Memoria Histórica | |
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Publicado por ARMH
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Lorca, memoria enterrada del mito gay

‘Bones of contention’, de la americana Andrea Weiss, analiza la persecución homosexual durante la dictadura franquista.

elmundo.es / Luis Martínez / 15-02-2017

Dice el escritor James Baldwin que el pasado no es el pasado; que el pasado es siempre el presente. Lo afirma en el documental I am not your negro donde se ventilan las heridas de un país, Estados Unidos, que se niega a reconocer lo que fue, es decir, que evita decir quién es. Dos pasos más allá, sin movernos de la Berlinale y en una coincidencia que se diría significativa, la cineasta Andrea Weiss afirma que la Historia importa. Sin más. «Recuerdo que estaba en Barcelona en el peor momento de la crisis que asolaba a España. Entonces vi a un grupo de gente manifestándose por la memoria histórica. Me impresionó ese momento de dignidad aun en el peor momento. En mi país, por ejemplo, sólo se mira al futuro y eso nos está arruinando como país», dice la directora. Su declaración viene a cuenta de los motivos que le llevaron a Bones of contention (Los huesos de la disputa, sería la traducción), un documental que otorga a un debate tan obstinadamente español una perspectiva quizá nueva.

La película, presentada ayer en la sección Panorama, hace coincidir dos argumentos. Tres incluso. De un lado, ya se ha dicho, la siempre polémica memoria histórica; del otro, el olvido vergonzante de toda la represión franquista contra gays y lesbianas (o, de forma más amplia, el colectivo LGTB), y, en medio, la causa de Federico García Lorca. Poeta y símbolo muy a su pesar de todas las atrocidades del mundo. Incluida la persecución homófoba.

«Como ha sucedido en Sudáfrica o de forma ejemplar en Alemania. Es preciso en España un diálogo honesto. Algo así es necesario, no tanto como simple ejercicio de sinceridad, que también, sino como paso previo para ponerse en guardia y evitar que algo así pueda volver a suceder. No se trata de reparación de daños, sino de simple reconocimiento. En los años 90 viví en Alemania y ésa era una conversación constante. Eso no lo he visto en España», añade Weiss.

La película sigue los pasos de varias víctimas todas ellas con una herida común: el castigo del silencio, del reconocimiento a media voz, del más crudo olvido. Cuenta Antoni Ruiz cómo, tras ser denunciado por homosexual por su propia madre, la Ley de Peligrosidad Social hizo de él un ciudadano estigmatizado sin otro recurso que la prostitución. Silvia Reyes, transexual, recuerda con precisión el repudio de su familia antes de hacer visible su auténtico sexo. Isabel Franc, del mismo modo, desvela los códigos secretos entre lesbianas («¿Tú eres librera?», se decían unas a otras) para no ser reconocidas. «De todas formas, lo realmente duro era que se nos negaba hasta la existencia. Sí, había una ley contra gays, pero a nosotras se nos negaba hasta eso. No existíamos, porque la mujer tampoco tenía sexualidad».

Lo que persigue la película en definitiva es trasladar el foco del olvido desde la espectacularidad cruel de las fosas en las cunetas a los sótanos igual de oscuros de la persecución homosexual. Y en medio, como testigo de los dos funestos escenarios, Lorca. Lorca transformado en símbolo. «Yo creo que ser de Granada me aproxima a la comprensión simpática de los perseguidos: del gitano, del africano, del judío… del morisco que todos llevamos dentro», declaró en una entrevista el poeta. Premonitorio quizá. Dice Weiss que en el caso de Lorca la cuestión no es si dar o no con sus restos. «Nos queda su obra», puntualiza al lado de Laura García Lorca, presidenta de la fundación de su mismo apellido. «Lo importante», sigue la directora, «es procurar un debate honesto de todo lo que pasó, de cada uno de los desaparecidos y de cada uno de los perseguidos. Todos son víctimas. Se tiende a pensar que la historia va siempre hacia adelante y no es así. Ahora más que nunca -basta mirar mi país o Europa- están claras las consecuencias de ignorar el pasado».

«Un muerto en España está más vivo como muerto que en ningún sitio del mundo». Vuelve a hablar Lorca. Y dos calles más allá, Baldwin asiente: «El olvido es el nombre que el poderoso da a su poder».

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Fotografía destacada: Fotograma del documental ‘Bones of contention’, de Andrea Weiss, con Federico García Lorca en el centro, presentado ayer en el Festival de Berlín.

Fuente:http://www.elmundo.es/cultura/2017/02/15/58a3585ce2704ed1308b469a.html

 

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