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La ARMH presenta una queja a RTVE por entrevistar al presidente de la Fundación Franco

Juan Chicharro ha sido entrevistado por la televisión pública española y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica denuncia que desde ahí se dé voz a quien apoya la labor del dictador.

formulatv.com / Erica Delgado / 05-03-2019

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha presentado una queja ante el Defensor del Espectador de RTVE por la entrevista realizada a Juan Chicharro, exmilitar y presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco, el pasado 4 de marzo en el programa ‘La noche en 24 horas‘. Desde la asociación denuncian que “se trata de una ventana en un medio público a un discurso del enaltecimiento de un sangriento dictador”.

“Fue autoritario y corporativo. Quizás una dictablanda”, expresaba Juan Chicharro en el canal 24h. Ante esto, ARMH condena que RTVE haya permitido que no se llamase dictadura “a lo que fue un régimen sangriento plagado de violaciones de Derechos Humanos”. De hecho, el presidente de la fundación franquista “trató de negar y minusvalorar la violencia ejercida por el dictador Francisco Franco y su régimen”, sentencian desde la Asociación.

Además, la asociación española cuyo objetivo principal es la localización de víctimas de la represión franquista hace hincapié en su escrito en que Chicharro tuvo una posición “negacionista acerca de la existencia de miles de víctimas que todavía yacen en fosas comunes (…) algo que agrede directamente a las familias de los 114.226 desaparecidos civiles que todavía se encuentran en cunetas”.

Por último, la queja hace alusión a que “resulta incomprensible que Televisión Española, con su obligación de servicio público” haya dado voz a Juan Chicharro, quien considera que la figura de Franco “ha sido completamente tergiversada”. Por su parte, para la Asociación representa lo contrario al régimen de libertades de nuestra sociedad, y “torturó a miles de personas” entre los que se encontraban “homosexuales que padecieron persecución” y “mujeres carentes de derechos”.

Estalla la opinión pública

Juan Chicharro acudía al debate de “La noche en 24h” para hablar sobre la exhumación del Franco del Valle de los Caídos y la intención del Ejecutivo actual de ilegalizar la Fundación. Sin embargo, esto no ha sido justificación posible para unos espectadores, que se han posicionado de forma prácticamente unánime ante la opción de dar voz al exmilitar.

“VERGÜENZA al escuchar al Sr. Chicharro de la Fundación Franco defender a un Golpista y asesino. (…) ¡Y encima en la TVE pública!”, expresaba un usuario en Twitter. Algo que otros internautas veían como un claro motivo para “no estar orgulloso de un país que permite una fundación en memoria de un dictador”. Un dictador que, como denuncian otro tuitero, “tuvo a España 40 años privada de libertad”.

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Fotografía destacada: Juan Chicharro en ‘La noche en 24 horas’

Fuente:https://www.formulatv.com/noticias/asociacion-memoria-historica-queja-tve-entrevistar-presidente-franco-90013/

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Las brigadistas judías en la Guerra Civil: de España, rumbo a la tragedia europea

Sven Tuytens recupera en ‘Las mamás belgas’ a 30 voluntarias que ejercieron de enfermeras en la contienda española.

elpais.com / Jesús Ruiz Mantilla / 03-03-2019

Cuando Vera, Golda y Rachel Luftig se enteraron del bombardeo de Guernica, decidieron que debían comprometerse con la República española. Rachel vendió su bicicleta y tanto ella como sus dos hermanas hicieron la maleta con lo justo para trasladarse desde Bélgica a la frontera pirenaica. No era su primer viaje, ni sería el último. A los Países Bajos habían llegado huyendo del antisemitismo que desde principios de la década de los treinta sacudía Polonia, su país de origen. De España, con la derrota a cuestas y zumbando, volverían al norte. Golda y Rachel acabaron en los campos de concentración con suertes dispares. Vera se libró de ellos sin dejar un constante activismo como espía contra el enemigo en plena ocupación nazi.

Las tres ejemplifican la incierta y trágica odisea del siglo XX. Ese paréntesis en la historia que se mueve entre los ideales y el apocalipsis. Comprendieron pronto que su condición de perseguidas las obligaría a no quedarse paradas. También, que España representaba el primer frente de una guerra total en el continente, con los judíos en el amenazante punto de mira. Por eso, junto a otras 30 mujeres residentes en Bélgica entonces, pero provenientes de la diáspora del este europeo ―Polonia, Checoslovaquia, Hungría o Rumania―, se decidieron a arrimar el hombro en pro de los republicanos durante la Guerra Civil. Así lo cuenta el libro Las mamás belgas, del periodista Sven Tuytens, publicado por la editorial El Mono Libre.

“YO SÍ TENGO UNA FOTO DE SU MADRE”

Miriam Luftig no partió a España con sus tres hermanas para enrolarse en las Brigadas Internacionales. Acababa de tener un hijo y decidió seguir en Amberes. Pero eso no quería decir que su destino fuera más seguro. “En una de esas razias, redadas que los nazis hicieron en las ciudades belgas, cayó presa”, cuenta Sven Tuytens, autor de Las mamás belgas. De ahí pasó a Malinas, una localidad ferroviaria desde donde partieron 25.000 judíos residentes en la zona hacia los campos de concentración y exterminio. “Los alemanes dejaron constancia rigurosa de todo, con nombres, procedencias y fotografías de los prisioneros”, asegura el autor. Tuytens tuvo acceso a estos archivos en perfecto estado cuando investigaba para su libro. Un buen día, Jacob Baal-Schem se puso en contacto con él. Era el hijo de Miriam. Vivía en Tel Aviv y quería información sobre la familia Luftig para seguir el rastro de su madre: “Tengo 76 años y nunca he visto su fotografía”, le confesaba a Sven. “Yo sí”, respondió el periodista. La había encontrado en los archivos. Se la envió a Israel a su hijo, quien la enmarcó y hoy preside el salón de su casa, donde se la enseña a sus amigos y familiares. Su historia pone de relieve el verdadero valor de un retrato.

