas documentales

El hallazgo de las sepulturas de Ramón Somoza Álvarez y José Rodríguez Silvosa se produjo de una manera casi fortuita, cuando los integrantes de la ARMH buscaban los restos de otras dos víctimas de ejecuciones extrajudiciales de la Guerra Civil. Estos restos no han aparecido todavía, pero sí se encontraron los que después se ha comprobado que son los de José Rodríguez Silvosa. Este hallazgo dio pie a suponer que en el cementerio de Castroncelos había rastros de otros asesinatos cometidos por motivos políticos, diferentes de los que originaron la búsqueda.

El historiador Alejandro Rodríguez, uno de los miembros del equipo de investigadores de la asociación, señala que la localización de las dos fosas se basó en testimonios orales y a la vez en registros documentales de la época. El archivo del tribunal militar de la provincia de A Coruña -que se halla ubicado en Ferrol- contiene documentación relativa a este sangriento suceso.

Clavos de un ataúd

Gracias a estos testimonios se pudo saber que Ramón Somoza Álvarez había sido enterrado en un ataúd, mientras que José Rodríguez Silvosa fue sepultado directamente en el suelo del cementerio. En la operación de exhumación realizada durante los dos últimos días se comprobó que los dos cadáveres habían sido soterrados precisamente de esa forma. La madera estaba desintegrada, pero la presencia de numerosos clavos indica que el enterramiento había sido realizado con un féretro.

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Fotografía destacada: Exhumación en Castroncelos / ROI FERNÁNDEZ

Fuente:http://www.lavozdegalicia.es/noticia/lemos/2016/07/02/objetivo-cumplido-exhumacion-cementerio-castroncelos/0003_201607M2C5991.htm

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La noche y el día del mundo

40 años después de la última Dictadura Militar argentina siguen apareciendo fosas.

Este documental da voz a los familiares de los desaparecidos.

“Es una especie de ausencia que lo contamina absolutamente todo”.

La Memoria Histórica en España se encuentra al borde del desaliento.

rtve.es / José Carlos Gallardo / 13-02-2016

Hay recuerdos que duelen, ausencias que perduran y añoranzas que se comparten. Y hay ideas que surgen repentinamente de un momento, de una conversación, y se convierten en testimonio de una memoria colectiva.

Carolina Meloni, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad Europea, nació en Argentina, aunque lleva toda una vida en España. De hecho, apenas hay rastro de acento en sus palabras, aunque confiesa que cuando cruza el charco reaparece de forma automática.

Su familia sufrió varios exilios. Originaria de la provincia norteña de Tucumán, donde la dictadura desencadenó un vasto aparato represivo, emigró a España en el año 82. Pasados unos años, hubo billete de vuelta, pero tendrían que huir de nuevo. Fue ya a principios de los 90. Por motivos económicos.

“Una ausencia que lo contamina absolutamente todo”

Su tío, Hernán González, no pudo formar parte de ninguno de aquellos viajes. Secuestrado en el 76, acabó engrosando la lista de desaparecidos. 38 años después, en mayo de 2014, el reconocido Equipo Argentino de Antropología Forense les comunica que sus restos han sido encontrados a unos 30 metros bajo tierra, junto al de otros, en una fosa común localizada en el llamado “Pozo de Vargas”, en Tucumán.

La figura de mi tío siempre fue una ausencia presente... Aunque parezca contradictorio”, cuenta Carolina. Y se explica: “Siempre estaba presente en las fiestas que no pudimos compartir. Siempre fue una foto en blanco y negro. Una lágrima de mi abuela. Una especie de ausencia que lo contamina absolutamente todo”.

Su historia sale a colación en una conversación con varios colegas de la universidad. Dos de ellos, Nacho Sacaluga y Fernando Ávila, son los que hoy firman el documental La noche del mundo, presentado hace unos días en Madrid y que recoge testimonios similares de familiares de desaparecidos. Y, también, de expertos, como el juez Baltasar Garzón.

Le pregunto qué es lo que puede aportar de nuevo este documental a otros que ya hemos visto: “Lo principal, para mí, es que este trata casi por primera vez la figura del aparecido, más que del desaparecido. Cómo una familia se enfrenta al hecho de la aparición de un ser querido después de 40 años”.

Los militares argentinos se inspiraron en Hitler

Los militares argentinos se inspiraron en las metodologías de desaparición de personas detalladas en el decreto Noche y Niebla de Hitler. De ahí, el título.

Carolina Meloni, como tantos otros familiares de desaparecidos, considera que es “una infamia que haya muertos sin cuerpos y cuerpos sin identidad” y da importancia al hecho de dar sepultura “porque es una mochila muy pesada el hecho de que una persona no tenga derecho a ser enterrada en una tumba. Que esté tirada en una fosa. Prácticamente desde Antígona, desde los griegos, que puedas enterrar a tu ser querido, que puedas hacer ese ritual, significa que lo estás insertando en una comunidad política, en una comunidad de significado”.

Argentina, España y los duelos compartidos

Son duelos que se comparten a un lado y otro del Atlántico. Pero desde que en España se restringieron las causas sujetas a justicia universales Argentina la que ahora mismo abandera la persecución de los delitos de lesa humanidad. De hecho, la demanda colectiva por crímenes del franquismo de la que se encarga la jueza argentina Servini de Cubría no sólo sigue adelante, sino que continúa sumando casos desde ambos lados del océano. Fue la judicatura de aquel país la que logró, este pasado mes de enero, que se abriera una fosa en el cementerio de Guadalajara.

“Es una situación lamentable”, opina Carolina. Cree, simple y llanamente, que “enfrentarse a ese pasado hace que consigas superar las heridas”

La Memoria Histórica en España, al borde del desaliento

La situación, en España, la sufre en crudo la “Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica”. Nació con vocación de instrumento público, con el objetivo de que sus trabajos de investigación y recuperación de restos siempre fueran asumidos por el Estado. Sin embargo, desde el año 2011 le faltan recursos y decir que han estado al borde del desaliento es, probablemente, quedarse cortos.

Durante cuatro años, entre 2007 y 2011, el gobierno les había destinado 60.000 euros anuales en base a la Ley de Memoria Histórica. Desde el 2012, ninguna ayuda pública ha llamado a su puerta. Así que el único sustento les ha llegado de la mano de los reconocimientos y de los galardones que han ido recibiendo. Las cuantías económicas, tímidamente generosas, les han permitido sobrevivir. Ellos han seguido haciendo el trabajo.

Calle de la Memoria Histórica, Ponferrada, León.

Si se me permite la licencia, diré que soy de El Bierzo, una tierra con heridas abiertas desde hace 75 años. En Ponferrada, está la Calle de la Memoria Histórica y, ahí mismo, en unas instalaciones cedidas gratuitamente por la Universidad de León, se ubica uno de los laboratorios de la ARMH donde se documentan las fosas y se analizan las exhumaciones.

En una pizarra, antes de informatizar los datos en su propia base, se van apuntando -además de los casos pendientes y en marcha- los hallazgos en las cunetas, en los campos y en los cementerios, donde -en ocasiones- hay que excavar justo afuera o de espaldas al camposanto. Así es. Así fue.

Interior del pequeño laboratorio de la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica en Ponferrada, León.

Tareas por hacer nunca faltan. Están acostumbrados a que suene el timbre y sea el inicio de otro expediente. Sin tener en cuenta, aparte, lo delicado de su labor. Pero, en Ponferrada, han estado a punto de echar el cierre. Hace un año, el premio ALBA/Puffin al Activismo en Pro de los Derechos Humanos les dio un respiro. A ellos, siempre incansables ante un trabajo que no está pagado: Marco González, vicepresidente de la asociación, Alejandro Rodríguez, historiador, y Nuria Maqueda, auxiliar de arqueología.

Una complicada labor en manos de voluntarismo, pero sobre todo de grandes profesionales.

