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La ARMH denuncia que el Decreto de la Junta bloquea las exhumaciones de la Guerra Civil, una en Geras de Gordón

La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica afirma que el Decreto de la Junta para reducir los trámites para desenterrar a las víctimas de la dictadura franquista genera un nuevo laberinto burocrático que en la práctica retrasa su búsqueda y exhumación.

ileon.com / 04-08-2018

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) denuncia que no podrá realizar la búsqueda de una fosa con víctimas de la Guerra Civil en Geras de Gordón por que la nueva legislación de la Junta de Castilla y León entorpece legalmente las acciones que tenía planificadas.

En concreto, en la localidad de la Montaña Central leonesa queda pendiente una actuación sobre un enterramiento clandestino en el kilómetro 11 de la carretera que une Pola de Gordón con el embalse de San Pedro de Luna. Al parecer la norma aprobada en febrero por el Gobierno autonómico del PP, el Decreto 9/2018 de la Memoria Histórica y Democrática de Castilla y León, ha traído consecuencias ‘inesperadas’, o desgraciadamente esperadas, según se mire.

La víctima que se intenta localizar era Francisco Alonso Alonso un vecino de Trobajo del Camino asesinado el 25 de octubre de 1937 en Geras después de que cayera el Frente Norte el 20 de ese mismo mes, con lo que probablemente estaba huyendo de las tropas fascistas.

Dativo

A la caída del Frente Norte republicano se tuvo que refugiar por la zona debido a la desbanda completa de las tropas leales a la Segunda República. Hasta que fue apresado días después por falangistas de la zona, que no tuvieron piedad. Su hermano Gregorio también fue fusilado más tarde y está enterrado en el cementerio de León desde mayo del 38.

La ARMH tenía previsto realizar la búsqueda de otras dos fosas comunes con víctimas de la dictadura franquista que a su vez se ha visto retrasadas por los obstáculos que genera el Decreto de Memoria Histórica aprobado el pasado mes de abril por el gobierno de la Junta de Castilla y León.

Localización de la fosa de Francisco Alonso Alonso en Geras de Gordón. Foto: ARMH.

Según el propio vicepresidente de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez, el decreto había sido concebido para facilitar la búsqueda de personas desaparecidas en la autonomía y para “obligar a que los ayuntamientos e, incluso, los particulares, permitan llevar a cabo las excavaciones necesarias cuando se tengan indicios suficientes de que hay un enterramiento de represaliados”. Pero la realidad es bien distinta.

También dos retrasos en Salamanca y Ávila por el nuevo Decreto de la Junta

La ARMH tenía previstas dos exhumaciones para el pasado julio en Boadilla (Salamanca) y en Santa María del Tiétar (Ávila); las solicitudes de intervención fueron remitidas a los Ayuntamientos en febrero y junio de 2018, respectivamente. Y el caso no está todavía resuelto administrativamente.

En el caso de Boadilla se trata de una fosa común de 4 vecinos de Robleda, asesinados en agosto de 1936. El terreno afectado es un pequeño espacio en el cementerio vecinal; la propia Junta Vecinal ha otorgado de palabra su permiso. Pero, por el contrario, la secretaria del Ayuntamiento de Las Fuentes de San Esteban se ha negado a otorgar el permiso en papel oficial con diferentes disculpas. Ni siquiera, ha respondido oficialmente a ninguno de los escritos de la asociación.

La ARMH solicitó amparo a la Junta de Castilla y León, haciendo uso del decreto, pero la respuesta de la Junta fue que el procedimiento de solicitud comenzó previo al decreto, por lo tanto, no es un caso amparado por éste.

La falta de atención por parte de la Junta de Valladolid a los familiares de las víctimas, que son quienes reclaman la búsqueda de sus seres queridos, viene a confirmar las sospechas de la ARMH. En su momento ya denunció que las políticas de las memorias castellanas y leonesas deberían haberse llevado a cabo desde las Cortes, tras el trabajo de una comisión que escuchara a víctimas y técnicos. La Junta, por supuesto, decía todo lo contrario.

Por otro lado, en el caso de Santa María del Tiétar (Ávila), la ARMH ha evidenciado lo que ha criticado desde hace meses: el decreto de Memoria Histórica de la Junta genera un nuevo laberinto burocrático que retrasa la búsqueda y exhumación de las víctimas de la dictadura.

El 8 de junio de 2018 la ARMH remitió al Ayuntamiento de Santa María de Tiétar la documentación necesaria para solicitar el permiso municipal y la administración municipal derivó la documentación a la Junta, según el procedimiento pautado en el artículo 4 del decreto 9/2018. Debido al tiempo transcurrido sin respuesta, la ARMH se puso en contacto con la Junta y la respuesta fue textualmente que “no habían recibido ninguna documentación al respecto”.

ARMH / ICAL La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) buscó en la bajada del Puerto del Pando y la subida a Monteviejo, en León, un número indeterminado de fosas comunes

El Ayuntamiento de la localidad del Tiétar aseguró a la ARMH que había enviado la solicitud a través de la delegación de la Junta en Ávila. Minutos después de la reclamación, el expediente apareció de forma “milagrosa” en la Oficina de la Secretaría General en Valladolid.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), fundada en el año 2000 después de la primera exhumación mediante métodos científicos en Priaranza del Bierzo ha exhumado en Castilla y León más de 800 cuerpos, en las más de 140 intervenciones que ha realizado en 18 años.

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Fotografía destacada: “Prisioneros ‘rojos’ capturados en Geras”, se titula esta foto del 13 de septiembre de 1937 recién desclasificada por la Biblioteca Nacional.

Fuente:https://www.ileon.com/actualidad/088432/la-armh-denuncia-que-el-decreto-de-la-junta-bloquea-las-exhumaciones-de-la-guerra-civil-una-en-geras-de-gordon

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Un grupo de 181 militares retirados firman un manifiesto en defensa de Franco: “Su figura ha sido vilipendiada hasta el extremo”

Denuncian la “perversa pretensión” de la izquierda de exhumar los restos del dictador del Valle de los Caídos, que es “todo un símbolo de la reconciliación”.

Entre los firmantes, en su mayoría altos cargos del Ejército ya retirados, se encuentra un ex asesor del Jefe del Estado Mayor con el Gobierno del Partido Popular. 

eldiario.es / 31-07-2018

Un total de 181 militares retirados ha publicado este martes un manifiesto titulado “Declaración de respeto y desagravio al general Francisco Franco Bahamonde, soldado de España”, en el que denuncian la “campaña infame” que está llevando a cabo “la izquierda política” para desprestigiar al dictador a través de la “perversa pretensión” de exhumar sus restos del Valle de los Caídos.

Entre los firmantes, todos ellos retirados y por tanto “en pleno derecho de libertad de expresión”, se encuentran generales, tenientes, coroneles, almirantes y capitanes de fragata. Al no formar parte del Ejército español, dada su condición de retirados, pueden expresar su opinión libremente, algo que durante sus años de servicio no es posible.

En la lista de firmas figura la del exteniente general Juan Enrique Aparicio, que hasta 2016 formaba parte del Ministerio de Defensa como Jefe del Mando de Personal del Ejército de Tierra. A pesar de haber firmado el manifiesto, en el que se critica que el Gobierno español no muestre “la gratitud correspondiente” al dictador franquista, en 2015 Aparicio aseguraba públicamente que  el Ejército había “cambiado mucho y para bien”. 