Querían luchar, fusil en mano, “pero el machismo de las facciones dominantes respecto a las Brigadas [Internacionales] en el bando republicano, los comunistas, ante todo, no lo permitían”, comenta Tuytens. Acabaron de enfermeras en Ontinyent (Valencia) en un hospital improvisado en un convento franciscano que llegó a tener 1.000 camas. El edificio sigue en pie, pero sin rastro del episodio.

Sin embargo, la memoria de Rosario Llin Belda, Rosariet, custodia aquellos días. “Yo había cumplido 15 años y entré a trabajar allí como voluntaria. Entonces tenía dos hermanas enfermas y me iba a ser más fácil conseguir comida y medicinas para ellas desde dentro”, comenta en su casa de Ontinyent, con 97 años a cuestas y suficiente lucidez sobre el pasado. “Las primeras dos semanas me las tiré limpiando el sudor a los doctores mientras operaban. Hasta que les dije: ‘¿Voy a estarme así toda la vida?’ Porque yo quiero hacer algo”.

Trabajaban a destajo: “Llegué a ver como en dos horas curaron 28 hernias y una fimosis”, rememora. Montaron un quirófano en el coro de la iglesia y poco a poco fueron poniendo en marcha mejoras para sanar a los heridos. Llegaban en tromba y a centenares desde frentes encarnizados y masacres como la del bombardeo de Játiva. De esa forma se convirtió en un centro más que decente y con medios provistos por la Internacional Socialista. “Lo utilizaron con cierto propósito propagandista”, dice Tuytens, autor también de un documental titulado como el libro.

Contaba con máquinas de rayos X, avances en ortopedia, laboratorio y especialidad en venéreas: “A ese último espacio de enfermedades contagiosas ninguna queríamos entrar, la llamábamos la sala de los toreros”, recuerda Rosario. Ella pronto se convirtió en una especie de mascota. “Vera Luftig me adoptó, me protegían y me enseñaban. Eran todas excepcionales, muy agradables y muy trabajadoras”.

No sólo Vera y las Luftig, también aquellas cerca de 30 mujeres ―21 de origen judío―, entre las que destacaban Genia Gross, Henia Hass, Lya Berger o las hermanas Anna y Adela Korn, todas ellas retratadas en el libro. Cada una, por diversos motivos y un muy arraigado ideal, formaron parte de las Brigadas Internacionales. “Si algo destaco de su ejemplo fue ese compromiso generoso sin esperar nada a cambio, tan extraño en estos tiempos de narcisismo exacerbado por las redes sociales”, comenta Tuytens.

La asombrosa humildad del héroe es lo que deslumbró a este corresponsal en España de la radio y televisión pública belga para contar sus historias. Algunas, como Vera o Genia Gross, llegaron con sus esposos y novios en el frente. El de la primera, Emiel Akkerman, cayó muy pronto defendiendo Madrid. Maks Stark, en cambio, murió en Teruel. Genia lo supo cuando le enviaron devuelto el paquete con leche condensada que le había enviado. La primera pareja se había conocido en el Kultur Farein de Amberes y casado en 1934. Al principio ella no comprendió porqué Emiel quiso arriesgarse a ir a un país extraño: “No puedo quedarme de brazos cruzados mientras mujeres como tú o niños inocentes caen a diario asesinados”, le explicó.

Vera quedó tan impresionada por su experiencia que no sólo se implicó ella, también lideró al grupo en que estaban sus hermanas. Pero cuando llegaron ya la división en el bando republicano agrietaba la victoria. “Se presentaron en Barcelona en mayo de 1937, pocos días antes de que los estalinistas aniquilaran al POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). La idea de la división como motivo de la derrota anda por todo el libro”, remata el autor.

Su trabajo en Ontinyent fue un capítulo activo en la cápsula de una vida plagada de vicisitudes no siempre buscadas, a las que no tuvieron más remedio que hacer frente. De las tres hermanas, Vera se comprometió como espía a favor de los soviéticos cuando los nazis tomaron Bélgica. “Eso la marcó también después en la guerra fría como sospechosa”, asegura Tuytens. Murió de cáncer en 1959. Rachel fue enviada al campo de Ravensbrück, pero sobrevivió. Golda, en cambio, acabó como sus padres: en Auschwitz-Birkenau, sin poder contarlo.

Allí ingresó Golda Luftig con el número 175. El siguiente, 176, se lo plantaron a su hijo, concebido precisamente en Ontinyent con el soldado Berliner, otro brigadista. El niño se llamaba Madrid.

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Fotografía destacada: Las llamadas mamás belgas en la Plaza de Catalunya a su llegada a Barcelona en mayo de 1937.

