Archivo del Autor: ARMH

Memoria Histórica | |
Cartel-RRSS-web
Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn

Día Internacional del Desaparecido – 30 Agosto

De nuevo, otro año más, con motivo del Día internacional del Desaparecido, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) organizará un sencillo homenaje dedicado a las miles de víctimas del Franquismo.

Fecha: Miércoles 30 de agosto de 2016

Hora: 19:30

Lugar: Explanada antiguo cementerio del Carmen (Detrás del Albergue de peregrinos) Ponferrada

La desaparición forzada es el delito más grave que existe en el Derecho Penal. Se trata de una detención ilegal, acompañada de torturas físicas y psicológicas y posteriormente de un asesinato tras el que se oculta el cadáver. Nada peor se le puede hacer a una persona. Por esa razón, se trata de un delito permanente, porque el secuestro del cadáver se sigue cometiendo hasta la confesión de los autores del delito o hasta los restos sean encontrados con evidencias que permitan la identificación. Eso quiere decir que hoy, están volviendo a desaparecer decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas en nuestro país.

Por este motivo esperamos tu participación.

Música y palabras para la ocasión por:

Sol Gómez
Javier Morán
Luis Miguel Sanz
Juan Carlos Mestre
Abel Aparicio
Daniel Bombín
Nicanor G. Ordiz
Lucía de Anta
Tote García
Solito Trovador
Manuel Cuenya
Esther Folgueral
Cristina Pimentel
Polaroids

Exposición fotográfica al aire libre de J.A Robés
El diseño del cartel es de Lidia Uribarrena.

Cartel-RRSS

Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn
Memoria Histórica | |
DesaparecidosONU2002ElPaís
Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn

Hace quince años que el caso de los desaparecidos de la dictadura franquista llegó al alto Comisionado de Naciones Unidas para los DDHH

Hace quince años que el caso de los desaparecidos de la dictadura franquista llegó al alto Comisionado de Naciones Unidas para los DDHH.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) llevó a Ginebra 64 informes de desaparecidos por la represión franquista.

Como consecuencia, el Grupo de trabajo contra la Desaparición Forzada de la ONU reclamó por primera vez a España el paradero de dos desaparecidos de la dictadura.

El 5 agosto de 2002, el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), Emilio Silva, entró en el Palais Wilson de Ginebra, Suiza, sede del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU. Allí, presentó las fichas de 64 personas desaparecidas por la represión de la dictadura franquista, asesinados y tirados en cunetas entre el verano de 1936 y la primavera de 1949. Se trataba de la primera vez que el caso de los desaparecidos de la dictadura franquista llegaba a la ONU.

La ARMH había llevado a cabo un campo internacional de trabajo, con jóvenes de nueve nacionalidades, en Piedrafita de Babia, al norte de León. Una vez encontrada la fosa, denunciaron ante el juzgado de Villablino la aparición de restos humanos con signos de violencia, y la jueza que recibió el caso, abrió diligencias por primera vez en la historia de España.

Desde sus inicios, la ARMH trató de enmarcar las exhumaciones de fosas comunes y la búsqueda de desaparecidos en el ámbito de los Derechos Humanos, para terminar con el silencio de las instituciones españolas y sacar de la bronca política las tareas pendientes con respecto a las numerosas violaciones de DDHH que cometió la dictadura franquista.

Unos días antes de viajar a Ginebra, la ARMH presentó los mismos casos ante la oficina del Defensor del Pueblo que jamás había recibido reclamaciones de familias de desaparecidos, desde que se creó en los años de la transición.

Como consecuencia de las gestiones de la asociación, en el informe anual del Grupo de Trabajo contra la Desaparición Forzada e Involuntaria de la ONU y en el informe del Defensor del Pueblo español, se trató el caso de las fosas comunes.

La decisión de la ONU, fue que sólo podía admitir los casos de desaparición posteriores a la fecha de su creación, el 24 de octubre de 1944. Esa fue la razón por la que el Alto Comisionado le reclamó al gobierno español, entonces presidido por José María Aznar, el paradero de dos hombres, desaparecidos en las provincias de Cuenca y Teruel, en 1947 y 1949.

A partir de entonces el caso español estuvo abierto y la Asociación para la Recuperación de la Memoria histórica utilizó las fichas del Grupo de Trabajo de la ONU para elaborar su base de datos de personas desaparecidas por la represión franquista. El trabajo con la ONU durante años fue determinante para que en septiembre del año 2013 el grupo de trabajo contra la Desaparición Forzada e Involuntaria visitara España, entrevistandose con víctimas, representantes institucionales, juristas e historiadores para conocer de primera mano la situación de las personas desaparecidas por la dictadura franquista y sus familias. También fue determinante para la visita en marzo de 2014 del Relator Especial para la Verdad, la Justicia, la Reparación y la garantía de No Repetición de la ONU, Pablo de Greiff. Ambos organismos realizaron sendos informes especialmente contundentes con el Estado español, por los numerosos incumplimientos en materia de DDHH llevados a cabo por España, tras compromisos adquiridos al ratificar tratados internacionales.

 

Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn
Memoria Histórica | |
Fachada-principal-Pazo-Meiras_EDIIMA20170221_0730_28
Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn

La Fundación Franco advierte de que utilizará el Pazo de Meirás para elogiar la “grandeza” del dictador

-La entidad franquista, que gestiona las visitas a este edificio declarado Bien de Interés Cultural desde hace dos meses, se jacta de disponer de una “excelente oportunidad” para hacer apología de la dictadura
-La Fundación lanza un comunicado en el que insiste en que el Pazo fue donado a Franco, no robado, y amenaza a En Marea y BNG
-La Fundación Francisco Franco gestiona desde hace dos meses las visitas al Pazo de Meirás

Miguel Pardo/eldiario.es/31-07-2017

La Fundación Francisco Franco (FFF) gestiona desde hace dos meses las visitas al Pazo de Meirás. Tal y como se supo la pasada semana y denunció la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica (CRMH) de A Coruña, esta entidad franquista se encarga de organizar la agenda de recorridos guiados que la ley exige de este Bien de Interés Cultural (BIC) cuya propiedad ostenta la familia del dictador. La noticia provocó fuertes críticas por parte de toda la oposición gallega, más todavía después de que la Xunta reconociera que no puede hacer nada legalmente al ser los propietarios “quienes se deben encargar de cumplir con el mandato legal de abrirlo al público de forma gratuita, así como de su mantenimiento”. Tan solo unos días después, la FFF acaba de emitir un comunicado en el que, lejos de evitar polémicas o limitar su trabajo a fijar las fechas y horarios, reconoce que la labor les supone una “excelente oportunidad” para hacer apología del dirigente fascista y de su dictadura.

