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No sabían que sembraban semillas

En el cementerio de Guadalajara hay 900 republicanos fusilados en fosas comunes. Gracias a una jueza argentina y a un sindicato noruego, la ARMH ha podido buscar los restos de Timoteo Mendieta y otras 50 personas.

ctxt.es / Willy Veleta / 30-05-2017

He pasado 23 días en un cementerio. Delante de mí tenía un ciprés centenario, una fosa común con 24 fusilados y un muro de piedra y ladrillo con impactos de bala a la altura del pecho de una persona de estatura media. Desde un banco de hierro y bajo un toldo portátil he visto desfilar a mucha gente. Pero hubo dos personas que dejaron huella: Eugenio y Rubén. Ambos son bisnietos de fusilados. El poco tiempo libre que les permite su trabajo lo han pasado a 2, 3, 4 metros de profundidad (según el día). Se han deslomado sacando tierra de las fosas, llevando “carretillos” de tierra para cribar, subiendo capachos repletos de “evidencias”. Nadie les ha preguntado pero todos sabemos que cada palada que daban era en homenaje a sus bisabuelos, ejecutados en 1939 por defender una democracia efímera.

Eugenio pagó en varias ocasiones y de tapadillo la comida de los integrantes de la ARMH (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica)… Nunca se sentó a la mesa, siempre estaba alejado unos metros, al sol. No probaba bocado, y su expresión era una mezcla entre estar agradecido y estar avergonzado por no poder hacer más por su bisabuelo.

Rubén cuenta que desde que tiene uso de razón traía cada día de Todos los Santos unas flores a la Fosa 3. Su padre puso una placa con los colores de la bandera republicana que dice: “Fusilado por defender la libertad”. Este gesto no gustó nada en su familia. Los del “no te signifiques” y “no te metas en política” no pasan una. Ahora sabe que su tío abuelo está en la Fosa 4, según los registros. Una fosa que igual nunca se llega a exhumar, mientras la Ley de Memoria Histórica sea una trampa, una ciénaga bipartidista que beneficia a los de siempre.

El caso de Rubén es consecuencia del efecto dominó provocado por el coraje de Ascensión Mendieta. Rubén se ha implicado de tal manera estos 23 días que sus amigos no le ven el pelo. “Menos mal que ha terminado la exhumación”, dice, “me duelen todos los huesos”. Rubén cavaba con mucho ímpetu, sus carretillas siempre iban más llenas que las de los otros. Se apuntaba a echar una mano cuando alguien desfallecía a 4 metros de profundidad por el calor de mayo. El último día se le vio con un pincel, desempolvando lo que parecía ser el fémur de otro fusilado. Igual ha nacido un candidato a arqueólogo.

El 80% de los voluntarios que han trabajado en esta exhumación tienen familiares desaparecidos: desde el arqueólogo René hasta el encargado de seguridad, el minero prejubilado Carlos, pasando por Marco, vicepresidente de la ARMH. Y entonces se me viene a la cabeza esa litografía de Castelao que decía: “Pensaban que enterraban cuerpos pero enterraban semillas”.

El 29 de mayo apareció un joven con una foto en blanco y negro de un soldado republicano. Era su tío abuelo. Había seguido la pista de la etiqueta #CTXTTimoteoMendieta, que ha usado esta revista para la cobertura en Twitter, y había dado con una foto de Ascensión Florián, la nieta del fusilado número 24 de la Fosa 1. Junto a la foto estaba el parte de enterramientos de aquel 26 de julio de 1939.

Su tío abuelo era el número 23: Alfonso Alonso. El joven, llamado Jesús, dejó a su mujer con su hija recién nacida y se plantó en el cementerio de Guadalajara con la foto de Alfonso. Todo lo que sabe Jesús de las peripecias de su tío abuelo lo sabe gracias a su abuelo, porque nadie más en la familia quiso saber nada. Esa es la tónica general de las familias que desfilan delante de mí en el cementerio… Los que remueven todo no son los hijos de los fusilados, sino los nietos.

Gracias al revuelo organizado en la exhumación de la Fosa 1 en enero de 2016, varias familias se enteraron de que sus familiares habían sido arrojados a una fosa después de ser fusilados delante del muro del cementerio civil. Entre ellos, Pilar, una joven que no llega a los 30 años y que hasta ese día siempre pensó que su familia había luchado en el bando franquista. En su casa todo era silencio. Es la constante. Tiempo de silencio.

David, uno de los voluntarios de la ARMH, guarda forestal en Linares (Jaén) que cogió 20 días de sus vacaciones de verano para venir a exhumar, me cuenta que los alemanes les enseñaron a los que ganaron la guerra en España que todo enterramiento debía quedar registrado para saber quiénes eran los que en el futuro iban a poner flores en la fosa común. No por humanidad, sino para recordarles que no repitieran el ejemplo o correrían la misma suerte.

Además, los enterradores cobraban por muerto enterrado, así que más les valía llevar los libros de enterramientos al día. Gracias a esa meticulosidad hoy podemos “intentar” buscar a los miles de Timoteos Mendieta que pueblan los cementerios. Lo de las cunetas es harina de otro costal.

EL DÍA QUE FUSILARON A TIMOTEO MENDIETA (16 DE NOVIEMBRE DE 1939) ASESINARON A OTROS 16 REOS REPUBLICANOS. EN LA FOSA 1 QUEDABA UN HUECO PARA DOS CUERPOS, LA FOSA 2 YA ESTABA LLENA. 

El día que fusilaron a Timoteo Mendieta (16 de noviembre de 1939) asesinaron a otros 16 reos republicanos. En la Fosa 1 quedaba un hueco para dos cuerpos, la Fosa 2 ya estaba llena. Cuatro fusilados fueron enterrados en fosas individuales y con ataúd. La familia había sido informada y pagaron por ese entierro “más digno”. Los familiares de los arrojados a las fosas comunes se enteraron días o semanas después de las muertes de sus seres queridos. Por eso se cree que Timoteo podría ser el individuo número 1 de la Fosa 1, y no el número 16 de la Fosa 2 como aparece en los registros. Los sepultureros cobraban por cuerpo enterrado, no por poner los datos bien.

En esta esquina del cementerio civil desde donde tecleo se daba el tiro de gracia a los fusilados. Hace un par de días, David (el guarda forestal de Linares) pasó el detector de metales debajo de mis pies y encontró una veintena de ojivas de pistola 9mm y rifle Máuser. María, nieta de un fusilado, recuerda jugar de pequeña en un montón de tierra gigante: “Esa arena que estáis sacando de la Fosa 1 estaba aquí en medio cuando yo era pequeña”.

Según numerosos testimonios, el cura que daba el tiro de gracia era Esteban Esteban Esteban (hijo de dos primos). Era manco de la mano derecha, y llevaba siempre un guante negro, cuentan. Casualmente nos comentan los forenses que todos los cráneos exhumados en la Fosa 1 aparecen con un orificio de entrada que indica que el ejecutor era zurdo. Esteban Esteban Esteban está enterrado en la parte católica del cementerio, a sólo 100 metros de sus víctimas. Murió en 1982, tan ricamente. Amnistiado.

EL EQUIPO FORENSE VIENE DE LONDRES. MUCHOS ESTÁN USANDO SUS DÍAS DE SUS VACACIONES PARA ANALIZAR LOS RESTOS Y DETERMINAR QUIÉN ERA QUIÉN.

El equipo forense viene de Londres. Muchos están usando sus días de sus vacaciones para analizar los restos y determinar quién era quién. Uno de ellos tiene 67 años, se llama Adam y entre té y té me pregunta con insistencia si el Estado español no ha hecho nada por ayudar a las familias de las víctimas. Me lo pregunta precisamente él, que ha venido de voluntario siguiendo los pasos de su profesor de arqueología. Me cuenta que, en Inglaterra, la Guerra Civil se considera como la gran causa perdida del siglo XX, que mucha gente en su país sigue sintiendo nostalgia de las Brigadas Internacionales y que por eso vino. Me sigue haciendo muecas cuando le digo que ha sido la perseverancia de una jueza argentina lo que ha permitido exhumar estas dos fosas, y que gracias a Timoteo se han encontrado a otros 50 defensores de la democracia. Adam me dice que el hombre que volverá al aeropuerto de Gatwick mañana no será el mismo que aterrizó en Barajas hace 23 días.

Larry, el forense principal, cuenta en plena morgue y bajando la voz que casi todos los individuos exhumados de la Fosa 1 presentan heridas provocadas por culatazos, tanto en la nariz como en las costillas. Shirley, su ayudante, añade que la extraña trayectoria de las balas podría confirmar que muchos de los fusilados morían de rodillas y que les sujetaban la cabeza para que no se movieran.