Fuente:https://elpais.com/cultura/2019/02/26/actualidad/1551171907_654454.html

 

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Emilio Silva sobre la exhumación de Franco: “Es vergonzoso que la extrema derecha esté diciendo lo que puede hacer un gobierno”

El presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), Emilio Silva, fue entrevistado en La Cafetera de radiocable.com tras conocerse que un juez ha dictado un auto para paralizar la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. “Es un espectáculo vergonzoso que la extrema derecha que se ha hecho trillonaria con la corrupción ande diciendo lo que puede hacer un gobierno”- dijo.

radiocable.com / 28-02-2019

Un auto “lleno de irregularidades”, aseguraba Silva, quien ha informado que estudian “la posibilidad de denunciarlo por prevaricación”. Porque, explicó, “oculta quién es la persona denunciante” y se refiere a un “supuesto informe de unos arquitectos contratado por la Fundación Franco que dice que quitar la losa podría suponer un riesgo”.

Emilio Silva espera que el día que cumpla el plazo de alegaciones de la familia al último decreto “el gobierno saque esa misma noche a Franco del Valle de los Caídos”.

De hecho, Silva considera que “el gobierno no solo tendría que sacar a Franco del Valle de los Caídos”, sino “decirle a la Fiscalía General del Estado que vaya a por la fortuna de los Franco, que ha nacido del robo y el expolio”. Y ponía de ejemplo el caso de Chile con la familia del dictador Pinochet. “No se puede ser tan amable con una dictadura desde una democracia porque eso lo que hace es debilitar la democracia”-añadió.

MEMORIA HISTÓRICA con Emilio Silva  35:35
Escucha”#LaCafeteraTrumposo -. Análisis de actualidad y memoria histórica con @emilio_silva_” en Spreaker.
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Fuente:http://www.radiocable.com/emilio-silva-franco-extrema-derecha-613.html

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Víctimas del franquismo piden al Gobierno una disculpa pública

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica solicita por carta al Ejecutivo que condene la dictadura en una declaración institucional.

elpais.com / Natalia Junquera / 27-02-2019

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que agrupa a familiares de víctimas del franquismo, ha enviado una carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la que le pide que en el último Consejo de Ministros de la legislatura, y ante la proximidad del 1 de abril, cuando se conmemorarán 80 años del final de la Guerra Civil, haga una “declaración institucional”  de condena a la dictadura y de reconocimiento a los represaliados. En la misiva, la ARMH solicita, además, una “disculpa pública” a los familiares de los fusilados que aún yacen en fosas y cunetas.

El texto solicita al Gobierno que “reconozca como padres y madres de la democracia a quienes la constituyeron por primera vez tras la aprobación de la Constitución de 1931″ y a los hombres y mujeres que “se enfrentaron al fascismo para defender el resultado de las elecciones democráticas de febrero de 1936″;  que condene la “persecución de los homosexuales y lesbianas que fueron encarceladas e incluso ingresadas en centros psiquiátricos y sometidas a electroshocks”, el “maltrato a la mujer, convertido en política de Estado” y a todos los “sectores económicos, políticos, culturales, académicos o religiosos que de algún modo se beneficiaron de la represión”.

La carta pide también un recuerdo especial para los maestros, un colectivo especialmente perseguido por el franquismo, y una petición oficial de perdón a los familiares de los fusilados “que han visto pasar más de 40 años de recuperada democracia sin que ningún Gobierno del Estado haya asumido como propia la responsabilidad de garantizar la verdad, justicia y reparación para esas familias”.

El Gobierno trabaja en la actualización del mapa de fosas y un plan nacional de búsqueda de los desaparecidos del franquismo, pero no cuenta con dinero para llevarlo a cabo. El proyecto de Presupuestos, tumbado por el PP, Ciudadanos y los independentistas, preveía una partida de 15 millones de euros para esas tareas. La ARMH considera, en cualquier caso, la demora. “Para gente que lleva 80 años esperando, los ocho meses en los que el Gobierno no ha hecho nada pueden haber sido el resto de su vida”, afirma Emilio Silva, presidente de la asociación.

EL PP: “SÁNCHEZ VA A LA TUMBA DE AZAÑA Y DESDEÑA A CALVO SOTELO”

El secretario general del PP,  Teodoro García Egea, ha vuelto a criticar a Pedro Sánchez a propósito de la memoria histórica. “Se dedica a reabrir viejas heridas, a ir a la tumba de Azaña y a desdeñar a otras víctimas, como Calvo Sotelo. Además de ser un sectario, es un ignorante. En lugar de visitar la tumba de Azaña, debería visitar la sala donde están los padres de la Constitución”.  “Ya no le quedan tumbas que visitar”, había declarado Pablo Casado el día anterior.

Para García Egea, el presidente del Gobierno está “intentando pasar por encima del consenso de la Transición”. “Quienes defendían a Azaña y quienes defendían otras líneas ideológicas [en alusión a los franquistas] se enfrentaron en una guerra civil cruenta y se dieron un abrazo en este país hace mucho tiempo. No tiene que venir el indocumentado de Sánchez a reconciliar a nadie. Ya estábamos reconciliados”.

