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Olga Mayans, la española que sobrevivió a la masacre nazi de Tulle: “Si no les abrías, destrozaban la puerta con hachas”

Olga fue testigo de una de las mayores masacres de la II Guerra Mundial: 99 vecinos de Tulle fueron ahorcados y 149 deportados a campos de concentración.

Francia acaba de conmemorar el 74 aniversario de las matanzas perpetradas por las Waffen-SS en Tulle y Oradour-sur-Glane, donde al menos 24 españoles fueron asesinados.

eldiario.es / Carlos Hernández / 13-06-2018

“Aún me parece que oigo a aquellas bestias… gritando en alemán, aporreando la puerta de casa y amenazándonos con tirarla abajo si no la abríamos”. Su rostro se ha ido cubriendo de tinieblas a medida que su envidiable memoria retrocedía en el tiempo. Aunque su trabajado cuerpo apenas le permite moverse unos pasos por la casa de Perpiñán en la que vive sola desde que falleció su marido, su mente se encuentra ya a 370 kilómetros de distancia. Muy lejos en el espacio y en el tiempo. Olga Mayans ha dejado de tener 92 años y vuelve a ser la jovencita asustada que era aquel 9 de junio de 1944.

“Hui con mi familia de Barcelona cuando las tropas franquistas estaban a las puertas de la ciudad. Nos refugiamos en Francia y yo acabé en Tulle, acogida por un matrimonio que me dio trabajo cuidando de sus tres hijos”. Olga enseña las fotos que conserva de la que, desde entonces, siempre fue su segunda familia: los Tresallet. “Tenían dos gemelos, niño y niña, y otra hija mayor. Me querían como a una hermana”. Louis, el padre, regentaba un taller de relojes en la localidad. Como tantos otros franceses y también muchos exiliados españoles, no pudo quedarse de brazos cruzados ante la invasión alemana de Francia. “Era de la Resistencia. Como en la relojería entraba y salía mucha gente, podía trabajar de correo sin levantar sospechas. Entraba uno y le dejaba un papel que más tarde alguien recogía”, relata con admiración Olga.

Antes de la matanza: Olga posa en Tulle con los tres hijos de la familia Tresallet (cortesía de Olga Mayans)

La tensión se había disparado en la villa tras el inicio del desembarco de los Aliados en las playas de Normandía la noche del 5 al 6 de junio. Solo 24 horas después, los guerrilleros franceses habían lanzado una ofensiva contra Tulle en la que lograron liberar la ciudad. La alegría apenas duró unas pocas horas. El 8 de junio, efectivos de la División Das Reich de las Waffen-SS recuperaron el control de la localidad y perpetraron su sangrienta venganza. “El 9 por la mañana fueron, vivienda por vivienda, sacando a todos los hombres. Si no abrías, destrozaban la puerta con hachas. En nuestra casa solo estaba mi patrona, que se llamaba Denise, los niños y yo. Lo registraron todo y nos obligaron a encerrarnos, cerrando puertas y ventanas”.

Durante varias horas los alemanes, siguiendo las órdenes del general de las SS Heinz Lammerding, reunieron a los prisioneros y realizaron una macabra selección. “Estábamos muy asustadas, pero no sabíamos exactamente lo que pasaba. Oíamos disparos, golpes y gritos. Lo más desgarrador era oír gritar a las mujeres que suplicaban por la vida de sus padres, maridos o hijos. Como nuestra casa era una especie de barraca, había muchos agujeros por los que mirar. Delante teníamos un soldado alemán con una ametralladora que se encargaba de que nadie se asomara a las ventanas ni saliera a la calle”.

Placa en recuerdo de las víctimas españolas de Oradour instalada en el cementerio de esa localidad francesa. FOTO: Carlos Hernández

A solo unos metros de distancia comenzó la masacre. Los SS eligieron a 120 hombres y empezaron a ahorcarlos: “Con mucho cuidado para que no me vieran los soldados, yo miraba por las rendijas de las paredes de la casa. Y vi a los ahorcados. Los colgaban en todas partes… Yo los que vi estaban colgados de los balcones. La calle en que vivíamos fue una de la que más utilizaron para matarlos. Entonces se llamaba del Pont Neuf, Puente Nuevo; después de aquello la rebautizaron como calle de Los Mártires”. Finalmente fueron 99 los vecinos ahorcados aquel día: “Tres eran españoles. ¡Aquello fue horrible! De una sola familia colgaron a tres”. Los SS no se conformaron con ahorcar a ese centenar de vecinos en balcones y farolas; a otros 149 hombres los subieron a unos camiones y los enviaron a un campo de concentración. “Mi patrón fue uno de ellos. Se salvó de la horca, pero lo mataron en el campo de Dachau”. Louis Tresallet no fue la excepción, sino la regla. En el campo de concentración perdieron la vida 101 de los 149 vecinos deportados durante aquella aciaga jornada.

Matanzas con víctimas españolas

La misma división Das Reich perpetraría al día siguiente, 10 de junio de 1944, otra masacre aún mayor en la localidad de Oradour-sur-Glane. En esta ocasión los miembros de las Waffen SS asesinaron a 642 personas en un solo día. “Nos enteramos de esa matanza bastante tiempo después”, recuerda Olga mientras desempolva los periódicos que guarda de aquella época negra. “Allí no fueron ahorcados. Allí los ametrallaron y hasta los quemaron dentro de la iglesia”. Así fue. 239 mujeres y 213 niños perecieron en el templo religioso de la localidad después de que los nazis les encerraran allí, les tirotearan y les arrojaran numerosas bombas de mano.

Ruinas de Oradour-sur-Glane, localidad en la que tuvo lugar la segunda masacre cometida por la División Das Reich. FOTO: Carlos Hernández

Entre las víctimas de esta segunda matanza había al menos 21 españoles, incluidos varios niños de corta edad. Sus nombres aparecen en el conmovedor mausoleo erigido en el cementerio de la ciudad. Una ciudad que conserva todas y cada una de sus cicatrices abiertas aquel día. No fue reconstruida para que las generaciones venideras recuerden todo el horror. “No se puede olvidar. ¡No se debe olvidar!”, exclama Olga con el rostro tensado por la emoción. La lucha por conservar la memoria de las víctimas del nazismo ha sido, de hecho, uno de los pilares de su vida. A ello contribuyó que el destino y el amor hicieron que se casara, poco después de acabar la guerra, con Marcial Mayans, un superviviente barcelonés del campo de concentración de Mauthausen. Ambos prestaron su testimonio, hablaron acerca de los horrores provocados por el fascismo durante los cerca de 60 años que duró su matrimonio.

Desde que Marcial falleció en octubre de 2016, Olga no deja de decir a quien la visita que está deseando reunirse con él. Los recuerdos le duelen mucho más que la ristra de achaques que la mantienen postrada en un sillón durante la mayor parte del día. Aún así siente la obligación de seguir contando lo que vio en Tulle aquel día de junio de 1944. Cree que se lo debe a Louis Tresallet y al resto de víctimas de la masacre. Es por ello, es por ellos por quienes siempre está dispuesta a viajar en el tiempo… una última vez.

Uno de los vecinos ahorcados por los nazis en Tulle (Foto cortesía de Olga Mayans)

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Fotografía destacada: Olga durante la entrevista, en su casa de Perpiñán

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/Olga-Mayans-espanola-masacre-Tulle_0_781822746.html

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Hacia la justicia universal

Aceptan como querellantes a dos familiares de víctimas del franquismo

La Cámara de Casación revirtió la decisión de la jueza Servini y de la Cámara de Apelaciones y ordenó incluir en la causa por delitos de lesa humanidad los casos de Gustavo Muñoz y José Céspedes.

pagina12.com.ar /  Ailín Bullentini / 13-06-2018

Hasta hace dos días, las familias de Gustavo Muñoz y José Céspedes habían quedado afuera de, por el momento, la única posibilidad de obtener justicia para el crimen de aquellos hombres que murieron en España durante la dictadura de Francisco Franco. Sin embargo, la Cámara de Casación Penal cambió su horizonte luego de que ordenara a la jueza María Romilda Servini de Cubría deshacer su decisión de negarles a ambas familias la posibilidad de ser querellantes en la causa que, a su cargo, investiga habilitada por el principio de jurisdicción universal las violaciones a los derechos humanos cometidas durante aquellas décadas españolas de persecución y terror. “Un gran objetivo alcanzado”, añadió el representante legal del nieto de Céspedes. “Un fallo histórico”, sostuvo el abogado del hermano y la madre de Muñoz.