Y todo esto es un grano de arena en un desierto de desolación, porque se han abierto dos fosas, pero hay 17 más pegadas a ellas (con 265 cuerpos) y otra fosa gigante con más de 600 cuerpos (en la zona católica, donde reposan aquellos que no renegaron de su fe justo antes de ser ejecutados).

Cuando le pregunto a René, el arqueólogo, por los temas legales, me topo con lo bien atado que lo dejó todo Franco y lo bien que lo remató Zapatero con aquella frase antológica referida a su Ley de Memoria Histórica: “Era una ley equilibrada porque no gustaba a ninguna de las dos partes”.

La clave de todo es: ¿cómo denunciar un delito amnistiado (por la famosa Ley de Amnistía del 77)? De forma que los exhumados de la Fosa 1 que no sean Timoteo Mendieta, según la ley, tendrían que volver a ser arrojados a una fosa común en pleno 2017. Eso no va a ocurrir porque, pese a lo absurdo de la parte contratante de la segunda parte de la Memoria Anti Histórica, al final los huesos se quedarán con sus familias (si vienen a por ellos) o en el laboratorio de la ARMH a la espera de que aparezcan los descendientes.

JULIO RECUERDA: CUANDO ERA NIÑO, MUJERES CATÓLICAS SE ACERCABAN A LA TAPIA DE ESTA PARTE DEL CEMENTERIO PARA INSULTAR A LOS MUERTOS, A LOS FUSILADOS, A LOS QUE HABÍAN PERDIDO LA GUERRA.

Mientras termino de escribir esta crónica aparece Julio, sobrino de uno de los fusilados. Me cuenta que, cuando era niño, mujeres católicas se acercaban a la tapia de esta parte del cementerio para insultar a los muertos, a los fusilados, a los que habían perdido la guerra. Él se escondía entre los rastrojos que cubrían las fosas comunes. Hasta la llegada de la democracia, aquello era un estercolero, y los familiares de los fusilados lanzaban flores por encima de la tapia; eso sí, de noche y mirando a todas partes para no ser vistos.

Ascensión Florián tiene a su abuelo en la Fosa 1. Es el último en aparecer, es decir, el primero que fue arrojado ahí en julio del 39. Ella es la única de la familia que se ha puesto a investigar para limpiar el nombre de su abuelo, un obrero que defendía a otros obreros. El resto de su familia la considera un bicho raro: “Para qué remueves nada, deja las cosas como están”. Ascensión se mete 4 metros bajo tierra para ver de cerca los restos de su abuelo. Me cuenta que como su padre es muy mayor y tiene poca carne no le cabe ninguna duda de que el cráneo que acaba de ver es el de su abuelo, se parece a su padre muchísimo. Off the record: días después, uno de los forenses me comenta que el individuo 24 era bajito y delgado, tal y como describió Ascensión a su abuelo. Ojalá sea él.

También pasa junto a mi mesa Carmen. Su abuelo era concejal socialista de Valdeconcha (Guadalajara), un campesino que no luchó en la guerra (por edad). Dedicó la vida a trabajar en el campo y daba de comer al que no tenía nada. Le avisaron de que no volviera a su pueblo tras la victoria franquista, pero él quería despedirse de su madre y fue. Le dijo: “Hazme un huevo frito con chorizo que me van a matar”. Lo apresaron, se lo llevaron a la cárcel de Guadalajara y de ahí al paredón de fusilamiento delante de la Fosa 1. Igual que a Timoteo Mendieta. Carmen está haciendo el trabajo de investigación que su madre no se atrevió a hacer por miedo. El eterno miedo, el todo atado y bien atado, el larguísimo tiempo de silencio.

Según todos los indicios, Timoteo Mendieta podría ser el individuo número 1 de la Fosa 1. Por estatura podría coincidir. Pero nadie se quiere pillar los dedos y hasta que no lleguen los resultados de las pruebas de ADN que se tomaron a Ascensión, nadie dirá nada. De no estar ni en la Fosa 1 ni en las cuatro individuales podría estar en la fosa donde yacen más de 600 fusilados, bajo una pradera, al final de la zona civil del cementerio. Pero eso sí que sería un tiro en la oscuridad porque allí sólo iban a parar los que se declaraban católicos, y no parece que aquel carnicero de Sacedón profesara religión alguna. A Ascensión Mendieta se la ve tan frágil que el comentario más extendido entre los voluntarios es: “En cuanto tenga los huesos de su padre…”. Y nadie acaba la frase.

En la exhumación del año pasado, la de la Fosa 2, aparecieron dos hermanos, los Escamilla Rebollo, también de Sacedón, a los que nadie reclamó. El jardinero del cementerio, Juan, un hombre con problemas de corazón que cada día viene a regar de manera voluntaria la parte “republicana” del cementerio, nos ha confirmado que si no aparece ningún familiar él los meterá en una sepultura perpetua que ya tiene pagada. Una fosa llama a otra.

Aprovechando este viaje al pasado, yo mismo he traído todos los documentos y fotos de dos hermanos de mi padre desaparecidos durante la Guerra Civil. Eran miembros de las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas) y la UGT. Se alistaron voluntarios en el Ejército republicano el 18 de julio de 1936. Uno murió en el Frente de Belchite defendiendo la República, el otro sigue desaparecido.

Una fosa llama a otra fosa. Y no, no sabían que enterraban semillas.

PD: Durante la exhumación de la Fosa 1 se acercó un sindicato noruego de electricistas a entregar unas rosas y ver de cerca este microcosmos del genocidio franquista (ellos son los que más dinero aportan a la exhumación de la ARMH). Ningún cargo de la UGT pisó el cementerio, cuando curiosamente la mayoría de los fusilados de esta fosa tenían esa filiación sindical. Al parecer, hay semillas que no terminan de brotar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Fotografías: Willy Veleta

Fuente:http://ctxt.es/es/20170524/Politica/12986/Fosas-Guadalajara-Timoteo-Mendieta-CTXT-Willy-Veleta.htm

 

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Una búsqueda familiar entre las fosas

Miguel García intenta hallar los restos de su tatarabuela y sus tres hijos, uno de ellos destacado miembro de la CNT de Candás.

lne.es / Illán García / 29-05-2017

Ángel López Artime fue un destacado miembro de la CNT de Candás. Trabajaba en Conservas Alfageme y defendía a los empleados, la mayoría mujeres. Convocaba huelgas para conseguir aumentos salariales y para equiparar el sueldo de las mujeres al de los hombres. Fue fusilado y condenado sin pruebas por el asesinato a Bernardo Alfageme, el propietario de la conservera, cerca del río Piles en Gijón. Todo fue a primeros de junio de 1938. Su cuerpo descansa en un lugar indeterminado del cementerio de Candás. Por esas mismas fechas, dos de sus hermanas, Plácida y Balbina, y su madre, Áurea, fallecieron tras ser torturadas, fusiladas y arrojadas por el acantilado del Cabo Peñas. Nadie sabe dónde descansan sus cuerpos.

El tataranieto de Áurea, Miguel García, de 36 años, las busca y el pasado fin de semana estuvo a pie de fosa en el cementerio de Bañugues. Allí, el equipo del forense Francisco Etxebarria, Aranzadi, y la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) exhumaron restos de una mujer de “Les candases”, como así conocen a las asesinadas en el cabo gozoniego el 2 de junio de 1938. En principio, buscaban tres cuerpos.

Miguel García quiere hallar los restos de sus familiares “por dignidad”. A falta de las pruebas de ADN, se sospecha que los restos hallados en Bañugues pueden ser de Rosaura Muñiz, otra de las asesinadas esa mañana de finales de primavera. “Si se hace un entierro a Rosaura me vale como homenaje”, afirma, aún sabiendo que continuará con su búsqueda para “honrar la memoria” de sus familiares. Ahora está dispuesto a seguir la investigación en la fosa de Viodo, donde también fueron inhumados cuerpos de represaliados, más concretamente dos encontrados en el entorno de los pedreros de Peñas el 4 julio de 1938, un mes después de la matanza de “Les Candases”.