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Fotografía destacada: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), junto a la tumba del presidente republicano Manuel Azaña en Montauban, Francia. FERNANDO.CALVO EFE

Fuente:https://elpais.com/politica/2019/02/27/actualidad/1551267747_181401.html

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Brigadistas, enfermeras y judías: la lucha de las comunistas belgas contra Franco y Hitler

Sven Tuytens profundiza en la vida de las mujeres que combatieron el fascismo y el nazismo en el libro ‘Las mamás belgas’.

publico.es / Henrique Mariño / 27-02-2019

Feigla Vera Luftig era mujer, judía, belga y comunista. Su marido, un brigadista internacional que murió en la batalla de Madrid. Pronto advirtió la amenaza del nazismo, sobre todo cuando comenzaron a llegar a Amberes los primeros huidos de Alemania, a quienes atendió junto a otras colegas en un local marxista donde solían reunirse. Aunque al principio había reprochado a su pareja que se alistase como voluntario para defender la Segunda República, luego tomó conciencia, se infló de valor y convenció a sus hermanas Rachel y Golda para irse a España a luchar contra el fascismo. Al poco entendió que aquella guerra fratricida era un ensayo de Hitler para foguearse ante un combate mayor que todavía se estaba gestando. Cuando pusieron rumbo a Barcelona, eran veintiuna.

“Pese a que muchas no tenían formación, se enrolaron como brigadistas y ejercieron de enfermeras. Veían España como la tierra prometida. Muchas habían salido de los países del Este por el antijudaísmo reinante. Aquí abrazaban no sólo la posibilidad de defender una joven República, sino también de poder vivir en una sociedad socialista. O sea, además de frenar el fascismo, soñaban con tener un hogar y un futuro, porque ya sabían lo que estaba sucediendo en Alemania e intuían que se avecinaba algo grave. La guerra civil española era para ellas algo mucho más que una contienda, porque suponía la oportunidad de defender Europa frente a los totalitarismos de ultraderecha”, explica Sven Tuytens, autor del libro Las mamás belgas (El Mono Libre), como se las conoció popularmente.

El periodista belga ya había abordado su historia en un documental homónimo, pero aquí se centra menos en el aspecto hospitalario para ahondar en las trágicas biografías de las mujeres a partir de su correspondencia y sus diarios, profundiza en su investigación y vuelve a contar con el único testimonio vivo: Rosariet, apodada cariñosamente la Peque, porque cuando prestaba ayuda en el Hospital Militar Republicando de Ontinyent (València) tenía sólo quince años. A sus noventa y siete, sorprende su clarividencia y el revelado mental del retrato de Vera. “Fue el primer testigo directo con quien me encontré. Algo increíble, porque no pensaba que sobreviviese nadie de la época”, recuerda el corresponsal en España de la radio televisión pública belga (VRT).

Las enfermeras belgas, en la plaza de Catalunya de Barcelona, en 1937. / CEGESOMA

“Casi centenaria, es todo un personaje. Una mujer muy fuerte, lúcida, con una memoria impresionante y un gran sentido del drama. Empezó como ayudante de enfermería cuando apenas era una adolescente, ayudando en el quirófano sin saber nada de medicina, y se jubiló como enfermera. En realidad, ninguna conocía el oficio, pues lo aprendieron trabajando, aunque luego ella se formaría en el ramo y siguió ejerciendo hasta su jubilación”, señala Tuytens, quien ha enriquecido la edición española del libro, publicado originalmente en su país, con nuevas aportaciones. Allí, la crítica lo ha calificado como “un merecido homenaje a mujeres luchadoras, que defendieron la igualdad de derechos y la justicia social en momentos en los que reivindicarlos no era tan evidente”, en palabras de Lode Vanoost, del periódico De Wereld Vandaag.

No obstante, la verdadera protagonista es Vera. Y, por extensión, sus hermanas, y sus colegas residentes en Bélgica, y las brigadistas llegadas de otras latitudes, y todas las valencianas que arrimaron el hombro. “Era el motor del grupo y, además de decidida, la que tenía más carácter. Poseía un sólido bagaje político y su pareja, Emiel Akkerman, había sido un destacado sindicalista que falleció en la guerra civil. Aunque, en realidad, seis de ellas también habían perdido a sus novios y maridos, muertos en combate tanto en la Ciudad Universitaria, como en Guadalajara o en el Jarama”.

¿Pero cómo llegó Sven Tuytens a Vera Luftig? La vida, disculpen el tópico, es una caja de sorpresas. Y, precisamente, en una de cartón yacía la fotografía de once mujeres posando el primero de mayo de 1937 en la barcelonesa plaza de Catalunya. La conservaba en su despacho el director de un archivo belga, quien había investigado sobre los brigadistas internacionales de origen judío. “Los historiadores siempre tienen cosas guardadas”, ironiza el periodista, quien se preguntó quiénes serían aquellas enfermeras que esbozaban una contenida sonrisa, desconocedoras de lo que se les venía encima. “La historia de las mujeres ha sido secundaria. Nunca se ha contado y me interesaban mucho más sus vivencias en la retaguardia que las de los hombres en el frente”.

Sven Tuytens, corresponsal de la radiotelevisión belga (VRT) y autor del libro ‘Las mamás belgas’.

La instantánea es, a ojos de Tuytens, inquietante. “Una imagen muy interesante, tomada en un escenario donde dos días después hubo tiroteos. Para la izquierda no es una buena foto, porque van vestidas como burguesas, no de milicianas. Para los comunistas, tampoco resulta interesante, porque eran judías. Ni mucho menos para los sionistas, pues no dejaban de ser comunistas que habrían rechazado la idea del Estado de Israel”, razona el reportero belga. Para ellas, en cambio, España había sido, más que un positivado, una revelación. Los retratos de las milicianas armadas las habían cautivado, pues batallaban igual que los hombres. “Pero eso fue temporalmente, porque luego se volvió a un ejército clásico, donde predominaban los varones y no querían a las féminas. Fue decepcionante cambiar de rol y, con el tiempo, ejercer de enfermeras u obreras”.