El mismo adjetivo utilizaron los camaristas para definir la decisión que tomaron, por mayoría, los integrantes de la sala IV de la Casación Penal. Con el voto de los jueces Mariano Borinsky y Gustavo Hornos, esa sala hizo lugar a los recursos de casación interpuestos por los familiares de Muñoz y Céspedes, a quienes Servini de Cubría primero y la Cámara de Apelaciones después habían excluido de participar como querellantes en la causa que, en ejercicio del denominado “principio de jurisdicción universal”, investigan los crímenes presuntamente cometidos por el régimen dictatorial que gobernó España entre 1936 y 1977.

En el caso de Muñoz, la jueza de primera instancia y la Cámara del Crimen consideraron que su caso quedaba fuera del período de estudio: Gustavo fue asesinado en 1978, durante el denominado período de “transición” entre la dictadura de Franco y la democracia. Al nieto de Céspedes, en cambio, le cerraron las puertas por cuestiones geográficas: el hombre había sido detenido, torturado y desaparecido en Marruecos durante el franquismo. Para Borinsky y Hornos, las decisiones en ambos casos no se ajustan a derecho.  En un fallo que dieron a conocer el lunes, los camaristas destacaron que la conexión de los hechos denunciados no dependen del lugar o del tiempo de su comisión, sino de sus características particulares y del contexto específico en el que habrían sido perpetrados y, por lo tanto, ordenaron a Servini de Cubría a que emita otro fallo “ajustado a derecho”. Es decir, que incorpore ambos casos a su investigación.

“La importancia de este fallo es doble”, explicó Máximo Castex, abogado de Rubén Benedicto Salmerón, el nieto de Céspedes, un hombre que fue torturado y asesinado en Tetuán cuando Marruecos era protectorado español. En primer lugar, “porque responde a la pretensión de las víctimas de respetar su derecho a ser querellante, a ser parte del proceso de investigación, a pedir medidas de prueba” como la declaración de Salmerón y, estirando la vista, la posible exhumación del cuerpo del propio Céspedes, apuntó el abogado. En segundo lugar, el fallo “reafirma más de siete años de trabajo en Argentina en materia de jurisprudencia universal y sienta nuevos precedentes”, opinó Castex.

Al hermano y la madre de Muñoz, Servini y la Cámara de Apelaciones le habían negado el ingreso a la causa debido a que el asesinato del joven –Gustavo tenía 16 años cuando fue muerto– ocurrió poco más de un año después de la salida de Franco del gobierno –tras las elecciones de junio del 77–, pero meses antes de que se aprobara una nueva Constitución.

“Es un fallo histórico porque por primera vez se va a investigar la transición de España”, apuntó el abogado de la familia, Alejandro Nato. “Los crímenes de lesa del franquismo se han tenido siempre en los límites de la asunción de Franco, en el 36, hasta las elecciones que se llevan adelante en junio 15 de 1977, pero la verdad es que la democracia plena no llegó hasta que hubo una nueva Constitución, en diciembre del 78. Mientras tanto, Franco no estaba pero su aparato represivo seguía firme”, añadió el abogado, quien evaluó al fallo de Casación como “el acceso a la justicia a una familia que viene buscando una respuesta hace 25 años”.

Tras la decisión de la Casación, que anuló la sentencia de primera instancia, Servini de Cubría debe emitir un nuevo fallo que involucre los casos evaluados y que reciba a sus familias como querellantes.

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Fotografía destacada: Máximo Castex, abogado del nieto de Céspedes, asesinado en Marruecos cuando era protectorado español.

Fuente:https://www.pagina12.com.ar/121203-hacia-la-justicia-universal

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Estudiantes norteamericanos recogen información sobre las fosas del franquismo

Los estudiantes recogen información sobre la represión y la existencia de fosas comunes en el municipio de Sancedo, donde la ARMH busca de varios enterramiento de víctimas de la dictadura franquista en el paraje conocido como El Empalme de Ocero.

bierzocomarca.eu / 12-06-2018

El salón de actos de la planta sexta del Edificio Central del Campus de Ponferrada de la Universidad de León (ULE) acogerá el miércoles 13 a las 17 horas el acto de presentación del programa de investigación etnográfica que un grupo de alumnos de la California State University va a desarrollar a lo largo del mes de junio en coordinación con el proyecto de Historia Oral de la Guerra Civil Española.

El acto contará con la presencia del rector de la ULE, Juan Francisco García Marín, los vicerrectores de Relaciones Internacionales, Roberto Baelo, y del Campus de Ponferrada, José Ramón Martínez, y el coordinador de la iniciativa, Juan José Gutiérrez Álvarez.

Hay que apuntar que el programa de capacitación de verano de la Universidad California State University Monterey Bay, que dirige el profesor de Antropología Cultural Juan José Gutiérrez Álvarez, inició sus actividades en la provincia de León en el año de 2012. En ese momento comenzó a ofrecer a sus estudiantes oportunidades de capacitación en la captura y análisis de datos etnográficos en comunidades de los municipios de Boñar, Vegaquemada, La Ercina y Reyero (Montaña Oriental).

Se trata de un curso de métodos de investigación etnográfica, que se ofrece a estudiantes de carreras de Antropología, Psicología, Sociología, y Estudios de la Globalización en Ciencias Sociales, y de Periodismo y Ciencias de Comunicación en Humanidades. A partir del año 2014 los estudiantes que realizan su estancia del 1 al 30 del mes de junio comenzaron a realizar también acciones puntuales de voluntariado con la Cruz Roja de Boñar, que dirige su presidente Ceferino Gil Benito.

Juan José Gutiérrez Álvarez explica que “después de la visita que realizó el Rector de la Universidad de León, Juan Francisco García Marín, a California a finales de 2016, el Programa de Verano inició una reorganización de manera que sus actividades se pudieran realizar en coordinación con el Campus de Ponferrada”.

De esta manera, en este primer año en Ponferrada el programa de capacitación se realizará en coordinación con el proyecto de Historia Oral de la Guerra Civil Española, con la colaboración de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Todo ello va a permitir a los estudiantes que participan en el programa conocer más de cerca la complejidad del pasado de la provincia de León y de España. Además, es importante reseñar que este año se cuenta con la participación del historiador norteamericano Gerald Shenk, profesor emérito del programa de Historia de la Universidad California State University, Monterey Bay.

Los estudiantes recogen información sobre la represión y la existencia de fosas comunes en el municipio de Sancedo, donde la ARMH está en busca de varios enterramientos de víctimas de la dictadura franquista en el paraje conocido como El Empalme de Ocero. También están visitando y recogiendo testimonios de la terrible represión que sufrió la zona minera de Toreno del Sil, donde la ARMH tiene recogidos más de un centenar de muertes violentas. Por otro lado, pretenden recoger impresiones y el impacto social que pudo surgir en el municipio de Priaranza del Bierzo tras la primera exhumación realizada con métodos científicos en el año 2000, punto de partida de la asociación que este año cumplirá 18 años.

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Fotografía destacada: visita de los estudiantes al laboratorio de la ARMH en el Campus de la UNILEON de Ponferrada./ ARMH

Fuente:http://bierzocomarca.eu/index.php/sociedad/48/34789-estudiantes-norteamericanos-recogen-informacion-sobre-las-fosas-del-franquismo

 

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Muere José Marfil: combatiente en Dunkerque, superviviente de Mauthausen

José Marfil Peralta ha sido incinerado este viernes en la localidad francesa de Perpiñán. Luchó en la II Guerra Mundial y fue capturado por los nazis en la Batalla de Dunkerque.

A José lo deportaron a Mauthausen junto a su padre, el primer español que murió en ese campo de concentración.

eldiario.es / Carlos Hernández / 08-06-2018

“Cuando atacaron los alemanes con todas sus fuerzas, nosotros no teníamos nada para defendernos. Llegamos hasta las playas de Dunkerque y allí no había salida posible. Veíamos desde las dunas cómo los aviones nazis y británicos combatían sobre nuestras cabezas. Muy pronto los stukas alemanes se adueñaron del cielo y se dedicaron a bombardearnos. El fuego de artillería también fue muy intenso y provocó muchas bajas. Nos ametrallaban continuamente y yo vi, durante aquellos días, pasar muy cerca de mí las balas”. Así relataba el malagueño José Marfil Peralta los acontecimientos que vivió en primera persona a finales de mayo y principios de junio de 1940. Con su muerte se ha marchado uno de los últimos, si no el último, testigos españoles de la Batalla de Dunkerque.