Todos ellos piden respeto por la “figura militar del General Franco” que según apuntan, ha “sido vilipendiada hasta extremos inconcebibles” con el objetivo “de borrar medio siglo de nuestra historia” a través del “empeño visceral de revancha” del Gobierno del Partido Socialista que lidera Pedro Sánchez.

“Después de los permanentes ataques a la persona del General Franco desde su muerte, borrando sin prisa pero sin pausa todo vestigio de su quehacer por España, la izquierda política y todos sus medios afines han desatado una campaña sin medida”, afirman en la misiva. Según apuntan, el objetivo de la exhumación de los restos del dictados no es otro que el de hacer “desaparecer definitivamente” al “principal artífice” de la historia de España.

En el manifiesto hacen una férrea defensa de las virtudes de Franco como militar a través de un repaso a toda su carrera. De acuerdo con la carta, el dictador era un hombre “disciplinado, subordinado y siempre preocupado por los soldados a sus órdenes”, por lo que siempre se prestaba a escoger los cargos de “mayor fatiga y riesgo”.

También señalan que al inicio de la Guerra Civil,  Franco accedió debido a la insistencia de sus compañeros a ejercer “el mando único de la España agredida y asediada por el comunismo internacional aceptado y adoptado por el Frente Popular”.

En ese sentido, han instado a  “los directores y actores de esta campaña infame, a retomar la verdad histórica”, así como a poner fin a lo que han calificado de “perversa pretensión” de exhumar los restos de Franco del Valle de los Caído. De esta forma, han concluido, se evitaría la destrucción de un enclave que a su modo de ver es “todo un símbolo la reconciliación” del conflicto armado.

La defensa de la dictadura franquista por parte de círculos cercanos al Ejército y al Ministerio de Defensa roza lo habitual. A principios de año, el Gobierno de Mariano Rajoy reconoció  al responder a una pregunta parlamentaria que subvencionaba con 5.000 euros y acogía en instalaciones del Ministerio de Defensa a la organización profranquista Asociación de Militares Españoles (AME).

Es precisamente en la página web de esta asociación, conocida por ensalzar la figura de Franco y por posicionarse en contra de la Ley de Memoria Histórica, donde está disponible el manifiesto. La AME, presidida por Leopoldo Muñoz, también edita la revista ‘Militares’, donde la defensa del dictador es muy común, así como del golpe de Estado del 18 de julio.

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Fotografía destacada: Franco (i) en una visita al Valle de los Caídos junto al arquitecto, Pedro Muguruza Otaño (d), en 1940 / EFE

Fuente:https://www.eldiario.es/politica/militares-retirados-manifiesto-Franco-vilipendiada_0_798621021.html

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Los restos mortales de cuatro guerrilleros represaliados durante el Franquismo regresan a sus familias en Galicia

Los restos mortales de cuatro personas represaliadas durante el Franquismo han regresado a manos de sus familiares en un “acto solemne” celebrado en Val do Dubra (A Coruña), en el que se ha hecho entrega de los restos recuperados hace dos años por la Asociación de Recuperación de Memoria Histórica (ARMH) en una fosa común.

eldiario.es / EUROPA PRESS / 28-07-2018

José María Castelo Mosquera, Manuel Pena Camiño, Vicente Peña Tarrasa, miembros del ‘Destacamento Manolo Bello’, perteneciente al Ejército Guerrillero de Galicia, fueron abatidos por la Guardia Civil en enfrentamientos en 1949, en los que también murió Manuela Teiga, sobrina de la dueña de la casa de Zas en la que se ocultaban.

Sus restos fueron enterrados en una fosa común en el atrio de la iglesia de Paramos (Val do Dubra), de la que fueron finalmente exhumados, a petición de sus familiares, el 24 de octubre de 2016.

Dos años después, y con la música del Himno Guerrillero de fondo, sus restos mortales han vuelto a manos de sus familiares, en algunos casos con presencia de hasta tres generaciones –hija, nieta y bisnieta–, en un acto en el que relataron sus vivencias, la de sus antepasados y las suyas propias, y las consecuencias del Golpe de Estado franquista de 1936.

En un acto “muy emotivo y muy bonito”, según ha relatado Carmen García Rodeja, miembro de la ARMH, han intervenido también los alcaldes de Val do Dubra y de Negreira, además de participar representantes de las localidades de las que eran oriundos los fallecidos, como Oleiros o Santiago.

“NO ERAN FORAJIDOS, LUCHABAN POR LA LEGITIMIDAD DEMOCRÁTICA”

La ARMH ha señalado que tras la sublevación militar de 1936 “muchos hombres y mujeres” se ocultaron en los montes para “evitar la represión y la muerte”, para “poder sobrevivir” y “luchar contra el sistema fascista”.

En la época posterior a la Guerra Civil, con casi 20.000 hombres vinculados con la guerrilla en los montes de León y Galicia, se intensificó la represión franquista. Una presión que hizo que los miembros del ‘Destacamento Manolo Bello’ se ocultaran en el lugar de Zas en Negreira.

Los cuerpos recuperados pertenecen a los miembros de este Destacamento, del que Castelo Mosquera era el jefe. En 1949 las fuerzas de la Guardia Civil rodearon la casa de Carmen Teiga en la que estaban ocultos los guerrilleros del Destacamento.

Una situación que, según ha expuesto la Asociación, acabó generando un combate en el que “cayó herida de muerte Carmen Tempano Salorio”, natural de Iñás-Oleiros, a la que también se ha recardado en el acto.

Horas después, los demás compañeros que habían huido fueron “cercados en la carretera de Portomouro a Santa Comba”. En un nuevo enfrentamiento, fueron “abatidos todos los miembros del destacamento”, junto con Manuela Teiga, sobrina de la dueña de la casa de Zas. Ramiro Souto logró huir pero murió en 1952 en un nuevo enfrentamiento con la Guardia Civil en Mesía.

En el acto celebrado este sábado no solo se ha recordado y homenajeado la historia de estos guerrilleros, sino también de aquellos que acabaron en la cárcel en Negreira, A Baña y Val do Dubra, o aquellos que acabaron “desaparecidos”, como Erundino Vieto Baña, y “al que la familia sigue buscando a día de hoy”.

“No eran bandidos ni forajidos, luchaban por la legitimidad democrática refrendada por las urnas en febrero de 1936″, ha concluido la ARMH.

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Fuente:https://www.eldiario.es/politica/mortales-guerrilleros-represaliados-Franquismo-Galicia_0_797570602.html

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Una, grande y entre lágrimas por Franco: así ha sido la misa ‘nacional’ del patrón de España en el Valle de los Caídos

Desde rezar vistiendo camisetas preconstitucionales hasta llorar sobre la lápida del dictador, un grupo de seguidores ha rendido homenaje a Franco.

El sermón de los sacerdotes del Valle ha tenido como protagonista el llamamiento a la “unidad de España” y la defensa de la “moral católica”.

eldiario.es / Álvaro Medina / Diana Fresno / 25-07-2018

Lágrimas sobre la tumba de Franco, ramos de flores rojas y amarillas y camisetas con banderas preconstitucionales. La Basílica del Valle de los Caídos ha acogido este 25 de julio, día de Santiago el Mayor, una misa especial para conmemorar al apóstol y patrón de España en medio del debate político sobre la exhumación del dictador. Precedida de numerosos muestras y gestos de homenaje de seguidores de Franco ante su tumba, la homilía de los curas discurrió con un tema común: la unidad de España.