“Hay que recordar estas historias y cerrar heridas”, señala García. Asturias estaba ya en manos de los “nacionales”, corría el otoño de 1937. Remedios Muñiz, bisabuela de Miguel, se exilió a Francia previo paso por el frente del Ebro con tres hijos menores. Ángel López se quedó en Carrreño, estaba en busca y captura. El 10 de mayo de 1938, el jefe de columna de Levante y el Negociado del Ayuntamiento de Carreño publicaron una lista con los más significados con el Frente Popular. Y comenzó la cacería. Torturaron y mataron a Anselmo Álvarez, cenetista y pescador, también a Pío Solís, comunista, entre otros. También a “Les Candases“. Detuvieron a ocho mujeres, entre ellas, Áurea, Plácida y Balbina. Fue entonces cuando los falangistas intentaron “chantajear” a Ángel. “Le dijeron que o se entregaba o las mataban -en referencia a su madre y hermanas-“, señala García. Decidió entregarse, le tendieron una trampa y lo capturaron en Piedeloro, donde estaba refugiado. “Lo llevaron al actual Ayuntamiento, a la Brigada de investigación y vigilancia y después lo fusilaron en el cementerio”, detalla su bisnieto. Esos hechos ocurrieron el 3 de junio de 1938. Un día antes de que su madre Áurea y sus hermanas Plácida y Balbina fueron también fusiladas y arrojadas por el cabo Peñas. Hay voces que hablan sobre violaciones hacia esas mujeres previas a su muerte.

Mientras todos hechos sucedían, Victoriano López, abuelo de Miguel García, estaba en el frente del Ebro en la denominada “Quinta del Biberón”. Ahora, el joven de 36 años que ha analizado el archivo de Candás para buscar información sobre sus familiares está dispuesto a ir a por todas con tal de encontrar los restos de su tatarabuela y sus tías abuelas. Tras comprobar que en Bañugues, aparentemente, no se halló ninguno de sus cuerpos, probará suerte en el cementerio de Viodo, en las proximidades del cabo Peñas, donde según los estudios realizados por la ARMH se hallan dos cuerpos de dos mujeres de unos treinta años, edad que coincide con las de Plácida y Balbina López, pero esa cuestión requiere tiempo en archivos y trabajo de campo con testimonios orales. “No hubo juicios que justificaran la muerte de Ángel López y nada justifica el crimen de Áurea, Plácida y Balbina, la guerra ya se había terminado”, afirma Miguel García, que quiere que se recuerde a sus familiares y a los luchadores por la libertad con una placa. “Ángel era sindicalista, ni era militar ni miliciano”, concluye.

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Fotografía destacada: Miguel García ante el mural que recuerda Les Conserveres. RICARDO SOLÍS

Fuente:http://www.lne.es/aviles/2017/05/29/busqueda-familiar-fosas/2112145.html

 

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Sindicalismo y memoria, ese viejo nuevo internacionalismo

Un sindicato de electricistas noruegos visita la exhumación de la fosa de Timoteo Mendieta, en Guadalajara.

Desde 2014 han donado 50.000 euros a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

lamarea.com / Isabel Cadenas Cañón / 24-05-2017

Un autobús lleno de electricistas noruegos viaja desde Madrid hacia Guadalajara. Pertenecen a una agrupación regional de El & It, un sindicato del sector eléctrico que agrupa a unos 37.000 afiliados en total. Llevan una semana en España: han estado en Marinaleda, se han reunido con CC.OO. y ahora van hacia el cementerio de Guadalajara. Allí les espera una fosa de la que, a día de hoy, se han exhumado 17 cuerpos. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica espera que uno de ellos sea el de Timoteo Mendieta, aquel hombre fusilado en noviembre de 1939 por ser presidente de la UGT en su pueblo, Sacedón y cuya hija, Ascensión Mendieta, cumplió 88 años en un avión rumbo a Buenos Aires para testificar en la querella argentina contra los crímenes del franquismo.

El día anterior, esta agrupación regional del sindicato, que cuenta con unos 2.000 miembros, donó 7.000 euros a la ARMH. No era la primera vez: desde 2014, diferentes agrupaciones de El & It han donado alrededor de 50.000 euros a la asociación. “Si lo divides entre 37.000, no es mucho dinero”, dice uno de ellos.

¿Qué hace que un sindicato noruego done dinero para exhumar las fosas del franquismo? Varias razones. Una de ellas es Henning Solhang. Henning visitó España por primera vez en 1979: le impresionó la impronta del franquismo en la sociedad y supo “que no podía entender este país”, así que empezó a leer todo lo que caía en sus manos sobre España. En 2013, volvió con varios directivos del sindicato y organizó un encuentro con la ARMH. Después de ese encuentro llegó la primera donación. Otra razón es Willy Davidsen, un célebre sindicalista que, durante la Guerra Civil, luchó en las Brigadas Internacionales. Uno de sus hijos, Jan Davidsen, fue el secretario general de uno de los sindicatos más importantes del país. Para muchos de estos sindicalistas, la relación con la Guerra Civil es genealógica: lo que sus antepasados aprendieron en las Brigadas Internacionales les sirvió después para liberar el país de la ocupación nazi, dicen. Y también: “hay quienes piensan que no se puede hacer nada contra el fascismo, pero la Guerra Civil española prueba que sí”.

Para la mayoría de estos hombres –el sindicato es casi exclusivamente masculino, sólo un 3% son mujeres–, esta es su primera vez en España. Salen poco de Noruega. Llevan medio año organizando este viaje, es decir, leyendo y aprendiendo sobre historia española. En el autobús, algunos lo dicen con cierta vergüenza: que en Noruega no se estudia la Guerra Civil española en las escuelas, y que antes de empezar a prepararse para este viaje, no sabían nada sobre el tema. Otro explica que la única manera de frenar el avance de la extrema derecha en Europa es comprender lo que el fascismo fue capaz de hacer en el mundo, y que por eso vienen: para ayudar a que se sepa la historia. Oevind Wallentinsen, secretario general de la agrupación, estuvo en Ponferrada hace un par de años visitando el laboratorio de la ARMH. Se quedó impactado con “lo que Franco hizo a la república” y es también gracias a él que se ha organizado este viaje –el primero de la agrupación desde 1995–: porque la única manera de que esto no se repita en la Europa de la crisis es el boca a boca, decírselo a otros, correr la voz. Por eso para ellos es tan importante la ayuda económica, pero también la difusión: junto a ellos viaja, en todo momento, un periodista de Nettwerk, la revista del sindicato.

Ninguno de ellos ha visto nunca una fosa común.

Hoy hay poca gente en el cementerio, apenas las voluntarias y voluntarios de la ARMH y algunas periodistas. Marco González, vicepresidente de la asociación, les explica el contexto: en este cementerio hay unos mil represaliados, esta es la parte civil, todo eso que veis son fosas. Les dice que él no pudo encontrar a su abuelo, pero que gracias a sus donaciones, muchas otras personas sí han podido desenterrar a sus familiares. Los sindicalistas hablan de historia, toman fotos, preguntan. Y entonces se asoman a la fosa. René Pacheco, el arqueólogo, les habla desde allí abajo, a unos 3 metros de profundidad. Junto a él, un fémur, varias costillas, se adivinan dos cráneos con impactos de bala. Son los cuerpos 18 y 19.

Cambia todo. Primero está el silencio. Poco a poco los sindicalistas preguntan por el miedo, por ejemplo, preguntan por qué la gente que está trabajando en la fosa es tan joven. Sigurgir Olafsen, un hombre creyente, pregunta si no están teniendo apoyo de la iglesia, porque estas personas no han tenido un entierro digno. Pacheco le explica que, de hecho, los tiros de gracia de muchos de estos hombres los disparó el cura del pueblo, y que ese cura está enterrado muy cerca, en la parte noble del cementerio.

Poco a poco los sindicalistas empiezan a reunirse en pequeños grupos. Hablan entre ellos, con desconcierto. Sigurgir no puede comprender: “en mi país los curas son los buenos. Son hombres de dios.” Leif Egil dice “esto no es una película, es la realidad. Tengo que tratar de entenderlo”. Christopher Fageland, el más joven del grupo, “¿Quieres saber de qué estamos hablando? De que tendríamos que dar mucho más dinero.” Y, en todos, dos comentarios que se repiten: que no entienden cómo el gobierno español puede dar la espalda a todo esto y que es su deber, ahora, contarlo cuando vuelvan a Noruega. “Lo voy a poner en mi Facebook”, “Voy a escribir un artículo”, “Esto tiene que saberse, se lo voy a contar a toda la gente que conozco”. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

Cernuda comenzó “1936”, un poema sobre un brigadista internacional, con ese verso. Lo terminó escribiendo que una sola persona valía como testigo de la nobleza humana. Algo así se siente al hablar con estos hombres que no tienen ningún tipo de orgullo por haber donado dinero para realizar tantas exhumaciones —“¿Por qué deberíamos estar orgullosos de eso? Por supuesto que tenemos que ayudar”—, para los que sindicalismo es sinónimo de solidaridad —“tanto en Noruega como fuera. Somos un sindicato, y los sindicatos sirven para eso, para que la gente luche unida”.

Y eso es lo que queda en el aire cuando se van del cementerio. Que han pasado por aquí los internacionalistas; los hombres buenos. Los voluntarios y las voluntarias les aplauden. Los sindicalistas les aplauden a ellos.