Así, la Fundación dice que ha recibido “como un honor” la decisión de gestionar las visitas al Pazo porque es “una excelente oportunidad para mostrar al gran público la grandeza de la figura de Francisco Franco, para potenciar el turismo a Galicia y para difundir el patrimonio gallego en el mundo”. El texto, con tono amenazante, sale a la luz después de que En Marea, PSdeG y BNG hayan calificado de “burla” e “insulto a las víctimas” que esta entidad se encargue de programar el horario y la apertura al público del BIC. En él, la institución franquista acusa a la izquierda de “pedir con toda claridad y reiteradamente que se viole la ley ante la indiferencia general”. Y añade que el “incumplimiento de la ley, como se vio en la II República con el pucherazo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, sí tiene consecuencias sobre todos los españoles”.

Propaganda-franquista-incautacion-Pazo-Meiras_EDIIMA20170615_0298_19

Para la Fundación Franco, que hace referencia a las protestas públicas de Bloque y En Marea, su objetivo “no es el Pazo de Meirás, sino desgastar al PP al amenazarlo: si cumple la ley es fascista”. “Un cuento de niños que, a pesar de haberse repetido en numerosas ocasiones, no ha perdido eficacia”, dice una entidad que va más allá y hace su particular versión de la forma en la que la familia del dictador se hizo con el inmueble.

A pesar de que son reiterados y comprobables los testimonios y documentos que acreditan que el Pazo llegó a las manos de Franco tras presiones, amenazas y expolio al pueblo a través de expropiaciones de tierras, suscripciones populares obligatorias y robo de recursos del Estado durante numerosos años, la Fundación entiende que fue “donado por el pueblo gallego” al dictador “mediante suscripción pública”. “Gracias a esta generosa donación, Galicia contó con la presencia en verano de quien había sido jefe del Estado durante la totalidad de su mandato, honra a la que ninguna otra región española tuvo acceso, y que demuestra que la Diputación de La Coruña fue no solo generosa, sino inteligente”, añade.

Con una prosa propia de muchos años atrás, la Fundación advierte que “Galicia cuenta con un importantísimo patrimonio cultural que añadir a los que ya tenía” por tener la “residencia no oficial más importante en la que vivió Franco”, que “está llena de recuerdos de su vida y de su obra”. “El Pazo es hoy uno de los lugares emblemáticos de Galicia, conocido en todo el mundo, y sobre él recae parte de la gloria de quien lo habitó, probablemente el español de mayor relieve mundial desde Felipe II”, asegura.

No es la primera vez que la Fundación Francisco Franco difunde una visión deturpada sobre la historia del Pazo. En un boletín informativo de hace nueve años, tal y como advierte la CRMH, “miente con claridad” sobre el proceso de traspaso de propiedades a la familia del dictador y “elabora un relato falso, tanto sobre la continuación del expolio más allá de los muros del inmueble como del sujeto que hizo aquella donación, intentando esconder un expolio que está documentalmente probado pero que todavía no se ha sometido a la justicia”.

Para la CRMH, este documento antiguo “prueba la misión negacionista de la Fundación Franco, que está utilizando el Pazo de Meirás como plataforma para difundir mentiras, lesionando la memoria de las víctimas y los valores de la democracia”.

http://www.eldiario.es/galicia/politica/Fundacion-Franco-utilizara-Pazo-Meiras_0_670883487.html

Fotografía destacada: Fachada principal del Pazo de Meirás. Xunta.

Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn
Memoria Histórica | |
Captura
Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn

Paca y Concha, dos hermanas que buscan a su padre asesinado por el franquismo: “Tenía otros ideales pero por eso no se puede matar”

Paca y Concha recuerdan cómo los franquistas se llevaron a su padre. Hace sólo cinco meses que se enteraron que podía estar en la misma fosa en la que encontraron a Timoteo Mendieta.
“Lo veíamos desde casa en el calabozo, los veíamos a todos, veíamos a la maestra también, a Doña Esperanza que también se la llevaron”

http://www.lasexta.com/programas/mas-vale-tarde/noticias/paca-y-concha-dos-hermanas-que-buscan-a-su-padre-asesinado-por-el-franquismo-tenia-otros-ideales-pero-por-eso-no-se-puede-matar_201707105963bf0c0cf20d3cbe7b9662.html

Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn
Memoria Histórica | |
1173309_2
Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn

La ARMH inicia la búsqueda de tres fosas con 16 paseados en ‘la Curva de la Muerte’

Carlos Fidalgo/Diario de León/09-07-2017

En la curva del regato de La Retuerta, quizá la más peligrosa de todo el trazado de la antigua carretera N-VI que repta por el Puerto de Manzanal desde el Bierzo, hay una pared de roca con los restos de un anuncio. Ulloa Óptico Madrid, todavía se puede leer en letras borrosas. Pero la roca, y las señales son visibles, está salpicada por una sucesión de impactos de bala. Allí mataron, según las investigaciones de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) a siete bercianos que el 4 de agosto de 1936, después de su arresto en los primeros días de la sublevación militar, eran conducidos a León. Eran siete hombres jóvenes con nombres y apellidos —el más famoso de todos el futbolista de la Deportiva Ponferradina Pepín Gallego— que fueron obligados a bajar del vehículo que los trasladaba para morir en la cuneta. Ochenta y un años después de su asesinato, la ARMH ha iniciado la búsqueda de sus cuerpos en una campaña de exhumación que también se va a extender a otras dos fosas también pendientes de localización y situadas, según los testimonios recogidos por la asociación, en un radio de poco más de dos kilómetros de La Retuerta y donde los voluntarios esperan hallar los restos de otras seis personas en el paraje de Campo de las Monas y de otras tres en el de Los Campos, no lejos de Brañuelas.