Son las 09:20 y varios coches esperan a que las puertas del recinto abran casi una hora más tarde para que turistas y fieles se mezclen en los bancos del altar mayor. La tumba de José Antonio Primo de Rivera, situada al final del pasillo central, justo antes del crucero, ya está decorada con varios ramos de flores que sus seguidores han depositado encima.

Al otro lado del altar, la tumba de Franco luce también engalanada con más ramos. Uno central, con rosas rojas y blancas, y varios más pequeños de claveles y rosas que imitan un mismo patrón: rojo y amarillo. A su alrededor, un hombre con la bandera impresa en su camiseta reza frente al dictador, le hace una reverencia y se sienta en la bancada a esperar a que comience la ceremonia religiosa.

Un joven de no más de 20 años le toma el testigo. Se arrodilla frente a la tumba del dictador, reza y comienza a llorar. Mientras se seca las lágrimas, besa la lápida y se santigua. Le sigue una mujer mayor, que le ora con el rosario en la mano. Hace una reverencia y también se santigua frente al dictador. Entre tanto, los turistas, la mayoría extranjeros, recorren el coro y las capillas laterales.

Sobre las 10:30 seis fieles, de todas las edades, suben al altar y comienzan a leer en voz alta una serie de textos religiosos, como es costumbre, mientras la basílica continúa llena de visitantes, ajenos al culto. En este momento en los bancos de la Iglesia apenas hay una veintena de personas. Al poco tiempo, no obstante, alertados por el comienzo de la misa, los turistas comienzan a ser sustituidos por un centenar de fieles que completamente en silencio y poco a poco, van ocupando su sitio.

Son las 11:00 y la misa comienza con la Basílica prácticamente llena. El silencio inunda el templo hasta que una campana alerta de la entrada de los religiosos. La homilía, en la que han intervenido varios sacerdotes, dura más de una hora y media. Durante los primeros minutos el servicio es idéntico al de cualquier parroquia española, más allá de la solemnidad que le otorga la inmensidad de la tumba convertida en templo.

“Esto es un recinto de paz. Roguemos al señor para protegerlo”, afirma una mujer subida al púlpito para leer la lectura bíblica de turno. No obstante, las líneas que pronuncia en voz alta no salen de ningún libro, sino de una hoja de papel externa. Llega el momento del sermón, y sin previo aviso, el tono de la homilía cambia por completo.

El Valle de los Caídos este 25 de julio.

Es 25 de julio, día del apóstol Santiago, patrono de España. Es la palabra “España” la que más se repite a lo largo del sermón, que hace un llamamiento hacia una “unidad nacional” que se siente amenazada por “la voluntad de acabar con la esencia católica” de nuestro país. Si no fuera por el eco y el olor a incienso, ciertos fragmentos del sermón podrían haber formado parte de un mitin político.

Una de las ideas principales del discurso del religioso es que el “alma” de nuestro país está en peligro, desprovista de unos valores tradicionales que antes primaban por encima de todo. “Lo que hoy está en juego para nosotros es la capacidad de que España siga siendo auténtica”, apunta el cura.

“La unidad de España, todo lo que nos ha venido dando una identidad común, más allá de una diversidad secundaria, se volverá contra nosotros”, continúa, entremezclando nociones como “la voluntad de Dios”  junto a conceptos como “la identidad histórica de España”.

“Dejaremos de ser un pueblo unido, y todo lo que hemos sido y hecho. Dejaremos atrás las nociones históricas más básicas… España será entonces el nombre de una realidad pasada”, añade, a modo de advertencia sobre la importancia de mantener la moral cristiana.

El sermón continúa durante cerca de 15 minutos, en los que el sacerdote describe una realidad sobre la que pesa una amenaza constante contra la “conciencia católica” de nuestra sociedad, una idea que gana peso gracias al eco que le otorgan a sus palabras los muros de piedra de la gigantesca cripta.

En cierto momento de la eucaristía, el joven veinteañero que se emocionaba al admirar el yacimiento del dictador vuelve a levantarse silenciosamente. Una vez más se dirige a la lápida mientras el resto de los asistentes se concentran para comulgar, y mientras aún traga la hostia consagrada, se santigua frente a la lápida y se cuadra ante ella, haciendo un saludo militar.

“Podéis ir en paz”, pronuncian en el púlpito casi media hora más tarde. El sacerdote acaba la misa y, sin que transcurran más que unos segundos, una treintena de fieles vuelve a rodear la tumba de Franco. Las puertas de la Basílica se abren y los turistas comienzan a entrar y a colocarse detrás de los seguidores del dictador, que contemplan la tumba. Varios de ellos rezan, otros se santiguan y algunos realizan reverencias. Un segundo chico de apenas 20 años habla con su madre delante del sepulcro. Viste una camiseta con el escudo preconstitucional. Mientras, los turistas intentan hacer fotos. “No se pueden tomar imágenes, guarden los teléfonos”, advierten dos vigilantes.

Sin fecha para la exhumación de Franco pero con la confirmación de Pedro Sánchez de tener los medios jurídicos necesarios para realizarla, la Iglesia clama por la unidad del país, los franquistas lloran sobre la lápida del dictador y los turistas continúan asistiendo incrédulos a lo que dentro de esa cripta acontece.

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Fotografía destacada: Un seguidor del dictador reza frente a la tumba de Franco en el Valle de los Caídos.

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/Valle-Caidos-Espana-precedida-Franco_0_796520997.html

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Pedro Alcorisa, el “último guerrillero” conquense que luchó décadas para enterrar dignamente a su padre

Nacido en la aldea de Higueruelas en Cuenca, se unió al movimiento guerrillero con apenas 26 años. Su padre, Teófilo, fue detenido en 1946 para ser interrogado por el paradero de su hijo.

Pedro peleó contra el “muro infranqueable” de Rita Barberá para poder exhumar los restos de su padre, que se encontraban en un cementerio en la capital valenciana.

eldiario.es / Francisca Bravo / 24-07-2018

“Fue un guerrillero y un hombre humilde que no quiso ningún protagonismo y que nos servirá de ejemplo y referencia en nuestra labor de recuperación de la Memoria Histórica”. Así se despedían de Pedro Alcorisa desde la Asociación Cultural La Gavilla Verde de Santa Cruz de Moya (Cuenca), entidad con la que colaboró desde 2000 año en que se iniciaron las Jornadas de los Maquis en Santa Cruz de Moya. “Nos ayudó a encontrar muchas respuestas sobre la historia de los maquis”, recordaban este pasado domingo 23 de julio.

Pedro Alcorisa se unió a la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón cuando sólo tenía 26 años. “Para nosotros, estará para siempre en las cotas mas altas de la honradez y fidelidad a los principios democráticos encarnados por la II Republica Española. Con tu recuerdo, seguimos en la lucha”. Fernando Antón, el primer presidente de La Gavilla Verde recuerda que los guerrilleros o ‘maquis’ fueron los que “más sufrieron” la represión franquista, junto a los enlaces, las personas que los ayudaban fuera de los montes.

La afiliación al movimiento guerrillero de Pedro alcanzó rápidamente a su padre, Teófilo Alcorisa. Fue detenido en abril de 1947 por la Guardia Civil para interrogarlo acerca del paradero de su hijo. Después de ser apresado, su familia nunca más lo vieron, y tuvieron que pasar décadas hasta lograr encontrar el paradero del cuerpo de Teófilo, después de que fuese torturado. Pedro se convirtió así también en activista de la memoria histórica, movido por el deseo de encontrar la fosa de su padre y luego también apoyando el trabajo de La Gavilla Verde.