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Fotografía destacada: Una agrupación regional del sindicato noruego El & It visita el cementerio de Guadalajara. Óscar Rodríguez, ARMH.

Fuente:http://www.lamarea.com/2017/05/24/sindicalismo-memoria-ese-viejo-nuevo-internacionalismo/

 

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EXHUMACIÓN PARA INTENTAR ENCONTRAR A TIMOTEO MENDIETA
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Sindicato noruego alaba labor de ARMH en recuperación fusilados antifascistas

Una delegación del sindicato de electricistas noruegos, Elogit, ha visitado hoy, en el cementerio de Guadalajara, los trabajos de exhumación de la fosa en la que se buscan los restos de Timoteo Mendieta y de otros diez hombres, y ha alabado la labor de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) en la recuperación de los fusilados antifascistas.

clm24.es / 23-05-2017

Se da la circunstancia de que Elogit, sindicato mayoritario de Noruega que cuenta con más de 200.000 afiliados, ha financiado alguna de las exhumaciones llevadas a cabo por esta asociación, motivo por el que su secretario general, Henning Solaught, ha visitado hoy, junto a otros 17 compañeros, el camposanto guadalajareño, para conocer de primera mano estos trabajos.

Según ha declarado uno de los miembros de la ARMH que participa en la exhumación, Elogit “es una organización sindicalista noruega que ve necesario el trabajo que realiza la asociación y que desde el año 2014 colabora con nosotros, no sólo económicamente sino explicando nuestro trabajo en Noruega en otros sindicatos”.

Ha apuntado también que el “interés” de este sindicato por visualizar el trabajo, en el que ellos colaboran “en la distancia”, se justifica por el principio de solidaridad obrera, dado que Elogit es un sindicato que sabe que, dentro de las fosas comunes, “hay muchísimos obreros, hombres y mujeres, que estaban sindicados”.

En este sentido ha detallado, “en este caso en la fosa número 1 y número 2 hay mucha gente de la central UGT de 1936″ y ha resaltado que al sindicato noruego “le llama mucho la atención” que el Estado español no se haya preocupado de buscar a los integrantes de un movimiento obrero tan potente en los años 30, muchos de los cuales acabaron encarcelados o en fosas comunes.

Así lo ha confirmado el propio Solaught, quien ha considerado “muy triste y más impresionante aún cuando lo ves” que haya gente en fosas por los que no se ha interesado nadie en muchos años.

Según el sindicalista noruego, el motivo más importante de Elogit para apoyar a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica es “la cuestión humanitaria”, es decir, que “las familias puedan encontrar a sus familiares queridos asesinados por Franco”.

Y ha apostillado: “como el Gobierno no quiere ayudar, otra gente lo hacemos”.

Por último, Solaught ha indicado que está previsto que, en los próximos días, otra delegación de este sindicato visite esta misma exhumación.

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Fotografía destacada: En la imagen de archivo operarios durante la exhumación en el cementerio de Guadalajara de los restos de Timoteo – EFE/Pepe Zamora

Fuente:http://www.clm24.es/articulo/guadalajara/sindicato-noruego-alaba-labor-armh-recuperacion-fusilados-antifascistas/20170523203325159672.html

 

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Hallan el cuerpo de una de las tres mujeres enterradas en la fosa de Bañugues

La investigación en el cementerio ha finalizado y no se descarta que los restos de las asesinadas en 1938 fueran trasladados a un osario.

lne.es / Illán García / 22-05-2017

El equipo del forense Francisco Etxebarria, Aranzadi, localizó ayer los restos del cuerpo de una mujer -con la pierna rota- en la fosa del cementerio de Bañugues. Según las primeras pesquisas, puede tratarse de Rosaura Muñiz González, una mujer de 58 años que como las otras siete fusiladas y arrojadas por el cabo Peñas fue trasladada en camión desde Candás el 2 de junio de 1938. Los especialistas llegaron a la conclusión, con bastante cautela, de que los restos son de esa mujer por el estado de los huesos, según detallaron a pie de la excavación. Eso sí, la duda reinaba en el cementerio de Bañugues. Por el momento, son todo especulaciones ya que aún está pendiente la confirmación del hallazgo tras realizar las pertinentes pruebas de ADN y comprobar que se corresponden con la de sus familiares. Juan Rodríguez es su nieto y confía en que se ponga fin a tantos años de incertidumbre, setenta y nueve desde que desapareció.

Según la investigación desarrolada por la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Asturias, Rosaura Muñiz González era natural de Candás y vecina de la calle Carlos Albo. La mujer trabajaba en la fábrica de conservas Alfageme. Cuando fue asesinada contaba 58 años y estaba casada con Lino Rodríguez Fernández, con quien tuvo seis hijos llamados: Juan, Joaquín, Rosaura, Consuelo, Clementa y Ángeles. Pese a todo, los investigadores no las tienen todas consigo y no dudarán en seguir analizando las causas para determinar si se trata o no de Muñiz González. Por lo pronto, Aranzadi y la ARMH exhumaron los restos.

En principio, la investigación a pie de fosa ha finalizado, sin embargo, los análisis seguirán adelante para intentar dar con las otras dos mujeres que se cree que estaban enterradas en Bañugues. Etxebarria y la ARMH realizaron una primera cata el pasado sábado y no hubo suerte. Tan solo localizaron restos óseos de otras épocas, teniendo en cuenta entre otras explicaciones la presencia de plásticos y telas sintéticas. Eso les llevó a pensar que el terreno ha sido reutilizado y removido con el paso del tiempo. Con estos mimbres, Francisco Etxebarria no descartó a pie de fosa la posibilidad de que los restos óseos de “Les Candases” fueran trasladados a un osario. “En los cementerios suele ocurrir”, puntualizó el médico forense.

La cata realizada el sábado se desarrolló en el entorno de una pequeña cruz adosada al terreno. Dado que los hallazgos de restos óseos eran, a simple vista, “de otra época” ajena a finales de los años treinta, el equipo decidió ampliar la cata y abarcar más terreno. Fue entonces cuando poco después de la una de la tarde los investigadores hallaron nuevos restos óseos. Las primeras hipótesis apuntan a Rosaura Muñiz pero nadie puede asegurarlo con rotundidad hasta que se le practiquen las pruebas de ADN.

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Fotografía destacada: Un miembro de la ARMH utiliza una paleta para limpiar los restos óseos hallados ayer en el cementerio de Bañugues. RICARDO SOLÍS

Fuente:http://www.lne.es/asturias/2017/05/22/hallan-cuerpo-tres-mujeres-enterradas/2108291.html

 

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Hallan los restos de dos pravianos asesinados en la Nochebuena de 1937

“Siempre quisimos llevarlos al cementerio para que descansasen con la familia”, claman los hijos y sobrinos de los desaparecidos.

lne.es / Sara Arias / 21-05-2017

Ochenta años después, Ángel y Jesús Fernández podrán dar digna sepultura a su padre y su tío, Manuel y Ángel. Los restos de los dos hermanos de Escoredo (Pravia) fueron exhumados ayer en la fosa de La Canalona por el grupo de trabajo de la asociación para la recuperación de la memoria histórica (ARMH) y ante la presencia de los dos hijos de Manuel, nerviosos y emocionados por recuperar los restos mortales de su padre y tío, quienes fueron asesinados en la Nochebuena de 1937 por dos falangistas. El día de ayer fue, quizá, uno de los más importantes de su vida y por el que han luchado en los últimos años: “Estoy regular, es duro, pero siempre quise sacarlos de aquí para llevarlos al cementerio para que descansen ahí con la familia, queda uno más tranquilo”, aseguró Ángel Fernández.

A primera hora de la mañana el grupo de trabajo de ARMH y el colectivo Aranzadi realizó dos sondeos en la cuneta donde enterraron a los hermanos Fernández siguiendo las indicaciones de los testimonios del hombre que los enterró y otros vecinos de la zona, pues todos coincidían. No obstante, algunas referencias eran distintas por los cambios de orografía del terreno, apuntó David Fernández, miembro de ARMH. Pero a media tarde, la excavación dio resultado y encontraron los dos cuerpos. Un momento de tensión que terminó por aliviar a los hermanos Fernández, quienes han vivido marcados por el asesinato de su padre y tío.

Cuando se produjo el crimen, en la Nochebuena de 1937, ya terminada la Guerra Civil en Asturias, Ángel y Jesús tenían dos y un año respectivamente, pero su madre Cesárea siempre les contó la verdad sobre la muerte del cabeza de familia, que contaba con treinta y un años mientras que su hermano apenas alcanzaba los dieciséis.