La búsqueda iniciada días atrás durante tres jornadas, se reanudará en cuanto la Mancomunidad de Municipios de La Cepeda pueda ceder de nuevo una máquina paleadora con la que continuar las catas.

En La Retuerta, localizada en el kilómetro 352 de la vieja Madrid-Coruña, mataron junto a José Gallego Redondo, de 23 años de edad, jugador de la Deportiva y tornero de la MSP, a Jerónimo Álvarez Pacios, de 28 años, secretario judicial del Ayuntamiento de Borrenes, al ferroviario de Ponferrada Ramón Fernández Pérez, de 25 años, al chófer de Lago de Carucedo Eliseo Cobo Gómez, de 32 años, al electricista de la MSP José Monje Hernández, de 25 años, a Florencio González Cañueto, que portaba una cartilla militar a su nombre, y a Ramiro Llaguno Gutiérrez.

Desde el coche de línea que unía Ponferrada con León los vieron tirados en el apartadero de la carretera, en el mismo lugar donde la ARMH ha encontrado ahora, con la ayuda de un detector de metales, un viejo casquillo de fusil Carcano. «Al menos uno intentó escapar, fue fusilado y después lo tiraron por el terraplén al regato, según nos han contado», explicaba ayer el vicepresidente de la ARMH, Marco González. Los vecinos de la zona tuvieron después que enterrarles.

No lejos de allí, en el paraje de Los Campos, la ARMH también quiere localizar la fosa donde yacen otros tres jornaleros del municipio de Igüeña; Magín Abad Mayorga, de 28 años y vecino de Espina de Tremor, y los vecinos de Almagarinos Antonio Álvarez Fraga, de 36 años, y Francisco Carbajo Campazas, que era natural de Rodrigatos de la Obispalía y fue asesinado igualmente aunque ya había cumplido los 80 años. La fosa estuvo señalada durante años por un alambre de espino colocado por un familiar de Carbajo, pero la apertura de una pista y la plantación de una finca de pinos desdibujó su rastro y la ARMH todavía no ha dado con ella. Los tres, según los testimonios y recogidos por la asociación y las actas de defunción que figuran en el Registro Civil de Villagatón, murieron asesinados el 22 de septiembre de 1936. Las actas de los dos últimos recogen que su muerte ocurrió «a las diez y siete minutos». El epígrafe ‘a consecuencia de’ permanece vacío y el que señala el lugar de sepultura de los cuerpos tiene tachada la palabra cementerio y su lugar figura el «sitio» de «los campos, termino Brañuelas».

En la tercera fosa que la ARMH quiere localizar este mes de julio, ubicada en el vecino paraje de Los Campos de las Monas, la asociación sitúa los cuerpos de otras seis personas, pero sólo conoce la identidad de una, el minero de Tremor de Arriba (Igüeña) Constantino García Aguado, asesinado el 1 de noviembre de 1937. La ARMH ha encontrado actas de defunción en el Ayuntamiento de Villagatón de otros cinco hombres sin identificar.

Son actas similares a la de quién se cree que pudo ser Florencio González Cañueto, porque el «hombre sin identificar de unos 35 años» con «dentadura regular», «pelo negro» que vestía «camiseta usada, obscura (sic) y rayada», «pantalón de dril claro» y «chaqueta negra» llevaba una cartilla militar con ese nombre, según el mismo Registro Civil. El fallecido, refleja el documento, «fue hallado cadáver en el sitio llamado La Retuerta, término de La Silva (…) en el kilómetro 352 de la carretera general de Madrid a Coruña». Un kilómetro maldito. Un giro cerrado con mucha pendiente y mala visibilidad. Un lugar que en los pueblos del Mazanal conocieron durante mucho tiempo como ‘la Curva de la Muerte’ y no sólo por la cantidad de accidentes de tráfico que allí ocurrieron.

Constantino García, el huido que quiso conocer a su hija de diez meses

Constantino García Aguado

Constantino García Aguado, minero de Tremor de Arriba, sabía que lo iban a matar y por eso se echó al monte después de la rebelión militar. Y huido estuvo durante más de un año, con alguna visita a su casa, hasta que en el otoño de 1937 se arriesgó de nuevo para ver a su hija de diez meses, a la que no conocía. Detenido, Constantino García fue asesinado el 1 de noviembre de 1937 y la ARMH cree que su cuerpo se encuentra enterrado junto a otros cinco hombres sin identificar en la fosa de Campo de las Monas.

Aquella niña, hoy una anciana de 81 años llamada Arselina, se ha puesto en contacto con la ARMH desde su domicilio en Alicante porque quiere darle un entierro digno al padre que nunca llegó a conocer. Y ha aportado una fotografía (a la derecha) donde se ve a Constantino García y su esposa Aurelia García de Abajo, que quedó viuda con cuatro niños.

En la misma zona del Puerto de Manzanal la ARMH sospecha que puede haber otros 14 paseados, en su mayoría vecinos de los municipios de Torre del Bierzo, Folgoso de la Ribera, Igüeña y Noceda del Bierzo, asesinados a lo largo de 1936 sobre todo.

¿En la antigua cárcel de Ponferrada?