Porque la historia de Las mamás belgas no es sólo la de su paso por aquel hospital militar republicano, antaño monasterio de los franciscanos y actual colegio de la Concepción. Cuando la República cayó, se trasladaron a Argelia, desde donde viajaron a Bélgica. Allí se sumaron a la lucha armada, mientras que los brigadistas permanecían detenidos en la capital de la colonia francesa, pues eran considerados peligrosos, según Tuytens. Ese gesto machista permitió que ellas siguiesen combatiendo el nazismo desde casa. “Vera se convirtió en un personaje clave de la red de espionaje soviética Orquesta Roja durante la Segunda Guerra Mundial, aunque luego fue desarticulada por los nazis y sus miembros, torturados y asesinados. Nuestra protagonista, en cambio, logró escapar al sur de Francia y esconderse, hasta que regresó a su país al final de la Segunda Guerra Mundial”.

Peor suerte corrieron sus hermanas. Rachel fue un enlace de la resistencia hasta que la capturaron y dio con sus huesos en un campo de concentración: afortunadamente, sobrevivió. Golda tuvo un hijo a quien llamó Madrid, pero ambos terminaron recluidos en el campo de exterminio de Auschwitz, de donde nunca volverían a salir. De las veintiuna enfermeras, otras cuatro sufrieron el mismo final. “Lo tenían todo en contra: eran mujeres, judías y comunistas”, explica Tuytens, quien durante el esbozo de sus vidas y sus muertes deja entrever tres olvidos. O, si se prefiere, menosprecios, tanto en España como en Bélgica. Antes de la nada y después de todo.

En el hospital valenciano, los médicos eran hombres y ellas, mujeres.

Ellas eran belgas y procedían del norte de Europa. Ellos, de aquella España.

No habían venido aquí sólo para combatir, desde un hospital de la retaguardia, a las tropas de Franco, sino también para alcanzar la emancipación femenina. No querían estar subordinadas a un hombre, fuese un médico o un militar, pero el aura de aquella miliciana armada que aparecía en la foto había comenzado a difuminarse. “Eran brigadistas, mas los varones que ejercían de sanitarios las veían como enfermeras”. Pese a su causa, que iba más allá de la bélica, seguía habiendo una gran diferencia de estatus, por lo que chocaron contra el machismo de los doctores.

Golda Luftig (izquierda) y otras enfermeras belgas, en Hospital Militar Republicano de Ontinyent. / AMSAB-ISG

“Eran mujeres formadas, instruidas y modernas en un entorno masculino tradicional. Quizás en Barcelona y Madrid hubiese sido diferente, si bien les tocó un pueblo de València, lógicamente más atrasado que esas grandes ciudades. Un ejemplo: las vecinas no hablaban con extranjeros. Por ello, cuando algunas empezaron a trabajar en el hospital, se les abrió la mente, porque algunas eran muy jóvenes y hasta analfabetas. De algún modo, para las autóctonas, fue una forma de conocer nuevas ideas y burlar el control social, familiar y eclesiástico”, cree el corresponsal de la radio televisión flamenca.

Sin embargo, lo más duro no fue curar las extremidades congeladas de los republicanos que regresaban del frente de Teruel, ni atender a los heridos por los bombardeos de los sparvieri de la Aviazione Legionaria sobre la estación ferroviaria de Xàtiva, una masacre que se llevó por delante a mujeres y niños que esperaban la llegada de un convoy republicano. El éxodo posterior tampoco tuvo un destino feliz, pues Hitler desencadenaba un nuevo conflicto que terminaría trayendo más muerte. Unas guerrearon y sufrieron el encierro. Otras murieron asesinadas. Todas fueron relegadas y, en el mejor de los casos, se traspapelaron en los libros de historia.

Quienes buscaron sus raíces en los países del Este, se toparon con el antisemitismo. Las que permanecieron en Bélgica desconocieron la gloria, pues la historia no sólo la escriben los vencedores, sino también los perdedores que saben escribir bien. “Es llamativo que cayesen en el olvido, pese a que deberían ser consideradas unos ídolos”. ¿Qué ocurrió para que fuese así?, se pregunta años después Tuytens. “Pues lo mismo que le sucedió a los republicanos españoles que combatieron en Francia: la resistencia francesa se vendió muy bien y fueron postergados. Igualmente, en Bélgica, figuraron en un primer plano quienes habían luchado desde dentro, aunque las enfermeras también integrasen posteriormente la resistencia armada junto a los partisanos belgas”.

Mientras unos medraron en la política, ellas desempeñaron oficios sin capa.

Sin capa de heroína.

Y con una vida sumida en el anonimato.

“Tantos años dando guerra para que, al final, todo terminase en una decepción vital”.

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Fotografía destacada: Vera Luftig y otras brigadistas enfermeras belgas, en Hospital Militar Republicano de Ontinyent. / AMSAB-ISG

Fuente:https://www.publico.es/politica/mujeres-brigadistas-enfermeras-guerra-civil-franquismo.html

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Un juez que atacó la ley de Memoria Histórica suspende la licencia urbanística para la exhumación de Franco

El magistrado José Yusty Basterreche ordena paralizar el informe por el que el Ayuntamiento de San Lorenzo admitía las obras para sacar el cadáver del dictador.

Yusty Basterreche se basa en un informe de arquitectos de la Fundación Francisco Franco para determinar que las obras ponen en “peligro la vida”.