Más de 225.000 soldados británicos y unos 100.000 franceses eran evacuados por la Royal Navy para evitar que fueran capturados por las tropas de Hitler que ya rodeaban la zona. Marfil se encontraba allí, junto a su padre, José Marfil Escalona, y a otros 1.500 españoles. Todos ellos habían combatido en España, defendiendo la democracia republicana frente a las tropas franquistas, italianas y alemanas, y habían tenido que exiliarse después de la victoria de los militares sublevados. Ahora volvían a luchar contra Hitler, conformando seis Compañías de Trabajadores Españoles (CTE) del Ejército galo.

El capitán francés Robert Noiret, comandante del grupo, escribiría un informe años más tarde en el que dejó constancia del enorme valor con que desempeñaron su labor los españoles y del elevado número de víctimas que sufrieron: “Varios españoles, que se habían resguardado en un refugio cubierto de raíles, murieron cuando una bomba de grueso calibre impactó sobre ellos”, relató Noiret i. En medio de aquel caos, los británicos no permitieron embarcar a los españoles. Marfil vio como alguno de sus compañeros trataba sin éxito de subir a los botes e incluso intentaba escapar a nado. Todo fue inútil. El 4 de junio fueron capturados por los nazis junto a miles de soldados aliados.

Prisionero de guerra y deportado a Mauthausen

Los prisioneros fueron conducidos a pie hacia Alemania. La juventud de José le permitió seguir el fuerte ritmo impuesto por sus captores. Su padre no lo consiguió: “Fueron muchas horas de caminata bajo un intenso calor (…). Los alemanes trajeron unos camiones en los que iban subiendo a quienes no podían más. Mi padre se subió a uno de ellos y yo traté de seguirle, pero ellos me miraron y me empujaron abajo. El camión se marchó y nunca más le volví a ver”. Padre e hijo no sabían entonces la trascendencia que tendría esa separación. José Marfil Escalona pasaría fugazmente por un campo de prisioneros de guerra para ser deportado hacia Mauthausen el 6 de agosto de ese mismo año. Solo 20 días después entraría, muy a su pesar, en la Historia al convertirse en el primer español que murió en ese siniestro campo de concentración. En los cinco años siguientes otros 5.000 compatriotas morirían en ese mismo recinto de hambre, enfermedades, fusilados, ahorcados, apaleados o en la cámara de gas.

Ajeno a la suerte de su padre, José llegó al campo de prisioneros de guerra de Sagan, en la actual Polonia. Allí, con otros 750 españoles, compartió cautiverio con soldados franceses, belgas, holandeses o británicos: “Yo era carpintero y nos trataban muy bien. Trabajábamos en armonía con los civiles alemanes y comíamos bien. Éramos prisioneros de guerra y no pedíamos más. Si nos hubieran dejado allí hasta el final de la guerra hubiésemos sido felices”. No les dejaron allí porque el régimen franquista pidió a sus aliados alemanes que les retirara la condición de “prisioneros de guerra” y les deportara a campos de concentración. Poco después de esa letal petición, la Gestapo se presentó en Sagan: “Os vamos a llevar a un sitio apropiado para vosotros”, recordaba José que le dijo uno de los agentes de la policía política del Reich. Una semana más tarde sacaron a todos los españoles (y solo a los españoles) de ese campo de prisioneros donde se respetaba la Convención de Ginebra para enviarles hacia Mauthausen.

Padre e hijo fotografiados en Francia, poco antes de ser capturados por las tropas nazis

El 25 de enero de 1941 José Marfil atravesaba las puertas de ese campo de concentración situado a orillas del Danubio. Allí se enteró del fallecimiento de su padre y de cómo el resto de los españoles le homenajearon guardando un minuto de silencio que sorprendió e indignó a los SS que les custodiaban. Pronto aprendió algunos trucos para intentar sobrevivir entre aquellas alambradas: “Mi lema era correr para sobrevivir. Correr para lavarme, correr para llegar el primero a uno de los kommandos de trabajo menos duros, correr para la distribución de la sopa, correr para evitar los golpes, correr, siempre correr”. Corriendo y corriendo José fue burlando la muerte. Y eso a pesar de que, pocos días después de su llegada, cogió la sarna y, por ello, fue enviado a Gusen, un subcampo situado a 5 kilómetros de Mauthausen conocido como El Matadero: “Gusen era peor, mucho peor. Allí nos enviaban a morir”.

José vio asesinar a prisioneros en cámaras de gas improvisadas, ahogados en las duchas, tiroteados… Aunque lo que más le dolía rememorar fue el día en que le obligaron a trasladar un cadáver: “Tuvimos que llevarlo al crematorio entre cuatro. Era la primera vez que entraba en su interior. Era un almacén inmenso, blanco, pero no había nada, solo muertos. Estaban unos encima de otros, colocados de forma ordenada, cabeza con pies y pies con cabeza, para que entraran más. Debajo del montón, por el peso, salía un líquido que parecía café con leche. Un grupo de presos estaba allí, metiendo los muertos dentro de los hornos y sacando ceniza”.

Estuvo varias veces al borde de la muerte, pero José Marfil logró conservar la vida hasta el 5 de mayo de 1945, el día en que las tropas estadounidenses liberaron el campo: “Todo el mundo estaba muy hambriento. La gente salía en todas direcciones. Lo único que les interesaba era encontrar una casa en la que poder obtener alimentos. Cuando encontraban una granja, la asaltaban y se comían todo lo que podían”.

El luchador malagueño rehizo su vida en el exilio francés, del que nunca regresó. Su testimonio lo plasmó en el libro autobiográfico Yo sobreviví al infierno nazi. De los escasos homenajes que recibió en España tras la muerte de Franco, el que más ilusión le hizo fue el que le brindó su pueblo natal, Rincón de la Victoria. El ayuntamiento le puso su nombre a una rotonda e inició los trámites para nombrarle hijo predilecto de la localidad. Esta última iniciativa ya nunca podrá culminarse porque el Partido Popular la paralizó cuando se hizo con el control del municipio gracias a una moción de censura.

Hasta el día de su muerte, ya con 97 años de edad, José Marfil seguía soñando cada noche con los horrores que había vivido en Mauthausen: “Cuando me despierto me siento feliz. He pasado toda la noche en el campo y la alegría llega cuando me levanto por la mañana y veo que no estoy allí”. Este viernes, cumpliendo su último deseo, su cuerpo ha acabado igual que los de sus miles de compañeros asesinados en los campos de concentración nazis, convertido en humo y cenizas.

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Fotografía destacada: José Marfil posa con la portada de madera que él mismo fabricó para su libro Yo sobreviví al infierno nazi

 

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Las mujeres que salvaron a los presos de Ezkaba de los bocadillos de alpargata

La fuga de los presos de Ezkaba es bastante desconocida, a pesar de ser la más grande de Europa. Más desconocida aún fue la labor de las mujeres.

Iban a visitar a los presos para llevarles comida, ropa y tabaco, ya que las condiciones del penal eran muy deficientes.

cuartopoder.es / Ana Isabel Cordobés / 10-06-2018

“Fuerte de San Cristóbal

de los presos en montón

Hambre y privaciones

resistieron con valor

sufriendo por la causa obrera

Por la revolución sin par”

Canción del Fuerte de San Cristóbal

“No permitían que entrase comida del exterior. No querían. Lo que querían era obligarnos a comprar en el economato de la cárcel”. Este es el relato de uno de los presos de Ezkaba que observaron, desde el patio del penal, cómo 795 compañeros huían. De ellos, solo cuatro consiguieron pasar la frontera francesa y escapar del franquismo.

La cárcel de Ezkaba se situó en el monte de San Cristóbal. Lleva toda la vida ahí, o al menos desde finales del siglo XVIII, cuando los carlistas ordenaron construirlo como lugar de defensa. Una defensa que quedó obsoleta con la llegada de la aviación y la posibilidad de atacar desde el aire. El acceso al fuerte de Ezkaba se encuentra ahora acondicionado: varias personas suben cada día, como ruta de senderismo e incluso running. Sin embargo, el acceso entre 1934 y 1945, cuando este lugar fue cárcel, subir a la cárcel de Ezkaba se antojaba bastante complicado. Las mujeres que visitaban a los presos tenían que ir dejando pequeños rastros por el camino de subida para evitar perderse en la vuelta a Pamplona.

Los bocadillos de alpargata

Estaba prohibido meter comida desde fuera de la prisión. A pesar de la prohibición, mujeres que no solo eran madres, hijas, hermanas o esposas de los presos, sino que eran camaradas y compañeras en la lucha antifranquista, subían a llevar a los presos comida, ropa y tabaco. Todo era poco para una cárcel que si por algo fue famosa, fue por las condiciones infrahumanas en que mantuvo a sus presos y por el maltrato y torturas que sufrían los allí encerrados. Condiciones que bien se reflejan en el cantar dedicado al penal, que corona este texto.