Sin embargo, la localización de los restos de su padre no fue sencilla. El actual presidente de la asociación, José Gorgues, recuerda que se tuvo que enfrentar al “muro infranqueable” de Rita Barberá mientras gobernaba en el Gobierno municipal de Valencia. A pesar del apoyo de los otros partidos, como el PSOE, el Ayuntamiento llegó a exigir miles de euros a la familia Alcorisa para poder localizar el cuerpo de Teófilo en el cementerio de la ciudad valenciana. Finalmente en 2016, la familia pudo recoger los restos, tras el cambio de Gobierno en el Consistorio. “Ahora la herida por fin podrá cerrarse”, celebró la hermana de Pedro, Pilar Alcorisa.

“Él nos contó que se tuvo que ir al monte porque lo perseguían. Hay historias bonitas, una vez logramos localizar a otro guerrillero de la agrupación que vivía entonces en Praga y lo trajimos a las Jornadas en honor a los maquis. Estábamos esperándolo en el bar y fue muy emocionante ver el reencuentro entre los dos”, explica Fernando Antón. José Gorgues recuerda que la familia sufrió “mucho la represión franquista” ya que vivían en una de las aldeas “más activas” en contra del régimen durante la posguerra.

Pedro Alcorisa | La Gavilla Verde PEDRO PEINADO

“Siempre decía que si no se hubiera ido al monte, lo hubieran matado”, recuerda Gorgues, pero, además, la familia fue acosada para conocer el paradero del hijo, no sólo el padre. “Estuvieron muchísimos años sin saber dónde estaba enterrado, y tuvo que pasar mucho tiempo después de la llegada de la democracia”, explica el presidente de la asociación. Dada su experiencia, “asesoró muchísimo” a la asociación en favor de la memoria histórica y también logró dar una respuesta a la historia del movimiento maqui.

“Era un guía. No fue uno de los guerrilleros más importantes, pero sí era auténtico. Ayudaba a quienes llegaron de Francia por las rutas guerrilleras desde los Pirineos hasta Cuenca. A él le gustaba ir por las montañas para poder controlar las fuerzas represoras. Fue importante porque ayudó a sus compañeros y compañeras a moverse por la sierra”, concluye Gorgues.

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Fotografía destacada: Pedro Alcorisa | La Gavilla Verde PEDRO PEINADO

Fuente:https://www.eldiario.es/clm/Pedro-Alcorisa-historia-guerrillero-dignamente_0_796170849.html

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El infierno de los curas “rojo-separatistas”: 50 años de la cárcel concordataria de Zamora

Este domingo se cumple medio siglo de la apertura de la única prisión del mundo destinada a sacerdotes. Allí fueron encerrados los religiosos que se oponían al régimen. Muchos de ellos fueron torturados en comisaría. La Iglesia nunca reconoció su sufrimiento.

publico.es / Danilo Albín / 21-07-2018

“Ilunpe hontan bizi gara erdi hilak” (“En esta oscuridad vivimos medio muertos”). El bertsolari y ex sacerdote vasco Xabier Amuriza hubiese preferido no tener que escribir nunca aquella frase, pero hubo una época en la que su destino estuvo directamente en manos del demonio. Las puertas del infierno se abrieron formalmente hace 50 años: este domingo se cumple medio siglo de la inauguración de la cárcel concordataria de Zamora, única prisión del mundo destinada a curas “rojo-separatistas”.

“Aquello fue un apartheid. Así, como suena. Fue, además, el símbolo del pacto entre la Iglesia y el Estado franquista”, comenta a Público Juan Mari Zulaika, otro de los vascos encerrados detrás de aquellos muros. En efecto, la prisión abierta en Zamora fue la venganza del nacionalcatolicisimo contra sus “ovejas negras”. O rojas. Una venganza impulsada por el franquismo y bendecida por las instituciones eclesiásticas, fielmente alineadas con los principios del régimen. Amuriza lo resumiría con otra frase lapidaria: “Maldita cárcel ésta. Todavía estamos sanos de la cabeza, pero sobran motivos para enloquecer”. “No en vano, fue una de las peores cárceles de la dictadura”, apunta Zulaika.

“Paradójicamente, el régimen de Franco, que tanto poder había concedido a la Iglesia, acabó sus días persiguiendo sacerdotes. Los más díscolos fueron a parar a un penal, la cárcel concordataria de Zamora, reservada especialmente para el clero”, señala el historiador Francisco Fernández Hoyos en un trabajo titulado “La cárcel concordataria de Zamora: una prisión para curas en la España franquista”. “Ni siquiera países oficialmente ateos como los del bloque comunista, anticlericales por definición, llegaron a tanto”, subraya el experto.

En efecto, las autoridades eclesiásticas española bendijeron la creación de la cárcel concordataria, fruto de los acuerdos establecidos en el Concordato entre El Vaticano y el Estado franquista. “No habiendo obtenido resultado favorable para obtener una casa eclesiástica para que los sacerdotes sancionados cumplan el arresto (conforme al art. 16 del Concordato vigente) damos nuestra conformidad para que puedan cumplir al arresto supletorio en una Penitenciaría del Estado, con tal de que estén en locales distintos a los de los seglares. Aceptamos cumplan arresto en la penitenciaria de Zamora”, escribió en 1968 el obispo de Bizkaia, Pablo Gurpide, en una carta dirigida al gobernador civil. A partir de ese preciso instante, el destino de los curas que no comulgaban con la dictadura estaba marcado.

Torturados

El primer sacerdote que pisó el pabellón de religiosos fue el vizcaíno Alberto Gabigakagogeaskoa, quien había sido condenado a seis meses de cárcel y 10 mil pesetas de multa por haber denunciado en un sermón que en las cárceles de Euskal Herria “se tortura con frecuencia”. Luego llegarían otros curas vascos y de distintos puntos del Estado, también perseguidos y castigados por oponerse al régimen en las más variadas formas. Muchos fueron torturados. “La detención empezaba en los cuarteles, donde la tortura campaba a sus anchas”, relata Zulaika. Era el camino al infierno.

“Toda la noche se pasaron golpeándonos a patadas, culatazos, hasta dejarnos marcados a los dos de la cintura para abajo”, describió Felipe Izaguirre, quien había sido detenido junto a otro cura obrero en la localidad de Eibar en junio de 1968, tras las movilizaciones desatadas por la muerte del militante de ETA Txabi Etxebarrieta en un enfrentamiento con la Guardia Civil. Otro de los presos en Zamora, Martín Orbe Monasterio, fue llevado primero a la comisaría bilbaína de Indautxu, donde conoció el variado catálogo de vejámenes que la Policía aplicaba a los opositores de la dictadura. “Las hay de muchos tipos: primero fuertes golpes en cualquier parte del cuerpo; por fuertes que sean, entre golpe y golpe, el preso recobra fuerzas y no canta”, puede leerse en su testimonio.

Fuga y motín

Hay otros datos esclarecedores. De los 53 religiosos antifranquistas que fueron encerrados en Zamora, “21 sufrieron juicios sumarísimos y otros diez fueron llevados ante los Tribunales de Orden Público”, destaca este ex sacerdote, hoy militante del movimiento memorialista Goldatu. El castigo continuaría después en el interior de aquel presidio, donde el frío extremo, la repugnante comida y el férreo control sobre los presos formaban parte de la vida cotidiana.