El sueño de devolver la dignidad a tu padre

Siendo corresponsal en Argentina, tuve la oportunidad de conocer de cerca muchas historias relacionadas con la recuperación de la memoria, pero siempre recuerdo -con especial cariño- la del español Constantino Fernández.

Él y su hermano llegaron a Argentina siendo adolescentes. Huérfanos. Y a su padre apenas le conocieron porque le mataron cuando tenía tan sólo 24 años. Constantino en persona me contó que, antes de cruzar el charco, pastoreaba en los alrededores de su pueblo, Villanueva de Valdueza, y que muchos vecinos le decían mirando hacia un terreno cercano: “¡Qué buenos frutos da tu padre! ¡Qué buen centeno!”. Aquella frase le quedó incrustada a fuego: se referían al lugar sembrado en el que su progenitor había sido colocado bajo tierra.

El arqueólogo René Pacheco explica el hallazgo de ‘El cesterín’ a sus dos hijos y a su nieta. Foto: ARMH.

Antonio Fernández, “El Cesterín”, fue fusilado en el 36 por un grupo de falangistas cuando iba a avisar al alcalde de San Esteban de Valdueza que lo andaban buscando. El sueño de Constantino siempre fue devolverle la dignidad a aquel padre. Volver algún día a aquellas tierras bercianas y poder enterrarle debidamente. Gracias a la ARMH, lo consiguió en otoño del 2011, justo 75 años después del asesinato.

Él, Constantino, con los achaques propios de la edad, junto a su hermano Antonio y su hija Adriana -que es parte demandante en la querella argentina-, pudo asistir en su pueblo a la exhumación y al posterior entierro.

Volvería a Argentina, a su otra patria, con la misma actitud ante la vida y con el reto cumplido. Falleció en marzo de 2013, “rodeado de sus nietas y del cariño de todos”, me diría entonces Adriana. Y como todos pensamos: en paz. Como, por fin, también, su padre.

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Fotografía destacada:  Carolina Meloni junto a los restos recuperados de su tío. / Fernando Ávila 

Fuente:http://www.rtve.es/noticias/20160213/noche-dia-del-mundo/1301103.shtml

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La apertura de una fosa de la Guerra Civil desentierra la memoria que duele a la derecha

Una fosa común del cementerio de Guadalajara ha sido la primera en ser excavada por orden de una juez de Argentina en el marco de la causa judicial que investiga los crímenes de la dictadura franquista.

publico.es / Sonya Dowsett (REUTERS) / 08-02-2016

Una mujer española de 90 años de edad, Ascensión Mendieta, envuelta en un abrigo de piel y una bufanda de lana, se mantuvo de pie delante de una profunda tumba abierta y murmuró “mi padre” al ver un esqueleto desenterrado en el fondo de la fosa. Timoteo, el padre sindicalista de Ascensión Mendieta, recibió un disparo en 1939 en los meses posteriores a la Guerra Civil española y fue enterrado en una fosa común en una de las esquinas del cementerio de la ciudad de Guadalajara.

La fosa común fue la primera en ser excavada por orden de una juez argentina en una demanda presentada en busca de justicia por los crímenes cometidos durante la Guerra Civil 1936-1939 y de la dictadura del general Franco. La demanda presentada por Mendieta para dar a su padre un entierro apropiado podría desencadenar una serie de exhumaciones similares.

El caso ilustra las dificultades que tiene España para afrontar un pasado que está desapareciendo de la memoria viva, pero que sigue dejando sus marcas en la actualidad. La ley de amnistía aprobada para allanar el camino de la dictadura a la democracia perdonó los crímenes políticos cometidos en el pasado. Pero el hecho de que nunca se hizo un registro de las atrocidades cometidas significa que las hostilidades nunca fueron enterradas.

El antagonismo entre los dos bandos de la Guerra Civil persistió durante la transición a la democracia en los años 70, dando lugar a una profunda división entre la izquierda y la derecha en un sistema bipartidista que dominó la política española desde el fin del régimen de Franco. En las últimas elecciones al Congreso de los Diputados, los españoles votaron en masa a nuevos partidos, rompiendo con el bipartidismo tradicional y marcando el comienzo de unanueva era política que ha imposibilitado hasta ahora formar un gobierno y obliga a los partidos a buscar un consenso que abarque diversos espectros políticos.

Los historiadores estiman que al menos 500.000 combatientes y civiles murieron en el bando republicano y el nacional durante la Guerra Civil. Tras el final de la contienda, decenas de miles de enemigos de Franco fueron asesinados o encarcelados en una campaña para eliminar a los disidentes.

Cementerio de Guadalajara.- REUTERS

Argentina abre la puerta

Mendieta, quien tenía 13 años cuando murió su padre, viajó a Buenos Aires en 2013 para aportar pruebas sobre su muerte. Esta mujer fue una de los cientos de personas que han recurrido a la legislación internacional en materia de derechos humanos para acudir a un tribunal argentino en busca de justicia por los crímenes llevados a cabo durante y después de la Guerra Civil.

“Me ha costado siempre pensar cómo se habrá caído, de arriba, de abajo”, dijo a Reuters. “Ya podemos hacerle un entierro digno como todas las personas merece. No tirado allí como un perro.”

Pacto de olvido

España, al igual que muchos países de América Latina en su paso de la dictadura a la democracia, aprobó una la ley de amnistía en 1977 para ponerpunto final a su pasado violento. Las Naciones Unidas y diversas organizaciones de derechos humanos han instado a España a revocar esta ley. Pero España ha defendido el llamado “pacto de olvido”, que muchos ven como el precio necesario pagado para que la transición fuera un éxito.

Un proceso de reparación sólo habría dejado el país peligrosamente polarizado es el argumento esgrimido por muchos ciudadanos. Un portavoz del Ministerio de Justicia dijo que era poco probable que la apertura de la fosa común afectaría la ley de amnistía. Un portavoz del Ayuntamiento de Guadalajara dijo que solo por orden judicial se podrían llevarse a cabo más exhumaciones. El tribunal alcarreño que aprobó la apertura de la tumba por orden de la juez argentina no hizo comentarios al respecto.

La juez argentina María Servini quiere dejar sin efecto la ley de amnistía para buscar justicia por los crímenes del franquismo que abarcan desde la tortura hasta ejecuciones extrajudiciales en un pleito abierto en 2010. España recurrió también a ley internacional en 2005 para hacer un proceso al oficial de la marina argentina Adolfo Scilingo en un tribunal español por crímenes contra la humanidad durante la “guerra sucia” del país latinoamericano.

Ascensión Mendieta, la mujer que ha conseguido abrir la fosa de su padre.- REUTERS

Baltasar Garzón, el exjuez español más famoso por su defensa de los derechos humanos, jugó un papel principal en ese proceso, que dejó sin efecto las leyes de amnistía argentinas aprobadas en 1987. En su propio país, Garzón despejó el camino para la apertura de las primeras fosas comunes y abrió una investigación sobre los crímenes del franquismo, que no consiguió concluir.

El pasado sigue en el presente

El pasado sigue repercutiendo en la política nacional a muchos niveles – la alcaldesa de Madrid y la presidenta conservadora del gobierno regional se han enzarzado en una disputa sobre la retirada de monumentos y placas ligadas a la España de Franco.

El último gobierno socialista de España, dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero, aprobó una ley en 2007 dirigida a reconocer a las víctimas de ambos lados de la guerra, que incluía financiar las exhumaciones y los entierros. La ley condenó formalmente el régimen de Franco, pero no llegó a suspender la amnistía o crear una “comisión de la verdad”, tal como sucedió en Sudáfrica y Chile.

El Partido Popular (PP), que derrotó a los socialistas en las elecciones de 2011 y ganó los últimos comicios en diciembre aunque no obtuvo los votos suficientes para formar un gobierno, no derogó la ley, pero paró la financiación estatal de las exhumaciones.