El economato era “un negocio” dentro de la prisión. Quienes dirigían el penal buscaban que los presos solo tuvieran acceso a otros alimentos y objetos no por los que llegaban del exterior sino por los que adquirían en el economato. Y así llegaron los bocadillos de alpargata: “En el economato lo más asequible era el pan y pronto se dieron cuenta de que los presos solo comprábamos pan y el resto de objetos se quedaban sin vender. Por ello, empezaron a vender el pan de manera obligatoria con otros elementos. Y así comprábamos bocadillos y unas alpargatas o bocadillos y una pipa”, relata uno de los presos en uno de los pocos testimonios que se conservan.

Ellas, las mujeres que en algunos casos eran familiares, pero en otros eran compañeras en la lucha antifascista, fueron quienes salvaron a los presos de Ezkaba de los piojos, la podredumbre y los bocadillos de alpargata. Su relato se ha mantenido en un segundo plano, tapado por el relato histórico contado desde los hombres y hacia los hombres. Sin embargo, su voz ha sido rescatada por la investigadora Amaia Kowasch, autora del libro ‘Tejiendo redes. Sareak ehortzen’, que repasa el papel de las mujeres durante la resistencia en los años en que el penal de Ezkaba estuvo funcionando como cárcel franquista, años en que las mujeres tenían un papel cada vez más importante. “Uno de los cambios que conllevó la proclamación de la II República española fue la participación de las mujeres en la esfera política”, recoge Kowasch en el libro, impulsado por el Gobierno de Navarra como parte de la recuperación de la memoria histórica navarra. Unas libertades que se cortaron con la llegada del franquismo.

Mujeres frente al franquismo

El grupo de mujeres que sostuvo, cuidó y salvó la vida -o al menos mitigó las condiciones de penuria- era un grupo numeroso, diverso en ideología y sobre todo rebelde. Eran jóvenes que desde bien pronto se habían afiliado a partidos de corte socialista, con ideologías comunistas, libertarias, cenetistas o nacionalistas vascas. Demasiada libertad para el yugo del franquismo.

“Las mujeres que no entraban dentro de los estrechos moldes del ideario surgido de la sección Femenina sufrieron gran represión. Muchas fueron encarceladas, tuvieron juicios sumarísimos o terminaron en el muro de fusilamiento”. Pero los castigos fueron más allá. “Con agresiones a las mujeres casadas, hermanas, hijas o madres de milicianos republicanos”, solo por el hecho de ser sus familiares. Las mujeres sufrieron castigos específicos “como el rapado de pelo, que tenía el objetivo de humillar, avergonzar y desfeminizar a las mujeres”, relata Kowasch.

Sin embargo, muchas mujeres rechazaron el fascismo y defendieron los valores y los derechos políticos y sociales que habían logrado durante la etapa republicana. En Navarra, desde la II República, funcionaban algunos grupos organizados de mujeres, como la asa del Pueblo de Pamplona, del Socorro Rojo Internacional, perteneciente al Partido Comunista. A partir de 1937, en plena guerra, se organizaron nuevas redes con mujeres pertenecientes a la Emakume Abertzale Batza, vinculadas al nacionalismo vasco.

Ser mujeres, en aquellos años, “se convirtió en un estatus político. Ellas ocultaron a perseguidos, guardaron y distribuyeron publicaciones clandestinas y facilitaron sus casas para reuniones políticas”, destaca Fernanda Romeu Alfaro, citada en el libro de Kowasch.

Es el caso de Juana Astondoa, Josefina Guerendiain o las hermanas Petra, Carmen, Nicasia y Juliana Irigoyen Vidaurreta. La historia de estas mujeres es la historia de la resistencia y la lucha, desde varios frentes y desde ideologías diferentes, contra el franquismo.

Juana Astondoa comenzó a subir al fuerte con dos amigas y recuerda el miedo que pasaban en la subida al monte, que apaciguaban cantando jotas por el camino. Juana era de ideas socialistas. Se escondían la comida en la ropa, para que, en caso de ser sorprendidas por el monte, nadie les pudiera robar los enseres que iban destinados a los presos de Ezkaba. Juana recuerda en el relato recogido por Kowasch que “dejaban trozos de tela o papeles blancos por el camino, para no perderse en el camino de vuelta”. También recuerda que “los guardias quitaban los trozos y las guías que se hacían para que las mujeres que visitaban el penal se perdieran en el camino de vuelta”.

El sistema de organización de las mujeres de Ezkaba era rudimentario, pero muy efectivo. Los grupos de mujeres socialistas, cenetistas o comunistas realizaban sorteos de nombres de presos y de esa manera se repartían los presos: se encargaban de cada uno de ellos lavándoles la ropa, prearando comida y visitándolos frecuentemente. Este último punto es de especial relevancia, puesto que en el penal de Ezkaba acabaron presos socialistas, comunistas, cenetistas, republicanos y nacionalistas vascos venidos de todas las partes de España. Eran presos que apenas podían recibir visitas de sus familiares.

Petra Irigoyen, una de las mujeres del fuerte, y Uxue Barkos./ navarra.es

Josefina Guerendiain se afilió con tan solo 16 años a la UGT. Desde muy pequeña asistía a la Casa del Pueblo, junto a su madre y otra amiga. Allí les enseñaron a leer, a escribir y comenzaron a trabajar en la edición del periódico “Trabajadores”, una publicación de gran éxito entre los grupos obreros de Pamplona. Enseguida se hizo amiga del entorno del periódico “Trabajadores”, algo que generó críticas, burlas y algún que otro disgusto para la joven Josefina: “Mis disgustos me costó, que algo me criticaban las margaritas (mujeres carlistas) de mierda”, relata en su libro ‘Nacida en Navarrería’.

Las redes de trabajo tejidas por estas mujeres también se notaron en el exterior, con compañeras y familiares de presos del fuerte. Cuando los presos salieron del fuerte, en 1936, a Josefina y otras compañeras les hicieron un homenaje en Asturias y en Eibar. “Les ayudábamos a cambio de nada. Yo era criticada pero no me importaba, pues sé que hacía el bien”, relata Guerendiain. “Los trabajadores se morían de hambre y por entonces había mucha miseria dentro de la gente obrera. Por nada ibas a la cárcel. Fue una experiencia más de mi juventud maltratada, todo por ser como soy, y quiero morir con las botas puestas”, recoge en su libro.

Las hermanas Irigoyen Vidaurreta completan una selección de testimonios de mujeres que salvaron a los presos de Ezkaba. Ellas, cuatro, de ideología nacionalista, se solidarizaron con los presos gudaris durante la guerra. Petra, una de las cuatro hermanas, relata cómo comenzó “a subir al fuerte acompañada de sus hermanas y de otras mujeres del PNV pertenecientes a la Emakume Abertzale Batza (Unión de Mujeres Abertzales, en euskera).

“Bajábamos con todos los sacos llenos de ropa llena de piojos y miserias… y eso que con nosotras cada ocho días se mudaban. Los que no tenían a nadie… ¡cómo estarían los pobres!”, relata Petra. Ella nunca llegó a entrar en la cárcel, pero sí su hermana que “contaba que no dejaban hablar de nada. Tenían que comunicarse de otras maneras, de forma que el guardia no entendiese”.

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Fotografía destacada: Mujeres de la Emakume Abertzale Batza en el fuerte de San Cristóbal. / Tejiendo redes, Gobierno de Navarra

Fuente:https://www.cuartopoder.es/derechos-sociales/2018/06/10/las-mujeres-que-salvaron-a-los-presos-de-ezkaba-de-los-bocadillos-de-alpargata/

 

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Alemania pide perdón a los homosexuales por los crímenes nazis

“Llegamos tarde”, admitió Steinmeier ante el monumento a las víctimas homosexuales del Tercer Reich, en alusión a la ley aprobada el año pasado, por la que se anularon las condenas impuestas tras la II Guerra Mundial.

publico.es / EFE / 03-06-2018

El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, pidió hoy perdón a los homosexuales por los crímenes del nazismo y lamentó que durante décadas se siguiera persiguiendo judicialmente a ese colectivo.

“Llegamos tarde”, admitió Steinmeier ante el monumento a las víctimas homosexuales del Tercer Reich, en alusión a la ley aprobada el año pasado, por la que se anularon las condenas impuestas tras la II Guerra Mundial, en base al artículo 175 del Código Penal, endurecido durante el nazismo y no abolido completamente hasta 1994.