Grupo

Entre la documentación reunida figura una vieja fotografía que la ARMH cree que pudo tomarse en la antigua cárcel de Ponferrada, con un grupo de hombres donde se reconoce, de pie a la izquierda, al ferroviario de 25 años Ramón Fernández Pérez. La foto, con todos posando, puede ser anterior al golpe de Estado. Ramón fue detenido porque su hermano Manuel, asesinado en Toreno en 1937, estaba huido. Otro hermano menor, José, fue llamado a filas por los franquistas a los 18 años y murió en la batalla del Ebro, cuenta la familia.

http://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/armh-inicia-busqueda-tres-fosas-16-paseados-la-curva-muerte_1173309.html

Fotografía destacada: Impactos de bala y un viejo anuncio, en la pared del km. 352. ARMH

Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn
Memoria Histórica | |
170513-Exhum Guadalajara (366)-12
Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn

La crítica de Ascensión Mendieta a los políticos: “Han pasado tres gobiernos y ninguno se ha acordado de las víctimas del franquismo”

Ascensión Mendieta y su hija, Chon Vargas, hablan con Gonzo en El Intermedio tras encontrar por fin los restos del padre de Mendieta, represaliado por el franquismo en 1937: “Seguiré con mi lucha hasta que todos los cuerpos sean exhumados porque todos tienen el mismo derecho, han matado injustamente a pobres y obreros que pasaban mucha hambre”.

Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn
Memoria Histórica | |
58f4fdc890738
Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn

Fallece Carmen Arrojo, republicana compañera de Las 13 Rosas

Secretaria de estudiantes de la Juventud Socialista Unificada y profesora de la escuela de cuadros del partido, impartió charlas al cuerpo de artilleros durante la Guerra Civil, y logró que el Ministerio de Guerra remunerara a las mujeres que cosían uniformes. Carmen Arrojo falleció el pasado 6 de abril, con 98 años.

Patricia Campelo /Público.es/ 17-04-2017

Detrás de unas gafas enormes de cristales oscuros que ya no le disimulaban su pérdida de visión, se intuía la mirada pícara de una mujer pequeña de tamaño y enorme de espíritu. Carmen Arrojo Maroto (Madrid 1918-2017) fue una destacada militante de la Juventud Socialista Unificada (JSU), organización desde la que desarrolló acciones en la retaguardia republicana de la capital, algunas de ellas, encaminadas a mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres.

Entre sus logros: que el Ministerio de Guerra pagara diez pesetas al día a aquellas que cosían uniformes y cocinaban para soldados que iban o venía del frente. Eran los primeros días tras el golpe de estado del grupo militar comandado por Francisco Franco contra el gobierno de la República. La Guerra Civil se confirmaba, y Carmen se implicó en la resistencia y en la organización del caos reinante en aquellos momentos.

Organizó una residencia para hijos de combatientes y, tras realizar un curso de enfermería, colaboró con los servicios sanitarios en el hospital de la 46ª división del Ejército Popular, donde fue responsable de los equipos de diaterma, que elevaban la temperatura corporal de los heridos mediante corrientes eléctricas. Instruida en la escuela republicana, e hija de una pareja cultivada, la contienda había frustrado su carrera en Medicina, estudios que habría comenzado sólo un año después.

La JSU la nombró secretaria de estudiantes en el comité de Madrid, e impartió clases en la escuela de cuadros del partido, labor que compaginaba con sus charlas al cuerpo de artilleros.

En una de estas jornadas informativas conoció a su pareja, Eugenio Moreno, maestro y abogado del servicio jurídico de la República, fusilado el 27 de julio 1940 y arrojado a una de las fosas comunes del cementerio de Paterna (Valencia), un hecho que ella no conoció hasta el año 2005.

Los diminutos ojos de Carmen aún se empañaban al hablar de él más de siete décadas después. Y en su casa de la calle Bailén, en el madrileño barrio de Las Vistillas, donde nació y vivió hasta el final, las paredes del salón rebosaban de fotos de Eugenio, a distintos tamaños y tonos pero con algo en común: siempre se trataba de la misma fotografía, la única que conservaba del hombre con quien iba a casarse el 14 de abril de 1939. Dos semanas antes le perdió la pista.

La ciudad de Alicante se había convertido en una enorme cárcel para los más de 15.000 republicanos que esperaban al barco inglés Winnipeg para salir hacia el exilio, y que nunca llegó. El recuerdo del último día juntos, en el llamado campo de los almendros, le atormentó durante décadas “de impotencia y de dolor”, contó a Público en 2011 con un hilo de voz entrecortada.

Las tropas franquistas montaron distintos campos de concentración separando a hombres y a mujeres. “Éramos una multitud agotada, vencida y sin esperanza. Lo único que anhelábamos era poder abandonar nuestro país, en cuya defensa habíamos luchado y sufrido durante tres años”, dejó plasmado en su libro de memorias, ‘Lo que no se debe perder’ (Tébar, 2008).

Separada también de su padre y de su hermano, fue trasladada al cine alicantino, desde donde emuló ser menor de edad ayudada por su apariencia aniñada, y eludir así su verdadera identidad militante, por la que habría terminado en prisión como algunas de sus compañeras de la JSU.

A una de ellas, su amiga Josefina López Laffitte, la recordaba Carmen como “una chica maravillosa”. Josefina fue fusilada frente a las tapias del cementerio del Este [rebautizado por Franco como de La Almudena] el 5 de agosto de 1939 junto a otras doce chicas. Era una de Las 13 Rosas.

Ocho años de exilio interior

Un viaje en tren de tres días sin probar bocado la devolvió a Madrid. Según solía narrar, cuando su madre la vio entrar por la puerta le sugirió que se marchara, que la policía había estado preguntando por ella. Con un salvoconducto a otro nombre se encaminó hacia Galicia, donde subsistió trabajando de costurera y cocinera.

En 1947, después de que las fuerzas policiales se “olvidaran” de ella, “pensaban que podía haber huido a Bélgica”, pudo regresar a su hogar en Las Vistillas. Su hermano y su padre también habían sobrevivido, pero la vida nunca volvió a ser la misma: “La casa estaba triste. Nuestras discusiones, nuestras amistades y hasta nuestros muebles también habían desaparecido (…). El franquismo nos había arrebatado hasta la espontaneidad en nuestras relaciones”, describió en sus memorias, escritas con su ordenador adaptado a personas con dificultades de visión, con teclas de grandes dimensiones y una lupa generosa con la que escudriñaba la pantalla.