De ahí que quisieran escapar. En 1971, varios presos llegaron a excavar un túnel de 15 metros con cucharas. Sin embargo, el plan fue descubierto por los carceleros. Dos años más tarde, los presos se amotinaron para exigir que les trasladaran a otra cárcel. “Los sacerdotes encarcelados en la prisión concordataria de Zamora, viendo que son inútiles todos los medios legales y las gestiones hechas oralmente y por escrito, nos hemos visto obligados a quemar y destrozar por nuestra cuenta esta vergonzosa cárcel, puesta por la Iglesia y por el Estado en favor de sus intereses y en contra de nuestras convicciones más profundas”, decían los presos en una nota. La protesta se saldó con 75 días de encierro en celdas de castigo.

Ni justicia, ni perdón

El último preso que salió de aquella prisión fue Julen Kalzada, quien recuperó la libertad en 1976. Actualmente, la vieja prisión de Zamora está abandonada. Vivió su momento de gloria comercial hace algunos años, cuando el cineasta Daniel Monzón optó por estas instalaciones para rodar allí Celda 211. En cambio, nada se sabe sobre los carceleros: para los funcionarios del régimen franquista hubo, al igual que para todos los demás integrantes de la dictadura, absoluta impunidad. Tampoco ha habido novedades desde los altares: la Iglesia jamás pidió perdón por su siniestro papel en esta historia.

“Extrañamente, este colectivo tampoco ha tenido aún el reconocimiento del actual Gobierno Vasco: sus decretos por la Paz y la Convivencia silencian este capítulo de la represión”, lamenta Zulaika, quien califica esta actitud como “incomprensible”.

En ese contexto, las víctimas que pasaron por aquel presidio siguen buscando justicia. Como aquí no la encontraban, han tenido que hacerlo a miles de kilómetros: actualmente, los testimonios de 16 curas vascos encarcelados en Zamora forman parte de la querella formulada en Argentina contra los crímenes de la dictadura franquista. 50 años después de la apertura de aquel presidio, sus víctimas siguen peleando contra el olvido.

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Fotografía destacada: La cárcel de Zamora destinada a curas “rojo-separatistas”

Fuente:http://www.publico.es/politica/represion-franquista-infierno-curas-rojo-separatistas-50-anos-carcel-concordataria-zamora.html

 

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“Franco es un cuerpo extraño en el Valle de los Caídos y su salida ha de ser irreversible”

ENTREVISTA | Francisco Ferrándiz (antropólogo del CSIC)

El antropólogo social del CSIC Francisco Ferrándiz considera que, tras la concentración de la ultraderecha el pasado fin de semana, el argumento de la reconciliación se les ha caído por completo.

Fue miembro de la Comisión de Expertos a la que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero encargó en 2011 un informe sobre el Valle.

Propone mantenerlo como paradigma de monumento totalitario y convertirlo en un ‘ciberlugar’ donde los ciudadanos puedan participar en la transformación del relato oficial.

eldiario.es / Fernando Olmeda / 21-07-2018

“Franco va a salir del Valle de los Caídos antes o después”, dijo usted hace cuatro años en una entrevista en este diario. ¿Se dan ahora las condiciones idóneas para la exhumación de los restos del dictador?

Absolutamente, creo que el tema está maduro. Desde la Comisión de Expertos ya planteamos en 2011 la salida de los restos de Franco en los términos actuales, y en estos siete años ha habido un gran debate social, pero sobre todo se ha colocado en el imaginario un tema que está cayendo por su propio peso. Y es básico para romper el cordón umbilical con el franquismo aún latente en España. El Congreso aprobó el año pasado una PNL que exigía el traslado, y sea la fórmula un Real Decreto-Ley, como parece, o sea cualquier otra, lo cierto es que el dictador Franco fue sepultado allí -y entregado su cuerpo a los benedictinos- por un Decreto del rey Juan Carlos, por tanto es política de Estado, y ese acto puede deshacerse. El Estado tiene la razón. Eso sí, hay que analizar todos los escenarios posibles, ahí tenemos el ‘ caso Sanjurjo’. Igual ha habido algo de precipitación, pero no tengo prisa, después de cuarenta años se puede esperar seis meses más. Tiene que hacerse bien. La salida de Franco tiene que ser irreversible. Es un cuerpo extraño en el Valle de los Caídos.

Franco está enterrado allí en un lugar preeminente, pero también José Antonio

El momento que transitamos ahora mismo ha de tener un carácter doble. Hablar de uno sin tener en cuenta al otro no tiene sentido. No se trata de trasladar a Franco, sino desmantelar la jerarquía funeraria del monumento. Abogo por una solución integral. Sacar a Franco y trasladar a José Antonio a otro lugar del recinto.

Francisco Ferrandiz, antropólogo del CSIC

Están desarrollándose las labores previas a la exhumación de los hermanos Lapeña… Parece que el nivel de la cripta adyacente a la capilla donde se supone que están los restos no sufre el grado de deterioro de otras zonas… ¿Cómo valora este proceso?

En las imágenes que se han difundido estos días del sector donde están los hermanos Lapeña se ven las cajas colocadas e incluso algunas con nombres, por tanto creo que un equipo de especializado puede hacerlo, es absolutamente viable. Pero no nos podemos quedar ahí, la realidad es que hay veintiocho niveles de enterramiento separados por muros, y sería necesario conocer su situación para arrojar luz sobre el estado general de las criptas y evaluar de manera global las posibilidades de intervención. Desde luego, sería a un coste razonable si lo comparamos, por ejemplo, con el coste de un aeropuerto vacío o de una estación de AVE con poco tránsito.

Estamos conociendo estos días la posición del prior, atrincherado en la abadía y poniendo en jaque la exhumación de Franco… ¿Puede recurrir a la justicia y denunciar por profanación?

Es el derecho al pataleo. Recurrirán todo lo que haya que recurrir, pero en todo caso, son una minoría, tanto en el seno de la iglesia católica como en el conjunto de la sociedad española.

El prior Santiago Cantera -también el antiguo padre abad, Anselmo Álvarez- suelen decir que solo se puede alcanzar el sentido de la reconciliación “bajo los brazos redentores de la Cruz”…

Lo que ha ocurrido estos días es muy revelador, desde mi punto de vista. Defienden que el Valle es un monumento a la reconciliación, que la cruz es un potente símbolo universal de paz, pero hace unos días los ultraderechistas se movilizan y se concentran en la explanada en defensa del monumento cuando, según ellos, está “en peligro”. Ver a esa gente allí demuestra que el Valle no representó nunca ni representa a las dos Españas, sino a una sola. En resumen, el argumento de la reconciliación se les ha caído por completo.

Si la familia Franco mantiene su idea de no hacerse cargo, ¿qué se puede hacer con los restos del dictador? ¿Deberían de ir a un osario, como se ha especulado estos días?

Si el Estado cuenta con seguridad jurídica para la exhumación, podría dejar los restos en la puerta del recinto de Cuelgamuros. Entiéndame, es una forma de hablar, no creo que se produzca esa situación. La familia tendrá que plegarse, no les queda otra.

¿Realmente es posible la resignificación del valle de los Caídos? ¿Cuál de las opciones barajadas estos años le parece idónea?