El monumento en memoria a ese colectivo perseguido por el régimen de Adolf Hitler fue erigido hace diez años y consiste en un pilar de hormigón de cuatro metros de altura, diseñado por los artistas escandinavos Michael Elmgreen e Ingar Dragset, en cuyo interior se ve un vídeo con dos hombres besándose.

Situado en el céntrico parque berlinés del Tiergarten, el monumento rinde homenaje a los 7.000 gais y lesbianas que se estima murieron en campos de concentración durante el Tercer Reich y a los más de 54.000 que fueron procesados por su orientación sexual por el nazismo, entre 1933 y 1945.

“Como presidente federal es importante para mi decírselo: su país les ha hecho esperar demasiado tiempo”, afirmó Steinmeier, para añadir: “Les pido perdón por ello. Por el dolor y por la injusticia pasados y por el largo silencio que le sucedió”.

El Gobierno de la canciller Angela Merkel aprobó el año pasado una ley por la que se anularon las condenas impuestas desde el fin de la II Guerra Mundial, en virtud del mencionado artículo del Código Penal, que había sido implantado en el XIX y endurecieron los nazis, que fue suavizado en los años 60 pero siguió vigente hasta 1994.

La gran coalición entre el bloque conservador de Merkel y los socialdemócratas impulsó finalmente en 2017 la rehabilitación de esos condenados en base a esa ley.

Se estima que entre 1949 y 1994, hubo alrededor de 64.000 procesos penales en Alemania en base al artículo 175 del Código Penal, en su mayoría hasta finales de la década de los 60, cuando se suavizó esa ley en Alemania occidental, mientras que en la República Democrática Alemana (RDA) quedó completamente abolida en 1968.

El Gobierno de Merkel aprobó el año pasado una indemnización de unos 3.000 euros para cada condenado, además de 1.500 euros por cada año de privación de libertad sufrida, para el total de 5.000 personas afectadas que se estima siguen vivas.

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Fotografía destacada: Imagen del vídeo que se puede ver en el monumento a las víctimas homosexuales del tercer Reich en Berlín. Foto: Martin | Maha (CC BY-SA 2.0)

Fuente:http://www.publico.es/internacional/igualdad-alemania-pide-perdon-homosexuales-crimenes-nazis.html

 

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EL PRESIDENTE NACIONAL DEL PARTIDO POPULAR, MARIANO RAJOY, DURANTE SU VISITA A LA LOCALIDAD CANTABRA DE TORRELAVEGA. DONDE HA CLAUSURADO UN ACTO EN EL QUE TAMBIEN HAN PARTICIPADO ILDEFONSO CALDERON, CANDIDATO A LA ALCALDIA DE TORRELAVEGA E IGNACIO DIEGO, CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DEL GOBIERNO CANTABRO.
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Las veces que el PP se rio de la memoria histórica

La última humillación se produjo esta semana en el Congreso en torno a la condecoración a Billy El Niño. Estos son los “hitos” del PP en memoria histórica.

lamarea.com / Eduardo Robaina / 03-06-2018

La sombra de Franco y su dictadura es alargada. No son suposiciones dichas a la ligera: los datos y, sobre todo, la historia que tanto quieren distorsionar, son quienes ponen a los populares frente a un espejo con sus mayores vergüenzas. Incluso, han sido los responsables de que la fundación dedicada al dictador haya recibido dinero público durante la época de Aznar. Tampoco les molesta que dicha institución disponga de documentación original secreta que corresponde al patrimonio público.

Once años, desde que se aprobara la llamada Ley de Memoria Histórica, en los que la humillación y los continuos obstáculos han sido la máxima del partido de Mariano Rajoy cuando ha tocado hablar de memoria histórica. Una ley descafeinada y nacida con la voluntad de mantener intacta las cloacas de de la transición. Fue sacada adelante con la oposición del PP y ERC, este último al considerar que no terminaba con el “sistema español de impunidad” de los años posteriores al fin de la dictadura.

El último episodio de humillación a las víctimas del franquismo sucedió esta semana, en la última intervención en el Congreso de Juan Ignacio Zoido al frente del Ministerio de Interior, cuando se negó a retirar la condecoración a Billy El Niño. Luego, en el debate de la moción de censura, el que se rio fue el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Estos son los “hitos” del PP en memoria histórica.

2008

Muchos han acabado por creerse sus propias mentiras. Otros, directamente, son puros negacionistas de los horrores del franquismo. En una entrevista concedida a La Voz de Galicia en octubre de 2007, Jaime Mayor Oreja, ministro del Interior en el gobierno de Aznar, definió de “extraordinaria placidez”los cuarenta años de dictadura. Afirmaba no sentir la necesidad de condenar nada porque “hubo muchas familias que lo vivieron con naturalidad y normalidad”.

Decía Mariano Rajoy en febrero de 2008, durante una entrevista a 20 minutosque, si por él fuera, “eliminaría todos los artículos de la ley de memoria histórica que hablan de dar dinero público para recuperar el pasado”. Unas declaraciones que no son frutos de una equivocación, sino que atienden a una idea clara de enterrar el pasado. Ese mismo año, tras la solicitud de Garzón de acceder a diversos archivos para elaborar un “censo” de fusilados y desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo, Rajoy declaró no ser “partidario de abrir heridas del pasado, que no conducen a nada”.

Estas afirmaciones son totalmente entendibles teniendo en consideración la del resto de compañeros de partido. Durante un Congreso del PP de Madrid, el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, señaló que la gente de izquierdas son “unos carcas” porque están “todo el día pensando en la guerra del abuelo” y “en la fosa de no se quién”. Años después se ha intentado retractar de dichas palabras poniendo como prueba que su abuelo también sufrió la represión.

No obstante, estas políticas no se han limitado a la esfera nacional. En Canarias, el PSOE se topó con CC y los populares para la aprobación de una PNL con la que elaborar un proyecto de exhumación de las fosas en las islas, que finalmente no salió adelante. El mismo sentido final el vivido en Valencia. El por entonces gobierno presidido por Rita Barberá promovió la construcción de más de mil nichos sobre una fosa común del franquismo. A pesar de que se paralizaron las obras tras ser denunciados los hechos, el Ayuntamiento apeló al TSJV, quien les otorgó nuevamente el permiso para continuar.

Ese año se cerró con la negativa del PP y del PSOE a una proposición de ley impulsada por ERC, que instaba a revisar la ley aprobada por Zapatero hacía casi doce meses.

2009

José Millán-Astray, general golpista, fundador de la Legión y jefe de prensa y propaganda de Franco es “un coruñés de pro, de toda la vida”. Estas fueron las palabras esbozadas por el presidente provincial del PP de A Coruña, Carlos Negreira, en defensa a la estatua del militar que se pretendía retirar tras aprobarse en el pleno del Ayuntamiento sin el apoyo de los conservadores.

Por aquellos tiempos, Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía no era muy conocido para gran parte del país, salvo en Cataluña. Autoproclamados como la alternativa a la vieja política, lo cierto es que desde sus comienzos han compartido gran parte de su ideario. En junio de ese año, el grupo se abstuvo en la votación del proyecto de ley sobre la localización y la identificación de las personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. Albert Rivera expresó entonces que “para Ciudadanos, el texto que garantiza el derecho individual de las personas es correcto” pero veía peligroso que se utilizara esta ley “para hacer revisionismo político”. El Partido Popular, una vez más, votó en contra.

2011

Con Zapatero sobrepasado, se acabó por adelantar las elecciones. Rajoy se convirtió en el nuevo presidente del Gobierno con mayoría absoluta y comenzaba así la crónica de una muerte anunciada para la Ley de Memoria Histórica. Ese 2011, el gobierno socialista –en funciones– consiguió colar in extremis subvenciones por valor de 5,6 millones de euros, destinados a 190 proyectos de recuperación y justicia. El año siguiente, el gobierno del PP enterró definitivamente una época sin acabar de nuestro país.

Los populares ya en aquel momento estaban más ocupados de hacer imposible la vida a familiares de las víctimas. En Poyales del Hoyo, municipio de la provincia de Ávila, el primer edil, Antonio Cerro, decidió dar por concluida la cesión de un espacio en el cementerio –que ellos mismos aprobaron en 2002– donde descansaban los restos mortales de tres mujeres del pueblo asesinadas por falangistas en 1936. Cerro aprovechó la coyuntura que se le presentó cuando un familiar reclamó los restos de su abuela para trasladar definitivamente todos los huesos a una fosa común.