La ARMH, sin ayuda del Estado español de ningún tipo, ha abierto la fosa común de Timoteo Mendieta.- REUTERS

“Aquí están los abuelos”

A petición de la juez Servini, un tribunal de Guadalajara autorizó la exhumación de la tumba, que contenía 22 cuerpos de personas que se cree fueron asesinadas por las fuerzas de Franco en los meses posteriores al final de la guerra civil. Los arqueólogos empezaron a excavar el 19 de enero, trabajando a partir de un archivo del ayuntamiento, que registraba con una cuidada caligrafía los nombres, edades y posición de los enterrados en el cementerio de la ciudad.

Las personas que trabajan en el proyecto están convencidos de que alrededor de 200 cuerpos en total están enterrados en fosas en este rincón del cementerio, que fue aislado del resto del camposanto por un muro hasta después de la muerte de Franco en 1975.

Se cree que el cuerpo de Timoteo es el decimonoveno o vigésimo de los cuerpos apilados verticalmente en esa tumba. Mientras los arqueólogos trabajaban desenterrándolos, decenas de familias llegaban al lugar para preguntar por familiares que podrían estar enterrados allí.

Más de 80 familias se registraron en la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), un grupo sin ánimo de lucro que trabaja para la identificación de las víctimas. La ARMH ha documentado 114.226 casos de hombres y mujeres enterrados en fosas comunes en toda España.

Pablo Rodríguez, un jubilado de 63 años de edad, dejó a sus datos de contacto en una carpa montada por la asociación cerca de la excavación. “Yo vine con mi madre de pequeño a dejar flores el Día de los Santos. ‘Aquí están los abuelos’, me decía. Había una tapia antes. Había que pedir una llave para pasar dentro”, dijo.

El arqueólogo de la ARMH encargado de la exhumación, René Pacheco

Rodríguez llevaba una bolsa de plástico que contenía documentos antiguos y cartas, incluyendo una orden de 1940, emitida por un tribunal militar, paraejecutar a su abuelo por unirse a una rebelión. “A mí me gustaría que estuvieran con su hija”, dijo, señalando la tumba de su madre a 20 metros de distancia, en la sección principal del cementerio.

El arqueólogo René Pacheco paró un momento a descansar del trabajo de excavación. Los huesos se colocaron cuidadosamente en cubos, se izaron a la superficie y se metieron en cajas de cartón. “Esta fosa tiene muchas particularidades. Una fosa en un cementerio y tan profunda no la habíamos encontrado nunca”, dijo. “Con una profundidad tan grande está claro que había premeditación de la cantidad de cuerpos que iban a ser arrojados en la tierra”.

Las muestras de los huesos y los dientes de los esqueletos se enviarán a Argentina junto con muestras de saliva de los familiares para realizar las identificaciones. Argentina llevará a cabo las pruebas de forma gratuita, un servicio que España no ha ofrecido, dijo Pacheco. “Nos gustaría que fuera lo más rápida posible porque aquí tenemos una mujer de 90 años esperando”, dijo.

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Fotografía destacada: La fosa del cementerio de Guadalajara que ha exhumado la ARMH por orden de la Justicia de Argentina.- REUTERS

Fuente:http://m.publico.es/politica/1949213/la-apertura-de-una-fosa-de-la-guerra-civil-desentierra-la-memoria-que-duele-a-la-derecha

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“Sin la recuperación de los desaparecidos, la democracia está coja”

El temor a hablar sigue estando ahí, instalado en lo más profundo, como si no hubiera pasado el tiempo.

Ascensión se ha convertido en un símbolo para todas aquellas personas que buscan a sus desaparecidos.

infolibre.es / Estela Celada / 03-02-2016

En la tapia todavía se aprecian las marcas de las balas, testigos silenciosos de un pasado enterrado durante más de setenta años. En las últimas dos semanas, Ascensión Mendieta ha pasado muchas horas con la mirada clavada en ese muro. Esperando con una sonrisa en los labios. O, mejor dicho, terminando la espera. Desde los 13 años ha estado imaginándose este momento, pensando en el día que pudiera recuperar los restos de su padre, fusilado en 1939. Ahora, a los noventa y con su deseo cumplido, recuerda con nitidez la última vez que le vio. “Estaba durmiendo la siesta. Había venido de la guerra, pero no llegó a entrar en combate porque su quinta fue una de las últimas que llamaron. Y vino porque Franco había dicho que era una paz honrosa, que quien no se hubiera manchado las manos de sangre se podía marchar. Mi padre llegó a Sacedón y a los cuatro días lo enviaron a la cárcel”.

Lo que desde el 19 de enero ha separado a Ascensión de esa tapia de la parte civil del cementerio de Guadalajara es una hilera de 12 tumbas. Desde lejos pasan totalmente desapercibidas, pero al acercarse se empieza a intuir que no son como las demás. La mayoría solo tiene una sencilla estructura de ladrillo y cemento cubierta de musgo y algún solitario ramo de claveles encima. En algunas se pueden leer algunos nombres sin ningún vínculo familiar entre sí. Son fosas comunes, herencia de la Guerra Civil y del franquismo. La de Timoteo Mendieta era la número 2, hoy un agujero de más de tres metros de profundidad abierto a instancias de la jueza argentina María Romilda Servini. “Es increíble que hayamos tenido que recurrir a un país extranjero. Aquí nos cerraron todas las puertas”, denuncia Francisco Vargas Mendieta, uno de los hijos de Ascensión. Es la primera vez que se realiza la apertura de una fosa común en España por orden de un magistrado extranjero.

El apellido Mendieta ha sentado un precedente y Ascensión se ha convertido en un símbolo para todas aquellas personas que buscan a sus desaparecidos. Por eso, cada uno de los días que se ha desplazado desde Madrid para contemplar cómo avanzaban las labores de exhumación se le ha acercado alguien para regalarle flores y hasta algún beso, pero, sobre todo, para darle las gracias. “Siento mucho orgullo, mucha alegría y mucha fuerza porque me voy a llevar algo de él”, dice mientras insiste en que quiere que la entierren junto a los restos de su padre, condenado a muerte en un juicio sumarísimo por pertenecer a UGT y “por auxilio a la rebelión”, según consta en los registros de la época. Tenía 41 años. Su quinta fue una de las últimas que llamaron a filas. Dejó el puesto de carnes que tenía en la plaza del pueblo alcarreño de Sacedón y se incorporó al frente de Canillejas, en Madrid. Nunca quiso que su familia le viera en la cárcel; seis meses después de ser detenido, recibieron la noticia de su ejecución.

El proceso para recuperar sus restos ha sido difícil y en muchos momentos frustrante y doloroso, pero las últimas dos semanas han sido especialmente emotivas. “Sé que voy a llorar un montón todavía”, reconoce Francisco. La de su abuelo ha sido una de las exhumaciones más complicadas que ha realizado la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).“Ha sido difícil, una de las más largas debido a la falta de espacio. El perímetro para trabajar era muy estrecho porque a los dos lados hay otras fosas con asesinados”, explica René Pacheco, el arqueólogo que ha liderado la excavación junto con un grupo de voluntarios, incluido un antropólogo forense llegado expresamente desde Portugal. Además, en la fosa había otros 21 cuerpos de fusilados. Timoteo Mendieta fue de los primeros en ser arrojado, por lo que estaba prácticamente abajo del todo. El registro del cementerio, extremadamente minucioso, ha sido clave para identificarle: “Llama la atención cómo está todo perfectamente anotado: los nombres, la edad, la fecha de enterramiento, el número de fosa y hasta el lugar que ocupan los cuerpos en la saca”, explica Marco González, vicepresidente de la ARMH y nieto también de desaparecido.