“Yo era un bebé pero siempre lo supe, al principio no te dabas cuenta de lo que era la vida pero ahora ya sí”, comenta Ángel Fernández. Su madre les contó que estaban sentados a la mesa para celebrar la festividad navideña cuando dos falangistas irrumpieron en la casa.

“En principio les dijeron que sólo se los llevaban para hacer una declaración, que no pasaba nada y ya ves lo que les hicieron…”, recuerda Jesús Fernández. Nunca regresaron. Los fusilaron, sin denuncia ni juicio, en una cuneta entre Escoredo y Agones y llamaron a un vecino para que los enterrase. Fue el encargado de cubrir los cadáveres quién avisó a la familia del lugar en el que se encontraban los hermanos, que también atestiguaron otros vecinos de la zona.

“Iban a aparecer porque sabemos desde siempre que estaban ahí, al tiempo de matarlos subió mi madre y estuvo escarbando en la tierra y dio con las ropas al poco”, recuerda Jesús Fernández. Fue Cesárea Rodríguez quien se puso al frente de la familia y sacó con mucho esfuerzo y trabajo a sus dos bebés adelante.

Década tras década su padre y tío permanecieron enterrados en la fosa de “La Canalona” sin que nadie hiciese nada. Incluso reconocen que en varias ocasiones se plantearon subir a desenterrarlos ellos mismos. Pero la labor de la asociación ha conseguido colmar sus deseos, que no son más que enterrar a su padre y a su tío, “de manera digna y con la familia”.

La aparición de los cadáveres fue un soplo de aire para los hermanos Fernández, quienes se emocionaron con el hallazgo: “Esto no repara el daño que nos hicieron pero algo hace”, dijo Ángel.

Y es que los hermanos estaban muy preocupados por el devenir de la exhumación, temían que los sondeos no dieran resultado y que los cuerpos de su padre y tío se quedaran ahí para siempre. “Yo temía que no los encontraran porque nosotros ya somos mayores y si pasa el tiempo, quien sabe”, comentó Ángel. Ahora ya no tendrá que pararse en la carretera para llorar en una fosa a su padre. Ángel y Jesús podrán enterrarlo en el cementerio parroquial, junto al resto de familiares.

Quieren hacerlo pronto, en cuanto estén listos los análisis de ADN. Pero lo que más quieren Ángel y Jesús Fernández es que todas las familias de España puedan sacar a sus seres queridos de las incontables fosas comunes que hay por toda España, el segundo país del mundo con mayor número de desaparecidos, tras Camboya. “Y que esto no vuelva a existir, hay que recordarlo y contarlo para que no pase otra vez, no puede volver a repetirse este horror”, concluyó Jesús Fernández.

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Fotografía destacada: Manuel Fernández, padre de Ángel y Jesús SARA ARIAS

Fuente:http://www.lne.es/asturias/2017/05/21/hallan-restos-pravianos-asesinados-nochebuena/2107854.html

 

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Los arqueólogos abren la cuarta fosa con un represaliado gallego fuera de la comunidad

La ARMH busca a familiares de Emilio Aranda Olivan, enterrado en Guadalajara en 1939 Solo saben que es de A Coruña y que sus padres se llamaban Josefa y Emilio.

laopinioncoruna.es / Rosa Prieto / 21-05-2017

Costó décadas vencer el silencio y el miedo que impuso la Guerra Civil y los años oscuros de la dictadura. Pero hace poco más de 15 años, quienes fueron testigos de los paseos del franquismo empezaron a señalar las fosas donde fueron enterrados más de 100.000 represaliados. Aún hoy, miles de desaparecidos yacen en cunetas, montes o tapias de cementerios a la espera ser exhumados y recibir sepultura junto a sus padres, abuelos, cónyuges o incluso hijos.

“Busco a mi padre”. “Sé dónde está enterrado mi abuelo”. “En esa fosa está mi tío”. A la Asociación de la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), colectivo originario del Bierzo promotor de las primeras exhumaciones en España, le llegan a diario peticiones para exhumar aquellos viejos huesos vencidos que desde hace casi ocho décadas claman memoria. En la práctica totalidad de los casos son los propios familiares o los vecinos de la zona los que sitúan el lugar donde fueron ejecutados y aportan datos de cada uno de los represaliados. Pero en la fosa de Guadalajara, donde la ARMH inició este mes los trabajos de exhumación -la cuarta con represaliados gallegos fuera de la comunidad-, el equipo de investigación, coordinado por Marco González, se ha encontrado con el expediente de un gallego del que tan solo disponen de su lugar de origen, su profesión y la fecha en la que fue ejecutado por el delito de “adhesión a la rebelión”. El colectivo trata de dar con familiares para entregarle los restos una vez concluya el proceso de exhumación y cotejo de las muestras genéticas.

Se trata de Emilio Aranda Olivan, tal y como recogen las anotaciones del Registro Civil y de los libros de enterramientos del cementerio de Guadalajara, donde fue ejecutado el 19 en octubre de 1939. Natural de “La Coruña”, “soltero” y de profesión, “delineante”. “hijo de Emilio y Josefa” y “domiciliado” en Guadalajara. Militante del PCE y miembro de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, y del Socorro Rojo Internacional. Durante la guerra trabajó en la Secretaría del Comisariado del IV Cuerpo de Ejército Republicano.

El equipo de voluntarios espera que la noticia sobre su búsqueda llegue a los familiares pese a los escasos datos, ya que no han podido acceder a la causa militar. “Está en el Archivo Militar de Zaragoza”, apunta Marco González, vicepresidente de la ARMH. No sería la primera vez que una familia conoce por los medios de comunicación dónde están enterrados sus allegados. Ya ocurrió con la fosa exhumada en 2009 en Aladrén (Zaragoza), donde fueron recuperados los restos de tres gallegos paseados en 1937: Cándido Silva, de Ribeira; Juan Moreno, de Vigo, y Benito Alonso, de A Cañiza. Fueron los familiares de este último, residentes en País Vasco, que se enteraron por este periódico dónde había sido fusilado, tal y como entonces relataron a este diario. Su sobrino había escuchado que Benito había muerto por “Zaragoza”. Pero ninguna pista más que le acercase el lugar exacto donde había sido sepultado.

20 días de exhumación

El pasado 9 de mayo, voluntarios de la ARMH iniciaron en el cementerio de Guadalajara el segundo intento para recuperar los restos de Timoteo Mendieta, miembro de UGT ejecutado el 16 de noviembre de 1939. Se trata del primer caso de una exhumación que se realiza tras un exhorto internacional dictado por la juez argentina María Servini, encargada de la instrucción de la conocida como “querella argentina” contra los crímenes franquistas.

Los restos de Mendieta no estaban, tal y como se creía cuando se comenzó en enero del año pasado la exhumación, en la fosa número 2 del cementerio de Guadalajara. De ahí que los arqueólogos retomasen este mes los trabajos tanto en la fosa identificada como número 1 en la que hay unos 25 cuerpos -entre ellos el del coruñés Emilio Aranda Olivan- como en otros cuatro sepulturas situadas en la primera fila del camposanto.

El equipo de la ARMH prevé concluir la exhumación a finales de mes. Ya recogieron muestras genéticas a los familiares, que serán cotejadas una vez recuperados todos los cuerpos. Aquellos que no sean identificados o reclamados recibirán sepultura en el cementerio de Guadalajara y el colectivo se quedará con muestras genéticas de cada cuerpo exhumado por si los familiares que desconocen el paradero de sus allegados los reclaman una vez concluido el proceso.

Desde que en el año 2000, la ARMH comenzó a poner nombre y apellido a cada resto que exhumaban de una fosa común, ya han ha recuperado unos 1.400 restos en toda España, más de medio centenar en Galicia. Además, en tres fosas ya abiertas fuera de la comunidad exhumaron restos de represaliados gallegos. La primera en el año 2004 en Arnado (León), donde estaban enterrados Ramiro Franco, concejal republicano de Rubiana (Ourense) y Carlos López Figueroa, conocido en la zona como El Coruñés. En 2009 fue exhumada la fosa de la localidad zaragozana de Aladrén, donde habían sido sepultados tres gallegos. Y en verano de 2014, en Ávila, recuperaron los restos del guerrillero ourensano Perfecto de Dios.

Antes del verano, el equipo de la ARMH organizará el acto de entrega de los restos exhumados el año pasado en la aldea lucense de Castroncelos (dos cuerpos); As Covas, en Quiroga, (uno) y en la localidad coruñesa de Páramos (cuatro).