2012

Con el Partido Popular ya asentado en las instituciones, los recortes no se hicieron esperar. En los PGE de 2012 se estableció la cantidad de 2,5 millones de euros “para toda clase de gastos derivados de las propuestas de la Comisión Interministerial creada por el Real Decreto 1891/2004 de 10 de septiembre”, lo que suponía un 60% menos que en el ejercicio anterior. A eso le acompañó la supresión de la oficina de Víctimas de la Guerra Civil y de la Dictadura, un organismo creado para coordinar la exhumación de desaparecidos. Se acabó reubicando para su posterior caída en el olvido en la División de Derechos de Gracia y otros Derechos, dependiente del Ministerio de Justicia.

2013

Por primera vez desde su aprobación, la Ley de Memoria Histórica se quedaba sin dotación presupuestaria. Fue el mismo año en que el diputado Rafael Hernando aseguraba en una tertulia que “algunos se han acordado de su padre, parece ser, cuando había subvenciones para encontrarle”. Ahora, ya ni eso. Como había prometido años atrás Mariano Rajoy, ni un solo euro más se destinaría a recuperar los cuerpos de las víctimas.

Continuando con el camino que se habían marcado, en mayo los populares rehusaron condenar el franquismo en el Congreso. Izquierda Unida había llevado a la Cámara Baja convertir el 18 de julio, día del golpe de Estado, en jornada “oficial de condena de la dictadura”. Todos los grupos secundaron la propuesta salvo el PP, que votó en contra, y UPyD, que se abstuvo. Como justificación, el diputado Pedro Ramón Gómez de la Serna espetó: “No podemos condenar a las nuevas generaciones al peso insoportable de la guerra civil. No aspiramos a una memoria unánime, aspiramos a una memoria para poder convivir”. Meses más tarde, mismo escenario y situación parecida. En esta ocasión, la proposición instaba a retirar los símbolos franquistas y la postura se repitió.

2014

Por si no hubiese sido poco las repetidas llamadas a la cordura desde España, entró en juego la Organización de Naciones Unidas. Pablo de Greiff, relator especial sobre la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, emitió un informe donde instaba al Ejecutivo a reparar el daño que la dictadura provocó. Como venía siendo habitual, el Partido Popular restó importancia al documento hasta el punto de ignorarlo.

Sin embargo, no era la primera vez –ni sería la última– que desde organismos internacionales se había dado un toque de atención al Gobierno. Ya en 2012, el representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navanethem Pillay, dirigió a España una petición formal para la derogación de la Ley de Amnistía en nombre de la ONU, denunciando que incumplía la normativa internacional de Derechos Humanos. En 2017, Pablo de Greiff volvió a recordar a España que el Estado debe atender de forma urgente los reclamos de las víctimas de la guerra civil y del franquismo, y señaló como prioridad las exhumaciones, el Valle de los Caídos y la nulidad de las sentencias arbitrarias adoptadas durante la Guerra Civil y el franquismo.

2015

“No hay fosas por descubrir”, dijeron ese año los populares, “salvo que se empeñen en buscar a Federico García Lorca en los cuatro puntos cardinales de España”, remataron. Fueron unas declaraciones pronunciadas en el Senado tras rechazar, otra vez, la concesión de fondos a la recuperación de la memoria de las víctimas de la dictadura.

Otro rechazo, esta vez en Catalayud, fue el del PP y el PAR junto con la abstención de Ciudadanos, evitando que se retirase a Franco la medalla de oro de la ciudad. Preguntado por esto, Albert Rivera explicó que es el modus operandi de su partido en votaciones similares para así evitar “abrir un debate sobre la memoria histórica”.

No fue la única ocasión donde los conservadores azules se negaron a retirar viejas condecoraciones. El 18 de junio de 2015 el Partido Popular votó en el Congreso en contra de la PNL presentada por el Grupo Mixto para retirar el título de “Grandes de España” a los Franco, y otros títulos nobiliarios a golpistas como Emilio Mola, José Moscardó, Gonzalo Queipo de Llano, Juan Yagüe y José Antonio Primo de Rivera, entre otros.

En los municipios, por su parte, se respiraban nuevos aires. Era el año de los llamados gobiernos del cambio. Barcelona y Madrid estrenaban alcaldesas dispuestas a modificar el callejero de sus ciudades. Todos se mostraron partidarios de la iniciativa a excepción del grupo que entonces encabezada Esperanza Aguirre, quien no dudó en arremeter contra el ” sectarismo y revanchismo ” que decía suponer la medida.

2016

Ese año los nostálgicos del régimen de la dictadura e integrantes del partido que gobernaba se vieron para cenar y celebrar. En ese encuentro, un alto cargo del PP de Extremadura y dos alcaldes fueron premiados por honrar la memoria de Franco e incumplir la Ley de Memoria Histórica y defender al dictador. Un trabajo que han cumplido a rajatabla al oponerse de manera invariable a la retirada. En esta ocasión fue en el Ayuntamiento de la capital. El Partido Popular mostró su negativa contra la retirada de los honores a 13 personalidades del franquismo. “La Ley de Memoria Histórica es fratricida y debería de haberla derogado el PP”, dijo Esperanza Aguirre.

2017

Estaba en Costa de Marfil y parecía que hubiese sufrido una amnesia selectiva. Rajoy contó a los asistentes que no comprendía el cambio de nombre de la calle en la que llegó a vivir. Ese nombre era el de Salvador Moreno, partícipe del golpe militar de 1936 y, una vez acabada la guerra, ministro de la dictadura. Resulta entendible, por tanto, que su grupo parlamentario diera su “no” a una PNL –sin efectos jurídicos– que declaraba nulas las sentencias del franquismo. Una petición que también se vio con la negativa de ERC, reprochando al PSOE el momento y las formas. Por su parte, Ciudadanos se abstuvo.

La que sí salió adelante fue la histórica Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía que suponía una ampliación de la estatal y que, si bien no contó con ningún contrario, PP-A y Cs se abstuvieron. Estos últimos, porque “pone en cuestión” un periodo “sagrado” como la Transición, así como la Ley de Amnistía, que “se aprobó para perdonarnos”.

2018

Este año, el movimiento en torno a la memoria histórica está siendo  notorio. En la capital se presentó la muestra No pasarán. Madrid 1936. Para sorpresa de nadie, el portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, indicó que este acto buscaba la “división y el enfrentamiento”.

En la Comunidad, hasta hace unos días presidida por Cristina Cifuentes, el PP votó en contra de una iniciativa de Podemos que pedía a la justicia que investigue los crímenes franquistas. Ciudadanos, en cambio, optó una vez más por la abstención, hecho que no impidió que saliese adelante una PNL sin carácter legislativo.

A nivel estatal, ambas cámaras parlamentarias han acogido distintas propuestas legislativas. Por un lado, el Congreso ha visto frenado por el Gobierno la tramitación de la proposición del PSOE de reforma de la ley de Memoria Histórica que, entre muchas medidas, proponía exhumar los restos de Franco, sacarlos del Valle de los Caídos y convertir el monumento en un Centro Nacional de la Memoria. El motivo de dicha decisión atendió a razones presupuestarias que alcanzarían los 214 millones de euros, aseguraban. Mismo resultado obtuvo otra iniciativa dirigida a, entre otros puntos, investigar la Fundación Nacional Francisco Franco.

Las dos últimas grandes estocadas a la memoria de las víctimas se han producido en los últimos meses. La primera, el pasado 20 de marzo en el Congreso. PP, PSOE y Cs en bloque decidieron rechazar la reforma de la Ley de Amnistía para así abrir la puerta a juzgar los crímenes del franquismo. Una ley que ampara a franquistas acusados de torturas, como es el caso de Billy el Niño. La segunda, el pasado 24 de abril. El Pleno del Senado dio puerta, con el voto en contra del PP, a una iniciativa del PSOE con el apoyo del resto de grupos. Con ella se pretendía el cumplimiento íntegro de la ley de Memoria Histórica, así como investigar a la Fundación Francisco Franco y declararla ilegal.

En definitiva, 11 años donde ha quedado patente el claro interés del Partido Popular por que no se haga justicia y repare el daño que ocasionó Franco, su guerra y el posterior régimen dictatorial.

Decía el historiador José María García Márquez, que no debe olvidarse que la fundación de Alianza Popular se cerró con todos los cientos de delegados “puestos en pie y gritando ¡Franco! ¡Franco! ¡Franco!”. Tal vez así se comprende mejor que la memoria histórica jamás haya sido abordada como lo que debe ser: una cuestión de Estado.