Pero no siempre hay fuentes documentales tan fiables para localizar las miles de fosas comunes que se estima que hay desperdigadas por todo el país. En esos casos hay que tirar de memoria, hablar con los vecinos de la zona, con supervivientes de la Guerra Civil o con sus hijos y nietos que han escuchado las historias desde niños, ver lo que recuerdan y, sobre todo, lo que quieren contar después de callar tantos años. Porque el temor a hablar sigue estando ahí, instalado en lo más profundo, como si no hubiera pasado el tiempo. “El miedo aún está enquistado en la sociedad y ese es nuestro mayor obstáculo. No es raro encontrar a una familia que no reclama a su desaparecido no porque no quiera, sino por lo que van a pensar de ella en el pueblo. Es muy triste, pero nos hemos encontrado muchos casos así”, afirma Pacheco. Un silencio impuesto que también se vivió en la familia de Timoteo Mendieta. “Nunca hablábamos de ello, yo nunca he podido decir que habían matado a mi padre porque tenía a mis hijos, iban a un colegio de Falange en San Blas y me daba miedo que dijeran ‘a mi abuelo le han matado’, sabe Dios lo que podía a pasar”, cuenta Ascensión. “Vivíamos en un régimen de terror –añade su hijo Francisco–. A veces oías cosas, pero no hilabas. La primera vez que vine con mi abuela al cementerio tenía 14 años. La zona civil estaba cerrada. No podíamos entrar, así que arrojábamos las flores desde el otro lado del muro y donde cayesen…”.

Con la llegada de la Transición, se derribó la tapia y les dejaron pasar. Fueron los primeros en poner una lápida en las fosas comunes. Ascensión no ha olvidado que a su madre solo le dejaron “escribir el nombre porque le dijeron que tenía que dejar espacio para los demás, aunque nadie puso nada, solo ella”. Al poco, alguien la destrozó con mazas y le arrojó pintura roja por encima. Tuvieron que ponerla de nuevo. Dos de los siete hijos de Timoteo Mendieta nunca fueron a verla. De nuevo, el miedo. “Hubo hermanos que no querían saber del tema, pero no porque no pensaran en él, de hecho el que sobrevive ha apoyado a mi madre en todo, sino porque significarse en aquella época era muy duro y ya sabemos las consecuencias: primero palizas y luego cárcel”, dice Francisco.

Ascensión reconoce que si ha llegado tan lejos es gracias a sus hijos, porque fueron ellos quienes iniciaron la búsqueda, igual que en muchos de los casos investigados por la ARMH, como explica Pacheco: “La tercera generación es la que ha recogido el testigo y la lucha, porque no tiene miedo y solo quiere saber lo que pasó”. Sonia Castro es uno de ellos. Nieta de represaliados del franquismo, es ella quien inició en su familia la búsqueda de los desaparecidos. “Era un tema tabú, pero según me fui haciendo mayor empecé a hacer preguntas y a interesarme. Me enteré de que existía la asociación y les pedí ayuda. Mi abuelo está en el cementerio de la Almudena en Madrid, pero los restos de mi tío abuelo fueron trasladados al Valle de los Caídos. Queremos localizarle, no queremos que esté junto a sus verdugos. Ahora es mi madre quien me anima a seguir adelante”. Sonia es una de las muchas personas que se han acercado para acompañar a Ascensión. No importa si nunca se han visto antes, les une una historia compartida. Igual que a esas (decenas de) familias que gracias al caso de Timoteo Mendieta han descubierto que tienen a alguien enterrado en una de esas fosas, o las que ya lo sabían y ahora tienen la esperanza de poder recuperar sus restos. Ascensión es plenamente consciente de las puertas que ha abierto:“Hay mucha gente que está viniendo. Se han enterado por nosotros. Tengo mucha alegría”.

En dos semanas, la ARMH ha recibido más de sesenta solicitudes relacionadas con el cementerio de Guadalajara, peticiones de ayuda como la de Rafaela Gayoso Jiménez. Su abuelo está enterrado en la fosa 1, para ella el proceso empieza de cero: “Era el alcalde de Almunia de Tajuña, le fusilaron por pertenecer a UGT. También mataron a un tío abuelo y a mis tías les cortaron el pelo y las arrastraron por el pueblo. Les quitaron todo”. Con cada palabra que pronuncia sus ojos se humedecen, como si lo que cuenta hubiera sucedido ayer, como si lo hubiera vivido en primera persona. Emociones transmitidas de una generación a otra, una reacción normal según Raúl de la Fuente Gutiérrez, psicólogo de la asociación: “Los sentimientos brotan exactamente igual aunque haya pasado tanto tiempo, quizás tengan más carga emocional por todo el proceso de lucha. Tampoco suele haber diferencias entre los hijos y los nietos de los desaparecidos, los primeros lo vivieron en primera persona pero los segundos han crecido con esa historia familiar o la han descubierto de mayores, pero para unos y otros la exhumación supone cerrar ese capítulo”.

Curtido en casos de desaparecidos en los conflictos de Guatemala y Perú, De la Fuente no se separa de las familias durante las excavaciones. Les ayuda a asumir el proceso que están viviendo pero, sobre todo, a ajustar las expectativas. “Hay personas que creen que es fácil porque toda la vida les han dicho que estaban ahí. Pero muchas veces las localizaciones fallan, o su familiar no está, o solo se encuentra algún zapato o el botón de una chaqueta”. En este sentido, el caso de Timoteo Mendieta también ha sido especial. El trabajo de acompañamiento empezó durante el proceso judicial y se prolongará durante el tiempo que tarden las pruebas que realizará un equipo de genetistas argentinos. Es el paso decisivo porque, aunque el análisis arqueológico forense confirma que los restos encontrados en Guadalajara son los del padre de Ascensión, el ADN tiene la última palabra. La ARMH sabe por experiencia que, a veces, el resultado no es el esperado. Francisco cree que su familia está preparada para lo peor: “Sería una gran decepción para mi madre pero, incluso en esa situación, todavía seguiría mereciendo la pena. Nosotros no representamos solo a mi abuelo, sino a todos los desaparecidos. La democracia está coja hasta que no levanten todo lo que hay”.

El problema es que el tiempo se acaba. “Cuando empezamos nuestro trabajo hace quince años era más fácil encontrar las fosas porque había muchísima gente que te marcaba un lugar exacto. Hoy, muchas de esas personas han muerto y la búsqueda es cada vez más complicada”, advierte Pacheco. A esto se suma la falta de ayudas económicas destinadas a las asociaciones de la Memoria Histórica. La ARMH, por ejemplo, sobrevive gracias a la financiación extranjera, del dinero que recibe de un sindicato noruego y de los 100.000 dólares que le ha aportado el Premio ALBA/Puffin de Derechos Humanos concedido por los Archivos de la Brigada Abraham Lincoln, una organización estadounidense. Su estructura, solo cuatro contratados y el resto voluntarios,recuerda que la Memoria es un movimiento social,compuesto por personas anónimas decididas a rescatar del olvido a las más de 114.000 víctimas que todavía quedan sepultadas en fosas comunes, una cifra que convierte a España en el segundo país del mundo, por detrás de Camboya, con mayor número de desapariciones forzosas sin resolver.

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Fotografía destacada: Exhumación – Guadalajara. Óscar Rodríguez

Fuente:http://www.infolibre.es/noticias/ctxt/2016/02/04/sin_recuperacion_los_desaparecidos_democracia_esta_coja_44278_1601.html

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La voz de los huesos

La tutela internacional abre una nueva fase en la reparación a las víctimas del franquismo.

diagonalperiodico.net / Antonio Girón / 01-02-2016

Llevan once días trabajando de sol a sol, incluso de noche o bajo la lluvia, en la fosa nº2 del Cementerio Civil de Guadalajara. Esta es una fosa vertical, profunda y estrecha. Han aparecido, hasta el momento, los huesos de 18 jornaleros ejecutados entre 1939 y 1940.

Unas adolescentes se acercan a la escena, ‘estamos haciendo un trabajo para el instituto’, dice una de ellas. Chon Vargas Mendieta, con el pelo corto y la mirada brillante, es una de las nietas de Timoteo Mendieta, el primer caso de desaparición forzada en España investigado por un tribunal de justicia afuera de nuestras fronteras. Así que llama la atención de las muchachas. Se acercan a ella y empiezan a conversar. La imagen ha sido empleada muchas veces: las Mendieta actúan como Antígona en su desafío a Creonte, el rey que ha prohibido dar sepultura a su hermano Polinices. En la obra de Sófocles, el coro canta que ella ‘es capaz de caminar por cualquier lugar, de atravesar todo, de encontrar respuestas a todo’. Sigue esas leyes ‘que no son de hoy ni de ayer, sino que siempre han estado en vigor y nadie sabe cuándo aparecieron’. Nos habla de los vínculos más profundos entre las personas. ‘El péndulo del mundo es el corazón de Antígona”, escribe Marguerite Yourcenar.