Reconozco que en estos años he ido cambiando de opinión, conforme he ido conociendo las soluciones adoptadas en otros espacios de memoria del mundo. Ahora mismo creo que debería hacerse una recontextualización del Valle de los Caídos como monumento totalitario. Expertos de otros países consideran que, con diferencia, es el más impactante, por encima de los lugares que aún quedan en Berlín o Moscú, por ejemplo. A fin de cuentas, es la petrificación del nacionalcatolicismo de forma casi perfecta. Entonces, yo no lo tocaría, lo usaría para hacer pedagogía del totalitarismo, para explicar a través del monumento cómo funcionan las dictaduras.

¿Y cómo sería esa recontextualización? ¿Demolería la cruz?

Hoy día la museología está muy avanzada, desde luego no utilizaría fórmulas caducas como poner placas ni nada por el estilo, sino que convertiría el Valle en un ‘ciberlugar’. Es decir, si se me permite la expresión, en lugar de demoler la cruz la convertiría en un gran receptor que garantizase una wifi potente para que los visitantes pudieran acceder a contenidos de todo tipo e incluso pudieran subir fotos o vídeos. Desde luego, hay especialistas españoles y extranjeros que podrían desarrollar un proyecto puntero en el mundo y así transformar por completo Cuelgamuros, como se ha hecho por ejemplo en Hiroshima. Y así, con participación de la propia ciudadanía, transformar poco a poco el relato. Porque hasta ahora solo ha habido un relato monolítico, hegemónico, y no se trata de imponer un relato alternativo sino sumar una multiplicidad de relatos, envolver el Valle de otra manera, para facilitar el conocimiento de las nuevas generaciones y fortalecer la calidad democrática del país.

Esta semana usted ha codirigido el Congreso internacional entre otras cosas sobre fosas comunes. ¿Por qué las exhumaciones están transformando radicalmente los modos de gestión del pasado traumático?

El trabajo en torno a las fosas comunes tiene, desde luego, carácter simbólico, pero ahora mismo es central en los discursos y en las políticas de memoria y de derechos humanos. Cuando empezamos con este tema, en 2002, nos desbordaba su complejidad. Durante años hemos ido creando equipos y redes de investigación interdisciplinar que han ido arrojando luz a un debate paupérrimo, derivado del ‘vuelo bajo’ de la crispada situación política y del famoso ‘y tú más’. Hemos ido creando marcos comparativos porque queríamos entender mejor, a fin de superar la pobreza del debate. Ahora mismo la conexión de la ciencia forense con los derechos humanos es un proceso global, mundial. Para que te hagas una idea, el equipo argentino de antropología forense ha trabajado ya en cincuenta países. Son los instrumentos centrales de la justicia transicional. Porque cualquier conflicto deja evidencias, que permiten construir casos judiciales. Y la fosa común es, a fin de cuentas, el lugar del crimen.

¿En qué posición está España en relación a otros países?

España es un referente mundial, el caso español no es periférico, está en los mapas de análisis académicos, más aún con el tema de Franco de por medio. Lo característico de nuestro país es que fue un movimiento de abajo arriba, desde familias, asociaciones, equipos forenses… Está ocurriendo algo similar ahora mismo en países como Colombia y Méjico donde, frente a gobiernos, fiscalías, grupos mafiosos o paramilitares, están siendo las madres, o ciudadanos anónimos, quienes están buscando los cuerpos, objetos personales… Aquí, a partir de 2005 el apoyo institucional ha sido desigual, rácano y mal orientado. Ha sido un “búscate la vida” para las familias, y eso tiene que cambiar. No quiere decir que no haya problemas. Una exhumación reaviva traumas y a veces genera frustración, porque se ha pensado que con una identificación genética se resolvía todo, y no es tan sencillo, necesitamos seguir mejorando y analizando los procesos desde un punto de vista crítico.

¿Qué cambios deberían de producirse con la creación de la Dirección General de Memoria Histórica?

Con Mariano Rajoy como presidente, la fórmula era “cero más cero más cero igual a cero”. Sin embargo, paralelamente se destinaban recursos, se financiaban exhumaciones o se creaban institutos de memoria. La situación es desigual, pero se ha trabajado bien en Andalucía, País Vasco, Navarra… Hasta en Castilla y León se ha avanzado en esta materia. Hemos pedido mil veces que el Estado asuma las exhumaciones, que se cree un archivo único, que se ponga en marcha una oficina de víctimas… Precisamente en el Congreso de San Sebastián -que he codirigido junto a Francisco Etxeberría- ha participado el nuevo Director General de Memoria Histórica, que ha dejado importantes anuncios en sintonía con las demandas de las asociaciones, como la voluntad de asumir la gestión directa de las exhumaciones o la anulación de las sentencias franquistas. Es cierto que no ha sido sino expresar las líneas de acción de un programa, porque además tienen pocos diputados y poco tiempo por delante, pero hay mucho por hacer.

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Fotografía destacada:  Manifestantes antifranquistas y de ultraderecha en los aledaños del Valle de los Caídos / OLMO CALVO

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/Franco-extrano-Valle-Caidos-irreversible_0_795120698.html

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El día en que 27 republicanos asaltaron un barco y huyeron de la España franquista disfrazados de guardias civiles

Un libro desvela, 79 años después, los detalles de una de las fugas más épicas de la España franquista.

27 republicanos huyeron desde Galicia a Francia tras asaltar un pesquero disfrazados de guardias civiles, falangistas y presos.

Consiguieron llegar tras ser rescatados en el mar, pero Francia los recluyó en un campo de concentración y la dictadura encarceló y torturó a sus familiares.

eldiario.es / Carlos Hernández / 21-07-2018

“Nos juntamos en el castillo de Ares. Los de aquí salimos como si fuésemos de la Guardia Civil. Rebón vestido de teniente, tres de guardias, yo de falangista y a los demás los hicimos pasar por presos. El único miedo era encontrarnos a la verdadera Guardia Civil”. Así relataba Juan Leal uno de los momentos álgidos de la huida que protagonizó en julio de 1939 de la España franquista, con otros 26 compañeros con los que compartía los valores democráticos y republicanos. Su testimonio se recoge en A fuxida do bou Ramón, un libro en el que se plasma la investigación desarrollada durante años por los investigadores Enrique Barrera y Eliseo Fernández.

La obra, ilustrada con dibujos de Fernando Ocampo, ha sido presentada este viernes en Ares, la localidad gallega en que se desarrollaron los hechos, coincidiendo con el 79 aniversario de la fuga.

Esta épica historia comienza, en realidad, tres años antes. El 18 de julio de 1936 se produce la sublevación franquista que triunfa en apenas diez días en toda Galicia. Lo ocurrido en este rincón de España es la mejor prueba de que la brutal represión ejercida por los militares rebeldes no fue una reacción ni una respuesta, sino una estrategia para imponer el terror que había sido diseñada mucho antes de producirse el golpe de Estado. En Galicia ni hubo guerra ni hubo víctimas de derechas. Sin embargo, en los tres años siguientes serían asesinados al menos 4.700 gallegos de ideología republicana.

Entre ellos se encontraban varios generales, almirantes, oficiales y soldados que no secundaron el golpe, los gobernadores civiles de las cuatro provincias, así como los alcaldes de Santiago, A Coruña, Ourense, Vigo y de otra treintena de localidades.

