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Publicado por ARMH
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Lo último que vieron los fusilados y los últimos abuelos de la Guerra Civil, la cita con la memoria en PHotoESPAÑA

La XXII edición del festival de fotografía, que se celebra entre el 5 de junio y el 1 de septiembre de 2019 en Madrid, contiene varias exposiciones que invitan a abrir los ojos al pasado y al presente derivado de la contienda española.

“Quería rendir un homenaje a todos los abuelos de España”, cuenta a eldiario.es el fotógrafo Luis Areñas, que pasó dos años recorriendo pueblos y buscando a supervivientes de la Guerra Civil para retratarles.

eldiario.es / José Antonio Luna / 09-06-2019

En España hay más de 2.500 fosas comunes y, según cálculos del Ministerio de Justicia, unos 114.000 desaparecidos. Solo hay un país en el mundo que le supera en número de represaliados enterrados: Camboya. Además, los datos están desactualizados desde 2011, año en el que se paralizaron las partidas presupuestarias del Estado destinadas a la memoria histórica y a las subvenciones para buscar y exhumar víctimas. A los familiares de estas, aún intuyendo bajo qué tierra se encuentran sepultados sus seres queridos, solo les queda esperar con impotencia una solución que nunca llega.

España tiene una cuenta pendiente con la memoria que tampoco parece tener respuesta desde el lado jurisdiccional. El ejemplo más reciente es el de la decisión del Tribunal Supremo de paralizar la exhumación de Franco del Valle de los Caídos para “evitar el perjuicio que se causaría a los recurrentes”. Todo ello, mientras se referían al caudillo como “Jefe de Estado”. No hubo ninguna alusión al golpe de Estado, ni a la guerra ni a la represión de los opositores al régimen franquista.

Montes de Torozos II, Valladolid, 1936-1939. Los autobuses de línea que iban o venían a Valladolid tuvieron que detenerse muchas veces en ese punto por la existencia de patrullas en el cruce, y los viajeros podían ver las camionetas cargadas de gente e incluso alguna vez fueron testigos de la presencia de cuerpos en la carretera. El monumento a las víctimas del franquismo ha sido destrozado varias veces en el pasado. A finales de septiembre de 2013 se inauguró un tramo de la autopista que une Valladolid y León. Las obras han llegado muy cerca del área de las fosas comunes. AUTOR: MIQUEL GONZÁLEZ

“De Jefe de Estado nada. Franco fue un dictador y desde hace un año lo pone incluso en el Diccionario Biográfico de la Real Academia Española”, recrimina al ser preguntado sobre el tema por eldiario.es Miquel González, autor de una de las cuatro exposiciones de PHotoESPAÑA centradas en la Guerra Civil española que recibe el nombre de Memoria Perdida y que estará disponible hasta el 31 de julio en el Instituto Goethe de Madrid. Para aquellos que no se puedan desplazar hasta la capital, su página personal sirve como buena muestra del proyecto.

 El fotógrafo quiso capturar de cerca algunas de las muchas fosas que se encuentran repartidas por todo el país, pero no lo hizo de una forma cualquiera. Eligió la hora y la estación en la que fueron ejecutados quienes hoy permanecen bajo aquellos escombros.

“Quería acercarme lo máximo posible a lo que habían visto quienes fueron ejecutados e intentar tomar fotos en condiciones parecidas”, explica el experto sobre las razones que llevaron a visitar los Picos de Europa cubiertos por una capa de nieve. “Lo que sientes allí solo es muy raro. Impresiona”, añade.