Así cumplió Carmen con el deber auto impuesto de recordarle la historia colectiva a un país con amnesia. Y bajo ese pretexto acudía con su testimonio a cuantas citas la reclamaban.

58f4fde45b421

Colaboraba con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), organización a la que se dirigió por carta para preguntar si “dos dinosaurios como mi hermano y yo” podían acudir al multitudinario concierto de homenaje a los republicanos, en la localidad de Rivas Vaciamadrid, en 2004.

El peso de sus recuerdos nunca le restó un ápice de humor. A la pregunta de, “Carmen, ¿qué tal vas?”, solía ironizar “de momento, de forma bípeda”. También seguía de cerca la actualidad política, situando el epicentro de muchos problemas actuales en la Transición, etapa que ella prefería denominar de otro modo, “la Prostitución”.

Esta activista contra el olvido pasó sus últimos años aquejada de dolores que le limitaban las visitas. La última entrevista que le planteó Público, a mediados de 2015, fue cancelada en el último momento debido a su malestar físico.

Su voz, en cambio, tronaba chispeante al otro lado del teléfono, asegurando que su casa siempre permanecía abierta, desde la puerta de entrada, donde colgaba una bandera republicana con el eslogan ‘No a la guerra’, hasta la terraza por la que veía caer los obuses sobre la Casa de Campo durante la guerra.

Carmen libró su última batalla el pasado 6 de abril, en silencio, llevándose consigo un pedazo de la historia de este país que se empeña en olvidar a aquellos hombres y mujeres que, desde su compromiso social y político, lucharon por dejarnos un mundo mejor.

Esta mujer, que tanto conversaba con jóvenes, no perdía la ocasión de recordar las tareas que su generación nos deja en herencia: “La primera vez que la policía me vino a buscar a casa yo tenía 16 años. Nosotros teníamos una gran conciencia de las injusticias sociales e intentamos cambiar las cosas porque era lo que nos tocaba. Ahora es vuestro turno. De vosotros depende”.

http://www.publico.es/politica/fallece-carmen-arrojo-republicana-companera.html

Fotografía destacada: Carmen Arrojo en la concentración en la Audiencia Nacional en apoyo al juez Baltasar Garzón. 14 de mayo de 2010 / JAVI LARRAURI

 

Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn
Memoria Histórica | |
58ac447316ddc
Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn

La Fiscalía no ve delito en la burla de Rafael Hernando a las víctimas del franquismo

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica denunció ante la Fiscalía General del Estado las declaraciones de Hernando en el Congreso en las que señalaba que “esto de estar todos los días con los muertos para arriba y para abajo” es el “entretenimiento de algunos”.

Público.es / 21-03-2017

La Fiscalía General del Estado considera que no hay indicio de delito alguno en las declaraciones de Rafael Hernando. El portavoz del Grupo Popular en el Congreso se burló de las víctimas de la dictadura franquista asegurando que “esto de estar todos los días con los muertos para arriba y para abajo” es el “el entretenimiento de algunos”.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) había presentado un escrito ante la Fiscalía General del Estado para indagar si esas declaraciones habían sido constitutivas de un delito penado por el artículo 510 del Código Penal, que castiga con una pena de prisión de uno a cuatro años a quienes fomenten, promuevan o inciten al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias.

El presidente de la ARMH, Emilio Silva, considera que “la Fiscalía, en una clara coincidencia con la política del Partido Popular, actúa como si existieran victimas de primera y de segunda clase”. Y añade: “Si un político hubiera dicho de las víctimas del terrorismo se entretienen con sus muertos para arriba y para abajo, nadie puede dudar de que la actuación de la Fiscalía hubiera sido muy distinta y no se hubiera ido de rositas”.

La ARMH ha denunciado en numerosas ocasiones, igual que ha hecho el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, que el Gobierno discrimina entre diferentes víctimas de hechos graves y violentos: “Como si hubiera muertes que duelen menos o violaciones de derechos humanos que se pueden consentir”, sentencia Silva.

“Lo lamentable es que en el Congreso de los Diputados haya políticos capaz de humillar y burlarse de personas que tienen un familiar desaparecido en una cuneta y quieren darle una sepultura digna. La cultura democrática de alguien así está bajo mínimos”, remarca el presidente de la ARMH, un colectivo que lleva más de dieciséis años ayudando a familias de desaparecidos a saber qué ocurrió con sus seres queridos y a darle una sepultura digna.

Fotografía destacada: El portavoz del PP, Rafael Hernando, durante la rueda de prensa posterior a la Junta de Portavoces celebrada hoy en el Congreso de los Diputados. EFE/Mariscal

http://www.publico.es/politica/fiscalia-ve-delito-burla-rafael.html

Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn
Memoria Histórica | |
Javier-Cercas-Guerra-Civil-literatura_EDIIMA20170215_0616_4
Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn

Javier Cercas blanquea de nuevo el fascismo

Una de las claves de la última novela de Cercas es la ambigüedad: no es de extrañar si pensamos en la dificultad de convertir a su tío abuelo, un fascista común que encuentra la muerte en una batalla, nada menos que en Aquiles

Francisco Espinosa Maestre/ ElDiario.es/ 16-03-2017

Llevan un tiempo los medios de comunicación, especialmente los del grupo PRISA, bombardeándonos con el último producto de Javier Cercas Mena, El monarca de las sombras, que para variar vuelve a la guerra civil para seguir hablándonos de Falange. Ya lo hizo una vez sobre un personaje tan relacionado con Cáceres como Rafael Sánchez Mazas y ahora lo hace sobre su tío abuelo Manuel Mena Martínez. Y si en el caso de otra de sus novelas, El impostor, su protagonista Enric Marco venía a ser el Quijote ahora Cercas ha decidido asociar al fascista de su tío abuelo con el mítico Aquiles. Supongo que igual que en El impostor debió creerse Cervantes ahora se verá como Homero. Da igual que la novela sea plana, insulsa e incluso un tanto tediosa o que una vez más quiera convencernos de que sus novelas no son de ficción. Estamos ante la obsesión de un profesor de literatura por aparecer en sus novelas y querer hacerlas pasar por algo más que un mero relato con voluntad de ser literario.