Chon Vargas Mendieta al pie de la exhumación. Fotograma del documental “La tierra tiembla”, La Sandunga Films, 2016.

15 años de rescate social de la memoria

La comprensión y el conocimiento contemporáneo sobre el contexto de impunidad en España tiene una fecha clave, casi un punto de partida: el 21 de octubre de 2000 se cierra la búsqueda de 13 cuerpos en una cuneta de la localidad leonesa de Priaranza de Bierzo. Los ’13 de Priaranza’ señalan la emergencia de un nuevo movimiento social, que impulsará en los años siguientes un proceso de profundas resonancias éticas, políticas, históricas. Hace 15 años, la cuestión de la memoria irrumpió en la esfera pública porque familiares de desaparecidos por la dictadura pensaron que nada tenía de malo, que nada tenía de raro, identificar y dar una sepultura digna a los restos de sus seres queridos.

El 11 de diciembre de ese mismo año 2000, aparece la primera pieza periodística de alcance sobre el tema. Manuel Vázquez Montalbán –algo así como el Guillem Martínez del milenio pasado– ha leído la odisea de Emilio Silva a la búsqueda de los restos de su abuelo en La crónica de León y firma en Interviú un artículo titulado “Los desaparecidos”. Fue hace 15 años. Pero podría estar escrito hace 15 días:

“Quedan en España por detectar cientos de fosas comunes similares donde están los restos de los desaparecidos acusados por el franquismo, desaparecidos para siempre por prosperar el pacto tácito establecido durante de la transición de que demócratas y franquistas liquidacionistas no se tiraran la memoria histórica por la cabeza. Tal vez el censo de desaparecidos y el descubrimiento de estas fosas comunes convenza a los jóvenes militantes en su ignorancia histórica, de la injusticia que cometen cada vez que hablan del franquismo y de la guerra civil como si no fuera con ellos, como si les estuvieran hablando del general Narváez o de las germanías o del problema de sarpullido del cerezo en el Valle del Jerte.”

Hasta ese momento, nadie ha movido un dedo desde el sistema político e institucional surgido de la transición. Estamos en Iberia, ‘la balsa de piedra’, según la metáfora de José Saramago. Una geografía que navega a la deriva, ignorante de su propia historia, sin identidad ni cultura democrática en la que reconocerse.

Durante el décimo aniversario de la ARMH (2010) Emilio Silva posa junto a la imagen de su abuelo. La fotografía pertenece a la exposición fotográfica de Eloy Alonso. (ARMH)

Pero desde la ARMH ayudarán a miles de familias por todos los rincones del país. Así, de abajo hacia arriba, se inicia el rescate social de la memoria. Las víctimas, ante el desamparo de las instituciones españolas, acudirán a la Comisión sobre Desapariciones Forzadas de las Naciones Unidas. También impulsarán una Ley de Memoria Histórica aprobada finalmente durante el gobierno de ZP. En una situación judicial sin precedentes, pondrán frente a la Audiencia Nacional al general Franco y sus más inmediatos colaboradores.

Al punto que el juez Baltasar Garzón dicta, a fines de 2008, un auto contra el general Franco por crímenes contra la humanidad. La decisión judicial supone, según recoge el escrito del juez, ‘una forma de rehabilitación institucional ante el silencio desplegado hasta la fecha’.

Gracias a la persistencia de los familiares de las víctimas, hoy conocemos 114.226 casos documentados de hombres y mujeres en cunetas y fosas comunes

Fue como pinchar un globo enorme, que estaba lleno de silencio.

Examinar la historia reciente de nuestro país desde la perspectiva del derecho humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos es sencillamente demoledor. Somos campeones internacionales en materia de impunidad.

Al menos, gracias a la persistencia de los familiares de las víctimas, hoy conocemos 114.226 casos documentados de hombres y mujeres en cunetas y fosas comunes. Un osario de dimensiones tan enormes que tiene el extraño privilegio de competir en el ‘top’ de la criminalidad masiva y sistemática con personajes de la enjundia de Pol Pot, el líder de los jémeres rojos camboyanos. En el intento de componer el relato de este genocidio, el último libro del historiador e hispanista británico Paul Preston se titula, expresivamente, ‘el holocausto español’.

La voz de los huesos

Carlos es quien se mueve más ágilmente en esta boca de tierra junto a la tapia del cementerio. Termina de colocar una segunda serie de vigas de madera que aseguran los taludes de la excavación, y bajo un foco de luz halógena, los arqueólogos prosiguen su trabajo. Carlos es un minero leonés que lleva más de 10 años colaborando en las excavaciones de la ARMH. Nos sentamos a fumar. Me cuenta que también es nieto de desaparecidos. ‘Todo esto ha llegado tarde, muy tarde’, dice con algo de tristeza. En el fondo de la fosa, René y María retiran cuidadosamente la tierra arcillosa y húmeda. Descubren tibias y fémures, dientes y cráneos, costillas y vértebras. Siguiendo los indicios de los archivos históricos, es muy probable que la pelvis sobre la que René desliza ahora su pincel pertenezca a Timoteo Mendieta.

René Pacheco en la fosa nº2 del cementerio civil de Guadalajara. Fotograma del documental “La tierra tiembla”, La Sandunga Films, 2016.

Marco González me cuenta que las pruebas de identificación del ADN de los restos correrán a cuenta del Equipo Argentino de Arqueología Forense. Y que esta exhumación ha sido posible gracias al amparo judicial de María Servini, la jueza argentina que investiga lo que se ha dado en llamar ‘la querella argentina’.

Los gastos los sufragan los propios familiares de las víctimas, con el apoyo de un sindicato noruego de electricistas y gracias a un premio de derechos humanos otorgado a la ARMH por los veteranos norteamericanos de la Brigada Lincoln.

No deja de ser muy elocuente que Timoteo Mendieta, quien presidiera la UGT de su pueblo, sea identificado gracias al apoyo de un sindicato de electricistas noruegos. Al finalizar la Guerra Civil, Timoteo tenía 41 años y 7 hijos. Fue detenido y trasladado a Guadalajara. El 11 de septiembre de 1939, recibe la sentencia de muerte previo paso por el ‘Juzgado Especial de Ejecuciones’ (sic) y es fusilado un mes después en las tapias del cementerio. Sólo en este lugar hubo cientos de fusilamientos. Cerca de mil personas abandonadas en fosas comunes. Las marcas de los balazos todavía son visibles en la piedra caliza de los muros.

Cero euros a la Ley de Memoria Histórica

Sucedió hace ahora poco más de dos meses. El 14 de noviembre de 2015, en medio de un clima electoral inédito, el diario El Mundo organiza el foro ‘La España necesaria’ en el Hotel Palace de Madrid. Ante la presencia del presidente del gobierno Mariano Rajoy, el periodista de extremo centro Honorio Feito pregunta a Rajoy porque no ha derogado la Ley de la Memoria Histórica nada más llegar al gobierno. Rajoy responde, en su descargo, que su gobierno ha dado cero euros a los mecanismos de los que dispone la Ley. Añade que el tema no suscita un gran debate social.

Las palabras del presidente ahora en funciones son toda una declaración de principios. Pero además desconocen la propia legislación española y los pactos internacionales suscritos en materia de derechos humanos.

Ante el abandono de la justicia y las instituciones españolas, las denuncias de las familias se extienden estos días desde los juzgados de Argentina hasta los de México. Quizás sea el resultado inevitable de eso que tan bien resumen las palabras de los hombres y mujeres de la ARMH que trabajan en la fosa nº 2 del cementerio civil de Guadalajara:

“La memoria es como el agua, que siempre busca una salida. Más tarde o más temprano desborda las fronteras, los diques, los temores.”