En ese contexto fueron muchos los hombres y mujeres que trataron de huir a territorio republicano a bordo de precarias embarcaciones de pesca. Quienes no pudieron hacerlo se escondieron durante años en bosques, montañas o zulos construidos para tal fin en el interior de la vivienda de algún familiar. Tras finalizar la guerra, el triunfo franquista empujó a 27 de estos “topos” a salir de sus madrigueras y planear una temeraria fuga. Uno de los conjurados era Antonio Santamaría, el último alcalde republicano de Ferrol. Santamaría fue detenido y condenado a muerte por los sublevados en julio de 1936, pero el día antes de su ejecución logró escaparse con otro compañero del cuartel de artillería en el que aguardaba la muerte.

Fueron muchos los vecinos anónimos que se jugaron la vida para mantenerle escondido durante tres largos años. Gracias al testimonio que dejó en su día alguno de los protagonistas y al de sus familiares, el libro reconstruye aquellos momentos.

El primer reto fue formar el grupo y consensuar el plan. Sus familiares más cercanos hicieron de correo entre los diferentes escondites. Entre todos, poco a poco, se fue organizando la fuga. El riesgo era enorme, pero todos sabían que las alternativas eran aún peores: la cárcel o el paredón.

Disfraces de guardias civiles para asaltar un barco

La decisión final fue la de asaltar un barco, el bou Ramón, en el que contaban con la complicidad de uno de sus diez tripulantes, y poner rumbo hacia el sur de Inglaterra. El vapor de 15 metros de eslora se encontraba fondeado en el puerto de Ares, en la ría de Betanzos, muy cerca de Ferrol. El problema radicaba en que 27 hombres buscados por las autoridades llegaran hasta él sin ser antes detenidos. El plan, un tanto suicida, fue hacerse pasar por un grupo de prisioneros custodiados por agentes de la Guardia Civil. Sus mujeres y sus madres se pusieron manos a la obra para tener a punto los disfraces para la fecha señalada.

La noche del 20 al 21 de julio de 1939 el grupo se reunió y puso en marcha la farsa. En aquellos tiempos a nadie sorprendió ver a un oficial del Ejército, tres guardias civiles y un falangista escoltando a un nutrido grupo de prisioneros. Así lograron llegar sin problemas hasta el puerto de Ares. Aún quedaba lo más difícil. Los republicanos que iban disfrazados subieron a un bote y abordaron el bou Ramón.

Metidos en su papel de guardias civiles, encañonaron con sus fusiles de madera a los miembros de la tripulación y los encerraron en la bodega. La excusa que les dieron para el asalto tuvo su punto de ironía: alegaron tener que inspeccionar el barco “porque en su interior podía haber rojos escondidos que trataban de escapar a Francia”.

En las primeras horas de aquel viernes el resto del grupo embarcó en el Ramón que inmediatamente partió hacia aguas internacionales. Los 27, según relataron años después, se fundieron en un gran abrazo. Atrás quedaba el infierno, aunque por delante les esperaba una complicada travesía. El barco llevaba carbón para navegar unas pocas millas, por lo que los republicanos tuvieron que quemar en las calderas toda la madera que encontraron a bordo. 24 horas después, cuando ya estaban casi a la deriva, se toparon con un barco francés que supuso su tabla de salvación.

Una amarga libertad con terribles consecuencias

La alegría que supuso para los fugados el éxito de su plan les duró muy poco tiempo. Tras ser desembarcados en el puerto francés de La Rochelle, las autoridades francesas les encerraron en el campo de concentración de Barcarès, donde ya se encontraban miles de exiliados republicanos. Mientras tanto, en Galicia sus esposas, hermanas y demás familiares sufrieron las represalias. El libro recoge, entre otros, el testimonio de una de ellas, Dolores Mayobre: “Nos llevaron al cuartel de la Guardia Civil, nos colgaron de los pulgares y nos daban latigazos en las piernas, mientras nos insultaban y nos preguntaban por nuestros hombres una y otra vez. Nos tuvieron encerradas tres días en un retrete apestoso y luego nos soltaron”. Otras detenidas pasaron varios meses en la cárcel.

Los fugados tampoco disfrutaron de un destino mucho mejor. Barrera y Fernández han investigado lo que fue de sus vidas tras pasar por el campo de Barcarès. Al menos siete combatieron contra Hitler en el Ejército francés o en las filas de la Resistencia; dos de ellos, Manuel Fernández y Jesús Morgade serían capturados por los nazis y deportados al campo de concentración de Mauthausen, de donde solo Morgade consiguió salir con vida. Otros tres miembros del grupo del bou Ramón serían detenidos por la Gestapo y entregados a las autoridades franquistas. Quienes lograron sobrevivir a todos estos avatares, salvo contadas excepciones, terminaron sus vidas en el más duro de los exilios.

Enrique Barrera, uno de los autores, confiesa a eldiario.es que con este libro se salda una parte de la deuda pendiente que tiene España con estos luchadores: “Si un grupo de noruegos, daneses, belgas, holandeses o franceses, hubieran secuestrado un barco delante de las narices de sus enemigos, para alcanzar Gran Bretaña, ya se habría hecho una película. Sin embargo, aquí el relato continúa siendo desconocido para la mayoría de la opinión pública”.

Documento que forma parte de la causa judicial abierta por las autoridades franquistas tras la fuga

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Fotografía destacada: La única imagen que se conserva del barco bou Ramón

Fuente:https://www.eldiario.es/sociedad/republicanos-franquistas-asaltaron-disfrazados_0_794771198.html

 

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Denuncian a Patrimonio Nacional y la Comunidad Benedictina por enaltecer la dictadura en el Valle de los Caídos

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) denuncia ante la fiscalía el enaltecimiento de la dictadura que practican los monjes benedictinos del Valle de los Caídos y Patrimonio Nacional.

El escudo personal del dictador Francisco Franco se encuentra presente en la puerta de entrada al reciento, y dentro de la hospedería que gestionan los benedictinos impreso en platos y servilletas.

El artículo 16 de la Ley de la Memoria Histórica impide específicamente el enaltecimiento de la dictadura dentro del registro.

La presencia del escudo del dictador demuestra que el Valle de los Caídos era un proyecto personalista destinado a su gloria.

tercerainformacion.es / 19-07-2018

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha presentado esta mañana ante la Fiscalía General del Estado un informe acerca del uso de simbología franquista por parte de Patrimonio Nacional y de la Comunidad Benedictina en el Valle de los Caídos

La ARMH denuncia que el escudo personal de Francisco Franco, que hace apología y enaltecimiento de la figura del dictador, se encuentra en numerosos espacios del recinto, desde la puerta de entrada hasta el menaje de la hospedería gestionada por los monjes benedictinos, donde los platos y las servilletas que se utilizan en el restaurante incorporan una simbología en la que está presente el escudo personal del dictador Francisco Franco.

El colectivo memorialista apela al artículo 16 de la Ley de la Memoria Histórica que impide dentro del recinto del Valle de los Caídos y la cita de manera específica la exaltación de la dictadura:

2. En ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo.

La presencia del símbolo personal del dictador Francisco Franco tira por tierra todas las teorías y los bulos que hablan de su falta de vínculo con el monumento construido en Cuelgamuros y demuestran que en todo momento se trató de un proyecto personalista del dictador, un mausoleo descomunal construido para su gloria, y que quiso blindar trasladando restos de personas que habían defendido la legalidad en la guerra de 1936 y otras que se habían sumado a su golpe.

De esa manera podemos entender que en el recinto sólo se encuentran referencias al fundador del partido fascista, la Falange de José Antonio Primo de Rivera, y al dictador que encabezó la sublevacion militar del 18 de julio de 1936, mientras se oculta la identidad de los más de 30.000 cuerpos que fueron trasladados al recinto.