Algunos llaman a esto novela de no ficción, relato real, novela antigénero, metaliteratura, género degenerado, posliteratura o como les venga en gana, pero quizás pertenezca de lleno al territorio de la egoficción. Lo curioso es que en sus declaraciones a los medios Cercas no habla como un novelista sino como un historiador, lo cual no deja de llamar la atención en alguien que está convencido de que la historia nunca es objetiva. Aunque cuando dice esto no se sabe cuál de sus muchos “yo” habla, si el personal, el literario, el pueblerino, el mentiroso, el cosmopolita, el periodístico o el historiador. A saber.

De esta forma ocurre que, sean cuales sean sus intenciones y por muy literarias que parezcan, lo que sus lectores perciben es que lo que leen pretende pasar por Historia. Y así se produce la paradoja: los historiadores llevamos décadas intentando comprender las causas y consecuencias de la destrucción de la II República y por ahí en medio aparece Cercas disfrazado de historiador e inventándose lo que le viene en gana con el aplauso de los que nunca han querido que se conozca ese pasado.

De entrada conviene situar tanto a Cercas como a su tío abuelo Manuel Mena, a quien considera “un niño inocente”. No se cansa de decir allá por donde va que “murió por culpa de una panda de hijos de puta que envenenaban el cerebro de los niños y los mandaban al matadero”. No es una reflexión muy elaborada, pero a él le basta, ya que debe pensar que así se le considerará un hombre de izquierdas, un antifranquista. Pero al decir esto olvida que tanto entre los golpistas como entre los defensores de la República hubo gente muy joven, de la misma edad que Mena, y que muchos de ellos sabían perfectamente, al igual que él, por qué y contra qué luchaban.

Así que ni niños ni inocentes ni pandas de hijos de puta. Manuel Mena pudo elegir entre respetar las leyes o actuar al margen de ellas y decidió lo segundo, lo cual no es mal principio para alguien que pensaba iniciar los estudios de Derecho ese mismo año. Se asombraría Cercas si supiera el papel que tuvieron muchos de esos “niños inocentes” en los pueblos que cayeron pronto, como el suyo, en poder de los sublevados.

Según nos cuenta el propio Cercas, uno de sus antepasados, Juan Mena, padre de Manuel, propietario de tierras y ganado, era el cacique del pueblo. Por otra parte su abuelo Francisco Cercas había sido concejal durante el Bienio Negro y fue destituido en febrero del 36. En fecha imprecisa, aunque supongo que sería en los meses del Frente Popular, ambos fueron detenidos y pasaron por la cárcel “acusados de almacenar armas en una finca”. Javier Cercas, al que este hecho lleva a decir: “A estas alturas todo estaba preparado para que el país entero volase en mil pedazos”, los justifica diciendo que, ante el rumor de que los jóvenes socialistas de la Casa del Pueblo fuesen a realizar una matanza de derechistas, la propia Guardia Civil les aconsejó que se protegieran. ¿Y quién se supone que debía defender a los socialistas de esa gente armada y conchabada con la Guardia Civil?

Además, con ello Cercas da crédito a ese tipo de rumores que circularon a posteriori por todos los pueblos con el único objeto de justificar el golpe y la represión. Lo cierto es que su abuelo Francisco Cercas, presidente de la Sociedad de Agricultores, fue igualmente el presidente de la gestora el 20 de julio del 36, jefe local de Falange y alcalde de Ibahernando entre 1937 y 1939. “Un período bastante breve”, añade Cercas sin percatarse de la eternidad que representaron aquellos dos años. Por cierto que en dicha gestora también estaba su tío Juan Domingo Gómez Bulnes, yerno del cacique y que también llegaría a alcalde. Tampoco su bisabuela, la madre de Mena, se cubre de gloria cuando la vemos arremeter contra un vecino que ha luchado por la República con el que se cruza por el pueblo echándole en cara que él viva y su hijo no.

Para Javier Cercas su abuelo Francisco era un “labrador instruido”, “hombre cabal” y “dotado de una autoridad congénita y de una congénita capacidad para ejercerla”, don este muy extendido entre quienes accedieron al poder por vía militar. Añade que había simpatizado con el socialismo y que procedía de Unión Republicana, el partido de Manuel Azaña. Sirva esto de muestra de las mal digeridas lecturas que ha hecho Cercas, ya que no hace falta ser un experto en historia de la República para saber que Unión Republicana nació de una escisión del Partido Radical y que el Partido de Azaña era Izquierda Republicana y no el que él dice.

En cuanto a su abuelo, aparte del disparate de asociarlo al socialismo, más bien encaja en aquellos reaccionarios descolocados por la llegada de la República que se metieron en el Partido Radical para no quedar fuera de la vida política. Sería todo lo cabal y lo congénitamente capacitado que su nieto desee pero lo que debería haber hecho es presentarse a las elecciones. La forma en que llegó a la alcaldía no lo deja en muy buen lugar y sería curioso ver todos los informes políticos que llevaban su firma.

Cercas intenta mostrar la bondad de sus familiares contando cómo ayudaron a algunos izquierdistas. Parece no saber dos cuestiones básicas: que quien en esas situaciones puede salvar vidas es muy probable que también haya tenido la potestad de destruirlas y que raro fue el partidario del golpe que, por lo que pudiera pasar, no contaba en su haber con un rojo salvado. Y digo esto porque desde el desastre nazi en Stalingrado a fines de 1942 y la debacle del fascismo italiano en septiembre de 1943 más de uno empezó a pensar en el nuevo signo de los tiempos. Por suerte para ellos la censura franquista les libró de ver los cadáveres de Mussolini y otros afines colgados en una plaza de Milán en abril de 1945.