Ahora, con la vuelta de los socialistas al poder tras salir adelante la moción de censura, Pedro Sánchez tiene ante sí la posibilidad de recuperar la ley de Memoria Histórica. Le toca al PSOE hacer honor a sus siglas y recuperar los años perdidos con el mandato de Mariano Rajoy.

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Fotografía destacada: Mariano Rajoy en un mitin en Torrelavega. Foto: Partido Popular de Cantabria

Fuente:https://www./2018/06/03/las-veces-que-el-pp-se-rio-de-la-memoria-historica/

 

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El ministro del Interior miente en el Congreso sobre la condecoración a Billy el Niño

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica solicitó la retirada de la medalla a Billy el Niño el pasado 10 de mayo, tras conocer que el torturador cobraba una pensión extra desde 1977.

publico.es / 30-05-2018

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica asegura que el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, miente en sede parlamentaria al afirmar que “nadie  ha solicitado que se retire esa condecoración”.

La ARMH manifiesta que la asociación registró la petición de retirada de la condecoración al policía franquista Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, el pasado 10 de mayo en una petición dirigida al propio ministro del Interior. Ocurrió tras conocer que cobraba un 15% más de pensión vitalicia desde 1977 por sus “servicios extraordinarios”. Una cuestión que también fue reconocida por el propio Ministerio del Interior.

“Solicitamos que el Gobierno, a través del ministerio del que es usted titular, debe retirar la citada condecoración al Inspector de 1ª del Cuerpo Nacional de Policía, José Antonio González Pacheco, así como cualquier otra distinción, pensionada o no, que no merece quien cometió incontables violaciones de derechos humanos”, recoge la petición registrada por la ARHM el pasado mayo. Desde la ARMH también instaron a que Billy el Niño debía devolver a las arcas públicas “el inmerecido premio de catorce pagas anuales que ha recibido en estos años y restaurar un hecho que nunca debió ocurrir”.

Una petición en Change.org

La periodista Cristina Fallarás se ha sumado a la campaña para solicitar la retirada de la medalla a Billy el Niño y ha registrado una petición en la plataforma Change.org tras las declaraciones del ministro del Interior, José Ignacio Zoido, este miércoles en el Congreso de los Diputados.

Fallarás ha difundido la iniciativa por las redes sociales después del enfrentamiento entre Zoido y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la sesión de control al Gobierno por la condecoración al mérito policial que el torturador González Pacheco, mantiene, a pesar de que sus crímenes hayan sido probados.

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Fotografía destacada: El ministro del Interior Juan Ignacio Zoido, en una imagen de archivo. EFE/Mariscal

Fuente:http://www.publico.es/politica/billy-nino-ministro-interior-miente-congreso-condecoracion-billy-nino.html

 

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“La represión económica franquista sigue oculta”

Estefanía Langarita es investigadora de la Universidad de Zaragoza, coautora del trabajo ‘Pagar las culpas. La represión económica en Aragón’.

“Fue un arma para la desposesión, el control social y el castigo colectivo de los vencidos”.

“El afán represivo era tan grande que esos tribunales se vieron completamente desbordados por la avalancha de expedientes”.

eldiario.es / Ana Sánchez Borroy / 26-05-2018

‘El reparto del botín. Represión económica en Huesca’ es el título de la conferencia que ha impartido en Huesca la historiadora Estefanía Langarita (Zaragoza, 1983), dentro del ciclo ‘Huesca, 1938-1978. Guerra, dictadura, democracia. La obligación de conocer (nos)’. Langarita presentaba las conclusiones de ‘Pagar las culpas. La represión económica en Aragón’, una investigación de Nacho Moreno, Irene Murillo y la propia Langarita, dentro del proyecto del gobierno de Aragón ‘Amarga Memoria’, coordinado por los profesores de la Universidad de Zaragoza Julián Casanova y Ángela Cenarro. Como resultado de la investigación, se concluyó que 13.422 personas fueron víctimas de la represión económica en Aragón.

¿Cree que se ha restado importancia a la represión económica franquista?

La represión económica practicada por el ejército golpista y la dictadura franquista sigue estando oculta. En los últimos cinco o diez años, sí ha habido bastantes investigaciones, ha habido resultados en Aragón y en otras comunidades y se está avanzando mucho. Pero todavía es un tema desconocido en el debate público. Estoy convencida de que hay personas que desconocen que sus padres o sus abuelos perdieron bienes, tuvieron que pagar multas económicas… Por eso, es necesario seguir difundiendo los resultados.

¿Por qué cree que está oculta, frente a la información sobre las represiones físicas o las cárceles, que sí se ha difundido más?

Porque esa es la represión más descarnada, la que más queda en el imaginario: las muertes físicas, los fusilamientos, los asesinatos… Es comprensible y lógico que, en principio, en los primeros años 80 y 90, la atención se pusiera en los desaparecidos, fusilados… La investigación va avanzando y se va ampliando el foco de análisis porque la dictadura franquista impuso numerosos mecanismos punitivos y represivos: uno de ellos fue, por supuesto, la represión física, pero impuso más. Por ejemplo, hubo una  represión contra las mujeres con características muy específicas. Dentro de la trama punitiva de la represión económica, englobamos las multas, las incautaciones, los trabajos forzados, la purga política de cuerpos de funcionarios, maestros, correos… La represión económica tiene muchas vertientes.

¿Qué importancia tuvo la represión económica en la Guerra Civil y en la dictadura?

Desde el momento en que se produce el golpe de Estado, se producen detenciones, registros, torturas, asesinatos… A la vez que se producen estos asesinatos, sin ningún tipo de sumario, hubo también saqueos y pillajes. Fue desde las primeras jornadas, durante la etapa de terror caliente. Conforme avanza la guerra y los golpistas van ganando posiciones, se van a dotar de un marco normativo, contrario a cualquier garantía jurídica y procesal, por supuesto. En primer lugar, en septiembre del 36 se promulga el decreto 108, que declara fuera de la ley todas las agrupaciones y sindicatos del frente popular y ordena la incautación de todos sus bienes. Después, en enero de 1937, se promulga una ley que crea las comisiones provinciales de incautación de bienes. El colofón es que poco antes de acabar la guerra, en febrero de 1939, se promulga la llamada “Ley de responsabilidades políticas”, que imponía a quienes se habían opuesto al movimiento nacional sanciones económicas, además de otras penas accesorias como la inhabilitación laboral o el destierro. Por tanto, hay todo un recorrido para que los sublevados se amparen en un marco normativo, aunque sea completamente contrario a cualquier garantía y aunque conculque cualquier principio de un Estado de derecho. Fue un instrumento para el expolio institucional de los vencidos.

Además de empobrecer a los vencidos, ¿este expolio pudo ser incluso decisivo para la Guerra Civil y para el mantenimiento del régimen?

La ley de responsabilidades políticas no fue decisiva a nivel recaudatorio. En Aragón, sumando todos los montantes de las multas, se alcanzaron los 20 millones y medio de pesetas, pero sólo se recaudó alrededor del 20% de esa cantidad. ¿Qué quiere decir esto? Investigando los procedimientos judiciales, vemos que las multas recaen sobre todo en el pueblo llano, en sectores populares, en los obreros… muchos apenas tenían bienes, con lo que no podían afrontar una multa. Los efectos no contables de la represión sí son muy duraderos, porque ser procesado por este tribunal de responsabilidades políticas te señalaba como enemigo del régimen. Pensemos en pueblos pequeños con el ambiente opresivo y asfixiante de posguerra. Pues bien, allí, en ese procedimiento, las autoridades locales, es decir, el cura, el alcalde, el jefe local de Falange y la Guardia Civil declaraban sobre tus antecedentes políticos y sociales y también llamaban a declarar a tres vecinos de probada adhesión al régimen. No cuesta imaginar la situación en la que quedaban las personas encausadas por esta ley de responsabilidades políticas: se veían señaladas, estigmatizadas y sometidas a un enjuiciamiento de sus actos y de sus actividades políticas previas: sobre si habían militado en partidos, en sindicatos, incluso en los informes aparecía si no iban a misa… Era un control absoluto. Entiendo que es un arma para la desposesión, pero también sirve para el control social y para el castigo colectivo de los vencidos. Con todo, también fue un instrumento de recaudación: una multa de 150 pesetas es aparentemente pequeña, pero no olvidemos que en esos años podía suponer un mes de jornal para una familia corriente. Además, la voluntad represiva se refleja en que se juzgaba in absentia, con lo que se imponían multas a personas que estaban en el exilio, en prisión, desaparecidas o fusiladas. En esos casos, la pena recaía en sus familiares, con lo que eran las viudas, en muchos casos con hijos menores a su cargo, quienes tenían que hacerse responsables de esa multa y pagarla.

