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Publicado por ARMH
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La memoria sepultada hace 70 años

Voluntarios de la ARMH entregarán este mes a sus familiares los restos de cuatro guerrilleros abatidos en Val do Dubra en 1949. La fosa fue exhumada hace dos años.

laopinioncoruna.es / R. Prieto / 04-07-2018

Ya son 18 las tumbas de Franco abiertas en Galicia y más de 50 los cuerpos identificados

Una parte de la memoria de miles de familias sigue enterrada en los montes, tapias de cementerios o cunetas. Bajo tierra permanece aún hoy uno de los capítulos negros de la historia de España que durante la dictadura e incluso durante la Transición se intentó silenciar y sepultar bajo las tinieblas de la represión y del miedo. Casi 80 años después del final de la Guerra Civil, arqueólogos e historiadores tratan de poner nombre a los represaliados del franquismo y devolver los restos a sus familiares para que las viejas heridas del pasado cicatricen y los restos de aquellos viejos huesos vencidos descansen en paz. La falta de ayudas públicas para desenterrar la verdad deja en manos de voluntarios la apertura de fosas del franquismo, una situación que hace que la búsqueda no avance tan rápido como víctimas y expertos quisieran.

En la agenda de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), colectivo originario del Bierzo leonés promotor de las primeras exhumaciones de represaliados durante la dictadura de Franco, ya hay marcado el fin de casi 70 años de búsqueda para cuatro familias gallegas. El próximo sábado día 28, el auditorio de Bembibre (Val do Dubra) acogerá a las 12.30 horas la entrega de los restos de cuatro guerrilleros antifranquistas abatidos en los montes coruñeses de Paramos y cuyos restos fueron exhumados en octubre de 2016. Desde hace ya casi 20 años que la ARMH comenzó su lucha por desenterrar la memoria localizó a más de 1.400 víctimas en España. En Galicia, exhumaron 53 cuerpos en 18 fosas, un balance al que hay que añadir tres exhumaciones más fuera de la comunidad en las que identificaron cinco represaliados gallegos y otras seis tumbas buscadas sin éxito.

Las pruebas de ADN son las que ponen nombre y apellidos a cada víctima. Tras el cotejo de las muestras, el equipo de forenses de la ARMH confirmaron la identidad de los cuatro represaliados enterrados a un metro de profundidad en el cementerio de Paramos en una fosa de más de cuatro metros de largo: José María Castelo Mosquera (nacido en Iñás, en Oleiros), Manuel Pena Camiño (vecino de A Coruña), Vicente Peña Tarrasa (natural de Palma de Mallorca y residente en Narón) y Manuela Teiga (natural de la aldea de Aro, en Negreira), los tres primeros miembros del destacamento Manolo Bello -perteneciente a la IV Agrupación del Ejército Guerrilleiro de Galicia- y la mujer, sobrina de la mujer de la casa donde se ocultaron y se produjo el tiroteo.

A finales de la Guerra Civil, solo en los montes de Galicia y León había más de 20.000 hombres relacionados con la guerrilla. Fue a partir de 1948 cuando se intensificó la represión franquista para poner fin a estos grupos refugiados. Los guerrilleros del destacamento Manolo Bello llevaban tres meses en el mismo punto de apoyo cuando el 5 de marzo de 1949 fueron descubiertos por la Guardia Civil. Refugiados en una casa de la familia Teiga en la parroquia de Zas, estaban ocultos cinco guerrilleros, de los que tan solo uno, Manuel Ramiro Souto, logró salvarse del tiroteo, según documentación recabada por la ARMH.

Apenas pasaban quince minutos de las ocho de la mañana cuando la Guardia Civil rodeó la vivienda de Carmen Teiga, natural de Iñás (Oleiros) que formaba parte del destacamento de la guerrilla y que fue enterrada en el cementerio de Aro. El grupo logró huir de la casa, pero al poco de salir el domicilio la balas alcanzaron a Carmen, que resultó herida de gravedad. Su compañero Castelo, según consta en las informaciones de los propios guerrilleros, puso fin a su agonía.

Con el apoyo de una de las residentes en Zas, Manuela Teiga, que junto a su tía Carmen actuaban como enlace con el grupo de guerrilleros, pudieron continuar su escapada. A esta huida Manuela también se sumó por el temor a las represalias. Pero su huida al norte de la provincia finalizó a las cuatro de la tarde, sorprendidos a apenas 20 kilómetros del punto de partida. En los montes de Paramos, el grupo fue cercado por la Guardia Civil. El tiroteo se saldó con cuatro bajas:  Castelo, Peña, Pena y Manuela Teiga.

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Fotografía destacada: Fosa exhumada en octubre de 2016 en el cementerio de Paramos (Val do Dubra). ARMH

Fuente:https://www.laopinioncoruna.es/galicia/2018/07/04/memoria-sepultada-70-anos/1306928.html

 

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