O Candedo , Ourol, Lugo, 16.4.1938. Tres mujeres de la familia Casabella, María Xosé, Felicitas, su hija, y Encarna, su nieta, de 13 años, fueron asesinadas por falangistas. Acto seguido mataron el ganado y quemaron la casa y el trigo. Los falangistas intentaban cercar al miembro de la UGT Alejandro Templás. Templás escapó mal herido y murió poco después cerca de Ourol. Los cuerpos desaparecieron. AUTOR: MIQUEL GONZÁLEZ

González destaca dos emplazamientos que le conmovieron especialmente: el primero se sitúa en el pueblo Villalibre de la Jurisdicción (León), en el que “mataron a un chaval de 16 años que no quiso delatar a su hermano que estaba escondido como un topo en la bodega de la casa”. El segundo en Ourol (Lugo), donde gracias a los habitantes pudo saber que “mataron a una niña de 13 o 14 años junto a tres mujeres. Quemaron la casa, asesinaron al ganado y acabaron con sus cultivos”.

Los rostros de las historias

Luis Areñas, en cambio, ha decidido pasar dos años recorriendo pueblos y aldeas de España buscando supervivientes de la contienda. El proyecto tiene mucho de personal: su abuelo murió en el frente, en un pequeño pueblo de Zaragoza llamado Quinto. “Me fui hasta allí y en medio de las ruinas comenzó a funcionar mi imaginación. Tras eso empecé a preguntarle a mi madre un poco más sobre mi abuelo, aunque tampoco le gustaba mucho hablar de esas cosas”, recuerda el fotógrafo. Fue entonces cuando se le ocurrió una idea: rendir homenaje a su abuelo retratando a quienes, como él, lucharon en el frente.

Antonio Alaiz Canalís, combatiente en la Guerra Civil Española. AUTOR: LUIS AREÑAS.

La exposición Los Últimos. Retratos y testimonios de la Guerra Civil Española, disponible en el Centro de historias de Zaragoza hasta septiembre, refleja parte de un trabajo que además de fotos también tiene vídeos en los que los combatientes hablan a la cámara de sus vivencias. Y lo hace sin distinción de bandos, porque, según el fotógrafo, se trata de un “proyecto humanista” en el que lo que interesa son “las emociones de personas que cuando estuvieron en el frente tendrían 17 o 18 años, algunas de ellas sin ninguna ideología”. “Después de las entrevistas, muchos familiares me dijeron que su abuelo nunca les había contado aquellas historias. Para ellos también fue como descubrirle, y a mí se me ponía la piel de gallina”, rememora Areñas.

La relación entre el fotógrafo y el fotografiado, en este caso, era más estrecha que de costumbre. “He vivido momentos muy íntimos con esas personas, porque los veía y pensaba en mis antepasados. Había un vínculo fraternal muy intenso, ya que quería rendir homenaje a mi abuelo y también a todos los abuelos de España”, afirma el retratista.

Algunos de estos exsoldados ni siquiera alcanzaban la mayoría de edad cuando sostuvieron un fusil por primera vez, y que ahora puedan contarlo no tiene tanto que ver con su destreza en el campo de batalla como con la suerte. Al fotógrafo se le quedaron grabadas algunas de estas anécdotas: “Muchos me dijeron que habían vuelto a nacer tras la Guerra Civil, porque vieron cómo sus compañeros murieron por obuses que cayeron a escasa distancia de ellos. La diferencia entre la vida y la muerte a veces se jugaba por unos cuantos milímetros”.

“Reabrir heridas”, cuando ni se han cerrado

Monte de Estépar III, Burgos. Esta fosa común de 4,70 x 1,90 metros contenía 26 cuerpos en tres capas, asesinados entre agosto y octubre 1936. Las ejecuciones masivas se cometían amparándose en la oscuridad de la noche y, al contrario de lo que ocurría con la mayoría, los cuerpos no se dejaban expuestos durante días, sino que eran inmediatamente enterrados en las fosas comunes que habían sido preparadas previamente. Entre julio de 2014 y abril de 2015 se exhumaron 96 cuerpos de cuatro fosas comunes como esta. AUTOR: MIQUEL GONZÁLEZ

“Busca el enfrentamiento y no la reconciliación, busca la división y no la unión, busca reabrir heridas, y no cerrarlas”, dijo el año pasado José Luis Martínez Almeida, probablemente próximo alcalde de la capital por el PP, con motivo de la exposición No pasarán. Madrid 1936. Pero no es el único del grupo político en hacer tales declaraciones. La senadora Ester Muñoz se burló el pasado mes de febrero de que presupuestaran 15 millones para que “desentierren unos huesos en lugar de mejorar a los jueces y fiscales”.