¿Qué pasaba cuando alguien no podía pagar?

Eso también da medida de lo que significó la dictadura. El juez podía ordenar el embargo de los bienes y su venta en pública subasta. Los bienes se subastaban a un precio muy por debajo de su valor real de mercado, a veces a precios irrisorios, y a esas subastas concurrían vecinos leales al franquismo. Por eso, hablamos de reparto del botín. De todas formas, a veces tenemos la imagen de una sociedad en blanco y negro, sobre todo, en la posguerra. Sin embargo, estos expedientes de responsabilidades políticas también son muy interesantes para ver la historia social desde abajo, a ras de suelo, en pequeñas localidades. Permiten comprobar cómo se van reestructurando las relaciones de poder en la posguerra: con el reparto del botín, con recompensas por los servicios prestados durante la guerra… pero también con vecinos que ayudan a las personas represaliadas, dando testimonios favorables, ayudando al pago de las multas… Hay muchos matices, sobre todo en pequeñas localidades. Allí, hubo redes de apoyo, de solidaridad vecinal, dentro de un contexto muy represivo, de libertades completamente cercenadas. En las ciudades, esas redes se diluyen más, prende más el anonimato.

¿Hasta cuándo se llevó a cabo esta represión económica?

Esta ley se promulgó en el año 39, como comentaba, y se mantiene en vigor hasta el 45. Tiene una reforma en el año 42 porque el afán represivo y de castigo era tan grande que pronto esos tribunales de responsabilidad política se vieron completamente desbordados por la avalancha de expedientes. Son los años más duros de la posguerra española.

A partir de entonces, ¿ya no hubo multas?

No, y ya hemos comentado que en Aragón no se llegaron a recaudar las cuantías que se habían impuesto. Ese instrumento ya había quedado, digamos, amortizado. La represión económica ya había cumplido sus objetivos principales.

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Fotografía destacada: Estefanía Langarita es investigadora de la Universidad de Zaragoza, JUAN MANZANARA / ZARAGOZA

Fuente:https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/represion-economica-franquista-sigue-oculta_0_775522593.html

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80 aniversario de la fuga del monte Ezkaba, la mayor en Europa

El 22 de mayo de 1938, 795 reclusos huyeron del fuerte de San Cristóbal, la mayor fuga carcelaria de Europa.

Solo 3 lograron alcanzar Francia, muchos de los que no lo consiguieron siguen enterrados en fosas comunes.

La asociación Txinparta y el Gobierno de Navarra rememoran un episodio histórico silenciado durante años.

eldiario.es / Miguel M. Ariztegi / 20-05-2018

Hace 80 años, el 22 de mayo de 1938, los presos encarcelados en el fuerte de San Cristóbal protagonizaron la fuga carcelaria más masiva de Europa hasta el día de hoy. Hartos de ver a sus compañeros morir por las torturas, la tuberculosis, la malnutrición, el hacinamiento y demás penurias, al caer la tarde tomaron las armas, redujeron a la guardia, salieron del penal y se lanzaron monte abajo. Su destino era Urepel, justo al otro lado de la muga, en Francia, donde esperaban reencontrarse con la democracia por la que habían peleado y que su propio país les negaba.

Lograron salir 795, pero solo tres lograron recorrer los 53 kilómetros que los separaban del país vecino, ruta hoy convertida en la GR-225, precisamente en homenaje a la fecha de la gran evasión. Los números del penal asustan y recuerdan a los episodios más negros de la historia europea: hasta 7.000 presos republicanos sufrieron la dureza de sus condiciones, 206 fueron directamente asesinados durante la fuga y antes morían tantos que los 12 cementerios de los pueblos de la cendea de alrededor se quedaban sin espacio a un ritmo alarmante.

Por eso habilitaron un lugar cercano conocido como cementerio de las botellas, porque en un último gesto de humanidad, alguno de los encargados de enterrarlos colocaba a los cadáveres una botella entre las piernas con sus señas, para que pudieran ser identificados en el futuro.

Y el futuro es hoy. Medio kilómetro ante de la cima del monte Ezkaba, donde se ubica el fuerte de San Cristóbal o de Alfonso XII, un cartel recuerda la malograda hazaña. El monolito fue restituido la semana pasada, después de que en 2009 sufriera el enésimo ataque anónimo. Luce engalanado con banderas y centros de flores tricolor.

Un sol radiante ilumina la entrada del fuerte, donde se han congregado cientos de personas con banderas republicanas. Un círculo de 14 botellas y 14 claveles rojos recuerda a los fusilados por ser considerados instigadores directos de la fuga. Desde hace 30 años, la asociación Txinparta se encarga de recordar los hechos.

El edificio se comenzó a construir en 1878 para defender Pamplona, pero tardaron tanto en acabarlo que cuando por fin lo hicieron, en 1919, la irrupción de la aviación de guerra dejó este tipo de infraestructuras obsoletas. Con el golpe militar de 1936, los sublevados lo utilizaron como prisión, donde presos políticos llegados de toda España sufrieron condiciones inhumanas. Proyectado para unas 350 personas, llegó a albergar hasta 2.500.

Familiares de presos escuchan el homenaje.

La consejera de Relaciones Ciudadanas e Institucionales, Ana Ollo, ha recordado el afán del Gobierno de Navarra por ayudar a las asociaciones que durante “demasiado tiempo” han tenido que buscar a los asesinados por las cunetas y tratar de identificarlos por sus propios medios. “Una sociedad democrática no puede ser una sociedad sin memoria”, ha recalcado Ollo, que se ha dirigido a los familiares de las víctimas, llegados de Euskadi, Catalunya, Francia, Segovia, Galicia, Cantabria, Valladolid, Madrid… y ha reconocido que las instituciones “hemos llegado demasiado tarde”.

Sin embargo, el esfuerzo en las políticas de memoria histórica comienza a dar sus frutos: hace un año eran 32 los presos localizados. Hoy son ya 45 con los dos últimos encontrados esta misma semana en Leranoz, parece que dos gallegos de 19 y 21 años, aunque hay que esperar a las pruebas de ADN definitivas. El Programa de Exhumaciones del Gobierno de Navarra ha desenterrado cuerpos en fosas en localidades como Olabe, Berriozar, Usetxi, Burutain, Urtasun, Lintzoain y Agorreta.

Pero el proyecto Ezkaba es mucho más: exposiciones, actividades con escuelas e institutos, publicaciones… todas enfocadas a “romper con ese pasado de silencio y olvido que durante décadas ha habido en las instituciones”, ha dicho Ollo, que ha cerrado su intervención asegurando que seguirán trabajando por que “no se produzcan más vulneraciones de derechos humanos”.

A continuación, el bertsolari Ekoitz Goikoetxea ha dedicado una composición a los asesinados y sus familiares. Precisamente uno de ellos, el vallisoletano Antonio Escudero, sobrino-nieto de uno de los 14 asesinados por ser considerados instigadores directos de la fuga, ha relatado que si bien no tienen mucha información de cómo era su tío lo considera “un joven valiente, honesto con sus orígenes humildes y con sus ideas de igualdad, justicia y libertad”.

Detalle del círculo con 14 botellas y 14 claveles.

También ha ofrecido su testimonio, en medio de un silencio solo roto por algún sollozo, Montse Sanz, nieta de Andrés Rodrigo de Benito, asesinado durante la fuga: “Fue desaparecido forzosamente, y su familia quedó sumida en un silencio obligado orientado a provocar el olvido”, ha denunciado, para a continuación asegurar que su recuerdo “es permanente”.

El último testimonio ha sido el de Ana Fernández, hija del preso Jovino Fernández, uno de los tres que logró llegar a Francia. Minero de El Bierzo, Jovino se afilió en 1931 a la CNT, y durante la guerra luchó en las milicias de Asturias, en el frente de Oviedo y en la defensa del cinturón de hierro de Bilbao. Capturado y condenado a muerte por rebelión, fue el preso 2332 de San Cristóbal hasta que logró huir. Pero su paso por Francia fue breve, ya que volvió a luchar en Barcelona. 80 años después, su hija lo ha podido reivindicar en la puerta del presidio: “No olvidemos a los que no cayeron por Dios y por España, sino solo por España. Por la República”.

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Fuente:https://www.eldiario.es/norte/navarra/memoria_historica-franquismo-rememoran-aniversario-Ezkaba_0_773423043.html

 

Publicado por ARMH
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