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Fotografía destacada: Integrantes de la ARMH durante la exhumación de la fosa común en el cementerio de Guadalajara. Oscar Rodríguez

Fuente:http://www.laopinioncoruna.es/galicia/2017/05/21/arqueologos-abren-cuarta-fosa-represaliado/1183050.html

 

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Piden a los diputados de Castilla-La Mancha que visiten la exhumación de víctimas del franquismo

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica se ha dirigido al Parlamento regional vía correo electrónico.

“La defensa de los derechos humanos de las víctimas de la dictadura no deben ocurrir al margen de las instituciones democráticas”, aseguran.

Se cumplen nueve días de los trabajos de exhumación en el cementerio de Guadalajara para localizar a Timoteo Mendieta.

La ARMH elabora informes de cada caso que servirán de “prueba” en posibles juicios para demostrar que se trató de asesinatos y no de muertes como consecuencia de la guerra.

eldiario.es / Carmen Bachiller / 18-05-2017

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha remitido una carta a los diputados de las Cortes de Castilla-La Mancha en la que les invitan a realizar una visita a los trabajos de exhumación que se llevan a cabo desde hace nueve días en el cementerio de Guadalajara para buscar a Timoteo Mendieta, fusilado en 1939, pocos meses después del término de la guerra civil, a instancias de la justicia argentina que investiga los crímenes cometidos por el franquismo.

La asociación considera que “la defensa de los derechos humanos de las víctimas de la dictadura no deben ocurrir al margen de las instituciones democráticas” y que esta visita sería una manera de “respaldar públicamente el rechazo a la violencia y a la persecución de cualquier ser humano por razones políticas”. La carta se ha remitido a través del correo electrónico y la reproducimos de manera íntegra:

“Desde el pasado día 9 de mayo, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica está llevando a cabo la exhumación de una fosa común en el cementerio de Guadalajara. En ella esperan encontrar los restos de 25 personas civiles, asesinadas tras el final de la guerra de 1936. Lo que comenzó como búsqueda de Timoteo Mendieta, natural de Sacedón, padre de Ascensión Mendieta, la mujer que ha promovido judicialmente la exhumación, se ha convertido en la esperanza de una docena de familias que llevan décadas esperando a poder enterrar dignamente a un ser querido y a saber qué es realmente lo que le ocurrió.

La labor de recuperación e identificación de los restos humanos es un acto de reparación dentro del trabajo de defensa de los Derechos Humanos que ha quedado pendientes desde el final de la dictadura franquista.

En ese ámbito de rechazo a la violencia y persecución contra cualquier ser humano por sus ideas, entendemos que la reparación de hechos tan terribles, y la defensa de los Derechos Humanos, no puede ocurrir al margen de las instituciones democráticas. Esa es la razón por la que queremos invitar a una representación o a todas las Cortes de Castilla-La Mancha a visitar la exhumación, mantener contacto con los familiares, conocer de primera mano las labores que se están llevando a cabo en el cementerio de Guadalajara y saber en qué consisten las demandas de quienes todavía buscan desaparecidos de la dictadura. Los trabajos continuarán hasta el próximo 27 de mayo”.

Nueve días de exhumación con optimismo contenido

Mientras tanto, este jueves se cumple el noveno día de exhumación en la fosa uno del cementerio de Guadalajara. Ya se han sacado diez de los 25 cuerpos que se habrían depositado en el lugar a finales de los años 30 del pasado siglo.

René Pacheco, arqueólogo que dirige la excavación, explica que durante los actuales trabajos se han encontrado “con cuerpos mucho más amontonados, con menos capa de tierra de separación entre asesinato y asesinato”. Eso podría dificultar la tarea de la asociación a la hora de definir, con cierta exactitud, la temporalidad de cada asesinato pero, matiza Pacheco, “nos permite avanzar más rápido”.

Exhumación en la fosa 1 del cementerio de Guadalajara FOTO: ARMH

De momento se están confirmando los datos de los registros de enterramiento. “En la fosa número uno creo que no vamos a tener tantos problemas en la identificación genética de las víctimas porque a ella se arrojaban los cuerpos sin repartirlos en otras fosas del cementerio como ocurría en la fosa dos. En ese caso tiraban los cuerpos de forma simultánea a la dos y a la tres o a otras”.

Permiso para analizar los restos en Madrid en vez de Argentina

Aún es pronto para extraer conclusiones en lo que se refiere a la localización de los restos de Timoteo Mendieta. “En la saca, el grupo en el que podría encontrarse Timoteo, puede haber pasado cualquier cosa. Hemos encontrado un cuerpo joven, otro mayor…Uno de los dos podría ser pero no lo podemos confirmar”.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha solicitado al juzgado argentino que dirige María Romilda Servini la posibilidad de enviar las muestras para su análisis genético a Madrid, en lugar de hacerlo a los laboratorios argentinos. “Parece que vamos a obtener ese permiso”, asegura René Pacheco.  El objetivo es ganar tiempo y por eso en el mismo cementerio se está simultaneando el análisis antropológico de los cuerpos con la extracción y preparación de muestras para el posterior análisis del ADN.

‘Pruebas’ para  futuros juicios que demuestran los asesinatos

A los trabajos de exhumación que son gratuitos, ya que la propia asociación corre con todos los gastos, se han acercado otras familias que esperan encontrar a sus seres queridos. “Tenemos a 12 ya identificadas y nos faltan otras tantas por encontrar”, señala Pacheco quien invita a los interesados a acercarse al cementerio. “Tendrán la oportunidad de trasladar los restos a sus panteones familiares”.

La ARMH elabora informes técnicos de cada caso que también se ponen a disposición de las familias “para que tengan una validez judicial. En el futuro pueden servir como prueba para la investigación de otros crímenes. De hecho, se demuestra que estamos ante un asesinato y no una muerte consecuencia de la guerra, tal y como reflejan muchas actas de defunción. Es la evidencia de que el franquismo manipuló”.

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Fotografía destacada: Ascensión Mendieta permanece al pie de la fosa, esperando noticias FOTO: ARMH

Fuente:http://www.eldiario.es/clm/Piden-Castilla-La-Mancha-exhumacion-franquismo_0_644985783.html

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Un grupo de forenses exhumará la fosa común de la Guerra Civil en Bañugues

Los trabajos en el cementerio tratarán de recuperar los cadáveres de unas mujeres arrojadas desde el Cabo Peñas y cuyos cuerpos devolvió el mar.

lne.es / Illán García / 15-05-2017

Uno de los forenses españoles más reputados, Francisco Extxebarría, que trabajó en las exhumaciones de los miembros de ETA Lasa y Zabala y también en el “caso Bretón” será el encargado de hacer lo propio en el cementerio de Bañugues con una fosa común de la Guerra Civil, en la que se hallan, al menos, tres mujeres de Candás enterradas en 1938. Según la investigación llevada a cabo por la asociación por la recuperación de la memoria histórica (ARMH), los cuerpos fueron arrojados previamente al mar desde los acantilados del cabo Peñas y, posteriormente, las olas devolvieron los cadáveres a la orilla.

“Arrojaron ocho mujeres y la mar devolvió a seis: dos se cree que fueron enterradas en el cementerio de Viodo, una en el de Luanco y tres en el de Bañugues, de los otros dos cuerpos no se sabe nada”, explica Luis Miguel Cuervo, miembro de la ARMH y uno de los responsables de la exhumación en Asturias. La acción se llevará a cabo los días 20 y 21 de mayo. El mismo equipo hará lo mismo en otra fosa común en Pravia, donde están enterrados dos hermanos represaliados en la Nochebuena de 1937. Ambas fosas son las primeras que se exhuman en Asturias desde hace casi una década. Anteriormente hubo otras actuaciones similares en Posada de Llanes, Cabñaquinta y Valdediós, entre otras.

La historia del asesinato de las mujeres enterradas en Bañugues se remonta al 10 de mayo de 1938. En esa fecha, el jefe de la Columna de Ocupación de Levante, el Negociado de Orden Público del Ayuntamiento de Carreño, confecciona una relación de los individuos que “han huido y que ha cometido crímenes y delitos, que han formado parte de las diferentes directivas de los partidos afectos al Frente Popular”. Ese listado incluye los nombres de 52 vecinos, la mayoría de Candás. Cabe señalar que las tropas nacionales ya habían tomado Asturias en octubre de 1937 y, por lo tanto, la Guerra Civil en la región había terminado.

La investigación que ha realizado la ARMH arroja nuevos datos. El 2 de junio de 1938 se tiene constancia de un camión cargado de prisioneros que pone rumbo al Cabo Peñas, desde donde serían arrojados los cuerpos de, al menos, esas ocho mujeres. “A partir de esa misma jornada en las playas, puertos y pedreros cercanos a las localidades de Bañugues y Luanco, en el concejo de Gozón, aparecieron numerosos cadáveres que habían sido devueltos por el mar. Como es normal, estos hechos causaron una gran conmoción entre la población local, lo que provocó que el párroco de Luanco se desplazara a Candás para protestar enérgicamente ante los responsables locales de la Falange”, explica Luis Miguel Cuervo.