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Fotografía destacada: Acto homenaje por la memoria histórica en el cementerio de Guadalajara con ocasión de la exhumación de Timoteo Mendieta / ÁLVARO MINGUITO

Fuente:https://www.diagonalperiodico.net/saberes/29194-la-voz-huesos.html

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Necesitamos un gobierno de izquierdas

La recuperación de la memoria histórica y reparación de las víctimas de la represión franquista requiere de profundos cambios institucionales y normativos. Estos solo pueden venir de la mano de un gobierno de izquierdas.

Mientras, se siguen realizando labores de exhumación de cadáveres y actos de homenaje a las víctimas de forma privada, sin la ayuda ni presencia de instituciones y autoridades del Estado español, como sucedió el pasado sábado en el cementerio municipal de Guadalajara.

eldiario.es / Rafael Escudero / 31-01-2016

El pasado sábado se celebró en el cementerio de Guadalajara un acto de reparación. Un homenaje a los desaparecidos por la represión franquista, a esas mujeres y hombres que fueron víctimas de la dictadura y cuyas familias han sufrido, además, el olvido más absoluto por parte de la democracia española. La cacareada y defendida Transición las dejó literalmente en la cuneta e impidió, parafraseando a Walter Benjamin, que su historia pasase a las páginas de los libros de historia.

El homenaje se encarnó en la persona y familia de Timoteo Mendieta -sindicalista fusilado en 1939 por defender la libertad-, cuyos restos se encontraban, junto con los de otras 21 personas, en una de esas indignantes fosas comunes que hay al final del cementerio de Guadalajara. Se cree que en todas esas fosas se encuentran los restos de más de 200 personas a la espera de ser exhumadas e identificadas. Nos queda todavía mucho trabajo por hacer.

El sábado fue un día de alegría. Fuimos muchas las personas que nos congregamos en el cementerio para recordar la memoria de las personas desaparecidas, reivindicar bien alto su nombre y hacer justicia con ellos y sus familias. Además, queríamos celebrar que, gracias al enorme trabajo de las buenas gentes de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), fueron exhumados los restos de estas 22 personas.

Estaban allí presentes víctimas, familiares, amigos, militantes de diversas asociaciones, sindicatos y partidos políticos, vecinos de Guadalajara y de los pueblos cercanos. Todos queríamos participar en este acto de reparación debida a quienes son víctimas de graves violaciones de derechos humanos. Y estaban también presentes nuestras hijas e hijos, quienes asistieron con emoción a la lección de dignidad que nos dio Ascensión Mendieta -la hija de Timoteo-, el resto de su familia y los familiares de otras de las víctimas cuyos restos aparecieron en esa fosa. Solo su lucha y tesón han hecho posible este final.

Pero el acto de reparación contó con una notable ausencia: la representación institucional del Estado español. Ninguna autoridad ni poder público se dignó a pasarse por el cementerio, participar de manera oficial en el acto y mostrar el respeto que víctimas y familias merecen. Téngase en cuenta que el Derecho internacional impone como obligación de los Estados llevar a cabo la reparación integral de las víctimas de graves violaciones de derechos humanos acaecidas en el pasado, como es el caso. Esa reparación incluye, entre otras actuaciones a desarrollar, la celebración de actos oficiales de homenaje y reconocimiento a las víctimas y a sus familias como el que se hizo por iniciativa privada el sábado. En esto, como en tantas otras medidas de justicia transicional (verdad, justicia y reparación), el Estado español muestra su más absoluto desprecio a las víctimas del franquismo. No hace lo mismo con otras víctimas, como por ejemplo las del terrorismo, a las que sí reconoce y repara de la forma debida. Esta discriminación entre víctimas es, además de contraria a la cultura de los derechos humanos, una forma de re-victimización de las olvidadas, las del franquismo.

Todo lo que ha rodeado a esta exhumación de Guadalajara es un buen ejemplo de lo que deben soportar las víctimas de la dictadura. Para empezar, adviértase que la exhumación no se ha producido por iniciativa de la fiscalía ni de las autoridades judiciales españolas. Más bien al contrario. Ha sido gracias a un exhorto emitido por una jueza argentina (no española) en el marco de un proceso iniciado en aquel país sobre la base del principio de justicia universal como ha podido finalmente llevarse a cabo. Sin ese impulso proveniente de una jurisdicción extranjera las familias no tendrían hoy los restos de sus seres queridos.

A ello ha de sumarse que toda la labor jurídica de representación y defensa de estas familias se ha dirigido por abogados argentinos (no españoles). Además, los trabajos de exhumación de los cadáveres, llevados a cabo por la ARMH y prolongados durante quince días, han sido sufragados por un sindicato noruego (no español), haciendo gala por su parte (no por la nuestra) de la mejor tradición internacionalista de la clase obrera. Pero las labores no terminan aquí. Quedan las tareas de identificación de los restos mediante pruebas de ADN. Estas pruebas -muy caras- no van a ser realizadas por las autoridades competentes en nuestro país, sino por forenses argentinos (no españoles), quienes voluntariamente y sin cobrar a las familias se harán cargo de la identificación de los restos. Y por si todo lo anterior fuera poco, queda el Ayuntamiento de Guadalajara gobernado por el Partido Popular. Su alcalde, Antonio Román Jasanada, tras verse obligado a autorizar la exhumación, no desaprovecha la ocasión de hacer caja: aplica la tasa municipal correspondiente y cobra 70 euros por cada cadáver que se exhume y traslade fuera del cementerio, al lugar deseado por los familiares.

En resumen, el Estado español no solo no hace nada por exhumar, identificar y entregar a las familias los restos de las personas desaparecidas y asesinadas por sus agentes y autoridades en el pasado, sino que además pretende obtener un beneficio económico de estas actividades. Con este panorama no es de extrañar que ninguna autoridad estuviera presente de modo oficial el sábado en el cementerio para asumir el daño causado, pedir perdón a las víctimas y rendir homenaje a quienes con su vida defendieron la primera democracia que tuvimos en nuestro país. Por eso, aunque solo sea por eso, necesitamos un gobierno de izquierdas.

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Fotografía destacada: Exhumación Guadalajara (Óscar Rodríguez)

Fuente:http://www.eldiario.es/contrapoder/memoria_historica-represion_franquista_6_479512064.html

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Exhuman los restos del sindicalista fusilado Timoteo Mendieta tras 12 días de trabajos

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica la realizó en Guadalajara tras la petición de su hija a la justicia argentina.

Es la primera exhumación que se realiza en España dentro de la “querella argentina” contra los crímenes del franquismo en el país latino.

Ascensión Mendieta voló hasta Buenos Aires con 88 años para declarar con el único objetivo de recuperar los restos de su padre.

20minutos.es / EFE / 30-01-2016

Los restos de Timoteo Mendieta han sido exhumados este sábado en el cementerio de Guadalajara tras 12 días de trabajo del equipo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

Timoteo Mendieta, natural de Sacedón (Guadalajara), fue fusilado en 1939 y es la primera exhumación que se realiza en España solicitada por la jueza argentina María Romilda Servini de Cubría, que instruye la denominada “querella argentina” contra los crímenes del franquismo, tras la petición de su hija Ascensión Mendieta.

Ascensión y sus hijas, junto con familiares de otra decena de familias de víctimasenterradas en la misma fosa han asistido este sábado a los trabajos finales y han mantenido una reunión con los responsables de la exhumación para que les informaran de todas las tareas.

Han celebrado asimismo un acto íntimo y de carácter privado en el que el cantautor Luis Pastor ha leído algunos de sus poemas, en recuerdo de las víctimas de allí enterradas.

Exhumados los cuerpos 19 y 20 de la fosa

Fuentes de la asociación han explicado que se exhumaron los cuerpos 19 y 20 del enterramiento, uno de los cuales según la documentación de la fosa es el de Timoteo Mendieta, y este domingo se sacarán los dos que quedan.