Para los que apoyaron el golpe militar y se unieron a fuerzas paramilitares como las banderas de Falange, caso de Francisco Cercas y Manuel Mena, su idea de lo que se traían entre manos era similar a la de un paseo triunfal. Tenían ante sí lo ocurrido en Cáceres, una provincia que había caído casi por completo en cuestión de días. Para esta gente su tarea consistía en ocupar el poder municipal, acabar con la vida de una serie de gente muy concreta, expulsar de todas las instancias locales a las personas relacionadas con la República y reajustar la vida local como poco a la situación existente antes del 14 de abril de 1931. La experiencia republicana debía ser destruida y borrada, como si no hubiera existido.

Pero ocurrió que la marcha triunfal terminó de manera abrupta el 7 de noviembre de 1936 en las puertas de Madrid. Contra todo pronóstico el ejército de la República paró en seco a las diferentes columnas que esperaban ocuparla en poco tiempo. Todos ansiaban celebrar la entrada en Madrid, unos con sus consejos de guerra listos para desinfectar la capital y otros con toda la parafernalia para la celebración de misas al aire libre, y resulta que no solo no lo consiguieron sino que el golpe devino en una guerra interminable, una guerra de verdad y no la escabechina que venían practicando desde julio. La decepción que sufrieron Francisco Cercas y Manuel Mena de la que habla Cercas no era otra cosa que el terrible choque que la guerra de verdad produjo incluso en aquellos que la provocaron. La guerra no era lo que les habían contado.

Nos cuenta Cercas –imposible saber qué hay de verdad en ello– que Manuel Mena, a la altura de 1938, estaba ya harto de la guerra y que si volvía a ella era por un sacrificio personal, para que no tuviera que ir otro de sus hermanos. Lo que le lleva a afirmar que era “un hombre de carne y hueso, un simple muchacho pundonoroso y desengañado de sus ideales y un soldado perdido en guerra ajena”. También “había sido capaz de arriesgar su vida por valores que, (…), estaban para él por encima de la vida, aunque no lo estuvieran o aunque para nosotros no lo estuvieran”.

Y añade: “… no murió por la patria…no murió por defenderla… murió por nada…”. ¿Le parecerá poco a Cercas que su familia pasase a controlar el pueblo desde el 20 de julio de 1936? ¿No le choca que su abuelo Francisco Cercas, presidente de la primera gestora fascista y alcalde durante la guerra, considerara ya de mayor a los vencedores como una banda de arribistas y desaprensivos, cuando no maleantes, y que sintiera por ellos el mayor desprecio? ¿Acaso no estaban él y su familia entre ellos? Se trata de un fenómeno conocido y que pasó también a fascistas de toda Europa: con el paso de los años aquel pasado negro les empezó a estorbar.

Otro problema es la terminología. Solo dos apuntes. Cercas y otros como él no se cansan de escribir y de hablar de cuándo estalló la guerra civil. Con ello lo que hacen es cubrir con el manto de la guerra unos meses en los que no cabe hablar de guerra alguna, sino simplemente de golpe militar y de represión. El 17 y 18 de julio no estalla guerra alguna, sino que se produce un golpe de estado contra la República, golpe que, como hoy sabemos, venía preparándose desde el mismo día de su proclamación. La guerra vino luego. Primero fue la sublevación, el trasvase a la península del ejército de África, sin el cual poco hubieran podido hacer, y el plan represivo que produjo en pocos meses un genocidio de proporciones desconocidas en nuestro país. En la zona controlada por los fascistas no hubo paseos, sino un plan de exterminio perfectamente organizado por los militares y civiles que movían los hilos de la maquinaria represiva.

Las personas asesinadas en Ibahernando, unas doce, dos de ellas mujeres, no fueron paseadas por un grupo de incontrolados sino que lo fueron por decisión de un comité local presidido por alguien en funciones de comandante militar, comité que, aunque conocido por todos –máxime en un pueblo de dos mil y pico de habitantes–, solía mantenerse en la sombra. Es posible que el comandante militar de Ibahernando fuese un guardia civil y que este estuviese asesorado en las tareas represivas por algunos vecinos. Los componentes de dicho comité no solían mancharse las manos de sangre, para eso estaban el personal subalterno, ya fueran falangistas, guardias o simples voluntarios. Así pues hablar de paseos es ignorar la mecánica represiva puesta en marcha por los sublevados.

Una de las claves de la novela es la ambigüedad, lo cual no es de extrañar si pensamos en la dificultad de convertir a un fascista común que encuentra la muerte en una batalla nada menos que en Aquiles. Veamos un ejemplo. En un momento se puede leer que la Falange fue “la milicia armada de la reacción en el violento expediente de urgencia segregado por la oligarquía para terminar con una democracia que pretendía reducir sus privilegios…”. Esto parece que procede de algún libro. Y en otro se asocia esa misma Falange al “idealismo romántico y antiliberal, la radicalidad juvenil, el vitalismo irracionalista y el entusiasmo por los liderazgos carismáticos y los poderes fuertes de aquella ideología de moda en Europa”. Y aquí parece que transcribe a Sánchez Mazas.

Cercas prefiere hablar de falangistas y franquistas más que de fascistas y de fascismo, concepto que solo aparece en relación con Europa. Esta confusión sistemática está en la base de la novela y es continua y obligada, ya que si no existiera no habría forma de salvar al personaje. Parece que este es el destino de Cercas: salvar a fascistas y farsantes como Sánchez Mazas, Enric Marco o Manuel Mena.

El panfleto de Cercas se encuentra en la misma onda de aquella declaración que el gobierno de Felipe González y Alfonso Guerra realizó en 1986 con motivo del cincuenta aniversario del golpe militar. Según parece, pretendían “honrar y enaltecer la memoria de todos los que, en todo tiempo, contribuyeron con su esfuerzo, y muchos de ellos con su vida, a la defensa de la libertad y de la democracia en España”. Y también manifestar “su respeto a quienes, desde posiciones distintas a las de la España democrática, lucharon por una sociedad diferente a la que también muchos sacrificaron su propia existencia”.