Los vecinos del entorno de Peñas encuentran los cuerpos de cuatro mujeres: una el día 2 en la playa de Bañugues; otra el día 3, en ese mismo lugar; una tercera el día 4, en la de “Las Botadas”, al este de la de “Llumeres”; y una cuarta el día 7, en la de Moniello. Aun serán hallados los cadáveres de otras dos el día 4 de julio: una en “El Pedrero” y otra en “El Reduso”, localizaciones cercanas al Cabo Peñas y de difícil acceso.

Según apunta Cuervo, la fosas comunes de Viodo y Luanco fueron destrozadas, de ahí que la investigación se reduzca al cementerio de Bañugues. “Los cadáveres estaban destrozados según los testimonios orales que se tomaron”, explican desde la ARMH.

Para cerciorarse de que la investigación coincide con los cadáveres que serán exhumados, el equipo dirigido por Francisco Etxebarría tendrá que realizar prácticas de ADN. Ese equipo está formado por cuarenta personas, que se repartirán en ambas exhumaciones en la que participarán arqueólogos, forenses, biólogos y nutrido grupo de voluntarios. “También habrá un psicólogo por fosa y personas que se encargarán de recopilar testimonios”, indica Cuervo, que detalla además que la zona de la fosa común estará balizada durante la exhumación.

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Fotografía destacada: Lugar donde se realizarán los trabajos. MARA VILLAMUZA

Fuente:http://www.lne.es/aviles/2017/05/15/grupo-forenses-exhumara-fosa-comun/2104597.html

 

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Las familias que buscan a los ‘otros Mendieta’ fusilados en Guadalajara

El caso de Timoteo Mendieta, fusilado en 1939, estimula la búsqueda de los restos de otros republicanos fusilados en las fosas del cementerio de Guadalajara.  

Diez familias más creen que también pueden tener represaliados en el camposanto de la capital alcarreña, entre ellas, las de Gregorio Florián, Francisco de Llera y Saturnino de Luz.

eldiario.es / Raquel Gamo / 14-05-2017

Gregorio Florián, Francisco de Llera y Saturnino de Luz dan nombre a víctimas del odio, de la sinrazón, de la impunidad y del olvido. Fueron testigos de una de las etapas más oscuras de la historia reciente de España. Casi ochenta años después desde el fin de la Guerra Civil y la instauración de la dictadura franquista, los restos de sus cadáveres continúan, en plena era democrática, esparcidos en fosas comunes del cementerio de Guadalajara como si se trataran de ciudadanos de segunda. Sin que sus familias hayan podido recuperarlos y darles una sepultura digna.

El caso de Timoteo Mendieta, carnicero y presidente de UGT en su pueblo –la localidad alcarreña de Sacedón- ha servido de espolea para que otras diez familias se hayan movilizado en la búsqueda de represaliados en el cementerio municipal de Guadalajara. Una tarea en la que van a contar con la ayuda de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Desde el martes, precisamente, los miembros y arqueólogos de esta entidad trabajan en el segundo intento para localizar los restos de Mendieta, asesinado el 15 de noviembre de 1939. El primer intento fue en enero del pasado año, pero no dio sus frutos. La hija del represaliado, Ascensión Mendieta, a sus 91 años, mantiene incansable la búsqueda por recuperar “un hueso” y “unirse a él”.

La orden de apertura de la fosa en la que se cree que se halla Timoteo Mendieta no procede de ningún juzgado español, sino de la jueza argentina María Servini de Cubría, quien instruye la llamada ‘querella argentina’ de los crímenes del franquismo desde 2010, después de que descarrilara la causa abierta por Baltasar Garzón en el Tribunal Supremo. Hace un año, los especialistas recuperaron los restos de diez personas que estaban en la misma lista que Timoteo. Sin embargo, los análisis de ADN rubricaron que ninguno de ellos era él.

Esta semana, tras la segunda exhumación, en presencia del juez de Guadalajara que ha recibido el exhorto de la magistrada argentina para abrir la fosa, los miembros de la ARMH han localizado por el momento un cráneo aunque aún no se sabe si corresponde al padre de Ascensión. René Pacheco, arqueólogo que trabaja en el equipo de esta asociación, considera que el cadáver de Timoteo Mendieta “pudo haber sido arrojado a otra fosa común próxima en la que fueron arrojados otros dos cadáveres el mismo día”.

Fosa común del cementerio de Guadalajara donde podrían localizarse los restos de Saturnino De Luz

En cualquier caso, lo cierto es que el caso Mendieta ha abierto la espita a otras familias que también buscan a sus represaliados, tal como ya empezó a ocurrir en 2016. Después de la primera exhumación, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica recibió solicitudes de información de más de un centenar de personas. Y ahora, otras diez familias también consideran, a la luz de las investigaciones y los archivos, que los restos de sus antepasados se localizan en el camposanto de la ciudad de Guadalajara.

Los trabajos coordinados por la ARMH avanzan a buen ritmo. “Hemos encontrado los primeros restos humanos en buen estado de conservación”, asegura Pacheco. Solo en el cementerio de Guadalajara, según se recoge en los archivos oficiales, el franquismo fusiló en torno a 822 republicanos entre 1939 y 1944. De ellos, más de 250 cuerpos se encuentran abandonados en 16 enterramientos colectivos en la zona del recinto donde actualmente se centran los trabajos arqueológicos de la asociación. Los técnicos consideran que en la fosa 1 del cementerio de Guadalajara deberían alojarse los cuerpos de 25 víctimas del franquismo entre los que se encontrarían, además de Timoteo, Gregorio Florián y Francisco de Llera, naturales de los municipios alcarreños de Torija y Valdeconcha, y también represaliados por el régimen al término de la Guerra Civil.

Referente para otras familias

El proceso judicial iniciado hace siete años por los Mendieta, convertido en un referente paradigmático de la dignidad en la lucha por la memoria histórica, ha conducido a otras familias a investigar el paradero de sus antepasados e incluso, en algunos casos, como ocurre con Gregorio y Francisco, sus parientes podrán comprobar en las próximas semanas si sus familiares se hallan en la misma fosa que Timoteo Mendieta. La biografía de estas tres víctimas de la Guerra Civil, relatada por sus familiares a eldiarioclm.es, está íntimamente ligada al activismo político y sindical en defensa de los valores republicanos hasta su fusilamiento en los meses posteriores al ocaso del conflicto fratricida.

La breve vida de Gregorio Florián estuvo vinculada a la villa alcarreña de Torija. Nacido en 1890, fue donado a la Casa de la Misericordia de Guadalajara y, más tarde, adoptado por un hombre de Atanzón. Durante su juventud en el municipio torijano, Gregorio trabajó cuidando del ganado como criado de un señor. Años después se convirtió en jornalero empleado en la construcción de una carretera aledaña al pueblo, un oficio que le permitió prosperar económicamente. Su temprano compromiso político le llevó a afiliarse a la UGT, organización en la que desempeñó el cargo de recaudador de Torija. Allí se casó con su mujer y juntos formaron su familia.

Ascensión Florián, nieta de Gregorio Florián, miembro de la UGT de la localidad de Torija ejecutado por el régimen franquista en julio de 1939.JPG

La vida parecía sonreírle a la familia Florián hasta que un suceso en Torija cambió su destino para siempre: el asesinato del cura de Trijueque a finales de los años 30. Algunos vecinos le acusaron de ser el autor de los hechos en colaboración con otras personas y de haberse mofado de la Iglesia con las vestiduras del párroco. A pesar de que no había pruebas contra él, un grupo afín al ideario falangista le delató ante la autoridad y un tribunal militar le detuvo, acusado por su activismo en la UGT y por el asesinato del clérigo en abril de 1939, que nunca pudo corroborarse.

Un mes después ingresó en la prisión central de Guadalajara. El único contacto que tuvo con el exterior fue durante un permiso penitenciario que le concedieron para dar sepultura a su hijo Benito, víctima de la difteria.  Según relata su bisnieto, Rubén Aguado, “en Torija siempre se ha contado que cuando el hijo de mi bisabuelo Gregorio estaba muy enfermo, el médico le negó la asistencia por la vinculación de su familia con la izquierda. Cuando su padre consiguió salir de la cárcel, solo llegó para enterrarle”.