“No creo que sea reabrir heridas, sino dejar hablar a las personas que estuvieron, y no a otros que toman algunos papeles activos cuando ni siquiera formaron parte de aquello. Yo tampoco estuve, entonces qué voy a opinar de eso. Me callo, escucho, hago fotos y transmito lo que me dicen”, apunta Luis Areñas.

Tresviso III (La Mesa), Cantabria. 11. 1937. Avelino Fernández Bravo, de 29 años y casado, fue asesinado y enterrado en el paraje de La Mesa, en un prado de la Llosona en Tresviso. El militante de la CNT que combatió como miliciano con el grado de teniente en el Batallón 257 del Ejército del Norte se estaba dirigiendo a su casa tras la caída del frente del norte AUTOR: MIQUEL GONZÁLEZ

Miquel González, que da charlas en Holanda sobre memoria histórica, cuenta cómo los asistentes se sorprenden cada vez que hace referencia al caso español. “Un dictador debajo de una cruz, en un monumento tan grande como no se ha visto en ninguna otra parte… No sé, hay un tal Rudolf Hess en Alemania cuyos restos al final tiraron al mar, ya que iban muchos fascistas de peregrinaje a su tumba”, destaca el fotógrafo, que también lamenta que el gobierno actual “dedique tanta energía a Franco y no en abrir fosas, que hay muchas”.

Señalar a exposiciones sobre la Guerra Civil por “reabrir heridas” es, en cierto modo, coartar el derecho de quienes todavía hoy buscan contar qué vivieron durante la contienda. Es lo que ocurre con Antonio, con Juana o con Baltasar, algunos de los retratados por Areñas. “¿No hay que escucharlos? ¿No hay que respetar o al menos considerar sus testimonios? A lo mejor proponen preguntas que son interesantes volver a poner sobre la mesa, porque la memoria corresponde a toda una sociedad”, se pregunta. Porque realidad, a pesar de los años y de las barreras, siempre acaba removiéndose y emergiendo a la superficie.

Martín Fernández Alberdi, combatiente en la Guerra Civil española AUTOR: MIQUEL GONZÁLEZ

Dos exposiciones más

Además de los trabajos de Luis Areñas y Miquel González, PHotoESPAÑA cuenta con otras dos exposiciones interesantes si se quiere continuar explorando las consecuencias de la Guerra Civil española.

La primera de ellas es de Joel Meyerowitz, que se encuentra disponible en Casa de América (Madrid) hasta finales de julio. Se trata de una recopilación de 98 fotografías tomadas en Málaga entre 1966 y 1967, en un país en transformación social y política con motivo de una dictadura que parecía llegar a su fin.

La segunda es de Nicolás Muller, y está expuesta al aire libre en la calle Bulevar Salvador Allende de Alcobendas (Madrid). Muller es un gran retratista que se afincó en España en 1947 y que no tuvo reparo en recorrer parte del país inmortalizando a grandes intelectuales de la época como a Pío Baroja paseando por el parque del Retiro.

 

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Fotografía destacada: De izquierda a derecha: Virgilio Fernández del Real, Juana María Sánchez Rubio y Baltasar Delgado, combatientes y testigos de la Guerra Civil española | FOTOGRAFÍAS DE LUIS AREÑAS.

Fuente:https://www.eldiario.es/cultura/arte/exposiciones-PhotoESPANA-Guerra-Civil-fotograficos_0_907459554.html

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