Al no existir autopsia de este grupo de fusilados entre los que se encontraría Mendieta, se busca por la edad y por la altura, “teniendo en cuenta que Timoteo medía 1,70 centímetros, por encima de la media”, ha explicado René Pacheco, que dirige el equipo de excavación de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Posteriormente tendrá lugar el análisis antropológico por parte del forense y a continuación los análisis de ADN que se estima se demoren entre 3 y 4 meses para conformar científicamente la identidad de los restos ya que viajarán a Argentina donde la Asociación de Víctimas de la dictadura realizarán las pruebas de forma gratuita.

Asunción, satisfecha a sus 90 años

Ascensión Mendieta voló hasta Buenos Aires con 88 años para prestar declaración ante la juez Servini en noviembre de 2013 con el único objetivo de que le dejaran recuperar los restos de su padre, enterrado en una fosa común, junto a otros 21 represaliados, en el cementerio de Guadalajara.

La magistrada Servini realizó un auxilio judicial por el que ordenó dicha exhumación, pero se entendió un defecto de forma por lo que no se ejecutó.

Tras recurrirlo, la jueza argentina volvió a reiterar el exhorto y este recae en el juzgado número 2 de Guadalajara que finalmente ordenó la exhumación, que comenzó el pasado 19 de enero en presencia de su hija, de 90 años, quien no ocultaba su emoción al asegurar: “Hemos logrado lo que queríamos. Esto es una alegría muy grande para mí”.

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Fotografía destacada: Los arqueólogos en los trabajos de exhumación de la fosa 2 del cementerio de Guadalajara, la de Timoteo Mendieta. (JORGE PARÍS)

Fuente:http://m.20minutos.es/noticia/2661342/0/exhumacion-cementerio-guadalajara/timoteo-mendieta-olvido/argentina-fusilamiento-sindicalista/

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“La de Guadalajara ya no es solo la fosa de Timoteo Mendieta”

El sábado podría llegarse a la zona de la fosa en el cementerio de Guadalajara en la que se encuentran los restos del vecino de Sacedón fusilado en 1939 y al que se busca a instancias de la justicia argentina.

La exhumación que realiza la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha provocado un ‘efecto llamada’ y 12 familias más podrían haber encontrado a desaparecidos durante la Guerra Civil.

eldiario.es / Carmen Bachiller / 26-01-2016

Tras una semana de trabajos en el cementerio de Guadalajara, el equipo de la  Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha confirmado a eldiarioclm.es que, casi con total seguridad, el sábado se haya cumplido el objetivo inicial de la exhumación de una fosa de la Guerra Civil española, la primera en nuestro país bajo tutela internacional: encontrar el cuerpo de Timoteo Mendieta, dirigente de la UGT que fue fusilado en el año 1939.

El proceso se iniciaba a instancias de la justicia argentina, tras la denuncia de la ARMH y de la propia familia de Timoteo y una vez obtenidos los permisos se procedía a abrir la fosa el pasado martes 19 de enero. Han sido siete días de trabajo en el camposanto y se confirma, de momento, que se trata del lugar donde fue depositado el cuerpo de Timoteo Mendieta.

Rene Pacheco Vila, el director técnico-arqueológico del proceso de exhumación ha comentado a eldiarioclm.es que los trabajos comenzaron por extraer un primer cuerpo para comprobar que los libros de registro oficiales estaban en lo cierto. Se trasladó a una habitación dentro del recinto del cementerio donde un forense realiza un primer trabajo de campo para identificar los restos. Coincidían. Se trataba de un hombre, de unos 30 años en un ataúd del que sólo quedan los clavos.

“Después, fue clave el hallazgo del cuerpo número dos, que sería el de una mujer, Martina García Alcalde, de 30 años y vecina de Budia”, explica René Pacheco. Ella dio la pista para que el equipo de exhumación supiera que se estaba en el camino correcto.

Este mismo lunes se exhumó el cuerpo número 9, el último de una primera parte de la fosa. Hoy se ha conseguido llegar al cuerpo número diez, separado de los anteriores con una capa de tierra de 30 centímetros porque, según consta en los registros, habrían sido enterrados tres meses después que el primer grupo.

Será el sábado cuando se llegue, previsiblemente al cuerpo de Mendieta. La familia ha permanecido expectante toda la semana. “Ascensión, la hija de Timoteo, a sus 90 años, nos ha acompañado durante tres de los siete días que llevamos aquí. Es algo que conmueve”, asegura el arqueólogo.

Han sido unos días intensos y con “algunas sorpresas” como la profundidad de la fosa. “Estamos trabajando a dos metros y medio de profundidad y aún vamos por la mitad. Eso quiere decir que había premeditación. Se sabía lo que ocurriría. Habría fusilamientos y se preparaban las fosas con antelación a pico y pala”.

El proceso Mendieta ha servido de efecto llamada a otras familias

El procedimiento iniciado en Guadalajara ha provocado, además, efectos imprevistos. Alejandro Rodríguez, historiador del equipo y enlace con los posibles parientes de las víctimas encontradas en la fosa, ha recibido e identificado a 12 familias que podrían estar relacionadas con los restos ya exhumados.

Y además se ha producido un ‘efecto llamada’ a otras personas. Hasta 40 familias han pasado estos días por el cementerio para interesarse no sólo por la fosa excavada sino por el resto que quedarían por abrir y donde habría decenas de personas. “Han rellenado los formularios de la asociación”, comenta René Pacheco, que apela a la necesidad de que la gente “pierda el miedo” a la hora de sumarse a la iniciativa de buscar a un familiar desaparecido en la contienda civil. “No hemos parado ni el fin de semana y mucha gente ajena que viene a pasear al cementerio se ha interesado. Es bueno explicar qué estamos haciendo y por qué”.

El lunes se termina la exhumación

Los trabajos se realizan en los plazos previstos. El lunes  se concluiría esta primera fase de exhumación de los restos que se trasladarán hasta una sala forense en la Universidad Complutense de Madrid, donde serán analizados “de forma exhaustiva”. Allí se extraerán las primeras muestras que serán remitidas a Argentina, donde “uno de los mejores equipos de antropología forense del mundo, expertos en derechos humanos”, realizará las pruebas definitivas y lo harán de forma gratuita.  Unos tres meses de trabajo.

Solo faltaría entonces la confirmación de las identidades de los restos encontrados para poder entregarlos a las familias, en un proceso del que la asociación comenta, “se convierte ya en totalmente privado e íntimo y en el que no intervenimos”. Aunque hasta llegar a ese momento, aún habrá que esperar.

La Asociación comenta que una vez concluya su trabajo elaborará los correspondientes informes “por si algún día la justicia española se decidiese a actuar”.

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Fotografía destacada: Timoteo Mendieta dejó mujer y seis hijos ARMH

Fuente:http://www.eldiario.es/clm/Guadalajara-solo-fosa-Timoteo-Mendieta_0_477702574.html

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Los otros mil Timoteo Mendieta

Las fosas comunes del cementerio de Guadalajara acogen cerca de un millar de víctimas de la dictadura. La lucha de Ascensión está permitiendo a otros familiares conocer dónde están enterrados sus seres queridos y, en algunos casos, reclamar sus restos.

publico.es / Alejandro Torrús / 24-01-2016

La tierra de Guadalajara está llena de víctimas como Timoteo Mendieta, el padre de Ascensión, la anciana que ha logrado que la Justicia de Argentina ordene la apertura de la fosa donde descansa su ser querido. Sólo las fosas comunes repartidas por el cementerio de Guadalajara albergan cerca de 1.000 personas asesinadas durante los primeros años de la salvaje represión franquista, 822 de ellos fusilados por sentencia judicial entre 1939 y 1944.