Desde ese punto de vista del personalismo se puede entender la perversión y la megalomanía del dictador Francisco Franco a la hora de diseñar un espacio en el que fueron depositados ilegalmente los restos de miles de personas entre ellos miles de sus víctimas, como una forma de blindar allí su presencia para el futuro y de fingir una reconciliación inexistente en la dictadura.

La ARMH espera que se obligue a Patrimonio Nacional y a la comunidad benedictina al cumplimiento de la ley en un espacio tan complejo que debe ser resignificado desde lo valores de la democracia y convertido en un lugar de memoria que sirva para contar las atrocidades de la dictadura y las penalidades que sufrieron sus víctimas que trabajaron como esclavos para “la gloria del dictador.

 

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Fuente:http://tercerainformacion.es/articulo/memoria-historica/2018/07/19/denuncian-a-patrimonio-nacional-y-la-comunidad-benedictina-por-enaltecer-la-dictadura-en-el-valle-de-los-caidos

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España 1963-1977: el TOP, el movimiento estudiantil y Mayo de 1968

Juan José del Águila Torres ||

Ex magistrado-juez e investigador. ||

Hoy queremos presentar por una parte, el trabajo colectivo realizado por un grupo de diez estudiantes universitarios de los grados de Sociología, Antropología Social y Cultural, Ciencias Políticas,  de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad Complutense de Madrid, coordinados y dirigidos por el tutor Óscar Rodríguez, que lleva por título: España 1963-1977: el TOP, movimiento estudiantil y el mayo de 1968.

cronicapopular.es / 06-07-2018

Y por otra, que este trabajo se haya desarrollado y materializado en el viejo caserón de San Bernardo- la fotografía está hecha en una de sus aulas-, donde cursé  hace cincuenta y seis años la Diplomatura de Sociología en los tres cursos académicos correspondientes a los años 1962 a 1965, logrando ser de los pocos alumnos matriculados que terminaron ese primer y único ciclo en una primera Escuela de Sociología en la UCM, que prácticamente ha desaparecido en el relato oficial y académico de dicha institución universitaria madrileña.

Con tal finalidad, presenté al VII Encuentro de Investigadores del Franquismo, celebrado en Santiago de Compostela del 11 al 13 de septiembre del 2009, una comunicación con el titulo Los Cursos de Sociología del Rectorado de la Universidad Complutense de Madrid 1962/1965 y la Revista Española de Sociología.

 He de confesar que para mí ha sido una gratísima alegría y satisfacción profesional como investigador, el que este grupo de jóvenes universitarios madrileños, bajo el impulso y debido asesoramiento del tutor Oscar Rodríguez Alonso, hayan culminado la tarea de elaborar un ambicioso proyecto de forma y manera colectiva.

Insisto y reitero dicha expresión, pues, con independencia de la valoración académica, que he de presumir será alta, la técnica de implementar una investigación – en este caso histórica, política y sociológica- “en común”, analizando datos y acontecimientos diferenciados como fueron la represión del TOP sobre estudiantes españoles y la experiencia del mayo del 1968,  supone un buen adiestramiento intelectual, siempre mucho más rico por la pluralidad de enfoques y posiciones y también por superar, en cierta medida, el esquema mayoritariamente extendido en nuestra sociedad del trabajo individual.

La segunda nota que quisiera destacar es el novedoso enfoque con el que han abordado éste trabajo, partiendo del análisis concreto de la experiencia habida en España en la lucha de estudiantes contra la dictadura y su represión por la Jurisdicción de Orden Público, en comparación con lo que significó a escala mundial el mayo del 68 francés.

Se inicia con una introducción histórica generalista, España 1936-1977, para luego adentrarse en el objetivo principal del estudio, con tres capítulos La Dictadura y El TOP, Un marco de referencia; El TOP un nuevo instrumento de represión; y Los universitarios españoles ante el TOP y terminar, con  El mayo del 68 y su impacto en España, finalmente con  unas conclusiones.

Afortunadamente para estos jóvenes universitarios, han podido desarrollar y completar este trabajo en condiciones de libertad, muy diferentes a las que  nosotros-los de mi generación de los sesenta, también, por supuesto, las anteriores y posteriores- hubimos de soportar.

Ya que por decisión de las autoridades políticas y académicas de la Dictadura decidieron cerrar a mediados de 1965 la  Escuela de Sociología de San Bernardo, a raíz de los expedientes sancionadores que se le abrieron en el curso 1965/1966 a cinco catedráticos: José Luis  López Aranguren, Enrique Tierno Galván, Agustín García Calvo, Santiago Montero Díez y Mariano Aguilar Navarro, por haber encabezado una manifestación pacífica que transcurría por las aceras de la ciudad universitaria para no interrumpir el tráfico y tras presidir  una asamblea multitudinaria de estudiantes en la Facultad de Filosofía, donde  se acordó llevar unas peticiones al Rectorado y que terminaron con la expulsión de sus respectivas cátedras de los tres primeros y la suspensión temporal para dar clase durante dos años a los últimos.

La manifestación, que transcurría absolutamente pacifica y  silenciosa y pese al civismo demostrado, fue disuelta violentamente a la altura de la Escuela de Arquitectura por la Policía Armada, a pie y a caballo, y por miembros de la Brigada Político Social que se llevaron detenidos a los catedráticos y a cientos de estudiantes.

Lo que una vez más cabría de plantearse,  cosa que ocurriría con frecuencia durante la dictadura franquista…¿Quiénes eran los violentos? ¿Quienes implementaron desde los inicios fundacionales del llamado Nuevo Estado métodos de gobernanza de represión y miedo? ¿Además de perpetuarse en el poder y en los privilegios conquistados, tenían algo más, que no fuera “el orden público” como meta…?

López Aranguren y Tierno Galván figuraban en el cuadro del profesorado de los Cursos de Sociología, junto a otros veintiocho catedráticos  profesores, todos ellos cualificados expertos y conocedores de sus respectivas materias.

Lamentablemente, como tantas otras cosas frustradas, esa fugaz experiencia educativa con pretensiones de innovar e incorporar a la Universidad Española el estudio de disciplinas como la Sociología, la Antropología, Métodos de Investigación y otras materias afines, con la participación de un cuadro de catedráticos y profesores de los más cualificados, en el todavía empobrecido y desmochado panorama universitario, quedó radicalmente truncada por medidas represivas y sancionadoras adoptadas por los responsables políticos y académicos que, todavía a la altura de mediados de los años sesenta, se negaban a reconocer que la Dictadura habría de agotarse algún día con la muerte de Franco.

Pero aún resulta más triste, que esas experiencias no hayan sido incorporadas al relato oficial académico y hoy desgraciadamente sean totalmente desconocidas por las nuevas generaciones de estudiantes  universitarios incluidos los que, con tanto acierto, ilusión y resultado, han realizado un más que meritorio trabajo  de investigación sobre ese pasado tan reciente como desconocido y que son merecedores del reconocimiento público, con la reproducción íntegra del mismo en este modesto blog.

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Fotografía destacada: Juan José del Águila con el grupo de diez estudiantes, en la Escuela de Relaciones Laborales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, y  el Tutor de Practicas Externas y Coordinador del trabajo, Oscar Rodríguez Alonso

Fuente:https://www.cronicapopular.es/2018/07/espana-1963-1977-el-top-el-movimiento-estudiantil-y-mayo-de-1968/

 

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