Los últimos meses de la vida de este ugetista transcurrieron entre los barrotes de la prisión alcarreña. Le condenaron a muerte en cumplimiento de una sentencia sumarísima y fue fusilado en el cementerio de Guadalajara el 27 de julio de 1939. Contaba 48 años. Pero la tragedia para la familia Florián no acabó aquí. Los falangistas multaron y embargaron todos los bienes familiares. Además, como venganza, tal explica su bisnieto, los vecinos querían quemarlos en el horno de pan de la población.

Ochenta años después de esta historia, los descendientes de Gregorio están volcados en encontrar los restos de su familiar hasta el punto de llevar su búsqueda a los juzgados. Durante las indagaciones para conocer el paradero de la víctima lograron confirmar que sus restos se encuentran, precisamente, en la fosa que está siendo exhumada desde esta semana. “La acusación que pesaba sobre mi abuelo fue completamente falsa, como luego se demostró”, explica emocionada su nieta, Ascensión Florián, quien no escatima elogios hacia Ascensión Mendieta y su familia. “Es encomiable y valiente. Agradecemos a esta familia su perseverancia porque la evolución de su caso nos va a permitir buscar también a nuestro familiar. Sin embargo, creo que el primer paso para recuperar la memoria de nuestros antepasados debería haber sido declarar nulos los juicios. Estoy muy indignada. Estamos sacando a nuestras víctimas como si fueran asesinos”, lamenta Ascensión.

La nulidad de los juicios sumarísimos del franquismo fue una posibilidad que el Estado cerró con la Ley de Amnistía, aprobada en 1977 durante la Transición, a cambio de autorizar la legalización del Partido Comunista de España en abril de ese mismo año. Después, la Ley de Memoria Histórica, impulsada por el Gobierno de Zapatero en 2007, tampoco incluyó esta exigencia de las víctimas.

Ana María González De Llera, nieta de Francisco de Llera, concejal republicano de la localidad de Valdeconcha fusilado en noviembre de 1939

“Darle sepultura”

El destino de Francisco de Llera corrió la misma suerte que su compañero Gregorio Florián. Nació en la localidad alcarreña de Valdeconcha, en octubre de 1889. Durante los años previos a la Guerra Civil, cultivó sus tierras, unas propiedades que le granjearían más tarde rencillas con otros vecinos. En esta etapa contrajo matrimonio con su primera esposa, enviudó y después volvió a casarse. Fruto de estas uniones nacieron siete hijos. Era concejal socialista en  Valdeconcha cuando estalló la guerra.

Según relata una de sus nietas, Ana María González, “a lo largo del conflicto se dedicó a abastecer de víveres a los soldados republicanos que lucharon en el frente”. Precisamente, al regreso de una misión, en 1939, Francisco fue detenido junto a su hija Agustina en su vivienda, probablemente, tras ser delatado por sus vecinos como venganza por viejas disputas alrededor de varias de sus propiedades. Ambos fueron recluidos en la cárcel de Guadalajara. Aunque la adolescente logró ser liberada, su padre acabó siendo fusilado en el cementerio de la capital alcarreña el 11 de noviembre de 1939. El motivo de fondo: su afiliación al Partido Socialista.

La familia De Llera, después de muchos años en los que la historia de su abuelo ha sido tabú en su seno, decidió hace unos meses romper con el “miedo” e investigar el destino de su antepasado. A tenor de los documentos oficiales, fue enterrado también en la fosa número 1. “Hemos descubierto que a mi abuelo le iban a conmutar la pena, pero al final le ejecutaron después de la guerra. Tenemos esperanza de que aparezcan sus restos. Deseamos dignificarle y darle un merecido homenaje en Valdeconcha”, explica Ana María.

En el caso de esta familia, el posible reencuentro con su abuelo, tras ocho décadas de silencio, llega tarde para los parientes más longevos. La hija de Francisco y madre de Ana María, Pilar Gabriela de Llera Alonso, murió hace unas semanas, a la edad de 91 años. No tuvo la oportunidad de honrar a su padre.

Salceda De Luz, nieta de Saturnino De Luz, fusilado en el camposanto alcarreño en mayo de 1940

Dignificar la fosa

La historia de Saturnino de Luz hunde sus raíces en el municipio de Tendilla. Agricultor en sus años de juventud, se casó y tuvo cinco hijos. Su trayectoria estuvo marcada por su unión, como sucedió en otras muchas poblaciones de la provincia de Guadalajara, a la UGT, sindicato en el que alcanzó la posición de Secretario de la Colectividad en Tendilla durante los años previos al estallido de la Guerra Civil. Su “adhesión a la rebelión” fue el motivo esgrimido entonces por las autoridades franquistas para detenerle y encarcelarle, primero en su localidad natal y luego en Guadalajara, tras concluir la guerra. Después de un periodo de cautiverio fue ejecutado en el camposanto de la ciudad el 13 de mayo de 1940. Tenía 40 años.

La investigación de la familia de Saturnino de Luz fructificó con un primer resultado acerca de la localización de sus restos. Según el registro del cementerio, fue ejecutado por orden judicial del Ministerio de Justicia y enterrado en otra fosa común situada al sur del recinto, en el patio 4 del camposanto de la capital arriacense.

El hijo de la víctima, Juan de Luz, de 91 años, presenció en primera fila junta a Ascensión Mendieta, la apertura de la fosa 1 el pasado martes. Su nieta, Salceda de Luz Medel, junto a otros familiares, inició el proceso para encontrar a su abuelo aunque luego decidió paralizar el proceso judicial. “Queremos dignificar esa fosa en la que yacen muchos de nuestros familiares asesinados por el franquismo. Pedimos autorización al ayuntamiento para embellecer el lugar y colocar placas de homenaje, pero nos la denegaron”, sostiene. Según detalla, la respuesta de la Alcaldía de Guadalajara fue que ellos se encargarían de acometer la reforma de la fosa. Pasado el tiempo, el Gobierno local se ha limitado a ajardinar la superficie del enterramiento, de tal manera que no parece una fosa.

Precisamente, este desdén institucional es una de las principales quejas que deslizan los familiares de las víctimas del franquismo. El denominador común que presentan es el de mantener su esfuerzo a la hora de buscar a sus familiares, pero les hubiera gustado hacerlo con más apoyo oficial y sin que tuviera que mediar la Justicia internacional.

Sin apoyo oficial

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se jactó en el Foro de El Mundo, en diciembre de 2015, que a lo largo de sus cinco años de mandato había dejado “a cero” la asignación presupuestaria destinada a memoria histórica. Esta falta de colaboración del Gobierno dificulta y retrasa todos los procesos judiciales que se han abierto para recuperar a víctimas del franquismo. Desde 2011, todos los avances que se han producido han sido gracias al altruismo de asociaciones y particulares comprometidos con la causa de la memoria histórica.

En el caso de Guadalajara, además, el equipo de Gobierno municipal del PP emitió el año pasado facturas a la ARMH por la exhumación de los restos de veintidós represaliados, entre ellos los que se suponía que eran de Timoteo Mendieta. Lo denunció el grupo de Ahora Guadalajara, lo que motivó que este Ayuntamiento eliminara este cobro.

Ahora, la reciente segunda exhumación en la fosa 1 en Guadalajara satisface los deseos de la familia Mendieta, pero no cumple con las obligaciones que la comunidad internacional, a través de la ONU, ha lanzado a España para que cumpla en materia de las fosas, no solo por un asunto de memoria histórica, sino por una cuestión que atañe a los derechos humanos. Todas las personas tienen derecho a dar una digna sepultura a los suyos.

“En otros países como Bosnia y Colombia sí tienen un censo de desaparecidos oficializado. En Colombia, concretamente existe desde hace 10 años, teniendo en cuenta que las FARC no han entregado las armas”, ha señalado en reiteradas ocasiones el fotoperiodista Gervasio Sánchez, presente en la segunda exhumación de Timoteo. Por el contrario, en España, no hay un registro oficial de víctimas del franquismo, pese a que la Ley de Memoria Histórica contemplaba la creación de una Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura.

Es evidente que la normativa se ha quedado corta para los familiares de las víctimas, especialmente, en lo que se refiere al apoyo para ejecutar exhumaciones. De ahí la relevancia de lo que está ocurriendo en las excavaciones en el cementerio de Guadalajara. Tanto por el número de víctimas que los expertos creen que están enterradas como por lo que representa de divulgación de un drama que durante muchos años ha permanecido silenciado. “Nuestra familia ha dado visibilidad a las víctimas del franquismo que no tienen cuernos, ni rabo ni quieren matar a nadie”, señaló el martes a los medios Chon Vargas, hija de Ascensión Mendieta.

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Fotografía destacada: Linea de fosas colectivas en el cementerio civil de Guadalajara

Fuente:http://www.eldiario.es/clm/familias-buscan-Mendieta-fusilados-Guadalajara_0_643585973.html

Publicado por ARMH
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