Ahora, 38 años después de la aprobación de la Constitución, la lucha de Ascensión ha permitido que otros familiares de víctimas conozcan donde están los restos de su familiar y reclamen la recuperación de sus restos. ¿Qué tienen en común los asesinados? Dos datos: el38,4% de los fusilados estaba afiliado a UGT y el 61% era jornalero, según la obra La represión franquista en Guadalajara, de Xulio García Bilbao, Carlos Paramio Roca y Pedro Alberto García Bilbao.

“Estamos viviendo un goteo de familiares y vecinos que se acercan a la exhumación de la fosa a preguntarnos por sus familiares y a conocer si están enterrados en este lugar”, explica a Público Marco Antonio González, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y responsable del equipo que está realizando la exhumación de la fosa común donde se cree que están los huesos de Timoteo.

Un ejemplo del goteo que describe González esVioleta Santos. Esta mujer conoció a través de las redes sociales que una de las personas que compartía fosa con Timoteo tenía su mismo apellido: Barriopedro. Comenzó a preguntar y conoció que era su tío abuelo Jesús Barriopedro Santamaría, fusilado el 25 de febrero de 1940 en cumplimiento de una sentencia de muerte. Fue acusado de haber urdido un plan para asesinar a un grupo amplio de derechistas. “La propia sentencia decía que él no estuvo en el lugar de los hechos, pero que era inductor principal. Mi tío nunca confesó”, dice Violeta.

Marca de bala encontrado en la pared que hay al lado de la fosa de Timoteo Mendieta.- ARMH

El verdadero motivo del asesinato de Jesús, no obstante, fue que era militante del PCE y comisario de la República en tiempos de guerra, según relata a este medio Violeta, desde la misma fosa común donde descansa su tío abuelo. “Ni mi tía abuela, ni ningún otro familiar, nunca jamás habían dicho nada y esta semana ya he ido a hablar con ella y nos contó”, prosigue esta mujer que asegura estar “muy, muy agradecida a Ascensión Mendieta”. “Sin ella nunca hubiese sido posible”, dice. De hecho, Violeta ya ha iniciado los trámites junto a la ARMH para poder recuperar los restos de Jesús y enterrarlos junto a su hermano, el abuelo de Violeta.

La provincia de Guadalajara, tal y como describe la mencionada obra, fue especialmente castigada por la represión franquista. Entre 1939 y 1944 fueron represaliadas 7.269 personas nacidas o residentes en la provincia, lo que representaba un 4,3% de la población provincial de 1940. De esas 7.269 personas, la primera organización que más sufrió fue la UGT con 1.904 represaliados, según detalla la obra. No obstante, no todos los represaliados fueron asesinados. La cifra de fusilados asciende a 822, mientras que alrededor de 200 víctimas fallecieron en prisión o en el hospital.

De la represión brutal que vivió la ciudad se da cuenta en el número de fosas comunes que hay en el cementerio. En el muro sur del camposanto, donde está la fosa de Timoteo, hayentre 15 y 18 fosas más con entre 15 y 30 personas cada una, según datos proporcionados por la ARMH. Pero, además, en otra parte del cementerio, hay otra fosa común con alrededor de 800 republicanos asesinados, bien en cumplimiento de su sentencia de muerte o bien por las condiciones en las que permanecían en prisión, explica a PúblicoXulio García-Bilbao, coautor del libro La represión franquista en Guadalajara.

El padre de Ascensión y el tio abuelo de Violeta se encuentran en la fosa número dos, la única que puede ser exhumada según el exhorto de la Justicia de Argentina. En esta fosa hay exactamente 22 cuerpos y la ARMH ha conseguido localizar a las familias de 11 de las víctimas. Los otros 11, de momento, nadie los ha reclamado. “Si terminamos los trabajos de exhumación y nadie los reclama lo que haremos es dejarlos en el mismo sitio y nos quedaremos con una prueba de ADN por si en un futuro aparece un familiar reclamando los cuerpos”, explica Marco Antonio González.

A día de hoy, la exhumación de la fosa donde está Timoteo “avanza a buen ritmo” y ya se han exhumado seis cadáveres, entre ellos, el de una mujer, por lo que queda “prácticamente acreditado” que se trata de la fosa del padre de Ascensión. Así, la aparición de casquillos y de impactos de bala en el muro situado tras la fosa (Ver imagen) permite al arqueólogo de la ARMH René Pacheco afirmar que en ese mismo lugar “con toda probabilidad” se producían ejecuciones.

Registro donde están anotado los fusilamientos en el cementerio de Guadalajara.- ARMH

“Me he sacado una espinita”

Otro ejemplo de los beneficios colaterales de la lucha de Ascensión Mendieta es el caso dePaz Montesino. Esta mujer conoció la exhumación de la fosa de Timoteo Mendieta a través de la televisión. Entonces comenzó a pensar en su historia familiar y en Nicolás Merencio, su bisabuelo. Su abuela le solía decir cuando visitaban el cementerio que su suegro estaba por allí enterrado, pero que no sabía el lugar. Por no saber, Paz desconocía hasta la fecha en la que los franquistas habían fusilado a su bisabuelo.

Así, tras conocer en la mencionada obra de Xulio García Bilbao que su bisabuelo fue fusilado en 1940, Paz se acercó al cementerio a visitar la fosa abierta gracias a la lucha de Ascensión Mendieta y a preguntar por Nicolás. “Me han dicho que está enterrado en la fosa número 9 del cementerio junto a otras víctimas”, cuenta Paz a Público desde el mismo cementerio de Guadalajara.

Ahora que sabe donde está enterrado su antepasado, Paz dice sentirse como si se hubiera sacado “una espinita”. Cuenta que hablará con su madre y sus tíos para ver qué quieren hacer con los restos del bisabuelo. “Por mi parte, lo dejaría donde está. Está en un cementerio civil y acompañado de otras víctimas y ya sabemos dónde está. Si estuviera en mitad de la nada sería diferente”, finaliza Paz.

Anular las sentencias de muerte

La familia de Gregorio Florián, fusilado en agosto de 1939, en aplicación de una sentencia de muerte, también continúa luchando para reparar su dignidad. Su nieta, de nombre Ascensión, comenzó hace 10 años a indagar sobre la historia familiar y así descubrió que su abuelo Gregorio era el tesorero de UGT en el pueblo, que trabajaba de peón picapedrero en la construcción de una carretera en el pueblo y que sus restos están enterrados en la fosa número 1 del cementerio de Guadalajara.

Gregorio Florián

“A mi abuelo lo matan por ser el tesorero de la UGT. Tenía 48 años y 10 hijos. Mi padre, que aún vive (tiene 92 años), nunca nos había hablado de él. Aún estaba aterrorizado. Después comenzó a decirme que todo lo que decían los papeles de mi abuelo era falso”, cuenta a PúblicoAscensión, tras señalar que la sentencia que condenó a muerte a su abuelo señalaba que “extorsionaba a la gente del pueblo”. 

Ahora que Ascensión, la hija de Timoteo, ha demostrado que es posible, que también se puede ganar, esta mujer se plantea si reclamar los restos del abuelo. De momento, señala que no tomará la iniciativa para pedir que se exhume esa fosa común pero que si lo hace otro familiar, ella mostrará todo su apoyo. La prioridad para Ascensión pasa por tumbar las sentencias judiciales que condenan a los republicanos a muerte por delitos que jamás cometieron y la de instalar una placa conmemorativa en el cementerio con los nombres de todas las víctimas.

La reclamación de Ascensión es compartida por el Foro por la Memoria de Guadalajara, que ha instado al Ayuntamiento hasta en tres ocasiones a colocar una placa conmemorativa en el camposanto con los nombres de todos los asesinados. Las tres veces (2011, 2012 y 2013) la moción ha sido tumbada con los votos en contra del Partido Popular. Así, García Bilbao también reclama la anulación de las condenas. “España no se puede permitir que estos luchadores sigan siendo considerados unos criminales para la historia“, sentencia.

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Fotografía destacada: La losa de Timoteo Mendieta junto a otras víctimas de la dictadura en Guadalajara

Fuente:http://www.publico.es/politica/otros-000-timoteo-medieta.html

Publicado por ARMH
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