Pues bien, este cinismo de calculada ambigüedad es exactamente el mismo que parece inspirar el escrito de Cercas. El PSOE lo hacía por satisfacer a todos, seguir obteniendo más votos que los demás y perpetuarse en el poder. Cercas lo hace para blanquear a través de su tío y de su familia el pasado del fascismo español. También para salvarse a sí mismo de tan negra memoria familiar, con la que no sabe qué hacer. Afirma que solo en la madurez ha dejado de sentir vergüenza por sus orígenes familiares, pero que ya se ha resignado a ellos. Y piensa, imbuido sin duda de la clarividencia histórica que lo caracteriza, que su familia “había sido franquista, o por lo menos había aceptado el franquismo con la misma mansedumbre acrítica que lo había aceptado la mayor parte del país”.

Sin duda le hubiera venido bien un proyecto de investigación similar al que se llevó a cabo en Alemania en los años noventa, titulado “El abuelito no fue nazi. Nacionalsocialismo y holocausto en la memoria familiar”.

Al recordar el entierro celebrado en el pueblo en honor de Manuel Mena Martínez viene a la memoria lo escrito por un vecino de Sanlúcar de Barrameda con motivo de un acontecimiento similar ocurrido allí durante la guerra. Decía: “Rodeada así la vida de este aparato militar y litúrgico, la vida parece una cosa despreciable. Dan ganas de convertirse en muerto”. Eso debieron pensar algunos vecinos de Ibahernando, olvidando que ya había habido muertos.

Desgraciadamente Cercas aporta escasa información sobre los vecinos de su pueblo que fueron asesinados a partir del 20 de julio. Quizás la más citada sea la maestra Sara García, de 22 años, cuyo cadáver apareció en una finca. Como en otras muchas ocasiones el crimen se justifica por motivos externos: porque su novio, un izquierdista, había huido o, también, porque se trató de una venganza de un pretendiente anterior. Conocemos estas historias. Son ya muchos años intentando asociar la represión a cuestiones personales. Hay, sin embargo, otra opción que Cercas no tiene en cuenta: por lo general la gente dedicada a la enseñanza fue asesinada por ser de izquierdas y representar la apuesta más importante realizada en nuestra historia a favor de la educación pública. Por su edad, la maestra Sara García pudo ser una de esas maestras de la generación de la República que no encajaban de ninguna manera en los planes de enseñanza que los sectores más reaccionarios de la sociedad española, con la Iglesia en cabeza, impusieron de inmediato. También fue asesinado otro maestro.

Para justificar el terror que segó vidas en una pequeña localidad en la que hasta ese momento no se había derramado sangre, Cercas recurre a fórmulas que no cuadran con el caso. No se trata ya de dar pábulo a rumores como el de que jóvenes socialistas habían creado una lista con los nombres de los derechistas que había que eliminar, sino de hablar de “la situación explosiva” existente en el pueblo en los meses anteriores al golpe o aludir a los propietarios “asustados por la deriva revolucionaria de la República y sobre todo por la atmósfera de violencia que desde hace meses se respira en Ibahernando”. Tampoco se priva de decirnos que sería raro que Manuel Mena “no respirase allí [Cáceres] la atmósfera de preguerra que se respiraba en todo el país” y que sintiese “la inminencia del estallido violento” que todo el mundo sentía. Cercas está preparando el terreno para el golpe y para su familia.

Al poco tiempo de morir, el nombre de Manuel Mena pasó a denominar una calle del pueblo. Según la ley de memoria histórica esta calle debería desaparecer. Nadie que se sume a un golpe de estado merece una calle. La pregunta que surge ahora, tras la salida al mercado de la novela de Cercas, es quién se atreverá quitar del callejero de Ibahernando al héroe local que su sobrino nieto ha convertido en mito. ¿Qué más da que sirviese por voluntad propia en fuerzas paramilitares como Falange o a las órdenes de golpistas como Yagüe o Barrón? Es más, tal como van los tiempos es muy posible que Javier Cercas, además de dar nombre a la Casa de la Cultura de su pueblo, pase a denominar alguna de las calles cercanas a la de su tío abuelo. El día que eso ocurra se cerrará esta historia. Aquiles y Homero juntos.

La cuestión de fondo del libro de Cercas es dejar sentado que se puede ser “un joven noble y puro y al mismo tiempo luchar por una causa equivocada”, es decir, ser un fascista. Como es lógico, la respuesta del sobrino nieto de Manuel Mena Martínez, en la estela de la declaración del gobierno de González y Guerra en 1986, es que sí.

Este mismo espíritu es el que ha llevado hace poco a un juez de Soria, Carlos Sánchez Sanz, a decidir que el nombre de Yagüe debe seguir unido al de San Leonardo, su pueblo. Esto y un acuerdo de pleno de 2016 en el mismo sentido firmado por PP, PSOE y Ciudadanos. El argumento es similar al de Cercas: una cosa es el Yagüe falangista, guerrero y represor, y otra muy diferente el Yagüe benefactor que convirtió a su pueblo en un oasis soriano. Naturalmente se deja a un lado que la decisión de denominar al pueblo San Leonardo de Yagüe es de enero de 1940, cuando el jefe de la columna de la muerte aún no había derramado su acción benéfica sobre su pueblo.

Y es que Yagüe, como Mena, también entra dentro de ese privilegiado grupo de hombres puros y cabales que dieron vida, cada uno desde su sitio, al fascismo español, igual que “el poeta” Pemán o “el aviador” Ruiz de Alda. ¿Para cuándo la reposición de las plazas y avenidas antaño dedicadas a Franco, el gran benefactor de España? Sería solo el principio. Al fin y al cabo hombres de tan gran corazón como el carnicero de Badajoz no hubo muchos, pero de héroes locales está el país lleno.

Fotografía destacada: El escritor Javier Cercas durante un acto con motivo de la publicación de su novela ‘El monarca de las sombras’. EFE

http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Javier-Cercas-mundo-egoficcion_6_622647752.html

Publicado por ARMH
Share on FacebookTweet about this on TwitterGoogle+Share on LinkedIn