En un artículo publicado en 2007 escribió que la ley “representa el resquemor, el ansia de venganza y el odio de los vencidos en la guerra civil en estado puro”.

eldiario.es / Raúl Rejón / 26-02-2019

El magistrado José Yusty Basterreche, que atacó la ley de Memoria Histórica en un artículo académico en el que afirmaba que la norma suscitaba “agrias polémicas de carácter político en la que se creían superados los fantasmas de la Guerra Civil” ha suspendido el informe que admitía las obras de exhumación de Franco de la basílica del Valle de los Caídos. El caso cayó en el juzgado de lo contencioso-administrativo número 3 de Madrid del que es encargado. El auto, adelantado por El Independiente, paraliza cautelarmente la autorización municipal para las obras que el Gobierno planeaba para sacar el cadáver del dictador.

El Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial, que tiene ahora tres días para alegar, había emitido un análisis favorable para conceder la licencia de obras menores. Las actuaciones planeadas por el Ministerio de Justicia incluían el “levantado del pavimento de mármol, retirada de la losa de piedra que cubre la sepultura de Francisco Franco y su traslado a otro lugar”. Al juez le han bastado tres días para resolver pues la petición de medidas cautelares se hizo el 22 de febrero, según indica el auto.

El Juez Yusty Basterreche se hizo famoso al suspender un acto sobre el derecho a decidir en Madrid en 2017. Anteriormente había escrito un artículo académico criticando la ley de Memoria Histórica, como publicó eldiario.es, en el que atribuía al Ejecutivo de José Luiz Rodríguez Zapatero objetivos ocultos para redactar dicha norma: “El Gobierno, con oscuras intenciones, ha hecho revivir, todos los hechos y situaciones que llevaron a nuestra Patria a aquellos momentos difíciles”, redactó. El texto decía que la norma “representa el resquemor, el ansia de venganza y el odio de los vencidos en la guerra civil en estado puro sin mezcla de grandeza frente a los que la ganaron”.

Para argumentar su decisión el juez se basa en varias ideas entre las que está un informe de arquitectos de la fundación Francisco Franco firmado por José Ismael de la Barba y Enrique Porto. Hace suyas las conclusiones del estudio y redacta que “debajo de la basílica hay partes huecas, se supone que ejecutadas correctamente, pero el movimiento de la losa de piedra […] puede desestabilizar el conjunto”. Apunta a un posible derrumbe.

También expone que no hay ninguna urgencia en la exhumación “del que fue Jefe del Estado, puesto que lleva enterrado en la Basílica […] más de 44 años”. Además, Yusty Basterreche considera que las dificultades técnicas de la exhumación suponen a la larga una vulneración de los derechos fundamentales recogidos en la Constitución. “No tiene sentido lógico ni jurídico alguno que una obra […] pueda atentar contra uno de los pilares del Estado social y democrático del Derecho […], esto es, poner en peligro la vida humana”, concluye.

El magistrado se recrea en las  características de la lápida y lo que supondría sacar el cuerpo de la Basílica.  “Es decisivo recordar que se trata de remover unas losas de mármol, que a su vez tapan una losa de granito de, al parecer, 2.000kgs. de peso, y no hace falta ser arquitecto […] para percatarse de que ello es de por sí algo complicado, difícil de manejar y, por tanto peligroso por el riesgo evidente, que no hace falta explicar, de caída, rotura o cualquier otro accidente que pueda ocurrir, y que a su vez pueda causar daños a las personas, sin duda un grupo no escaso de ellas, que tienen que realizar la citada maniobra.”

Este juez es uno de los ocho hijos que tuvo el almirante de la Armada José Yusty Pita que fue nombrado comandante general de la Base Naval de Canarias el 25 de septiembre de 1968 destinado a las islas. De su paso por Canarias queda una calle en su honor: ‘Almirante Yusty Pita’, en la localidad de Agüimes, en la provincia de Las Palmas.

Auto en el que se suspende… by on Scribd

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Fotografía destacada: El Valle de los Caídos, los números de un monumento de futuro incierto | EFE

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/Memoria-Historica-urbanistica-exhumacion-Franco_0_872113568.html

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La ARMH tilda de electoralista el plan de choque del Gobierno para las exhumaciones

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) lamenta que el director general de la memoria histórica, Fernando Martínez, haya anunciado hoy un “plan de choque” para llevar a cabo acciones de búsqueda de personas desaparecidas por la represión franquista.

bierzocomarca.eu / 25-02-2019

Para el presidente de la ARMH, Emilio Silva “es muy triste escuchar cómo el director general repetía sin parar la expresión plan de choque, como un mantra publicitario e inmediatamente hablaba de cómo los nacionalistas han tumbado los presupuestos, responsabilizándolos de los ocho meses de inacción del Gobierno”.

La Asociación presentó a finales de junio de 2018 una propuesta al Gobierno para que iniciara esas labores de forma urgente argumentando que “dejar pasar unos meses para gente que lleva esperando 80 años puede ser el resto de su vida”.

El anuncio del Gobierno acerca de la posibilidad de llevar a cabo un plan para la exhumación de fosas recuerda al informe que presentó el ministro de la Presidencia, Ramón Jauregui, en octubre del año 2011, donde se recomendaba la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco en octubre, apenas un mes antes de las elecciones generales, cuando la Ley de la Memoria llevaba en vigor casi cuatro años. “Es una falta de respeto a las víctimas utilizar su situación para la bronca entre partidos de cara a unas elecciones y no defenderlas desde el primer minuto en el que este Gobierno llegó a La Moncloa”, explica Silva.

La ARMH cree que el director general de la memoria, Fernando Martínez, “debería disculparse públicamente ante las familias de las personas desaparecidas y dejar de hacer propaganda en su discurso que ha obviado a los cientos de voluntarios que desde el año 2000 hasta 2019 han participado en las exhumaciones de fosas y sin los cuales no se habían podido llevar a cabo las mismas, ni siquiera cuándo hubo ayudas gubernamentales”.

Audio Emilio Silva

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Fuente: http://bierzocomarca.eu/index.php?option=com_content&view=article&id=37785:la-armh-tilda-de-electoralista-el-plan-de-choque-del-gobierno-para-las-exhumaciones&catid=48&Itemid=9

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Los nietos de una víctima piden a una jueza argentina exhumar sus restos del pozo Funeres

Enrique Suárez Ferrera, minero de San Martín, fue detenido en 1948 y arrojado a la sima La familia afirma que “no sabemos por qué lo asesinaron”.

lne.es / Julio Vivas / 24-02-2019

Una nueva denuncia que persigue la exhumación del pozo Funeres se ha sumado esta semana a la gran querella contra los crímenes del franquismo que dirige la jueza María Servini de Cubria, en Argentina. Los nietos de Enrique Suárez Ferrera, un minero vecino de La Rina, en San Martín del Rey Aurelio, presentaron una denuncia en el consulado de Argentina en Madrid por la desaparición de su abuelo.

Tal y como explican en la denuncia, Enrique Suárez Ferrera fue detenido por la Guardia Civil el 13 de abril de 1948 cuando iba a trabajar a la mina. Una vecina le contó a su esposa, Manuela Nava, que había visto a los guardias llevarlo camino de la montaña de Peñamayor. Sus dos hijas trataron de buscarlo en esa dirección, pero no las dejaron pasar, amenazándolas con llevarlas presas también.

Presuntamente, el cuerpo del hombre acabó siendo arrojado al pozo Funeres junto a otras tres personas que habían sido detenidas ese día: Jesús García Iglesias, de Les Felechoses; Silvino Díaz Méndez, de El Xuminiz; y Ramón Rodríguez Argüelles, de La Camperona. Por todo esto, los nietos de Enrique Suárez Ferrera piden la exhumación del pozo para tratar de identificar los restos de su abuelo. En su escrito dicen que confían en que la justicia argentina “pueda lograr lo que la española niega sistemáticamente”. Es más, Paulino Menéndez Suárez, uno de los nietos que firma la denuncia, aseguraba ayer que “en la familia siempre nos hemos preguntado por qué lo habían asesinado, ya que él no tenía filiación política”.

No es la primera vez que se presenta una denuncia a la justicia argentina para la exhumación del pozo Funeres. Fue en 2016 y por otro minero, Erasmo Alonso Martínez, de Los Barreros (Laviana), que presuntamente fue asesinado y tirado en esta fosa. De momento, el trabajo de la jueza María Servini de Cubria parece estar dando resultados.

Gracias a un exhorto de la magistrada, se logró exhumar en Guadalajara una fosa común a petición de la hija de Timoteo Mendieta, que había sido asesinado allí. Hasta ahora son 27 las personas y entidades que se han sumado desde Asturias a la gran querella contra los crímenes del franquismo denunciando sus casos, que afectan a medio millar de víctimas.

El pozo Funeres se convirtió en una fosa común tras los hechos que tuvieron lugar en la zona en 1948, once años después de que finalizara la guerra civil en Asturias. Brigadillas franquistas detuvieron a una veintena de personas simpatizantes de las ideas socialistas.

Las llevaron andando hasta el pozo Funeres, una sima natural de unos 20 metros de profundidad situada en la ladera oeste de Peñamayor, y allí, tras ser maltratadas, fueron arrojadas al fondo. El cruel suceso tuvo amplia repercusión internacional.

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Fotografía destacada: Familiares de las víctimas de Funeres arrojan flores a la fosa. J. R. SILVEIRA

Fuente:https://www.lne.es/cuencas/2019/02/24/nietos-victima-piden-jueza-argentina/2431854.html

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La Desbandá. Identidad y memoria

Ana Leiva e Isabel del Valle comparten sus recuerdos de la Desbandá, aquella huida masiva de Málaga en plena Guerra Civil. Marta Orosa recupera la memoria de su abuela -y la de su madre, sus tías, sus primas, y la de su hermana y la suya propia, y la de tantas mujeres andaluzas- en un proyecto que trata de desmemoria, incomprensión y ausencias.

pikaramagazine.com / Marta Orosa / 20-02-2019

El proyecto artístico, ‘La Desbandá. Identidad y memoria’ que cabalga entre el trabajo documental y el conceptual y que enraíza lo personal con lo político, nace de las historias que me contaba mi abuela en el salón de su casa, de cuando tuvieron que coger cuatro cosas y salir huyendo de Málaga porque llegaban las tropas franquistas “cortando cabezas y violando a mujeres”. Era el 7 de febrero de 1937.

Esas historias de mi abuela, que siempre me parecían quedarse a medias (como si de algunas partes no se pudiese hablar), no eran La Historia con mayúsculas que encontraba en los libros. No era la voz visible. Era la de Antonia, una mujer andaluza, que nos hablaba desde lo que había vivido. Siento que esas historias son también las de mi madre, las de mi tía, las de mis primas, las de mi hermana y las mías. Digo que son nuestras porque todas hemos vivido escuchándolas y porque han configurado los dolores y las fortalezas con las que hemos crecido.

Las historias de la abuela de la autora sobre la Desbandá son nuestras porque hemos vivido escuchándolas y porque han configurado los dolores y las fortalezas con las que hemos crecido.

Para mi abuela, que tenía seis años en aquel momento, la Desbandá fue una aventura: un camino lleno de niñas para jugar, cañas de azúcar para comer… ¿Qué más podía pedir? La mamatoña, su madre, lo vivió desde el lugar de quien deja su casa, sus quehaceres, sin despedirse de sus vecinas y se lanza a caminar con sus hijas y el miedo a cuestas. Caminaban por la carretera de Málaga a Almería, con el mar a su derecha y a la izquierda la montaña. Ella contaba siempre que a lo lejos, en el mar, se veía una lucecita que no le gustaba ni un pelo y cuando estaban llegando a Almería esa luz resultó ser un barco desde el que las bombardeaban. Entonces ya no había juego, ni cañas dulces, solo quedaban los cuerpos esparcidos por aquel camino y el miedo de las que consiguieron sobrevivir.

Fue uno de los episodios más dramáticos de la Guerra Civil española. Maribel Brenes, coautora del libro 1937. Éxodo Málaga Almería, señala que por esa carretera, que ahora se conoce como la carretera de la muerte, se desplazaron entre 100.000 y 300.000 personas tras las amenazas radiofónicas de Queipo de Llano y, más de 5.000 personas murieron en el camino. “Yo iba andando y pisando muertos”, me dice Josefa La Molinera, una de las supervivientes. Sin embargo, esa historia trágica de Andalucía es una historia olvidada.

Ana Leiva, que tiene ahora 97 años, se ha pasado más de 30 sin hablar con nadie lo que vivió aquellos días de febrero. “Después de eso, en mi casa no se habló absolutamente nada. Cada uno se lo tragó y se lo quedó con él”, me cuenta. Ese, me parece, que es un olvido de alguien que está lleno de dolor y necesita seguir viviendo, pero siento que el olvido sobre la Desbandá corre en muchas direcciones y está atravesado también por otros silencios, determinados por la culpa o la vergüenza.

82 años más tarde, con la necesidad de restaurar esas narraciones a medias de las voces que no forman parte de las Grandes Narrativas ni la Historia, llevo a cabo ‘La Desbandá. Indentidad y memoria’, que consiste en una serie de diez retratos de supervivientes de la Desbandá, intervenidos posteriormente con imágenes originales del suceso, fotos personales y otros objetos. Cada imagen va acompañada del testimonio en audio de las protagonistas.

En las charlas con ellas no encontré fechas, ni horas. Encontré con voces llenas de verdades -las verdades que salen del cuerpo-, de desmemoria, de incomprensión y ausencias. Ahora sé que esas historias, que parecían prohibidas y que se contaban en la casa de mi abuela, no solo estaban allí entre nosotras, sino que estaban en otras casas (se contaran o no) y han configurado las penas y las fortalezas de muchas familias andaluzas.

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Fotografía destacada: Ana Leina (izda) y Josefa, la molinera.

Fuente:https://www.pikaramagazine.com/2019/02/la-desbanda-identidad-y-memoria/

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Los días azules y el sol de la infancia de Antonio Machado siguen vivos 80 años después de la muerte del poeta

‘Estos días azules y este sol de la infancia’ fue el último verso que escribió Antonio Machado: lo hizo días antes de morir en un pueblo de la costa francesa donde se exilió durante la Guerra Civil, hace 80 años.

lasexta.com / 19-02-2019

Antonio Machado dijo que sólo nos pertenece la tierra donde morimos, y él murió en un pueblo de la costa francesa, en Collioure, donde llegó como refugiado, con lo puesto, huyendo de la Guerra Civil. Y eso que él nunca quiso salir de Madrid.

“Cruzó la frontera en condiciones espantosas, junto a miles y miles de personas, bajo la metralla de aviones alemanes e italianos matando a gente inocente mientras huía. Es un espanto, y su madre estaba medio muerta”, comenta Ian Gibson, autor de ‘Los últimos caminos de Antonio Machado”.

Cabizbajo y muy cansado, Machado fue fotografiado en ese camino del exilio. Nada más cruzar la frontera francesa, le recomendaron refugiarse en una pensión de Collioure.

En la casa Quintana, su propietaria tuvo que darles hasta ropa, porque Machado y su hermano sólo tenían una camisa que se intercambiaban, pero él ya estaba muy enfermo. “Salió varias veces a ver el puerto para dar una última vista del mar”, explica Gibson.

El poeta pidió que le enterraran junto a un pequeño cofre con arena de España. “Simboliza la tragedia del exilio. Él terminó en Colliure, a dos pasos de España, pero fuera de su país y con pocas posibilidades de volver”, señala el escritor.

Falleció sólo 20 días después de cruzar la frontera. Junto a su cuerpo posan varias notas y un último verso: “Estos días azules y este sol de la infancia”.

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Fuente:https://www.lasexta.com/noticias/cultura/los-ultimos-dias-de-antonio-machado-80-anos-de-la-muerte-del-poeta-en-el-exilio-video_201902195c6c1a140cf2717239dcd82a.html

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